Dark Chat

domingo, 16 de mayo de 2010

Noches de Italia

Capitulo 9. Trato

No era un día soleado en la Universidad y no mejoró cuando a Alice y a mi se nos unió Julian sin noticias de Mike. Era mi culpa que mi amigo estuviera en problemas, en esos momentos sabía que debía haber escuchado a Emmett, y alejarme de los humanos.


-¿Dónde está? –fue lo primero que le pregunté al vampiro rubio cuando lo vi.


-No se quien se lo haya llevado Bella –me contestó.


Fruncí el ceño.


-Entonces…


-Pero puedo llevarte a otro lugar –me interrumpió Julian-, ahí siempre están enterados de lo peor que pasa en la ciudad.


-Está bien ¿Cuándo vamos?


-Esta noche –Julian sonrió.


-Cuando lleguen Edward y Jasper les diremos –le dije a Alice.


-Nadie puede acompañarte –habló Julian a mis espaldas.


Me di la vuelta.


-¿Qué dices?


-Sólo iremos tú y yo.


-No Bella –Alice intervino-. Nosotros encontraremos la manera de…


-¿Cómo? –Julian arqueó las cejas-. Sólo yo se donde está el lugar.


Le enseñe mis dientes.


-Eres un…


-¡Edward puede averiguarlo! –exclamó Alice.


Le sonreí a ella, siempre tan lista.


Pero Julian no dejó de sonreír.


-¿Creen que no se reconocer a un vampiro que lee la mente? –dijo.


Alice y yo lo miramos fijamente.


-También se cómo proteger mis pensamientos de él –añadió.


Iba a saltar sobre él en cualquier momento, Alice debió verlo porque me detuvo del brazo.


-Estamos en la Universidad Bella –me recordó.


-¡Dijiste que me ayudarías! –exclamé.


-Y te ayudaré –contestó-. Sólo te pido que vayas conmigo, sin tus amigos.


Negué con la cabeza.


-¿No quieres encontrar a tu amigo?


Sí quería, sobre todo porque era culpa mía que estuviera metido en líos.


-Si –respondí-. Bien, sólo que me acompañe Edward –quería estar cerca de él, me sentía más tranquila cuando mi novio vampiro estaba conmigo.


Julian resopló.


-No


Me mordí el labio, insegura si debía aceptar o no.


-No Bella –Alice dijo-. No puedo ver que pasa… no puedo…


Pero era tarde ya había tomado mi decisión.


-Sólo veo que aceptas –dijo-. Intento ver que pasará en la noche, pero no puedo… Bella eso no está bien…


-Está bien –le dije a Julian, ignorando a Alice.


-¿Podemos sellar nuestro trato con un beso?


-¡No! –exclamé, di un paso atrás.


-Pero el otro te gustó –dijo Julian con una sonrisa burlona en el rostro.


Si él vampiro rubio no se iba, lo iba a destrozar con mis propias manos. Hice un esfuerzo por tranquilizarme.


-Ya vete


Julian hizo una mueca, parecía dolido.


-¿Por qué siempre me rechazas? –preguntó.


-¿Por qué eres tan molesto?


Julian me miró fijamente por un momento.


-Nos vemos en la noche –dijo antes de irse.


-Alice no le puedes decir nada a Jasper


-¿Por qué? –preguntó-. Yo no estoy de acuerdo con la decisión que tomaste.


-Porque es la manera más rápida de encontrar a Mike.


-¿Significa mucho para ti verdad? –Alice se acercó a mí.


-Si, como un hermano –admití.


Alice suspiró.


-Gracias –le dije, sabía que se había rendido.


-Pero Edward lo sabrá –dijo.


-Cuando vengan, tienes que pensar en otra cosa


-No va a ser fácil –contestó-, estoy preocupada por ti.


Le sonreí.


-Se defenderme –contesté-. Además tengo mi escudo.


Jasper y Edward llegaron poco después.


-Bella estás preocupada –afirmó Jasper.


¿Por qué no había pensado en esto antes? Sino tenía cuidado Jasper podría sospechar.


-¿Qué te pasa Alice? –le preguntó a su novia.


-Por Mike –contesté-, por eso estamos así –lo que de cierta forma era verdad.


No sabía en que estaba pensando Alice, pero Edward la veía fijamente.


-Bella ¿Te ocurre algo? –preguntó mi novio.


-Estoy bien –conteste.


-Alice está muy preocupada por ti


Oh no. Alice me lanzó una mirada de disculpa.


-No hay problema –le dije, y lo besé. Esta noche extrañaría a Edward.


Logré convencer a Edward que me viera hasta el día siguiente, por su parte Alice hizo lo mismo con Jasper. Ahora sólo me tocaba esperar a que el molesto vampiro rubio llegara por mí.


-Bella se que te vas a enojar pero toma esto –me lanzó una falda muy corta y negra.


-¿Por qué me das esto?


-Si Julian te va a llevar al tipo de lugar que yo me imagino, debes ir vestida como vampira mala…


-Alice…


-Escucha, ninguno de los vampiros que estarán ahí te habrán visto nunca y se pondrán a sospechar –me interrumpió Alice.


-¡Bien! –exclamé y me cambié con la ropa que me dio Alice.


Tocaron la puerta, antes de abrir ya sabía de quien se trataba.


Los ojos de Julian se agrandaron cuando me vio, su vista subía y bajaba por mi cuerpo. El vestía completamente de negro al igual que yo, sólo que el llevaba mucha más ropa.


-¿Nos vamos o prefieres quedarte ahí toda la noche? –pregunté entre dientes.


-Sólo un momento más –dijo. Tuvo el descaro de observar detenidamente mi diminuta falda y luego volver a mis ojos-. Ya


Extendió una mano hacia mí, la cual rechacé. Nos subimos a su convertible negro. Un escalofrío me recorrió, pero decidí ignorar la sensación.


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Capitulo 10. Fiesta oscura

Para cualquier humano aquella casa en la que Julian aparcó su auto, se estaría celebrando una fiesta típica de sábados en la noche, ninguno de ellos creería que en esa fiesta la mayoría de los invitados eran vampiros.


Me dirigí a la puerta principal, pero antes de llegar alguien me detuvo de la cintura.


-¡Suéltame! –exclame.


Julian me dio la vuelta para que pudiera verlo a los ojos.


-Se supone que venimos juntos


-¿Y? –fruncí el ceño.


-Que debes tratarme diferente –se inclinó hacia mi hasta que nuestros labios estuvieron a unos centímetros.


-¡Ni lo sueñes! –me alejé.


-¿Quieres encontrar a tu humano?


-Sí, pero…


-En ese caso, es mejor que hagas lo que te diga –continuó Julian sin escuchar mi réplica-, si me sigues tratando con tanta indiferencia los vampiros van a sospechar de nosotros.


-Está bien –accedí con los dientes apretados.


Julian sonrió triunfante.


-¡Pero ningún beso!


-Ya veremos


Quise decir algo más, pero el ya había tocado la puerta. Un vampiro apareció en el umbral, sus ojos se fijaron en mí, desde mi cara hasta mis zapatos, me sonrió de forma seductora ignorando completamente a Julian.


-Bienvenida –dijo-. No te había visto por estos lugares… ¿Cuál es tu…


-Ella viene acompañada Jim –gruñó Julian, se acercó a mí y pasó un brazo alrededor de mi cintura.


-¿Otra de tus chicas Julian? –preguntó el vampiro, dirigió su mirada de nuevo en mi dirección y me sonrió-. Pues te diré que es la mejor de todas. Si quieres podemos compartirla…


-No –dijo Julian con los dientes apretados, mientras miraba a Jim de una forma no muy amistosa-. Ahora déjanos pasar…


-De acuerdo –accedió el vampiro haciéndose a un lado-, no sé qué te ocurre nunca te comportaste así con las otras chicas…


Julian ignoró al vampiro y me guió al interior de la casa, el lugar estaba lleno de vampiros que venían con sus parejas.


Llegamos hasta donde se encontraban dos vampiros, uno era de cabello oscuro y ojos negros, el otro era tan rubio como Julian solo que sus ojos eran de color verde. Arqueé las cejas al ver que cada uno llevaba dos vampiresas de los brazos.


-Richard, Alex –los saludó Julian con una leve inclinación de cabeza.


Los vampiros le devolvieron el gesto.


-¿Cómo se llama tu deliciosa compañía? –preguntó el vampiro de cabello oscuro.


No me gustó que mencionara la palabra "deliciosa" para referirse a mí.


-Bella –respondió Julian.


El vampiro de cabello oscuro me guiñó un ojo, en frente de sus parejas, pero a ellas no pareció molestarles, sonreían como si fuera el mejor día de su vida.


-¿Por qué siempre vienen aquí? –resopló el vampiro de ojos verdes.


Todos dirigimos seguimos la mirada del vampiro, al parecer una vampiresa pelirroja había entrado en la fiesta.


-Tienes razón Alex –concedió el vampiro de cabello oscuro-, sólo vienen a quitarnos la comida. ¿De dónde viene?


-Provincia de Pisa –contestó Alex observando con desdén a la vampiresa.


-Deberían quedarse allá –gruñó Richard.


-Hace pocos días llegó otro vampiro de allá –continuó Alex, frunció el ceño-, pero ese sí que está loco, tiene a un humano como rehén y ni siquiera lo ha probado, no se para que lo quiere…


-No es bueno jugar tanto con la comida –dijo el otro vampiro.


Me estremecí. ¿Podría ser que estuvieran hablando de Mike?


-¿Hace cuanto que lo capturó? –estallé, no pude contenerme a tiempo.


Los dos vampiros se me quedaron viendo fijamente, extrañados por mi repentina curiosidad. Julian me acercó más a él, quería que me tranquilizara.


-Tres o cuatro días, no sé exactamente –contestó Alex.


Los días que llevaba desaparecido mi mejor amigo.


-¿Cómo se llama? ¿Dónde está? –pregunté.


-Greg, y no sé donde viva… a veces viene a las reuniones, pero hoy no ha llegado –respondió Alex-. ¿Por qué tanto interés?


-Ella sólo está ansiosa –contestó Julian-, no se ha alimentado lo suficiente en los últimos días.


Richard asintió, al parecer la falta de sangre, explicaba mi extraño comportamiento.


-No te preocupes, aquí comerás suficiente –dijo.


Fue entonces cuando los vi entrar, un gran grupo de ingenuos humanos, que creían que habían llegado a la mejor fiesta de sus vidas, sin saber que sería la última.


-Llegó la comida –dijo Richard.


Estuve a punto de soltar un grito, cuando Julian me besó, me aparté de él casi inmediatamente.


-¿Por qué lo hiciste? –cuestioné cuando vi que nuestra compañía se había alejado.


-Porque estabas a punto de delatarnos –respondió.


-¿No pudiste mejor cubrirme la boca? –pregunté.


-Se vería extraño –dijo.


Tuve que admitir que tenía razón, pero odié ver su sonrisa de satisfacción en el rostro.


-¿Los matarán? –le pregunté, quería saber si en verdad iban a beber de los humanos.


Julian asintió.


-No puedes hacer nada –me susurró al oído-, esto ocurre con más frecuencia de lo que te imaginas. Es mejor salir de aquí.


-Pero, Mike…


-Ya sabemos que el vampiro que lo tiene ve con frecuencia a Alex, así que sólo tenemos que decirle que nos avise cuando lo vea –me interrumpió Julian-. No te preocupes, yo me encargaré de eso.


Asentí y dejé que me sacara de ese lugar.



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