Dark Chat

domingo, 24 de julio de 2011

Vida : Dulce Inmortalidad

Capítulo Décimo Sexto: Veneno


Aún no podía ver, tarde un par de horas en darme cuenta que tenia mi vista tapada, y otras tantas en sentir las cadenas en mis muñecas, lo cierto, que fuera lo que fuera que hubieran inyectado en mi cuerpo, esté estaba reaccionando de una manera poco usual para ser inmortal, aún sentía que estaba entumecido y la sensación era como si algo se estuviera transformando en mi interior, lo delataba el ardor en mi cuello, y el calor excesivo para mi condición vampirica.


Pero lejos lo que ahora reclamaba mi atención, al extremo de volverme loca era la sed, necesitaba desesperadamente tomar sangre, como un hoyo en mi estomago la sensación parecía ir acrecentándose a cada segundo que transcurría. A juzgar por el deseo desgarrador que sentía sabía que había permanecido unas cuantas horas en aquel lugar, lo extraño era que al parecer no había estado conciente del todo. Me embargo el recuerdo de mi esposo, seguro estaba frenético buscándome, el miedo volvió a inundar mi mente, acaso Alice podía verme, pero si fuera así porque Edward no había venido a salvarme.


Mire a todos lados cuando sentí unos pasos, y gruñí entre dientes al sentir un aroma desconocido a mi lado, trate de alejarme pero mis esfuerzos eran en vano. Lentamente me percaté que removió las cadenas liberando mis muñecas y volví a ver al fin cuando quito la venda que cubría mis ojos. Estaba en una habitación cerrada sin ventanas, solo había una puerta frente a mí.


Mi cuerpo se desplomo sobre la misteriosa mujer sin que yo pudiera evitarlo, me di cuenta que su tes era blanca como la nieve igual a la mía, sus ojos eran dorados oscuros, y hacían juego con sus cabellos que eran como el trigo, estos caían ondulados a un costado de su hombro. Se parecía a Rosalie, pero ella era cien veces más hermosa, su cuerpo era tan delicado que daba la sensación de que fuera a quebrarse, estaba vestida con unos jeans y una polera azul. No pude separarme de ella aunque lo hubiera intentado así que resignada la deje actuar.


- No voy a hacerte daño Isabella.


Murmuro su voz era tan dulce, pero ¿quién era?, ¿Cómo sabia mi nombre? Quise preguntar pero estaba tan sedienta, que el deseo incontrolable por la sangre me impedía coordinar otra cosa en la mente. - Te voy a sacar de aquí – continuo diciéndome mientras cargaba mi cuerpo y me sacaba de la habitación a cuestas. Pero mis piernas no cooperaban, no podía caminar por lo que me arrastro por casi toda la distancia que había desde la habitación hasta el ascensor al final de pasillo. Cuando las puertas se abrieron ella me hizo entrar y me apoyo contra la pared, involuntariamente caí al suelo con todo el peso, vi como apretó un botón y volvió a levantarme.


- ¿Quien eres?


Finalmente Balbucee.


- Eso no importa, lo que importa es que debo sacarte de aquí antes que él llegue


- ¿Quién? ¿Qué quieren de mi?


Volví a preguntar mientras fijaba mi vista al frente y trataba de caminar para hacer la carga más fácil.


- Digamos que estuviste en el lugar y en el momento equivocado, eso es todo.


Me respondió.


Ya habíamos salido del ascensor y caminábamos por un pasillo que no tenia iluminación, pude sentir el olor a humedad que provenían de las paredes. Calcule que habían transcurrido alrededor de quince minutos e iba a rendirme cuando por fin divise un haz de luz al final de pasillo.


- Escucha… no puedo llevarte más lejos sino ellos lo notarán, rastrearan mi olor hasta aquí además debo quedarme para evitar que te sigan.


Me indico mientras me sacaba por el haz de luz, pude ver que era de noche, la luna estaba alumbrando el cielo. Me ayudo a salir y mi vista se concentro en el viento que pegaba contra la copa de los árboles, constante que estábamos fuera de la ciudad. Tomo mi rostro para hacer que la mirara a los ojos


– Es de vital importancia que cuando llegues con Edward se vayan lo más lejos de aquí, esta misma noche si es posible y no vuelvan nunca más.


Cuando dijo esto percibí que una figura humana se aproximaba, trate de zafarme de sus brazos pero ella me lo impidió. Todo era tan confuso.


- Espera…


susurré mientras me aferraba a sus brazos


- ¿Por qué?


Pregunté con un hilo de voz, era evidente por la manera en la cual me había ayudado a escapar, que estaba arriesgando su vida con ello, entonces ¿por qué tomarse la molestia con una completa extraña? pero ella me ignoró.


- Cedric te ayudará a llegar cerca de la casa de Carlisle, pero el último tramo tendrás que hacerlo por tus propios medios. Pase lo que pase, quiero que recuerdes esto


Su tono de voz era fuerte casi como una orden


– No bebas sangre humana, eso sólo acelerara el proceso


Hizo una pausa cuando supo que lo había entendido


– Entrégale esto a Carlisle, esto explicará que te ha pasado, es todo lo que necesitan saber


Guardo en mi bolsillo trasero el papel y me ayudo a subir al caballo, yo aferre mis manos a la cintura del jinete y apoye mi cabeza en su espalda


- Déjala a una distancia prudente y vuelve, te necesitare aquí. Adiós Isabella, hubiera deseado conocerte en otra circunstancia


Me dijo mientras el hombre apretaba los estribos y el animal comenzaba a galopar.


Vi a lo lejos como desaparecía en la penumbra la misteriosa mujer de la cual nisiquiera sabía su nombre y trate de concentrarme pero lo cierto era que mis intentos por hacerlo fracasaban. Todo parecía darme vueltas e incluso podría jurar que a segundos perdía la conciencia, porque me parecía que recién me había subido al caballo cuando sentí que el hombre descendió de él. Haciendo que mi cuerpo cayera pesadamente contra el espinazo del animal, quede ahí tumbada sin poder moverme, sin explicarme nada sentí las riendas entre mis manos y un murmullo en mi oído


- Esto es lo más cerca que puedo dejarte, tendrás que seguir sola. Saluda de mi parte a Carlisle.


El caballo retomo su paso, era difícil mantenerme erguida para ver por donde llevarlo y me rendí cuando frente a mi apareció la estructura del castillo supe que estaba en casa. Todas las luces estaban encendidas, el caballo bajo el ritmo y se detuvo justo a los pies de las escaleras que daban hacia la puerta principal, no alcance a bajarme cuando mi cuerpo se deslizo por un costado sin yo tener control en la situación, juré por medio segundo que caería al suelo, pero al contrario unos brazos calidos me recibieron y reconocí la voz aguda y estrepitosa de Alice.


- ¡Es Bella!


Grito. Sus facciones evidenciaban un cierto alivio al verme aún con vida. Gire mi rostro y vi la cara de mi ángel, su mirada también era de alivio. A duras penas deslice mis dedos por su rostro y el beso la palma de mi mano tomándome entre sus brazos.


- Llevémosla dentro.


Sugirió una voz, me costo reconocerla pero al final cuando vi su rostro supe que era Carlisle.


Apoyaron mi cuerpo en uno de los sofás que estaban en la sala. Ahí constante que no estábamos solos, mire a mí alrededor aturdida por las luces y divise a Esme quien se acerco instantáneamente, Rosalie permanecía cerca de la chimenea junto con Emmett, Jasper también se había acercado hacia mi posición.


- ¿Dónde estuviste todo estos días… nos tenias al borde de la histeria, no podía verte?


Me pregunto una inquieta y preocupada Alice rompiendo el silencio reinante. Pero que iba a contestarle, me sorprendió cuando habló de días, para mi habían sido solo horas. Todos esperaban mi respuesta, pero no tenía una, de pronto recordé la nota que me había entregado aquella mujer y me erguí a duras penas para poder sacarla de mis pantalones. Edward trato de detenerme, para que permaneciera recostada pero cuando vio que buscaba algo me ayudo a sacar el papel, mis manos temblaban, me arrebato la nota de mis dedos temblorosos.


- Es para Carlisle.


Murmure entre dientes mientras lo miraba, él se acerco y tomo el extraño papel de las manos de Edward.


Miré atenta como cambiaban las expresiones de sus facciones, que iban de la sorpresa hasta el terror puro. Cuando termino de leer me miro con urgencia y se abalanzó sobre mí sacando a un lado a Edward sin decir media palabra. Sin pedirme permiso, lo que era poco usual de él, rasgo las mangas de mi blusa dejando al descubierto mi piel, los ojos de todos se abrieron como platos. Las reacciones eran variadas, Alice se separó casi inconcientemente de mí y abrazo a Jasper que miró a Carlisle en descrédito, Rosalie se puso la mano en la boca como ahogando un grito y enterró su rostro contra el pecho de Emmett quien me miró tal cual estuviera viendo a una moribunda.


Al principio no entendí su reacción y busque los ojos de Edward para que me aclarara que estaba mal conmigo, pero este esquivo la mirada. La única que no reacciono mal fue Esme quien me miraba con dulzura, como una madre, me extendió los brazos para mostrarme lo evidente y fue ahí cuando me dí cuenta que toda mi piel estaba amoratada, como si me hubiera pegado golpes, pero eso era imposible.


- Debemos irnos… ahora… Edward vístela y ponle ropa suelta.


Ordeno Carlisle saliendo del transe en el que se encontraba. Ahora todo era aún más confuso, pero nadie discutió nada al principio.


- Esperen… no podemos irnos con Bella en esas condiciones.


Hizo ver Jasper mientras todos se detenían en sus puestos.


- Tenemos que irnos, no podemos permanecer aquí, ellos la buscarán.


Explico Carlisle a ocho confusos vampiros.


- ¿Quienes? Inquirió Jasper mientras me miraba.


- Los Volturi


Susurró Carlisle cuando vio la expresión confusa de mis ojos continuo


– la mujer que te ayudo es la esposa de Aro


Me explico aclarando en parte el misterio.


- De que hablas… porque ellos querían a Bella.


Pregunto un confuso Emmett mirando a todos. Carlisle tomo un momento y comenzó a explicar a todos.


- Hace un par de años supe que Aro estaba interesado en buscar una forma más sutil de matar a quienes no cumplieran las leyes. Las hogueras estaban llamando demasiado la atención de los humanos. Al principio nada resultaba, pero creo que la han encontrado. Al menos eso es lo que cree Selene.


Edward me apretó contra su pecho de forma instantánea.


- Aún no entiendo que tiene que ver Bella en todo esto.


Dijo Alice con la vista perdida al frente. Pero Carlisle desvío la vista y guardo silencio, era como si tratará de no hablar frente a mí, pero Edward lo interrumpió.


- ¿Carlisle?


Insistió con tono demandante. Este suspiro y su mirada era pesadumbrosa, como si estuviera a punto de sentenciar a muerte a alguien. Se acerco a mí y me paso su mano por mi rostro, como dándome consuelo, yo comencé a entender de pronto que algo no iba a resultar del todo bien.


- Todo saldrá bien, te lo prometo, cuando lleguemos a casa investigaré para encontrar una cura.


- ¿Cura? ¿Acaso estoy enferma?


Exclame con un hilo de voz, mientras todos permanecían en silencio, el mantenía su vista en mis ojos, su mirada era profunda como inspirándome valor para lo que diría.


- Te han Envenenado.


Exclamo


Edward me había subido a nuestra habitación, estaba recostada en la cama viendo como él sacaba del closet ropa de recambio. Su esperanza era sacarme de la discusión que se había formado escaleras abajo entre Jasper y Carlisle. Pero era difícil no escucharlos a todos cuando estos gritaban.


- No puede estar envenenada eso es imposible.


Opinaba Emmett.


- Entonces como explicas el color de su piel.


Rebatía Alice quien creía al parecer en Carlisle y en Selene.


- Esto no esta bien… nosotros no podemos morir envenenados, me han mordido miles de veces, se lo que es tener la ponzoña en las venas, y más allá del ardor jamás me ha sucedido nada.


Explicaba Jasper a todos.


- No es ponzoña lo que inyectaron a Bella.


Objetó Carlisle


- Lo que sugieres es imposible, que intensión podrían tener Los Volturi para envenenarla.


Insistía Rosalie.


- Fue un error, no lo planearon pero cuando descubrieron que ella no se murió como debía haberlo hecho se interesaron en ella como en un conejillo de indias.


Explico Carlisle su voz era serena pero dura.


Edward cerró la puerta cuando se percato que yo estaba escuchando atenta y que eso estaba causándome una cierta expectación. Esbozo una sonrisa pero está no llego a sus ojos por lo que supe que solo lo hacía para infundarme confianza, una confianza que ni él mismo tenia en ese minuto. Se acercó y me ayudo a cambiarme de ropa.


- Lo siento… no fue mi intensión, pero no pude dejarlo sólo, ellos habían matado a su madre.


Dije a modo de excusa.


- Lo se… no te preocupes por eso ahora.


Replico mientras tiraba de mis manos para que la polera quedara bien puesta –estarás bien, estaremos bien – me repitió.


No dije nada más porque no sabia que decir permanecimos en silencio un par de minutos, hasta que me arroje a sus brazos y enterré mi rostro en su pecho. Estaba así tratando de mantener la calma cuando de pronto sentí un calor sofocante, y la habitación se inundo de un aroma ya conocido para mí, era sangre y de la mas dulce que jamás haya olido. Mis ojos se abrieron como platos cuando vi que la puerta se abrió abruptamente y entró el pequeño causante de todo este lío, el niño corrió sin detenerse hasta el borde de la cama, sonriéndome de una manera encantadora.


- ¡Mamá!


Balbuceo de forma casi inteligible pero aún así yo lo entendí. El olor de su sangre me estaba siendo irresistiblemente apetecible, se me hacia agua la boca y estaba perdiendo la batalla para no morderlo cuando Edward me sujeto y vi a Alice entrar alejando al niño de mi lado, me gire y entierre mi rostro contra su pecho nuevamente.


- Sácalo de aquí.


Pidió Edward a su hermana


- Necesito alimentarme.


Le dije mirándolo a los ojos. Este iba a contestarme pero Alice interrumpió


- No te preocupes yo se la traeré


Se ofreció Alice mientras salía de la habitación con el infante.


- No pude abandonarlo, cuando llegue al callejón estaba llorando junto al cadáver de su madre. Además tenia tu olor impregnado en su cuerpo, en realidad no lo pensé simplemente lo tome y traje conmigo.


Confesó Edward sin necesidad que yo preguntara. Puse mi mano sobre su barbilla y la acaricié.


- Es lo que yo hubiera hecho.


Replique bajito, pude constatar que también en él se había desarrollado un instinto parecido al mío al verlo tan indefenso


No alcanzaron a transcurrir unos segundos cuando sentimos que golpearon la puerta, esta se abrió lentamente y vi a Alice entrar con un vaso entre sus manos, a penas me lo entrego me lo empine hasta el final, lo hice de forma tan atolondrada que su contenido comenzó a rodar por la comisura de mis labios


– hazlo más despacio


Me susurro Edward tomando el vaso y separándolo de mi rostro un poco, pero no alcance a finalizar su contenido cuando sentí un fuerte dolor en mi pecho. De pronto sentí un fuego en mi interior, era como si estuviera a punto de sufrir una combustión espontánea. El dolor era tan violento que comencé a chillar sin poder evitarlo, el vaso golpeo el suelo y comencé a retorcerme en la cama.


- Ve por Carlisle... ¡Alice!


Grito Edward al ver que esta no se movía, estaba impactada y salio de habitación trastabillando sin quitarme los ojos de encima.


- Bella mírame


Me decía Edward tratando de controlar las convulsiones de mi cuerpo. De pronto abrí mis ojos y dí un grito lastimero, en mi pecho un sonido demasiado familiar comenzó a sentirse era débil y discontinuo pero ahí estaba, de pronto todo se torno negro