Dark Chat

jueves, 29 de marzo de 2012

Rebelde

CAPÍTULO III CONOCIENDO AL DEMONIO

BELLA POV

Edward se fue de viaje y todo mejoró en casa, al no estar él y su mujer la armonía reinaba y poco a poco la familia Cullen se fue ganando mi corazón, ellos eran geniales y al pasar los meses nos compenetramos tan bien que empecé a vestirme más normalmente, las chicas casi dejaron de respirar (broma privada) cuando me vieron vestida con una faldita corta, un top y mis converse, me preguntaban extasiadas por cada uno de mis tatuajes y el por qué me había escondido de esa manera, les contesté con evasivas y entendieron que no les diría nada más, los chicos confesaron que ellos sabían de mi secreto y contaron cómo fue que me encontraron y cómo había golpeado y robado una moto a un tipo grande para después golpear e insultar a la directora del internado, todos reían por mis peripecias y por primera vez me sentí querida, aceptada y libre.


En el colegio también las cosas cambiaron, un día me cabree de que me molestaran y le partí la quijada a una chica que me jodía todo el día, por supuesto llamaron a Carlisle para solucionar el problema y él me defendió. La directora acató la palabra de Carlisle sino éste demandaría el colegio por bulling y todo quedó allí, ahora me temían y los pocos amigos que tenía se mantuvieron a mi lado y nos reíamos de que ahora todos querían ser amigos míos, como si yo fuera a hacerles caso.


Como casi siempre me aburría y mis "hermanos" como les gustaba que les dijera me tapaban todo, frecuentemente me escaqueaba de clases y me regodeaba usando el preciado volvo de Edward, si supiera las veces que he salido a quemar llantas en él, se cagaría en los pantalones, es un decir, su naturaleza les impide esos actos biológicos, además encontré su tesoro escondido, una Harley Davison, me encantaba esa moto y aún recuerdo cuando era niña y él me llevaba a dar vueltas en ella, así que la limpié y la usaba regularmente.


Con Rose compartía el amor por los vehículos veloces y siempre la ayudaba a revisarlos, con Alice comprábamos ropa, pero de la que me gusta a mi, o sea ropa andrajosa como ella la llamaba, ya que se había dado por vencida de que usara ropa de diseñador y a la moda. Con Emmett tonteábamos haciéndoles bromas a los demás y con Jasper discutíamos sobre filosofía y jugábamos ajedrez. Todos y sobre todo Jasper estaba encantado con la facilidad con que mi mente trazaba movimientos estratégicos y lograba ganarle. Con Carlisle conversábamos de medicina y sobre libros de la antigua Grecia, me fascinaba ese tema, quizás podría hacer de mi nueva afición una carrera universitaria y con Esme cocinábamos, me enseñó a hacer los pasteles y comidas preferidas de todos los miembros de la familia.


Los meses fueron pasando y a pesar de sentirme más en confianza y algo más feliz era innegable para mi dejar de pensar en él, Edward siempre estuvo en mis pensamientos y no negaría que lo extrañaba, ese era otro más de mis secretos, extrañaba su olor, su voz, su rostro, aunque él siempre me miraba con asco y desprecio, no importa, lo extrañaba.


Siempre pensé que podría salir librada de volver a sentir algo por él, pero vivía engañada, el sentimiento siempre estuvo. Ni siquiera James pudo hacerme sentir mejor en ese aspecto, él venía casi todos los fines de semana a visitarme y aunque a los Cullen les dolía que yo estuviera con él lo aceptaban, se que todavía guardaban esperanzas de que las cosas tomaran su cause natural con Edward, pero yo peleaba contra la naturaleza.


Cuando James me visitaba salíamos a recorrer por distintos lugares hasta que encontramos un bar muy parecido al que íbamos cuando vivía en el internado, la primera vez que fuimos fue tan cómico ya que para variar la gente se dejó llevar por mi apariencia y las bromas no se hicieron esperar, los chicos desconocidos para nosotros molestaban a James diciendo que se llevara a su hermanita pequeña a casa, que ese lugar no era para nenas y se llevaron la sorpresa de que esta nena de pequeña no tiene nada.


Llevábamos como dos horas bebiendo y haciéndonos arrumacos cuando ya cabreada por las burlas de los tipos, me paré y me dirigí hacia el escenario, los chicos de la banda me miraban con diversión y les dije que quería cantar, ellos rieron y negaron con la cabeza diciendo que no estaban en un karaoke, los miré de manera retadora y les hice una apuesta, "si a la gente les gusta lo que canto todos dejarán de molestarme a mi y a mi amigo, es más dejarán que de vez en cuando cante algo de mi elección". Ellos aceptaron pensando que cantaría alguna mierda pop o algo así, cuando subí al escenario James me miraba divertido, él sabía lo que yo valía como músico y deseaba que todos se callaran la boca.


Les pedí la guitarra eléctrica y les indiqué que canción quería cantar, se la sabían así que seguirían mi ritmo, empecé a cantar i love rock and roll de Joan Jett y con arrogancia vi como todos se tragaban sus malditas burlas, yo era fantástica con la guitarra, mi voz era privilegiada y mis movimientos dejaban a más de algunos con sueños calientes.


Al terminar la canción recibí infinidad de aplausos y me miraban con otros ojos. Antes de retirarnos el dueño me preguntó si estaba interesada en cantar asiduamente en el bar y le respondí que si.


Eso es ya desde hace tres meses.


Cuando Edward volvió de su largo viaje, todos los sentimientos se arremolinaban en mi interior, pero él como siempre me despreciaba.


Al llegar mi cumpleaños James llamó diciendo que se había retrasado y que después que saliera del restaurant donde los Cullen me habían invitado me esperaba en el bar, que me tenía una sorpresa, yo iba como siempre me vestía y llevaba una mochila con ropa para cambiarme cuando llegara al bar.


La cena empezó de manera tranquila, hasta que Erik un muchacho que cantaba en el restaurant y que siempre me invitaba a salir me dedicó una canción, no pude evitar sentirme linda y sexy y le dediqué una sonrisa, le guiñé el ojo mientras me mordía el labio, ahí todo cambió, sin dar a entender que sabía lo que pasaba sentí el cambio en Edward, me miraba como nunca lo hizo antes, me miraba con deseo y estupefacción, juro que no era mi intención que él se sintiera así, lo hice sin pensarlo, pero me hice la tonta y los ignoré a todos.


Edward se había ido y pedí ir al baño, una vez ahí Tanya me acorraló y tomándome del cuello fuertemente dijo que me alejara de su hombre, que yo nunca lo tendría, que Edward sólo sentía desprecio y asco hacia mi, ya estaba perdiendo la capacidad para respirar y estaba asustada, ya que al tomarme del cuello rompió mi collar y éste calló al suelo, necesitaba recuperarlo, eso me mantenía a salvo.


Afortunadamente llegaron refuerzos y los Cullen me llevaron a casa, una vez allí Tanya siguió con los insultos y no aguanté más, le dije todo lo que pensaba de ella y su hombrecito, me tenían harta y por fin estaba sacando los sentimientos que tenía guardado por tanto tiempo, pero de un momento a otro llegó Edward y apretó fuertemente mi brazo y me arrojó a la pared después de decirme nuevamente cosas muy ofensivas, el impacto del golpe lo sentí por todo el cuerpo y el brazo creo que lo fracturó, después de decirle lo mucho que lo odiaba y de dejar caer la verdad que sabía me largué, ya no quería volver a verlo, me dañaba y aunque me doliera tanto dejar a los demás Cullen lo haría, ahora era libre, me largaría con James.


Toda adolorida y llorando agarré la moto de Edward y salí pitando hacia el bar, necesitaba que James me consolara, necesitaba calmarme, beber hasta caerme y necesitaba que el maldito dolor en el brazo se calmara.


EDWARD POV


Cuando llegamos al bar ella aún no llegaba, claro nosotros corrimos y en eso éramos más rápido que cualquier vehículo.


Buscamos una mesa en un rincón y mi familia me explicó que si quería saber cómo era realmente Bella tendría que aguantar lo que vería.


En eso la puerta se abrió y ella entró temblorosa, pero no tan afectada como cuando salió de casa minutos antes, ella buscaba a alguien con la mirada hasta que lo encontró, era un hombre que al verla corrió a su lado con desesperación, le preguntó con apremio qué le había pasado y ella le dijo que se había caído en la ¿moto?, él la abrazó tiernamente, le limpió la sangre de la boca con los dedos y la besó, no se por qué mierda eso me dolió, pero carajo dolió como nada me dolió antes, cuando dejó de besarla la llevó al baño para que se limpiara bien.


Rose me dijo que ese era el novio imaginario de Bella, el tal James y una furia ciega llenó mi cuerpo, deseaba matarlo, él se había atrevido a tocarla por años, ella, ella tenía dueño.


Pasaron unos minutos y salieron del baño, ella ya se encontraba bien y me lastimó ver su brazo dañado vendado con un trozo de tela, ella lo sobaba y hacía una mueca.


Se fueron a una mesa desocupada e inmediatamente les llevaron una botella de tequila, limón, sal y varias cervezas, la primera en beber y para mi asombro fue Bella, se tomó el corto de tequila seguida por un buen sorbo de cerveza, y brindó por la libertad, James le preguntó a qué se debía ese comentario, pero ella no le contestó, tomó otro trago y luego prendió un cigarrillo.


- ¿Ella siempre hace eso?, es decir tiene 16, no es sano que tenga esas actividades y que ustedes sabiendo lo permitan – les reproché a mi familia.


- Ella lo hace desde antes de estar con nosotros, es su vida, ella es una adulta, es madura para su edad, además es muy terca y nunca ha corrido peligro siempre hay alguien de nosotros cuidándola, además James a su manera también la cuida. – James de nuevo, maldito humano, al verla me doy cuenta de que ella se comporta de manera distinta en este entorno.


Unos chicos pasaron delante de su mesa y la saludaron, ella les correspondió el saludo y así siguió bebiendo


- ¿Me vas a decir qué mierda te pasó en verdad? – escuché atento su conversación


- Me caí, ya te dije


- No jodas, te conozco, nunca te has caído de una moto y si fuera así no tendrías dedos marcados en tu cuello y en tu brazo, alguien te maltrató ¿volviste a pelear?


- No, no he peleado, por favor James no quiero preguntas, sólo quiero emborracharme y olvidarme de todo este tiempo que he vivido lejos del internado


- Pensé que eras feliz con los Cullen ¿te hicieron algo?, si fue así te juro que los mato, nadie lastima a mi novia


- Por Dios, nadie me ha lastimado y deja de decir que soy tu jodida novia, lo que tenemos no da para eso, sólo somos amigos


- Más que amigos nena


- Ok, más que amigos, pero mucho menos que novios, no se te olvide James, yo no tengo la capacidad para amar a nadie, sólo confórmate con lo que te doy, sino ya sabes lo que puedes hacer


- Si, irme a la mierda, entiendo


Estaba cada vez más sorprendido hasta la voz de ella era diferente, se notaba que el tipo estaba colado por ella, pero ella era tan fría e indiferente con él, pero tenían algo, aunque no fueran novios se notaba que tenían un rollo.


Siguieron bebiendo, Bella se paró y se sentó a horcajadas en su regazo y la sesión de besos calientes empezó, cada vez eran más apasionados y sus manos recorrían el cuerpo del otro.


Apreté mis puños fuertemente, yo quería ser él, yo debería estar así con ella, ella era mía, ella, ella me gustaba, más que gustarme la deseaba y mucho, mis hermanos y mis padres me miraban y traté de pararme, esto no me podía estar pasando nuevamente, no debería sentirme así, tan herido, tan solo, tan necesitado.


Mis hermanos me obligaron a sentarme mientras Bella y el idiota afortunado iban a bailar, ese fue otro suplicio, ella se movía tan sensual, nunca pensé que ella podría hacer algo así o hacerme sentir de esa manera, estaba embobado mirándola, pero la ira desgarraba mis entrañas, ellos prácticamente estaban follando con ropa.


Un grupo de chicos y chicas llegó y se pararon detrás de Bella.


- Por favor váyanse a un motel – dijo un chico alto y moreno con la risa pintada en la cara


- Púdrete… ¿Jake?, oh Dios mío Jake – gritó Bella arrojándose a los brazos del moreno, todos reían.


De a poco ella fue saludando uno a uno a sus amigos y allí me enteré que eran amigos del internado y que san James los había invitado a todos por ser el cumpleaños de Bella, ella estaba feliz, pero no pasó para nadie desapercibido los golpes que ya se estaban notando con mayor intensidad, ella les dio la excusa de la caída en moto y dejaron el tema.


Se fueron a la misma mesa que estaban ocupando anteriormente y siguieron bebiendo


- Hasta cuándo vamos a esperar para llevarnos a Bella a la casa, ¿cuándo le de un coma etílico? - refunfuñé


- ya falta poco – dijo Emmett sonriendo


A los pocos minutos varios de los chicos se pararon y llamaron a Bella con los dedos, ella sonrió y se les acercó, en cambio James estaba molesto, podía leer su mente y al parecer no encontraba prudente lo que Bella quería hacer y eso era subirse al escenario a cantar ¿ella también cantaba?.


- Bella no estás en condiciones de hacerlo


- Vete a la mierda James, lo he hecho en peores condiciones ¿te acuerdas cuándo lo hice con los nudillos destrozados después de romperle la cara a Ethan por agarrarme el culo? – replicó Bella, por lo que leí en la mentes de los chicos ella además de cantar tocaba guitarra y lo hacía bien y ¿peleaba?


- Nena, por favor, hazme caso por una vez, además estás muy bebida


- Te estás comportando como un viejo y no me gusta, además tú trajiste a los chicos para eso


- Si, pero no sabía en qué condiciones ibas a estar


- Es mi cumpleaños, es mi vida y hago lo que quiero, no te metas James, no tienes derecho a opinar nada y ahora deja que me ponga linda ¿vale?


- Para mi siempre estás hermosa y sexy – dijo mientras le toqueteaba el culo


- Pero no para los demás, sólo tú me ves así – susurró ella con pesar, me volví a sentir como la mierda, no era mi culpa que ella no fuera agraciada, la deseaba como el demonio, pero ella no era linda.


Dicho eso tomó la mochila que llevaba y se fue al baño. James se jalaba el pelo de impotencia, la niña había herido su orgullo, el jodido podía tener acceso a su cuerpo, pero a su corazón y a su mente no.


Al cabo de unos diez minutos y con los chicos ya instalados en el escenario mi visión se llenó de lo más hermoso y sexy que han visto mis ojos, la sangre bombeaba caliente en mis venas, mi polla endurecida, mis ojos negros de lujuria, esa jodida niña era una diosa en toda palabra ¿por qué antes nunca se mostró así? ¿por qué mierda se escondía en esas feas ropas?, se escondía de todos, ¡de mi!.


El deseo ardía en mis venas y quería correr y hacerla mía en este mismo instante, lo iba a hacer, pero cuatro fuertes brazos me apresaron y me obligaron a sentarme, me traté de calmar, pero el deseo era más fuerte que antes.


La música empezó a sonar, era ella con su guitarra, todos aplaudían, todos la admiraban, leía sus mentes, los hombres la deseaban como enfermos, las chicas que no eran sus amigas la envidiaban, ella siempre acaparaba toda la atención masculina con su cuerpo y su talento, pero el deseo de esos hombres y sus fantasías con ella me encabronaban cada vez más, quería matarlos a todos, arrancarles los ojos para que nunca la volvieran a mirar.


Cantó una canción de the runnaways cherry bomb


No puedo estar en casa, no puedo estar en la escuelaEl viejo dice " ya pobre tontita"Bajando la calle soy la chica de a ladoSoy la zorra que estabas esperandoHola papi, hola máSoy tu ch ch ch ch ch Cherry bombHola mundo soy tu chica salvajeSoy tu ch ch ch ch ch Cherry bomb


Y me quedé mirando como el idiota en el que me había convertido en tan poco tiempo, la chica era una gatita sexy, se movía con desenfado en el escenario, tocaba la guitarra como poseída, lo hacía maravillosamente y esa voz sensual que nunca le había oído antes, la letra de la canción era fuerte e insinuante, como ella, se notaba que el brazo le dolía, pero aún así tocaba con maestría.


Su cuerpo se revelaba como el más hermoso que había tenido la fortuna de ver en todos mis malditos años, era delgada y pequeña, pero con curvas precisas para volver loco a cualquiera que la mirara, y todos esos tatuajes adornando su piel, era jodidamente perfecta, antes pensaba que su tatuaje en la nuca era horrible, pero ahora, al ver los otros lo único que quería era lamer cada uno de ellos, su ropa increíblemente era sexy y provocadora, llevaba una falda que le llegaba a mitad de muslo y era negra con harto falso por debajo y de distintos colores, le llegaba a la cadera que movía sinuosamente enloqueciéndome cada vez más, una polerita manga corta ajustada de color verde con el dibujo de un niño de piel amarilla bien extraño , estaba de lado, se le veía el inicio del trasero mientras orinaba(N/A si no han adivinado es Bart Simpson, que por cierto me encanta), esos deliciosos pechos y su plano abdomen al descubierto, demasiado sexy, seguí bajando mi mirada por sus largas y torneadas piernas hasta detenerme en sus converse negras que llevaba sin medias, una jodida diosa no me cansaré de decirlo. La perfecta combinación entre niña y mujer.


Mis hermanos me miraban absortos, es que nunca me habían visto así, nunca nadie me había afectado de esa manera, ardía por tenerla en mis brazos y penetrarla hasta que el puto sol explotara, la tomaría en todas las posiciones que existían, es más, inventaría nuevas poses para tirármela.


La segunda canción había empezado y no puedo describir lo que me hizo sentir, esa niña cantaba con rabia, con emoción, otra canción de Joan Jett bad reputation, si, su personalidad recién descubierta por mi se reflejaba en esa canción ¿cómo mierda no me di cuenta antes de lo especial que era, de lo anárquica que era esa pequeña a la que parecía importarle una mierda lo que los demás opináramos, lo que yo opinara.


me importa un carajo mi reputación


estas viviendo en el pasado es una nueva generación.


una chica puede hacer lo que quiera hacer


y eso es lo que voy a hacer.


y me importa un carajo mi mala reputación


oh no, yo no


y me importa un carajo mi


reputación.


nunca dije que quería mejorar mi condición


y solo hago el bien


cuando me estoy divirtiendo


y no tengo que complacer a nadie


y me importa un carajo mi mala reputación


oh no, yo no


oh no, yo no


Otra canción más y el público estaba eufórico cuando empezó a tocar la guitarra dando paso a la canción Ball and Chain de Janis Joplin, carajo, el tono bajo de su voz envolvía mis sentidos, la manera más roca de cantar, los movimientos cadenciosos de sus caderas, cuando no tocaba la guitarra la dejaba colgando y sus manos paseaban por el micrófono de pedestal como si acariciara la polla de un amante, cada vez me volvía más loco.


S-sentado junto a mi ventana,


Oh, mirando la lluvia.


S-sentado por mi ventana ahora,


En todo lo sentí,


Todo lo que podía ver era la lluvia.


Algo agarró una bodega de mí, la miel,


Me sentía como la miel, Señor, una bola y una cadena.


ĄSí! Hey! Sabes a qué me refiero,


Pero es demasiado pesado para usted,


No se puede sostener mañana.


Por ejemplo, espera, espera, la miel, no puede ser


El hecho de que tengo que quiero tu amor


Por favor por favor por favor por favor, espera por favor, por favor.


Whoa, la miel no puede ser


El hecho de que llegué a lo que necesita papá.


Por favor, no me deja bajar, no, por favor, Señor!


Aquí ido hoy, pero quería que el amor,


Quería celebrar, sí, hasta el día que me muera,


Hasta el día, hasta el día,


ASí! Hey! Hey! Ą Muy bien!


Con esta canción estuvo casi ocho minutos cantando, lo hacía fenomenal y cuando cerraba los ojos, Dios, definitivamente nunca en mi puta vida había visto a nadie igual, parecía la diosa de la lujuria, una sirena llamando con su canto embrujado a los marineros.


Estaba perdido en un mar de lujuria cuando una brisa de aire me llegó de golpe y enloquecí más de lo que ya estaba, ese aroma delicioso, el mejor que he olido en toda mi vida, la ponzoña inundó mi boca y las aletas de mi nariz se dilataron y era ella, Bella emanaba ese delicioso elixir que necesitaba probar, me empecé a revolver en los brazos de mis hermanos que me sujetaban, pero estaba loco, la tenía que tener ahora mismo, mi cantante, ella era mi cantante, y ahí comprendí todo, el por que su presencia me hacía sentir incómodo, el por que la evitaba y le hacía daño, nunca fue indiferente para mi, aunque la molestaba ella siempre ocupaba una gran parte de mi mente, la amaba, no se cuándo sucedió, pero la amaba, mi nariz empezó a sangrar, mi erección se hizo aún más grande y sin ser eyaculador precoz sentía que en cualquier momento explotaría en un orgasmo, es más ya tenía la verga mojada con líquido pre seminal, gruñía, jadeaba, me debatía para que me dejaran libre, no escuchaba razones, las palabras que me brindaban mi familia no las escuchaba, no quería nada más que poseer a aquella niña a la que por tanto tiempo desprecié y ridiculizé.


Los minutos pasaban, pero para mi eran como años, necesitaba tenerla ahora mismo, me dañaba no sentir su piel, sentía que me dolía todo el cuerpo de necesidad, menos mal que no había nadie cerca, porque estaba convertido en un animal en celo.


- MÍA, ELLA ES MÍA, LA NECESITO


Gruñí enloquecido y ahí fue cuando ella desde el escenario me vio, sus ojos se agrandaron con temor y enseguida soltó la guitarra, dejó de cantar y se llevó una mano a su cuello buscando algo, estaba aterrorizada, pero al mismo tiempo no podíamos cortar la conexión de nuestras miradas, mi pecho subía y bajaba, todos me rodearon, pero no veía a nadie más que ella, era mi centro, mi amor, mi locura.


Ella pudo reaccionar, temblorosa y llorando se bajó del escenario, pude adivinar sus movimientos, se iba a ir, quería escapar de mi, pero no lo iba a permitir, ella tenía que estar conmigo, necesitaba sentir su piel, beber su sangre.


Mientras ella corría hacia la salida el puto noviecito que desde ahora era cadáver corrió tras ella. Alice y Rose fueron en su busca y entre mis hermanos y mis padres me sacaron del lugar y me llevaron por el bosque hacia la casa, yo gritaba que la necesitaba, que era mía, que me dejaran buscarla, pero no me hicieron caso.


A los minutos llegaron las chicas con Bella a cuestas que gritaba y lloraba que la dejaran en paz, que no quería ese destino, que no quería ser comida de vampiro, que me odiaba con toda su alma.


No, no, no, ella no debería odiarme, ella tenía que amarme, sentía el lazo entre los dos y cuando estuvo en mi campo de visión dentro de la casa el aroma nuevamente me golpeo como una bola de demolición y con un gruñido animal me lancé por ella.


Nadie pudo evitar lo que pasó a continuación y se que nadie quería hacerlo, eso era lo correcto, todos lo sabían y lo aceptaban, todos menos Bella, ella seguía llorando y gritando que la dejara en paz.


Cuando mis dientes debido a la excitación quedaron expuestos y se hundieron en la carne de su cuello el frenesí me volvía cada vez más loco, ella pataleaba, pero no podía hacer nada, al sentir su sangre deslizarse por mi garganta vi los flashes que mi mente tenía escondidos, pude ver la primera vez que la vi cuando era una niña, esa conexión que se formó inmediatamente al verla a sus hermosos ojos, la cercanía que compartíamos, nos buscábamos, no éramos felices si no estábamos juntos, las veces que la llevé en mi moto a dar vueltas, me veía y me sentía tan feliz como nunca lo he sido, ella era una nena pequeña pero me complementaba, vi cuando ella sangró y comprendí que era mi cantante, la manera en que la besé sintiendo lujuria por ella, la manera en que la marqué como mía bebiendo su sangre, todo estaba allí, después me había olvidado de todo y había sido inmensamente infeliz, siempre buscando algo perdido, algo que anhelaba y no sabía qué era, pero ahora la había encontrado, era ella, la amaba, Dios la amaba desde la primera vez que la vi, desde que era una niña, ahora ella sería mi mujer.


Recorría todo su cuerpo mientras bebía de ella, mi polla pulsaba por querer enterrarse en ella, así que para calmar un poco el dolor la acerqué más a mi para que sintiera toda mi longitud en alerta sólo por ella y cuando gimió de placer y pude oler la excitación de su centro rugí fuerte.


Me separé con dificultad de su cuello y pasé mi lengua para sellar su herida, nuestras respiraciones eran erráticas y el deseo zumbaba a nuestro alrededor.


- Mía – dije y la besé con desesperación, estaba follando su boca con mi lengua y era absoputamente delicioso, ella en un principio no correspondió y apreté mi agarre profundizando el beso, después de manera tímida y lenta me devolvió el beso, nuestras lenguas bailaban extasiadas, volvió a gemir y bajé mis manos hasta su culo y la presioné más a mi, Dios, sentía el calor de su cuerpo y de su coño traspasarme, ella empezó a devorarme la boca con la misma hambre que yo y supe que jamás podría estar lejos de ella.


Dejé su boca para que respirara y nos miramos a los ojos reconociéndonos como dueños del otro.


- Mía – volví a repetir


Pero ella se soltó de mi agarre y miró alrededor, la imité y vi que estábamos solos, mi familia nos habían dado privacidad, pero en segundos estaban todos nuevamente a nuestro alrededor, Bella instintivamente se llevó otra vez la mano al cuello y gimió, pero ya no era de placer, era de lamento, traté de tomarla de la mano, pero ella retrocedió, no me gustó su actitud, pero lo dejé pasar por el momento, debíamos conversar, todos debíamos hacerlo y aclarar lo que había pasado, mi deseo por ella aún era fuerte, enloquecedor, pero al beber su sangre estaba algo más saciado.


- Necesito encontrar mi collar, oh Dios, ¿cómo pude perderlo? y ponerme en peligro, años cuidándome, años no deseando esto y sucedió – Bella farfullaba como en trance, creo que ni cuenta se daba que estábamos todos allí mirándola y escuchándola.


Y ahí llegó mi comprensión, el maldito collar que siempre llevaba puesto, eso era de alguna manera lo que no permitía que sintiera su verdadero aroma, ella se escondía de mi, no me quería, no, eso no era posible, porque si no me amara el lazo nunca se hubiera producido y el lazo se había creado la primera vez que la mordí, pero me temía, no quería este destino, no iba a permitir eso, era mi complemento, era perfecta para mi, la amaba y nunca la dejaría partir de mi lado, ella tenía que comprender eso.


- Creo que todos debemos hablar y aclarar todo este asunto – dijo Carlisle, Bella se paralizó y lo miró.


- No deseo hablar de nada si no tengo mi collar, no quiero que él vuelva a atacarme – dijo apuntando en mi dirección


- Eres mía – dije nuevamente


- No, no soy de nadie, no soy una posesión, no quiero ser la bebida de ningún vampiro y menos de ti.


- Te amo y te necesito – rebatí con convicción


- No, nunca lo has hecho ¿crees que porque descubriste que tengo un par de buenas tetas y un culo apetecible voy a olvidar todo lo que me has hecho? – gritó y mi cara se contorsionó de dolor


- Yo no recordaba nada, no podía saber que eras tú lo que tanto me hacía falta


- Aún así, te encantaba humillarme, decirme cosas hirientes, si esta noche no me hubieras visto como soy realmente esto no hubiera pasado nunca, si no hubiera perdido mi collar nunca hubieras percibido mi aroma, fue un error, un desastroso error.


- No digas eso, es lo mejor que me ha pasado en la vida, eres mi mujer, siempre lo serás- dije enojado, ella osaba rechazarme ¿a mi?


- ¿Y Tanya?, ella es tu mujer, a ella la elegiste, es perfecta para ti, es igual de mala que tú y supongo que la amas


- Ella ya no es nada mío, no volverá jamás, sólo soy tuyo, desde este momento sólo tuyo y nunca la he amado


- Jódete Edward, aún cuando estabas con ella la engañabas, casi todos los días la engañabas, te escuché, todas las jodidas noches te escuché con ella y con las otras, te detesto, jamás me entregaría a un hombre así, jamás he querido este destino para mi. Además quizás hace años amaste a la niña que era, pero a mi no me conoces, no puedes amarme, no sabes nada de mi.


Sus palabras me dolían como si me estuvieran clavando puñales cuando era humano, el dolor era insoportable, ella me despreciaba y en cierta forma no la podía culpar por ello, ahora todos mis errores me estaban pasando la cuenta y la única mujer a la que he amado me odiaba.


- Yo cambiaré por ti, el lazo es tan fuerte que no veo a nadie más que a ti, te amo sólo a ti


- Si digo que te metas ese amor por el culo ¿qué vas a hacer? ¿me golpearás de nuevo? ¿me matarás así como mataron a mi madre?


- Tu madre nunca pudo formar el lazo con el vampiro que la mató, ella amaba a tu padre y a ti, fue por eso que el vampiro, celoso mató a tu padre y posteriormente la mató – dijo Carlisle, mientras Bella lloraba a la mención de la muerte de sus padres.


Yo me sentía como la mierda por las palabras que me dedicó, especialmente las últimas, yo le había hecho tanto daño, tanto sicológico como físico, ahora sus golpes estaban tomando el color violáceo y me odiaba por ello.


Carlisle pidió que antes de hablar más debía revisar a Bella los golpes y darle algo para el dolor.


Fue así como se la llevó, yo fui con ellos, aunque Bella trató de que no la acompañara me fue imposible separarme de ella.


Lo primero fue su brazo, ella trató de aguantar el dolor, pero estaba hinchado y con una pequeña fractura, Carlisle le puso yeso, le dio pastillas para el dolor y para que durmiera hasta recuperarse un poco más, sus morados en el cuerpo los revisó y sentía la rabia y la envidia corroer mi cuerpo donde él tocaba, yo quería hacer eso, pero no podía tocarla, ella estaba así por mi culpa.


Bella subió a su dormitorio dejándome afuera, apenas escuché que estaba dormida entré por primera vez a su habitación.


Era, mmmmm, distinta, como ella, había quitado todas esas cosas de princesas y había pintado las paredes de color negro, había montones discos los cuales revisé, todos eran buenos, en el centro de la habitación colgando desde el techo había un saco de boxeo, al parecer ella practicaba, ¡claro!, ese era el sonido que escuchaba por las noches cuando yo estaba….., carajo, así se descargaba de la rabia. En una esquina había una guitarra eléctrica, mi niña rockera. Las paredes y el techo estaban tapizados de posters de músicos, tenía a muse, varios de Kurt Cobain, de Jim Morrison, Janis Joplin, Lenny Kravitz y otros más osados de algunos actores: Jonny Deep, varios de Robert Pattinson, un actor de moda, eso me molestó, había muchos de él, era apuesto y en muchas el tipo salía ¿cómo dirían las chicas? Ah si, extremadamente sexy, maldito chico, apuesto a que mi Bella fantasea con él. Había otros posters de hombres, también actores, pero no los conocía.


Quise reírme de mi mismo, celoso de un actor. En una repisa encontré varias fotografías, era ella con mi familia, se veía divina, pero me molestó en una en que salía en un pequeño bikini y sentada en los hombros de Emmett, en otra se veía corriendo con Jasper, con Alice probándose ropa, con Rose acostadas en el capó del jeep de Emmett, en otra salía sola parada en el capó de mi auto, mi preciado volvo, carajo, y ella levantaba los dos dedos medios a la cámara y reía, en otra limpiando mi moto, mierda, ella manejaba mi moto, claro, ella la usaba cuando no estaba, habían tantas fotografías y desee haber estado en cada uno de esos momentos, habían otras de ella con Esme, con Carlisle. Cuando llegué a una foto en particular la rompí de pura rabia, en ella salía mi mujer con el maldito humano de James, se estaban besando y abrazando, la ira se arremolinó en mi interior, ese maldito humano nunca más pondría un solo dedo encima a mi mujer, era capaz de matarlo, no lo quería cerca de ella nunca más, no quería que ni siquiera la mirara.


Después de revisar cada una de las cosas que allí habían me dediqué a mirarla dormir, ella estaba inquieta y se quejaba levemente de dolor y desee haberme matado yo mismo antes de causarle todo eso, mi pobre niña toda golpeada por mi culpa, por mi propia mano.


En la primera planta por lo que escuché había llegado James y el séquito de los amigos de Bella, puse especial atención. Él preguntaba desesperado por el bienestar de ella, por qué había salido así del bar tan alterada, que estaba muy preocupado y si la podían ver para estar más tranquilos. NO sisee y mi familia escuchó la ira filtrarse en mi voz, le dijeron que no era posible, que Bella estaba muy cansada y ahora estaba durmiendo, que los golpes que recibió al caerse de la moto le estaban pasando factura y que lo más probable es que durmiera toda la noche y todo el día siguiente, porque le habían administrado calmantes muy fuertes, eso no era verdad, apenas pastillas para el dolor, pero nadie quería la presencia de ese inmundo humano, bueno, las chicas si, ellas estaban furiosas conmigo y no era para menos, pero igual entendían la urgencia de una larga conversación.


Los humanos por fin se fueron y volví mi atención a la chica que dormía tan cerca y a la vez tan lejos de mi.


Las horas empezaron a pasar y me acerqué a la cama, el deseo zumbaba en mi cuerpo y cómo deseaba que ella me aceptara para poder unirnos físicamente, volvernos uno, la deseaba tanto que en todo este tiempo la erección se mantuvo constante y dolorosa, el ardor en mi garganta también ha estado presente, su aroma bailaba a mi alrededor.


Ya deseaba que despertara para poder saber cómo es que pasaron las cosas ¿cómo fue que yo pude olvidarla?.


Tantas interrogantes y la dueña de las respuestas estaba profundamente dormida.


- Edward – susurró en sueños y una sonrisa estúpida se dibujó en mi cara, ella soñaba conmigo y por su cara no era una pesadilla – Edward….que te den – Mierda hasta en sueños me odiaba.


Salí de la habitación, no quería que al despertar me viera allí, se podría asustar.


A las dos horas y después del desayuno, nos sentamos todos en la sala con Bella más repuesta, las respuestas se obtendrían ahora mismo.


BELLA POV


Se suponía que me debería estar divirtiendo como nunca, mis amigos estaban conmigo, debería sentirme enormemente feliz, sin embargo ni mis amigos, el alcohol ingerido ni la presencia de James lograban sacar la amargura que sentí en mi interior, Edward me había golpeado, me despreciaba y yo, yo lo amaba tanto, mierda, mierda, mierda, lo amaba y le temía mucho a ese sentimiento, no quería convertirme en otra Tanya en su vida, no, eso no, no quería presenciar cómo me destruía día a día por el hecho de que me engañara de esa forma, no lo soportaría.


Mientras cantaba me sentí un poco mejor, las canciones fueron pasando hasta que escuché un rugido como de un animal gritando ella es mía, levanté la vista de donde había provenido ese grito y allí lo vi, era él, Edward estaba como un animal enfurecido, Emmett y Jasper lo sujetaban con fuerza impidiendo soltarse, su pecho subía y bajaba de una manera que si fuera humano sería más que alarmante. Nuestros ojos se conectaron y no pude salirme de esa conexión, era como estar pegada a su mirada, mi cuerpo empezó a arder, sentía la necesidad de apagar este fuego de mis venas y sentía que eso sólo podía lograrlo Edward, quería que lo soltaran y viniera por mi, que me tomara como nadie lo ha hecho, quería deshacerme en sus brazos, en sus caricias, en sus besos, quería…..maldita sea, quería que me follara. Se que él sentía lo mismo por mi, me lo demostraban sus ojos ardientes, notaba su necesidad rayando en lo animal, estaba muy, pero muy sexy. Nunca había visto un espécimen masculino tan hermoso y jodidamente sensual, más que sensual ese hombre era caliente, prometía hacerte tocar el cielo con las manos, hacerte hablar seis idiomas mientras te follaba con lujuria arrancando gritos de más, más de tu garganta.


No se cómo fue que pude pestañear y reaccioné, miedo, mucho miedo sentí al darme cuenta de lo que estaba pasando, me llevé mi mano al cuello y ahí caí en cuenta que al momento de Edward lanzarme contra la pared yo tenía el collar en la mano, lo había recogido después que Tanya lo rompiera, al parecer con el golpe y el dolor en el brazo lo dejé caer y al mirar a Edward me daba cuenta de que él había percibido mi aroma, su cuerpo totalmente tenso, su nariz sangraba y si no me equivoco aunque no puede ver más desde mi posición podría jurar que estaba tan duro por desearme.


Sin más dejé de cantar, solté la guitarra y salí corriendo, tenía que huir, no podía dejar que me engañara, que me envolviera en sus garras. James me alcanzó y preguntaba una y otra vez qué me pasaba, pero no podía decirle nada. Lo único que le pedí es que no me siguiera, que estaba mal y me iba a casa, me subí a la moto y salí disparada, pero en pocos segundos sentí que fui arrancada de la moto en movimiento, era Rose y Alice quienes me llevaban contra mi voluntad a la casa de la que estaba huyendo, el pánico se hizo mella en mi y les imploré que me dejaran, pero ellas decían que Edward no me lastimaría, era su cantante y él nunca podría hacerme daño nuevamente, que resolviéramos las cosas, que aclaráramos todo el embrollo.


Nada más entrar Edward se lanzó contra mi y no pude evitar que sus dientes se hundieran en mi carne, bebió y bebió mi sangre mientras sus manos recorrían mi cuerpo con desesperación, y no podía aguantar más, estaba excitada, muy excitada. Su boca se unió a la mía y aunque en un principio no correspondí su beso las sensaciones deliciosas que sentía hizo que me rindiera y lo devoré con la misma pasión que él lo hacía conmigo, sus labios eran pecaminosamente deliciosos, volví a gemir y estaba cada vez más húmeda y sentir su erección frotándose con mi centro no ayudaba a recuperar la cabeza.


Pero recobré el sentido y empezamos a discutir, bueno más bien yo, yo no quería ser una posesión, no quería ser plato de segunda mesa de nadie. Él refutaba todo lo que yo argumentaba, no puedo negar que me dio un placer inmenso cuando dijo que Tanya ya no existía para él, que de ahora en adelante sólo existía yo, que no tenía ojos para nadie más.


Pero todo estaba pasando muy rápido y necesitaba dormir, además el cuerpo me dolía bastante y no pude evitar sacarle en cara a Edward mis golpes, ahora él decía amarme, pero siempre he recibido de él desprecio.


Me quedé dormida casi enseguida con la pastilla que me dio Carlisle, quería pensar que esto era una pesadilla, no me podía estar pasando a mi, tanto tiempo cuidando mis espaldas y ahora todo se estaba desmoronando a pedazos y lo que es peor que una parte inmensa de mi quería que las cosas fueran justamente como estaban marchando.


Al despertar bajé a desayunar, ya había amanecido y lo que me esperaba no era nada bueno.


Nos sentamos todos a conversar y a tratar de aclarar todo, se que la que más tendría que hablar sería yo, pero ellos también me tenían que sacar de muchas dudas, es verdad que mi madre antes de morir me había dejado una extensa carta explicándome todo por lo que ella había pasado y por lo que también tendría que pasar.


Pero habían muchas interrogantes, además quería dejar claro nuevamente que no quería ser la mujer de Edward, quería una vida normal, no la mujer "de".




Lo prometido es deuda , aqui les dejo vicio mas tarde subire , muy salvaje , les mando mil besitos y comenten chicas
Angel of the dark

miércoles, 28 de marzo de 2012

Hello  mis angeles hermosos !!!
ya se q las tenido muy abandonadas , no he tenido tiempo de nada , trabajo y mas trabajo , mañana  les actualizo , las amo a todas y gracias por seguir el sitio ya saben sin ustedes no somos nada
Mil besitos a todas 
Angel of the dark

martes, 13 de marzo de 2012

Muy Salvaje Para Ser dominado

Hello mis angeles hermosos buen dia !!!
aqui les traigo un cap mas, por fiss sean buenas y comenten ,les mando mil besitos a todas
Angel of the dark
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CAPÍTULO 10


Edward se detuvo brevemente al entrar al comedor la noche siguiente. Rondando por el umbral, moviéndose sobre la punta de sus pies, decidiendo si se retiraba de la habitación mientras inspeccionaba sus ocupantes. Abuela, Rosalie, y Alice ocupaban sus asientos de costumbre.


Solo que también ella estaba sentada allí. Una inusual presencia en todos los sentidos.


El olor tentador de lenguado frito y mantequilla derretida, combinado con el arco de esas cejas: entre-si-se-atreve, sello su destino. El enfrento el desafío de su mirada y se sentó.


Tenía desfachatez, eso se lo reconocía. Podría jurar que una dama como ella no existía en toda Inglaterra. Una que lo miraba por encima del hombro y declaraba su intención de permanecer bajo su techo ―ya sea que el lo deseara o no.


―Aun aquí, .no? ―pregunto sin rodeos, chasqueando la servilleta en su regazo. Con un gesto rápido, indico a los lacayos que comenzaran a servir.


Esa oscura ceja suya se arqueo aun mas, dándole un aspecto arrogante y ofendido a la vez.


―Si, milord ―respondió ella con voz rasgada. ―Su abuela considera que estoy lo


Suficientemente bien como para salir de mi lecho de enferma.


Abrió la boca, listo para recordarle que ella ya había dejado su lecho de enferma, y luego la cerro de golpe. No tenia ningún sentido revelar que anoche habían estado a solas en la biblioteca.


Su abuela se aprovecharía de ese encuentro escandaloso e insistiría en que se casara con la muchacha en el acto. Edward reprimió un escalofrió.


Recostado en su silla, dijo con más dureza de la que incluso el estaba acostumbrado:


―No se ve bien. Hubiera pensado que todavía seguía enferma.


Un golpe bajo, pero estaba un poco desesperado. A decir verdad, se veía mejor que bien. La vista de ella hacía estragos en sus sentidos. Con su brillante cabello negro recogido, se veía elegante, fresca como los vientos que soplaban de las montañas hacia el norte. La graciosa columna de su garganta, tan delicada como el pecho de una paloma, invitaba a ser acariciada.


El color mancho sus mejillas y su mirada cayo.


―Me siento bien ―insistió, agarrando el borde de la mesa con los dedos. ―Los rugidos de mi estomago requieren más que caldo ―su mirada, esquirlas de azul centelleantes, voló de regreso a


la suya. ―.O tal vez usted desea desterrarme a mi habitación durante mi estancia?


Muchacha atrevida. Edward sintió que sus labios se crispaban, pero suprimió la traicionera


Sonrisa. Ella no lo divertía. Atractiva o no, ella no lo ablandaría, no recordaría que lo había


Cautivado tan completamente en ese camino de barro.


―La posada al sur de aquí, en Ackersbury, presume de un faisán relleno que nuestro propio cocinero no puede duplicar. Estoy seguro de que encontraría que bien vale la pena una partida anticipada.


―Suficiente ―espeto la abuela. ―Lady Bella acaba de llegar. Todavia no esta lista para irse


―volviendo la mirada hacia Bella, le dijo con dulzura: ―No deje que la provoque. No tiene la intencion de ser fastidioso, querida. Eres más que bienvenida aqui.


―No ―introdujo Edward, apretando los dientes y preguntandose cuando exactamente había perdido el control de los acontecimientos en su propia casa.


Tan dominante como podia ser, generalmente su abuela respetaba sus decisiones. Cierto, le habia encajado damas elegibles por anos, pero la vida habia sido relativamente pacifica en los ultimos tiempos ―el suministro de elegibles señoritas que no hubiera ahuyentado se había agotado. Su mirada se poso en Bella. Evidentemente, la abuela tuvo que ir hasta los confines de Inglaterra por nuevas reclutas.


―Ella no es bienvenida aqui ―afirmo, empuñando la servilleta debajo de la mesa.


―No le preste atención, Bella ―su abuela dio un golpe de muñeca en su dirección. ―Como la mayoria de los hombres, no tiene idea lo que mas le conviene.


―.Y Lady Bella es lo que mas le conviene a Edward? ―se burlo Rosalie por encima del borde de su copa. Hizo una pausa y bebió con delicadeza. ―Todos sabemos que no puede ser verdad.


―Oh, no te metas, Rosalie ―disparo Alice desde el otro lado de la mesa, poniendo los ojos en blanco.


Los ojos de Rosalie brillaron.


―Claro que lo hare. Esto nos concierne a todos…


―!Basta! ―grito Edward, levantándose.


Todos los ojos se volvieron hacia el.


Tirando la servilleta sobre la mesa, dio una mirada severa a todos los miembros de su familia antes de dirigirse a Lady Bella:


―.Quiere quedarse aqui? Muy bien. Siempre y cuando entienda que esta perdiendo su tiempo.


Volverá a su casa sin una proposición.


El color se intensifico en sus mejillas. Temblando de ira, ella fustigo:


―!U-usted pavo real arrogante! .Sigue creyendo que lo estoy persiguiendo? Aunque se pusiera de rodillas y me rogara, nunca me casaria con usted.


―Bien ―espeto el, sentándose de nuevo en su silla.


―Bien ―replico ella.


La abuela los estudio a los dos por un largo rato antes que una lenta sonrisa curvara sus labios.


―Vean, ya estan de acuerdo. Creo que ustedes dos se llevaran espléndidamente.


Bella cerró los ojos, seguro de que ya sabia que lado de su familia portaba el rasgo de la


locura.


Bella se ajusto su chal alrededor de sus hombros y miro la fuente. El brillo perlado de la luna daba un matiz dorado a la burbujeante agua plateada. Mas alla de la fuente, estaban los paramos, silenciosos y salvajes en el crepúsculo. La helada se reflejaba en los brezos y tojos, parpadeando como cristal tallado en la noche. El aire olía mas fresco, mas limpio, haciendo alusion a la primavera, a lo que vendría. En comparación, Londres olia a rancio y estancado.


Logicamente, sabia que no podía ocultarse aquí para siempre. Su familia esperaba detras del telon, con una linea incontable de pretendientes a la mano por si ella regresaba sin un novio. Sin embargo, por ahora, por un tiempo, ella estaba a salvo. En paz con sus libros y una pequeña muestra de la libertad de la talla de la que su madre disfrutaba.


Cierto que no se trataba de su sueño de estar parada delante del Partenon, el sol griego, una calida caricia en su rostro, pero era un poco de libertad ―suya para disfrutar de ella tanto como pudiera soportar las miradas oscuras de Rosalie, tanto como pudiera soportar un conde grosero.


Una imagen de Edward cruzo por su mente. Rasgos parecidos a los de un Leon y una mirada como nubes de tormenta. Su piel susurraba sin descanso como la cuerda de un violin que ha sido punteada y excitada, zumbando con energia. Bueno, tal vez no una paz total, se corrigio.


Ella no lo habia visto en dos dias, no desde que el la habia tratado tan abominablemente en la


cena. Ella no es bienvenida aqui. El calor quemo sus mejillas, chamuscado su orgullo. El bruto


arrogante. .En realidad pensaba que queria casarse con el? Que insoportable descaro.


Dos dias y ni rastro de el. Dos dias de ponerse repentinamente alerta cada vez que oía el ruido de pasos. Casi como si esperara tener un vistazo de el.


Lady Massen se quejo sin parar, exponiendo en detalle la irresponsabilidad de los herederos con sus familias.


―Esta en la casa viudal ―habia dicho Rosalie alegremente durante la cena, cuando Lady


Massen se detuvo en medio de su diatriba para tomar la sopa de tortuga de su cuchara. ―Con Tanya.


―Rosalie ―habia siseado Lady Massen, la cuchara hizo un ruido estrepitoso en su plato,


―basta con eso.


Bella habia mirado de aca para alla entre las dos damas.


―.Quien es Tanya?


―El ama de llaves de la casa viudal ―respondio lady Massen, evitando los ojos de Bella


mientras alcanzaba su copa.


―Si ―habia murmurado Rosalie, sus ojos brillando, divertidos. ―El ama de llaves.


Bella habia comprendido perfectamente su significado.


Edward se alojaba en la casa viudal con una mujer llamada Tanya.


Su amante.


Exhalando, ella se abrazo para protegerse del frio, preguntandose por que su suspiro sonaba tan pesaroso. Seguramente que a ella no le importaba que el hombre mantuviera una amante.


Ciertamente no era una sorpresa. Un granuja como el, que se dedicaba a besar a criadas en publico, tendria una veintena de amantes. Ella no le dedicaria otro pensamiento.


―.Que esta haciendo aqui afuera?


Bella salto al oir la voz ronca a sus espaldas. Un estremecimiento la atraveso, y se ajusto mas su chal. No te vuelvas. No te vuelvas.


―Pense que se habria dado por vencida a estas alturas ―agrego el.


Incluso odiando sus palabras, su voz la recorria como un calido jerez.


―.Esperaba que me hubiera ido? ―pregunto Bella, satisfecha de la firmeza de su voz. ―.Es por eso que se ha mantenido alejado? .Pensaba que me iria?


―Se me ocurrio que podria haber manifestado algo de orgullo.


Ante eso, Bella le envio una mirada abrasadora sobre su hombro. Una que lo dejaria


firmemente en su lugar.


Sin embargo, el verlo ―de pie en el umbral de las puertas abiertas del balcon, la luz de la sala describiendo su gran fisico ―arranco el aliento de su garganta. Ataviado de nuevo de negro, parecia el de esa primera noche. Y como aquella noche, la sencillez de su vestimenta aumentaba su encanto, lo hacia atractivo y peligroso. Irresistible. No como los caballeros que habia conocido.


A ellos los encontraba completamente resistibles.


―.Algo de orgullo? ―repitio ella, pensando que tenia una buena dosis de orgullo. Tal vez


demasiado.


Si no fuera por su orgullo, habria permitido que Charlie la intimidara para que se casara hace mucho tiempo, habria escuchado los sermones de su abuela sobre la responsabilidad y el deber y de colocar el nombre Derring por encima de su propia felicidad y libertad. Si no fuera por su orgullo, le habria escrito una veintena de cartas a su madre pidiendo que regresara a casa a buscar la hija que habia abandonado.


Y tal vez sin orgullo, habria arrojado la discrecion al viento, y aceptado la pecaminosa invitación que recientemente un granuja le habia hecho en la taberna de una posada cercana.


―Si ―respondio el sin sonreir, estudiandola por debajo de sus pesados parpados. ―Por


permanecer donde claramente no la quieren.


―De nuevo con eso, .verdad? ―espeto Bella. ―Ya le dije, no tengo ningunas intenciones con usted. Simplemente deseo un…


―Refugio ―la interrumpio, avanzando hacia ella, sus pasos pesados haciendo un ruido sordo en el balcon de piedra. ―Lo recuerdo ―el viento azotaba su pelo demasiado largo a traves de los planos de su rostro. ―.Y de que necesita escapar la hija de un duque? ―pregunto, la mofa en su


voz inconfundible.


Ser la hija de un duque, su mente silenciosamente lloraba. Un premio para ser subastado, sin pensar en el alma guardada dentro del envoltorio Derring. Ni hablar de las expectativas, de la conocida presion, las innumerables reglas que regian su vida, el tedio, la soledad.


―.De los tés? .De las veladas? .De los paseos en el parque? ―se burlo el.


Si. Y mas. Mucho mas. Sin embargo, una mirada a su rostro frio le dijo que no veria nada de eso como una dificultad. No podia. Los hombres nunca lo hacian. Se limitaban a esperar que las damas hicieran lo que les decian, para tener una excusa asegurada para actividades vacias. Eso era todo lo que Charlie esperaba de ella. Todo lo que su padre habia esperado de su madre. Sin duda, el Conde de Massen estaba cortado por la misma tijera.


Sacudiendo la cabeza, miro hacia el paramo de nuevo, a la noche silenciosa que no pedia nada de ella. El no era un hombre para escuchar las confesiones sinceras o explicaciones acerca de por que los tes y las veladas podrian ser algo de lo que ella deseaba escapar. No veia nada mas alla de si mismo y sus problemas. Y en este momento, ella era uno de esos problemas.


―No lo entenderia.


―Pruebeme.


Ella volvio su mirada hacia el. Incapaz de evitarlo, sus ojos se clavaron en su boca, en esos labios sensuales que hacian que sus entranas se derritieran.


Pruebeme.


Si supiera lo desesperadamente que queria hacer eso. No le complaceria a su abuela saber que abrigaba tales pensamientos. Afortunadamente, no habia ningun riesgo que el compartiera sus impulsos. El todavia podia ser una encarnacion de lo licencioso, pero ya no era una dama anonima, madura para la seduccion.


El se acerco, dejandola casi sin espacio, abrumando sus sentidos. Ella se echo hacia atras todo lo que pudo, la barandilla de piedra deteniendo su total retirada. El corazon le martilleaba salvajemente en el pecho, se arriesgo a alzar la mirada solo para encontrar la de el fija en su rostro, sus ojos buscando, explorando todos los matices, sin perderse nada. La miraba con extraneza, sus ojos enfebrecidos, intensos, apasionados. Como si nunca hubiera visto nada como ella antes.


Extendiendo la mano, cogio un mechon de su cabello. Estudiando las guedejas, las enredo


experimentalmente entre sus dedos. Dejando caer el mechon, paso la yema de sus dedos por su mejilla, dejando un rastro de fuego a su paso.


Su respiracion se quedo atrapada en su garganta, atrapada, congelada en su interior como un pajaro enfrentando su depredador. Y como una presa, ella aparto la mirada, la dejo caer, deseando que se alejara de ella con el mismo fervor desesperado con que rogaba que no lo hiciera.


El aspiro profundamente junto a su mejilla.


―Hueles tan dulce. Fresias y lavanda.


Ella alzo su mirada, paso por su barbilla, su boca, su nariz, hasta encontrar sus ojos. El la miraba con ensañamiento feroz. Sentía como si su mirada por si sola pudiera despojarla de todo, todos sus escudos, revelar todos sus secretos, todo lo que escondia del mundo. Tal vez no era tan difícil leer. Por supuesto, nadie se habia molestado en mirar antes.


―.Que eres? ―murmuro el, su voz una brizna de calor en el aire, tan cerca que quemaba sus labios.


Cerrando los ojos con fuerza, ella sacudió su cabeza, aterrorizada que el pudiera ver


Absolutamente todo cuando la miraba.


―N-nada ―dijo ahogada.


―Oh, no ―contesto el, su voz tranquila y presumida y demasiado cerca mientras el metia un mechon de cabello detras de su oreja, el pulgar acariciandole el lobulo en un roce habil, sensual.


―Tu eres definitivamente… algo....


―.Edward? ―llamo una voz desde atras. ―.Eres tu? .Cuando volviste?


Los ojos de Bella se abrieron de golpe.


Rosalie salio al balcon, frunciendo el ceno cuando vio a Bella parada mas alla de su


hermano.


―Lady Bella ―ella junto las manos delante de ella e inclino la cabeza en el mas estricto de los reconocimientos.


Edward dejo caer la mano y dio un paso atras, mirandola de esa manera desconcertante suya.


―Voy a retirarme ahora ―murmuro ella, procurando no tocarlo cuando se movio alrededor de el. ―Buenas noches.


Con un gesto incomodo en direccion a Rosalie, se apresuro a abandonar el balcon y dirigirse a la seguridad de su habitacion, diciendose que Rosaliee no habia interrumpido nada.


Ella y Edward no habian experimentado alguna conexión que fuera mas alla de lo que era


correcto para dos personas declaradas contra el matrimonio. Ella definitivamente no quería experimentar mas... ni se preguntaba que pudo haber sucedido si Rosalie no hubiera interrumpido.


Edward se quedo mirando las puertas del balcon, pensando en el dolor en su pecho, casi tan pronunciado como el dolor en sus pantalones.


―Edward―dijo Rosalie, su voz cargada de advertencia. ―.Que precisamente estaban a punto de hacer?


―Nada ―respondio el, aun siguiendo a Bella con la mirada.


Su hermana se acerco mas.


―Entonces, .que estas haciendo aqui? .Con ella? No es prudente. No es prudente en absoluto.


Lo ultimo que quieres es ser atrapado en una situación comprometida con la nieta de Duquesa Viuda de Derring. La abuela se abalanzaría sobre eso. No tendrías otra salida que casarte con ella entonces.


―Lo se ―Dios, si lo sabia. Sin embargo, parecia no ser capaz de guardar su distancia. No por mucho tiempo, en todo caso. Durante dos dias se habia mantenido alejado, pero sus


pensamientos se habian llenado de ella. ―Es solo que...―su voz se desvanecio, y se froto la parte posterior de su cuello.


―.Que?


Dejando caer su mano, siguio adelante y expreso sus pensamientos.


―Por increible que parezca, ella afirma que no quiere casarse conmigo. Y pienso que le creo.


Rosalie se rio sin alegria.


―Por supuesto que quiere casarse contigo. .Por que crees que esta aqui? Los Derring están desesperados por conseguir fondos. .Por que si no iban a considerar el matrimonio con un Massen?


Edward asintio. Sin embargo, no estaba tan seguro. Bella no se comportaba como una dama cuya meta era el matrimonio. Por un lado, ella parecia demasiado incomoda en su presencia. Se retraía ante el. No era el comportamiento de una mujer intentando atraparlo. Por supuesto ese podria ser su juego.


.podria ser una experta provocadora? .Realmente podria estar haciéndose la dificil con la


Esperanza de estimular su apetito? Si ese era su juego, entonces, maldita sea, funcionaba. Ella tenia todo su interes. Razon de mas para evitarla. Sin embargo, alli estaba, buscandola con la mirada como una especie de perrito enfermo de amor.


―Su familia esta desesperada ―le recordo Rosalie. ―Ella esta aqui por una razón y esa es conseguir un esposo. No caigas en su trampa.


―No lo hare.


Rosalie lo estudio cuidadosamente.


―Edward se que no quieres escuchar esto, pero veo la manera en que la miras…


―Rosalie ―interrumpió, cada vez mas cansado del tema. ―No necesitas preocuparte.


Ninguna mujer es lo bastante tentadora como para hacerme olvidar el veneno que fluye por


nuestra sangre ―no pasaba un dia que no lo recordara. El recuerdo de su padre en un ataque de


locura no era para olvidarse. ―Tampoco me casaría, si pudiera.


Su hermana asintio lentamente.


―Por supuesto. Tu de todas las personas entiendes eso. Simplemente quisiera que alice


tambien pudiera.


―Ella es demasiado joven para recordar ―Edward suspiro, preguntandose si eso era de alguna manera una bendicion. Una bendicion la de vivir la vida sin recuerdos de las amargas peleas, de las feas palabras gritadas por toda la casa. Sin recordar las bofetadas de su padre zumbando en el aire y el rapido llanto de su madre. Que dulce felicidad. ―Tal vez si hubiera sido mayor le importaría tanto como a nosotros.


―Casi me da envidia que ella no recuerde nada de eso ―murmuro Rosalie, haciendose eco de sus pensamientos.


Ignorancia. Feliz ignorancia. Si, Edward envidiaba a su hermana menor. Envidiaba los sueños que ella tenia que no estaban tenidos por el pasado y por el conocimiento horrible de lo que les esperaba, al acecho para apoderarse de ellos. Si solo pudiera tener la misma paz mental. Entonces, tal vez el podría probar los labios de la mujer que lo mantenía despierto por las noches.