Dark Chat

sábado, 11 de junio de 2011

Muy Salvaje Para Ser dominado

Hello mis angeles hermosos!!
Aqui les traigo el primer cap , de este fic espero que les guste mi adaptacion y  dejen sus comentarios al final. aun no se que dia exactamente lo subire les pido una vez  de paciencia por fiss, ya que aveces no me queda tiempo de nada. y por eso me tardo en actualizar
les mando mil besitos a todas
Angel of the dark
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Capitulo 1




-voy a cortar su lengua mentirosa- rechino Lady Isabella Swan , mientras contemplaba el tramo de camino desierto ubicado entre gruesas, espinosas aulagas y colinas rocosas , desesperada por tener un atisbo de su conductor errante.


El viento helado tiro de su sombrero, sus pobres dedos rígidos y adoloridos por el frio, se aferraron con fuerza a las cintas deshilachadas, que colgaban debajo de su barbilla. Aunque su pobre cofia de paja terriblemente pasada de moda, era lo mejor con lo que contaba en ese momento no estaba dispuesta a perderla.


-¿mirando por la ventana de nuevo?- pregunto su mucama Nettie.


Dejándose caer de vuelta sobre el asiento, Bella lanzo un suspiro y dijo:


-Estamos atrapadas, Billy no va regresar.


-volverá-le respondió su criada con una decidida falta de preocupación, mientras estiraba sus curvas generosas a lo largo de las gastadas banquetas del carruaje-.Tome una siesta.


Bella la miro frunciendo el ceño


-¿Y dejar que los bandoleros nos tomen desprevenidas? Esplendida idea.


Nettie bostezo ampliamente, ofreciendo a Bella una visión de sus amígdalas muy en el fondo de su garganta. Abrió la boca varias veces más con un vulgar chasquido, antes de añadir:


-¿Qué va a lograr con irritarse?


Bella hizo un gesto abarcándolas a ellas y al carruaje inmóvil, con un sentimiento de frustración que comenzaba a inundarla.


-En caso de que no te des cuenta, hemos sido abandonadas por nuestro borrachín conductor-


Hizo un ademan señalando la ventana hacia el cielo, mostrando que se empezaba a teñir por un color purpura ahumado.-No me entusiasma la idea de pasar la noche en este destartalado coche.


Nettie levanto su rojiza ceja y miro por la ventana. Bella le siguió la mirada, observando el terreno escarpado de piedra caliza, entonces las nubes oscuras se esparcieron por el cielo, distrayendo la visión de una belleza tan primitiva. A kilómetros de distancia de la civilización. De la familia y de palabras como deber, responsabilidad – matrimonio. Su corazón se agito, su precaria situación de repente ya no se sintió tan calamitosa. La banda invisible sobre su pecho fue liberada, lo que le permitió respirar fácilmente por primera vez en años.


Nettie chasqueo la lengua.


-Realmente si la hizo esta vez pa” que la vieja la envié hasta aquí.


Bella sacudió una pelusa de la falda de merino azul y sofoco la replica que ardía en su lengua.


-No sé lo que quieres decir- mintió-Yo no he hecho nada. Nada en absoluto.


-Na – resoplo su descarada criada –Esa es la cuestión. Cinco años de Na “. Bueno su tiempo se acabo- ella asintió, como si estuviera complacida.- Oí lo que dijo su abuela.


- ¿Escuchando detrás de las puertas de nuevo?- la acuso bella.


- O usted elige o lo harán por usted. Y si me lo pregunta, deberían haberle puesto termino a su conducta desafiante hace mucho tiempo.


- Nadie te esta preguntado- espeto bella.


Encogiéndose de hombros, la criada de redondas mejillas dirigió su mirada hacia la ventana


Nuevamente, concediéndole un escaso momento de paz a Bella, antes de protestar.


-¿no hay suficientes ricachones en la ciudad? No parece posible que algún caballerito viva en esta tierra olvidada de dios- sacudiendo su cabeza cobriza ,Nettie se volvió a mirarla una manera que no dejo ninguna duda de a quien hacía responsable de su expulsión de la ciudad.


- al menos dígame que estamos por llegar-


-Billy no lo dijo, pero tenemos que estar cerca- no es que su conductor hubiera dicho mucho antes de hacer escala en el camino, su promesa de volver en una hora sonando hueca incluso entonces. Especialmente ya que surgió atravez de un aliento a ginebra.- Debería haber tomado el coche de correos- murmuro. No es que la abuela le permitido tal cosa. Una Swan nunca recurría al transporté publico. Sin importar cuán desesperada estuviera. Había que mantener las apariencias, después de todo. Una Swan no debe parecer estar en la miseria. Incluso si lo estaba.


-Apuesto a que ahora desearía haber elegido a uno de esos caballeritos en la ciudad ,¿eh?


Bella reprimió una mueca y miro hacia la ventana de nuevo, cuidando de no revelar su total falta de arrepentimiento ¿Que era un pretendiente por rechazar cuando estaba acostumbrada a las docenas que le endilgaba su propia familia?


Miro a través de las cortinas abiertas raídas por el tiempo. La visión de la tierra sombría, majestuosa y menesterosa, salvaje con aulaga y el brezo azotado por el viento, la inundo como un bálsamo para su alma. Se agito algo profundo en su interior, en un lugar escondido, secreto, que no había sentido en años, El paramo estaba muy lejos de los salones de la alta sociedad y, de todo corazón, estaba contenta por ello.


-No especialmente-respondió ella, inhalando el aire limpio besado por los labios de un invierno en vía de desaparición. Una oportunidad para escarparse era algo raro, unas vacaciones muy apreciadas. Sobre todo cuando su mayor deseo era viajar, probar la libertad y la ventura que su madre experimentaba todo el tiempo.


Ser obligada recibir las atenciones de un nuevo pretendiente no importaba mucho. No cuando significaba escapar del aburrimiento de otra temporada, de la subasta de pretendientes, de los regaños de su familia. Desde un penetrante sentido aislamiento-de aguantar la respiración y esperar, mirando, buscando en cada habitación con la esperanza insensata de llenar su pecho.


Aun echando de menos a su madre Bella podía entender lo que llevaba a aislarse en tierras desconocidas. La ardiente sospecha de la ruina no llegaba hasta Italia, Grecia, España o cualquier país que su madre ahora llamara hogar.


Bella cerró los ojos en un largo parpadeo e hizo todo lo posible para librarse de los grilletes de su mundo, dejar los barrotes y pretender que esto eran vacaciones de su propia elección y no solo un cortejo impuesto.


-Suficiente- anuncio Bella, arreglando su cofia y reacomodando el alfiler a través de la paja con un giro decidido.


-¿Dónde va?


-A encontrar ayuda- Bella agarro el picaporte y abrió la puerta. Como un animal al acecho, el viento ataco la puerta, azotándola hacia dentro otra vez. La atrapo con la palma de su mano y la empujo, gruñendo.-Alguien debe hacerlo. No podemos confiar en Billy-recogiendo las faldas con su mano, añadió: - Estas invitada a venir. Una enérgica caminata podría vigorizarte.


- Me quedare aquí, donde el tiempo es cálido y seco, muchas gracias- con un resoplido, Nettie se acurruco en las banquetas, sin ocuparse de arreglar su faldas para cubrir sus regordetas y blancas piernas.


Echando una mirada al salvaje paisaje, azotado por el viento, que las rodeaba, el cielo oscureciéndose a cada momento, Bella experimento un destello de recelo. Ahogando la sensación, piso el suelo, con sus pies hundiéndose como dos piedras en el agua. Una ola de lodo rodo hasta el interior de sus botas. Alzando sus faldas, arrugo la nariz ante la sensación desagradable del fango deslizándose entre sus dedos. El viento la golpeaba, abriendo su capa y exponiéndola al frio despiadado.


-Es-esplendido-tartamudeó, cantañeandole los dientes, arrastrando un pie, y luego el otro, a través del barro, que los succionaba. Ella mal podía permitirse arruinar un buen par de botas. Las tiendas de Bond Stree educada, pero firmemente dejaron de otorgarle crédito a su familia. Botas nuevas no estaban en su futuro cercano


-A ese ritmo, debería llegar a la aldea mañana- grito Nettie alegremente desde la ventanilla del coche.


Lanzándole una mirada fulminante sobre su hombro, Bella incremento su ritmo, dejando detrás el carruaje y a su molesta criada.


Hundir, arrastrar. Hundir, arrastrar. Sus pulmones se expandieron, doliendo por el aire helado que los llenaban. La idea de volver al refugio del carruaje, seco, con un mínimo de calor, la tentaba.


Sin embargo, no la entusiasmaba la idea de pasar el resto de sus días atrapada en un mohoso coche con Nettie. Y Billy – el miserable borracho,- lo más probable es que yaciera boca bajo en una zanja en algún lugar. Con ese riesgo inminente, apretó los labios y siguió su camino.


El borde de su capa se arrastraba de tras de ella, frenando su ritmo ya lento. Un relámpago ilumino el horizonte. Bella se detuvo bruscamente. Alzando la cabeza, miro hacia el cielo con el ceño fruncido. Una gruesa gota de lluvia salpico su mejilla.


-Por supuesto- se quejo. Abandonada, varada, congelada. Una tormenta era totalmente previsible.


Entonces las nubes se abrieron.


La lluvia salpico su rostro, ocultando su visión. Gélidas gotas corrían por su cuello y por debajo de su vestido, dejándole la piel de gallina a su paso. Demasiado centrada en su miseria, asumió el repentino retumbar en el aire como a mas truenos .Demasiado tarde se dio cuenta que el aire no se sacudía por un trueno. No la misma tierra se estremecía. La ansiedad la inundo, tan gélida como la lluvia que la empava. Ella miro sus pies, que absorbían las vibraciones sutiles del terreno.


-QUE…


Alzando la mirada, sus palabras murieron en su garganta.


Un caballo y jinete doblaron el recodo, emergiendo a través de la cortina gris de la lluvia. Bella


Abrió la boca para gritar. Para chillar. Pero no puedo ni siquiera pegar un chillido. Simplemente se quedo helada viendo como la muerte se le venía encima.


La sangre se le fue a la cabeza en un vertiginoso rugido, mezclándose con el ritmo furioso de la lluvia. Con un grito ahogado, levanto las manos en un débil intento de protegerse a sí misma. Ella se tiro a un lado, pero el lodo se mantuvo firme, aprisionándola por los tobillos. Desequilibrada, cayó como un costal de papas.


Ahogándose en el barro y la lluvia, trato de aclarar su mirada, centrándola en los grandes cascos que pateaban en el aire por encima de ella. Su voz atrapada en algún lugar entre los labios y el pecho, agarro puñados de tierra húmeda y se impulso hacia atrás, registrando vagamente las maldiciones del jinete, sus movimientos salvajes, mientras tiraba desesperadamente de las riendas del caballo.


El caballo se detuvo con estrepito, sus mortales cascos aterrizando a centímetros de ella, rociándola con barro. Jadeante, parpadeo, sus pestañas sucias, y fijo su mirada borrosa de barro en las piernas temblorosas de la bestia, rogando que se quedaran donde estaban.


El jinete se apeo con una maldición que encendió fuego en sus mejillas. Unas piernas esbeltas cubiertas por las botas, se detuvieron delante de ella, apartadas como si él estuviera parado en la pro de un barco.


Su mirada se deslizo lentamente hacia arriba, evaluando. Musculosos muslos. Las caderas estrellas, Un amplio pecho que se extendía indefinidamente. Ojos verdes como hermosas esmeraldas


Gradualmente, se dio cuenta que sus labios se movían. Le estaba gritando. A ella. Como si ella hubiera sido la única descuidada. Como si ella tuviera la culpa de forma de montar salvaje, imprudente, de su total desprecio por la vida humana.


Sus tajantes cejas broncíneas se profundizaron en un ceño fruncido.


-¿Qué le pasa?-trono - ¿Es tonta? ¿No oyó que me aproximaba?


Cerró su boca entre abierta con un chasquido. Mirando su rostro delgado e hermoso, despiadado, su propio temperamento se encendió. Un descaro total. Ni un gramo de responsabilidad. Ningún rastro de arrepentimiento o disculpa. Ni siquiera una mano pata ayudarla a ponerse de pie. Era un hombre primitivo, una bestia gruñona. Totalmente fuera de control.


Ella miro su ropa: pantalones beige, chaleco de lana marrón, unas negras botas Hesianas. De calidad decente. Húmedas, pero limpias. Sin lodo. La pesada capa negra, que se arremolinaba alrededor de Él, parecía deliciosamente cálida. El torció la fusta contra un muy sólido muslo y no pudo evitar pensar que él quería utilizarla en ella.


-Vamos-Insto con una despreocupación que sus ojos como verdes esmeraldas desmentían.


-¿No puede hablar, señorita Pastel de barro?


¿Señorita pastel de barro?


Sus puños se hundieron en el barro que la rodeaba, cada vez más profundo, indiferente al lodo que infiltraba en la desgastada batista de sus guantes y a su espeso deslizamiento debajo de sus uñas.


Primero, El casi la mata.


Ahora, el se burlaba de ella.


No se podía tolerar. Tirando de su labio inferior entre los dientes en un decidido bufido, lanzo un puñado de barro directamente a su rostro, orando que su puntería resultara certera