Dark Chat

jueves, 23 de junio de 2011

Corazon de Hierro

Cap. 16 Amor, Edward Pov P1


Edward me decía mientras me sonreía

Edward me llamaba mientras entraba por la puerta

Edward dijo entremedio de risas

Edward… era mi nombre, pero no significaba nada si no salía de sus labios.

Miles de recuerdos e imágenes de Bella vinieron a mi mente, estaba sentado con mis rodillas flectadas en el suelo de la clínica, habían pasado 4 horas y Emmett aun no daba señales de lo que pasaba, al frente estaba Will, sentía su mirada constantemente sobre mi cuerpo pero no me importaba, estaba en un mundo en el que solo a voz de Bella podría sacarme.

― Señor— me llamo la voz del mayordomo, la puerta se abrió y el cuerpo de Emmett salió, traía su ropa cubierta de sangre.

― ¿Qué paso?— pregunte apremiándolo— ¿Cómo esta? ¡Emmett!— grite al no obtener respuestas, estaba completamente fuera de sí.

― Tranquilo, ella está bien— me dijo calmándome, sentí que un poco de mi alma regresaba a su lugar y mis pulmones volvían a ventilar— pero su pronóstico no es bueno, Bella está mal. El agresor le dio multiples golpes en todo el cuerpo, la cabeza es lo que más nos preocupa, lo demás sanara.

― ¿a qué te refieres con eso?

― Que no sabemos si los golpes tienen secuelas

― Dios mío— susurro Will— pobre de la señorita— lo mire pero en realidad estaba intentando procesar la información, jadee muy fuerte ganándome sus miradas

― ¡no!— grite— tienes que hacer algo, no lo sé. Llevémosla a otro país, a otro estado, trae a neurólogos lo que sea Emmett— le dije acercándome aun mas histérico— ¡no me interesa el costo! Ella tiene que estar bien— susurre acongojado.

― Lo sé Edward, tranquilo. No podemos moverla a ninguna parte porque su estado es crítico, no podríamos trasladarla. Tendremos que esperar a ver qué sucede, solo hay que rezar— baje mis manos y las apreté de pura impotencia Bella muriéndose adentro y yo sin poder hacer nada, maldito dinero ¡tenia a mares y aun así no servía de nada!, tenía una impotencia que costaría mucho borrar— por lo pronto llamare me comunicare a con su mejor amiga, aun no sé si avisarle a su padre él es un hombre minusválido y no sabemos cómo reaccionara. Vuelvo enseguida.

Emmett saco su celular y comenzó a buscar el número de la persona que quería. Espero unos instantes más y comenzó a hablar, la mujer cuando le fue dada la noticia grito con dolor, se escucho hasta donde estábamos, la cara de Emmett era de completa confusión, el le pidió a la mujer que llegara rápidamente ya que tendría que decidir ella por Bella. Solo unos veinte minutos más tarde apareció una chica de esbelta figura y cabello amarillo preguntando por Bella en el mesón, Emmett la fue a recibir.

― Rose— la llamo y ella se giro, traía su rostro desfigurado, sus ojos estaban hinchados y rojos de tantas lagrimas que seguro había derramado

― Emmett, Emmett— susurraba mientras se pegaba al pecho de él, sus brazos la cobijaron y depositó un beso en su cabello

― Tranquila, todo estará bien— le dijo intentando calmarla.

― Dios mío, maldita de Carmen— decía mientras lloraba desconsolada— ¿Cómo esta?— pregunto mirándolo

― Esta grave pero confió en que saldrá adelante, Bella es fuerte— le dijo apretándola contra su pecho, sentí una ráfaga de envidia, ¡como quisiera tener a Bella entre mis brazos en este momento!

― Maldita, maldita, maldita— gimoteaba mientras un llanto que me desgarro se aparecía, yo sentía lo mismo

― Ven— le dijo tomándole la mano, la encamino hacia donde estábamos, ella me miro con dos mares que tenia por ojos— el es Ed…

― Edward Cullen— termino ella— mucho gusto señor Cullen— me saludo extendiéndome la mano

― Solo Edward, por favor— le dije correspondiéndole su saludo— mucho gusto

― Soy Rosalie Hale la mejor amiga de Bella

― Es un placer— la solté y presente a mi mayordomo— el es William Lickwood, mi mayordomo y mano derecha

― Mucho gusto señorita, a sus ordenes— siempre tan servicial.

― Que gusto en conocerte, Bella me había hablado mucho de ti— le dijo con una minúscula sonrisa.

― Es que la señorita es una persona excepcional— le respondió corriendo su mirada hacia la mía, tenía razón, como ella no habían dos.

― Rose, necesito que decidas si le vas a decir a Charly o no.

― No— contesto ella firme— no sé qué decirle pero él no puede saber que Bella esta así, moriría de pena en el instante, ya es suficiente con todo lo que han tenido que pasar, te aseguro que Bella lo pensaría así.

― Lo sé, no te preocupes, el problema es que le diremos— todos comenzaron a pensar

― Díganle que se fue de viaje conmigo— les dije interrumpiendo sus pensamientos

― ¿contigo?— pregunto dudosa— ¿crees que su padre creerá?

― Claro, venimos casi recién llegando de uno, creo que no será problema que le digas que tuvo que irse unos días más. Dile que…— comencé a pensar— dile que nos fuimos a Rusia o Australia por negocios urgentes y que a penas pueda se comunicara

― ¡demonios!— dijo cruzándose de brazos— me dejan lo más difícil

― Yo te acompañare— le dijo mi amigo tomándola del brazo— no te preocupes yo te acompaño así charly no sospechara.

― Bien pero te aseguro que no se tragara nada— comento preocupada.

― Eso es lo de menos, cuando Bella despierte le pediremos que lo llame, se que todo saldrá bien— comente con entusiasmo.

― ¡wow!— dijo en un susurro— Bella no me había comentado lo positivo que eras— comento nuevamente con una sonrisita, solo pude contestarle con una sonrisa, aun había muchas cosas que tenía que mostrarle.

― ¡Doctor!— grito una enfermera desde la puerta, todos nos giramos— la paciente de la habitación G entro en paro— grito y salió corriendo.

― ¡demonios! Es Bella— dijo emprendiendo la carrera

― ¡DIOS MIO EMMETT AYUDALA!— le pidió la rubia mujer desmoronándose en el piso, Will la alcanzo a agarrar.

Mi corazón latía rápido, frenético, mi respiración era agitada, no por favor… ella no… ella no, repetía incansablemente en mi mente. Los minutos y las horas pasaban y Emmett aun no salía. ¡Demonios!, casi tres horas después y cuando ya era media noche el salió a darnos noticias.

― Tenemos que esperar un milagro— dijo Emmett con ojeras en sus ojos— Bella está muy mal y no sé si vaya a pasar la noche, por ahora la estabilizamos y la cambiamos a una habitación en cuidados intensivos pero tenemos que rezar, solo un milagro la podrá ayudar.

Esas palabras lapidaron mi ser, ¿Bella perdería su vida?, no podía ser… esto no era posible. Retrocedí unos cuantos pasos y choque contra la muralla, mis sentidos se veían eclipsados todo lo que veía era el cuerpo de Rosalie desmoronarse y a Will blanco de la impresión, Emmett tenía la impotencia plasmada en sus ojos.

― Quiero verla— dije de repente— déjame verla— le pedí— por favor— susurre

― Está bien, Pueden pasar a verla pero solo unos momentos— nos dijo— ¿Quién pasara primero?— pregunto mirándonos a ambos. La chica y yo nos miramos era imposible medir la ansiedad que teníamos por estar con ella. respire pesadamente y hable

― Que pase ella primero— le dije cediéndole la pasada— se que ella querría verte— le dije conociendo mejor de lo que pensaba la manera de pesar de Bella

― Gracias— me dijo con lágrimas en sus ojos, camino con Emmett hasta la puerta y se perdieron de mi vista.

― Yo pienso que la señorita también querría verlo a usted también— comento Will desde donde estaba, a solo unos pasos de mí.

― Creo que sí, pero ella forma parte de su vida por mucho más tiempo que yo y es como su hermana, además soy un caballero, las damas primero.

― Creo que no es un buen momento para ser un caballero— comento con una sonrisa.

― Lo sé pero tenía que hacerlo, además así puedo quedarme más tiempo con ella— le dije sonriendo tenuemente. El calor de la sonrisa no me calentaba la piel, solo la de ella podía ponerme a vivir nuevamente, sentía mi cuerpo frio y sin vida, faltaba la llama que avivaba mi alma.

Cuando habían pasado unos diez minutos Rosalie salió en compañía de Emmett, venia llorando desconsoladamente.

― ¿sucedió algo?— pregunte parándome de inmediato

― No, no te preocupes, esta impactada. La llevare a la cafetería, pasa al final del pasillo la habitación a mano derecha.

― Gracias— respondí y camine raudo hacia donde él me había indicado.

Mis pasos se sentían en el lugar, ya eran casi la una de la madrugada y el hospital estaba en completo silencio, llegue a una puerta que tenía una enorme G y un letrero que decía "Isabella Swan— Doctor Emmett McCarthy". Entre y el ambiente estaba tibio, el bip—bip de la maquina era lo único que interrumpía la enorme calma del lugar, camine por un pequeño pasillo y la habitación se abrió a mis ojos mostrándome la escena que jamás pensé presenciar.

― Bella— susurre en el silencio, ella estaba recostada con su cara llena de moretones, tenia cortes y un enorme parche en su cabeza— Dios…— dije acercándome hacia ella. tome una silla que había contigua a su cama y me senté a su lado, mis dedos viajaron hacia su mano y la acariciaron solo con la yema, tenia tanto miedo de tocarla parecía como si se fuera a quebrar con el viento.

Me senté a contemplarla, tenía tantas cosas que decirle pero a la vez no podía pronunciar ni una sola palabra, mi pecho estaba apretado al igual que cualquier otra parte viva de mi cuerpo, ella significaba mucho y solo hasta hoy me daba cuenta, tenía que vivir, no podía dejarme solo.

― No me dejes— le pedí acariciando su nariz y sus labios— Bella— la comencé a llamar mientras la acariciaba— Bella— susurre nuevamente pasando mis dedos por sus labios— no me dejes, no te vayas— rogué, sin ella esta vida quedaría sin sentido y no valdría la pena vivirla— Isabella— le dije nuevamente pero por más que la llamaba ella no reaccionaba. Pase un buen rato solo con ella, la llamaba a cada instante esperanzado de que abriera sus ojos y dijera mi nombre nuevamente, la puerta rechino avisándome que tenia compañía

― Señor es hora de examinar a la paciente, necesito que deje la habitación.

― Está bien— le dije, la mire una vez mas y sin pensarlo me acerque a sus labios y los bese suavemente, no podía dejar de sentirla conmigo, ella tenía que quedarse a mi lado, para siempre.

Salí de la habitación aun más deprimido que antes, Bella estuviera debatiéndose entre la vida y la muerte y yo no podía hacer nada por ella, me sentía completamente inútil. Camine hacia fuera y la amable cara de Will me recibió.

― ¿Cómo esta?— me pregunto pero al ver mi cara su respuesta salió sola— Señor, cuanto lo siento

― Créeme que yo mas Will

― Debería comer algo, son casi la una de la madrugada y no ha comido nada desde temprano, no puede tentar su suerte y tener una crisis— me aconsejó siempre buscando lo mejor.

― Lo sé pero no tengo hambre— le dije siendo sincero.

― Vamos señor, alcancemos al doctor y la señorita Hale para comer algo.

― No me quiero separar de ella— le dije sin vergüenza alguna, Will sabía demasiado bien de mi cercanía con Bella.

― Tranquilo, nos avisaran si algo anda mal— comento

Asentí sin muchas ganas, lo que menos quería era comer. Caminamos por los pasillos del hospital, mire en repetidas ocasiones hacia atrás hasta perder la puerta que me conectaba con mi alma, llegamos al primer piso de la clínica y nos desviamos hacia la cafetería mientras Will llevaba la delantera yo arrastraba mis pies siguiéndolo a él cuando pasamos por una puerta que llamo mi atención me quede parado mirando lo que estaba frente a mis ojos.

― ¿Qué sucede señor?— pregunto el hombre llegando a mi lado

― Ve a la cafetería y espérame allí hasta que llegue, hay algo que tengo que hacer— le dije caminando hacia la puerta.

― Bien, lo esperare— Will siguió su camino y yo me adentre en la habitación.

Abrí la puerta y la paz del santuario me inundo de inmediato, estaba en la capilla del hospital, por primera vez y por voluntad propia había entrado en una. Yo no era un hombre creyente, siempre pensé que eso se lo dejaban a las mujeres pero por una vez en mi vida sentí la necesidad de hacer esto, camine hacia el altar y me quede contemplando las enormes estatuas que había, estaban iluminadas por luces tenues dándole la santidad que merecían. No sabía cómo hacerlo, no tenía idea de cómo tenía que pedirle a él por ella pero lo intentaría, recordé las palabras de Emmett "tenemos que rezar, solo un milagro la podrá ayudar", si necesitaba uno, yo lo pediría. Me arrodille frente las imágenes y comencé a hablar con alguien que estaba seguro me escuchaba.

― No sé ni siquiera como se hace esto— le dije— no tengo idea de cómo puedo hacer que me escuches pero hoy no he venido a pedir por mí, se que jamás he creído en ti pero no tengo otra manera de poder ayudar. Hay una mujer que está en esta clínica, ella es… es mi mujer, es lo mejor que me ha pasado en la vida y es mi corazón, mi corazón completo. Ella está en una camilla peleando por su vida y no sabemos si va a sobrevivir— mire las imágenes con mis ojos ardiendo y mi garganta apretada— hoy vengo delante de ti a pedir por ella, sálvala por favor, no te la lleves, yo la necesito, no me des sin ella por favor— baje mi cabeza y sentí mi corazón latir nuevamente, el sentimiento que tenía en él era el que me hacia pedir en este momento— yo… yo la amo, la amo más que nada en este mundo y no se vivir sin ella, es mi luz, es mi sol, es mi vida, la amo tanto que duele y moriría junto con ella si se va, no la alejes de mi, sálvala para poder gritarle algún día que la amo y que la necesito conmigo, si me ayudas prometo dar mucho más de lo que ya le doy a los demás, se que a ti no te importa el dinero pero puedo ayudar a muchas personas con él, sálvala y como ofrenda prometo ayudar a muchas más personas a alcanzar sus sueños.

Unos pasos a mis espaldas me alertaron de que había alguien más, me gire y la figura de un hombre de dios se acercaba por el pasillo.

― Buenas noches hijo mío— me saludo con una cálida sonrisa— lamento mucho haber escuchado tu plegaria pero es la más hermosa que he escuchado en mucho tiempo— camino hacia donde estaba y se sentó a mi lado donde yo me arrodillaba— ¿es tu esposa la que está aquí?— negué— ¿tu novia entonces?— volvió a preguntar y yo volví a negar

― Es mi mujer— le dije sintiendo cosquillas en mi piel solo por pronunciarlo, nunca la había reclamado como mía pero se sentía estupendamente.

― ¿y tuvo un accidente?— pregunto

― Si, está muy mal y no se sabe si se salvara

― ¿y has venido a pedir un milagro para tu amor?— asentí— bien, entonces te acompaño— me dijo y se arrodillo junto a mi— Señor— comenzó la plegaria cerré mis ojos y puse todas mis fuerzas en su oración— henos aquí rogando por la vida de una mujer, ella tiene a este hombre que la ama y por lo que veo su amor los llevara muy lejos, quiero pedirte mi señor que la ayudes y la salves, en tus manos encomendamos su vida, deja que este hombre y esa hermosa mujer disfruten de este amor tan grande, escúchanos señor te rogamos, Amén— termino haciendo la señal de la santísima trinidad— no te preocupes que el señor escucha cada palabra y sé que ayudara a tu amor

― Gracias— le dije agradeciendo su gesto—

― Ahora ve con Dios hijo, ve en paz— sus manos bendijeron mi cabeza y sentí un extraño sentimiento de felicidad. El párroco se alejo y me quede nuevamente solo contemplando las imágenes.

― Solo pido un milagro para ella, un milagro para mi amor— rogué por última vez y me pare para salir del lugar.

Camine hacia la cafetería aun con la plegaria en la cabeza, esperaba que eso pudiera ayudar un poco en la situación, yo jamás había rezado ni pedido nada pero ahora era la vida de ella que estaba en juego, siempre había creído que dios no existía aun mas cuando Níkolas murió pero por una razón que desconozco ahora creería en lo que fuera con tal de que Bella volviera a abrir sus ojos. Deseaba tanto verla nuevamente, sentir su piel, sus besos, quería que despertara para que sintiera cuanto la amaba y para descubrir si ella siente algo por mí, yo la adoraba no había otra mujer en mi vida, solo ella necesitaba decirle. Llegue a donde estaban los demás y compartimos un café, Rosalie la amiga de Bella era una chica encantadora, Emmett se llevaba muy bien con ella, creo que hasta hacían una pareja muy bonita. ¡Qué blando esta mi corazón!, dijo mi mente, era cierto desde que Bella entro a mi vida todo cambio, el corazón de hierro que tenía en mi pecho comenzó a latir nuevamente enviando calor hacia cada rincón de mi, sin duda ella había despertado más que una pasión irrefrenable en mi.

― ¿creen que despertara?— pregunto la rubia de repente, su mirada estaba puesta en sus dedos.

― Claro que si— comente con mis ojos perdidos en la taza de café— tiene que hacerlo— susurre, levante mis ojos y la chica me miraba atentamente como examinando mi expresión, le sonreí y ella me respondió de la misma manera.

― Eso espero— comento, se apoyo en el respaldo de la silla y cerro sus ojos— muero de sueño

― Ven— le dijo Emmett poniéndose de pie— te llevare a un lugar donde podrás dormir—. La chica no pudo resistirse, estaba completamente agotada recién eran las dos de la madrugada y aun quedaba mucha noche, además sabía que estaba completamente exhausta debido a toda la presión a la que habíamos sido sometidos en solo algunas horas.

― Buenas noches

― Buenas noches— nos despedimos Will y yo, se alejaron por entremedio de las mesas dejándonos en una desierta cafetería.

― Tu también deberías irte a dormir Will, no es necesario que te quedes— le dije esperando que hiciera caso.

― Por primera vez creo que le desobedeceré en alguna de sus ordenes señor, me parece que mi presencia si es requerida aquí, yo se que en este momento usted más que nadie necesita el apoyo de un amigo— sonreí

― Me conoces bien, viejo— le dije en un tono familiar— no sabes el miedo que tengo de perderla

― Lo sé, lo he visto y créame que podría dar lo que fuera para haberles evitado este dolor a ambos, no se merecían esto, no después de lo bien que todo esto podría haber terminado.

― Aun podría ser Will, el final de esta historia aun no está escrito.

― Lo sé señor, solo espero que Dios los ayude— Will fijo sus ojos en los míos— este amor no se puede perder ¿verdad?— me dijo dejándome helado.

― ¿desde… desde?— pregunte con torpeza, hace mucho que no me mostraba así de abierto con alguien.

― ¿desde cuándo se que la ama?— bufo— creo que de antes de que ustedes mismos se dieran cuenta. A penas conoció a la señorita usted cambio de inmediato, yo lo sé porque lo conozco mejor que nadie y se como es. La señorita llego y agrego la luz que faltaba a esa casa al igual que a su corazón, es por eso que yo le tengo tanto afecto y es una de las razones para que me quede.

― Te lo tenias bien guardado— le dije con una pequeña sonrisa.

― Digamos que mis ojos ven mas allá de lo que los demás no ven.

Nos sumimos en un cómodo silencio, Will sabia de sobre que yo la amaba, sabía que si le sucedía algo yo no podría vivir sin ella, aun no me podía explicar que tenia Bella Swan para haber calado en lo más profundo de mi alma pero se lo agradecía ya que ahora este sentimiento era el que gobernaba mi cuerpo y me hacia vivir cada día, su amor me daba fuerzas. Mi celular comenzó a sonar, lo saque de mi bolsillo y conteste apresuradamente al ver de quien se trataba.

― Claude, ¿Qué sucede?— pregunte con ansias

― Ya la encontraron señor, la mujer ya está detenida— una sonrisa de felicidad y de alivio se esparció por mi rostro

― ¿Dónde está?— pregunte.

― En la comisaria del centro, la tienen detenida y mañana será formalizada.

― Bien, llamare a mis abogados.

Colgué y comencé a hacer rápidamente las llamadas pertinentes, yo no dejaría que esa mujer se volviera a acercar a menos de un kilometro de Bella o de su familia, ella no volvería a ver la luz de sol, estaría encerrada lo que le quedaba de vida.

― Will, necesito salir

― ¿Qué pasa señor?

― Atraparon a la madrastra de Bella y necesito ir a la comisaria a ver lo del arresto y a levantar los cargos contra ella.

― No se preocupe señor, yo me quedare y cualquier cambio lo llamo.

― Gracias viejo, nos vemos—

Salí raudo de la cafetería, este era un asunto del que yo me encargaría no dejaría que Bella pasara nuevamente por la tortura de ver a esa maldita mujer. Cuando estaba frente a la estación aparque y me baje, mis abogados ya estaban allí adelantando el proceso.

― Buenas noches— los salude

― Buenas noches Edward, ya tenemos casi listo el documento de denuncia, tienes que leerlo y firmarlo

― Bien— asentí y me fui a un pequeño mesón donde comencé a leer el papel, ahí se detallaba con lujo de detalles todas las agresiones que había cometido esa mujer contra Bella y lo peligrosa que era para su familia, lo firme conforme, con esto estaba seguro de que jamás volvería a ser un problema para nadie— aquí esta, quiero que no tengan compasión con ella, que no vuelva a salir de la cárcel, además quiero protección para su familia, que tenga órdenes de restricción y que cualquier cosa que les suceda a ellos sea agravio y se sume a su condena.

― Sí señor, no se preocupe— asintió el hombre, sentí unos gritos a mis espaldas y me gire para ver de dónde se trataban— ella es la mujer— me indico mi abogado.

― Maldita perra— susurre preso del odio, la mujer iba gritando como loca e intentaba soltarse del agarre de los policías que la llevaban— no quiero que esa mujer salga nunca más de la cárcel— le comente mientras me giraba para no verla más, tenía que controlar el enorme impulso de apretarle el cuello y asfixiarla por lo que había hecho— Me voy, cualquier cosa me llaman.

― Sí señor.

Salí de la estación y me fui rápidamente al hospital, cuando llegue Will estaba dormitando en uno de los sillones que estaba al lado de la puerta que daba a la U.C.I.

― Will— le susurre agarrándole suavemente el hombro

― Señor— me dijo intentando reincorporarse— no ha habido ningún cambio, el doctor paso por aquí hace poco y me dijo que todo continuaba igual.

― Bien, iré a verla un momento.

― Está bien señor— dijo el hombre y comenzó a dormitar nuevamente.

Camine por entremedio de la sala y me pase por las puertas, la estación de las enfermeras estaba vacía así que aproveche para pasarme hacia la habitación de Bella, entre y cerré suavemente la puerta. Ver nuevamente la imagen de Bella había partido mi corazón otra vez, su frágil cuerpo estaba moribundo en esa cama, sentía mi corazón contraerse cada vez que pensaba que no saldría de esta noche pero no podía ser así ¡ella tenía que vivir!, me acerque a su cama y la bese nuevamente, un suave roce de labios que despertó las corrientes eléctricas de mi piel.

― Bella— susurre contra sus labios— despierta, vuelve conmigo Bella— le pedí— Isabella— dije su hermoso nombre, me dolía verla aquí, acaricie su cabeza para luego bajar a sus labios, me sentí enormemente tentado a besarlos, solo roce la piel de ellos para luego subir a su frente— ¿Cuándo vas a despertar?— le pregunte al silencio, su respiración era acompasada y nada hacia presagiar que despertaría luego.

La noche se fue tan rápido como el día siguiente, en la mañana me fui a cambiar de ropa y a bañarme a la casa, Rosalie se quedo con ella, intente ir a poner orden a la oficina pero no me pude concentrar por primera vez me importa un demonio lo que hiciera Aro. El día fue horriblemente largo, las horas parecían no avanzar y lo único que hacía era mirar el celular a cada cinco minutos. Estaba tan ansioso que cuando dieron las tres de la tarde no aguante mas y me fui de allí, no me podía concentrar era imposible, teniendo a Bella lejos de mi no podía inquiera hacer una suma bien y peor era si no sabía cómo estaba. Le pedí a James que me llevara al hospital, cuando llegue Rosalie no estaba, Will me dijo que había ido junto a Emmett a hablarle al padre de Bella y que todo había salido bien hasta el momento pero que no podría venir hasta mañana ya que tenía que cuidarlos a ambos.

― Señor debería ir a dormir— me dijo Will cuando vio mi rostro, llevaba casi un día sin dormir nada.

― No quiero Will, no te preocupes creo que el sueño juega un papel secundario en todo esto, pasare la noche aquí si no hay cambios me iré mañana a la casa.

El hombre asintió preocupado pero acepto mi respuesta, sabía que por nada del mundo me alejaría de este hospital, por lo menos hasta saber si Bella estaría bien. La noche fue larga y sin novedad lo que me hacia desesperarme aun mas, la condición de Bella no mejoraba ni tampoco empeoraba lo que producía aun mas ansia en cada uno de nosotros, cuando el sol del amanecer toco en las ventanas de la habitación, Rosalie entro en silencio, yo estaba mirando el paisaje cuando ella me pidió relevarme, se había escapado un momento con una excusa para poder venirla a ver, las deje solas y me fui a hablar con Emmett quien venía recién entrando a su guardia.

― ¿Cómo va todo?— le pregunte a mi amigo mientras me acercaba a él.

― Igual, el doctor de turno me dijo que no había evolución en Bella, si las cosas siguen así tendremos que avisarle a su padre, porque puede que su estado sea igual por mucho tiempo

― Demonios— susurre— ¿no hay nada más que se pueda hacer? ¿exámenes, especialistas, lo que sea?

― No mucho, podríamos traer a un especialista en neurología ya que así…

― ¡DESPERTO!— grito una voz ya conocida, ambos nos giramos rápidamente hacia donde provenía, Rosalie venia corriendo en dirección hacia nosotros— ¡CHICOS BELLA DESPERTO!

― ¿estás segura?— pregunto Emmett mientras corríamos hacia la habitación, entramos y pude ver el par de ojos más hermosos observarme, ella estaba despierta, al fin había recobrado el conocimiento.

― ¿Edward?—susurro, mi cuerpo volvió a la vida solo con escuchar mi nombre de sus labios— ¿Qué paso?— pregunto con voz ronca, estaba confundida, estaba eufórico pero muy cauteloso quería que Emmett la revisara y supiera si estaba completamente bien.

― Hola— la saludo Emmett, el se puso entre mis vista y la de ella rompiendo el contacto visual, me corrí hasta la punta de la cama donde podía verla. No podía creerlo, había tenido tanto miedo de perderla pero ahí estaba tan viva y hermosa como siempre, era ella, era mi Bella.

― Hola— susurro con voz cancina.

― Hola—

― ¿sabes cómo te llamas?— le pregunto

― Bella— respondió débilmente

― Bien cariño, ¿sabes donde estas?

― En un… hospital

― Si, ¿sabes porque estás aquí?

― No— contesto y gimió de dolor, me acerque unos pasos más por si necesitaba ayuda, fue instintivo— ¿Qué demonios me paso?— pregunto aclarando su voz

― Carmen salió de la cárcel— le dijo Rosalie, Bella se quedo en silencio y sus ojos se llenaron de lagrimas, estaba seguro que estaba recordando todo lo que había pasado.

― ¡KATE!— grito arqueándose en la cama— ¡mi hermana! ¿Dónde está mi hermana?— pregunto con voz histérica.

― Tranquila Bella, Kate está bien. Carmen te tendió una trampa

― Dios— susurro— ¿pero cuanto a pasado?

― Llevas 2 días inconsciente

― ¿dos días? ¡oh por dios!, papa debe estar muriendo.

― El no lo sabe— le comento Rosalie— no sabe que estas aquí

― Pero ¿Cómo?.. ¿Qué le dijeron?

― Tu je…— dijo dirigiéndose a mí, le fruncí el ceño— Edward…— cambio de inmediato— Edward invento que ustedes habían tenido que ir de viaje así que yo me fui a quedar a tu casa, de hecho ahora me escape para venir a verte Bella.

― ¡dios mío!, esto es una locura— cerro sus ojos, Mientras Rose le comentaba lo que le había pasado y le mostraba su reflejo yo lo único que hacía era contemplarla, estaba tan feliz de tenerla nuevamente con nosotros que podría haberlo gritado a los cuatro vientos, gracias Dios susurre en mi mente, prometo cumplir lo que ofrecí.

― Maldición pero ¿Qué paso con Carmen?— pregunto de repente haciéndome reaccionar, todos dirigieron sus miradas hacia mi

― Esta detenida— le dije con voz calmada, no quería asustarla más de lo que ya estaba— ella fue arrestada y no saldrá jamás de la cárcel.

― ¿está nuevamente presa?— pregunto con un brillo en sus ojos, reconozco que casi me derrito al verla así, tan vulnerable y débil, el instinto de protección que había desarrollado con ella se hizo más fuerte y poderoso que nunca, no permitiría que nadie más le hiciera daño, jamás.

― Si, ya no tienen de que preocuparse— volví a decirle ganándome la más hermosa de las sonrisas.

― Gracias— respondió, estábamos inmersos en una burbuja, su mirada me decía tantas cosas pero a la vez me escondía lo que yo mas quería saber, necesitaba saber si ella me amaba o no, no podía esperar más para saberlo ya que si no lo hacía tendría que alejarme de ella para no sufrir por su rechazo.

― Bien Bella, ahora necesito examinarte, ¿podrían esperar afuera por favor?

― Claro— respondió la rubia, se acerco a ella y la beso, sentí la enorme tentación de besarla y decirle cuanto la amaba pero me contuve quería que estuviéramos solamente los dos cuando se lo dijera por primera vez, que disfrutáramos de un momento privado. La mire por última vez antes de salir y solté un suspiro de frustración, ella estaba bien y ahora era yo el que tenía que pensar muchas cosas, sin duda desde este punto mi relación con Bella era completamente incierta.

El día fue igual de calmado, Emmett nos confirmo que el estado de Bella era bueno y que ahora necesitaba curarse de todo lo que había pasado, era obvio que no podría volver a su casa así que cuando le dije que se iría conmigo a pasar su convalecencia se puso blanca de la impresión.

― ¿a… tu… casa?— susurro

― Si y no hay discusiones sobre eso— le dije, no permitiría un No por respuesta aunque se a la rastra me la llevaría a la casa.

― Bien entonces está todo arreglado, ¿Cuándo le darás de alta?— pregunto su amiga

― Esta tarde le practicaremos todos los exámenes nuevamente y si todo sale bien podre darle el alta mañana.

― Bien— sonrió la mujer— entonces Bella— se giro hacia ella— mañana podre venir a verte si no parecerá sospechoso, además te traeré tus cosas, trata de llamar a Charly esta noche para que se quede aun más tranquilo

― Si está bien— susurro con una mueca— lo hare, ¡dios!— grito haciéndonos saltar

― ¿Qué sucede Bella?— pregunto Emmett acercándose rápidamente hacia ella.

― Me duele todo, la cabeza, el cuerpo— cerro los ojos y apretó sus labios

― Bien entonces tendremos que sedarte nuevamente

― ¿estará inconsciente?— pregunte mirando a Emmett, no me gustaba que estuviera inconsciente si no era necesario, quería escucharla.

― Si pero solo por unas horas, le practicaremos los exámenes y despertara por la noche.

― ¡demonios!— grito nuevamente, mis ojos la observaron nerviosos, odiaba sentirme inútil, yo no podía hacer nada por ella pero me encargaría de que estuviera muy bien cuidada en la casa.

― Bien Bella a dormir— le dijo Emmett inyectándole un líquido en el suero.

― Descansa mi amor— le susurre mas para mí que para todos, cerro sus ojos y no volvió a despertar en todo el día.

― Bien, ahora tendremos que hacer los trámites, el papeleo y esas cosas

― Carga todo a mi cuenta, lo que sea que necesite dáselo, no escatimes en gastos— le dije a Emmett aun contemplándola, Rosalie me miro con sus ojos bien abiertos, ¿estaba sorprendida por mi gesto? Era lo menos que podía hacer por ella.

― Ya sabía que me dirías eso, me refería al papeleo del alta, ¿tú firmaras como el responsable de su alta?

― Pero si Bella no es menor de edad— comento la rubia divertida

― Lo sé nena pero ella está en la U.C.I los pacientes que salen de aquí tienen que ir bajo la responsabilidad del alguien debido a su gravedad

― ¡no me digas nena!— grito exasperada, carraspee mi garganta y observe que a los dos les cambiaron las mejillas de color.

― No te preocupes firmare lo que sea, mañana vendré por ella.

― Bien, vamos entonces a la oficina para que me firmes los papeles de inmediato.

― Vamos.

― Yo me iré a la casa de Bella, cualquier cosa me llaman— nos dijo mientras salíamos— Edward— me llamo, me gire y ella tenía lagrimas en sus ojos, se acerco a mí y en un gesto que me sorprendió me dio un pequeño abrazo— gracias— susurro— no sabes lo mucho que agradezco todo lo que has hecho por Bella, jamás pensé que podrías actuar así con ella, creo que me equivoque en la opinión que tenia sobre ti, gracias

― De nada— le dije asintiendo, la chica se despidió de nosotros y se fue— ¿te gusta verdad?— le pregunte a Emmett mientras la contemplaba como si fuera abeja y ella miel.

― No sabes cuánto, adoro a las mujeres con carácter fuerte— suspiro— ya la conquistare, ella es justa para mí.

― No lo dudo— sonreí.

Ese día pase la mañana con Bella y en la tarde me fui a la oficina, Aro como siempre había metido sus manos en unas cuantas cosas complicando todo lo que estaba ya establecido, cuando al fin me pude escapar pase por el hospital nuevamente y me quede con ella hasta la madrugada, aun estaba dormida, por todo lo que pasaba en la oficina no podría venirla a buscar así que avise a las enfermeras que Will y James se la llevarían a la casa, firme su alta y me fui a la casa, no pude evitar antes de partir despedirme con un beso en sus labios y susurrar su nombre, tenía la esperanza de que despertara pero sabía que era mejor dejarla dormir. El día siguiente comenzó como todos los demás solo que a las ocho de la mañana el timbre no sonó y eso me hizo extrañar a un mas a la dueña de mis pensamientos.

― Buenos días Señor ¿Cómo ha dormido?— pregunto Will entrando en la habitación.

― Muy bien a pesar de dormir poco he recuperado mis energías, ¿Cómo va todo en el hospital?

― Me acabo de comunicar con la enfermera de turno y la señorita despertó y está en muy buena forma.

― Qué bueno— sonreí— Will hoy no podre ir por Bella así que tendrás que ir junto a James a buscarla.

― Lo sé señor, ya tengo todo preparado, ¿Qué habitación quiere para la señorita? ¿le preparo el Búngalo?— pregunto haciéndome reír.

― ¿estás loco?— reí abiertamente— la quiero cerca, dile a las chicas que preparen la habitación de Alice, no quiero que este lejos.

― Bien señor, como usted diga

― Llámame cuando ya estén aquí en la casa, Will esta demás decir que Bella tiene que ser tratada igual o mejor que yo en esta casa, te quiero pendiente de todo lo relacionado a ella, no quiero que sus necesidades se vean descuidadas.

― Claro señor, no se preocupe ya instruí a todas las mucamas en relación a la estadía de la señorita.

― Qué bueno, ahora me iré a la oficina

― ¿Aro Vulturi dando problemas otra vez?— pregunto sabiendo de la relación que tenia Aro con mi familia.

― Como siempre, sabes que él lo único que quiere es verme fuera de Cullen Enterprise y si sigue así lo conseguirá, mi padre le da más poder de lo que me ha dado jamás a mí.

― Pero es usted el accionista mayoritario señor, el jamás podrá con eso, nunca podrá tener más poder que usted

― Eso también lo es— sonreí— es la razón por la cual no me dejo vencer, además ahora tendré muchas más obras que cuidar

― ¿Por qué?— pregunto con duda

― El milagro de Bella tiene que ser pagado de alguna forma ¿no lo crees?— le cerré un ojo y camine hacia la puerta, lo mire al llegar ahí y el tenia una enorme sonrisa que adornaba su cara

― Usted tiene un corazón de oro señor, nadie jamás podrá entender lo mucho que usted hace por la gente.

― Solo devuelvo lo que me han dado Will, tengo que pagar todo lo que la vida me dio, ahora vamos que tengo hambre— le dije saliendo por la puerta, unos segundos más tarde sentí sus pasos a mi espalda.

La mañana fue completamente estresante, me pelee con Aro varias veces al día, el maldito no hacía otra cosa si no molestarme. Ese día tuve reuniones toda la tarde, estuvimos hasta altas horas de la tarde discutiendo por unas acciones y unos balances que había que corregir, los directivos de la empresa estaban alborotados pero como siempre me apoyaron en todo, podría confiarle cualquier cosa a cada uno de ellos. Cuando el reloj marcaba las ocho de la noche aun estaba en la oficina pero ya todos se habían marchado, por no haber venido a trabajar en varios días el trabajo se acumulo y tenía que firmar un montón de papeles, estaba tan ensimismado en lo que hacía que casi no sentí cuando el timbre del ascensor sonó. Levante mi vista y me sorprendí enormemente al ver que tenia visitas y no era cualquier persona.

― Buenas noches— me saludo una hermosa mujer tan alta como yo, traía un sensual vestido y tacos de aguja, me levante del escritorio con el ceño fruncido

― ¿Quién eres tú y como entraste aquí?— pregunte enojado

― Soy Camelia, Jacob Black me ha mandado

― Pero yo no se lo he pedido— le rebatí

― Lo sé cariño, digamos que soy una muestra gratis, todo para que no olvides lo que tiene para ofrecerte— la mujer se saco un pequeño abrigo que traía y avanzó como gata en celo hacia donde estaba quedando frente a mí, mire su cuerpo y como ya lo esperaba mi mente y mi corazón la rechazaron de inmediato, ese no era el cuerpo que yo quería. Di un salto hacia atrás y me aparte de su trayectoria.

― No quiero tus servicios— le dije girándome hacia la ventana— ahora lárgate— le pedí aun con cortesía, cuando menos los espere sus manos se abrazaron a mi cintura y se pego a mi cuerpo, lo que antes me habría hecho desearla ahora me producía asco, la cara de Bella se apareció en mi mente e hizo desencadenar el odio hacia la mujer— mira, lo haremos fácil— comente sacándome sus manos de mi cuerpo y avanzando unos pasos— dile a Jacob que tuviste la más maravillosa experiencia conmigo y que yo quede totalmente satisfecho— sabía que era una mentira pero esas mujeres perdían dinero si no hacían su trabajo, no es que me compadeciera de ellas pero sé que detrás de muchas habían familias esperando ese dinero.

― ¿de verdad no me deseas?— pregunto con tono sensual

― no podría hacerlo, tengo en mi casa todo lo que siempre quise— comente con orgullo— así que vete por favor, no quiero verte mas aquí, le diré a Jacob que te de un bono especial por haber sido "tan buena" conmigo.

― Gracias cariño, tu secreto está a salvo conmigo— sonrió agarrando sus cosas y saliendo por la puerta— tú te lo pierdes— me dijo haciéndome una seña, suspire y me deje caer en el sillón de la oficina

― Dios— susurre— Bella… como te extraño— cerré mis ojos, esta era la señal para salir de allí.

Arregle unas cosas que quedaban y a eso de las nueve me fui a la casa, estaba loco por verla y estrecharla entre mis brazos, sentía sus manos en mi piel y sus besos en mis labios, tenía la necesidad de tenerla conmigo y de no soltarla nunca más. Llegue a la casa en solo unos minutos y Will me recibió.

― Buenas noches señor

― ¿Cómo va todo?— pregunte apresuradamente, subía los escalones de dos en dos.

― Bien— contesto siguiéndome el paso— como le dije la ultima vez, la señorita aun está durmiendo— había llamado por lo menos quince veces a Will en el día para preguntar por ella.

― iré con ella, no me pases llamadas y no quiero que nadie me moleste— le dije

― como usted ordene señor— me contesto quedándose parado en la mitad de la escalera.

Subí rápidamente hacia el tercer piso y me deslice suavemente hacia la habitación de Bella, estaba inmersa en la oscuridad aunque por las ventanas se colaba la luz de la luna, su cuerpo yacía inmóvil en la cama, sus labios estaban entre abiertos y su pecho bajaba y subía acompasadamente. Me pare al lado de su cama y observe con adoración su sueño, libere mi cuello de la corbata y de los botones de la camisa, su cuerpo no estaba cubierto y la habitación estaba helada, tome una de las colchas de la cómoda y la tape, no quería que se enfermara, sin pensarlo dos veces me senté en un sillón de enfrente y la mire, sentía una extraña afección por verla dormir, no sabía porque pero sentía que su alma estaba más expuesta cuando ella se encontraba así.

― Edward— susurro entre sueños haciéndome sonreír, esperaba que sus sueños fueran los mismos que yo tenía, donde podía decirle cuanto la amaba y de que cuanto quería que se quedara a mi lado. Pasaron muchos minutos en los que solo escuche su respiración, cuando el reloj marcaba las diez Bella se removió en la cama poniéndome en alerta ¿estaba sintiendo dolor?, ella se removió una vez más y se enderezo, fregó sus ojos y miro extrañada la colcha con la que la había cubierto.

― No te levantes— le pedí poniéndome de pie hacia la cama

― ¿Edward?— pregunto sumida en la oscuridad— ¿Qué haces aquí?

― He venido a ver si estabas bien, como estabas durmiendo no quise despertarte— me acerque a ella y me senté, ¡estaba loco por besarla! Intente con mucho esfuerzo controlar mis impulsos, sabía que le dolía su cuerpo y no quería ser yo el que le agregara aun más dolor.

― ¿hace mucho que estabas aquí?— pregunto, me acerque más a ella y pase mi mano por su cuerpo para apoyarme al lado de su muslo y quedar aun más cerca de su boca, una dulce tentación.

― Digamos que si, nunca te lo he dicho pero me gusta verte dormir— a pesar de que no había mucha luz en la habitación pude ver su piel que tomaba ese color que tanto me gustaba, amaba verla sonrojarse— esto también me gusta— susurre pasando mis dedos por sus mejillas

― Edward— susurro y no me pude contener mas, me acerque lentamente a ella y la bese despacio y demostrándole todo el amor y la devoción que sentía por ella.

― ¿Cómo te sientes?— le pregunte separándome un poco de su boca

― Bien— agrego junto a un suspiro— estoy mejor, la hinchazón no ha bajado ni tampoco el color de mis golpes pero de ánimo me siento mejor.

― Qué bueno— sus manos pasaron por mi espaldas y las mías tomaron su cintura, había esperado todo el día por este momento y ahora que lo tenía ansiaba cada vez más, la pegue a mi cuerpo esperando que se fundiera en mi piel y no se apartara nunca mas pero en un extraño gesto Bella se separo de mi caminando hacia la ventana

― ¿Qué pasa?— le pregunte al seguirla

― Nada… es solo que— se cayó, su voz sonaba rota.

― ¿Qué cosa?— le pregunte mientras la rodeaba con mis brazos, me apoye en su hombro y espere su respuesta— vamos Bella háblame, ¿te sientes bien? ¿quieres que llame a Emmett?

― No— susurro girándose para verme

― ¿entonces?— insistí

― Es solo que… lamento que esta noche… tu y yo— tartamudeo nerviosa, cuando termino comprendí de inmediato sus palabras y no podía negar que un dolor me atravesó, sabía que ella no me conocía bien ni tampoco mis sentimientos pero jamás la cambiaría por nada solo porque ella no podía tener sexo conmigo, hoy en la noche había sido mi prueba, perfectamente podría haberme acostado con la chica que se fue a ofrecer a mi oficina pero en cambio me vine a aquí a abrazar a esta mujer que me comía el pensamiento pero eso ella aun no sabría, de igual manera intentaría explicarle.

― Bella— la llame pero ella escondía su rostro de mi— Bella— insistí— ¡Bella!—alce la voz exasperado— ¿piensas que estoy aquí contigo por sexo?— le pregunte pero ella guardo silencio— se que no nos conocemos bien, aún, pero…— tome su rostro en mis manos y la bese tiernamente— esta noche solo quiero dormir contigo, cariño— ella me observo unos minutos mas pero no dijo nada, ¿a caso no sentía este sentimiento que me quemaba el pecho? Creo que no, sin duda tenía que decírselo pero esperaría a que ya se recuperara para hacérselo saber, no quería abrumarla con más cosas aun, además tampoco sabía si ella respondería como yo quería. Cuando la situación se normalizo me fui a quitar el traje y a ponerme la pijama, recordé que Bella no traía nada aun así le di algo mío para dormir, si tenía algo de suerte ese olor tan exquisito de su piel quedaría grabado en la tela. Al momento de ir a dormir Bella al parecer no tenia sueño así que le inste para que conversara un poco conmigo, esta era una oportunidad espectacular para conocernos aun mejor. Al paso de los minutos sentía que se cansaba pero se resistía a dormir puesto que fui yo quien la invito a descansar, si seguíamos así ella nunca dormiría y me tenía que asegurar de que descansara.

La noche paso más tranquila de lo que esperaba, dormí toda la noche abrazando su cálido cuerpo, en reiteradas ocasiones bese su piel y la apreté contra mí, en un momento pensé que jamás volvería a sentirla conmigo pero a vida me regalo una oportunidad que no podía desaprovechar. Mientras dormía sentí un cálido tacto en mi mejilla y a mi cuerpo estremecerse por completo con la sola caricia, sabía perfectamente de quien era la piel que me hacía sentir así.

― Buenos días— le dije mirándola con mis ojos aun somnolientos, ella sonreía

― Buenos días— contesto acariciando mi piel y haciéndome estremecer a cada segundo.

― ¿Cómo dormiste?

― Muy bien— me dijo

― No deben ser mas de las 7 ya que el sol todavía está entre las colinas— abrí mis ojos y observe la luz que se entraba por las ventanas

― Debo levantarme— le dije, no podía dejar de ir a la oficina

― Lo sé, debes ir a la oficina, el imperio Cullen no funciona sin su monarca— rio

― Aunque no lo creas es verdad, mucho depende solo de mi

― Y te entiendo, así que levántese Sr. Cullen

― ¿nuevamente con el Sr. Cullen?— sonreí mirándola, ella tenía sus ojos brillantes

― No pero si no te levantas lo volveré a decir, Sr. Cullen— jugo pasando un dedo por mi pecho haciéndome despertar de golpe por el enorme placer que provocaba su dedo

― ¡dios!— le dije totalmente anidado por las sensaciones que podía producir

― ¿Qué sucede?— pregunto aun acariciándome ¿de verdad ella no veía el efecto que producía en mi?

― Nada— reí— algún día lo sabrás— ella no tenía ni idea de lo que podía hacer en mi, era capaz de hacerme olvidar hasta mi nombre pero algún día se lo diría y también se lo demostraría— hoy será un día horrible— le dije previendo lo tortuoso de mi día sin ella, sería un horror no tenerla a mi lado para besarla, abrazarla o solo para contemplar su hermoso rostro.

― ¿tienes muchas reuniones?

― Algo así— mentí descaradamente, ella se había convertido en algo necesario para mi existencia, me había dado cuenta que Bella se había transformado en mi corazón, ya no podía estar sin ella.

― Que lastima— comento desde la cama.

Como lo prevenía el día fue completamente horrible, me sentía aun más ansioso y deseoso de volver a casa que nunca. Bella estaba sola y yo lo único que quería era acompañarla, estar con ella, sin pensarlo demasiado desidia que el fin de semana no trabajaría así que esta semana tendría que dejar todo listo para así poder pasar todo el fin de semana solo con ella. A las seis con treinta las ansias eran insoportables así que me despedí de todo el mundo y me fui la casa, la rutina de entrada fue igual que la de ayer Will persiguiéndome, yo corriendo y pidiendo que nadie me molestara. Entre en la habitación pero no había nadie, mire hacia el baño pero cuando iba a entrar Bella salió de él, me di cuenta que lentamente sus marcas comenzaban a desaparecer.

― Edward— susurro con sorpresa— llegas temprano

― Si, no había mucho que hacer después de todo— nos miramos y sin pensarlo nos acercamos para abrazarnos, descanse mi cabeza en su cuello donde pude tomar esa fragancia a la cual era adicto— ¿Cómo te has sentido?— pregunte mientras mi cuerpo se estremecía por tenerla a mi lado

― Bien— respondió subiendo sus manos a mi cabello— ahora solo me duele un poco la espalda y la cara, pero nada que un buen relajante no cure— reímos, permanecimos unos cuantos minutos mas así abrazados, cuando sentía ansias por sus labios levante mi cabeza y con mi mano los acaricie, ella pego su cara a la mía y nos quedamos así, adorándonos en silencio. Bella se acerco a mí para besarme pero estaba vez fue un beso necesitado, pasional que me despertó cada fibra en mi cuerpo y me hizo excitarme, había estado reprimiendo mis deseos hacia ella pero al parecer ella no estaba cooperando mucho, sobre todo cuando jadeo en mi boca— Edward— gimió sobre mis labios, ¡demonios! No podía controlarme, estaba completamente excitado, sus ojos, sus manos, su piel me llamaba para que la tocara, sus besos me rogaban porque la tomara pero no podía hacerlo, ella estaba herida, no podía prevalecer mis deseos sobre los de ella

― Bella… no puedo, no me hagas esto— le dije rogando porque me entendiera, tenía un conflicto interno enorme dentro de mí, era mi protección contra su mismo deseo

― Te necesito — gimió pegándose a mi cuerpo, mi erección despertó solo por el contacto con su cuerpo, estaba más preparado que nunca para estar con ella pero no podía, no debía— hacerme el amor Edward— me dijo en un ruego que me desarmo por completo

― Bella— gemí loco por el deseo— no me hagas esto, estas herida, adolorida— le dije besando sus tiernos labios

― Por favor— rogo nuevamente

― Bella— repetí antes de que cediera ante sus peticiones, ya lo había dicho antes yo no me podía resistir a ella el sentimiento era demasiado.

La tome en mis brazos y la lleve a la cama, me desvestí frente a ella, sucumbiendo ante el deseo y me fui a darle lo que ella me pedía, de lo cual yo también lo deseaba.

― Hoy solo se tratara de ti, cariño. Prometo ser gentil— le susurre haciéndola gemir.

― Edward— me dijo mientras yo comenzaba a desvestirla.

Esa noche le hice el amor dulcemente, sacando a florecer todo el amor que sentía por ella, se lo hice y la proclame como mía. Bella era mi mujer y jamás nadie la apartaría de mí nunca. Esa noche no pudimos evitar estar juntos otra vez mas, estaba tan necesitado de ella como ella de mi, sus caricias para mí lo eran todo pero mas era la necesidad de saber su ella me amaba. Cuando nos despertamos ya era sábado, este sería un fin de semana completamente dedicado a ella, no planeaba hacer nada más que consentirla. El día sábado lo pasamos juntos todo el día, estuve a punto de decirle muchas veces todo lo que sentía pero si no me arrepentía alguien nos interrumpía, Jacob Black me había llamado para confirmar mi "benevolencia" con la chica del otro día, le mentí descaradamente diciéndole que la había disfrutado pero que yo lo llamaría nuevamente, que no mandara a nadie más, cosa que sabia no pasaría nunca porque jamás volvería a necesitar de nadie más que Bella. Emmett vino también a revisar a Bella junto con su amiga, tuve que prácticamente rogar para que dejara que la revisaran, al ser enfermera Bella pensaba que no necesitaría de revisiones ni nada por el estilo y yo confiaba en su criterio pero también quería la opinión de Emmett, ella siempre me diría que está bien con tal de que la deje salir de la habitación. Después de las visitas almorzamos en el jardín y por la tarde le pague a los empleados de la casa y les di el día domingo y todo lo que quedaba del sábado libre, Will casi me rogo que lo dejara en la casa ya que el no acostumbraba a salir de la mansión pero lo convencí regalándole una noche en el casino de la ciudad, sabía que por lo menos lo pasaría bien.

Al día siguiente me levante antes que Bella pero fue perjudicial ya que la llamada de mi padre me hizo comenzar el día de la peor forma.

― ¿ahora vives con mujeres en tu casa querido hijo?— pregunto con sarcasmo, sentí un escalofrió recorrer mi piel ¿sabría de la existencia de Bella?

― ¿de qué demonios hablas?— pregunte enfadado— ¿Qué quieres Carlisle? No tengo tiempo para ti

― ¿ya no me dices papa?— contesto con una pregunta

― ¿te lo mereces?— rebatí

― ¡ni siquiera puedes contestarle bien a tu viejo padre, chiquillo inútil

― No estoy para tus juegos Carlisle ¿Qué demonios quieres?

― Informarte que al parecer encontré a la esposa perfecta para ti— solté una carcajada cargada de sarcasmo

― ¿tú me buscaste una novia?— pregunte con ironía— demonios Carlisle tener tanto tiempo libre de verdad que hizo estragos en ti, ahora te las das de Cupido— me reí nuevamente lo cual lo hizo enfurecer

― Mira pendejo de mierda, te lo diré solo una vez la mujer con la que te vas a casa es asquerosamente rica y una buena inversión para ti, a futuro ella podría hacernos olvidar de cualquier imprevisto económico que pudiéramos tener— odiaba cuando el veía a las personas como simples piezas de ajedrez.

― ¿y quién demonios te dijo que yo me casaría con ella? ¿me has preguntado si quiero casarme? Tengo 32 años Carlisle, se perfectamente decidir por mí mismo.

― Claro y lo compruebo enterándome que tienes una puta viviendo contigo, no sé cómo puedes vivir así maldita sea, hasta para eso eres inútil ni siquiera sabes escoger a tus mujeres.

― No me interesa lo que tu opines ¿Quién eres tú para decidir sobre mi?— le pregunte completamente enfurecido

― ¡TU PADRE!— me grito haciéndome perder el control, el no era nadie en mi vida.

― ¡no! Y jamás hare lo que tú me digas, esta es mi vida, mi dinero, mi casa así que no te metas en lo que no te importa y te pido que no me vuelvas a llamar en lo que queda del día, nadie contestara tu llamada, adiós—

Le colgué y reprimí el grito de furia que amenazaba con salir de mi pecho, reprimí las ganas de aventar el teléfono cuando unos brazos se pasaron por mi cintura y me estrecharon contra su cuerpo, sonreí solo de verla ahí conmigo, apoyándome, la sentía más cerca que nunca, me gire y ella me beso claramente dándome el apoyo que yo mas necesitaba, no iba a dejar que Carlisle se entrometiera en mi vida y menos que intentara manejarme. Intente olvidarme de todo y hacer el día lo más feliz posible por la mañana estuvimos nadando en la alberca temperada, disfrute de una erótica mañana en el agua, si antes me gustaba el sexo ahora me había hecho un completo ninfómano, Bella hacia que mi libido estuviera siempre arriba ella lo tenía bajo su control y podía hacer lo que quisiera con él. Al medio día ella se disculpo y se fue al baño dejándome en la inmensidad del agua. Nade un poco mas y me Salí, pase una toalla por mi cintura y subí nuevamente a la casa, se escuchaba tan vacía sin los empleados.

Seguí los rastros de Bella, había dejado pequeñas gotas de agua en el suelo que estaba seguro caían de su cuerpo. Me sorprendí bastante al ver que aquellas huellas se dirigían a mi antigua sala de piano, a donde descansaba la segunda pasión de mi vida que jamás había visto la luz. Me pare en el marco de la puerta, ella estaba sentada en el taburete, uno de sus dedos toco una tecla y al sentir el sonido cerro sus ojos, me acerque lentamente sin que ella lo notara y me senté detrás, el espacio era bastante amplio como para estar los dos, Bella hizo sonar nuevamente otra tecla y yo continúe con las demás, unos segundos después se dio cuenta de mi presencia y se giro asustada hacia mí.

― Así no se hace— le dije mientras tocaba la primera melodía que recordaba, hace años que no había entrado en este cuarto. Mi pasión por el piano se vio aplacada por las responsabilidades de ser el dueño de una empresa— dime ¿Qué compositor te gusta más?— le dije dejándola sumida en un silencio

― Chopin— me dijo y comencé a pensar, había una melodía que me encantaba, era una de mis preferidas, esa la tocaría para ella por primera vez después de tantos años.

― Chopin, Op. 9 Nº2… Nocturnal ( .com/watch?v=3J1—nShaJI0 )

― Tocas hermoso— susurro con sus ojos brillando, sin que lo pensara se acerco a mí y comenzó a besarme, música rápidamente se detuvo y mis manos subieron a su rostro para acariciarla

― Gracias— susurre dándole pequeños besos en su boca— hace años que no lo hacía.

― Deberías hacerlo un habito— sonrió

― Siempre que tú seas mi público— le dije con veracidad, creo que no tocaría para nadie más que no fuera ella, jamás lo había hecho.

― Siempre, siempre que tú quieras estaré aquí, siempre que me quieras a tu lado, aquí me tendrás, aquí estoy— me dijo girándose y subiéndose ahorcadas sobre mi

― Y aquí te quiero— le dije— quédate— acaricie su cabeza y labios— quédate— susurre.

Sin esperar más nos fundimos en un apasionado beso, estábamos en esa habitación y el deseo irrefrenable en los dos se despertó como un volcán, le hice el amor como jamás se lo había hecho, con la pasión, el deseo y el amor combinado en un solo sentimiento. Me sentía feliz de tenerla conmigo, no quería que ella se separara nunca más de mí, era imposible tenerla lejos. Sus palabras calaron ondo en mi "siempre que tú quieras estaré aquí, siempre que me quieras a tu lado, aquí me tendrás, aquí estoy", esperaba que ella siempre lo recordara porque le cobraría la palabra muy pronto. Cuando estábamos desgastando ese maravilloso orgasmo la tome entre mis brazos y la lleve a uno de los sillones, su cuerpo colisiono contra el mío, nuestras respiraciones eran frenéticas al igual que el latido de nuestros corazones.

― Te Amo— me dijo, ¿había escuchado bien? ¿dijo Te Amo?, mi cuerpo se tensiono completamente, ¡había escuchado mal!, mi mente me estaba jugando una mala pasada.

― Bella ¿Qué fue lo que dijiste?— le pregunte, ella de inmediato se tenso, su cuerpo parecía esculpido en piedra— ¿Bella?— la llame pero ella no parecía responderme, los malditos segundos se hicieron eternos, tal vez había escuchado mal, mi ansiosa mente me estaba diciendo lo que yo quería escuchar, estaba jugando sucio y me hacía daño

― ¿Qué?— pregunto altanera como si lo que hubiera dicho, si es que lo hizo, no hubiera sido nada ¿para ella esto era un juego?, para mí no, estaba jugando con mis sentimientos.

― ¿Qué fue lo que dijiste? Lo escuche— le dije intentando tener mi voz calmada no tenía que demostrar el miedo que tenia a sus palabras, sin duda un no me haría pedazos.

― Si lo sé, lo dije en voz alta, creo que cuando las personas hablan así es porque quieren que las otras las escuchen— por primera vez no sentí nada en sus palabras, no renacía a esta mujer ¿Quién era? Ella no era la persona a la que le había hecho el amor recién, no era Bella. Su frialdad me congelo el corazón, la aparte de mi pecho y me puse de piel al igual que ella, evalué su expresión y me partió el corazón no ver nada más que hielo en sus ojos, su expresión ya no era cálida, ella no me amaba.

― No digas cosas que no sientes— le dije y me comencé a vestir, ahí estaba la respuesta que yo tanto había ansiado, ella no me amaba ¿pero porque jugaba con mis sentimientos y lo decía así tan suelta? Definitivamente ella quería divertirse a costa de mi corazón, en ese momento la odie por eso.

― No era mi intensión molestarte— me dijo y se comenzó a vestir sin mirarme

― No me molesta pero no me gusta mezclar las cosas, Bella— le dije intentando proteger lo que quedaba de corazón, Bella había rasgado el que le había dado por la mitad, con sus palabras había destruido la esperanza que tenía en ella.

― Puedo decir que lo dije con razón, amo estar contigo Edward ¿acaso no se nota?— sonrió de manera vacía, la mire y sentí un puñal atravesar por mi pecho, con cada expresión más ella me demostraba que todo lo que habíamos pasado era un simple juego ¿pero cómo? ¿no sentía nada cuando hacíamos el amor? ¿las caricias, los besos no significaban nada para ella?

― Si, a mí también me gusta estar contigo Bella, lo sabes pero la palabra amor no se puede aplicar a lo que nosotros tenemos— dije sin pensar, un mecanismo de defensa tal vez, en mi cuerpo y en mi alma comenzaba a emerger el hierro nuevamente, cubriría mi corazón y ya jamás dejaría que alguien volviera a entrar.

― Tienes razón, la oración correcta seria, adoro el sexo que tenemos ¿cierto?— esas palabras lapidaron mis sentimientos, cada vez que el fuego de mi amor se prendía ahora se veía apagado por esta declaración, daba gracias estar de espaldas a ella y no ver ese rostro que tanto amaba pero que no me amaba como yo quería. Los teléfonos de la casa sonaron sacándome de la neblina de dolor que se formaba en mi

― Iré a contestar, si quieres vuelve al agua, enseguida iré contigo— le dije girándome sin verla, no era capaz de mirar esos ojos nuevamente.

― No gracias, creo que preparare algo para comer.

― No te molestes y pide algo por teléfono— Salí de la sala y fui a contestar.

La llamada provenía de Inglaterra. La voz de Alice lleno el auricular pero se escuchaba histérico y con la garganta apretada.

― Alice ¿Qué sucede?— le pregunte saliendo del dolor de la confesión que había escuchado recién.

― Es papa Edward, tuvo un pre infarto y está en el hospital, está muy mal Edward— me dijo llorando desconsoladamente, por unos momentos mi cuerpo se congelo, ¿mi padre iba a morir?— ¿pero como sucedió esto?— pregunte taciturno

― Ayer, estaba furioso por algo, se agito tanto en la mañana que se comenzó a sentir muy mal en la tarde nos vimos en la necesidad de trasladarlo a la clínica y cuando íbamos en el camino sucedió, fue horrible Edward, pensé que moriría.

― Dios— susurre, ¿habría sido por la conversación que tuvimos? Demonios… ¿yo le había ocasionado el pre infarto? Sacudí mi cabeza muchas veces para evitar los malos pensamientos, mi padre ya estaba enfermo su condición era peor cada día, podría haber pasado ayer, hoy día o mañana.

― Tienes que venir Edward, su condición es grave los doctores dicen que no saben si pasara la noche.

― Alice yo…— intente replicar

― ¡Edward Cullen es tu padre! Da lo mismo las peleas y todo lo que se digan, tienes que venir ¿me oyes? ¡tienes que hacerlo!— grito exasperada

― Está bien no te alteres, prometo que mañana a primera hora saldré a Londres, llamare a la clínica para ver como esta, dame el teléfono— ella me dijo eso y el nombre del doctor.

― Avísame cuando estés aquí mañana, mandare al chofer por ti.

― Gracias, nos vemos mañana

― Nos vemos

― Adiós

― Adiós.

Colgué y me quede parado estático en ese lugar, esto era mucho, no podía ser, mi padre al borde de la muerte, el rechazo de Bella ¿Qué más? ¿La quiebra? Marque rápidamente le teléfono y hable con el doctor de Carlisle, el me confirmo el grave estado de él y me dijo que podría no pasar la noche, demonios ¿Cómo dejaba sola a Bella?, no podía, esperaría a Will mañana y ahí partiría a pesar de todo no era capaz de dejarla sola. Llame a mi piloto y arregle el vuelo para mañana a primera hora. Cuando todo paso me dirigí a la cocina de donde escuchaba ruidos, no sé cuantos minutos o tal vez horas pasaron porque Bella tenía casi listo la comida. Sentí su voz llamarme pero nada me hacia reaccionar estaba en un estado de completo Shock.

El almuerzo fue silencioso al igual que toda la tarde, un fuerte dolor en mi cabeza me hizo marearme y casi caer al suelo, Bella estaba en su habitación desde hace mucho rato, no quería molestarla o mejor dicho evitaba verla. Busque en mi habitación alguna medicina pero no encontré nada que pudiera ayudarme, cuando Salí de allí me sujete en la puerta para reprimir una nueva punzada, camine como pude a la habitación de Bella y le pedí ayuda.

― Pasa Edward— me dijo, entre y observe el lugar, todo parecía igual— ¿Qué pasa?— pregunto examinando mi expresión, se acerco a mí y me contemplo más de cerca

― No… no me siento bien— acepte

― Demonios— susurro y me llevo a la cama

― ¿Qué pasa?— me pregunto al mismo tiempo que una enorme puntada atravesaba mi cerebro

― Me duele— dije reprimiendo las ganas que tenia de gritar— Bella me duele mucho— jadee— ¡Ah! Maldita sea— golpee el edredón

― Maldita sea, llamare a Emmett— me dijo y se aparto de mi lado, el dolor cada vez era más fuerte, estaba seguro que se debía a todo lo que había pasado hoy, había sido mucho para mí.

― ¡maldita sea!— grito, creo que no había podido contactar a mi doctor— Edward— se acerco a mi— Edward dime ¿Qué sientes?

― Me duele la cabeza, siento que me va a explotar— susurre cubriendo mis ojos e intentando mitigar el dolor con la presión sobre ellos.

― Tranquilo— me acaricio, sus caricias eran dulces ¿Cómo una mujer así podría haberme dicho algo tan frio horas atrás?, con esa pregunta me dormí sin darme cuenta.

― Bella— susurré despertando asustado, toque la cama y estaba vacía ¿Dónde estaba? ¿me había dejado solo?

― Aquí estoy— susurro recostándose a mi lado, suspire y volví a dormir, no la quería lejos, era un maldito masoquista pero aunque ella no me amara moriría feliz en sus brazos. El sueño fue tan intenso en algunas horas que no fui capaz de despertar.

A la mañana siguiente desperté de madrugada, eran las seis cuando abrí mis ojos, vi el cuerpo que dormía a mi lado y mi pecho se contrajo por lo dulce y dolorosa que era la imagen, me Salí de la cama sin hacer mucho ruido, Bella era la hechicera, la dueña de mis sentimientos pero también era mi verdugo, ella me había matado en vida por primera vez había amado a alguien y no había salido como yo pensaba pero a pesar de todo disfrutaría solo con verla sonreír, si ella no me amaba la haría feliz aunque fuera a distancia.

Deje la habitación y tome el teléfono para llamar nuevamente a Londres , mi padre había evolucionado un poco y por lo menos había despertado, el médico me dijo que si todo salía bien podría darle de alta hoy mismo en la tarde, a pesar de no ser mi persona favorita en el mundo sonreí, Alice tenía razón, era mi padre y lo seria hasta el final de sus días, aunque ya no era muy necesaria mi presencia iría de todas formas, así podría enfriar mi cabeza, ya después cuando volviera hablaría con más calma con Bella, tal vez esto se trataba de un mal entendido. Will apareció en mi habitación a eso de las siete, le conté lo que sucedía y se lamento por lo de mi padre, de inmediato comenzó los preparativos para mi partida. Cuando ya casi eran las ocho y faltaba menos para mi partida la voz de Will me hizo ponerme en alerta.

― Buenos días Señorita Swan— dijo y de inmediato me gire hacia ella.

― Bue… buenos días— saludo, le hice una seña a Will y el nos dejo solos, ayer con todo lo que sucedió no le había dicho de mi viaje

― Ayer no tuvimos oportunidad de hablar pero lamento decir que hoy tendré que salir de viaje

― ¿viaje? — pregunto— está bien— respondió fría lo que me hizo sentir nuevamente el dolor de su rechazo y la agonía de un corazón que la amaba— que te vaya bien— me dijo y se giro para salir de la habitación, ¿no me diría nada más? ¿ni siquiera se molestaría?

― Bella— la llame

― ¿Qué?— pregunto

― Siento no habértelo dicho ayer, este viaje no estaba en mis planes.

― No te preocupes además eres dueño de hacer lo que quieras con tu vida, como te dije espero te vaya bien y que tengas un buen viaje, hasta pronto— me dijo y salió del lugar, apreté mis puños y mis labios, tenía que calmarme ella no podía alterarme de esta forma, era la única que conseguía sacar todo de mi.

Cuando ya estaba todo listo me dirigí hacia su habitación pero me arrepentí ¿ella de verdad quería que me despidiera? ¿Importaba?, creo que no, después de esas frías palabras ya ni siquiera sabía que sucedía en su mente.

― Que tenga un buen viaje señor— me dijo Will mientras subía mis cosas en el maletero.

― Cuida de ella Will— le pedí

― Sí señor, prometo que todo estará bien, dele mis saludos al señor Carlisle.

― En tu nombre, viejo. Volveré lo antes posible mas de tres días no estaré allá

― Sí señor, nos vemos

― Adiós— le dije y me subí al auto, este viaje esperaba fuera corto, aunque ella no me amar ansiaba regresar y volverla a ver.

Continuara…

2 comentarios:

Anónimo dijo...

me gusta mucho esta historia... pero ahora que ellos estan peliando!!!!! se esta poniendo un poco aburrida xq ella es muy fresa con el xq el la ama y ella tambien pero los dos son mas tercos que una mula---- quiero ver el proximo a ver si le va mejor

ata cullen! dijo...

ohhh!! mi pobre edward que no sabe como decirle que la amaa... que fragil es..
estoy desendo er el proximo capituooo
me encanta esta historiaaa!!!