Dark Chat

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Muñequita

CAPÍTULO XV.-

EDWARD POV

Habían pasado dos meses desde que volvimos del juicio y cada día que pasaba sufría más, Bella estaba cada día mejor, pero dolía verla tan bien, no me malinterpreten me da gusto que se sienta cada vez con más confianza en si misma, pero reviento de rabia porque el imbécil de Benjamín está cada vez más cerca de Bella, cada vez que puede viene a verla y hasta a comprado una casa en el pueblo, ahora mismo está descansando de la última película que filmó y lleva dos semanas acá, pasan casi todo el día juntos y con un carajo los celos me revientan. Ellos son casi novios, en más de una oportunidad los he visto besarse y he tenido que correr a mi dormitorio y descargar allí la rabia rompiendo y aventando todo a mi alrededor. Bella no tiene la culpa, ella merece ser feliz, pero Benjamín no es el adecuado, estoy cada vez más convencido de que ella nació para estar a mi lado, para completarnos, yo sin ella no soy nada. Me esfuerzo día a día para ser mejor para ella y ella no se da cuenta de mis esfuerzos, es como si yo no existiera, apenas nos saludamos cuando nos vemos, ya no me mira como lo hacía antes y tengo tanto miedo de que se esté enamorando de Benjamín, no es justo, yo la amo, la amo tanto y lloro por su indiferencia.

Todos en la casa saben mi situación y eso es algo que no soporto, porque me miran con cara de pena, claro el pobre estúpido Edward Cullen, el follador número uno de Forks llora por la freaki, Dios mi freaki, la extraño tanto, extraño besarla, reír con ella, perderme en sus hermosos ojos, recorrer con mis dedos y mi lengua la exquisita piel de su cuerpo y por Dios extraño tanto hacer el amor con ella, pero no, tenía que ser el pendejo más grande de la historia y cagar para siempre la relación que teníamos. Por que ahora estoy seguro que la perdí para siempre. Nunca la merecí, ella es demasiado buena para mi.

Bella pasaba viajando por los asuntos de la empresa que le heredó su padre, además se estaba haciendo cargo de pequeñas tareas en la empresa y aunque podía hacerlo perfectamente desde casa por Internet ella prefería viajar, así también visitaba a su familia en el cementerio y por supuesto a James.

Bella también ha estado tocando, Carlisle acomodó una habitación para que ella pudiera practicar su música y a veces me escabullo para escucharla cantar y tocar, es realmente maravillosa y me deleito con cada nota emitida por esa hermosa voz.

Ha recibido varias ofertas para unirse a giras con algunas bandas de amigos, pero ella dice que aún no está preparada para volver a los escenarios de forma profesional y que quizás no lo haga de nuevo, dice que ahora sólo toca por diversión, por placer, pero ya no quiere estar en boca de todos.

Ahora estamos de vacaciones por dos semanas y me siento como mierda, hoy vino temprano Benjamín y se fue con Bella, no se donde, pero se fueron juntos mientras yo los miraba alejarse desde la ventana, al parecer ella notó mi presencia porque se volteó y me miró fijamente, me sonrió y se fue.

- ya basta, ¿vas a seguir en ese estado o vas a hacer algo por reconquistarla? – no sentí llegar a Alice a mi lado

- no hay nada que hacer, la perdí para siempre

- no digas burradas, ustedes están hecho el uno para el otro, eso nada lo va a cambiar

- yo lo cambié, lo arruiné por completo, ella ya no me quiere

- no es así, se que ella aún te ama, pero tú no has hecho nada para demostrarlo en este tiempo

- ella me pidió que me alejara

- nosotras siempre decimos eso para que nos cortejen, para hacernos de rogar un poquito

- ella no es así, ella es transparente, es pura, no anda con jueguitos como las demás chicas

- todas deseamos que nos conquisten, no sólo con palabras bonitas, lo que le hiciste fue muy, pero muy feo y no has hecho nada importante para que ella te perdone además de andar llorando por los rincones como un estúpido

- basta, ella está con Benjamín ahora y yo simplemente perdí

- no seas tonto Edward, ella te ama, lo se, sólo tienes que jugártela un poquito, quizás sacar el jodido puto que llevas dentro, ella es tu mujer, juégatela por ella, antes te quiso a pesar de tu reputación ¿por qué ahora no te querría?

Después que Alice se fue me quedé pensando y la verdad es que tenía razón, le pedí perdón miles de veces pero nunca hice nada más, nada para conquistarla, si, Edward Cullen volvería al juego, no como era antes, pero algo bueno tenía ser Edward follador Cullen, y lo iba a utilizar, Bella sería mía nuevamente y esta vez la quería para siempre, la iba a bombardear con ese encanto que estaba tan perdido últimamente.

BELLA POV

Era tan extraño, Edward en todo este tiempo está tan extraño, es cierto que le pedí tiempo y espacio, pero, me molesta que no se opusiera y lo tomara como si nada, o sea, él me juraba amor un día y al otro es como si no nos conociéramos, es verdad que yo lo trato de evitar porque aún me duele lo que me hizo, pero joder él es Edward Cullen, un tipo deslumbrante, cínico, acosador, sensual y tremendamente carnal, no es que quiera que se comporte conmigo como lo hacía con las zorras del colegio, pero una dosis pequeña de esa personalidad no estaría mal, después de todo me enamoré de él con ese cinismo, con esa calentura que transmitía y…y lo extraño tanto, ya no puedo fingir indiferencia, lo extraño.

Benjamín es un gran amigo, es buena persona y es cierto que nos hemos besado algunas veces, pero no siento nada, al parecer mis hormonas sólo reaccionan con Edward, porque a pesar del distanciamiento con sólo mirarlo siento un cosquilleo delicioso en todo mi cuerpo.

Lucha por mi Edward, lucha y serás el vencedor, lucha y me tendrás adorándote irrevocablemente, tumba mis miedos, mis fantasmas, vuelve a remecer mi mundo, exorciza mi oscuridad, lléname de luz, lléname de alegría, reclámame nuevamente tuya y me tendrás, hazlo, ven a mi, ven a mi.

Estaba saliendo de la ducha cuando sentí que me jalaban, al voltear veo el rostro de mi amor, me miraba serio mientras me arrastraba a su dormitorio, al entrar cerró la puerta y me acorraló contra la pared, mi cuerpo temblaba, el aire se hacía más espeso y mi respiración más agitada, sabía que estaba sonrojada, sentía la excitación de mi cuerpo reclamarme por dar bienvenida a ese placer que sólo Edward era capaz de hacerlo emerger desde mis profundidades.

Él acercó su cara a centímetros de la mía, sentía su respiración en mi boca, esa que anhelaba ser besada con la voracidad que sólo él era capaz de emitir, su respiración lo delataba, él también estaba excitado, acercó su cuerpo más al mío, como si eso fuera posible y sentí en mi vientre la prueba de su deseo, allí se erguía toda su masculinidad, esa que anhelaba como una loca, esa que por las noches deseaba nuevamente en mi, esa por la que soñaba y despertaba a media noche sudada, excitada y caliente.

- Bella – soltó un suspiro al decir mi nombre y mis piernas temblaron, él lo notó y su agarre se hizo más fuerte

– ya no aguanto más nena, me vuelves loco, me tienes jodido de deseo, de amor, de necesidad – dejé escapar un gemido cuando empezó a frotar su virilidad en mi cuerpo.

- Oh nena ¿me sientes? Soy todo tuyo amor, todo esto es por ti, sólo por ti – susurraba en mi oído mandando miles de aguijonazos de corriente por todo mi cuerpo, te conquistaré nuevamente, serás mía otra vez y no te dejaré escapar, eres mía, siempre lo serás, quiero saborear toda tu magnífica piel, hundirme en tu cuerpo y que ambos gritemos de placer cuando toquemos el cielo con nuestras manos.

- Edward….

- Shhhh amor, no digas nada, no ahora, déjame conquistarte, déjame entrar en tu vida nuevamente, quiero borrar tus miedos, borrar tus fantasmas, te quiero sólo para mi, mi musa, mi luz, mi diosa, quiero sentir nuevamente paz, sentirme lleno de ti, dame tiempo amor, dame tiempo para ganarte, para ser el hombre que sueñas, el hombre que deseas – me alzó y su miembro duro y potente se estrelló en mi centro palpitante, jadee, me estaba volviendo loca, una persona completamente sexual, completamente deseosa de su cuerpo caliente y duro.

- Conquístame Edward, conquístame con tus palabras y me tendrás, sigue hablando amor, sigue diciéndome que soy tuya – el movimiento de pelvis se hizo más frenético y estaba a punto de explotar en un maravilloso orgasmo, pero Edward se detuvo y me bajó de su cuerpo y me soltó de la prisión de sus brazos.

- Lo haré cielo, te conquistaré, serás mía nuevamente mi freaki, te tendré nuevamente desnuda entre mis brazos, nadie te amará como yo lo hago, nadie te hará tocar el cielo como lo haré yo, gritarás mi nombre cuando te penetre y te lleve al orgasmo desagarrando tu garganta.

Me besó, me besó con pasión, con amor, con necesidad, como si fuera un hambriento, un sediento que encuentra un manantial de pura y fresca agua cristalina. Un beso fogoso que devolví gustosa, nadie se comparaba a Edward Cullen, nadie despertaba esa pasión, ese fuego en mi interior.

Me miró y sonrió como niño pillado en travesura, abrió la puerta y con mucho tacto me sacó de su habitación y posteriormente la cerró con él adentro, yo estaba como estatua, mis pensamientos no los podía hilvanar, Edward Cullen me había dejado excitada, mojada y deseosa de más, mierda.

No se cómo llegué a mi habitación, mi cuerpo temblaba y mi mente se confundía en el recuerdo de sus palabras, niño malo, niño sucio con lengua sagaz, con palabras sucias susurradas y su miembro duro y grande presionando mi sexo me volvió loca, volcó patas arriba mi mundo, nunca antes lo vi así, tan caliente, tan hombre, tan putamente sensual, oh si Edward Cullen, háblame nuevamente así y me tendrás suplicando por más.

Una risita histérica salió de mis labios y me arrojé a la cama feliz, renovada, una nueva Bella, una nueva mujer, ya basta de ropa insulsa, ya basta de fajas, ya basta de lamentarme de mi pasado, ese lo borró, empiezo de cero, una nueva Bella, no la glamorosa cantante, no la freaki con ropa fea y fajada, no, simplemente Bella, feliz, enamorada, abriendo los brazos al perdón, al amor, a la vida, a la felicidad.

Así que al día siguiente empezó el cambio, dejé la faja y me puse ropa normal, nada extravagante, solamente ropa de una chica normal. Cuando hice aparición en la cocina Esme me quedó mirando como si fuera la primera vez que me veía, pero no dijo nada, en cambio Alice bailoteaba diciendo lo hermosa que era, ella me había visto antes en algún concierto y por la tele, pero nunca me había visto en persona así, Edward, él sonreía y me comía con la mirada, una sonrisa juguetona bailaba en su rostro y sus ojos ardían como fuego.

La conquista de Edward no se hizo esperar, al día siguiente de acorralarme en su dormitorio empezó a bombardearme con flores, chocolates, canciones, cartas románticas y a la vez indecentes que hacía que me sonrosara como adorno de navidad. Una semana, una semana en la que el lenguaje era sólo de nosotros, nadie sabía de las miradas cómplices, nadie notaba de los toques sutiles en el desayuno, de esa sonrisa de lado que me mataba, tan sensual, cómo me guiñaba el ojo cuando hacía de una conversación normal algo totalmente sexual, nadie se daba cuenta del lenguaje encriptado de sus comentarios y mis sonrojos. Eso era lo que ellos pensaban, porque todos los Cullen se daban cuenta.

Había algo que tenía que hacer y la verdad es que me dolía, todos estos días me estaba escabullendo de Benjamín, si, soy una maldita, pero es que no podía jugar con él, es cierto que nunca dije nada para que él se ilusionara, pero nos habíamos besado y él me había confesado que yo le gustaba y mucho, él es una persona maravillosa, atento, caballero, me hace reír, pero él no es Edward, a Edward lo llevo tatuado en mi piel y no puedo negar que estoy muy feliz de que se esté esforzando por decirlo de alguna manera en reconquistarme. Oh Benjamín, espero no me odies después de poner punto final.

- ¿Lo sigues amando cierto? – hacía diez minutos que nos habíamos juntado en un parque a conversar, pero mis palabras no salían.

- Benjamín yo…

- No digas nada Bella, lo sabía, siempre lo supe, pero me conformaba co lo que pudieras darme, no te culpo de nada porque repito yo lo sabía, pero duele, duele saber que tu corazón ya tiene dueño, duele ver la manera en que ustedes se pierden en sus ojos cuando se miran furtivamente, siempre me he dado cuenta ese amor que se les sale por los poros, yo he sido el egoísta que te quería para mi cuando tu corazón y tu cuerpo clama por otro.

- Soy una persona horrible Benjamín, te juro que no fue mi intención hacerte daño, ni a ti ni a Edward, es sólo que estaba tan confundida, él me dañó, me engañó, pero aún así….

- Aún así lo amas, lo se, créeme que lo se, todos lo saben, él te ama Bella, lo debes perdonar, todos cometen errores no cometas tú el error de no saber perdonar y perder el amor, él es tu amor. Adiós niña hermosa, espero algún día volver a verte en el escenario.

- Adiós Benjamín, siempre te recordaré y si alguna vez te veo por allí te pediré un autógrafo

- Jajajajaja y tú los tendrás todos preciosa, todos para ti.

Así se fue Benjamín de mi vida, al día siguiente la casa que había adquirido se alquiló.

Las pequeñas vacaciones terminaron y volvimos a clases, me daba lata, todos me miraban, claro mi nuevo atuendo, pf, desearía ser nuevamente la freaki a la que nadie miraba y hablaba, oh ¿a quién engaño?, me encanta la manera en que me mira Edward, por esa mirada aguanto la de los demás.

Desde esa primera noche Edward no me ha vuelto a acorralar ni me ha hablado mucho, pero los regalos siguen llegando y las cartas son cada vez más subida de tono, Dios ese hombre me quiere matar con tanta pasión.

Iba por el pasillo y veo a Rosalie, no me mira, no me habla, nada. Desde el último incidente ella se había alejado de casi todos, le quedaban pocas amigas, nadie la soportaba, pero había algo en ella, algo oculto detrás de su mirada y su cólera que me hacía tenerle algo de lástima. Lo dejé pasar, no era mi problema, harto daño me hizo, nunca fuimos amigas así que sus problemas que los resolviera sola, si es que los tenía.

Emmett era cuento aparte, casi no me hablaba desde que empecé a salir con Benjamín y eso me daba mucha rabia, nunca lo ilusioné, siempre le dejé las cosas claras, así que no tenía nada por que estar molesto conmigo.

Al llegar a casa encuentro una nota de Esme donde decía que había tenido que viajar urgentemente y no había alcanzado a avisar, que no nos preocupáramos iba a acompañar a Carlisle a un asunto del hospital, llegarían en tres días más, que confiaba en nosotros y que llamaría en la noche.

Estaba sola por el momento, Alice me llamó para decir que iba a almorzar con Jasper, mmmm, esa duende había conquistado al inalcanzable Jasper, eso me hacía feliz, él era tan serio, tan frío y Alice era como un huracán que arrasaba todo y por lo visto a él lo alcanzó esa fuerza de la naturaleza.

Me había quedado dormida cuando siento en sueños caricias enloquecedoras, caricias que iban dejando un rastro de fuego en mi piel, en mi alma.

- mmmm, despierta hermosa, despierta Bella – esa voz,

- mmmm Edward

- si nena, Edward – carajo, no estaba soñando era él, él me acariciaba, había llegado la hora, no había vuelta atrás, llegaba el perdón, llegaba el placer

- Edward yo…

- Shhh, lo se amor, lo se, yo quería ser más fuerte amor, conquistarte mejor, esperar más tiempo, pero soy un jodido egoísta y te necesito tanto, me muero por ti nena, te necesito, no aguanto más estar lejos de ti, de tu piel, de tus besos.

- Yo tampoco amor, yo tampoco, bésame, tócame, tómame Edward, soy tuya, siempre lo he sido, siempre lo seré, hazme el amor Edward, me quemo – Edward se empezó a desvestir lentamente y después me desvistió entre caricias y besos.

JACOB POV

Mierda, contesta Bella, por favor contesta el puto teléfono, por favor niña atiende mi llamado.

- jefe ya está todo listo, tenemos la información, ese desgraciado se dirigió a Forks, en este momento debe estar allá

- carajo, van a rodar cabezas, como que me llamo Jacob Black van a rodar cabezas por no avisar antes del escape de Alex – Bella, niña ¿dónde estás que no contestas mi llamada?, por favor aguanta, ya voy para protegerte, por favor cuídate

- vamos, tenemos que llegar lo antes posible, tenemos que proteger a Bella – seguí llamando pero nadie contestaba ni en la casa ni el celular, carajo Bella, estás en peligro, ese desgraciado va por ti niña, va por ti nuevamente.

Nos subimos al avión que nos llevaría a Forks, sólo espero llegar antes de que ese desgraciado le haga más daño a esa pobre criatura.

Hello mis angeles hermosos !!
yo se q las tengo muy abandonadas , pero no es por gusto sino por necesidad entre la esc y  esto de ser mama no me queda tiempo de nada , sufro sin mi vicio y sin ustedes las extraño mucho a todas , asi q no me odien espero pronto poder subirles mas vicio y estar aqui dia con dia .  Les mando mil besitos a todas y las extraño.
siss hermosa te quiero mucho y gracias por actualizar , tqmm cdte.

Angel of the dark

viernes, 16 de septiembre de 2011

Cuidando tu Corazón

Capítulo 7:

Mentiras Piadosas

― Creo que tu cara me da todas las respuestas que ando buscando— murmure cuando el silencio ya era molesto, Carlisle aun seguía parado mirándome con expresión pálida.

― Cierra la puerta

― ¿no quieres que mamá escuche tu confesión de paternidad?— Carlisle por primera vez no discutió solo giro su cabeza hacia la ventana y suspiro, camine hacia la puerta y la cerré con cuidado no quería que mamá se enterara de esta maldita verdad— ¿Dónde está mi madre?

― Salió con Alice, fue a comprar regalos para Níkolas.

― Qué bueno así no tendrá que escuchar esta conversación

― ¿Quién te conto lo de Aro?

― El, fue hasta la casa de Tanya para hablarme de su presunta vinculación con nuestra familia— apreté mis labios en señal de visible molestia— ¿Cómo pudiste Carlisle? A mi poco me importa que me hagas daño ¿pero a mi mamá? ¡ella no se merece esto!

― ¡lo sé! ¡lo sé maldita sea! Créeme que este peso lo he tenido encima desde hace mucho tiempo, jamás pensé que Aro era mi hijo— se lamentó, eran pocas las veces que había visto algún ápice de debilidad en Carlisle pero hoy parecía estar destrozado, en ningún momento pude sentir compasión, el se merecía todo este sufrimiento y mucho mas.

― ¿entonces es tu hijo? Demonios— gruñí apretando los puños

― No lo sé Edward, no sé si ese es mi hijo— su ceño se frunció y cambio su mirada hacia donde estaba la mía— y tampoco quiero saberlo

― Créeme que el maldito está esperando la oportunidad para contárselo a mi madre y eso jamás se lo permitiré no dejare que la dañe para toda la vida ¡eres un maldito! ¡ella jamás te perdonara lo que hiciste!

― No sirve de nada que me acuses, se perfectamente el error que cometí y tampoco me pondré a discutirlo contigo

― Aro me dio hasta el sábado para que me hiciera unos exámenes de ADN con él, quiere saber a toda costa si es un Cullen— Carlisle cambio su expresión, el desconcierto era claramente el que regia su mirada.

― Te prohíbo que te los hagas

― Tú no puedes prohibirme nada Carlisle, te recuerdo que yo no vivo bajo tu yugo

― ¡no te los harás Edward!— gruño enfadado—yo hablare con él, no te entrometas en esto— nuevamente desvió sus ojos hacia el enorme ventanal.

― Eres un desgraciado, un mal nacido, ojala mi madre jamás te perdone por esto— apreté mis puños dejando mis nudillos en blanco por la presión, era un maldito egoísta que solo pensaba en su seguridad pero poco le importaba la de mi madre.

― No me importa lo que pienses

― ¿te importa algo Carlisle?— comencé a enfurecerme— ¿te importa alguien en este mundo? ¡eres un maldito egoísta! Reconoce que te equivocaste ese estúpido te chupara hasta la última gota de aire antes de saber si es o no tu hijo, eres un imbécil pero escúchame…— me acerque hacia el escritorio, la enorme superficie de madera era lo único que nos separaba— espero nunca le hagas daño a mi mamá porque si ella se entera por vulturi juro que te degollare vivo Carlisle, ella no se merece esta traición, es tu deber el contarle pero al parecer no eres tan hombre como le haces ver al mundo

― ¡ya basta! ¡lárgate de aquí!— su expresión se torno sombría y sus ojos destilaban odio hacia mí, cuando estaba por contrarrestar mi celular comenzó a sonar nuevamente.

― Anda pequeño hijo que tu mujer te está llamando— comento con burla

― Ya lo sabes— susurre apagando el teléfono— mamá sufre y juro que te hare pagar por todas las lagrimas que derrame.

Carlisle no dijo nada, sus ojos denotaban todos los insultos y blasfemias que quería decir pero poco me importo lo que el pensara, me gire sobre mis talones y Salí del despacho, cuando ya iba manejando de vuelta a la casa de Tanya una nueva puntada de dolor se hizo presente en mi cabeza, el latente dolor no se detuvo nunca, cuando entre en la casa de Tanya era atacado por incesantes puntadas, gemí casi en silencio y temí porque una nueva crisis se avecinara intente reprimir esos pensamientos y concentrarme en lo que realmente importaba la boda estaba encima y luego de eso volvería a Chicago con mi mujer y mi hijo, no tenía tiempo para ocuparme de los problemas de Carlisle aunque vigilaría de cerca que aquellos problemas no llegaran a mi madre.

― ¡Edward!— grito Bella dando un ágil salto del sillón, Tanya y Math se levantaron rápidamente junto a ella— ¿Dónde estabas? ¿Qué ha pasado?

― Nada Bella, no te preocupes todo está bien— le mentí, tome su cara entre mis manos y bese sus labios dulcemente, sin duda ella era lo único que calmaba esta maldita rabia que me estaba consumiendo por dentro, sabia por la duda que se reflejaba en sus ojos que no había creído en mis palabras pero tendría que hacer acopio de mis destrezas para borrar la incertidumbre que pesaba en su rostro

― Primo ¿estás bien?— pregunto Tanya dulcemente, en sus ojos también había duda

― Me duele la cabeza, eso es todo, Salí a dar una vuelta para respirar un poco, no te preocupes mi amor, estoy bien.

― Entonces vamos, debes descasar.

― Pediré que les suban la cena a su habitación

― Gracias— le dijo Bella tomándome por la cintura y encaminándonos hacia el segundo piso.

Fue un recorrido en silencio, pase mi mano por los hombros de Bella y la apreté contra mi pecho ¿Qué haría yo sin ella?, nada. Respondí en mi mente, nada, Bella era mucho más que mi mujer y la madre de mi hijo, era todo. Cuando ya estábamos dentro de la habitación y por la expresión en su rostro supe que no se había creído ninguna palabra de lo que había dicho, cruzo sus brazos por debajo de sus pechos y comenzó a puntear el suelo con su zapato.

― ¿enserio pensaste que creería todo lo que me dijiste?— pregunto mirándome directamente

― No, sabía que no me creerías, me conoces demasiado bien

― Entonces háblame Edward, porque la cara que tienes me dice que hay problemas ¿Qué sucede?

― Aro puede ser hijo de Carlisle— le dije ahorrándome todo lo demás, Bella llevo una mano a su boca y otra a su vientre

― Dios ¿pero cómo has sabido? ¿eso fue lo que te vino a decir?— asentí sentándome en el sofá de nuestra recamara— ¡es un desgraciado!

― Lo es y lo peor de todo es que si no me hago los exámenes de ADN con él le dirá a mi madre y eso no lo puedo permitir.

― Claro que no, a pesar de conocer poco a tu madre creo que sería un golpe para ella y sobre todo para ustedes.

― Si— reconocí con mi vista perdida— ahora vengo de la casa de mis padres, fui a ver a Carlisle

― ¿y qué te dijo? ¿lo negó?

― No podía, era inevitable, en todo caso el no quiere que me haga los exámenes con Aro, me dijo que no debía entrometerme en sus asuntos.

― ¿y le harás caso?

― Solo si todo sigue igual, sé que no debería mentirle a mi madre pero no puedo hacer nada mas, estoy atado de manos, es Carlisle quien tiene que solucionar este embrollo.

― Es verdad, haces bien.

― Pero si el desgraciado de Aro llega a decirle algo a mi madre juro que lo mato al muy mal nacido.

― ¡Edward!— me reprendió la mujer que me miraba con expresión de horror en sus ojos.

― Lo siento Bella, ahora cambiemos de tema ¿Cómo te sientes?

― De maravilla, no he tenido nauseas y he podido comer pastel de chocolate sin vomitarlo— sonrió encantada

― Qué bien, yo aparte de este dolor que por suerte ya está pasando no he sentido nada mas, nuestro hijo o hija ya no quiere hacer sentir mal a papá— sonreí, me acerque hacia donde estaba sentada Bella, sin poder evitarlo recargue mi cabeza en su regazo mientras ella acariciaba mi cabello. Mis ojos se cerraron involuntariamente para disfrutar de aquella caricia.

― Estoy feliz Edward, no doy hora de que volvamos a Chicago, mi padre se pondrá eufórico

― Lo sé, yo también quiero volver, imagina como estará Will

― ¡explotara de alegría!— dijo Bella sonriendo más abiertamente

― Enseguida después de la boda regresaremos a Chicago, no quiero permanecer más tiempo aquí.

― Lamento que pienses así pero comprendo tu reacción, después de la boda nos iremos, hay tanto que hacer en Chicago.

― Bella— le pregunte cuando la duda asalto mi mente— supongo que cuando volvamos a Chicago vas a mudarte conmigo ¿cierto?— la expresión de Bella me dijo que ella aun no lo había pensado— ¿no habías pensado en eso cierto?— pregunte enarcando una ceja

― Creo que no pero me parece que es lo más lógico ¿no crees?, tendremos que convivir eso si porque no me casare contigo embarazada

― ¿a no?— pregunte sorprendido

― Claro que no, para cuando este todo listo pareceré una pelota de playa, no quiero que te cases con una ballena albina— una carcajada se soltó de mi pecho, se sentía tan bien reír a su lado— ¡no te rías! No es gracioso, amo más que nada a mi bebe pero también amo mi idea de un matrimonio perfecto, no me interesa tener un cuerpo de hada pero si quiero ponerme un vestido lindo

― Bien Bella, no te presionare con eso, ya soy feliz con que te vayas a vivir conmigo— sonreí nuevamente y me recosté en su regazo.

― Tendremos que comprar las cosas para el bebe— pensó Bella pasando sus dedos por mi cabello— Edward… lo he estado pensado y creo que dejare de trabajar

― ¿ha si?— me separe de su caricia y la mire atento, sabia el esfuerzo que estaba haciendo y se lo agradecía infinitamente

― Si, debido a que mi embarazo es complicado creo que es mejor que descansé estos meses, ya habrá tiempo para trabajar después, así que si aun estas en condiciones de mantenerme aceptare tu oferta

― No te preocupes nada te faltara ni a ti ni a tu familia, te aseguro que todos estarán muy bien.— poco me importaba mantener a su familia que ahora también seria la mía, con tal de tenerla a mi lado era capaz de comprar un país con mi dinero.

― Gracias, es vergonzoso tener que pedírtelo pero…

― Es por nuestro hijo Bella, no soportaría la idea de que perdiéramos esta oportunidad

― Ni yo tampoco así que en cuanto volvamos dejare de lado todo lo que estaba haciendo, es tiempo de preocuparse por la maternidad.

La respuesta de Bella me hacia completamente feliz, sin duda agradecía infinitamente su gesto. Un golpe en la puerta nos saco de nuestro estado, concedí la entrada y vi a Tanya en la puerta junto a un carrito con nuestra cena.

― Buenas noches, perdón por interrumpir— dijo al ver en la posición en la que estábamos, no me interesaba que alguien me viera sucumbiendo a mis debilidades con Bella.

― No te preocupes, solo estábamos planeando nuestro futuro

― Entonces con mayor razón, disculpen— ella sonrió— les he traído la cena y vine a preguntar si ya estabas mejor, me preocupas.

― Si ya lo estoy— Bella me movió y la mire de inmediato en sus ojos había cierto brillo que comprendí de inmediato, ella quería hacer partícipe a Tanya de nuestra alegría— ¿quieres que le contemos?— ella asintió feliz

― ¿contarme qué?

― Dos cosas y van en este orden— le dije— no sé si te has fijado que Bella lleva en su mano el anillo de la abuela, eso quiere decir que desde hace algunos días nos hemos comprometido

― ¡DIOS MIO!— exclamo corriendo hacia nosotros— es la mejor noticia que me han dado, ya decía yo que se estaban demorando mucho

― Es verdad pero por suerte hemos remediado el asunto

― ¿y cuál es la otra? ¿no me digan que se vienen a vivir a Londres porque ahí sí que caigo muerta del encanto?

― No, eso creo que es difícil. Bella…— llame su atención— díselo tu— por un momento nos embargo un silencio que Tanya parecía odiar, movía sus dedos de manera histérica

― Estoy embarazada— susurro Bella, Tanya dejo caer su boca completamente sorprendida, sus ojos se llenaron de lagrimas que dejo caer sin control

― Esto… esto es mas… de lo que esperaba— camino hacia Bella y la abrazo— no sabes lo feliz que me siento, doy gracias a Dios porque apareciste en su vida, eres un ángel Bella— beso ambas mejillas de Bella y se dirigió hacia mi

― ¡eres un maldito! ¡te lo tenias bien guardado!, felicidades Edward, espero que sean muy felices, ¡yo ya soy feliz!— grito levantando sus manos, ambos reímos audiblemente por la reacción de mi prima— y dime ¿Cuántas semanas tienes?

― Eso es lo más sorprendente— mencione abrazando a mi mujer— Bella tiene casi cuatro meses

― ¿cuatro meses?— silbó— ósea que te embarazaste…

― Pronto— dijo Bella— no pase mucho tiempo con Edward y yo ya estaba embarazada.

― ¡wow! Esa sí que es una sorpresa ¿pero no tuviste síntomas?

― No— Bella rio— el que ha estado sufriendo es Edward. El ha sentido todos mis malestares

― ¿es eso posible?— pregunto asombrada

― Si lo es y yo te digo que es así, tengo una rara afección por el té de canela y los Martini

― ¡pero si a ti no te gustaban los Martini!— grito alarmada

― Si, lo sé pero ahora me encantan—mis ojos miraban a las dos mujeres que tenía en frente, era tan granDioso estar así, en paz.

― ¡wow! Esto sí que me ha dejado atónita— comento Tanya secando las lagrimas que aun caían por su rostro— lloro de felicidad, es que me estoy volviendo una vieja sentimental

― ¡por Dios mujer!— la reprendió Edward abrazándola— gracias por tu apoyo eres granDiosa

― Espero que seas una de mis damas de honor cuando nos casemos— dijo Bella en el momento preciso. Tanya la miro y sus ojos nuevamente rebalsaron de lagrimas

― ¡demonios! Tu sí que sabes hacerme llorar— se abrazaron.

Tanya se quedo unos momentos más hablando con nosotros y luego se retiro, era tarde y mañana seria su ultimo día de soltera por lo que había mucho que hacer. Con Bella esa noche nos dedicamos a amarnos lentamente, no sé cuantas veces bese con adoración su vientre y sentí las sensaciones que eso producía, mío hijo o hija pronto mostraría su cara al mundo y sin duda alguna seria el más amado en toda esta tierra. La mujer que se estremecía entre mis brazos paso de ser mi enfermera a la persona con mas injerencia dentro de mi vida, creo que no había nada en el mundo en lo que Bella no tuviera relación y ahora sería totalmente completo. A penas llegáramos a Chicago la arrastraría si era necesario a mi casa, quería pasar todo el tiempo del mundo con ella y con el bebe.

El día viernes nos dedicamos a recorrer la ciudad, Tanya no estuvo muy contenta de que nos fuéramos después de la boda pero cuando le explicamos lo mucho que había que hacer en Chicago ella comprendió al instante, paseamos por los lugares más hermosos de toda Inglaterra, le mostré a Bella todos los lugares en donde yo jugaba de niño, ella estaba encantada escuchando las historias que tenia con Níkolas y Alice en diferentes partes de la ciudad. Ese mismo día Math se tenía que ir a quedar a la casa de sus padres aunque todos sabían de sobra que ellos convivían juntos la madre de Tanya y de Math querían seguir las tradiciones por lo que la novia y el novio no se verían hasta la misma ceremonia.

― Te prohíbo que adoptes esa costumbre cuando nos cacemos— le dije a Bella mientras mirábamos como Tanya se colgaba al cuello de Math para despedirse, ya eran alrededor de las nueve y ella aun no quería despedirse

― No te preocupes creo que con un hijo nuestras costumbres podrían cambiar un poquito— me miro desde la posición en la que estaba, su espalda se apoyaba en mi pecho, ambos estábamos parados en la terraza del primer piso— hace frio— comento Bella estremeciéndose entre mis brazos— y tengo un sueño horrible, este día a sido agotador.

― Entonces vámonos a dormir cariño que esta noche te concentire una vez más— susurre en su oído

― ¡Dios mío!, mañana tendré ojeras para la boda

― No hay nada que un buen corrector no cubra, te comprare el mejor

― ¡eres insaciable Edward!— rio apretando su espalda y trasero contra mi ya revolucionado sexo.

― Solo de ti Bella, solo de ti— bese su mejilla y cerré mis ojos, no hay nada mejor que esto.

El gran día había llegado, era mediodía y estábamos estacionando el auto en el aparcadero de la iglesia, le entregue las llaves al bale y ayude a mi mujer a salir.

― Estas hermosa— susurre mientras miraba con atención el vestido

― Gracias pero tengo un pequeño problema— dijo en el mismo tono

― ¿Cuál?

― El vestido me aprieta— su rostro mostro una pequeña mueca y en el mío apareció una enorme sonrisa

― ¿de verdad?

― Si— nuevamente su boca se curvo— creo que tendré que visitar la tienda de mamás muy pronto

― ¡ansió ese día!—respondí en un tono más alto.

La tome del brazo y caminamos por el camino de gravilla, al llegar vimos a casi toda mi familia, estábamos padres de Tanya y sus hermanas, Irina y Kate además de los padres de Math junto a su hijo. Lleve a Bella a conocer a la familia de mi prima, todos estuvieron encantados con ella, sin duda ella encajaría perfectamente en mi familia, era la mujer que había logrado lo que ninguna otra pensó jamás, era un hecho que en un momento de mi vida había pensado en quedarme soltero y disfrutar del sexo casual pero ahora que lo pienso doy gracias a la vida por haberme enviado al ángel que sería mi mujer. A las doce treinta en punto arribo la enorme limusina blanca con la novia, al presenciar el arribo caminamos hacia el interior de la entrada, mis ojos rápidamente hicieron un recorrió de las personas que estaban allí, demás está decir que aquella enorme iglesia estaba repleta, en los asuntos delanteros se encontraba mi familia, mi madre vestía impecable un hermoso vestido acompañada por Carlisle, un revoltijo se produjo en mi estomago al ver a la madre de Vulturi situada justo al lado de mi madre. Alice estaba unas bancas más atrás junto a Níkolas y Jasper, camine guiando a Bella hacia donde estaba mi hermana, al momento de llegar Carlisle nos observo y cambio de inmediato su mirada.

― Alice— salude

― ¡Edward! ¡Bella!— contesto con ese ánimo que la caracterizaba— hermoso día para una boda ¿no creen?

― Claro que si, ¿Cómo estas Alice?— pregunto Bella acercándose, ambas se besaron las mejillas

― Muy bien, preocupada aun por Edward pero veo que ya estás bien hermanito

― Si, lo estoy.

― ¡Bella! Mira quiero presentarte a Níkolas Alexander Withlock Cullen, mi hijo— Alice dio paso a la figura del pequeño más hermoso que había visto hasta entonces, Níkos como yo lo llamaba era la combinación perfecta de sus padres, sus brillantes ojos observaron a Bella y una pequeña curvatura en sus labios me indico que ella le agradaba

― Hola pequeño— dijo mi mujer con un tono de ternura en su voz, extendió su mano para tomar la de él pero antes de hacerlo Nikos ya le había tomado un dedo— hola— volvió a decir con ternura y alegría— es un placer conocerte pequeño

― Le gustas— agrego Alice— Nikos no se da con cualquiera, en eso un Cullen por donde lo miren, se parece a su tío— Alice le dio una mirada a Edward y ambos sonreímos, era verdad.

― Eso es bueno a veces Alice

― Lo que tu digas hermanito, doy gracias de que ya no continúes con esta tradición— mire nuevamente a Bella y Nikos le sonreía abiertamente ella parecía encantada con los balbuceos y caricias que estaba dando.

― Es una belleza— decía mientras le hacía caras y gestos

― Se parece a mí— dijo Alice con suficiencia

― ¡baja tu ego Alice Cullen!— mi pequeña hermana me dio una mirada de odio fingido, no pude evitar al recordar nuestro apellido lo que pasaba en la familia sin que nadie lo supiera, Aro podría seguir siendo un Vulturi o enterarse de pronto que es un Cullen, creo que sería el fin de lo poco que queda de mi familia, estoy seguro de que mi madre jamás podría perdonarlo. Mire a Alice y ella me dio una cálida sonrisa, no era momento para contarle, tal vez con el pasar de los días o los meses pudiera decirle lo que sucedía en realidad.

― ¡no molestes Thony!

― ¿Thony?— pregunto Bella saliendo del estado de ensimismamiento con el bebe— ¿te decían así?— un pequeño rubor que muy pocas veces sucedía se extendió por mi cara

― Cuando éramos pequeños Alice me decía así para molestarme es a casusa de mi segundo nombre, Anthony.

― Me encanta tu segundo nombre— agrego con una sensual sonrisa que solo yo podía interpretar

― Bueno tortolitos después hablamos de eso, ahora vamos a sentarnos que la novia ya está por entrar— la música comenzó a sonar y rápidamente nos sentamos, Jasper y yo quedamos ambos en las orillas mientras nuestras mujeres quedaron en el medio de la banca en donde se pusieron a conversar trivialidades.

Todos los concurrentes al matrimonio se pusieron de pie, pude ver a Math junto a sus padres llegar al altar y girarse para esperar a mi prima, ella hizo su entrada con toda la gracia y distinción que siempre la habían acompañado, a pesar de ser una mujer ruda y franca ella siempre se había caracterizado por ser una persona extremadamente femenina y artista en cuanto a la sociedad se trataba. Su vestido era simple pero muy hermoso, pude ver el brillo de sus ojos a través del velo que cubría su rostro, cuando paso por nuestro lado nos dedico una dulce sonrisa y un guiño de su ojo, ella estaba feliz, radiante y no había nadie que cambiara eso.

La ceremonia fue muy emotiva, vi a Bella y Alice secar sus ojos en reiteradas ocasiones, Nikos estaba muy entretenido jugando con los dedos de Bella, y Jasper al igual que yo consolando a las chicas, Tanya dijo el sí y su matrimonio quedo sellado para la eternidad. Luego de la iglesia nos trasladamos al enorme salón en el centro de la ciudad en donde se realizaría la recepción y la fiesta de celebración. A media que iban llegando los invitados pude ver cada vez más caras conocidas, por más que intente encontrar la de Aro entre la gente no pude verla creo que el desgraciado se arrepintió de amargar la fiesta. De solo pensar en las repercusiones de sus palabras mi cuerpo comenzaba a temblar, no me importa lo que pase con Carlisle es mi madre por la que no quiero que esta verdad salga a la luz.

― Edward— me llamo Alice mientras estábamos tomando un aperitivo, se acerco sigilosamente, por la cara que traía tenía algo importante que decirme

― ¿Qué sucede?— pregunte acercando mi oído para escuchar sus palabras

― Llego el primer ministro y su hija— mis ojos se desviaron hacia donde Alice tenía su mirada y pude ver al hombre con la mujer que había causado un pequeño tormento algunos meses atrás

― Demonios— susurre mientras veía como se acercaba lentamente hacia nosotros— ¿Dónde esta Bella?— pregunte al no verla.

― Está un poco más allá conversando con Irina y Kate, ahí viene esa chica— solo pasaron unos segundos antes de que aquella mujer llegara hacia donde estábamos nosotros, Alice tenía sus dedos entrelazados y nos miraba atentamente.

― Buenas noches— saludo con tono elegante— es un placer volver a vernos Edward

― Sí, claro— mentí— ¿Cómo has estado Sussan?— pregunte por cortesía

― Bien gracias, me he enterado de las buenas noticias— dijo con malicia en su voz— tengo entendido que tu novia está presente en este mismo salón.

― Así es, mira aquí viene— dije con una enorme sonrisa en mis labios— Bella cariño— dije extendiendo mi mano para tomar la de mi mujer, ella con la misma dulce sonrisa de siempre se acerco a nosotros y saludo

― Buenas noches—

― Hola— contesto Sussan en un tono reacio.

― Sussan tengo el honor de presentarte a mi mujer y prometida, la señorita IsaBella Swan— en un solo movimiento pase mi mano por su cintura pegándola a mi cuerpo, el tono posesivo me hizo sentir demasiado bien cosa que a Sussan pareció no agradarle

― Mucho…— intento decir

― ¿prometida?— pregunto interrumpiendo el saludo de Bella— ¿es ella tu prometida?— una despectiva mirada recorrió el cuerpo de Bella ¿Quién demonios se creía?

― Si, lo soy— contesto mi hermosa Bella con voz fuerte— es un placer conocerte…

― Sussan Chadwick— extendieron sus manos y se saludaron

― Ella es la mujer que amo y la que por fortuna acepto ser mi esposa— ella era la primera persona externa que sabía, fui imprudente al decirlo así pero no puedo permitir que alguien ose pasar a llevar a Bella

― Oh— el monosílabo se soltó de su boca— ya veo, deseo que sean muy felices— la evidente envidia y maldad en sus palabras me hicieron molestar aun mas

― Lo seremos— contesto Bella con una enorme sonrisa— te aseguro que lo seremos— mire su rostro y sus ojos brillaban intensamente, bese su coronilla en señal de aprobación.

― Bueno, que pasen buenas noches, adiós—

― Adiós— contestamos al unisonó— la mujer nos dio una última mirada de desprecio y se alejo rápidamente

― ¡wow! Bella eres lo máximo— alabo Alice mientras le besaba una mejilla.

― No es para tanto Alice

― Lo es— afirme— ella es la…

― Chica con la que fuiste a la fiesta verdad, ¿con la que saliste en televisión?— enarco una ceja y asentí— ya la había reconocido, me extrañaba que no se hubiera acercado antes a hablarte

― Lo hizo en el momento justo, les aseguro que debe estar echando humo por las narices— Alice se rio contagiándonos a todos.

Una música comenzó a sonar, nos giramos y por la entrada principal venia avanzando Tanya junto a Math, la concurrencia estalló en aplausos y se dio por comenzado el festejo. Mientras nos acercábamos a los salones en donde se serviría la comida la figura de mi madre se cruzo frente a nosotros.

― Mamá— la llame y me acerque a saludarla

― ¡hijo! Qué alegría, no había tenido tiempo de saludarte, perdóname ¿Cómo estás?

― Bien mamá— Bella llego a mi lado

― Buenas noches Sra. Cullen— saludo

― ¡Bella! Querida te dije que sin formalidades— el tono jovial y atento de mi madre me hizo ver que la opinión sobre nuestra relación había cambiado.

― Lo siento Esme, aun no me acostumbro— un leve sonrojo se extendió por sus mejillas. Ambas se acercaron y besaron las mejillas de la otra

― ¿Cómo han estado?— pregunto

― Bien, gracias, hemos tenido días ajetreados pero todo ha ido muy bien, esta ciudad es maravillosa.

― Lo sé querida, es una lástima no poder invitarte a conocer, esta semana ha sido muy ajetreada para mi

― No se preocupe— contesto Bella con una sonrisa— ya habrá tiempo

― Claro que sí pero díganme ¿Cuándo se van?

― Mañana— respondí rápidamente, no daba la hora de salir de Londres

― ¿mañana? Es muy pronto hijo— una mueca salió de los labios de mi madre

― Si mamá, es verdad pero sabes de sobra lo mucho que hay que hacer en Chicago.

― Si cariño, te entiendo, espero poder viajar en estos meses para ir a visitarte, hace mucho que no veo a Will

― El estará encantado, tu sabes lo mucho que le gustan tus visitas— sonreí complacido

― Si, pronto te visitaremos— mi cuerpo se tenso, eso significaba también una visita de mi padre. Bella se paso una de sus manos por el cabello presintiendo la tensión que había en las palabras de mi madre

― ¡oh por Dios!— exclamo Esme de repente llevándose una mano a la boca. Sus ojos siguieron el recorrido de la mano de Bella— Edward…— susurro con brillo en sus ojos, había visto el anillo de compromiso.

― Mamá— le dije anteponiéndome a sus especulaciones— se que no es el mejor lugar, había pensado decírtelo en otra parte y en otra situación pero le pedí a Bella que se casara conmigo y ella me dijo que sí.

― ¡Edward! ¡es maravilloso!— exclamo de repente sorprendiéndome— no me lo esperaba pero ha sido una noticia estupenda— sus brazos se extendieron y nos abrazo a ambos— ¡Dios mío! Mi hijo se casa, es una noticia magnifica— se separo y miro a Bella por unos momentos

― Gracias— susurro mientras sus ojos brillaban— reconozco que había perdido la esperanza de que Edward me diera una noticia como esta y que fuera por su voluntad, gracias por aceptarlo Bella

― Soy yo quien debería dar las gracias por él, ha sido el mejor regalo que me podría haber dado la vida

Nos miramos por algunos segundos, una atmosfera de tranquilidad nos rodeo a los tres, jamás pensé que mi madre reaccionaria así, por lo visto la vida siempre me daba sorpresas y esta ha sido una muy grata. Mi madre se despidió de nosotros con una enorme sonrisa en sus labios y se fue a su mesa.

― Wow, juro que eso no me lo esperaba— comente mientras nos sentábamos.

― Lo sé, yo tampoco pero ha sido muy agradable.

Nos sentamos y se dio por comienzo al banquete. Como en toda fiesta hablaron los padres de la boda, Tanya me miraba con complicidad yo solo podía darle una sonrisa de felicidad, se alzaron las copas y supe que era mi turno de hablar, me puse de pie junto a mi copa

― Amigos, familia e invitados— todo el salón guardo silencio y escucho mis palabras— quiero decirle a esta hermosa pareja lo mucho que los aprecio y desearles toda la felicidad del mundo, la vida recién comienza para ustedes y es momento de que se construyan ese mundo especial que los albergara por el resto de sus vidas, espero que esta unión perdure por toda la eternidad, por Tanya y Math… salud—

― Salud— todo el mundo asintió con sus copas, sentí una penetrante mirada, dirigí mis ojos y vi a Carlisle que estaba sentado a unas cuantas mesas de nosotros, ni siquiera hice el ademan de demostrarle mi desprecio con mis ojos, solo me senté y bese a la hermosa mujer que tenia a mi lado.

Mientras estábamos cenando, Alice comenzó a conversar con Bella sobre Níkolas y de sus proyectos con la casa de modas, estaba feliz porque ha comenzado una nueva línea de ropa y accesorios para bebes, el pequeño Níkos dormía en su carriola que estaba ubicada justo al lado de nuestra mesa, los bebes jamás aguantaban los festejos por suerte era de día y el podría disfrutar en la tarde de todo lo demás. Mire a mi alrededor y pude ver que en la misma mesa que mis padres estaban el primer ministro, su hija y la madre de Aro, una mesa llena de serpientes, unas pocas ganas de arrancar a mi madre de aquella mesa surgieron en mi pero no podía hacer escándalo y desenmascarar a Carlisle en frente de todos, tenía que guardar este secreto seria una maldita mentira piadosa, solo esperaba que un futuro mi madre no me odiara por ocultarle la verdad. Los mozos se paseaban por todas partes llenando las copas de la gente, las risas y la alegría era lo que más se podía apreciar desde el punto en donde estábamos. Cuando el joven llego al lado de Bella comenzó a llenar su copa con vino.

― ¡no!— exclamo Bella dando un salto— no gracias, no bebo.

― Discúlpeme señora— dijo el muchacho mientras recogía la copa y dejaba otra

― Vamos Bella si una copa no le hace mal a nadie— exclamo Alice de repente

― No es que…— dijo con voz nerviosa— no bebo

― Pero si es solo una copa, yo las únicas veces que deje de beber una copa de vino fue cuando…— la voz de Alice se silencio

― ¿Por qué no vamos a bailar?— sugerí de repente sabiendo hacia donde iban las palabras de Alice

― ¡OH POR DIOS!— exclamo de repente— ella… ella— Bella se tenso rápidamente y no pudo esconder el nerviosismo que la sacudió— ella esta, ella esta, Edward— alzo su voz de repente haciendo que varias personas se giraran a vernos.

― ¡Alice!— la reprendí— ¡cállate!

― Ella está embarazada— dijo casi en un susurro, por su boca se desplego la sonrisa más grande que le había visto en mucho tiempo. Bella me miro algo asustada, intente aplacar sus nervios, era normal que Alice se enterara pero no quería hacerlo tan público, si la prensa sabia no dejarían a Bella en paz hasta saber la verdad

― Si Alice, Bella está embarazada— concedí mientras Bella me miraba aterrada, Jasper sonrió abiertamente y Alice comenzó a chillar como una niña pequeña— ¡no puedo creerlo! ¡no puedo creerlo!— decía mientras se paraba a abrazar a Bella— ¡esto es maravilloso!— decía rápidamente— ¡Dios mío! ¡Dios mío!— la abrazo fuertemente— ¡Edward! ¡Bella! Serán padres— mis ojos las observaban atentamente, solté un bufido e intente calmar las ganas de apretarle el cuello a mi hermana, el aire se hizo espeso de pronto y un escalofrió recorrió mi cuerpo.

― ¿está embarazada?— pregunto una tercera voz a mis espaldas, me gire rápidamente y Carlisle estaba parado justo atrás de nosotros— venia a saludar a mis hijos y me encuentro con esta pequeña sorpresa—

Un tono amargo baño sus palabras y todo el momento, mi padre ya lo sabía y de él no esperaba una buena reacción. Maldita sea lo único que rogaba era que dejara a Bella afuera envuelta su odio.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Muñequita

CAPÍTULO XIV

BELLA POV

El juicio tenía mis nervios destrozados y casi no podía pensar con claridad, ver el video de James me partió el alma, él sabía desde el principio que moriría por mi y eso me hizo sentirme más culpable aún, lo había amado tanto y lo había perdido por culpa de Alex, lo perdí a él, a mi familia, mi libertad, mi identidad, perdí todo por su culpa, pero la vida quita y da, ahora la vida me daba amigos como nunca antes los tuve, eran leales y me querían bien, estaban a mi lado apoyándome, en cierto sentido me daba una familia, ya que la familia de Carlisle también me estaba apoyando y por último la vida me daba a Edward, lo amaba, me estaba dando un apoyo increíble, estaba a mi lado demostrándome con hechos lo mucho que le importaba, pero a pesar de todo aún me dolía mucho lo que me hizo y ya no le tenía la confianza de antes, quizás con el tiempo, pero ni de eso estoy segura.

Ahora mi vida debía concentrarse en que el juicio saliera como debía salir, o sea con Alex tras las rejas pagando todo el daño y los asesinatos que cometió, después de eso debía ver exclusivamente por mi, por mejorar, por verme nuevamente bien, con confianza en las personas.

Hoy se dictaba la sentencia, quedaban sólo minutos para recibir el veredicto y los Cullen y mis amigos estaban a mi lado esperando. Los miré uno a uno y me llenó de calidez verlos a mi lado apoyándome, entregándome las herramientas para sanar, para confiar nuevamente, miré a Edward y no pude evitar sentirme rara, es cierto que ha estado conmigo en este proceso, lo he necesitado y él ha estado para mi, estoico, firme, demostrándome cariño, amor, pero a pesar de necesitarlo tanto y de sentirme algo egoísta por tenerlo a mi lado no dejo de sentir la desconfianza, a veces pienso que ya he olvidado lo que me hizo, pero otras veces todo vuelve y me hiere cada vez más, se que está arrepentido sería una tonta si no lo percibiera, pero es tan difícil olvidar la humillación, el dolor de sentirte nuevamente un juguete, un propósito, tan poca cosa que cualquiera se siente con el derecho de pasarte a llevar, de maltratar tus emociones y sentimientos. La confianza estaba perdida al igual que yo, a veces no sabía qué pensar, qué sentir, realmente estoy muy, muy confundida.

Dieron el veredicto y todos estaban muy contentos, lo condenaron en todas las instancias.

Secuestro : 7 años

Tortura : 10 años

Asesinato (a mi familia) : 15 años

Asesinato en primer grado (James y Victoria) : 20 años

Chantaje y soborno : 5 años

Pedofilia : 15 años

Con esa condena no saldría vivo de la cárcel, además se le negó el derecho a fianza o de acortar la condena por buen comportamiento. Estaba hecho, se había hecho justicia, se había cerrado un proceso doloroso de mi vida, pero me dejaba un regusto amargo, haber perdido a tantas personas importantes en mi vida por esa maldita obsesión, haber perdido años aterrorizada, menguada por ese hombre que ahora me miraba como si yo fuera la luz de sus ojos, era un maldito enfermo que me había arruinado la vida y ni siquiera era capaz de entender el enorme daño que me había causado. Antes de que lo sacaran de la sala se había atrevido a querer hablar conmigo, imposible, nunca más podría volver a verlo, nunca más querría volver a saber de él, que se pudriera en el infierno.

Cuando lo estaban sacando tuve el tupé de gritar que siempre me amaría y que volveríamos a estar juntos, que nadie nos separaría. Edward me abrazó, me besó y se acercó a él, no se qué le dijo, pero Alex empezó a gritar y a tratar de soltarse de la custodia, me llamaba, me suplicaba que no lo olvidara.

No soporté más y le pedí a Carlisle que me sacara de allí inmediatamente y así lo hizo.

Ahora iba de regreso a Forks, el juez dictaminó que tendría que vivir con los Cullen hasta que cumpliera la mayoría de edad. No me quedaba de otra y la verdad es que no me gustaba nada, llevaba demasiado tiempo sola, mucho tiempo independiente como para adaptarme a una familia, es cierto que ellos se habían portado fenomenal conmigo, pero vivir con ellos, vivir con Edward era más de lo que podría soportar.

Cerré los ojos y traté de dormir y relajarme, pero me resultaba tan difícil, además Edward iba a mi lado y ya pasado todo el juicio me estaba incomodando su cercanía, cada vez estábamos más cerca del pueblo donde Edward me destrozó y a cada minuto que pasaba me costaba más dejar de lado lo que nos pasó y recordaba con total nitidez las burlas, las risas, lo que me hacían, después recordé a Edward cortejándome, siendo amigos, después novios y finalmente descubrir la verdad, me había utilizado, las burlas de Rosalie, la lástima de las personas pensaba eran mis amigos y me habían traicionado, mierda, ¿alguna vez podría olvidar lo que me hizo?, abrí un ojo y lo miré, estaba dormido a mi lado, con nuestras manos entrelazadas y no pude evitar sentir rabia, de ser tan débil y aceptarlo nuevamente en mi vida como ni nada hubiera pasado, me solté de su mano, era tan hermoso, pecadoramente hermoso, pero como el pecado debía huir de él, ese hombre no era para mi, no le tenía confianza y sin eso nada era real, lo amaba, pero no confiaba en él y apenas lleguemos tendría que poner distancia entre los dos, iba a ser muy difícil, ya que tendríamos que vivir juntos, pero de alguna manera lo alejaría de mi lado, lo haría por mi, necesitaba estar bien, reconstruirme y tratar de ser lo más normal que pudiera y Edward no sería más una fuente de dolor en mi vida.

A pesar de todo lo que estaba en mi cabeza dándome vuelta me quedé dormida y en ese estado me dejé llevar por los sueños y en ellos aparecía James tal y como lo recordaba, tal leal, tan fuerte, tan hermoso, tan….tan…lejos ¿por qué estaba tan lejos?. Caminaba por un bosque, pero siempre a la distancia, no lo podía alcanzar, lo llamaba, lo trataba de tocar y no podía, llegamos a un acantilado y allí lo pude alcanzar.

- James – dije con la respiración entrecortada

- mi niña, por fin puedo descansar

- ¿qué?, no, no puedes dejarme ahora que te encontré

- preciosa estás soñando, mi tiempo ya se acabó, sólo vine a despedirme y a decirte que siempre te cuidaré, siempre te amaré

- no James, no me dejes, te necesito, te necesito tanto, tú eres el único que no me hace daño, el único que me entiende, por favor no me dejes de nuevo

- mi niña no puedo, mi destino es este y el tuyo es vivir, ser feliz, brillar, reír

- No quiero, no quiero nada de eso, te quiero a ti James

- Bella debes olvidarme, debes ser feliz, darle una oportunidad al amor

- pero nadie me quiere, nadie me querrá como tú lo hiciste, ya ni se quién soy, estoy perdida, necesito tu ayuda, te necesito, te quiero tanto, no me pidas que te olvide porque eso nunca lo haré siempre serás importante en mi vida.

- te amo Bella, siempre te amé y siempre lo haré

- también te amo James, siempre lo haré

- se que siempre me amaste como amigo y siempre lo harás, pero ahora por fin sabes lo que es el verdadero amor, por fin descubriste ese sentimiento hermoso, lucha por él, lucha por salir adelante, siempre fuiste fuerte y saldrás victoriosa en todo lo que te propongas, ahora debo irme amor, se feliz, perdona y serás feliz

- No me dejes James, no estoy lista para dejarte, no me dejes. JAMES…JAMES, NO, NO ME DEJES

- Bella, despierta, por favor despierta – sentí a ¿Edward?, si Edward me abrazaba, había sido un sueño, lo había visto en sueños y no pude evitar seguir llorando abrazada a Edward, extrañaba tanto a James, siempre lo extrañaría, siempre lo querría.

- No sufras más Bella, por favor no llores más

- es que lo extraño tanto Edward, extraño tanto a James, después de mis padres era todo lo que tenía y ahora y ahora…

- ahora me tienes a mi, tienes a los chicos de la Push, tienes a mi familia, todos te queremos, todos te protegeremos de lo que sea necesario

- no es lo mismo, James murió por mi culpa, él debería estar vivo, ser feliz, yo debería estar muerta no él, no él

- shhhh, calla Bella, su destino era ese. El tuyo debe ser todavía escrito, por favor no sufras y recuerda a James como el hombre importante que fue en tu vida, el hombre al que amaste y al que amas más que a nada.

No podía decirle que a él lo amaba mucho más de lo que amé a James, la pena me embargaba, era verdad que extrañaba mucho a James, siempre sería mi mejor amigo, mi protector, mi amor, fue poco tiempo, pero si lo llegué a amar, no como amo a Edward pero si me enamoré de él.

No se cuanto tiempo estuve sollozando en los brazos de Edward y me lastimaba causarle dolor, por que lo estaba haciendo, se que Edward estaba sufriendo viéndome llorar por James, pero no lo podía evitar.

EDWARD POV

Me estaba muriendo, de verdad me estaba muriendo por dentro, escuchar a Bella llamar a James en sueños diciéndole que no la dejara, que lo extrañaba, que lo necesitaba, que lo amaba, fue como una puñalada en el corazón, yo sabía que ella aún lo amaba, pero escucharlo de sus labios era terriblemente doloroso. Cuando la desperté la abracé y la consolé y cada sollozo suyo me rompía más por dentro, nunca sería digno de la mujer en mis brazos, nunca sería lo suficientemente bueno como James para mi Bella.

Nuevamente se había quedado dormida y traté de pensar con claridad, ahora Bella viviría en mi casa, iba a ser difícil, Carlisle había hablado largo y tendido conmigo al respecto y me había dejado bien claro que tenía que darle espacio a Bella, él decía que Bella estaba muy vulnerable en estos momentos y por eso había aceptado mi cercanía, pero que seguramente cuando pasara el shock del juicio me alejaría y yo debía respetar su decisión, la había hecho sufrir y ella debía sanar las heridas, pero era tan difícil tratar de alejarme de ella, lo único que quería era besarla y que pudiera olvidar lo maldito que fui con ella, quizás era lo mejor para los dos, darnos tiempo, espacio, volver a conocernos y de a poco ganarme nuevamente su confianza y su amor, quizás nunca lo logre, quizás nunca me ame como lo hizo, pero yo nunca dejaría de amarla, nunca dejaría de esforzarme por ganarla nuevamente, nunca me daría por vencido, ella era mi felicidad, ella era mi todo.

Al llegar a casa Alice le mostró a Bella la que sería su habitación, habitación que estaría frente a la mía, la tentación tan cerca y tan lejos, por que a penas bajamos del avión Bella se alejó de mi lado y ahora ni me miraba, me dolía como un demonio, pero Carlisle ya me había advertido que eso podría pasar y a pesar de todo me hacía daño.

Bella se encerró en su habitación y yo fui a la mía, me recosté en la cama y recordé el juicio, lo enfermo que estaba ese hombre, lo obsesionado que estaba con Bella y lo salvaje que se volvió cuando antes de que se lo llevaran le dije que Bella viviría conmigo, que era mi mujer, que yo obtenía de ella lo que él tanto ambicionaba y nunca tendría, por supuesto no es cierto, pero me volví loco cuando el desgraciado empezó a gritar que la amaba, que estarían nuevamente juntos y nadie los separaría, maldito enfermo, ella era mía o lo sería cuando me perdonara y si lo hacía nunca más le haría daño, nunca cometería el mismo error, ella era mi luz y hasta que me perdonara estaría a ciegas esperando por ella.

Se había hecho de noche cuando sentí que suavemente golpeaba a la puerta y posteriormente abrieron. Era ella, mi Bella

- Edward debemos hablar

- Pasa Bella

- Edward lo que pasó en el juicio no cambia nada, me engañaste, me utilizaste y no te puedo perdonar, por lo menos no por el momento y me siento muy mal por necesitarte tanto mientras duró el juicio, pero…

- Lo se Bella y no te sientas mal, yo estuve a tu lado y siempre lo estaré cuando me necesites, no te sientas egoísta por eso, eres maravillosa y yo arruiné todo lo que teníamos, te amo, pero te entiendo, se que necesitas tiempo y espacio y yo no te molestaré, seré para ti lo que tú quieras, un amigo, un confidente, un completo extraño, lo que quieras

- Gracias Edward, no te odio y no te trataré como a un extraño, pero no somos amigos, nunca lo fuimos, así que cada uno por su lado como siempre debió ser

Bella me dio una leve sonrisa y salió de la habitación dejándome hundido en la miseria.

BELLA POV

Me sentía mal, muy mal, pero era necesario aclarar la situación con Edward y me mataba ser tan franca con él, podía ver el dolor en sus ojos al decirle que pondría distancia entre los dos, pero era necesario, era lo justo, debía cobrar fuerzas para todo lo que se me venía encima, ahora los medios de comunicación sabían mi ubicación y Carlisle ya me había avisado que varios periodistas estaban afuera de la casa esperando a entrevistarme con respecto al fallo del juicio, ya que al salir del juicio no di ninguna declaración, ahora tendría que quedarme encerrada en la casa hasta que se aburrieran y se marcharan, además la próxima semana debía viajar a encontrarme con el albacea de la fortuna que me heredó mi padre, además debía encontrarse con el director de la empresa, ya que él se estaba haciendo cargo de la empresa de su padre hasta que ella tuviera la mayoría de edad, pero de todas maneras debía rendirle cuentas ya que ella llevaba bastante tiempo sin verle, muchas cosas debía hacer y la verdad es que gustosa dejaba todo como estaba, todo en manos de otras personas, total el dinero no le faltaba y sabía que la empresa estaba bien dirigida, pero no podía zafarse de esa responsabilidad, por que cuando llegara a la mayoría de edad era ella la que debía manejar el negocio y para eso debía también empezar a prepararse.

Habían pasado tres días desde que llegó de nuevo a Forks y la relación con Edward era casi nula, se veían a diario en la casa y el colegio, se saludaban cordialmente, pero de ahí no pasaban aunque cada vez que lo veía no podía evitar desear besarlo hasta cansarse, pero no podía, ya no podía.

En el colegio las cosas fueron un poco más difíciles, ahora todos sabían quien era ella y ahora todos querían ser sus amigos, manada de superficiales, sus amigos seguían siendo los mismos, los periodistas por otro lado aún rondaban por la ciudad y cada vez que se acercaban ella les daba esquinazos, era realmente agotador ser ella en este momento, pero era el precio a pagar por ser ella.

Acababa de llegar a casa y estaban todos en el comedor cuando sonó el teléfono celular y me disculpé para contestar, no conocía el número.

- hola

- ¿Quién habla?

-¿ya te olvidaste de mi?

- Benjamín…

Vida: Dulce Inmortalidad

Aqui les dejo el ultimo capitulo de esta lindaa historia esperoo lo hayan disfrutadoo muchoo, graciaas por seguir visitando el sitio, gracias a la autora por permitirnos publicarloo :) porfavor dejen sus comentarios que son muy importantes para nosotraas

las quieroo (k)

Anita Cullen!

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Capitulo Final : El Principio del Final: ¿Felices para siempre y por siempre?

...No alcance a percatarme de su presencia, ni siquiera logre sentir el ruido que hace el viento contra su cuerpo, así de sigilosa era, estaba ahí parada frente al vacío y ni aún en esa circunstancia, no podía terminar con mi vida, pero claro él ya lo había hecho. El dolor parecía no acabar, mi corazón se había roto en mil pedazos y no lograba encontrar una razón de vivir, aunque habían transcurrido exactamente siete meses de aquel día, todavía seguía sintiendo como sí hubiera sido ayer cuando él me había dejado en aquel bosque, sola, y se había ido lejos de mí

- "Edwards"

Susurre, mientras lagrimas afloraron de mis ojos y recorrieron mis mejillas, fue entonces cuando decidí rendirme a este maldito sentimiento que embargaba mi corazón, baje mis manos derrotada por el dolor y el sufrimiento, estaba rindiéndome a esta batalla que no podía, o más bien no quería ganar. No hasta hace mucho había constatado tres grandes verdades: Primero Edwards era un vampiro, Segundo una parte de él – y no sabia que tan poderosa era – quería mi sangre, y Tercero estaba incondicionalmente e irrevocablemente enamorada de él; hoy estaba segura de la Cuarta: No podía vivir sin él, y sí Edward no estaba dispuesto a estar conmigo entonces mi vida no tenía sentido.

Abrí los ojos y comencé a respirar irreflexivamente, mis manos comenzaron a temblar sin control, ya no sentía mis piernas, pero el único reflejo innato en ese momento era correr, así que lo hice, corrí como si mi vida dependiera de ello, ninguna enfermera se percato de mi huida, llegue corriendo al borde del parque a las afueras del Hospital donde mis padres me habían internado hace un par de semanas.

Fue entonces cuando, esperando una absolución miré al cielo y en ese preciso momento sentí un ardor mortalmente ya conocido para mí, los recuerdos del año pasado, en Phoenix se presentaron ante mis ojos como un déja vu, acto seguido mis piernas se doblaron, la vista comenzó a nublarse como la última vez, podía sentir sus labios fríos como la nieve succionar la poca vida que me quedaba.

Cuando finalizó caí de lado sobre mi cuerpo, mi vista aún estaba puesta en el horizonte, estaba amaneciendo, jamás había visto el sol como aquella madrugada, estaba absorta contemplándolo. Según Edwards y los Cullen, la conversión era algo doloroso, incluso yo cuando había sido mordida por James sentí el dolor de la ponzoña entre mis venas como un recordatorio que no quedaría nada al finalizar esa agonía, extrañamente ahora, no era así.

La sensación se parecía más a cuando el alma deja abandonado el cuerpo, mis ojos comenzaron a nublarse aún más, desenfocando mi mirada, sólo alcance a divisar el reflejo borroso de unos pies frente a mi observando satisfecha su hazaña, pero no tuve la suficiente fuerza para levantar la mirada, y ver de quien se trataba. Lo siguiente que escuche fue un murmullo en mi odio, eran palabras: "dile que estamos parejos" y mis ojos se cerraron apesadumbrados, estaba cansada, mi respiración fue más lenta, casi imperceptible, mi corazón no rugía como antes, era un débil latido que estaba apagándose con cada segundo que transcurría. No recuerdo exactamente que sucedió después, sólo que desperté…

- ¿Bella?... ¿Bella… cariño despierta?

Sentí decir y su voz era conocida para mí, demasiado familiar, era tan dulce y serena como mi madre… era la voz de mi madre constante. De pronto abrí mis ojos fieramente y examine la habitación desesperada, todo era distinto, no estaba Edward, no estaba Alice, no estaba mi hija… mi hija no estaba… me levante automáticamente haciendo que mi madre se inclinará lejos de mí tratando de evitar caerse por mi reacción. Me observo y yo la miré incrédula

– Bella que ocurre… gracias al cielo has despertado… espera voy a ir por una enfermera…

Dijo acariciando mi pelo, pero yo estaba demasiado aturdida para coordinar los sucesos… sólo alcance a tomarla por el brazo y detenerla.

- ¿Dónde esta mi hija?

Le pregunté atolondradamente y mi madre me miró estupefacta.

- ¿Quién?

Su voz era con duda y sorpresa.

- Mi hija… donde esta Edward, Alice, Carlisle…

Comencé a balbucear y sin darme cuenta estaba levantada de la cama, me lleve mis manos a mi vientre pero no había nada ahí, ni un rasguño, nada. Y sentí un hielo recorrer mi cuerpo, mi madre aún seguía mirándome pasmada e incrédula, sus ojos me examinaban y podría jurar que estaba pensando que yo había perdido la razón finalmente. Se acerco lentamente y me sujeto por los brazos, obligándome a sentarme en el borde de la cama.

- OH Bella… nos has tenido tan preocupados… debe ser la fiebre… te ha vuelto a subir la temperatura ¿verdad?… todo esta bien… fue un sueño un mal sueño producto de la fiebre, pero ya paso.

Comenzó a decir mientras hacia que yo me acostará.

- Espera… ¿sueño?

Pregunte confusa mirando a todos lados.

- Has estado muy enferma… con hipotermia… has tenido mucha fiebre… si no te hubiera encontrado a tiempo… tal vez no estarías aquí.

Agrego apesadumbrada, su voz era lejana como si hubiera recordado una pesadilla.

- ¿Sí no me hubiera encontrado quién?

Le pregunte ilusionada, necesitaba saber si él estaba aquí. Mi madre dudo unos minutos en contestarme acaricio mi pelo y la mejilla, su mirada era de duda, y pena.

- Edward… él te ha encontrado y te ha traído conmigo.

Apenas oí su nombre cerré mis ojos y trate de coordinar las ideas, entonces todo había sido un sueño, todo había sido producto de mi imaginación… No había hija, matrimonio, conversión, seguía siendo humana. Trague saliva y mire a mi madre, necesitaba una repuesta un poquito más completa que eso considerando todo lo que supuestamente yo había inventado en mi subconsciente.

- Entonces estuve… inconciente… ¿por cuanto?

Pregunte con un hilo de voz, me lleve mis manos a la cabeza que comenzó a doler salvajemente.

- Tres semanas… bueno en principio estuviste inconciente del todo, solo la primera semana, y luego las otras dos estabas en periodos relativos de conciencia y sueño inducido por los medicamentos, hasta hoy que has despertado. Supongo que es porque la fiebre al fin cedió

Me dijo poniendo su mano en mi rostro, yo la miré anonadada

– OH Bella, casi nos matas del susto, cuando la enfermera llamo diciendo que no te encontraban pensamos lo peor… y luego apareció Edward contigo casi congelada, tu padre por poco lo mata… si no hubiera sido por el Dr. Cullen, a quien tanto aprecia tu padre, ese muchacho no estaría vivo para contarlo, aunque se que él fue el causante de todo esto… tengo una deuda con él y estaré eternamente agradecida reparó su error al traerte con vida.

Las palabras de mi madre hacían eco en mi mente, Edward me había salvado, pero de qué y en minuto, de pronto sentí la urgencia de verlo, de hablar con él, de que me explicará este embrollo que según y a juzgar por lo contado por Rene solo había estado en mi mente. Suspire frustrada y considere mis opciones, no podía salir en su búsqueda, porque me lo impedirían, necesitaba una distracción.

- Mamá… podrías ir por la enfermera creo que no me siento tan bien.

Le dije haciendo como si me fuera a desmayar, mi madre me sujeto y me ayudo a recostar en la cama, y yo cerré mis ojos.

- Voy por ella, pero quédate quieta, por favor.

Me dijo mientras salía desesperada en busca de la profesional. Me levante a penas ella salio de la habitación, fui directo hacía el armario y estaba en eso cuando sentí su voz aterciopelada, era dulce pero severa.

- ¿Qué estas haciendo... has perdido la razón?

Me pregunto mientras yo me quede helada en la posición en la que estaba con la ropa entre mis manos. Dude medio segundo en darme vuelta, de pronto las imágenes de mi hija, aquellos ojos verdes intensos me desgarraron el corazón.

- ¿Por qué?

Le pregunte sin mucho sentido girándome para encontrarme con sus ojos, él supo de inmediato a lo que me refería.

- Estabas en la mitad del bosque, que querías que hiciera, dejarte morir congelada.

Magullo entre dientes, estaba a la defensiva. No se supone que yo estuviera a la defensiva no él, considerando las perspectivas.

- ¿Por qué no dejaste que Victoria me convirtiera?

Le dije tratando de coordinar lo que había sucedido, como de pronto había aparecido en la mitad de un bosque pero todo lo siguiente había sido muy diferente a mi experiencia anterior.

- Esto no es un juego Bella… aún no entiendo tu fascinación por querer convertirte en un monstruo.

Me refutó con un tono de cólera en la voz, yo quise contestarle algo, pero la verdad no sabia que decirle, estaba ahí frente a mí, pero mi corazón reclamaba otra cosa, mi hija, nuestra hija, como había sido todo un maldito delirio, miré al suelo y el continuo

– No puedo permitir que tu vida llegue a un final como este, no te equivoques te amo más que a nadie en este mundo, que no lo entiendes, esto no es una opción para ti.

- tú no sabes eso, tal vez no todo sería tan malo.

Le argüí pensando en los recuerdos que tenía en mi mente como una película demasiado vivida para que no hubiera sido verdad.

- Será mejor que me vaya…

Dijo sacudiendo su cabeza pero yo lo detuve y lo bese como nunca antes pensé hacerlo, de pronto deseaba con todas mis fuerzas que él pudiera leerme la mente, que pudiera ver todo lo que yo había vivido en mis sueños, para que se diera cuenta que tal vez no era del todo malo que yo me convirtiera en inmortal.

El respondió al beso pero luego me separo bruscamente y sin darme cuenta estaba de vuelta en la cama y él había desaparecido. Vi como entró mi madre con la enfermera y las miré con cara de pocos amigos.

- Ya me siento mejor, podrías dejarme sola unos momentos, creo que tanta gente me tiene un poco mareada.

Le dije mirándola furibunda y buscando a Edward con la mirada, cuando vi la ventana abierta de la habitación pude imaginarme donde estaba.

- Pero Bella

Protesto mi madre y yo encargue una ceja mirándola.

- Estaré a fuera por si me necesitas, descansa por favor.

Me dijo no muy conforme pero ambas se fueron cerrando la puerta tras ellas, a penas esta se cerro lo tuve a mi lado, frente a mis narices. Él iba a hablar pero yo le puse mi mano sobre su boca.

- Escúchame muy bien Edward Cullen, no voy a renunciar a ti, y de una forma u otra estaremos juntos por siempre, no me importa si es viva o semimuerta, no importa lo que digan todos, yo te amo y no voy a renunciar te queda claro.

El no había dicho nada en esa ocasión solo me había sonreído y luego de besarme en los labios se había ido. En los días que estuve hospitalizada no volvió a visitarme, y eso me inquieto en un principio pero cuando comprobé por Charlie, que el Dr. Cullen y toda su familia habían vuelto a Forks me tranquilice.

Me dieron de alta dos semanas después de aquella visita y me costo varias sesiones con los psiquiatras convencerlos que ya había superado mi etapa depresiva y que quería vivir con todas mis fuerzas. Apenas llegue a casa, no había bajado aún del coche de mi padre cuando ya estaba corriendo escaleras arriba ansiosa por entrar a mi cuarto, al principio no sabía bien porque pero a penas entré y vi las fotografías en mi la mesa de noche, y el CD más los regalos de mi cumpleaños que él me había quitado en mi cama, supe que tal vez después de todo si tendríamos un final feliz, solo era cuestión de paciencia, y un poco de mala suerte, conociéndome, volvería a atraer a Victoria, y sería cuestión de tiempo que mi condición de mortal cambiará para toda la eternidad, pero de momento me conformaría con vivir mi vida y esperar mi dulce eternidad junto a mi amado Edward.

Edward (POV)

Cuándo Alice me había llamado histérica porque había tenido una visión a pesar que le había prohibido expresamente verla, estuve a punto de colgarle el teléfono, pero cuando sentí la palabra Victoria emanar de sus labios, supe que había cometido el más grande error de todos al dejarla, Victoria arrebataría a mi amada Bella su vida, y con ello acarrearía nefastas consecuencias, debía reconocer que unas serían un tanto alentadoras y muy esperanzadoras pero una sería mortal, una de la cual no estaría dispuesto a sobrevivir.

Amaba a Bella con toda mi alma, y por primera vez podía estar de acuerdo con Carlisle, en que teníamos una, porque sin duda ella me la había quitado desde el primer momento que la tuve enfrente. Saber que algún día ella sería mi esposa y que podría tener una hija mía, me hacia ilusión, pero cuando también había constatado que eso sería su sentencia de muerte, vi las cosas con retrospectiva.

Ver los hechos a través de los ojos de mi querida Alice me hicieron darme cuenta que si mi intensión era mantenerla viva, debía estar junto a ella, para evitar que sucediera ese futuro tan alterno pero latente que Alice estaba viendo, tan solo se necesitaban un par de decisiones para hacerlo realidad y hace un par de semanas había estado muy cerca de ello.

Al encontrarla en ese bosque, con la mordida en su cuello, me hizo ver las cosas claramente, cualquier decisión que consistiera en alejarme de ella para protegerla era justamente lo que estaba empujándola directo a lo que yo más temía. Entonces mi plan debía cambiar, en aras de mantenerla viva, debía permanecer a su lado, y evitar a toda costa y a cualquier precio que ella muriera por causas no naturales, aunque eso significará que yo me quedará sin mi dulce inmortalidad junto a ella.

FIN

viernes, 9 de septiembre de 2011

Cuidando tu Corazón

Capitulo 6:

Nueva vida, Nuevo Cullen

(Edward POV)

― ¿de verdad no sabían que ella estaba embarazada?— pregunto el doctor pero su voz se escuchaba lejos, muy lejos, mi mente de pronto se desconecto del mundo.

Estaba consciente, parado ahí en la consulta del doctor pero mi cuerpo y sobre todo mi corazón se habían elevado hacia un punto en donde lo único que existía era la palabra Bebé. Mire hacia mi lado y los ojos de Bella estaban aun más abiertos que los míos, de pronto mi corazón ilumino con fuego mis ojos, ella estaba embarazada, en su vientre se gestaba un niño, mi niño. Los segundos se hicieron eternos pero no hice nada por salir de mi estado de letargo, era tan impresionante el sentimiento que se arremolinaba en mi pecho que mis intenciones eran disfrutarlo por todo el tiempo posible. El doctor nos miraba atónito, sus ojos y sus manos se movían de manera nerviosa, a mi poco me importaba de lo único que era plenamente consciente es que tenía en frente a la mujer más importante en mi mundo, mis manos buscaron su contacto pero al sostenerla por ellas su cuerpo colisiono desmayándose entre mis brazos.

― Bella— exclamé escapando de mi estado, el doctor rápidamente rodeo el escritorio para alcanzarnos. Sujete con fuerza el cuerpo inerte de mi mujer, mis manos se extendieron para darle cobijo, caímos uno encima del otro, mi prioridad era protegerla a ella y al bebe, poco me importaba caer en el medio de la oficina con tal de cumplir mi acción.

― ¡dios mío! Pero no entiendo Edward ¿Cómo no sabían del embarazo?

― Créanos que esto nos toma por sorpresa, creo que a nosotros mas que ha usted, es casi imposible que Bella no se haya dado cuenta, no sé como sucedió esto.

― Levántala, pongámosla en la camilla— pase mis brazos por alrededor de su cuerpo para elevarla, camine con mi mujer en brazos hacia donde el hombre me indicaba. La deposité suavemente no sin antes deslizar mis ansiosos ojos hacia su vientre plano

― No creo que esto esté pasando ¿está seguro de que ella está embarazada?

― ¡claro! Tan seguro como que soy médico, ella está completamente embarazada Edward, no cabe la menor duda pero ¿Por qué dices que es imposible que no se hayan dado cuenta antes?

― Bella tuvo un accidente muy grave hace algunos meses, ella casi perdió la vida, ¿no se supone que siempre te hacen exámenes de ese tipo cuando caes en un hospital?

― Claro, deberían— acepto con algo de duda— creo que tendremos que esperar a que ella despierte, por ahora me atrevo a decir que todos los síntomas que has sentido son producto de su embarazo

― ¿Qué?— me gire hacia el hombre completamente asombrado— ¿dice que yo he sentido todo este tiempo los síntomas de su embarazo?

― Creo que sí, de un cien estoy un noventa por ciento seguro, eso no quita otro tipo de afecciones que puedas tener, estoy casi seguro que todos los malestares que has sentido en estas últimas cuatro semanas han sido por el embarazo.

― Eso… eso quiere decir que…

― Bueno la medicina es una ciencia bastante exacta pero en mi opinión y experiencia personal he tenido casos de padres que sienten los síntomas de embarazo de su mujeres, es algo poco común pero tampoco imposible de suceder, he tenido en este último tiempo bastante de este tipo, creo que se debe a la conexión emocional de los padres, ustedes deben tener una excelente conexión porque has sentido todo lo que Bella ha omitido. Tu bebe te escogió a ti para sufrir

― Dios...—susurre aun incrédulo

― Aparte de los mareos ¿has tenido antojos?

― No— respondí casi mecánicamente pero al paso de los segundos y de ver la ceja enarcada del doctor recordé que si, suspire pesadamente y cerré mis ojos— te de canela y Martini

― ¿vez?, Bella está completamente embarazada Edward— mientras el doctor seguía hablando mi vista se fue hacia Bella quien comenzaba a moverse nuevamente. Me acerque raudo hacia ella, tome su mano que estaba completamente fría, parpadeo unas cuantas veces antes de sentarse en la camilla.

― ¿Qué ha pasado?— pregunto llevándose una mano a la cabeza— demonios, todo me da vueltas— al nombrar esas palabras sus ojos se abrieron de par en par, de pronto su respiración se agito al igual que su cuerpo— ¡Edward!— grito y me miro aterrada— ¿Qué ha pasado?

― Bella, creo que tenemos que hablar, ven aquí cariño, doctor— le dije al hombre que estaba en frente— ¿podrías dejarnos a solas unos momentos?—

― Claro que si, iré por la ginecóloga de inmediato así podrán hablar con ella.

― Gracias— agradecí infinitamente el tiempo que me iba a dar con ella, mire nuevamente a Bella mientras el médico salía de su consulta, su expresión estaba completamente aterrorizada, sus ojos mostraban miedo e incertidumbre, me asustaba su reacción ¿no quería a nuestro bebé? En el mismo momento que el cerro la puerta Bella comenzó a hablar

― Edward lo siento yo yo, yo no sabía del embarazo perdóname, Dios mío, de verdad no tenía idea juro que no mentí, demonios— su cuerpo estaba temblando completamente, pase mis manos por su cintura e intente calmarla pero estaba claro que ella tenía pánico a mi reacción, creo que mi expresión no fue la mejor en un primer momento.

― Bella ¿quieres a este bebe?— pregunte directamente, tenía que sacar esta duda de mi corazón, sus ojos se llenaron de lagrimas, sus mejillas levemente sonrosadas tomaron un intenso color, su labio inferior temblaba completamente.

― Claro que lo quiero pero tengo pánico de que tú no lo veas así— su respuesta helo hasta el más mínimo de mis cabellos, ¿ella aun me creía frio? Estaba claro que sí, porque su manera de reaccionar me decía que temía con terror a lo que yo pudiera decirle.

― Bella, creo que estas confundida, si te calmas y vez realmente lo que hay aquí te darás cuenta que no eres tú solamente la que quiere a ese niño— ella levanto la cabeza rápidamente buscando mis ojos, mi corazón latió aun mas fuerte al verla así tan débil y buscando apoyo, ella era todo para mí, no había nada el mundo más importante que Bella y ahora aun mas era mi corazón completo, sin duda nuestro hijo era la coronación de un amor sin barreras.

― Edward… eso quiere decir…— tartamudeo, solté una pequeña risa para desviar los nervios que sentía.

― Si Bella, yo quiero a este hijo tanto o más que tu, tranquila mi amor todo está bien. Este bebe es nuestro hijo y lo he deseado desde hace mucho tiempo— me acerque lentamente a sus labios y la bese con ternura, ¡Dios mío! Íbamos a tener un hijo, no podía creerlo esto cada vez se ponía aun mejor, sabía que me había precipitado con la propuesta de matrimonio pero ahora me daba cuenta que fue hecha en el momento preciso, no quería que un futuro Bella pensara que me caso con ella solo por el bebe porque sería la peor de todas las mentiras.

Su cuerpo dejo de tiritar y su pecho de sollozar, me senté a su lado en la camilla y la abrace con delicadeza, ese frágil cuerpo contenía el fruto de nuestro amor, de nuestra pasión, una nueva vida. Sin duda de aquí en adelante el mundo seria de una manera muy diferente a lo que es ahora, ya no tenía que vivir solo para mi, tenía a dos personas más importantes que cualquier otra cosa en el mundo, mi familia. De mis labios comenzó a salir una melodía, tarareé una nana para ella, Bella cerro sus ojos y se apoyo en mi hombro, quería que se calmara y disfrutara de esta enorme emoción que sentía seriamos padres, tendríamos un hijo. Los minutos pasaron sin ser sentidos, nuestros cuerpos se mecían en un vaivén que iba acorde a la melodía que estaba entonando para ella, poco a poco su alma se tranquilizo y dio paso a esa mirada que tanto esperaba, sus ojos relucían como dos diamantes a la luz del sol, su cara de inmediato cambio y se volvió aun más hermosa de lo que jamás imagine, ahora ya no la veía solamente como mi mujer, era mucho más que eso, su rostro tenia los ápices de maternidad asomándose por todas partes. Antes de poder volver a hablar el doctor golpeo suavemente en la puerta, bese una vez más sus labios y le susurre lo que mi corazón gritaba.

― Te amo mi amor, todo está bien— el hombre paso y tomados de la mano nos volvimos a sentar en las sillas, esta vez no venia solo una mujer de cabellos castaños y rizados se asomo por la puerta a los pocos segundos.

― Buenas tardes— saludó con cortesía, se adentro en la oficina y se posiciono cerca del doctor— mi nombre es Diana Oriccia, soy Ginecóloga y el doctor me ha pedido que venga a darles orientación sobre el embarazo de la señora.

― Muchas gracias— respondimos al unísono, mi mano apretó suavemente la de Bella.

― ¿hay algo que quieran saber?— pregunto

― Muchas cosas— contesto Bella— de verdad que este embarazo nos pilla completamente de sorpresa, no es que no queramos pero realmente no tenía idea de todo esto, creo aun que es imposible

― ¿Por qué lo dice?— pregunto la mujer enarcando una ceja pero con una sonrisa en sus labios.

― Bueno yo…—Bella soltó mi mano y comenzó a juguetear con sus dedos— yo…

― ¿Qué sucede?— pregunte notando los nervios que comenzaban a dominarla.

― Esto nunca se lo he dicho a nadie pero… — ella desvió sus ojos hacia la madera de la mesa, se veía nerviosa y un poco acomplejada por lo que estaba por decir, fui preso de la curiosidad ¿Qué era eso tan grande que ella no le ha dicho a nadie?— cuando era más pequeña… descubrieron que tenía una malformación en mi útero y en mis trompas de Falopio.

― ¿malformación?— pregunte tomando nuevamente sus manos, parecía ser un tema difícil.

― Si, cuando tenía alrededor de los doce años comencé a tener problemas en mis periodos mi padre se preocupo y pidió que mi madrastra me llevara a ver un doctor, después de muchos exámenes descubrieron que yo tenía una malformación en mi aparato reproductor, fue tanto el caos que se armo que el doctor cuando nos dio los resultados de los exámenes dijo que mis probabilidades para concebir se habían reducido a mínimas, con el paso del tiempo esa idea se fue alojando en mi mente y creo que nunca cuestione los resultados de ese examen hasta entonces

― ¿pero nunca te viste con otros médicos? ¿Cuándo estabas en el hospital no…?

― Sí, claro que hable con mas médicos pero por lo que decían que era igual o peor a lo que yo ya sabía no quise seguir indagando mas, cuando estuve en ginecología vi muchos casos de mujeres que nunca pasaron el segundo mes de embarazo, es por eso que…

― ¿tienes miedo verdad?— pregunte acercándome para estrecharla entre mis brazos, los jadeos de Bella se hicieron cada vez más profundos, sus lagrimas se derramaban sin control por sus mejillas.

― Señora Cullen— se acerco la doctora— permítame hablar con usted por favor— el tono de la mujer había cambiado, creo que ahora sentía un poco de pena por lo que Bella nos había relatado— creo que el doctor que la atendió no estaba en todo lo cierto, ¿usted trabaja en un hospital?

― Sí, soy enfermera— respondió ella apoyada en mi hombro, la mujer sonrió levemente.

― Entonces entiendo perfectamente su miedo pero como también debe saber si usted ya está en la decima sexta semana de gestación es porque el peligro ha pasado, su embarazo me imagino debe estar en buen estado.

― ¿está segura de lo que dice?— pregunte de repente preocupado por lo que podría suceder, de un momento a otro mi mente comenzó a maquinar diferentes opciones, si el embarazo de Bella no llegaba a termino ¿Cómo quedaría ella?, sin lugar a dudas seria un golpe muy duro de superar.

― Sr. Cullen tengo bastante experiencia en estos casos y creo que con un simple examen podríamos salir de dudas inmediatamente.

― ¿una ecografía?— pregunto Bella levantándose súbitamente de mi hombro.

― Sí, creo que es lo primero que tenemos que hacer para ver si todo marcha bien ¿estás dispuesta?— los ojos de Bella brillaron por segunda vez, su mirada busco la mía como pidiendo mi apoyo, asentí levemente y mostré una sonrisa de apoyo.

― Si, hagámosla

― Bien, entonces síganme.

La mujer se puso de pie y nos condujo por los pasillos de la clínica, de pronto mientras íbamos caminando mi celular comenzó a sonar, el visor me indicaba que era Tanya.

― ¿Dónde demonios están?— pregunto algo enfadada— estoy preocupada

― No te pongas así, créeme que estamos haciendo algo muy importante, cuando lleguemos a la casa te contaremos.

― ¿están bien?— pregunto con incertidumbre

― Mejor que nunca— le dije mirando a la mujer que llevaba abrazada— créeme que es el mejor día de mi nueva vida— comente con orgullo

― Bien, entonces aquí los espero.

― Nos vemos

― Adiós— dijo mi prima y colgó.

Entramos en la nueva oficina, creo que era la consulta de la doctora, todo el entorno estaba decorado en agradables colores pastel, había una camilla y un equipo de ecografía. Bella comenzó a temblar de repente y se apego hacia mí.

― Tranquila— susurre besando su cabello— todo estará bien, se que ese bebe si existe, lo siento

― Yo también, pero tengo miedo Edward, tengo miedo

― No te preocupes, yo cuidare de ti mi amor, siempre—

― Bien, Sra. Cullen acércate a la camilla— la Dra. Oriccia extendió su mano y la invito a subir, Bella se recostó sobre la enorme camilla y suspiro pesadamente, un detalle ha sido que ella la ha llamado Sra. Cullen todo el tiempo, creo que ninguno de los dos se ha preocupado por eso, por mi parte me parece excelente, a Bella le va que la llamen así, a mí en lo personal me encanta.

― Tranquila— le dije desde un rincón.

― Sr. Cullen si quiere puede sentarse a su lado— dijo la mujer con una sonrisa, como si hubiera esperado por eso rápidamente acerque una silla hacia la cabecera de la camilla y me senté junto a ella, su cabeza quedo a la misma altura que la mía, tome una de sus manos y apoye mi cabeza en la otra, su perfil se notaba tenso y nervioso.

― Creo que nunca se te quitara lo nerviosa— susurre mientras la doctora preparaba todo.

― Creo que no, es algo nato en mí, no sabes lo importante que es este preciso momento, poco me importa haber descubierto de esta forma que estoy embaraza ahora lo único que me importa es que ese bebe este bien, es lo único que deseo.

― Yo igual, creo que nuestra relación ha sido así ¿no crees? Una sorpresa tras de otra, es lo mejor de todo esto, creo que jamás me aburriré

― Eso espero ya que no quiero un divorcio en unos años mas

― En mi familia los divorcios no existen, los Cullen nos casamos para siempre

― Eso espero Cullen, eso espero— sonrió, bese su fría nariz al mismo tiempo que un escalofrió se extendió por su piel. La doctora tenía una pequeña sonrisa cómplice en sus labios, si había escuchado toda la conversación poco me importaba, en este momento podría caerse mi empresa frente a mis ojos y creo que ni siquiera me inmutaría, había tanto de que preocuparse pero no había nada más importante que la mujer que tenía en frente y lo que llevaba en su vientre.

― Bien, ya estamos listos— lentamente el estomago de Bella fue descubierto, la mujer aplico un gel transparente sobre su abdomen y acerco la maquina— bueno ya es hora, ¿están listos?— ambos asentimos— aquí vamos.

La maquina fue posada sobre la piel de Bella y una imagen enseguida se proyecto en el monitor, nuestros ojos ansiosos devoraron todo lo que se veía pero a pesar de mis intentos mis ojos no lograban distinguir nada, en un momento un rápido sonido se hizo presente en la habitación, era un latido, era el primer latido de mi hijo. Mis ojos instantáneamente buscaron los de Bella quien estaba derramando millones de lagrimas, su mano se sujetaba firmemente a la mía su agarre decía todo lo que ya podía imaginar, ahí estaba ese era nuestro hijo esos eran sus latidos. Una emoción incontrolable se apodero de mi cuerpo, un sentimiento increíblemente poderosos se alojo en mi corazón, mi mente y mi alma por primera vez experimentaron lo avasalladora de la sensación por primera vez en mi vida sentí que todo tenía sentido, sentí que mi alma había tocado el cielo y había regresado a mi cuerpo sin poder evitarlo mis ojos se hicieron participé en la emoción, mis lagrimas producidas por el sentimiento que experimentaba se dejaron caer ante la vista de todo el mundo no importaba estar en un lugar publico, era mi hijo el que veía, estaba vivo, vivo y dentro del cuerpo de la mujer que amaba.

― Sres. Cullen les presento a su hijo, por lo que veo el bebe esta en excelente posición, tiene casi dieciséis semanas y está en perfecto estado de gestación, su desarrollo va acorde con las semanas que tiene y creo que pronto podremos saber el sexo de este pequeñín.

― Dios mío— susurre aun emocionado, no podía ver nada, me desesperaba no poder ver su imagen claramente pero ya sentir sus latidos me hacia deshacerme en lugar que estaba.

― Es maravilloso— dijo Bella— es tan pequeño pero su corazón es muy fuerte, jamás había escuchado algo así, siempre he vivido estos momentos en el hospital pero cuando te sucede a ti es totalmente diferente.

― Así es, creo que comparto tu opinión— dijo la silenciosa doctora— ¿Quieren que les grave en un video?

― ¿se puede?— pregunte aun absorto con la imagen

― Claro que si, iré por un DVD— la mujer congelo la imagen en el monitor y dejo el instrumento en una mesilla de al lado. Cuando estuvimos solos un momento de profunda intimidad se hizo presente entre nosotros.

― Está bien Edward— susurro Bella conteniendo un llanto desesperado— nuestro bebe está bien

― Bella, Bella, Bella— me pare de inmediato y la abrace, seque los resto de lagrimas que habían en mis mejillas y me contuve de no dejarme vencer por las emociones, tenía que darle apoyo, sin duda lo que ella había pensado era un peso enorme sobre su espalda— si mi amor, todo está bien ¡te lo dije!, nuestro hijo es fuerte y de seguro nacerá en excelentes condiciones.

― O nuestra hija— susurro sobre mis hombros, la sola idea hizo que una sonrisa aun más grande que cualquier otra se extendiera en mis labios, me separe de ella solo para besarla.

― Mi pequeña Bella, creo que eso sería el mejor regalo de todos, me da igual lo que sea lo único que quiero es tenerlo entre mis brazos, nada más.

― No puedo creer todo lo que nos ha pasado ¡tengo casi cuatro meses de embarazo! Y tú has sentido todos mis malestares.

― Mientras perdiste la conciencia el doctor me dijo que eso podría ser por la conexión que tenemos, hay muchos padres que sienten los malestares del embarazo antes que las madres.

― ¡pero tu pasaste todo el periodo de malestares!— gimió enterrando su cabeza en mi hombro

― ¿aun piensas que somos una pareja convencional?— pregunte entre risas— ¡dios! Creo que no podría ser más feliz— comente cerrando mis ojos y dando unas silenciosas gracias por todo lo que ha sucedido, tendría que agradecer aun mas todo lo que él ha hecho por mi vida en este último tiempo.

― ¡mi padre!— exclamo de repente— ¡tengo que avisarle!, demonios— susurro tapándose la boca— ¡el tenia razón! ¿no recuerdas? La vez que fuimos a la casa, cuando tu le dijiste que éramos novios el me pregunto si estaba embarazada y yo le dije que no, ¡dios mío! ¡si lo estaba, en ese tiempo ya estaba embarazada!

― Si creo que así era, tu padre tiene un hijo clínico para los bebes, creo que le hare el alcance cuando le contemos, no te preocupes a penas volvamos a Chicago le diremos, es día jueves, el sábado después de la boda volaremos hacia nuestra ciudad de inmediato

― Si, por favor, muero por contarle— por unos momentos ella se quedo en silencio— Edward tu…— vi en sus ojos lo que estaba pensando.

― No lo sé Bella, no sé si mi familia se merece saber una noticia que me hace tan feliz, además no quiero que mi padre ose maltratarte, porque ahora sí que no respondo de mi, no me interesa que sea mi padre.

En el tiempo correcto la doctora volvió a entrar en la habitación, grabo todo el video en un DVD el cual nos entrego, luego pasamos hacia su oficina nuevamente en donde le receto a Bella algunas vitaminas y hierro para su embarazo.

― ¿es un embarazo de riesgo?— pregunté asustado al escuchar lo que ella decía.

― Creo que sí, debido a los antecedentes de la Sra. Cullen su embarazo es tomado como de riesgo pero debemos estar tranquilos el bebe está en buena forma, hasta el momento nada podría suceder, cuando lleguen a su ciudad vayan de inmediato a donde su ginecólogo y programen las citas con él, ella no puede estar sin supervisión medica.

― Está bien— le dije pensando de inmediato en contratar a un medico que estuviera disponible las veinticuatro horas al día para ella, no quería que a nuestro hijo le faltara nada, si de mi dependía ese embarazo llegaría con éxito a término.

― Creo que con ustedes no habrá problemas, se ve que serán unos excelentes padres y sin duda aunque no era esperado desde el momento que supieron ya lo aman.

― De eso no le quepa duda— comento Bella pasando sus manos por su vientre— tengo una pregunta, como ya sabemos el embarazo comienza su etapa de vislumbra miento entre el tercer y cuarto mes, como yo ya voy entrando en el cuarto y aun no se nota ¿cree usted que la barriga salga de un día para otro?

― Depende Sra. Cullen, todas las gestaciones son diferentes pero creo que no pasara mucho tiempo antes de que su bebe se manifieste, su embarazo esta en el punto pick y de un momento a otro se hará notar.

― Qué bueno, no puedo esperar a tener la barriga— los ojos de mi mujer brillaron cuando se posaron sobre su vientre, mi mano sin poder evitarlo se fue hacia el mismo lado, aun no creía que ahí se estuviera gestando a mi primer pequeño, la emoción que había en aquel momento no se podría comprar con nada en este mundo.

Hablamos alrededor de una hora más, ambos teníamos toda clase de preguntas las cuales fueron respondidas atentamente por la doctora. De camino a casa Bella comenzó a sentir nuevamente algunas molestias, mareos y otras cosas se hicieron presentes mientras recorríamos las calles de Londres, por mi parte me sentía de maravilla, al parecer cuando supimos las noticias nuestro bebe cambio el objeto de sus deseos y se centro en su madre, la cara de Bella llego pálida a los estacionamientos de la mansión, esperamos unos momentos antes de bajar pero lamentablemente lo que vimos no fue de mi completo agrado.

― ¿ese no es el auto de tus padres?— comento Bella mientras la ayudaba a salir del auto.

― Si, al parecer, siempre tienen que escoger los peores momentos para aparecer.

― A mí no me interesa que sepan de mi embarazo, aunque a tu papa estoy segura que le dará otro pre infarto, no le hará mucha gracia que yo esté esperando un hijo tuyo y lo sé porque ya me lo ha hecho saber.

― Poco me importa lo que piense, vamos terminemos con esto—

Tome de la mano a Bella y la conduje hacia el interior de la casa, caminamos por el enorme pasillo hasta llegar a la sala de estar, en su interior se encontraba la persona que menos esperaba ver en este momento.

― Aro ¿Qué demonios haces aquí?— pregunte poniéndome de inmediato en frente de Bella

― He venido a hablar contigo Edward, tenemos mucho de que conversar.

― Yo no tengo nada que hablar contigo, lárgate de esta casa, ahora mismo— solté la mano de Bella y camine unos pasos para echarlo a patadas del lugar pero las manos de mi mujer me sostuvieron, rápidamente recordé que ella no podía pasar por situaciones tensas.

― Pero yo sí, hay mucho que debes saber— una maldita sonrisa se extendió por sus labios y una curiosidad se desato en mí, me gire hacia donde estaba Bella y le hable en susurros.

― Vete a la habitación y espérame ahí hasta que vaya por ti, no bajes Bella, vete a descansar

― No quiero, me quedare contigo

― No puedes, sabes que debes descansar, hazlo por el bebe— dije casi en su oído

― Demonios, odio tus chantajes emocionales— pensó unos momentos y sonrió— júrame por este bebe que no harás ninguna locura— me dijo mientras ponía una nota mental: jamás nunca vuelvas a chantajearla emocionalmente porque te puede salir todo al revés

― No te preocupes— le dije obviando el juramento

― ¡júramelo!— alzo el tono de voz y frunció su ceño

― Está bien, te lo juro, ahora vete de aquí— Bella se giro no sin antes darme un beso y una mirada llena de odio al maldito que tenía en frente, este respondió con una lasciva sonrisa ¿Qué haría este mal nacido cuando supiera que mi mujer estaba embarazada?, pagaría por verle la cara de imbécil— dime ¿Qué demonios quieres?

― Bueno ahora que tú… mujer no está aquí creo que podre hablar con toda confianza.

― Dilo ya ¡qué demonios quieres!

― Hable con mi madre hace algunos meses atrás, cuando estaba hurgueteando en sus cosas encontré un pequeño diario y algunas cartas entre sus pertenencias, me pareció extraño que muchas de ellas eran dirigidas hacia Carlisle Cullen

― ¿Qué te traes entre manos Vulturi?

― Por una extraña razón mis padres se separaron y jamás contaron el porqué, cuando leí aquellas cartas caí en cuenta de la razón— un silencio se esparció en la habitación

― ¿Y que tiene que ver eso conmigo?

― Edward Cullen ¿tu padre nunca te ha dicho que tu y yo podríamos ser hermanos?— por un momento analice la frase y mi mente comenzó rápidamente a desconectarse de la realidad, ¿mi hermano? ¿este imbécil podría ser mi hermano?

― Estas demente, creo que ahora si eres un maldito loco, eso jamás podría ser, estas alucinando

― Tus padres y los míos se conocen desde mucho antes que tu o tu hermano mayor nacieran, por lo que leí en las cartas mi madre y tu padre tuvieron líos amorosos mientras estaban casados de los cuales al parecer fui el fruto de aquellos encuentros

― ¡eres un maldito!— grite con furia— eso es mentira, Carlisle podrá ser muchas cosas pero jamás le haría eso a mi madre, eres un infeliz

― Créelo, porque lo hizo y la prueba son esas cartas que mi madre jamás le mando, ella me conto que había tenido miedo de tu madre y que había sentido que mi vida podría ser amenazada, mal que mal ambos estaban casados y Carlisle podría haber sugerido que ella terminara con el embarazo

― Eres un desgraciado…— susurre apretando mis puños y recordando la imagen de mi hijo, tenía que controlar la rabia.

― No Cullen, solo quiero saber la verdad, quiero saber quién demonios es mi padre y nadie podrá impedírmelo.

― ¿y porque me dices esto a mi ahora?

― Porque cuando le dije a Carlisle él lo rechazo de plano, tu padre o nuestro padre es un maldito hijo de puta, el no quiere que tu madre se entere del engaño por eso que no quiere que hagamos publico nuestro posible parentesco, ósea que tampoco accederá a hacerse los exámenes de ADN

― ¿es eso solamente lo que quieres? Porque no creo que la fortuna que tiene Carlisle no te llame la atención— el maldito sopesó lo que había dicho, acaricio su barbilla y siguió hablando

― Si, sabes que si me interesa, no lo había pesado aún, la fortuna de mi posible padre biológico es aun mas suculenta que la de mi padre, creo que si podría estar interesado,

― Eres un maldito codicioso, pero juro que pagaras por esto.

― Antes de que tu venganza se desate quiero que te hagas los análisis conmigo, quiero saber de dónde demonios provengo.

― ¿me estas pidiendo un favor?— mi expresión mostro una fría y helada mirada de esas que hace mucho tiempo no salían de mi cuerpo

― Tómalo como quieras, quiero esos exámenes Cullen y aunque tenga que decirle a Esme para realizarlos los hare de igual manera, tú decides, se lo digo a Esme o tú te los practicas conmigo.

― ¡eres un maldito hijo de puta! ¡que mas exámenes quieres! Eres idéntico a Carlisle— grite en el medio del salón, estaba conmocionado por lo que escuchaba pero a la vez el sentimiento se me hacia conocido, creo que mi mente ya preveía algo así, de hecho que Carlisle tuviera tantas condescendías con este cretino no era normal, ahora ya sabía que todo tenía una explicación, en esta vida no existen las cosas sin explicación, todo tiene un porqué y esto no era la excepción.

― Intenta controlar tu vocabulario, hermanito — mi cuerpo se erizo por completo, no podía evitar el pensar siquiera en que este maldito se hiciera llamar mi hermano— bueno creo que nuestra conversación llego a un punto sin retorno, mi pregunta es la siguiente ¿te tomas los exámenes conmigo o debo decirle a mamá Cullen que intervenga por mi?

― No te atrevas a meter a mi madre en esto— avance lo que nos separaba y lo tome de sus solapas, el maldito era un poco más bajo que yo por lo que sus pies dejaron de tocar el suelo

― Suéltame imbécil, creo que no accederás por las buenas pero te daré unos días para pensarlo, tienes hasta el sábado, en la boda podrás decirme que piensas al respecto, hermanito.— lo solté con toda la rabia que tenia contenida, aterrizo sobre su espalda pero rápidamente se puso de pie y acomodo su ropa

― Lárgate de aquí antes de que te mate, juro por dios que lo único que te salvara de una muerte lenta es ese maldito papel, lárgate ¡ahora!

― Nos vemos pronto— susurro al pasar por mi lado.

Apreté mis puños y contuve el grito de angustia que amenazaba con salir, el maldito de mi padre además de hacernos la vida pedazos había engañado a mi madre mientras estaban casados, era un maldito infeliz pero tenía que saber la verdad y solo había alguien que podría decirme que sucedía aquí. Tome las llaves del auto y salí de la casa sin avisar, rápidamente me subí y arranque para no ser seguido por nadie, pronto mi celular comenzó a sonar como un loco en el visor aparecía el nombre de mi mujer pero no podía contestar, mi mente estaba demasiado segada para poder razonar, maneje por el camino que conocía bastante bien, cuando estuve en frente de aquella casa miles de recuerdos se agolparon en mi mente, maldita sea ¿Por qué tenía que pasar esto en un día como hoy? Debería estar celebrando por mi hijo no intentando dilucidar un misterio de un hermano perdido, me encamine hacia la puerta que se abrió al solo contacto.

― Edward, hola— me saludo Anna, el ama de llaves

― Dime ¿Dónde está mi padre?— pregunte con voz dura y fría

― El…el— tartamudeo, creo que era la primera vez que le hablaba así— el señor Cullen está con sus abogados en su despacho pero pidió no ser molestado.

Pase por su lado sin esperar su alguna reacción, camine por los enormes y largos pasillos de aquella mansión, mi mente se comenzó a llenar de recuerdos Níkolas aparecía en casi todos, las risas, los llantos, los gritos, las alegrías, todo se acumulaba en mi memoria. Cuando estuve en frente de aquellas enormes puertas entre sin pensarlo dos veces.

― Debemos revisar los balances de…— decía mi padre al momento de irrumpir, su vista se poso sobre mis ojos y de inmediato el tinte de sus ojos cambio, el odio se percibía a kilómetros de distancia— ¿nunca aprendiste a tocar?

― Necesito hablar contigo a solas y ahora— susurre con voz cortante

― Estoy ocu…

― ¡Ahora Carlisle!— grite enardecido— ¡todos fuera!— mis puños estaban cerrados y apretados mis nudillos ardían por golpear su rostro pero primero debía controlarme ¡tenía que saber la verdad! Los hombres que estaban dentro rápidamente tomaron sus cosas y salieron cerrando la puerta, Carlisle se saco sus gafas y metió sus manos a los bolsillos mirándome atentamente

― A que debo el honor de esta honorable irrupción ¿estás en problemas otra vez querido hijo?— el tono de su voz denotaba el maldito sarcasmo.

― Preguntare solo una vez y espero que por una alguna vez en tu vida seas sincero, ¿te acostaste o no con la madre de Aro Vulturi? ¿ese maldito también es hijo tuyo?

El silencio se apodero de la estancia de pronto el rostro de Carlisle palideció, en un día así de importante estaba aquí parado dilucidando el secreto mejor guardado de mi padre, al parecer el tenia otro hijo eso significaba que hoy celebrábamos una nueva vida pero lamentábamos la aparición de un nuevo Cullen que nadie esperaba.