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domingo, 22 de enero de 2012

Cuidando Tu Corazon

Hello mis angeles hermosos!!
aquí les traigo el epilogo de este fic que los disfruten, les mando mil besitos a todas
Angel of the dark
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EPILOGO

― Cuanto tiempo ha pasado— susurro Edward mientras acariciaba mi cabello
― Si, es increíble, hace solo unos meses ella no caminaba y ahora mírala, esta tan grande y tan hermosa.
Era cierto, nuestra pequeña, Reneesme estaba por cumplir los dos años de edad, tan linda y hermosa. Mis ojos se acostumbraron a la luz que estaban expuestos para mirar la inconfundible figura de Nessie jugando en el pasto junto a Níkolas, mas allá estaban Alice y Esme tomando un aperitivo en el jardín. Estábamos en Inglaterra en la casa de campo de los Cullen, las enormes montañas que rodeaban a la casona nos daban un paisaje subliminal
― Mírala que feliz esta— menciono Edward, volví mis ojos hacia la dirección de mi pequeña para ver que con una enorme sonrisa le aventó una pelota a su primo— ¿crees que sepa que mañana es su cumpleaños?
― Puede ser, ella sabe que es un día importante porque estamos casi todos aquí.
― ¡mi ahijada es un amor!— exclamo una fuerte voz a nuestro lado, ambos levantamos la cabeza y vinos a nuestro buen amigo Emmett acercarse de la mano de su esposa.
― Se nota que es hija de Bella porque la dulzura la tiene plagada hasta en los cabellos— menciono Rosalie con una enorme sonrisa
― ¡hey!— exclamo Edward como reprimenda— mírenla es igual a su papa.
― Si claro— bromeo Rosalie— James también es igual a su padre— siguió con el mismo tono, el pequeño hijo de Rosalie y Emmett tenía un año, por la bromas que siempre dice Rose supimos que él fue concebido la misma noche de bodas por lo que Emmett siempre le dice que es su pequeño Regalo. Jeremy quien recién comenzaba a caminar venia de la mano de Kathe.
― Es genial que nos hayamos reunido todos aquí, imagínate esta la familia de Bella, la de Edward, el viejo y gruñón Will, nosotros que somos muy importantes— todos reímos— solo faltaría…— las palabras fueron evaporadas de sus labios el cuerpo de Edward se tenso lentamente al descubrir de quien se trataba el personaje faltante.
― ¡Emmett!— lo pellizco Rose
― ¡Auch!— se acaricio la piel afectada— mujer, me dolió, lo lamento— termino con tono de disculpa.
― No te preocupes, tienes razón, Carlisle debería estar aquí.
Desde que nos separamos ese día en el hospital Carlisle Cullen desapareció de la familia por todo este tiempo, las llamadas que hacía desde diferentes partes del mundo nos decían que estaba bien. Las veces que paso por chicago jamás dejo de ver a Nessie, siempre nos reuníamos para que el pudiera verla y jugar con él, mi hija sabía perfectamente quien era Carlisle en su vida a pesar de las distancias, lamentablemente todos esos encuentros fueron en secreto por petición de él, nunca entendí porque no quiso decirle a Edward que nos reuníamos, mi marido sospecha ya que me hizo mención varias veces pero nunca se lo confirme.
― ¿Qué pasa?— me pregunto cuando perdí la noción, mis hijos estaban fijos en un punto, moví lentamente la cabeza
― Nada, no te preocupes
― ¿hay algo que te preocupa?
― No nada mi amor, no te molestes.
― Bueno y cómo íbamos…
La conversación siguió pero mi mente nuevamente voló hacia donde estaba Carlisle, ¿se acordaría que mañana es el cumpleaños de Nessie? De todo corazón esperaba que si, aunque solo cumpliría dos años se que a mi pequeña le gustaría ver a su abuelo y por sobre todo tenerlo en un día importante. Las cosas han marchado bastante bien desde que comenzamos a ser una familia, Edward hizo que la empresa familiar creciera a niveles insospechados, cosa que me hizo enorgullecer, Alice volvió a diseñar y ha sido muy feliz en Inglaterra con su marido. En mi familia las cosas no podía estar mejor, Kate salió del colegio y este año entra a la universidad, imagínense la cara de mi padre cuando ella le dijo que su elección había sido medicina, Edward quien quiere mucho a mi hermana le ofreció pagarle los estudios y se inscribió en una de las mejores universidades de América. Suspire lentamente, Rose y Emmett ahora jugaban con los tres pequeños, Edward pasaba sus dedos lentamente por mi espalda haciéndome suspirar audiblemente, el torrente de emociones que provocaban sus dedos en mi piel provocaban los más oscuros deseos.
― Si sigues haciendo eso tendré que raptarte— le susurre con voz sensual en su oído, su boca se curvo en una sensual sonrisa torcida, sus dedos hicieron aun más constantes la caricia— Edward— susurre atolondrada por el reciente deseo.
― Vamos adentro— me miro y mis sentidos se abrieron completamente.
― ¿en serio?— mis ojos se desviaron, nadie nos estaba viendo, estábamos recostados en una silla de playa enorme que había casi al frente de la piscina, todos estaban a unos cuantos metros mas allá jugando con los pequeños. Las miradas cómplices no se hicieron esperar, Edward se puso lentamente de pie y yo lo seguí, entrelazo nuestros dedos y caminamos rápidamente hacia el interior de la casa.
Los pasillos se hicieron cortos entre risas y besos furtivos, si esta era la felicidad máxima creo que podría acostumbrarme a ella, llegamos rápidamente a una enorme puerta doble de madera con hermosos adornos, la cruzamos y estábamos en nuestra habitación, de color blanco con adornos azules se veía majestuosa frente a mis ojos.
― Sra. Cullen— susurro en mis labios— he tenido ganas de robármela desde el principio
― Amo cuando me dices esas cosas
― Es como el día de nuestro matrimonio ¿lo recuerdas?
― ¿Cómo olvidarlo?— mi mente se desprendió unos momentos para recordar tan maravilloso día.
Logramos efectuar nuestro matrimonio cuando Nessie tenía unos seis meses, debido a la nueva rutina y a algunos cambios que Edward tuvo que hacer en la empresa no habíamos tenido tiempo de efectuar la ceremonia pero a penas todo estuvo resuelto fijamos la fecha de nuestro matrimonio. Nos casamos en Chicago, en la ciudad que vio florecer este amor, recordare siempre la enorme iglesia del centro, repleta de nuestros amigos y familiares. Afuera también había exaltación, los medios de televisión y prensa escrita cubrieron el matrimonio, no todos los días se casaba el hombre más rico del país. Mi vestido fue simple, de corte Strapless y de color marfil con un enorme faldón blanco que cubría mis pies y una cola adornada con pequeñas flores, el ramo eran rosas blancas y rojas representando la pureza de nuestro amor y la pasión que nos unía. Mi pequeña Nessie llevaba un hermoso vestido blanco decorado con flores iguales a las mías, Kathe y Rosalie fueron mis damas de honor y Emmett junto a Will los padrinos de Edward. Ese día fue esplendoroso, la comida, el baile y todo lo demás salió perfecto. Para poder hacer nuestra luna de miel más larga nos llevamos a Ness de viaje con nosotros, recorrimos toda Europa y Asia.
― ¿A dónde te fuiste?— pregunto Edward mientras acariciaba mis hombros
― Recordaba nuestro matrimonio
― Una fecha muy importante— murmuro con tono sensual.
― Claro que si— sus dedos se apretaron levemente sobre mi piel dejándome ver la urgencia de su deseo— pero ahora no es momento para recordar.
― Claro que no, ven conmigo mi amor— tomo una de mis manos para llevarme directamente a la cama.
Sus caricias comenzaron lentas, con mucho cuidado saco mi ropa y beso cada rincón de mi cuerpo, el éxtasis que provocaban sus caricias me hacia tocar el cielo. Cuando mis pechos fueron liberados del bañador tomo mi pezón dentro de su boca para succionarlo lentamente haciéndome enloquecer, mi cabeza se movía de un lado a otro intentando contener los gemidos de placer que el gesto provocaba, sin duda el me hacía perder la cabeza, su voz aterciopelada y la intensidad de sus ojos sobre mi piel me provocaba todo tipo de sentimientos. Enterré mis dedos sobre su cabeza apremiando los movimientos, pronto el estaba en el mismo estado que yo, sentía su potente excitación sobre mis muslos, sus besos bajaron por mi estomago para llegar a mis caderas. De un solo movimiento quito mis pantaloncillos exponiéndome al escrutinio de su vista.
― ¡Edward!— gemí con fuerza cuando beso sobre mi monte de Venus— ¡ah!— volví a exclamar presa de la cantidad de sentimientos que albergaba mi cuerpo y que deseaban salir.
― Te amo mi amor
― Y yo a ti— sus labios bajaron antes de que pudiera terminar la oración hacia mi punto de placer, sus labios tomaron la carne para succionarla fuertemente y darme aun mas para gemir. Mis brazos se movían frenticos en la cama intentando mitigar las ganas de gritar.
― Silencio mi pequeña Bella, no nos deben escuchar.
― Odio cuando me dices eso— mi voz sonaba trastornada, la sabia cuanto me costaba aguantar o contener las sensaciones que me provocaba, uno de mis dedos se fue inconsciente a mi boca, mis dientes los apretaron pero aun así los gemidos podían escucharse. Mis caderas llevaron el ritmo de la succión mientras que mi marido disfrutaba viéndome desfallecer
― Está bien… ya no te hare sufrir más.
― ¡no!— exclame al sentirlo detenerse
― Bueno… si tu insistes— prosigo con tono de burla, la succión fue acompañada con sus dedos, el mi viento ahora era brusco y pasional, estaba completamente excitada y lista para sentirlo dentro de mí. Fue tanto el deseo que de un movimiento lo atraje hacia mí para besar con fiereza sus labios. Rodamos no sé cuantas veces en la cama hasta quede sobre él, hice volar con maestría sus pantalones para sacar su erección, sin contemplaciones lamí su miembro probándome contracciones por todo el cuerpo, cuando lo sentí al borde de estallar nos hice girar nuevamente y le deje el camino libre
― Tómame— le pedí gimiendo por la ansiedad
― Bella— respondió en el mismo tono, llevo su erección hacia mi entrada y me sentí morir, mi garganta se seco mientras la carne se iba abriendo paso, mi cabeza y mi espalda se arquearon hacia su cuerpo mientras que uno de mis pezones fue víctima de su acoso.
Comenzamos el vaivén mas delicioso, sus embestidas eran rápidas y potentes demarcando el grado de placer que estábamos alcanzando, yo lo amaba, lo quería siempre conmigo y jamás me iba a arrepentir de haber peleado por él. Era mi amor, mi marido y el hombre de mi vida al cual iba a amar hasta la eternidad. Una de sus manos paso por mi cintura y pego mi cuerpo hacia el de él, con solo unas cuantas embestidas mas sentí que el cielo se quebraba y me dejaba pasar hacia la eternidad, un grito inevitable por parte de ambos salió desgarrado de nuestros pechos, ahí estábamos ambos en presencia de un magistral orgasmo.
― Dios mío— gemí cuando nuestro cuerpos aun se movían por la intensidad— ha sido… ha sido…
― Genial— concluyo con una sonrisa, su figura cayó rendida a mi lado pero sin soltarme un centímetro, beso con ternura mi hombro para luego esconder su cabeza dentro de mi cuello— amo el olor de tu piel, amo todo en ti.
― Que gracioso— murmure con tono de bula— yo siento lo mismo— instantáneamente una sonrisa apareció en nuestros rostros, beso con aun más fuerza mi piel para quedarnos un momento en tranquilidad, con un bebe de casi dos años es muy poca la paz que encuentras en el día a día.
La crianza de Reneesme la deje a mi completo cargo, no por un tema de confianzas o de darle la mejor educación si no porque quiero estar en el mundo de mi pequeña no quiero que nadie más la crie, no pretendo ser la mejor de las madres pero si estar siempre con ella. Edward en ese aspecto es como Carlisle, si tiene que viajar nos lleva consigo, si sale a algún congreso o a una reunión en el exterior vamos con él, siempre hemos sido muy unidos y ese mismo lazo no se ha desgastado con el tiempo.
― Debemos salir— le dije mientras sentía que su respiración se hacía cada vez más lenta y pausada, estaba quedándose dormido.
― Lo sé pero me da un poco de pereza, además son pocas las veces en las que puedo raptarte de esta manera, extraño hacerlo en cualquier parte— una carcajada salió de mis labios, Edward era un hombre candente y pasional, siempre lo ha sido por lo que nos era difícil encontrar momentos para nosotros solos pero la buena suerte nos acompañaba y nos daba alguna oportunidad
― Te entiendo pero sabes que hay mucho que hacer, los invitados llegaran mañana temprano y debemos ver lo del servicio de banquetearía.
― Si… si… si— murmuraba mientras besaba mi piel, sonreí.
― Vamos amor mío, prometo recompensarte por este enorme sacrificio.
― ¡bien!— exclamo con alegría— está bien vamos entonces— de un salto se paró de la cama para vestirse, en menos de dos minutos estaba listo.
Yo me tarde un poco más, fui al baño e hice las cosas que todo mundo debe hacer para luego vestirme. Edward me esperaba con una enorme sonrisa en sus labios. Nos tomamos de las manos no sin antes darnos un enorme beso, de esos que te roban el aliento. Salimos hacia el pasillo y caminamos juntos hacia los jardines, la escena seguía igual, todos jugaban en el césped con los niños, ahora Rosalie hablaba animadamente con Alice y Esme con Sue. Me sentía feliz de que nuestras familias estuvieran juntas y pudieran convivir en paz.
― Papi— grito Nessie agitando sus manos en el aire— mami— ambos corrimos hacia ella, Edward la elevo del suelo haciéndola volar por los aires por unos segundos, Reneesme reía a todo pulmón, a ella le encantaba cuando Edward le hacia ese tipo de cosas.
― ¿Cómo estas pequeño angelito?— le pregunto mi esposo con alegría
― Bem— respondió en un monosílabo, ella hablaba mucho para los niños de su edad pero aun se le dificultaban las palabras— mami— me llamo extendiendo sus brazos, la tome y pegue con fuerza a mi pecho, la piel cálida de su cuerpo me dio la paz que solo conseguía cuando ella estaba en mis brazos. Edward nos miraba con sus ojos atentos, pasó una mano por mi espalda y juntos caminamos hacia donde estaban los demás.
La tarde fue puras risas y juegos, cuando el sol bajo un poco los chicos se metieron a la piscina acompañados de sus papas, Nessie llevaba un lindo bañador de color rosa, Jeremy y Níkolas llevaban uno de color azul y celeste respectivamente. Mientras ellos entretenían a los niños nosotras nos fuimos hacia la enorme carpa que estaba instalada en el patio para la festividad, yo le había pedido a Edward que fuera algo sencillo que solo estuviera la familia pero él se había negado alegando que su hija siempre iba a tener lo mejor y que un cumpleaños era tan importante como un matrimonio ¿Por qué no íbamos a hacer una enorme fiesta?
― Creo que te fuiste en serio cuando dijiste que querías una enorme fiesta— comento Alice a Esme mientras ayudaban a decorar las mesas de los invitados.
― Claro que sí, con Edward quedamos en que haríamos una enorme celebración, porque esta nuera mía pensaba en hacer una pequeña reunión— reí y mis mejillas se tornaron de color carmesí
― Vamos Esme sabes que no me gusta tanto alboroto, pensaba en algo mas intimo para que estuviéramos solo la familia— comente con burla
― ¿y quienes piensas que vendrán ahora?— rio— además dos años no se cumpla todos los días ¿no crees?— un guiño salió de sus ojos.
― Si claro— acepte mi derrota, contra los Cullen en asuntos de fiestas y reuniones familiares jamás podría ganarles.
― Bueno pero lo que importa es que estaremos todos juntos— agrego Rosalie mientras decoraba un pequeño escenario que había instalado la banquetearía, por detrás de nosotras un contingente de decoradores se disponían a trabajar, en menos de dos minutos estábamos todos por la misma causa.
Las horas se pasaron rápido, cuando la noche se hizo presente como todos los días llevamos a dormir a nuestra pequeña, ella iba emocionada y alegre en los brazos de su papa.
― Domir, domir, domir— canturreaba mientras acariciaba las mejillas de Edward
― Es la primera niña que veo feliz a la hora de dormir— comento Edward.
― Si es impresionante pero todo te lo debemos a ti mi amor, que nuestra hija sea feliz en su hora de sueño.
― Si… tienes razón.
Llegamos a nuestra habitación, como Nessie aun era bebe le daba algo de miedo dormir sola por lo que Esme nos había instalado una enorme cuna cerca de la cama principal. Caminamos lentamente hacia ella y Edward la puso dentro, un puchero que se fue haciendo cada vez más intenso apareció en sus labios.
― ¿Qué sucede bebe?— le pregunto su papa
― Papa, súbica— exclamo con ojos lloroso
― ¿súbica?— pregunto Edward mirándome con extrañeza, yo sonreí, mi pequeña había heredado la personalidad demandante de su padre y como nosotros éramos unos padres algo consentidores no podría negarle a mi pequeña lo que pedía.
― Súbica quiere decir Música, quiere que la arrulles.
― Oh— exclamo para luego sonreír— no le había escuchado que lo llamara así
― Eso lo hace cuando soy yo quién la va arrullar
― Pero tenemos un pequeño problema nos falta la…
― ¿esto? Le pregunte extendiéndole el objeto que faltaba, la caja de música
― ¿vez? Por eso te amo mas cada día— beso mi frente y se dispuso a comenzar el ritual de cada día. Acomodo a Nessie en sus brazos mientras que yo prendía la música y bajaba la intensidad de las luces.
Cuando mi hija era pequeña era fácil pero ahora que estaba más grande ella se hacía participe del momento, acariciaba con sus pequeñas manitos la cara de Edward, sus brazos, su cuello y hasta las mismas manos con las que la sujetaba. De pronto se elevo en la misma posición en la que estaba y busco con sus atentos ojos por toda la habitación.
― Mami— grito de repente— mem
― ¿yo?— apunte hacia mi pecho
― Mem— pidió apremiante.
Me acerque a ellos, Nessie se acomodo en el hombro de Edward con su cabeza casi colgando mientras que mi marido fascinado por el mandato de su hija paso su mano por detrás de mi cintura y me pego a su cuerpo. Con el ritmo de la música de fondo bailamos, solos los tres como la hermosa familia que éramos, pasaron solo unos cuantos minutos más cuando un pequeño ronquido inundo la habitación, ella estaba dormida.
― ¡uf! Esta vez fue rápido— susurro Edward
― Creo que fue por el ajetreo de la piscina
― Entonces cuando volvamos a casa la dejaremos jugar con agua todos los días
― ¡Edward!— exclame demasiado fuerte, tape mi boca para aminorar el eco del sonido. El con una enorme sonrisa paso sus manos por mi cintura y me pego a su cuerpo.
― No es aquí donde debes gritar mi nombre Señora Cullen— susurro con sensualidad, beso mis labios con ternura pero tomo mi piel con pasión.
― Me estas aprontando a lo que se viene
― Siempre, después de la cena ni pienses en quedarte a conversar, porque reclamare ese cuerpo que me pertenece.
― ¿solo el cuerpo?— bromee
― Sabes que no pero no tengo porque recordarte el corazón porque el tuyo esta fundido con el mío, ambos son solo uno, tu y yo somos un solo corazón.
― Me emocionas Sr. Cullen
― Gracias… es un don que siempre me sale con usted— ambos reímos, nos despidos de nuestra pequeña no sin antes sacar el monitor para bebes y marcharnos hacia el comedor a cenar con los mayores.
Esa noche Edward como siempre cumplió sus promesas, ni siquiera me dejo decir buenas noches cuando iniciábamos un camino de juegos sensuales y besos hacia la habitación. A la mañana siguiente sentí unas pequeñas y cálidas manos acariciar mi rostro, me removí lentamente entre las suaves sabanas, mis ojos se abrieron e intentaron acostumbrarse a la luz de la habitación.
― Mamita— un gemido alegre salió de los labios de mi pequeña— ¡mamita!— volvió a decir, de fondo escuchaba las suaves risas de Edward, mire de donde provenía la voz y Nessie estaba sentada en frente de de mi esposo mirándome atentamente— mamita
― Buenos días princesa– le dije a la dulzura que tenía en frente— buenos días amor mío— salude al hombre que esperaba un beso de mi parte, uno muy tierno salió de mis labios para ambos
― Buenos días mamita— me respondió Edward con tono de humor— amo cuando Nessie te llama mama, hace que mi alma se sienta feliz.
― Lo sé, siento lo mismo, esta pequeña traviesa crece tan rápido, no nos daremos cuenta y ya estará entrando al colegio
― Si, es verdad— removió los ricitos de Nessie quien le dio una enrome sonrisa
― Hoy es tu gran día mi pequeña, hoy cumples dos años— me acerque para hacerle unas cuantas cosquillas en su barriguita
― Mami— gritaba entre risas— papi… papi— pedía ayuda, Edward solo nos observaba.
― Hoy será un día estupendo, tengo el presentimiento— comento Edward
― Lo sé… creo que será genial.
Nos levantamos con aun más energía que de costumbre, nos bañamos los tres juntos en el Jacuzzi y vestimos a nuestra bebe. La mañana se nos hizo corta haciendo los últimos arreglos para la celebración de la tarde, cuando el reloj marco las tres en punto los invitados comenzaron a llegar. Los amigos más cercanos de los Cullen junto a sus pequeños hijos se hicieron presentes, los familiares con todos los primos pequeños de mi hija llegaron felices a la festividad. Estábamos en la entrada de la enorme carpa recibiendo a los invitados, Nessie se mostraba feliz ante tanto mimo que todos le hacían al verla, mi hija sin duda se dejaba querer, mientras recibíamos a unas amigas de Esme vi algo que no esperaba, la llegada de alguien a quien pensábamos no iba a venir.
― Edward mira quien llego…
― Sabía que vendría, estaba seguro de que no se lo perdería por nada del mundo.
De una enorme camioneta emergió una rubia cabellera, con un paso que diferenciaba a toda la familia de Edward se acerco a nosotros, la sonrisa que adornaba su cara era propia de ese rostro tan hermoso.
― Me imaginaba que harías hasta lo imposible por venir
― ¿crees que me perdería el cumpleaños de esta preciosidad?— dijo con un tono de alegría
― Claro que no Tanya, sabíamos que harías lo posible por estar aquí.
La prima de Edward, Tanya, se había marchado hace algunos meses a Francia con su marido ya eran pocas las veces que nos podíamos ver pero siempre manteníamos contacto telefónico, ella al igual que sus dos pequeñas gemelas, Chantal y Françoise eran inmensamente feliz junto a su padre en aquel lejano país.
― ¿y dónde está tu marido?
― Fue a estacionar la camioneta, ¿de verdad pensabas que no vendría?
― Claro que no, te digo que sabía que harías lo imposible por venir— Edward abrazo a su prima con Reneesme en sus brazos, ella le dio un beso a Tanya mientras que yo observaba a las pequeñas que tan solo tenían unos meses de vida.
― Estas niñas están cada día mas lindas
― Mis francesitas son un amor, tan inquietas y revoltosas como su madre.
― No podría imaginarme otra cosa viniendo de ti querida Tanya
― Ya basta, eres un hablador, mis hijas serán las mejores amigas de Nessie y ahí te quiero ver, espero que no te enojes cuando las gemelas se vayan de fiesta con la pequeña Nessie.
― Eso ni lo pienses, mi hija tiene vetadas las salidas y los hombres hasta que tenga treinta— murmuro Edward con tono de fingida molestia
― Si claro— bromee— no te preocupes Tanya que la que dará los permisos seré yo.
― De eso estoy completamente segura, hay que dejar a estos hombres que piensen que tienen el control— una risotada salió de nuestros labios, Edward en cambio frunció el ceño con disgusto. El marido de Tanya venía con una enorme sonrisa acercándose
― ¿de qué se ríen?— pregunto antes de besar la mejilla de su mujer
― De nada mi amor, vamos a dentro antes de que se te contagie lo gruñón
― Muy graciosa— murmuro Edward.
Nuestra invitada entro empujando la carriola con las pequeñas gemelitas que dormían plácidamente, Edward le hizo unos gestos completamente infantiles teloneados por mis risas, lo bese en los labios y seguimos recibiendo a la gente. El cumpleaños comenzó una media hora después, Nessie estaba extasiada mientras jugaba en todos los juegos que Edward había mandado a buscar, había payasos, magos, princesas y de todo tipo de atracciones. Los que más disfrutaron fueron los niños más grandes como Níkolas quien olvido hasta que sus padres estaban ahí y se fue a jugar con los demás niños, mientras los pequeños disfrutaba los grandes conversábamos y comíamos del enorme buffet que teníamos preparado. En un momento Nessie nos llamo para que jugáramos con ella, acudimos a las suplicas de nuestra pequeña y comenzamos a divertirnos con los demás niños, estaban todos lanzando unas pelotas blandas y de colores llamativos.
― Mira Nessie hay muchas pelotas rosadas— le dijo Edward, el estaba sentado en el suelo como si fuera un niño mas, yo me hinque detrás de él para observar a Nessie y tomarle fotografías. Mientras enfocaba la cámara la vista de mi hija se desvió, sus ojos observaban fijamente un punto.
― Nono— susurro— ¡Nono!— dijo en un tono más fuerte, sus pequeñas manos soltaron rápidamente la pelota— Mami ¡Nono!— grito con aun más fuerza, sus piernas comenzaron a correr rápidamente, seguí la trayectoria de sus pasos y mi cara no pudo ocultar la sorpresa.
La cara de mi suegro no había cambiado en nada, sus hermosos ojos y cabello de color rubio resplandecían bajo el sol, mientras Nessie corría desenfrenada por entremedio de los niños y mesas él se agacho y la espero con los brazos abiertos.
― Edward, es Carlisle— susurre llevándome una mano a la boca para ocultar la sorpresa y la emoción que me producía verlo, todo en la fiesta se detuvo mi pequeña quien corría con ahínco para saludar a su abuelo gritaba su nombre e intentaba apurar su paso, mis pies quienes estaba locos por caminar comenzaron a dar pasos, no fui consciente de que Edward iba un poco mas delante de mi persiguiendo a nuestra hija.
― ¡Nono!— grito finalmente cuando se encontró entre sus brazos, Carlisle la elevo al igual que Edward y ella exploto en risas, cuando ya estaban frente a frente Nessie hizo el gesto que acostumbraba a hacer con todas las personas que quería, acaricio con dulzura sus mejillas. Llegamos hacia donde estaban, mire de reojo hacia atrás y Esme venia caminando, algo diferente había en sus ojos, por lo que yo sabía ellos no se habían visto desde el ultimo día en el hospital.
― Hola Carlisle— lo salude con la confianza que sabia poseía.
― Hola Bella— me respondió en su tono cordial de siempre, Edward nos observo extrañado, se paro en frente de su padre y le extendió la mano, un gesto que yo no esperaba de su parte.
― Hola papa— lo saludo con un tono neutral, Carlisle cambio a Nessie de brazo y le extendió la mano a su hijo. Todo estaba aun congelado podía sentir las miradas y murmullos de los demás.
― Bueno, bueno, estamos en una fiesta ¿no?, ¡que siga la diversión!— animo Tanya que desde una esquina sabia que nos ayudaba, el momento era tenso porque no sabíamos cómo iban a reaccionar Esme y Edward.
― ¡Nono!— dijo alegremente Nessie y nuevamente acaricio su rostro, Carlisle cerro sus ojos y suspiro largamente, sabía que estaba feliz de estar aquí lo podía ver en sus ojos. Esme quien se acercaba lentamente llego hasta su lado y lo saludo guardando las distancias.
― Hola Carlisle
― Buenas tardes Esme ¿Cómo has estado?
― Bien gracias ¿y tú?— lo saludo en tono cortes, nadie se hubiera esperado que ellos alguna vez compartieran un amor tan grande.
― ¿a qué has venido?— pregunto la mujer con una interrogante.
― ¿no lo sabes?— contesto el hombre con una pregunta— hoy es el cumpleaños de mi nieta y he venido a verla, si te molesta mi presencia…
― No— lo interrumpió antes de que el hiciera prejuicios— solo preguntaba, me alegra que hayas venido— sin más se giro sobre sus pies y camino hacia donde estaba la familia, Alice quien siempre tenía una sonrisa para todos se acerco y saludo a su padre con un abrazo, Jasper al igual que Edward solo llego a un apretón de manos.
― Bueno ven entonces Carlisle, no sabes el gusto que me da verte
― A mí también, había querido irlas a ver antes pero me fue imposible— hice el ademan de tomar a Nessie para que Carlisle pudiera caminar.
― ¡No!— grito aferrándose a su cuello— ¡Nono yo! ¡Nono yo!
― Está bien, está bien— le dije alzando mis manos en rendición.
― Por lo que veo, no podremos sacártela de los brazos— comento Edward con una pequeña sonrisa— pero no me explico cómo es que ella sabe quién eres, hasta donde yo tengo entendido tu no la habías visto
― Carlisle ha visto a Nessie mas de lo que cualquiera pensaría, el pasa casi una vez al mes a ver su nieta Edward, Nessie sabe quién es su abuelo— la expresión de Edward no tenia precio, le fue imposible disimular la sorpresa que le producía el saber que su padre estaba tan presente en la vida de su hija
― Sé que no es mucho el tiempo que la veo— interrumpió el hombre— pero créeme que no me he perdido nada desde que nació, Bella me ha ayudado en esto, por favor no te enojes con ella— pidió mientras nos íbamos a sentar a una de las mesas.
― No… no tenía idea— murmuro Edward mientras se sentaba.
― No quiero cometer los mismo errores del pasado hijo, si tu mujer fue capaz de salvarme la vez que estuve a punto de morir espero que valga la pena y he tratado de que así sea.
― ¿Por qué no mejor vamos a dar una vuelta al jardín?— sugerí, no quería que esta conversación tan privada fuera presenciada por todos. Ambos asintieron lentamente, dejamos la enorme carpa bajo el escrutinio de todos los invitados, para nadie era secreto la infidelidad de Carlisle poco tiempo después de que paso todo Aro y su madre salieron descuerando a Carlisle en cada medio de televisión o prensa del país, lamentablemente Edward no lo pudo evitar.
Llegamos a los hermosos parajes que poseía la casa, caminamos sin decir nada por largos minutos, le dije a Nessie que fuéramos a ver a los patos de una laguna que tenían un poco más adelante y ella acepto feliz, le encantaba lanzarle comida. Cuando llegamos allí Carlisle y Edward se quedaron un poco más alejados pero aun así podía escuchar lo que ellos hablaban.
― Nunca espere que estuvieras pendiente de la vida de mi hija
― Es tu hija Edward, ¿Por qué piensas que no estaría pendiente?, a Níkolas lo intento ver lo mismo que a Nessie, ambos son mis nietos por lo tanto merecen toda mi atención.
― Es que… este no es el Carlisle que conocía, tú jamás te interesaste por nosotros y me cuesta creer que ahora sea diferente.
― No digas eso Edward… por favor— suplico con voz adolorida, sabía que Carlisle tal vez tenía muchas culpas que pagar pero él estaba cambiando, sabía que era así y ya no merecía el desprecio de su familia, todos debían perdonarlo, errar es humano y lamentablemente Carlisle Cullen nunca fue un Dios.
― Lo siento Carlisle, no puedo mentir
― Lo sé hijo y no te pido que lo hagas pero créeme que aunque muchas veces te dañe y herí tu corazón fui cegado por el miedo, no me estoy justificando pero todos los padres creemos hacer lo mejor por nuestros hijos y en su momento alejarte de mi pensé que era lo mejor.
― Hiciste mal…— murmuro mi marido con su vista perdida, de reojo intentaba mirar la situación y ambos tenían las vistas perdidas en el agua de la laguna, Nessie lanzaba pastos feliz a mi lado y ajena a la situación— creo que ya no es momento para adjuntarte más culpas pero… créeme que fue realmente difícil, ahora soy un hombre abierto y puedo decirte que odiaba cada vez que tú me hacías daño o herías algo que yo amaba, jamás quise que Níkolas se fuera papa, nunca lo quise, yo amaba a mi hermano y te aseguro que jamás hubiera permitido que le pasara algo habría preferido…
― No lo digas…— lo interrumpió Carlisle— jamás pienses que hubiera sido mejor tu vida en vez de la de Níkolas, ambos son tan importantes para mí como cualquiera, ustedes son mis hijos y ninguno era diferente a otro, eso te lo aseguro Edward. Espero que Nikos desde el cielo me perdone pero tú siempre fuiste el preferido— los ojos de Edward se engrandecieron— aunque no lo creas Edward, se que jamás esperaste que dijera esto pero Nikos cuando eran pequeños se sentía muy celoso de ti, intentamos con tu madre que no pasara a mayores y por suerte lo conseguimos, tanto fue que tú y tu hermano se amaban con los años pero desde pequeños siempre hubo un sentimiento mas fuerte hacia ti, fuiste el pequeño muchos años Edward, eras un bebe y la vez que tu hermano y tu se accidentaron pensé que mi vida se acabaría, créeme que si los dos hubieran muerto no habría podido seguir respirando. Ustedes siempre fueron lo más importante para mí y a pesar de haber sido un maldito desgraciado contigo créeme que pensé que era por mejor, prefería alejarte de mí antes de sufrir otra perdida, creo que mi dolor nunca fue canalizado como se debía.
El momento se sentía completamente denso pero algo dentro de mí me hacía presagiar que por primera vez Carlisle estaba logrando entrar en el corazón de Edward. El estaba completamente ido con la conversación, podía ver la confusión en sus ojos.
― El día que Bella me salvo de morir me di cuenta de todo el daño que había hecho y rogué porque la muerte me llevara en ese entonces pero el sacrificio que hizo tu mujer por mi me abrió los ojos ¿Quién podría arriesgarse con un avanzado embarazo a hacerle RCP a un hombre casi muerto? Si Bella no me hubiera salvado ese día créeme que desde alguna parte del infierno la habría entendido, jamás me hubiera perdonado que algo le sucediera a mi nieta por mi causa. Mientras estaba inconsciente escuchaba las suplicas de Bella porque me mantuviera con vida, créeme que es lo más doloroso que he tenido que escuchar. Ella a quien yo le amargue la vida desde el primer momento que la conocí me estaba pidiendo que viviera y que fuera parte de su vida ¡yo que siempre fui un mal nacido!, sin dudas esas suplicas me dieron ganas de vivir y luchar por un futuro.
Las palabras de Carlisle tocaron profundamente mi corazón, aun podía recordar toda la potencia que tuve que ocupar para lograr mantenerlo con vida, las contracciones fueron horribles pero lo logre, Nessie y yo lo mantuvimos vivo y es por eso que ahora puedo observar este momento, jamás me arrepentiré de haberlo hecho.
― Y también es por eso que cuando Salí del hospital me fui, sabia de sobra que nadie me podría perdonar por todo lo que hice, en especial tu madre y tu, por eso que desde que nos separamos he llevado una vida austera pero llena de paz y al fin pude reconciliarme con mi alma, ahora estoy listo para ganarme tu perdón Edward y el de toda mi familia. No te voy a pedir que lo hagas, creo que es un largo camino que debemos recorrer pero por ahora quiero preguntar solo una cosa…— el silencio se coló por entremedio.
― Dime…— respondió Edward con la mirada perdida
― ¿me dejas pasar tiempo con tu familia? Quiero ser parte de sus vidas no quiero seguir perdiendo tiempo.
Edward pensó por interminables segundos la respuesta, era él quien debía escoger, mientras Nessie jugaba con los pequeños pastos que se juntaban en la orilla de la laguna camine hacia donde mi esposo, tome su brazo y el de inmediato se giro para verme, una enorme sonrisa salió de mis labios, ahí estaba el apoyo que yo le quería brindar, quería que Edward sintiera que estaba con él en la decisión que tomase.
― Tu eres la única que ha podido lograr destruir las barreras de esta familia— susurro Edward mirándome directamente a los ojos, brillaban con un extraño fulgor.
― Y me alegra haberlo hecho Edward Cullen, todo el tiempo que alguna vez desperdiciamos en el odio, el dolor, la intolerancia y la poca comprensión debemos canalizarlo en aprovechar estos buenos momentos, ahora es cuando la vida comienza Edward, todos merecemos el perdón— Carlisle sonreía abiertamente embelesado por mis palabras, otro momento de silencio paso, Reneesme se acerco a nosotros con algo en sus manos.
― ¡Nono!— llamo la atención de Carlisle quien inmediatamente se agacho para ver que necesitaba
― ¿Qué pasa?
― Pa ti— le dijo y extendió su mano, en ella había una pequeña flor de color blanco, era como aquellas flores que crecen libres en los campos.
― Gracias— le susurro con una sonrisa y beso ambas mejillas, Nessie se alejo canturreando muy alto y fue nuevamente a donde estaba.
― Está bien— la voz de Edward hizo eco en la pradera— está bien Carlisle, creo que es momento de comenzar a olvidar todo, no te digo que será pronto y volveremos a ser lo que alguna vez creo que fuimos pero por ahora puedes acercarte a mi familia, yo no te lo impediré.
― Gracias Edward, muchas gracias— respondió extendiéndole su mano, Edward la correspondió preso de una emoción que sabia escondía. Ambos se miraron y volvieron la atención hacia donde estaba Nessie, ella se encontraba en su propio mundo de colores.
Mientras todos observábamos a la pequeña la música que indicaba el momento del pastel comenzó a sonar, Edward quien también sabía giro su rostro para mirar hacia la carpa.
― Bella…— señalo con su cabeza
― Si creo que ya es hora ¿nos acompañas Carlisle?— le pregunte mientras tomaba a Nessie entre mis brazos.
― Claro, vamos.
Caminamos lentamente escoltados por la música de fondo, cuando ingresamos nuevamente a la carpa lleve a Nessie junto con Edward hacia el centro en donde estaba el enorme pastel. La tonada del cumpleaños feliz comenzó a sonar y junto con ella todos comenzaron a cantar. Los flashes de las fotos nos hacían ver todo blanco, por entremedio de los destellos miraba las sonrisas de todos, acercamos con sumo cuidado a nuestra pequeña hacia la vela y ella con un soplo la apago, el publico estallo en aplausos elogios para ella. La fiesta continuo en paz, si bien Carlisle había vuelto no eran muchas personas las que hablaban con él, se limito simplemente a jugar con Nessie y a responder lo que algunas personas le preguntaban, por suerte nadie cometió la indiscreción de preguntar algo personal. El sol de la tarde estaba comenzando a descender, los rayos que antes habían sido amarillos ahora tomaban tonos anaranjados con un toque de violeta. Mientras todo el alboroto de adentro seguía su curso me acerque a una de las cuantas entradas de la carpa para observar aquel espectáculo, era sublime la vista que se podía apreciar de aquellos predios.
― ¿en qué piensas esposa mía?— pregunto Edward pasando sus dedos por detrás de mi cintura. La última imagen que habían absorbido mis ojos fue la de Carlisle caminando junto a Nessie tomados de la mano y Níkolas revoloteando por delante, sin duda era un momento para atesorar para siempre en mi corazón.
― En todo y a la vez en nada… ¿estás molesto porque no te dije que Carlisle nos visitaba?— pregunte de inmediato para asegurarme.
― No— respondió con un monosílabo— pero la verdad es que me sorprendió— agrego unos segundos después— jamás me imagine que mi papa, el hombre duro y de un corazón tan acorazado como el mío tuviera interés en una pequeña como Nessie
― La sangre tira Edward, sus sentimientos a nuestra pequeña fueron más fuertes, además ninguno de ustedes tiene ahora esos sentimientos, creo que ese hierro no era tan difícil de derretir.
― Lo sé y en todo caso lo agradezco, debo reconocer que… me hizo bien… escuchar sus palabras— su voz sonó algo extraña se notaba su garganta apretada por lo que le costó un poco modular aquellas palabras
― ¿te ha gustado escucharlo?— pregunte girándome para encararlo
― Sería un mentiroso si te lo negara, es mi papa Bella y como tu alguna vez me dijiste yo tengo sentimientos por él, no sé donde están guardados pero a pesar de todo aun guardo los maravillosos recuerdos que tenia de niño.
― Yo sé que es así Edward y me alegra de que sientas eso por tu padre, es tiempo de avanzar mi amor, no podemos vivir toda la vida odiándonos y sacando las cosas en cara, si queremos criar a Nessie bien debemos comenzar por cambiar nosotros.
― Es por eso que le permití verlas y que visitara nuestra casa, el gesto que me hizo cambiar de parecer fue cuando Nessie le entrego aquella flor— beso mi nariz y junto su frente con la mía— mi hija tiene las mismas armas de su madre, sabe por dónde golpearme para hacerme ceder.
― Eres un hablador— bromee golpeando su pecho suavemente.
― ¿y ahora que piensas que sucederá?— giro su cabeza en dirección hacia la carpa, adentro había una fiesta de globos, Nessie jugaba con los demás niños entremedio de todos ellos, Carlisle y Esme quien sorpresivamente estaban hablando vigilaban a nuestra pequeña y a Nikos.
― No lo sé…— respondí sinceramente— pero te aseguro que será maravilloso, de ahora en adelante todo en nuestra vida será como este día, lleno de felicidad y por sobre todo estará lleno de amor ¿no crees?
― Si tú sigues a mi lado entonces sí, mi vida podrá ser muy feliz
― Yo jamás te dejaría mi amor, si tú abriste tu corazón conmigo aquí me quedare, cuidare de tu amor y de tu corazón.
― Y el de toda mi familia mujer maravilla— bromeo.
― Si, y el de toda tu familia— asentí con el mismo tono.
― Eres maravillosa Bella, eres el mejor regalo que la vida pudo darme, no me canso de repetir de que tu y Nessie son lo mejor del mundo
― Lo mismo digo… pero… ¿no piensas que Nessie ya está muy solita?
― ¿solita? ¿quieres tener otro bebé Bella?— enarco una ceja pero con una hermosa sonrisa adornando sus labios
― Si… podría ser, pero esta vez quiero a mi mini Edward.
― Sra. Cullen…— susurro con voz sensual— ¿está poniendo a prueba mis talentos?
― Claro señor Cullen… quiero ver que tienes para mí— susurre pegándome a su cuerpo
― Desafío aceptado— beso mis labios para luego mordisquearlos un poco.
― Te amo Sr. Cullen— le dije en el antiguo nombre que usaba para llamarlo, como le decía cuando comenzó todo esto, cuando mi vida cambio para jamás volver a ser la misma.
― Y yo a ti Srta. Saw…— hizo un chasquido— error… y yo a ti Sra. Cullen, el apellido Sawn se fue con todo lo demás, con los dolores, con las penas y con el tiempo que ha pasado, jamás nunca volverás a llamarte así, serás la Señora Cullen por siempre.
― Esa es la idea.
― Y así será.—
Un último beso fue el aplauso maestro para bajar la cortina de esta historia, entramos a la carpa a seguir disfrutando de esta fiesta que no sería ni la primera ni la última, siempre habrían mas, siempre seriamos nosotros y nuestra familia, todo el tiempo quisimos esto, un momento en donde no existiera nada, solo alegría y mucha paz. Al fin, después de tanto pelear por ello lo logramos, todos los corazones humanos llegan a un punto que se esconden del mundo pero está en ti lograr que ese resplandor no se apague ni se opaque con la dureza del hierro, yo, Isabella Marie Swan o mejor dicho Isabella Cullen logre hacer brillar dos corazones que parecían muertos y ahora puedo disfrutar de ellos con plena libertad.
El brillo y el calor de un corazón nunca deja de existir siempre está ahí, jamás permitas que la luz se apague y no olvides luchar por lo que quieres, no te rindas porque siempre hay una esperanza, te lo digo yo que he presenciado este milagro de la vida.
Y nunca olvides, siempre… Cuida tu Corazón.
— FIN —

domingo, 15 de enero de 2012

Cuidando Tu Corazon

Hello mis angeles hermosos!!
Aquí les traigo el final , de este fic , para alegrarnos la tarde del domingo , MUCHAS GRACIAS A NUESTRA QUERIDA TIWII, por compartir con nosotras su trabajo , así q chicas dejen sus comentarios al final. para nuestra querida autora.
mañana les subo cap nuevo de muy salvaje estén pendientes , les mando mil besitos a todas.
Angel of the dark
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Cap 11
El final

― Aun no sé porque haces esto— era la quinta vez que me pregunta lo mismo, íbamos caminando por el pasillo del hospital, en realidad el caminaba y yo me deslizaba en la silla de ruedas, podía sentir su cuerpo tenso y no hacía falta adivinar que su rostro estaba completamente desencajado
― Ya te dije Edward, si no quieres hablar con Carlisle no te metas, no te entrometas en esto
― Aun sigo pensando que eres manipuladora— comento con un susurro
― Y me amas— afirme girándome para mirar sus ojos, el soltó una leve sonrisa que difumino la tensión del ambiente.
― Eso nunca lo dudes— agrego en el mismo tono anterior— ya llegamos— anuncio mientras nos acercábamos a la puerta que daba a la habitación de Carlisle— ¿estás segura de esto?
― No te preocupes, nada malo podría pasarme Edward, ambos estuvimos a punto de morir no te preocupes, estaré bien.
― Maldita sea— susurro abatido— no puedo creer que este momento llegara ¿Cuándo me iba a imaginar yo que tendrías que hablar con Carlisle? Juro que habría evitado este momento como fuera.
― Pero no puedes Edward, así que ya— le tome una mano y bese su dorso— espérame aquí.
Me adelante con la silla haciendo uso de la fuerza que tenía en mis brazos y me acerque a la puerta, golpee una vez y una voz grave y pastosa me contesto desde el interior dándome la entrada. Suspire juntando todas mis fuerzas para girar aquella manilla, esta habitación estaba un poco más oscura, solo el brillo de aquellas maquinas iluminaba el rostro de la persona que me esperaba, a la distancia aprecie un brillo diferente en esos intensos ojos.
― Hola— salude con tono jovial
― Hola— me respondió el saludo pero en una voz apagada
― ¿Cómo estás?— acerque la silla hasta una distancia prudente, mis manos temblorosas por el miedo no pudieron seguir avanzando.
― Acércate— pidió cuando planeaba quedarme allí, mis dedos se deslizaron por las ruedas y comenzaron a empujar, en unos segundos estaba al lado de su cama y muy cerca de su cara— así está mejor— susurro cerrando sus ojos— ya no debes estar lejos
― ¿a qué te refieres?
― A que todo ha terminado, yo ya no quiero odiar a nadie
― No entiendo— susurré con la consternación reflejada en mis ojos
― Bella…— dijo mi nombre y la voz sonó como miel para mis oídos, jamás pensé que me iba alegrar tanto escuchar mi nombre de sus labios— estuve a punto de morir, toque las puertas del infierno con mis manos y créeme que no me gusto la sensación de irme hacia el fuego dejando todo lo que tengo en este mundo. Después de pasar por eso créeme que lo único que quiero es vivir y disfrutar lo que perdí por mi irresponsabilidad.
― Eso quiere decir…
― Quiere decir que no voy a odiar mas, mi corazón se debe sanar, Níkolas no va a volver como me dijiste, el ya no pertenece a este mundo y debo ver que mis dos hijos que son tan valiosos como el que perdí aun siguen en este mundo.
Sus palabras parecían sacadas de un cuento, ¿Cómo podía haber cambiado tanto en tan poco?
― Estoy…
― Te entiendo ¿aun no entiendes como cambie de parecer?— asentí lentamente— yo se que tú me salvaste la vida Bella y te lo agradezco, aunque en ese momento lo único que quería era morir, quería dejar de hacer sufrir a las personas a quien amo— el sonido de los latidos de su corazón se escuchaba fuerte y claro dentro de la habitación. Mi mente solo pensaba en que Edward estaba afuera, tan poco había que hacer para solucionar todo esto— el estar casi muerto me hizo al fin tener el valor para aceptar todos los malditos errores que cometí y además me ayudo a comenzar un camino nuevo Bella, necesito empezar de nuevo
― ¿eso qué significa?
― Me voy— susurro mirando el techo
― ¿Qué?
― Así como lo oyes— su pecho se cerro y comenzó a toser— me voy lejos, donde nadie me conozca y pueda pensar.
― Pero esa no es la solución debes hablar con Edward y con…
― No Bella, ¿Cómo crees que les diría? ¡hijo! Perdóname por lo cagada que deje tu vida, perdóname por hacerte daño y no medir las consecuencias… no creo que él me perdone así nada más.
― Pero, pero— tartamudee con lágrimas en los ojos.
― Te llame aquí para agradecerte de… corazón lo que has hecho por mí y por mi familia Bella, de verdad Esme tenía razón cuando una vez me dijo que tal vez eras un ángel, ella siempre puso sus esperanzas en ti y no se equivoco.
― Pero Carlisle…
― Lo lamento pero no lograras convencerme Bella, déjame partir, debo llevar mis culpas y todos lo pesos que tiene mi alma y enterrarlos en un lugar muy lejos de aquí
― Pero ¿Qué pasara con la empresa?— intente hacerlo razonar, no quería que se fuera y menos ahora que Nessie había nacido, quería al abuelo de mi hija presente en su vida.
― Tú sabes mejor que nadie que esa empresa no es mía, aunque tenga mi nombre y parte de mis fondos le pertenece a Edward y así lo dejare estipulado, es tiempo también de dejar Cullen Enterprise. El es capaz de hacer muchas cosas con aquellos dineros y sé que jamás haría mal manejo de aquella empresa, Edward en su tiempo aprendió la lección ahora es mi turno de comenzar de nuevo.
― No te vayas— le suplique— mi hija ha nacido recién y…
― Y ella me tendrá en su vida Bella, la pequeña tendrá un abuelo que la querrá como nadie en este mundo— sus ojos brillaron— yo amo a esa pequeña desde el día que supe que la ibas a tener, a pesar de que te trate como un maldito canalla te puedo asegurar que sentí una verdadera emoción cuando escuche que estabas embarazada, era la hija de Edward y no podía estar más feliz.
― Dios mío— mis lagrimas cayeron por mis mejillas, Carlisle sonrió y levanto un dedo para secarlas.
― Ya no llores Bella, todo está bien, te prometo que volveré y vendré a ver a Reneesme cada vez que pueda— el tono dulce de su voz hizo que mi corazón temblara
― Yo no quería que esto terminara así— gimotee
― No podía terminar de mejor manera, te lo aseguro. Yo estoy bien y sé que todos estaremos mucho mejor desde ahora, no temas.
― Maldita sea— sorbete y seque mis lagrimas
― Ya, no llores, Edward que está afuera pensara que te estoy haciendo daño— dijo mientras intentaba sacar un pañuelo de una caja que estaba cerca, alce mis manos rápidamente y lo cogí para que no hiciera esfuerzos.
― ¿sabías que Edward estaba afuera?
― Conociendo a mi hijo y sabiendo la opinión que debe tener con justa razón de mi lo que me extraña es que no haya hecho lo imposible por entrar— sonreí
― No lo hizo porque yo se lo pedí
― Me lo imaginaba— sonrió— ahora sécate esas lagrimas Bella, ya no hay porque llorar, ya todo paso.
― Lo sé y a pesar de que te vas estoy feliz de que ahora nos llevemos bien
― Es todo logro tuyo, siempre te agradeceré por ser la persona persistente que eres, gracias a tu perseverancia lograste lo impensado en nuestros corazones, por eso te lo agradecer toda la vida.
― De nada, ha sido un placer— ambos nos miramos con luz en nuestros ojos.
― Ahora vete, mi nieta debe estar clamando por tu atención
― ¿de verdad vendrás a verla?— pregunte mientras me acercaba para tomar una de sus manos
― Claro que sí, no me perdería su crecimiento por nada del mundo, debido a mi lejanía no vi con la atención que se merecía el de mi nieto por lo que con Reneesme intentare redimirme.
― Estaremos esperando para verte— me levante un poco y en un gesto que sabia no esperaba bese su cálida mejilla, ahora podía sentir la sangre correr por sus venas, es increíble lo que un corazón humano puede generar en el mundo.
― Adiós Bella y gracias por todo.
― Gracias a ti Carlisle, nos vemos— empuje mi silla hacia la puerta dejando atrás el sonriente y pacifico rostro de mi suegro quien al fin podía descansar en paz, ahora podría sanar sus heridas y tener la vida que jamás debió perder.
Abrí la puerta y Edward me esperaba de espaldas, se giro lentamente y me dio una sonrisa, no quise mirar sus rostro para que no viera la pena con la que salía de la habitación, lo que menos podía pensar es que Carlisle me ha hecho daño, al contrario, hoy he sido muy feliz gracias a sus palabras.
― ¿Cómo te fue?— me pregunto cuando íbamos avanzando nuevamente hacia mi habitación.
― Bien— respondí con un monosílabo
― ¿solo eso? ¿bien?
― Digamos que maravillosamente pero hubo algo que no esperaba.
― ¿Qué cosa?
― Tu padre va a marcharse— susurre, levante mi cabeza buscando algún sentimiento en la cara de Edward pero no pude ver nada, su vista seguía fija en un punto determinado— ¿no dirás nada?
― Es lo mejor Bella, es mejor que se vaya por un tiempo, cuando las coas se calmen… ya veremos.
― Edward pero…
― No Bella, por primera vez concuerdo con él, es mejor que nos deje en paz por algún tiempo, ya después tendremos tiempo para aclarar las cosas— me cruce de brazos algo enojada, si el supiera todo lo que su padre lo amaba, si tan solo lo hubiera escuchado tal vez tendría las ganas de hablar con él pero no era yo quien debía decírselo por lo que calle. Al llegar nuevamente a la habitación Esme sujetaba a mi pequeña entre sus brazos, Charly conversaba con Sue mientras que Kate le hacía gestos a mi pequeña hija
― No puedo creer que tenga una sobrina— dijo en cuanto me vio entrar
― Lo sé, yo aun no consigo procesarlo muy bien— agrego mi padre— pero estoy feliz, es mi primera nieta.
― Primera de muchos Charly— dijo Edward mientras me ayudaba a volver a la cama.
― Vamos Edward no volverás a Bella un conejo— bromeo Rosalie quien estaba en compañía de nuestro amigo Emmett.
― No pero no rechazaremos a ningún bebe que llegue
― Eso es verdad, si nos mandan cinco… cinco tendremos— sonreí.
― ¡esa es la actitud!— Edward sonrió y beso mis labios con dulzura.
― Bien, bien tortolitos ya nos vamos— todos comenzaron a despedirse, Esme le paso a Nessie a Edward y se acerco a despedirse.
― ¿Cómo te fue?— pregunto en un susurro
― Creo que bien pero por ahora no hablemos de eso, ya te enteraras.
― Está bien— me guiño uno de sus ojos y se alejo— pasare a ver como sigue Carlisle, ¿no sabes cuando le dan de alta?
― No, el doctor dijo que en unos días mas pero que debían evaluar su estado ya que su parto no había sido normal debido a lo que paso antes de él.
― Ya veo, bueno en todo caso nos estaremos viendo, vendré a visitarlos mañana
― Te esperaremos— le dije con una sonrisa.
― Nos vemos hijos míos, que pasen buenas noches
― Tu igual mamá— Edward beso su mejilla al igual que yo.
Edward cerró la puerta cuando todos se fueron, lanzo un enorme suspiro y se apoyo en una de las esquinas. Sus ojos mostraban un fulgor que me hizo recordar a Carlisle, Edward ahora tenía la misma devoción en su mirada, me hizo estremecer completamente, amaba a este hombre y creo que jamás podría dejar de hacerlo.
― Al fin solos— dijo con una sonrisa torcida
― Suena a frase de recién casados— sonreí de la misma manera.
― Sí, bueno la diré nuevamente cuando nos casemos por ahora estoy feliz de tener a mis chicas para mí, no he podido disfrutarlas en todo el día.
― Y nosotras no hemos podido abrazar a papá y darle las gracias por habernos salvado. No sé qué abríamos hecho si tú no llegas.
― No pensemos en eso Bella— se acerco para sentarse a nuestro lado, tenía a mi pequeña durmiendo plácidamente entre mis brazos— ahora tenemos a nuestra hija con nosotros y eso es lo que importa, nada más.
― Ahora podremos ser felices.
― Sí, creo que los tiempos mejoraran ¿no crees?
― Estoy segura.
― En unos meses más tendremos que bautizar a esta pequeñita Reneesme Cullen Swan.
― Reneesme Carlie Cullen Swan, recuerda que ya tiene segundo nombre.
― ¿Carlie? Ah…— pensó unos momentos— es verdad, ¿tanto piensas que Carlisle se merece el segundo nombre de nuestra hija?
― Edward…— comencé con tono de reprimenda
― Ya está bien, no digo nada mas— levanto sus manos en señal de rendición.
― Sé que esto no es fácil para ti y creo que te costara un poco aceptarlo pero quiero a Carlisle Cullen en la vida de nuestra hija, quiero que algún día cuando tú y yo no estemos pueda contar con sus abuelos, sus tíos y toda nuestra familia.
― Si lo sé— suspiro— ya no diré nada mas, dejemos que el tiempo cure todo.
― Es mejor— acomode mi cabeza en su pecho, Edward paso su brazo por detrás de mis hombros y beso mi cabello.
― Que tranquilidad…— susurro mirando la inmensidad.
― ¡Edward!— dije de repente sobresaltándome— ¿le has avisado a Will?
― Claro que si, el viejo Will está preparando la habitación de Nessie para cuando lleguemos, aunque por lo que me dijeron pasaras unos buenos días en el hospital
― Eso no importa, mientras ustedes estén conmigo todo está bien.
― Te amo Bella— levante mi rostro y sus ojos brillaron al hacer contacto con los míos— no sabes lo feliz que me haces mi vida, bendito sea el día que apareciste en la puerta de mi casa para cuidarme, ahora agradezco haber estado enfermo porque tú has hecho milagros en mi, eres un ángel.
― No Edward, solo te ayude a sacar la verdadera persona que eres, desde ahora en adelante Nessie y yo cuidaremos tu corazón, te amo.
Acercamos nuestras bocas y el solo roce me hizo estremecer, mi cuerpo reaccionaba como pólvora ante el fuego cuando él estaba cerca, Nessie se removió inquieta recordándonos que ella aun estaba con nosotros, nos separamos y miramos con devoción el pequeño cuerpo de nuestra hija que descansaba en mis brazos, desde ahora la vida iba a ser mucho mejor de lo que jamás imaginábamos.
Los días pasaron rápidos, Salí del hospital el mismo día que Nessie cumplió una semana de vida, los doctores dijeron que la pequeña estaba en perfecto estado al igual que yo, Carlisle aun seguía internado recuperándose del infarto. Al momento de llegar a la casa la paz que habíamos tenido se transformo en una locura, ser padre primerizos era toda una aventura pero por suerte teníamos a mucha gente que encanta nos ayudaba en todo lo que necesitáramos, Carlisle demoro alrededor de una semana más en salir, a penas puso sus pies fuera del hospital se despidió de todos en especial de Nessie.
― ¿A dónde iras?— pregunte mientras traían su auto a la entrada.
― Aun no lo sé pero no te preocupes que todo estará bien, ya te lo dije Bella ya todo paso— él no le había avisado a nadie que le dieron el alta, yo alcance a verlo justo en el momento que dejaba la habitación, le había traído a Nessie para que la viera. El chico llego con el enorme mercedes de color negro que aguardaba en los estacionamientos, Carlisle deposito su maleta en el asiento trasero y cerró la puerta— mi nieta es hermosa, es la viva imagen de Edward.
― Si es preciosa, tiene mucho de los Cullen.
― Eso es bueno, el corazón de mis hijos es algo digno de heredar, te lo aseguro.
― Cuídate mucho— le pedí, levanto su vista y me sonrió.
― Lo hare, prometo venir a verla seguido— lentamente se acerco y beso la cabecita de la bebe, sus labios siguieron a hacia donde estaba yo y deposito un beso en la misma parte que a mi pequeña— gracias por todo Bella y cuida de mi familia
― Lo hare, vuelve pronto.
― Nos vemos
― Nos vemos.
Subió a su auto y así fue como abandono nuestras vidas por un tiempo, el hombre con el corazón mas frio y más duro se iba hacia su redención con el alma llena de amor y paz hacia su familia, no hay ningún corazón que sea tan duro como para no llevar amor en el, todo el mundo tiene aunque sea un pequeño sentimiento de calor entre sus entrañas así es como Carlisle resurgió y volvió a nacer pero ahora lo hacía del amor, aquel hombre que alguna vez hizo daño a su familia quedaba en el pasado, este nuevo Carlisle Cullen era una persona que deseaba ser aceptada por los demás pero solo el tiempo dirá si su familia lo puede perdonar.
Dos meses después…
― ¿Edward?— susurre en la oscuridad— ¿Edward?— volví a decir pero nadie contestaba.
Levante mi cabeza y la oscuridad de la habitación fue lo único que me recibió, mire hacia las ventanas y la noche estaba cubriendo el cielo de la enorme ciudad de Chicago. La cama estaba desecha en el lado de Edward y no parecía estar en el baño porque la luz estaba apagada, dirigí mi mirada hacia la puerta y estaba abierta, me levante de la cama y tome la bata de seda que siempre dejaba en la orilla. La enorme misión que ahora era nuestra casa estaba cálida por la chimenea que siempre estaba encendida. Camine hacia la puerta y desde el umbral pude ver un hilo de luz que provenía desde la habitación de Nessie, lentamente me fui acercando, desde el umbral de la puerta se escuchaba una suave melodía que provenía de la caja de música. (.com/watch?v=v9RURifrdS0&feature=related)
Edward al momento de llegar a la casa le había regalado a Nessie una caja de música pero no era cualquiera, aquella había sido de él cuando pequeño y era la misma con la que Carlisle los arrullaba, tenía una melodía hermosa y muy dulce, Nessie al igual que Edward se tranquilizaba con esa música y ya era costumbre para mi futuro marido arrullar a nuestra pequeña con aquella canción. Edward estaba de pie sobre la alfombra alumbrado solo con la luz de la lamparita y de la luna que se colaba por entremedio de las ventanas. Su cuerpo se mecía al ritmo de la música, me pare en el umbral a observar la imagen que cada vez me sobrecogía mas, el torso desnudo y blanquecino de Edward se confinaba con la dulzura de la imagen.
― Duérmete mi pequeña— le susurraba al momento de besar su frente, mi pecho se contrajo al punto de hacer salir unas lagrimas de mis ojos— duerme para que no despertemos a mamá, ella está cansada ¿sabes? Debemos dejarla dormir— las ganas locas de abrazarlo y besarlo fieramente se mitigaron por la criatura que llevaba en sus brazos, en vez de eso camine lentamente hacia donde estaban ellos, pase mis manos por su cintura y me pegue a su espalda— ¿bella? Pensé que estabas dormida.
― No podía dormir, creo que necesito un arguyo de papá— sonreí
― Entonces ven aquí— Edward tomo a Nessie y la apoyo en uno de sus hombros, la pequeña dormía plácidamente sobre la piel desnuda de su padre, a pesar de solo tener dos meses mi hija ya mostraba preferencia por estar con él, siempre que quería dormir era en los brazo de Edward en donde se acomodaba mejor. Paso su enorme brazo por mi cintura y me pego a su pecho, con la otra mano sujetaba a la bebe.
― Te amo tanto Edward Cullen— susurre contra su piel
― Y yo a ti Bella, tu y Nessie son lo mejor que podría haberme pasado en la vida.
― Estaremos juntos por siempre mi amor.
― Claro que si, juntos por siempre.
La vida puede ser muy esquiva y no darnos lo que queremos, el dolor, el sufrimiento y cualquier sentimiento terrible que llegue a tu vida se puede esfumar con este momento. Mi vida ha sido así un camino lleno de espinas y sufrimientos que se vio recompensado el día que conocí a Edward, en ese momento mi destino cambio, ese duro y frio corazón que alguna vez tuvo ahora era una antítesis, Edward Cullen y Carlisle Cullen poseían aquellos corazones llenos de dolor y sufrimiento que se recubrían con la capa de hierro casi impenetrable, ahora esos son recuerdos vagos de un pasado que esta sanado y a puertas de un futuro totalmente prometedor.
La historia, la vida y el destino fueron cambiados, lo que resta ahora es quedarme con ellos, a su lado siempre, estar solamente para Cuidar su Corazón. 

viernes, 21 de octubre de 2011

Cuidando tu Corazón

Capítulo 10:

Alma al Descubierto

— Esme escúchame— pidió Carlisle a los segundos después, todo el salón seguía congelado, la expresión de Esme era de horror.

— ¡no!— dijo de repente, di un respingo al ver la fría mirada que reemplazo a la antigua expresión— Aro ¿Qué significa todo esto? ¿es por esto que me llamaste?— de pronto el aire se cargo y toda la tensión se evoco en una sola persona

— ¡maldito infeliz!— grito Carlisle con odio en sus palabras, se abalanzo contra Aro para propinarle un golpe pero su embestida fue detenida por Edward quien se puso en frente, la mirada que le dio Edward no fue mejor que la de Carlisle, ambos morían por darle su merecido al cobarde de Aro.

— Si Esme, hay muchas cosas que tienes que saber

— ¡no te atrevas!— grito Carlisle forcejeando con los brazos de Edward

— Cálmate papá, ya basta— le dijo dándole un remesón, ambos se miraron pero no pude ver el contenido de aquellos ojos, Carlisle se sosegó por unos momentos los que Aro aprovecho para hablar

— Quiero que sepas Esme que esto lo sé desde hace algunos meses, mi madre me conto que mi verdadero padre era Carlisle Cullen— el rostro de Esme nuevamente se puso pálido, cerró los ojos y se apoyo contra el marco de la enorme entrada

— Esme yo puedo…

— Cállate, no quiero escucharte— respondió con un gélido tono, mi piel comenzó a sentir lo frio que se estaba poniendo el ambiente a su alrededor, millones de sentimientos habitaban en aquella habitación pero ninguno era cálido como el amor que sentía por algunas de esas personas.

— Mamá tienes…

— Tú no te metas Edward— era la primera vez después de tanto tiempo que sentía la dura al referirse a su hijo, todo el amor que ella profesaba parecía haber quedado cubierto por lo que sentía en este momento. Mis pies oscilaban entre donde estaba y hacia el interior del salón pero ¿Qué conseguiría metiéndome en medio? Edward se preocuparía porque saliera lo más rápido posible del salón y se desconcentraría de lo que realmente sucedía, puse mis pies nuevamente en el antiguo lugar y espere a que la escena se diera sin mi intervención.

— Mamá no te precipites en lo que vas a hacer o decir

— ¿Por qué no dejas que ella decida? ¡eres un completo imbécil! ¿sabes porque esto sucedió así? ¡porque siempre la consideraste un infante! ¿eres tan estúpido como para no darte cuenta de que es una mujer adulta?

— ¡cállate mal nacido!— bramo Edward con furia, sus ojos centellaban odio hacia el hombre que tenía en frente.

— Dime Aro ¿Quién te dijo eso?

— Mi madre— respondió el hombre con convicción— ella me confesó que el padre que siempre había pensado como mío no lo era y que pertenecía a otra familia, en primera instancia pensé que ella me estaba tomando el pelo pero luego con miedo me dijo que no, era cierto y ella no había hablado por miedo a las repercusiones.

— Sin duda una mujer inteligente— agrego Carlisle con sarcasmo

— No me interesa lo que digas Carlisle, yo quiero mis exámenes de paternidad, quiero comprobarte con hechos que eres mi padre— el rostro de Carlisle se oscureció.

— Ya te lo dije Aro, yo no soy tu padre

— ¡maldito seas! Estas evadiendo tu responsabilidad— grito Aro

— No lo hago, créeme que si tuviera alguna convicción de que fueras mi hijo no estaría diciendo esto— sus ojos demostraron la verdad que había en ellos, creo que por un instante pude ver el alma de Carlisle Cullen pero su expresión rápidamente fue reemplazada por la frialdad de sus gestos.

— ¿Por qué lo dices Carlisle?— pregunto Edward quien estaba entre los dos, sus ojos miraban a sus padres, su cuerpo estaba tenso y a simple vista se podía ver que esperaba que en cualquier momento se desatara la batalla.

— Pensé que jamás tendría que contar esto pero lo hare por el bien de todos— comenzó cerrando sus ojos y bajando la mirada, pasaron unos segundos y miro directamente a su acusador a los ojos— tu madre no era una mujer de bien Aro.

— Eres un desgraciado— murmuro con desdén

— Yo no fui el único con el que se acostó, lamentablemente tu madre tenía una reputación muy marcada en nuestro circulo, cuando tu padre salía de viaje ella se iba a meter a la cama del primer hombre que se le pasara en frente

— ¡eso es mentira!— grito el hombre con una cuota de dolor.

— No lo es— insistió Carlisle— no creas que me alegra decirte esto, era la última opción que había contemplado pero en vista que ya has destapado la olla no veo razón para seguirlo ocultando

— Esa no es una excusa Carlisle— lo increpo Esme— tú no puedes decir así nada más que el no es tu hijo, debes hacerte un examen para comprobarlo— la frialdad de sus palabras me caló hasta los huesos.

— No necesito un papel que me lo confirme, ese no es hijo mío

— ¡eres un maldito! ¡cómo puedes negarme así!— en sus ojos se podía ver el dolor que pasaba por su alma, a él realmente le importaba saber su procedencia, su madre quien había sido una libertina no midió las consecuencias al decirle que Carlisle era su padre.

— ¡no te estoy negando! Yo no tengo la culpa que tu madre sea una puta— lo señalo a viva voz.

— Eres un demonio Carlisle— lo increpo nuevamente Esme quien despertaba de un trance— primero nuestros hijos y ahora…. Y ahora Aro, no puedo creer que seas hombre así, ¡yo te amaba Carlisle! ¡te amaba! ¡pensé que eras feliz a mi lado!— la rabia que había contenido con maestría se desato de repente, sus labios escupieron todo el odio que había para aquel hombre dentro de su corazón— esta fue la gota que rebalsó este vaso, desde hace mucho tiempo guarde la esperanza de que volvieras a ser un padre ejemplar y un modelo para tus hijos pero veo que eso está muy lejano ya que nunca lo fuiste ¡eres un impostor!— grito con dolor— ¿sabes qué? Me alegro que esto haya pasado, así de una buena vez me di cuenta con el engendro que estaba casada, jamás te voy a perdonar esto Carlisle, creí que jamás lo diría pero no quiero volver a verte por el resto de mi vida. Quiero el divorcio— sentencio con lagrimas corriendo por sus mejillas.

— Esme no puedes…

— Si puedo, claro que puedo, jamás volveré a confiar en ti. Aguante años de desprecios hacia Edward y Alice cuando murió Níkos, pensé que tenías dolor que estabas mal pero ¡no hacías nada más que revolcarte con una puta!

— Me tienes que escuchar— se acerco a ella y la tomo por los brazos, Edward intervino de inmediato separándolos, Carlisle estaba segado, sus ojos estaban negros y llenos de odio hacia el hombre que había desatado el infierno en sus vidas

— No lo hare, desde ahora tu y yo nos veremos con nuestros abogados de por medio, esto se acabo Carlisle, los años de dolor ya terminaron, no seguiré viviendo en tu mentira de una familia feliz. Gracias a lo perverso que eres has destrozado toda una vida, suéltame— le dijo antes de que el la tomara de una mano— no me toques— lo alejo sin pudor.

— Mamá espera— le pidió Edward mientras ella iba saliendo de la habitación.

— No Edward— se detuvo— y antes de que me vaya— giro su cabeza y observo a Carlisle quien la miraba consternado— será mejor que te hagas esos exámenes porque soy capaz de demandarte para que te los hagas.

Un nuevo silencio acompaño la salía de Esme, sentí minutos después el chirriar de las ruedas de su coche. Nuevamente la escena se congelo, Carlisle apretó sus puños y bajo su mirada hacia la punta de sus pies, Edward quien aún procesaba lo que había pasado fue el primero quien hablo.

— ¿estás feliz?— le dije dirigiéndose a la persona que menos pensé, sus ojos penetraban el cuerpo de Carlisle— ya has conseguido destruir esta familia y tu— miro a Aro— lárgate de mi casa, no quiero que vuelvas a pisarla nunca más.

— No lo creo hermanito, te aseguro que nos veremos pronto en tribunales— sentencio el hombre antes de salir de la habitación. Un nuevo silencio se extendió entre los dos.

— Edward…— llamo Carlisle a quien por primera vez lo escuchaba llamar a su hijo con un tono de propiedad.

— No Carlisle, yo no te escuchare, para mí estas muerto desde el día de hoy, esto es más de lo que cualquiera puede esperar. Mi madre quedo destrozada y yo te lo advertí, entre ella y tú la escojo ella. Yo se que…

— ¡Tú no sabes nada!— le grito con furia— no tienes idea…

— ¿Qué cosa? ¿acaso no se lo es ser fiel? ¿tener una familia? ¿amar a mi esposa y no engañarla? Claro que lo se Carlisle pero te aseguro que no fuiste tu el que me inculco el valor de la lealtad. No eres más que una portada, siempre te escudas en la fachada de hombre y no eres más que una rata traicionera.

— ¡no te permito que me insultes!—bramo con furia mientras avanzaba a zancadas hacia Edward

— ¿oh qué? Ya no tienes con que amenazarme Carlisle, resulta que tu "dominio" sobre mi ya se termino, Estas acabado Carlisle, no eres más que un hombre solo que se quedo sin nada en esta vida, te compadezco— Edward suspiro— ahora lárgate de mi casa y espero no verte mas, espero que algún día encuentres la paz… ojala que mi mamá pueda perdonarte el daño que le has hecho.

Dichas estas últimas palabras Edward abandono el salón dejando a Carlisle solo, no pasaron muchos segundos y el también dejo la habitación. Esto no podía terminar así, si dejaba que él se fuera y ellos se distanciaran jamás podría volverlos a juntar, ahora a Esme poco le importaba pero yo no iba a desistir. Tom aire y espere a que Carlisle saliera completamente de la casa, fui hacia el buró en donde James guardaba las llaves de los coches y tome un al azar, sigilosamente me fui por otro corredor hacia los estacionamientos, mire a mi alrededor y habían cuatro autos, dos camionetas Land Rover, un Mercedes y un Volvo plateado. No pude evitar sonreír ¿Cuándo Edward se había comprado este volvo?, del tiempo que llevaba viviendo en la casa jamás me había fijado que además de el ejercito de autos que tenia poseía un Volvo. Presione la alarma y para mi sorpresa se encendieron las luces del auto plateado, Corrí hacia él, tenía que darle alcance a Carlisle esto no podía acabar así.

Salí de los estacionamientos justo cuando el coche de él iba doblando en la esquina, apreté el acelerador y comencé a seguirlo ¿A dónde se iba a dirigir? ¿Iría al hotel a tratar de hablar con Esme? No tenía ni la menor idea. Su dirección cambio y su destino fue el lado más apartado de la ciudad en donde se podían ver las montañas, en mi vientre Nessie parecía tener una fiesta se movía de un lado hacia otro dándome pequeños malestares.

— Vamos cariño, quédate quietecita mi amor. Tenemos que intentar salvar a esta familia Ness, debemos hacerlo por Papá— mi hija quien parecía escuchar todo lo que yo le decía lentamente fue calmando su ritmo, mi estomago era un enorme impedimento para conducir pero debía hacerlo, solo esperaba que ningún policía me detuviera porque si no sería el fin de mi misión.

Los autos avanzaban a gran velocidad, mi frente comenzaba a mostrar signos de la enorme tensión que tenía en mi cuerpo, mi frente se perlo con sudor y mis manos estaban resbalosas, Carlisle parecía no querer detenerse, su auto seguía avanzando hacia las entrañas de esta ciudad, ya podía ver bosques y lugares apartados ¿A dónde quería ir? Cuando ya llevábamos más de media hora en la carretera tomo una desviación, era una especie de camino que subía a una pendiente, tome la misma dirección que él y comencé a subir, debo reconocer que el paisaje era maravilloso, el olor a pinos silvestres y vegetación era envolvente. Mire hacia mis lados y en vez de sentir miedo, tenía una paz en mi corazón que estaba aligerando la tensión, este lugar tenía algo muy especial y estaba segura de que Carlisle no había venido aquí solo por manejar a algún lado. Su velocidad comenzó a bajar por lo que baje la mía también, en una vuelta se me perdió de vista, tranquilamente y sin subir nuevamente la velocidad avance. Baje el vidrio y pude sentir como apagaba el motor del vehículo un poco más allá, antes de dar la vuelta me baje y comencé a caminar, las cosquillas de mi espalda se habían acrecentado a niveles alarmantes.

― Nessie aguanta un poco mas— le susurré mientras me acariciaba mi vientre— ayúdame a que tu abuelo sea parte de nuestra familia. Quédate tranquila hija y dame la fuerza para poder vencer a este corazón— Mi celular comenzó a vibrar con furia en el bolsillo de mi chaquetilla, debía de ser Edward, ignore el vibrador y respire.

Me di ánimos y comencé a caminar, cuando el paisaje quedo al descubierto pude ver una impresionante imagen. El valle de pinos se extendía majestuoso ante mis ojos, el verde de aquellos enormes monumentos naturales daban un realce único al paisaje, el olor y la tranquilidad que se respiraba aquí era increíble, sin duda este era un lugar que tenía algo. Me acerque lentamente, tenía miedo, sentía el pavor recorrer mi cuerpo, el podría rechazarme enseguida y mandarme al diablo pero confiaba que al menos escuchara mis palabras. Mire su figura por la espalda y reconocí de inmediato la estampa de Edward, ambos tenían un porte magistral que superaba a cualquiera, su refinamiento y todo lo que conlleva ser un inglés se derramaban por sus poros, Carlisle era un hombre increíblemente apuesto pero todo lo que tenia adentro estaba muerto o eso era lo que pensaban todos, a pesar de todo yo tenía fe, tenia esperanza, ese corazón no nació negro como todos dicen, el era bueno y eso es precisamente lo que intentare sacar ahora. Su mano sujetaba su brazo izquierdo, se acariciaba la parte de arriba como dándose un conforto.

― Aun no entiendo porque me seguiste— dijo de repente haciéndome dar un respingo, intente modular mis palabras pero el miedo me hizo su presa en ese momento, estaba en frente de un hombre que no sentía como cualquier persona.

― ¿te diste cuenta?— le pregunte cuando por fin pude abrir mi boca y recuperarme de la sorpresa

― ¿por quién me tomas?— me respondió en el mismo tono— claro que me di cuenta, no eres una persona que pase desapercibida con ese tremendo vientre— susurró aún mirando el valle, una punzada me recorrió mi barriga, si quería "batallar contra su alma" tendría que aguantarme insultos aún peores que este.

― Te seguí porque quiero hablar contigo, quiero que…

― ¿Qué te diga lo que pienso? Tu y yo no somos muy cercanos como para que te cuente todo lo que me pasa

― No quiero que me cuentes de tu vida, quiero…— tome aire para decirlo— quiero acercarme a ti Carlisle— dije al fin, el soltó una risa aún mirando hacia adelante.

― Eres increíble ¿sabes? Primero pensaba que eras una caza fortunas, después una arribista y ahora ¿debo agregar que eres una ilusa?

― Puedes hacerlo porque a mí no me importa lo que tú pienses de mí. Mientras Edward sepa quién es la mujer que tiene al lado yo estaré feliz— se giro un poco y me miro con la enorme intensidad de sus ojos, aquellos brillaban con fulgor como jamás los había visto brillar

― Me has recordado a alguien— sus ojos de repente se apagaron y volvieron a ser grises astros que adornaban su cara

― ¿ha Esme verdad?— pregunte acercándome un paso más adelante

― Sí, mi mujer tiene tu mismo corazón, es capaz de luchar por los sentimientos de los demás sin esperar nada a cambio— él ni siquiera se estaba dando cuenta pero solo estaba abriendo su corazón, vamos Nessie yo se que nosotras podemos.

― Yo quiero pelear por sus sentimientos, te seguí porque quiero saber ¿hasta cuándo estarán distanciados?

― Eso no es de tu incumbencia— el tono gélido que ocupo para decirlo aplaco cualquier esperanza que pudiera tener

― Níkolas no va a volver Carlisle, el ya no está entre nosotros

― ¡Cállate!— grito con una cuota de histerismo, sus ojos parecían rojos, estaba reviviendo el dolor de hace algunos años— no oses nombrar a mi hijo

― Lo hago ¿sabes porque? Porque aquí aún tienes a dos hijos mas ¿crees que a Níkos le habría gustado que dejaras de lado a Edward y Alice?— no respondió— no lo creo, ustedes se amaban Carlisle, tú eras un excelente padre no…

― ¡tu no sabes nada!— grito desgarrando cada palabra, apretó sus puños conteniendo lo que yo quería sacar, tenía que salir ese dolor para poder seguir adelante

― ¡claro que lo sé!— le grité en el mismo tono— se que tienes a unos hijos maravillosos que estas desperdiciando ¡eres un imbécil!— le grité con rabia— Edward aún te ama Carlisle, aunque diga lo contrario y podría apostar lo que fuera a que tu también lo haces.

― ¡tu…!— grito en un estado de locura temporal— no tienes idea— mire sus ojos y vi las lagrimas que estaba conteniendo, por un momento mi corazón se detuvo, el tenia un corazón tan frágil como cualquiera de nosotros— no sabes lo que fue perder a mi hijo…— su boca temblaba a tal punto que toda su mandíbula acompañaba al movimiento.

― ¡claro que lo sé! ¿Crees que no he sentido miedo de perder a mi bebe?

― No compares, cuando nazca te darás cuenta— se quedo en silencio y comenzó a hablar— mis… mis hijos son lo mejor que me ha pasado en el mundo, Esme y mis tres pequeños son lo más valioso que tengo en la vida…— susurró, le costaba mucho expresar sus sentimientos pero esto era un gran avance— cuando Níkos nació pensé que todo era perfecto, amaba a Esme como a nadie en el mundo y no único que deseaba era estar con ellos, luche muchos años para poder darles una estabilidad. Mi hijo fue creciendo y con el paso del tiempo llego Edward— sus ojos volvieron a brillar con fulgor— él fue el más pequeño por mucho tiempo por lo que, debo reconocer, siempre hubo un cariño especial hacia él. Edward hizo que viera diferente la paternidad.

― ¿Por qué?— pregunte de repente con curiosidad

― Porque…— se quedo callado unos momentos— Edward es el chico con mas buen corazón que he conocido, mi hijo— lo llamo por primera vez en un tono paternal— siempre fue un chiquillo excepcional, por cosas ínfimas me sentí orgulloso a lo largo de su infancia, todos los hijos son especiales pero Edward va mas allá— anhelaba tener una cámara para grabar este momento, como él estaba de espaldas me gire y nadie nos observaba, moriría porque mi novio escuchara con el amor que su padre hablaba de él— es por eso que supe de inmediato que Aro no era nada mío, mis tres hijos tienen una escancia especial que los hace ser diferentes, estoy cien por ciento seguro que Aro no tiene relación conmigo.

― ¿Por qué escogiste este lugar para venir?— le pregunte después de un momento de silencio.

― Aquí es donde jugábamos cuando Níkos y Edward eran pequeños, los traía aquí para que respiraran aire puro, siempre quise criarlos en una casa de campo en donde le tomaran real valor a la vida pero no pude hacerlo como planeaba, lamentablemente tenía que trabajar en la ciudad.

― ¿Qué sucedió entonces cuando Níkos murió?— lancé la pregunta esperando que me tirara una blasfemia o algo peor, en cambio, su cuerpo se tenso y nuevamente vi el dolor aflorar por sus poros.

― Ese día… Níkos me aviso que iba a salir, yo le pregunte a donde iba, típicas preguntas que hacemos los padres cuando tu hijo va a salir. El me dijo que celebrarían su graduación y que debía ir a esa fiesta, yo por supuesto accedí, el se estaba graduando y tenía derecho a celebrar su triunfo con sus amigos, lo que nunca me imagine es que ese día Edward también iría con él. Níkos y yo siempre fuimos cercanos, el era mi sucesor en el imperio Cullen por lo que debía prepararse aún mas. Siempre supe que Edward resentía que yo pasara más tiempo con Níkolas que con él o con Alice, incluso hacia lo posible por llevarlos de viaje o hacer cosas juntos nunca fue mi intensión dejarlos de lado, los tres eran tan importantes, más que cualquier otra cosa en el mundo. Cuando Níkolas se fue tuve un mal presentimiento, Esme me dijo que estaba sobreactuando y que era la emoción de que Níkos había terminado la universidad. Yo como siempre le hice caso, ella conocía a los chicos y sabía que jamás harían algo malo.

― ¿sabías esa noche que Edward fue con su hermano?— el negó— ¿te enteraste en el hospital?

― Si— se quedo en silencio— cuando nos llamaron para decirnos que Níkos estaba en el hospital sentí mi pecho dejar de respirar, los hombres siempre decimos que son reacciones femeninas pero no ha sensación más horrible la de saber que tu hijo está con peligro de muerte. Es día fue terrible, con Esme corrimos al hospital olvidándonos de todo, cuando íbamos en el auto llamamos a Annie y le pedimos que le avisara a Edward. Mientras me estacionaba en la urgencia Annie me llamo de vuelta. Aun puedo recordar con claridad ese momento.

— Sr. Cullen— grito la mujer por teléfono

— ¿Qué sucede?— pregunte poniéndome más nervioso al escuchar el tono de su voz.

— Edward no está en su cama, ni siquiera esta desarmada, el no está en la casa.

Su voz sonó a lo lejos, mi cuerpo pareció abandonar el auto y subir hacia un estado de completa incertidumbre, no sabía dónde estaba, ni siquiera podía recordar mi nombre, lo único que pude hacer fue recordar los rostros de mis hijos y sentir miedo, el peor miedo que jamás sentí en mi vida. Por un momento la voz de Esme entro en mi cabeza haciéndome reaccionar, solté instantáneamente el teléfono y mi expresión se torno ausente.

― Carlisle ¿Qué sucede?— me pregunto con lagrimas en sus ojos— ¡Carlisle!— grito haciéndome respingar

― Edward… el no está en casa

― ¿Qué?— pregunto de repente— ¡oh por dios!— grito y salió del auto corriendo, yo la seguí de inmediato, mi pecho dolía y sentía cada parte de mi cuerpo en tensión. El trayecto hacia el mesón no eran más de diez metros pero fue el momento más largo de mi vida, el no saber en dónde estaba mi pequeño me estaba destrozando lentamente.

― Me llamaron porque mi hijo está aquí, es Níkolas Cullen

― Déjeme revisar— dijo la encargada— si, está en la sala de Cuidados intensivos ¿son familiares del acompañante también?

― ¿acompañante?— pregunto Esme llevándose las dos manos a la boca— ¿Quién iba con él?

― No lo sabemos, es un menor de edad que no llevaba documentos. Ahí viene el doctor, el podrá darles más detalles.

― Buenas noches— nos saludo un hombre de capa blanca— ¿son familiares de Níkolas Cullen?— los dos asentimos— Srs. Cullen, acompáñenme por favor— el hombre se iba a girar para emprender el paso pero antes le agarre el brazo

― ¿Cómo esta mi hijo?— la voz que se escuchaba estaba trastornada

― Acompáñenme— volvió a decir, mi pecho estaba siendo apretado por una fuerza mayor, sabía que Níkos no estaba bien

Caminamos hacia una sala donde había sofás y maquinas de café, Esme tiritaba por completo por lo que la agarre de su cintura y la pegue a mi cuerpo. Temía la reacción que pudiera tener. El médico nos hizo sentarnos a lo cual ambos negamos, solo queríamos ver a Níkos.

― Srs. Cullen me temo que no tengo buenas noticias.

― Hable— le dije en un tono seco

― Níkolas se vio envuelto en un choque, ingreso a la urgencia en estado de ebriedad leve y con contusiones y golpes en todo su cuerpo.

― ¡no!— grito Esme

― El en este momento está en cuidados intensivos porque su estado es de extrema gravedad— mi corazón bajo su ritmo en ese instante— lamento decirles que estas horas son cruciales, si él no pasa buena noche…

― ¿Qué?— lo urgí— ¡dígame la verdad!— grité apretando la piel de Esme contra mi cuerpo

― Sr. Cullen, su hijo podría perder la vida— soltó cada palabra lentamente.

― ¡NO! ¡NO CARLISLE! ¡no! ¡mi hijo! ¿Dónde está?— pregunto mi mujer en un estado de histeria— dígame ¿Dónde lo tienen?— se soltó y se paro en frente del hombre rogando para que la dejara ir con él, en ese momento mire a mi mujer y por un momento racional pensé en mi actitud, no iba a sacar nada imitando a Esme o dejando salir el miedo y la preocupación que sentía. Mi cuerpo y mi mente tomaron una decisión, tendría que endurecer mi corazón, no podía dejar que Esme decayera, debía ser su apoyo.

― Tranquila— le susurré— díganos donde esta mi hijo, queremos verlo.

― Si pero antes de que se vayan quiero hacerles una pregunta, necesito que identifiquen al acompañante, el chico no llevaba identificación ni nada que pudiera decir su nombre. No sabemos nada de él, solo que debe tener aproximadamente entre unos catorce y diecisiete años. Necesitamos identificarlo para poder llamar a su familia.

― Está bien vamos— con la reseña que nos dio el doctor mi alarma se había vuelto a encender, Edward no estaba en la casa y si por obra de Dios no era quien estaba allí tendría que dejar a Esme en el hospital y salir por él, no quería dos hijos al borde de la muerte, claro que yo no sabía con que me iba a encontrar minutos más tarde.

― Este chico— hizo referencia el doctor en la puerta de la habitación— tubo también muchos golpes, el es el conductor del vehículo, a pesar de no haber tenido fracturas o contusiones graves como Níkolas se golpeo muy fuertemente la cabeza y está en un coma profundo.

― ¡dios mío!— gimió Esme— déjeme verlo, Dios...— jadeo Esme, tome su mano y abrimos la puerta, la habitación era cubierta por los rayos de sol leves que entraban en la pieza. Mis ojos se concentraron en un solo punto. Cuando vi el cuerpo de mi hijo casi sin poder reconocerlo sentí que mi vida se acababa, mi corazón se partió en ese mismo momento— ¡NO! ¡EDWARD! ¡EDWARD!— grito nuevamente mi mujer, Esme corrió a la cama para abrazar a nuestro hijo

― ¿lo conocen?— pregunto el doctor asombrado, yo asentí.

― Es mi otro hijo

― Dios mío— soltó el doctor— Sr. Cullen…

Miraba a Carlisle mientras contaba el relato y con asombro vislumbraba las expresiones de su rostro, eran tan humanas… jamás había experimentado la sensación de disfrutar viendo emociones reflejadas en los gestos. Carlisle sentía realmente la partida de Níkolas y podía ver con emoción que Edward era muy importante para él. Mi celular vibraba cada cinco minutos, lo sujetaba con una de mis manos en el bolsillo, estaba segura de que Edward tendría que estar dando vuelta la ciudad para encontrarme. Volví a ignorar el móvil y seguí mirando a Carlisle.

― ¿Qué paso después?— le pregunte cuando se quedo en silencio

― Tú debes saber esa parte, Edward no despertó hasta un mes después, Níkolas falleció ese mismo día, jamás volvió a abrir sus ojos.

― ¿Por qué quisiste matarlo cuando despertó?

― ¿matarlo?— sonrió— reconozco que ese día me eseguesi con mi actitud, estaba pasando por el peor momento de mi vida, perdí a uno de mis hijos y el otro ni siquiera sabía si iba a despertar. Dolía como jamás había pensado, todos los días íbamos con Esme a ver si Edward mejoraba, pasábamos noches en vela cuidando de él y rogando para que volviera a la vida. Mi dolor me jugó una mala pasada y ahí fue cuando mi vida se volvió lo que es ahora, un maldito hoyo negro del cual no he podido salir, mi corazón se cerró y decidí ser fuerte para soportar a Esme y darle estabilidad nuevamente a mi familia, era mi deber, debía hacerlo. El día que mi hijo despertó sentí rabia, sentí dolor, estaba cegado por el odio que tenía con todos, podría adjudicar esa reacción a una locura temporal, ni siquiera sabía lo que estaba haciendo hasta cuando me sacaron de encima de él. Desde ese momento decidí no acercarme más a Edward.

― ¿Qué? ¿pero porque?— pregunte con una duda gigantesca.

― Porque…— se acaricio el brazo y soltó un jadeo—¡auch!

― ¿Qué sucede?— me acerque rápidamente y le tome el brazo— ¿te sientes bien?— le pregunte aunque sabía que no era una respuesta favorable, su expresión estaba deformada por el dolor

― Si…— susurró— solo me duele el brazo, pasaron unos minutos y rápidamente volvió a estar bien— ya paso…— dijo mirando curioso mis manos que aún estaban en la zona afecta de su dolor.

― ¿Por qué te alejaste de él?— pregunte para retomar la conversación, estaba a solo un paso de él, me miro con sus enormes y brillantes ojos.

― Porque lo amaba tanto que sentí pánico de perderlo— la confesión que fue hecha por sus labios me dejo atónita, estaba parada en el medio de un mirador con mis pies clavados en el suelo, el viento mecía mi cabello y el vestido que tapaba mi enorme vientre.

― ¿lo amabas?— le dije— siempre lo hiciste— susurré…

― Jamás me perdonare por lo que paso con Níkolas y muchos pensaran que no tengo perdón por lo que hice con Edward pero fue tanto mi dolor que no lo supe llevar y lo evoque de la peor manera, alejando a la única persona que me podía sacar de este estado. Sé que es a los ojos de los demás una excusa pero las maneras de sobrellevar el dolor son diferentes en cada persona, la depresión, la fatiga y muchas cosas más son maneras de expresar el dolor que sientes por perder a alguien que amas, la mía fue alejar a la persona que más quería y encerrarme en mi coraza.

― Le has hecho mucho daño— le susurré con mis ojos derramando lagrimas

― Lo sé y es por eso que jamás podre pedir su perdón, nunca lo intentaría ya que hice tan bien mi trabajo que ahora mi hijo me odia cada día más.

― El no te odia— sabia que muy dentro de su corazón el aún guardaba amor por su padre, por lo viejos tiempos al menos.

― No trates de convencerme— se giro hacia el peñasco y observo la lejanía— Edward podría matarme y yo no lo culparía de nada, yo fui el que origino su odio y ¿sabes? No me arrepiento, el día que a él le pase algo podre sufrir nuevamente en silencio

― ¡ERES UN IMBECIL!— le grité con mis puños apretados y soltando la rabia que me daban sus palabras— eres un completo y maldito imbécil, no me interesa lo que pienses de mi después de esto. ¡Jamás te voy a perdonar que no luches por Edward! ¡no te mereces tenerlo como hijo! El es la persona más buena que conozco, jamás podría odiar sinceramente a alguien ¡hasta podría jurar que no odia al maldito de Aro!, Edward es un hombre de buen corazón y sé que algún día podría perdonarte, las cosas no serán como "la familia feliz" pero comencemos con algo ¡no seas un estúpido! De verdad pensaba que Carlisle Cullen era un monstro ahora me doy cuenta que eres un ¡MALDITO COBARDE!— el grito hizo eco en todo el valle, la expresión de Carlisle era seca y fría.

― Basta— dijo de repente intentando detener mi avalancha de insultos

― No voy a parar— le respondí con voz segura— esto se termina acá, no dejare que mi hija nazca en una familia enfrentada por el dolor y los sentimientos no expresados— sus ojos bajaron a mi vientre y por unos segundos me pareció ver algo que simulaba una sonrisa, mi corazón latió a prisa y Nessie se movió feliz dentro de mis entrañas.

― ¿Qué es?— pregunto de repente

― ¿Qué cosa?

― El bebe ¿Qué sexo tiene?

― Es una niña— la misma aparición que vi se hizo aún más presente, sus labios se curvaron.

― ¿Cómo se va a llamar?

― Reneesme

― ¿Reneesme?— enarco una ceja divertido— ¿juegas con los nombres?

― Me pareció lindo y a Edward también— el no dijo nada mas— no te rindas Carlisle, no abandones a tu familia, el problema con Esme no es algo de mi incumbencia y créeme que no me voy a entrometer pero no te alejes de tus hijos, ahora menos que nunca.

― Ya es tarde para mí…

― ¡maldita sea!— grité exasperada— ¡eres peor que Edward! ¡eres el hombre más terco que he conocido! Reacciona Carlisle, tienes dos hijos, pronto tendrás una nueva nieta… vuelve a la vida Carlisle, aún estas a tiempo.

― No Bella— dijo en un tono neutral, era la primera vez que me llamaba por mi nombre, el solo escucharlo me hizo estremecer de felicidad— mi vida ya no tiene sentido, lo único que me queda esperar es la muerte, creo que en el infierno podre pagar a gusto todas mis culpas.

― Dios mío, de verdad que eres ¡terco!— grité bufando.

La vida es algo que jamás comprenderé porque cuando pensé que todo estaba perdido y que la situación se iba de mis manos, creo que alguien escucho lo que pensaba, Níkolas… ayúdanos.

― ¡Ah!— volví mis ojos a Carlisle quien se sujetaba fuertemente el pecho

― ¿Carlisle?— corrí hacia donde estaba el, cayó de rodillas al suelo jadeando— ¡Carlisle!— le grité para hacerlo reaccionar, su rostro estaba desfigurado por el intenso dolor que estaba sintiendo— ¿Qué te pasa? ¿Qué te duele?

― El… el pe… pecho… De... demoni...os— gemía entrecortadamente

― Maldita sea, estas teniendo un infarto

― ¡ah!— volvió a decir, segundos más tarde cayó al suelo y comenzó la etapa más crítica.

― CARLISLE— le grité, rápidamente mi mente se comenzó a enfriar y volví a ser la enfermera profesional que era— maldita sea…

Mis dedos rápidamente comenzaron a sacar sus ropas, la corbata y los primeros botones de su camisa, debía dejar su pecho al descubierto, me incline como pude y sentí que su respiración era muy leve y el ritmo de su corazón era casi nulo, el estaba muriendo. Con mis dedos temblosos saque mi celular y llame a la primera persona que se me ocurrió.

― ¡BELLA!— me grito a penas contesto— ¿Dónde demonios estas? ¡te he buscado por todas…!

― Edward estoy con tu padre— le dije presa de la desesperación— el está teniendo un infarto, se está muriendo Edward, se está muriendo— dejo de respirar unos segundos.

― ¿Dónde estás? ¡dímelo! ¿donde estas?

― Estamos en el lugar en donde los traía cuando pequeños, es como un mirador.

― Maldita sea estoy lejos de allí, me iré enseguida llegare pronto.

― Llama a una ambulancia y dale nuestras coordenadas, date prisa.

― Si, lo hare— cortamos y solté de inmediato el celular.

― Vamos Carlisle no te mueras— subí rápidamente mis puños y comencé con el procedimiento, tendría que hacerle RCP hasta que llegaran los paramédicos si no podría morir.

Mis manos tocaron su gélido pecho en donde se guardaba ese frio corazón. Entrelace mis dedos y comencé la compresión, el viento nos azotaba como látigo en nuestros cuerpos, mis manos hacían todo lo posible para mantenerlo con vida.

― No te rindas Carlisle— le decía mientras ayudaba a su corazón a latir— esto no es el fin, vamos tu puedes, no te rindas, de ahora en adelante tendremos un futuro todos juntos— mis manos cada vez iban más a prisa— juro que luchare para que todo vuelva a ser como antes.

Mientras le daba ánimos mi cuerpo comenzó a reaccionar por sí solo, Reneesme parecía sentir la tensión ya que mi vientre se puso duro y comencé a tener las peores molestias en estos ocho meses, mientras mis manos comprimían su piel mi cuerpo luchaba por contener las horribles y dolorosas contracciones que me azotaban.

― Ness… Nessie— gemí con dolor— vamos cariño ahora no por favor, debemos ayudar a tu abuelo ¡ah!— grité cuando el dolor vino nuevamente a mí, de pronto mis piernas sintieron una cálida humedad, mire hacia mis lados y la tierra rápidamente cambio su color y se convirtió en barro, había roto la fuente— demonios, justo tenía que ser ahora.

Intente aplacar mi dolor, pensé en cualquier otra cosa, mis manos aún seguían trabajando en el pecho de Carlisle, tenía que hacerlo, el debía vivir, había tanto que quería que viera, si todo salía bien el seria parte de nuestras vidas, estaba segura de ellos. Los segundos y los minutos corrían diez veces más lentos, mis brazos estaban molidos al igual que mi vientre, ya no sentía a Nessie moverse, podría estarla teniendo en este momento y no me daría cuenta.

― Maldita sea— gemí cuando sentí calambres en mis piernas y en mi barriga— Nessie resiste mi amor… papá viene a ayudarnos. A lo lejos comencé a sentir las sirenas de la ambulancia, mi vista se nublo por unos segundos, mis manos habían suavizado los movimientos, con dolor me agache a comprobar si estaba respirando, su corazón y su respiración gracias a las compresiones iban bien, ya no quedaba mucho Edward venia a salvarnos a los tres— eso es…— seguía comprimiendo— ya viene Carlisle, Edward ya viene por nosotros.

Unos tres minutos más tarde una enorme ambulancia y el Mercedes de Edward aparcaron a unos metros de nosotros, mire hacia su dirección él salió eyectado del asiento hacia donde estábamos.

― ¡Bella!— grito acercándose corriendo, el panorama no era alentador, Carlisle estaba inmóvil y muriendo, yo estaba casi coronando, tenía las peores contracciones de mi vida y mas encima estaba nadando en un charco de liquido amniótico.— ¡demonios! ¿Qué paso?— mi voz era débil, me sentía cansada y tenia muchísimas ganas de dormir. Sentí como unas manos mas fuertes retiraron las mías y como el pecho de Carlisle comenzó a ser tratado, los fuertes brazos de Edward me levantaron del suelo y me apartaron del lugar.

― Edward… Edward el bebe, Carlisle— decía incesantemente sus dedos pasaron por mi frente secando el sudor

― Tranquila mi amor, estaremos bien, le salvaste la vida Bella— yo solo sonreí y cerré mis ojos.

A lo lejos sentía como los hombres sacaban la camilla y conectaban a Carlisle a los monitores, las ruedas resonando en la tierra me hicieron reaccionar.

― ¿Cómo esta?— pregunte intentando ponerme de pie, Edward me sujeto de la cintura.

― No lo sé— un paramédico se acerco a nosotros.

― Sra. ¿se encuentra bien?— me preguntó y en ese momento nuevamente mi rostro se crispo.

― ¡Ah!— grité desgarrándome por dentro— tengo… tengo contracciones— dije a penas pudiendo modular.

― ¿estás teniendo al bebe?— me pregunto Edward nervioso, yo asentí con vehemencia.

― Debemos trasladarla al hospital señora— hizo hincapié el paramédico.

― Yo la llevare en el auto— le respondió Edward poniéndose en acción. Me tomo entre sus brazos y me llevo hacia el móvil, por encima de su hombro pude ver como metían a Carlisle en la ambulancia. Mi vista nuevamente se nublo pero ahora la oscuridad tapo todo completamente.

Sentía las manos de Edward sobre mi cara, la velocidad del auto y las bocinas de los otros. Mis ojos querían abrirse pero no podía, mi cuerpo se contraía mientras mi vientre seguía duro y miles de agujas parecían atravesarlo. En un momento nuevamente me sentí en el aire, la voz de Edward a lo lejos me indicaba que cambiábamos de ambiente, parecía tenso y preocupado, mi mente no podía dejar de pensar en Carlisle y Nessie, Níkolas… ayúdalos, cuídalos. De pronto mi vista nuevamente volvió, abrí mis ojos y estaba en una habitación completamente blanca, mire a mí alrededor y Edward estaba hablando con una persona conocida.

― Edward, Rosalie— susurré, ellos se percataron y acercaron rápidamente a donde estaba yo, mi mente me mando flashes de lo que había pasado, mis manos se fueron a mi vientre que aún seguía abultado por lo que Nessie estaba bien— ¿Carlisle? ¿Dónde está? ¿está bien?— le pregunte a Edward.

― Si mi amor, tu le salvaste la vida, el está bien. Se encuentra en cardiología en el piso de abajo.

― ¿y Nessie?

― Ella también está bien, aún no has dilatado lo suficiente por lo que no te pueden llevar a pabellón, alcanzaste a romper la fuente solamente.

― Qué bueno— cerré mis ojos y suspire.

― Eres una heroína Bella— me dijo Rosalie, la mire y tenía una enorme sonrisa en sus ojos.

― ¿Por qué lo dices?

― Lo salvaste y de todas las maneras en las que podías hacerlo ¿no es cierto?— ella me guiño un ojo sabiendo lo que más o menos sucedía.

― ¿ha despertado?— pregunte

― ¿Quién? ¿mi papá?, despertó un poco y lo más sorprendente es que te nombro pero volvió a perder el conocimiento, el está bien Bella, gracias a ti es que sigue viviendo— Edward sonrió.

― El… el tiene mucho que decir Edward, escúchalo… no te cierres— le pedí, mientras el observaba mi mirada un dolor que salió de repente me hizo arquearme en la cama— ¡Ah!— grité soltando todo lo que tenia dentro

― Maldita sea, Rosalie, llama al doctor.

― ¡Si!— grito Rose.

― Vamos cariño— me dijo Edward tomando mi mano y acariciando mi frente con la otra.

― Duele… pero podre hacerlo— beso mis dedos

― Sé que puedes, ya le salvaste la vida a Carlisle, ahora ayuda a nuestra hija a nacer.

― ¿Qué sucede?— dijo el doctor entrando en la habitación

― Tiene contracciones nuevamente— le respondió Edward, levanto la sabana y observo.

― Ya esta dilatada, debemos llevarla a pabellón.

― Dios mío— gemí sujetándome el vientre— Edward, mi papá, mi hermana. Avísales.

― Ya lo hice mi amor, vienen en camino.

― Esme— gemí cuando una nueva contracción me azotaba

― Tranquila ella está con mi papá ahora.

Asentí frenéticamente mientras me mordía el labio para no soltar las blasfemias que tenía que quería decir. Las enfermeras entraron y me comenzaron a preparar, la camilla en la que estaba se comenzó a mover, me puse hacia mi lado izquierdo para cuando me fueran a poner la epidural.

― ¿Qué sucede?— pregunto al voz de Esme, mire de reojo y ella venia corriendo hacia dónde íbamos nosotros.

― Bella ya esta dilatada, ahora la llevamos a pabellón.

― Bella, Hija— se acerco Esme— no te rindas Bella, yo se que tu puedes, le salvaste la vida a Carlisle Bella… eres mi héroe— sus lagrimas me hicieron emocionar por lo que deje salir el miedo que tenia mediante mis ojos.

― No lo dejes solo Esme, el te ama, ama a su familia— le dije ella me dedico una mirada que duro segundos pero que dijo todo al mismo tiempo.

― No lo hare— me grito mientras traspasábamos unas enormes puertas en dirección al quirófano, vi que Rosalie se quedo también junto a Esme y solo Edward seguía a mi lado. Entramos en la brillante y esterilizada habitación, me cambiaron hacia la camilla especial para partos y me hicieron sentarme. Mi vientre dolía mas que nada en el mundo.

― Me duele— gemí cuando ya no podía aguantar mas

― ¿no le van a dar nada?— pregunto Edward casi como dando una orden

― Lo siento señor— le respondió la enfermera— pero ya no alcanzamos el bebe ya está casi naciendo, usted— le dijo nuevamente a Edward— debe ir a cambiarse.

― ¿me puedo quedar?— pregunto atónito

― ¿Es el padre?— le respondió con una pregunta la enfermera

― Claro que lo soy— dijo casi indignado.

― Entonces vaya a cambiarse ahora porque este parto no durara mucho.

― Si… si está bien— asintió nervioso— Bella mi amor…

― Ve… ve, date prisa que no aguante mucho— le agite una mano en señal de despreocupación, el salió corriendo del quirófano mientras yo sentía que me partía en dos.

― Señora no puje aún— me indico la enfermera

― Si se que… no tengo que pujar— grité— pero no puedo aguantarlo

― ¡no lo haga! A no ser que quería que su bebe se le caiga al suelo.

― ¡Dios mío! ¡Dios mío!— decía sin parar, sentí las manos de Edward nuevamente tomar las mías y reconfortarme con sus caricias— Edward— gemía casi en susurros.

― Vamos Bella yo se que tu puedes, eres la mujer más fuerte que he conocido, esto no es nada— me dijo con una dulce voz, de pronto mis hormonas me jugaron una jugarreta.

― ¡como que esto no es nada!— grité con voz casi endemoniada— ¡me estoy partiendo en dos por todos los cielos!— una de mis manos alejo con fuerza bruta a Edward— aléjate— le grité ante su atónita mirada— tu tienes la culpa de todo esto, juro que…

― No haga promesas que no cumplirá Sra. Cullen, no se preocupe— dijo el doctor dirigiéndose a Edward— todas pasan por lo mismo, le jurara que no dejara que la toque por lo menos en diez siglos, es una especie de reacción frente al intenso dolor. Bien señora Cullen, es hora— se termino de poner los guantes y se acerco hacia mis piernas, tenía una a cada lado, intente no pensar en la idea de que estaba desnuda, mitigue mi vergüenza e intente preocuparme solo por mi hija.

― ¡ah!— grité con desgarro

― ¡Bella!— gimió Edward desde unos pasos más allá

― ¿Qué haces allá?— le pregunte casi bramando— ¡ven aquí inmediatamente Edward Cullen!— mi respiración paso a ser jadeante.

― Esta coronando— anuncio el doctor quien trabajaba en mi entrepierna— vamos señora Cullen, llego la hora ¡Puje!

Haciendo acopio de todas mis fuerzas comencé el trabajo de parto, ¡jamás me había dolido tanto! Pero tenía que hacerlo, Edward tiene razón, soy fuerte, yo puedo con esto. Intente pujar con todas mis fuerzas, sin poder evitarlo se me escaparon varios gritos de miedo combinado con el dolor que sentía, nada me importaba podrían estar matando pero lo que me interesaba era que mi hija naciera sana.

― ¡vamos Sra. Cullen! Ya no falta mucho— junte todas mis fuerzas para la que esperaba fuera la estocada final— ¡puje! ¡puje! ¡puje!— grito el doctor, mis manos se aferraban fuertemente a las de Edward, quien emocionado no paraba de acariciarme y de susurrarme cosas dulces al oído— ¡ahí viene!— grito en el momento que terminaba de hacer la ultima fuerza, caí exhausta a la camilla.

― ¿Cómo… como esta?— pregunte jadeante, mis parpados se cerraron solos.

― Venga cortar el cordón Sr. Cullen— sentí la voz del doctor, solté sus manos y me enderece para ver el momento más maravilloso del mundo.

La pequeña que estaba encima de mi vientre era mi Nessie, el bebe que tanto habíamos esperado, era pequeña pero hermosa, estaba cubierta completamente de sangre pero la pequeña mata de cabellos color chocolate me hacía presagiar que abría mas en ella de mi que de Edward. Él tomo con sus manos nerviosas las tijeras y corto el cordón, un llanto que resonó en toda la habitación me hizo sonreír abiertamente, estaba viva, ella había nacido bien.

― Un excelente trabajo Sra. Salude a su pequeña…— dejo la palabra en el aire, la puso en mi pecho y ahí fue cuando la vi por primera vez.

― Mi bebe, mi pequeña Reneesme—

― Esto es asombroso— dijo Edward a mi lado, mire su rostro y parecía no poder ocultar la emoción, beso con delicadeza mis labios y la cabeza de su pequeña hija— juro que las amare como nadie en el mundo

― Y nosotras a ti— le susurré, bese sus labios y mire nuevamente a mi pequeña.

― Bienvenida al mundo Reneesme Carlie Cullen Swan— susurré besando su cabeza

― ¿Carlie?

― Por Carlisle y Charly— dije en el mismo tono que tenía antes. Edward me observo unos segundos y asintió con una sonrisa.

― Me llevare a la pequeña— anuncio una enfermera.

― ¡No!— gemí— no se la lleve es mía— le dije, Edward me acaricio dándome consuelo

― Lo sé señora, la llevaremos a cuidados neonatales, debemos darle las primeras atenciones.

― Ah…— bufe— es verdad, adiós mi pequeña, nos vemos más tarde— dije con voz débil

― Eres una diosa ¿lo sabías?— susurró Edward en mi oído— soy el maldito mas suertudo de este mundo solo porque estés a mi lado.

― Mas te vale que lo recuerdes siempre— le dije en su mismo tono de voz. Mis ojos se cerraron lentamente, lo último que pude oír fue una voz que lejana me decía gracias Bella, gracias por todo.

La inconsciencia dio paso al sueño profundo, no sé cuantas horas abre dormido porque mi cuerpo estaba completamente relajado, abrí mis ojos y vi que aún quedaba luz en la habitación, mire hacia el techo y era blanco como pensaba, de pronto los recuerdos me asaltaron ¿Carlisle? ¿Nessie? ¡Edward!. Me levante rápidamente pero fui presa de un mareo, parpadee y vi otro par que me observaban curiosos.

― Estábamos esperando a que despertaras— Edward tenía en sus brazos un pequeño bulto de color blanco.

― Oh por Dios…— susurré con una sonrisa— ¿es ella?

― Si…— respondió en el mismo tono— te presento a nuestra pequeña hija— se acerco a la cama y se sentó en la orilla, como pude me enderece para sentarme, Edward afirmo en sus manos a la pequeña y la puso entre mis brazos.

― Nessie— susurré con emoción, descubrí su rostro y jadee de alegría al mirar sus hermosos ojitos, ella estaba despierta y miraba con más atención de la que esperaba— esta despierta.

― Si, lo ha estado desde que la trajeron, hace una media hora, la enfermera dijo que ha estado un poco inquieta pero ahora parece estar de lo más tranquila, tal vez tenga hambre.

― Si puede ser, intentare darle de mamar.

Apoye a la pequeña en mis rodillas y me descubrí uno de mis pechos, la habitación era iluminada por la luz del día, se veía en tonos naranjos y rosas. El rostro de Nessie aún estaba sonrosado por el parto pero estaba segura que tendría el mismo tono de piel lechoso de Edward. Acerque a la bebe hacia mi cuerpo y en el instinto de alimentación más básico ella busco el pecho hasta que encontró la llave a la saciedad de su hambre, comenzó a mamar con mucha ansia mi pecho haciéndonos sonreír.

― El maravilloso reflejo de succión— comento Edward mientras se iluminaba su rostro al ver amamantar a su hija— esta chica será una mujer muy fuerte al igual que su madre.

― O será una mujer de una estampa implacable como su Padre.

― Espero que tenga de los dos tu amor, tu cariño, tu dedicación.

― Y yo quiero que tenga tu Corazón— susurré acercándome un poco para besar su mejilla— te amo ¿sabes? No puedo ni siquiera pensar en lo mucho que te amo.

― Y yo a ti, desde ahora comienza una nueva vida

― Hablando de nueva vida— suspire— ¿Cómo está tu padre?

― Carlisle se encuentra un poco delicado pero cada hora va mejorando un poco, el infarto no afecto tanto a su corazón, mi madre esta con él.

― ¿Esme lo…?

― No, no lo ha perdonado. Creo que eso no podrá ser pero por ahora quiere estar con él, que la haya engañado no significa que le desea la muerte, además el es nuestro padre por lo que ella no puede olvidarse de él tan fácilmente, creo que esas fueron sus palabras

― Ah— suspire— Edward cuando el despierte quiero pedirte un favor

― Lo que quieras— él ni siquiera se imaginaba lo que le diría.

― Quiero que… quiero que le des una oportunidad a tu papá.

― ¿Qué?— pregunto con visible consternación— ¿tú quien eres la que conoce mejor la historia me pide que le dé una oportunidad a Carlisle? Bella creo que…

― No Edward, estoy completamente cuerda, estoy consciente de lo que pido. Sé que él te hizo daño pero te aseguro que es momento de continuar adelante, yo hable con él y créeme que tu ni siquiera sabes o te imaginas como piensa

― ¿y tu si?

― Sí, yo se que él te ama y tu lo quieres a él, ustedes son…

― No Bella, no me salgas ahora con el cuento de que somos padre e hijo.

― No te pido que lo perdones, solo dale una oportunidad, ambos deben dársela.

― Pides imposibles— refunfuño

― Hazlo por nuestra hija— pedí con convicción.

― Manipuladora— susurró con una pequeña sonrisa— lo pensare, solo eso te puedo prometer.

― Está bien— alguien toco la puerta de entrada y la cabeza de mi padre se asomo por la puerta.

― ¡Hola!— grito haciéndome respingar

― No papá, Nessie se está alimentando— Edward se paró de la cama y fue rápidamente por una manta de color blanco, nos cubrió a ambas para darle privacidad a mi hija en su primera incursión con la leche materna.

― Perdón— susurró mi alegre padre, detrás del venían muchas personas, Sue, Kate, Emmett, Rosalie y Esme. Todos entraron y se acomodaron alrededor de la cama, cada uno comenzó a hacer preguntas y nos encasillamos en una charla trivial, Edward les conto toda la experiencia del parto aún emocionado por lo que había pasado, mi padre y todos los demás escuchaban con demasiada atención el relato. Rosalie por mientras se sentó a mi lado para hablarme.

― ¿hablaste con Carlisle?— susurró

― Si— le respondí— creo que ahora las cosas irán muy bien.

― Eso espero, Edward esta casi en éxtasis por Nessie aprovecha ahora para que hablen.

― Eso quiero hacer pero Edward al parecer no va a ceder— Rose hizo una mueca

― Inténtalo, yo se que tu puedes— cerro uno de sus ojos y me sonrió.

― Lo haré— Nessie se quedo quieta por unos momentos, la mire y estaba durmiendo plácidamente, la subí hacia mi hombro y le intente sacar los gases, boto algunos y siguió descansando.

― Bella— me llamo Esme y todos guardaron en silencio— se que no es el momento pero Carlisle me ha pedido hablar contigo— todo en la habitación se helo, la vista de Edward me recorrió el rostro y el de su madre

― No mamá— dijo de inmediato— Bella acaba de parir a nuestra bebe, no puede…

― No decidas por mi— lo interrumpí de inmediato— lo hare, hablare con el— Esme asintió y Edward gruño audiblemente.

― Yo te acompañare— dijo rápidamente.

― Solo hasta la puerta, hacia dentro no quiero que entres mientras hablamos.

Todos se quedaron tensos, tome a Nessie entre mis brazos y me intente poner de pie, si Carlisle quería hablar lo haríamos ahora mismo cuando las cosas aún estaban tibias. Solo esperaba que mis palabras le tocaran el corazón y no hubiera olvidado todo lo que paso en el peñasco.

En este momento lo único que deseaba era Cuidar su Corazón.