Dark Chat

viernes, 22 de abril de 2011

Conquistando tu Amor

CAPÍTULO XVIII


BELLA POV



Después de la enorme confesión que hice las cosas cambiaron radicalmente, mis padres intentaban por todos los medios llegar a mí, pero algo había cambiado, algo que quizás me negaba a creer por completo en esos dos años que pasé en mi infierno personal, no los sentía como mis padres, me habían defraudado completamente, así que me fui distanciando de ellos, mientras ellos querían acercarse yo me quería alejar, estaba tan confundida con mis sentimientos, lo único que tenía claro eran mis sentimientos por Edward, esos no cambiarían jamás, siempre lo amaría, pero mis padres nuevamente hacían lo todo lo posible para que me alejara más de ellos, especialmente Renne que se negó rotundamente a apoyarme en mi relación con mi profe, Charlie era más comprensivo y en cierto sentido me dio su aprobación, claro que con condiciones que en ese momento no me gustaron para nada, por lo que tuve mi ataque de rebeldía al no dejar que estuviéramos juntos como nosotros queríamos, así que como ya había cumplido mis 18 años y ya era mayor de edad me fui de casa y Quil me pasó su departamento, ahí pretendía vivir en paz con mi Edward, pero él tenía otros planes y definitivamente me dejó en estado de shock, creo que aún no lo he perdonado del todo y ese es el motivo por el cual nos separamos, él no quería arrancarme de mi casa, él quería que solucionara mis problemas con mis padres, según decía yo estaba muy lastimada y debía curarme para estar realmente bien y enfocarme en una relación seria con él.


Indudablemente discutimos, no aceptaba que él me dejara de esa manera, lo necesitaba y él decía que yo necesitaba tiempo y espacio para pensar bien mis sentimientos hacia él, quién mierda se creía para decirme que yo no estaba segura de lo que sentía hacia él, yo mejor que nadie sabía que lo amaba y pensaba que él también lo tenía claro, pero nuevamente me equivocaba y ahora definitivamente pensaba que eran puras excusas de él, quizás fue él el que se dio cuenta de que no me amaba lo suficiente como me hacía pensar, quizás ya se había cansado de cargar con una chica con tantos problemas, estaba claramente decepcionada de su comportamiento, nuevamente estaba sola, él me había dejado cuando más lo necesitaba y jamás lo perdonaría, qué mierda me importa que me haya ofrecido su puta amistad mientras pasaba la tormenta que era mi vida, que se joda y se lo hice saber al estilo fiera

- Maldito hijo de puta, me cagaste la vida cabrón, pensé que me amabas – grité dándole un puñetazo en la cara, mierda su perfecta cara


- Bella, por favor escucha lo que tengo que decir, te amo, pero quiero que arregles tus cosas tranquila con tus padres, no estás bien, pienso que deberían ir al sicólogo y sanar bien sus heridas y reproches, si quieres te seguiré apoyando, pero como amigo, no quiero que el día de mañana despiertes y te des cuenta de que en verdad no me amabas y sólo sentías cariño y aprecio por mi, que en realidad nunca me amaste y confundiste tus sentimientos porque estabas mal en ese tiempo

- Crees que voy a creerte esa mierda, me conozco lo suficientemente bien para saber que te amo, nunca, escucha bien nunca te hubiera contado mis cosas si no te amara, a mis amigos jamás les dije, sólo a ti te lo dije, pero ahora me doy cuenta de que todo fue un error, nunca me quisiste, sólo me tenías lástima, eres un cabrón y puedes meterte tu puta amistad por donde te quepa, no te necesito, esto se terminó en este instante, no me vuelvas a hablar, no me vuelvas a mirar, no quiero saber nada más de ti, nunca, nunca, no sabes el daño que me estás causando, pero te juro que nunca más te voy a molestar, adiós profesor


- Bella no, tienes que entender mi postura, yo te amo mi ángel, pero quiero que estés segura, que no tengas dudas

- Me ves acaso con cara de dudas, me ves insegura, no, no respondas, ya no vale la pena

Y me largué, si me fui, él había dejado las cosas claras, siempre sería la niñita mimada para él, la pendejita con problemas y traumas. Estaba destrozada, me fui al departamento de Quil y no paré de llorar en horas, estaba realmente exhausta de tanto sufrir, siempre al límite de mis fuerzas, ya no tenía fuerzas para nada, no quería sentir nada, quería dejar de amarlo como lo hacía, mierda el dolor en el pecho era cada vez mayor, ese vacío que me dejó en el corazón era lo único que me indicaba que seguía viva.

Los días pasaron, las semanas y seguía vacía, seguía sufriendo su ausencia, las noches eran igualmente largas, casi no dormía y todas las jodidas noches soñaba con él, con su olor, su sonrisa, su cuerpo amoldándose perfectamente al mío. En el colegio las cosas iban de mal en peor, seguía siendo la primera en todo, pero cuando tenía que asistir a sus clases me bloqueaba, me dolía verlo tan imperturbable, tan majestuoso, casi parecía que lo que habíamos vivido era tan sólo un sueño producto de mi imaginación ya que nunca dio muestras de sufrir, de sentir la misma soledad que yo estaba sintiendo y lo odiaba por eso, me había mentido, me había engañado, pero en algo tenía razón, debía mejorar, debía sanarme, me costó admitir esto, pero con el pasar de las semanas y con mi amistad afianzada con Tone logré entender o más bien dicho Tone me convenció de que era lo correcto, debía volverme a conocer, conectarme nuevamente a algo, sentirme viva nuevamente y salir victoriosa de mi nuevo descubrimiento. Con Tone las cosas eran sencillas, ya le había contado todo lo que me había pasado y nunca me miró con lástima y eso lo agradecí enormemente, nunca me trató como loca o como si estuviera rota, siempre fue él mismo, me hacía reír de tantas tonteras que hablaba, pasábamos mucho tiempo juntos, me visitaba a diario y mis padres lo adoraban, por cierto había vuelto a vivir con ellos, había decidido mejorar las relaciones con ellos, además asistiríamos juntos a las terapias, lo malo de volver a casa es que mis padres le habían pedido o casi rogado a Edward de que no abandonara la casa, él no estaba muy de acuerdo, se que era por mi, así que lo más cínicamente posible le dije que a mi no me importaba, que hiciera lo que quisiera, yo no iba a interferir con su vida, en ese mismo momento en que lo dije pude ver un rastro de dolor cruzar por sus hermosos ojos mezclado con anhelo, deseo y amor, pero me hice la desentendida y me largué a mi dormitorio.


Ya quedaba poco para la finalización del año escolar y con Tone habíamos descubierto algo en que ocupar nuestro tiempo, un día de ocio íbamos caminando cuando nos encontramos con un panfleto de una casa de acogida para niños huérfanos de escasos recursos y pedían voluntarios y socios para los niños, así que nos presentamos y el escenario era desolador, habían muchos niños y las instalaciones eran mediocres, así que nos ofrecimos como voluntarios para lo que se necesitara y además ofrecimos un dinero mensual para el albergue, el director estaba maravillado con nuestro entusiasmo y en pocas horas los niños me robaron el corazón, eran tan tiernos e inocentes y al pasar los días iban llenando ese vacío con su amor, ellos me amaban y yo a ellos, eran tan maravillosos que sólo podía sonreír como idiota todo el día, apenas terminaban las clases Tone me iba a buscar y nos íbamos todo el resto del día a jugar con los niños, los quería a todos, pero interiormente tenía mi favorito, se llamaba Benjamín, era un niñito muy lindo de mejillas rosaditas y ojitos verdes, a pesar de ser un niño de 4 añitos tenía muy mal genio, pero a mi me hacía reír mucho, era muy posesivo conmigo y no le gustaba que otros niños me abrazaran y simplemente me encantaba ese niño, se había robado mi corazón.

En casa las cosas cada vez iban un poco mejor, pero me empezaron a fastidiar por llegar tarde y tan exhausta, pero a mi no me importaba, los niños valían la pena, no les había dicho a nadie en casa de mi nueva labor, era algo mío, tan personal, algo muy íntimo y no quería compartirlo, no ahora. Mi madre se quejaba de mis manos raspadas o de algunos de los moretones que presentaban mis piernas, la verdad es que en el hogar habían muchas cosas que hacer aparte de jugar con los niños, así que prestaba mi ayuda en lo que se necesitase y eso incluía hacer aseo, arreglar algunas instalaciones, pintar, bañar a los niños incluso a veces ayudar en la cocina, con tantas cosas y el poco tiempo que a veces tenía para realizarlas casi pasaba en el suelo, siempre me estaba cayendo, claro que los niños estaban encantados con mi recién estrenada torpeza y reían hasta cansarse o hasta que Benjamín se enojaba y los miraba con cara de querer matarlos por reírse de mi, joder ese niño cuando crezca sería tan buena persona, tan protector, tan caballero, tan….mierda tan Edward para sus cosas, joder de nuevo pensando en él, la verdad es que cada día que pasaba lo amaba más, si, lo se, soy una tonta, pero contra el amor se puede luchar, pero no ganar. En varias ocasiones cuando llegaba a casa tarde en la noche lo veía sentado en el living viendo televisión o en el comedor revisando pruebas para el colegio, siempre me miraba con cara de sospecha y como queriendo preguntarme algo, pero desistía y no abría la boca.


Cuando Quil me preguntó a que se debía mi notable felicidad no me quedó de otra que contarle, a él no lo podía engañar, además necesitábamos más manos y mi amigo era perfecto para desempeñarse en el hogar, cada día que pasaba más jóvenes se iban uniendo al voluntariado y el hogar estaba mejor que nunca, habían llegado también aportes de varias empresas y personas anónimas y ahora se estaba mudando a unas instalaciones más grandes y más adecuadas para los niños.

Diciembre ya había llegado y quedaban pocos días de clases y la pronta inauguración del nuevo hogar también estaba llegando. La relación con Edward estaba algo mejor, por lo menos ahora hablábamos, no mucho pero algo es algo, me preguntaba como estaba y yo le decía : feliz porque así me sentía. En el hogar habían pedido a los voluntarios que para navidad si cada uno podía llevar un niño a nuestro hogar para darles una navidad en familia y me pareció una idea maravillosa, así que yo llevaría a Benjamín a mi casa, así que cuando terminaron oficialmente las clases y se llevó a cabo la graduación estaba expectante, Tone fue a verme graduada y me llevó una enorme sorpresa, había pedido permiso en el hogar y llevó a Benjamín a mi graduación. Como era la mejor alumna de la promoción me tocó hacer el discurso de apertura y cuando lo estaba dando vi entrar a Tone con Benjamín en los brazos y no pude evitar emocionarme y las lágrimas cayeron en forma automática, mi pequeño Benjamín llevaba un ramo de margaritas en su regazo y se veía tan hermoso mi niño. Cuando entregaron los diplomas no podía despegar los ojos de mi niño y mis padres que estaban en primera fila al igual que Edward desviaron la mirada para poder enfocarse en lo que yo tanto miraba, a primera vista vieron a Tone, y los ojos de Edward se entristecieron, en cambio mis padres sabían que con Tone éramos solamente amigos y se veían intrigados por la presencia del pequeño niño que no conocían, cuando el acto acabó Tone puso en el suelo a mi pequeño que no dudó un segundo y corrió a mis brazos que lo esperaban ansiosos, me besó sonoramente en la mejilla y me regaló las flores que me llevaba, fue un momento maravilloso y con él en brazos me puse a dar vueltas y vueltas, mi pequeño reía extasiado, nunca lo había visto tan contento, cuando mis padres se acercaron se los presenté como mi pequeño amigo y mi sol, ellos se miraron de reojo por mi actitud y Edward estaba ¿raro?, nunca le había visto esa mirada y también se acercó a saludarnos, Benjamín lo miraba con desconfianza, ¿ya les había dicho que mi pequeño era territorial? Pues ahí demostró su poderío, cada vez que Edward trataba de decirme algo Benjamín se interponía y llamaba mi atención, pero me dejó en total shock fue cuando me susurró que ese señor de ojos verdes me miraba con amor y que a él no le agradaba, sólo atiné a besarlo en la mejilla, no quería cavilar nuevamente en esa posibilidad, eso era tema muerto, él no me amaba, lo había dejado bien claro.


EDWARD POV

Me estaba muriendo lentamente en la agonía, mi Bella me detestaba nuevamente y esta vez la culpa era exclusivamente mía, tenía que reconocer que la había cagado nuevamente, pero ella estaba tan mal y tenía un miedo enorme que pasara el tiempo y ella se diera cuenta de que no me amaba, que se había confundido por los problemas que tenía en este momento, cobarde, maricón, poco hombre, eran algunos de los apelativos que merecía que ella me gritara cada hora del día, pero ella se cerró nuevamente, cada día la veía más apagada y distante y yo era un maldito muerto viviente, sufría cada segundo del día, la extrañaba horrores, casi todas las noches lloraba la pérdida de la única mujer que me robó el corazón.


Cuando las semanas empezaron a pasar quería hablar con Bella y decirle que olvidara todo lo que había dicho, estaba arrepentido de mis mierdas de palabras, pero algo cambió, era ella, de un día para otro ella cambió, se veía feliz, radiante, cada vez más hermosa, una sonrisa siempre acompañaba su hermosa cara y ¡joder! Yo no era el causante de esa alegría, mierda, mierda, mierda, seguramente era ese Anthony con el cual salía a diario, lo sabía muy bien porque había aceptado quedarme en casa de Bella solamente para estar cerca de ella, pero me hacía cada vez más daño, se juntaban todos los días y empezó a llegar tarde y cansada en las noches, lo se porque siempre la esperaba con la excusa de ver televisión o de corregir exámenes, pero cuando iba a su dormitorio ella en cosa de segundos ya estaba profundamente dormida encima del cobertor y con la misma ropa con la que llegaba y yo sólo me podía preguntar ¿en qué mierda anda metida con ese pendejo?

Me torturaba con esa pregunta, quizás ya me olvidó y se refugió con ese idiota, claro, eran tan parecidos, sus gustos musicales, sus ropas, hasta sus jodidas edades eran más cercanas que la mía con ella, joder, ese pendejo me la estaba ganando y lo peor es que no estaba haciendo nada para recuperarla.


Cuando llegó la graduación ella tenía que dar el discurso y se veía jodidamente sexy, mierda cada día que pasaba la veía más mujer, estaba tan diferente, no se más madura, sólo podía verla e imaginármela encima mío montándome y jadeando por más placer, mierda, ahora estaba caliente y en público. Mientras daba su discurso algo en la lejanía la emocionó y sus lágrimas empezaron a bañar su rostro, qué mierda la emocionaría, no podía ver que enfocaba su mirada, cuando estaban recibiendo sus diplomas vi el motivo de su anhelo : Anthony, quien llevaba un niño en sus brazos ¿quién sería? Yo tenía entendido que él tenía una hermanita y lo más extraño es que ese niñito miraba a mi Bella con tanto amor y orgullo. Luego el niño se arrojó a los brazos de mi amor y dieron vueltas y vueltas, ella se veía tan jodidamente hermosa, con un toque maternal, porque era evidente que ella adoraba al niño y el sentimiento era mutuo y no pude evitar pensar cómo se vería ella cargando nuestro hijo o hija, mierda si hasta para casarme la quería, la necesitaba como una droga. Trataba de hablar con mi amor pero el niño llamado Benjamín siempre se interponía y llamaba su atención, si, lo se, es tremendamente malo que me sienta celoso de un niño, pero no lo podía evitar, yo quería hablar con ella para solucionar las cosas, quería tenerla nuevamente, que me quisiera como antes, que suspirara por mi, pero no pude decir nada, el niño no me dejaba ¡genial!

Navidad había llegado y Bella estaba más feliz que nunca, había comprado montones de regalos y se había dedicado exclusivamente a adornar el árbol y decorar toda la casa, también había ayudado a preparar la cena y había preparado los postres y las galletas, andaba por toda la casa cantando y saltando de felicidad, había dicho que esa noche tendría un invitado especial y yo me estaba muriendo de los celos, quizás iba a presentar a ese pendejo Anthony como su novio y juro que si eso pasaba lo mataba ahí mismo por arrebatarme a mi Bella.


Llegó la noche y todos estábamos esperando que llegara Bella con su invitado, así que cuando se abrió la puerta todos nos quedamos con la boca abierta, ella venía de la mano con Benjamín, el niño de la graduación y para ser sinceros se veía bien mono con su trajecito formal con corbata y todo, él miraba hacia todos lados impresionado y tomaba de la mano a Bella con nerviosismo

- familia, les presento a mi acompañante para esta noche, como saben se llama Benjamín y es alguien muy especial para mi


- bella, hija ¿de dónde conoces a este niño tan hermoso? La vez pasada no quisiste decir nada, pero es navidad debería estar con su familia – le dijo Charlie

- mmm, la verdad es que de eso quería hablarles yo…

- yo no tengo familia, soy huérfano y vivo en un hogar – aclaró Benjamín y todos quedamos conmocionados por la revelación, ese niño no tenía a nadie de su familia y era tan valiente al decir las cosas claramente – pero Bella aclaró lo que todos nos preguntábamos ¿por qué lo conoce?

- Bueno familia, a mi pequeño lo conocí porque desde hace tiempo que soy voluntaria en la casa hogar donde está Benjamín y ahí es donde paso casi todo el tiempo – mierda ¿podría ser más perfecta?


- Si, además ella ayuda en todo, hace aseo, a veces cocina y también nos cuida a todos los niños, pero más a mi, porque soy el regalón ¿cierto Bells?

- Si mi vida, pero eso es un secreto, no queremos que los demás niños se sientan mal ¿cierto?


- Cierto, pero todos saben que me quieres más a mi – dijo el pequeño con orgullo y ella lo miraba con adoración

- Hija estamos tan orgullosos de ti, jamás pensamos que tendrías vocación para el servicio social


- Gracias mamá, la verdad es que yo tampoco y ha sido maravilloso, Tone y Quil también son voluntarios y al igual que todos los jóvenes que ayudamos nos hemos llevado un niño para que compartan una navidad en familia y he aquí mi tesoro

Después de la cena Bella llevó al niño a una habitación que había preparado especialmente para él, estaba gratamente asombrado, ella la había acondicionado para un niño de su edad y por lo que veía no sería la primera visita del niño, ya que se adoraban mutuamente y la pieza tenía un cartel en la puerta con el nombre del pequeño.


En la mañana los gritos de júbilo y movimiento en mi cama me despertaron, al abrir mis ojos estaba Benjamín y Bella saltando en mi cama riendo y gritando para que me levantara a abrir los regalos, no me cabía más dicha, ellos me incluían en su mundo, ella me consideraba nuevamente, así que me levanté rápidamente para bajar hasta el árbol, cuando íbamos bajando la escalera el niño tomó mi mano y me detuvo, Bella se dirigió a la cocina así que no se dio cuenta que nosotros nos habíamos detenido.

- oye, tú eres el príncipe de Bells
- ¿por qué me preguntas eso?
- Bueno, es que ella en el hogar nos contó un cuento, de esos de princesas, pero era extraño, porque no habían princesas

- ¿cómo?


- Si, no habían princesas, había una chica que era un ángel y estaba enamorada de un príncipe llamado Edward, pero el ángel lloraba porque los príncipes no amaban a los ángeles, sino a las princesas, no entendí mucho, pero Bells dijo que a veces las historias no tienen que ser como en los cuentos de hadas, todos felices y contentos sino que habían distintos tipos de amor y felicidad, por ejemplo ella dijo que había tenido una hermanita que se había ido al cielo al igual que mis papás, pero que el destino nos había llevado a conocernos y ahora seríamos felices, que formaríamos una nueva familia que no era como la primera, pero sería igualmente querido – mierda el niño me había desarmado y que decir de mi Bella, cada día más hermosa, su corazón estaba completamente descubierto y era maravillosa

- Ella tiene razón, pero hay algo en lo que se equivoca, el príncipe siempre ha querido al ángel, sólo que fue un tonto y ahora quiere pedirle perdón

- Entonces ¿por qué no te apuras? ¿crees que te va a esperar por siempre? Puaj, los adultos son tan complicados, si ella fuera más chica ya sería mi novia y ya no lloraría por ti, pero te advierto si la haces tu novia no quiero verla llorar más por tu culpa, y aunque soy pequeño igual te puedo dar una golpiza, total Bells me enseñó


- Jajajaja, tienes razón pequeño, ella golpea fuerte, a mi me ha golpeado y duele bastante, pero la recuperaré y no la haré llorar nunca más

- Más te vale, ahora vamos – joder ese niño tenía una personalidad asombrosa, me puso en mi lugar y más encima me amenazó jajaja, ese niño sería el hijo ideal de mi fiera y mío.

Después de la entrega de los regalos, que casi todos eran para Benjamín el día pasó entre risas y anécdotas, pero yo no estaba muy tranquilo, el regalo para Bella lo llevaba aún en mi bolsillo, se que era presumido y arrogante esperar que ella lo aceptara después de todo lo que le hice, pero debía arriesgarme por ella, luchar por su perdón y su amor, ya había hablado con sus padres y tenía el consentimiento pleno, además era el momento preciso para pedírselo


BELLA POV

El día era maravilloso, todo estaba perfecto, bueno no tanto, pero había decidido a hablar nuevamente con Edward y ver si algo podía rescatar de su amor, si no me amaba, bueno, tendría que salir adelante, pero por lo menos tendría la certeza de sus sentimientos, ya que desde hace varios días me miraba de una manera tan…, no se, tan especial y eso me puso a pensar que siempre veía amor en sus ojos cuando me miraba, aunque a veces trataba de esconderlo no lo lograba del todo, así que quería salir de dudas porque yo lo amaba ahora más que antes, me sentía más libre, madura y con fuerzas renovadas para luchar por nuestro amor, si es que aún él me amaba.

- Bella, yo quería decirte que me arrepiento enormemente haberte herido y gustoso me pasaría la vida entera corrigiendo ese error, se que no soy el príncipe de tus sueños y tú tampoco eres mi princesa, porque eres el ángel que alumbra mis días y un ángel es más hermoso y más importante que una tonta princesa – no, no, no, él se está declarando delante de toda la familia, mierda me está poniendo nerviosa, miro a mis padres y ellos están felices, al igual que Sue y Billy, miro a mi pequeño Benjamín y joder, también está feliz y aplaudiendo vigorosamente


- Se que nuestra relación no empezó de la manera convencional y agradezco cada día por ello, antes mi vida no tenía significado y era monótona, por eso es que acepté venir al otro lado del mundo, porque nada me llenaba, siempre había sentido un vacío en mi alma que nada llenaba, pero cuando te conocí sentí por primera vez la felicidad, entre peleas, besos y más peleas descubrí a la mujer maravillosa que eres, esa que estaba hecha a la medida para mi, esa que me llenaba de luz y felicidad, esa que luchaba encarecidamente para alejarme de su lado por miedo a enamorarse y yo luchaba cada día para poder acercarme un poquito más a su corazón, esa niña mujer que me enseñó a amar, a llorar, a luchar por lo que se quiere, a vencer los obstáculos y superar lo malo que tiene la vida y rescatar lo hermoso que esta misma entrega. Bella eres mi ángel, mi vida y mi futuro y nada me haría más feliz en esta vida que aceptaras a este hombre que se muere de amor por ti, éste que está hecho sólo para ti, que tiene ojos sólo para una mujer, mi mujer, mi niña, mi diosa, mi todo, me aceptas Bella nuevamente en tu vida, pero como mi mujer, mi compañera, mi amiga, mi amante, MI ESPOSA – carajo veía todo nublado por mis lágrimas, no se en que parte de su declaración se había arrodillado y ponía frente a mi la cajita con el anillo

- S..si, Edward Acepto todo, todo – y no pude hablar más porque la emoción me embargaba y me arrojé a sus brazos como una loca y caímos juntos abrazados en el pasto del jardín en donde nos hallábamos, entre besos y abrazos me puso el anillo, era realmente hermoso y según dijo ese anillo era de su madre y había pasado de generación en generación por las mujeres de los Cullen y ahora era mi turno.

Hello mis angeles hermosos
ya se me quieren matar por no subir vicio , pero mi compu esta muerta ,tratare de subir todos los fics mañana . les pido una disculpa y no voy a abandonar el sitio ,solo que a mi me pasa de todo.
les mando mil besitos
Angel of the dark

jueves, 14 de abril de 2011

Pecados Carnales

Hello  mis angeles hermosos!!
Chicas aqui les dejo el final de esta maravilloza historia , MUCHAS GRACIAS A MI QUERIDA LIZ19FOREVER , POR COMPARTIR ESTA HISTORIA CON NOSOTRAS.
Asi que chicas disfruten de este hermoso final y no olviden dejar sus comentarios al final
Mil besitos a todas
Angel of the dark
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Capítulo Final: Familia

Bella

— ¿Aquí y ahora? —preguntó

— Así es —confirmé tomando aire

— ¡No! —exclamó asustado — no puede ser, esto no es un hospital —advirtió

— No puedo detenerlo, es algo automático

Confesé y sentí un ruido, igual a cuando se rompe un globo, fue un ruido seco pero fuerte, un líquido tibio escurrió entre mis piernas, le miré.

— ¿Qué fue eso?

— Rompí fuente

— Ven, te subiré al auto

No se como pero me sujeto entre sus brazos, caminó conmigo el corto trayecto que nos separaba y me depositó gentilmente en el suelo, abrió la puerta y justo cuando iba a entrar me di cuenta que no había posibilidad alguna que pudiera llegar.

— No —discrepé y exhale todo el aire que contenían mis pulmones.

Me llevé las manos a mi vientre, sentía como si este estuviera a punto de caer. Este dolor era insoportablemente necesario, lo sabía pero aún así era difícil resignarse. Su mirada expectante estaba clavada en mí. Apreté su mano extendida en el aire, a través de la cual, creía darme consuelo.

— ¿De que hablas amor? —preguntó temeroso de mi respuesta, la adivinaba, lo noté por la forma tensa en que me miraba

— No alcanzaré a llegar —confesé en un murmullo ahogado.

— Bella, yo no soy médico, nuestro hijo no puede nacer aquí —susurró.

— Son más de dos horas de viaje, es imposible que yo pueda realizarlas nacería en medio de la nada, es mejor aquí —expliqué.

— Tendrás que ayudarla —decretó una voz detrás de nosotros y no sólo él sino ambos miramos hacía el origen de aquella observación.

Tanya

¿Cómo era posible que tuviera tanto miedo?

— ¡Tanya espera! —susurró Alice sujetándome por el brazo, me voltee a mirarla.

Nuestros ojos se enfrentaron, verdes contra verdes. Su entrecejo se distendió solo un segundo, miró al pequeño en mi regazo y luego sonrió divertida hacía el horizonte.

— El orgullo no es un buen consejero — ladeó su rostro angelical hasta que otra vez nuestras miradas se encontraron

— Lo sé —confirmé apretando entre mis brazos a mi pequeño ángel

— Se parece tanto a él, es como si su espíritu se hubiera colado entre sus genes y hoy estuviera aquí presente —comentó acariciando el rostro del pequeño en mi regazo.

Ante sus caricias su reacción fue un gran bostezo mezclado con un suspiro embriagador. Sin entendernos, ni a su tía ni a mí se llevo sus pequeñas y torpes manos hasta la comisura de sus hermosos ojos y dio un brinco impaciente. Su cuerpo se revolvió angustiado y molesto. Mi pequeño gran gigante tenía sueño.

— Podríamos hacerlo dormir en mi casa —propuso desordenando ese pelo delgado como la pluma que era idéntico al de su padre.

— No lo sé —dudé mirando hacía atrás.

— ¿Qué te dijo? —me preguntó

— lo siente

— ¿Tú le crees?

— Nunca he dejado de creerle pero ese no es el problema ahora

— Lo sé, Edward es demasiado terco a veces, solo espero que las cosas se compongan

— ¡¿Mami, los tíos se contentarán! —su voz nos interrumpió, tanto Alice como yo desviamos nuestra mirada hacía el dueño de aquella voz.

Era pequeño pero no tanto, había heredado el porte de su tío, la sonrisa de su padre y la percepción de Alice.

— ¿Lo harán? —me preguntó suspicaz uniéndose a la interrogante planteada por su pequeño.

El hijo de Alice se acercó hasta el cuerpo de su madre y se enterró en sus piernas, un gesto demasiado arraigado en la familia. Me sonreí.

Entonces ante aquel gesto tan cómplice, tan hermoso, ante aquella sonrisa sincera y serena que estaba profiriéndome Alice volví al pasado. Volví a un día hacía seis años atrás.

— ¿Le amas? —había sido su pregunta.

Guardé silencio sepulcral. No sabía ni entendía el transfondo de esa pregunta, no entendía tampoco su generosidad ni la simpleza propuesta.

— Porque yo sí —confesó en una verdad indestructible.

— ¿No entiendo? —fue lo único que pude articular ante aquello.

— Es muy simple Tanya, yo le amo ¿Le amas tú? —me preguntó de nuevo y entonces suspiré.

— No de la manera en que tu estas pensando —aclaré

— ¿De que manera pienso? —inquirió otra vez con la misma calma y sutileza que había empleado en un comienzo.

Esa calidad me desconcertó. Ella estaba allí, el día de su boda para preguntarme ¿si amaba a quien sería su esposo en cuestión de horas?

— Yo no… yo… ¿qué es lo que quieres de mí? —le pregunté mirándola directo a los ojos

— Aprender —respondió

— ¿Disculpa? —y ahora sí creí que ella había enloquecido.

¿Acaso me estaba pidiendo algo?

— Edward contigo es feliz —hizo notar — Solo quiero aprender de aquello —concluyó

— ¿Feliz? ¿Conmigo? —exclame —él te eligió a ti —agregue contrariada —No tienes idea de lo que estas hablando —refuté enseguida.

— Tanya tan solo quiero evitar que hoy se convierta en otro error. Quiero que la decisión que se ha tomado sea la correcta.

— ¿Quieres algo así como mi consejo? —pregunté indecisa

— Sí —asintió.

Frente a mi tenía la oportunidad perfecta de poder separarlos, solo debía hablar y entonces Edward sería mío, yo era mejor que ella, yo era mucho mejor para él que ella.

Tal vez no volvería a mí de manera inmediata pero con el tiempo estaba convencida de aquello. Lo había hecho ya una vez ¿Por qué ahora sería diferente?

Bella tenía razón, conmigo Edward era feliz. Durante ese lapso de tiempo, en que ella no estuvo habíamos sido felices, juntos los tres, habíamos sido una familia hasta aquel día…

Me estremecí, me odie a mi misma. Mi lado egoísta salio a flote con solo una palabra, con una sola silaba. Opacó a mi lado más honesto y leal de manera aberrante. Tal vez después de todo no eran buena ni para el ni para mi misma, tal vez no era mejor que ella. Suspiré.

— Para estar juntos no necesitan estar casados, no necesitan unirse en un vinculo de papel… para ser felices deben estar juntos, no unidos… no se mi me entiendes —le expliqué y me sentí estúpida.

Tal y como me sentía ahora, la mirada de Alice se distrajo de la mía y sus ojos parecieron perderse en el infinito como si ante ellos estuviera pasando una película invisible.

— Sucederá ahora —articuló expectante y dio un paso hacía mí.

— ¿Qué? ¿Qué cosa? —pregunté y entonces me giré.

Edward

Caminé vacilante. Era primera vez que yo era el culpable de algo y no tenía excusa posible. Era culpable completamente y me arrepentía de haberlo ocultado pero ¿Si se lo decía ella lo entendería?

Entonces cuando iba a darle la explicación, aquella que había fraguado en mi mente por toda la noche, por esa larga y pesadumbrosa noche que no paso junto a mí. Ella se abalanzó a mis brazos y me dejó sin habla.

— Creo que tu hijo nacerá ahora —balbuceó sin voz y su rostro se contrajo.

— ¿Aquí? ¿Ahora? Pero sí Emmett había dicho que aún faltaba un mes completo.

— ¿Aquí y ahora? —pregunte asustado.

Era increíble, esté era la tercera vez y yo aún no podía acostumbrarme. Todo me volvía a parecer tan caótico como lo fue la primera.

— Así es —confirmó mi amada Bella respirando

— ¡No! —fue lo único que atine a gritar, estaba asustado.

¿En la mitad de una playa? ¿Lejos de un hospital? ¿Lejos de Emmett?

—…esto no es un hospital —advertí como si ella en realidad pudiera hacer algo, como si Bella pudiera evitar y controlar a la naturaleza.

Entonces me di cuenta que el causante de aquello había sido yo, al mirar esos ojos hinchados producto del llanto, que seguramente había largado en los brazos de mi hermano la noche anterior me hizo encontrar la calma suficiente que ameritaba la situación.

—No puedo detenerlo, es algo automático —confesó en un balbuceo exiguo

Y lo siguiente que paso fue algo inevitable, la cargue hasta el automóvil. En la puerta ya todo cambio, su rostro se desfiguró producto del dolor.

—…No soy médico nuestro hijo no puede nacer aquí —advertí ante aquella mirada tan fiera que me estaba dando.

Bella estaba realmente considerando tener a nuestro hijo en la mitad de la nada. ¿Había perdido el juicio? ¡No! ¡no podía pasar!, me desesperé y miré a lo lejos entonces la voz de Tanya se sintió.

—Tendrás que ayudarla —decretó sonriendo.

— ¿Yo? ¿Estás loca? —exclamé pero no conté con que ellas eran tres y yo solo era uno.

Creí que dejaría una zanja en aquel pasillo, la casa de Alice era enorme, llena de pasadizos, llena de habitaciones, extrañamente ahora aquel pasillo, de dos veces el porte del mío, me pareció estrecho. Fue como si no pudiera caber allí, tomé entre mis manos el celular y marque por última vez. Estaba en eso, concentrado cuando sentí el jadeo de Bella desde el interior y el grito de Alice.

— ¡Edward ven aquí! ¡Tu esposa te necesita! —ordenó y sentí el corazón en mi garganta.

Me desesperé al escuchar el buzón de voz.

— ¡Maldición Emmett no puedes hacerme esto! —bufé desesperado.

— No puede nacer aquí –concluí como si dios o alguien pudiera hacerme caso.

— ¡Edward! —gritó otra vez Alice pero esta vez desde el umbral de su habitación, me miró y enarcó una ceja — No puedes ser tan cobarde —exclamó.

— No es cobardía ¿Qué soy el único con sentido común? —pregunté

— Debió haber sido cesárea —pensé recordando las palabras de mi cuñado y mejor amigo: "Calma no nacerá ahora, le falta mucho" había dicho recién hace dos días y en que estábamos ahora — ¡Si como no! —pensé enojado por la falta de predicción marcando el número otra vez.

El teléfono se encuentra fuera de la red de servicio

¡Maldito mensaje!

Entonces me resigné, caminé despacio hasta la alcoba de mi hermana y allí estaba, en la mitad de la enorme cama estaba ella. Mi Bella retorciéndose por el dolor de las contracciones. A pesar de aquello me regaló la más preciosa de las sonrisas cuando me miró ¡¿Cómo lo hacía?

Le sonreí de vuelta, y Alice me empujó hacía la cama.

— No muerde —exclamó divertida.

— No es gracioso duende —murmuré entre dientes tratando de mantener la sonrisa serena y calmada para ella.

La sola idea de que mi hijo naciera en aquel lugar era absurda.

Esto no debería estar pasando, para eso están los hospitales pensé frenético mientras me adentraba en aquella habitación.

— Tanya esto no es buena idea, ninguno de nosotros es medico —exclamé llamando a su sensatez.

— ¿Qué quieres hacer? —me preguntó y la observé

¿En realidad podría decidir? Me ilusioné.

— ¿Esperar? Al menos hasta que llegue Emmett —sugerí

— No creo que tu hijo quiera esperar —interrumpió Bella.

Sus palabras se dilataban y se hacían dificultosas producto de los jadeos que estaba dando.

— Lo sé, lo sé pero yo… no puedo… —admití

— ¡Emmett! Gracias al cielo —gritó mi hermana Alice con su teléfono en la oreja, se me iluminó el rostro, el alma volvió al cuerpo. — te dejo con él —anunció y me entregó el aparato. Casi se me cayó, mis manos transpiraban.

— ¿Emmett, dime que estas en camino, por favor? —le supliqué.

Se sintió un jadeo profundo de Bella y entonces miré en pánico a Tanya que se acercó hasta ella, le ayudo a enderezarse al igual que Alice que se puso entre sus piernas, yo estaba a un costado absortó y aterrado.

¡No, no, no, no yo no podía traer al mundo a mi hijo en la mitad de la nada!

¿Por qué habíamos tenido que discutir en la cena de navidad? ¿Por qué había tenido que ser tan terco? ¿Por qué?

— Edward —magulló entre dientes — No puedo hacerlo sola, por favor —suplicó ahora mi adorada esposa

— Cuelga —me pidió Tanya.

El cuerpo de Bella se contrajo con potencia, su cabeza rodó hacía atrás y luego hacía adelante haciendo fuerza.

— Te perderás lo más hermoso por insensible y tonto —exclamó Alice que se las estaba dando de ¿Partera?

— ¿Emmett? —dije ya sin voz

— Estoy en eso pero estoy mas lejos de lo que piensas, tal vez no alcance a llegar, tendrás que hacerlo tú —anunció

— ¡No soy médico! ¡Podrían salir lastimados! —grité y él se rió.

— ¡Ay casi me sacaste el oido! ¡Exagerado como siempre! ¡Cálmate quieres no es nada del otro mundo!

— Emmett es en serio —discutí furioso

— Todo el trabajo lo hará tu mujer, tu solo tienes que ayudarla a pujar y luego a cortar el cordón umbilical, dos trabajos muy simples, estoy seguro que Alice ya tiene todo listo y dispuesto tu asegúrate que las tijeras estén esterilízala, tres simples trabajos —me indicó como si yo supiera hacerlo.

¿Cómo se suponía iba a esterilizar las tijeras?, guardé silencio.

— Edward estas ahí —preguntó

— Sí —contesté

— ¿No te acuerdas de las clases del Señor Lennon? —preguntó casi como si no saber esterilizar fuera un conocimiento usual.

— ¡Eso fue hace más de diez años! – le reclamé y como iba a recordar todo

— Dame a Alice, eres increíble —me pidió rezongando.

— Emmett, escucha, de verdad tienes que llegar, yo no puedo hacer esto, ninguno de los tres puede hacerlo ¿En que mundo vives? —solté desesperado.

— En el mismo que el tuyo, la diferencia, me hago responsable de mis acciones, sobrevivirás y será la experiencia más linda que podría alguien vivir jamás te lo aseguro, me agradecerás no haber estado allí —aseveró

Alice me arrebató el teléfono y yo concentré mi vista en ella. Temía acercarme, incluso me sentía demasiado torpe al ver que Alice y Tanya parecían tener todo tan controlado, incluso Bella. Mi adora Bella parecía tan confiada. Quería tener esa confianza.

No seré capaz de hacer esto

Pensé al segundo en que Alice con su gracilidad habitual me entregaba un par de tijeras, eran pequeñas, parecidas a las de costura. ¿Servirían?

— Ya las esterilicé —anunció ¿En que minuto había hecho todo aquello?

Miré a mi alrededor y tenía todo, según lo que ella creía y yo mismo, para dárselas de matrona. Pidió como toda una experta que ayudará a Tanya a lograr que Bella se pusiera más abajo en la cama, la idea era que sus piernas quedaran lo más cercanas al borde.

— ¿Alice esto? —pregunté

— Ayuda a no estorbar ¿Quieres? —me pidió pasándome unos almohadones gigantes.

Los acomodé donde me dijeron. Y entonces reparé en algo que no había reparado antes, hoy era 25 de diciembre. Mi corazón se contrajo y entonces miré mi reloj, faltaban veinte para las diez de la mañana. De pronto sus ojos marrones, ahora contraídos producto del dolor, me miraron expectantes. La observé, sus mejillas estaban teñidas de un sutil rosa, tenía su frente sudorosa.

— Duele demasiado, ya no puedo dilatarlo más… lo siento pero nacerá a ahora —se excusó ante mí como si estuviera cometiendo una falta.

— Todos contamos con eso —murmuró Tanya y me cedió su lugar detrás de mi esposa, el lugar donde debía estar. Me puse allí sin entender muy bien que hacer en un principio.

Sino hasta que recordé aquella primera vez, recordé a Anthony. Entonces la ayude a pujar y pensar en que ella era capaz de dar vida de esa manera era realmente maravilloso. Le daba sentido a todo lo que habíamos vivido. Incluso le daba sentido a su muerte.

— Bella, una vez más, ya casi esta afuera —y Alice estaba más emocionada que yo. Sus ojos brillaban. Incluso creo que más emocionada que la propia parturienta.

En ese minuto sentí los pasos de alguien, alce mi mirada y era Ángela que entro sigilosa a la recamará, seguida de cerca por quien hubiera deseado tener allí antes Emmett. Este traía una sonrisa demasiado culpable y traicionera en sus labios. Ambos entraron justo en el momento en que mi pequeño pedazo de cielo hizo su entrada a este mundo.

— ¡Es una niña! —exclamó Alice y la alzó en el aire.

¿Niña? ¿No se supone era varón?, mis ojos se clavaron en Emmett

— La medicina no es una ciencia exacta —se justificó riendo nervioso mientras se aproximaba.

Entonces ese llanto tan familiar y característico hoy se escuchaba nuevamente, me distrajo. Mis ojos se posaron en "la" causante y sonreí quedando absortó y casi al borde del llanto. Mi hija, nuestra hija era preciosa como su madre, me miró curiosa cuando Alice me la entregó envuelta en una toalla blanca, tan blanca como su piel. Que ahora y producto de la fricción aun conservaba un rosa sutil.

— Déjame verla —me pidió Bella con la voz extenuada y la puse sobre su pecho.

— Es hermosa, felicidades Edward —me dijo Tanya poniendo su mano en mi hombro.

— No lo hiciste tan mal, sobreviviste y sin desmayo, felicidades Edward me has sorprendido —exclamó mi amigo tomando control de la situación.

Ocupo el lugar de Alice y corroboró que todo estuviera bien con Bella. Luego examinó a la nueva integrante de la familia.

— ¿Cómo se llamará? —preguntó una muy emocionada Alice — ¿Puedo? —preguntó y noté como Bella se la entregaba.

— Tanya —respondió esta apenas separo aquel pequeño cuerpecito del suyo.

Mis ojos y los de la aludida la observaron

— Bella… —exclamó

— eso si eso no te molesta —le dijo sonriendo aun extenuada.

— No… no me molesta… es solo que… —balbuceo emocionada y sus ojos verdes se llenaron de lágrimas.

— Esta familia es tanto tuya como nuestra —le aclaró Bella.

Y mis ojos se encontraron con los de mi adorada esposa, después de mucho finalmente éramos una familia feliz. No obstante que mi corazón estaba lleno de gozo y de una alegría inmensurable no podía evitar recordar todo el camino que habíamos recorrido para llegar a esto. Incluso recordar toda la tristeza era menos doloroso al ver a la pequeña criatura que yo y ella habíamos creado. Y no podía haber pedido que fuera distinto, todo tenía su recompensa. Entrega y sacrificio. Ahora tenía a mi hija junto a mí, a la mujer que amaba y un mundo lleno por delante de nuevas experiencias, aventuras y de mucho amor.

THE END



Hello mi angeles hermosos!!!
chicas vamos comenten , apenas llevamos solo 4 comentarios y tenemos 51 seguidoras , recuerden depende de ustedes , el como lo publique.
Mil besitos
Angel of the dark

miércoles, 13 de abril de 2011

Conquistando tu Amor

CAPÍTULO XVII

EDWARD POV

Hace dos semanas que Bella había terminado con James, no fue nada fácil, el muy imbécil se puso a llorar y a suplicar que no lo dejara, que la amaba, hasta le mostró los anillos que había comprado para hacer oficial el compromiso, sino supiera como es ese gusano me habría dado lástima, nah, lástima y una mierda, ese maricón se lo merecía y más. Bella no fue muy dura, le dijo que sólo había sido su novia porque estaba aburrida y no tenía nada mejor que hacer, además le mintió diciendo que lo había aceptado porque había perdido una apuesta y un montón de mierda más. La cara de estúpido que tenía cuando le dijo que ella estaba enamorada de otra persona y con su amado habían hecho el amor tantas veces y de tantas maneras distintas que ya había perdido la cuenta, ok, eso no fue muy agradable, no era necesaria tanta maldad, mierda el tipo otra vez estaba llorando y lo peor es que todos los estaban viendo, Bella trató de hablar con él en privado, pero el muy tonto no se conformó con la primera explicación y la esperó a la salida de clases y le montó una escenita y nunca, digo nunca, le montes una escenita a la fiera, como entenderán mi fiera se enojó y le gritó a los cuatro vientos la mentira de la apuesta y lo de su amante secreto, o sea yo, todos los miraban con incredulidad, o sea la fiera confesando que estaba enamorada y que había dejado que se la follaran, eso si que era noticia para los estudiantes. Yo como profesor se suponía que tenía que parar el escándalo, pero estaba con cara de estúpido viendo a mi Bella cuando contaba a los cuatro vientos las virtudes en la cama de su amante. Se escuchaban los cuchicheos de los estudiantes preguntándose quién era el que había domado a la fiera. Cuando por fin me despabilé hice parar el circo y James se fue visiblemente destrozado. Bella se giró de cara a sus compañeros y les gritó que se largaran que no tenían nada que estar haciendo ahí, se montó en su moto y se largó, yo me fui inmediatamente a la casa para poder hablar con ella, pero cuando llegué no estaba, otra vez no estaba, se le estaba haciendo muy habitual salir sin decirme donde iba, aunque yo tenía mis sospechas y esas eran cementerio y Anthony, aunque no quería tener que preocuparme por ese chico, lo hacía, digo yo se que Bella me ama tanto como yo a ella, me lo demuestra día a día con su amor y entrega, pero sería muy mentiroso si dijera que no me molesta a ese chico rondando a mi diosa

Ahora la tenía en mis brazos completamente desnuda, con nuestros cuerpos entrelazados y escuchando la suave música en su reproductor de música, acabábamos de hacer el amor y estábamos completamente agotados, mañana sería más difícil, llegarían sus padres y se nos acababan las libertades amatorias. Bajé la mirada y encontré a mi niña sumida en sus pensamientos y no pude evitar preguntarle donde iba cuando desaparecía

- Eh, la verdad Edward es que hace tiempo que quería hablar de ese tema – mierda me estaba poniendo nervioso, y si decía que ya no me quería y que ahora le gustaba el chico ese

- No te pongas nervioso profe, no es nada malo, la verdad es que he estado yendo al cementerio y me he estado encontrando con Anthony – mierda lo dijo, se estaba viendo con él, un dolor que nunca antes había experimentado se alojó en mi corazón, mierda, no me podía estar pasando esto

- ¿qué te traes con él?

- Oh, nada, por favor no saques conclusiones antes de tiempo, la verdad es que nos hemos hecho amigos y él sabe que nosotros tenemos una relación – oh, por fin puede respirar un poco mas desahogado - Ah, y me quieres contar sobre su amistad

- Si, se dio de forma muy natural ¿sabes?, la primera vez que lo vi fue en el cementerio cuando nosotros, bueno no estábamos juntos, cuando pasó lo de Jacob y un día fui al cementerio y me sentía tan mal y lloré mucho y me quedé dormida en la lápida de Vanessa y bueno, él andaba ahí con su hermanita y me encontraron y después lo vimos en la playa ¿te acuerdas?

- Si, me acuerdo – claro que me acordaba si el idiota ese hasta le tenía apodo a mi Bella

- Bueno, la verdad es que nos hemos hecho amigos y se ha ganado mi confianza y le he contado la verdad, bueno la verdad sobre Vanessa y James y él me a aconsejado igual que tú, que tratara de dejar el pasado atrás para poder ser feliz y todo eso

- Mmm, yo te había aconsejado lo mismo, ¿por qué recurriste a él entonces?, no lo comprendo

- No lo tomes por ese lado amor, lo que pasa es que cuando le conté me sentía muy abrumada, además él no me conoce mucho y era un consejo más neutro. – no me gustaba nada lo que estaba pasando, el chico se había ganado su amistad y eso era raro, ella era muy cerrada en ese tema y diablos que más puedo decir me comen los celos y ¿qué?

- ¿sólo es por eso? – ya, lo dije y qué - ¿estás celoso sexy-profe? Jajaja, no lo puedo creer - Carajo, si, estoy celoso de ese mocoso y qué, tú eres mi mujer y me da rabia que ese mocoso te ande babeando

- Edward, por favor para, para empezar tone no me anda babeando, en segundo lugar sólo somos amigos y en tercer lugar te amo sólo a ti tontito - ¿tone?

- Ehhh, si, así le digo, es más corto y más mono que Anthony – carajo, ella lo llamaba en diminutivo, ya estaba viendo todo rojo, definitivamente odiaba a ese chico

- Edward, mírame por favor – bajé la vista

- Edward, amor, estoy contigo ahora y siempre que me lo permitas, te amo con toda mi alma, con todo mi cuerpo, soy sólo tuya amor, por favor no saques conclusiones equivocadas, te amo, te amo, sólo a ti.

- Yo también te amo Bella y por eso tengo tanto miedo de perderte, de no ser suficiente bueno para ti, yo, yo te hice daño y no me lo puedo perdonar y me da pánico que te des cuenta que no te convengo y que encuentres otra persona más adecuada para ti.

- Escúchame bien Edward Cullen, jamás, pero jamás amaré a otra persona como te amo a ti y con respecto a que me hiciste daño, eso ya está olvidado ¿me entiendes?

- Si, Bella, te entiendo, por favor mi niña no me dejes nunca, moriría si me dejarás

- Nunca amor, nunca Me sentía un poco más seguro, pero sólo un poco, amaba tanto a mi niña que era inevitable sentir pánico que me dejara de amar.

BELLA POV

Era increíble que mi profe estuviera celoso de Tone, Edward era por lejos el hombre más hermoso, sexy, comprensivo y bueno de todo el mundo, nunca me había fijado en otro hombre, jamás me había enamorado, nunca me había entregado a nadie más que a él, no era posible que tuviera tan poco autoestima, pero no podía hacer mucho más de lo que ya le había dicho, lo amaba con todo mi corazón, pero no pensaba alejarme de Tone para que él estuviera más tranquilo, Tone era mi amigo y me agradaba pasar tiempo con él, me sentía en paz y me relajaba cuando conversábamos, además nuestro sentido del humor era parecido y ni que decir de las ironías de sólo pensar cómo nos tratábamos de daba risa, todo fluía natural con Tone.

Edward era mi amor con él las cosas eran intensas en todos sentidos, bastaba con que él me mirara para sentirme amada y deseada, bastaba con sentirlo cerca para que mi corazón latiera con fuerza y mi cuerpo quisiera fundirse con el suyo, éramos como imanes que se atraían inevitablemente, definitivamente amaba a Edward Cullen, era mi vida, mi todo, por eso me molestaba un poco que estuviera celoso, le he demostrado con creces mi amor incondicional por él, no debería dudar, lo amaría siempre. ¡genial!, (nótese el sarcasmo) mis padres volvieron y se quedarían una temporada sin viajar, o sea problemas para mi, ya no tendríamos la libertad con Edward para estar tranquilos y amarnos sin problemas, lo que más me llamó la atención es que Renne estaba tan rara, me miraba de una manera tan… ¿maternal?, jajaja, estoy alucinando seguramente ¿Renne maternal? Jajaja

Los días pasaban y Renne estaba más que misteriosa, andaba de acá para allá dando órdenes a los empleados, cambiando la decoración, comprando como loca un montón de cosas y cuando le preguntaba de qué se trataba los cambios sólo me respondía que era sorpresa.

Lo otro que también me tenía abrumada era que hace tres días se había cumplido un año más desde la muerte de mi hermana y había ido al cementerio con Edward, era la primera vez que iba con él y había sido tan reconfortante, me había sentido tan protegida y segura, se lo “presenté” a mi hermana y conversamos bastante tiempo sobre las cosas que nos gustaba hacer cuando estábamos juntas, Edward reía cuando le decía que yo era una niña adorable pero muy traviesa, me subía a los árboles, por lo cual me gané varias caídas y varias visitas al hospital, siempre tuve mal temperamento así que cuando alguien me molestaba o molestaba a Vanessa les caía a golpes, aunque Vanessa era mayor que yo, ella era más tranquila y delicada, en cambio yo era más combativa y siempre la defendía.

Pasamos toda la tarde abrazados intercambiando historias de la niñez, hasta que se hizo tarde y regresamos a la casa, por pedido mío Tone no se acercó al cementerio, él también quería estar conmigo este día, pero le dije que este día era sólo para Edward y yo y lo respetó, no quería estar con nadie más que con mi amor.

Ahora tenía otro problema en tres días más sería mi cumpleaños, y definitivamente no era una fecha feliz para mi y tenía la sospecha que los cambios en la casa que estaba haciendo Renne se debía justamente a esa fecha. Charlie también estaba actuando raro, cuando estábamos en la mesa cenando o almorzando Charlie miraba constantemente a Edward y luego a mi, ¡mierda! Mi padre sospechaba de nuestra relación, me había olvidado que era muy intuitivo, me ponía nerviosa, con Edward ya estábamos decididos a decir que éramos novios y lo haríamos en mi cumpleaños, según Edward era en esa fecha para que recordara mi cumpleaños con cariño y dejara el pasado atrás. Charlie siempre ha sido pacífico y más comprensivo, pero Renne, ella sería un problema, estaba casi segura de que pondría el grito en el cielo y es que la verdad ella adoraba a James y cuando se enteró de que lo había dejado estaba furiosa, pero ahora andaba feliz por la vida, definitivamente raro.

Con Jasper, Alice y Rose habíamos retomado el contacto por teléfono y por Internet, todos los días nos comunicábamos y le había contado todo lo que había pasado, en un principio Jasper y Rose querían matar a Edward por lo que me había hecho, pero los calmé, en cambio Alice no se había molestado tanto diciendo que ella sabía que terminaríamos juntos, la enana era rara, pero siempre acertaba, siempre.

Con Edward nos escapábamos de la casa para poder estar juntos y Quil como siempre un fiel aliado nos había prestado un departamento que tenía en el centro de la cuidad y que él no ocupaba, así que ahí nos juntábamos con mi amor para poder amarnos tranquilamente, sin contar las veces que hacíamos el amor en alguna sala vacía en el colegio, mi profe era sumamente ardiente y le encantaba follarme cuando me veía con el uniforme y le encantaba que le dijera oh señor Cullen fólleme por favor, si lo se, somos extremadamente calientes y nos encanta ser así. El famoso día llegó y reventó la bomba, mi cumpleaños sería celebrado con una cena y Renne había invitado a mis amigos, no quería, se suponía que la sorpresa la daríamos con Edward al anunciar nuestro noviazgo y ahora estaba arruinado, discutí fuertemente con Renne, pero no me quedó de otra que aceptar ya que todo estaba listo, hasta me había comprado un vestido para la ocasión. Si Renne quería guerra, guerra iba a tener y anunciaríamos igual el noviazgo, era mi cumpleaños y Renne no lo arruinaría

Llegó la noche y mis amigos llegaron, estaban tan contentos porque ya les había contado lo que haríamos con Edward, mi Edward estaba tan nervioso, pero lo tranquilicé encerrándonos en el baño y dándole una atención de primera mientras los chicos entretenían a la loca de mi madre en el comedor.

Renne anunció que la cena estaba servida y bajé al comedor, lo primero que vi fue a mi príncipe, pero algo estaba mal, estaba enojado y frustrado, cuando llegué al comedor por completo me di cuenta con horror el porque de la actitud de mi Edward, allí se encontraba James con sus padres, no, no podía ser cierto, qué mierda hacían esos desgraciados en mi cena, mis amigos se veían preocupados y James se veía ¿contento? ¡carajo! Que mierda pasaba

Renne me dio una mirada glacial y me ordeno sutilmente que me sentara, había acomodado todo y me sentó al lado de James, Edward frente a mi me miraba desconcertado, le dedique una sonrisa para calmarlo y al parecer lo logré porque se relajó un poco. La cena comenzó, pero no aguanté

- Renne, me disculpas, pero a que se debe la visita de estos señores, es mi cumpleaños y ellos no son mis amigos – lo dije y qué, soy maleducada, pero esto no pintaba nada bien

- Hija, por favor, no vayas a hacer una de tus escenitas, compórtate – maldita bruja, si pensaba que me iba a dañar mi celebración estaba equivocada

- Charlie me vas a responder tú o me retiro – todos me miraban con asombro, menos Edward, él me miraba con admiración, oh, si, a mi hombre le encantaba mi forma de ser.

- Hija, íbamos a esperar a que la cena terminara, pero por lo visto estás impaciente – dijo Renne entre risas, qué mierda le pasaba, me giré al sentir movimiento en la silla de al lado

- Bella, amor, ahora que mis padres y los tuyos se encuentran aquí por fin les he contado nuestros planes y todos están maravillados con que hayas aceptado ser mi esposa - ¿QUEEEEEEE?

- Si mi vida, estamos felices de que la relación haya avanzado hasta este punto, con tu padre y tus futuros suegros hemos estado conversando y hemos decidido que como ustedes se van a casar, nosotros haremos negocios juntos ¿no es maravilloso? – de que mierda estaba hablando Renne, mi cabeza daba vueltas, la ira se estaba apoderando de mi cuerpo y ya empezaba a temblar, miré directamente a mi amor, él estaba con los puños apretados y miraba con odio a James quien sonreía maliciosamente en dirección a Edward

- ¿de qué mierda están hablando? ¿quién dijo que me voy a casar con ese bastardo?

- Hija, por dios cálmate, son novios y es aceptable que la relación avance – dijo mi padre

- ¿novios? Charlie hace tiempo que dejé a James, no somos novios y la verdad es que siempre lo detesté, sólo jugué con él, yo estoy enamorada de otro hombre, un hombre de verdad

- ¿queeee? Gritaron, tanto mis padres como los de James

- Si, dejé a James, no somos novios ¿qué parte es la que no entienden?

- Hijita, por favor, los negocios con tus suegros están bastante avanzados, no nos hagas esto – perra y más perra, lo único que le importa son los putos negocios.

- Renne, siento decepcionarte, pero jamás me casaré con semejante basura – dije escupiendo las palabras

- Oh, por dios que niña tan maleducada, Robert nos vamos de esta casa inmediatamente, no pensamos emparentarnos con esta basura – dijo la perra mamá de James mirándome, en ese momento James me agarró del brazo fuertemente y Edward se envaró a defenderme, se acercó corriendo a mi lado y me quitó de las garras de James

- Edward, por favor ve a mi habitación y trae los cuadernos y las copias de éstos – me miró y asintió

- De que cuadernos estás hablando Bella – dijo mi padre furioso por toda la situación - Mira Charlie, Renne sabía perfectamente que ya no era novia de James, así que les mintió a todos al ocultar que ya no estábamos juntos, al igual que James, obviamente, no quería llegar a este extremo - James te di la oportunidad de salir ileso de este noviazgo falso, pero decidiste echarlo a perder todo, si te hubieras conformado con mi rechazo ahora no estallaría la bomba que te tengo malnacido – en ese momento llegó Edward y me entregó los cuadernos y las copias que le había sacado días atrás

- De, de qué hablas Bella – oh, si, el malnacido vio los cuadernos y se dio cuenta de la verdad

- De esto querido James, por qué crees que fui tu novia, para descubrirte, siempre lo supe, siempre, Vanessa me llamó aquella noche y me contó todo lo que le hiciste maldito.

Todos me miraban y Edward me abrazaba, todos pedían explicaciones de por qué Vanessa había salido al baile, así que les entregué las copias tanto a mis padres como a los de James para que vieran con sus propios ojos lo que pasaba

- hija ¿qué significa esto? – preguntó Renne - lee y lo sabrás, siempre me tratan como una niña, pero saben algo, no lo soy, dejé de ser una niña la noche que mi hermana murió después de contarme todo lo que este maldito le había hecho – Reene y Charlie me miraban incrédulos – siempre supe, siempre que Vanessa se suicidó y que estaba embarazada de este imbécil

cuando terminaron de leer los cuadernos mis padres lloraban y los padres de James estaban en blanco, Charlie los corrió jurando que tomarían acciones en contra, que esto no quedaría así. Renne lloraba desconsolada y o sentía rabia, mucha rabia, por fin me estaba enfrentado a mis padres y quería soltar todo de una maldita vez. Edward me contenía y los chicos estaban dispuestos a retirarse, pero le dije que eran mis amigos y que tenían derecho a saber mi verdad, ellos no entendían, pero Quil si, él sabía lo que iba a soltar y Edward también.

- ¿por qué mi niña callaste? – me reprochaba Charlie

- Porque siempre me trataron como una ignorante y después de la muerte de Vanessa me dejaron sola, me alejaron, me ignoraron

- Hija, sentíamos tanto dolor, que no sabíamos como tratarte y después de unos días te fuiste a casa de Quil y preferimos dejarte tranquila para no agobiarte más

- Oh, claro y jamás pensaron que lo único que yo quería era estar con ustedes, que me consolaran, que me dijeran que a pesar de todo las cosas mejorarían en el futuro, que el dolor mermaría, eso no lo pensaron, he esperado por dos malditos años para que me hablaran con la verdad y nunca lo hicieron, he cargado con este dolor por tanto tiempo, tanto odio, tanto rencor, si no fuera por Edward jamás hubiera sentido amor, jamás hubiera permitido enamorarme, porque odiaba a todos los hombres, los detestaba

- ¿Edward? ¿qué tiene que ver Edward en todo esto? – preguntaba Renne al darse cuenta de lo que decía y al ver como Edward me abrazaba y acariciaba

- ¿es él cierto? Él es el hombre del que hablaste ¿estás enamorada de tu profesor? – Charlie no estaba tan asombrado como Renne, él lo sabía, sabía que manteníamos una relación - Si papá, él es el hombre que me salvó, que me hizo creer en el amor, somos novios y nos amamos

- Pero hijita, eres tan pequeña y él es mayor que tú, yo, yo no lo aprueb… - Ya cállate Renne – la interrunpí, me tenía harta

- No tienes ningún derecho a decidir por mi, lo perdiste, perdiste ese derecho cuando me dejaste sola cuando más lo necesitaba, antes de que llegara Edward el único que sabía toda la verdad era Quil y él siempre me ha apoyado, aunque tú siempre lo has despreciado por no tener tanto dinero como nosotros, si supieras Renne que él y Edward son las únicas personas que me conocen, que saben todo lo que he sufrido

- Hijita, se que has sufrido por tu hermana y todo lo que has dicho es cierto, pero ahora que la verdad salió a la luz debes recuperarte, debes dejar ese dolor atrás. Si tan sólo no te hubieras recluido en casa de Quil por tanto tiempo y hubieras venido con nosotros a decirnos como te sentías las cosas serían tan distintas

- Y nunca te has preguntado sinceramente por que motivo una hija se aleja de sus padres cuando más los necesita, siempre me acusaste de no querer ir al cementerio y ni siquiera sabes el porque

- Hija, estás muy alterada, mejor conversamos mañana, Edward puedes llevarla a su habitación, mañana hablaremos todos – dijo Charlie en tono tajante

- No papá, hay que hablar ahora, ya se abrió la olla, ahora hay que destaparla completamente

- Después que murió Vanessa venía mi cumpleaños y fui al cementerio con mi chello, quería interpretarle una canción para despedir a mi manera a mi hermana, no me di cuenta de que estaba siendo observada, cuando terminé de tocar me disponía a regresar a casa, pero se me acercó un hombre y me dijo que desde hace varios meses me había estado observando, que me encontraba tan hermosa e inocente y no merecía el dolor por el que estaba pasando, que a él le dolía mi dolor, había algo en él que me repugnaba, la forma en que me miraba, la forma en que se iba acercando lentamente hacia mi, me dio miedo, mucho miedo y empecé a retroceder lentamente, no sabía qué hacer ni adonde huir. Él se seguía acercando y empecé a temblar de miedo, él dio un paso más hacia mi y dejé caer el chello y empecé a correr pero me caí y el hombre me agarró con fuerza del cuello y me empezó a besar, yo gritaba y gritaba que me soltara, pero no me hacía caso, empezó a besarme el cuello y lloraba papi, juro que lloraba y te llamaba para que vinieras a rescatarme – mis padres lloraban mientras les contaba lo que me había pasado, mis amigos se abrazaban y lloraban también, Edward me abrazaba con más fuerza y besaba mi coronilla

- Pero nadie llegaba papi, nadie me escuchaba y ese hombre empezó a tocarme así que como pude logré morderle la cara y me soltó por un segundo así que corrí, corrí, pero mis lágrimas no me dejaban ver por donde iba, me sentía perdida y mareada, el hombre me alcanzó y me agarró fuertemente por el pelo y me golpeó en el rostro, pensé que me desmayaría de dolor, pero no fue así y me arrastró del pelo hasta llevarme al bosque que linda con el cementerio, cuando llegamos a la espesura del bosque me estampó contra un árbol fuertemente, la sangre salía de la parte posterior de mi cabeza y estaba mareada, como seguía gritando que no me tocara me empezó a golpear para que me callara, golpeo todo mi cuerpo, sobretodo la cara, casi no sentía nada, mis ojos apenas los podía tener abierto y cuando empezó a tocarme de nuevo supe que no me salvaría, rasgó mi vestido dejándome sólo en ropa interior y seguía tocándome y diciéndome perra porque no accedía de buena gana, me tumbó en el suelo y trató de sacarme las bragas, pero no se de donde saqué las fuerzas y le pegué en la entrepierna, ya que se había incorporado para bajarse los pantalones, cuando lo golpee me pude zafar y empecé a correr y correr adentrándome más en el bosque, tuve suerte porque el bosque lo conocía a la perfección ya que siempre venía de excursión con Quil y sus padres, a los minutos sentía que ese hombre se acercaba, pero gracias a que practicaba atletismo seguía corriendo cuando encontré un árbol que habíamos marcado con Quil como nuestro árbol para leer y supe que no quedaba lejos, pero no se en que momento había perdido mis sandalias y me enterré un vidrio en el pie y me dolía mucho, como pude lo saqué, pero eso bastó para que ese hombre se volviera a acercar y bloqueó por donde tenía que ir en camino a la casa de los abuelos de Quil, él me había dicho el día anterior que iría a visitar a sus abuelos que vivían en la reserva, pero ahora no podía ir por ese lado, ese hombre estaba a pocos pasas de mi nuevamente y la dirección que quería tomar estaba a sus espaldas, así que volví a correr en dirección al acantilado, no tenía más opción, no quería que ese maldito me hiciera daño, no dejaría que me violara, así que llegué al acantilado y sin esperar nada me arrojé al mar, la marea estaba alta y las olas furiosas y me mecían fuertemente de un lado hacia otro, ya no tenía fuerzas y lo único que quería era morirme, me sentía sucia, sentía vergüenza, ese hombre me había tocado y ya no era la misma, así que me dejé morir en el mar, no me di cuenta en que momento me sacaron del agua, cuando abrí los ojos Sam me llevaba en brazos y lo único que pude decir fue Quil. Cuando desperté Quil estaba a mi lado y dijo que había dormido por horas, me incorporé por que recordaba que sólo llevaba ropa interior, pero mi amigo dijo que Emily la novia de Sam le había facilitado ropa para que me cambiara, ella misma lo había hecho, tanto Sam como Emily nunca preguntaron nada pero se que sospechaban lo que me había pasado, en cambio Quil era mi mejor amigo y no pude evitar contarle, lloré mucho y él lloró conmigo, sus abuelos sólo supieron que me había caído y me brindaron apoyo por lo de mi hermana y me dieron espacio en la casa para que me recuperara, así que sólo Quil sabía lo sucia que me sentía, lo manchada de vergüenza que estaba, por eso nunca quise volver al cementerio, de daba miedo ir, no quería afrontar lo que me había pasado y eso es todo – estaba tan apenada de haber contado todo en voz alta, me volvía a sentir sucia, aunque los toques de ese hombre no fueron más allá de tocarme los pechos, las piernas, la cintura, igual me sentía ultrajada, afortunadamente no logró su cometido, el muy maldito ni siquiera lo dejé que tocará mi sexo, porque ahí fue cuando le di la patada, aún así me hubiera gustado que el primero en tocarme fuera Edward, aunque él dice que si fue el primero, por que ese hombre sólo me tocó superficialmente sobre mi ropa interior, así que Edward dice que no fue mi culpa y que me ama ahora más que nunca, que no tengo nada de que avergonzarme porque me defendí y me salvé para poder llegar a sus brazos y que eso es lo que importa.