Dark Chat

viernes, 9 de septiembre de 2011

Cuidando tu Corazón

Capitulo 6:

Nueva vida, Nuevo Cullen

(Edward POV)

― ¿de verdad no sabían que ella estaba embarazada?— pregunto el doctor pero su voz se escuchaba lejos, muy lejos, mi mente de pronto se desconecto del mundo.

Estaba consciente, parado ahí en la consulta del doctor pero mi cuerpo y sobre todo mi corazón se habían elevado hacia un punto en donde lo único que existía era la palabra Bebé. Mire hacia mi lado y los ojos de Bella estaban aun más abiertos que los míos, de pronto mi corazón ilumino con fuego mis ojos, ella estaba embarazada, en su vientre se gestaba un niño, mi niño. Los segundos se hicieron eternos pero no hice nada por salir de mi estado de letargo, era tan impresionante el sentimiento que se arremolinaba en mi pecho que mis intenciones eran disfrutarlo por todo el tiempo posible. El doctor nos miraba atónito, sus ojos y sus manos se movían de manera nerviosa, a mi poco me importaba de lo único que era plenamente consciente es que tenía en frente a la mujer más importante en mi mundo, mis manos buscaron su contacto pero al sostenerla por ellas su cuerpo colisiono desmayándose entre mis brazos.

― Bella— exclamé escapando de mi estado, el doctor rápidamente rodeo el escritorio para alcanzarnos. Sujete con fuerza el cuerpo inerte de mi mujer, mis manos se extendieron para darle cobijo, caímos uno encima del otro, mi prioridad era protegerla a ella y al bebe, poco me importaba caer en el medio de la oficina con tal de cumplir mi acción.

― ¡dios mío! Pero no entiendo Edward ¿Cómo no sabían del embarazo?

― Créanos que esto nos toma por sorpresa, creo que a nosotros mas que ha usted, es casi imposible que Bella no se haya dado cuenta, no sé como sucedió esto.

― Levántala, pongámosla en la camilla— pase mis brazos por alrededor de su cuerpo para elevarla, camine con mi mujer en brazos hacia donde el hombre me indicaba. La deposité suavemente no sin antes deslizar mis ansiosos ojos hacia su vientre plano

― No creo que esto esté pasando ¿está seguro de que ella está embarazada?

― ¡claro! Tan seguro como que soy médico, ella está completamente embarazada Edward, no cabe la menor duda pero ¿Por qué dices que es imposible que no se hayan dado cuenta antes?

― Bella tuvo un accidente muy grave hace algunos meses, ella casi perdió la vida, ¿no se supone que siempre te hacen exámenes de ese tipo cuando caes en un hospital?

― Claro, deberían— acepto con algo de duda— creo que tendremos que esperar a que ella despierte, por ahora me atrevo a decir que todos los síntomas que has sentido son producto de su embarazo

― ¿Qué?— me gire hacia el hombre completamente asombrado— ¿dice que yo he sentido todo este tiempo los síntomas de su embarazo?

― Creo que sí, de un cien estoy un noventa por ciento seguro, eso no quita otro tipo de afecciones que puedas tener, estoy casi seguro que todos los malestares que has sentido en estas últimas cuatro semanas han sido por el embarazo.

― Eso… eso quiere decir que…

― Bueno la medicina es una ciencia bastante exacta pero en mi opinión y experiencia personal he tenido casos de padres que sienten los síntomas de embarazo de su mujeres, es algo poco común pero tampoco imposible de suceder, he tenido en este último tiempo bastante de este tipo, creo que se debe a la conexión emocional de los padres, ustedes deben tener una excelente conexión porque has sentido todo lo que Bella ha omitido. Tu bebe te escogió a ti para sufrir

― Dios...—susurre aun incrédulo

― Aparte de los mareos ¿has tenido antojos?

― No— respondí casi mecánicamente pero al paso de los segundos y de ver la ceja enarcada del doctor recordé que si, suspire pesadamente y cerré mis ojos— te de canela y Martini

― ¿vez?, Bella está completamente embarazada Edward— mientras el doctor seguía hablando mi vista se fue hacia Bella quien comenzaba a moverse nuevamente. Me acerque raudo hacia ella, tome su mano que estaba completamente fría, parpadeo unas cuantas veces antes de sentarse en la camilla.

― ¿Qué ha pasado?— pregunto llevándose una mano a la cabeza— demonios, todo me da vueltas— al nombrar esas palabras sus ojos se abrieron de par en par, de pronto su respiración se agito al igual que su cuerpo— ¡Edward!— grito y me miro aterrada— ¿Qué ha pasado?

― Bella, creo que tenemos que hablar, ven aquí cariño, doctor— le dije al hombre que estaba en frente— ¿podrías dejarnos a solas unos momentos?—

― Claro que si, iré por la ginecóloga de inmediato así podrán hablar con ella.

― Gracias— agradecí infinitamente el tiempo que me iba a dar con ella, mire nuevamente a Bella mientras el médico salía de su consulta, su expresión estaba completamente aterrorizada, sus ojos mostraban miedo e incertidumbre, me asustaba su reacción ¿no quería a nuestro bebé? En el mismo momento que el cerro la puerta Bella comenzó a hablar

― Edward lo siento yo yo, yo no sabía del embarazo perdóname, Dios mío, de verdad no tenía idea juro que no mentí, demonios— su cuerpo estaba temblando completamente, pase mis manos por su cintura e intente calmarla pero estaba claro que ella tenía pánico a mi reacción, creo que mi expresión no fue la mejor en un primer momento.

― Bella ¿quieres a este bebe?— pregunte directamente, tenía que sacar esta duda de mi corazón, sus ojos se llenaron de lagrimas, sus mejillas levemente sonrosadas tomaron un intenso color, su labio inferior temblaba completamente.

― Claro que lo quiero pero tengo pánico de que tú no lo veas así— su respuesta helo hasta el más mínimo de mis cabellos, ¿ella aun me creía frio? Estaba claro que sí, porque su manera de reaccionar me decía que temía con terror a lo que yo pudiera decirle.

― Bella, creo que estas confundida, si te calmas y vez realmente lo que hay aquí te darás cuenta que no eres tú solamente la que quiere a ese niño— ella levanto la cabeza rápidamente buscando mis ojos, mi corazón latió aun mas fuerte al verla así tan débil y buscando apoyo, ella era todo para mí, no había nada el mundo más importante que Bella y ahora aun mas era mi corazón completo, sin duda nuestro hijo era la coronación de un amor sin barreras.

― Edward… eso quiere decir…— tartamudeo, solté una pequeña risa para desviar los nervios que sentía.

― Si Bella, yo quiero a este hijo tanto o más que tu, tranquila mi amor todo está bien. Este bebe es nuestro hijo y lo he deseado desde hace mucho tiempo— me acerque lentamente a sus labios y la bese con ternura, ¡Dios mío! Íbamos a tener un hijo, no podía creerlo esto cada vez se ponía aun mejor, sabía que me había precipitado con la propuesta de matrimonio pero ahora me daba cuenta que fue hecha en el momento preciso, no quería que un futuro Bella pensara que me caso con ella solo por el bebe porque sería la peor de todas las mentiras.

Su cuerpo dejo de tiritar y su pecho de sollozar, me senté a su lado en la camilla y la abrace con delicadeza, ese frágil cuerpo contenía el fruto de nuestro amor, de nuestra pasión, una nueva vida. Sin duda de aquí en adelante el mundo seria de una manera muy diferente a lo que es ahora, ya no tenía que vivir solo para mi, tenía a dos personas más importantes que cualquier otra cosa en el mundo, mi familia. De mis labios comenzó a salir una melodía, tarareé una nana para ella, Bella cerro sus ojos y se apoyo en mi hombro, quería que se calmara y disfrutara de esta enorme emoción que sentía seriamos padres, tendríamos un hijo. Los minutos pasaron sin ser sentidos, nuestros cuerpos se mecían en un vaivén que iba acorde a la melodía que estaba entonando para ella, poco a poco su alma se tranquilizo y dio paso a esa mirada que tanto esperaba, sus ojos relucían como dos diamantes a la luz del sol, su cara de inmediato cambio y se volvió aun más hermosa de lo que jamás imagine, ahora ya no la veía solamente como mi mujer, era mucho más que eso, su rostro tenia los ápices de maternidad asomándose por todas partes. Antes de poder volver a hablar el doctor golpeo suavemente en la puerta, bese una vez más sus labios y le susurre lo que mi corazón gritaba.

― Te amo mi amor, todo está bien— el hombre paso y tomados de la mano nos volvimos a sentar en las sillas, esta vez no venia solo una mujer de cabellos castaños y rizados se asomo por la puerta a los pocos segundos.

― Buenas tardes— saludó con cortesía, se adentro en la oficina y se posiciono cerca del doctor— mi nombre es Diana Oriccia, soy Ginecóloga y el doctor me ha pedido que venga a darles orientación sobre el embarazo de la señora.

― Muchas gracias— respondimos al unísono, mi mano apretó suavemente la de Bella.

― ¿hay algo que quieran saber?— pregunto

― Muchas cosas— contesto Bella— de verdad que este embarazo nos pilla completamente de sorpresa, no es que no queramos pero realmente no tenía idea de todo esto, creo aun que es imposible

― ¿Por qué lo dice?— pregunto la mujer enarcando una ceja pero con una sonrisa en sus labios.

― Bueno yo…—Bella soltó mi mano y comenzó a juguetear con sus dedos— yo…

― ¿Qué sucede?— pregunte notando los nervios que comenzaban a dominarla.

― Esto nunca se lo he dicho a nadie pero… — ella desvió sus ojos hacia la madera de la mesa, se veía nerviosa y un poco acomplejada por lo que estaba por decir, fui preso de la curiosidad ¿Qué era eso tan grande que ella no le ha dicho a nadie?— cuando era más pequeña… descubrieron que tenía una malformación en mi útero y en mis trompas de Falopio.

― ¿malformación?— pregunte tomando nuevamente sus manos, parecía ser un tema difícil.

― Si, cuando tenía alrededor de los doce años comencé a tener problemas en mis periodos mi padre se preocupo y pidió que mi madrastra me llevara a ver un doctor, después de muchos exámenes descubrieron que yo tenía una malformación en mi aparato reproductor, fue tanto el caos que se armo que el doctor cuando nos dio los resultados de los exámenes dijo que mis probabilidades para concebir se habían reducido a mínimas, con el paso del tiempo esa idea se fue alojando en mi mente y creo que nunca cuestione los resultados de ese examen hasta entonces

― ¿pero nunca te viste con otros médicos? ¿Cuándo estabas en el hospital no…?

― Sí, claro que hable con mas médicos pero por lo que decían que era igual o peor a lo que yo ya sabía no quise seguir indagando mas, cuando estuve en ginecología vi muchos casos de mujeres que nunca pasaron el segundo mes de embarazo, es por eso que…

― ¿tienes miedo verdad?— pregunte acercándome para estrecharla entre mis brazos, los jadeos de Bella se hicieron cada vez más profundos, sus lagrimas se derramaban sin control por sus mejillas.

― Señora Cullen— se acerco la doctora— permítame hablar con usted por favor— el tono de la mujer había cambiado, creo que ahora sentía un poco de pena por lo que Bella nos había relatado— creo que el doctor que la atendió no estaba en todo lo cierto, ¿usted trabaja en un hospital?

― Sí, soy enfermera— respondió ella apoyada en mi hombro, la mujer sonrió levemente.

― Entonces entiendo perfectamente su miedo pero como también debe saber si usted ya está en la decima sexta semana de gestación es porque el peligro ha pasado, su embarazo me imagino debe estar en buen estado.

― ¿está segura de lo que dice?— pregunte de repente preocupado por lo que podría suceder, de un momento a otro mi mente comenzó a maquinar diferentes opciones, si el embarazo de Bella no llegaba a termino ¿Cómo quedaría ella?, sin lugar a dudas seria un golpe muy duro de superar.

― Sr. Cullen tengo bastante experiencia en estos casos y creo que con un simple examen podríamos salir de dudas inmediatamente.

― ¿una ecografía?— pregunto Bella levantándose súbitamente de mi hombro.

― Sí, creo que es lo primero que tenemos que hacer para ver si todo marcha bien ¿estás dispuesta?— los ojos de Bella brillaron por segunda vez, su mirada busco la mía como pidiendo mi apoyo, asentí levemente y mostré una sonrisa de apoyo.

― Si, hagámosla

― Bien, entonces síganme.

La mujer se puso de pie y nos condujo por los pasillos de la clínica, de pronto mientras íbamos caminando mi celular comenzó a sonar, el visor me indicaba que era Tanya.

― ¿Dónde demonios están?— pregunto algo enfadada— estoy preocupada

― No te pongas así, créeme que estamos haciendo algo muy importante, cuando lleguemos a la casa te contaremos.

― ¿están bien?— pregunto con incertidumbre

― Mejor que nunca— le dije mirando a la mujer que llevaba abrazada— créeme que es el mejor día de mi nueva vida— comente con orgullo

― Bien, entonces aquí los espero.

― Nos vemos

― Adiós— dijo mi prima y colgó.

Entramos en la nueva oficina, creo que era la consulta de la doctora, todo el entorno estaba decorado en agradables colores pastel, había una camilla y un equipo de ecografía. Bella comenzó a temblar de repente y se apego hacia mí.

― Tranquila— susurre besando su cabello— todo estará bien, se que ese bebe si existe, lo siento

― Yo también, pero tengo miedo Edward, tengo miedo

― No te preocupes, yo cuidare de ti mi amor, siempre—

― Bien, Sra. Cullen acércate a la camilla— la Dra. Oriccia extendió su mano y la invito a subir, Bella se recostó sobre la enorme camilla y suspiro pesadamente, un detalle ha sido que ella la ha llamado Sra. Cullen todo el tiempo, creo que ninguno de los dos se ha preocupado por eso, por mi parte me parece excelente, a Bella le va que la llamen así, a mí en lo personal me encanta.

― Tranquila— le dije desde un rincón.

― Sr. Cullen si quiere puede sentarse a su lado— dijo la mujer con una sonrisa, como si hubiera esperado por eso rápidamente acerque una silla hacia la cabecera de la camilla y me senté junto a ella, su cabeza quedo a la misma altura que la mía, tome una de sus manos y apoye mi cabeza en la otra, su perfil se notaba tenso y nervioso.

― Creo que nunca se te quitara lo nerviosa— susurre mientras la doctora preparaba todo.

― Creo que no, es algo nato en mí, no sabes lo importante que es este preciso momento, poco me importa haber descubierto de esta forma que estoy embaraza ahora lo único que me importa es que ese bebe este bien, es lo único que deseo.

― Yo igual, creo que nuestra relación ha sido así ¿no crees? Una sorpresa tras de otra, es lo mejor de todo esto, creo que jamás me aburriré

― Eso espero ya que no quiero un divorcio en unos años mas

― En mi familia los divorcios no existen, los Cullen nos casamos para siempre

― Eso espero Cullen, eso espero— sonrió, bese su fría nariz al mismo tiempo que un escalofrió se extendió por su piel. La doctora tenía una pequeña sonrisa cómplice en sus labios, si había escuchado toda la conversación poco me importaba, en este momento podría caerse mi empresa frente a mis ojos y creo que ni siquiera me inmutaría, había tanto de que preocuparse pero no había nada más importante que la mujer que tenía en frente y lo que llevaba en su vientre.

― Bien, ya estamos listos— lentamente el estomago de Bella fue descubierto, la mujer aplico un gel transparente sobre su abdomen y acerco la maquina— bueno ya es hora, ¿están listos?— ambos asentimos— aquí vamos.

La maquina fue posada sobre la piel de Bella y una imagen enseguida se proyecto en el monitor, nuestros ojos ansiosos devoraron todo lo que se veía pero a pesar de mis intentos mis ojos no lograban distinguir nada, en un momento un rápido sonido se hizo presente en la habitación, era un latido, era el primer latido de mi hijo. Mis ojos instantáneamente buscaron los de Bella quien estaba derramando millones de lagrimas, su mano se sujetaba firmemente a la mía su agarre decía todo lo que ya podía imaginar, ahí estaba ese era nuestro hijo esos eran sus latidos. Una emoción incontrolable se apodero de mi cuerpo, un sentimiento increíblemente poderosos se alojo en mi corazón, mi mente y mi alma por primera vez experimentaron lo avasalladora de la sensación por primera vez en mi vida sentí que todo tenía sentido, sentí que mi alma había tocado el cielo y había regresado a mi cuerpo sin poder evitarlo mis ojos se hicieron participé en la emoción, mis lagrimas producidas por el sentimiento que experimentaba se dejaron caer ante la vista de todo el mundo no importaba estar en un lugar publico, era mi hijo el que veía, estaba vivo, vivo y dentro del cuerpo de la mujer que amaba.

― Sres. Cullen les presento a su hijo, por lo que veo el bebe esta en excelente posición, tiene casi dieciséis semanas y está en perfecto estado de gestación, su desarrollo va acorde con las semanas que tiene y creo que pronto podremos saber el sexo de este pequeñín.

― Dios mío— susurre aun emocionado, no podía ver nada, me desesperaba no poder ver su imagen claramente pero ya sentir sus latidos me hacia deshacerme en lugar que estaba.

― Es maravilloso— dijo Bella— es tan pequeño pero su corazón es muy fuerte, jamás había escuchado algo así, siempre he vivido estos momentos en el hospital pero cuando te sucede a ti es totalmente diferente.

― Así es, creo que comparto tu opinión— dijo la silenciosa doctora— ¿Quieren que les grave en un video?

― ¿se puede?— pregunte aun absorto con la imagen

― Claro que si, iré por un DVD— la mujer congelo la imagen en el monitor y dejo el instrumento en una mesilla de al lado. Cuando estuvimos solos un momento de profunda intimidad se hizo presente entre nosotros.

― Está bien Edward— susurro Bella conteniendo un llanto desesperado— nuestro bebe está bien

― Bella, Bella, Bella— me pare de inmediato y la abrace, seque los resto de lagrimas que habían en mis mejillas y me contuve de no dejarme vencer por las emociones, tenía que darle apoyo, sin duda lo que ella había pensado era un peso enorme sobre su espalda— si mi amor, todo está bien ¡te lo dije!, nuestro hijo es fuerte y de seguro nacerá en excelentes condiciones.

― O nuestra hija— susurro sobre mis hombros, la sola idea hizo que una sonrisa aun más grande que cualquier otra se extendiera en mis labios, me separe de ella solo para besarla.

― Mi pequeña Bella, creo que eso sería el mejor regalo de todos, me da igual lo que sea lo único que quiero es tenerlo entre mis brazos, nada más.

― No puedo creer todo lo que nos ha pasado ¡tengo casi cuatro meses de embarazo! Y tú has sentido todos mis malestares.

― Mientras perdiste la conciencia el doctor me dijo que eso podría ser por la conexión que tenemos, hay muchos padres que sienten los malestares del embarazo antes que las madres.

― ¡pero tu pasaste todo el periodo de malestares!— gimió enterrando su cabeza en mi hombro

― ¿aun piensas que somos una pareja convencional?— pregunte entre risas— ¡dios! Creo que no podría ser más feliz— comente cerrando mis ojos y dando unas silenciosas gracias por todo lo que ha sucedido, tendría que agradecer aun mas todo lo que él ha hecho por mi vida en este último tiempo.

― ¡mi padre!— exclamo de repente— ¡tengo que avisarle!, demonios— susurro tapándose la boca— ¡el tenia razón! ¿no recuerdas? La vez que fuimos a la casa, cuando tu le dijiste que éramos novios el me pregunto si estaba embarazada y yo le dije que no, ¡dios mío! ¡si lo estaba, en ese tiempo ya estaba embarazada!

― Si creo que así era, tu padre tiene un hijo clínico para los bebes, creo que le hare el alcance cuando le contemos, no te preocupes a penas volvamos a Chicago le diremos, es día jueves, el sábado después de la boda volaremos hacia nuestra ciudad de inmediato

― Si, por favor, muero por contarle— por unos momentos ella se quedo en silencio— Edward tu…— vi en sus ojos lo que estaba pensando.

― No lo sé Bella, no sé si mi familia se merece saber una noticia que me hace tan feliz, además no quiero que mi padre ose maltratarte, porque ahora sí que no respondo de mi, no me interesa que sea mi padre.

En el tiempo correcto la doctora volvió a entrar en la habitación, grabo todo el video en un DVD el cual nos entrego, luego pasamos hacia su oficina nuevamente en donde le receto a Bella algunas vitaminas y hierro para su embarazo.

― ¿es un embarazo de riesgo?— pregunté asustado al escuchar lo que ella decía.

― Creo que sí, debido a los antecedentes de la Sra. Cullen su embarazo es tomado como de riesgo pero debemos estar tranquilos el bebe está en buena forma, hasta el momento nada podría suceder, cuando lleguen a su ciudad vayan de inmediato a donde su ginecólogo y programen las citas con él, ella no puede estar sin supervisión medica.

― Está bien— le dije pensando de inmediato en contratar a un medico que estuviera disponible las veinticuatro horas al día para ella, no quería que a nuestro hijo le faltara nada, si de mi dependía ese embarazo llegaría con éxito a término.

― Creo que con ustedes no habrá problemas, se ve que serán unos excelentes padres y sin duda aunque no era esperado desde el momento que supieron ya lo aman.

― De eso no le quepa duda— comento Bella pasando sus manos por su vientre— tengo una pregunta, como ya sabemos el embarazo comienza su etapa de vislumbra miento entre el tercer y cuarto mes, como yo ya voy entrando en el cuarto y aun no se nota ¿cree usted que la barriga salga de un día para otro?

― Depende Sra. Cullen, todas las gestaciones son diferentes pero creo que no pasara mucho tiempo antes de que su bebe se manifieste, su embarazo esta en el punto pick y de un momento a otro se hará notar.

― Qué bueno, no puedo esperar a tener la barriga— los ojos de mi mujer brillaron cuando se posaron sobre su vientre, mi mano sin poder evitarlo se fue hacia el mismo lado, aun no creía que ahí se estuviera gestando a mi primer pequeño, la emoción que había en aquel momento no se podría comprar con nada en este mundo.

Hablamos alrededor de una hora más, ambos teníamos toda clase de preguntas las cuales fueron respondidas atentamente por la doctora. De camino a casa Bella comenzó a sentir nuevamente algunas molestias, mareos y otras cosas se hicieron presentes mientras recorríamos las calles de Londres, por mi parte me sentía de maravilla, al parecer cuando supimos las noticias nuestro bebe cambio el objeto de sus deseos y se centro en su madre, la cara de Bella llego pálida a los estacionamientos de la mansión, esperamos unos momentos antes de bajar pero lamentablemente lo que vimos no fue de mi completo agrado.

― ¿ese no es el auto de tus padres?— comento Bella mientras la ayudaba a salir del auto.

― Si, al parecer, siempre tienen que escoger los peores momentos para aparecer.

― A mí no me interesa que sepan de mi embarazo, aunque a tu papa estoy segura que le dará otro pre infarto, no le hará mucha gracia que yo esté esperando un hijo tuyo y lo sé porque ya me lo ha hecho saber.

― Poco me importa lo que piense, vamos terminemos con esto—

Tome de la mano a Bella y la conduje hacia el interior de la casa, caminamos por el enorme pasillo hasta llegar a la sala de estar, en su interior se encontraba la persona que menos esperaba ver en este momento.

― Aro ¿Qué demonios haces aquí?— pregunte poniéndome de inmediato en frente de Bella

― He venido a hablar contigo Edward, tenemos mucho de que conversar.

― Yo no tengo nada que hablar contigo, lárgate de esta casa, ahora mismo— solté la mano de Bella y camine unos pasos para echarlo a patadas del lugar pero las manos de mi mujer me sostuvieron, rápidamente recordé que ella no podía pasar por situaciones tensas.

― Pero yo sí, hay mucho que debes saber— una maldita sonrisa se extendió por sus labios y una curiosidad se desato en mí, me gire hacia donde estaba Bella y le hable en susurros.

― Vete a la habitación y espérame ahí hasta que vaya por ti, no bajes Bella, vete a descansar

― No quiero, me quedare contigo

― No puedes, sabes que debes descansar, hazlo por el bebe— dije casi en su oído

― Demonios, odio tus chantajes emocionales— pensó unos momentos y sonrió— júrame por este bebe que no harás ninguna locura— me dijo mientras ponía una nota mental: jamás nunca vuelvas a chantajearla emocionalmente porque te puede salir todo al revés

― No te preocupes— le dije obviando el juramento

― ¡júramelo!— alzo el tono de voz y frunció su ceño

― Está bien, te lo juro, ahora vete de aquí— Bella se giro no sin antes darme un beso y una mirada llena de odio al maldito que tenía en frente, este respondió con una lasciva sonrisa ¿Qué haría este mal nacido cuando supiera que mi mujer estaba embarazada?, pagaría por verle la cara de imbécil— dime ¿Qué demonios quieres?

― Bueno ahora que tú… mujer no está aquí creo que podre hablar con toda confianza.

― Dilo ya ¡qué demonios quieres!

― Hable con mi madre hace algunos meses atrás, cuando estaba hurgueteando en sus cosas encontré un pequeño diario y algunas cartas entre sus pertenencias, me pareció extraño que muchas de ellas eran dirigidas hacia Carlisle Cullen

― ¿Qué te traes entre manos Vulturi?

― Por una extraña razón mis padres se separaron y jamás contaron el porqué, cuando leí aquellas cartas caí en cuenta de la razón— un silencio se esparció en la habitación

― ¿Y que tiene que ver eso conmigo?

― Edward Cullen ¿tu padre nunca te ha dicho que tu y yo podríamos ser hermanos?— por un momento analice la frase y mi mente comenzó rápidamente a desconectarse de la realidad, ¿mi hermano? ¿este imbécil podría ser mi hermano?

― Estas demente, creo que ahora si eres un maldito loco, eso jamás podría ser, estas alucinando

― Tus padres y los míos se conocen desde mucho antes que tu o tu hermano mayor nacieran, por lo que leí en las cartas mi madre y tu padre tuvieron líos amorosos mientras estaban casados de los cuales al parecer fui el fruto de aquellos encuentros

― ¡eres un maldito!— grite con furia— eso es mentira, Carlisle podrá ser muchas cosas pero jamás le haría eso a mi madre, eres un infeliz

― Créelo, porque lo hizo y la prueba son esas cartas que mi madre jamás le mando, ella me conto que había tenido miedo de tu madre y que había sentido que mi vida podría ser amenazada, mal que mal ambos estaban casados y Carlisle podría haber sugerido que ella terminara con el embarazo

― Eres un desgraciado…— susurre apretando mis puños y recordando la imagen de mi hijo, tenía que controlar la rabia.

― No Cullen, solo quiero saber la verdad, quiero saber quién demonios es mi padre y nadie podrá impedírmelo.

― ¿y porque me dices esto a mi ahora?

― Porque cuando le dije a Carlisle él lo rechazo de plano, tu padre o nuestro padre es un maldito hijo de puta, el no quiere que tu madre se entere del engaño por eso que no quiere que hagamos publico nuestro posible parentesco, ósea que tampoco accederá a hacerse los exámenes de ADN

― ¿es eso solamente lo que quieres? Porque no creo que la fortuna que tiene Carlisle no te llame la atención— el maldito sopesó lo que había dicho, acaricio su barbilla y siguió hablando

― Si, sabes que si me interesa, no lo había pesado aún, la fortuna de mi posible padre biológico es aun mas suculenta que la de mi padre, creo que si podría estar interesado,

― Eres un maldito codicioso, pero juro que pagaras por esto.

― Antes de que tu venganza se desate quiero que te hagas los análisis conmigo, quiero saber de dónde demonios provengo.

― ¿me estas pidiendo un favor?— mi expresión mostro una fría y helada mirada de esas que hace mucho tiempo no salían de mi cuerpo

― Tómalo como quieras, quiero esos exámenes Cullen y aunque tenga que decirle a Esme para realizarlos los hare de igual manera, tú decides, se lo digo a Esme o tú te los practicas conmigo.

― ¡eres un maldito hijo de puta! ¡que mas exámenes quieres! Eres idéntico a Carlisle— grite en el medio del salón, estaba conmocionado por lo que escuchaba pero a la vez el sentimiento se me hacia conocido, creo que mi mente ya preveía algo así, de hecho que Carlisle tuviera tantas condescendías con este cretino no era normal, ahora ya sabía que todo tenía una explicación, en esta vida no existen las cosas sin explicación, todo tiene un porqué y esto no era la excepción.

― Intenta controlar tu vocabulario, hermanito — mi cuerpo se erizo por completo, no podía evitar el pensar siquiera en que este maldito se hiciera llamar mi hermano— bueno creo que nuestra conversación llego a un punto sin retorno, mi pregunta es la siguiente ¿te tomas los exámenes conmigo o debo decirle a mamá Cullen que intervenga por mi?

― No te atrevas a meter a mi madre en esto— avance lo que nos separaba y lo tome de sus solapas, el maldito era un poco más bajo que yo por lo que sus pies dejaron de tocar el suelo

― Suéltame imbécil, creo que no accederás por las buenas pero te daré unos días para pensarlo, tienes hasta el sábado, en la boda podrás decirme que piensas al respecto, hermanito.— lo solté con toda la rabia que tenia contenida, aterrizo sobre su espalda pero rápidamente se puso de pie y acomodo su ropa

― Lárgate de aquí antes de que te mate, juro por dios que lo único que te salvara de una muerte lenta es ese maldito papel, lárgate ¡ahora!

― Nos vemos pronto— susurro al pasar por mi lado.

Apreté mis puños y contuve el grito de angustia que amenazaba con salir, el maldito de mi padre además de hacernos la vida pedazos había engañado a mi madre mientras estaban casados, era un maldito infeliz pero tenía que saber la verdad y solo había alguien que podría decirme que sucedía aquí. Tome las llaves del auto y salí de la casa sin avisar, rápidamente me subí y arranque para no ser seguido por nadie, pronto mi celular comenzó a sonar como un loco en el visor aparecía el nombre de mi mujer pero no podía contestar, mi mente estaba demasiado segada para poder razonar, maneje por el camino que conocía bastante bien, cuando estuve en frente de aquella casa miles de recuerdos se agolparon en mi mente, maldita sea ¿Por qué tenía que pasar esto en un día como hoy? Debería estar celebrando por mi hijo no intentando dilucidar un misterio de un hermano perdido, me encamine hacia la puerta que se abrió al solo contacto.

― Edward, hola— me saludo Anna, el ama de llaves

― Dime ¿Dónde está mi padre?— pregunte con voz dura y fría

― El…el— tartamudeo, creo que era la primera vez que le hablaba así— el señor Cullen está con sus abogados en su despacho pero pidió no ser molestado.

Pase por su lado sin esperar su alguna reacción, camine por los enormes y largos pasillos de aquella mansión, mi mente se comenzó a llenar de recuerdos Níkolas aparecía en casi todos, las risas, los llantos, los gritos, las alegrías, todo se acumulaba en mi memoria. Cuando estuve en frente de aquellas enormes puertas entre sin pensarlo dos veces.

― Debemos revisar los balances de…— decía mi padre al momento de irrumpir, su vista se poso sobre mis ojos y de inmediato el tinte de sus ojos cambio, el odio se percibía a kilómetros de distancia— ¿nunca aprendiste a tocar?

― Necesito hablar contigo a solas y ahora— susurre con voz cortante

― Estoy ocu…

― ¡Ahora Carlisle!— grite enardecido— ¡todos fuera!— mis puños estaban cerrados y apretados mis nudillos ardían por golpear su rostro pero primero debía controlarme ¡tenía que saber la verdad! Los hombres que estaban dentro rápidamente tomaron sus cosas y salieron cerrando la puerta, Carlisle se saco sus gafas y metió sus manos a los bolsillos mirándome atentamente

― A que debo el honor de esta honorable irrupción ¿estás en problemas otra vez querido hijo?— el tono de su voz denotaba el maldito sarcasmo.

― Preguntare solo una vez y espero que por una alguna vez en tu vida seas sincero, ¿te acostaste o no con la madre de Aro Vulturi? ¿ese maldito también es hijo tuyo?

El silencio se apodero de la estancia de pronto el rostro de Carlisle palideció, en un día así de importante estaba aquí parado dilucidando el secreto mejor guardado de mi padre, al parecer el tenia otro hijo eso significaba que hoy celebrábamos una nueva vida pero lamentábamos la aparición de un nuevo Cullen que nadie esperaba.

Muñequita

CAPÍTULO XIII

EDWARD POV

Si dijera que no estaba nervioso, sería mentira, los nervios me consumían a fuego lento, pero debía estar fuerte para apoyar a Bella en esta etapa tan difícil para ella.

Al abrirse la puerta entró el tipo que le desgració la vida a Bella y no pude dejar de sorprenderme, era joven, no era un viejo asqueroso como lo imaginé, era joven, imponente y sin parecer marica diría que era atractivo, al menos para las mujeres. Nunca pregunté cómo era el tipo que había tenido secuestrada a Bella, pero siempre imaginé a un tipo repugnante y terriblemente viejo, por lo que casi quedo en shock cuando lo vi, además se me hacía conocido, no se de donde, pero se que anteriormente lo había visto.

Pude notar a Bella tensionarse al verlo y empezó a temblar levemente, me acerqué al borde me madera que nos separaba y la abracé desde atrás para darle fuerzas, ella se giró y me sonrió nerviosamente.

- eres fuerte amor, dale la pelea, no te derrumbes ahora, acá estoy para ti

- gracias Edwardella volvió a dirigir la vista al frente y yo regresé a mi postura inicial, cuando enfoqué mi vista hacia el otro costado vi que el tipo me miraba con cara de odio absoluto, seguramente vio cuando le daba consuelo a Bella, ja, que se pudra el maldito, ella es mía o por lo menos pronto lo será, pero nunca, repito nunca será de él.

Cuando nombraron las partes tanto acusadora como acusado la verdad me cayó como rayo, claro, por eso el tipo me parecía conocido, el muy jodido era hijo de un importante político de Inglaterra, pero sería juzgado bajo las leyes norteamericanas, ya que a pesar de secuestrar a Bella en Londres los demás delitos los cometió acá, al menos el de James, eso creo.

Cuando le pidieron a Bella declarar ella se levantó lentamente y me buscó con la mirada y me moví hacia ella, sin importarme el lugar en donde estaba la abracé con fuerza y posteriormente la besé con ansias, amor, desesperación y todos los sentimientos que ella despertaba en mi que por cierto no eran pocos.

- recuerda Bella que estoy acá por ti y para ti, que nada te cohíba, nada de tu historia es sucia para mi, no tienes la culpa y jamás te dejaré de amar, sólo se fuerte y hunde a ese desgraciado y si sientes que te faltan las fuerzas mírame, siempre mírame y ve la verdad en mis ojos, eres lo más hermoso que me ha pasado en la vida y nunca dejaré que nada ni nadie te vuelva a lastimar, te amo demasiado.

Ella sólo asintió y caminó hacia el estrado.

En ese momento miré hacia atrás al percatarme de movimientos y vi a Jasper junto a los que seguramente eran sus padres, se veían tan tristes, pero me alegraba enormemente que estuvieran apoyando a Bella en este momento.

Al pasar junto a Alex, él se levantó rápidamente y trató de decirle algo, pero el abogado defensor lo obligó a sentarse.

Una vez sentada y después de decir que solamente diría la verdad y nada más que la verdad empezaron las preguntas. Primero fue el fiscal y posteriormente el abogado defensor. Las preguntas del abogado defensor eran basadas en dejar patente que ella se había ido junto a Alex por decisión propia, que eran amantes y posteriormente a una discusión entre ellos, ella había decidido decir que él la había secuestrado, en esa parte Bella se había alterado y por lo tanto dieron un receso de una hora para que ella se calmara.

Después de esa hora, en la que estuvo mi familia y yo apoyándola volvimos a entrar a la sala. Una vez retomado el juicio Bella empezó a relatar como fueron las cosas, la manera en que él la había sedado en la discotheque, cuando despertó totalmente desorientada y perdida, lo mucho que gritó para saber dónde se encontraba. Después relató con lágrimas la manera en que ese desgraciado la golpeaba para que ella aceptara su destino, según él a su lado, todas las maneras que él utilizó para quebrar su espíritu y su alma, matando incluso a sus padres y hermano, amenazando la vida de su entonces amigo y agente especial James, cómo la obligaba a vestirse de muñequita antigua, cómo la obligaba a tocar y la primera vez que ella vió qué hacía él cuando ella tocaba, o sea, masturbarse delante de ella, la manera en que ella vomitó de asco esa primera vez que presenció eso, todo y cada uno de esos detalles eran como cortes abiertos en diferentes partes de mi cuerpo, tanto había sufrido en tan poco tiempo, no era justo, ella debería haber sido siempre feliz, siempre sonreír llena de vida, llena de luminosidad propia de una niña de esa edad, pero le tocó vivir esa tragedia y estoy seguro que ella puede reponerse a ese golpe, otra persona no hubiera podido, pero ella era fuerte y ni siquiera se daba cuenta de cuanto lo era.

Cuando llegó la hora de relatar el rescate de James no puede negar que sentí envidia, envidia de que él hubiera sido tan valiente de no darse por vencido, de rescatarla de la manera en que lo hizo y de ganarse su amor por ese acto valiente, pero debía estar agradecido, si no fuera por él, ella estaría todavía en manos de ese maldito desgraciado y quizás a esta altura él ya la hubiera violado.

Era doloroso, terriblemente doloroso escucharla narrar la huida, pasando por varios pueblos, cambiando nombres, apariencias, huyendo, siempre huyendo, por que Alex seguía en libertad y los perseguía. En ese punto del relato ella tuvo que contar cómo fue que cambió la relación entre ellos, ya que el abogado defensor trató de poner en duda la estabilidad emocional de Bella al decir que pasaba de un amante a otro con mucha facilidad, pero el fiscal rebatió y el juez a cargo le dio la razón al fiscal, de todas maneras ella pidió aclarar ese punto y le fue concedido. Al hablar del cambio de sentimientos hacia James miré por el rabillo del ojo a Alex y él apretaba los puños con fuerza, la rabia casi parecía emanar de él con tanta fuerza que pareciera quería destruir todo. Bella en todo su relato me miraba directamente a los ojos, a veces, sólo a veces bajaba la vista avergonzada, pero ella no debía avergonzarse de nada, yo estaba tan orgulloso de ella, de su entereza, la sinceridad que emanaba de ella era notable y se que tanto el juez como el jurado estaban de acuerdo con ella, se notaba en sus caras que sentían una pena enorme por lo que mi Bella había tenido que pasar.

Cuando terminaba de contar la relación establecida con James y después de decir que ella lo había amado con toda su alma y que él había sido en ese momento su único y primer amor Alex se envaró furioso

- Mentira, tú me amas muñequita, lo se, siempre ha sido así, me perteneces y cuando salga de aquí volveremos a estar juntos

- Orden en la sala – gritó el juez molesto, abogado calme al acusado, sino me veré en la obligación de desalojarlo

- Muñequita mírame, te amo cielo, somos tú y yo, nadie más

- Nunca, me repugnas, siempre me repugnaste, eres un asco de persona y estás enfermo si piensas que alguna vez pude corresponderte dijo Bella con ira.

Después de ese abrupto el juez dictaminó que por hoy era suficiente, mañana seguiría el juicio y allí se mostrarían las pruebas.

Todavía no se llevaban a Alex y lentamente me acerqué a él mientras que su abogado hablada con otras personas, al parecer parientes de Alex.

- nunca la tendrás, ella es mi novia y nos amamos desgraciado – le susurré para terminar de cagarle la mente

- es mía

- jajajaja, eso nunca y sabes ¿por qué?, porque ella fue mía y nadie, repito nadie la había tenido anteriormente, sabes a lo que me refiero, es de poco caballero decir eso, pero es para que te quede claro, ella me ama y yo a ella, somos felices y cuando te estés pudriendo en la cárcel piensa en lo que estaremos haciendo nosotros por el resto de nuestras vidasme fui con la satisfacción de verle cara a cara al maldito y poder comprobar la rabia que le provocaban mis palabras.

Se que la información que le había dado no era correcta ni caballerosa, pero que se joda, ella no sería nunca para él, quizás para mi tampoco, pero no le daría la satisfacción de que supiera que ella también estaba sufriendo por mi culpa, yo la amaba y trataría de recuperar su amor y confianza, él no tendría jamás esa oportunidad por ser una persona demente.

Al llegar al hotel en donde estábamos todos alojados pude pasar un rato con Bella, ella se veía tan ida, tan malditamente afectada que me daban ganas de zamarrearla para que saliera del trance en que se encontraba desde que salimos del juzgado, pero en cierto modo la entendía, no había sido para nada fácil enfrentar cara a cara con la persona que te había quitado a todas las personas que amabas y que además te había destruido el alma.

Lentamente la llevé a la cama aún en ese estado de zombi y una vez acostada me tumbé a su lado y la abracé, ella se agarró fuertemente a mi espalda enterrando su cara en mi pecho y allí se derrumbó y lloró desesperadamente, la dejé que se desahogara, que sacara toda esa mierda que llevaba dentro. Se que mañana sería más duro aún con la entrega de las pruebas y el interrogatorio a Alex, pero no me canso de decirlo, si alguien puede soportar todo esto esa es mi Bella.

Después de llorar amargamente Bella se quedó dormida entre mis brazos, Dios, era tan hermosa que no me cansaba de mirarla y adorarla, ella era simplemente lo mejor de mi vida.

El nuevo día llegó y despertar junto a Bella era delicioso, pero el día se venía duro y no quería dejarme llevar por el deseo que lastimosamente pude soportar por la noche al sentirla tan cerca de mi, lentamente salí de la cama y después de la ducha y el cambio de ropa, que por cierto apareció misteriosamente en la habitación de Bella, bueno no tan misteriosa, seguramente Alice la trajo al ver que no volvía a mi habitación, pedí el desayuno para ambos y fui a despertar a mi freaki.

Después de desayunar terminamos de alistarnos en completo silencio y salimos para reunirnos en el comedor del hotel, allí se encontraban mis padres y algunos amigos de La Push, ellos habían llegado ayer, pero no los habíamos visto, Bella se sintió un poco cohibida por las personas que venían a apoyarla y la abracé para infundirle ánimos, ellos la querían y nunca pensarían nada malo de ella, Bella tenía la absurda creencia que todos la odiarían y le tendrían asco ¡imposible!.

Después de conversar y darle apoyo a Bella, la dejé sola con sus amigos, hablaron un buen rato y al llegar a nuestro lado ella se veía mucho más tranquila, pidió hablar con Carlisle, Esme y Alice en privado, ellos la acompañaron y después de conversar nos reunimos todos en el lobby y partimos hacia el tribunal.

Al igual que el día anterior el tribunal estaba lleno de periodistas que acosaban a Bella con preguntas, pero como el día anterior entramos sin decir nada. Cuando llegamos a la antesala del tribunal sentí que se me encogía el corazón, allí se encontraba el amiguito actor de Bella, ese que conocí en el Pub, el muy cretino había venido a ver a Bella, maldición, no me podía enojar, él venía a apoyarla y simplemente debería estar agradecido por su apoyo a Bella, pero carajo soy humano y los celos me corroían al ver la manera en que se abrazaron y la sonrisa pintada en el rostro de Bella.

La tensión no se hizo esperar cuando él fijó su vista en mi, era notorio que mi presencia también le molestaba, pero al igual que yo cayó por Bella. Mis padres se tomaban de la mano y Alice creo que rezaba, los chicos de la Push estaban serios y miraban desde mi dirección hasta la del amiguito de Bella.

Ellos conversaban quedito y no pude escuchar nada, pero evidente de que a ella le agradaba más de la cuenta que ese estúpido estuviera aquí, así lo demostraba con sus sonrisas, sus tomadas de mano y ¡mierda! El cabrón acababa de acariciarle el rostro, la ira iba ganando como sentimiento predominante en mi y al parecer Alice se percató porque se acercó a mi y me abrazó y susurrándome que Bella necesitaba todo el apoyo posible me fui calmando lentamente, pero no era justo, yo la amaba jodidamente y ella me estaba cambiando por ese romeo de cuarta ¿qué acaso no le bastaba con tirarse a todas las actrices calientes que quisiera? ¿por qué mierda tenía que fijarse en Bella?.

Abrieron las puertas y pudimos ingresar, antes de que Bella tomara asiento en el mismo lugar de ayer me buscó con la mirada y sonrió, en un dos por tres ya estaba a su lado y nos fundimos en un abrazo en donde una vez más le expresaba todo lo que sentía por ella, ya no me importaba parecer marica y toda esa mierda que dicen de las escenas cúrsiles, sólo me importaba ella.

Tomamos asiento donde nos correspondía y nuevamente ingresó Alex, sus ojos inmediatamente buscaron los de Bella, pero ella me estaba mirando, le sonreí y le susurré te amo, nuevamente no obtuve respuesta de ella, pero no importaba, ella había buscado mi mirada y no la de su amigo, eso debería significar algo bueno para mi ¿cierto?.

El juicio fue retomado con Bella en el estrado para terminar de relatar lo que había faltado el día anterior.

Cuando contó cómo Alex y Victoria los había acorralado en el bosque, cómo habían herido a James y Alex al saberse vencedor se había deshecho de Victoria matándola, ellos habían tratado de huir, pero James estaba herido y dificultaba la huida, le había pedido a Bella que huyera, que lo dejara allí, y tras mucha insistencia ella había escapado para encontrarse acorralada nuevamente por Alex y ante el temor de caer nuevamente en sus manos se auto infirió heridas en ambas muñecas y cuello, dejándose morir allí.

Mis lágrimas corrían por mis mejillas, la manera en que contaba todo era como estar viviéndolo en persona, el dolor se alojaba en el pecho y quería acortar la distancia y abrazar a Bella y hacerla olvidar todo el horror que vivió.

El desgraciado fue llamado a defenderse, el muy perro trataba de dar vuelta la historia, era hábil, había que reconocerlo y notaba a Bella muy tensa, así que me agaché en mi asiento y lentamente avancé hacia ella por la espalda, la barra de madera nos separaba, pero podía alcanzarla y mi propósito era darle apoyo y al mismo tiempo encabronar al degenerado.

Al llegar a la espalda de Bella la abracé y le susurré palabras de aliento, ella sin volverse sonrió y la mirada de Alex nos alcanzó, sus ojos se abrieron como platos y para placer mío pude ver claramente cómo tartamudeaba y cerraba las manos en puño al ver que besaba el cuello de Bella y ella lentamente recargaba la cabeza hacia atrás, se sentía maravilloso volver a probar la piel dulce de Bella, pero debía ser sutil, no estábamos solos y era un juego que podía fácilmente perjudicarla si alguien más se daba cuenta, así le sonreí al desgraciado y después de un último beso volví a mi asiento.

Después de eso Alex empezó a dudar y a equivocarse en su versión y así se lo hizo saber el fiscal que era muy agudo con las preguntas, tanto así que hasta a mi me daba miedo el tono de voz que utilizaba y la manera en que lo atacaba con preguntas tras preguntas, no le daba tregua y la intención era que siguiera equivocándose y cometiera el error de echarse las soga más al cuello.

Fue dolorosamente inquietante ver la manera en que ese hombre creía que Bella le correspondía y le pertenecía, era verdaderamente un enfermo, pero tenía sus errores y todos se daban cuenta, a veces decía que ella lo amaba y otras veces decía todo lo que tenía que golpearla para que ella accediera a hacer algo que él quería.

Al terminar el interrogatorio se llevó a cabo la muestra de evidencias, el abogado defensor trató de invalidar esas pruebas, ya que a ál no se le habían mostrado para poder negociar, pero el fiscal dio su argumento, ya que las pruebas anteriores habían desaparecido de su oficina y habían descubierto que Alex había pagado a dos funcionarios de la fiscalía para hacerlas desaparecer, esas confesiones estaban escritas y firmadas, por lo tanto las pruebas que iban a mostrar era material que James eficazmente había recabado y guardado por si algo así sucedía y el fiscal adujo que no se quería arriesgar nuevamente a que desaparecieran, el juez ordenó que eran aptas y procedió a dar la orden para mostrarlas.

Fue duro, muy duro ver imágenes tras imágenes que se proyectaban, las primeras eran fotografías que mostraban a bella golpeada, entera magullada, según explicaba el fiscal estas fotografías y videos que a continuación mostraría era material que poseía Alex en el lugar donde tenía secuestrada a Bella y cuando James la rescató sacó todo el material que pudo y era bastante.

Los videos fueron más crudos, el muy enfermo la grababa todo el tiempo, incluso sin que Bella lo supiera en ese instante, nuevamente vimos con horror cómo la golpeaba para que ella le dijera que lo amaba, que iba a cambiar por él y un montón de mierdas más, vimos también cómo la obligaba a usar esos trajes de muñequita que Bella tanto odiaba y cómo la quebraba emocionalmente una y otra vez y el dolor en mi pecho era casi insoportable, ver grabado todo lo que tuvo que soportar Bella, verlo, no que nadie te lo contara era mucho más doloroso, el único consuelo es que las pruebas eran irrefutables, Alex estaba hasta la mierda de hundido y se pudriría en la cárcel.

Al final pusieron un video y sentí el gritó de dolor de Bella y de la familia de Jasper a mis espaldas, en el video estaba James, el mismo se estaba grabando y estaba solo en una cabaña bastante austera.

- Soy el agente especial James y en estos momentos estoy dejando testimonio de lo que está pasando, en estos momentos Isabella Swan mi protegida se encuentra durmiendo y a salvo, pero se que no por mucho, mi compañera Victoria me ha traicionado, ella en conjunto conmigo fuimos designados a proteger a Isabella, pero la descubrí hablando por teléfono con el pedófilo Alex Vulturi, ella le daba la dirección en donde nos encontrábamos y tuvimos que huir de ella en la madrugada mientras dormía, no hemos podido avanzar mucho, ya que Isabella no se encuentra muy bien de salud, nada serio, pero impide el avance rápido necesario para ponernos a salvo, Jacob amigo, eres la única persona en la que puedo confiar, ya que está comprobado que la mano y las influencias de Vulturi alcanzaron a nuestros agentes y amigos, me da mucha tristeza y coraje la situación, no se cuando podré comunicarme contigo, por que tuve que deshacerme del móvil por si Victoria y Alex me rastreaban, de todas maneras trataré de comunicarme contigo y hacerte llegar el video, si algo me pasa por favor protege a mi Bella, y a mi familia, ellos son lo único que me importa en estos momentos, si algo me pasa dile a mi familia que los amo y que por favor no culpen a Bella de nada, ellos saben lo mucho que la amo y por ella daría hasta mi vida, sólo espero que ella pueda salir victoriosa de este trance. Se que a estas alturas tanto Victoria como Alex nos deben estar siguiendo de cerca, así que me despido. Hasta la próxima, quizás.

El video terminó y nunca sentí un orgullo tan grande por alguien a quien no conocía, verdaderamente James había sido una persona fenomenal y se notaba que amaba tanto a Bella, nunca me sentí tan perdedor en mi vida, con razón ella lo amaba tanto, nunca podría compararme a él, no le llegaba ni a las suelas de los zapatos, pero debía darle las gracias él había mantenido segura a Bella, la había protegido con su vida y eso era memorable.

A continuación se presentaban los testigos, el primero fue mi padre y él relató todo lo que sabía con respecto a bella y cómo la conoció, detallando minuciosamente las heridas presentadas por ella al momento de ingresarla y las palabras de James antes de morir.

Pasaron dos testigos más y la audiencia se postergó hasta el día siguiente.

martes, 6 de septiembre de 2011

Vida: Dulce Inmortalidad

Capitulo Vigésimo Tercero: Malas decisiones, Malos Resultados

Bella (POV)

Habían pasado exactamente cuatro semanas desde nuestra huida, y permanecíamos moviéndonos constantemente, pero lo cierto es que con un abdomen tan abultado como el mío era difícil ir de lugar en lugar. La fiebre se había hecho más constante y los dolores también, a cada momento constataba que mi hija se hacía cada vez más grande y fuerte, estaba sentada sobre la cama mirando como Emmet veía la televisión cuando sentí el golpe, justo en mi pelvis, y sentí como esta se partía en dos.

Grite inclinándome sobre mi cuerpo, puse las manos sobre la cama y tan rápido como siempre, Emmet me enderezo mirándome, Alice y Rosalie nos habían dejado solos para ir por comida.

- ¿Qué… que sucede?

Me pregunto en pánico, poniéndome el cabello tras la oreja.

- Creo que es hora.

Le dije difícilmente, mi respiración cambio a jadeo al sentir las contracciones.

- ¿Ahora? No… no Bella concéntrate, no puedes hacerlo, no si no esta Alice o al menos Rosalie… yo no… yo no puedo ayudarte.

Chillo pensando que yo tenía control sobre la situación pero lo cierto era que no, no podía controlar lo que estaba pasando de manera automática. Sentí un tibio liquido escurrir de entre mis piernas, quede pasmada al igual que Emmet cuando vi la sangre. Este se alejo automáticamente de mí y sus ojos se tornaron negros.

– Demonios… porque no han vuelto

Grito dándose vuelta para perder el contacto visual conmigo.

- Tienes que ayudarme… no puedo sola.

Le dije mientras otro dolor y un sonido volvía a sentirse, tenía oficialmente rota completamente la pelvis.

- No puedo Bella, no soy tan fuerte.

Me dijo con voz estrangulada, yo seguía jadeando y trate de acostarme en la cama, pero no podía hacerlo sola.

- Por favor… no podrá nacer… tengo la pelvis rota.

Le dije tratando de mantener la calma y lo mire esperanzada que pudiera controlar sus instintos y ayudarme porque no había nadie más que pudiera hacerlo en ese momento mi hija y yo dependíamos de él.

Edward (POV)

- Tú eres el único responsable de esto.

Me dijo mientras yo lo miraba furibundo, como había sido capaz de ayudar a Alice a sacar a Bella de aquí, que no se daba cuenta que lo único que estaba logrando era sentenciarla a una muerte segura, alimentando la esperanza estupida que ella podría sobrevivir a un parto de esa naturaleza.

- Que es lo que quieres… que haya una guerra.

Le grite, iba a abalanzarme sobre él pero Cayo me contuvo.

- La paciencia, es una de las pocas virtudes que creo necesarias en momentos como esté.

Me dijo mientras miraba a su hermano y luego a Carlisle

– Desesperarnos no servirá de nada

Continuo diciendo ahora girado hacia Aro quien permanecía absorto, y muy satisfecho por lo ocurrido hace cuatro semanas atrás. Yo en cambio estaba volviéndome loco a cada día que pasaba sin noticias de ninguno, no saber nada de ella iba a lograr llevarme a la muerte, pensé que tal vez ya había sucedido y por ese motivo Alice temerosa de mi reacción no llamaba, pero no, Alice al menos me dejaría saberlo, al menos me dejaría verla por ultima vez, me lo debía.

- Creo que Cayo tiene razón, no sacamos nada con pelearnos unos a otros, tenemos que conseguir dar con su paradero y controlar lo incontrolable, al menos para salvarle la vida a Bella.

Dijo Carlisle sereno pero astuto. En estos últimos días había logrado oficiar de mediador entre los Volturi que luego de la intervención de Aro para ayudar a mi amada Bella, habían dividido posiciones peligrosamente según Carlisle, lo menos que queríamos era tener a nuestra realeza gobernante peleándose entre ellos.

Suspiré resignado y marque por enésima vez el celular de Alice, mi corazón temía lo peor, que otra vez como en ocasiones anteriores me diera el buzón de voz, desde que se habían ido, ella ignoraba mis llamadas, las de Carlisle, o de cualquiera de nuestra familia. Incluso la había llamado de un teléfono público y aún así no contestaba, tan sólo quería escuchar la voz de mi amada Bella, al menos para saber que estaba bien. De pronto, iba a dar con el buzón de voz cuando alguien contesto.

Bella (POV)

Sentí vibrar el teléfono de Alice, y mi vista cambio al diminuto aparato que ella había dejado conmigo para llamarla en caso de emergencias, estaba vibrando frenético e insistentemente.

- No contestes.

Me pidió a lo lejos Emmett mientras aún decidía si acercarse a mí o no, sus ojos negros me mostraban que tal vez no era muy buena idea que él se acercará después de todo. Tome aire y trate de controlar mi respiración para ayudar a mantener el dolor a raya… Vamos Bella, solo respira, no es nada que una mujer no pueda hacer, estamos diseñadas para esto, me repetía una y otra vez pero lo cierto era que el dolor estaba ganándome. Aún seguía vibrando insistentemente el celular hasta que lo tome entre mis manos y sin mirar el número apreté el botón de contestar.

- Alice… ven rápido por favor… va a nacer.

Solté atolondradamente sin detenerme a ver de quien se trataba.

- ¿Bella mi amor?

Me contesto él, y quede paralizada sin poder decir nada. No me hubiera imaginado que Edward iba a llamar a Alice, cuando Emmet vio mi reacción se abalanzo y me quito el teléfono.

- ¿Qué quieres Edward?

Pregunto inquisitivo al ver el numero en el identificador

- No quiero ser grosero, pero tenemos una emergencia aquí de la cual me imagino no quieres enterarte, así que si no vas ayudar deja de estorbar

Le dijo e iba a cortar pero se detuvo.

Edward (POV)

Cuando me contesto su voz, no supe que decirle, simplemente me quede callado, estaba viva, al menos por ahora. Pero sus palabras desarmaron cualquier intento de persuasión. Cuando escuche de sus labios que estaba a punto de tener a nuestra hija quede pasmado y comencé a temblar, miré en pánico a Carlisle quien me arrebato el teléfono de la mano.

- No es Edward… Emmet, soy yo Carlisle.

Le dijo sereno mientras me miraba, yo aún permanecía en silencio pasmado por la información que había escuchado de los labios de mi esposa. Nuestra hija nacería ahora y yo no iba a estar a su lado. Carlisle continúo.

- Escucha, tienes que decirnos donde están, es la única manera de poder ayudarlos a todos, Emmett… Edward se equivoco y ya aprendió la lección créeme… no somos quién para juzgarlo tan duramente.

Le conminó tratando de hacerle ver el punto en cuestión todos queríamos de una forma u otra salvar a Bella

– Qué sucede… por qué se escuchan tantos gritos.. ¿qué esta sucediendo Emmett ?

Interrogo su voz era dura y mis facciones cambiaron a unas de terror puro cuando pensé que tal vez ella estaba muriendo en esos instantes y yo no podría hacer nada para ayudarla, trate de arrebatarle el teléfono a Carlisle pero este lo impidió y se alejo

– Escucha, tienes que ser fuerte y ayudarla, dónde esta Alice… y Rosalie… demonios, escúchame muy bien, tienes que asistirla, si tiene la pelvis rota tendrás que hacer una cesaría no podrá tener al bebe así

Le dijo haciendo que con cada palabra suya, yo fuera perdiendo la perspectiva, Bella tenia la pelvis rota, esa cosa iba a destrozarla como había dicho Cayo, por qué nadie me había escuchado

- Eso tendrían que haberlo pensando antes de llevársela de aquí

Le exclamo en reproche

– Mantén la calma, ahora dime donde están para poder tratar de llegar a tiempo y evitar un desenlace funesto … Emmet se acabo el tiempo, tienes que decidir, o lo haces tu mismo o me dices donde están, elige pero recuerda que una decisión equivocada traerá un resultado equivocado… ella puede morir

Hubo un tenso silencio y luego Carlisle se aproximo al escritorio donde había un cuaderno de notas, lo vi anotar algo y luego colgó

– Vamos se donde están

Sin pensarlo ambos salimos apresurados a tratar de detener lo inevitable.

Bella (POV)

- ¿Por qué? Le pregunte mientras él colgaba el celular.

- Necesitamos a Carlisle, tú misma dijiste que tenías la pelvis rota.

- El va a matar a mi bebe. Le reclame y las lagrimas inundaron mis ojos.

- Nadie va a matar a nadie… no son unos monstruos Bella, si no le decía donde estábamos… morirán ambas.

De pronto la puerta se abrió y Alice al verme se abalanzo sobre mí, cuando vio su celular en las manos de Emmet le dio una mirada fulminante, Rosalie cerro la puerta y se acerco a Emmet.

- Dime que no lo has hecho.

Le grito mientras veía la sangre que estaba derramando sin control producto del trabajo de parto.

- Era la única solución, ustedes no estaba aquí, y bueno Carlisle tenia un punto bastante bueno, no quiero tener sobre mi conciencia la muerte de Bella ni la de su hija.

Se apresuró a defenderse. Alice me miró y ayudo a que me recostará poniendo varios cojines en mi espalda. Tiro de las sabanas y luego evalúo la situación siguiendo mis instrucciones. Pero yo gemí del dolor cuando puso sus dedos sobre mi pelvis.

- Tengo la pelvis rota.

Le dije a duras penas mientras miraba al techo de la habitación.

- Bella… No podrá nacer… no de esta manera.

Me hizo ver mirando a Rosalie en busca de apoyo moral.

- Lo sé le conteste temiendo lo peor.

Edward (POV)

Carlisle iba conduciendo y me parecía que lo hacia a la velocidad de una tortuga, en más de una ocasión no pude evitar recriminarle.

- Cálmate Edward, lo que menos queremos en un accidente automovilístico en estos momentos.

Me dijo mirando por el espejo retrovisor, habíamos pasado un control policíaco.

- No vamos a llegar.

Le hice ver y él acelero.

Doblo por unos caminos locales hasta que llegamos a un Motel, ahí pude ver el coche donde se habían llevado a Bella hace cuatro semanas atrás, me sentí tan estupido al ver que no se habían movido ni 20 kilómetros y yo no había podido encontrarlos antes.

Nos bajamos del automóvil y miré a Carlisle quien me indico con el dedo que se trataba de una habitación en el segundo piso del complejo.

- ¿Cuál?

Le pregunte al borde de la histeria, pero los gritos de Bella evidenciaron que estábamos frente a la puerta, sentir sus gritos desgarrados me hicieron perder la perspectiva y casi tumbe la puerta de no ser porque Emmet la abrió amablemente, casi lo taladre con la mirada y sin pedir siquiera permiso entre, pero no estaba preparado para verla en esas condiciones, entera ensangrentada mi corazón se afligió y me desarme por completo, temí lo peor, mucho más cuando comprobé que su piel era tan blanca como antes, cuando era inmortal, estaba completamente pálida, al acercarme pude sentir que ardía en fiebre, trate de tomarle la mano pero ella se alejo de mi cuerpo. Y comprobé que jamás debí haber considerado siquiera hacerle daño, era un egoísta de los peores, como pude alejarla así de esa manera, cuando yo debí haberla protegido

– ¿Bella? Le dije dulcemente tratando de reparar en algo mi falta pero escuche su voz fría y distante.

- Aléjate de mi Edward.

Me contesto y mi espíritu se quebró, sentí como si un fuego me cruzara en todo el cuerpo, mis ojos se abrieron como platos y si no supiera que no puedo llorar, hubiera jurado que lagrimas se derramaban por mis mejillas, era un dolor macabro, estaba leyendo en sus ojos su odio, mi amada Bella me odiaba, pero me lo merecía, yo la había orillado a esto. Iba a hablarle, pero fue Carlisle quien lo hizo.

- Rosalie ve a una farmacia y trae esto

Escribió en un papel

– a cualquier costo.

Agrego luego miro a Alice quien estaba al otro lado de Bella sobre la cama junto a ella.

– Necesitaremos agua y toallas

Le indico y esta asintió me miro por un momento y me sonrió, yo le devolví la sonrisa.

- No Alice no te vayas.

Le pidió Bella sujetándola por el brazo, era evidente que no quería quedarse sola conmigo, ella me tenía miedo comprobé al ver su aprehensión por qué mi hermana no la dejará sola.

- Esta bien Bella… ellos van a ayudarnos.

Le dijo dulcemente mientras acariciaba su brazo para darle fuerzas…

- Estaré justo a tu lado, solo deja ir a buscar lo que Carlisle necesita… todo estará bien te lo prometo

Le agrego con voz suave mirando a Carlisle que se acerco.

- Bien Bella, ha llegado la hora… no hay muchas alternativas, no puedo ponerte anestesia porque no estamos en un hospital… así que tendremos que hacerlo con morfina, te inyectaré morfina para que no sientas dolor.

Agrego tocándole el vientre a Bella, esta ante el contacto gimió y ese gemido desgarro mi interior. Me sentí inútil al verla en dolor y no poder ayudarla. Ella no quito su vista de mis ojos, estaba tratando de leer mi mente, y decidí dejarla hacerlo. Le susurre en mi mente que la amaba con todo mi corazón, y que si había considerado tan macabra solución era justamente para evitar lo que estaba pasando, prefería que me odiara eternamente antes que verla pasar por lo que estábamos presenciando.

Y que aunque todos creyeran que para mí había sido una decisión fácil, no lo era, decidir entre tu hija o la mujer que amas no era una alternativa, pero yo no viviría sin ella. Se quedo mirándome unos momentos y luego vi como lagrimas rodaban por sus mejillas, me acerque y las trate de secar todas con mis labios, compensar en algo el dolor que estaba sintiendo. Sentí como sus manos me acariciaron mi rostro.

- Perdóname amor mío… por favor.

Le suplique mirándola pero ella iba a contestarme cuando fue silenciada por un gemido que emitió y vimos como más sangre se escabullía de su cuerpo.

Carlisle miro a Alice que se acerco con las toallas y el agua, y Rosalie que había llegado recién le entrego lo que el había pedido. Este saco de la bolsa un par de ampollas, jeringa y un bisturí.

- Será mejor que ustedes tres salgan de aquí… habrá mucha sangre.

Les dijo a Alice, Emmet y Rosalie. Emmet fue el único que reconoció su debilidad y salio de la habitación pero Rosalie y Alice permanecieron donde estaban

– Lo digo en serio Alice –

Insistió Carlisle pero ella negó con su cabeza y tomo la mano de Bella

– Yo advertí, no quiero tener que controlarlas a ambas

Reprocho Carlisle llenado la jeringa con morfina e inyectándose a Bella a la vena. Esta pareció relajarse un poco, su cuerpo ya no estaba tan tenso y sus ojos se achicaron un poco, parecían soñolientos. Carlisle suspiró y tomo el bisturí entre sus manos, apreté mis ojos al verlo rasgar el cuerpo de mi amada Bella, y tuve que contenerme pensando que estaba haciendo un bien.

Bella (POV)

Ya no sentía casi nada, todo mi cuerpo estaba entumecido, y la sensación era bastante extraña, veía a Edward junto a mí pero me era difícil mantener la concentración en su rostro, las imágenes se distorsionaban y escuchaba la voz de todos como en segundo plano, incluso sus pensamientos parecían confusos, estaba mareada pero no era una sensación desagradable del todo, al contrario, el dolor profundo se había ido, con lo que me había inyectado Carlisle, así que no solo sentí una presión cuando el corto mi cuerpo con el bisturí.

Sentí levemente un calor escurrir por mi vientre y trate de enfocarme en Carlisle para ver a mi hija nacer pero me era difícil. Apoye mi cabeza en la almohada por un momento tomando un poco de aire para no ahogarme, fue ahí cuando sentí como Carlisle le decía a Edward que no podía romper el útero para sacar a mi hija, y me embargo el miedo, el miedo a que ella no pudiera nacer y que finalmente mi esfuerzo fuera en vano, íbamos a morir las dos y mi amado Edward se quedaría solo, mi cuento de hadas otra vez estaba en peligro.

- Tienes que sacarla.

Dije con la voz débil y un poco ininteligible a causa de los medicamentos. Sentía mi corazón latir con más premura que antes y de forma más fuerte.

- No te preocupes todo estará bien… las dos van a estar bien.

Me susurró Edward dándome un beso en la frente, pero su tono de voz evidenciaba que no sería así, estaba comenzando a peder la calma cuando de pronto se sintió un llanto y abrí mis ojos expectantes hacia la fuente de aquel llanto.

Jamás desde que me había enamorado de Edward había sentido en mi corazón este tipo de cariño, este sentimiento que estaba embargándome en estos precisos minutos superaba cualquier cosa, no podía contarlo o medirlo, pero sabía en mi conciencia que era enorme, ver su cuerpecito perfecto, rosado, lleno de sangre, me sobrecogió de una manera inimaginable.

Me quede helada, absorta en aquella diminuta persona, cuando Carlisle la puso en mi pecho, me quede pasmada contemplando aquellos ojitos que permanecían cerrados, su boquita estaba abierta y pude ver que instantáneamente ella se pego a mi cuerpo, como si me hubiera reconocido sin siquiera presentarme, sentí su piel suave y calida contra mi cuerpo y estaba extasiada mirándola, cuando abrió sus ojos quede cautivada por aquellos ojuelos grandes y expresivamente profundos, cuando constante que eran de un verde profundo miré a Edward quien estaba tan o más pasmado que yo contemplando a su hija.

Y por primera vez mi cuento de hadas estaba completo, feliz, estábamos los tres en aquella habitación como dos padres normales viendo el nacimiento de su retoño.

- Es humana.

Susurré incrédula mirando a Carlisle pero este estaba preocupado por otra cosa.

Baje mi vista a mi hermosa pequeñita, y tome entre mis manos sus deditos, tan blancos como la piel de Edward. Y me quede ahí, mirándola incansablemente, si hubiera podido mirarla por una eternidad lo hubiera hecho. Pero no pude contemplarla por mucho tiempo más, un dolor en mi pecho me trajo de vuelta a la realidad, pero yo estaba tan extasiada mirando a mi pequeña obra de arte, que deje que el dolor siguiera sin siquiera percatarme o tomarle el peso.

Fue ahí cuando todo comenzó a alejarse más, la figura de mi hija comenzó a desvanecerse, a volverse borrosa, a lo lejos sentí la voz de Edward, pero no podía comprenderla, también estaba la de Alice que era estrepitosa y ansiosa. Mis brazos comenzaron a ponerse lacios y de pronto ya no podían sostener a mi princesita de la manera que yo hubiera querido y fue ahí cuando miré a Edward, y me quede mirándolo por un instante tratando de entender sus palabras.

- Bella… mírame quédate conmigo.

Me dijo mirándome y yo le devolví la mirada extrañada, no me estaba yendo a ningún lado, estaba junto a él, junto a mi hija, y baje mi vista pero la niña ya no estaba entre mis brazos, instantáneamente la busque por la habitación y pude ver que Alice la cargaba, trate de luchar, extendí mis manos pero estas parecían no reaccionar, volví mi vista a Edward y este me miro en pánico, y miró a Carlisle.

- Mantenla despierta.

Le dijo mientras el sacaba de una caja una jeringa, pero yo tenia tanto sueño, de pronto el sueño estaba venciéndome, el latido de mi corazón comenzó a ser menos profundo, casi no podía escucharse, y mi respiración también decayó.

- Por favor mi amor no te mueras…

Chillo él desesperado pero era imposible para mí no cerrar mis ojos, mis parpados estaban pesados, y apenas podía coordinar palabras.

- Cuida de ella prométemelo.

Le dije con un hilo de voz, y el asintió sus ojos estaban desesperados, podía jurar que estaba evitando llorar, su mirada era desolada, y aquellos hermosos ojos dorados se perdieron para siempre.

Alice (POV)

Yo sostenía a la hija de Bella y Edward entre mis manos, y pude oír que su corazón se detuvo, de pronto una imagen se vino a mi mente.

- Lo siento Edward es demasiado tarde.

Susurró Carlisle mirando a Edward quien no podía creer lo que estaba presenciando. De pronto ya no pude verla más, nisiquiera podía ver a Edward, sólo me veía a mí y a la pequeña criatura que estaba en mis brazos.

Continuará...

lunes, 5 de septiembre de 2011

Hello mis angeles hermosos!!
las extraño mucho a todas , mil disculpas por no estar actualiazndo como se debe pero esto de ser mama me tiene loca y mas la escuela , necesito vacaciones urgentes. este fin de semana tratare de actualizar todos los fics, mil besitos a todas , las amo , siss hermosa muchas gracias por estar al pendiente del vicio te mando mil besitos.
Angel of the dark

viernes, 2 de septiembre de 2011

Cuidando tu Corazón

Capitulo 5:

Descubriendo la Verdad

Mientras caminaba entre la gente aun estaba un poco anodada, Esme Cullen no era una enemiga y solo con el hecho de tenerla en el medio ya me sentía feliz. Intente buscar a Edward pero no lo vi por ninguna parte, me quede ensimismada por algunos segundos digiriendo la situación por la que había pasado.

No podía negar que por un momento sentí miedo y su imponente presencia me consumió pero al escucharla hablar de Carlisle y sobre Edward la protección que tenia sobre el apareció evitando lo que ella iba a decir. Él era un ser preciado, alguien que ocupaba mi alma y corazón me era imposible dejarlo a la merced de esa familia, para mi suerte creo que Esme entendió mi punto de vista, yo no podía dejarlo solo y menos después de saber todo lo que ha pasado, la familia de Edward cometió el grave error de inculparlo tal vez inconscientemente por un accidente, algo que escapaba de sus manos. Yo no era quien para juzgar a Carlisle Cullen y a su familia pero si podía opinar con respecto a Edward y sé que él jamás habría puesto la vida de su hermano en peligro y menos deliberadamente, eso era algo que su padre tendría que entender algún día.

― Edward— susurre perdida en mis pensamientos

― Hola Bella— saludo una voz masculina a mis espaldas, me era vagamente conocida me gire y Aro vulturi apareció en mi campo de visión.

― Sr. Vulturi ¿Qué hace usted aquí?— deje escapar y me arrepentí de mi dicho ¿Qué me importaba lo que hiciera aquí?, el hombre me quedo mirando con ojos de expectación y respondió

― Al igual que tu he venido al matrimonio Bella, la mama de Tanya y la mía son grandes amigas.

― Al parecer tu madre es amiga de todas— sisee, el soltó una sonora risa

― Si, parece que sí, ella es intima amiga de Esme Cullen de hecho ellos dos son mis padrinos de bautismo— esa era la maldita razón, era el motivo por el cual Carlisle le había metido por los ojos a Edward la presencia de Aro ¿sería realmente el único motivo?

― Ya veo— mitigué el sarcasmo— bueno ha sido agradable verte, nos vemos después— me despedí de él y comencé a caminar pero uno de sus brazos detuvo mi camino sujetándome.

― Espera— susurro visiblemente cerca de mi cuerpo, estábamos en el salón atestado de gente y muchos de los que estaban cerca comenzaban a mirar— ¿Por qué te vas tan pronto? ¿tan celoso es Edward que no te deja hablar con nadie?

― Soy yo la que no quiere hablar más contigo, suéltame— insistí

― ¿oh qué? ¿me acusaras con Edward? Déjame decirte que tu novio es un perfecto idiota.

― ¡cállate!— subí el tono de mi voz— no oses hablar de Edward, tu no le llegas ni a los talones— contraataque soltándome bruscamente de su agarre.

― Te aseguro que podría demostrártelo— entrecerró sus ojos mostrando su asquerosa dentadura— una o dos horas en un hotel…

― ¡eres un atrevido!— apreté mis puños

― Vamos cariño, la primera vez que me viste debería haberte llevado a la cama, así Edward no habría podido seguirte— por un momento analice sus palabras, envidia eso es lo que él tenia

― ¿lo envidias?— pregunte con voz seca, la expresión de Aro cambio de una victoria a furia— creo que acabo de descubrir lo mucho que envidias a Edward, es una lástima— dije con tono de fingida pena— nunca tendrás lo que él tiene, jamás podrás tener su corazón, jamás podrás tener su apellido…

― Eso es lo que crees— nuevamente mi rabia se disparo pero antes de que pudiera atacarlo nuevamente sentí el cuerpo caliente de mi novio a mis espaldas, su posesiva mano se situó en mi cintura dándome el apoyo que necesita

― ¿qué demonios estás haciendo aquí?— pregunto Edward tenso

― Hola Edward, nada solo charlaba con tu novia, creo que tendré que posponer la salida que planeamos en el pasado ya que…

― Ni siquiera lo intentes— habló Edward con voz amenazante— hazlo y juro que personalmente te quebrare todos los huesos del cuerpo.

― Me intimidas Cullen, juro por Dios que lo haces— menciono con burla

― Claro… te sientes seguro ¿verdad?— lancé de repente— Carlisle no te protegerá toda la vida Aro, nada es para siempre.

― Lo mismo digo con ustedes, cuidado que nada es para siempre— anuncio mientras un frio se esparció por mi cuerpo, era un presentimiento, algo malo sucedería.

― Edward, Bella— nos llamo la voz de Tanya, rápidamente se acerco a nuestro lado— ¿dando problemas Vulturi?— pregunto enojada— no tengo para que recordarte que no fui yo la que te invito así que si veo algo extraño date por expulsado del salón.

― ¡wow! Chica ruda, no te preocupes que yo estoy en paz, que pasen unas buenas noches— se despidió con la mano— Adiós Bella— susurró con tono sensual.

― ¡hijo de puta!— gruño Edward y avanzó para pegarle, mis manos fueron mas rápidas deteniéndolo antes de que armara un escándalo

― ¡cálmate!— le pedí mientras sujetaba fuertemente sus brazos. Sus ojos se fijaron en los míos pero no vi comprensión ni sosiego, al contrario, estaba completamente furioso.

― Suéltame— gruño en voz baja— no me toques— ¡estaba furioso! Lentamente solté su chaqueta, me dio una trastornada mirada y se perdió hacia las terrazas

― ¿Qué demo…?— la palabra quedo colgando, el verlo salir tan molesto me dejo algo conmocionada

― Esta celoso— declaró Tanya a mis espaldas.

― ¿Qué?— pregunte mientras me giraba

― Esta celoso ¿a caso no conoces cuando esta así?

― Yo no…— mi aliento no salía, no podía formular palabra.

― Conozco mejor que nadie a Edward y podría poner mi nombre en prenda a que está demasiado cegado por los celos, ¿nunca te ha hecho una escena de celos?

― Creo que…— comencé a pensar, recuerdo perfectamente una situación que me saco de quicio y tenia precisamente que ver con Aro.

"— ¿Cuál es tu nombre?— me había preguntado aquella vez Aro

― Isabella pero todos me dicen Bella… y ¿el tuyo?— al momento de preguntarle el ambiente había cambiado

― Aro— había respondido Edward en ese entonces, su rostro estaba completamente deformado igual que ahora, tenía la misma expresión iracunda.

― Se… Señor Cullen—

― ¿Cómo estas Aro?— le preguntó ignorándome, en esos tiempos Edward era demasiado frio conmigo

― Bien Cullen, pero veo que tú no estás muy bien. Bueno más tarde me paso por tu oficina para que hablemos, nos vemos Linda Bella— se despidió el hombre pasando por nuestro lado, al momento de volverme a mirar los ojos de en ese tiempo mi jefe había visto la expresión mas furica de toda mi vida

― Sr. Cullen— comencé a parlotear intentando disculparme

― A mi oficina ¡Ahora!— el tono de su voz solo confirmaba lo enojado que estaba— No quiero que hable con nadie de esta oficina— me exigió cuando estábamos dentro de la oficina

― Pero, pero— intente nerviosamente replicar

― ¡NADIE!— grito antes de que un fuerte dolor viniera a su cabeza haciéndolo sentarse— usted no vino aquí a entablar amistad Srta. Swan, Esta aquí por mi y le agradecería que se concentrara en su cometido.

― Si señor— le respondí mientras mi cuerpo temblaba de ira.

La duda que tenia ¿Edward me amaba en ese entonces o su reacción habría sido por la urticaria que le tiene a Aro, de pronto un montón de preguntas saltaron a mi mente, había tanto que responder y creía que este momento era el preciso para responderlo.

― Ahora que lo pienso, sí, yo ya conocía esa reacción— acepte con un poco de desagrado

― ¿vez? El condenado esta tan celoso que no es capaz de controlarse

― Hablare con el

― ¿estás segura? Yo que tu ni siquiera me le acercaría

― Créeme que he estado en el ojo de su furia así que no es mucha la diferencia

― Allá tu entonces, iré a conversar con los invitados, nos vemos luego

― Adiós.

Me separe de la prima de Edward para caminar hacia las terrazas, nuevamente me iba a enfrentar a un titán, era el turno de mi novio, tenía que domar a la bestia. Mientras abandonaba los suntuosos salones la música iba quedando cada vez más atrás, las parejas bailando estaban muy a lo lejos y su alegría no se alcanza a contagiar hacia acá. Mis pies tocaron nuevamente suelo abierto, mire hacia mis lados y no vi a nadie, la luz era un poco tenue por lo que no fui capaz de divisar claramente la figura de Edward, avance un poco y recorrí el lugar, eran unas enormes terrazas que daban paso al más hermoso jardín adornado con exquisitas y bellas luces. Cuando iba dando la vuelta al edificio la figura de un alto y fornido hombre se coló por mi vista, tenía sus dos manos en los bolsillos y observaba el paisaje completamente aislado de la realidad.

― ¿me dejas pasar?— pregunte desde una distancia prudente.

― La terraza es libre, cualquiera puede pararse aquí— el sarcasmo que note en su comentario me hizo enfurecer.

― Quiero saber inmediatamente ¿Qué demonios te pasa?— pregunte con exasperación, Edward soltó una carcajada leve entrecerrando sus ojos.

― ¿Qué me pasa? ¿realmente quieres saber qué me pasa Bella?— suspiro aliviando un poco su expresión— no soporto la idea de que alguien se entrometa entre nosotros.

― Pero Edward…—

― No Bella, es un temor que siempre está ahí, lamentablemente tienes a tu lado a un hombre que muchas veces lo superar sus inseguridades, mi corazón no es tan de hierro como pensé.

― Claro que no lo es, tú tienes un corazón especial Edward, nadie jamás podrá negar eso.

― En todo caso ese no es el punto, refiriéndome al tema… Bella yo…— me acerque un poco hasta quedar a uno de sus lados— temo que alguien nos separe— dijo con bastante dificultad

― A caso… ¿a caso dudas de mi amor?— solté con un dolor palpitante en mi pecho

― ¡no!— exclamo girándome hacia donde yo estaba— ¡demonios! Jamás pienses eso, mis inseguridades no son hacia ti… ¡ah!— dijo exasperado— mira… ¡demonios!— volvió a gemir, se agarraba la cabeza y maldecía en susurros.

― ¿Qué? ¡¿dime qué demonios pasa?

― ¡cásate conmigo!— soltó sin más, mi boca se entreabrió intentando decir alguna palabra pero nada sucedió, mi cabeza comenzó a girar y mi vista se fue difuminando con el paso de los segundos, un terrible e incomodo silencio apareció, el momento era completamente tenso. me afirme de la baranda intentando encontrar estabilidad, las manos de Edward sujetaron rápidamente las mías para ayudarme— ¡maldita sea! Bella perdóname no quise decirlo así, demonios…— sus palabras comenzaban a salir atropelladas de su boca pero lo único en lo que podía pensar era en la frase que había hecho una meya en mi vida

― ¿de verdad quieres casarte conmigo?— pregunte siendo presa del mismo asombro, estaba completamente perpleja levante mi ya mareada vista y vi el fulgor de sus ojos, ¡Dios mío! El si quería esto.

― ¿dudas de mi palabra?— respondió con una pregunta— te juro que jamás en mi vida he deseado tanto algo

― Pero Edward tu y yo nos conocemos desde hace unos pocos meses, tu eres presidente de una compañía y yo… y yo— tartamudee en la última frase.

― Tú— se acerco a mi— eres lo mejor que podría haberme pasado en la vida Bella Swan, sin ti no sería nada— tomo mis manos besándolas suavemente, por un momento me sentí presa del pánico ¡el estaba hablando enserio! ¡quería casarse conmigo!

― Edward si esto es un arranque del momento creo que no es gracioso— me solté de su agarre sintiendo el pesar de mis propias palabras, mi cabeza de inmediato asimilo su arranque de celos con esta sorpresiva propuesta. Me acerque nuevamente al barandal y gemí en silencio por tener tantas dudas

― Bella pero… ¿acaso no he sido claro?, ¿piensas que esto es un arranque? ¡por dios!— me gire cuando el levanto sus manos al cielo— escúchame mi amor, créeme que esto ha rondado en mi cabeza desde hace mucho, en mis peores quiere días de soledad jure que si te volvía a ver no te dejaría ir mas y esta es la mejor manera para atarte a mi Bella, quiero que estés conmigo para siempre

― Pero…— un dedo silencio mis palabras

― No quiero que vuelvas a magnificar nuestras diferencias, siempre las habrá, yo tengo el cabello cobrizo y tu color chocolate ¿y sabes qué? Esas diferencias que pones de por medio a mí personalmente me encanta, hay algo que nunca te he dicho pero yo me enamore de ti por lo humana que eres.

― ¿humana?— enarque una ceja

― Si, es por ese rubor tan significativo que tienes ahora o por el calor que desprenden tus manos, creo que tan bien por lo hermosa y fuerte que te vez cuando te enfadas por esas cosas tan pequeñas pero a la vez tan grandes es que te amo, no porque tengas una fortuna o un buen apellido, poco me importa, los Cullen sin el dinero no seriamos nada Bella, nada.

― Dios— suspire aliviando la tensión de mi alma

― ¿es acaso que no quieres?— levante rápidamente la mirada para ver el dolor reflejado en sus ojos, demonios ahora era yo quien lo estaba arruinando

― No Edward, créeme que este momento ha calado hondo en mi alma.

― ¿entonces?— tomo mi rostro en sus manos

― Acepto Edward, me casaré contigo— le dije confiando en este amor tan grande.

Una enorme sonrisa apareció en su rostro se acerco rápidamente a mi tapando con ansia mi boca con sus besos, mi corazón saltaba de mi pecho, mi cuerpo eufórico acompañaba al incesante golpeteo ¡Dios! Me iba a casar, ¿Quién lo diría? Edward me tomo entre sus brazos para fundirnos en un amoroso y significativo abrazo, poco me importaba lo que dijeran los demás, poco me importaba lo que dijera Carlisle, si era capaz de defender este amor con uñas y dientes estaba lista para ser su mujer. Muy pronto el momento se torno cada vez mas intimo, sus dedos acariciaban mi piel dándome pequeños besos en mi rostro, el estaba disfrutando tanto o más que yo, seria la señora Cullen.

― Prometo que te hare muy feliz— susurro mientras cerraba sus ojos pegando su frente contra la mía— perdóname por hacer de este momento algo impulsivo pero juro que tenia atragantada esa frase desde que regresamos de Grecia, ahí me di cuenta de que no quería estar de novio contigo, vivir contigo y tenerte a mi lado es lo que necesito, quiero estar en resto de mi vida junto a ti Bella.

― Me emociona escuchar eso, tienes que saber que siento igual, soy tan feliz contigo Edward aunque jamás pensé que nos casaríamos creo que no podría haber escuchado una propuesta mejor— él rió— seremos muy felices, de eso no tengas duda.

La música del salón se escuchaba cada vez más fuerte, Edward se separo de mi y extendió sus manos para invitarme a Bailar, yo accedí feliz, estaba bailando con mi prometido, aunque lo nombrara mil veces con ese título creo que jamás podría acostumbrarme. Envueltos en una burbuja de amor entramos al salón y nos situamos en la mitad de la pista a vista y paciencia de toda su familia, nos deslizamos aun en un estado de ensimismamiento con el otro era tan divertido observar las expresiones de la gente al vernos, pude ver con placer las sonrisas de Alice y Jasper además de la que sería mi suegra algún día, Esme Cullen. En cambio al otro lado del salón en un oscuro y sombrío rincón estaban Aro Vulturi y su mentor, Carlisle Cullen. Los ojos de este ultimo me asesinaban, si las miradas matasen creo que desde hace mucho estaría muerta, cerré mi ojos y aspire el aroma de Edward, poco me importaba lo que pensara. La pista cada vez se fue llenando mas, las risas y la música se mezclaban en perfecta armonía, los rostros asombrados de los asistentes acompañaban el perfecto compas que llevábamos.

La noche paso más tranquila de lo que comenzó, tuve que aguantarme las insistentes y aniquiladoras miradas de Carlisle pero Edward se encargo de alejarlas con dulces besos y hermosas caricias. A eso de la media noche nos retiramos nuevamente a la casa de Tanya, Math y ella nos dijeron que partiéramos ya que irían a disfrutar de su compañía en otra parte, respetaba bastante su decisión, si no viera a Edward hace semanas creo que lo reservaría solo para mi aunque fuera una noche.

― Estoy exhausta— dije mientras me dejaba caer por la cama— creo que ha sido una noche para recordar ¿no crees?— me puse sobre mis codos y vi a Edward parado en el umbral de la puerta— ¿Qué sucede?

― Cuando mi abuela, la madre de mi mama falleció, dejo para mí unas cuantas joyas de la familia, en una carta que escribió decía que utilidad tenía que darle y para que persona era tal cosa. Cuando abrí el cofre en donde venían las alhajas me di cuenta de que había una muy especial— comenzó a caminar, sus pasos se dirigieron lentamente hacia su maleta de ahí saco una caja de terciopelo de color negro— ella me dijo una vez que cuando encontrara a la mujer que amara y fuera a convertirse en mi esposa le diera este anillo— se sentó a mi lado abriendo el contenido de la caja, un hermoso anillo con una solitaria Agatha de color café que coronaba la joya— es una ironía del destino que tus ojos sean del mismo color, creo que por mucho tiempo fui destinado a amarte.

― Edward— estaba completamente embelesada por sus palabras

― Creo que ha llegado el momento de darte este anillo Bella, te pertenece.

― ¿pero… pero?— comencé a tartamudear, no recordaba haber sentido tanto nervio en toda mi vida. Edward pasó sus suaves dedos por mis manos acariciando el lugar en donde debía ir esa Agatha.

― ¿no lo quieres?— pregunto mirándome directamente a los ojos

― ¡no es eso! Dios… no es eso— termine en un susurro— es que hay tanto que quiero saber de ti antes…

― ¿antes de casarnos? No creo que eso sea un impedimento, recibe este anillo Bella en prueba de mi amor y juro que jamás nunca volverás a sacártelo, este es el primer día de todo el resto de nuestra vida.

― No sabes cuánto te amo— perdida en el fulgor de su mirada lo bese con ansias, el era todo para mí no podría ser de otra forma si hace cinco meses cuando comenzamos esta locura me hubieran dicho que esto pasaría juro que no lo hubiera creído, hacia cuatro meses que habíamos estado juntos la primera vez y parecía que ya fueran años.

― ¿entonces lo quieres?— pregunto con una enorme sonrisa

― Claro que lo quiero— el tomo delicadamente mi mano y deslizo con una lentitud increíble el óvalo de oro blanco con la Agatha solitaria.

― ¿y cuáles son esas cosas que quieres saber de mi?— una sonrisa adornaba su boca que fue acompañada con su sensual ceja enarcada, al contrario de mi rostro que se torno más serio y cauteloso— ¿Qué sucede?— pregunto con sorpresa por mi reacción

― Edward… cuando estábamos en Grecia hicimos una promesa ¿recuerdas?

― Claro ¿Qué hay con eso?

― Quiero hacer acopio a esas palabras y pedirte que me cuentes algunos detalles que me tienen intrigada

― ¿Qué detalles son esos?— acomodo su peso en la cama y escucho atentamente mis palabras

― Primero hay dudas que tengo sobre lo que paso con Carmen ¿Cómo supiste que estaba en el hospital?

― Bella yo…— intento decir pero sus ojos me decían que no era la verdad.

― Quiero la verdad Edward, hay muchas cosas que no me cuadran, también quiero saber ¿Por qué me subiste el sueldo cuando trabajaba para ti? No creo que haya sido por mis grandes hazañas médicas ¿o sí?

Edward me observo por un momento y soltó un enorme suspiro, se levanto de la cama para dirigirse hacia la ventana, el semblante del hombre que amaba había cambiado, estaba serio pero aun así sabia que me diría la verdad.

― Hay muchas cosas a tu alrededor que no han sido simples coincidencias Bella

― ¿Cómo que cosas?

― Cosas, diferentes cosas que no han sucedido al azar, una de ellas es la forma de la que supe que estabas mal

― ¿Cómo fue?

― Espero no te molestes, yo contrate un equipo de seguridad para protegerte

― ¿Qué?— exclame fuertemente, dios mío…

― Si, desde el día que te "asaltaron"— nótese el sarcasmo— puse tu cuidado a cargo de un ejército de guarda espaldas

― ¿pero porque?

― ¿aun lo preguntas? ¿crees tú que después de la golpiza que te dieron iba a dejar que anduvieras sola por la calle? Si lo pensabas estás loca

― De hecho jamás lo pensé… no sabía que…

― ¿me preocupara por ti en ese entonces?— se giro para verme— yo me he preocupado por ti desde el principio Bella, tú me trastornaste desde que entraste por la puerta de mi habitación la primera vez, siempre fuiste tú Bella, solamente tú.

― Demonios— susurre— entonces el día que Carmen me…

― si, ese día mis guarda espaldas me dieron aviso de lo que sucedía, tú actuaste muy extraña cuando recibiste esa llamada misteriosa y sobre todo aun cuando me pediste permiso para retirarte antes si no hubiera sido por Emmett no te habría dejado salir sola de allí aunque me hubiera arrastrado por el suelo para no dejarte pasar. Cuando saliste confiaba en que mis hombres me avisarían si algo pasaba, lo peor fue después la media hora siguiente fue un infierno hasta que recibí el llamado y sentí que mi mundo se iba al suelo. Cuando te vi en el suelo cubierta con sangre y moribunda temí lo peor, si te ibas yo moriría contigo. Por suerte que todo salió bien y te recuperaste Bella, no sé que hubiera hecho si eso no ocurría.

― Estoy… impresionada— acepte con los ojos perdidos en un punto fijo, Edward había sido el de siempre, su alma era igual que la de ahora, mi idea de un cambio se vio desplazada, lo único que sucedía ahora es que el estaba exteriorizando lo que ya era, un gran hombre.

― Creo que no deberías sorprenderte mucho, jamás he ocultado la fascinación que tengo hacia ti. Es algo imposible de ocultar, tu eres y siempre vas a ser el eje de mi mundo. Ahora vamos a descansar que ya es tarde.

― ¿descansar? Edward pero…— tenia mil preguntas que necesitaban una respuesta

― No repliques, recuerda que ahora tenemos toda una vida por delante Bella, no necesitas apurar nada— beso mis labios y desapareció cualquier cosa que podría haber dicho.

Cuando nos acostamos sus fuertes brazos me pegaron a su cuerpo dándome la seguridad que siempre había ansiado, con el no necesitaría nada mas, su amor y devoción cubrían todas mis necesidades, el es todo lo que siempre soñé. Un sonido extraño me despertó en la madrugada, tantee con mis manos el lecho pero lo único que encontré fue la nada, me levante rápidamente de la cama al sentir las arcadas provenientes del baño.

― ¡Edward! ¿Qué sucede?

― No lo sé…— tosió— creo que algo me cayó mal Bella

― Demonios, sabes debes haberte pegado un virus estomacal esto ya no es ni una crisis o algo por el estilo.

― No te preocupes yo…— antes de terminar estaba devolviendo la comida nuevamente.

Esa noche la pasamos casi en vela, Edward consiguió dormirse muy entrada la mañana. Debido al precario estado de salud que tenia no asistí a ningún evento del matrimonio en los dos días siguientes, sus nauseas aumentaron al igual que los dolores de cabeza, lo único que lo reconfortaba era el té de canela que le hacía a cada momento, decía que su estomago parecía apaciguarse con la dulce escancia.

― No pienso seguirte preparando mas Té— le dije con mis brazos cruzados y con una expresión dura— No hasta que vayas al medico

― Bella ya te dije que…

― ¡No me interesa lo que dijeras Edward Cullen!— grite furiosa por su aparente calma, Tanya no estaba, de hecho estábamos solos en casa ya que hasta el servicio tenía su día libre hoy— te recuerdo que hasta hace unos meses yo estaba al cuidado de tu salud y jamás permití que algo así se fuera de mis manos, no porque te ame dejare que hagas tu voluntad Edward ¡ya basta! Te levantas o juro que traigo a medio hospital a verte aquí.

― Adoro cuando te pones ruda conmigo— su tono sensual me derritió por un segundo pero endurecí mi postura, el no podía continuar así, al paso que íbamos no podría disfrutar de la boda.

― ¡no juegues conmigo Edward! ¿te levantas o te levanto?

― ¿Por qué no mejor nos acostamos?— enarco una ceja y eso me hizo enfurecer. Salí de la habitación azotando la puerta y dejándolo solo, me hacía ver estrellas cuando se lo proponía pero cuando volvía a ser el terco de siempre no había quien pudiera con el— Bella, ¡Bella espera!— comencé a escuchar su voz desde atrás mientras caminaba furica por los pasillos, sus manos detuvieron mi frenético paso para girarme— ¡espera!

― Déjame sola, no te cuidare mas, eres un maldito terco Edward Cullen— intente soltarme pero no me dejo

― Ya está bien mi amor, iré al doctor contigo, déjame ir por mi chaqueta y te llevare a conocer al médico de cabecera de mi familia.

― Está bien— refunfuñe.

Cuando íbamos de camino hacia la clínica Edward llamo al doctor para pedirle una cita, este accedió de inmediato al saber de quién se trataba, llegamos a la consulta y una joven e insinuante secretaria nos recibió.

― ¡oh! Es el señor Cullen ¿verdad?— pregunto en una libidinosa voz que me hizo despertar hasta el mas mínimo celo.

― El Doctor Patrick nos espera— Edward hablo en el mismo tono frio con el que siempre se dirigía a las personas, creo que era afortunada al tenerlo en la intimidad.

― Si, si señor pase por aquí— tomo mi mano y sin perderle permiso a la mujer que se devoraba su cuerpo con los ojos, paso por enfrente de ella y entramos a la oficina del doctor.

― ¡buenas tardes Edward!— saludo un hombre de cabello tan blanco como las mismas paredes de su consulta, el hombre de aspecto aun fresco se paro y a saludarnos con un abrazo a cada uno

― Ella es Isabella Swan, mi prometida— anuncio mientras un escalofrió recorrió mi cuerpo

― ¡oh! Qué bien muchacho, hacía tiempo que no nos veíamos, la última vez fue cuando Alice estaba esperando al pequeño Níkolas, a todo esto ¿Cómo está el pequeño diablillo?

― Bien, Alice nos conto que ya se está sentando solo y a comenzado con la ingesta de alimentos

― ¡me alegro! Pero tomen asiento, díganme ¿Qué les trae por aquí hoy?

― Tengo unos extraños síntomas, creo que pesque un virus estomacal.

― ¿Qué síntomas tienes?

― Dolor de cabeza, vómitos, mareos, cansancio, no tengo apetito— comenzó a enumerar todo lo que habíamos pasado en estos días, sus dedos se sujetaban fuertemente a los míos.

― ¡oh! Si tienes todos los síntomas, bueno primero antes de dar un diagnósticos vete a hacer estos análisis de sangre. ¿usted también tiene los síntomas señorita?— pregunto dirigiendo sus ojos hacia mi

― No, no doctor no tengo ningún síntoma, aún—

― Qué bueno pero tendrá que tomarse los mismos exámenes de Edward ya que podría haberse contagiado pero aun sin manifestarse— eso era cierto, sabia de sobra que estar tanto tiempo expuesta con él me podría enfermar también a mi

― Está bien, me los tomare— el doctor comenzó rápidamente a escribir las ordenes en sus papeletas

― Ahora hablen con mi secretaria y díganle que les indique los laboratorios, los resultados estarán listos en unos cuantos minutos, tienen suerte de haber venido a esta hora todo está despejado y sin pacientes.

― Es una ventaja— agrego Edward mientras nos poníamos de pie.

La siguiente hora la pasamos de examen en examen, mientras nos tomaban muestras de sangre y de orina pensaba en todo lo que estaba pasando, desde el día del coctel no había visto nuevamente a los integrantes de la familia de Edward, Alice se había pasado una vez a la casa pero le pedí que no fuera ya que si Edward tenía algo contagioso podría contagiarla a ella y por ende al niño, lo bueno es que hizo caso y se retiro pidiendo que le avisáramos cuando estuviera bien. Mientras me sacaban sangre podía ver como preparaban a Edward al otro lado de la habitación, sus tiernos ojos y su sensual sonrisa me infundía calma y paz. Cuando ya todo estuvo hecho nos fuimos a comer a la cafetería de la clínica, le deje mi número de teléfono a la libidinosa secretaria para que me llamara cuando los resultados estuvieran listos.

― Estoy algo descompuesto— susurro Edward, estaba sentado en uno de los enormes sillones de la cafetería, sus ojos estaban cerrados y su cabeza se orientaba hacia el techo.

― Si al igual que yo, creo que me maree muy fuerte con esto de la sangre— cuando termine la oración llego la camarera con lo que habíamos ordenado, té de canela con pastelillos de chocolate.

― Qué bueno, muero de hambre— Edward se enderezo y ni siquiera dejo que la camarera terminara de servir, comía con ansia como si se le hubiera privado mucho tiempo de aquellos manjares

― Relájate amor mío te dolerá el estomago— reí, tome unos cuantos sorbos de té pero en vez de aliviarme acrecentaron aun mas mis mareos.

― Lo lamento pero esto esta exquisito Bella— tomo de su te y siguió devorando los pastelillos. Verlo comer así con tantas ganas produjo un efecto contrario, en vez de darme hambre me causo repulsión.

― Demonios— susurre y me pare rápidamente.

Mi vista estaba completamente nublada, miles de puntos negros destellaban frente a mis ojos y la sensación de asco era horrible, corrí por los pasillos de la cafetería hacia el servicio de damas, al llegar ahí no me importo nada ni nadie me abalancé en contra de un inodoro devolviendo todo lo que había comido en el día. Las arcadas eran con ganas, mis ojos se sentían húmedos al igual que mi cabeza, mi frente estaba perlada con sudor frio, unas manos cálidas sujetaron mi cabello y afirmaron mi espalda.

― Esto no pinta nada bien, creo que si es un virus estomacal, ¡maldición!— Edward paso sus manos por mi espalda para ayudarme en lo que estaba haciendo, cuando sentí mi estomago vacio levante la cabeza completamente mareada

― Dios mío… si te sentías así, te compadezco

― Hazlo porque creo que tienes los mismos síntomas que yo

Me llevo con sus gentiles manos hacia un taburete que había en el baño, me deje caer y cerré mis ojos, el suelo, el techo y todo lo demás se habían convertido en uno solo y la sensación de asco parecía no desaparecer, hasta el olor del mismo baño me asqueaba. Estuvimos largo rato contemplando la nada, cuando la secretaria llamo a mi celular ya había pasado casi una hora de que salimos de los laboratorios. Lo bueno es que cuando estábamos frente a la secretaria estaba mucho mejor, mi vista se había centrado y mi cuerpo parecía recuperar las fuerzas que había perdido. Pasamos a la consulta y el doctor estaba muy entretenido con algunos papeles, suponía que eran nuestros exámenes.

― Tomen asiento chicos

― Gracias— susurramos al unísono

― Bueno aquí tengo los resultados de los exámenes

― ¿y cómo salieron?— pregunto Edward mientras yo era presa de una nueva nausea.

― Bien, ninguno de los dos tiene nada, creo que no pasa nada mas por algo que comiste mal Edward, eso te tiene que haber enfermado.

― Ha, ya veo— susurro tomando mi mano

― Ahora les recetare algunas vitaminas y algo para las nauseas pero fuera de todo los tres están muy bien, las vitaminas no se preocupen por…

― ¿los tres?— pregunte súbitamente interesada en la conversación

― Si, no te preocupes que las vitaminas no afectaran tu embarazo, en todo caso…

― Doctor, yo no estoy embarazada— solté de inmediato de pronto mi cuerpo comenzó a reaccionar con histeria, dios dios dios dios… mi mente no paraba de susurrar, el hombre enarco una ceja, reviso los papeles y me miro con expresión aun mas perpleja, él ahora parecía más confundido que yo.

― Isabella creo que estas equivocada, mira aquí en los exámenes claramente sale tu embarazo, tienes casi dieciséis semanas.
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― ¿dieciséis semanas?— grite poniéndome de pie, un cuerpo que hasta ahora había pasado desapercibido se paro junto a mí a gritar— eso son…

― Cuatro meses— susurro Edward a mi lado, gire mi rostro y vi la pálida expresión de su rostro pero el verde de sus ojos ardía como fuego.

¿Embarazada? ¿Embarazada yo?... ¡Dios mío!