Dark Chat

viernes, 16 de abril de 2010

Nuestra Nueva Familia

Holaa mis niñaas!!!

perdon por haberme perdido ese tiempo peroo me fui de vacaciones 2 semanitaa y esta semana tuve examenees y ps me traian locaa pero ya estoy de regresoo, se que hoy no tocaba actualizar pero lo haré para recompenzarles un pokitoo los diaas que no estuvee y ya la proxima semanaa serán los dias que tocaan

besitooss

anita cullen

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Cap.25.-In Fraganti

ROSE POV

"¿Có…?" "¿Cómo fuiste capaz de decirle eso, Rose?" – exclamó Emmet entre la oscuridad de la noche. No pude evitar sonreír, después de todo, era muy divertido imaginar a mi novio en un papel que le quedaba realmente grande

"Lo siento, no se me ocurrió nada mejor" – justifiqué mientras me mordía el labio para no romper a carcajadas – "¿Estas enojado?"

"No es eso" – contestó – "¿Te has puesto a pensar que justamente hoy en la tarde Alice se enterara de que le mentiste?" – sentí que el cuerpo se estremecía. Tragué saliva con dificultad, repentinamente los nervios me habían invadido de sobre manera, lo cual no paso desapercibido para mi novio – "¿Pasa algo?" – negué con la cabeza ante la imposibilidad de poder articular palabra alguna

"No pasa nada" – respondí y tuve que carraspear para aclarar mi garganta

Un prologando silencio nos invadió mientras me perdía en mis temores

"Todo saldrá bien" – alentó Emmet mientras ponía sus manos sobre las mías – "creo que lo más difícil en todo este asunto será explicarle a Alice tu mentira" – dijo con voz divertida, con el objetivo de tranquilizarme y, hasta cierto punto, lo logró.

"No te preocupes, a mi me queda más que claro que te encantan las mujeres"

"Solamente una" – especificó clavando sus ardientes ojos en los míos

"¿Una?" – repetí mientras aprisionaba su cuello entre mis brazos – "¿Sabes?" creo que necesito estar muy convencida de que en realidad fue mentira lo que le dije a Alice sobre ti"

"¿Y de qué manera puedo convencerla, señorita?" – inquirió, con una picardía la cual me anunció que estaba siguiéndome el juego

"Tu sabes como" – no había ni terminado de decir las palabras y ya tenía a Emmett sobre mí, besándome con pasión. Puse mis manos sobre su pecho para que se alejara y me divertí al ver su actitud desconcertada

"Hay algo que quiero hacer" – anuncié mientras me paraba de la cama y caminaba hacia la puerta, dejando a mi novio sentado al borde del colchón. Mi intención era modelarle y bailarle sensualmente (algo que había visto muchas veces en las películas románticas y quería intentar ya que parecía gustarle a los hombres). Era una buena ocasión ya que, a sabiendas de que mi novio iba a quedarse esa noche conmigo, me había puesto mi pijama color perla de seda.

Así que comencé con el jueguito, y Emmett me ayudó tras buscar su celular y poner una música de fondo en bajo volumen. Yo sonreí y comencé a jugar con los tirantes de mi blusa mientras seguía moviendo mi cuerpo con movimientos pequeños pero pronunciados.

Tras unos minutos de expectación, mi novio ya no soportó más la distancia y se lanzó, literalmente sobre mí, con tanta fuerza que, por el impacto, la puerta se abrió provocando que saliéramos disparados hacia el pasillo, derrumbando a nuestro paso, a dos personas más

"Emmet"

"Rose"

Dijeron al unísono las voces de los integrantes más pequeños de la familia


ALICE POV

"Creo que ya es hora de que vayamos a dormir" – recomendó mi novio mientras rozaba suavemente mi brazo con sus manos, y, a mi pesar, asentí.

Era tan lindo tener a Jazz así juntito a mí, más la situación no era muy segura para nostoros. Estábamos en la sala, sentados sobre el sillón y escuchando como las gotas de lluvia golpeaban el suelo allá afuera. Casi no habíamos hablado pero me sentía muy bien a su lado en ese reconfortante silencio. Sentí como sus labios se posaban suavemente sobre mi frente e instantáneamente me apreté a su cuerpo para estar más calientita. Me gustaba mucho sentir lo suave de su playera de dormir y ni que decir de su perfume

"no quiero separarme de ti" – le dije mientras hundía mi cabeza en su pecho, el cual se movió ligeramente a causa de sus risas

"Yo tampoco, mi niña, pero ya llevamos unas cuantas horas aquí y alguien se podrías despertar" – suspiré resignadamente mientras me separaba de sus brazos.

Con el mismo silencio acogedor subimos las escaleras tomados de las manos y sin hacer el menor ruido posible.

"Ali" – llamó Jasper antes de llegar a la entrada de nuestras habitaciones y clavando sus ojos color miel en los míos con una intensidad la cual me hacía sudar frío por los nervios

"¿Qué paso, Jazz?" – pregunté con el corazón latiendo a mil. Mi novio pareció dudar un momento ya que pude leer la gran timidez en su mirada y en sus facciones, pero al fin, tras emitir un profundo suspiro me tomó delicadamente por los brazos e inclinó su cuerpo para capturar mis labios

Mientras intentaba controlar todo el mariposeo que se había formado en mi estomago, llevé mis manos a su rostro y acaricié sus mejillas lentamente. Inconcientemente, me fui poniendo de puntitas y él se fue enderezando, sentí como sus manos pasaban de mis brazos a mi cintura y me estremecí ya que sus dedos eran ligeramente más firmes que antes. Me encontraba disfrutando plenamente del momento cuando sentí que un fuerte impacto nos empujaba a Jasper y a mí hacia el suelo. Lo primero que vi, al despegar mi cara del suelo, fue la rubia melena de mi hermana que yacía debajo de Emmett, con un pequeña y sensual pijama de seda… ah, y también había una extraña música de fondo que provenía del aparato que sostenía una mano de mi hermanastro

"¡Rose!" – exclamé en cuanto salí de mi trance y me ponía de pie con la ayuda de mi novio quien estaba tan sorprendido como yo. Nuestros hermanos se pararon rápidamente y fue donde me percaté de cierto "detalle" en el mayor de los Cullen, difícil de ignorar

"¿Gay?" – pregunté con gran e inconciente ironía


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"Estamos esperando" – dije cuando ya estuvimos los cuatro dentro de la recamara de mi hermana, la cual no paraba de viajar sus pupilas de un rostro a otro – "Rose" – insistí y ella suspiró antes de comenzar

"Esta bien" – soltó y noté como su mirada buscaba apoyo en Emmett – "lo que viste fue… un muy grave mal entendido" – me sentí furiosa por la mentira, ¿Acaso tan idiota me veía como para que esperara a que yo creyera eso?

"¿Me vas a decir ahora que Emmet quería robarte tus cremas faciales?" – pregunté con el sarcasmo ahogando mis palabras, Jasper contrajo el rostro en una mueca de completa confusión, lo que me incitó a usar la única carta que tenía a mi favor – "Jasper" – llamé mirando fijamente a mi hermana la cual no podía ocultar más su nerviosismo – "¿Sabías que Emmett es gay?" – casi me arrepentí al ver la expresión de mi novio, que gritaba estar cerca de un infarto. Casi.

"¿Qué cosa?" – inquirió el muchacho completamente desconcertado

"Lo que acabas de oír, Jazz" – confirmé y mi vista viajó hacia Emmet, quien podía jurar que estaba hasta sudando pese al frío que hacía – "¿Lo sabías?" – insistí

"N… no" – respondió el entrevistado, a punto del colapso

"¿Sabías también que, nuestro querido Emmett, entra a la recamara de Rose para robarse sus tangas y ponérselas…?"

"¡¿Qué?!" – interrumpió horrorizado el chico de cabello rizado y pude sentir el olor de la victoria, así como mi hermana pudo sentir el olor de su derrota – "¡Eso no…!"– Emmett se dio cuenta rápidamente de su error, pero ya era demasiado tarde, la sonrisa de suficiencia ya estaba pintada en mi rostro

"Rose… creo que tu mentira ya no te servirá más" – dije exagerando despreocupación mientras me miraba las uñas en un gesto engreído. Traté de controlar y disimular la impaciencia que sentía ante el infinito silencio que se había levantado por todos, alcé mi vista y la puse a la altura de los azules ojos de mi hermana para presionarla

"Te ibas a enterar de todas formas" – dijo al fin mientras desviaba su atención de mí y comenzó a hablar con voz baja y temeraria – "lo siento, Alice, te mentí. No sé lo que te estas imaginando en estos momentos pero… si piensas que Emmett y yo tenemos algo más que una relación de hermanastros, estas en lo cierto" – aunque me esperaba algo parecido, no estaba preparada para mi reacción. Mis deseos habían sido escuchados: no era la única que había salido enamorada de los Cullen, una de mis hermanas, la mayor, también lo estaba y no solo eso, por lo que me había dicho, tenían, desde no sabía cuando, una relación sentada como la mía con Jasper

"Perdóname" – continuó – "sé que te he fallado y no solo a ti, si no a todos, pero fue algo que…"

"¡Alice!" – mi hermana fue interrumpida por mi novio, quien completamente eufórico tras saber la buena noticia, se había puesto de pie para levantarme en brazos, sacándome de mi trance – "¿Los has escuchado, mi amor?" – preguntó con una felicidad que irradiaba en la locura

"¿Mi amor?" – repitieron Emmet y Rose al mismo tiempo con asombro, provocando que Jasper volviera en sí y dejara de abrazarme al momento para encarar a nuestros hermanos, había llegado el momento de decir también nosotros la verdad, mi novio me tomó de la mano, y pude sentir que estaba igual o más nervioso que yo.

"Nosotros…" – intenté comenzar, más la palabras se me quedaron trabadas en la garganta. ¿Cómo decirles que también nosotros nos queríamos de manera muy distinta a la que se debería? ¿Cómo? Levanté mi mirada hacia Jasper, buscando en sus amorosas pupilas el valor que me faltaba, él pareció hacer lo mismo y, después de sonreírme tiernamente, volvió a ver a nuestros atónitos espectadores

"Estoy enamorado de Alice" – me sorprendió la veracidad y seguridad con que pronunció aquellas palabras, sin titubeos, sin temor, solamente con orgullo y adoración – "y ella también me quiere" – los muchachos no daban crédito a lo que sus oídos habían escuchado, mi novio y yo esperamos nerviosos por su respuesta

"No es posible" – murmuró Rose con la mirada perdida – "estoy soñando, ¿verdad?" – negué con la cabeza lentamente y me acerqué hacia ella quien me tomó de las manos – "Entonces… ¿qué vamos a hacer? Nuestros padres vienen hoy y…"

"Creo que lo mejor sería que se lo dijéramos a Bella" – señalé – "no es justo que ella no este enterada de todo esto" – Rose se demostró acuerdo con lo dicho

"Jazz" – llamó Emmett – "¿Edward sabe algo de todo esto?" – mi novio negó con la cabeza

"Será mejor que en lo que ellas se sinceran con Bella, nosotros hagamos lo mismo con Edward" – el mayor de los Cullen apoyó a su hermano con un asentimiento de cabeza. Los cuatro caminamos hacia la salida

"¿No crees que deberíamos esperar a que Bella se despierte?"

"Nuestros papas vendrán a medio día" – recordó mi hermana – "entre más pronto, mejor" – asentí y seguí caminando – "Alice" – su delicada mano jaló de la mía, frenando mi marcha

"¿Qué pasa?" – pregunté asustada por el semblante desolador que tenían las bellas facciones de su cara

"Quiero que me perdones por haberte mentido" – dijo y la abracé fuertemente

"No tengo nada que perdonar, créeme que entiendo el cómo te has sentido" – reconforté mientras recargaba mi cabeza en su pecho y sentía como sus brazos enrollaban tiernamente mi cintura.

Cuando estuvimos frente a la puerta de la recamara de Edward y Bella respectivamente, los cuatro emitimos un suspiró al mismo tiempo y nos miramos por ultima vez unos a otros. Solo esperaba a que Bella lo entendiera.


BELLA POV

Me sentí realmente feliz de tener, por segunda noche consecutiva, a ese muchacho de rostro pálido, cabello cobrizo y preciosos ojos verdes recostado a mi lado. Pasé mis manos por sus cabellos, más alborotados de lo habitual, y los acaricié suavemente mientras mis pupilas se deleitaban al ver lo pausada y tranquilamente que su pecho se movía al ritmo de su respiración.

Miré hacia el reloj, no había podido dormir por dos razones, una de ellas (y la más poderosa) se debía a que había quedado completamente hipnotizada al tener a Edward en ese estado, jamás lo había visto dormir y era algo… maravilloso; algo que simplemente no te puedes perder al saber que no todos los días te encontraras con espectáculos tan magníficos. La segunda razón por la cual mis ojos no se habían cerrado, era el pensar que faltaba pocas horas para que nuestros padres vinieran, no sabía que sentimiento era más fuerte, si el miedo, el remordimiento, la felicidad o el amor

"Edward" – llamé mientras movía lentamente su cuerpo - "Edward, despierta" – repetí y el chico saltó ligeramente de la cama mientras comenzaba a abrir sus ojos lentamente con aire desorientado

"¿Qué pasa?" – preguntó con su rostro compungido por el sueño, sonreí al darme cuenta de que, tal parecía, no tenía ni la más mínima idea de dónde y en qué situación estábamos

"Vete a tu cuarto" – murmuré mientras me acercaba para depositar un beso en su mejilla

"¿Qué?" – preguntó aún con la mirada nubosa – "¿Qué cuarto?" – suspiré con divertida desesperación

"Al tuyo" – dije entre risitas – "recuerda que habíamos quedado que hoy te irías en la madrugada para evitar riesgos" – esperé a que Edward dijera algo, pero, para que mis palabras tuvieran sentido para él, tomó más de lo que hubiera pensado. Mi novio se quedó ido por un momento, viendo fijamente hacia la nada, y después, cuando un poco de conciencia penetró en sus neuronas, parpadeó rápidamente sus pestañas negras en un intento de ahuyentar la somnolencia.

"¿Qué… qué hora es?" – inquirió aún perdido y ya no pude contener la risa, provocando que al fin despertara de su interminable letargo, me di cuenta por la claridad con la que sus ojos ya brillaban en la oscuridad al verme

"¿Al fin despertó el bello durmiente?" – bromeé

"Lo siento" – dijo mi novio mientras se estiraba y acto seguido, acercaba su rostro para depositar un beso sobre mis labios – "¿Tienes mucho tiempo intentando despertarme?" – asentí con una enorme sonrisa en mis labios, lo cual provocó que el chico sonriera también, pero de manera excusante

"no sabía que tenías el sueño tan profundo, ayer no tuve necesidad de despertarte, tu lo hiciste por tu cuenta"

"No lo tengo" – discutió y yo me apresuré a levantar una ceja de manera incrédula – "seguramente se debió a que jamás había dormido tan placidamente durante dos noches seguidas" – continuó mientras clavaba sus ojos en los míos y me sonreía de lado, el simple gesto me cortó la respiración

"Pues se te acabo el encanto" – informé mientras intentaba ocultar lo mucho que me deslumbraba – "son la una de la mañana…" –

"No es muy tarde" – discutió el chico

"No" – admití – "pero con la suerte que tenemos, es muy probable que a doña Choni le de por venir a mi cuarto a esta hora y sin motivo aparente" - Edward rió entre dientes

"Tienes razón" – acordó mientras se incorporaba de la cama – "nos vemos luego… te quiero" – dijo mientras depositaba un beso sobre mi frente y se dirigía hacia la puerta para salir.

Mis ojos casi se salieron de sus orbitas cuando unos pequeños golpes sonaron poco antes de que mi novio abriera, era obvio que él no había provocado tal acción. Edward giró rápidamente para verme con los ojos dilatados a causa del pánico y automáticamente, corrí hacia su dirección y lo aventé hacia un lado para tener el camino libre y así asegurar bien la entrada

"Bella" – llamó Rose tocando con los nudillos – "¿podrías abrir?"

Los golpes se hicieron presentes otra vez, Edward y yo no nos atrevíamos ni a respirar.

"Bella" – volvieron a llamar

"¡Un momento, Rose!" – me decidí a decir – "me estoy cambiando" – mi novio frunció el rostro ante lo dicho. Si. Lo sabía, ¿Qué tenía que estar haciendo yo despierta a esta hora y con intenciones de ponerme otra ropa que no fuera la pijama?" – "fue lo único que se me ocurrió" – admití antes de que él pudiera decir algo más, provocando que el muchacho se llevara las manos hacia su boca para no romper a carcajadas

Lo miré de forma asesina, la cual lo calmó en cuestión de segundos

"¿Qué hacemos?" – preguntó mientras yo me mordía los labios a causa de los nervios

"¡Aviéntate por la ventana!" – sugerí mientras caminaba hacia el objeto, abría las cortinas y subía el cristal para darle su espacio

"¡¿Qué?!" – soltó Edward fuertemente, enmudeciéndose él solo y pidiéndome perdón con la mirada por el grave error cometido. Recé por que Rose no lo hubiera escuchado – "¿Estas loca?" – siguió discutiendo en pequeños murmullos, pese a lo delicado del asunto – "¡Me voy a matar si me aviento por ahí, estamos en el segundo piso, Bella!" – recordó y me incliné para ver la altura a la que nos encontrábamos… no podía decir si quiera que estaba exagerando por que había, como mínimo, unos cinco metros entre mi cuarto y el suelo

"Bella, ¿Estas bien?" – cuestionó mi hermana con voz preocupada

"¿Pasa algo?" – oh no. ¡¿Por qué santa tortilla?! ¡¿Por qué?!

"Escuché una voz que no era la de Bella adentro" – respondió Rose a la vocecilla que le había preguntado antes

"Bella" – llamó la voz de mi hermana menor. ¡Genial! ¿Ahora también vendrían a visitarme Emmet y Jasper?

"Edward" – escuché que llamaban afuera la voz de Emmet y Jasper al unísono ¡Magnifico!

"Me están buscando mis hermanos" – dijo mi novio con el semblante igual de descompuesto que el mío

"Lo siento, Edward" – comencé a decir mientras lo jalaba hacia la ventana – "tendrás que saltar" – no creía que hubiera algo peor a que nuestros hermanos nos descubrieran a los dos, dentro de mi recamara y en plena madrugada. Los que principalmente me preocupaban era Rose y Emmet (Alice y Jasper, como sea, eran más inocentes y más fáciles de engañar) pero esta parejita, no señor.

"Bella, no voy a poder…" –

"¡Edward!" "¡Bella!" "¿Estas bien?" – se escucharon al mismo tiempo las voces de nuestros hermanos, los nervios se me pusieron de punta

"Edward, cariño" – interrumpí tratando de controlarme – "tal vez te fractures, o te rompas un hueso, pero créeme que valdrá la pena" – mi novio me vio con una expresión de horror, la cual me hizo sentir como un monstruo

"¡Edward!" – insistí demasiado nerviosa

"¡Esta bien, esta bien!" – soltó el chico mientras veía hacia todos lados, seguramente intentaba encontrar algún lugar más seguro escabullirse o esconderse

"Bella, abre la puerta ahora mismo, nos estas preocupando" – dijo Rose mientras somataba sus nudillos una vez más con la madera

"Creo que iré por las llaves, Edward no contesta ¿Y si le paso algo?" – la voz de Jasper se escuchaba preocupada. Miré a Edward con el miedo completamente incrustado en mis pupilas, creo que fue eso lo que lo convenció completamente de recurrir a aquella riesgosa escapatoria. Caminé hacia él cuando vi como cruzaba una pierna hacia el precipicio

"Espera" – dije para detenerlo, repentinamente, la preocupación por él había adquirido más fuerza que el temor a ser descubiertos

"No te preocupes, no pasara nada" – trató de tranquilizar él con dulce voz. Lo tomé de la mano y la apreté fuertemente – "nos vemos al rato" – dijo mientras su cuerpo daba el primer desliz hacia abajo, no pude soportarlo

"¡NO!" – grité fuertemente por el miedo mientras mi mano casi aplastaba la suya

"¡Bella! ¡Suéltame que me voy a lastimar!" – dijo Edward que colgaba de la ventana.

"¡No, no, no!" – exclamé mientras negaba enérgicamente con la cabeza – "¡No te voy a soltar!"

"¡Bella!" – no me fijé en la hora que todos nuestros hermanos habían traspasado la puerta, pero eso me importó poco en aquel momento

"¡Ayúdenme, Edward se cae!" – pedí y al instante Emmet ya estaba a mi lado, junto con Jasper, para ayudar a su hermano, a quien, en cuanto estuvo ya en suelo firme, me aventé para abrazarlo

"Lo siento, Edward. Fui una tonta al pedirte semejante locura" – sollocé contra su pecho

"No pasó nada, tranquila" – dijo mi novio mientras sentía como su mano acariciaba mis cabellos. No escuché nada más por varios segundos, solamente su aterciopelada voz intentando calmarme, hasta que un carraspeo violento (del cual me imaginé provenía de Emmett) hizo que nos separáramos

"¿Y bien?" – comenzó a decir Emmett con voz y mirada divertida – "¿Qué pueden decir a todo esto?"

"Y no vayan a salir con que Edward es gay, por favor" – amenazó Alice antes de que pudiera hablar…

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Cap.26.-Noticia

EDWARD POV

"¿Y no vayan a salir con que Edward es gay, por favor?" - dijo Alice, logrando que me confundiera ¿Yo gay? ¿Por qué deberíamos de decir eso…?

"¡Oh, Alice!" – exclamó Bella interrumpiendo mis cavilaciones – "¿Cómo lo supiste? Pensé que eso era un secreto entre Edward y…."

"¡¿Qué?!" – interrumpí completamente horrorizado ¿Acaso Bella estaba admitiendo que yo no era heterosexual?, recibí fuertemente un pisotón el cual me obligó a callar

"¿Y que hacías aquí, Edward?" – cuestionó la pequeña de los Swan con voz un tanto calculadora – "¿Le estabas pidiendo a Bella de favor que te prestara una de sus tangas o, mejor, querías robarle un poco de maquillaje?" – casi pude sentir la mirada de mi novia obligándome a afirmar tal pregunta

"S… si" – dije casi inaudiblemente

"Lo que pasa es que Edward…"

"¡Basta!" – interrumpió furiosa Alice, dejándonos a Bella y a mí completamente en silencio, jamás había visto a Alice enojada y vaya que era algo que mejor no quería repetir dos veces en mi vida

"Alice" – murmuró Rose para intentar calmar a su hermana pero esta la ignoró

"¿Saben?" – dijo la pequeña – "¡Yo también les tengo una noticia!" – informó mientras caminaba hacia Jasper y lo tomaba del brazo – "Jasper también es gay… ¡es más! ¡En las noches se convierte travestí!"

"¡¿Yo?!" – preguntó mi hermano menor con ojos dilatados

"¡Si! ¡Tu!" – aseguró la chiquilla y yo miré con una mueca difícil de describir a todos los presentes ¿acaso Alice se había vuelto loca?

"Ali, tranquila" – llamó Rose otra vez mientras la alejaba de mi hermano y se la llevaba con ella

"¡No, Rose!" – exclamó la pequeña – "¡Ya estoy cansada de que piensen que por ser la más pequeña soy una tonta!" - cuando terminó de hablar, sus ojos negros me miraron fijamente, con mucho coraje – "Quiero oír LA VERDAD del porqué TU estas en la recamara de MI hermana a esta hora" – no fue una petición, fue una orden, la cual tenía que hacer si quería seguir con vida, la amenaza implícita de sus palabras era muy clara

"La verdad" – repetí yo incapaz de poder decir algo más

"Si, LA VERDAD" – especificó la niña

"Bella" – llamé – "¿Cuál es la verdad?"

"¡Me querías violar!" –

"¡¿Qué?!" – solté automáticamente

"¡Si!" – dijo Bella mientras hacía una pésima actuación de mártir – "¡No quería que tuvieras problemas pero… no puedo seguir mintiendo, Edward!" – escuché el pesado suspiró emitido por todos nuestros hermanos, miré a Bella, estaba claro que ella también estaba conciente de que nadie le había creído

"Bella, Edward, si no quieren que Alice reviente, es mejor que inventen algo mejor que esto" – recomendó Rose – "o mejor aún, que digan la verdad de una vez por todas"

"Un momento" – paró mi novia – "Ahora que recuerdo… ¿Qué hacían todos ustedes despiertos tocando a nuestras puertas?" – cuestionó. No sabría decir si su intención era voltear los papeles o en era realmente curiosidad, probablemente se trataban de ambas cosas, fuera lo que fuera, funcionó para que nuestros hermanos cambiaran sus miradas persuasivas por unas nerviosas

"Nosotros preguntamos primero" – dijo Emmett con voz muy ligera, casi inaudible

"No responderemos hasta que ustedes lo hagan" – puntualizó Bella con firmeza, sabía que había encontrado un punto débil con el cual apoyarse

"RESPONDERAN… primero USTEDES" – Los ojitos de Alice flamearon, haciendo retroceder a mi novia por la intensidad, parecía un gatito a punto de atacar, pero aún así, deba miedo

"Ali" – llamó Jasper con la tranquilidad y paciencia que lo caracterizaba, mientras posaba una de sus manos en el hombro de la pequeña – "creo que debemos calmarnos todos" – recomendó – "dejemos a Bella y a Edward solos por un momento, para que puedan pensar en cómo explicarnos, la verdad, por supuesto" – especificó, solo que, con la enorme diferencia que en sus palabras no había un asesinato prematuro.

Alice le miró fijamente a los ojos y, tal vez era por la presión del momento, pero me pareció identificarme con el gesto que ambos adquirieron en ese momento, ya que casi podía jurar, había tanto amor (como el mío con Bella), fluyendo por sus pupilas. La pequeña de los Swan asintió con un suspiro, y, cuando nuestros hermanos estaban por salir, Bella los llamó

"Esperen" – dijo mientras caminaba hacia ellos – "no es necesario que se vayan… supongo que no tiene más caso el tratar de ocultárselos" – aunque no podía verle, pude sentir el temor presente en sus palabras. Caminé hacia ella, me necesitaba, estaba seguro de eso y, cuando estuve a pocos pasos de su cuerpo, ella se giró para encararme

La tomé de las manos, y leí en el chocolate de sus ojos el miedo, la angustia, la desesperación, pero, sobre todo, el amor que me tenía. ¿Qué palabras usar? ¿Existía acaso alguna oración que pudiera describir lo que ella y yo sentíamos? A mi no me bastarían las cientos de términos habidos y por haber en un diccionario para poder describir todo lo que Bella me hacía sentir, así que hice caso del dicho: "una imagen vale más que mil palabras" y tomé el rostro de mi novia entre mis manos para juntar nuestros labios tiernamente.

Cuando nos separamos, yo esperaba ver los rostros atónitos, molestos, decepcionados y/o críticos de nuestros hermanos, más cual fue la sorpresa mía que los cuatro, Alice con Jasper y Rose con Emmet, se besaban (los primeros de manera inocente y pausada, completamente diferente a los segundos, que casi se querían comer en ese momento)

Miré a Bella, que tenía la boca tan abierta como sus ojos

"¿Qué significa todo esto?" – soltó con el poco aire que parecía quedar de su pecho, rompiendo el momento de las felices parejas

"Significa que a mamá y a Carlisle le dará un paro cardiaco en cuanto lleguen" – respondió Rose


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ALICE POV

"¡Hijas!" – exclamó mi madre en cuanto atravesó el umbral de la puerta y las tres nos aventamos a sus brazos mientras, Edward, Emmett y Jasper hacían lo mismo al ver a Carlisle, quien venía unos cuantos pasos detrás

"¿Cómo han estado, mis niñas?" – preguntaba mi madre mientras nos cubría de besos a todas

"Bien" – respondimos al unísono con una nerviosa sonrisa en el rostro – "¿Y ustedes, Edward, Jasper, Emmett?" – preguntó mientras caminaba hacia nuestros novios secretos y los abrazaba

"Muy bien, Esme" – contestaron los chicos con dulzura.

Carlisle y Esme se veían radiantes, llenos de más amor que nunca y completamente felices de estar de vuelta a nuestro lado. Por nuestra parte, también estábamos demasiado contentos de estar al fin, todos juntos, aunque los nervios estaban presentes. Habíamos acordado, tras discutir entre los seis, que esperaríamos un poco más de tiempo para decirles la verdad.

Realmente, tras pensarlo detenidamente, a ninguno le pareció buena idea el decir "Esme, Carlisle ¡¿Qué creen! ... en lo que ustedes estaban de luna de miel, nosotros, los Cullen y las Swan ¡Nos enamoramos perdidamente y ahora somos novios!" a nuestros padres en cuanto nos vieran, seguramente, hubieran caído de espaldas al instante.

Las cosas transcurrieron (aparentemente) de manera normal. Habíamos acordado el seguir desempeñando el papel de los hermanastros insoportables para no levantar sospechas. La noticia se daría a conocer justamente en cuanto las vacaciones llegaran, lo cual no faltaba mucho (una semana para ser exactos)

Así que, aunque Jasper y yo vivíamos nuestra relación en completo anonimato, al menos ya no teníamos que escondernos de nuestros hermanos.

Los días pasaron rápidamente y, ahora, todos estábamos de vacaciones. Los seis nos habíamos reunido aquella tarde en la sala para darles la noticia a nuestros padres, quienes llegarían del hospital en unos cuantos minutos, según nuestros cálculos. Todos nos envaramos en nuestros asientos al escuchar el ronroneo del motor del carro de Carlisle fuera de la casa

"Pues bien… aquí vamos" – dijo Bella mirando fijamente a cada uno de nosotros

Nuestra madre entró cargando su maletín en una mano y con su bata blanca cubriendo su ropa colorida. Nos miró a todos con una radiante sonrisa y antes de que pudiéramos saludarla, dijo:

"¡Les tengo una gran sorpresa!" "especialmente para ustedes" – señaló a mis hermanas y a mí justamente en el momento en que Carlisle aparecía por la puerta

"Nosotros también tenemos algo que decirles" – informó Rose con voz temblorosa – "después de ti, mamá" – concedió y todos dimos un fuerte respiro, preparándonos para lo que se venía

¿Qué puede ser lo peor, Alice? Me preguntaba mentalmente con los ojos cerrados ¿Qué nuestros padres se molesten tanto que nos castiguen? Dudaba mucho que tomaran medidas tan drásticas como el mandarnos a internados distintos a cada uno de nosotros…

¿Qué puede ser lo peor? ¿Qué?

Y como respuesta a esa constante y temerosa pregunta (que estaba segura, se encontraba presente en las mentes de mis hermanas y de mis hermanastros) mi madre dijo eufórica

"¡Sus primas Denali vendrán en unas cuantas horas para pasar las vacaciones con nosotros!"

Claro, eso era mucho peor a todo lo antes predicho…

La noticia dejó a mis hermanas y a mí tan atónitas, que no fuimos capaces de decir algo más que un "ahh". Realmente, nuestras queridas primas (nótese el sarcasmo) no eran santo de nuestra devoción.

Irina, Tanya y Kate… hijas de la prima hermana de Esme, vendrían, arruinando con su llegada, nuestros planes de sincerarnos con nuestros padres.

¿Cómo decirles semejante noticia cuando tendríamos a esas molestas e impertinentes visitas?

No. Tendríamos que esperar un poco más.

Lo podía ver claramente como una premonición: las vacaciones en compañía con nuestras parientes, serían un completo caos

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Cap.27.-Complot.

ROSE POV

El magnifico día había llegado, mis hermanas y yo nos encontrábamos enfurruñadas sentadas en el sillón de la sala, con nuestros novios frente a nosotras, viéndonos de manera crítica y, se podría decir, un tanto divertidas

"¿Se podría saber que tanto nos miran?" – pregunté de manera violenta a los pobres muchachos que nada de culpa tenían en todo este asunto. Pensé que me había ganado, merecidamente, una buena reprimenda por parte de mis hermanas, pero me sorprendió mucho el hecho de que se quedaran calladas y, que al girar mi rostro para verlas, ambas, tenían sus pupilas fijas sobre los chicos (Alice en Jasper y Bella en Edward) de manera asesina

"Tranquilas" – dijo Emmett con su imborrable y despreocupada sonrisa – "¿Acaso no podemos deleitarnos con la belleza de la furia femenina?" – cuestionó y las tres bufamos fuertemente como respuesta

"Son insoportables cuando están enojadas" – murmuró Edward para sus hermanos, pero lo suficientemente alto como para que todas nosotras lo escucháramos

"¿Qué es lo que acabas de decir, Edward?" – preguntó Bella siseando de puro coraje

"Nada, amor" – se apresuró a contestar el muchacho, provocando la burla de sus hermanos

"Jasper" – llamó Alice con voz firme, provocando que, al instante, la risa del menor de los Cullen desapareciera

"¿Si?"

"No tienes por que burlarte de Edward, ¿O si?"

"No" – contestó Jasper (créanme, no tenía opción). Mi hermana asintió severamente, en señal de aprobación ante la actitud tan obediente de su novio. Un largo silencio nos invadió. Una parte de mí, sintió pena por los Cullen, y es que estaba ligeramente conciente de que, si una de nosotras, estando irritada, ya era un problema, no quería ni imaginar lo que se sentía tener a Alice, a Bella y a mí en ese mismo estado, al mismo tiempo, y en el mismo lugar.

"Este… ¿les puedo preguntar una cosa?" – dijo mi novio rompiendo el silencio y nosotras esperamos en silencio – "¿Por qué les molesta… tanto... el que sus primas… vengan…?" – la decisión de mi novio fue flaqueando conforme nuestras pupilas flameaban y nuestros gestos se endurecían más y más, con cada palabra pronunciada. Era algo que no podíamos controlar…

Mis hermanas y yo resoplamos con manifiesta irritación al plantearnos la pregunta en nuestras mentes

¿Por qué nos molestaba el que nuestras primas, las Denali, vinieran?

Como respuesta a la pregunta, la puerta principal se abrió de un solo golpe

"¡Hola, Hola!" – exclamaron tres vocecillas estridentes, grotescas y repudiantes.

Bueno, teníamos, hasta ese momento, solo dos (pero muy fuertes) razones para no quererlas en la misma casa.

Primeramente: por que eran unas huecas y plásticas de primera

Estaba segura que no era la única que, por dedición propia, no se había movido de su lugar para ir a saludarlas. Mis hermanas y yo sabíamos que no era necesario: ellas vendrían por su propia cuenta.

"¿A dónde crees que vas, Emmett Cullen?" – pregunté en cuanto vi que mi novio se paraba del asiento

"¿A darles la bienvenida a nuestras visitas?" – respondió en forma de pregunta y yo negué con la cabeza, al momento que le miraba con una sonrisa amenazadora. Fue muy bueno el hecho de que haya entendido rápidamente

"Jasper" - llamó mi hermana con voz bajita, pero muy, muy, muy, autoritaria, sentando al instante al chico que apenas y se comenzaba a poner de pie

"Tú…" – señaló Bella a Edward (quien al ver lo anterior de sus hermanos, ni si quiera se había atrevido a moverse – "ni te atrevas" – dudaba mucho el hecho de que a mi hermanastro no le quedaran bien clara la amenaza

"¡Primitas!" – volvieron a gritar las causas de nuestro mal humor, mientras escuchábamos como venían rápidamente a nuestra dirección. Respiré fuertemente, preparándome psicológicamente para la tortura emocional que tendría en menos de dos segundos.

"Hijas, saluden a sus primas" – dijo Esme al entrar a la casa con Carlisle pisándole los pies

¡Oh claro!, teníamos que levantarnos para darles su abrazo y su beso de bienvenida… ¡Puaj!

"Hola" – dijimos mis hermanas y yo, de una manera que, se suponía, tenía que escucharse como un calido saludo.

Casi pude jurar que los chasquidos de nuestras encías (la mía y de mis dos hermanas) se escucharon por toda la casa. Y, casi podía asegurar que, poco falto para que una parálisis facial nos diera a las tres, al ver como nuestras primitas lo primero que hacían era mirar fijamente a nuestros novios

"Hola" – dijeron al unísono, dirigiéndose a los tres chicos que sonreían de manera amable, cambiando su estridente voz, por una calida y suave nota musical

"¿Qué tal?" – saludaron los chicos, alargando sus manos en su dirección, pero ¡claro!, "a ellas, dales la mano y te toman los pies" las muy felices muchachitas se abalanzaron a los Cullen, brindándoles un abrazo en forma de saludo

Esa era la segunda razón por la cual no queríamos que las Denali llegaran a Forks: sabíamos perfectamente que los Cullen no eran, para nada, feos y que la galantería de los tres, no pasaría desapercibida para las chicas, las cuales, de tímidas y reservadas no tenían ni un solo pelo.

"¡Ok!" – exclamé mientras jalaba a Irina lejos de Emmett y mis hermanas hacían lo mismo con Jasper y Kate; y Edward y Tanya– "¡Prima! ¿Acaso no me piensas saludar?"

"Oh, claro, Rosesita!" – no sé que cual fue mi expresión al escuchar la última palabra, pero estaba segura que no fue nada bonita… -

"Edward ¿Por qué no vas a la cocina por un refresco?" – ofreció Bella (sabía que algo había detrás de esas palabras)

"Claro" – contestó el muchacho

"¡Te acompaño!" – dijo rápidamente Kate

"¡No!" – exclamó Bella – "mejor voy yo" – y salió del lugar con un gesto que, probablemente, tenía la intención de ser una sonrisa, pero más bien parecía que a mi hermana se le había atorado algo en alguna parte de su cuerpo.

Un fuerte sonido, (parecido a un golpe) provino de la cocina…

Me pregunté que objeto había tenido la mala suerte de adquirir la forma de Tanya

"Voy a ver si no le paso algo a Bella" – dijo Edward mientras salía casi corriendo hacia la cocina


BELLA POV

"Bella" – escuché la aterciopelada voz llamando a mis espaldas, no giré para verle, estaba demasiado concentrada para no llorar (por el coraje y por dolor que me había causado el haberle pegado fuertemente a la pared con el puño) – "¿estas bien?" – preguntó mientras sentía como una de sus manos se posaba sobre mi hombro y me hacía girar para encararlo – "Bella" – dijo ahora más alarmado al ver el cristal cubriendo mis ojos, a punto de romperse.

"¡Bellita!" – me aparté de Edward en cuanto Tanya entró por la cocina

"¿Qué pasa?" – pregunté

"Nada" – respondió la chica mientras se ponía al lado de mi novio, a muy corta distancia entre su cuerpo y el suyo – "solo venía por si querías que te ayudara en algo"

"No" – contesté de manera tajante – "Todo esta bien"

"Te llamas, Edward ¿no?" – preguntó ignorándome completamente

"Así es" – respondió el chico con una sonrisa en los labios. Aunque estaba conciente de que el gesto era por educación, no pude evitar sentir celos

"Tanya" – llamé cuando vi que cada vez se acercaba más a Edward – "¿Por qué no vas y te pones cómoda? Me imagino que has de estar cansada por el viaje"

"Tienes razón" – admitió y estuve a punto de sonreír de manera victoriosa, antes de ver como jalaba de la mano a mi novio y se lo llevaba con ella…

ROSE POV

No podía hacer otra cosa que no fuera idear miles de formas en cómo torturar a Irina… (Quien se encontraba, casi, casi, sobre las piernas de Emmett)

Tal vez podía probar con el método de la toalla mojada en el momento en que se metiera a bañar… la ocasión se prestaría para la intención y nadie se daría cuenta…sería rápido y doloroso para ella…

O quizás, el método de la almohada… SI. Hasta donde sabía, sería ella quien se quedaría en mi recamara…

"Rose" – escuché una voz a lo lejos, estaba segura que la sonrisa dibujada en mi rostro era completamente sádica y enfermiza – "¡Rose!" – volvieron a llamar, trayéndome a la cruda y cruel realidad

"¿Si?" – inquirí mientras dirigía mi atención hacia donde había provenido la voz, como era de pensarse, era Irina quien me había llamado

"Le estoy diciendo a Emmy…" - ¡¿What?! ¡¿Ahora le llamaba Emmy?! ¡¿Con qué derecho?! – "… que tiene muy buen cuerpo" –

Disfrútalo, antes de que te quedes tuerta…

"En realidad no me he fijado en ello" – mentí mientras veía de manera asesina a mi novio, advirtiéndole en silencio, que tenía exactamente tres segundos para inventar cualquier excusa y desaparecer de la vista y de las manos de mi prima.

"Este… tengo… tengo que hacer algo en mi recamara" – dijo Emmett – "en seguida vuelvo"

"¡Ok!" – exclamó Irina – "¡No tardes!" – mi novio ni si quiera se animó a verle, tenía sus temerosos ojos puestos en mí… si sabía lo que le convenía, más le valía no responderle a la chica… Y no lo hizo. Sonreí complacida


JASPER POV

"Que bonito cabello tienes, Jazzy" – comentó Kate cuando pasaba sus manos por mi cabello alborotado y yo me envaraba más y más conforme miraba la expresión de mi novia

"Gra… gracias" – Los ojos de Alice flamearon, casi podía jurar que estaban a punto de salirse ¿Qué había hecho? ¿Acaso no podía si quiera darle las gracias?... creo que no

"Ali, prima ¿Qué me cuentas?" –

"Nada interesante, en realidad" – respondió la muchacha

"¿Y tu, Jazzy?" – sabía, por la mirada de mi novia, que no debía contestar, pero ¿Cómo no hacerlo? Sería algo completamente descortés

"Tampoco tengo mucho que contar" – contesté a l fin

"No te creo" – discutió Kate

"Es que no sé que podría decirte" – admití

"Muchas cosas" – repuso mientras, otra vez, pasaba sus manos por mi cabello – "Por ejemplo, me puedes decir si tienes o no una novia" – dudé varios segundos en contestar, ¿Qué decirle? ¿La verdad o una mentira?... si le decía que sí tenía novia, me preguntaría el nombre o datos sobre ella y ahí, ya no tendría nada más que decir por que era obvio que las Swan aun no querían soltar la noticia, aún

"Ehh… no" – decidí por la mentira y Alice se levantó de su lugar y antes de dedicarme una mirada completamente encolerizada, desapareció de mi vista…

Ups.


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La noche llegó, y yo, al igual que mis hermanos, estaba agotadísimo, (tanto física, como psicológicamente). Aparte de ayudar a las primas políticas con sus pesadas maletas, habíamos sido torturados por las miradas y gestos asesinos, diabólicos, enfurecidos, amenazadores, torturantes e intimidantes de nuestras novias.

Al menos, la noche ya había llegado y todas (hasta las Denali) se habían ido a dormir temprano, dejándonos solos y desparramados en los sofás de la sala

"¡Esto es injusto!" – soltó Emmmett de repente y, Edward y yo, supimos a que se refería – "¡No tienen derecho de tratarnos así!"

"¡Son unas amargadas!" – apoyó Edward – "¡¿Qué culpa tenemos nosotros de que sus primas hayan decido venir?! ¡¿Acaso fuimos nosotros quienes las invitamos?!"

"¡Y lo peor! ¡Rose todo el bendito día se la paso mirándome de una manera terrible!"

"Yo le quise hablar a Bella y me dejó plantado como un imbecil" – se quejó Edward y, de repente, mis dos hermanos miraron en mi dirección – "¿Tu no tienes nada que decir sobre Alice?" – persuadieron

"No" – dije. No quería hablar de mi pequeña

"¡Vamos, Jazz!" – exclamó Emmett – "¡Todas son iguales!" – puntualizó y Edward asintió completamente de acuerdo

"Celosas" – critico mi hermano mayor

"Impulsivas" – propuso Edward con voz ronca y mirada entrecerrada. Y una lista de defectos comenzó a surgir de sus labios

"Nerviosas"

"Amargadas"

"Exageradas"

"Engreídas"

"Arrogantes"

"Tontas"

"Orgullosas"

"Presumidas"

"¡Petulantes!"

"¡¡Extremistas!!" – soltó al fin Edward, ambos de mis hermanos me habían contagiado su exasperación y no me pude contener

"¡Posesivas, engrandecidas, vanidosas y convulsivas!" – dije con todo el enojo y frustración que se habían acumulado en mí y dicho aquello, mis hermanos y yo suspiramos profundamente al sentirnos relajados

"En realidad no entiendo a Ali" – confesé con timidez – "realmente, no entiendo por que se siente insegura de mi amor, hasta la fecha, solamente me he esforzado por demostrarle que es la única a la que quiero y querré toda una vida"

"¡Es que ese es el problema!" – señaló Emmett

"¿Cuál?" – preguntó Edward haciendo eco de mis pensamientos

"¡Que todo el tiempo, nosotros hemos andado detrás de ellas!" – respondió – "¡Qué todo el tiempo las complacemos y hacemos lo que nos ordenan!"

"¿Acaso podemos hacer algo más?" – pregunté – "yo sería incapaz de negarle algo a mi Ali"

"Yo tampoco me creo capaz… le… le daría mi vida a Bella si me lo pidiera" – balbuceó Edward, era claro que de los tres, el que menos problemas tenía de admitir la debilidad por las Swan, era yo

"¡Yo también le daría hasta lo imposible a Rose!" – admitió Emmett – "¡Pero hay que cambiar eso, hermanos!" – miramos al chico de manera extraña, sin entender muy bien lo que sus palabras querían decir

"¿Cambiar?" – repetí yo a manera de pregunta mientras fruncía el ceño

"¡Si! ¡CAMBIAR!" – enfatizó la palabra con alabanza – "¡Debemos de dejar de ser débiles! ¡Debemos de dejar de cumplirle siempre sus caprichos! Solamente así aprenderán a valorarnos" – Edward y yo quedamos largo tiempo con la boca abierta, asimilando las sabias palabras de nuestro hermano mientras éste, continuaba hablando – "Tenemos que ser fuertes, y mostrarnos reticentes ante ellas… si quieren estar celosas, ¡Pues les daremos motivos para que en realidad lo estén!" – al terminar, un largo silencio nos invadió…

"¡Tienes razón, Emmett! ¡Estoy contigo, hermano!" – dijo al fin Edward mientras se incorporaba del asiento - "¿Qué dices, Jasper? ¿Estas dispuesto a poner en su lugar a las Swan?" – lo pensé mucho tiempo… no me veía capaz de revelarme ante mi pequeña y dulce Alice

¡Vamos, Jasper! ¿Pequeña? ¿Dulce? ¡Hoy, en todo el día, de pequeña y dulce no tuvo ni un solo gramo!...

¡Acepta!

¡Acepta!

Acepta…

"Si" – dije movido por mí conciencia.

Mis hermanos palmearon sus manos fuertemente, en señal de aquel complot daba inicio en ese mismo instante. Yo también uní mis manos con las suyas, pero no muy convencido, aún…

jueves, 15 de abril de 2010

Marca de Eternidad

Buen dia mis angeles hermosos !!! aqui les dejo ya el penultimo cap de este fic , por fiss mis nenas dejen sus comentarios y asi me pondre de buenas y les cuelgo el final mañana .
mil besitos
Angel of the dark

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Capítulo 11. Liberación

Bella pensó, por un pequeño instante mientras abría los ojos, que se encontraba en su vieja casa, y que lo ocurrido el día anterior había sido un mal sueño, pero no fue así.


Las sábanas que la cubrían eran diferentes a las que ella tenía, y mientras su vista se fue aclarando, encontró otras distinciones con su cuarto.


Porque esa no era su habitación. Estaba en la casa de Stein.


Salió de la cama, y sus pies descalzos tocaron el suelo de madera, con mucho cuidado se dirigió a la puerta. Tenía que ver exactamente donde estaba.


Al salir se encontró con un pasillo, con varias puertas cerradas, y al fondo una amplia escalera, que descendía, probablemente, al vestíbulo.


Se dirigió en dirección de las escaleras, pero antes de poder avanzar, una de las puertas contiguas, se abrió.


-¡Bella! ¿Ya te sientes mejor? –Megan le sonrió.


-Sí –contestó-. ¿Es esta la habitación donde está mi mamá?


La recién formada sonrisa desapareció del rostro de la mujer.


-Sí, pero si quieres pasar, por favor no hagas ruido –le aconsejó ella-. Está dormida y necesita descansar, lo que ocurrió ayer la agotó mucho.


Bella asintió y entró en el cuarto, en la cama, pudo ver a Reneé durmiendo. Se acercó lentamente, teniendo cuidado de no hacer un ruido que la despertara. Cuando estuvo a menos de un metro de distancia, se arrodilló al lado de la cama.


La joven observó el rostro de su madre, y escuchó su respiración. No parecía estar bien.


Bella extendió su mano y acarició el cabello de Reneé. Su mamá se veía débil, cómo si cualquier cosa pudiera hacerla enfermar. La joven apretó los puños… ella sabía que el ataque de los vampiros le había provocado eso…


Quería hacerlos pagar… pero siendo sólo humana no podía hacer mucho por ello.


Se levantó y le dio un beso en la frete a su mamá, y salió de la habitación tan sigilosamente como había entrado.


-¿Dónde está Stein? –le preguntó a Megan.


-El y su padre salieron a arreglar unos asuntos –contestó la mujer-. Pero no te desesperes… tal vez vuelvan pronto.


Bella asintió, aunque en realidad estaba contenta de que ellos no estuvieran. Lo que ella quería era salir y ver a Edward, tenía que avisarle lo que ellos pensaban hacer: terminar con el trato.


La joven vio como Megan se dirigía a otra habitación y desaparecía. Bella, rápidamente se dirigió a la suya y buscó sus zapatos. Tenía que salir de ese lugar cuanto antes…


Bajó las escaleras de dos en dos, observando a su alrededor esperando no encontrarse a nadie en el camino.


En menos de lo que había pensado ya se encontraba fuera de la casa. Ahora sólo tenía que llegar a la de Edward, pero después de caminar un rato, lo pensó mejor… su amiga estaba más cerca… ella podría ayudarla.


-¡Hola! –la saludó Yadhira con entusiasmo, momentos después-. ¿A que se debe la visita?


-No me quedaré –le dijo Bella-. Vengo a pedirte un favor.


-De acuerdo, escúpelo.


-Necesito que me lleves a un lugar…


La morena, al parecer divertida, arqueó una ceja.


-¿Una escapada con Edward?


Bella, quien no podía decirle lo que en verdad ocurría a su amiga, optó por seguirle la corriente.


-¡Sí! Tengo que verlo en su casa. ¿Me llevas?


-¡Por supuesto! –respondió Yadhira.


Llegaron mucho más rápido de lo que Bella esperaba, lo que fue un alivio para ella, no podía esperar para ver a Edward. Tenía suerte de tener una amiga que le encantaba la velocidad al manejar.


-Un último favor. ¿Podrías…?


-Sí, yo te cubro en el café –la interrumpió Yadhira.


-¿Puedes arreglártelas sola?


La morena le sonrió.


-¿Acaso lo dudas? Podría atender a todos los clientes y cobrar con una mano atada a la espalda –dijo-. Además últimamente ha estado muy solo.


-Gracias.


-Espero que te diviertas –su amiga le guiñó un ojo antes de arrancar el motor. Se despidió de ella con la mano.


Bella suspiró y se digirió a la puerta de la casa. Aunque los vampiros que vivían ahí no le habían hecho daño, de todas formas se sentía un poco nerviosa.


Un suspiro más, y tocó a la puerta, demasiado levemente. Y eso fue suficiente. Bella pudo ver al pie de la entrada, a una vampiresa con el cabello corto y negro, así cómo la sonrisa que se había formado en su rostro.


-Bella –dijo Alice-, pasa.


Así lo hizo, aunque se sentía fascinada por el interior de aquella casa, hoy no podía perder tiempo.


-Necesito ver a Edward.


Pero apenas esas palabras habían salido de sus labios, cuando él ya estaba ahí. Su expresión era de total preocupación… por ella.


-¿Estás bien? –él cuestionó, ansioso, buscando con la mirada alguna herida sobre su cuerpo-. ¿Qué ocurre?


Desde que había conocido a Edward, había muchas cosas que le ocurrían a Bella que no podía explicarse, pero no era sobre los vampiros, sino sobre ella misma.


Como en aquel momento. Bella envolvió los brazos alrededor de la cintura de Edward, y se sintió completamente segura, feliz.


Ella había corrido hacia un vampiro y se había dejado abrazar por él. Debía estar volviéndose loca.


-Iré a buscar a Jasper –escuchó que dijo Alice, pero no le prestó mucha atención.


-Bella si haces cosas como ésa, me temo que me será muy difícil para mí soltarte…


-Entonces no me sueltes –le dijo ella, no sabía que le ocurría ese día, pero no quería que dejara de abrazarla.


Edward rió y la apretó más contra él.


-Bella –murmuró su nombre, y se inclinó hacia adelante, sus labios rozaron su frente suavemente.


-Tengo que decirte algo –ella comenzó-, Stein… él y su padre quieren romper el trato que tengo contigo.


Edward se puso rígido.


-¿Y tú quieres tu libertad? –cuestionó él. A Bella le pareció escuchar un tono de dolor en su voz.


-No –contestó inmediatamente-. Pero me preocupa lo que ellos puedan hacer. ¿Hay alguna forma de que ellos puedan romperlo?


-Sí –respondió Edward-. Ellos pueden intentar convencerme, ofreciéndome algo que yo quiera… lo que no les resultará porque tú eres único que yo quiero.


Ahora era el turno de Bella de ponerse rígida. Sus oídos habían detectado una total sinceridad en esas palabras, y no sabía que decir a eso.


-¿Existe otra forma? –cuestionó intentando desviar el tema.


Edward asintió.


-Matándome.


Los ojos de Bella se abrieron, estaba asustada, no quería que ellos le hicieran daño, ni que se lastimaran por intentar liberarla.


Edward acarició su cabello.


-No estoy dispuesto a dejar que te alejen de mi lado, Bella.


Los dedos del vampiro recorrieron su mejilla, hasta la barbilla y de ahí bajaron a su cuello. Bella se estremeció.


-Te amo –él soltó antes de inclinarse a capturar sus labios.


Bella sintió como una corriente eléctrica recorría todo su cuerpo… Su mente daba vueltas, había escuchado esas palabras, sabiendo que eran verdad y no podía creerlas.


¿Cómo un vampiro podría amar a una humana?


Edward separó los labios de los de ella, apenas unos centímetros.


-Bella yo quisiera que pasaras la eternidad conmigo.


¿Eternidad? Eso sólo podía significar una cosa: convertirse en vampiro. Era demasiado, ella no estaba lista para todo eso…


-Lo siento –dijo él al ver su expresión-. Sé que estoy pidiendo demasiado.


Bella, en lugar de decir algo, se dejó llevar… y ésta vez fue ella quien unió sus labios a los de él, un beso rápido.


-Sino fuera porque los vampiros no podemos dormir –dijo él-, comenzaría a pensar que estoy soñando.


Edward la volvió a besar, pero esta vez, no se conformó con su boca, y sus labios siguieron bajando hasta su cuello. Bella sintió el roce de unos colmillos en su piel y se estremeció.


-¡Lo siento, Bella! –él se alejó de ella-. Sé que tu no… lo siento. Pero es que es muy difícil para un vampiro resistirse a la sangre de su ser amado.


A Bella no le gustó alejarse de él, se sentía muy fría, muy sola. Sólo hasta unos instantes después analizó sus palabras. ¿El quería su sangre?


-Si tú bebes de mí…. ¿Eso podría matarme?


-¡No! –respondió él-. Sólo si consumiera demasiada, y yo jamás te haría algo así.


Todo era verdad. Bella no sabía que hacer, su corazón golpeteaba debajo de su pecho… y le hablaba le decía que aceptara…


-Entonces está bien –sus labios se movieron solos-. Puedes beber de mí.


Estaba loca, no podía ser que le pidiera eso a un vampiro.


Los ojos de Edward fueron directo a su cuello, pero rápidamente desvió la mirada.


-Bella… ¿Estás segura de lo que dices?


Ella se acercó a él.


-Sí.


Edward sonrió y la aprisionó en sus brazos como si temiera que se arrepintiera. Los labios de él besaron suavemente su cuello, y Bella sintió cómo los colmillos de él perforaban su piel.


No sintió dolor alguno. Lo que experimentó fue una sensación de calidez y bienestar. Edward la apretó más cerca, y ella casi creyó por un momento que se habían vuelto uno solo.


-Te amo tanto, Bella –él dijo antes de besar el lugar donde la había mordido.


Bella simplemente hundió la cabeza en su pecho y suspiró.


Edward la llevó hasta su casa, y ella creía que esa era la mejor opción. No le había dicho que se estaba quedando con Stein, porque no quería provocar más problemas. Además no quería que ninguno de los dos se encontraran.


Edward la besó en la frente, a modo de despedida, pero ella le pidió que se quedara. Aún tenía que decirle lo que había ocurrido la noche pasada.


-Edward…


Pero apenas había dicho su nombre, cuando los vio llegar.


Stein, Ryan y Megan se habían detenido a unos pasos de ellos.


-¡Suéltala! –Stein parecía querer lanzarse sobre Edward, pero su padre se lo impidió con un gesto de la mano.


El vampiro, inmediatamente se puso alerta, y se colocó delante de ella.


-Es una… suerte, encontrarte aquí, vampiro –comenzó Ryan-, ya que quería buscarte para tratar un… asunto contigo.


-¿Cuál es ese asunto?


-Anular el trato que hiciste con Isabella –contestó él-. Sé que probablemente ya no la necesites y eso por eso que quieres deshacerte de ella… pero pienso que podemos llegar a un acuerdo por su vida.


Edward apretó los puños, y su mirada se volvió furiosa.


-Yo nunca le haría daño.


Megan lo observó por un momento, aturdida, pero después su expresión se descompuso en una mueca de dolor.


-¿Entonces porque los envió? –sollozó-. ¿Por qué los envió a matarnos?


Edward se giró hacia Bella.


-Anker y Clío intentaron… hacernos daño anoche –soltó ella ante la mirada interrogativa del vampiro-. Edward debes cuidarte de Anker, él quiere hacerte daño…


-¿Te hicieron daño? –cuestionó.


-¡Por supuesto! –exclamó Stein, furioso-. Sino fuera por nosotros ellas no… estarían aquí. Pero eso lo sabes perfectamente ya que tú lo planeaste todo.


-¡El no lo hizo! –intervino Bella.


-Yo no fui a salvarte… te pudo haber pasado algo –dijo Edward con la expresión vacía-. Antes de conocerme tu vida era tranquila, ahora tienes que estar atenta a cualquier hora… tienes que cuidarte de todos los vampiros…


Bella intentó decir algo pero él la interrumpió.


-Anker quería hacerme daño a través de ti –continuó-. Te he hecho daño.


-Edward.


-Estás mejor con él –dijo Edward volviendo la vista a Stein-. Estás mucho mejor lejos de mí.


Bella se acercó a él, pero Edward retrocedió.


-Eres libre.


-¡Edward, no! –exclamó Bella, sintiendo que algo se rompía dentro de su pecho.


Pero él ya no la veía, sólo se dirigió a los demás.


-Me encargaré que esos vampiros no les hagan daño… y ya no interferiré más en su vida. Ella ya no me debe nada, es libre, puede irse con ustedes.


Ryan no parecía muy convencido de las palabras del vampiro, pero de cualquier forma asintió.


Edward le dirigió una última mirada a Bella, y desapareció.


Ella estuvo a muy poco de caer al suelo, pero los brazos de Stein la alcanzaron a tiempo.


-Todo va a estar bien ahora, Bella.


No, nada estaba bien. Unas lágrimas descendieron por sus ojos hasta su barbilla, y cayeron al suelo, en húmedo dolor.


Ella se sentía vacía.

martes, 13 de abril de 2010

Marca de Eternidad

Capítulo 9. Café derramado

Bella jamás se había sentido tan nerviosa en toda su vida, como aquella mañana de nubes grises y brisa fría.


La cafetería estaba medio vacía, lo que era un alivio para ella, ya que no creía que podría concentrarse mucho en el trabajo en las condiciones en las que se encontraba. Pero en el momento que le había cruzado eso por la mente, un grupo de chicas habían entrado a la cafetería.


Con un suspiro cansado, fue a tenderlas. Después de tener que repetirle tres veces el pedido, las chicas no quedaron muy contentas con ella. Se disculpó por su falta de concentración y fue por los cafés.


Se quemó varias veces con el agua caliente, pero logró poner los cuatro en la bandeja. Sólo pudo dar unos pasos, pues sus manos temblaban y las tazas tintineaban al chocar unas con otras.


-Dame eso –Yadhira llegó y tomó la bandeja-. Yo la llevaré, tú siéntate un momento por favor.


La vio caminar ágilmente entre las mesas, y entregar los cafés. Después la morena regresó hasta el lugar donde ella esta, y Bella sabía por el brillo de sus ojos que quería respuestas.


-Ahora, escupe todo –le dijo, en un tono que pareció un tipo de orden.


Bella suspiró. Tenía tantas cosas que le preocupaban torturando su mente, pero no podía decirle nada.


Stein había prometido llegar a la cafetería, y Bella tenía tanto miedo que Edward hiciera lo mismo, no quería que ninguno de los dos se viera de frente, eso generaría problemas, ella lo sabía.


Entonces, ante la insistente mirada de su amiga, se le ocurrió que tal vez podía contarle algo, y es que en verdad ya no podía con todo aquello quemándola por dentro.


-Tenías razón –por fin soltó.


-¿En qué? –la urgió Yadhira.


-Creo que Edward siente algo por mí –las palabras salieron de sus labios le supieron extrañas, pues ella aún dudaba de ello.


Su amiga puso los ojos en blanco.


-¡Claro que sí! –exclamó ella-. Yo lo supe desde el momento en que te llevó a mi casa.


-¿Cómo? –Bella le preguntó, y sus ojos hicieron contacto con los de ella.


Lo que hizo que Yadhira, sin darse cuenta, dijera toda la verdad.


-La forma en la que te mira –respondió-. Cada vez que lo hace casi parece gritarte silenciosamente lo que siente por ti. Te ve como si fueras lo más hermoso en el mundo.


Bella sintió sus mejillas calentarse, y se removió incómoda en el asiento.


-Y tu pareces simplemente ignorarlo –siguió su amiga-, a veces pienso que te hacen falta unos lentes. Pero dime ¿Cómo fue que por fin te diste cuenta?


La joven tomó el filo de la blusa de su uniforme entre sus manos, y comenzó estirarla constantemente, prueba de su creciente nerviosismo. Necesitaba decirle más a su amiga, una parte de la verdad no afectaría.


-En cierta forma, él me lo dijo


Yadhira sacudió su cabeza.


-Ya decía yo que era muy extraño que te hubieras dado cuenta sola –comentó la morena-. ¿Cómo te lo dijo?


-El me dijo que estaba celoso.


Los ojos de Yadhira se agrandaron, y soltó una especie de exclamación, como si se encontrara ante un programa muy interesante.


-¿Pero porque te dijo eso? ¿Qué fue lo que pasó? ¿Conoció a Stein?


Bella dejó escapar el aliento contenido, y le contó lo que había ocurrido la noche anterior, como mucho cuidado de no revelarle para qué había sido la reunión en casa de Stein, ni el encuentro que habían tenido Edward y ella con el vampiro.


-Yo sabía que eso pasaría –comentó Yadhira.


-Pero hoy va a venir Stein –continuó Bella-, y no sé si Edward también lo haga, y no quiero que se encuentren.


-Algún día lo van a hacer –respondió su amiga-, y tú tienes que decidirte por uno.


-Stein no…


Pero Yadhira interrumpió las protestas de Bella con un movimiento de su mano.


-No digas nada –le dijo-, que ya deberías haber aprendido, que en cuestiones de amor yo se más que tú, y si te digo que a Stein le gustas es porque así es.


Bella se mordió el labio.


-No tienes porque estar nerviosa –continuó la morena-, no creo que se vayan a golpear por eso.


Bella no creía que ellos empezaran una pelea por ella, pero cuando Stein viera a Edward, él iba a saber que era un vampiro. Eso si podría generar un pleito, y Bella no quería eso.


-¡Bella! –escuchó una voz masculina detrás de ella, y momentos después era envuelta en unos fuertes brazos.


-Stein –la joven se estremeció, y se alejó de él para girarse.


El le regaló una amplia sonrisa y la tomó de las manos.


-¿Me extrañaste? –bromeó Stein.


Pero Bella no respondió a esa pregunta, porque estaba demasiado ocupada observando la entrada de la cafetería, pues pensaba que en cualquier momento vería entrar a Edward.


-Escucha Stein…


El joven acercó su rostro al de ella, como si quisiera escuchar mejor, y sus labios quedaron a pocos centímetros de distancia.


-¿Si?


Bella se sacudió sus manos y dio un paso atrás, porque no podía estando tan cerca.


-Tienes que irte.


Stein la miró confundido.


-Pero si acabo de llegar…


-Lo sé –lo interrumpió-, pero creo que ahora no es el mejor momento, creo que debes marcharte.


Stein parecía un poco herido por sus palabras, pero en ese instante lo que más le importaba a Bella era sacarlo de ahí, no quería arriesgarse a que ellos se vieran.


-¿Por qué?


Pero antes de que los labios de Bella se despegaran para formar una respuesta falsa, fue interrumpida por su amiga.


-Porque ella cree que hoy también vendrá Edward.


Stein observó a la morena, y se relajó un poco.


-¿Mi competencia? –preguntó algo sonriente.


Yadhira asintió.


-No es…


Pero Bella fue interrumpida de nuevo.


-¿Por qué no quieres que me vea?


-Ella no quiere que haya problemas –contestó su amiga por ella.


Stein asintió, y después una sonrisa se dibujó en su rostro.


-No te preocupes Bella, me comportaré –le aseguro-. Pero no me voy a ir, ya que quiero conocerlo.


-¡No! –Bella exclamó, y con ello asustó a los dos jóvenes, tanto la morena como el rubio la observaron con cierto recelo.


-Ya te dije que no va a pasar nada –intentó tranquilizarla Yadhira.


Pero no sirvió de nada, Bella estaba a punto de explotar.


La tarde se pasó lenta, como una tortura, mientras Bella, por todos los medios intentaba convencer a Stein que se fuera, por supuesto sin éxito alguno.


Sólo hasta que llegó la hora de cerrar, Bella pudo respirar de nuevo, después de todo, Edward no vendría.


-Es una lástima –dijo Stein-, yo tenía ganas de cruzar unas cuantas palabras con él.


-No lo creo –musitó Bella, pero fue tan bajito que nadie la escuchó.


Stein se acercó a ella y la abrazó.


-El hecho de que él no haya llegado y yo esté aquí ¿Me hace ganar puntos? –sonrió.


-No creo que se le pueda llamar puntos a lo que tengo planeado para ti, sino la sueltas en este momento.


Bella tembló entre los brazos de Stein, y asomó la cabeza sobre el hombro de él, sólo para comprobar que el que había llegado era Edward.


-Tú no me das órdenes –dijo Stein entre dientes, pero seguía dándole la espalda.


Bella sintió que él la soltaba lentamente y lo vio girarse hacia Edward. Notó el cambio en Stein cuando los ojos de los dos se encontraron, la espalda del humano se tensó y con un brazo puso a Bella detrás de él.


Stein lo sabía.


-¿El es Edward? –le preguntó a Bella, sin apartar los ojos del vampiro.


-Ese es mi nombre –contestó el vampiro, quien tenía los puños apretados.


-¿Por qué no me lo dijiste, Bella? –cuestionó Stein.


Pero la joven no tuvo tiempo de responder, porque Edward comenzó a avanzar hacia ellos.


-No te acerques a nosotros o te arrepentirás, vampiro –soltó Stein.


Bella se alegró que la cafetería estuviera vacía, y que Yadhira estubiera segura en el almacén, acomodando las bolsas de café.


Edward se quedó petrificado unos momentos, su mirada iba de Stein a Bella.


-Eres uno de ellos –dijo-, tú puedes distinguirnos.


-Sí, y yo seré el que te destruirá sino te alejas de ella –lo amenazó Stein.


Los ojos de Edward parecían llamear de furia.


-No permitiré que nadie me separe de Bella –gruñó el vampiro.


El corazón de Bella dio una fuerte sacudida en su pecho, y ella no pudo encontrar una explicación a eso.


Ni siquiera tubo tiempo para analizarlo, porque en ese momento, Stein golpeó a Edward y él vampiro salió volando por los aires, chocando contra unas mesas del fondo.


-¡No! –Bella gritó, pero nadie la escuchó.


Edward se levantó, y le mostró los colmillos a Stein.


-Al parecer Bella no es la única con dones –comentó Edward y en un segundo estuvo junto a Stein, lo tomó de los hombros y lo lanzó al suelo de la cafetería.


El humano soltó un quejido de dolor, pero logró ponerse en pie.


Bella ya no podía soportarlo más, así que se interpuso entre los dos.


-Deténganse, por favor –suplicó.


-Pero Bella, él es un vampiro…


-Lo sé, Stein –le interrumpió ella-, pero él protege a mi familia y a mí.


El joven se quedó observándola unos instantes.


-Hiciste un trato con él.


Aunque Bella sabía que no era una pregunta, de todas formas respondió.


-Sí.


-¿Por qué Bella? ¿Qué te hizo prometerle?


-Ese es un asunto entre Bella y yo –respondió Edward, dando un paso adelante, más cerca de ella.


Bella sabía que para evitar más problemas, tenía que decirle adiós a Stein, y a todos los que eran como ella.


-Creo que es mejor que no me busques más.


-El te tiene amenazada ¿verdad?


-No, Stein yo…


-No te preocupes Bella, encontraré la forma de liberarte –dijo Stein mientras fulminaba con la mirada a Edward-. Te veré de nuevo, vampiro.


-Estaré esperando –contestó Edward.


En ese momento, Stein se fue, y Bella no pudo hacerle cambiar de opinión, le preocupaba lo que planeaba hacer.


-Stein… -musitó.


Edward la tomó de los hombros y la giró suavemente para poder verla directamente. Los ojos del vampiro reflejaban tanta agonía, que Bella se asustó al pensar que podría decirle.


-Sabes que es verdad cuando digo que no soportaría alejarme de ti, pero si lo que quieres es tu libertad puedo dártela, sólo tienes que pedirlo –el la envolvió entre sus brazos posesivamente, contradiciendo sus palabras con ese simple gesto.


Bella vio tanta soledad en sus ojos, que supo que no sería capaz de dejarlo, tal vez se estaba volviendo loca, pero se empezaba a preocupar por ese vampiro.


-No, así estoy bien –le aseguró.


-¿Segura? –insistió Edward-. Puedes irte con él, si eso es lo que deseas... Dilo ahora, porque no creo ser capaz de volver a hacerte este ofrecimiento.


-No cambiaré de opinión –ella le aseguró.


Los ojos de Edward, parecieron brillar de nuevo, y una sonrisa se dibujó en su rostro, una que esta vez si afectó a Bella, porque sintió sus mejillas arder. ¿Qué le ocurría?


-Perdóname –dijo Edward, de pronto.


-¿Por qué?


-Por lo que voy a hacer –contestó.


Bella no tuvo tiempo de hacer otra pregunta, porque Edward se inclinó sobre ella y la besó. Sus labios se movían sobre los de ella con ternura y cariño, y Bella terminó correspondiendo a ese beso. Edward pareció entusiasmarse por su respuesta, porque sus manos bajaron hasta su cintura, y la acercó más a él para profundizar el beso.


El mundo de Bella parecía dar vueltas, fue una sensación un tanto mareante, pero ella no podía negar que fue bastante agradable.


Edward se separó de ella lentamente, y por sus ojos Bella supo que quería decir algo, algo importante.


Pero fue interrumpido por unos pasos que surgieron detrás de ellos, y una especie de chillido incoherente.


-¿Qué demonios? –soltó Yadhira-. ¿Qué ocurrió aquí?


-Una pelea –respondió Bella.


La morena la observó, y también a Edward.


-Parece que hubo un terremoto –comentó ella, y se dejó caer en la silla más próxima, parecía a punto de estallar en llanto.


-Yo pagaré los daños –le aseguró el vampiro.


-Todo quedará como antes Yadh, yo te ayudaré a arreglar, pero no llores –dijo Bella.


La morena frunció el ceño.


-¡No estoy triste por eso! –exclamó.


-Entonces ¿Por qué? –cuestionó Bella.


-¡Me perdí de todo!




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Capítulo 10. Nubes negras


Bella y Edward ayudaron a acomodar un poco la cafetería. La joven sabía que él podía hacer más, pero con la presencia de Yadhira no era posible que el vampiro utilizara todo su poder.


-Ya no está tan mal –dijo finalmente la morena, después de un rato-. Creo que Bella y yo continuaremos mañana. Gracias por la ayuda Edward.


-No tienes que agradecer –contestó el vampiro-, después de todo gran parte de esto fue mi culpa.


Yadhira hizo un mohín con la boca, y resopló.


-Y me lo perdí todo –musitó-. Bueno, ya no importa, pero cuando vayan a pelearse de nuevo me hablas Bella.


-No lo harán –la joven frunció el ceño.


Yadhira se encogió de hombros y en su rostro se dibujó media sonrisa, dando a entender que ella no creía eso.


-Ya es tarde, tenemos que irnos –dijo la morena de pronto, observando su reloj.


Bella fue la primera en salir, seguida de Edward. Se sentía inquieta, su mente no podía dejar de pensar en Stein y lo que planeaba hacer.


-Te llevaré a tu casa –dijo el vampiro.


La joven levantó el rostro, sus ojos se cruzaron con los de él por unos instantes antes de que ella desviara la mirada. A pesar de la amenaza que había hecho Stein, en esos momentos, había algo que le preocupaba más.


El beso que le había dado Edward, y al que ella había correspondido. No debió hacerlo, porque ellos eran completamente diferente, era una locura. Aún le costaba trabajo creer que él sintiera algo por ella. Y ni siquiera sabía que esperaba él después de eso.


Toda ella estaba hecha un lío.


Edward extendió sus brazos hacia ella, pero no se movió, permitiéndole a la joven tomar la decisión.


Bella se acercó lentamente, confundida por tantos pensamientos que abrumaban su mente, pero cuando se sintió rodeada por los brazos de Edward, se olvidó de todo y se rindió a la sensación de seguridad y bienestar que la llenó. Todo eso era tan nuevo para ella, no sabía porque un vampiro la hacía sentir de esa forma.


Al llegar a la vieja casa de Bella, el vampiro la dejó en el suelo suavemente, al pie de la gran puerta de madera.


-Bella –él le acarició el cabello con suavidad-, no me arrepiento de lo que hice.


La joven se removió incómoda entre sus brazos e intentó separarse de él, pero Edward no se lo permitió.


-Por favor, déjame terminar –pidió-. Sé que tú, por el contrario, si lo estás, y tal vez me odies por haberte robado ese beso…


Bella intentó protestar, pero él la interrumpió.


-Necesito decirte, yo…. Eres muy importante para mí –soltó de pronto, aunque ella pensaba que eso no era exactamente lo iba a decir, pero también sonaba como verdad.


-No lo entiendo –dijo ella-, yo sólo soy una simple humana.


-Para mí –el continuó-, eres lo más hermoso que jamás he visto.


Bella se ruborizó, sin saber que decir ante eso.


-Te protegeré, a ti y a tu familia –prometió él-. Y aunque tu nunca sientas lo mismo, sólo te pido que me des tiempo y no te alejes de mí.


Bella se conmovió ante las palabras que llegaban a ella llenas de profunda sinceridad.


-Yo… Edward yo seguiré aquí… contigo –fue todo lo que dijo Bella.


-Sé que él es cómo tú y que te sientas mejor estando a su lado –dijo el vampiro-, pero no te vayas con él.


-No lo haré.


Edward acercó su rostro al de ella, pero sus labios sólo rozaron ligeramente su frente, después se separó lentamente y enmarcó su rostro con sus dedos.


-Descansa, Bella.


La joven se sintió muy fría ante la separación, y no se explicaba porqué, como tampoco podía entender porque quería volver a sus brazos con tanta desesperación.


Tal vez estaba muy cansada e imaginaba cosas que no sentía en verdad.


Lo vio alejarse, y ella, tras un suspiro agotado, entró en la casa.


La noche avanzó rápidamente, mientras el viento acariciaba la casa con fuerza, y las nubes negras anunciaban que se avecinaba una tormenta. Gotas gruesas de lluvia comenzaron a caer sobre el techo anciano de la casa, y los rayos iluminaron el cielo.


Las manecillas del reloj apuntaban al número doce, mientras las nubes negras continuaban llorando con fiereza, en un intento de alertar a las tres mujeres que dormían en aquella casa, que los problemas se avecinaban.


Por supuesto, ninguna se despertó a tiempo.


El sonido de un rayo, hizo que los ojos de Bella se abrieran, no podía ver nada entre tanta oscuridad, así que a tientas se levantó y buscó el apagador.


Para su fortuna la electricidad aún funcionaba.


-Espero que hayas tenido dulces sueños, inmunda humana, porque lo que te espera en el mundo real se convertirá en una pesadilla.


Bella se horrorizó al ver a Clío de pie, ante su cama, su rostro estaba descompuesto en una mueca de odio, y sus relucientes colmillos relucían debajo de sus labios rojos.


-Mi hermano no estará contento con tu muerte… pero no importa, sólo quiero que desaparezcas de una vez por todas de la vida de MI Edward –gruñó ella.


La joven observó a la vampiresa con atención, intentando pensar en alguna forma de llegar hasta su madre y su tía… o tan sólo llegar hasta el teléfono. Tenía que llamar a Edward.


Pero hubo algo que hizo que Bella se olvidara de todo. El grito sincronizado de dos mujeres, desesperación y terror sonaron al mismo tiempo.


-¡No! –gritó Bella.


Clío se río.


-Mi hermano está jugando un poco con ellas, pero no te preocupes… pronto dejarán de sufrir.


-¡No! –repitió Bella y corrió hacia la puerta, pero no logró llegar a ella.


-Tú te quedas aquí –Clío la tomó del brazo y la tiró contra la pared. La espalda de Bella golpeó con fuerza y finalmente cayó al suelo.


Un gemido de dolor escapó de sus labios.


-Tan frágiles… los humanos son tan débiles, y tan inservibles –la vampiresa hizo una mueca de repulsión.


Tras el sonido de otro relámpago las luces se apagaron. Bella ya no podía distinguir nada, y lo peor de todo era que para su atacante, la falta de iluminación no suponía ninguna diferencia.


-Todo terminará pronto, Bella


Escuchó los tacones de Clío acercarse, los suaves dedos de la vampiresa le aprisionaron de la garganta y la levantó del suelo.


Bella luchó con todas sus fuerzas para liberarse, sin poder conseguir nada.


-Si no te hubieras acercado a él, nada de esto te estaría pasando, humana.


La respiración de Bella comenzaba a faltar, y sus pulmones necesitaban el aire que les era negado… si la vampiresa seguía presionando moriría pronto…


Entonces la casa se volvió a iluminar, el foco encima de ellas brilló con tal fuerza que por un momento los ojos de Bella se cegaron, así que no alcanzó a ver cuando el foco estalló sobre ella.


Escuchó un fuerte ruido en la otra habitación, seguido de un gruñido. Poco después la vampiresa la liberó y Bella volvió a caer al suelo.


-Tenemos que salir de aquí Clío –se escuchó una voz, que Bella reconoció como la de Anker-, he tenido un enfrentamiento con un humano, uno de ellos.


-Tú no eres de los que le teme a lo humanos, hermano –dijo Clío.


-No tengo miedo –gruñó él-. Pero son demasiados y nos causarán problemas, en estos momentos no puedo ocuparme de ellos, estoy más concentrado en quitar de en medio a Edward.


-¡Dijiste que no le harías daño!


-¡Déjate de sentimentalismos! –le gruñó Anker-. Ya te había dicho que sólo quiero dañarlo un poco…


-Pero, ella…


-¡Ya cállate, tenemos que irnos!


Bella escuchó como los pasos se alejaban de ella, intentó ponerse de pie, pero fue inútil, no tenía fuerzas para nada, y la visión se volvía borrosa… ¿Dónde estarían Reneé y Megan?


Logró distinguir el sonido de alguien corriendo, alguien llegaba a la habitación. Bella se estremeció e intentó cubrirse pensando que era alguno de los vampiros, dispuesto a terminar con ella.


-¿Estás bien? ¡Bella!


Levantó la vista y logró reconocer a Stein en la oscuridad, él se veía un poco herido… Se acercó y la levantó en brazos.


-Estarás bien, Bella.


-Mi mamá… mi tía…


Pero sus labios no se pudieron mover más, ya que ella se desmayó.


Cuando los ojos de Bella volvieron a abrirse, se encontró en una habitación amplia, y que por supuesto no reconocía…


-¡Bella, despertaste!


La joven casi salta al reconocer la voz de Megan, la mujer se sentó al borde de la cama, se veía cansada, y su brazo estaba firmemente cubierto con vendas blancas… pero parecía estar bien.


Eso arrancó un suspiro de alivio de los labios de Bella.


-¿Y mamá? ¿Dónde está?


-Está descansando en otro cuarto, no sufrió ninguna herida grave… pero creo que el susto le hizo daño a su corazón –informó Megan, los ojos de la mujer revelaban tristeza-. Pero mientras la cuidemos… ella estará bien, es muy fuerte.


Bella se tranquilizó un poco, pues sabía que la salud de Reneé no era muy estable, pero mientras el vampiro no le hubiera hecho mucho daño, podría recuperarse.


Stein y su padre entraron en la habitación, él joven sonrió al verla, y se arrodilló junto a la cama.


-Me alegra que te encuentres mejor, Bella.


-Las personas de la comunidad nos salvaron –intervino Megan-, estamos vivas gracias a ellos, sobre todo Stein y Ryan.


-Gracias –dijo Bella.


-Lo que sea por ti –le contestó el joven.


-Por supuesto –lo secundó su padre, se paseó por la habitación un momento hasta sentarse en una silla-. Lamento interrumpir tu descanso, Bella, pero me temo que tengo que discutir algo de suma importancia contigo y tu tía.


El hombre cerró la puerta, y Bella intentó incorporarse, pero Stein se lo impidió.


-Todavía no estás completamente bien –le dijo él-, necesitas descansar lo más posible.


-Mi hijo me ha dicho que te encuentras en una peligrosa situación –comenzó Ryan tranquilamente-, me informó que has hecho un trato con un vampiro.


Megan soltó una exclamación de horror y observó a su sobrina.


-Bella… ¿Por qué? ¿Te ha hecho daño?


La joven simplemente negó con la cabeza, no se sentía muy bien como para contestar.


-Normalmente no permitiría que una persona en tal situación estuviera dentro de la comunidad, pero mi hijo me ha hecho cambiar de opinión. Sé perfectamente que cuando un vampiro te ofrece un trato no se tiene otra opción, así que he decidido ayudarte.


-¡Oh, Bella! –sollozó su tía-. ¡Por eso nos han atacado esta noche! ¡Ese vampiro nos quiere muertas!


-Después de un tiempo los vampiros se cansan de los humanos con los que hicieron su trato y los matan –dijo Ryan, como si fuera algo natural-, tu tía tiene razón él probablemente los envió…


-¡Edward no haría eso!


-Los vampiros no tienen sentimientos, Bella –intervino Stein.


Bella se sentía mareada y muy cansada, su vista volvía a nublarse.


-¡Ustedes no entienden, él no… él… no me haría daño!


El hombre la observó por un momento como si estuviera loca.


-Debes estar confundida por el golpe que recibió…


-No estoy…


-El temor es normal –la interrumpió Ryan-, pero el ya no te hará daño, encontraremos la forma de terminar con el trato.


El hombre dijo algo más, pero Bella no pudo escucharlo porque volvió a perder la conciencia.




YA QUEDAN SOLO TRES CAP PARA EL FINAL MIS ANGELES POR FISS DEJEN SUS COMENTARIOS AL FINAL .