Dark Chat

martes, 3 de noviembre de 2009

mas picas de Rob

aqui les dejo mas picas de este hermoso hombre me derrito.....










Gracias a Twilight Caribe

fotos de Kristen y Taylor en Mexico








nuevas fotos de detras de camaras de NEW MOON










secion de fotos de HARPER`S BAAZAR



















Me muero se ven tan lindos los dos y que decir de kristen se ve mega sexy
gracias a R&K

GHOTIKA

En el infierno, la luz de los fuegos sería tan brillante

que recordaría la del sol, y que éste sería el único día
que volvería a ver jamás.
Lestat, el vampiro – Anne Rice


Capítulo 11: Darío


En aquel par de ojos grises, se podía leer la inteligencia y madurez que él poseía. Sin embargo, en su voz, su tamaño y sus ligeramente redondeados rasgos, podían apreciarse parte del niño que también era. Solamente una palabra le podía describir bien: Misterio. Si. Darío era misterioso, en todos los sentidos de la palabra. Su rara especie de vampiro era única y completamente desconocida para todos, mortales o no.


Nacido en París en el año de 1960, era el primer y único hijo de un noble matrimonio. Poseedor, desde su nacimiento, de una belleza perturbadora, se le considero un tesoro para todos quienes le rodeaban, pasando sus primeros ocho años inundado de gran fraternidad.

Aro le había visto, por casualidad, en uno de sus tantos viajes y, desde el primer momento, le deseó fervientemente. Sus bellos e inocentes gestos de su pálida tez, la profundidad y sabiduría de su grisácea mirada y su serena seriedad, tan poco común para alguien de su edad, le habían intrigado profundamente. Era fácil deducir, con tan solo mirarlo por un momento, que aquel pequeño niño, con aspecto de ángel caído, no era un simple mortal.

Para suerte del viejo vampiro, poco tiempo después, el carruaje en el que su familia y el pequeño Darío se dirigían a una fiesta a las afueras de la ciudad, calló en un barranco. Aro, quien iba en compañía de Carlisle, se apresuro a descender por la rocosa empinadura - aprovechando aquel momento en el cual se había presentado la excusa perfecta - para otorgarle, a lo que él llamaba: la vida eterna.

“Hermano, es muy joven” – le había replicado Carlisle, mientras que, con sus gentiles manos, le frenaba, tomándole ambos hombros.

“Pero míralo, Carlisle” – discutió Aro – “es lo más hermoso que he visto y pueda a llegar a ver por milenios”

“Es un niño, deja que su alma inmaculada descanse, déjale entrar al reino al que muchos no tienen derecho” – suplicó el otro vampiro, más de nada sirvió.

Darío recibió la ponzoña de Aro y, durante tres días, su cuerpo se convulsionó a causa del terrible dolor que ésta le causaba. Muchos no estuvieron de acuerdo con la transformación de tan pequeño ser y, sin embargo, nadie tuvo el valor de manifestarlo. Todos pensaron que semejante tortura sería mortal para alguien tan joven, pero se equivocaban.

El niño renació a su nueva vida, trayendo consigo no solamente un aspecto bellamente fuera de lo común (por tener los ojos grises, en lugar del color carmesí caracterizador de los neófitos y los no vegetarianos y por no tener una piel que brillara a la luz del sol) si no también un poderoso don: Podía mover los objetos, a su voluntad, con el pensamiento, lo cual contribuyó a que Aro se rebozara más de su persona por hacer tan buena elección.

Pero eso no era todo, extrañamente, Darío también había nacido con un autocontrol digno de respeto. Disfrutaba enormemente la sangre humana, pero era cuidadoso a la hora de escoger a sus presas, las cuales solo constituían a malhechores. Además de que, al venirse a vivir con Edward y Jasper, había adquirido la responsabilidad de abstenerse a tan gran privilegio, por lo que se podía decir que su dieta como vegetariano estaba dando sus inicios.

Pero, como todo, nada puede ser perfecto… y Darío no era la excepción: La ironía de su existencia recaía en que él, quien mejor y más fácilmente podría pasar por un humano, no podía…

…La luz del sol le hacía daño.

Si bien los efectos del astro sobre él no eran tan extremos como los contados en las viejas leyendas (osease, no quemaban su cuerpo hasta reducirlo a cenizas) lo debilitaba casi al instante, inmovilizándolo por completo.

“Mi nombre es Darío Cullen” – le respondió el pequeño a las dos chicas que le miraban fijamente, aún sin salir de su asombro.

“Es hermano consanguíneo de Edward” – agregó Jasper, acercándose.

Y lo antes dicho se podría decir que, hasta cierto punto, era cierto y muy creíble. Darío tenía un corte de cabello muy similar y, por si fuera poco, mucho de la personalidad del vampiro antes mencionado. Darío, desde el momento que abrió sus ojos a lo que era su nueva vida y le conoció, admiró en gran medida a Edward, Su maestro, le decía en un principio, más ese seudónimo fue sustituido por algo más fraternal, llamándolo, desde hacía muchas décadas: hermano.

Bella le regresó el negro pañuelo al niño que estaba frente a ella.

“Siento mucho lo de tus padres” – comentó la infantil y varonil voz – “sé lo que se siente el tener que perder a los seres que amas…”

Bella bajó la mirada, mientras luchaba por retener el llanto que estaba a punto de aflorar, otra vez. Edward la miraba, completamente en silencio, aquella actitud, desde hacía ya muchas horas, había pasado de ser, para él, algo maravilloso a algo completamente angustiante. Se descubrió a él mismo buscando alguna forma de calmar ese dolor incrustado en sus ojos marrones y se sorprendió al darse cuenta que, si estuviera en sus manos, haría todo lo que se le pidiera por verla sonreír.

“Bella, deberías descansar” – murmuró Alice, hablando por primera vez en varias horas. Vio como su amiga se negaba, e insistió – “mañana será un día terriblemente pesado, no te conviene estar cansada para el entierro”

“Si gustas, yo te puedo acompañar” – se ofreció Edward. Bella le miró, ¿cómo se había dado cuenta que tenía miedo a estar sola?

Dejando de lado su pregunta, asintió y, a los pocos minutos, ambos jóvenes desaparecieron por las escaleras que llevaban a la parte superior de la casa.

“Sería conveniente que tu también tomaras un descanso” – comentó Jasper, siguiendo a Alice por detrás – “Tu tampoco te miras muy bien”

“No lo estoy” – aseguró ella, mientras tomaba asiento y veía como las pocas personas que habían llegado al funeral, se marchaban ya – “ha sido lo más horrible que me ha pasado” – agregó, con voz temblorosa – “yo lo sabía… sabía que iban a morir… lo presentía”

Jasper dirigió la mirada hacia Darío, quien se encontraba viendo a los dos cuerpos yacidos en sus respectivos ataúdes, sin embargo, sabía que estaba escuchando cada una de las palabras dichas por la muchacha.

Ya no quiero tener ese tipo de visiones” – confesó Alice – “Cada día se hacen más nítidas… me pregunto si habrá una manera de dejar de ver…”


“No creo que lo haya” – interrumpió, suavemente, Jasper – “hay características que ya forman parte de ti, de tu esencia, y no las podrás cambiar ni abandonar por mucho que lo intentes… o por mucho que lo desees tú y algunas personas más”

“Gracias por estar con nosotras” – dijo Alice, tras varios minutos que pasaron en silencio

“Es lo mínimo que podemos hacer…” Después de todo… tal vez con eso ya no nos odien tanto por lo que próximamente tendrán que soportar por nuestra culpa…

Darío giró su cuerpo y caminó hacia donde la pareja platicaba.

“Debes tener sueño” – señaló Alice, tras fijarse en las ojeras del pequeño. Ya se había acostumbrado a ese rasgo tan característico de Edward y Japer, sin embargo, se le hacía extraño, y un poco preocupante, que un niño las tuviera

“No te preocupes” – contestó Darío – “Yo no duermo… temprano” – agregó, sonriéndole levemente, tras su mala broma personal.

Jasper también sonrío, de manera casi imperceptible. Darío podría tener años de haber nacido como vampiro pero, aquel espíritu juguetón y travieso de todo niño aún seguía vivo en él. Claro esta: sus bromas no tenían nada de infantiles.

Mientras, en la parte superior de la casa, Edward se había quedado parado justamente en el umbral de la puerta por la que se accedía a una oscura habitación.

“Puedes pasar” – indicó Bella, mientras encendía las luces. El vampiro obedeció, internándose en aquella estancia con pasos lentos e inaudibles.

Bella se sentó sobre la cama. El abatimiento y la angustia de su rostro eran completamente palpables para Edward, quien, movido por la necesidad de consolarla, se acercó hacia ella y se sentó a su lado.

“Los voy a extrañar mucho” – murmuró Bella y él tuvo muchos deseos de tomarle las manos con las suyas, más desistió en cuanto lo pensó. Dudaba mucho que la frialdad sobrenatural de su piel ayudaran en algo - “nunca pensé que la soledad me llegara a parecer tan… tenebrosa”

“Nunca estarás sola” – le prometió él, hablando con voz baja

“Ahora me siento sola” – confesó ella, bajando la mirada, sintiéndose avergonzada por el hecho de demostrar aquella debilidad frente a un casi desconocido.

“¿Qué puedo hacer yo para cambiar este sentir?” – preguntó el vampiro, con la voz tan impregnada del dolor que sentía al verla sufrir, que casi pareció una suplica.

“¿Por qué?” - inquirió Bella, con voz baja – “¿Por qué estás aquí, si casi no me conoces?... – Edward, obviamente, no tenía una respuesta para tal cuestionamiento, así que permaneció en silencio – “te confieso que realmente esta actitud tuya, y de tus hermanos, me desconcierta mucho ya que, ni aún los más cercanos a mis padres se han molestado en acompañarme hasta esta hora…”

“Quiero compensar el daño que algún día te pueda llegar a causar” – respondió de la manera más sincera que pudo – “espero que esto ayude a que no me odies tanto si algún día llego a herirte”

“¿Por qué abrías de herirme?...”

Edward se encogió de hombros, a modo de respuesta. Tal vez había soltado de más.

“Uno nunca sabe quien te puede llegar a traicionar” – fue lo que dijo. Bella, pese a su tristeza, sonrío un poco.

“Tienes razón” – admitió – “uno nunca sabe nada… nada de lo que nos rodea puede considerarse algo predecible, nuestro destino es una incógnita constante, la cual jamás lograremos descubrir.

“Bella” – llamó él, con un susurro – “¿Qué piensas de quienes han matado a tus padres?” – quiso saber. La información era de mucha importancia para él.

“La policía esta en busca de pruebas para encontrar al o los asesinos” – respondió ella, con la rabia contenida, destilando por sus negros labios – “¿Y te soy sincera? Me da igual si lo encuentran o no, después de todo, con encerrarlo en la cárcel no le devolverán la vida a mis padres…”

“Entonces, ¿No le guardas rencor?”

“Si” – contestó, mirando hacia la nada – “claro que les guardo rencor, y mucho” – aclaró – “pero yo no le encerraría… yo le enterraría vivo bajo la tierra y me quedaría a su lado, escuchando como con sus gritos aclama mi perdón para que lo deje salir… y obviamente, por mucho que me rogará, no lo haría.

Edward bajó la mirada hacia el suelo. Todo era mucho, mucho peor de lo que se había imaginado. ¿Qué iba a pasar cuando ella supiera que había sido convertida en ese ser inmortal que le había arrebatado, sin piedad, a sus padres?

“¿Te asuste?” – preguntó Bella, al ver su silenciosa reacción – “¿Te pareció muy despiadado lo que dije?”

“Si” – respondió él – “Me asustaste, más no me parece algo despiadado” – agregó – “me parece que es lo mínimo que esa bestia se merece” Lo que nosotros merecemos. –Rectificó en su mente.

El cansancio, tanto emocional como físico, hizo efecto en Bella y, tras pasar unos cuantos minutos, la desvaneció sobre la cama, a través de un profundo sueño, el cual fue contemplado por el vampiro que se trataba de imaginar lo que, a partir de ese momento, a su querida humana le deparaba.

GHOTIKA

hola mis angeles hermosas , aqui les dejo mas cap de ghotika y perdon por la tardanza pero me quede sin compu . las extrañe mucho
y proto subire cap de amor en silencio
mil besitos
Angel of the dark
(la unica original )= D
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Todos morimos. Lo único que tú compartes

con los demás mortales, es la muerte.
Entrevista con el vampiro – Anne Rice


CAPITULO 10: PÉRDIDA

Aquella mañana Bella se levantó temprano, sinceramente, no había podido dormir por el dibujo que Alice le había enseñado tenía menos de veinticuatro horas… Ridículo pensó al recordar que, por un momento, había fantaseado con la idea de que Edward pudiera llegar a ser un vampiro. Una risita se le escapó de sus labios, justo en el momento en que Renne entraba a su recamara


“Has amanecido de muy buen humor” – señaló y Bella, para rectificar el comentario, sonrió aún más ampliamente – “¿Se puede saber a qué se debe?”

Su hija negó con la cabeza, mientras caminaba hacia su madre y, al pasar a su lado, le rozaba levemente sus mejillas. Renne suspiró complacida, le encantaba que su hija tuviera ese tipo de detalles con ella y, como no solían ser muy frecuentes, cada vez que se daba la oportunidad, la aprovechaba al máximo – “voy a bañarme” – anunció Bella, desapareciendo por la puerta.

No rompiendo la rutina, la gótica se visitó con ropas completamente negras, al igual que su maquillaje y, cuando hubo ya terminado, bajó para desayunar. Se sorprendió mucho el encontrar a dos personas, en lugar de una, sentadas en la mesa

“Papá, buenos días” – saludó mientras se sentaba

“Buenos días, Bella” – le contestaron.

“Tu padre se ha tomado el día libre” – explicó Renne, con una sonrisa en los labios.

“Me alegro” – dijo, de manera sincera – “¿Tienen planes…?”

“No” – se apresuró a contestar Charlie – “nos quedaremos en casa, pasando un día ocioso” – Bella rió, y los dos adultos se alegraron de verla con ese ánimo.

Su hija no era depresiva, pero si muy seria. No reía fácilmente y, si lo hacía, el gesto solamente duraba, a lo mucho, un par de segundos.

“Me voy a la escuela” – dijo Bella mientras se ponía de pie y llevaba los platos sucios al fregadero. Charlie también se levantó de la silla y camino hacia ella, quien, al encontrarse frente a frente con su padre, le miró fijamente.

“Te quiero mucho, Bella” – le confesó el señor mientras tomaba entre sus manos el rostro de la muchacha y depositaba un ligero beso sobre su frente, Renne también se acercó, para acariciar su cascada de cabello color caoba.

“Yo… yo también los quiero” – murmuró Bella muy, muy bajito, pero supo que sus padres lo escucharon – “Tal vez no lo diga muy a menudo pero…”

“No es necesario que lo digas” – interrumpió Renne – “nosotros siempre hemos estado concientes de ello” – calmó, mientras le daba un ultimo apretón al ligero cuerpo de su hija.

Bella caminó hacia la escuela y, en el transcurso, no pudo evitar derramar una pequeña lágrima, sin saber muy bien el por qué. Al llegar al instituto, se encontró rápidamente con Alice, la cual tenía sus grandes ojos muy hinchados

“Alice, ¿Qué te ocurre?” – preguntó mientras se acercaba a su amiga

“No lo des importancia” – indicó la otra muchacha, mientras se pasaba las manos por sus ojos, en los cuales el maquillaje negro ya se había corrido - “No pasa nada”

“Estas llorando” – señaló Bella – “¿Y así dices que no pasa nada?”

“De verdad” – aseguró la pequeña – “ni yo misma sé por qué lloro… simplemente, de un momento a otro, sentí un fuerte apretón en el pecho, una nostalgia demasiado fuerte…” – las pupilas de ambas chicas se clavaron fijamente, unas en las otras – “tengo miedo, Bella” – confesó Alice mientras se llevaba ambas manos al pecho – “tengo un mal presentimiento”

Bella jaló el cuerpo de Alice hacia ella y la abrazó fuertemente, para poder consolarla.

“No temas, yo estaré aquí” – prometió con un susurro, mientras sentía como Alice posaba sus manos sobre su espalda

“Gracias” – murmuró la pequeña, más la terrible angustia que sentía en ningún momento se disipó.

Bella le ayudó a levantarse del suelo en donde se encontraba sentada y ambas se dirigieron hacia los pasillos de la escuela, para llegar a tiempo a sus clases. Caminaron sin saber que, justamente detrás de ellas, pisándole los talones, venían los dos jóvenes vampiros.

“Edward, Jasper” – exclamó Bella cuando al fin se percató de las presencias de los muchachos, la cual no se hizo notoria hasta que llegaron a sus bancas de estudio – “no sabía que venían detrás de nosotras” – agregó, frunciendo el ceño, a Bella no le gustaba sentirse sorprendida.

“Parecen fantasmas” – señaló Alice, mirando a Jasper – “pareciera que simplemente se materializan en la nada”

“Tal vez, eso es lo que hacemos” - dijo el rubio vampiro, con una media sonrisa pintada en los labios.

Ambas muchachas bajaron la mirada, incapaces de soportar la lúgubre belleza de aquellos rostros, exageradamente pálidos.

La clase transcurrió de manera trivial, excepto para Jasper, quien podía sentir aquel torrente de tristes emociones provenientes de Alice. Se sintió ansioso, ¿Qué era lo que tanto pesar le causaba?... lo peor era que aquel sentimiento, fuera de minorizarse, con cada segundo que el reloj marcaba, se hacía más intenso.

“¿Te encuentras bien?” – se atrevió a preguntar, cuando las clases llegaron completamente a su final.

“Si” – le contestó la chica, sin poder ocultar la sorpresa que aquella pregunta le había causado

Por un momento, el vampiro deseó tener el don de leer la mente. Obviamente, la respuesta dada por Alice no le había convencido en absoluto. Aún así, no quería presionarla. Se limitó a caminar a su lado, unos cuantos pasos más, hasta que se encontró con su hermano, en compañía de Bella.

“Iré con Bella a su casa, para recoger los apuntes de la clase pasada” – explicó Edward, quien luchaba por retener una sonrisa. Aquella excusa se le hacía tan común… tan humanamente común.

Jasper también encontró divertido aquel comentario. Nunca antes había considerado a su hermano como alguien infantil y, sin embargo, aquella mentira, tan carente de credibilidad, que había salido de sus labios, le daba a demostrar que, por muchos siglos que su especie existiera, ésta jamás perdería del todo su lado humano.

“Entonces, te veo en casa” – dijo, en forma de despedida.

Edward asintió, y giró su cuerpo para encarar a Bella y preguntarle si era buen momento para irse ya.

“Alice, ¿estarás bien?” – quiso saber la gótica, antes de marcharse. Su amiga le sonrió de forma tranquilizante, aunque Bella no se lo hubiera dicho abiertamente, sabía que ésta disfrutaba mucho de la compañía de aquel joven de cabellos color cobre

“No te preocupes, estaré bien… además, te veré en unas cuantas horas” – aseveró de manera inconciente, perdiéndose en la imagen de la nada, durante una milésima de segundo.

“¿En la tarde?” – repitió Bella, confundida, ¿Se le habría olvidado acaso que había quedado con Alice para verse después, ese mismo día?

“No hagas caso” – se apresuró a decir la otra muchacha – “lo dije sin querer… disculpa, mi cabeza anda en otro lugar…”

Bella y Edward caminaron con andar pausado y en silencio, tal y como lo habían hecho aquella noche y, justamente quince metros antes de llegar a su destino, Edward pudo sentir entrar, en sus fosas nasales, un olor a sangre ya muerta…

“Espera, Bella” – murmuró, mientras la obligaba a frenar la marcha. Agudizó lo más que pudo todos sus sentidos, para poder asegurarse si en realidad se encontraban solos.

Escuchó detenidamente cada movimiento dado alrededor de ellos: el suave meneo de las hojas de los árboles provocados por el viento, las ligeras y rápidas pisadas de las ratas, corriendo hacia las alcantarillas, el sonido del motor de un carro aproximarse y la risa de los pequeños que en el venían, la ruptura de una delgada rama, yacida sobre el suelo, provocado por las patas de un ciervo, el canto y aleteo de unos pajaros…

“¿Qué pasa?” – preguntó Bella ante semejante actitud. Edward volvió a aflojar el cuerpo, descansando la posición más no los sentidos.

“Nada” – mintió y comenzó a caminar otra vez, con Bella pisándole los talones.

Bella le miraba por el rabillo del ojo, se preguntaba por que la repentina tensión del muchacho que caminaba a su lado.

Edward, por el contrario, podía sentir cada vez más, con cada paso que daba, aquel penetrante aroma, desgraciadamente, no tardó mucho en comprobar sus temidas sospechas.

Por un momento, pensó en la idea de detener a Bella para que ella no continuara avanzando pero, ¿Qué caso tenía el retrasarle aquel momento?... tarde o temprano ella se iba a dar cuenta de la realidad…

“Mamá…Papá” – susurró Bella en cuanto, tras abrir la puerta de su casa, tuvo frente a ella el cuerpo de Renne y Charlie tendidos sobre el suelo.

Edward tragó saliva al presenciar la imagen… todo era mucho peor de lo que se había imaginado

“Estoy soñando” – murmuró Bella mientras veía una y otra vez los cadáveres de sus progenitores – “Esto es… solo… un sueño”

El vampiro era incapaz de dar crédito a tal espectáculo… Caminó hacia la muchacha inmóvil y bajó su cuerpo para quedar a la misma altura que aquel rostro ensombrecido,

“Bella” – llamó, al notar que ella no lloraba, no gritaba, no hablaba… al notar que solamente se había quedado estática, ida, mirando el par de cadáveres


Edward dirigió la mirada a éstos también y se estremeció al reconocer las mordidas ubicadas en ambos cuellos… eran mordidas de vampiro.

“Bella” – volvió a llamar y la chica reaccionó, llevando su mirada hacia la de él, clavando sus nublados ojos cafés con aquel par de atormentadas pupilas doradas.

“¿Por qué?” – preguntó en un susurro – “¿Quién… quién fue?”

Vampiros. Contestó él en su mente. Mi especie… a la cual pronto pertenecerás…

“Ellos… no hacían daño” – continuó Bella, ante su silencio – “Eran personas buenas…”

“La muerte no respeta edades, ni posición económica, ni la bondad de las almas” – contestó Edward con un murmullo – “la muerte es la única que no discrimina y nos trata a todos por igual”
Un interminable silencio se levantó entre ellos, en el cual, Bella asimilaba aquellas palabras y, desgraciadamente, se dio cuenta de que eran ciertas… cerró los ojos y una primera lágrima fue derramada de éstos y el vampiro, pese a lo delicado de la situación, no pudo evitar sentirse hechizado ante tal visión. Le pareció un espectáculo realmente cautivador ver como aquella gota cristalina se deslizaba por encima de aquella blanquecina piel y se perdía hasta golpear sordamente el suelo. Había visto llorar cientos de veces a decenas de personas, pero nunca había visto algo similar a lo que presenció durante el resto de la tarde. El llanto de Bella era tan peculiar como ella misma, no era escandaloso, no era abundante... pero si denotaba un dolor incalculable.


Alice había llegado a las pocas horas, en compañía de Jasper. Ahora, todos sabían a qué se debía aquella sensación desgarradora en el pecho de la pequeña: había presentido a la muerte cerca. También ella lloraba. Los señores Swan eran, para ella, como unos padres. Con el poco tiempo que había pasado tras conocerlos, aquella pareja siempre le había tratado con el cariño y acojo con el que sus verdaderos padres jamás lo habían hecho…

“Miren como sufren” – una voz infantil hizo saltar a Edward y Jasper, quienes se habían distanciado por un momento de las lacrimógenas muchachas

“Darío” – murmuraron, sorprendidos de la repentina aparición – “no te escuchamos venir” – agregó Jasper.

“Están muy distraídos, contemplando maravillados el dolor de éstas dos jovencitas” – afirmó el pequeño, mirando fijamente a las negras siluetas femeninas, paradas frente a dos ataúdes rodeados de flores – “la muerte es hermosa para los humanos” – murmuró – “ellos si tienen un descanso…”

Darío comenzó a caminar hacia donde Bella y Alice se encontraban. Ninguna de las dos lo escuchó llegar. No fue hasta que, su pequeña y pálida manita, le tendió un pañuelo a Bella, cuando las dos góticas se percataron de su presencia.

“Tomen” – indicó el pequeño de cabellos y vestimenta negra – “sequen sus lagrimas… la muerte solo merece su llanto cuando, además de arrebatar los suspiros, arrebata al alma”

“¿Quién eres?” – preguntó Alice, mientras al igual que Bella, se mostraba claramente sorprendida de que aquellas palabras hubieran salido de los labios de un niño que no denotaba tener más de ocho años.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Terapia Familiar al Estilo Cullen

Chicas lindas y hermosas como estan?! ps espero que super buenisimo y hayan pasado un Feliz dia de Hallowen! :), aca les traigo otra actualizacion de Terapia Familiar les recuerdo que no nos pertenece, Es de la grandiosa Giselita y ella nos otorgo el permiso para publicar!, espero los disfruten muchisimo. Besos y Abrazos al estilo Emmett. Att: AlejandritaSanchez :)


Una extraña alianza

Bella POV

Manejamos hacia la casa de los Cullen en silencio. Carlisle había llamado y le había explicado la situación a Charlie y él accedió a dejarme pasar los próximos dos días en la casa de Edward bajo los ojos de Carlisle. Descansé mi cabeza sobre la fría ventana del auto de Edward mientras trataba de acomodar mis pensamientos.

Edward no pudo soportar mas el silencio “Entonces¿Qué tal estuvo tu sesión?” preguntó animadamente, pero con un frío tono en su voz, tratando de romper la tensión del auto.

Miré a su rostro y pude ver la preocupación oculta detrás de una pequeña sonrisa. “Oh, no mucho. Veamos...Alice admitió que da mi ropa a la gente del río para sus fogatas, yo solté que Alice es adicta a las compras, Rosalie dijo que solo me casaba por el sexo, entonces ahí yo dije que ella tenia un desorden alimentario, el doctor le hizo comer una manzana y luego amenazó con comerme. Después en el abrazo grupal, Rose me lanzó a los brazos del Dr. Dover quien ahora cree que siento algo por el…Oh si, y ella nos frotó jugo de manzana por el pelo…un buen rato si me lo preguntas.” Alcé mi vista y vi su expresión de shock.

“¿No vistes sus pensamientos?” pregunté confundida.

El sacudió su cabeza, “No, te dije que estaba bloqueando a todos, como Carlisle me lo pidió. Wow, su sesión fue tan buena como la nuestra.”

Me picó la curiosidad, sonreí mientras le pregunté “¿Y de que hablaron?”

Edward respiró profundamente “Bueno, la sesión empezó con Jasper y el doctor metiéndose en una muestra de la guerra civil, el doctor temía hacerle muchas preguntas con eso de intento de asesinato y todo, entonces Jasper hizo que Emmett y yo nos riéramos, con lo cual el doctor pensó que estábamos teniendo un colapso mental…entonces Emmett dijo que Jasper era un travestido y el admitió haber usado ropa interior de mujer…” nos miramos el uno al otro, y al mismo tiempo gritamos “¡Alice!” y reímos. Edward continuó con la historia “Para entonces el doctor había comenzado a darse cuenta sobre Alice y Jasper entonces dije que Emmett era un adicto al sexo lo cual él estaba orgulloso de contar…demasiado para el gusto del doctor. Y entonces Emmett casi suelta todo y de ahí es de donde sale ‘Ruby’.”

“Oh, eso explica por que Rose decía cosas sobre una fulana Ruby. Y después rompió la ventana de la puerta de la oficina...creo que en cierta forma tiene sentido que Rosalie este tan enfadada con Emmett por inventarse a una novia inexistente, la que en realidad es ella misma.” Murmuré. “¿Qué mas sucedió?”

“Mas cosas sobre la vida sexual de Emmett, disfraces...ugh...y luego se refirió a él mismo como un héroe del sexo, aun no estoy seguro de haber entendido eso…y después Emmett le dijo al Dr. Dover que yo escuchaba voces…” Edward casi susurró esa parte.

“¿Le dijo al doctor que escuchas voces?” me partí de la risa “Oh mi Dios¿Que hiciste, Edward?”

“Le seguí el juego…dije que oía voces que me decían cosas malas y que le pegaba a Emmett y a Jasper…después todos discutimos sobre tu conversión a vegetariana y después la cosa del abrazo grupal y listo.” Se acomodó nerviosamente en su asiento.

“¿Ahí fue cuando Emmett te besó?” comencé, tratando con todas mis fuerzas de no reírme. Mordí mi labio lo más fuerte que pude sin lastimarme, mientras mi cuerpo temblaba tratando de suprimir la risa.

“El estúpido de Jasper envió una ola de lujuria cuando Emmett me estaba abrazando y se volvió completamente loco y comenzó a besarme. Por eso Jasper salio corriendo de nuestra sesión. Le encontramos escondido detrás de unos arbustos y antes de que Emmett le hiciera algo, él se disculpo. Obviamente la rotura de la manga de su camisa fue un accidente, Esme estaba un tanto enfadada por ello.”

Para cuando termino con la historia nos encontrábamos afuera de la casa de los Cullen. Ninguno de los dos se movió del auto. Me volví para verle moviendo sus dedos nerviosamente sobre el volante. “¿Por cuánto crees que podamos escondernos aquí?” sonreí nerviosamente.

“No por mucho. Vamos, Carlisle sabe que estamos aquí y si no entramos, simplemente nos arrastrara pataleando y gritando.” Edward dijo mientras nos preparábamos para salir del auto.

“¿Podemos ir a tu habitación hasta la reunión?” pregunté esperanzada. Edward me dio una deslumbrante sonrisa cuando se inclinó hacia mi y dijo “Podemos intentar…” cuando se inclinaba hacia mi escuché un golpeteo en el cristal de la ventana. Me volteé, vi a Emmett contra el cristal haciendo muecas de besos.

“Creí que tu y Rosalie estarían escaleras arriba…teniendo unos momentos antes de que se te acaben por 24 horas, querido hermano. Alice definitivamente esta aprovechando al máximo sus ultimas horas libres.” Edward le bromeó a Emmett cuando salimos fuera del auto.

Emmett hizo un puchero “Bueno, estaría allí, pero Rose sigue un poco molesta por la cosa de Ruby. Simplemente no lo entiendo, ella es Ruby. Lo sabe¿Verdad?” me preguntó Emmett.

“Si, Emmett, creo que lo sabe. Quizás deberías ir y decirle que esa Ruby es una maldita perra y que la dejaste y te diste cuenta de que Rose es la única mujer para ti. Eso puede funcionar. Si no funciona, no le digas que yo te di la idea¿Ok? Dije seriamente. Tenía que pasar un buen rato cerca de ella y lo último que quería era que estuviera enfadada conmigo.

Una enorme sonrisa se mostró en el rostro de Emmett. “Gracias, Bella. Es una buena idea.” Se inclinó y me dio un beso en la mejilla. Edward le lanzó una mirada molesta la cual hizo que Emmett le rodara los ojos y me diera un beso en los labios. “Que puedo decir, soy un adicto al sexo ¡y ahora los he besado a los dos en el mismo día¿Fue tan bueno para ti, como lo fue para mi?” bromeó, pero entonces se lo vio nervioso. “Solo…um, no le digas a Rose que te besé o seré hombre muerto, gracias.”

Salió corriendo hacia la casa y le escuchamos gritar por Rosalie cuando la puerta se cerró detrás de nosotros. Tomé la mano de Edward mientras caminábamos hacia el porche. Dentro de la casa había una oleada de actividad. Alice estaba conectada a Internet y al teléfono, haciendo compras y maldiciendo por la poca velocidad del modem. Jasper estaba sentado a su lado, con una pila de catálogos, listo para alcanzarle a Alice el próximo cuando terminara. Ella nos miró y nos lanzó una sonrisa pero se volvió rápidamente con lo que estaba. Le escuché discutir con una persona del otro lado de la línea telefónica sobre entregas por la noche.

Mi idea debió de funcionar, por que vi a Emmett alzando a Rosalie en brazos y llevándosela escaleras arriba “Gracias a Dios se arreglaron.” Me dije a mi misma, pero obviamente, Edward escuchó y se quedo confundido por mi interés.

“¿Por que te interesa tanto su vida amorosa, Bella?” la confusión estaba escrita en todo su rostro.

“Bueno, es por una egoísta razón. Quiero a Rosalie tan feliz como se pueda para cuando hagamos juntas las actividades y un tiempo a solas con Emmett ayudara a mantenerla de buen humor. No la quiero mas irritable de lo necesario.” Mis palabras hicieron que Edward estallara en risotadas.

“Es todo sobrevivir a las próximas 24 horas, Edward, auto-preservación.” Un fuerte estruendo resonó desde el piso superior que hasta atrapo la atención de Alice. Esme, quien había estado sentada tranquilamente en el sofá, sacudió su cabeza. “Ustedes dos no querrán subir por un buen rato…” asentí con mi cabeza estando de acuerdo con Esme. Edward se estremeció y se fue a sentar en su piano por un rato para tapar los sonidos amorosos de Emmett y de Rosalie que venían del piso superior.

Justo a las 5:00 en punto, Carlisle entró a la sala familiar y nos pidió que nos uniéramos a él en el comedor. Emmett y Rosalie emergieron del piso superior, ambos con una tonta sonrisa en sus rostros, Emmett me guiñó el ojo, lo cual hizo que me ruborizara. Edward pasó sus brazos alrededor míos mientras me guiaba a una silla a su lado. Cuando finalmente nos sentamos, Carlisle se puso de pie en la cabecera de la mesa y comenzó.

“Quiero agradecerles a todos por ir hoy a la terapia, se que no fue fácil para ninguno de ustedes, pero Esme y yo permanecemos firmes en darle una oportunidad a esto. También se que la tarea que les ha dado el Dr. Dover será todo un reto para cada uno de ustedes pero no tengo dudas de que podrán completarlas. Esme y yo hemos decidido que harán las tareas todos al mismo tiempo, desde las 7pm de hoy hasta mañana a las 7pm. Alice, el teléfono e Internet serán desconectados para ayudarte. Rosalie desconectara todos los vehículos, con lo cual nadie se ira a auto. Si tratan escapar, Emmett estará gustoso de traerlos de vuelta.” Alice comenzó a dar golpes al suelo con su pie nerviosamente.

“En cuanto a ti, Emmett, no podrás estar a solas con Rosalie en ningún momento de las 24 horas. Alguien tiene que estar contigo en todo momento. También quitaremos la puerta de tu habitación y la del baño solo para asegurarnos, no por que eso te detuviera, pero…” La voz de Carlisle se perdió cuando todos nos reímos. El tenia razón, ninguna puerta le detendría.

“Edward, sabes las reglas para ti y para Bella y espero que no haya problemas con ellas. Esperemos, Bella, que no abuses del poder que se te ha dado sobre Edward. Y Edward, esperamos que cumplas con la tarea de Bella. Esperamos de ustedes un poco de paciencia y entendimiento.” Edward asintió con su cabeza al mismo tiempo que yo.

Carlisle suspiró, “Jasper, Jasper, Jasper.” Jasper soltó una pequeña y maligna sonrisa la cual me dio escalofríos. “Hijo mío, tienes el poder de hacer miserables nuestras vidas por las próximas 24 horas pero espero que evites hacer eso y yo personalmente tendré un ojo sobre ti.” Esta vez, Jasper se hundió mas en la silla, sabiendo que Carlisle hablaba en serio.”No quiero que andes irrumpiendo en las tareas de tus hermanos para tu propia diversión. ¿Lo entiendes?” Jasper asintió silenciosamente, pero yo aun seguía preocupada por como le miraba Edward.

“Tienen dos horas, úsenlas correctamente...a las 7pm, comienza la tarea.” Ni bien las palabras salieron de los labios de Carlisle, Alice salió volando de su silla, saltó sobre las piernas de Jasper y corrió hacia el garaje. Jasper le siguió rápidamente. “Volveré para las siete, lo juro Carlisle...” Gritó Alice mientras salía de la casa. Escuché a Rosalie dar un grito mientras Emmett la perseguía escaleras arriba.

A las 6.50pm la puerta principal se abrió y Alice se tambaleó dentro de la casa. El cabello de Jasper estaba despeinado y se veía confundido. Edward corrió hacia el “Jasper¿Que fue lo que sucedió¿Te atacaron?” Jasper sacudió su cabeza, pero se rehusó a hablar. Alice se dejó caer sobre una silla, a mi lado.

“Alice¿Estas bien?” Pregunté cuidadosamente. Alice se volteó hacia mí con sus ojos vidriosos. “Fue realmente aterrador, Bella, arrastre a Jazz al…o mi Dios...lo arrastre al… ¡Walmart! Tenían muchas cosas…era un Super Walmart y corrí por los pasillos arrojando cosas al carrito lo mas rápido que podía. Entonces llenamos uno, se lo pasé a Jasper y comencé con otro. La gente se pensaba que había ganado alguna especie de concurso en la radio y que solo teníamos dos minutos para comprar. Hasta que pasaron unos veinte minutos. La gente comenzó a asustarse. Nos fuimos cuando llamaron a la policía. Jasper aun esta en shock.” Miró cariñosamente a su esposo, quien estaba sentado completamente quieto en la mesada de la cocina. Edward tenía su boca abierta mientras estaba allí sentado, leyendo los pensamientos de Jasper, seguramente.

“¿Qué hiciste con todas las cosas, Alice?” miré a nuestro alrededor, notando que no había traído ni una bolsa con ella.

“Las llevamos al refugio de mujeres…creyeron que habían ganado la lotería.” Murmuró Alice mientras se levantaba de la silla y caminaba hacia Jasper. “Lo siento, Jazz, no se que me sucedió…” Susurró dulcemente a su oído.

El sostuvo una mano para detenerle. “Nunca volvamos a hablar de ello, Alice.” Bajó la vista a su reloj. “Necesito controlar mis emociones en los próximos siete minutos o todo aquel que este en una radio de diez kilómetros tendrá un ataque de pánico. Por favor, discúlpame…” Jasper se puso de pie y caminó hacia su habitación.

Con una triste expresión, Alice le siguió. “Espérame, Jazz, estoy mejor, lo prometo...”

Aturdidos, Edward y yo nos sentamos en la encimera de la cocina cuando de repente las luces se apagaron y se encendieron del golpe. “¿Qué rayos fue eso?” pregunté.

Edward comenzó a reírse. “Carlisle es un gran cirujano, pero sus habilidades eléctricas necesitan practica.” Desde el sótano escuché a Carlisle gritar, “Escuche eso, Edward... ¿Quieres bajar a ayudarme, chico listo?” Edward rodó sus ojos “Esta tratando de desconectar la línea telefónica e Internet, pero aparentemente todos los cables se ven iguales.”

Me reí al imaginarme a Carlisle en el sótano maldiciendo al tablero eléctrico. “¡AHA! Lo logre...” Escuché a Carlisle mientras subía por las escaleras que daban al sótano. Rosalie apareció de su habitación, alisándose su cabello mientras iba hacia el garaje. “Estoy en ello Carlisle…solo me distraje un poco.” Edward miró nerviosamente su reloj.

“Un minuto hasta que la tarea comience¿Estas lista?” preguntó nerviosamente. Sacudí mi cabeza. Edward tomó mi mano y me sacó fuera de la cocina.

En la esquina de la habitación, Carlisle se aseguraba de que Internet no funcionara. Esme se acercó y miraba por sobre su hombro mientras el revisaba la computadora. “Nada de shopping on-line por 24 horas.” Dijo con una sonrisa.

Emmett reapareció de su habitación, viéndose tan feliz como una lombriz. Estaba jugueteando con su reloj cuando nos miró y explicó “¿Qué? Solo estoy poniendo la alarma. ¡Quiero saber cuando terminan mis 24 horas!” Rosalie apareció del garaje, luego de haber deshabilitado los autos. “Estamos oficialmente condenados a estar juntos por las próximas 24 horas.”

“Vamos Rose...” Le apresuró Emmett.

Ella le miró totalmente confundida “¿De que te estas quejando, bebote? Han pasado¿Cuanto, treinta segundos? Quizás si tienes un problema...” Emmett caminó lentamente hacia ella y señalo la marca de grasa que tenia en su mejilla de haber estado con los autos.

“Sabes cuanto me gustas engrasada Rose… ¿Por que me haces esto cuando sabes que tengo que vivir la vida de un monje?” Realmente estaba haciendo un puchero, como un bebe.

Rose trataba de quitarse la mancha, pero le faltó una parte y él seguía derritiéndose. Habiendo soportado demasiado a Emmett, caminé hacia ella. “Ven Rose, mira, te faltó un lugar justo aquí…aparentemente esa pequeña mancha es suficiente como para arrojar a este grandote a tus pies.”

Ella apartó su rubia cabellera para exponer su mejilla. Cuando levanée la mano para limpiarle, Rose repentinamente tomo mi muñeca, y me quedé helada, algo atemorizada. Sus profundos ojos me miraban fijamente y de fondo escuché a Emmett gritar “¡JASPER!” pero era demasiado tarde, antes de que pudiera parpadear, Rose me plantó un fuerte beso en los labios.

Todo sucedió rápidamente. Escuché un fuerte estruendo y unas cuantas maldiciones, pero todo lo que podía ver eran los ojos de Rosalie, a centímetros de los míos. Me tenía presa en una especie de encanto-vampirico y no podía escapar mientras sus labios se movían sobre los míos, así que simplemente me quede quieta. Sus labios permanecieron contra los míos por lo que me pareció una eternidad, hasta que sus ojos se abrieron de golpe y grito. “¿Qué diablos acaba de suceder?”

“Um, creo que acabas de besarme, Rose. ¿Esa fue unas de las actividades que debemos hacer juntas?” pregunté nerviosamente. Si era así, temía por las demás. Aunque me resultaba difícil que Esme aprobara ese tipo de experiencias.

“¡Por supuesto que no! Jasper, ese maldito, me envió una ola de lujuria cuando te acercaste y no pude detenerme…Jasper, vas a morir…” Sus gritos se detuvieron cuando ambas nos volteamos a enfrentar al resto de los Cullen.

Emmett estaba sentado en lo que quedaba en pie de la mesa de café de Esme con una mano sobre su corazón, apretándose la remera. Edward tenía su mano sobre su boca y la otra estaba desgarrando el brazo del sofá. Carlisle y Esme se reían histéricamente cerca de la computadora y Alice estaba en lo alto de las escaleras golpeando repetidamente a Jasper.

“¿Qué pasa contigo que haces que todos se besen, hoy? Primero Edward y Emmett y ahora las chicas. ¿Viste alguna pervertida película en la noche? Creí que habíamos bloqueado esos canales de ustedes después del ultimo incidente…” preguntó con una mirada acusatoria.

“No, No, Alice, solo que creí que Rosalie estaría con Emmett, y ella…ya sabes, saltaría sobre Emmett… ¡No tenia idea de que había comenzado a besar a Bella! Emmett esta llenando mi universo con sus lujuriosos pensamientos de una Rosalie engrasada…solo le estaba haciendo sentir mis emociones como el Dr. Dover dijo…y después TU me besaste y no pude detenerme. Pero ahora mira a Emmett, creo que esta paralizado.” Mis ojos volaron hacia Emmett quien estaba respirando entrecortadamente, pero no se había movido ni un centímetro, sus ojos aun iban de mi rostro al de Rosalie mientras se sostenía su corazón. Desde las escaleras, Alice y Jasper comenzaron a reírse. “Rápido Jazz, será mejor que te escondas...”

Cuando finalmente caí de que había besado a Rosalie, mi rostro se volvió escarlata y me alejé de ella lentamente “Lo siento Rose, mi mal...um la mancha aun sigue allí, pero dejare que te la quites tu misma…” Y, tan rápido como pude, salté al regazo de Edward y escondí mi rostro. El se quedo sentado, duro como una estatua, por unos segundos más y entonces le escuché exhalar profundamente. Su brazo libre se acomodó alrededor de mi hombro y me besó en la cabeza.

“Entonces¿Quién besa mejor, Rose o yo?” preguntó en tono casual. Comencé a sentir a su cuerpo temblar de la risa. Furiosa, me senté y le miré a los ojos, levantando mis cejas, y contestes. “¿Estas celoso, Edward? Digamos que puedo entender por que Emmett disfruta tanto besándola.” Lancé mientras me puse de pie y comencé a caminar hacia las escaleras. Vi a Rosalie aun aturdida a un lado de Emmett y salió corriendo escaleras arriba. Azotó la puerta de su habitación tan fuerte, que sentí el crujir de la madera. Obviamente, Alice y Jasper habían desaparecido, temiendo por su seguridad.

Cuando llegué al final de las escaleras, me detuve, demasiado como para escuchar a Emmett hablar finalmente. “Dios, Eso fue probablemente la cosa mas sexy que vi jamás.” Sonreí, eso explicaba la reacción de Emmett.

Lo que me sorprendió fue la respuesta de Edward “Lo se…” Y comenzó a reírse junto con Emmett.

Miré por las escaleras, hacia abajo, y vi que Rosalie había asomado su cabeza de la puerta de su habitación y también les estaba escuchando. Tenía una enorme sonrisa en su rostro. Sus ojos pasaron hacia el hall donde estaba parada y alzo un dedo para pedirme que le esperase. Silenciosamente voló por las escaleras y entro a la habitación de Edward, cerrando la puerta a nuestras espaldas. Un anotador apareció de su bolsillo y me escribió una nota.

Lamento lo del beso. Jasper apesta. Ya se cual será la primer actividad que hagamos juntas, vamos a ir a un picnic para el desayuno. ¿Te parece bien?

Yo asentí con mi cabeza y sonreí.

Tomé el bolígrafo ¿Que hay en el menú del picnic?

Una enorme sonrisa se formó en su rostro mientras escribía. Un plato mejor servido frió…

Leí y le guiñe el ojo en señal de que le entendía. Una extraña alianza se había formado entre nosotras y había quedado sellada con un beso.

Rose comenzó a escribir nuevamente. Cuando vallamos al picnic, necesito que pongas a Edward a tocar el piano hasta que volvamos, para que nadie en la casa nos escuche. ¿Puedes arreglar eso?

Alcé mis pulgares, haciéndole sonreír mas que antes. Ella me dio un rápido abrazo y desapareció por la puerta.

Edward aun seguía abajo, discutiendo quien sabe que con Emmett, cuando decidí tomar mi primer decisión por él. Fui hacia la puerta y la abrí, gritando “¡Edward, acabas de decidir venir arriba a asegurarte de que este bien después de haber besado a tu hermana!”

Emmett comenzó a reírse “Ha Ha, Bella toma decisiones por ti. Ha Ha una chica te dice que hacer…”

“¿Bella?” Escuché a Edward llamarme.

“Si, decidí que puedes pegarle, usa el tomo aniversario de la Cosmopolitan de Rosalie…es mas pesado, por favor.”

Dos fuertes WHAPS después, Edward estaba a mi lado en su sofá de cuero.

“¿Como estas? Lamento que mi hermana haya perturbado tus labios.” Dijo tratando de sonar apenado. Alcé una de mis cejas sin creerle. “De alguna forma creo que no estas tan apenado por eso.” Dije.

“Vamos Bella, tienes que admitir que ha sido gracioso…” dijo mientras alzaba la comisura de mi labio, tratando de hacerme sonreír.

“¿Fue divertido cuando Emmett te beso hoy¿A eso le llamarías divertido? Al menos la única persona que lo vio fue Jasper. ¡Yo besé a Rose en frente de toda la familia!” Mi voz aumentaba de volumen hasta que estaba gritándole.

Me tomó completamente por sorpresa que en vez de enfadarse, Edward se viera maravillado. “¿Qué es lo gracioso, Edward¿Mi furia te maravilla?” grité.

“No amor, pero no es tu enojo el que siento ahora mismo…”

“¡Maldita sea, Jasper!” Grité mientras corría hacia el hall a tiempo para ver una borrosa masa de cabellos rubios corriendo escaleras abajo. “Será mejor que corras Jasper...voy a acordarme de esta…¡¡Cuando menos lo esperes!!” completamente sin aire, me incliné y llevé mis manos hacia mi cabeza tratando de recobrar el aliento. “Estúpido cuñado-vampiro.” Murmuré mientras caminaba de vuelta hacia la habitación de Edward.

“Gracias por la ayuda con tu hermano, Edward.” Bufé- dándome cuenta de que estaba actuando como un perro rabioso, respiré profundamente unas cuantas veces, mientras que Edward continuaba embobado con mi actual estado.

“Te ves realmente hermosa cuando te enfadas¿Lo sabias?” dijo acercándose a mi y envolviéndome con sus brazos.

“No es gracioso, Edward, aun estoy enojada.” Mi cabeza giraba con diferentes formas de cobrarme las de Jasper cuando sentí el rostro de Edward al lado del mío.

“Sabes Bella, estaba tratando de decidir si debo besarte el hombro o el cuello¿Qué crees?” Su gélido aliento envió una ola de escalofríos por mi espalda y su rostro rozó mi cabello.

“Um...bueno...definitivamente deberías besar mi cuello, supongo…” Inmediatamente, sentí sus fríos labios contra la calida piel de mi cuello. Mis rodillas se sentían débiles y mi cabeza daba vueltas.

“¿Te sientes mejor, Bella?” Susurró Edward con sus labios aun rozando mi cuello.

“Si...mejor...mucho mejor.” Murmuré mientras mi corazón daba golpes contra mi pecho. Edward rió ante el ruido de mi corazón y yo me recosté contra su pecho.

“Entonces Bella, ahora que te sientes mejor…” Sus labios se movieron lentamente hacia mi mejilla e iban lentamente hacia mis labios. “MMMHMM” murmuré incoherentemente con mis ojos cerrados, esperando a que sus labios tocasen los míos.

“¡Tengo unas cuantas preguntas sobre la boda!” mis ojos se abrieron de golpe, viendo una sonrisa en su rostro a milímetros del mío.

“Bien¿Pero que vas a ponerte mientras me hagas preguntas? Oh, eso es fácil, acabo de decidir que estarás sin camisa cuando hagas esas ridículas preguntas. ¡Desvístete, Edward!” Demande mientras saltaba a la cama. Me acosté boca abajo, y apoyé mi cabeza bajo mis manos esperando a que comenzara el show.

“Bella, no voy a sacarme la camisa.” Dijo testarudamente.

“Si, si lo harás.”

“No.”

“Si lo harás...¡¡¡¡Carlisle!!!!” grité. En pocos segundos, Carlisle estaba bajo el marco de la puerta de la habitación de Edward. “¿Que necesitas, Bella?” preguntó mientras le lanzaba una mirada molesta a Edward.

“Edward no esta haciendo su tarea y creí que tenias que saberlo.”

“¿Qué hiciste ahora, Edward?” suspiró Carlisle.

“Nada, Bella esta siendo absurda nuevamente. Dice que tengo que sacarme la camisa cuando hable con ella. El Dr. Dover dijo que yo no era su esclavo.” Dijo cruzando sus brazos sobre su pecho, indignado.

“No dije que tenias que sacarte la camisa, yo pregunte que planeabas ponerte cuando me hicieras estas preguntas, lo cual requiere una decisión, la cual no puedes hacer, así que yo la tome por ti y dije que estarías sin camisa. Carlisle, tu eres el juez ¿Rompí alguna regla?” pregunte inocentemente mientras miraba a Carlisle quien trataba de contener la risa. Sus ojos fueron hacia Edward con una mirada de disculpa, y él suspiro profundamente y comenzó a desabotonarse la camisa.

“¡Gracias por la ayuda, Carlisle!” saludé cuando se fue de la habitación de Edward, cerrando la puerta tras de si.

“Viste…yo tenia razón y tu no…” le bromeé, pero entonces me quedé sin palabras. Edward no tenía la camisa, dejando expuesta su pálida piel del pecho, el cual era perfecto. Mis ojos se maravillaban ante la visión de Edward sin camisa, grabándola a fuego en mi memoria. Mientras me sentaba lentamente, atontada, en la cama, algo negro me golpe en la cara, trayéndome de vuelta a la realidad. Cuándo baje mi vista, vi la camisa de Edward en mi regazo. “Es de mala educación arrojar cosas, Edward.”

“Es de mala educación quedarse mirando, Isabella.” Dijo mientras sus ojos dorados se fijaban en los míos. Edward se acercó y se recostó a mi lado en la cama, descansando su cabeza sobre su brazo.

“Entonces, ahora que estoy semidesnudo¿Puedo hacerte algunas preguntas?” preguntó dulcemente.

“Si- a decir verdad puedes hacer lo que quieras si estas semidesnudo, Edward…” murmuré aun bajo la influencia de su deslumbramiento. El se rió y lanzó la primer pregunta.

“¿Me amas?”

“Por supuesto que te amo.”

“¿Quieres pasar la eternidad conmigo?”

“Nuevamente, por supuesto que quiero.”

“¿Por qué te asusta tanto el casamiento?”

“Mi mama me lavo el cerebro.”

“¿Tienes miedo de lo que lleguen a pensar Renee y Charlie sobre nuestro casamiento?”

“Creo que parte de mi esta preocupada por que no se conformen con la idea, creo que tendré que llevarte allí sin camisa y soltar todos tus deslumbrantes poderes sobre ellos y serán pudín en tus manos. Y entonces, cuando yo sea un vampiro¡Podré ayudarte a deslumbrarlos también! Pero me quedare con la blusa puesta...”

“Entonces... ¿Estas feliz de que nos casemos o solo finges las emociones para hacer al resto feliz?” noté que contenía el aliento mientras esperaba por mis respuesta.

Tomé su mano con la mía y le miré a los ojos cuando le respondí. “Estoy emocionada por casarme contigo, aterrorizada de toda la cosa de la boda. Mientras que Alice se comporte, estaré bien. A decir verdad, no puedo esperar a convertirme en la señora de Edward Cullen.”

“Entonces... ¿No te estas casando solo por el sexo?” aquella hermosa sonrisa torcida se formo en su rostro. Le di un suave golpe a su hombro.

“No, Edward, por supuesto que no me caso contigo por el sexo, aunque espero que sea espectacular, me refiero al sexo…obviamente sin presiones.”

“¿Que voy a hacer contigo, Bella?” preguntó mientras se inclinaba para besar mi frente.

“Cásate conmigo, ten sexo conmigo y después transfórmame en un vampiro para que podamos pasar junto la eternidad. ¿Qué tal suena?” pregunté juguetonamente mientras pasaba mis dedos por su espalda.

“Perfecto.” Ronroneó a mi oído mientras comenzaba a besarme. Rodé sobre mi espalda y Edward se movió sobre mí, sin apartar sus labios de los míos. Yo movía mis manos por toda su espalda, tratando de no presionarlo o sabía que se apartaría.

“Respira, Bella.” Susurró mientras movía sus labios por mi cuello. Pasé mis manos entre medio de nosotros y comencé a pasar mis dedos por los marcados músculos de su pecho. Le sentí respirar profundamente y susurrar mi nombre.

Mi cabeza daba vueltas hasta que fui traída a la realidad. La puerta se abrió de golpe y cayó al suelo a pocos centímetros de la cama. “¡Aléjate de ella!” escuché a Emmett gritar “¡Por el amor de Dios¿Tratan de matarme?” Tengo a Jasper lanzándome oleadas de lujuria por culpa de ustedes dos. Esto es horrible, Esme ha encerrado a Rosalie en una zona oculta de la casa y solo son las 8:30 pm. ¡Aun quedan 22 horas y treinta minutos…¿Edward, donde diablos esta tu camisa?”