Dark Chat

jueves, 15 de septiembre de 2011

Muñequita

CAPÍTULO XIV

BELLA POV

El juicio tenía mis nervios destrozados y casi no podía pensar con claridad, ver el video de James me partió el alma, él sabía desde el principio que moriría por mi y eso me hizo sentirme más culpable aún, lo había amado tanto y lo había perdido por culpa de Alex, lo perdí a él, a mi familia, mi libertad, mi identidad, perdí todo por su culpa, pero la vida quita y da, ahora la vida me daba amigos como nunca antes los tuve, eran leales y me querían bien, estaban a mi lado apoyándome, en cierto sentido me daba una familia, ya que la familia de Carlisle también me estaba apoyando y por último la vida me daba a Edward, lo amaba, me estaba dando un apoyo increíble, estaba a mi lado demostrándome con hechos lo mucho que le importaba, pero a pesar de todo aún me dolía mucho lo que me hizo y ya no le tenía la confianza de antes, quizás con el tiempo, pero ni de eso estoy segura.

Ahora mi vida debía concentrarse en que el juicio saliera como debía salir, o sea con Alex tras las rejas pagando todo el daño y los asesinatos que cometió, después de eso debía ver exclusivamente por mi, por mejorar, por verme nuevamente bien, con confianza en las personas.

Hoy se dictaba la sentencia, quedaban sólo minutos para recibir el veredicto y los Cullen y mis amigos estaban a mi lado esperando. Los miré uno a uno y me llenó de calidez verlos a mi lado apoyándome, entregándome las herramientas para sanar, para confiar nuevamente, miré a Edward y no pude evitar sentirme rara, es cierto que ha estado conmigo en este proceso, lo he necesitado y él ha estado para mi, estoico, firme, demostrándome cariño, amor, pero a pesar de necesitarlo tanto y de sentirme algo egoísta por tenerlo a mi lado no dejo de sentir la desconfianza, a veces pienso que ya he olvidado lo que me hizo, pero otras veces todo vuelve y me hiere cada vez más, se que está arrepentido sería una tonta si no lo percibiera, pero es tan difícil olvidar la humillación, el dolor de sentirte nuevamente un juguete, un propósito, tan poca cosa que cualquiera se siente con el derecho de pasarte a llevar, de maltratar tus emociones y sentimientos. La confianza estaba perdida al igual que yo, a veces no sabía qué pensar, qué sentir, realmente estoy muy, muy confundida.

Dieron el veredicto y todos estaban muy contentos, lo condenaron en todas las instancias.

Secuestro : 7 años

Tortura : 10 años

Asesinato (a mi familia) : 15 años

Asesinato en primer grado (James y Victoria) : 20 años

Chantaje y soborno : 5 años

Pedofilia : 15 años

Con esa condena no saldría vivo de la cárcel, además se le negó el derecho a fianza o de acortar la condena por buen comportamiento. Estaba hecho, se había hecho justicia, se había cerrado un proceso doloroso de mi vida, pero me dejaba un regusto amargo, haber perdido a tantas personas importantes en mi vida por esa maldita obsesión, haber perdido años aterrorizada, menguada por ese hombre que ahora me miraba como si yo fuera la luz de sus ojos, era un maldito enfermo que me había arruinado la vida y ni siquiera era capaz de entender el enorme daño que me había causado. Antes de que lo sacaran de la sala se había atrevido a querer hablar conmigo, imposible, nunca más podría volver a verlo, nunca más querría volver a saber de él, que se pudriera en el infierno.

Cuando lo estaban sacando tuve el tupé de gritar que siempre me amaría y que volveríamos a estar juntos, que nadie nos separaría. Edward me abrazó, me besó y se acercó a él, no se qué le dijo, pero Alex empezó a gritar y a tratar de soltarse de la custodia, me llamaba, me suplicaba que no lo olvidara.

No soporté más y le pedí a Carlisle que me sacara de allí inmediatamente y así lo hizo.

Ahora iba de regreso a Forks, el juez dictaminó que tendría que vivir con los Cullen hasta que cumpliera la mayoría de edad. No me quedaba de otra y la verdad es que no me gustaba nada, llevaba demasiado tiempo sola, mucho tiempo independiente como para adaptarme a una familia, es cierto que ellos se habían portado fenomenal conmigo, pero vivir con ellos, vivir con Edward era más de lo que podría soportar.

Cerré los ojos y traté de dormir y relajarme, pero me resultaba tan difícil, además Edward iba a mi lado y ya pasado todo el juicio me estaba incomodando su cercanía, cada vez estábamos más cerca del pueblo donde Edward me destrozó y a cada minuto que pasaba me costaba más dejar de lado lo que nos pasó y recordaba con total nitidez las burlas, las risas, lo que me hacían, después recordé a Edward cortejándome, siendo amigos, después novios y finalmente descubrir la verdad, me había utilizado, las burlas de Rosalie, la lástima de las personas pensaba eran mis amigos y me habían traicionado, mierda, ¿alguna vez podría olvidar lo que me hizo?, abrí un ojo y lo miré, estaba dormido a mi lado, con nuestras manos entrelazadas y no pude evitar sentir rabia, de ser tan débil y aceptarlo nuevamente en mi vida como ni nada hubiera pasado, me solté de su mano, era tan hermoso, pecadoramente hermoso, pero como el pecado debía huir de él, ese hombre no era para mi, no le tenía confianza y sin eso nada era real, lo amaba, pero no confiaba en él y apenas lleguemos tendría que poner distancia entre los dos, iba a ser muy difícil, ya que tendríamos que vivir juntos, pero de alguna manera lo alejaría de mi lado, lo haría por mi, necesitaba estar bien, reconstruirme y tratar de ser lo más normal que pudiera y Edward no sería más una fuente de dolor en mi vida.

A pesar de todo lo que estaba en mi cabeza dándome vuelta me quedé dormida y en ese estado me dejé llevar por los sueños y en ellos aparecía James tal y como lo recordaba, tal leal, tan fuerte, tan hermoso, tan….tan…lejos ¿por qué estaba tan lejos?. Caminaba por un bosque, pero siempre a la distancia, no lo podía alcanzar, lo llamaba, lo trataba de tocar y no podía, llegamos a un acantilado y allí lo pude alcanzar.

- James – dije con la respiración entrecortada

- mi niña, por fin puedo descansar

- ¿qué?, no, no puedes dejarme ahora que te encontré

- preciosa estás soñando, mi tiempo ya se acabó, sólo vine a despedirme y a decirte que siempre te cuidaré, siempre te amaré

- no James, no me dejes, te necesito, te necesito tanto, tú eres el único que no me hace daño, el único que me entiende, por favor no me dejes de nuevo

- mi niña no puedo, mi destino es este y el tuyo es vivir, ser feliz, brillar, reír

- No quiero, no quiero nada de eso, te quiero a ti James

- Bella debes olvidarme, debes ser feliz, darle una oportunidad al amor

- pero nadie me quiere, nadie me querrá como tú lo hiciste, ya ni se quién soy, estoy perdida, necesito tu ayuda, te necesito, te quiero tanto, no me pidas que te olvide porque eso nunca lo haré siempre serás importante en mi vida.

- te amo Bella, siempre te amé y siempre lo haré

- también te amo James, siempre lo haré

- se que siempre me amaste como amigo y siempre lo harás, pero ahora por fin sabes lo que es el verdadero amor, por fin descubriste ese sentimiento hermoso, lucha por él, lucha por salir adelante, siempre fuiste fuerte y saldrás victoriosa en todo lo que te propongas, ahora debo irme amor, se feliz, perdona y serás feliz

- No me dejes James, no estoy lista para dejarte, no me dejes. JAMES…JAMES, NO, NO ME DEJES

- Bella, despierta, por favor despierta – sentí a ¿Edward?, si Edward me abrazaba, había sido un sueño, lo había visto en sueños y no pude evitar seguir llorando abrazada a Edward, extrañaba tanto a James, siempre lo extrañaría, siempre lo querría.

- No sufras más Bella, por favor no llores más

- es que lo extraño tanto Edward, extraño tanto a James, después de mis padres era todo lo que tenía y ahora y ahora…

- ahora me tienes a mi, tienes a los chicos de la Push, tienes a mi familia, todos te queremos, todos te protegeremos de lo que sea necesario

- no es lo mismo, James murió por mi culpa, él debería estar vivo, ser feliz, yo debería estar muerta no él, no él

- shhhh, calla Bella, su destino era ese. El tuyo debe ser todavía escrito, por favor no sufras y recuerda a James como el hombre importante que fue en tu vida, el hombre al que amaste y al que amas más que a nada.

No podía decirle que a él lo amaba mucho más de lo que amé a James, la pena me embargaba, era verdad que extrañaba mucho a James, siempre sería mi mejor amigo, mi protector, mi amor, fue poco tiempo, pero si lo llegué a amar, no como amo a Edward pero si me enamoré de él.

No se cuanto tiempo estuve sollozando en los brazos de Edward y me lastimaba causarle dolor, por que lo estaba haciendo, se que Edward estaba sufriendo viéndome llorar por James, pero no lo podía evitar.

EDWARD POV

Me estaba muriendo, de verdad me estaba muriendo por dentro, escuchar a Bella llamar a James en sueños diciéndole que no la dejara, que lo extrañaba, que lo necesitaba, que lo amaba, fue como una puñalada en el corazón, yo sabía que ella aún lo amaba, pero escucharlo de sus labios era terriblemente doloroso. Cuando la desperté la abracé y la consolé y cada sollozo suyo me rompía más por dentro, nunca sería digno de la mujer en mis brazos, nunca sería lo suficientemente bueno como James para mi Bella.

Nuevamente se había quedado dormida y traté de pensar con claridad, ahora Bella viviría en mi casa, iba a ser difícil, Carlisle había hablado largo y tendido conmigo al respecto y me había dejado bien claro que tenía que darle espacio a Bella, él decía que Bella estaba muy vulnerable en estos momentos y por eso había aceptado mi cercanía, pero que seguramente cuando pasara el shock del juicio me alejaría y yo debía respetar su decisión, la había hecho sufrir y ella debía sanar las heridas, pero era tan difícil tratar de alejarme de ella, lo único que quería era besarla y que pudiera olvidar lo maldito que fui con ella, quizás era lo mejor para los dos, darnos tiempo, espacio, volver a conocernos y de a poco ganarme nuevamente su confianza y su amor, quizás nunca lo logre, quizás nunca me ame como lo hizo, pero yo nunca dejaría de amarla, nunca dejaría de esforzarme por ganarla nuevamente, nunca me daría por vencido, ella era mi felicidad, ella era mi todo.

Al llegar a casa Alice le mostró a Bella la que sería su habitación, habitación que estaría frente a la mía, la tentación tan cerca y tan lejos, por que a penas bajamos del avión Bella se alejó de mi lado y ahora ni me miraba, me dolía como un demonio, pero Carlisle ya me había advertido que eso podría pasar y a pesar de todo me hacía daño.

Bella se encerró en su habitación y yo fui a la mía, me recosté en la cama y recordé el juicio, lo enfermo que estaba ese hombre, lo obsesionado que estaba con Bella y lo salvaje que se volvió cuando antes de que se lo llevaran le dije que Bella viviría conmigo, que era mi mujer, que yo obtenía de ella lo que él tanto ambicionaba y nunca tendría, por supuesto no es cierto, pero me volví loco cuando el desgraciado empezó a gritar que la amaba, que estarían nuevamente juntos y nadie los separaría, maldito enfermo, ella era mía o lo sería cuando me perdonara y si lo hacía nunca más le haría daño, nunca cometería el mismo error, ella era mi luz y hasta que me perdonara estaría a ciegas esperando por ella.

Se había hecho de noche cuando sentí que suavemente golpeaba a la puerta y posteriormente abrieron. Era ella, mi Bella

- Edward debemos hablar

- Pasa Bella

- Edward lo que pasó en el juicio no cambia nada, me engañaste, me utilizaste y no te puedo perdonar, por lo menos no por el momento y me siento muy mal por necesitarte tanto mientras duró el juicio, pero…

- Lo se Bella y no te sientas mal, yo estuve a tu lado y siempre lo estaré cuando me necesites, no te sientas egoísta por eso, eres maravillosa y yo arruiné todo lo que teníamos, te amo, pero te entiendo, se que necesitas tiempo y espacio y yo no te molestaré, seré para ti lo que tú quieras, un amigo, un confidente, un completo extraño, lo que quieras

- Gracias Edward, no te odio y no te trataré como a un extraño, pero no somos amigos, nunca lo fuimos, así que cada uno por su lado como siempre debió ser

Bella me dio una leve sonrisa y salió de la habitación dejándome hundido en la miseria.

BELLA POV

Me sentía mal, muy mal, pero era necesario aclarar la situación con Edward y me mataba ser tan franca con él, podía ver el dolor en sus ojos al decirle que pondría distancia entre los dos, pero era necesario, era lo justo, debía cobrar fuerzas para todo lo que se me venía encima, ahora los medios de comunicación sabían mi ubicación y Carlisle ya me había avisado que varios periodistas estaban afuera de la casa esperando a entrevistarme con respecto al fallo del juicio, ya que al salir del juicio no di ninguna declaración, ahora tendría que quedarme encerrada en la casa hasta que se aburrieran y se marcharan, además la próxima semana debía viajar a encontrarme con el albacea de la fortuna que me heredó mi padre, además debía encontrarse con el director de la empresa, ya que él se estaba haciendo cargo de la empresa de su padre hasta que ella tuviera la mayoría de edad, pero de todas maneras debía rendirle cuentas ya que ella llevaba bastante tiempo sin verle, muchas cosas debía hacer y la verdad es que gustosa dejaba todo como estaba, todo en manos de otras personas, total el dinero no le faltaba y sabía que la empresa estaba bien dirigida, pero no podía zafarse de esa responsabilidad, por que cuando llegara a la mayoría de edad era ella la que debía manejar el negocio y para eso debía también empezar a prepararse.

Habían pasado tres días desde que llegó de nuevo a Forks y la relación con Edward era casi nula, se veían a diario en la casa y el colegio, se saludaban cordialmente, pero de ahí no pasaban aunque cada vez que lo veía no podía evitar desear besarlo hasta cansarse, pero no podía, ya no podía.

En el colegio las cosas fueron un poco más difíciles, ahora todos sabían quien era ella y ahora todos querían ser sus amigos, manada de superficiales, sus amigos seguían siendo los mismos, los periodistas por otro lado aún rondaban por la ciudad y cada vez que se acercaban ella les daba esquinazos, era realmente agotador ser ella en este momento, pero era el precio a pagar por ser ella.

Acababa de llegar a casa y estaban todos en el comedor cuando sonó el teléfono celular y me disculpé para contestar, no conocía el número.

- hola

- ¿Quién habla?

-¿ya te olvidaste de mi?

- Benjamín…

Vida: Dulce Inmortalidad

Aqui les dejo el ultimo capitulo de esta lindaa historia esperoo lo hayan disfrutadoo muchoo, graciaas por seguir visitando el sitio, gracias a la autora por permitirnos publicarloo :) porfavor dejen sus comentarios que son muy importantes para nosotraas

las quieroo (k)

Anita Cullen!

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Capitulo Final : El Principio del Final: ¿Felices para siempre y por siempre?

...No alcance a percatarme de su presencia, ni siquiera logre sentir el ruido que hace el viento contra su cuerpo, así de sigilosa era, estaba ahí parada frente al vacío y ni aún en esa circunstancia, no podía terminar con mi vida, pero claro él ya lo había hecho. El dolor parecía no acabar, mi corazón se había roto en mil pedazos y no lograba encontrar una razón de vivir, aunque habían transcurrido exactamente siete meses de aquel día, todavía seguía sintiendo como sí hubiera sido ayer cuando él me había dejado en aquel bosque, sola, y se había ido lejos de mí

- "Edwards"

Susurre, mientras lagrimas afloraron de mis ojos y recorrieron mis mejillas, fue entonces cuando decidí rendirme a este maldito sentimiento que embargaba mi corazón, baje mis manos derrotada por el dolor y el sufrimiento, estaba rindiéndome a esta batalla que no podía, o más bien no quería ganar. No hasta hace mucho había constatado tres grandes verdades: Primero Edwards era un vampiro, Segundo una parte de él – y no sabia que tan poderosa era – quería mi sangre, y Tercero estaba incondicionalmente e irrevocablemente enamorada de él; hoy estaba segura de la Cuarta: No podía vivir sin él, y sí Edward no estaba dispuesto a estar conmigo entonces mi vida no tenía sentido.

Abrí los ojos y comencé a respirar irreflexivamente, mis manos comenzaron a temblar sin control, ya no sentía mis piernas, pero el único reflejo innato en ese momento era correr, así que lo hice, corrí como si mi vida dependiera de ello, ninguna enfermera se percato de mi huida, llegue corriendo al borde del parque a las afueras del Hospital donde mis padres me habían internado hace un par de semanas.

Fue entonces cuando, esperando una absolución miré al cielo y en ese preciso momento sentí un ardor mortalmente ya conocido para mí, los recuerdos del año pasado, en Phoenix se presentaron ante mis ojos como un déja vu, acto seguido mis piernas se doblaron, la vista comenzó a nublarse como la última vez, podía sentir sus labios fríos como la nieve succionar la poca vida que me quedaba.

Cuando finalizó caí de lado sobre mi cuerpo, mi vista aún estaba puesta en el horizonte, estaba amaneciendo, jamás había visto el sol como aquella madrugada, estaba absorta contemplándolo. Según Edwards y los Cullen, la conversión era algo doloroso, incluso yo cuando había sido mordida por James sentí el dolor de la ponzoña entre mis venas como un recordatorio que no quedaría nada al finalizar esa agonía, extrañamente ahora, no era así.

La sensación se parecía más a cuando el alma deja abandonado el cuerpo, mis ojos comenzaron a nublarse aún más, desenfocando mi mirada, sólo alcance a divisar el reflejo borroso de unos pies frente a mi observando satisfecha su hazaña, pero no tuve la suficiente fuerza para levantar la mirada, y ver de quien se trataba. Lo siguiente que escuche fue un murmullo en mi odio, eran palabras: "dile que estamos parejos" y mis ojos se cerraron apesadumbrados, estaba cansada, mi respiración fue más lenta, casi imperceptible, mi corazón no rugía como antes, era un débil latido que estaba apagándose con cada segundo que transcurría. No recuerdo exactamente que sucedió después, sólo que desperté…

- ¿Bella?... ¿Bella… cariño despierta?

Sentí decir y su voz era conocida para mí, demasiado familiar, era tan dulce y serena como mi madre… era la voz de mi madre constante. De pronto abrí mis ojos fieramente y examine la habitación desesperada, todo era distinto, no estaba Edward, no estaba Alice, no estaba mi hija… mi hija no estaba… me levante automáticamente haciendo que mi madre se inclinará lejos de mí tratando de evitar caerse por mi reacción. Me observo y yo la miré incrédula

– Bella que ocurre… gracias al cielo has despertado… espera voy a ir por una enfermera…

Dijo acariciando mi pelo, pero yo estaba demasiado aturdida para coordinar los sucesos… sólo alcance a tomarla por el brazo y detenerla.

- ¿Dónde esta mi hija?

Le pregunté atolondradamente y mi madre me miró estupefacta.

- ¿Quién?

Su voz era con duda y sorpresa.

- Mi hija… donde esta Edward, Alice, Carlisle…

Comencé a balbucear y sin darme cuenta estaba levantada de la cama, me lleve mis manos a mi vientre pero no había nada ahí, ni un rasguño, nada. Y sentí un hielo recorrer mi cuerpo, mi madre aún seguía mirándome pasmada e incrédula, sus ojos me examinaban y podría jurar que estaba pensando que yo había perdido la razón finalmente. Se acerco lentamente y me sujeto por los brazos, obligándome a sentarme en el borde de la cama.

- OH Bella… nos has tenido tan preocupados… debe ser la fiebre… te ha vuelto a subir la temperatura ¿verdad?… todo esta bien… fue un sueño un mal sueño producto de la fiebre, pero ya paso.

Comenzó a decir mientras hacia que yo me acostará.

- Espera… ¿sueño?

Pregunte confusa mirando a todos lados.

- Has estado muy enferma… con hipotermia… has tenido mucha fiebre… si no te hubiera encontrado a tiempo… tal vez no estarías aquí.

Agrego apesadumbrada, su voz era lejana como si hubiera recordado una pesadilla.

- ¿Sí no me hubiera encontrado quién?

Le pregunte ilusionada, necesitaba saber si él estaba aquí. Mi madre dudo unos minutos en contestarme acaricio mi pelo y la mejilla, su mirada era de duda, y pena.

- Edward… él te ha encontrado y te ha traído conmigo.

Apenas oí su nombre cerré mis ojos y trate de coordinar las ideas, entonces todo había sido un sueño, todo había sido producto de mi imaginación… No había hija, matrimonio, conversión, seguía siendo humana. Trague saliva y mire a mi madre, necesitaba una repuesta un poquito más completa que eso considerando todo lo que supuestamente yo había inventado en mi subconsciente.

- Entonces estuve… inconciente… ¿por cuanto?

Pregunte con un hilo de voz, me lleve mis manos a la cabeza que comenzó a doler salvajemente.

- Tres semanas… bueno en principio estuviste inconciente del todo, solo la primera semana, y luego las otras dos estabas en periodos relativos de conciencia y sueño inducido por los medicamentos, hasta hoy que has despertado. Supongo que es porque la fiebre al fin cedió

Me dijo poniendo su mano en mi rostro, yo la miré anonadada

– OH Bella, casi nos matas del susto, cuando la enfermera llamo diciendo que no te encontraban pensamos lo peor… y luego apareció Edward contigo casi congelada, tu padre por poco lo mata… si no hubiera sido por el Dr. Cullen, a quien tanto aprecia tu padre, ese muchacho no estaría vivo para contarlo, aunque se que él fue el causante de todo esto… tengo una deuda con él y estaré eternamente agradecida reparó su error al traerte con vida.

Las palabras de mi madre hacían eco en mi mente, Edward me había salvado, pero de qué y en minuto, de pronto sentí la urgencia de verlo, de hablar con él, de que me explicará este embrollo que según y a juzgar por lo contado por Rene solo había estado en mi mente. Suspire frustrada y considere mis opciones, no podía salir en su búsqueda, porque me lo impedirían, necesitaba una distracción.

- Mamá… podrías ir por la enfermera creo que no me siento tan bien.

Le dije haciendo como si me fuera a desmayar, mi madre me sujeto y me ayudo a recostar en la cama, y yo cerré mis ojos.

- Voy por ella, pero quédate quieta, por favor.

Me dijo mientras salía desesperada en busca de la profesional. Me levante a penas ella salio de la habitación, fui directo hacía el armario y estaba en eso cuando sentí su voz aterciopelada, era dulce pero severa.

- ¿Qué estas haciendo... has perdido la razón?

Me pregunto mientras yo me quede helada en la posición en la que estaba con la ropa entre mis manos. Dude medio segundo en darme vuelta, de pronto las imágenes de mi hija, aquellos ojos verdes intensos me desgarraron el corazón.

- ¿Por qué?

Le pregunte sin mucho sentido girándome para encontrarme con sus ojos, él supo de inmediato a lo que me refería.

- Estabas en la mitad del bosque, que querías que hiciera, dejarte morir congelada.

Magullo entre dientes, estaba a la defensiva. No se supone que yo estuviera a la defensiva no él, considerando las perspectivas.

- ¿Por qué no dejaste que Victoria me convirtiera?

Le dije tratando de coordinar lo que había sucedido, como de pronto había aparecido en la mitad de un bosque pero todo lo siguiente había sido muy diferente a mi experiencia anterior.

- Esto no es un juego Bella… aún no entiendo tu fascinación por querer convertirte en un monstruo.

Me refutó con un tono de cólera en la voz, yo quise contestarle algo, pero la verdad no sabia que decirle, estaba ahí frente a mí, pero mi corazón reclamaba otra cosa, mi hija, nuestra hija, como había sido todo un maldito delirio, miré al suelo y el continuo

– No puedo permitir que tu vida llegue a un final como este, no te equivoques te amo más que a nadie en este mundo, que no lo entiendes, esto no es una opción para ti.

- tú no sabes eso, tal vez no todo sería tan malo.

Le argüí pensando en los recuerdos que tenía en mi mente como una película demasiado vivida para que no hubiera sido verdad.

- Será mejor que me vaya…

Dijo sacudiendo su cabeza pero yo lo detuve y lo bese como nunca antes pensé hacerlo, de pronto deseaba con todas mis fuerzas que él pudiera leerme la mente, que pudiera ver todo lo que yo había vivido en mis sueños, para que se diera cuenta que tal vez no era del todo malo que yo me convirtiera en inmortal.

El respondió al beso pero luego me separo bruscamente y sin darme cuenta estaba de vuelta en la cama y él había desaparecido. Vi como entró mi madre con la enfermera y las miré con cara de pocos amigos.

- Ya me siento mejor, podrías dejarme sola unos momentos, creo que tanta gente me tiene un poco mareada.

Le dije mirándola furibunda y buscando a Edward con la mirada, cuando vi la ventana abierta de la habitación pude imaginarme donde estaba.

- Pero Bella

Protesto mi madre y yo encargue una ceja mirándola.

- Estaré a fuera por si me necesitas, descansa por favor.

Me dijo no muy conforme pero ambas se fueron cerrando la puerta tras ellas, a penas esta se cerro lo tuve a mi lado, frente a mis narices. Él iba a hablar pero yo le puse mi mano sobre su boca.

- Escúchame muy bien Edward Cullen, no voy a renunciar a ti, y de una forma u otra estaremos juntos por siempre, no me importa si es viva o semimuerta, no importa lo que digan todos, yo te amo y no voy a renunciar te queda claro.

El no había dicho nada en esa ocasión solo me había sonreído y luego de besarme en los labios se había ido. En los días que estuve hospitalizada no volvió a visitarme, y eso me inquieto en un principio pero cuando comprobé por Charlie, que el Dr. Cullen y toda su familia habían vuelto a Forks me tranquilice.

Me dieron de alta dos semanas después de aquella visita y me costo varias sesiones con los psiquiatras convencerlos que ya había superado mi etapa depresiva y que quería vivir con todas mis fuerzas. Apenas llegue a casa, no había bajado aún del coche de mi padre cuando ya estaba corriendo escaleras arriba ansiosa por entrar a mi cuarto, al principio no sabía bien porque pero a penas entré y vi las fotografías en mi la mesa de noche, y el CD más los regalos de mi cumpleaños que él me había quitado en mi cama, supe que tal vez después de todo si tendríamos un final feliz, solo era cuestión de paciencia, y un poco de mala suerte, conociéndome, volvería a atraer a Victoria, y sería cuestión de tiempo que mi condición de mortal cambiará para toda la eternidad, pero de momento me conformaría con vivir mi vida y esperar mi dulce eternidad junto a mi amado Edward.

Edward (POV)

Cuándo Alice me había llamado histérica porque había tenido una visión a pesar que le había prohibido expresamente verla, estuve a punto de colgarle el teléfono, pero cuando sentí la palabra Victoria emanar de sus labios, supe que había cometido el más grande error de todos al dejarla, Victoria arrebataría a mi amada Bella su vida, y con ello acarrearía nefastas consecuencias, debía reconocer que unas serían un tanto alentadoras y muy esperanzadoras pero una sería mortal, una de la cual no estaría dispuesto a sobrevivir.

Amaba a Bella con toda mi alma, y por primera vez podía estar de acuerdo con Carlisle, en que teníamos una, porque sin duda ella me la había quitado desde el primer momento que la tuve enfrente. Saber que algún día ella sería mi esposa y que podría tener una hija mía, me hacia ilusión, pero cuando también había constatado que eso sería su sentencia de muerte, vi las cosas con retrospectiva.

Ver los hechos a través de los ojos de mi querida Alice me hicieron darme cuenta que si mi intensión era mantenerla viva, debía estar junto a ella, para evitar que sucediera ese futuro tan alterno pero latente que Alice estaba viendo, tan solo se necesitaban un par de decisiones para hacerlo realidad y hace un par de semanas había estado muy cerca de ello.

Al encontrarla en ese bosque, con la mordida en su cuello, me hizo ver las cosas claramente, cualquier decisión que consistiera en alejarme de ella para protegerla era justamente lo que estaba empujándola directo a lo que yo más temía. Entonces mi plan debía cambiar, en aras de mantenerla viva, debía permanecer a su lado, y evitar a toda costa y a cualquier precio que ella muriera por causas no naturales, aunque eso significará que yo me quedará sin mi dulce inmortalidad junto a ella.

FIN

viernes, 9 de septiembre de 2011

Cuidando tu Corazón

Capitulo 6:

Nueva vida, Nuevo Cullen

(Edward POV)

― ¿de verdad no sabían que ella estaba embarazada?— pregunto el doctor pero su voz se escuchaba lejos, muy lejos, mi mente de pronto se desconecto del mundo.

Estaba consciente, parado ahí en la consulta del doctor pero mi cuerpo y sobre todo mi corazón se habían elevado hacia un punto en donde lo único que existía era la palabra Bebé. Mire hacia mi lado y los ojos de Bella estaban aun más abiertos que los míos, de pronto mi corazón ilumino con fuego mis ojos, ella estaba embarazada, en su vientre se gestaba un niño, mi niño. Los segundos se hicieron eternos pero no hice nada por salir de mi estado de letargo, era tan impresionante el sentimiento que se arremolinaba en mi pecho que mis intenciones eran disfrutarlo por todo el tiempo posible. El doctor nos miraba atónito, sus ojos y sus manos se movían de manera nerviosa, a mi poco me importaba de lo único que era plenamente consciente es que tenía en frente a la mujer más importante en mi mundo, mis manos buscaron su contacto pero al sostenerla por ellas su cuerpo colisiono desmayándose entre mis brazos.

― Bella— exclamé escapando de mi estado, el doctor rápidamente rodeo el escritorio para alcanzarnos. Sujete con fuerza el cuerpo inerte de mi mujer, mis manos se extendieron para darle cobijo, caímos uno encima del otro, mi prioridad era protegerla a ella y al bebe, poco me importaba caer en el medio de la oficina con tal de cumplir mi acción.

― ¡dios mío! Pero no entiendo Edward ¿Cómo no sabían del embarazo?

― Créanos que esto nos toma por sorpresa, creo que a nosotros mas que ha usted, es casi imposible que Bella no se haya dado cuenta, no sé como sucedió esto.

― Levántala, pongámosla en la camilla— pase mis brazos por alrededor de su cuerpo para elevarla, camine con mi mujer en brazos hacia donde el hombre me indicaba. La deposité suavemente no sin antes deslizar mis ansiosos ojos hacia su vientre plano

― No creo que esto esté pasando ¿está seguro de que ella está embarazada?

― ¡claro! Tan seguro como que soy médico, ella está completamente embarazada Edward, no cabe la menor duda pero ¿Por qué dices que es imposible que no se hayan dado cuenta antes?

― Bella tuvo un accidente muy grave hace algunos meses, ella casi perdió la vida, ¿no se supone que siempre te hacen exámenes de ese tipo cuando caes en un hospital?

― Claro, deberían— acepto con algo de duda— creo que tendremos que esperar a que ella despierte, por ahora me atrevo a decir que todos los síntomas que has sentido son producto de su embarazo

― ¿Qué?— me gire hacia el hombre completamente asombrado— ¿dice que yo he sentido todo este tiempo los síntomas de su embarazo?

― Creo que sí, de un cien estoy un noventa por ciento seguro, eso no quita otro tipo de afecciones que puedas tener, estoy casi seguro que todos los malestares que has sentido en estas últimas cuatro semanas han sido por el embarazo.

― Eso… eso quiere decir que…

― Bueno la medicina es una ciencia bastante exacta pero en mi opinión y experiencia personal he tenido casos de padres que sienten los síntomas de embarazo de su mujeres, es algo poco común pero tampoco imposible de suceder, he tenido en este último tiempo bastante de este tipo, creo que se debe a la conexión emocional de los padres, ustedes deben tener una excelente conexión porque has sentido todo lo que Bella ha omitido. Tu bebe te escogió a ti para sufrir

― Dios...—susurre aun incrédulo

― Aparte de los mareos ¿has tenido antojos?

― No— respondí casi mecánicamente pero al paso de los segundos y de ver la ceja enarcada del doctor recordé que si, suspire pesadamente y cerré mis ojos— te de canela y Martini

― ¿vez?, Bella está completamente embarazada Edward— mientras el doctor seguía hablando mi vista se fue hacia Bella quien comenzaba a moverse nuevamente. Me acerque raudo hacia ella, tome su mano que estaba completamente fría, parpadeo unas cuantas veces antes de sentarse en la camilla.

― ¿Qué ha pasado?— pregunto llevándose una mano a la cabeza— demonios, todo me da vueltas— al nombrar esas palabras sus ojos se abrieron de par en par, de pronto su respiración se agito al igual que su cuerpo— ¡Edward!— grito y me miro aterrada— ¿Qué ha pasado?

― Bella, creo que tenemos que hablar, ven aquí cariño, doctor— le dije al hombre que estaba en frente— ¿podrías dejarnos a solas unos momentos?—

― Claro que si, iré por la ginecóloga de inmediato así podrán hablar con ella.

― Gracias— agradecí infinitamente el tiempo que me iba a dar con ella, mire nuevamente a Bella mientras el médico salía de su consulta, su expresión estaba completamente aterrorizada, sus ojos mostraban miedo e incertidumbre, me asustaba su reacción ¿no quería a nuestro bebé? En el mismo momento que el cerro la puerta Bella comenzó a hablar

― Edward lo siento yo yo, yo no sabía del embarazo perdóname, Dios mío, de verdad no tenía idea juro que no mentí, demonios— su cuerpo estaba temblando completamente, pase mis manos por su cintura e intente calmarla pero estaba claro que ella tenía pánico a mi reacción, creo que mi expresión no fue la mejor en un primer momento.

― Bella ¿quieres a este bebe?— pregunte directamente, tenía que sacar esta duda de mi corazón, sus ojos se llenaron de lagrimas, sus mejillas levemente sonrosadas tomaron un intenso color, su labio inferior temblaba completamente.

― Claro que lo quiero pero tengo pánico de que tú no lo veas así— su respuesta helo hasta el más mínimo de mis cabellos, ¿ella aun me creía frio? Estaba claro que sí, porque su manera de reaccionar me decía que temía con terror a lo que yo pudiera decirle.

― Bella, creo que estas confundida, si te calmas y vez realmente lo que hay aquí te darás cuenta que no eres tú solamente la que quiere a ese niño— ella levanto la cabeza rápidamente buscando mis ojos, mi corazón latió aun mas fuerte al verla así tan débil y buscando apoyo, ella era todo para mí, no había nada el mundo más importante que Bella y ahora aun mas era mi corazón completo, sin duda nuestro hijo era la coronación de un amor sin barreras.

― Edward… eso quiere decir…— tartamudeo, solté una pequeña risa para desviar los nervios que sentía.

― Si Bella, yo quiero a este hijo tanto o más que tu, tranquila mi amor todo está bien. Este bebe es nuestro hijo y lo he deseado desde hace mucho tiempo— me acerque lentamente a sus labios y la bese con ternura, ¡Dios mío! Íbamos a tener un hijo, no podía creerlo esto cada vez se ponía aun mejor, sabía que me había precipitado con la propuesta de matrimonio pero ahora me daba cuenta que fue hecha en el momento preciso, no quería que un futuro Bella pensara que me caso con ella solo por el bebe porque sería la peor de todas las mentiras.

Su cuerpo dejo de tiritar y su pecho de sollozar, me senté a su lado en la camilla y la abrace con delicadeza, ese frágil cuerpo contenía el fruto de nuestro amor, de nuestra pasión, una nueva vida. Sin duda de aquí en adelante el mundo seria de una manera muy diferente a lo que es ahora, ya no tenía que vivir solo para mi, tenía a dos personas más importantes que cualquier otra cosa en el mundo, mi familia. De mis labios comenzó a salir una melodía, tarareé una nana para ella, Bella cerro sus ojos y se apoyo en mi hombro, quería que se calmara y disfrutara de esta enorme emoción que sentía seriamos padres, tendríamos un hijo. Los minutos pasaron sin ser sentidos, nuestros cuerpos se mecían en un vaivén que iba acorde a la melodía que estaba entonando para ella, poco a poco su alma se tranquilizo y dio paso a esa mirada que tanto esperaba, sus ojos relucían como dos diamantes a la luz del sol, su cara de inmediato cambio y se volvió aun más hermosa de lo que jamás imagine, ahora ya no la veía solamente como mi mujer, era mucho más que eso, su rostro tenia los ápices de maternidad asomándose por todas partes. Antes de poder volver a hablar el doctor golpeo suavemente en la puerta, bese una vez más sus labios y le susurre lo que mi corazón gritaba.

― Te amo mi amor, todo está bien— el hombre paso y tomados de la mano nos volvimos a sentar en las sillas, esta vez no venia solo una mujer de cabellos castaños y rizados se asomo por la puerta a los pocos segundos.

― Buenas tardes— saludó con cortesía, se adentro en la oficina y se posiciono cerca del doctor— mi nombre es Diana Oriccia, soy Ginecóloga y el doctor me ha pedido que venga a darles orientación sobre el embarazo de la señora.

― Muchas gracias— respondimos al unísono, mi mano apretó suavemente la de Bella.

― ¿hay algo que quieran saber?— pregunto

― Muchas cosas— contesto Bella— de verdad que este embarazo nos pilla completamente de sorpresa, no es que no queramos pero realmente no tenía idea de todo esto, creo aun que es imposible

― ¿Por qué lo dice?— pregunto la mujer enarcando una ceja pero con una sonrisa en sus labios.

― Bueno yo…—Bella soltó mi mano y comenzó a juguetear con sus dedos— yo…

― ¿Qué sucede?— pregunte notando los nervios que comenzaban a dominarla.

― Esto nunca se lo he dicho a nadie pero… — ella desvió sus ojos hacia la madera de la mesa, se veía nerviosa y un poco acomplejada por lo que estaba por decir, fui preso de la curiosidad ¿Qué era eso tan grande que ella no le ha dicho a nadie?— cuando era más pequeña… descubrieron que tenía una malformación en mi útero y en mis trompas de Falopio.

― ¿malformación?— pregunte tomando nuevamente sus manos, parecía ser un tema difícil.

― Si, cuando tenía alrededor de los doce años comencé a tener problemas en mis periodos mi padre se preocupo y pidió que mi madrastra me llevara a ver un doctor, después de muchos exámenes descubrieron que yo tenía una malformación en mi aparato reproductor, fue tanto el caos que se armo que el doctor cuando nos dio los resultados de los exámenes dijo que mis probabilidades para concebir se habían reducido a mínimas, con el paso del tiempo esa idea se fue alojando en mi mente y creo que nunca cuestione los resultados de ese examen hasta entonces

― ¿pero nunca te viste con otros médicos? ¿Cuándo estabas en el hospital no…?

― Sí, claro que hable con mas médicos pero por lo que decían que era igual o peor a lo que yo ya sabía no quise seguir indagando mas, cuando estuve en ginecología vi muchos casos de mujeres que nunca pasaron el segundo mes de embarazo, es por eso que…

― ¿tienes miedo verdad?— pregunte acercándome para estrecharla entre mis brazos, los jadeos de Bella se hicieron cada vez más profundos, sus lagrimas se derramaban sin control por sus mejillas.

― Señora Cullen— se acerco la doctora— permítame hablar con usted por favor— el tono de la mujer había cambiado, creo que ahora sentía un poco de pena por lo que Bella nos había relatado— creo que el doctor que la atendió no estaba en todo lo cierto, ¿usted trabaja en un hospital?

― Sí, soy enfermera— respondió ella apoyada en mi hombro, la mujer sonrió levemente.

― Entonces entiendo perfectamente su miedo pero como también debe saber si usted ya está en la decima sexta semana de gestación es porque el peligro ha pasado, su embarazo me imagino debe estar en buen estado.

― ¿está segura de lo que dice?— pregunte de repente preocupado por lo que podría suceder, de un momento a otro mi mente comenzó a maquinar diferentes opciones, si el embarazo de Bella no llegaba a termino ¿Cómo quedaría ella?, sin lugar a dudas seria un golpe muy duro de superar.

― Sr. Cullen tengo bastante experiencia en estos casos y creo que con un simple examen podríamos salir de dudas inmediatamente.

― ¿una ecografía?— pregunto Bella levantándose súbitamente de mi hombro.

― Sí, creo que es lo primero que tenemos que hacer para ver si todo marcha bien ¿estás dispuesta?— los ojos de Bella brillaron por segunda vez, su mirada busco la mía como pidiendo mi apoyo, asentí levemente y mostré una sonrisa de apoyo.

― Si, hagámosla

― Bien, entonces síganme.

La mujer se puso de pie y nos condujo por los pasillos de la clínica, de pronto mientras íbamos caminando mi celular comenzó a sonar, el visor me indicaba que era Tanya.

― ¿Dónde demonios están?— pregunto algo enfadada— estoy preocupada

― No te pongas así, créeme que estamos haciendo algo muy importante, cuando lleguemos a la casa te contaremos.

― ¿están bien?— pregunto con incertidumbre

― Mejor que nunca— le dije mirando a la mujer que llevaba abrazada— créeme que es el mejor día de mi nueva vida— comente con orgullo

― Bien, entonces aquí los espero.

― Nos vemos

― Adiós— dijo mi prima y colgó.

Entramos en la nueva oficina, creo que era la consulta de la doctora, todo el entorno estaba decorado en agradables colores pastel, había una camilla y un equipo de ecografía. Bella comenzó a temblar de repente y se apego hacia mí.

― Tranquila— susurre besando su cabello— todo estará bien, se que ese bebe si existe, lo siento

― Yo también, pero tengo miedo Edward, tengo miedo

― No te preocupes, yo cuidare de ti mi amor, siempre—

― Bien, Sra. Cullen acércate a la camilla— la Dra. Oriccia extendió su mano y la invito a subir, Bella se recostó sobre la enorme camilla y suspiro pesadamente, un detalle ha sido que ella la ha llamado Sra. Cullen todo el tiempo, creo que ninguno de los dos se ha preocupado por eso, por mi parte me parece excelente, a Bella le va que la llamen así, a mí en lo personal me encanta.

― Tranquila— le dije desde un rincón.

― Sr. Cullen si quiere puede sentarse a su lado— dijo la mujer con una sonrisa, como si hubiera esperado por eso rápidamente acerque una silla hacia la cabecera de la camilla y me senté junto a ella, su cabeza quedo a la misma altura que la mía, tome una de sus manos y apoye mi cabeza en la otra, su perfil se notaba tenso y nervioso.

― Creo que nunca se te quitara lo nerviosa— susurre mientras la doctora preparaba todo.

― Creo que no, es algo nato en mí, no sabes lo importante que es este preciso momento, poco me importa haber descubierto de esta forma que estoy embaraza ahora lo único que me importa es que ese bebe este bien, es lo único que deseo.

― Yo igual, creo que nuestra relación ha sido así ¿no crees? Una sorpresa tras de otra, es lo mejor de todo esto, creo que jamás me aburriré

― Eso espero ya que no quiero un divorcio en unos años mas

― En mi familia los divorcios no existen, los Cullen nos casamos para siempre

― Eso espero Cullen, eso espero— sonrió, bese su fría nariz al mismo tiempo que un escalofrió se extendió por su piel. La doctora tenía una pequeña sonrisa cómplice en sus labios, si había escuchado toda la conversación poco me importaba, en este momento podría caerse mi empresa frente a mis ojos y creo que ni siquiera me inmutaría, había tanto de que preocuparse pero no había nada más importante que la mujer que tenía en frente y lo que llevaba en su vientre.

― Bien, ya estamos listos— lentamente el estomago de Bella fue descubierto, la mujer aplico un gel transparente sobre su abdomen y acerco la maquina— bueno ya es hora, ¿están listos?— ambos asentimos— aquí vamos.

La maquina fue posada sobre la piel de Bella y una imagen enseguida se proyecto en el monitor, nuestros ojos ansiosos devoraron todo lo que se veía pero a pesar de mis intentos mis ojos no lograban distinguir nada, en un momento un rápido sonido se hizo presente en la habitación, era un latido, era el primer latido de mi hijo. Mis ojos instantáneamente buscaron los de Bella quien estaba derramando millones de lagrimas, su mano se sujetaba firmemente a la mía su agarre decía todo lo que ya podía imaginar, ahí estaba ese era nuestro hijo esos eran sus latidos. Una emoción incontrolable se apodero de mi cuerpo, un sentimiento increíblemente poderosos se alojo en mi corazón, mi mente y mi alma por primera vez experimentaron lo avasalladora de la sensación por primera vez en mi vida sentí que todo tenía sentido, sentí que mi alma había tocado el cielo y había regresado a mi cuerpo sin poder evitarlo mis ojos se hicieron participé en la emoción, mis lagrimas producidas por el sentimiento que experimentaba se dejaron caer ante la vista de todo el mundo no importaba estar en un lugar publico, era mi hijo el que veía, estaba vivo, vivo y dentro del cuerpo de la mujer que amaba.

― Sres. Cullen les presento a su hijo, por lo que veo el bebe esta en excelente posición, tiene casi dieciséis semanas y está en perfecto estado de gestación, su desarrollo va acorde con las semanas que tiene y creo que pronto podremos saber el sexo de este pequeñín.

― Dios mío— susurre aun emocionado, no podía ver nada, me desesperaba no poder ver su imagen claramente pero ya sentir sus latidos me hacia deshacerme en lugar que estaba.

― Es maravilloso— dijo Bella— es tan pequeño pero su corazón es muy fuerte, jamás había escuchado algo así, siempre he vivido estos momentos en el hospital pero cuando te sucede a ti es totalmente diferente.

― Así es, creo que comparto tu opinión— dijo la silenciosa doctora— ¿Quieren que les grave en un video?

― ¿se puede?— pregunte aun absorto con la imagen

― Claro que si, iré por un DVD— la mujer congelo la imagen en el monitor y dejo el instrumento en una mesilla de al lado. Cuando estuvimos solos un momento de profunda intimidad se hizo presente entre nosotros.

― Está bien Edward— susurro Bella conteniendo un llanto desesperado— nuestro bebe está bien

― Bella, Bella, Bella— me pare de inmediato y la abrace, seque los resto de lagrimas que habían en mis mejillas y me contuve de no dejarme vencer por las emociones, tenía que darle apoyo, sin duda lo que ella había pensado era un peso enorme sobre su espalda— si mi amor, todo está bien ¡te lo dije!, nuestro hijo es fuerte y de seguro nacerá en excelentes condiciones.

― O nuestra hija— susurro sobre mis hombros, la sola idea hizo que una sonrisa aun más grande que cualquier otra se extendiera en mis labios, me separe de ella solo para besarla.

― Mi pequeña Bella, creo que eso sería el mejor regalo de todos, me da igual lo que sea lo único que quiero es tenerlo entre mis brazos, nada más.

― No puedo creer todo lo que nos ha pasado ¡tengo casi cuatro meses de embarazo! Y tú has sentido todos mis malestares.

― Mientras perdiste la conciencia el doctor me dijo que eso podría ser por la conexión que tenemos, hay muchos padres que sienten los malestares del embarazo antes que las madres.

― ¡pero tu pasaste todo el periodo de malestares!— gimió enterrando su cabeza en mi hombro

― ¿aun piensas que somos una pareja convencional?— pregunte entre risas— ¡dios! Creo que no podría ser más feliz— comente cerrando mis ojos y dando unas silenciosas gracias por todo lo que ha sucedido, tendría que agradecer aun mas todo lo que él ha hecho por mi vida en este último tiempo.

― ¡mi padre!— exclamo de repente— ¡tengo que avisarle!, demonios— susurro tapándose la boca— ¡el tenia razón! ¿no recuerdas? La vez que fuimos a la casa, cuando tu le dijiste que éramos novios el me pregunto si estaba embarazada y yo le dije que no, ¡dios mío! ¡si lo estaba, en ese tiempo ya estaba embarazada!

― Si creo que así era, tu padre tiene un hijo clínico para los bebes, creo que le hare el alcance cuando le contemos, no te preocupes a penas volvamos a Chicago le diremos, es día jueves, el sábado después de la boda volaremos hacia nuestra ciudad de inmediato

― Si, por favor, muero por contarle— por unos momentos ella se quedo en silencio— Edward tu…— vi en sus ojos lo que estaba pensando.

― No lo sé Bella, no sé si mi familia se merece saber una noticia que me hace tan feliz, además no quiero que mi padre ose maltratarte, porque ahora sí que no respondo de mi, no me interesa que sea mi padre.

En el tiempo correcto la doctora volvió a entrar en la habitación, grabo todo el video en un DVD el cual nos entrego, luego pasamos hacia su oficina nuevamente en donde le receto a Bella algunas vitaminas y hierro para su embarazo.

― ¿es un embarazo de riesgo?— pregunté asustado al escuchar lo que ella decía.

― Creo que sí, debido a los antecedentes de la Sra. Cullen su embarazo es tomado como de riesgo pero debemos estar tranquilos el bebe está en buena forma, hasta el momento nada podría suceder, cuando lleguen a su ciudad vayan de inmediato a donde su ginecólogo y programen las citas con él, ella no puede estar sin supervisión medica.

― Está bien— le dije pensando de inmediato en contratar a un medico que estuviera disponible las veinticuatro horas al día para ella, no quería que a nuestro hijo le faltara nada, si de mi dependía ese embarazo llegaría con éxito a término.

― Creo que con ustedes no habrá problemas, se ve que serán unos excelentes padres y sin duda aunque no era esperado desde el momento que supieron ya lo aman.

― De eso no le quepa duda— comento Bella pasando sus manos por su vientre— tengo una pregunta, como ya sabemos el embarazo comienza su etapa de vislumbra miento entre el tercer y cuarto mes, como yo ya voy entrando en el cuarto y aun no se nota ¿cree usted que la barriga salga de un día para otro?

― Depende Sra. Cullen, todas las gestaciones son diferentes pero creo que no pasara mucho tiempo antes de que su bebe se manifieste, su embarazo esta en el punto pick y de un momento a otro se hará notar.

― Qué bueno, no puedo esperar a tener la barriga— los ojos de mi mujer brillaron cuando se posaron sobre su vientre, mi mano sin poder evitarlo se fue hacia el mismo lado, aun no creía que ahí se estuviera gestando a mi primer pequeño, la emoción que había en aquel momento no se podría comprar con nada en este mundo.

Hablamos alrededor de una hora más, ambos teníamos toda clase de preguntas las cuales fueron respondidas atentamente por la doctora. De camino a casa Bella comenzó a sentir nuevamente algunas molestias, mareos y otras cosas se hicieron presentes mientras recorríamos las calles de Londres, por mi parte me sentía de maravilla, al parecer cuando supimos las noticias nuestro bebe cambio el objeto de sus deseos y se centro en su madre, la cara de Bella llego pálida a los estacionamientos de la mansión, esperamos unos momentos antes de bajar pero lamentablemente lo que vimos no fue de mi completo agrado.

― ¿ese no es el auto de tus padres?— comento Bella mientras la ayudaba a salir del auto.

― Si, al parecer, siempre tienen que escoger los peores momentos para aparecer.

― A mí no me interesa que sepan de mi embarazo, aunque a tu papa estoy segura que le dará otro pre infarto, no le hará mucha gracia que yo esté esperando un hijo tuyo y lo sé porque ya me lo ha hecho saber.

― Poco me importa lo que piense, vamos terminemos con esto—

Tome de la mano a Bella y la conduje hacia el interior de la casa, caminamos por el enorme pasillo hasta llegar a la sala de estar, en su interior se encontraba la persona que menos esperaba ver en este momento.

― Aro ¿Qué demonios haces aquí?— pregunte poniéndome de inmediato en frente de Bella

― He venido a hablar contigo Edward, tenemos mucho de que conversar.

― Yo no tengo nada que hablar contigo, lárgate de esta casa, ahora mismo— solté la mano de Bella y camine unos pasos para echarlo a patadas del lugar pero las manos de mi mujer me sostuvieron, rápidamente recordé que ella no podía pasar por situaciones tensas.

― Pero yo sí, hay mucho que debes saber— una maldita sonrisa se extendió por sus labios y una curiosidad se desato en mí, me gire hacia donde estaba Bella y le hable en susurros.

― Vete a la habitación y espérame ahí hasta que vaya por ti, no bajes Bella, vete a descansar

― No quiero, me quedare contigo

― No puedes, sabes que debes descansar, hazlo por el bebe— dije casi en su oído

― Demonios, odio tus chantajes emocionales— pensó unos momentos y sonrió— júrame por este bebe que no harás ninguna locura— me dijo mientras ponía una nota mental: jamás nunca vuelvas a chantajearla emocionalmente porque te puede salir todo al revés

― No te preocupes— le dije obviando el juramento

― ¡júramelo!— alzo el tono de voz y frunció su ceño

― Está bien, te lo juro, ahora vete de aquí— Bella se giro no sin antes darme un beso y una mirada llena de odio al maldito que tenía en frente, este respondió con una lasciva sonrisa ¿Qué haría este mal nacido cuando supiera que mi mujer estaba embarazada?, pagaría por verle la cara de imbécil— dime ¿Qué demonios quieres?

― Bueno ahora que tú… mujer no está aquí creo que podre hablar con toda confianza.

― Dilo ya ¡qué demonios quieres!

― Hable con mi madre hace algunos meses atrás, cuando estaba hurgueteando en sus cosas encontré un pequeño diario y algunas cartas entre sus pertenencias, me pareció extraño que muchas de ellas eran dirigidas hacia Carlisle Cullen

― ¿Qué te traes entre manos Vulturi?

― Por una extraña razón mis padres se separaron y jamás contaron el porqué, cuando leí aquellas cartas caí en cuenta de la razón— un silencio se esparció en la habitación

― ¿Y que tiene que ver eso conmigo?

― Edward Cullen ¿tu padre nunca te ha dicho que tu y yo podríamos ser hermanos?— por un momento analice la frase y mi mente comenzó rápidamente a desconectarse de la realidad, ¿mi hermano? ¿este imbécil podría ser mi hermano?

― Estas demente, creo que ahora si eres un maldito loco, eso jamás podría ser, estas alucinando

― Tus padres y los míos se conocen desde mucho antes que tu o tu hermano mayor nacieran, por lo que leí en las cartas mi madre y tu padre tuvieron líos amorosos mientras estaban casados de los cuales al parecer fui el fruto de aquellos encuentros

― ¡eres un maldito!— grite con furia— eso es mentira, Carlisle podrá ser muchas cosas pero jamás le haría eso a mi madre, eres un infeliz

― Créelo, porque lo hizo y la prueba son esas cartas que mi madre jamás le mando, ella me conto que había tenido miedo de tu madre y que había sentido que mi vida podría ser amenazada, mal que mal ambos estaban casados y Carlisle podría haber sugerido que ella terminara con el embarazo

― Eres un desgraciado…— susurre apretando mis puños y recordando la imagen de mi hijo, tenía que controlar la rabia.

― No Cullen, solo quiero saber la verdad, quiero saber quién demonios es mi padre y nadie podrá impedírmelo.

― ¿y porque me dices esto a mi ahora?

― Porque cuando le dije a Carlisle él lo rechazo de plano, tu padre o nuestro padre es un maldito hijo de puta, el no quiere que tu madre se entere del engaño por eso que no quiere que hagamos publico nuestro posible parentesco, ósea que tampoco accederá a hacerse los exámenes de ADN

― ¿es eso solamente lo que quieres? Porque no creo que la fortuna que tiene Carlisle no te llame la atención— el maldito sopesó lo que había dicho, acaricio su barbilla y siguió hablando

― Si, sabes que si me interesa, no lo había pesado aún, la fortuna de mi posible padre biológico es aun mas suculenta que la de mi padre, creo que si podría estar interesado,

― Eres un maldito codicioso, pero juro que pagaras por esto.

― Antes de que tu venganza se desate quiero que te hagas los análisis conmigo, quiero saber de dónde demonios provengo.

― ¿me estas pidiendo un favor?— mi expresión mostro una fría y helada mirada de esas que hace mucho tiempo no salían de mi cuerpo

― Tómalo como quieras, quiero esos exámenes Cullen y aunque tenga que decirle a Esme para realizarlos los hare de igual manera, tú decides, se lo digo a Esme o tú te los practicas conmigo.

― ¡eres un maldito hijo de puta! ¡que mas exámenes quieres! Eres idéntico a Carlisle— grite en el medio del salón, estaba conmocionado por lo que escuchaba pero a la vez el sentimiento se me hacia conocido, creo que mi mente ya preveía algo así, de hecho que Carlisle tuviera tantas condescendías con este cretino no era normal, ahora ya sabía que todo tenía una explicación, en esta vida no existen las cosas sin explicación, todo tiene un porqué y esto no era la excepción.

― Intenta controlar tu vocabulario, hermanito — mi cuerpo se erizo por completo, no podía evitar el pensar siquiera en que este maldito se hiciera llamar mi hermano— bueno creo que nuestra conversación llego a un punto sin retorno, mi pregunta es la siguiente ¿te tomas los exámenes conmigo o debo decirle a mamá Cullen que intervenga por mi?

― No te atrevas a meter a mi madre en esto— avance lo que nos separaba y lo tome de sus solapas, el maldito era un poco más bajo que yo por lo que sus pies dejaron de tocar el suelo

― Suéltame imbécil, creo que no accederás por las buenas pero te daré unos días para pensarlo, tienes hasta el sábado, en la boda podrás decirme que piensas al respecto, hermanito.— lo solté con toda la rabia que tenia contenida, aterrizo sobre su espalda pero rápidamente se puso de pie y acomodo su ropa

― Lárgate de aquí antes de que te mate, juro por dios que lo único que te salvara de una muerte lenta es ese maldito papel, lárgate ¡ahora!

― Nos vemos pronto— susurro al pasar por mi lado.

Apreté mis puños y contuve el grito de angustia que amenazaba con salir, el maldito de mi padre además de hacernos la vida pedazos había engañado a mi madre mientras estaban casados, era un maldito infeliz pero tenía que saber la verdad y solo había alguien que podría decirme que sucedía aquí. Tome las llaves del auto y salí de la casa sin avisar, rápidamente me subí y arranque para no ser seguido por nadie, pronto mi celular comenzó a sonar como un loco en el visor aparecía el nombre de mi mujer pero no podía contestar, mi mente estaba demasiado segada para poder razonar, maneje por el camino que conocía bastante bien, cuando estuve en frente de aquella casa miles de recuerdos se agolparon en mi mente, maldita sea ¿Por qué tenía que pasar esto en un día como hoy? Debería estar celebrando por mi hijo no intentando dilucidar un misterio de un hermano perdido, me encamine hacia la puerta que se abrió al solo contacto.

― Edward, hola— me saludo Anna, el ama de llaves

― Dime ¿Dónde está mi padre?— pregunte con voz dura y fría

― El…el— tartamudeo, creo que era la primera vez que le hablaba así— el señor Cullen está con sus abogados en su despacho pero pidió no ser molestado.

Pase por su lado sin esperar su alguna reacción, camine por los enormes y largos pasillos de aquella mansión, mi mente se comenzó a llenar de recuerdos Níkolas aparecía en casi todos, las risas, los llantos, los gritos, las alegrías, todo se acumulaba en mi memoria. Cuando estuve en frente de aquellas enormes puertas entre sin pensarlo dos veces.

― Debemos revisar los balances de…— decía mi padre al momento de irrumpir, su vista se poso sobre mis ojos y de inmediato el tinte de sus ojos cambio, el odio se percibía a kilómetros de distancia— ¿nunca aprendiste a tocar?

― Necesito hablar contigo a solas y ahora— susurre con voz cortante

― Estoy ocu…

― ¡Ahora Carlisle!— grite enardecido— ¡todos fuera!— mis puños estaban cerrados y apretados mis nudillos ardían por golpear su rostro pero primero debía controlarme ¡tenía que saber la verdad! Los hombres que estaban dentro rápidamente tomaron sus cosas y salieron cerrando la puerta, Carlisle se saco sus gafas y metió sus manos a los bolsillos mirándome atentamente

― A que debo el honor de esta honorable irrupción ¿estás en problemas otra vez querido hijo?— el tono de su voz denotaba el maldito sarcasmo.

― Preguntare solo una vez y espero que por una alguna vez en tu vida seas sincero, ¿te acostaste o no con la madre de Aro Vulturi? ¿ese maldito también es hijo tuyo?

El silencio se apodero de la estancia de pronto el rostro de Carlisle palideció, en un día así de importante estaba aquí parado dilucidando el secreto mejor guardado de mi padre, al parecer el tenia otro hijo eso significaba que hoy celebrábamos una nueva vida pero lamentábamos la aparición de un nuevo Cullen que nadie esperaba.

Muñequita

CAPÍTULO XIII

EDWARD POV

Si dijera que no estaba nervioso, sería mentira, los nervios me consumían a fuego lento, pero debía estar fuerte para apoyar a Bella en esta etapa tan difícil para ella.

Al abrirse la puerta entró el tipo que le desgració la vida a Bella y no pude dejar de sorprenderme, era joven, no era un viejo asqueroso como lo imaginé, era joven, imponente y sin parecer marica diría que era atractivo, al menos para las mujeres. Nunca pregunté cómo era el tipo que había tenido secuestrada a Bella, pero siempre imaginé a un tipo repugnante y terriblemente viejo, por lo que casi quedo en shock cuando lo vi, además se me hacía conocido, no se de donde, pero se que anteriormente lo había visto.

Pude notar a Bella tensionarse al verlo y empezó a temblar levemente, me acerqué al borde me madera que nos separaba y la abracé desde atrás para darle fuerzas, ella se giró y me sonrió nerviosamente.

- eres fuerte amor, dale la pelea, no te derrumbes ahora, acá estoy para ti

- gracias Edwardella volvió a dirigir la vista al frente y yo regresé a mi postura inicial, cuando enfoqué mi vista hacia el otro costado vi que el tipo me miraba con cara de odio absoluto, seguramente vio cuando le daba consuelo a Bella, ja, que se pudra el maldito, ella es mía o por lo menos pronto lo será, pero nunca, repito nunca será de él.

Cuando nombraron las partes tanto acusadora como acusado la verdad me cayó como rayo, claro, por eso el tipo me parecía conocido, el muy jodido era hijo de un importante político de Inglaterra, pero sería juzgado bajo las leyes norteamericanas, ya que a pesar de secuestrar a Bella en Londres los demás delitos los cometió acá, al menos el de James, eso creo.

Cuando le pidieron a Bella declarar ella se levantó lentamente y me buscó con la mirada y me moví hacia ella, sin importarme el lugar en donde estaba la abracé con fuerza y posteriormente la besé con ansias, amor, desesperación y todos los sentimientos que ella despertaba en mi que por cierto no eran pocos.

- recuerda Bella que estoy acá por ti y para ti, que nada te cohíba, nada de tu historia es sucia para mi, no tienes la culpa y jamás te dejaré de amar, sólo se fuerte y hunde a ese desgraciado y si sientes que te faltan las fuerzas mírame, siempre mírame y ve la verdad en mis ojos, eres lo más hermoso que me ha pasado en la vida y nunca dejaré que nada ni nadie te vuelva a lastimar, te amo demasiado.

Ella sólo asintió y caminó hacia el estrado.

En ese momento miré hacia atrás al percatarme de movimientos y vi a Jasper junto a los que seguramente eran sus padres, se veían tan tristes, pero me alegraba enormemente que estuvieran apoyando a Bella en este momento.

Al pasar junto a Alex, él se levantó rápidamente y trató de decirle algo, pero el abogado defensor lo obligó a sentarse.

Una vez sentada y después de decir que solamente diría la verdad y nada más que la verdad empezaron las preguntas. Primero fue el fiscal y posteriormente el abogado defensor. Las preguntas del abogado defensor eran basadas en dejar patente que ella se había ido junto a Alex por decisión propia, que eran amantes y posteriormente a una discusión entre ellos, ella había decidido decir que él la había secuestrado, en esa parte Bella se había alterado y por lo tanto dieron un receso de una hora para que ella se calmara.

Después de esa hora, en la que estuvo mi familia y yo apoyándola volvimos a entrar a la sala. Una vez retomado el juicio Bella empezó a relatar como fueron las cosas, la manera en que él la había sedado en la discotheque, cuando despertó totalmente desorientada y perdida, lo mucho que gritó para saber dónde se encontraba. Después relató con lágrimas la manera en que ese desgraciado la golpeaba para que ella aceptara su destino, según él a su lado, todas las maneras que él utilizó para quebrar su espíritu y su alma, matando incluso a sus padres y hermano, amenazando la vida de su entonces amigo y agente especial James, cómo la obligaba a vestirse de muñequita antigua, cómo la obligaba a tocar y la primera vez que ella vió qué hacía él cuando ella tocaba, o sea, masturbarse delante de ella, la manera en que ella vomitó de asco esa primera vez que presenció eso, todo y cada uno de esos detalles eran como cortes abiertos en diferentes partes de mi cuerpo, tanto había sufrido en tan poco tiempo, no era justo, ella debería haber sido siempre feliz, siempre sonreír llena de vida, llena de luminosidad propia de una niña de esa edad, pero le tocó vivir esa tragedia y estoy seguro que ella puede reponerse a ese golpe, otra persona no hubiera podido, pero ella era fuerte y ni siquiera se daba cuenta de cuanto lo era.

Cuando llegó la hora de relatar el rescate de James no puede negar que sentí envidia, envidia de que él hubiera sido tan valiente de no darse por vencido, de rescatarla de la manera en que lo hizo y de ganarse su amor por ese acto valiente, pero debía estar agradecido, si no fuera por él, ella estaría todavía en manos de ese maldito desgraciado y quizás a esta altura él ya la hubiera violado.

Era doloroso, terriblemente doloroso escucharla narrar la huida, pasando por varios pueblos, cambiando nombres, apariencias, huyendo, siempre huyendo, por que Alex seguía en libertad y los perseguía. En ese punto del relato ella tuvo que contar cómo fue que cambió la relación entre ellos, ya que el abogado defensor trató de poner en duda la estabilidad emocional de Bella al decir que pasaba de un amante a otro con mucha facilidad, pero el fiscal rebatió y el juez a cargo le dio la razón al fiscal, de todas maneras ella pidió aclarar ese punto y le fue concedido. Al hablar del cambio de sentimientos hacia James miré por el rabillo del ojo a Alex y él apretaba los puños con fuerza, la rabia casi parecía emanar de él con tanta fuerza que pareciera quería destruir todo. Bella en todo su relato me miraba directamente a los ojos, a veces, sólo a veces bajaba la vista avergonzada, pero ella no debía avergonzarse de nada, yo estaba tan orgulloso de ella, de su entereza, la sinceridad que emanaba de ella era notable y se que tanto el juez como el jurado estaban de acuerdo con ella, se notaba en sus caras que sentían una pena enorme por lo que mi Bella había tenido que pasar.

Cuando terminaba de contar la relación establecida con James y después de decir que ella lo había amado con toda su alma y que él había sido en ese momento su único y primer amor Alex se envaró furioso

- Mentira, tú me amas muñequita, lo se, siempre ha sido así, me perteneces y cuando salga de aquí volveremos a estar juntos

- Orden en la sala – gritó el juez molesto, abogado calme al acusado, sino me veré en la obligación de desalojarlo

- Muñequita mírame, te amo cielo, somos tú y yo, nadie más

- Nunca, me repugnas, siempre me repugnaste, eres un asco de persona y estás enfermo si piensas que alguna vez pude corresponderte dijo Bella con ira.

Después de ese abrupto el juez dictaminó que por hoy era suficiente, mañana seguiría el juicio y allí se mostrarían las pruebas.

Todavía no se llevaban a Alex y lentamente me acerqué a él mientras que su abogado hablada con otras personas, al parecer parientes de Alex.

- nunca la tendrás, ella es mi novia y nos amamos desgraciado – le susurré para terminar de cagarle la mente

- es mía

- jajajaja, eso nunca y sabes ¿por qué?, porque ella fue mía y nadie, repito nadie la había tenido anteriormente, sabes a lo que me refiero, es de poco caballero decir eso, pero es para que te quede claro, ella me ama y yo a ella, somos felices y cuando te estés pudriendo en la cárcel piensa en lo que estaremos haciendo nosotros por el resto de nuestras vidasme fui con la satisfacción de verle cara a cara al maldito y poder comprobar la rabia que le provocaban mis palabras.

Se que la información que le había dado no era correcta ni caballerosa, pero que se joda, ella no sería nunca para él, quizás para mi tampoco, pero no le daría la satisfacción de que supiera que ella también estaba sufriendo por mi culpa, yo la amaba y trataría de recuperar su amor y confianza, él no tendría jamás esa oportunidad por ser una persona demente.

Al llegar al hotel en donde estábamos todos alojados pude pasar un rato con Bella, ella se veía tan ida, tan malditamente afectada que me daban ganas de zamarrearla para que saliera del trance en que se encontraba desde que salimos del juzgado, pero en cierto modo la entendía, no había sido para nada fácil enfrentar cara a cara con la persona que te había quitado a todas las personas que amabas y que además te había destruido el alma.

Lentamente la llevé a la cama aún en ese estado de zombi y una vez acostada me tumbé a su lado y la abracé, ella se agarró fuertemente a mi espalda enterrando su cara en mi pecho y allí se derrumbó y lloró desesperadamente, la dejé que se desahogara, que sacara toda esa mierda que llevaba dentro. Se que mañana sería más duro aún con la entrega de las pruebas y el interrogatorio a Alex, pero no me canso de decirlo, si alguien puede soportar todo esto esa es mi Bella.

Después de llorar amargamente Bella se quedó dormida entre mis brazos, Dios, era tan hermosa que no me cansaba de mirarla y adorarla, ella era simplemente lo mejor de mi vida.

El nuevo día llegó y despertar junto a Bella era delicioso, pero el día se venía duro y no quería dejarme llevar por el deseo que lastimosamente pude soportar por la noche al sentirla tan cerca de mi, lentamente salí de la cama y después de la ducha y el cambio de ropa, que por cierto apareció misteriosamente en la habitación de Bella, bueno no tan misteriosa, seguramente Alice la trajo al ver que no volvía a mi habitación, pedí el desayuno para ambos y fui a despertar a mi freaki.

Después de desayunar terminamos de alistarnos en completo silencio y salimos para reunirnos en el comedor del hotel, allí se encontraban mis padres y algunos amigos de La Push, ellos habían llegado ayer, pero no los habíamos visto, Bella se sintió un poco cohibida por las personas que venían a apoyarla y la abracé para infundirle ánimos, ellos la querían y nunca pensarían nada malo de ella, Bella tenía la absurda creencia que todos la odiarían y le tendrían asco ¡imposible!.

Después de conversar y darle apoyo a Bella, la dejé sola con sus amigos, hablaron un buen rato y al llegar a nuestro lado ella se veía mucho más tranquila, pidió hablar con Carlisle, Esme y Alice en privado, ellos la acompañaron y después de conversar nos reunimos todos en el lobby y partimos hacia el tribunal.

Al igual que el día anterior el tribunal estaba lleno de periodistas que acosaban a Bella con preguntas, pero como el día anterior entramos sin decir nada. Cuando llegamos a la antesala del tribunal sentí que se me encogía el corazón, allí se encontraba el amiguito actor de Bella, ese que conocí en el Pub, el muy cretino había venido a ver a Bella, maldición, no me podía enojar, él venía a apoyarla y simplemente debería estar agradecido por su apoyo a Bella, pero carajo soy humano y los celos me corroían al ver la manera en que se abrazaron y la sonrisa pintada en el rostro de Bella.

La tensión no se hizo esperar cuando él fijó su vista en mi, era notorio que mi presencia también le molestaba, pero al igual que yo cayó por Bella. Mis padres se tomaban de la mano y Alice creo que rezaba, los chicos de la Push estaban serios y miraban desde mi dirección hasta la del amiguito de Bella.

Ellos conversaban quedito y no pude escuchar nada, pero evidente de que a ella le agradaba más de la cuenta que ese estúpido estuviera aquí, así lo demostraba con sus sonrisas, sus tomadas de mano y ¡mierda! El cabrón acababa de acariciarle el rostro, la ira iba ganando como sentimiento predominante en mi y al parecer Alice se percató porque se acercó a mi y me abrazó y susurrándome que Bella necesitaba todo el apoyo posible me fui calmando lentamente, pero no era justo, yo la amaba jodidamente y ella me estaba cambiando por ese romeo de cuarta ¿qué acaso no le bastaba con tirarse a todas las actrices calientes que quisiera? ¿por qué mierda tenía que fijarse en Bella?.

Abrieron las puertas y pudimos ingresar, antes de que Bella tomara asiento en el mismo lugar de ayer me buscó con la mirada y sonrió, en un dos por tres ya estaba a su lado y nos fundimos en un abrazo en donde una vez más le expresaba todo lo que sentía por ella, ya no me importaba parecer marica y toda esa mierda que dicen de las escenas cúrsiles, sólo me importaba ella.

Tomamos asiento donde nos correspondía y nuevamente ingresó Alex, sus ojos inmediatamente buscaron los de Bella, pero ella me estaba mirando, le sonreí y le susurré te amo, nuevamente no obtuve respuesta de ella, pero no importaba, ella había buscado mi mirada y no la de su amigo, eso debería significar algo bueno para mi ¿cierto?.

El juicio fue retomado con Bella en el estrado para terminar de relatar lo que había faltado el día anterior.

Cuando contó cómo Alex y Victoria los había acorralado en el bosque, cómo habían herido a James y Alex al saberse vencedor se había deshecho de Victoria matándola, ellos habían tratado de huir, pero James estaba herido y dificultaba la huida, le había pedido a Bella que huyera, que lo dejara allí, y tras mucha insistencia ella había escapado para encontrarse acorralada nuevamente por Alex y ante el temor de caer nuevamente en sus manos se auto infirió heridas en ambas muñecas y cuello, dejándose morir allí.

Mis lágrimas corrían por mis mejillas, la manera en que contaba todo era como estar viviéndolo en persona, el dolor se alojaba en el pecho y quería acortar la distancia y abrazar a Bella y hacerla olvidar todo el horror que vivió.

El desgraciado fue llamado a defenderse, el muy perro trataba de dar vuelta la historia, era hábil, había que reconocerlo y notaba a Bella muy tensa, así que me agaché en mi asiento y lentamente avancé hacia ella por la espalda, la barra de madera nos separaba, pero podía alcanzarla y mi propósito era darle apoyo y al mismo tiempo encabronar al degenerado.

Al llegar a la espalda de Bella la abracé y le susurré palabras de aliento, ella sin volverse sonrió y la mirada de Alex nos alcanzó, sus ojos se abrieron como platos y para placer mío pude ver claramente cómo tartamudeaba y cerraba las manos en puño al ver que besaba el cuello de Bella y ella lentamente recargaba la cabeza hacia atrás, se sentía maravilloso volver a probar la piel dulce de Bella, pero debía ser sutil, no estábamos solos y era un juego que podía fácilmente perjudicarla si alguien más se daba cuenta, así le sonreí al desgraciado y después de un último beso volví a mi asiento.

Después de eso Alex empezó a dudar y a equivocarse en su versión y así se lo hizo saber el fiscal que era muy agudo con las preguntas, tanto así que hasta a mi me daba miedo el tono de voz que utilizaba y la manera en que lo atacaba con preguntas tras preguntas, no le daba tregua y la intención era que siguiera equivocándose y cometiera el error de echarse las soga más al cuello.

Fue dolorosamente inquietante ver la manera en que ese hombre creía que Bella le correspondía y le pertenecía, era verdaderamente un enfermo, pero tenía sus errores y todos se daban cuenta, a veces decía que ella lo amaba y otras veces decía todo lo que tenía que golpearla para que ella accediera a hacer algo que él quería.

Al terminar el interrogatorio se llevó a cabo la muestra de evidencias, el abogado defensor trató de invalidar esas pruebas, ya que a ál no se le habían mostrado para poder negociar, pero el fiscal dio su argumento, ya que las pruebas anteriores habían desaparecido de su oficina y habían descubierto que Alex había pagado a dos funcionarios de la fiscalía para hacerlas desaparecer, esas confesiones estaban escritas y firmadas, por lo tanto las pruebas que iban a mostrar era material que James eficazmente había recabado y guardado por si algo así sucedía y el fiscal adujo que no se quería arriesgar nuevamente a que desaparecieran, el juez ordenó que eran aptas y procedió a dar la orden para mostrarlas.

Fue duro, muy duro ver imágenes tras imágenes que se proyectaban, las primeras eran fotografías que mostraban a bella golpeada, entera magullada, según explicaba el fiscal estas fotografías y videos que a continuación mostraría era material que poseía Alex en el lugar donde tenía secuestrada a Bella y cuando James la rescató sacó todo el material que pudo y era bastante.

Los videos fueron más crudos, el muy enfermo la grababa todo el tiempo, incluso sin que Bella lo supiera en ese instante, nuevamente vimos con horror cómo la golpeaba para que ella le dijera que lo amaba, que iba a cambiar por él y un montón de mierdas más, vimos también cómo la obligaba a usar esos trajes de muñequita que Bella tanto odiaba y cómo la quebraba emocionalmente una y otra vez y el dolor en mi pecho era casi insoportable, ver grabado todo lo que tuvo que soportar Bella, verlo, no que nadie te lo contara era mucho más doloroso, el único consuelo es que las pruebas eran irrefutables, Alex estaba hasta la mierda de hundido y se pudriría en la cárcel.

Al final pusieron un video y sentí el gritó de dolor de Bella y de la familia de Jasper a mis espaldas, en el video estaba James, el mismo se estaba grabando y estaba solo en una cabaña bastante austera.

- Soy el agente especial James y en estos momentos estoy dejando testimonio de lo que está pasando, en estos momentos Isabella Swan mi protegida se encuentra durmiendo y a salvo, pero se que no por mucho, mi compañera Victoria me ha traicionado, ella en conjunto conmigo fuimos designados a proteger a Isabella, pero la descubrí hablando por teléfono con el pedófilo Alex Vulturi, ella le daba la dirección en donde nos encontrábamos y tuvimos que huir de ella en la madrugada mientras dormía, no hemos podido avanzar mucho, ya que Isabella no se encuentra muy bien de salud, nada serio, pero impide el avance rápido necesario para ponernos a salvo, Jacob amigo, eres la única persona en la que puedo confiar, ya que está comprobado que la mano y las influencias de Vulturi alcanzaron a nuestros agentes y amigos, me da mucha tristeza y coraje la situación, no se cuando podré comunicarme contigo, por que tuve que deshacerme del móvil por si Victoria y Alex me rastreaban, de todas maneras trataré de comunicarme contigo y hacerte llegar el video, si algo me pasa por favor protege a mi Bella, y a mi familia, ellos son lo único que me importa en estos momentos, si algo me pasa dile a mi familia que los amo y que por favor no culpen a Bella de nada, ellos saben lo mucho que la amo y por ella daría hasta mi vida, sólo espero que ella pueda salir victoriosa de este trance. Se que a estas alturas tanto Victoria como Alex nos deben estar siguiendo de cerca, así que me despido. Hasta la próxima, quizás.

El video terminó y nunca sentí un orgullo tan grande por alguien a quien no conocía, verdaderamente James había sido una persona fenomenal y se notaba que amaba tanto a Bella, nunca me sentí tan perdedor en mi vida, con razón ella lo amaba tanto, nunca podría compararme a él, no le llegaba ni a las suelas de los zapatos, pero debía darle las gracias él había mantenido segura a Bella, la había protegido con su vida y eso era memorable.

A continuación se presentaban los testigos, el primero fue mi padre y él relató todo lo que sabía con respecto a bella y cómo la conoció, detallando minuciosamente las heridas presentadas por ella al momento de ingresarla y las palabras de James antes de morir.

Pasaron dos testigos más y la audiencia se postergó hasta el día siguiente.

martes, 6 de septiembre de 2011

Vida: Dulce Inmortalidad

Capitulo Vigésimo Tercero: Malas decisiones, Malos Resultados

Bella (POV)

Habían pasado exactamente cuatro semanas desde nuestra huida, y permanecíamos moviéndonos constantemente, pero lo cierto es que con un abdomen tan abultado como el mío era difícil ir de lugar en lugar. La fiebre se había hecho más constante y los dolores también, a cada momento constataba que mi hija se hacía cada vez más grande y fuerte, estaba sentada sobre la cama mirando como Emmet veía la televisión cuando sentí el golpe, justo en mi pelvis, y sentí como esta se partía en dos.

Grite inclinándome sobre mi cuerpo, puse las manos sobre la cama y tan rápido como siempre, Emmet me enderezo mirándome, Alice y Rosalie nos habían dejado solos para ir por comida.

- ¿Qué… que sucede?

Me pregunto en pánico, poniéndome el cabello tras la oreja.

- Creo que es hora.

Le dije difícilmente, mi respiración cambio a jadeo al sentir las contracciones.

- ¿Ahora? No… no Bella concéntrate, no puedes hacerlo, no si no esta Alice o al menos Rosalie… yo no… yo no puedo ayudarte.

Chillo pensando que yo tenía control sobre la situación pero lo cierto era que no, no podía controlar lo que estaba pasando de manera automática. Sentí un tibio liquido escurrir de entre mis piernas, quede pasmada al igual que Emmet cuando vi la sangre. Este se alejo automáticamente de mí y sus ojos se tornaron negros.

– Demonios… porque no han vuelto

Grito dándose vuelta para perder el contacto visual conmigo.

- Tienes que ayudarme… no puedo sola.

Le dije mientras otro dolor y un sonido volvía a sentirse, tenía oficialmente rota completamente la pelvis.

- No puedo Bella, no soy tan fuerte.

Me dijo con voz estrangulada, yo seguía jadeando y trate de acostarme en la cama, pero no podía hacerlo sola.

- Por favor… no podrá nacer… tengo la pelvis rota.

Le dije tratando de mantener la calma y lo mire esperanzada que pudiera controlar sus instintos y ayudarme porque no había nadie más que pudiera hacerlo en ese momento mi hija y yo dependíamos de él.

Edward (POV)

- Tú eres el único responsable de esto.

Me dijo mientras yo lo miraba furibundo, como había sido capaz de ayudar a Alice a sacar a Bella de aquí, que no se daba cuenta que lo único que estaba logrando era sentenciarla a una muerte segura, alimentando la esperanza estupida que ella podría sobrevivir a un parto de esa naturaleza.

- Que es lo que quieres… que haya una guerra.

Le grite, iba a abalanzarme sobre él pero Cayo me contuvo.

- La paciencia, es una de las pocas virtudes que creo necesarias en momentos como esté.

Me dijo mientras miraba a su hermano y luego a Carlisle

– Desesperarnos no servirá de nada

Continuo diciendo ahora girado hacia Aro quien permanecía absorto, y muy satisfecho por lo ocurrido hace cuatro semanas atrás. Yo en cambio estaba volviéndome loco a cada día que pasaba sin noticias de ninguno, no saber nada de ella iba a lograr llevarme a la muerte, pensé que tal vez ya había sucedido y por ese motivo Alice temerosa de mi reacción no llamaba, pero no, Alice al menos me dejaría saberlo, al menos me dejaría verla por ultima vez, me lo debía.

- Creo que Cayo tiene razón, no sacamos nada con pelearnos unos a otros, tenemos que conseguir dar con su paradero y controlar lo incontrolable, al menos para salvarle la vida a Bella.

Dijo Carlisle sereno pero astuto. En estos últimos días había logrado oficiar de mediador entre los Volturi que luego de la intervención de Aro para ayudar a mi amada Bella, habían dividido posiciones peligrosamente según Carlisle, lo menos que queríamos era tener a nuestra realeza gobernante peleándose entre ellos.

Suspiré resignado y marque por enésima vez el celular de Alice, mi corazón temía lo peor, que otra vez como en ocasiones anteriores me diera el buzón de voz, desde que se habían ido, ella ignoraba mis llamadas, las de Carlisle, o de cualquiera de nuestra familia. Incluso la había llamado de un teléfono público y aún así no contestaba, tan sólo quería escuchar la voz de mi amada Bella, al menos para saber que estaba bien. De pronto, iba a dar con el buzón de voz cuando alguien contesto.

Bella (POV)

Sentí vibrar el teléfono de Alice, y mi vista cambio al diminuto aparato que ella había dejado conmigo para llamarla en caso de emergencias, estaba vibrando frenético e insistentemente.

- No contestes.

Me pidió a lo lejos Emmett mientras aún decidía si acercarse a mí o no, sus ojos negros me mostraban que tal vez no era muy buena idea que él se acercará después de todo. Tome aire y trate de controlar mi respiración para ayudar a mantener el dolor a raya… Vamos Bella, solo respira, no es nada que una mujer no pueda hacer, estamos diseñadas para esto, me repetía una y otra vez pero lo cierto era que el dolor estaba ganándome. Aún seguía vibrando insistentemente el celular hasta que lo tome entre mis manos y sin mirar el número apreté el botón de contestar.

- Alice… ven rápido por favor… va a nacer.

Solté atolondradamente sin detenerme a ver de quien se trataba.

- ¿Bella mi amor?

Me contesto él, y quede paralizada sin poder decir nada. No me hubiera imaginado que Edward iba a llamar a Alice, cuando Emmet vio mi reacción se abalanzo y me quito el teléfono.

- ¿Qué quieres Edward?

Pregunto inquisitivo al ver el numero en el identificador

- No quiero ser grosero, pero tenemos una emergencia aquí de la cual me imagino no quieres enterarte, así que si no vas ayudar deja de estorbar

Le dijo e iba a cortar pero se detuvo.

Edward (POV)

Cuando me contesto su voz, no supe que decirle, simplemente me quede callado, estaba viva, al menos por ahora. Pero sus palabras desarmaron cualquier intento de persuasión. Cuando escuche de sus labios que estaba a punto de tener a nuestra hija quede pasmado y comencé a temblar, miré en pánico a Carlisle quien me arrebato el teléfono de la mano.

- No es Edward… Emmet, soy yo Carlisle.

Le dijo sereno mientras me miraba, yo aún permanecía en silencio pasmado por la información que había escuchado de los labios de mi esposa. Nuestra hija nacería ahora y yo no iba a estar a su lado. Carlisle continúo.

- Escucha, tienes que decirnos donde están, es la única manera de poder ayudarlos a todos, Emmett… Edward se equivoco y ya aprendió la lección créeme… no somos quién para juzgarlo tan duramente.

Le conminó tratando de hacerle ver el punto en cuestión todos queríamos de una forma u otra salvar a Bella

– Qué sucede… por qué se escuchan tantos gritos.. ¿qué esta sucediendo Emmett ?

Interrogo su voz era dura y mis facciones cambiaron a unas de terror puro cuando pensé que tal vez ella estaba muriendo en esos instantes y yo no podría hacer nada para ayudarla, trate de arrebatarle el teléfono a Carlisle pero este lo impidió y se alejo

– Escucha, tienes que ser fuerte y ayudarla, dónde esta Alice… y Rosalie… demonios, escúchame muy bien, tienes que asistirla, si tiene la pelvis rota tendrás que hacer una cesaría no podrá tener al bebe así

Le dijo haciendo que con cada palabra suya, yo fuera perdiendo la perspectiva, Bella tenia la pelvis rota, esa cosa iba a destrozarla como había dicho Cayo, por qué nadie me había escuchado

- Eso tendrían que haberlo pensando antes de llevársela de aquí

Le exclamo en reproche

– Mantén la calma, ahora dime donde están para poder tratar de llegar a tiempo y evitar un desenlace funesto … Emmet se acabo el tiempo, tienes que decidir, o lo haces tu mismo o me dices donde están, elige pero recuerda que una decisión equivocada traerá un resultado equivocado… ella puede morir

Hubo un tenso silencio y luego Carlisle se aproximo al escritorio donde había un cuaderno de notas, lo vi anotar algo y luego colgó

– Vamos se donde están

Sin pensarlo ambos salimos apresurados a tratar de detener lo inevitable.

Bella (POV)

- ¿Por qué? Le pregunte mientras él colgaba el celular.

- Necesitamos a Carlisle, tú misma dijiste que tenías la pelvis rota.

- El va a matar a mi bebe. Le reclame y las lagrimas inundaron mis ojos.

- Nadie va a matar a nadie… no son unos monstruos Bella, si no le decía donde estábamos… morirán ambas.

De pronto la puerta se abrió y Alice al verme se abalanzo sobre mí, cuando vio su celular en las manos de Emmet le dio una mirada fulminante, Rosalie cerro la puerta y se acerco a Emmet.

- Dime que no lo has hecho.

Le grito mientras veía la sangre que estaba derramando sin control producto del trabajo de parto.

- Era la única solución, ustedes no estaba aquí, y bueno Carlisle tenia un punto bastante bueno, no quiero tener sobre mi conciencia la muerte de Bella ni la de su hija.

Se apresuró a defenderse. Alice me miró y ayudo a que me recostará poniendo varios cojines en mi espalda. Tiro de las sabanas y luego evalúo la situación siguiendo mis instrucciones. Pero yo gemí del dolor cuando puso sus dedos sobre mi pelvis.

- Tengo la pelvis rota.

Le dije a duras penas mientras miraba al techo de la habitación.

- Bella… No podrá nacer… no de esta manera.

Me hizo ver mirando a Rosalie en busca de apoyo moral.

- Lo sé le conteste temiendo lo peor.

Edward (POV)

Carlisle iba conduciendo y me parecía que lo hacia a la velocidad de una tortuga, en más de una ocasión no pude evitar recriminarle.

- Cálmate Edward, lo que menos queremos en un accidente automovilístico en estos momentos.

Me dijo mirando por el espejo retrovisor, habíamos pasado un control policíaco.

- No vamos a llegar.

Le hice ver y él acelero.

Doblo por unos caminos locales hasta que llegamos a un Motel, ahí pude ver el coche donde se habían llevado a Bella hace cuatro semanas atrás, me sentí tan estupido al ver que no se habían movido ni 20 kilómetros y yo no había podido encontrarlos antes.

Nos bajamos del automóvil y miré a Carlisle quien me indico con el dedo que se trataba de una habitación en el segundo piso del complejo.

- ¿Cuál?

Le pregunte al borde de la histeria, pero los gritos de Bella evidenciaron que estábamos frente a la puerta, sentir sus gritos desgarrados me hicieron perder la perspectiva y casi tumbe la puerta de no ser porque Emmet la abrió amablemente, casi lo taladre con la mirada y sin pedir siquiera permiso entre, pero no estaba preparado para verla en esas condiciones, entera ensangrentada mi corazón se afligió y me desarme por completo, temí lo peor, mucho más cuando comprobé que su piel era tan blanca como antes, cuando era inmortal, estaba completamente pálida, al acercarme pude sentir que ardía en fiebre, trate de tomarle la mano pero ella se alejo de mi cuerpo. Y comprobé que jamás debí haber considerado siquiera hacerle daño, era un egoísta de los peores, como pude alejarla así de esa manera, cuando yo debí haberla protegido

– ¿Bella? Le dije dulcemente tratando de reparar en algo mi falta pero escuche su voz fría y distante.

- Aléjate de mi Edward.

Me contesto y mi espíritu se quebró, sentí como si un fuego me cruzara en todo el cuerpo, mis ojos se abrieron como platos y si no supiera que no puedo llorar, hubiera jurado que lagrimas se derramaban por mis mejillas, era un dolor macabro, estaba leyendo en sus ojos su odio, mi amada Bella me odiaba, pero me lo merecía, yo la había orillado a esto. Iba a hablarle, pero fue Carlisle quien lo hizo.

- Rosalie ve a una farmacia y trae esto

Escribió en un papel

– a cualquier costo.

Agrego luego miro a Alice quien estaba al otro lado de Bella sobre la cama junto a ella.

– Necesitaremos agua y toallas

Le indico y esta asintió me miro por un momento y me sonrió, yo le devolví la sonrisa.

- No Alice no te vayas.

Le pidió Bella sujetándola por el brazo, era evidente que no quería quedarse sola conmigo, ella me tenía miedo comprobé al ver su aprehensión por qué mi hermana no la dejará sola.

- Esta bien Bella… ellos van a ayudarnos.

Le dijo dulcemente mientras acariciaba su brazo para darle fuerzas…

- Estaré justo a tu lado, solo deja ir a buscar lo que Carlisle necesita… todo estará bien te lo prometo

Le agrego con voz suave mirando a Carlisle que se acerco.

- Bien Bella, ha llegado la hora… no hay muchas alternativas, no puedo ponerte anestesia porque no estamos en un hospital… así que tendremos que hacerlo con morfina, te inyectaré morfina para que no sientas dolor.

Agrego tocándole el vientre a Bella, esta ante el contacto gimió y ese gemido desgarro mi interior. Me sentí inútil al verla en dolor y no poder ayudarla. Ella no quito su vista de mis ojos, estaba tratando de leer mi mente, y decidí dejarla hacerlo. Le susurre en mi mente que la amaba con todo mi corazón, y que si había considerado tan macabra solución era justamente para evitar lo que estaba pasando, prefería que me odiara eternamente antes que verla pasar por lo que estábamos presenciando.

Y que aunque todos creyeran que para mí había sido una decisión fácil, no lo era, decidir entre tu hija o la mujer que amas no era una alternativa, pero yo no viviría sin ella. Se quedo mirándome unos momentos y luego vi como lagrimas rodaban por sus mejillas, me acerque y las trate de secar todas con mis labios, compensar en algo el dolor que estaba sintiendo. Sentí como sus manos me acariciaron mi rostro.

- Perdóname amor mío… por favor.

Le suplique mirándola pero ella iba a contestarme cuando fue silenciada por un gemido que emitió y vimos como más sangre se escabullía de su cuerpo.

Carlisle miro a Alice que se acerco con las toallas y el agua, y Rosalie que había llegado recién le entrego lo que el había pedido. Este saco de la bolsa un par de ampollas, jeringa y un bisturí.

- Será mejor que ustedes tres salgan de aquí… habrá mucha sangre.

Les dijo a Alice, Emmet y Rosalie. Emmet fue el único que reconoció su debilidad y salio de la habitación pero Rosalie y Alice permanecieron donde estaban

– Lo digo en serio Alice –

Insistió Carlisle pero ella negó con su cabeza y tomo la mano de Bella

– Yo advertí, no quiero tener que controlarlas a ambas

Reprocho Carlisle llenado la jeringa con morfina e inyectándose a Bella a la vena. Esta pareció relajarse un poco, su cuerpo ya no estaba tan tenso y sus ojos se achicaron un poco, parecían soñolientos. Carlisle suspiró y tomo el bisturí entre sus manos, apreté mis ojos al verlo rasgar el cuerpo de mi amada Bella, y tuve que contenerme pensando que estaba haciendo un bien.

Bella (POV)

Ya no sentía casi nada, todo mi cuerpo estaba entumecido, y la sensación era bastante extraña, veía a Edward junto a mí pero me era difícil mantener la concentración en su rostro, las imágenes se distorsionaban y escuchaba la voz de todos como en segundo plano, incluso sus pensamientos parecían confusos, estaba mareada pero no era una sensación desagradable del todo, al contrario, el dolor profundo se había ido, con lo que me había inyectado Carlisle, así que no solo sentí una presión cuando el corto mi cuerpo con el bisturí.

Sentí levemente un calor escurrir por mi vientre y trate de enfocarme en Carlisle para ver a mi hija nacer pero me era difícil. Apoye mi cabeza en la almohada por un momento tomando un poco de aire para no ahogarme, fue ahí cuando sentí como Carlisle le decía a Edward que no podía romper el útero para sacar a mi hija, y me embargo el miedo, el miedo a que ella no pudiera nacer y que finalmente mi esfuerzo fuera en vano, íbamos a morir las dos y mi amado Edward se quedaría solo, mi cuento de hadas otra vez estaba en peligro.

- Tienes que sacarla.

Dije con la voz débil y un poco ininteligible a causa de los medicamentos. Sentía mi corazón latir con más premura que antes y de forma más fuerte.

- No te preocupes todo estará bien… las dos van a estar bien.

Me susurró Edward dándome un beso en la frente, pero su tono de voz evidenciaba que no sería así, estaba comenzando a peder la calma cuando de pronto se sintió un llanto y abrí mis ojos expectantes hacia la fuente de aquel llanto.

Jamás desde que me había enamorado de Edward había sentido en mi corazón este tipo de cariño, este sentimiento que estaba embargándome en estos precisos minutos superaba cualquier cosa, no podía contarlo o medirlo, pero sabía en mi conciencia que era enorme, ver su cuerpecito perfecto, rosado, lleno de sangre, me sobrecogió de una manera inimaginable.

Me quede helada, absorta en aquella diminuta persona, cuando Carlisle la puso en mi pecho, me quede pasmada contemplando aquellos ojitos que permanecían cerrados, su boquita estaba abierta y pude ver que instantáneamente ella se pego a mi cuerpo, como si me hubiera reconocido sin siquiera presentarme, sentí su piel suave y calida contra mi cuerpo y estaba extasiada mirándola, cuando abrió sus ojos quede cautivada por aquellos ojuelos grandes y expresivamente profundos, cuando constante que eran de un verde profundo miré a Edward quien estaba tan o más pasmado que yo contemplando a su hija.

Y por primera vez mi cuento de hadas estaba completo, feliz, estábamos los tres en aquella habitación como dos padres normales viendo el nacimiento de su retoño.

- Es humana.

Susurré incrédula mirando a Carlisle pero este estaba preocupado por otra cosa.

Baje mi vista a mi hermosa pequeñita, y tome entre mis manos sus deditos, tan blancos como la piel de Edward. Y me quede ahí, mirándola incansablemente, si hubiera podido mirarla por una eternidad lo hubiera hecho. Pero no pude contemplarla por mucho tiempo más, un dolor en mi pecho me trajo de vuelta a la realidad, pero yo estaba tan extasiada mirando a mi pequeña obra de arte, que deje que el dolor siguiera sin siquiera percatarme o tomarle el peso.

Fue ahí cuando todo comenzó a alejarse más, la figura de mi hija comenzó a desvanecerse, a volverse borrosa, a lo lejos sentí la voz de Edward, pero no podía comprenderla, también estaba la de Alice que era estrepitosa y ansiosa. Mis brazos comenzaron a ponerse lacios y de pronto ya no podían sostener a mi princesita de la manera que yo hubiera querido y fue ahí cuando miré a Edward, y me quede mirándolo por un instante tratando de entender sus palabras.

- Bella… mírame quédate conmigo.

Me dijo mirándome y yo le devolví la mirada extrañada, no me estaba yendo a ningún lado, estaba junto a él, junto a mi hija, y baje mi vista pero la niña ya no estaba entre mis brazos, instantáneamente la busque por la habitación y pude ver que Alice la cargaba, trate de luchar, extendí mis manos pero estas parecían no reaccionar, volví mi vista a Edward y este me miro en pánico, y miró a Carlisle.

- Mantenla despierta.

Le dijo mientras el sacaba de una caja una jeringa, pero yo tenia tanto sueño, de pronto el sueño estaba venciéndome, el latido de mi corazón comenzó a ser menos profundo, casi no podía escucharse, y mi respiración también decayó.

- Por favor mi amor no te mueras…

Chillo él desesperado pero era imposible para mí no cerrar mis ojos, mis parpados estaban pesados, y apenas podía coordinar palabras.

- Cuida de ella prométemelo.

Le dije con un hilo de voz, y el asintió sus ojos estaban desesperados, podía jurar que estaba evitando llorar, su mirada era desolada, y aquellos hermosos ojos dorados se perdieron para siempre.

Alice (POV)

Yo sostenía a la hija de Bella y Edward entre mis manos, y pude oír que su corazón se detuvo, de pronto una imagen se vino a mi mente.

- Lo siento Edward es demasiado tarde.

Susurró Carlisle mirando a Edward quien no podía creer lo que estaba presenciando. De pronto ya no pude verla más, nisiquiera podía ver a Edward, sólo me veía a mí y a la pequeña criatura que estaba en mis brazos.

Continuará...