Dark Chat

viernes, 5 de agosto de 2011

Cuidando tu Corazón

Capitulo 2: Familia

La cara de Edward no tenia precio, sus ojos estaban tan abiertos como las mismas ventanas del despacho, el aire que se colaba era lo único que hacia distinto el silencio que se formo luego de mis palabras, el tal vez no creía que podía hacerle frente a su familia pero le demostraría que era así, Isabella Swan no se rendiría.

― ¿me estás hablando enserio?— pregunto con visible sorpresa.

― Claro que si ¿acaso piensas que bromearía con algo así?

― No pero…— calló, sabía que el hombre era un demonio pero la reacción de Edward me lo confirmaba y además agravaba cualquier cosa "buena" que pudiera pensar sobre el— creo que mi padre es un hierro mas difícil de fundir y no quiero que te haga daño Bella, ya suficiente ha sido con todo lo que has pasado en tu vida.

― Por Dios Edward ¿me tienes compasión?— pregunte con el ceño un poco fruncido— creo que lo que menos necesito es compasión además lo que me toco vivir es parte de la vida, todos tenemos nuestras propias pruebas que superar, la vida es diferente para todos ¿no crees?

― Si claro— murmuro— bueno en todo caso falta mucho para el matrimonio de mi prima, las cosas pueden cambiar en un par de meses

― ¿crees que tu papa cambiará?— pregunte enarcando una ceja, el sonrió

― Claro que no pero aun mantengo la esperanza de que se vaya a vivir a Alaska— reí

― Y tu mama ¿Cómo es?

― ¿mi madre?— suspiro— ella es como mi padre pero en versión femenina, Esme Cullen es tan orgullosa y altanera como todos nosotros pero aun así nos ama por sobre todas las cosas, es la mejor madre que he conocido, ella nunca estuvo ausente en nuestras vidas, Alice y yo crecimos junto a ella y no con institutrices como muchos de los amigos de mi familia. Cuando ya éramos un poco mayores asistimos a colegios un poco alejados de nuestra casa pero a pesar de todo mi madre siempre estuvo presente en nuestra niñez

― Wow, es todo un mundo— le dije con la vista perdida en el vacío.

― Si, así es pero no te preocupes que poco te demoraras en acostumbrarte, esta demás decir que nuestros hijos no pisaran jamás un internado si de mi depende— sonrió

― Lo sé y no te preocupes que tengo el mismo concepto, a pesar de estar solo en el mundo mi padre pudo criarme de la mejor manera posible y jamás delego mí cuidado a alguien más. Se lo que sientes con respecto a tu madre.

La conversación se detuvo allí, comenzamos a preparar las cosas para el esperado regreso, desde de casi medio mes en esa isla habrían muchas cosas que hacer en Chicago. Edward tendría que volver a su trabajo y yo conseguirme uno además de ver a mi padre y hermana, la gran suerte es que contábamos con la ayuda de Sue, nuestra mucama. El día paso más rápido de lo que hubiera querido por la noche disfrutamos de una exquisita cena en la terraza de la casa, disfrutamos de la vista del mar e hicimos el amor en reiteradas ocasiones, mi ritmo sexual con Edward no había cambiado mucho, al contrario, se había incrementado cada vez más. A la mañana siguiente un enorme mercedes fue por nosotros, estábamos en la puerta de la casa despidiéndonos de Anthea.

― Ha sido un placer conocerla Srta. Swan, espero verla muy pronto por aquí— comento la mujer con una amable sonrisa

― Te aseguro que la veras Anthea, cualquier cosa me llamas— contesto Edward

― Si señor— la mujer asintió

― Bueno ya es hora de irnos— le dije, pase mis manos por su espalda para abrazarla, ella me correspondió con un dulce beso y un abrazo

― Que tengan buen viaje—

― Gracias— respondimos al unísono.

El chofer saco nuestras maletas y las metió al enorme auto, con nuestras manos entrelazadas y nostalgia por partir nos despedimos de la hermosa casa que nos había cobijado por estas preciosas semanas, jamás olvidaría lo que sucedió aquí, estos días nos habían hecho afiatarnos aun más. El vuelo fue tranquilo, Edward acariciaba mis mejillas con sus dedos mientras dormitaba un poco, mientras mis ojos descansaban pensé en lo que se vendría ¿estaba bien negarme al ofrecimiento de Edward? Si me ponía a pensar lo que mas querría en este momento es estar a su lado pero el precio que tendría que pagar seria mi independencia ¿estaría dispuesta a perder mi libertad?, no sabía hasta que punto esto podría afectarme, Edward ha sido una persona independiente pero que le gusta tener todo lo demás bajo su control, a diferencia mía que he sido dependiente de mi padre y hermana y que ahora necesito mi libertad, sabía que chocaríamos en estos aspectos solo esperaba que no dañara nuestra relación. Al llegar al aeropuerto la flamante figura de Will estaba en el medio del hall, desembarcamos por el área privada del aeropuerto por lo que el Hall estaba completamente vacío.

― Qué alegría es verlos Sr. Cullen y señorita Swan

― Hola Will— saludo Edward en un tono familiar, yo guiada por mi profundo afecto hacia el hombre, me acerque a él y le di un abrazo, mi novio me observo y disfruto del momento

― Sr. Swan no sabe el gusto que me da verla así de feliz, Sr. Estoy muy contento de que vuelvan a la casa.

― Nosotros también, extrañaba tus atenciones viejo— agrego, comenzamos a caminar, Edward paso su brazo por mi cintura y nos condujo hacia los estacionamientos, un gesto que ya comenzaba a ser común en su actitud, el sentimiento de posesión que tenia sobre mi era alarmante pero me encantaba sentirme protegida bajo su cuerpo

― Buenos días Señor Cullen, Srta. Swan— nos saludo James al vernos avanzar por el aparcamiento

― Buenos días— saludamos al unisonó, Will indico al auxiliar del aeropuerto que cargara las maletas en el auto junto a James y se dispuso a subir en el asiento del copiloto.

El camino hacia la casa fue tranquilo, a pesar de estar completamente relajados por el viaje sentía que Edward se iba poniendo tenso conforme avanzábamos en la carretera, sus manos se apretaban a las mías y su ceño se fruncía levemente, Will iba muy animado platicándonos todo lo que había pasado en la mansión y en la empresa en estos días.

― ¿Aro ya volvió de Londres?— pregunto interrumpiendo lo que Will nos relataba

― Sí señor, el regreso a los días de que ustedes se fueron a Grecia, cuando supo que la empresa había quedado nuevamente a cargo de Frederick regreso a tomar el mando pero su mala suerte lo siguió acompañando ya que Frederick no le cedió el mando por mucho que el Sr. Carlisle lo amenazo

― ¡muy bien!— exclamo Edward un poco más animado, una pequeña sonrisa ilumino su rostro, apreté su mano dándole mi apoyo silencioso, el me miro y beso mi coronilla— creo que vendrán nuevas confrontaciones de ahora en adelante— susurro

― Pero yo estaré contigo, siempre— agregue en el mismo tono apoyándolo, el me dedico una mirada que decía mas de mil palabras, Will continuo con su relato y nosotros escuchándolo atentamente.

A la media hora más tarde el auto aparco en mi casa, le había dicho expresamente a Edward que el día de hoy ya no podría seguir acompañándolo ya que tenía que ver a mi familia y ocuparme de mi desatendida casa, a pesar de haber refunfuñado un poco me había comprendido, estaba segura que el se iría a trabajar de inmediato. Salimos del auto y me sorprendió ver que nadie salía a recibirme, tal vez mi padre y mi hermana estaban ocupados.

― Bueno, ha llegado la hora— le dije tomando sus manos, estábamos afuera de la puerta de mi casa cubierto por los arboles y el portón, por suerte teníamos un poco de privacidad para despedirnos.

― Odio esta hora— me confesó con una mueca— no había pensado lo difícil que se me haría separarme de ti después de dos semanas juntos, que horror— dijo con una cuota de dramatismo

― ¡vamos Edward! Si no tiene nada de malo, además solo serán unas cuantas horas ya mañana podremos comenzar a vernos con regularidad, sabes mejor que yo que hay una enorme empresa que te necesita, recuerda que el reino no funciona sin su monarca— reí, hacia tanto tiempo que le había dicho algo parecido.

― Si, lo sé, sabes que me había acostumbrado a la idea de no tener tantas responsabilidades pero prometo que ya no me sumiré tanto en mi trabajo

― Y que te tomaras las medicinas, no porque ya no tengas dolores de cabeza estas a salvo, recuerda que aun debemos confirmar de que los dolores sean por stress

― Si señorita— respondió con tono de burla

― ¡no te burles! ¡me preocupas!— le dije dándole un suave golpe en su hombro

― Lo sé mi amor y eso es lo que más amo de ti, siempre estas conmigo, en todo— su mano paso por mi cintura y me pego fuertemente a su cuerpo— odio alejarme de la mujer que amo, es la primera vez que experimento el sentimiento y es un asco— sonrió, sus labios tocaron los míos como fuego en mi piel, sus dedos se fundieron en mi piel haciéndome soltar un gemido

― No sabes cuánto te extrañare— le dije mientras me pegaba a su cuerpo, mis manos se pasaron por su cuello e hicieron más profundo el beso— pero ya mañana nos veremos

― Si, ese es mi único consuelo— me beso con frenesí, mi boca y cada uno de mis sentidos lo recordarían hasta nuestro próximo encuentro, intente prendarme cada vez más de su aroma para poder soportar una noche en mí ahora fría recamara.

― Ahora vete antes de que me arrepienta de dejarte ir— presione mis labios una vez mas y me separe de él, una sensual sonrisa apareció en sus labios

― Nos veremos pronto Bella— camino hacia la puerta, un sonoro suspiro salió de mis labios, tome mis maletas y me metí hacia la casa ya era bastante difícil tener que dejarlo ir como para sufrir aun mas viéndolo alejarse.

Las cosas dentro de la casa parecían igual que siempre, un dulce olor a una escancia que no conocía inundo mis sentidos, mire en los cuartos y parecía no haber nadie esperándome ¿Dónde habrán ido todos?, tome mis cosas para dirigirme a mi habitación. El azul intenso de las paredes lleno mis ojos, era estupendo volver a mi hogar, había rentado esta casa hace tan poco y no había podido disfrutar mucho de ella pero eso cambiaria de ahora en adelante, mis pensamientos sobre la casa me recordaron que debía pagar el alquiler, sacaría dinero de mis ahorros para cubrir ese gasto este mes, por nada del mundo usaría a Edward para que cubriera mis gastos por mucho que él se ofreciera a hacerlo. Como estaba sola tome el teléfono y marque a Rosalie, tal vez mi padre andaba con ella.

― Diga— respondió la voz familiar de mi amiga

― ¿se puede saber donde andan?— pregunte con fingido enojo

― ¡Bella! ¿llegaste?— la alegría inundo sus palabras

― Claro que si, acabo de volver pero llegue a la casa y ninguno de ustedes estaba aquí, ¿se fueron de paseo?

― ¿Quiénes?

― Mi papa, Kate y tú, ¿Quién más?— la risa de Rose inundo la línea telefónica, enarque una ceja y pregunte un poco molesta por su reacción

― ¿de qué demonios te ríes?— le dije

― Te has perdido bastante en tu casa Bella— ruidos desde el exterior hicieron que centrara mi atención en las ventanas, por entremedio de los vidrios vi que mi padre, Kate y nuestra mucama Sue venían entrando alegremente por la puerta del jardín

― ¿a qué te refieres?

― A que desde hace días que yo no cuido a tu padre, me refiero dormir en tu casa y todo eso, Sue se ha encargado de estar con él y con tu hermana, déjame decirte que los tres se llevan de maravilla, creo que a tu padre le gusta Sue— apreté mis labios para no decirle unas cuantas maldiciones ¿Cómo podía ser eso? ¿mi padre enamorado?, demonios… ahora estaba segura de que me había perdido mucho tiempo. Los ruidos cada vez se hicieron más fuertes, las llaves en el cerrojo me indicaron que pronto sabría lo que realmente pasaba— espero que sepas aceptar lo que sucede allí, tu papa jamás había estado tan feliz

― ¿feliz?— pregunte incrédula, de pronto la puerta se abrió y la luz del exterior lleno toda la estancia, tres pares de ojos completamente sorprendidos me miraron, las expresiones de mi padre y hermana cambiaron rápidamente a emoción y alegría mientras que la de Sue era neutra, solo una sonrisa adornaba sus labios

― ¡Bella!— grito Kate corriendo a mi encuentro, abrí mis brazos y recibí el delicado cuerpo de mi hermana, apreté mis manos contra su espalda haciéndola sentir lo mucho que la había extrañado— ¡qué alegría es tenerte aquí hermanita!, no sabes lo mucho que te hemos extrañado

― ¡hija mía!— exclamo mi padre, Sue acerco su silla hacia donde estábamos nosotros, me arrodille frente a él y me fundí en su paternal abrazo— espero que ya nunca más te vuelvas a ir tanto tiempo, es horrible no tenerte con nosotros

― Lo siento papa, prometo que ya no me iré tanto tiempo

― ¡pero cuéntame! ¿Cómo te fue? ¿Cómo esta Edward?— pregunto mi padre, al parecer le caía bastante bien mi novio y eso me agradaba muchísimo.

― Bien, se fue a su casa, al igual que yo tenía bastantes cosas que hacer— dirigí mis ojos hacia Sue, ella me miraba mortificada, creo que sabía lo que estaba pasando por mi cabeza— que bueno es verte Sue, muchas gracias por cuidar de mi padre y hermana— una sonrisa aun más grande apareció en su rostro

― El placer fue mío Bella, no se preocupe que ellos fueron bien atendidos

― ¡si Bella!, Sue es genial, sus tartas y postres son exquisitos— comento Kate bastante animada, revolví su cabello y camine hacia el estar, todos nos sentamos a conversar sobre mi viaje, mi familia estaba bastante animada con todo lo que yo les decía, traje regalos para todos, inclusive para Sue y Will.

La tarde paso normal, estuve todo el tiempo con mi familia, disfrutando del momento, a pesar de estar tan cerca extrañaba con locura a Edward pero tenía que acostumbrarme sabia que la vida no era estar juntos a cada minuto, el tenia su vida y yo la mía, teníamos que aprender a respetar nuestros espacios. Los ojos de Sue me observaron atentos mientras cenábamos, como era de costumbre desde que ella llego nos sentábamos todos juntos en torno a la mesa, mi papa platicaba animadamente con ella mientras Kate escuchaba su conversación, todos parecían tan felices pero ¿Qué me pasaba? A pesar de verlos contentos, tenía miedo, sentía mi pecho contraerse con cada sonrisa sincera que se daban ¿estaba enferma? No lo sabía… cuando la cena termino y sin que mi padre se percatara seguí a Sue a la cocina e intente hablar con ella.

― Hola Sue— la salude al entrar, mi padre ya se había ido a dormir al igual que Kate, la mujer estaba lavando los trastos

― Hola Bella ¿se le ofrece algo antes de que me vaya?— pregunto aun concentrada en sus labores

― Necesito hablar contigo Sue pero será de mujer a mujer— mis palabras hicieron que un plato resbalara de sus manos y azotara contra el metal del lavadero, se giro levemente y saco un paño del mueble, cuando sus manos ya estuvieron secas se dirigió hacia la cocina

― Entonces preparare un poco de te mientras toma asiento— me invito, asentí y comencé a ordenar las palabras en mi mente, tenía que ser clara y concisa para dejar mi punto de vista expuesto. Cuando todo estuvo listo y una humeante taza de té nos acompañaba comencé a hablar

― Espero que no te tomes a mal esta conversación pero déjame decirte que estoy preocupada

― ¿preocupada?— pregunto enarcando una ceja

― Sí, estoy preocupada por mi padre, necesito saber cuáles son tus intensiones con el— vi sus ojos brillar, agacho su mirada y comenzó a juguetear con sus dedos. Sue Clearwather era una mujer de no más de cincuenta años, de aspecto adorable pero a la vez tenia los restos de una atractiva persona, sin duda había sido una rompecorazones en su juventud.

― Bella yo…— comenzó nerviosa

― Puedes hablarme con confianza, en todo caso antes de que digas algo quiero confesarte que tengo miedo, yo te he contado lo que ha sucedido en nuestra vida y sabes perfectamente lo terrible que fueron los años anteriores, estamos comenzando una nueva vida y al ver a mi padre y a ti tan "cercanos" siento temor de lo que pueda suceder no quiero un nuevo sufrimiento para nadie de mi familia y menos para mi padre que ya ha pasado por demasiado dolor.

― Puedes estar tranquila— afirmo con convicción— yo lo que menos deseo es dañar a tu padre y hermana Bella, yo… yo los quiero mucho, no sabes cuánto me he acercado a ellos en estos días

― Es por eso que te hablo porque me doy cuenta, desde hace mucho que no los veía felices y cómodos con alguien más que no fuera mi amiga Rose o yo. Espero no ser paranoica al decirte todo esto pero debes comprender el miedo enorme que siento por ellos

― Lo entiendo, no te preocupes, sé que es tu deber cuidarlos— sonrió— se que tu lo haces por su bien pero quédate tranquila que yo no tengo malas intensiones y de ante mano te digo que no los hare sufrir espero alegrar sus vidas en vez de traer tristezas

― Yo también Sue— sonreí abiertamente— yo también.

La plática se extendió hasta altas horas de la noche, descubrí que Sue sentía más que un aprecio por mi familia y eso me dejo tranquila, sin duda que si papa quiera rehacer su vida yo no era quien para impedírselo, mi madre estaría feliz de que lo hiciera con una buena mujer. Cuando por fin estaba en la comodidad de mi habitación sentí el frio recorrer por mi piel, Edward me hacía falta en todas las maneras posibles, mire mi reloj y era muy tarde como para hacer una llamada, tampoco quería sonar como la novia psicópata que lo controlaba a cada cinco minutos. Me puse el pijama y me metí entre la suavidad de mis sabanas, mañana seria otro día, tenía que comenzar a buscar un trabajo y poner mi vida en orden.

― Buenos días hija mía— saludo mi padre cuando entre en la cocina, Sue, Kate y el estaban desayunando animadamente, mi puesto estaba listo para ser ocupado

― Buenos días a todos, ¿Cómo durmieron?— todos me dieron diferentes respuestas pero todas eran en un claro estado de alegría

― Hoy iremos a pasear al parque otra vez, ayer tuvimos un día de campo Bella, fue genial— comento Kate

― Qué bueno pequeña, espero que también le estés prestando atención a tus deberes— le dije señalando el uniforme que traía puesto

― Claro que si Bella, Sue y papa me esperan a que termine mis deberes y de ahí salimos de paseo

― Qué bien, entonces espero disfruten del paseo de hoy.

― Gracias— todos respondieron al unisonó, por un momento sentí que no era necesaria mi presencia en la casa, tenía bastantes sentimientos encontrados, por una parte estaba triste porque pensé que mi presencia seria un poco más indispensable pero estaba feliz porque mi familia se veía así y además porque tendría más tiempo para ver a Edward, cosa que necesitaba.

Tome mi desayuno rápidamente, como ya estaba bañada y vestida acompañe a Kate a la escuela, tenia suerte de que el colegio quedara a muy pocas cuadras de la casa, caminamos lentamente conversando de la vida y de cómo ella veía la relación de papa y Sue, me sorprendió bastante el saber que ella estaba aun más contenta de que eso se diera, Kate al igual que yo quería ver a mi papa feliz, no importaba el costo de ello. Cuando estuvimos en la puerta del establecimiento nos despedimos con un beso y abrazo, le di una rápida sonrisa y deje que entrara a su colegio, se veía hermosa con su uniforme nuevo, Kate era una chica preciosa sin duda algún día llegaría a ser una gran modelo como era su sueño.

Como estaba tan tranquila y tenía tiempo para disfrutar del día me regrese caminando, el aire frio de la mañana era algo que siempre me relajaba, camine por las plazas y hermosas veredas del barrio, Nothing Hill era un lugar bastante tranquilo en donde se podía disfrutar de una vida, mire a mi alrededor y madres apresuradas llevaban a sus hijos al colegio, hombres y mujeres en sus autos en dirección hacia el trabajo, jóvenes caminando hacia sus universidades, aquí mi hermana tendría una excelente educación y podría contar con privilegios que antes no tenía, sin duda estaba tranquila y feliz con mi opción, sabía que todos mis esfuerzos habían valido la pena. Mientras pensaba en una infinidad de cosas el celular que traía en el bolsillo de mi pantalón comenzó a vibrar y sonar, mire la pantalla y una enorme sonrisa apareció en mi rostro

― Buenos días señor Cullen— salude con tono de burla

― Buenos días señorita Swan— respondió en un sensual tono— ¿Cómo dormiste?

― Mal— reí— fue una noche horrible sin ti, tenias razón, la habitación parecía un tempano de hielo— Edward soltó una encantadora sonrisa y continuo hablando.

― Que terrible, a mi me paso igual pero eso es algo que pretendo remediar ¿almorzamos juntos?— preguntó y dude por un segundo, Kate iba a estar hasta la tarde en el colegio y mi padre tenía a Sue, creo que ya nadie me necesitaba en casa, había dejado de ser una persona de primera necesidad

― Claro que si, ¿en dónde?

― Sorpresa, James pasara por ti al mediodía.

― Bien entonces lo estaré esperando

― Te amo— dijo de repente acallando cualquier posible frase que quisiera decir

― Y yo a ti, muero por verte

― Yo también, te juro que si en este momento no estuviera en una junta de negocios me iría en dos segundos hacia tu casa

― ¿estás en una junta?— pregunte sorprendida— ¿y qué haces llamándome?, vete a trabajar

― No puedo, me era imposible concentrarme sin oír tu voz, te recuerdo que formas parte de mi ser Bella, es inevitable estar así cuando estoy lejos de ti— mi corazón se disparo al oír esas palabras ¿podría ser este hombre más maravilloso?

― ¡date prisa antes de que corra a raptarte!— le dije apretando mi puño contra mi corazón, era algo único escuchar esas palabras

― Hazlo— rio— tienes mi completo consentimiento— ambos nos reímos, por muchas ganas que tuviera tenía que aceptar su trabajo además lo había tenido para mi sola dos semanas, si pretendía mantenerlo así seria una completa egoísta, también debía pensar en todas las cosas que Edward hacia, hay mucha gente que depende de él.

― Bueno, tendré un momento de madurez aunque me cueste mucho decirlo, será mejor que regreses a la junta mi amor, debes atender tus asuntos.

― Odio cuando tienes ese tipo de lapsus— siguió riendo— pero es verdad, iré, espero verte a la hora del almuerzo

― Lo harás, cuídate mucho y no te enojes con nadie para que no te duela la cabeza

― No lo hare, te amo.

― Y yo a ti, nos vemos

― Adiós

― Adiós— colgué

Sujete el teléfono unos cuantos segundos solo para mirarlo embelesada, era lo mejor que podría haberme pasado en el mundo, Edward Cullen era mi amor, mi dios, mi todo… era mi corazón. Las horas pasaron deprisa, deje todo listo en casa y a Sue al mando justo al mediodía, James como siempre puntual aparco una camioneta que jamás había visto en las afueras de la casa.

― Hola James— salude con cortesía, el hombre me hizo y reverencia y saludo

― Buenos días Señorita Swan, suba por favor— tome mi bolso me despedí de mi padre y Salí al encuentro de mi novio, mientras íbamos por la carretera le pregunte a James por la camioneta y me dijo que era parte de la empresa, Edward me había mandado a buscar en ella porque era mucho más espaciosa que el mercedes, la marca era Hummer.

Llegamos a un hermoso restaurante en el centro de la ciudad su nombre era "Elite", James me ayudo a bajar y camine hacia la entrada, el lugar estaba muy concurrido en esta hora, las mesas estaban llenas en su totalidad, me puse de puntillas para alzar mi vista, mis ojos buscaron los de Edward por alguna parte pero no lo encontraron. Mientras buscaba a mi novio un hombre se acerco a mí con una cálida sonrisa.

― Buenas tardes ¿es usted la señorita Swan?— pregunto con sus ojos ansiosos

― Si yo soy— respondí de inmediato

― Muy bien señorita, El señor Cullen la está esperando, sígame por favor— asentí despacio y con el mismo paso comencé a seguir al mesero. Caminamos por dos enormes salones hasta unas puertas de vidrio, cuando estas se abrieron dieron paso a un tercer y aun más espacioso salón, este tenía mesas decoradas con excelente gusto y adornos hermosos, mire hacia mis lados y en una de las mesas unos ojos verde intensos me observaban atentos, el salón estaba lo suficientemente vacio como para saber que ese era el aérea de reservados, Edward como siempre dando lo mejor en todo sentido, caminos hacia la mesa y el hombre que me miraba ansioso se levanto de su puesto a mi encuentro.

― Muchas gracias, Manolé— dijo y el hombre asintió retirándose, Edward estiro una de sus manos la cual sujete de inmediato, nos acercamos para fundirnos en un exquisito beso, sus labios de fuego fundieron los míos haciéndome perder la conciencia del lugar que visitábamos, sus manos acariciaron mis hombros para luego posarse en mi espalda

― Te he extrañado— confesé mientras separaba mis labios de los de él y sus manos suplían los besos con agradables caricias en mi rostro

― Y yo a ti, espero hayas descansado de mi persona porque pretendo retenerte mucho tiempo aquí— sonreí

― Te aseguro que nunca me había cansado, por mi estaría siempre contigo— juntamos nuestras frentes y soltamos el aire contenido, era tan fácil estar juntos ahora, los recuerdos duros del pasado parecían ser solo malos sueños

― Sentémonos porque muero de hambre, tengo algunas cosas que contarte.

― ¿cosas? ¿Qué tipo de cosas?— pregunte mientras me separaba de su cuerpo para tomar asiento.

― Llego el parte de matrimonio de Tanya y ya está confirmada la fecha de la boda.

― ¡ah que alegría! ¿y para cuando es?

― En menos de dos meses y se celebrara en Londres— apreté mis manos bajo la mesa, había olvidado que tendríamos que viajar, ya había decido que no me dejaría vencer contra Carlisle Cullen pero por ese momento había olvidado también a su otra familia, al igual que el padre existía una madre, una hermana y un cuñado con el que luchar.

― ¿ira tu familia cierto? Me refiero a tus padres y hermana

― Si— acepto desviando la mirada.

― ¿aun sigues enojado con ellos?— pregunte inmiscuyéndome en algo que aun no sabía si debía nombrar, mientras estábamos en Grecia Edward me había contado que su madre le había dicho a Carlisle Cullen lo referente a nuestra relación.

― Lamento no poder olvidar las cosas tan pronto pero lo que hizo mi madre fue una traición a mi confianza.

― Edward creo que…

― No Bella— dijo mirándome por primera vez desde hace mucho con ojos muy serios— creo que esta vez tendré que ser el mismo de antes, no puedo perdonar a mi madre y menos aun a mi padre, ellos nos causaron un gran daño que espero algún día pueda ser reparado. Aun no se me olvida la llamado que te hizo Carlisle cuando yo estaba en Londres.

― Debes aprender a perdonarlos Edward, no puedes seguir almacenando odios— entrecerré mis ojos y le devolví la intensidad de su mirada.

― Creo que este tema nunca lo podremos hablar sin discutir, no deseo hablar de mis padres Bella creo que es el último tema a tratar en este almuerzo— tomo mi mano y acaricio la palma con su pulgar— lo único que quería era verte, no perderé mi tiempo hablando de causas perdidas— una tierna sonrisa se desplego por sus labios.

― Mírame Edward Anthony Cullen— lo rete— este no es un tema zanjado, si algo he aprendido en todos estos meses estando a tu lado es a jamás dejar un tema a la mitad, no eres y jamás serás de ese tipo de personas espero que algún día persones a tu familia porque te aseguro que a mí ya se me olvido lo pasado.

Sus ojos me examinaron por un momento su expresión se torno un poco sorprendida pero con el pasar de los segundos se apago.

― Dos meses no cambiaran mi forma de pensar— dijo en un ultimátum con respecto al tema

― Sé que no sucederá así pero recuerda que en dos meses volverás a ver a tu familia y de alguna manera deberás comunicarte con ellos Edward, es inevitable

― Son dos largos meses— dijo haciendo alusión al tiempo que faltaba por viajar.

― Dos meses que se pasaran volando— contraataque.

Casi dos meses después…

― Buenos días Señor Cullen, Señorita Swan— saludo Patrick el piloto del jet de Edward

― Buenos días— respondimos al unisonó

― Espero tengamos un excelente vuelo el día de hoy— comento mientras caminábamos por los pasillos del área vip del aeropuerto.

― Yo también— le respondí sujetando la mano de Edward.

Como había previsto estos dos meses se habían pasado en un abrir y cerrar de ojos, debo decir que han sido maravillosos en casi todos los aspectos de mi vida, mi familia está mejor que nunca, mi padre y hermana están felices en compañía de Sue, Rosalie mi mejor amiga se había hecho novia de Emmett y eran tan felices como Edward y yo. La relación que habíamos forjado en este tiempo se sentía indestructible, el amor que nos regia era el sentimiento que nos ayudaba a fortalecer cada vez más los lazos que teníamos. Estábamos en el tiempo límite para el matrimonio de Tanya, solo faltaba una semana exacta para el gran compromiso y por petición de la novia viajábamos antes a Londres, ella me había pedido expresamente que fuera su invitada de honor en todas celebridades de esta semana yo un poco asombrada acepte con gusto. Mis manos sudaban, mis piernas temblaban de los nervios, este viaje tenia connotaciones diferentes, por una parte era el matrimonio de la prima y mejor amiga de Edward y por otro lado era mi primer encuentro con la distinguida familia Cullen ¿recibirían a una enfermera igual que a la hija de un primer ministro?, estaba segura que no, para Carlisle Cullen mi lugar debía de ser ocupado por la chica que intento meterle por los ojos a Edward.

En estos dos meses el hombre ni siquiera se había pronunciado en frente de Edward, cosa que me hacía pensar en alguna venganza peor, Aro vulturi había oficiado como representante de Carlisle en todas las reuniones de la empresa, Edward por su parte había tenido que soportar al mandado de su padre en muchas ocasiones. Mi vida laboral marchaba sobre ruedas, había conseguido turnos de medio día en el hospital que me facilitaban el estar con mi familia y mis demás quehaceres además de poder estar tiempo con Edward. Lo que más preocupaba era que Edward desde hace unas cuantas semanas, había comenzado a sentir molestias nuevamente, tenía dolores de cabeza pero mucho más leves que antes, eran acompañados también con mareos y nauseas. A pesar de sus reclamos y de su testarudez lo había llevado junto con Emmett a practicarse unos exámenes que por suerte dieron resultados positivos, Edward aun seguía bajo un constante estrés que le afectaba de la peor manera cada cierto tiempo. Cuando ya estábamos sentados en el jet mire su rostro y lucia pálido.

― Te sientes mal— susurre tocando su frente— ¿Edward estas bien?— pregunte viéndolo tan débil

― Algo así siento unas ganas terribles de vomitar, comí algo que me debe haber caído mal. Además tengo un dolor de cabeza que me está martillando el cerebro

― Demonios— susurre— te administrare unos medicamentos quédate quieto.

Saque mi maletín y prepare una jeringa con unos calmantes además de algo para las nauseas. Cuando el remedio estuvo en su organismo no paso mucho tiempo hasta que se quedo dormido, bese sus mejillas susurrándole "dulces sueños, amor mío" en su oreja, estaría durmiendo hasta que llegaros a Londres.

Londres… Londres, tenía mucho que pensar, estaba a solo unas cuantas horas de conocer a la familia de Edward ¿me odiaban por anticipado?, esperaba que no, si algo tenía que agradecerles a esa familia es el haber tenido un hijo con Edward, si el yo no sería nada y solo por eso ellos ya se habían ganado mi respeto y eterna gratitud.

martes, 2 de agosto de 2011

Vida: Dulce Inmortalidad

Capitulo Décimo octavo: Una razón más para desearme

Estos de las negruras repentinas estaban fastidiándome un montón, era desagradable volver a ser frágil una vez más mientras todos los que me rodeaban eran fuertes como un roble. Sentí a lo lejos un murmullo, era una voz dulce y melodiosa, cuando enfoque mi vista pude darme cuenta que era Alice, esta vez no había despertado me estaban despertando – Bella, despierta debes comer algo – me dijo mientras me ayudaba a sentar en la cama. Vi como me acerco una bandeja, que tenia un tazón de sangre, uno de leche y unos huevos revueltos. Era sorprendente como había cambiado mi dieta en cuestión de días. No era que me entusiasmarán los huevos pero el hambre me embargaba, así que comí sin chistar. Permanecimos en silencio mientras lo hacía.

- ¿Y Edward? Pregunté de repente.

- En la sala, con Carlisle… están evaluando llevarte a un hospital.

Cuando escuche la palabra hospital solté el cubierto de mi mano y la miré, Alice se acerco y tomo entre sus dedos el tenedor volviéndolo a levantar hasta mi boca.

- ¿Por qué? Dije desconcertada.

- Necesitas una transfusión, has perdido mucha sangre… aunque también podríamos ir con… pero su voz se apago.

- ¿con quién? Insistí. Pero ella solo me miró, pude ver la duda en sus ojos.

- Carlisle ha tratado por todos los medios de descubrir que sustancia te inyectaron pero sin el equipo adecuado es casi imposible analizar tu sangre y descubrir un remedio. Jasper y Emmett también han tratado de investigar por su cuenta, preguntando a nuestros contactos pero la verdad es que no han conseguido nada, nadie parece saber nada y al ritmo que tu cuerpo se esta deteriorando… no nos queda mucho tiempo antes que finalmente tú… su voz se apago.

- Muera.

Complete la frase que ella había dejado inconclusa. Asintió con su cabeza, quite la bandeja de mis piernas y comencé a levantarme, ella me ayudo para evitar que mi cuerpo cayera al suelo y me llevo hasta la sala. Edward se abalanzo sobre mí cuando me vio entrar en ella.

- Alice ¿Qué esas haciendo, te has vuelto loca?

Reprendió a su hermana pero yo lo detuve.

- Quiero ir con los Volturi.

Dije resuelta, si ellos habían sido los que me habían causado esto serían ellos los que lo resolverían.

- ¡Ellos no van a ayudarnos!.

Comenzó a decirme Edward

- Eso no lo sabes.

Discrepé insistiendo

- Tal vez si habláramos con esposa de Aro.

Interrumpió Carlisle

- Ellos la quieren como conejillo de indias.

Espetó Edward mirando a todos con evidente descontento. Tomé su mano y sonreí tratando de parecer calmada y resuelta.

- No tenemos alternativa… moriré de todos modos.

Le hice ver, el soltó mi mano y salio de la habitación.

Carlisle había hecho la llamada. La esposa de Aro había accedido a juntarse con él para hablar sobre la posibilidad de entregarme para tratar que él pudiera revertir el proceso, o al menos evitar que muriera. La reunión se realizaría en una zona alejada de donde estábamos a insistencia de Jasper, quién junto con Emmett lo acompañarían. Edward prefirió quedarse conmigo, por que estaba en desacuerdo de buscar ayuda en los Volturi.

Estábamos en la sala, mi mirada estaba absorta en la criatura que jugaba con Rosalie, era increíble la reacción que toda la familia Cullen estaba teniendo con aquel pequeño, todos parecían encantados con él y este parecía bastante cómodo con ellos. Esme estaba en la cocina preparando el biberón de nuestro pequeño huésped cuando de pronto me percaté que él se había llevado a la boca, en una distracción de Rosalie, un pequeño objeto, bastante pequeño que de seguro si no lo detenía se lo tragaría.

- ¡Edward no!

Grite sin reflexionar y me abalance sobre el niño, lo tomé en mi regazo y le quite de entre los dientes la pequeña pieza. Cuando me percaté de lo que había hecho, sentí la mirada de cuatro pares de ojos dorados evidentemente en estado de shock. Un par más que los otros estaban pidiéndome una explicación vehementemente.

- No sé su nombre y creó que tú tampoco, y considerando que me ha adoptado como su madre… y nosotros dos estamos casados… supongo que eso te convierte a ti en su padre… y a todos los hijos primogénitos les ponen el nombre del padre… entonces yo pensé que tal vez…

comencé a explicar pero a medida que mi explicación se enredaba más y carecía de lógica opte por callar.

El niño tenia una mano en su boca y con la otra me sujetaba mi cabello, con cierto recelo de su reacción vi como Edward se acerco hasta donde estábamos parados sin decirme nada y me sorprendió cuando con su mano quito de la frente del niño el mechón de cabello que estaba colgando sobre su rostro como lo hubiera hecho un padre cualquiera. Ese gesto me tranquilizo, mi esposo me devolvió una sonrisa inocente.

La reacción de Edward junior volvió a inquietarme, esté instantáneamente extendió sus manitas para que Edward lo tomará, mi corazón se contrajo por segunda vez. Yo no lo había visto interactuar con el pequeño desde que había vuelvo, por lo que no pude evitar sentir un sentimiento de aprehensión que se desvaneció por completo cuando él lo alzo y lo acomodo en su regazo, la escena me sobrecogió, Edward Junior se acomodo en el pecho de Edward como si nada, parecía no importarle o no notar el frío característico de su piel marmórea, en ese instante supe que mi esposo también lo había adoptado a él desde que había decidido traerlo consigo.

- Somos tías.

Chillo una emocionada Alice apretando el brazo de Rosalie, que puso sus ojos en blanco.

- Supongo que eso me convierte en abuela.

Dijo dulcemente Esme dándole el biberón a Edward. Contemple la escena extasiada, pero una pregunta vino a mi mente, ¿acaso sobreviviría lo suficiente para criar a mi recién adoptado hijo?

Las noticias que Carlisle y el resto habían traído no eran alentadoras, los Volturi y en especial Aro estaban buscándonos frenéticos y no precisamente para salvarme de una muerte segura. Les interesaba encontrarme para estudiar la reacción que había provocado el veneno en mí. La esposa se las había ingeniado para distraerlos pero francamente se estaban acabando los castillos donde buscar, así que tarde o temprano comenzarían la búsqueda en la ciudad, ella había confirmado a Carlisle que no era seguro tratar de tomar un avión, puesto que el aeropuerto era también un punto fijo de su constante vigilancia, por lo que las posibilidades de escapar eran nulas.

Habían transcurrido varios días desde que el veneno había entrado a mi cuerpo y aún permanecían los moretones y la fiebre, para Carlisle eso era confirmación que sea lo que hubieran utilizado había sido en una dosis concentrada. La esposa había ayudado a éste a conseguir equipo médico para poder hacerme una transfusión puesto que perdía sangre a montones, y se había comprometido también a conseguir los archivos de las investigaciones pero Aro mantenía todo con tal recelo que lo que había conseguido no era nada útil para ayudarme a detener lo que estaba sucediendo con mi cuerpo.

Estaba en el baño, el único lugar en el que podía tener un poco de privacidad sin que nadie estuviera pendiente de mí. Aunque sabía que Rosalie estaba afuera pues era su turno de vigilarme, al menos no tenía sus ojos sobre mí nunca. Estaba ahí contemplándome en el espejo, revisando el daño que estaba causando el veneno en mi cuerpo, cuando me percaté de algo inusual y raro.

Deslice mis manos por mi estomago hasta cerca de la ingle donde tenía un moretón bastante grande y del cual estaba completamente segura que no estaba ahí al menos el día anterior. Toque con la yema de mis dedos y no dolía, lo que era extraño. Volví a apretar y lo hice tantas veces para convencerme que no dolía cuando de pronto el moretón cambio de posición, salté del susto, este se había puesto en mi vientre, al medio de esté. Puse mi dedo índice sobre él y apreté fuertemente pero este desapareció de la misma forma en que había aparecido.

El golpe de la puerta me hizo volver a la realidad y baje de sopetón mi camisón ocultando mi cuerpo, vi el rostro de Rosalie mirarme como evaluando si algo me había pasado.

- ¿Te encuentras bien? Me pregunto

- Sí eso creo. Le respondí saliendo del baño.

Extrañamente, en los días venideros me sentía menos cansada, y los moretones estaban disminuyendo incluso mis horas de sueño habían disminuido, lo mismo que mi apetito por mi dieta humana, también parecía que recuperaba mis fuerzas y la fiebre definitivamente era menor, aunque aún persistía. Otra cosa que era una constante era aquel débil sonido en la mitad de mi pecho, aunque no era el sonido de un corazón normal latiendo, porque era irregular ese síntoma en particular no se podía olvidar.

Carlisle estaba obsesionado con su investigación, y yo me había transformado en su paciente estrella, corría y corría pruebas de toda índole y ese día no era la excepción estaba sentada en la cama y él tenia su estetoscopio en mi pecho, miraba su reloj contando los latidos, de pronto levanto su vista y comenzó a bajar su estetoscopio de posición, primero a mis pulmones, luego a un costado y me pregunté para que quería oír mi hígado hasta que llego a mi vientre y lo retiró de inmediato.

Se quedo pensando unos momentos pero nos interrumpió Edward Junior quien había entrado en la habitación llorando descontroladamente, vi a Edward entrar tras él.

- Se cayó y se golpeo las rodillas.

Me dijo pero cuando vio mi expresión de susto se defendió de inmediato

– pero no le paso nada

Me tranquilizo mientras yo lo tomaba en brazos. Lo acune y trate de hacerlo callar pero era imposible. Miré a Carlisle que seguía ensimismado.

- ¿Sucede algo?

Le pregunte mientras movía en mis brazos a mi pequeño hijo. Pero este no contestaba. De pronto se levanto y sus ojos reflejaron un haz de luz, como si hubiera encontrado la respuesta a una ecuación bastante difícil. Me quito al niño de los brazos y se lo entregó a Edward y me hizo sentarme en la cama, me extendió el brazo derecho y saco una jeringa, me dí cuenta de lo que quería, me extrajo sangre y salio raudo de la habitación. Edward y yo nos quedamos mirándonos sin entender mucho pero lo seguimos afuera.

Había montado gracias a la ayuda de Esposa y Cedric un minilaboratorio en la sala a un costado de la cocina, estaba ahí analizando mi sangre cuando de repente suspiro resignado.

- Era imposible. Dijo mientras miraba los resultados

- ¿Qué? Preguntamos al unísono Edward y yo.

- Nada… solo era una idea loca.

Contesto volviendo a mirar los resultados. De pronto le quite el papel y cuando vi el nombre del examen lo miré boquiabierta: Ganodotropina Coriónica Humana: resultado negativo. De pronto levante mi polera y ahí estaba el moretón en mi vientre, mire a Carlisle y corrí al baño tome un baso y luego volví.

- Hazlo de nuevo.

Le pedí entregando el recipiente. Edward nos miraba atontado, parecía no darse cuenta de algo demasiado evidente a esa altura. Tomo el papel que yo había dejado a un lado y lo sentí susurrar dejando a nuestro retoño en el suelo.

- Esto es imposible.

Le dijo a Carlisle quien lo ignoró mientras hacía nuevamente la prueba, los minutos se tornaron de pronto en una larga y tortuosa espera. De pronto la muestra de orina se torno azul, y retrocedí unos pasos con la mano en mi boca.

- Pero debió aparecer en la sangre. Reclamó un sorprendido Carlisle.

- No estoy muriendo… estoy embarazada.

Exclame mirando a Edward quien parecía no asimilar mis palabras.

viernes, 29 de julio de 2011

Cuidando tu Corazón

Hola Angeles!

Primero que nada espero que todas esten muy bieen :), muchaas graciaas por seguir las historias que no son de nuestra autoria, solamente a nosotras las autoras nos dan la posibilidad de publicarlaas, sin ellas y sin ustedes que las leen este blog no seguiria funcionando, graciaas hermosaaas :)

Hoy comenzaremos con la secuela de Corazón de Hierro, esta es una hermosaa historiaa, un poco corta pero estoy segurisima que les va a encantar como a mii.

Gracias a Tiwi Cullen por permitirnos publicarla :)

Espero que la disfruten y por fa dejenos sus comentarios para sabeer que les pareció :)

saluditooos!

Anitaa cullen :)

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Capitulo 1:

Vacaciones

La memoria a veces es selectiva, millones de veces he intentado recordar cosas de cuando era niña o de cuando hacia travesuras pero simplemente no aparecían en mi mente, los malos momentos siempre venían a mi cabeza pero rápidamente eran reemplazados por los buenos, este año ha sido uno de cambios, primero Carmen, después Edward y ahora… el futuro, uno que se ve de lo más prometedor y que por si fuera poco al parecer estar recién comenzando, de la mejor manera posible.

Si hablamos de recuerdos los que tengo con Edward siempre están conmigo, aun podía recordar con claridad lo que había pasado hace algunos días atrás, luego de volver de la hacienda de los Hale Edward me había llevado a mi casa para conocer a mi familia.

― ¿estás seguro de esto?— le pregunte cuando estábamos aun en el auto estacionado a las afueras de mi casa, James sacaba afanosamente las maletas y las entraba al recibidor

― Claro que si— me respondió con sus ojos brillantes, por más que lo miraba aun no podía creer que este hombre me amaba, tantas cosas habían pasado para llegar a este momento que ahora que lo vivíamos me era difícil creer que toda la felicidad que teníamos— sabes que estamos comenzando una vida juntos, novia mía— dijo en un tono que me hizo estremecer, sus manos se fueron a mis mejillas y me atrajeron hacia su cara para besarme, solo fue un roce pero que significo el despertar de mi cuerpo.

― Me haces delirar— acepte mientras él mordisqueaba uno de mis labios

― Ese es el punto, recuerda que aun me debes un viaje Bella— paso su boca hacia la mejilla para seguir una trayectoria hacia mi oreja

― Si sigues así juro que te hare el amor enfrente de mi casa.

― Por mi no hay problema, ya inauguramos la cocina… la calle será la siguiente— rió sobre mi boca

― Vamos antes de que comenta una locura— dije apretando mis puños y controlando el deseo que tenia de él.

La reacción de mi padre había sido primero de sorpresa y luego de incertidumbre, era la primera vez que llevaba un novio a mi casa, no era el primero en mi vida pero si el primero oficial, Edward estaba dando un paso gigante y creo estar preparada para hacer frente a todo esto, ¿Cómo sería nuestra vida de ahora en adelante?

― ¿novio?— había preguntado Kate y papá al mismo tiempo, ambos tenían diferentes expresiones en su cara, mire de reojo y Rosalie estaba apoyada en la barandilla de la escalera con una gran sonrisa en su cara

― Si— acepte ruborizándome un poco— Edward y yo somos novios papá, de hecho lo traje a casa porque él quería conocerte.

― ¡Dios mío!— grito mi padre llevándose las manos a la cara— ¿estás embarazada?— pregunto haciéndome sonrojar furiosamente, Edward soltó una risa al igual que todos los demás, mi padre me examino de pies a cabeza y detuvo su escrutinio en mi vientre

― ¡claro que no papá!— había gritado, mis manos habrían cubierto mi vientre de la repentina exposición, Edward me miro y soltó una carcajada aun mas sonora

― No, lamentablemente esa no es la razón de que yo esté aquí— dijo Edward con voz solemne pero aun con una cuota de humor en sus palabras— aunque no sería algo terrible para contarle que tendremos un hijo, cuando pase creo que será todo lo contrario— afirmo, sus palabras me hiciera acelerar el ritmo de mi corazón

― Bien, entonces ¿es por amor?— preguntó enarcando una ceja

― Si papá— le dije y sentí mis mejillas arder

― Es por amor— continuo Edward.

Lo demás habría sido pan comido, mi papá aun seguía mirando mi rostro como buscando alguna prueba de lo que decía era verdad, incluso ha dicho que tengo el semblante diferente, lamentablemente son imaginaciones suyas ya que la naturaleza me hizo ver que solo eran ideas locas de su cabeza.

― Señorita Swan— me llamo la voz de una mujer, estaba recostada tomando el cálido sol de la mañana

― Hola Anthea— salude cariñosamente a la ama de llaves de la casa

― Venía a preguntarle si necesitaba algo— la mire, tenía esa amable y hermosa sonrisa que tanto me gustaba. Sus ojos eran tan azules como el mar que había observado tantas veces pero su cabello con el paso del tiempo se había tornado blanquecino.

― No muchas gracias, esperare a Edward para almorzar.

― Si señorita— la mujer me hizo una reverencia y se retiro.

Hacía ya dos semanas que estábamos en la isla de Santorini en Grecia y sabia que solo me quedaba una noche pero estaba feliz, este tiempo que pasamos solos sentí a Edward más cerca que nunca, con solo escuchar un Te Amo de sus labios me hacía saber que todo lo que pasamos valió la pena. Como una bendición del cielo no habíamos recibido llamadas de su padre en este tiempo, al parecer y por lo poco que me conto Edward él había desistido en sus intentos de alejarme de él pero como mujer inteligente y previsora que era, sabia de sobra que si algún día nos veíamos él no se cansaría hasta sacarme de la vida de su hijo.

La brisa del mar era suave y acariciaba todo mi cuerpo, mire hacia el cielo y las nubes parecían ser algo que aquí no se veía nunca, el sol y el verano eran una constante. A pesar de olvidar lo que paso en el pasado aun siento recelo por Carlisle Cullen, Edward me dice que no debo preocuparme y que este tranquila pero mi corazón me dice que él es más que un padre defendiendo a su hijo, es un hombre peleando una guerra sin sentido.

― Hola mi amor— la voz ronca y ya tan conocida me hizo sobresaltar, me gire de la silla y Edward estaba parado a unos cuantos pasos de ella mirándome atentamente— perdón por demorar pero Will quería hablarme de unas cosas y se extendió bastante— me dijo con expresión de disculpa, camine desde la silla hacia su encuentro, a pesar de todo sonreí, si se trataba de mi Cupido personal no podría jamás reclamar nada, Will era una parte importante de nuestras vidas y eso nunca lo olvidaría.

― Si fue Will, no me importa— llegue a su encuentro y sus manos pasaron por mi cintura pegándome a su cuerpo. Cerré mis ojos y aspire su exquisita fragancia, me envolví en las sensaciones que su solo aroma despertaba, mi cuerpo por otra parte tuvo una reacción que esperaba, me estremecí por completo sintiendo sus manos sobre mi piel.

― Te amo tanto— confeso haciéndome gemir por la alegría, pase mis manos por su cuello y lo pegue a mí, mis labios buscaron su boca para devorar los carnosos labios que tanto me gustaban, lo amaba tanto que mi corazón sufría al no tenerlo conmigo.

― Y yo a ti— respondí con mi pecho abierto para que el entrara, en estos días nos habíamos amado sin ataduras ni complejos, éramos solo él y yo, esperaba que siguiéramos siendo lo mismo por mucho tiempo.

― No sabes cuánto te extrañe bella mía, como siempre Will quería saber como estábamos y nuevamente se ofreció para venir desde chicago a servirnos— reí fuertemente

― Dios, Will no se cansa, ¿le dijiste que Athea estaba atendiéndonos excelente?

― ¡claro! Pero como siempre el viejo Will dijo que no todos sabían cómo atenderme y que solo él estaba calificado

― ¡esta celoso!— dije riéndome, Edward me observó con adoración, ¡como amaba sus miradas!

― Amo cuando te ríes ¿sabes?, es un festín para mis ojos— se acerco y poso sus labios en mi oreja, lamio el lóbulo y comenzó a mordisquear la carne que allí se extendía

― Si haces eso reír no es precisamente lo que hare— solté un gemido

― Dios Bella, ¿saldremos algún día de nuestra cama?— pregunto con sus ojos oscuros.

― Si de mi depende estaría siempre a tu lado

― ¡ah! Qué bueno que tocas ese tema— se separo de mi, tomo mi mano y me condujo hacia el interior de la casa, el cambio de actitud fue repentino Edward parecía haber recordado algo bastante importante.

Si el exterior era impresionante el interior no se quedaba atrás. La casa de Edward estaba situada en una de las colinas de Santorini, tenía un enorme patio con vista hacia toda la isla, una piscina hermosa y flores y arboles por doquier. El interior de la casa era como un chalet, tenía todas las comodidades existentes en el mundo, muy al estilo de Edward aquí no faltaba nada, podría quedarme para siempre con él.

― ¿a qué te refieres?

― En estas dos semanas hemos hecho de todo menos hablar de nuestro futuro— tomo mis manos y nos sentó en uno de los enormes sofás

― No entiendo, ¿no estamos bien así?— pregunte con genuina curiosidad

― ¿bien?— pregunto enarcando una ceja— no es la palabra que yo ocuparía para estas maravillosas semanas pero creo que debemos hablar de nuestras vidas, he tenido suerte de ya no tener más crisis y de que mi salud ha mejorado considerablemente

― Eso es porque no has trabajado— y por Dios que me había costado conseguirlo, tuve que armarme de todos mis encantos femeninos para tenerlo descansando, sus intentos por trabajar no pasaron del segundo día.

― Si se que tenias razón, al igual que Emmett pero me refiero a que a pesar de que ya no tenga crisis quiero que sigas a mi lado Bella, no quiero que vuelvas a trabajar en un hospital

― ¿Qué?— pregunte desconcertada— ¿me estás diciendo que no quieres que vuelva a trabajar? ¡Estás loco!— le dije alzando las manos melodramáticamente— no creo que estés hablando enserio ¿oh si?

― Créeme que jamás digo las cosas por decirlas, no quiero que vuelvas a trabajar Bella, no es necesario

― Edward— suspire e intente calmar como fuera mis nervios, no habíamos tocado estos temas antes y ya sabía porque, él tenía claro que yo me opondría terminantemente y acabaríamos en discusión— te agradezco infinitamente el ofrecimiento pero debo decirte que no, tú mejor que nadie sabes cómo amo mi trabajo y que jamás he pensado en dejar de trabajar, además tengo cuentas y facturas que pagar, no me quiero atrasar por ejemplo en los pagos de la casa, recuerda que la he rentado hace poco y no deseo tener problemas con los dueños— Edward me miro unos momentos y la expresión de su cara cambio, una sonrisa poderosa apareció en sus labios, me miro y acaricio mi mejilla

― Tontita— dijo con todo cariñoso— Pero las cosas son diferentes ahora— menciono con algo de diversión en su voz, el tono me molesto un poco, para mi esto era bastante serio

― Para mí no, yo sigo siendo el sostén de mi casa y además tengo las ganas para seguir adelante, no dejare de trabajar

― Bella no te ofendas pero tú sabes mejor que nadie que puedo mantenerlos, a todos. No necesitas volver a trabajar, además como ya no tienes ninguna amenazada puedes disfrutar a tu familia a tus anchas, no tienes necesidad de matarte trabajando.

¡Maldita sea!, le había dado a mi punto débil. Es verdad que ahora Carmen ya no era una amenaza, podíamos estar tranquilos y vivir en paz, también es obvio que ya no necesitaba matarme trabajando porque con el dinero que ganaba antes nos alcanzaba para vivir el problema es que la maldita de Carmen siempre nos robaba nuestros ingresos. Edward me miro esperando mi respuesta, en este tiempo había aprendido a leer sus ojos, después de confesarme su amor parece que la última barrera que nos separaba había desaparecido con todo lo demás, ahora él era un libro abierto para mí.

― Sabes que tengo razón pero no te presionaré bella mía— dijo con un suave tono de voz— mañana cuando regresemos a Chicago arreglaremos todo lo demás, por mientras disfrutemos del tiempo que tenemos en soledad ¿te parece?

― Claro que si Edward— suspire— claro que sí.

No me importaba donde ni como fuera, no estaba preocupada si teníamos o no, lo único que me interesaba era estar a su lado porque él me hacia feliz y eso no lo cambiaría por nada, en mi vida pude muy pocas veces para experimentar la felicidad pero ahora aquella parecía estar más presente que nunca en mi vida porque todos los días al lado de mi novio eran así, felices, daba gracias al cielo por el mejor regalo del mundo, el amor de Edward. Él extendió sus brazos y me acerque feliz, mi cabeza se recostó sobre su tibio pecho dándome el calor y la seguridad que siempre había anhelado.

― ¿Qué crees que pase cuando volvamos a Chicago?— pregunte llevando mis ojos a la inmensidad

― ¿a qué te refieres? ¿a nosotros?— su cabeza se ladeo buscando mi mirada pero esta aun seguía perdida

― Si…— suspire— no, en realidad con todo ¿Qué pasara cuando volvamos a ver a tu familia? Porque me imagino que algún día los veremos ¿cierto?— levante la vista y los ojos de Edward acompañaban a los míos, su vista estaba fija en un punto

― Si, por desgracia será muy pronto

― ¿pronto?

― Sí, mi prima Tanya se casa en unos cuantos meses y no puedo faltar, ella es como una hermana para mí— sonrió— además Tanya está loca por conocerte

― ¿a mí?— enarque una ceja señalando mi pecho

― Si, ella quiere conocer a la mujer que me robo el corazón, que calentó mi sangre y me devolvió la vida— sonreí— ella está feliz de que nosotros estemos juntos

― ¿le contaste de nuestra relación?

― Si, le hable sobre ti cuando estuve en Londres

― ¿Cuándo estuviste en Londres?— volví a preguntar, si había salido de viaje era cuando yo estuve lejos de él.

― El viaje que realice cuando tu y yo estábamos juntos, esa noche mi padre había tenido un pre infarto y Alice, mi hermana, me pidió que lo fuera a ver— contuve el aliento, la razón por la que Edward se fue de mi lado ese día era porque su papá lo necesitaba, a pesar de todo Carlisle Cullen es su padre y el no podía abandonarlo, me sentí como una vil estúpida, el no se quería alejar de mi…

― Dios Edward…— susurre desconcertada— entonces tú…

― Si Bella— acaricio mi mejilla— yo nunca quise irme ese día y créeme que si no hubiera partido te habría confrontado nuevamente para que me dijeras lo que sentías.

― Yo te amaba Edward, yo te ame siempre— respondí presa del repentino miedo

― Lo sé mi amor, lo sé pero déjame decirte que el día que me lo confesaste me pillo tan de sorpresa que no supe cómo responder, yo me di cuenta de ello cuando pensé que te perdía, ahí supe que te amaba y que no soportaría estar lejos de ti, por eso cuando tú me lo negaste me heriste en lo más profundo y nuevamente escondí mi corazón para ti, no podía permitir que me dañaran nuevamente, tu jamás has tanteado el poder que tienes sobre mí, es increíble el dolor que podría causar una palabra de tu boca— sus dedos rozaron mis labios pero el efecto que produjo fue dolor, saber que el siempre me había amado y que por una falta de comunicación se había originado todo me hacía sentirme tonta y poco comprensiva

― Prométeme algo— exigí con ansia— prométeme que jamás nos guardaremos algo Edward, que la comunicación no faltara entre nosotros.

― Lo prometo Bella, de eso no lo dudes— acaricio mi mejilla. Por un momento nos quedamos en silencio solo mirándonos, de pronto las dudas comenzaron a resurgir en mi mente, tantas preguntas que necesitaban ser contestadas, este era el momento preciso para saber todas las respuestas.

― Edward yo…— comencé con nerviosismo, me daba pánico saber que todo lo que nos paso podría haberse evitado, mis manos comenzaron a temblar y él se dio cuenta de mi estado

― ¿Qué sucede?— pregunto pasando sus brazos por mi espalda pegándome más a su cuerpo

― Hay tantas cosas que saber, tanto que quiero preguntar— la confusión se expresaba en cada parte de mi cuerpo, Edward observo mi expresión y sonrió, se acerco a mi frente y la beso

― Tranquila mi amor, te aseguro que responderé cada una de tus dudas pero no tengas miedo porque pase lo que pase nunca me alejare de ti ni de tu corazón, estamos unidos Bella, unidos por este inmenso amor— por un momento todas las dudas o preguntas se disiparon y solo quedo él, su amor y nuestro futuro.

― Te amo Edward Anthony Cullen, te amo como jamás pensé en amar a alguien— ambos sonreímos y nos besamos con la misma pasión de siempre pero que cada vez se hacía mayor, el tenerlo solo para mí y poder disfrutar de su compañía era algo que no cambiaria con nada.

― Sabes lo que me gustaría ahora— dijo besando mis labio suavemente, sus dedos se fundieron con la piel de mi cintura y supe de inmediato. Sin necesitar una invitación me senté ahorcadas sobre él, estaba solo con un bikini de color negro— he querido quitarte ese maldito bikini todo este tiempo.

― Entonces hazlo— lo rete con una sonrisa, sus manos se adhirieron mas fuerte a mi piel y con una enorme sonrisa me cargo en sus brazos, cruce mis piernas por su cintura pegando mis caderas a él, mi boca se fue de la de él hacia su cuello, lamí la exquisita piel y mordisquee cuanto pude

― ¡demonios!— gimió mientras avanzábamos por los pasillos, cruzo una enorme puerta blanca y la cerro, ya estábamos en nuestra habitación— no aguanto, me vuelves loco Bella— susurro bajándome encima de la cama y tocando mi cuerpo

― Edward— gemí fuerte al sentir sus poderosas manos sobre mi piel, se acerco a mí y desato el bikini que traía, con sus dientes arranco las telas y se fundió en mis pechos, sus dientes mordisquearon mis pezones mientras una de sus manos iba retirando las bragas. Me estremecí cuando mi centro quedo expuesto a sus caricias, sus dedos buscaron mi botón de placer y dedicaron sus movimientos a complacer mis deseos— ¡Edward!, Athea escuchara— dije entrecortadamente, mis gemidos eran tan fuertes y desesperados que mi desahogué mi frustración por no tenerlo en todo mi cuerpo, arquee mi espalda en reiteradas ocasiones para así prolongar las deliciosas caricias.

― No lo creo— hablo sobre mi pecho, paso su lengua rápidamente por él y levanto su cabeza para mirarme con sus ennegrecida vista— la mande al mercado con una enorme lista, estará afuera por lo menos una hora— sonrió maliciosamente

― Dios mío— gemí— entonces ahora es mi turno— nos hice girar sobre la cama, mis manos ya expertas en complacerlo rápidamente se deshicieron de toda la ropa, acaricie con una enorme sonría el torneado cuerpo de mi novio, su torso era para perderse en cada parte de él, pase mis dedos tranzando las líneas de su abdomen, bordee con mis yemas la orilla de su pantalón, me deshice del cinturón y de todo lo demás, mis ojos se ensancharon complacidos al ver que mi hombre ya estaba listo para mi, su erección estaba dura.

― ¿en qué piensas bella mía?— pregunto observándome con una lasciva sonrisa

― En lo mucho que puedo hacer contigo mi amor— suavemente arranque sus bóxers, tome con mis ansiosas manos el objeto de mi deseo, acaricie su miembro suavemente, Edward rápidamente comenzó a gemir y a sentir el placer de mis caricias, apure el movimiento hasta que lo vi completamente rendido, sus manos se sujetaban fuertemente al albino edredón y su boca se entreabría constantemente para soltar sonidos cada vez más desconcertantes y excitantes.

― Dios Bella, Bella…— decía constantemente, a mis manos agregue mi lengua, sentí su cuerpo convulsionar de placer al lamer la punta de su miembro, pronto toda su extensión estaba siendo lamida por mi— ¡Bella!— grito, su erección palpitaba en mi mano sentía sus latidos dentro de mí y ansiaba tenerlo completamente en mi cuerpo.

Deje las caricias y me senté encima de el deseosa de que me hiciera el amor, roce su erección con mi centro, la descargas de energía que irradiaban nuestros cuerpos se podían sentir en cualquier parte, su piel vibraba en contacto con la mía. Edward reacciono y sin previo aviso se introdujo de un tirón en mi cuerpo, mi espalda se arqueo completamente y un jadeo de placer salió de mis labios.

― Así que te gusta torturarme ¿verdad?— dijo mientras yo cabalgaba arriba de él, cerré mis ojos y disfruté de la sensación, las manos de mi amado se ceñían con fuerza en mis caderas ayudándome con la penetración. Sus manos me giraron haciéndome caer en la cama, mi cabello se esparció por el edredón haciéndolo ver aun mas chocolate— me encanta tenerte así mi amor, tan hermosa entre mis brazos, siempre he disfrutado este momento, te amo— susurro antes de besarme, su cuerpo comenzó a moverse nuevamente dentro de mí, el vaivén era lento y me hacia perdurar aun mas placer. Edward me hacía el amor como siempre había soñado, me envolvía en tantos sentimientos que me perdía dentro de su cuerpo. Pronto el ritmo comenzó a subir hasta que se hizo frenético, las embestidas de su miembro me llevaron a la locura, sentía el orgasmo con la punta de mis dedos

― ¡Edward!— grite presa del deseo, pase mis piernas por sus caderas y lo pegue aun mas a mí, eso hizo que la penetración fuera aun más profunda, ambos gemimos al sentir lo que provoco el movimiento, mi lengua se fue a sus labios y no paso mucho tiempo antes de que las paredes de mi centro se estrecharan y el cuerpo de Edward sucumbiera al inminente orgasmo que se desataba, ambos tacamos el cielo al mismo tiempo, una vez mas era su mujer y estaba feliz de serlo

Nuestras respiraciones fueron erráticas por muchos minutos, ambos nos quedamos observándonos, nuestras manos acariciaban la piel de otro denotando todo el sentimiento que había en una unión como esta. Sentía que nuestros encuentros siempre habían sido igual por lo tanto nunca había sido sexo ahora que lo podía ver con claridad me daba cuenta que Edward me había amado desde el principio y me sentía aun más feliz al saber que siempre fue mío.

― Me encantaría quedarme una temporada aquí— dijo después de un momento, yo sonreí y asentí, sentía exactamente lo mismo

― Yo igual— le dije y bese su mejilla— es una pena que ya tengamos que partir, en chicago nos espera la realidad

― Pero es una grandiosa realidad— acepto con sus ojos en mi— de ahora en adelante ya todo mejorara eso tenlo por seguro— sonrió confiado.

― Lo sé amor, lo sé— pase mi brazo por su abdomen y apoye mi cabeza en el.

No paso mucho tiempo antes de que los dos nos quedáramos profundamente dormidos. La brisa helada fue la que me despertó, mire a mi alrededor y aun era de día, ¿Cuánto habría dormido?, Edward no estaba en la habitación y mi cuerpo se cubría con una sábana blanca, la ventana de la recamara estaba abierta y las cortinas se agitaban con el viento. Me puse un vestido de playa blanco y ate mi pelo en una coleta, descalza salí de la habitación y me encontré a Athea acarreando bolsas

― ¿Qué haces Athea?— le dije levantando unos cuantos paquetes del suelo y llevándolos a la cocina

― Señorita, lamento molestarla, no se preocupe yo lo llevare— me dijo e intento quitarme las bolsas

― Claro que no, yo te ayudo— respondí y camine a la cocina— ¿sabes donde está el señor?

― No lo he visto pero lo sentí en el despacho así que debe estar ocupado

― Bien— mire el reloj y eran las tres de la tarde— almorzaremos en rato así que no te apresures

― Si señorita— tome los demás paquetes y los lleve a la cocina, cuando ya todo estuvo listo me encamine hacia el despacho, desde afuera sentía la voz de Edward, toque suavemente y pase.

El estaba apoyado en una de las esquinas con el teléfono en la mano, su cuerpo estaba cubierto solo con un pantalón blanco, su torso parecía brillar a la luz del sol mediterráneo. Sus ojos buscaron los míos y sonrió.

― Si Tanya yo también estoy feliz, aquí esta Bella… espera te pondré en alta voz— camino hacia el escritorio y puso el teléfono en el pedestal, apretó unos botones haciendo que la comunicación fuera escuchada por los dos— bien, ahora habla— extendió su mano requiriendo mi presencia, se sentó en el cómodo sillón y yo me acomode sobre sus piernas, pase mis manos por su cuello esperando a que su prima hablara

― Hola Bella— saludo una cálida voz— mi nombre es Tanya Denali y soy la prima más linda de Edward— ambos sonreímos el negó con su cabeza.

― Hola Tanya, que gusto es hablar contigo, soy Bella Swan, encantada de conocerte

― Y yo estoy eufórica por verte, menos mal que le pusiste algo de calor a este iceberg que tengo por primo— rio— si te contara todas las veces que intente arrastrarlo al mal camino para que probara la vida.

― Gracias por dejarme en vergüenza— dijo él con sus mejillas sonrojadas

― No te avergüences Edward, ¡demonios! Casi se me olvida— dijo de repente— Bella estas cordialmente invitada a mi matrimonio que se realizara en menos de dos meses, Edward y tu deberán pasar una semana aquí ya que son unas fiestas largas, tradición familiar de mi amado novio— comento divertida

― El novio de Tanya es escocés por lo que son muy tradicionalista y tienen un sinfín de actividades antes del matrimonio— me susurro Edward al oído, en la posición que estábamos y con lo que había sucedido hace algunas horas no me sentía muy capaz de resistirme a la caricia que era su voz.

― Entonces, espero que puedas venir Bella, quiero conocerte, además déjame ser la primera en darte la bienvenida a la loca y desquiciada familia Cullen, te quedaste con lo mejor de ella y me alegro demasiado, al fin este hombre tendrá un poco de sexo en su vida.

― ¡tanya!— la reprendió Edward— evócate al tema del matrimonio— le pidió con voz cauta que sonaba mas a una amenaza

― ¡ya! Bien… entonces estas invitada, espero puedas venir y horrarme con tu compañía, si no vienes te aseguro que iré por ti, lo único que deseo es verte.

― Gracias por la bienvenida Tanya— sabia que sería lo más familiar que recibía considerando que la familia de Edward no quería nuestra relación— espero conocerte pronto y te aseguro que estaré allí ese día.

― ¡bien! Ahora Edward… le haces algo a Bella y provocas que ella no venga ¡te juro que no te dejo entrar a la iglesia!— amenazo y yo reí

― ¡vamos Tanya! Sabes que no hare nada, si lo único que quiero es que ella se quede a mi lado— tomo mi mentón y me beso.

― Mas te vale Cullen, si no date por muerto— todos reímos— bien, la invitación esta echa, pronto les llegara el parte a su casa, bueno ha sido un placer hablarles perdón por molestar en su anticipada luna de miel, los quiero y espero verlos

― Y nosotros a ti Tanya, cuídate y nos estaremos comunicando

― Está bien, Adiós Bella y espero conocerte pronto

― Lo mismo digo, cuídate

― Y ustedes igual, adiós

― Adiós—

Sonó el tono, apreté el botón para sacar el altavoz y la habitación se sumió en un silencio, mire a Edward y él me miraba atentamente.

― Tanya desde que le conté que existías en mi vida ha querido conocerte, así que no te sorprendas con su recibimiento

― ¿Qué es eso de sexo en tu vida?— solté sin más, la pregunta vino con tanta fuerza a mi mente como las ganas de saber su respuesta, Edward me observo y sus mejillas nuevamente se tornaron rosáceas, algo que no conocía en él y me pareció encantador— pensé que lo que menos faltaba en tu vida antes de conocerme era el sexo y el dinero— el me observo por unos momentos más para luego suspirar largamente.

― No Bella, antes de conocerte yo no sabía lo que era hacer el amor con alguien y el sexo pasó a ser algo común por lo que perdió el encanto para mí. Debo confesar que yo ya no sentía deseos por las mujeres, mi libido parecía dormido, mi hambre sexual estaba congelada junto con todo lo demás— mis ojos lentamente se comenzaron a agrandar

― Eso quiere decir… quiere decir que yo…— tartamudee

― Si, tu despertaste mis bajos instintos e hiciste de mi lo que soy ahora, tu eres la razón por la que descubrí nuevamente el deseo y la pasión.

― No lo puedo creer…— susurre atónita

― Créelo, antes de que llegaras a mi vida nadie hacia lo que tu provocaste en tan solo un roce Bella, estaba loco por ti, eufórico por algún contacto… fue tanta mi desesperación por ti que se vio reflejada en la primera vez que hicimos el amor, era un torrente intenso de confusión. Mis instintos salieron a la luz y despertaron con más fuerza que nunca, sentí por primera vez un deseo irrefrenable por una mujer y solamente tú provocaste ese sentimiento bella mía.

― Edward ósea que…

― Si, eres tú la razón, siempre fuiste tú Bella, siempre desee estar contigo desde el primer momento que te vi sentí la conexión, la intensidad de tus ojos y la electricidad de tu piel me llamaban y me hacían perderme en ellas.

Por un momento intente procesar la información pero por ahora mi mente recordaba todas las veces que Edward me tomo con tanta ansia, esa era la razón del deseo insaciable que tenía cuando hacíamos el amor, ahora podía entender que no era el sexo lo que el ansiaba, era yo, solamente yo. Nuevamente un sentimiento abrumador me embargo, me abrace a su cuello y acaricie el cobrizo cabello.

― Ahora que ya lo sabes, entiendes lo que significas para mi, eres todo… mi amor, mi pasión, mi deseo, mi cuerpo y también mi corazón… todo Bella, eres todo.

― Edward— susurre y me pegue a sus labios, lo bese ansiosa, deseando que el calor de mi abrazo nos hiciera fundir nuestros cuerpos y ser solo uno, ahora más que nunca sentía deseos de quedarme toda la vida con él, de ser uno para siempre y vivir felices toda la eternidad.

― Cuando volvamos a Chicago me será imposible dormir alejado de ti, mi habitación es un hielo sin ti.

― Lo sé mi amor pero prometo quedarme contigo todo lo que pueda.

― Tranquila que encontraremos los momentos para estar juntos, el trabajar menos es una brillante opción Bella y créeme que la considerare— sonreí abiertamente

― Gracias, ahora nos queda ir a Londres y conocer a tu familia— de pronto le tome el peso a mis propias palabras, conocer a su familia… conocer a sus padres… conocer a Carlisle Cullen— veremos… a tu padre ¿cierto?— el cuerpo de Edward se tenso

― Si— me dijo y acaricio mi mejilla— pero prometo que no volverá a molestarte Bella, el no se podrá acercar a ti.

Por un momento pensé en sus palabras… Edward estaría bajo una constante vigilancia cosa que molestaría a mas de alguno, si Carlisle Cullen no me aceptaba era únicamente porque no me conocía y no tenía idea de quién era yo, si tenía la oportunidad de viajar a Londres y conocerlo haría exactamente lo contrario.

― No, Edward— respondí decidida— hare exactamente lo contrario, no me alejare de tu padre solo porque no me quiera, si viajamos el me tendrá que conocer, sabrá realmente quien es Bella Swan, la novia de su hijo.

Estaba decidido, si pude con el corazón de hierro de Edward estaba segura de poder con el de Carlisle Cullen, no me dejare amedrentar y hare lo que esté en mis manos para limar las invisibles asperezas que hemos creado, el no podrá odiarme por siempre y yo me encargare que su odio se convierta en un sentimiento que nos contagie a todos

Su corazón tendrá que ceder…

jueves, 28 de julio de 2011

Muñequita

CAPÍTULO IX.-

BELLA POV

Estaba destrozada, nunca me había sentido tan poca cosa ni usada tan vilmente, ni siquiera cuando estuve en las garras del degenerado, Edward jugó con maestría y me derrotó, pero sólo por el momento, entre la humillación, la rabia y la tristeza iba naciendo en mi una vena de superación, de no dejarme vencer nuevamente, sentía una tormenta que iba creciendo dentro de mi y que pronto estallaría, quizás era la adrenalina que sentía al poder defenderme aunque fuera con los puños, pero no podía estar segura, es cierto que la pena en mi predominaba, pero como dije algo estaba despertando en mi interior, como si despertara de un largo letargo.

Seth me acompañaba silencioso, a rato me miraba de reojo, se que quería preguntar muchas cosas, pero no se daba el valor para hacerlo, nos montamos en su coche y nos dirigimos hacia la Push, necesitaba conversar con Paul y Seth en privado, era muy duro tener que responder a las preguntas que seguramente me harían, pero eran mis amigos y ya era hora de que empezara a confiar en ellos, algo dentro de mi me decía que ellos nunca me traicionarían, bueno eso estaba por verse, ya que no era nada fácil cargar con mi secreto, era una carga pesada que no cualquiera quisiera llevar, por supuesto no les pediría que me ayudaran, ya nadie podía hacerlo, sólo necesitaba sentirme querida, que me consolaran en este momento tan desastroso.

Después de golpear al hijo de puta de Edward había contenido las lágrimas, no quería volver a sentirme tan vulnerable, pero cuando mi mirada se encontró con la de Paul las traicioneras lágrimas se derramaron sin que pudiera controlarlas, él me abrazaba con fuerza y me besaba el tope de la cabeza como si fuera una niña pequeña, se que él así me veía, como su princesita como él mismo me llamaba.

Nos encerramos los tres a conversar, primero Seth tuvo que relatar lo ocurrido con Edward, ya que Paul exigía saber por qué me encontraba en este estado, cuando supo lo que Edward me había hecho, gritó, pataleó, golpeó las paredes rompiéndose los nudillos y finalmente tras dejarse caer al suelo, lloró, su llanto era desgarrador que me abalancé a sus brazos y lo acuné como si los papeles estuvieran invertidos y la humillación y la traición la hubiera sufrido él y yo lo consolaba. Era en excelente amigo, sufría por mi al igual que Seth, sólo que mi otro amigo trataba de controlarse, era más pacífico y su pena por mi la guardaba en su interior, Paul era, bueno, era más, por alguna manera de decirlo más animal, se dejaba llevar por su carácter fuerte y dominante y al mismo tiempo recibía con los brazos abiertos el dolor que sentían sus seres queridos, en este caso yo, hace tiempo que había descubierto esa parte de su personalidad, quizás por eso es que era mi amigo favorito, era después de James la persona más noble y desinteresada que había conocido, lástima que nunca podría enamorarme de él como él de mi, siempre seríamos como hermanos.

Después que se calmó, pidió disculpas por su comportamiento, pero él no tenía por que disculparse, pero insistió que él debería ser mi apoyo y no yo el de él.

Cuando nos pudimos calmar un poco insistió en que le aclarara los motivos de Edward para hacerme daño, yo no entendía muy bien todavía ese asunto, por lo que me limité a decirle lo que sabía, mi verdadero nombre, que Edward me acusaba de ser amante de su padre, que se había acercada a mi con el fin de hacerme justamente lo que me hizo, me dolía tanto recordar lo que pocas horas atrás había ocurrido, pero me armé de fuerza, total lo que les revelaría a continuación era más complicado y difícil de digerir.

Les conté todo, mis orígenes, mi pasión por la música, mis antiguos amigos, le conté todo sobre James y la forma en que siempre me protegió, incluso hasta dar su vida por mi, la forma en que me secuestraron, cuando desperté desorientada en esa habitación inmensa que parecía la casa de una muñeca, les dije todo sobre el secuestrador y lo que me hizo en esos tres meses que me tuvo atrapada, la veces que me golpeó, las veces que quebró mi carácter para conseguir sus propósitos, la manera en que me llamaba como si yo fuera de su propiedad, de cómo mató a mis padres y hermano para lograr someterme a su voluntad hasta convertirme en la persona que soy ahora una cobarde que huye de los problemas en vez de enfrentarlos, la chica temerosa de mostrar su cuerpo por miedo, la chica maleable en la que me convirtió, sin personalidad, sin un ápice de amor propio, la manera en que mató a James en ese bosque de mierda que aún me persigue en sueños, la forma en que terminó de destruirme cuando trató de cazarme nuevamente en ese bosque y lo que tuve que hacer para que me dejara en paz de una maldita vez, casi volví a sentir la navaja cortando mi piel mientras pedía con todas mis fuerzas abandonar de una vez por todas el infierno que me había tocado vivir por su culpa, el dolor que sentí cuando descubrí que no había muerto, que seguía en esta vida y James no, la manera en que tuve que escapar a esta ciudad para olvidarme de todo, para que nada pudiera hacerme más daño, la soledad que me había autoimpuesto, la alegría de volver a sentir la amistad que ellos me profesaban, la maravillosa sensación de volver a sentir mi corazón latir de amor por Edward, el amor que sentí cuando me entregué a Edward y por último el inmenso dolor de descubrir que todo era una maldita venganza en la que no tenía parte, una venganza vacía en argumentos por parte de Edward, pero que de todas maneras llevó a cabo magistralmente.

Mis dos amigos lloraban cuando relaté todo lo que escondía mi corazón, me abrazaron con fuerza jurándome que nunca me dejarían sola, pero ese no era mi plan, yo quería irme, empezar de nuevo en otro lado, alejarme del dolor que me provocaba estar en la misma ciudad que Edward, en la misma escuela, compartiendo las mismas clases, no podría soportar nunca estar cerca de su inmenso odio hacia mi, ver su cínica sonrisa y esos ojos tan traicioneros que me quemaban cuando los miraba, no, no era lo suficientemente fuerte para soportar verlo nuevamente. Cuando les informé la decisión de marcharme se negaron rotundamente, les prometí que estaría en contacto permanente con ellos, pero negaron nuevamente.

- deben dejarme marchar, es lo mejor

- huir nunca es lo mejor, nunca – gritaba Paul

- entiende no tengo la fuerza para enfrentarme a lo que me espera aquí desde mañana, ni siquiera puedo respirar bien ahora mismo

- eso es por la maldita faja que llevas, ese es el primer paso para curarte niña, sácate esa faja y empieza a vivir libremente

- no puedo

- ¿qué faja? No los entiendo ¿de qué demonios hablan? – Seth se veía tan confuso, cuando les hablé de ocultar mi cuerpo no le dije a Seth que lo ocultaba con una faja.

- Ella se faja el cuerpo para ocultarse, como si esa horripilante ropa no lo hiciera ya

- ¿eso es verdad?

- Mmmm

- Levántate la sudadera, voy a resolver ese problema ahora mismo y no me contradigas princesa es por tu bien y nunca, pero nunca digas que no tienes la fuerza o la entereza para afrontar problemas, lo que nos has contado es la prueba de que posees más fuerza que cualquiera de las personas que viven en esta cuidad, eres una sobreviviente y es hora que dejes de sentir lástima por ti misma y empieces a afrontar el destino que se labró para ti – me dolieron sus palabras, las decía en forma brusca

- ¿ y cuál se supone que es mi maldito destino? ¿cuál es la maldita razón de haber nacido? ¿ah?

- ¿Es que acaso no lo sabes ya?, eres una jodida fuerza de la naturaleza, iluminas a todos los que te rodean y a pesar de que insistas en que eres una cobarde no lo eres, yo he visto tu fuerza interior, está ahí, la tienes enjaulada, debes dejarla salir, naciste para liderar, para ser feliz, puedes lograr todo lo que propongas, puedes ser lo que tú quieras que seas, sólo tú, nadie más que tú, de todas las personas que conozco nunca he visto a nadie con esa fuerza interior, sólo tienes que permitirte vivir, permitirte ser feliz, que no te afecte más de la cuenta lo que te pasó con ese maldito bastardo, no eres ni la primera ni la última persona a la que le rompen el corazón, deja de huir, deja de esconderte

- Paul, estás siendo muy brusco, déjala en paz

- Tú no te metas, ella debe comprender que ya no es una niñita que tiene que esconderse para que no la dañen, ella es una mujer y es fuerte y es importante, pero debes hacer frente a las pruebas que te da la vida, no sigas huyendo por que los problemas te seguirán donde vayas, tienes que afrontarlos de una jodida vez y para eso estamos tus amigos, para ayudarte, para apoyarte, pero el primer paso debes darlo tú y nadie más que tú Isabella – mierda, como que Paul tenía un poco de razón, tendría que pensar bien lo que decía, aunque no estaba del todo convencida, o sea ¿yo valiente? Ja

Sin muchos modales me sacó la sudadera dejando descubierta la faja, Seth miraba atónito como esa tela elasticada cubría mi torso aplastando mis formas, Paul tomó una tijera y rápidamente cortó la faja dejando mis curvas al descubierto, el muy cabrón llegó y cortó la faja ¿y qué hubiera pasado si debajo de esta no llevara sujetador?, mis pechos habrían quedado expuestos.

Seth me miraba incrédulo por el descubrimiento de mi escondido cuerpo, me sentí tan expuesta y su expresión era como la que vi la primera vez que Edward me pidió que me sacara la faja, ¡mierda! Tengo que alejar todos esos recuerdos de mi mente. Tomé nuevamente la sudadera y me la puse

- Wow princesa tenías lo tuyo bien guardado

- Cállate idiota – dijo Paul dándole una colleja a Seth – mierda Seth deja de mirarla así

- Bueno y qué quieres que haga si la chica está que se cae de buena – estaba tan avergonzada que crucé mis brazos alrededor de mis pechos para tratar de ocultarlos

- ¿ves lo que consigues con tus idioteces? – gritó Paul al darse cuenta de mi postura

- Lo siento mucho Isabella, lo dije sin mala intención, eres mi amiga y no guardo ningún sentimiento romántico hacia ti

- No te preocupes Seth, es sólo que llevo tanto tiempo con la faja que cuando me la saco me siento desnuda, como si me faltara algo importante

- Ni hablar más del tema, debes dejar de usarla, eres hermosa y no debes avergonzarte por ello, no te estoy pidiendo que de un día para otro vuelvas a ser la chica que fuiste, pero un paso a la vez te llevará a ser nuevamente la misma chica que describiste que eras

Esa noche me quedé con ellos, ni quería pensar en lo que me esperaba mañana en el colegio, no quería ir, pero nuevamente Paul insistió que no tenía nada de que avergonzarme, que eran ellos lo que deberían sentir vergüenza por lo que me hicieron, dijo que debía ser fuerte y andar con la cabeza en alto, que no les temiera más, que me olvidara lo más pronto que pudiera de Edward y que por ningún motivo lo dejara acercarse nuevamente a mi, por que si lo hacía seguramente vendría a mi con más mentiras y falsedades, que ellos me apoyarían en todo y no me dejarían sola, es más cuando saliera de clases él mismo se encargaría de pasar todos los días a recogerme.

Esa noche pensé mucho y traté de enfocarme en la ira que sentía hacia él y casi podía sentirme algo mejor, algo más valiente, trataba con todas mis fuerzas que el dolor no me dominara, pero era imposible y terminé llorando, llorando mucho y por cada lágrima que brotaba de mis ojos la rabia se iba haciendo más grande ¿cómo puede alguien fingir amor con tanta naturalidad? ¿cómo se puede jugar con los sentimientos de una persona como lo hizo él? ¿de dónde carajo sacó que yo era amante de su padre?, Dios que estúpida había sido, me dejé engañar por el pendejo más grande de la historia y caí en sus brazos como una zorra, espero que los golpes que le di merme un poco la diversión que ha de estar sintiendo en estos momentos, debería haberle dado en las bolas a ver si así la polla le quedaba tan adolorida que no pudiera utilizarla por unos días para que sufriera de abstinencia de zorras. Maldito maricón, se había cansado de engañarme una y otra vez ¡cómo debe haberse reído mientras se follaba una y otra vez a las putas que lo rodean!.

La mañana llegó y con Seth nos fuimos a clases, era duro, pero era el primer día de mi recuperación, iba a exorcizarme a Edward del corazón, de la mente y del cuerpo, me costaría, pero creo que si me enfocaba lo suficiente en lo que me había hecho puede que lo lograra, al menos eso quiero creer, es cierto que lo amaba mucho, pero tras imaginármelo toda la noche una y otra vez cogiendo a sus amiguitas más lo que me había echo, creo que algo murió dentro de mi.

Cuando llegué todos me miraban y susurraban, no les presté atención, debía enfocarme en la contienda cuando los viera, pero ni los Cullen ni Rosalie vinieron a clases, a los que si vi fue a Jasper y Emmett, trataron de acercarse a hablar conmigo, pero me alejé, no deseaba hablar con ellos, todos sabían que Edward me engañaba y ninguno se dignó a decirme, claro, nunca fueron mis amigos, así de qué mierda querían conversar, bah, que se pudran.

Dos días después los Cullen aparecieron, cuando vi a Edward el corazón empezó a latir más fuerte en mi pecho, Dios, era tan hermoso incluso con la cara levemente morada en las zonas donde descargué mi ira, aún así era tan, mierda Bella deja de pensar en ese pendejo, enfócate, no lo mires embobada, no le demuestres miedo, no le demuestras amor, no le demuestres nada.

Se acercó a la hora de almuerzo, se sentó frente a mi en la mesa y empezó a hablar, pero yo no lo quería escuchar y me tomó de la mano para que no huyera, con un suspiro de fingido cansancio me volví a sentar y lo miré directamente a los ojos.

EDWARD POV

Dos malditos días sufriendo y se que esto era sólo el comienzo de mi infierno personal, la había cagado en grande, ella era inocente lo supe antes de llegar al colegio y que Rosalie empezara a hablar, ni siquiera me acordaba de haberle contado mis planes a ella, se que me la follé y después nos emborrachamos, pero lo otro, mierda, le di el arma perfecta para destruir a mi freaki, Dios, me quería morir, los golpes que Isabella me dio no fueron suficientes para castigarme, nada sería suficiente para pagar por mis errores.

Al llegar a casa después de que Isabella se fue con Seth Alice nos reunió en el comedor y mis padres veían horrorizados el estado lamentable en que me encontraba, pero ese pesar que sentían por mi apariencia se esfumó cuando Alice les contó lo que había hecho, Esme lloraba y decía que le avergonzaba que fuera de la familia, Carlisle estaba tenso y en sus ojos relucían el dolor, pero no era dolor por mi, era por ella, por Isabella, cuando Alice llegó a la parte en que yo pensaba que ellos eran amantes Carlisle explotó

- ¿Cómo diablos pudiste pensar una cosa así?

- Perdóname Carlisle, pero hace tiempo sin querer escuché una conversación que tenías con Esme e la que hablabas de una tal Isabella, Esme lloraba y te pedía que la olvidarás y tú decías que nunca lo lograrías y yo pensé que hablaban de una amante

- ¿ y nunca pensaste aclarar ese tema directamente conmigo? Te hemos criado con confianza en nosotros, debiste conversar y aclarar ese asunto antes de ocasionar el daño que le provocaste a la pobre muchacha Dios sabe lo que ha sufrido para que ahora tú le hagas algo tan bajo, lamento decirte Edward pero estoy completamente de acuerdo con Esme me avergüenzo de ser familia – no quise escuchar lo último, me quedó rondando lo que dijo sobre que Isabella ha sufrido mucho

- ¿por qué la conoces?, Carlisle no voy a pedir que me perdones o me entiendas, pero de verdad yo me enamoré de ella, al principio sólo quería llevármela a la cama, pero cuando la conocí descubrí que era maravillosa y me enamoré como un tonto y cuando la traje para que la conocieran tú la llamaste por su verdadero nombre y todo encajó, la manera en que la mirabas, la reacción de ella a su nombre, además otra persona también la había reconocido, pero fue cuando tú la llamaste así que todo cuadró para mi, ella era tu amante y en mi mente cree el escenario de que ella había roto esta familia y que venía a buscarte y yo… yo hice lo que hice, pero cuando ella se entregó a mi descubrí que no era posible que fuera tu amante y pensaba hablar hoy después de clases con ella, pero Rosalie se adelantó y descubrió todo

- Eso no te hace menos culpable, además te cansaste de engañarla con todas las zorras del colegio - Alice estaba más que enojada y veía la decepción que le había causado

- Lo se, soy un cabrón de mierda, pero Carlisle dime por favor de dónde la conoces

- Lo único que te voy a aclarar es que la conocí en un hospital cuando ella fue ingresada, yo fui el encargado de salvarla

- ¿fue por lo de las heridas en su cuello y muñecas? ¿fue por eso que estuvo en coma casi dos meses?– si, lo de las muñecas también lo sabía, pero nunca le había preguntado ni le había dicho que también le había visto esas cicatrices.. Carlisle me miraba mientras meditaba que decirme, lo conozco y se que sabe lo que le pasó

- Si, fue por eso, lo único que puedo decirte que en el estado que ella llegó era tan grave que pensé que moriría, nunca he estado de acuerdo con el suicidio, pero el caso de ella era distinto y la comprendí perfectamente e incluso la admiré, el dolor por el que ella estaba pasando era tremendo y fue por eso que traté de convencer a Esme de que la recibiéramos en esta familia como un miembro más, ella estaba sola en el mundo y me dolió mucho su situación y al mismo tiempo su fuerza y entereza, nunca pude olvidarme de ella y su sufrimiento y….

- Y yo me negué a aceptarla y cuando lo hice ya era tarde, la niña había desaparecido y nadie sabía de ella – interrumpió Esme con sus ojitos llenos de pena y remordimiento – y nunca me lo he perdonado, sobretodo porque Carlisle sufre de terribles pesadillas con ella, esa es la conversación que seguramente escuchaste Edward, siempre le pedí a Carlisle que tratara de olvidarla para que pudiera vivir en paz, es mi culpa, ella debería haber sido una hija más para nosotros, pero sentí miedo y…

- No te culpes cielo, menos ahora que ella se encuentra bien y alejada de…- Carlisle se interrumpió con una tos falsa y calló ¿alejada de qué o de quién?

- Cuéntame más – le pedí

- No puedo, es su historia, es su pasado y yo no puedo revelarlo sin su consentimiento, menos ahora que la has dañado de esa manera

Después que mis padres se fueron me sentía una mierda más grande aún, a ella algo grave le había pasado porque Carlisle no es una persona impresionable y si Isabella le impresionó es que fue algo grande, mierda ¿por qué fui tan pendejo? Y volví a llorar

- eso es, sigue llorando, porque si es verdad que te enamoraste de ella, tienes que saber que la perdiste, la única mujer decente que has tenido y la perdiste por egoísta, ese es tu castigo y perdóname pero te mereces todo lo que te falta por sufrir, porque la Annie que conocíamos murió desde el mismo momento en que quedaste al descubierto, y los golpes que les dio es la clara muestra de que la niñita sumisa no existe, no entiendo mucho lo que ha pasado, pero Annie no existe e Isabella es fuerte y no te perdonará, pude ver su mirada mientras se iba opacando cada vez más mientras Rosalie le contaba la verdad, ella es otra persona totalmente distinta a la que conocimos, piensa en eso Edward. Alice se fue y yo subí a la habitación y claro que pensé lo que me dijo, es cierto que Isabella era totalmente distinta a como la había conocido y claro que era fuerte, interiormente sentí esa fuerza de espíritu desde que empezamos a salir, pero su fuerza física oh si que la sentí, diablos ella pega duro, se notaba cierta técnica y la mirada llena de odio que me dio cuando me golpeaba fue lo más doloroso que sentí, la había perdido, pero trataría de enmendar el daño, ella tenía que escucharme, no importa que no me perdonara, pero debía saber toda la verdad y quizás con el tiempo y si le demuestro con hechos todo lo que la amo algún día me perdone.

A los dos días nos reincorporamos a clases, Carlisle nos dejó en casa para que sanaran un poco mis moretones y Alice estaba muy deprimida para salir al igual que yo.

Cuando llegué a clases y la vi en el comedor del colegio me armé de fuerza y me senté en la misma mesa, necesitaba que conversáramos, debía tratar de aclarar las cosas y para que negarlo me moría por verla nuevamente, la amaba tanto que aunque me mirara con odio, por lo menos me miraría. Trató se irse, pero la tomé de la mano para que no escapara y dejó salir un suspiro de fastidio y me miró directamente a los ojos, pero había algo mal en ello, sus ojos estaban apagados, tristes, ya no brillaban, su color chocolate ahora eran de color café simple, mierda, yo había logrado eso, ella estaba rota por dentro, tanto como yo.

Le expliqué todo lo que había supuesto, lo que para mi en ese momento era la verdad, le confesé que me había enamorado y la supuesta traición me estaba matando y por eso había actuado como lo había hecho, ella me miraba de manera paciente y un tanto exasperada, me dejó hablar libremente, nunca me interrumpió, pero se notaba que no me creía nada y cada vez que hablaba me sentía más pendejo y más mierda

- ¿terminaste? ¿eso era lo que me querías decir Cullen? – mierda me dolió en el alma que me tratara así, pero sabía que me lo merecía, sus ojos fríos y despectivos me mataban a cada segundo que pasaba

- Bella, por favor tienes que creerme yo….

- Isabella, mi nombre es Isabella, Bella espara las personas que me aprecian, te lo dije muy claro cuando te conté, así que no te tomes libertades que perdiste o que en el fondo nunca tuviste, porque nunca me apreciaste, sólo jugaste conmigo, pero no te creas gran cosa Cullen, no eres el primer hombre que me hace daño, así que no te des una importancia que no tienes, tendrías que nacer de nuevo para ver a Isabella Swan derrotada, ahora lárgate de una maldita vez

Joder, de verdad que me dañó y no me importó llorar delante de ella, delante de todo el colegio, a la mierda la vergüenza, al carajo la dignidad, ya no poseía eso, por ella haría eso y mucho más.

Como no me paré de la silla, ella tomó la resolución de irse y cuando había avanzado bastante le grité a todo pulmón lo que me nació del alma

- NUNCA ME DARÉ POR VENCIDO ANNIE, TE AMO MÁS QUE MI VIDA TE LO JURO, TE AMO COMO NUNCA HE AMADO A ALGUIEN, ERES MI MUNDO ANNIE.

Todos me miraban como si estuviera loco, pero como dije, al carajo todo, ella era mía y la reconquistaría así fuera lo último que hiciera, estaba sufriendo, pero no me daría por vencido, ella era mía, mía. Al escuchar mi declaración paró, giró y se largó a reír

- VÉNDELE ESA POMADA A ALGUNAS DE TUS TANTAS ZORRAS CULLEN, CONMIGO YA NO FUNCIONAN, ERES UN PERRO Y SIEMPRE LO SERÁS.

BELLA POV

Mierda, mierda, joder, no se cómo pude aguantar sin llorar todas las burradas de Edward, carajo, parecía tan sincero, mierda Bella, recuerda que está acostumbrado a salirse con la suya, no vuelvas a caer en su jueguito, pero diablos, me lastimaba tanto verlo, oírlo, sentir su aroma, carajo, debo olvidarlo pronto o volveré a caer en sus brazos y eso es algo que no puedo permitir.

EDWARD POV

- Edward, tenemos que conversar – dijo Jasper quien no se de donde mierda salió a mi encuentro

- Ok, dime

- No quiero que te acerques a Bella nunca más

- ¿la conoces de antes cierto? – eso ya lo sabía, pero quería que me lo confirmara, quizás él me contaba algo más de su vida

- Si, desde pequeño la conozco, crecimos juntos, éramos vecinos, pero el que era más allegado a ella era mi hermano James, eran inseparables – James, siempre James

- ¿James? – pregunté haciéndome el tonto

- ¿te habló Bella de él? – no podía decirle que no

- Si, me habló de él, lo amó mucho y creo que aún lo ama

- Lo se, ellos siempre formaron un mundo aparte ¿sabes?, yo siempre estaba con ellos, pero era como si no estuviera, siempre fueron ellos, no veían a nadie más, al principio me sentía delegado, pero pronto comprendí que ellos siempre serían así, James amaba a Bella por sobre todas las cosas, desde que la vió por primera vez la amó, en un principio trató de que no se le notara y la molestaba, pero dejó de luchar y desde ese momento no hubo nadie más para él, fueron muy amigos, los mejores, pero todos sabían que mi hermano estaba profundamente enamorado de ella, claro la única que no sabía era Bella, siempre fue tan inocente – no se por qué mierda me dice eso, me estaba matando con esos recuerdos de Bella junto a santo James

- Eso a qué viene

- Viene a que James ya no está, murió, no se bien las circunstancias, pero antes de morir me pidió que protegiera a su amor y por el dolor de haberlo perdido y un odio injustificado hacia ella no lo hice, no la protegí de ti, pero quiero que te quede claro, ella no está sola, es una excelente chica, algo le pasó, ella antes no era así, era tan popular, tan hermosa y desinhibida, tremendamente talentosa y …

- ¿y qué? – estaba eufórico antes la declaración de Jasper y quería más, necesitaba saber más

- ¿nunca te contó cómo era antes? ¿qué fue lo que le pasó para llegar a vivir tan lejos y estar tan cambiada tanto física como psicológicamente?

- Como que cambiada física y psicológicamente

- Ella tenía el cuerpo hermoso, no se, pero ahora se ve distinta

- Ella se faja el cuerpo

- ¿queeeeeé?

- Si, se faja el cuerpo, hace tiempo que lo descubrí y bueno con lo que pasó entre nosotros bueno, la vi entera

- Mmmm, eso explica, me parecía raro que sus cuervas se fueran a desaparecer y con respecto a lo psicológico, bueno, ella nunca fue violenta pero si tenía una personalidad muy marcada, era tan alegre, espontánea, llena de vida y ahora está tan apagada, me fue tan shockeante la primera vez que la vi

- Y eso que no la viste antes de que fuéramos novios, no hablaba con nadie, nunca, caminaba mirando hacia el suelo, poco antes de ser novios fue que le vi la cara por primera vez, y eso que todos los días la molestábamos, ella era la freaki del colegio

- Lo se, he averiguado, en fin, el caso es que no quiero que la lastimes más, ella era el amor de mi hermano y la protegeré aunque ella no me quiera cerca, se lo debo a mi hermano y a ella misma.

- Te juro que la amo Jasper, todo se fue al carajo, pero te juro que me enamoré de ella, casi no puedo respirar del dolor que siento por haberla perdido

- Te creo, tienes la misma mirada que tuvo mi hermano por años, como te dije siempre la amó, pero nunca se atrevió a decirle y se conformaba con su amistad, hasta tenía una novia estable, no se las circunstancias que se dieron para que ella se enamorara de él, pero se que también lo amó

- Lo se, ella me lo dijo – bien que lo sabía, esta conversación con Jasper me aclaraba algo más acerca de la verdadera Bella, pero necesitaba más y se que Jasper no soltaría nada más

- No puedo decirte nada más, comprenderás que no está en mi hacerlo, pero aunque detesto lo que le hiciste te creo que la quieres, pero a veces dañamos se daña a la persona que se ama y lo único que debes hacer es dejarla en paz, dejarla que encuentre otra persona para ser feliz, esa felicidad que no fuimos capaz de entregarle

- ¿quieres ser tú esa persona Jasper? ¿eso me estás diciendo, quieres tomar el lugar de tu hermano? – carajo, di que no, di que no, no podría soportar que otro hombre la rondara

- No, pero se que hay varios interesados, entre ellos está Emmett, pero la decisión es de ella

- ELLA ES MÍA, NO DEJARÉ QUE NADIE LE PONGA UN DEDO ENCIMA

- Eres un poco cínico siendo que te cansaste de engañarla

- Ese no es tu problema

- Es mi problema, pensé que te quedó claro, ahora me tiene a mi para protegerla, no te le acerques Edward no quieras verme enojado y defendiendo a una amiga

- Vete al carajo

Me largué, me alegra que Bella tenga amigos que la protejan, pero decirme a mi que la deje para que ella se busque a otro, está de broma.

No volví a verla y al llegar a casa me encerré en mi habitación y toda la fuerza que había demostrado y la convicción que le hice ver a Jasper que tenía, que ella era mía y todo eso se fue al carajo, estaba solo y sin el amor de la mujer más maravillosa que había conocido. Tomé una foto que tenía donde salíamos juntos, ese día habíamos salido a la playa, ella estaba tan feliz, sus ojos brillaban de emoción por estar todo el día juntos tumbados en la arena, entonces tomé mi celular y nos sacamos hartas fotos.

Me acosté con la foto en mis manos, mirándola a ella, siempre mirándola a ella

- MALDICIÓN, TE AMO, TE AMO TANTO MI FREAKI, PERDÓNAME POR FAVOR, POR FAVOR, POR FAVOR. – dije mirando la foto y llorando

martes, 26 de julio de 2011

Vida: Dulce Inmortalidad

Capítulo Décimo Séptimo: Transformación

Un calor agradable me hizo reaccionar, lo primero que vi fue el brillo de mi anillo de bodas en mi dedo, los destellos eran cegadores, lentamente abrí mis ojos tratando de enfocar la imagen. Había una quietud tal en la habitación que de pronto pensé que todo había sido solo un mal sueño, una pesadilla y de las peores.

Pero al concentrarme en mi mano me di cuenta que mi piel no resplandecía como diamante a pesar que el sol estaba dándole directo. No… no era un sueño, me levante abruptamente de la cama y moví mis manos al sol histérica esperando que brillará pero no sucedía. Me examine mis brazos en una esperanza que mi piel fuera tan blanca como debía ser pero descubrí que los moretones aún estaban ahí.

Levante mi vista cuando sentí su presencia junto a mí, este se acerco y su piel brillo cuando el sol tomo contacto con su cuerpo. Extendí mis brazos y me aferre con todas mis fuerzas a su cuerpo, necesitaba su protección. Pero su piel estaba tan fría como la nieve y su pecho se había vuelto tan duro como una roca, en ese momento constante la verdad. De pronto las explicaciones sobraban, sabía perfectamente que algo no estaba bien. Comencé a temblar sin soltarlo y murmure la pregunta con los ojos cerrados por el pavor de la respuesta.

- ¿Qué me ha sucedido?

Pregunte y él apretó mi cuerpo fuertemente sin emitir palabra alguna. Entonces comencé a gemir y fueron las lágrimas rodando por mis mejillas quienes gritaron lo evidente. Recordé sus palabras: No hay segundas oportunidades para ser humano Bella, me había dicho él hace años atrás, cuando le había rogado que me convirtiera en lo que él era.

- Dime que no es verdad

Le pedí mientras lo miraba a los ojos, apenas podía hablar a causa del llanto, pero solo obtenía como respuesta su mirada

- por favor… esto no puede estar pasando… esto no es real… es un sueño… dime que es un mal sueño del que voy a despertarme

Chille histérica al no ver respuesta de su parte. Edward limpio mis lagrimas con sus dedos, su mirada estaba perdida en mi rostro, jamás había visto la expresión que tenia en su rostro ahora, decir que reflejaba miedo era poco.

- Cálmate por favor.

Me suplicó pero mis lágrimas seguía aflorando y de pronto comencé a llorar descontroladamente. Después de un par de minutos, tome aire y lo miré debía saber que estaba sucediéndome.

- ¿Qué esta pasando?

Volví a preguntar entrecortado sin quitar la vista de su rostro.

- Te estas convirtiendo en mortal otra vez.

Confeso su voz era fría tan fría como su piel. Mi respiración se comenzó a acelerar nuevamente y me atoré tratando de hablar, mi esposo trataba infructuosamente de limpiar las lágrimas que habían vuelto a salir sin control.

- No voy a vivir sin ti… no otra vez… no voy a pasar por esto otra vez.

Grite de repente levantándome de la cama. Edward no pudo evitar que me metiera al baño y cerrara la puerta con pestillo tras de mí.

- Vamos a arreglarlo… te lo prometo, pero abre la puerta.

Me pidió forcejeando con la cerradura.

- ¿¡Cómo! ¿Vas a matarme nuevamente?

Pregunte esperanzada pero él no contesto.

- Isabella por favor.

Murmuro entre dientes, su tono de voz se hizo severo.

Miré desperada a todos lados pero no tenía un plan, nisiquiera sabia porque me había encerrado en el baño, de pronto tome la jabonera y la arroje contra el espejo, este se partió en mil pedazos y tome uno de los que cayeron al suelo entre mis manos.

– ¡Abre la puerta!

Grito histérico al sentir el ruido y luego hizo una pausa

– voy a tumbarla si no la abres

Amenazo pero yo no conteste. Se sintió un ruido estrepitoso, de un golpe había reventado la cerradura y la puerta estaba abierta de par en par. Me miró con pavor cuando se percató que tenía un pedazo de espejo entre mis manos.

- No voy a vivir sin ti…

Balbucee sin sentido, él se acerco y me quito el pedazo de espejo de entre mi mano, me levanto y puso bajo el agua, mi mano. Vi como escurría la sangre. Me giré hacia él.

– tienes que convertirme otra vez… tienes que hacerme vampiro nuevamente

Le pedí poniendo mi muñeca en su boca pero el retiro la mano, tomo la toalla y la puso en la herida cerrando mi puño para detener la hemorragia.

- Sí pudiera lo haría, créeme pero solo conseguiría matarme en el intento

Me explico pero yo lo miré confundida

– Tu sangre esta contaminada Bella, hasta donde sabemos eres la única de nuestra especie que ha sobrevivido al veneno que te inyectaron los Volturi

Su tono de voz era apagado sin expresión alguna hizo una pequeña pausa y continuo

– además no te has convertido en mortal del todo

Me hizo ver.

Era duro constatar que nuestro amor estaba destinado al fracaso, no importará cuanto tratará de permanecer junto a él, estaba escrito que no íbamos a ser felices nunca, de pronto mi cuento de hadas estaba desmoronándose como una torre de naipes y me pregunté por qué entonces Dios había permitido que me enamorará de él en primer lugar.

La resolución del clan Cullen había sido permanecer en Volterra pero en un lugar diferente, uno que los Volturí no conocieran. Nos habíamos trasladado al corazón de la ciudad, según Jasper era la mejor estrategia, ellos estarían tan ocupados buscándonos en lugares alejados y escondidos que no sospecharían que estábamos a escasos dos edificios de su propia guarida. Tenerlos tan cerca me ponía nerviosa.

El lugar donde estábamos era un departamento en el decimoquinto nivel de un edificio lujoso, y esté era del tamaño de todo el piso. Yo permanecía a sugerencia de Carlisle confinada en una cama sin moverme, según él mientras menos lo hiciera mas lento el veneno actuaría, lo cierto era que hace un par de horas había desarrollado otro síntoma además de los moretones en mi piel, tenia fiebre y mucha, tanta que a ratos deliraba, por lo que las instrucciones de mi médico personal era que debía permanecer bajo la ducha con agua fría el mayor tiempo que mi cuerpo pudiera resistir.

Edward se turnaba con Alice para mantenerme bajo el agua, pero lo cierto era que yo no sentía el frío de esta y no servia de mucho. Lo que sí podía sentir era el cansancio que estaba teniendo el permanecer tantas horas de pie.

- Necesito descansar.

Le dije a Edward sacando mi cabeza de su pecho.

- Solo unos minutos más.

Me indicó este mientras Alice se acercaba a medir mi temperatura.

- 39 y medio, es demasiada Edward, tenemos que bajarla.

Comentó apagando cualquier posibilidad que pudiera salir de ahí.

- Lo sé… pero no se cómo… nada parece funcionar.

Le respondió compungido.

- Necesito dormir, por favor.

Insistí tratando de zafarme de sus brazos, pero estaba tan débil que apenas podía luchar con su fuerza.

Añoraba poder tenderme en una cama, el sueño había vuelto a mí de forma inesperada casi como la fiebre, eso daba cuenta que el veneno seguía haciendo su efecto a cada hora que pasaba. Alice puso en mis hombros una toalla y me envolvieron con está. Edward me tomo en brazos y me deposito en la cama, iba a separarse cuando lo sujete por la camisa.

– No me dejes sola por favor –

Le suplique aferrando mis dedos entre los pliegues del genero. Él tomo mis manos y se recostó junto a mí, comenzó a tararear mi nana para que yo me quedará dormida, cerré mis ojos instantáneamente y sentí a lo lejos el sonido de la puerta cerrarse, supe que Alice se había ido. Era increíble que hubiera pasado exactamente una semana desde mi matrimonio y sólo habíamos tenido intimidad una noche, mi luna de miel se había acabado tan pronto como había comenzado.

Me quede pensando en eso un largo rato, según había logrado escuchar a Carlisle, no estaban seguros si yo finalmente sobreviviría a la transformación cuando esta estuviera completa. Nisiquiera sabían si iba a convertirme en mortal completamente o si en vez de eso estaba muriendo de una extraña y cruel manera. Lo que me hizo aún más añorar sentir su cuerpo otra vez, pero si se lo pedía de seguro él iba a negarse. Podía escuchar su voz diciéndome si a caso había perdido la razón a causa de la fiebre.

- Sí pudieras concederme un último deseo, ¿lo harías?

Le pregunté en la penumbra. Agradecí que la luz estuviera apagada pues estaba camuflando mi vergüenza.

- No estas muriendo.

Me replicó con voz dura.

- Eso no lo sabes, pero supongamos una situación hipotética.

Insistí tímidamente.

- Supongo que sí.

Me respondió confundido por el tema de conversación que estaba desarrollándose. Mantenía deslizando sus fríos dedos por mi espalda de forma constante.

- Quiero que me hagas el amor.

Le dije de repente con tono seguro pero tímido, sus dedos se detuvieron al instante y se levanto de la cama. Yo lo seguí y tome sus manos evitando que pudiera pararse de ella.

- No sabes lo que estas diciendo.

Me dijo tratando de controlar el tono de voz que había pasado de calmada a la irritación.

- Lo sé perfectamente, y si voy a morir, de una forma permanente, al menos lo haré feliz.

Argüí mirándolo a los ojos. Dudo unos momentos, y yo aproveche esa duda para acercarme, podía ver en ellos que él me deseaba incluso más que yo pero estaba teniendo una batalla interna con la razón y la lógica. Aposte que el deseo iba a ganar y me acerque a sus labios y los bese de forma provocadora y desesperada, me separe un momento y me quite el camisón que llevaba puesto dejando mi cuerpo desnudo. Cuando vi el fuego en sus ojos supe que la batalla se había terminado, y que el deseo había ganado a la razón, para suerte mía, al menos en eso me servia ser un imán para el peligro.

Para variar mi mente había colapsado nuevamente, cuando me desperté todo me daba vueltas, y solo fui conciente de lo que había pasado la noche anterior cuando traté de pararme de la cama. En ese momento descubrí que existían huesos que en mi vida había sabido que existían. Las clases de anatomía no eran suficientes pensé a juzgar por el dolor intenso que sentía era de seguro que había olvidado memorizar un montón. Traté de no mostrarle que me había lastimado apenas me percate que me observaba interesado en mi reacción, sonreí disimuladamente mientras me hacía la valiente y me paraba con fuerza evitando contraer mi cuerpo, camine hasta el baño sin agacharme aunque el dolor se asemejaba a puñales que me atravesaban de lado a lado.

Una vez dentro del baño, me relaje y caí al suelo de rodillas sentí una necesidad imperiosa de vomitar y apenas pude abrir la tapa del retrete cuando la descarga se hizo evidente, entre en pánico cuando vi que lo que salía sin control por mi garganta era sangre. Mala señal, tenía una hemorragia interna como odiaba haber decidido estudiar medicina en vez de otra carrera. A juzgar por la cantidad de sangre que estaba botando y considerando que lo hacia de manera automática y descontrolada, me iba a desangrar en pocos minutos más si seguía de esa manera.

Traté de controlarme cuando sentí su voz

– Estoy bien

Susurré a duras penas mientras tiraba la cadena para ocultar la evidencia, pero él estaba realmente frenético y lo sentí abrir la puerta incluso antes que yo pudiera hacerlo. Le di mi mejor cara, pero él me miraba desconcertado

– estoy bien… en serio

Le volví a insistir para que se tranquilizará. De pronto sentí la urgencia nuevamente y esta vez no pude controlarme, vomite encima de él, y sus ojos se abrieron como platos cuando vio que era sangre lo que estaba expulsando de mi cuerpo. Me flaquearon las piernas y caí a sus brazos su camisa estaba manchada de sangre.

- Bella mi amor

Me dijo con la voz quebrada tratando de mirarme pero yo no conteste, tenia mi vista en el suelo, y esté se me hacía borroso a cada segundo que pasaba

– ¡Carlisle!

Grito perturbado, y eso fue lo último que pude escuchar puesto que nuevamente un negro profundo inundo mi conciencia.