Dark Chat

viernes, 22 de julio de 2011

Conociendonos Otra Vez

CAPÍTULO XIV.-
EDWARD POV

No, mierda, no puede ser Bella estaba embarazada de mi prole, ella iba a morir por traer esos monstruos a la vida, ella desaparecería y yo moriría con ella ¿cómo pude ser tan estúpido y egoísta?, debía hacer algo, debía interrumpir ese embarazo, la profecía que se fuera a la misma mierda, no perdería a Bella por una estupidez, ella era mi todo, habíamos sufrido lo indecible como para que todo terminara acá ¡Carlisle!, él estaría de acuerdo conmigo, él me apoyaría al igual que mi familia, para ellos Bella también es la prioridad en todo el asunto, nos la llevaríamos de este circo y la salvaríamos.

¿Cómo mierda todo se había complicado?, ah si, porque no pude mantener mi polla en los pantalones, tenía que arruinar una vez más la vida de Bella, CARAJO, ESTO NO PUEDE ESTAR PASANDO.

- Hijo, tenemos que hablar

- Ahora no, Bella está mal

- Hijo, ella está embarazada no enferma, además ya se encuentra mejor, sólo fueron nauseas, es totalmente normal en su estado, además ahora se encuentra comiendo e hidratándose

- ¿cómo puedes hablar del tema totalmente calmado?, sabemos perfectamente que su estado es crítico, no es un embarazo normal y debe ser interrumpido

- Hijo, ya escuchaste a Aro, ella ha nacido para esto, además ella ya ha tomado una decisión y decidió traer al mundo sus hijos

- Nooooo, ella está mal al igual que todos ustedes, es mi mujer la que morirá, por mi culpa, por irresponsable, por egoísta, por cabrón…

- Edward cálmate, estás mal hijo, debes estar tranquilo, ella estará bien, ella es fuerte, ella es….simplemente asombrosa, siempre supe que ella era especial, pero nunca pensé hasta qué punto y es tu mujer, debes estar orgulloso

- Debo hablar con ella, debo convencerla, ella me tiene que escuchar, por una puta vez me tiene que escuchar

No esperé más respuestas y salí como el diablo hacia la habitación que habían acondicionado para Bella.

Al llegar a la planta superior en donde estaba acomodada, traté de calmarme y tratar de enfocar bien la situación que iba a plantearle, no iba a ser fácil, lo sabía, ella era la persona más testaruda del mundo, pero esta vez no me iba a ganar, no iba a dejar por nada del mundo que ella corriera riesgos, menos por mi maldita culpa.

- Bella, debemos hablar – al mirarla se veía tan putamente hermosa y radiante, me sonrió y por inercia le sonreí de vuelta, pero me fijé lo que su mano acariciaba y un sentimiento de horror me estremeció por dentro y mi sonrisa murió en el acto, ella acariciaba su vientre y la rabia se apoderó de mi y jalé fuertemente mi cabello que si fuera humano hubiera quedado calvo

- ¿qué sucede Edward?- preguntó con su vocecita haciéndose la inocente, no le compraba el papelito, ella me conocía y sabía lo que pensaba de su embarazo

- ¿qué sucede Bella?, sucede que todo está jodidamente mal, esto debe terminar ahora mismo, tenemos que irnos y ponerle fin a esta locura colectiva…

- ¿de qué mierda hablas?

- De esas cosas que están creciendo en tu vientre ¿de qué carajo crees que hablo?, no te hagas la tonta sabes perfectamente a lo que me refiero, no dejaré que nazcan, no te perderé por esas atrocidades

- Cállate de una puta vez, nunca vuelvas a llamar cosas a mis hijos, no son cosas ni atrocidades, son lo más hermoso que me pudo pasar..

- ¿hermoso?, maldición, morirás Bella, ellos te destruirán desde adentro ¿ a caso no comprendes?, morirás, carajo morirás

- Nadie va a morir, mis bebés y yo estaremos bien

- Nada está bien – me paseaba como animal por la habitación y quería dar puñetazos a cada cosa que se me cruzaba en el camino

- Todo está como debe estar Edward, todos estaremos bien, nuestros hijos están creciendo bien y yo estoy tan fel…

- No lo digas, carajo no lo digas, no quiero perderte Bella, eres lo más importante que tengo, no quiero que mueras, debes entenderme yo..

- Tú nada, debes confiar en mi, se que todo saldrá bien

- Morirás en el parto, si es que no mueres antes, el parto te desgarrará…

- No moriré antes y cuando el parto llegue me transformarás, tu ponzoña me curará y me salvaré

- Es demasiado arriesgado, no puedo aceptarlo, entiende, debes hacerme caso, debemos irnos y solucionar este problema, nuestra familia nos apoyará y todo…

- LÁRGATE EDWARD, NO QUIERO SEGUIR ESCUCHÁNDOTE, lárgate de una maldita vez, si esto – dijo apuntándose el vientre – es mucho para ti lo acepto, pero no tomes decisiones por mi, soy adulta y tomo mis propias decisiones y tendré a mis hijos aunque lo tenga que hacer sola, ahora déjame sola, no quiero verte

- Bella, por favor

- Vete de una puta vez, no quiero seguir escuchando cómo quieres matar a mis hijos, antes te mato yo a ti y no estoy bromeando, siempre quieres decidir todo, siempre tomas las cosas a tu modo sin pensar en mi o en los demás, pero esta vez no voy a aceptar tus demandas, si no quieres a mis hijos, perfecto, te largas de mi vida para siempre y me olvidas con alguna zorra infértil o una vampira, ya que son incapaces de engendrar, por que a mi no me volverás a ver en tu puta existencia, te amo, pero esta vez no apostaré por ti, esta vez apostaré por mi y mis hijos

- Bella te amo, pero trata de entenderme, no quiero perderte

- Y no lo harás si haces las cosas bien, sino ya sabes lo que tienes que hacer y ahora de verdad quiero estar sola, en lo posible hasta mañana

CARAJO, quería gritar y patalear como si fuera un niño humano, todo estaba mal, Bella prácticamente me echo de su vida por no aceptar a esas cosas, pero es que nadie entiende, no quiero perderla, todo estaba tan bien, ella iba a ser mi esposa y ahora todo se había ido a la mierda. Cuando bajé todos me miraban con rabia y decepción, por mi que se fueran a la mierda, nada me importaba más que el bienestar de Bella y en este momento estaba empezando su calvario, esperando su muerte.

- Edward, todo saldrá bien, mañana tendremos todas las maquinarias médicas para llevar un seguimiento exitoso del embarazo, cualquier contratiempo lo solucionaremos.

- Aro, una profecía no me puede asegurar que mi mujer saldrá con vida de esto

- Con vida no, pero con una nueva existencia si, ella resistirá, pero te necesita a su lado apoyándola para lo que se le viene, no es fácil, el embarazo de ella es acelerado, ya se le está empezando a notar, pero repito, debes estar tranquilo, ella saldrá victoriosa de esta batalla.

- No quiero hablar ahora, necesito pensar

Habían pasado tres putos días e Isabella seguía encerrada en su habitación, no me permitía verla, estaba todavía muy enfadada conmigo al igual que el resto de los vampiros, mierda. Todos y cada uno de ellos habían conversado conmigo, dándome aliento, que apoyara a Bella en este proceso maravilloso, pero ellos no entendían, ella era mi vida y no la quería volver a perder, ellos no conocían al cien por ciento nuestra historia, así que conversé con Jacob y Benjamín, éste último no me gustaba nada, pero conocía a Bella y quizás pudiera convencerlo de que me ayudara a que mi mujer entrara en razón, pero la decepción fue enorme, ellos se negaron rotundamente a apoyarme, ellos argumentaron lo mismo que todos : que mi mujer era muy fuerte y saldría airosa de este proceso y que debía apoyarla antes de que la perdiera por mi estupidez, esas fueron las palabras exactas del estúpido lobo, Benjamín me pidió que confiara en él, él seguía siendo el ángel de Bella y la seguiría protegiendo, él también estaba seguro de que Bella saldría bien junto a mis hijos, que debía estar con ella, que me uniera a su felicidad.

Me encaminaba hacia la alcoba de Bella, no estaba seguro de nada todavía, no había tomado mi decisión, pero necesitaba verla, saber si se encontraba bien, que ella me lo confirmara mirándome a los ojos, todos decían que estaba bien, pero eso no me bastaba y si ella no me quería recibir que se aguantara y se acostumbrara a la necedad y furia de un vampiro, ella o me volvería a correr de su lado, nunca más.

Entré y se encontraba dormida, Rosalie se encontraba a su lado como guardiana, mierda, ellas se habían unido para protegerla de mi, como si yo le fuera a hacer daño.

Rose me dio una mirada asesina y yo se la devolví más furiosa todavía, bajó su mirada, ja, a mi nadie me ganaba, menos una estúpida vampira que creía que quería más a Bella que yo, eso nunca, nadie la amaba como yo, eso jamás pasaría.

- Largo Rose, quiero estar solo con mi mujer

- Edward no, yo la protejo..

- no le haré daño, quiero conversar con ella

- pero le gritarás como el otro día, ella ha estado muy triste porque piensa que ya no la amas porque está embarazada

- carajo, eso no es así, sólo me preocupo por su salud, no quiero que muera Rose, no lo resistiría, no puedo perderla

- no lo harás, ella está cada vez más fuerte y más hermosa, ven acércate, obsérvala

tenía toda la razón, ella estaba más hermosa que hace tres días atrás, no era posible que ella pudiera verse cada vez más luminosa, radiante, definitivamente era la mujer más hermosa del mundo, mejor que todas las humanas, mejor que todas las vampiras con esa belleza que le da su naturaleza, mas bella que cualquier ser viviente, ella era única y era mía.

Rose salió de la habitación y yo me acosté al lado de mi Bella, la había extrañado tanto, extrañaba su aroma, su calor, su suavidad, sus caricias recorriendo mi cuerpo, extrañaba todo de ella. La sentí removerse lentamente entre mis brazos y su cara fue de asombro cuando enfocó su vista en mi cara

- ¿Edward? ¿qué haces acá?, preguntó alarmada y puso sus manos en su vientre en posición evidente de protección.

- Bella perdóname por favor – hasta este momento no había tomado ninguna decisión, pero verla asustada y protegiendo a los bebés me sentí el cabrón más grande del mundo

- Tranquila amor, no les haré nada a nuestros hijos – mierda, era verdad, apenas pronuncié las palabras la verdad me cayó como un rayo, jamás podría hacerles daño, eran mis hijos, nuestros bebés los que crecían en su vientre y carajo me sentí tan bien al pensar en ellos como nuestros que casi sentí tibieza en mi corazón.

- Oh Edward, los has llamado nuestros hijos, cariño he sufrido tanto pensando que nunca los querrías y les harías daño

- Perdóname amor, es sólo que no quiero que sufras, no quiero que nada malo te pase, pero ahora que te veo y después de haber dialogado con todos ya puedo empezar a creer que todo puede salir bien

- Claro que todo saldrá bien y seremos los más felices del mundo, toca mi vientre Edward, toca a tus hijos amor

Llevé lentamente mis manos a su barriga levemente abultada y Dios, se sentía tan bien, tan correcto, tan cálido a mi tacto y cuando la acaricié sentí un leve golpecito y aunque mi respiración era puramente por reflejo ya que no lo necesitaba, la sentí acelerarse a más no poder, mis hijos me daban la bienvenida, lo sabía, ellos podían sentirme y carajo era el hombre más feliz de la puta tierra.

- Los sentiste amor, ellos me quieren, ellos me sienten – no pude evitar derrochar felicidad por ese acto

- Claro que si Edward, ellos te aman tanto como yo

- Te amo tanto mi Bella, tanto como a mis hijos, perdón por haber sido tan tonto, pero nunca más, nunca dudaré de tus decisiones, te amo, te amo – le repetía entre besos y caricias

- Y yo más Edward, nosotros más.

Nos quedamos todo el resto del día acurrucados en la cama, pero cada tres horas Bella pedía comer o beber, estaba muy hambrienta y ella bromeaba de que se pondría como una pelota muy pronto, lo que me llevó a recordar que nuestros planes de matrimonio habían acabado abruptamente y lo que es peor no había dado ninguna explicación a sus padres y amigos, carajo ¿qué estarían pensando todos?

Bella se volvió a quedar dormida y bajé a hablar con Carlisle, estaba muy preocupado y debía arreglar el asunto ahora mismo.

Afortunadamente Carlisle me tranquilizó al decirme que le había dicho a los padres y amigos que Bella se encontraba enferma y la habían trasladado a Italia para su recuperación, Charlie no lo había tomado muy bien y quería venir a ver a Bella, Renne se había mostrado más relajada, pero era su hija y también estaba preocupada, así que después de hablar con Aro del asunto quedó más que claro que la boda se realizaría aquí, ya que era de suma importancia que los padres de Bella supieran la verdad, sólo a ellos se le tenía permitido revelar nuestra naturaleza, pero yo estaba nervioso con ese asunto y no se como Bella pudiera tomar la noticia de que sus padres sabrían nuestra verdad. Después de salir a cazar llegué de madrugada a la habitación y Bella estaba despierta esperándome, según ella no podía dormir sin sentirme a su lado y yo sólo reí.

Me costó horrores convencer a Bella de las nuevas noticias con respecto a sus padres, ella tenía miedo, decía que ellos no comprenderían nunca la verdad, que no la apoyarían y no quería darles tristezas, pero cuando le dije que era mejor que supieran de una vez, así ella no tendría que fingir que había muerto para que no notaran el cambio en ella, así que con esa motivación aceptó aunque aún estaba temerosa.

En dos días ya estaba todo listo para la boda Charlie y Renne llegarían en cualquier momento y qué decir de los vampiros que llegaron de todo el mundo, la noticia se había expandido como pólvora en nuestra especie y todos querían conocer a la princesa de los vampiros, infinidades de clanes habían llegado a presentarles sus respetos a la princesa, pero Aro aclaró que era mejor que lo hicieran una vez que estuviéramos casados, era así como correspondía.

Conocí a varios vampiros y por que negar a vampiras también, pero a pesar de sus muchas insinuaciones amorosas yo no tenía ojos para nadie que no fuera mi Bella y así lo hice saber.

Mi familia estaba muy contenta por mi decisión de apoyar a Bella en el proceso y de haber aceptado el nacimiento de nuestros hijos.

Ahora había que esperar ver la reacción de mis suegros, seguramente Charlie querrá matarme, menos mal que soy a pruebas de balas, sino….

Cuando Charlie y Renne llegaron miraban todo muy extrañados, la verdad es que no todo se veía muy real, el salón estaba decorado elegantemente y se había dispuesto dos tronos espectaculares en la parte superior del salón, el más hermoso y delicado era el de Bella y estaba incrustado con diamantes y gemas preciosas, el mío era más sencillo, ya que yo asumiría como príncipe al casarme con ella, pero el verdadero poder lo llevaba Bella, ella sería nuestra gobernante, la que nos llevaría a la liberación, con los años Aro decía que los humanos estarían preparados para saber de nuestra existencia y podríamos convivir en paz, por el momento las razas supernaturales si se unirían y acabarían las guerras entre ellas, ya que nuestros retoños eran la garantía de esa unión.

Charlie y Renne se alegraron al ver a Bella y se olvidaron momentáneamente donde se encontraban, ellos al ver que Bella se encontraba bien se pudieron relajar y se pusieron muy contentos cuando les dijimos que nos casaríamos aquí el día de mañana, pero notaron a los vampiros que se encontraban allí reunidos y se pusieron nerviosos, Aro les pidió que salieran porque necesitábamos conversar privadamente, así que quedamos los padres de Bella, mi familia, Aro, Bella y yo.

Después de sentarnos Aro les explicó lentamente lo que estaba pasando, Carlisle también les explicó y después de haberse quedado callados por varios minutos Charlie rompió el silencio diciendo que ahora comprendía muchas cosas referente a nuestra relación y aunque decía no estar totalmente convencido nos daba su apoyo siempre y cuando no se le informara más de la cuenta, al menos por el momento, decía que le costaría un poco aceptar toda la información que le habíamos dado, Renne en cambio estaba totalmente fascinada y no podía más de la dicha de saber que existían otras razas y que su hija reinaría todas ellas.

Lo del embarazo fue un poco más complicado ¿lo puede creer?, no se enojan mucho al saber que tu hija ha convivido con vampiros por largo tiempo, ni se molestan al saber que se casará con uno de ellos, ni que ella se convertirá en uno pronto, sino que se molestan por que ella se quedó embarazada soltera, uf ¿quién entiende a lo mortales?.

El enojo no pasó a mayores ya que mañana nos casaríamos, ahora sólo faltaba esperar a que la hora llegara y poder por fin reclamar a esa mujer que me había vuelto loco de amor desde la primera vez que la vi.

MUCHAS GRACIAS MI QUERIDA SANDRA 32321, por escribir este cap tan genial , asi q mis angeles dejenle muchos comentarios pa actualize pronto.
Mil besitos a todas
Angel of the dark

martes, 19 de julio de 2011

Muñequita

CAPÍTULO VIII

BELLA POV

Había hablado con Jake, pero las cosas no salieron como las tenía planeada, en primer lugar Jake me rastreó, me prometió que no lo haría, pero lo hizo, según él por mi bien, bueno, en realidad él se ha portado súper bien conmigo, pero de igual manera quería estar protegida, sola y resulta que el maldito pasado me estaba alcanzando y ya no podía huir porque Jake ya había mandado a dos agentes para cuidarme, oh si, habían llegado ayer y si pensaban que no me daría cuenta de la existencia de ellos estaban muy equivocados, trataban de mezclarse y aparentar ser ciudadanos normales, pero James me había enseñado a distinguirlos, a reconocer sus movimientos y sus códigos secretos, apenas los vi supe que Jake los había mandado a estar cerca de mi. Hice como si no supiera de sus existencias y traté de seguir con mi supuesta vida normal. Segundo : el caso muñequita todavía estaba en proceso de investigación, así que no había avanzado nada, tercero: Edward se estaba comportando de manera muy extraña, nunca me preguntó sobre lo que había pasado en su casa con su padre, no sacó nada a colación sobre mi verdadero nombre y la reacción posterior a este acto, es como si nunca hubiese ocurrido, lo que era muy extraño y me tenía muy inquieta, él era muy curioso con lo que respecta mi pasado y ahora no preguntaba nada, se portaba cada vez mejor conmigo, pero había algo en su mirada que me confundía, cada vez que él pensaba que yo no estaba mirando me dirigía miradas que me atemorizaban un poco, sus ojos cada vez estaban más tristes y llenos de desilusión, no entendía muy bien, pero me estaba asustando, cuarto: Carlisle Cullen me había visitado cuando estaba sola para conversar conmigo, en un principio no entendí su visita, pero a medidas que la conversación empezó a fluir entendí por qué él me conocía, me explicó que él había estado cuando me llevaron al hospital, él había intervenido en mis heridas y aunque me costó se lo agradecí, si, me costó, porque siempre había guardado cierto rencor hacia la persona que me había salvado dejándome sola en este puto mundo sin James.

Sentí mucho miedo cuando me contó que sabía todo acerca de mi caso, miedo porque me dijera que no era lo suficientemente buena para Edward, pero me sorprendió cuando dijo que estaba enormemente complacido de que yo hubiera llegado a la vida de su hijo para iluminarla y llenarla de paz, me contó brevemente la historia de Edward y su procedencia y sentí muchísima pena por lo que les ocurrió a sus verdaderos padres, pero de igual manera sentí como una daga se enterraba en mi corazón porque Edward no me contara esa parte de su pasado, pero dejé ir ese sentimiento ya que yo tampoco le había contado mi pasado completo.

Le supliqué a Carlisle que me diera tiempo de explicarle personalmente a Edward mi situación, ya que él quería contarle por qué me conocía, pero aceptó, no era fácil y nunca me había puesto a pensar que debería contarle mi verdad tan pronto, me daba muchísimo miedo de que me repudiara, que sintiera asco por mi y que me culpara de la muerte de mis seres queridos, quizás me dejara para apartarse de la trayectoria de mi mala suerte, si ese era el caso lo dejaría libre, él era muy importante para mi como para amarrarlo a mi y mi desgracia, quizás fuera lo mejor, nunca debí dejar que las cosas llegaran tan lejos, yo no tenía derecho a amar a nadie, todos los que me querían terminaban muertos y no quería por ningún motivo que Edward terminara de la misma manera, pero era tan cobarde y egoísta que no fui capaz de terminar la relación, cada vez dependía más de él, era una necesidad imperiosa como lo era respirar, anhelaba cada minuto que pasaba en su compañía y hacía oídos sordos a los comentarios malintencionados que rondaban el colegio que decían que Edward había vuelto a las andanzas y que yo tenía los cuernos más grandes del país entero, no lo creía, él me amaba, lo decía a diario, me lo demostraba con cada una de sus acciones y esas perras que habían echado a correr ese rumor eran unas zorras despechadas por la falta de atención de Edward hacia ellas.

Me dirigía por los pasillos del colegio hacia el comedor cuando sentí un brazo cogerme con un tanto de brusquedad.

- Jasper, suéltame

- No, tenemos que hablar

- O, no entiendes, no tenemos nada que hablar, además Edward me está esperando

- Jajaja, no me hagas reír, ese perro seguramente está follando con alguna zorra por ahí

- No digas eso, él ya no es así, él nunca me engañaría, nos queremos

- ¿así como quisiste a mi hermano muerto?

- No, no se puede comparar ese tipo de sentimientos, a James siempre lo amaré, siempre lo llevaré en mi corazón

- Mentirosa, eres una perra mentirosa, nunca lo amaste y él murió por tu culpa

- No sabes de mis sentimientos hacia tu hermano, pero es verdad que murió por mi maldita culpa – no podía negarle la verdad, no podía ser tan hipócrita

- Por lo menos lo reconoces y quiero saber toda la verdad, al menos me debes eso, maldita sea me encontraba lejos cuando me enteré de su muerte, apenas alcancé a llegar a su funeral y lo único que me dijeron fue que murió protegiéndote y tú ni siquiera fuiste al funeral, eres una perra sin sentimientos, él siempre te amó, desde que eran niños te amaba, siempre lo supe, la manera en que te miraba, la forma en que te defendía de todos los que te hacían daño, siempre estaba él para ti, maldita sea hasta dio su vida por ti y no se la razón y me está volviendo loco no tener las respuestas, mis padres no me dicen nada, sólo que no tengo que juzgarte

- ¿cómo diste con mi paradero?

- Hace unos meses atrás James me llamó por teléfono, estaba muy preocupado por ti, nunca me dijo el motivo sólo me dijo que en caso de que le pasara algo tenía que encontrarte y protegerte, cuando le pregunté el motivo me dijo que no podía hablar de eso, pero me hizo jurar que te encontraría y me habló de este pueblo, en ese momento no entendí mucho, pensé que estaba ebrio, pero se lo juré, cuando me enteré de su muerte y tu desaparición arreglé algunos asuntos pendientes que tenía y llegué acá y me encuentro con la maravillosa novedad que te encuentras bien y además tienes novio y mi hermano muerto por tu maldita culpa.

- Tú no puedes juzgarme por tratar de reponerme al dolor que pasé, además quiero mucho a Edward, pero siempre amaré a James, como te dije siempre estará en mi corazón

- Perra, debiste morir tú en su lugar – gritó y me abofeteó tan fuerte que sentí mi cara arder

- Ni siquiera fuiste a verlo al funeral, dime ¿por qué no fuiste si tanto dices que lo amabas?

- PORQUE ESTABA EN COMA, CASI DOS MALDITOS MESES ESTUVE POSTRADA EN UN MALDITO HOSPITAL, CUANDO CURARON LAS HERIDAS QUE TENÍA EXIGÍ SABER DE JAMES Y CUANDO ME INFORMARON QUE ESTABA MUERTO TODO PERDIÓ SENTIDO PARA MI, NO QUERÍA VIVIR Y ODIÉ AL MALDITO MÉDICO QUE ME INTERVINO Y ME SALVÓ MI PUTA VIDA, EN ESE MOMENTO TODO SE VOLVIÓ OSCURO Y DESPERTÉ PENSANDO QUE TODO HABÍA SIDO UNA MALDITA PESADILLA Y NUNCA ME HABÍAN DICHO QUE MI JAMES ESTABA MUERTO, PERO NO FUE ASÍ, ÉL ESTABA MUERTO Y YO IGUALMENTE MUERTA EN VIDA Y SE QUE ES MI MALDITA CULPA Y NUNCA LO HE NEGADO.

- Mierda, eso no lo sabía, pero de todas maneras te odio y quiero que me digas todo lo que ocurrió, me lo debes, por James me vas a contar toda la puta verdad del motivo por el que mi hermano está muerto

- Ahora no puedo, no tengo las fuerzas suficientes, yo lo amaba, nos habíamos declarado hacia tan poco que ni siquiera alcanzamos a ser novio, pero hacía meses que había descubierto que ya no lo quería como amigo, sino como hombre, íbamos a vivir juntos en la casa en la que vivo e íbamos a esperar que todo el caos pasara para retomar nuestras vidas lo mejor que pudiéramos, es todo lo que puedo decirte por el momento

- ¿qué mierda fue lo que pasó? – dijo tratando de suavizar su voz y me acarició la mejilla, bajó la capucha de la sudadera y rozó mi cuello, ahí se detuvo y fijó su vista en la cicatriz

- ¿Bella?, eso, eso que tienes, no, no puede ser verdad

- Lo hice yo, cuando la persona que me perseguía mató a James en ese maldito bosque fue por mi, escuché los disparos Jasper, los escuché y supe que James no había sobrevivido, aunque en el hospital me negaba esa verdad siempre supe que él murió en ese bosque, cuando escuché que ese desgraciado me había alcanzado y me tenía acorralada hice lo que me pareció correcto, sin James no quería vivir y nunca permitiría que ese hijo de puta me pusiera otra vez una mano encima y me traté de matar, pero no hundí la navaja lo suficientemente profundo ni en mi cuello, ni en mis muñecas – él bajó la mano de mi cuello y me tomó las manos delineando mis cortes- quité mis manos

- Yo lo lamento tanto, siempre te consideré una buena amiga y te quería mucho, pero te sigo odiando, era mi hermano maldita sea, la persona que más admiraba en el mundo y me lo quitaste

- Lo se y no quiero tu lástima, ódiame es mejor así, no merezco que nadie me quiera, lastimo todo lo que toco y no quiero tu lástima ni tampoco tu comprensión, no quiero nada – le grité y salí corriendo

- Tarde o temprano me dirás el resto de la historia, eso no se queda así, me tendrás que decir quién mató a mi hermano y por qué

Corrí y corrí hasta salir del colegio y me refugié en mi casa, me sentía tan sola, había perdido la cordura, nunca debía contarle nada a Jasper, no quería lástima, no quería que nadie supiera lo que me había pasado, no quería que nadie en este pueblo supiera quien era yo en realidad, por eso desde que empecé a tener amigos había tomado la decisión de irme antes de que el juicio empezara para que nadie a los que conocía me vieran y me reconocieran como la muñequita, pero luego empezó mi relación con Edward y reflexioné el hecho de contarle más adelante y si él decidiera quedarse conmigo a pesar de todo no me importaría lo que pensaran los demás, qué ilusa había sido, ahora estaba más perdida que nunca, salí hacia el garaje y tomé la moto que James me había comprado, hacía tanto tiempo que no manejaba una, pero estaba desesperada por salir y sentir la adrenalina, la encendí y me alejé del pueblo rápidamente, pronto llegué a un pueblo cercano que no había visitado llamado Port Angeles y vagué por las calles.

De tanto vagar me dio hambre y fui a un pequeño restaurant, me senté en la mesa más alejada en un rincón, pedí el almuerzo cuando sentí que alguien se sentaba frente a mi

- no puedo creerlo ¿eres tú Bella? – mierda esa voz la conocía, alcé la vista y ahí estaba tan bella como siempre

- Tanya, ey ¿cómo estás?

- Que ¿cómo estoy?, niña por dios, estuvimos tan preocupados por ti todo este tiempo, desde que te raptaron no supimos más de ti, pensamos que podrías hasta estar muerta, la prensa no dice nada, la policía se reserva el comentario

- Lo se, es algo complicado ¿sabes? Todo está en proceso de investigación

- Por que nunca nos contactaste, somos tus amigos, estábamos muriendo de pena por ti y ahora te encuentro tan fresca en este rincón del mundo

Ella era Tanya Denaly, una muy buena amiga del pasado, nos conocimos cuando me presenté a cantar con una banda amiga y ella era la corista, nos llevamos enseguida bien, era tan atenta y cordial, ella me enseñó a maquillarme y a vestir más provocativa, siempre salíamos juntas cuando nos encontrábamos en la misma cuidad, incluso ella estaba en ese Pub desde el que me secuestraron.

Después que salimos de restaurant, me llevó a un pub gigante al otro lado de la calle, resulta que era de ella, se había casado con su novio de toda la vida Samuel y habían llegado a vivir a esta cuidad que era la cuidad natal de Samuel, él también muy buen amigo y se encontraba en el pub, los tres conversamos y fue inevitable contar la historia, me dieron la confianza y además estaba tan hecha polvo de tanto guardar el secreto, quería descargarme un poco y les conté todo con lujo de detalles, lloraron mucho por lo acontecido, ellos también conocían a James y lloraron más cuando supieron de su muerte, dicen que ellos trataron innumerables veces de informarse, pero siempre encontraban negativas de la policía a dar información, si, era un caso grande y no podían darse el lujo de filtrar nada.

Después de tanto llanto les conté de mi nueva vida, de Edward, de Jasper, en fin de todo, pero Tanya estaba indignada por mi forma de vestir, no le presté atención y me dejó en paz por el momento.

Me contaron que pronto celebrarían el primer año del Pub y por supuesto era la invitada de honor, pero traté de excusarme, les dije la verdad, ya no canto, ya no toco, no soy la persona que ellos conocieron, pero insistieron que por último viniera como espectadora, además iban a estar todos los chicos del grupo, Samuel seguía tocando en la banda, pero ahora estaba descansando d una gira que habían hecho. Además habían invitado a otros grupos musicales y todos habían confirmado ir, iba a ser el desmadre de celebración, todos los grupos invitados los conocía, había tocado con ellos y Tanya estaba extasiada con el reencuentro, pero no asistiría, no estaba preparada para más gente de mi pasado, era insólito como el pasado me estaba alcanzado a pasos agigantados, vine a este lugar tan alejado para mantenerme fuera de mi pasado, pero éste se esforzaba por encontrarme y poniendo a la gente que me había conocido en mi camino.

Era de noche y tras varios tragos, en realidad muchos tragos llegué a casa tarde en la noche, mierda, estaba ebria, ni se cómo carajo pude sostenerme en la moto, Tanya y Samuel me habían pedido que me quedara con ellos, pero no quise, además no había dado ninguna explicación a Edward, en realidad no lo había visto, y me había olvidado un poco de él con mis amigos.

Estaba por llegar a la puerta y las llaves se me cayeron y al tratar de recogerlas me caí yo también al suelo y fue tan cómico y solté las carcajadas, insisto estaba borracha, mierda, todo me daba vuelta.

- ¿Annie? – mierda, era Edward, me estaba esperando y no se veía muy contento que digamos

- Emmm, hola

- ¿dónde mierda te habías metido? Me tenías muy preocupado ¿sabes la hora que es? ¿por qué mierda llegas en ese estado y en moto?

- Wow, para el interrogatorio, me estás mareando, mejor ayúdame a pararme

- Vale, dame tu mano

- Vamos, te llevaré al dormitorio

- Oh, ¿me deseas Edward?

EDWARD POV

- Oh, ¿me deseas Edward?

Mierda, cómo llegué hasta acá, ella me acababa de hacerme la maldita pregunta y la respuesta era si, maldita sea si, la deseaba como un enfermo, sabía que tenía que odiarla, pero carajo la amaba, no podía negarlo y la deseaba más que cualquier cosa en el mundo y cada minuto que pasaba me sentía más enfermo por lo que le estaba haciendo.

Iba saliendo del cuarto del conserje después de follarme a otra zorra del colegio, lo hacía todos los días, todos los días la engañaba y cada vez que lo hacía mi corazón se rompía un poco más, pero se lo tenía merecido, era una mentirosa, una zorra, pero cada vez que me introducía en algún coño sólo podía pensar en el daño que le iba a ocasionar, pero maldita sea el rencor que traía eclipsaba mis sentimientos hacia ella, estaba tan perdido, tan podrido por dentro, atrapado en mi propio juego de venganza.

Llegué al pasillo cuando vi la escena que protagonizaba Jasper y Annie, si, la seguía llamando así, ella no me había dicho nada de lo ocurrido en casa y yo callé para que el golpe fuera más duro para ella, me seguía comportando como el novio perfecto para ella, pero lejos de sus ojos era el hijo de perra más grande del mundo, ya ni me acordaba con cuantas zorras me había metido desde que supe la verdad, ella confiaba ciegamente en mi y no hacía caso a los rumores de mi doble vida, mis amigos sabían que la estaba engañando, hasta mi hermana me había descubierto y me había reprochado lo que le estaba haciendo a Annie, pero la convencí que callara que yo aclararía la situación con ella y debía apurarme, la bomba estaba a punto de estallar, los rumores eran cada vez más grandes y se que pronto Annie me pediría explicaciones.

Me alertó la manera en que Jasper le reprochaba a Annie la muerte de su hermano, tenía razón ellos se conocían, pero cuando seguí escuchando todo lo que tenían que decirse quedé en shock, mi cabeza daba vueltas, se veía tan rota, tan triste y desamparada y su relato me dolió en el alma, por una parte porque era demasiado triste y fuerte lo que ella había revelado y por otra parte su confesión de amor eterno al hermano de Jasper, James. Sentí que dejaba de respirar cuando confesó que se había tratado de matar cuando supo que James estaba muerto y para que no la atraparan, mierda, tenía que saber toda la verdad de lo que le había pasado, ella era una completa desconocida y la quería destruir tanto como salvarla y protegerla, mi cabeza era un caos que cuando ella salió corriendo no fui capaz de seguirla, me sentía como una mierda, ella estaba sufriendo y yo follando como enfermo con cuanta zorra se me pusiera por delante, pero nuevamente mis sentimientos eran contradictorios y me recordaban que ella merecía lo que le estaba haciendo y lo que le iba a hacer pronto.

Cuando recuperé la consciencia traté de alcanzarla en su casa, pero ella no estaba, la esperé por horas, llamé a los chicos de la Push, pero no sabían nada de ella, había desaparecido y yo estaba como loco. Ya era tarde cuando la vi llegar en una moto a velocidad que sobrepasaba los límites establecidos y además estaba ebria.

La llevé a su alcoba y ella trató de seducirme y mierda me tenía tan duro, era la oportunidad que estaba esperando, pero una parte de mi cerebro se negaba a hacerle eso, pero como soy un maldito bastardo mandé todo a la mierda y la acosté en la cama y entre besos y caricias la fui despojando de su ropa, le saqué lentamente la faja y me deleité con su cuerpo expuesto y hermoso

- te amo Edward, hazme el amor

- Annie, yo, no puedo, yo o quiero hacerte daño – mierda no podía, la amaba y sabía que si la hacía mía la destruiría

- Por favor Edward, te deseo tanto y te necesito, necesito que me quieran – carajo, mierda, mierda, mierda.

- Estás borracha, mañana te arrepentirás

- Nunca lo haré, además no estoy tan bebida

No seguimos hablando, no era necesario, ella con dedos temblorosos sacó mi ropa y me quedó mirando como si fuera la primera vez que veía un hombre desnudo y la rabia se apoderó nuevamente de mi, ni estando ebria dejaba de ser una cínica, quizás cuántas veces se la habían follado, quizás cuantas veces se la había cogido Carlisle, pero le seguí el jueguito, si se quería hacer la virgencita que lo hiciera, pero yo me la iba a follar como la zorra que era, duro y salvaje.

Recorrimos nuestros cuerpos y cuando le saqué hasta la última prenda, quedé anonadado con la vista, carajo, ella era más hermosa de lo que había imaginado, ella era perfecta, la mujer más hermosa y con el cuerpo más perfecto que me había follado alguna vez. Besé sus piernas suaves y blancas, besé desaforadamente sus pechos, pasando la lengua en sus rosados pezones, mierda esto era el cielo y cada vez me sentía más erecto, ella suspiraba y se estremecía con cada una de mis caricias, nunca le había dedicado tanta atención a una mujer, pero joder su aroma era espectacular y su piel tan suave y cremosa que era un deleite para mis sentidos, sus manos también recorrían mi cuerpo y a cada rato decía lo mucho que me amaba y deseaba y carajo estaba a punto de creerle. Cuando llegué a su centro estaba tan húmeda y su aroma era el mejor afrodisíaco que existía, no me resistí y la devoré con mi lengua, nunca antes lo había hecho, las mujeres siempre fueron ellas las que me daban placer a mi, no yo a ellas, pero Annie era especial y su coño me fascinó, podría vivir comiendo de él por siempre

- Oh Edward, se siente tan maravilloso, mmmm, no pares amor

- Me encanta tu aroma, me encantas y te amo, carajo te amo tanto

Estaba completamente enloquecido, esa mujer me tenía en sus manos, su clítoris era tan delicioso y mientras le daba la atención que merecía mis manos se fueron a sus pezones, mierda, estaba eufórico y no podría aguantar un minuto más para hacerla mía, dios como la amaba y entonces decidí dejar el pasado atrás, a la mierda su pasado, a la mierda Carlisle, a la mierda todo, esa mujer era mía y la amaba, la venganza que se fuera al carajo, olvidaría todo y pasaría la eternidad pidiéndole perdón por haberla engañado con todas esas zorras, mañana tendría que conversar con ella y dios me ayude para que me perdone, pero en este momento le haría el amor como nunca lo he hecho.

- Edward quiero tocarte – dijo dirigiendo su mano hacia mi verga, la dejé y nunca nadie me había tocado de esa manera, era tan excitante las nuevas sensaciones que sólo ella me hacía sentir, su mano subía y bajaba por mi verga y sentía que en cualquier momento me correría.

- Ahhhh, Annie, deja de torturarme cielo, no quiero correrme en tu mano – me soltó y con mis piernas abrí las suyas, tomé mi verga con la mano y la ubiqué en su entrada, me fui introduciendo lentamente

- Dios, eres tan putamente estrecha – no me pasó desapercibido su tensión y pensé que se debía a mi vocabulario, así que embestí con fuerza y mierda el grito de dolor de ella me alarmó, carajo ella era virgen, la había desflorado de forma brutal, me quedé quieto en su interior y ella se agarró de mis hombros y enterró sus uñas, pero no entendía nada, se supone que era amante de Carlisle, pero ella era virgen y toda la verdad que creía conocer se vino abajo, intenté retirarme, pero ella rodeó mi cintura con sus piernas y me apresó

- Por favor perdona, no sabía, yo pensaba que tú…

- No pares, ya pasó el dolor, por favor sigue – y sintiéndome una mierda lo hice, seguí embistiendo lentamente, sus músculos fueron dilatándose y mi verga era acogida como un guante en su interior

- Dios, ahhhh, más fuerte Edward, más rápido – pedía Annie entre jadeos

- Ahhhh, Annie, eres tan estrecha que duele cielo, eres tan estrecha y caliente, te amo, te adoro, nunca me había sentido tan bien, ahhhh

- Más, más Edward, mmmm, se siente tan bien, tan putamente bien, oh dios, como te amo – sus paredes se contrajeron y cada vez apretaba más mi verga en su interior – ya casi amor, me falta tan poco Edward – carajo a mi también me faltaba poco, pero quería que ella se corriera primero, así que bajé una mano a la unión de nuestros cuerpos y froté su clítoris y mi boca la dirigí a sus pechos gloriosos mordisqueando sus pezones en forma intercalada, aumenté el movimiento de mi mano y el movimiento de las embestidas también, Annie se tensó y gritó mi nombre de manera salvaje, dos embestidas más y también me corrí gritando su nombre a todo pulmón, nunca me había corrido de esa manera. Salí de su interior y la abracé fuertemente, presintiendo que la perdería para siempre ¿por qué nunca aclaré mis dudas con Carlisle?, me dejé llevar por el rencor y ahora estaba a punto de perder al amor de mi vida, a la única mujer que he amado, la única que ha visto algo más allá de mi atractivo físico, quería llorar, quería gritar, pero sólo la abracé y la besé largamente, era mi vida

- Te amo tanto Edward, nunca pensé que volvería a amar a alguien, yo te debo tantas explicaciones y te prometo que mañana después de clases te las daré todas, por ahora sólo te puedo decir que mi verdadero nombre es Isabella Swan, pero me decían Bella las personas que me conocían y yo…

- Shhhhh, amor, no digas nada ahora, mañana hablaremos, yo también tengo mucho que decirte y muchas cosas por las que pedir perdón, pero ahora sólo abrázame cielo, abrázame fuerte y quiero que sepas que pase lo que pase mañana te amo como nunca he amado a nadie, sólo a ti, la única que ha llegado a mi corazón, mi alma es tuya amor, por favor no me la regreses nunca

- Nunca Edward, mi corazón es tuyo, cuídalo por favor, sólo necesito que me ames, que no me alejes de tu vida –

Cerré los ojos y una lágrima corrió por mi mejilla, me sentía una mierda, miré nuevamente a Bella y ella se había quedado dormida, le acaricié la mejilla y lloré amargamente, mañana se descubriría todo y la perdería por mi cobardía, por mi egoísmo, por ser un hijo de perra.

BELLA POV

La mañana había llegado y me sentía tan feliz, había pasado la noche más maravillosa de mi vida, me había entregado a Edward y no me arrepentía, después del dolor inicial todo había sido maravilloso, Edward era tan tierno y me hacía suspirar de sólo pensar en él, estábamos abrazados tal como quedamos cuando nos dormimos, pero teníamos que ir a clases, así que entre besos lo desperté, pero había algo mal, sus ojos estaban tan tristes, se veía tan desolado y traté de consolarlo a pesar de no saber qué le pasaba.

Después de consolarlo y la respectiva sesión de sexo nos fuimos al colegio, después de clases conversaríamos y ya estaba decidida a contarle toda mi verdad, espero me entendiera, él también dijo que tenía que decirme algunas cosas, pero no sabía qué podía ser.

Al llegar a la puerta del colegio nuestros amigos nos esperaban, Jasper me miraba y me sonrió, le devolví la sonrisa y supe que estábamos en paz, quizás más adelante pudiéramos conversar y decirle todo.

Faltaba poco para que sonara el timbre para dar inicio a las clases cuando llegó Rose con Ángela y me miraban de una manera desafiante y maliciosa, Edward se tensó al lado mío y me abrazó con fuerza por la cintura.

- Uy, tienen una cara de recién cogidos, por lo visto conseguiste llevar a cabo tu plan – no entendía lo que decía Rose

- ¿qué plan?

- Cállate Rose, no sabes lo que dices – Edward estaba cada vez más tenso

- ¿cómo que no se de lo que hablo querido?, la otra noche nos emborrachamos después de follar como conejos y me contaste tu fantástico plan para la zorra esta, nunca me creí el cuento de la inocente freaki y cuando me dijiste lo zorra que era al ser la amante de Carlisle y como te la llevarías a la cama para vengarte de los dos he estado esperando por este momento, y ahora que veo que ya lo conseguiste me siento libre de decir todo lo que pienso de ella. – no podía ser cierto, estaba teniendo una pesadilla, claro, no había despertado porque esto no podía estar pasando, me solté del abrazo e Edward para encararlo, porque comprendí que no estaba soñando y recordé sus palabras de anoche cuando dijo que tendría que pedirme perdón por muchas cosas

- Edward que está pasando, dime de una maldita vez que Rosalie está mintiendo, tú no pudiste pensar algo así de mi, dime que lo de anoche fue cierto y no por una venganza sin fundamento

- Annie yo, yo, lo siento tanto, estaba tan equivocado, pero conversemos solos, vámonos ahora – lágrimas empezaron a salir de sus ojos traicioneros y solté la mano que me tenía tomada

- Noooo, ¿cómo pudiste hacerme esto? ¿por qué mierda me dañaste?, tú sabes mejor que nadie que nunca hubiera podido ser amante de Carlisle, tú fuiste el primero, te odio maldito, te odio, no quiero que nunca vuelvas a tocarme

- Annie por favor, déjame explicarte, te juro que te amo, no quería hacerte daño, de verdad te amo

- Jajajaja, ¿la amas?, pero si desde que descubriste sus trapitos sucios te has cogido a toda la población femenina del colegio y en sus propias narices – me quería morir, miré al resto de mis amigos y todos estaban lívidos por lo que estaba pasando, a la distancia vi que Seth venía corriendo en nuestra dirección y que Jasper y Emmett daban un paso adelante para acercarse a mi, pero pude ver la culpa en sus caras

- ¿lo sabían cierto?, sabían que este cerdo me engañaba y no dijeron nada

- Por supuesto que todos lo sabían querida y nos hemos reído bastante de tu ignorancia – seguía diciendo Rose y empecé a ver todo rojo y mi cuerpo temblaba como una maldita hoja

- Los odio, los odio a todos, qué tonta al pensar que eran mis amigos, sólo fue otra de sus malditas crueldades hacia mi ¿cierto?

- Annie, te juro que te considero mi amiga pero es mi hermano y él juró que te diría todo, lo otro de lo que habla Rose de Carlisle no entiendo que es, pero si sabía que mi hermano te engañaba – Alice estaba llorando, pero no les creía nada, todos eran unos falsos.

- No seas tan tonta y aprovecha el minuto de fama, siempre me caíste mal, sólo fingí ser tu amiga porque presentía que algo iba a pasar y quería estar en primera fila, pero esto, definitivamente ha superado mis expectativas, ahora eres oficialmente la zorra más grande del colegio, Cullen te marcó, pero deberías estar agradecida, la polla de Edward es la mejor de toda la cuidad y todas las chicas están de acuerdo en eso, nunca conseguirás una mejor que esa.

No me aguanté la rabia, Seth ya había llegado y trató de sujetarme, pero me escabullí y me lancé sobre Rosalie y le di la paliza de su vida, todos miraban con cara de horror la manera en que la golpeaba, ni siquiera pudo defenderse de mis puños, carajo me dolían las manos de tanto golpe y cuando me paré le di una patada en las costillas

- Eso es para que nunca olvides que la freaki sabe defenderse y la entrenó un agente especial, basura sin corazón que para lo único que sirves es para que cerdos como Cullen las usen como saco masturbatorio

- Annie vámonos princesa – Seth estaba tanto anonadado por lo que le hice a la perra como furioso por lo que ellos me hicieron

- Vamos, no tengo nada que hacer acá

- Bella espera, yo…

- Tú nada Cullen y no vuelvas a mirarme nunca más en tu vida o te juro que te dejo peor que a tu zorra

- Déjame explicarte cielo, yo – no le dejé terminar de hablar, me había tomado la mano y yo le advertí que no me tocara nunca más, la rabia que sentía en ese momento me superó y con las manos adoloridas y todo le di un buen golpe a su linda carita de puto y no pude parar, él no se defendió, sólo trató de detenerme, pero no pudo y le patee el trasero, dejándolo en el suelo sangrando

- Gracias James por enseñarme a defenderme de los idiotas – dije mirando detenidamente a Edward, no miré nadie más y me fui con Seth.



Vida : Dulce Inmortalidad

Capítulo Décimo Quinto: En el momento y en el lugar equivocado

A penas salí del baño constante que Edward no estaba en el cuarto, rápidamente comencé su búsqueda y lo hice en toda la planta superior del castillo, habitación por habitación pero no estaba. No pude evitar desesperarme y baje las escaleras hasta la planta del primer piso, grite su nombre al principio bajo y luego fui subiendo de tono a medida que mi búsqueda era infructuosa, pero no estaba por ninguna parte – donde habrá ido – susurré casi al borde del terror, me faltaba solo el comedor del ala este, e iba camino ahí cuando me tope con la anciana que me había recibido el día anterior, esta me sonrío y se acerco.

- el joven ha salido, le dejo esto.

Dijo mientras me entregaba un papel doblado en dos, era una nota de Edward, lo abrí y comencé a leer

Esposa Mía:

No te preocupes, he ido por nuestro desayuno, no te darás cuenta cuando ya este de regreso.

Tu amado Esposo.

Claro como no lo pensé antes había necesidades que no podían esperar, seguro que el no quería que asesinara a los empleados por no tener a mano alguna otra fuente de alimentación. Guarde la nota en mi bolsillo trasero, la calma había regresado a mi mente, conociendo a Edward, él trataría que su ausencia fuera la minima, pero aún así no pude evitar constatar, cuando di un vistazo a nuestro entorno que el bosque mas cercano estaba a lo menos a 50 kilómetros de distancia.

Mi espera sería más que un par de minutos aventuré que serían un par de horas para que el encontrará un animal y luego para que regresará a casa, me resultaba interesante pensar como iba a traerme mi desayuno, considerando que yo no bebería directamente desde la botella. Me senté en la terraza donde llegaba el sol, eran cerca de las 10 de la mañana y este alumbraba con toda magnificencia.

Estuve ahí contemplando la basta hectárea que era el patio trasero del enorme palacio, estaba entretenida viendo como uno de los empleados se las daba de jardinero, cuando cruzo por mi mente una idea. Corrí hacia nuestra habitación y saque mi bolso y luego baje a toda prisa hasta la puerta principal, no me percate que la anciana estaba ahí limpiando sino hasta que sentí su voz un poco preocupada cuando me vio entrar al auto que nos había traído hasta ahí el día anterior.

Constate que Edward había dejado puestas las llaves en el encendido y di un pequeño grito de satisfacción cuando lo hice encender.

- Señora… el joven dijo que no saliera de la casa… es muy peligroso cuando todavía hay sol.

Me dijo con evidente pánico en su voz desde las escaleras.

- No se preocupe volveré antes que llegue mi marido.

Alcance a gritar mientras aceleraba.

La verdad no sabía bien como llegar a la cuidad así que aposte a seguir el único sendero que había, las murallas y los edificios pintorescos además de la gente me hizo darme cuenta que ya estaba en la ciudad. Llevaba los vidrios cerrados para evitar que el sol entrara y mi piel brillara como diamante, delatando con esto mi diferencia, lo menos que quería era llamar la atención.

Di un par de vueltas por las calles buscando un lugar donde hubiera un poco de sombra, y lo conseguí en una pequeña calle estrecha, donde los edificios parecían murallas impidiendo que los rayos de sol entraran. Estacione y me baje, camine entre la gente, considerando que mi marido había hecho añicos el único pijama decente que Alice me había empacado, la idea de comprarme uno y esperarlo para darle una idea en que quería gastar el tiempo que debíamos esperar hasta que el sol se pusiera para salir a recorrer la cuidad me hacía sonreír como una tonta mientras todos me miraban, de seguro que si hubiera sido humana estaría roja como un tomate de tan solo pensarlo.

Busque entre los locales hasta que de pronto di con mi objetivo. Boutique se leía en las vidrieras y pude constatar que estaba en el lugar correcto, entre y la señora me saludo en un perfecto italiano – el próximo semestre sin falta estudiaré idiomas – pensé. Iba a ser una tarea difícil darme a entender si ella solo hablaba italiano, le di una mirada avergonzada y decidí que lo intentaría otra vez, respiré aliviada cuando ella habló en un perfecto inglés.

- ¿En que puedo ayudarla señora?

- Mmm ando buscando… un pijama.

Dije un poco avergonzada, no quería explicarle a la vendedora que clase de pijama estaba buscando, y tampoco quería que me mostrará unos parecidos a los que la propia Alice se había encargado de comprar. Me mostró uno y negué con mi cabeza, si Edward había roto el anterior, con los modelos que me estaba mostrando era mejor que permaneciera desnuda que objeto tenía ponerse algo que apenas dejaba para la imaginación. Miré otros modelos hasta que encontré el que era perfecto, era un camisón de satén con un pequeño pantaloncito, algo sugerente pero normal. Así que lo compré.

Cuando salí de la tienda recién tuve la noción de que habían pasado demasiadas horas, el sol estaba a punto de llegar hasta donde estaba yo parada y había girado de posición lo que indicaba que eran casi las doce del día. Edward iba a matarme si llegaba y no me encontraba en la casa. Mis alternativas no eran muchas, no podía retroceder por donde había llegado porque el sol bañaba cada ladrillo y lugar dejando un margen inexistente para llegar hasta el auto.

Así que tuve que subir por la calle hasta que dí con una enorme plaza ovalada con una fuente al medio, la mitad de esta estaba son sol y había un lado en sombras. Mi único camino era ese y a poco andar me di cuenta que no volvería en el auto a la casa, tendría que tomar un taxi – se va a enojar – murmuré imaginando la cara que me pondría mi amado esposo cuando me viera entrar al palacio sin el auto.

Suspiré resignada esta idea iba a constarme una pelea en plena luna de miel, bueno al menos cuando me viera vestida con el pijama se le pasaría la rabia. Iba a caminar hasta el otro extremo cuando el sollozo histérico y agudo de alguien me distrajo, mire a todos lados y vi al causante era un pequeño niño, de alrededor de cuatro años de edad quien lloraba en la entrada de un callejón oscuro, mire a todos lados buscando a la madre que seguro estaba a corta distancia pero no encontré nadie, no había nadie cerca y parecía que a nadie le importaba que el pobre estuviera llorando descontroladamente.

Un instinto hasta ahora desconocido en mi salio a flote, de pronto verlo indefenso me causo una aprensión y sin dudarlo corrí ha su encuentro, caí en estado de shock cuando lo vi adentrarse en aquel callejón oscuro pensé que iba a escaparse, pero logre darle alcance y lo tome por la polera. Si estaba perdido lo mejor que podía hacer era mantenerlo en el mismo lugar, seguro la madre estaba buscándolo frenética. Cuando lo giré hacia mí, el olor de su sangre ahogo mi nariz y la ponzoña inundo mi garganta.

Me dí cuenta que necesita urgentemente mi desayuno. Hice un esfuerzo por controlarme y seque sus lágrimas para calmarlo. El niño paro de llorar y me miró asustado pero sereno, lo alce para llevarlo de vuelta a la luz pero el trato de zafarse apuntando con sus manitas un bulto a unos pasos más allá como tratando de agarrarlo. Camine sigilosamente hasta dar con lo que el niño quería y lo baje, él se acerco y comenzó a pasar su mano sobre lo que parecía una pierna, me acerque un poco mas y quede boquiabierta al descubrir de que se trataba, era un cuerpo, mis manos temblaron al ver el rostro de aquella persona tendida frente a mí.

Era una mujer un poco mayor que yo, tal vez de unos veinticinco años, el bolso que estaba tirado a un costado me demostró que ella era la madre del niño que había encontrado. Me acerque lentamente hacia el chico y lo aleje, puse mi cuerpo primero y me acerque a tocarle el cuello a la mujer, con suerte podría estar viva, aunque su tono blanco estaba adelantándome que lo que había encontrado era un cadáver.

Cuando puse mis dedos en su yugular pude comprobar con espanto que la causa de la muerte tenia mucho que ver con los de mi especie. Tenía una marca conocido para mí, era la misma que yo hace un par de años atrás había adquirido en mi muñeca gracias a James. Me levante de golpe y tome al niño en mi brazos, la habían asesinado y no era un asesino cualquiera era un vampiro.

Mis piernas empezaron a temblar, había sido un error haber salido sin Edward, solo yo podría atraer el peligro de esa manera, como era posible que me topara con un vampiro en una ciudad tan grande como esta. Mi esposo tenia razón yo era un imán para las situaciones peligrosas. Iba a comenzar a caminar cuando el niño chillo nuevamente y unos pasos se sintieron detrás de mi, me gire instantemente y puse el cuerpo del niño detrás de mi cuerpo para protegerlo.

Hasta ese minuto no había estado conciente del miedo que podían hacer sentir los ojos de un vampiro hambriento, nunca me había detenido a mirar los míos propios en esa situación pero verlos en otro me causaba un horror inimaginable, de pronto entendí cual era el afán de Edward de volver mi ojos color amarillo, eran mucho mas agradables que el intenso rojo que tenia frente a mí, estos eran horribles, intimidantes, e inhumanos. Con mis recién descubiertos intentos maternales analice la situación, debía sacar al infante de ahí, si quería mantenerlo con vida, su cuerpo estaba temblando.

El vampiro frente a mí no emitía sonido alguno, estaba sonriéndome de una manera macabra, de la comisura de sus labios se veían sus dientes blancos como la nieve y podía apostar que estaban afilados como una navaja esperando poder untarlos en la carne blanda del infante que tenia en mi regazo. Analice las posibilidades, mi única vía de escape era el camino que estaba obstruyendo el vampiro, tendría que pasar sobre él y hacerlo con carga lo que lo hacia mas difícil, como desee que Edward estuviera ahí, pero claro aún tenia una alternativa, una idea cruzo mi mente y me lleve la mano al bolsillo trasero de mi pantalón pero encontré solo desilusión, maldita la hora en que mi teléfono móvil se había quedado en el auto, de pronto comprendí que esa llamada no iba ayudarme, que sacaba con hacerlo, no iba alcanzar a llegar para ayudarme, sin duda el vampiro hambriento me mataría en los próximos cinco minutos y él al menos necesitaría que resistiera unos veinte para llegar.

Inconcientemente en mi mente comencé a desear que Alice estuviera viendo mi futuro, así al menos alguien podría saber donde encontrar mi cuerpo. Iba a arrimarme hacia la pared cuando vi que el cuerpo del vampiro hizo un movimiento poniéndose frente a mí, se había acercado unos pasos más a sus presas, y me pregunte a quien atacaría primero a mí o al inocente niño que trataba de proteger. De pronto sentí un ardor en mi nuca a la altura del cuello, instantáneamente lleve mis manos hasta ahí y pude comprobar que tenia enterrado algo, lo saque y lo miré fue ahí cuando me percaté que no era solo uno sino dos hambrientos vampiros, uno estaba detrás de mí sigiloso.

Lo siguiente que sucedió fue increíble para mi condición de inmortal, sentí mis pies pesados y la realidad comenzó a distorsionarse, no había pasado ni un segundo y ya me sentía como si hubiera bebido un barril entero de alcohol, deje de respirar e incluso de pestañar y caí de rodillas al suelo, involuntariamente apreté contra mi pecho al niño en un intento vano de defenderlo de lo indefendible, no iba a lograr nada, ellos me lo arrebatarían de las manos y lo matarían, yo no era oponente para ellos en esa condición.

Mi cuerpo parecía estar adormecido, me escocia de una manera salvaje. Vi como ambos vampiros se acercaron y mis manos cedieron soltando el cuerpo del niño quien se alejo chillando de forma automática, sin duda era una respuesta al peligro que significaban esas personas para él. Estaba al lado de su madre en la misma posición que ella, de pronto perdí la vista, estaba ciega, a tientas busque al niño pero no había nada más que el áspero suelo. No recuerdo si pasaron segundos o minutos pero sentí a lo lejos los murmullos de los vampiros discutiendo.

- No lo entiendo, ya debería estar muerta.

Dijo una voz masculina

- Tómala, la llevaremos con nosotros.

Ordeno cortante una voz femenina

viernes, 15 de julio de 2011

Corazón de Hierro

Hola niñaas lindaas!

Aqui les dejo el finaal de esta hermosaa historiaa, espero que hayan disfrutado leerlaa tanto como nosotraas en publicarlaa. Graciaas a la autoraa por permitirnoos publicarlaa y sobretodo a ustedees por leer y permitir q este blog siga funcionandoo :)

Ahoraa seaan buenaas y despues de leer dejen sus comentarioos que son super importantees para nosotraas :)

besitoos niñaas

anitaa cullen!

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Cap.18. FUNDIENDO EL HIERRO

Catorce días, catorce largos y tortuosos días…

― Hola cariño— me saludo la dulce mujer que me estaba dando acilo, su nombre era Zulema Hale, la cálida abuela de mi mejor amiga Rosalie, camine por la estancia y me senté en uno de los taburetes del mesón de cocina— ¿Cómo has dormido?— pregunto caminando hacia mí con una taza y una jarra de café

― Bien— mentí, en catorce días aun no podía dormir bien y creo que era solo el comienzo de mi nueva vida.

― Qué bueno cariño, hoy abuelo Hale esta en el campo así que no lo veremos hasta el medio día— me conto haciendo alusión a su marido, Joshua.

― Que lastima pensé que seguiríamos con las lecciones de equitación— intente sonreír.

― Si, lamento no poder enseñarte hoy pero dijo que podías seguir practicando que en la tarde te enseñaría los saltos que querías.

― Bien— le dije y me dedique a tomar mi te.

Mi mente divago mientras ella me hablaba de un nuevo tejido que estaba iniciando, hace catorce días había llegado aquí cargando mi maleta y una horrible pena. Ellos son los abuelos de Rose y tienen esta hacienda hace muchas generaciones, Rosalie me dijo que ellos estarían encantados de recibirme y así lo comprobé al llegar. Había sido una imprudente escapando así ¿pero que más podría hacer? Ese hombre me había roto el corazón y no sabía cómo empezar nuevamente, se que tuve que dejar todo atrás pero por primera vez en la vida pensé en darme un respiro, mi padre y Kate estaban muy bien, sabía que con el dinero que había ganado con Edward ellos podrían mantenerse hasta que encontrara un nuevo trabajo pero eso no era lo que me preocupaba, aun seguía intentando hacer latir ese muerto corazón. Después de saber todo escape de la mansión y corrí hacia donde Rose a buscar una solución, no sabía dónde ir ni a quién acudir ella era la única que podría ayudarme, rápidamente ideo mi plan de escape y llamo a sus abuelos mientras yo iba a mi casa a dar una excusa. Mi padre como siempre sobre protector se asusto de mi imprevista aparicion y además de mi extraña huida pero como ya lo sabía pedí su confianza y él me la dio. Cuando ya todo estuvo listo partí rauda al aeropuerto y tome el primer vuelo a Arizona, lo demás era solo cosa de tiempo. Fui una cobarde y creo que podría haberme precipitado pero estaba segura que este tiempo me había servido, por lo menos para volver a respirar.

Termine mi desayuno y como todas las mañanas me despedí de Zulema para salir a pasear, ya se había hecho una costumbre el explorar los campos y caminar por los predios aledaños a la casa. La hacienda era enorme, tenía todo lo que pudieras imaginar, era rustica pero a la vez moderna, los abuelos de Rose a pesar de haber vivido toda la vida allí habían modernizado el lugar con el paso de los años. Salí hacia las terrazas y me maraville nuevamente con la vista, los campos en esta fecha estaban más verdes que las hojas de los arboles, a la distancia se veía el camino de entrada y salida era tan grande el lugar que se perdía entremedio de los montes. Aspire el aire puro que había para mi, era increíble lo que el campo podía calmarte, baje las escaleras y dirigí hacia las caballerizas.

― Buenos días señorita— saludo Billy, el mano derecha del abuelo Hale— ¿Cómo ha estado?

― Buenos días Billy, bien gracias ¿y tú?

― Muy bien señorita, ¿le ensillo su caballo?

― Si por favor— le pedí y me apoye en el barandal mientras ensillaba a chocolate, el caballo que me habían prestado los Hale.

Mientras el hombre trabajaba, nuevamente deje volar mis pensamientos, estos me llevaron lejos a otro estado en donde estaba el dueño de aquellos ¿Qué estaría haciendo él en estos momentos?, toda la semana me lo había preguntado pero enseguida lo recordaba el dolor volvía y dolía como la sal en una herida, era tanto lo que sentía la separación que me hacía sentir dolor el solo pronunciar su nombre, le había prohibido a mi mente y a mi corazón llamarlo. Cuando todo estuvo listo me subí en el manso caballo y partí hacia mi mañana de equitación, no había nada más que me gustara que estar en el campo cabalgando, en solo catorce días hubiera aprendido y lo único que hacía era estar con Chocolate recorriendo los predios. Las mañana siempre se me iban rápidas pero salía a recorrer porque era lo único que me mantenía lejos de la realidad, de esa espantosa realidad que aun me esperaba cuando volviera a Chicago, sabía que la vida jamás seria igual y que él nunca volvería a ser parte de ella así que tenía que hacer todo lo posible por olvidad, aunque sabía que eso jamás sucedería.

Hoy era un día nublado, las enormes nubes en el cielo hacían presagiar que una tormenta se acercaba y que estaría por aquí muchos días, de las casi dos semanas que llevaba aquí nunca había visto ni una nube en el cielo, todos los días parecían más soleados que el anterior y los grados de calor subían hasta niveles sofocantes pero hoy al parecer sería diferente. Regrese a la casa y Zulema estaba cocinando como siempre, entre en la cocina y una amigable sonrisa me recibió.

― Hola cariño, mi nieta te ha llamado, dijo que le devolvieras la llamada a penas pudieras— me dijo con algo de preocupación.

― Claro, ¿me prestas el despacho?—

― Por supuesto, en unos minutos estará listo el almuerzo

― Está bien, vuelvo enseguida.

Camine a toda prisa hacia donde había un teléfono y un lugar sin intromisiones para poder llamar, marque ese número que me era tan familiar y espere a que me contestaran.

― ¡Bella!— exclamo Rosalie— hola cariño ¿Cómo estás?— pregunto ansiosa, era la primera vez que hablaba con ella desde que llegue, me había dicho que no llamaría ya que tenía que darme mi espacio y se lo agradecía infinitamente.

― Rosalie que gusto escucharte, bien gracias ¿y tú?

― Yo bien— me dijo y comenzó a hablar como una parlanchina, la había extrañado muchísimo, me había acostumbrado a verla a diario. Después de varios minutos me comenzó a contar sobre papa y Kate, me dijo que estaban bastante bien pero eso yo lo sabía ya que hablaba con mi padre casi a diario, el creía que estaba en una especie de misión especial en una zona aislada— llevo hablándote como loca por más de cinco minutos— me dijo riendo a carcajadas— se nota que me haces falta.

― Si igual que tu a mí, te extraño mucho.

― Bella yo…— me dijo y cayo

― ¿Qué sucede?— pregunte con la duda.

― La verdad te llamaba para otra cosa, ayer Emmett me conto algo— un silencio se apodero de la llamada— y no sabía si contarte o no pero creo que es importante que lo sepas.

― ¿Qué sucede?— volví a insistir.

― Ayer Emmett me hablo de Edward— pronuncio su nombre y mi pecho se contrajo— me conto muchas cosas sobre él y además me conto como ha estado desde que te fuiste— no podía hablar cada musculo o fibra de mi ser estaban concentradas en lo que me decía Rosalie— yo sé que no se merece que tú te apiades de él, bueno tal vez si ¡ah! Ya no se qué creer— me dijo con la incertidumbre, por primera vez en dos semanas quise saber de él, aun mas que respirar

― Cuéntame— susurre— que es lo que sucede con él.

― Bueno mira… Emmett me conto que él está sufriendo bastante, desde que tú te fuiste le han dado crisis más fuertes y lo peor es que se encerró en su despacho, lleva ahí lo mismo que tu llevas lejos de su casa.

― Dios— susurre con verdadera preocupación— pero…

― Mira Bella, Emmett me conto que por intermedio de Will había sabido muchas cosas de Edward, la mujer que tu viste en la televisión no es la novia de Edward— soltó y por un momento mi corazón quiso creerlo, me senté en una silla que había cerca y deje caer mi cabeza hacia una de manos— Emmett también me conto que Edward se había peleado bien feo con su padre por lo que hizo, su familia casi se separa por lo que hizo el padre, Will le conto a Emmett que sus familiares han tratado de hablar con Edward pero él no quiere recibir nada de ellos.

― Demonios…— susurre nuevamente sintiendo el peso de sus acciones, aunque tal vez todo lo que había pasado hubieran sido unos cuantos malos entendidos había algo que nadie me podría desmentir, la infidelidad con la mujer de Black.

― Bella— me llamo Rose haciéndome reaccionar— esto está muy mal, tu estas sufriendo y al parecer el también, no era tan plomo como todos pensábamos, al menos con lo que me conto Emmett me llega a dar pena

― ¡NO!— le grite alarmada— no se te ocurra decirle donde estoy, no sé qué hacer si lo veo nuevamente— le dije con verdadero pánico.

― Lo sé tranquila, no le diré a nadie, Emmett me ha tratado de convencer por todos los medios pero no ha podido así que tu secreto está a salvo conmigo— a pesar de todo sonreí, sabía que nadie aparte de Rose podría encontrarme en la inmensidad de Arizona.

― Gracias Rose, cualquier cosa nueva que sepas llámame, quiero saber como esta.

― Bien, nos hablamos entonces

― Adiós

― Adiós.

Colgué el teléfono y sentí como el peso de mi corazón se venía hacia el suelo, Edward estaba sufriendo pero yo lo hacía más, ¿de verdad el abra sentido algo por mí como para sufrir por mi partida? Eso no lo sabía y creo que jamás nadie me lo respondería. Salí nuevamente de la habitación, Joshua ya había vuelto y estaba junto a Zulema esperándome para almorzar.

― Hola Bella— saludo el anciano— ¿lista para las clases de la tarde?— pregunto con mucho animo

― Claro que si— le respondí intentando igualar su estado

― Hoy te enseñare unos cuantos saltos mas, Chocolate ya está listo para la carrera.

― Gracias Josh no sabes lo que significa para mí.

― Ya déjate de dar las gracias— me regañó la abuela— será mejor que disfrutes el estar aquí al igual que como nosotros disfrutamos de compañía, es agradable tener a una jovencita joven y hermosa como tú en el rancho.

― Gracias— susurre y comenzamos a almorzar.

La tarde fue igual que las demás, mientras estábamos en el enorme corral de entrenamiento Josh, Bill y algunos vaqueros más me enseñaban como dar buenos saltos montada en chocolate, el caballo al parecer le encantaba saltar ya que no rechistaba nada.

― Creo que podrías hasta cabalgar en alguna competencia Bella— me dijo el señor Hale con una sonrisa, mi risa resonó en el campo.

― Claro que no abuelo, creo que te equivocas— le dije de manera cariñosa, Chocolate relincho intentando opinar en la conversación

― Ve señorita hasta su caballo está de acuerdo— agrego Bill y todos reímos, inste a chocolate a ir nuevamente hacia las vallas de salto para seguir practicando. Al cabo de unos minutos había recorrido nuevamente el trayecto de las vallas y estaba terminando el circuito. Me baje del caballo para disfrutar de una rica limonada que la abuela Hale nos había traído.

― Parece que tenemos visitas— dijo la voz de Bill a mis espaldas me gire y observe que en el camino de la entrada venia llegando un auto de color negro, mi ojos se entrecerraron al intentar distinguirlo, Bill tomo las riendas de chocolate y lo aparto de los corrales, me habían contado que el caballo se ponía nervioso con los autos.

― No puede ser…— susurre soltando el vaso de limonada.

― ¿Qué pasa cariño?— pregunto Zulema sujetándome del brazo, mire hacia el camino que llegaba casi a la entrada de la casa y un mercedes de color negro apareció en el estacionamiento de la hacienda.

― Puede ser algo comprador de caballos— dijo Josh y comenzó a caminar hacia el estacionamiento.

Edward, él había llegado, estaba segura, era su auto. Dios mío, mis piernas comenzaron a sentir los estragos de la posible presencia que estaba dentro de ese auto ¿sería él?, no lo sabía pero ya tenía un mal presentimiento de todo eso ¿Cómo se habría enterado de mi paradero? Mire hacia los lados y no tenia forma de escapar, el auto ya estaba demasiado cerca y si era él, solo en dos zancadas me alcanzaría a donde quiera que fuera. ¡Demonios!, gritaba en mi mente, maldecí todo lo que pude pero la sangre se me helo aun mas cuando la puerta del auto se abrió y vi al hombre que salía de él.

― ¿Will?— pregunte al viento, la figura del mayordomo tan elegantemente vestido se asomo del auto y miro hacia su alrededor posando sus ojos en los míos.

― ¿lo conoces cariño?— pregunto la voz de la mujer que estaba a mi lado

― Si… si— tartamudee nerviosa, comencé a caminar hacia donde estaba parado, Joshh ya estaba junto a él— ¿Qué haces aquí?— pregunte llegando a su lado

― Buenas tardes señorita, que gusto verla nuevamente— me dijo con una sincera sonrisa.

― ¿lo conoces cariño?— preguntó el abuelo Hale— dice que necesita hablar contigo— me dijo y mi cuerpo se paralizo, ¿le habría pasado algo a Edward?, me pregunte al mismo tiempo que sentía mi cara perder el color y el calor.

― Tranquila— me dijo su suave voz— el señor está bien si se está preguntado pero también es de el de quien necesito hablarle.

― No quiero saber nada de Edward, Will. Creo que quedo más que claro cuando me fui de la mansión.

― Te dejare sola cariño, si gustas puedes ocupar el despacho— me dijo el abuelo besando mi coronilla

― Gracias abuelo— le dije

― Un placer conocerlo señor Lickwood— le dijo el hombre al mayordomo.

― El placer fue mío señor Hale— le hizo una reverencia y volvió a mirarme, el abuelo se alejo de nuestro lado y volvió a los corrales. En unos segundos comencé a pesar, ¿Cómo demonios había dado Will con mi paradero? Solo por saber eso hablaría con él.

― Está bien Will, sígueme— le dije y el hombre asintió con una sonrisa, no podía negar que me alegraba verlo, lo había extrañado.

Caminamos en silencio hacia el despacho, entramos y me senté en uno de los sillones, le pedí que me acompañara mientras nos sumíamos en un silencio que se rompió a los pocos segundos.

― ¿Cómo me encontraste Will?— le pregunte de inmediato, el hombre me miro por unos segundos y suspiro

― La mande a seguir señorita—me confesó haciéndome enmudecer— lo siento pero contrate, sin que el señor supiera, a un investigador privado quien la encontró aquí.

― ¿me mandaste a investigar?— pregunte con torpeza y aun sin poder respirar.

― Si, lo lamento— me dijo nuevamente— quiero que sepa que el señor Cullen no tiene nada que ver en esto, de hecho el ni siquiera sabe que estoy aquí— mire sus ojos y pude encontrar veracidad en ellos.

― ¿Por qué viniste Will?— pregunte recuperando el aire que se había escapado de mi cuerpo.

― Quiero hablar con usted como le dije necesito que me escuche

― Habla— le pedí con mi voz endurecida.

― Señorita… vengo a abogar por el señor Cullen— me dijo y suspiro— se que usted no quiere saber nada de él pero necesito que me escuche— no quise decirle que tal vez yo sabía todo lo que venía a decirme.

― Entonces habla, quiero escucharte

― El señor Cullen ha estado realmente mal, el día que usted se fue el llego a las pocas horas de que usted se marcho, déjeme decirle que estaba desecho con su partida, creo que jamás lo había visto así— no podía hacer nada más que observarlo, mi cuerpo estaba petrificado en el sofá, aunque no debían las palabras me dolían aun más de lo que había pensado imaginármelo sufriendo era también un sufrimiento para mí, lo amaba y jamás desearía verlo mal— ese día en la noche después de que leyó su carta lo fui a ver y lo encontré inconsciente en el despacho, fue tanta mi desesperación que llame al doctor Emmett y solo unas cuantas horas después el reacciono.

― ¿cayo al hospital?— pregunte tensa

― No, por suerte el doctor la controlo a tiempo— me dijo y pude volver a respirar— desde ese día el señor no ha querido salir de la casa, se lo pasa de su habitación al despacho…—

― ¿mi habitación?— pregunte con asombro

― Si, el ha formado una especie de tempo en aquel cuarto— sonrió débilmente— señorita yo puedo decir que conozco a ese hombre mejor que nadie en este mundo, he sido testigo de sus logros y de sus derrotas, de sus penas y alegrías pero jamás lo había visto tan derrotado como lo está ahora, usted dejo la casa y se llevo la luz que había en sus ojos.

― Yo no me lleve nada Will, Edward nunca…—

― No lo diga señorita, no diga que él no la ama si usted no lo sabe, le aseguro que se llevara una sorpresa cuando lo vuelva a ver

― Eso no pasara— respondí tajante— yo no lo quiero ver.

― No se niegue el escucharlo, el lo único que quiere es encontrarla, se lo aseguro. Tanto es lo que me preocupa que es por eso que llame a un investigador e hice que la buscaran, el señor y usted se están consumiendo en la pena de estar separados— sonreí, era verdad por lo menos de mi parte, la pena de estar alejada de él me estaba matando

― ¿sabes? Tienes razón pero hay muchas cosas que yo no puedo olvidar, por mucho que lo ame— acepte frente a un tercero por primera vez— no puedo olvidar Will, no puedo.

― Lamento escuchar eso de su boca señorita, le aseguro que comete un error, lo último que le diré es que no se cierre a la posibilidad, aunque usted no lo crea ustedes están hechos el uno para el otro— afirmo y mi pecho se contrajo, las lagrimas no esperaron a salir y recorrieron mis mejillas. Escondí mi cara en el reflejo de la ventana— lo veo en sus ojos cuando se miran, confío en que un futuro próximo usted vuelva a la casa pero como algo más que la señorita Swan— observe por el reflejo de la ventana como el hombre se ponía de pie y se acercaba a la puerta.

― Will— lo llame girándome sobre mis talones y mostrándole lo dolida que estaba, mi rostro estaba bañado en lagrimas— gracias— susurre

― De nada— respondió— es un placer servirla señorita— me dijo con una de sus usuales reverencias. Abrió la puerta y salió.

― Dios mío— susurre y me deje caer por el vidrio.

El llanto que había guardado por largos catorce días salió a flote como un huracán, la fuerza de mis quejidos era impresionante, dolía, dolía más que nada en el mundo el estar lejos de él. Si tan solo supiera lo que paso realmente, si Edward se presentaba aquí ¿Qué haría?, me pregunte. Ni siquiera tenía idea mi cuerpo se estremecía con solo pensarlo. Como pude me fui a mi habitación y me encerré allí, el llanto casi no me dejaba pensar, amaba tanto ese hombre que sería capaz de hacer cualquier locura por el pero no sabía hasta qué punto el estaba dispuesto por mi y eso era lo que más me dañaba, que tal vez jamás podría saberlo.

La noche fue la peor de todas, tuve un insomnio que no se paso hasta casi la madrugada, mis pies recorrieron ansiosos la habitación, ni siquiera sabía si Will le diría a Edward de mi paradero pero si lo hacía ¿él vendría por mi?, tenia tatas preguntas en mi cabeza pero no sabía cual responder. Intente dormir pero cuando el sol salió desistí, hoy se cumplían quince días de haber partido del lado de Edward y parecía que hoy nada cambiaria.

― Buenos días cariño— me saludo Zulema con voz dulce— ¿Cómo has dormido?

― Bien— mentí como todos los días— creo que tengo algo de insomnio ya que me costo conciliar el sueño

― Que mal querida, hoy en la tarde tomate un vaso de leche y acuéstate temprano para que recuperes tu energía.

― Eso hare— le dije y me senté a desayunar como todos los días.

Todo parecía igual, por la mañana Salí a cabalgar y estuve recorriendo partes que no conocía, el aire de las montañas me hacia entrar en calma, mis ideas y mis pensamientos tenían que enfriarse, sin duda tenía que tomar una decisión, ¿volver o desaparecer por un tiempo?, cualquiera de las dos implicaba sufrimiento ya que si me iba tendría que dejar a mi padre y hermana pero si volvía tendría que enfrentar a Edward y aun no estaba lista para eso. Mientras cabalgaba llegue a un pequeño rio, me baje del caballo y lo acerque para que pudiera beber agua, era tan fácil estar aquí, mi vida sería tan sencilla estando en el campo y lejos de la ciudad, tal vez si me iba por un tiempo debería buscar una parte así para vivir, lejos de cualquier adelanto tecnológico, lejos de alguna cosas que pudiera recordarme al dueño de mis lamentos. Estuve largo tato observando el correr del agua y a Chocolate disfrutar de ella, sin hacer presión a mi cabeza mi traicionara mente comenzó a recordar todos los momentos que había estado con él, aun quemaban en mi piel sus besos y caricias, si me concentraba bien parecía sentir sus manos en mi cuerpo y sus besos en mis labios pero al abrir los ojos me daba cuenta de que estaba sola y que la realidad era otra. Aun así seguía cerrándolos y concentrándome en el olor del viento, tal vez podía ser afortunada y esa fragancia tan especial podría llegar a mis sentidos, aspire fuertemente y mis rezos habían sido escuchados, el olor tan particular de Edward se coló por mis sentidos y me hizo estremecer.

― Edward— susurre en la inmensidad— Edward— lo volví a llamar sabiendo que mi voz se ahogaría con la brisa de los arboles, baje mi cabeza aun con mis ojos cerrados, la fragancia era tan fuerte que mi cuerpo comenzó a pensar por sí solo, ¿Cómo podía ser esto? Mi traicionera mente me quería hacer sufrir una vez más ¡y como lo hacía! Trayéndome el olor que me hacia recordarlo aun más claramente, podía ver el color verde intenso de sus ojos y sentir su mirada recorriendo mi cuerpo, sin poder evitarlo me estremecí y cerré con aun más fuerza mis ojos, las imágenes tenían que desaparecer como sabia lo haría la fragancia que me martillaba los sentidos. Por una razón que aun desconocía el olor no se iba y cada vez se hacía más fuerte, abrí mis ojos rápidamente y palidecí al ver lo que tenía enfrente, los mismos ojos de mi mente se habían materializado frente a mí junto a todo lo demás.

― Bella— susurro el producto de mi imaginación que parecía más vivo que nunca— al fin te encontré— dijo esa imagen que estaba frente a mí, extendí mi mano cruzando las barreras del viento y toque esa piel… esa suave y tersa piel que a pesar de todo aun seguía siendo la que recordaba. Mi mano se poso en ella y ambos cerramos los ojos ante el contacto, las sensaciones que experimentaba mi cuerpo con aquel tímido contacto eran avasalladoras que desencadenaron la reacción contigua

― ¡Edward!— grite separándome bruscamente de el— estas aquí— afirme parándome rápidamente del pasto y alejándome de él, por unos segundos lo mire y era el pero estaba distinto, unas sobresalientes ojeras delataban en el estado en el que se encontraba, sus ojos que normalmente chispeaban al mirarme ahora tenían un apagado brillo, el fulgor había desaparecido— pero… pero…— comencé a decir nerviosa, mi corazón latía desbocado y parecía querer salir de mi pecho para correr hacia donde estaba el. Intente controlar mis impulsos pero él fue el primero en hablar.

― No sabes cuánto deseaba verte— me dijo con voz pausada, el solo escucharlo tan cerca de mi me hacía temblar, tenía un montón de sentimientos encontrados pero los más fuertes eran un debate que habían iniciado mi cabeza y mi corazón.

― ¿Qué haces aquí?— pregunte en un hilo de voz.

― Necesitaba verte, saber que estas bien— me dijo, me sorprendí al verlo con detenimiento, venia un pantalón casual y solo una camisa, atrás habían quedado los trajes y las corbatas que yo tantas veces había sacado… sacudí mi cabeza lentamente ante mis pensamientos.

― Ya me has visto, ahora por favor vete— le pedí casi en una súplica.

― No puedo, no quiero irme, la única forma en la que me iré será llevándote conmigo— me gire para esconder la debilidad que sentía, no tenía idea lo fuerte que sería verlo nuevamente, hasta la más ínfima parte de mi cuerpo me rogaba por aceptarlo y lanzarme en sus brazos pero tenía que ser fuerte y si él no podía negarme la infidelidad tendría que tener el valor suficiente para alejarme de él para siempre

― Yo no me iré contigo— logre articular apretándolos puños— lo lamento pero me quedare aquí pero dime ¿Cómo demonios llegaste hasta aquí?— me gire de medio lado para verlo pero mi cuerpo se estremeció solo con presenciar la imponente figura del hombre

― Digamos que alguien se apiado de mí y me dio la dirección.

― ¿Will?— pregunte

― ¿Will?— me contesto con la misma pregunta— ¿acaso el sabia de tu paradero?— pregunto con extrañeza

― Claro que no, solo estaba adivinando— así que era verdad que él no sabía de la visita, preferí guardar silencio no quería causarle problemas al hombre que abogaba por este amor.

― Necesitamos hablar Bella, tienes que escucharme

― ¿ah sí?— pregunte girándome para encararlo— creo ya he escuchado suficiente— una mueca salió en mi rostro y camine hacia donde estaba chocolate pero antes de que pudiera dar dos pasos unos brazos fuertes me sujetaron y me hicieron girar para perderme en la sensación mas abrumadora que había sentido jamás.

― No te vayas, no me dejes— susurro cuando ya estaba encima de mis labios.

El beso comenzó despacio, Edward beso mis labios con la misma adoración de siempre, solo que esta vez fue mucho más intenso, su dulce boca toco la mía y me hizo perderme en la sensación de pronto todos los recuerdos que había reprimido saltaron en mi cabeza haciéndome sentir aun más fuerza en el beso. Sus manos sujetaron mi cintura y su lengua se adentro en mi boca, como era dulce ese sabor… decía mi mente, su elixir se fundió con el mío haciéndome perder una vez más la cabeza y entregarme al delirio. Sus manos se cernían fuertemente a mi piel y no me dejaban escapar, cuando el aire se hizo imprescindible aparte mi cabeza y respire pesadamente pero como buen drogadicto me acerque a él y lo volví besar con aun mas ansia, habían sido quise largos días sin él y parecían el invierno mas frio que me había tocado vivir. Perdí la cabeza entregándome a las sensaciones que él me producía no paso mucho tiempo hasta que le beso tomo matices cada vez mas apasionados, sus manos recorrieron mi espalda pegándome a su cuerpo, un frio se coló por mi espalda indicándome que sus manos buscaban mas contacto… pero esperen… el mismo frio me hizo reaccionar, esto no podía ser ¡no podía!

― Suéltame Edward— le dije intentando apartarme, el me soltó de inmediato asombrado por mi reacción, sus ojos se abrieron de par en par para observarme atentamente— no— le dije caminando rápidamente hacia el caballo— no puedes llegar después de lo que paso, besarme y pretender que no paso nada ¡NO PUEDES!— le grite y me monte sobre chocolate, a unos cuantos pasos mas había otro caballo, el que llamaban Crema ya que era de un color blanco casi albino.

Cabalgue a toda prisa por los campos de los Hale y solo pasaron unos cuantos segundos para sentir el galope de Crema pisándole los talones a Chocolate, apure al caballo y llegue antes a la casona. De la loma había divisado un auto de color negro y de vidrios polarizados pero al parecer no tenia chofer ¿Edward habría venido conduciendo solo?, no me importaba o por lo menos fingía que no lo hacía. Me baje de Chocolate y entre como un vendaval a la casa, sin duda alguna ahí estaría protegido. Me encerre en mi habitación cerrando con pestillo, no quería ver a nadie y no quería ni siquiera pensar en que Edward estaría por ahí rondando la habitación. Espere y espere pero al parecer el no vendría a buscarme adentro, cuando me sentí segura y a salvo el llanto se dejo salir, una hilera de sollozos y jadeos de desesperación salieron de mi pecho ¿tanto me afectaba la presencia de Edward? Si, bastante… respondió mi mente, no podía negarme que al verlo nuevamente y no solo eso, probar de sus labios había hecho una nueva herida en mí, quizás cuanto tiempo me costaría cerrarla. No se cuento rato estuve ahí pero era lo único que quería hacer, llorar y llorar, mi corazón y mi alma me dolían por tenerlo tan cerca y no poder estar con él, a pesar de todo lo amaba y a mi corazón no le importaba lo que había pasado ¿será una señal?

Me levante del suelo cuando mis piernas se comenzaron a dormir, aun con el pestillo puesto me aoville en la cama tapándome con una colcha, lo único que quería era dormir y olvidar que el estaba aquí, tenía miedo, pánico al descubrir de sus propios labios que todo había sido verdad. Mi cuerpo no podría soportar tamaña decepción, sabía que si él me lo confirmaba seria el tiro de gracia. Con todo el sueño que tenia aguardándome no me di cuenta cuando caí en un profundo reposo, mi mente aun me lo recordaba a cada instante. En mis vividos sueños el aparecía junto a mí, amándome y queriéndome más cada día, en una hermosa casa y muchos niños corriendo a nuestro alrededor, de solo pensarlo mi corazón dolía profundamente, sabía que tal vez ese sueño jamás se haría realidad. Me removí inquieta en mi cama, lo que pasaba en mi mente me hacía sentir aun mas mal, mis pies y manos estaban muy fríos, cuando abrí mis ojos comprendí la razón ya había anochecido y el frio de los campos se colaba por mi ventana.

Destape mi cuerpo y me puse de pie, la habitación estaba completamente oscura, el reloj de la pared indicaba que era pasada la medianoche, seguramente Edward se abría ido, no pude evitar sentir decepción por aquel pensamiento sin duda verlo una vez más me haría daño pero mi corazón era lo suficientemente masoquista para soportarlo. Me puse un chaleco de lana y me arregle el cabello, mi garganta estaba seca así que saldría por un poco de agua. Abrí el pestillo de la habitación suavemente y deslice la puerta hacia dentro, mis ojos recorrieron el pasillo rápidamente y comprobaron que no había nadie rondando por ahí. Me aventure a salir, recorrí lentamente el pasillo hasta llegar a la enorme escalera que descendía hacia el primer piso. Mis ojos nuevamente examinaron la estancia pero como estaba completamente oscuro no distinguí si había alguien más, baje peldaño por peldaño hasta estar en el primer piso. Camine hacia la cocina y prendí las luces, el frio de la casa me helo hasta el último de mis huesos, se sentía igual de solitario y frio que mi corazón, mi alma próximamente se uniría a este para quedar eternos en ese estado. Mientras llenaba el vaso para beberlo mis ojos se llenaron de lagrimas, el se había ido pero ¿Qué esperaba? ¿Que después de lo que dije e hice él se arrojara en mis brazos a pedir un perdón que tal vez ya tenía? ¿Lo tenía?, me pregunte a mi misma ¿sería capaz de perdonar la infidelidad de Edward y seguir adelante?, mi corazón aun albergaba la esperanza de que ese también haya sido un error. Levante mi cabeza cuando una melodía conocida llego a mis oídos, mis ojos se ensancharon y mi corazón comenzó a latir desbocado ¿sería posible…?

― Edward— susurre en la inmensidad de la cocina— es el… esta aquí— volví a decir en el mismo tono de sorpresa.

A mis oídos llegaba la misma melodía que él una vez había tocado para mi, Chopin vino de inmediato a mis pensamientos, mis ojos se llenaron de lagrimas y estas se derramaron a los pocos segundos por mis mejillas, me tarde solo unos instantes en descubrir que el aun seguía aquí. Mis pasos salieron raudos en busca de la fuente de la melodía, no recordaba haber visto un piano en la casa pero tampoco podría asegurarlo porque no me había dado el tiempo de recorrer toda la propiedad, la música con el pasar de los cuartos se hacía cada vez más fuerte, mi pecho se agitaba frenético al igual que mi corazón ¿Por qué él me hacía sentir así?, creo que jamás nadie podría lograr un efecto de tal magnitud conmigo. Mis pasos se detuvieron en unas enormes puertas de madera al final del pasillo, una tenue luz se colaba por el pequeño espacio que había entre ellas, tenía el cuerpo temblando y mis manos sudaban, creo que estaba en la peor crisis nerviosa que había tenido desde hace mucho tiempo. Con el miedo más grande de mi vida empuje suavemente las puertas exponiendo una imagen que jamás pensé ver nuevamente.

La música se coló en todos mis sentidos envolviéndome completamente, la habitación era un salón gigantesco, perfecto para una fiesta o alguna reunión, al centro e iluminado solo por la luz de la luna que se colaba por los enormes ventanales estaba el dueño de mi corazón, Edward Cullen tocando nuevamente la melodía para mí. Mi cuerpo y mi corazón reaccionaron al unisonó al verlo tan cerca nuevamente, sus dedos bailaban elegantes por la superficie de las teclas, su cabeza se giro y la potencia de su mirada me hizo estremecerme, sus ojos brillaban con aun mayor incandescencia que la tarde, el brillo y el fulgor de su mirada había vuelto. Sin pensarlo y guiada solo por mis instintos me acerque al piano, mis manos pasaron por la enorme cola y la base de las velas, los ojos de él me seguían atentos mientras tocaban la melodía, dejando el ultimo resquicio de cordura y escuchando a mi corazón me senté junto a él, una sonrisa se extendió por su rostro y me dio a entender que estaba feliz por nuestra cercanía ¡tanto que lo había extrañado!, ahora al tenerlo frente a mi supe que si el hubiera estado junto a mi cuando me fui de su casa no habría podido hacerlo, era tanto lo que sentía por el que jamás podría haberlo dejado.

― Creo que tenemos que hablar— le dije iniciando la conversación, lo mire y el parecía de acuerdo conmigo ya que asintió terminando de tocar las ultimas notas y dándole fin a la dulce melodía, su camisa que antes había estado perfectamente ubicada ahora estaba arremangada sobre sus codos y su cuello abierto me dejaba ver parte de su pecho.

― A eso he venido, quiero abrirte mi corazón— me confesó dejándome asombrada, mi boca se entreabrió un poco con sus palabras ¿Qué tenía que decirme ese corazón?

― Edward yo…— comencé a decir buscando algunas respuestas pero su dedo acalló cualquiera pidiéndome que guardara silencio

― El que más tiene que hablar soy yo, Bella. Primero que todo necesito aclararte tres cosas, la primera es que mi padre actuó de manera precipitada el me comprometió con esa mujer sin decirme nada, por suerte el tema esta zanjado y el compromiso roto— comenzó a decir, se giro sobre el taburete quedando con una pierna a cada lado y mirándome directamente— la segunda es que lamento mucho lo que te dijo mi padre por el teléfono, créeme que se lo hice saber…

― ¿te enfadaste con el verdad?— pregunte

― Eso es poco— sonrió y mi corazón aleteo como un colibrí delante de una flor— si pudiera lo habría ahorcado con mis propias manos… pero ese no es a lo que quiero llegar, prometo que de aquí en adelante nadie más osara decirte nada, te protegeré con mi vida si es necesario— sus palabras salieron verdaderas, podía sentirlo, estaba extasiada solo con el rose de su voz en mi piel— y lo tercero….— cayo y examino mi expresión— es que jamás me habría acostado con otra mujer después de ti Bella, no ha habido nadie después de que tú fuiste mía— mi pecho dejo de ventilar y mi cuerpo se helo, era lo que quería escuchar pero no me lo imaginaba de esa manera— se que pensaste que lo había hecho y no te recriminare por eso ya que mi conducta del pasado no me ha dejado bien parado pero ahora puedo decirlo con convicción, jamás nunca tocare a nadie si tú estás conmigo, Bella quiero que seas mi mujer para siempre— sentencio, mi cuerpo estaba petrificado, mis ojos rápidamente acumularon nuevas lagrimas que dejaron caer al verse rebalsados…

― Edward yo… dude de ti, creí que te habías acostado con otra mujer— le dije sintiéndome la peor persona del mundo, solo tenía su palabra como prueba y aunque tenía todo en contra yo le creía, no vi mentiras en sus ojos, el me estaba diciendo la verdad

― Lo sé mi amor— me dijo haciéndome respirar nuevamente, mi amor… que bellas sonaban esas palabras en su boca— y juro que jamás te juzgare por eso, se que tenia las de perder, lo importante ahora es saber si me crees— me dijo levantando mi barbilla con uno de sus dedos, mi corazón ya no daba más… teníamos que aclarar esto ya.

― Si Edward, creo en ti… ahora que veo tus ojos se que jamás podrías haberme engañado y me siento mal por haber dudado de ti— escondí mi mirada, había sido tan ciega…

― No Bella— me corrigió llevando mi cara al frente— eso ya no importa más, ahora es el futuro el que me interesa. Habiendo aclarado todo esto hay solo una cosa que me queda por decirte.

― ¿Qué es?— pregunte entre sollozos

― Te Amo— una enorme sonrisa siguió a sus palabras, me quede por varios segundos observando su rostro a la luz de las velas.— te amo desde el primer momento que te vi, te ame cuando escuche tu risa, te ame cuando sentí tu piel en contacto con la mía, te ame cuando hicimos el amor, cuando me besabas, te amaba mientras estaba lejos, te he amado siempre Bella, creo que desde hace mucho que te esperaba y sé que ahora no puedo vivir sin ti, no habrá nada en el mundo que nos separe, ¿quieres pasar el resto de tu vida conmigo?— me pregunto dejándome aun mas sorprendida era la declaración de amor mas romántica del mundo y lo mejor de todo que era solo para mi, el me amaba y quería estar conmigo, la vida no podría ser mejor…

― Edward…— susurre—Te Amo— le dije tomando su rostro, sus manos se pegaron a las mías y las llevo hacia su boca para besarlas— te amo tanto que no podría vivir sin ti, mi amor.

― Que dulce es escuchar eso, no sabes todo lo que espere por escuchar tus palabras— confeso pasando sus manos por mi cintura y atrayéndome hacia él, sin poder esperar más el contacto me senté ahorcadas y lo abrace— no sabes lo que he sufrido sin ti— me dijo rosando mi boca con sus labios— te amo tanto Bella que duele no tenerte a mi lado, he estado en tortura quince días completos.

― Al igual que yo, ha sido un dolor tras otro, pero ya no mas

― No mas— susurro besándome con toda esa pasión que había estado reprimida— juro que nunca te iras de mi lado, hare feliz cada día que estés conmigo, te amo— me dijo dando pequeños besos en mi boca, mi cuerpo se apretó a su estructura, se sentía tan bien el calor de su piel. mis manos buscaron contacto con su cabello y lo atrajeron hacia mí.

Mi cuerpo se sentía vivo por primera vez en mucho tiempo, había ansiado más que el aire que respiro este contacto, estaba en sus brazos, el me amaba y comenzaríamos una nueva vida, juntos, creo que nada podría salir mejor. Sus manos me acariciaron la espalda, sus besos eran tiernos y dulces pero a la vez notaba la necesidad que había en ellos, era la misma que tenía yo, el haber estado tanto tiempo separado tenía sus consecuencias.

― No sabes cómo extrañaba tu piel, soñaba todos los días con tenerte conmigo, tu aroma tan especial—decía mientras bajaba de mi boca hacia mi cuello dejando un camino de besos húmedos— adoro besar tu piel mi amor, es un privilegio— susurro contra la base de mi cuello haciéndome estremecer.

― Edward— jadee buscando aire, mis hormonas comenzaron a reaccionar al contacto de sus manos, mi espalda fue sacudida por corrientes eléctricas cuando el subió sus tersos dedos por ella

― Eres mía Bella, nunca te vuelvas a apartar de mi lado— me pidió mientras besaba mi pecho, sus besos iban cada vez descendiendo mas hasta que llego a la base de mis pechos, el solo sentirlo ahí me hizo arquear mi espalda y gemir, el movimiento provoco un roce entre nuestros sexos acrecentando la burbuja de excitación que se estaba formando

― Háceme el amor Edward— le pedí bajando mi cabeza y mirando sus oscuros ojos.

― Toda la vida mi amor, toda la vida— me dijo, sus manos me sujetaron por mi trasero apegándome a su cuerpo, se levanto del taburete y comenzó a caminar llevándome con él.

― ¿A dónde vamos?— pregunte entre risas y besos.

― Quiero que vuelvas a ser mi mujer en la suavidad de una cama, además el piano puede esperar— contesto con una sensual sonrisa que me hizo estremecer ¿era una promesa? ¿volveríamos a estar sobre algún piano amándonos?, estaba segura de que si.

Edward me llevo hacia mi habitación, cuando estábamos en el interior me dejo en el suelo y cerro con pestillo la puerta, camine entre las sobras y la luz de la luna, mis ojos recorrieron la hermosa cama de edredón blanco en la que haría el amor con el dueño de mi corazón. Edward paso sus manos por mi cintura apegándome a su cuerpo, su boca busco de inmediato mi cuello y comenzó a besarlo, se sentía tan bien estar entre sus brazos, descanse mi cabeza en su hombro y me rendí a sus caricias. Sus manos sacaron lentamente los botones de mi blusa dejándome en ropa interior, las mías se fueron a su cuello pegando su boca aun mas a mi piel, necesitaba sentirlo cerca.

― Desde la primera vez que estuviste cerca mío no podía dejar de pensar como era tu piel— sus manos subieron de mi cintura a mis pechos acariciándolos suavemente— tu despertaste mi deseo de una forma en la que nadie lo ha hecho Bella, despertaste mi corazón con tu amor— me giro dejándome enfrente de el— y te amo por eso, porque me haces sentir lo que es el amor puro, cuando creía no poder amarte mas, siempre me sorprendía porque sentía cosas aun mas fuertes por ti— sonreí sin poder evitarlo, sus palabras eran miel en mis oídos.

Sus dedos acariciaron la orilla de mi pantalón, una sonrisa apareció junto con la oscuridad de sus ojos. Con un sumo cuidado y descubriendo nuevamente ambos cuerpos nos terminamos de desvestir. Edward me tomo entre sus brazos y me recostó en la cama, beso cada parte de mi piel con una devoción que casi me hacia llorar, sentía tan intensas sus caricias que una explosión de placer pronto se daría en mi. Sus besos llegaron a mi vientre, detuvo sus besos para acariciar la piel que allí se extendía.

― Y aquí— susurro mirándome a los ojos— aquí crecerá nuestro hijo— me dijo sonriendo y besando mi vientre— el fruto de nuestro amor.

Sus besos continuaron hacia arriba hasta llegar nuevamente a mi boca, el roce de su cuerpo y de su erección contra mi piel me hacían excitarme cada vez mas. Giramos sobre el edredón quedando yo encima de él. Bese su cuerpo con frenesí y pasión, lo había extrañado tanto que hasta había imaginado sus manos rozando mi piel, los ojos de Edward y los gemidos que salían de su boca me decían exactamente lo que sentía.

― Te amo— le dije cuando volví a su boca— estoy lista— le susurre contra sus labios ganándome un movimiento de sus caderas, gimió sobre mi boca y nos hizo girar nuevamente quedando el encima de mí, abrió mis piernas besando mis muslos y se posiciono sobre mi entrada.

― Te amare siempre— susurro adentrándose en mi húmeda cavidad— quédate conmigo

― Aquí me tienes— le dije pegándome a su cuerpo e incrementando el contacto, había extrañado tanto sentirlo dentro de mi— estaremos juntos por siempre— susurré contra su boca, comencé a besarlo y a mover mis caderas al unisonó, el roce de nuestros cuerpos y nuestros gemidos llenaron completamente la habitación.

Hicimos el amor hasta que tocamos el cielo al unisonó, gritamos un te amo dirigido por la pasión y adoración mutua que sentíamos, sabía que esto sellaba este acuerdo, de ahora en adelante estaríamos juntos por siempre.

― Rosas— susurro contra la piel de mi hombro, estábamos con nuestros cuerpos entrelazados e intentando normalizar nuestras frenéticas respiraciones— tu piel… ese aroma, lo podía sentir en cualquier parte— beso mi hombro.

― Al igual que tu perfume— le dije soltando un jadeo, me gire para mirar sus hermosos ojos— ¿Qué pasara ahora?— pregunte, sabía que a su lado no debía temer a nadie.

― Ahora… comenzaremos una vida juntos, creo que las crisis ya no vendrán mas así que…

― ¿Por qué lo dices? ¿ya sabes porque son?— pregunte con asombro.

― Creo que sí, teníamos razón cariño, el estrés me tiene loco— comento divertido— además de el amor— rio

― ¡no me eches la culpa a mí!— le dije subiéndome encima de su cuerpo el rio y me apego nuevamente a él.

― No lo hago, la cosa es que he decidió darme un tiempo creo que bajare mis horas de trabajo y comenzare a disfrutar de los placeres de la vida.

― Muy bien dicho, la primera tarea será tomarse vacaciones— le dije con un tono serio y con mi ceño fruncido.

― Buena idea, ¿A dónde quieres ir?— pregunto con su rostro iluminado.

― Me da igual, el que me importa eres tu— sonrió y beso mis labios

― Es delicioso escuchar eso… ¡amo oírlo de tus labios!— me dijo con una expresión feliz, luego se quedo pensando— ¿conoces Grecia?— pregunto dudoso

― ¿quieres ir a Grecia?— pregunte casi en un grito, Edward tapo mi boca y soltó una risa ahogada

― No grites que los señores Hale se despertaran, ¿sabías que tengo una casa en Grecia?—

― No tenía idea

― ¿te gustaría visitarla?, hace años que no voy allí y me encantaría pasar unos días allá.

― ¡claro!— volví a gritar llena de entusiasmo, nuevamente el rio pero esta vez me beso aun sonriendo

― Amo tu energía mi amor, harás de mi vida felicidad plena, ¡Te amo Bella Swan!— me dijo pegándome a su cuerpo

― Y yo a ti Edward Cullen— lo bese, luego de unos momentos pareció recordar algo

― Pero antes— se enderezo en la cama dejándome sentada frente del, ambos estábamos desnudos pero ya no sentía vergüenza de mi cuerpo, al contrario me sentía aun mas mujer teniéndolo a él cerca para avivar mi fuego— hay dos cosas que me faltan por hacer

― ¿Qué cosas?

― La primera es una pregunta y la segunda es lo primero que haremos al marcharnos de aquí.

― Pregunta entonces— sonreí.

― Sé que tal vez no te sorprenda pero no puedes irte de aquí sin responder

― ¿Qué es?— le dije aguantándome las risas por su actitud, parecía serio pero a la vez quería sonreí igual que yo.

― ¿quieres ser mi novia Bella?— pregunto dejándome pasmada.

― ¿tu… novia?— volví a repetir sumida la impresión

― Sé que tal vez es algo tonto pero quiero poder reclamarte ante cualquiera como mía, nadie más tendrá derecho a posar sus ojos sobre ti.

― ¡eres un condenado celoso!— le dije riéndome pero de la pura felicidad.

― Lo soy, lo acepto, con una mujer como tú habría que estar demente para no celarte pero ¿Qué me dices?

― ¿Qué crees?— conteste con una pregunta, una sonrisa enorme recorrió mi rostro— claro que seré tu novia Edward Cullen, quiero pasar el resto de mi vida a tu lado

― Cuidado que tomare eso como una futura propuesta— rio contra mi boca, nos besamos felices del momento que vivíamos, nos amábamos y estaba segura que el futuro nos tenía grandes sorpresas— entonces ahora podremos hacer lo segundo.

― ¿y qué es eso?

― Quiero conocer a tu padre— le pedí mirándola directamente a los ojos— quiero que sepa que hay un hombre en el mundo que te ama incondicionalmente y está dispuesto a responder por ti.

― Iremos….— asentí con lagrimas en mis ojos.

― Ahora ven— me invito a recostarme— por el momento déjame amarte una vez más, déjame sentir tu calor antes de que el amanecer aparezca en el cielo

― ¿Qué importa?— pregunte abrazándolo— si ahora estaremos juntos por siempre

― Es verdad— dio la razón— ahora nuestro corazón ya es uno solo.

― Hablando de tu corazón— sonreí— ¿sigue estando cerrado con ese hierro?

― No, mi vida— me miro dulcemente— tu fundiste el hierro con tu amor…

Sus manos me pegaron a su cuerpo dejándonos disfrutar de este momento juntos, no tenía idea lo que nos deparaba el futuro pero ¿saben qué?, no me importaba porque la etapa difícil había pasado, el frio, el hierro y todo lo malo había quedado atrás dejando solo el amor y el calor de una pasión que sabia perduraría por mucho tiempo… ahora un futuro nos esperaba, ese que habíamos comenzado hoy día e iríamos construyendo con el paso del tiempo…

Un amor que venció todas las pruebas y traspaso al hombre que tenia entre mis brazos el cual algunas tuvo un Corazón de Hierro…

— Fin —