Dark Chat

domingo, 10 de octubre de 2010

Destellos de Oscuridad

Capítulo 6

Apuesta

Tal vez su cordura se esfumaba lentamente, sin que ella se percatara de su desaparición. Por que, en definitiva, ésa no había sido una conducta normal.


Aún no podía creer que lo había esperado. Cuando Dominic le había ordenado que saliera se había quedado preocupada –sí, aunque lo quisiera negar así era-, estaba asustada porque algo malo le fuera a ocurrir a Edward. Eso no estaba bien, ni siquiera lo conocía bien, además, la experiencia le decía que todo vampiro era un traidor, o lo terminaba siendo.


Por ello no debía confiar en las palabras de ayuda que él tan amablemente había ofrecido, Edward mentía. Nadie ofrece ayuda a cambio de nada, siempre hay un truco, una sombra detrás de la luz.


La oscuridad consumía el camino de Bella; las calles estaban desiertas, ensombrecidas con el manto nocturno. Pero no tenía prisa, en casa, o mejor dicho, departamento –la pobre imitación de hogar- no le esperaba nadie. Amy ya no vivía con ella y, a pesar que le entristecía la perspectiva de soledad, se alegraba que estuviera bajo la vigilancia lobuna. No creía que hubiera un mejor lugar para protegerse de un vampiro.


Entonces, sacándola de sus grises pensamientos y devolviéndola a una realidad mucho más ennegrecida, el celular sonó.


Bella apretó los labios, tentada a ignorar el molesto sonido. Sabía perfectamente quien era y no quería escuchar su voz.


Sin embargo, el recuerdo de su deuda la hizo ceder; descolgó el pequeño aparato y se lo puso al oído.


-Quiero que vengas.


-Me acabas de correr de tu casa, si mal no recuerdo –contestó ella, no sin cierto tono de molestia.


Dominic rió.


-Si, pero en ese momento tenía compañía no deseada y no quería que presenciaras una desagradable discusión. Ahora, en cambio, que ya he sacado la basura, quiero que regreses.


-Lo que digas.


Bella colgó el aparato sin dar tiempo a respuesta y se dio media vuelta, retrocediendo el camino recorrido.


No se sorprendió cuando entró en la casa, y se encontró al vampiro de cabellera rubia sentado, en un amplio y cómodo sillón, esperándola.


-¿Qué quieres?


-Pregunta correcta, sin embargo, el tono no lo es –apuntó Dominic como si estuviera educando a un niño. –Bella, no puedo quejarme de tu cumplimiento, cada vez que te pido algo lo haces, pero aún debes trabajar más con tu humor, me tratas muy mal.


-Eso no va a cambiar, acostúmbrate.


Dominic sonrió, dejando al descubierto sus afilados y blancos colmillos. Se puso de pie con un movimiento ágil, y caminó hacia ella.


-Bella, Bella… Se te olvida algo muy importante, y es, que prácticamente me perteneces. Te recuerdo que tu deuda conmigo es de una cantidad considerable, es cierto que me brindas servicios y con ello disminuye, pero no tanto como para considerarte libre. Así que creo merecer más respeto que el que me das. He sido demasiado tolerante contigo.


El vampiro comenzó a dar vueltas a su alrededor, como predador esperando a que su víctima se encuentre en el momento más vulnerable para atacar.


-Por otro lado –prosiguió él, tocando su cabello y retirándolo cuidadosamente de uno de sus hombros, dejando una parte de su cuello expuesto-, si te portas amable conmigo, tu deuda podría disminuir considerablemente.


Y dicho esto Dominic pasó la yema de sus dedos por la pálida piel de Bella. A lo que ella, para toda respuesta, le retiró la mano y retrocedió dos pasos.


-La última vez que me propusiste eso, lo rechacé, no veo porque ahora iba a cambiar de parecer –escupió Bella, con desprecio.


-Cambiarás de parecer.


-Lo dudo.


Dominic se rió.


-Ya basta de rodeos. ¿Qué es lo que querías?


-Primero quisiera informarme sobre algo que, debo admitirlo, me molesta, y pienso que tú podrías darme la respuesta. ¿Por qué te busca tanto Edward?


-El no me busca.


-Sí lo hace, ahora, dime el porqué. ¿Qué es exactamente lo que quiere de ti?


-Lo desconozco –dijo Bella, lo que era completamente cierto, ella misma se hacía esa pregunta constantemente.


-No me mientas.


-No lo hago, en verdad no lo sé.


El vampiro caminó de un lado a otro, pensativo, luego se detuvo y en su rostro se formó una expresión ceñuda.


-De ahora en adelante, si te busca, evítalo, aléjate de él.


El primer impulso de Bella fue protestar, pero se dio cuenta que no debía importarle, Edward no significaba nada para ella.


-¿Por qué?


Dominic apretó la mandíbula.


-Porque, como seguramente apreciaste hace unos momentos, es mi enemigo y porque tú trabajas para mí. Es bastante sencillo, a mi parecer.


Al verlo tan molesto, Bella no se atrevió a poner réplica alguna en eso, no quería tentar a su suerte.


-De acuerdo. ¿Eso es todo? ¿Para eso me llamaste?


-Por supuesto que no, hace falta algo más.


Dicho esto, el vampiro volvió a sonreír. Aunque, ahora que lo veía, Bella no estaba segura que fuera una mejoría, ya que su sonrisa, lo hacía verse tanto o más peligroso que con el ceño fruncido.


-Necesito que mañana en la noche llegues a este lugar –le tendió una hoja de papel con una dirección anotada-, y busques a Richard Ferguson.


-¿Quieres que le cobre algo?


-Me debe el dinero de una apuesta, sí, pero no será necesario que le pidas el dinero, sólo quiero que le recuerdes su deuda. Tampoco creo conveniente que utilices tu arma, simplemente derríbalo y dale el mensaje.


Normalmente Dominic no era tan amable con los vampiros que tenían cuentas pendientes con él, pero Bella no hizo exteriores sus dudas, esperando salir de ahí pronto.


-De acuerdo –dijo. -¿Algo más?


-Nada, por el momento. Pero puedes irte.


Bella no dudó en hacerlo.


Sobra decir, que el momento favorito de Bella es la mañana; así cómo está demás añadir que es también el horario preferido de Amy. El único y corto lapso en que ambas hermanas pueden verse.


La vampiresa entró en la casa del líder de los licántropos, cosa, que parecería muy extraña a ojos ajenos que no conocieran la relación de éste hombre lobo y Bella.


Pero no fue él quien la recibió, ya que –como Bella sabía perfectamente- se encontraba en aquellos momentos en el hospital. Así que su anfitriona fue la compañera de éste, quien, por cierto, la recibió con una cálida sonrisa.


-¡Bella! ¡Bella!


Sin embargo, al escuchar ésta dulce y pequeñita voz, la atención de Bella se perdió completamente y se concentró en totalidad en la portadora.


Una niña humana, diminuta comparada con las otras dos féminas que se encontraban ahí, extendió los brazos a la vampiresa. Quien, a propósito, no dudó en responder a este llamado en silencio, y la levantó del suelo.


-¿Cómo estás, Amy?


-Triste, por que casi no te veo. ¿Por qué no quieres que esté contigo? –interrogó la niña.


-Ya te lo he explicado –respondió Bella-, estás más segura aquí.


-¿Por qué no te quedas aquí, entonces?


Bella abrazó con más fuerza a su hermana y le dio un beso en la frente.


-No Amy, estar conmigo es peligroso, yo soy el problema.


El rostro de la pequeña se cubrió de una sombra de confusión y tristeza.


-¿Por qué?


-Hay vampiros a los que no les agrado y si saben que tengo una hermana, ellos podrían hacerte daño.


Emily, quien hasta ahora había permanecido en silencio, decidió tomar la palabra en ese momento:


-Bella, sabes que la manada puede protegerte…


-Sam ya ha hecho demasiado por mí, no quiero meterlo en problemas, ni a los demás. ¿Cómo se sentirán ellos al saber que tienen que proteger a un vampiro?


-Aunque lo dudes, a los chicos les agradas –dijo Emily, y mientras una conocedora sonrisa atravesaba su rostro añadió:- Debo admitir que a uno hasta de más…


-Cómo ya le he dicho a Sam, agradezco el ofrecimiento pero puedo cuidarme sola.


-¡No, no! –interrumpió Amy. –Sam siempre dice que entre más miembros conformen un equipo es más seguro… Bella, tú no puedes sola.


-El lo dice porque ésa es la forma de trabajar de los lobos, y yo soy un vampiro, aunque no me guste.


-¡Pero Jacob dice que eres diferente! –protestó la niña. A lo que Emily secundó, indirectamente, con una pequeña risa, mal disimulada.


-No debe de tardar en llegar, por cierto –comentó ella.


-¿Quién? ¿Ahora de que hablas?


Entonces, alguien tocó la puerta.


-Debe ser él –dijo Emily.


Cuando ella abrió la puerta, en el umbral se dibujó la gran figura de un licántropo. Bella se giró y vio a Jacob, cuyos ojos se encontraron con los de ella.


-¿La sentiste? –le cuestionó la anfitriona, no sin cierta curiosidad en su tono.


A Bella le pareció que, de pronto, Jacob se veía más acalorado que antes. No entendió el significado de esa pregunta, pero no se preocupó, ya que pensó que debía tratarse de algún extraño diálogo entre los miembros de la manada.


-Sí.


Por fin, Emily dejó pasar al licántropo y éste se acercó a Bella.


-¡Hola, Jacob! –lo saludó ella.


-Bella –el contestó sin apartar sus ojos.


La vampiresa sonrió, en verdad le agradaba ése licántropo. Verlo en la casa de Sam no le pareció extraño, ya que el mismo le había dicho que siempre recibía visitas, sólo se cuestionó de la ausencia de los demás; había pensado que normalmente llegaban en grupo a esa casa, pero después de todo, ella no sabía mucho sobre lobos.


Después de la llegada de Jacob, Bella no estuvo mucho tiempo en la casa; se despidió de su hermana dándole un beso en la mejilla y se dirigió a la salida. No sin notar que el licántropo la seguía.


Jacob la abrazó a la primera oportunidad, y le recordó que si necesitaba ayuda podría llamarlo; lo que ella agradeció sinceramente, y se marchó.


En el momento que el cielo volvió a su estado oscuro, Bella maldijo. Aún le quedaba la encomienda de Dominic. Se preparó para la lucha y, aunque él le había dicho que no usara su cuchillo, lo escondió entre su ropa. Siempre era bueno cargar con él, por si lo ocupaba.


El lugar al que, momentos después, llegó, era una especie de salón, en el que en ese momento se daba una fiesta. Bella pensó que sería muy difícil entrar, sobre todo sin invitación.


Por ello tuvo que acercarse a los guardias y, al ver que le negaban –después de tanto insistir- la entrada, decidió que era el momento de usar la fuerza.


A diferencia de un centro nocturno, la gente no se aglomeraba en la entrada, de hecho estaba casi desierto. Los invitados, como era lógico, debían de estar dentro, a ésos lugares no asistía cualquier vampiro.


Bella les mostró los colmillos, retando abiertamente a los dos vampiros, a lo que, ambos respondieron lanzándose sobre ella. Pero para eso, ya estaba preparada; esquivó el golpe del primero y, aferrándose a su brazo lo tiró, con toda la fuerza que tenía al suelo. El otro se enfureció e intentó morderla, pero ella, nuevamente fue más rápida y lo pateó en el rostro, haciendo que éste cayera en cima del primero.


Entró en el lugar, ignorando a todos los vampiros que vestían elegantemente y les preguntaba, de cuando en cuando, por el vampiro llamado Richard. Finalmente, una vampiresa le señaló la dirección y Bella, sin perder tiempo, se aproximó a él.


-¿Richard Ferguson?


-El mismo –respondió el aludido, poniéndose de pie. El era un personaje peculiar, ya que su cabellera era roja, y sus ojos eran plateados. Y también poseía una barba que le rodeaba la boca y bajaba levemente por su mentón.


-Tengo un mensaje de Dominic.


Y dicho esto, Bella lo tomó del brazo, y lo derribó con un solo movimiento antes que él pudiera reaccionar. El pie de ella estuvo sobre su garganta en menos de un segundo.


-El dice que…


Pero fue interrumpida por la risa estruendosa de su víctima, lo que la confundió bastante.


-De acuerdo, Dom, tú ganas. ¡Ella es fantástica!


Richar observaba arriba, cómo si esperase que alguien llegara. Bella levantó un poco la vista, y vio que alguien aparecía entre una multitud de curiosos.


-Mi Bella, lo has hecho increíblemente, y gracias a ti, gané una apuesta –dijo Dominic. –Ahora sería conveniente que dejaras a Richard ponerse de pie.


La vampiresa, algo confundida, se alejó del cuerpo que yacía en el suelo riendo de buena gana.


Entonces, cuando Richard se levantó y le entregó dinero a Dominic, ella lo entendió todo; él sólo la había usado para divertir a sus amigos, la misión que le había encargado no era real. Ella misma había sido el objeto de la apuesta. Sintió más odio aún hacia Dominic.


Bella se dio la vuelta, para salir de ahí, pero una mano la detuvo. Una que se deslizó por su cintura.


-Tranquila, te pedí que vinieras, porque también esperaba que me acompañaras a la reunión –dijo Dominic. –La fiesta apenas comienza.



viernes, 8 de octubre de 2010

Phonography

Cap.4 Mea Culpa

— ¿Qué piensas sobre las relaciones prematrimoniales? —fue la pregunta que me trajo de regreso a la realidad sacándome abruptamente de mi mundo de ensueños.

Estaba sentada frente a mí, tomando café y con una expresión de demasiado perversa en la mirada. Se trataba de la misma periodista que había entrevistado a Bella dos semanas atrás ahora yo era su objetivo y como odiaba que sucediera justo ahora después de "aquello". Suspiré profundo tomando mi tiempo, en realidad era un intento un tanto infructuoso de ganar tiempo para poder armar una respuesta "creíble y coherente", después de todo estábamos en el ojo del huracán, la observé detalladamente y esa risa maliciosa que me dio al ver mi incomodidad me hizo preguntarme: ¿Cómo habíamos llegado de la película a hablar sobre sexo?.

— ¿Disculpa no te escuche bien? — respondí revolviéndome en el asiento incomodo y ella se rió. Estaba más que claro: yo la había escuchado perfectamente pero ¿qué iba a contestarle? ¿qué respuesta era la que espera?, me pregunté en los breves segundos que ella tuvo para formularla menos agresiva.

— Tú y el resto de tus compañeros son los jóvenes actores más populares del momento, eso los hace una suerte de ejemplos a seguir, la pregunta tiene relación con eso — me aclaró pero aún así la interrogante era la misma: No tenía idea de cómo contestar la pregunta sin pasar de un "puritano mentiroso" a un "pervertido".

— ¿Un rol a seguir?, la verdad siempre pensé que eso le correspondería a Bella —contesté evadiendo magistralmente, al menos eso creí yo, la respuesta directa y la periodista me miró sorprendida.

— ¿Qué cosa la correspondería a ella? — inquirió suspicaz al segundo.

— Bueno a "Marie —corregí tratando de parecer serio —ella es la heroína de la historia, mi personaje es un simple e insignificante complemento —concluí haciendo que la periodista se riera en mi cara.

— Uno bastante sexy por cierto — contraatacó mordaz.

Y sí, esa mujer era maliciosa y no iba a descansar hasta que le dijera que opinaba de acostarme con alguien sin estar casado. La verdad si hubiera sido "off record" le hubiera contestado sin tanto rodeo pero, como era una respuesta oficial no podía llegar y decir algo que a la larga repercutiría en un hermoso y vergonzoso titular. No iba a ser yo quien diera carne a los leones.

— Insisto deberías preguntarle a Bella, ella es la indicada — acoté serio y ella me miró suspicaz.

— ¿Lo dices porque ella tiene novio? —atacó en respuesta haciendo que mi expresión se tensará en cuestión de segundos, arrugue el entrecejo, endurecí mis facciones y estaba claro lo que reflejaba: furia. Aunque traté de controlarme no pude, de solo pensar en aquella palabra "novio" se me revolvía el estomago, más considerando lo que había pasado entre nosotros. No necesito que me recuerden la existencia de ese imbécil pensé fulminando con la mirada y con el pensamiento a la periodista y al mequetrefe ese.

— Sí —magullé finalmente a duras penas bastante más serio de lo habitual. La risa que había tenido hasta hace unos minutos se me apago en el instante que recordé lo que tanto trabajo me había tomado olvidar: el momento en que todo acabo sin siquiera comenzar.

Habían bastando solamente dos palabras para cambiarlo todo, transformar un inicio en un final de tragedia. Ese día batí el record de la insensatez puesto que me basto medio segundo para pasar de blanco a un negro profundo, un segundo de ingenuidad me había costado un millón de horas de soledad. Mi hidalguía había sobresalido aquella noche, yo cedí, al tenerla junto a mí, ante un impulso motivado en parte por la excitación del momento y porque no decirlo en parte por el cariño que le tenía. En realidad era por el deseo de querer transmitirle que ella era importante para mí, quería que Bella supiera que para mí lo que estaba ocurriendo era serio, lo yo sentía algo era fuerte, de un magnetismo inexplicable que superaba a la supuesta química volviendo mi interés por ella real y sincero. Pero que había logrado al mostrar mis sentimientos: frialdad y lejanía. Si antes ella solía hablarme ahora escasamente lo hacía con los parlamentos que forzadamente teníamos que decirnos. El "Te amo" habían significado el declive de nuestra no iniciada relación. Dado esto era que después de aquel día mantenía una lucha férrea por no pensar en ella.

Al principio me había sentido un tanto herido, es que nunca me imaginé que el mundo se viniera abajo en cuestión de segundos, que dos palabras me hubieran sacado de aquella burbuja creada hasta ese minuto terminándose con ese miedo que vi reflejado en aquellos ojos marrones, aquel sentimiento reflejado en su mirada fue suficiente para hacerme sentir miserable y arrepentido de haber pronunciado algo que cualquier mujer cuerda me hubiera pedido a gritos.

— Volviendo al tema, porque aún no me contestas ¿Crees que es correcto tenerlas? —insistió la periodista y tomé aire. Me estiré cambiando de posición al tiempo que salía de mis reflexiones.

— Creo que el libro dejo bastante claro las preferencias de Anthony respecto a ese tema —contesté derivando la pregunta al personaje. ¿Cómo no se me había ocurrido antes?, me pregunté satisfecho por haber encontrado la manera de salir indemne de aquella entrevista. Al derivar la pregunta a un personaje podía ser puritano hasta el cansancio y nadie iba a cuestionarlo.

— Haciendo esa analogía me quedaría concluir que Marie es quién esta a favor de las relaciones prematrimoniales ¿Entonces crees que Bella se parece al personaje? —preguntó suavemente mientras la miraba distraído.

— Seguro —se me escapó y como me odie de ser tan tonto, otra vez, ahorcado por mis palabras. Ella abrió sus ojos como platos satisfecha por haberme echo pisar el "palito". ¡Maldición Edward como tan estúpido!, me gritó mi yo interior, apresuré a arreglar mi falta.

— Me refiero a que desde el punto de vista de Marie también se encuentra bien definido el tema del "despertar" de los adolescentes y está bastante cauto si me preguntas. Pero no podemos negar que la realidad a veces supera la ficción y que ese tipo de relaciones existen. Creo que más que dar un punto de vista deberíamos concentrarnos en educar a los adolescentes —concluí no sabiendo si parecí cuerdo o no pero tenía que arreglarlo de alguna manera. Ella iba a seguir con el cuestionario tortuoso e indeseado cuando el fotógrafo nos interrumpió.

— Estamos listo ya llego el resto —informó y por primera vez en aquellos veinticinco minutos mi suspiró fue de alivio desmesurado. La entrevista se había terminado y contra todo pronóstico había salido indemne de aquello. Caminé hasta el centro de la habitación donde estaban puestas las cámaras, las luces, el fondo blanco tan característico y salude a Emmett que venía entrando con una cara de felicidad inexplicable.

— Buenos días… menos mal que la sesión era a las ocho —inquirí riéndome y él suspiró

— Hoy me acosté a las tres de la madrugada, es que no te explico jamás aceptes hacer una serie de televisión se trabajan catorce horas seguidas e incluso más —exclamó a modo de justificación sentándose en la silla frente a nosotros para que lo maquillaran.

— Preferible tener catorce horas de trabajo a no tener nada —acoté ver divertido mientras terminaba de tomar mi café y la verdad ya estaba aburrido de tanta sesión fotográfica producto de la película era tercera vez que tendríamos que tomarnos las fotos de rigor para promocionarla.

Cuando me percaté de las fechas se me contrajo el estomago al pensar que pronto tendría que verla nuevamente, la premier se aproximaba a pasos agigantados. Desde que habían terminado las grabaciones no habíamos hablado, y no era que lo hubiéramos hecho desde el nefasto "te amo" pero con solo verla y saber que a pesar de todo me seguía mirando con interés para mí era suficiente consuelo.

— Buenos días a mi hombre mono —exclamó unos minutos más tarde Rosalie interrumpiendo nuestra rutina al tiempo que le daba un apasionado beso a Emmett. Me quede de una pieza. ¿Cuándo había sucedido esto que yo no me había enterado?, enarque una ceja mientras él se reía, luego me saludo a mí, claramente omitiendo el apasionado beso pero aún así demasiado contesta y relajada. De hecho así tan contenta y fugaz como había sido su llegada se fue de nuestro lado.

— ¿Tú y ella? – pregunté al segundo

— La pasión traspaso la pantalla —confirmó y yo puse mis ojos en blanco, ambos nos reímos.

— Por cierto debo darte las gracias —aclaró y lo miré confundido.

— A mí ¿Por qué? — pregunté extrañado recargando mi cuerpo contra la mesa.

— Porque si no hubiera sido por ti, yo y ella jamás —me explicó

— A ver explícate —le pedí interesado en que yo fuera el artífice de semejante hazaña

— Recuerdas ese día del bar —me preguntó y me puse serio

— ¿Qué bar? — inquirí haciéndome el tonto y se suponía que nadie me había visto allí. Para todos yo había estado en el hotel durmiendo como todo un angelito. Además ¿cómo sabía él lo del bar? ¿Qué también había ido? reflexioné.

— Por favor… no nos leamos la suerte entre gitanos —soltó suspicaz al segundo de ver mi improvisada sorpresa.

— No sé de que hablas —aseguré tratando de parecer convincente

— Refrescaré tu memoria de caballero —anunció sonriendo con ironía — callejón, Bella, taxi —anunció divertido y quise desaparecer.

Sentí que el color escapo de mi rostro y si ya estaba blanco producto del maquillaje ahora estaba translucido. ¿Emmett nos había visto?, me pregunté sorprendido y un tanto nervioso. No le conteste por lo que él se rió complacido.

— Tranquilo, nadie los vio a excepción mía que estaba, oportunamente en la vereda de enfrente —aseveró guiñándome un ojo pero no pude evitar palidecer aún más — Aunque debo reconocer que tuve un trabajo de chino evitando que Rosalie al no encontrar a su amiga del alma la llamará al celular. Pero claro, todo ese trabajo se vio recompensado cuando me tocó impedir, y de que manera, que se volteara justo en el momento en que ustedes dos salieron de ese callejón oscuro muy de la mano como dos tórtolas. Y déjame decirte que el atuendo de Bella dejaba poco para la imaginación, matador —concluyó dándome un ligero golpe en el hombro.

Sus palabras retumbaban en mi mente, medio sonreí nervioso y un tanto avergonzado porque él estuviera haciendo la imagen mental de lo que había sucedido con "nosotros" en aquel "callejón oscuro". Esa sonrisa que traté de mantener inalterable en mi rostro no logró quitar la palidez que me embargaba. Sin poder articular palabra alguna me quede observándolo hasta que atiné a tratar de seguir con la mentira y salir lo mejor que se pudiera de aquella circunstancia.

— Aún no se de qué estas hablando —le afirmé con un hilo de voz y Emmett se rió aún más haciendo que mi vergüenza aumentará. Las imágenes del cuerpo de Bella aparecieron sin control haciendo que mi rostro ahora te tiñera de un rojo pasión profundo.

— Por favor me subestimas ¿Qué hacías con Bella en un callejón? ¿Practicando algún dialogo para la última película? —discutió divertido — ¡No nací ayer Edward! — concluyó enarcando una ceja. Justo cuando le diría mi peculiar versión de los hechos se me anticipó y me interrumpió.

— Edward viejo tranquilo —apaciguó — No quiero ni pretendo juzgarte —agregó — De verdad no se porque se demoraron tanto pero bueno digamos que debes agradecer que los taxis en Canadá tengan vidrios polarizados sino ese pequeño "encuentro casual" hubiera sido el feroz rumor de pasillo —afirmó haciendo una pausa para volver a guiñarme el ojo.

Se acercó un poco más a mí tratando con ello que alguien más lo oyera, el resto de lo que dijo lo susurró — Tu sabes, pueblo chico infierno grande, y es mejor evitar. Cuando me percaté de ustedes dos decidí sacrificarme y distraje a Rosalie —confesó soltando una carcajada estruendoroza para el tono que había empleado. Lo miré atónito

— Confía en mí Rosalie jamás vio a Bella. La bese justo cuando se estaba dando vuelta, para cuando rompimos el beso tu eras quién estaba entrando a ese automóvil —admitió todo orgulloso de su proeza.

Y comprobé con aquello que tarde o temprano seríamos descubiertos. Para buena suerte mía al menos todo se había acabado tan pronto había comenzado. No seguimos hablando más del tema, quise pedirle que no le dijera nada a nadie pero eso seguro produciría el efecto contrario así que lo deje pasar tal como estaba sin agregar o desmentir nada. Todo quedo como un "encuentro casual", del que me había quedado claro una cosa: Jamás volvería a repetirse, no después de mi pequeño y estúpido comentario. Te amo se convirtieron en dos palabras demasiado pesadas y demasiado nefasta dentro de mi léxico.

Paris – Francia

Dos meses después

— No entiendo porque tenía que ser en Francia la premier ¿Qué tiene de malo California?, es bonita y lo más importante hay sol —reclamó Rosalie mientras se arreglaba el vestido y concordaba con ella, odiaba que lloviera.

Pero que le íbamos a hacer era Diciembre con suerte no estaba nevando. Me separé del ventanal del lobby del hotel y miré a Jasper que tenía su laptop encendida sobre sus piernas, no tardo en apagarla, al parecer se había aburrió.

— ¿Por qué será que las mujeres siempre se demoran? —preguntó retóricamente y en ese minuto arribaron Alice y Bella.

Bella se veía hermosa con ese vestido negro con straple. Era tan ceñido al cuerpo, de una manera exagerada, que denotaba cada curva existente de su cuerpo. Hacía el final estaba lleno de bucles y no tenía idea de cómo iba a caminar sin caerse. Con regocijo comprobé que ella había crecido en todo sentido, ya no era la niña de diecisiete años que había conocido en la primera película ahora era toda una mujer y había sido mía. Me sonreí como un tonto ante aquellos recuerdos.

— Cierra la boca Edward —aconsejó Emmett divertido con la expresión que tenía mi rostro, me golpeó en mi abdomen con un periódico, a cambio lo miré sorprendido.

Traté de alejar mi mirada de ella pero era imposible siquiera intentarlo, no podía mirarla con otros ojos. A pesar que lo intente, mi vista se desvió hipnotizada hasta su posición pero fue solo para dar de lleno contra otros ojos que hubiera deseado no estuvieran ahí.

— Jacob tantas lunas, soles y estrellas. ¿Tan perdido… en dónde te habías metido? —inquirió Emmett saludándolo y como odiaba a ese tipo.

¿Realmente lo odiaba?. Jacob sin tener arte ni parte se había transformado en mi enemigo público número uno. Claro que yo contaba con una ventaja sobre él, disfruté pensando en que Jake como le llamaban todos, no tenía idea de lo que había sucedido entre su "novia" y yo hace un par de meses atrás. Por que si lo supiera la sonrisa de orgullo que traía hoy dibujada en el rostro y que se formaba cuando la abrazaba la hubiera perdido hace rato. Como buen perdedor me conformé con aquello. Esa mujer también había sido mía y en más de una ocasión.

— El trabajo me tiene así pero no iba a perderme la Premier —explicó acercando su rostro al de su "novia" besándola con devoción. Al como ella le correspondía una ira inexplicable inundó mi alma.

¡Pero que demonios pasa contigo! me grité a mi mismo ofuscado por el poco autocontrol que tenía. ¡Si son novios, ¿qué esperabas?

Aún así, sabiendo que era correcto la ira me cegó por completo. Me ahogue en la rabia y perdí la perspectiva de la situación y del lugar. En mi mente afloró el deseo de irme lejos, desesperadamente sentía la necesidad de salir de aquella habitación porque si permanecía un minuto más junto a ellos, lo asesinaba. Me acerque a Esme quien sería mi pareja por aquel dichoso evento y la tomé de la mano para que nos fuéramos. A pesar que lo hice brusco ella me sonrió de vuelta, claro que lo hizo un tanto confusa.

Salimos del hotel a paso veloz y sin que pudiera decir nada ni ella ni nadie la hice entrar a una de las limusinas que esperaban. Tendríamos que hacer la entrada por separado y claro Bella ser iría con él. Para variar la entrada del cine estaba atestado de gente, muchos periodistas por no decir miles, paparazzi por doquier y coincidía con Rosalie debió ser en Estados Unidos y yo debí invitar a alguien más concluí.

Nos bajamos de la limusina solo para recibir flashes sobre el rostro además de los típicos gritos mientras caminábamos entre la gente y suspiré tratando de quitarme de la cabeza ese beso infame del cual había sido testigo. No entendía mi reacción, bueno tal vez me estaba picando el orgullo después de todo ella había terminado conmigo. Si tan solo hubiera guardado silencio pero no, tenía que decirle esas dos malditas palabras. Firme autógrafos y posamos para los fotógrafos. Incluso creí perder la noción del tiempo y olvidarme de Bella hasta que nos hicieron posar juntos para las fotos de rigor. Marie y Anthony la romántica pareja en pleno y de romántica no teníamos nada. Nos pusieron al medio de la entrada bajo una especie de toldo para que no nos mojáramos y los flashes se disparaban por segundo.

— ¿Todavía estas molesto? —me preguntó tímidamente pero yo no le contesté seguí mirando al frente ignorándola — ¿Desde cuando perdiste los modales? —espetó al cabo de unos minutos en que espero contestación pero no recibió. Su voz denotaba molestia por mi actitud. La miré de reojo y Bella estaba fulminándome con la mirada marrón inquisidora tan característica de ella, fue entonces cuando la miré de vuelta con una sonrisa fingida.

— ¿Por qué habría de estar molesto? —cuestioné entre dientes mientras volteaba hacía los fotógrafos dándole poca importancia a su evidente incomodidad. Puse mi brazo por su cintura y la apreté contra mi cuerpo intencionalmente.

— No lo sé, dímelo tú – respondió sin bajar la mirada — Jake es mi novio ¿Qué se suponía debía hacer? ¿Venir sin él?, lo sabías que sería así, era algo obvio —concluyó a modo de ¿Explicación?, lejos de sentirme complacido por aquello me sentí ofuscado.

—¿Qué te hace pensar que me molesta que él haya venido? —contesté de vuelta evadiendo lo evidente.

Aunque Bella trato de separarse un poco de mi abrazó pétreo cuando advirtió la mirada inquisitiva de su novio, se lo impedí luchando con sus débiles intentos, la apreté mucho más fuerte hacía mi cuerpo. Ahora era mi turno de la venganza deslice mi mano centímetros más debajo de la cintura provocándolos a ambos. Los ojos de Jacob flamearon por un instante.

— ¿Entonces si no te molesta, por qué comportarse como un imbécil? —preguntó tratando de aparentar como si no pasará nada pero definitivamente a veces era demasiado mala actriz, la incomodidad se notaba a la legua.

— ¿No habíamos terminado nosotros dos? —le pregunté de vuelta frunciendo el ceño con suficiencia.

— ¡No sabía que habíamos empezado siquiera! —protestó mordaz tomando mi mano para quitarla de su cintura.

En eso los periodistas hablaron pidiendo más fotografías al verla separarse de mí. Le enarque una ceja y ella se resigno a volver a mi lado al menos por unos minutos más. Luego le cedí el turno a su dichoso novio y me fui hasta la otra esquina donde me entrevistó un par de periodistas. ¿Qué sucedería con Marie y Anthony en la próxima película?, era la pregunta recurrente. "Lean el libro" fue mi respuesta y como odiaba que las cosas se hubiera salido de proporciones, aún quedaba una película más y se venía desde un matrimonio, una luna de miel hasta un embarazo para nada ortodoxo, todo eso junto a Bella.

— ¡Por fin! pensé que no terminaría nunca —exclamó aliviado Jasper apenas estuvimos en el interior del cine, más precisamente en el Lobby.

Afuera millones de personas ensordecían con gritos de histeria. Entramos a la sala del cine y la proyección empezó luego de dar el discursillo pertinente. Francamente odiaba mirarme en la pantalla y ya había visto hasta el cansancio las escenas así que no habían pasado ni veinte minutos cuando me disponía a huir del resto de la película y mi celular vibro – mensaje entrante – titilaba y me sorprendió ¿Quién sería?. Al segundo me respondí cuando leí el mensaje.

- Necesito hablar contigo, te espero en el baño de hombres

Me sorprendió pensar que Bella se fuera a meter en el baño de hombres ¿Ahora qué quería?, me pregunté intrigado y si mal no recordaba entre ella y yo ni siquiera existía un "nosotros". Motivado por la curiosidad me levanté de mi asiento dispuesto a encontrarme con ella donde había propuesto. Camine ansioso por el pasillo y cuando advertí unos periodistas esperando me metí al baño sin pensarlo. Entré y ni rastros de ella, casi como un estúpido miré cubículo por cubículo y nada. Me acerque al espejo y me contemple unos minutos — ¿qué demonios estas haciendo? —me recrimine mirando mi reflejo y era increíble que le siguiera todas las andanzas, ella había dicho baño y aquí estaba como un estúpido esperándola en el baño.

Recargue mis manos en el lavatorio frente a mí y cerré los ojos decidiendo. Simplemente no podía dejar de pensar en sus caricias, en sus besos, en sus gemidos, en su cuerpo. Me tenía atrapado, estaba literalmente desesperado por ella. Con la vista fija en el suelo llegue a una conclusión: Necesitas conseguirte una novia pero de verdad. Apreté mis labios y me giré para salir, recuperaría el control de mí vida, no podía ser que con un par de encuentros me obsesionará de esa manera. Miré por última vez hacia la llave de agua que estaba abierta y de la cual escurría un chorro de agua — ¡esto se terminó! —resolví tomando la perilla de la puerta al tiempo que la giraba lentamente. Tomé el impulso necesario para abrirla pero alguien lo hizo por mí: Bella.

Hundió sus manos en mi pecho y me empujo hacia el interior. Cerró la puerta sin dejar de mirarme recargándose en ella unos momentos. ¿Era real o estaba soñando despierto?, se veía incluso más hermosa que en el hotel. Tenía un leve rubor inundando sus mejillas, sus ojos castaños brillaban y sus labios estaban curvados en una tímida sonrisa. Los míos propios se inclinaron para formar la sonrisa de vuelta.

— ¿Por qué el baño y no otro lugar? —inquirí saliendo del transe y ella se rió.

Había algo distinto en su mirada a una hora atrás. Se acerco lentamente hasta donde me encontraba y tomó entre sus delgadas y finas manos, la mía que permanecía quieta a un costado de mi cuerpo. Sus dedos se entrelazaron con los míos y cuando se completo aquella unión alzo la mirada para encararla con la mía. Sin proponérmelo puse la palma de mi mano contraria contra su cuello y comencé a acariciar con mis yemas sus labios, que delineé con ternura. Estaba allí sin decir nada, simplemente contemplando aquella belleza tan sublime y tan discreta que poseía. Bella me atraía de la misma forma que atrae un imán, su fuerza era inexplicable, era tanta que simplemente perdía mis ganas de luchar por no sentirme atraído. No podría explicar que era lo que sentía, solo sabía que, mi corazón latía desbocado en la mitad de mi pecho, no había lugar de mi cuerpo que no estuviera lleno de sangre, ni activado por aquel contacto que estábamos teniendo. Era un hecho irrefutable, no tenía idea como ni cuando y lo peor de todo no tenía control sobre ello, la deseaba de una manera impensada. Y me deslumbraba aquel sentimiento, no habíamos emitido palabra alguna pero aún así sentía que su mirada me lo decía todo.

— Demuéstrame que me amas —pidió besando levemente el dedo que aún permanecía trazando líneas imaginarias sobre la comisura de sus labios.

Iba a contestarle o mejor dicho iba a demostrarle la sinceridad detrás de mis palabras cuando se sintieron pasos detrás de la puerta. Con torpeza producto de la sorpresa solo atiné a tomarla del brazo para hacerla entrar a uno de los cubículos que estaban a nuestras espaldas. Rápidamente y sin que lo pidiera o sugiriera Bella bajo la tapa del retrete, se saco los zapatos que traía puestos y se subió en ella mientras yo cerraba la puerta con cuidado para que no nos vieran.

Me quede estático y en silencio. Solo sentía el latir frenético y disparado de mi corazón que bombeaba sangre llena de adrenalina por todo mi cuerpo. Sentí las manos de ella en mis hombros, estábamos ambos esperando que, quién fuera, entrará en cualquier momento. No atiné a nada más que mirar la madera de la puerta hasta que ella, de improviso me beso el cuello. Entonces me giré, al sentir la tibieza y humedad de sus labios en mi piel y sin esperar por el intruso la besé con premura. Deslice mis manos por su rostro, acariciando su piel, mientras ella se acomodaba su postura. El beso fue lento, disfrutando del momento. Y como había extrañado sus caricias, su manera de besar. Era increíble pero a pesar que había gente afuera nosotros estábamos como en nuestra propia burbuja, olvidados de todo y de todos.

El beso se fue intensificando a medida que pasaban los minutos, nuestras lenguas se acariciaban con mayor intensidad saboreándose la una a la otra. Enterré mi rostro en su cuello cuando rompí el beso mientras buscaba ahora otro objetivo. Besé suavemente sus hombros desnudos, a cambio, Bella enterró sus maravillosas y ágiles manos en mis cabellos. Jugó con ellos lo que hizo aumentar mi deseo por amarla. Atolondradamente deslice mano por toda la extensión de su espalda hasta llegar al comienzo del cierre de su vestido, el cual bajé sin titubear. Su vestido cayó sin obstáculos hasta sus muslos, dando la sensación de que su piel estaba más tersa y suave de lo que recordaba. Acaricie su piel expuesta con la punta de mis dedos, recorriendo cada curva de su existencia, disfrute apretando mi palma en su cintura y desviándola hacía sus caderas. Unos gemidos exquisitos se escaparon de sus labios. Sin permiso y sintiéndome señor y duelo tomé entre mis dedos su ropa interior, la que baje hasta sus rodillas.

Con soberbia de saber que esa mujer era mía en aquel minuto contemplé su cuerpo vanaglorioso. Sin resistirme incliné mi rostro hasta dar con la altura de sus caderas, deposité mis labios en el hueso de la pelvis que sobresalía y deslice, trazando un camino por su piel, la punta de mi lengua hasta sus pechos.

Ante mi toque sentí como Bella apretaba sus ojos con fiereza en un intento de contener el jadeo. Sonreí al darme cuenta que hasta ahora, no habíamos incursionado en un arte particular de amar. Bella me había solicitado que la amará e iba a cumplir su deseo, hoy amaría cada parte de su cuerpo. Aún con mis manos en sus caderas acercándolas a las mías, incliné mi rostro dejándolo a un lado del de ella. Capturé entre mis labios el lóbulo de su oreja al tiempo que acariciaba con cuidado procurando apretar sus nalgas para lograr que su cuerpo retrocediera lo necesario para que se sentará en el estanque del baño detrás de ella.

Puse mi rodilla entre sus piernas y la seguí besando lentamente mientras disfrutaba de su aliento tibio y embriagador.

Una vez que estuvo sentada jugué con mis manos acariciando sus muslos desnudos. El roce de la piel suave de su entrepierna erizo cada fibra de mi piel, me excito mucho más de lo que ya estaba. Me separé un poco para contemplar su rostro completamente desfigurado por el deseo y la excitación. Sentí como ella soltó el lazo de mi corbata y desabotono mi camisa con sus dedos temblorosos. Cuando lo hizo y me liberó de la prenda deslizó sus manos por mi dorso desnudo acariciándome como lo había hecho yo con ella, incliné mi cabeza hacía atrás al sentir su toque. Le sonreí con deseo y ella me devolvió la sonrisa más tímida e ingenua que alguien pudiera haberme dado jamás. Hice que alzará su rostro para besar su cuello, bajé con pequeños besos fogosos hasta la base de esté luego llegue hasta el comienzo de sus pechos. Me senté en el baño ahorcajado para quedar a la altura precisa.

Tomé con mis manos sus rodillas y tiré sutilmente para lograr que inclinara su espalda y su cuerpo llegará más al borde. Hoy llevaría a Bella hasta el limité, ahora sería ella quién susurraría esas palabras que tanto miedo le habían dado dos meses atrás.

Cuando me sintió recorrer su vientre con besos húmedos y suaves presagió mi propósito. Su cuerpo se estremeció, su respiración se aceleró y de su boca salían gemidos bastante más fuertes convirtiéndose en pequeños quejidos audible por lo que acalle estos besándola unos instantes. Me acerque aún más a su cuerpo y volví a bajar por su piel desnuda hasta el hueso de su cadera justo en la parte baja de su vientre. Me separé un poco para darme espacio y besé todo el largo de su pierna desde la rodilla hasta el muslo, luego recorrí el interior de está hasta llegar a su parte más intima que besé con pasión.

El gritito desenfrenado no demoró en escucharse, Bella estaba completamente excitada y yo era el causando de aquello, sonreí satisfecho. Su temperatura corporal se acrecentaba a cada segundo que transcurría de manera dramáticamente y solo en cuestión de segundos se volvió fogosa.

Deslice mi lengua por su interior, primero lo hice lento y a medida que sentía como su cuerpo iba reaccionando y como se entrecortaba su respiración aún más y se convertía en un gemido constante y descontrolado que intentaba ocultar en vano puesto que a esta altura cualquiera que se parará fuera de aquel baño la sentiría. Sin importarme las consecuencias aumente la intensidad de mis besos y lo hice hasta dejarla justo al borde del orgasmo. La miré de reojo aún disfrutando de su centro y ella me sujeto por la solapa de la camisa que aún permanecía abierta haciendo que saliera de aquel lugar tan exquisito, su cuerpo estaba casi colapsando y su mirada completamente excitada. Una vez frente a ella sus labios tibios y húmedos besaron los míos con exigencia.

— Hazme el amor —pidió con un hilo de voz mientras nos separábamos.

Sus manos viajaron hasta mis pantalones bajando la cremallera de estos con la necesidad compartida de acabar unidos sin más demora. Su cuerpo se contrajo hacia mí y apretó mi rostro contra su cuello, sus manos estaban jugando desesperadamente en mis cabellos mientras me introducía en la tibieza de su cuerpo. La alce lo necesario para que quedáramos perfectamente unidos e incrementé los movimientos. Me excitaba sobre manera sentirla gemir en mi oído tan despacio pero con tanta lujuria. Estaba aferrada a mi cuello, una de sus manos cruzaba fieramente esté y la otra se enterraba en mi nuca entre mi pelo que lo apretaba con cada movimiento que sentía en su interior. Arqueo su espalda separándose levemente de mí cuando por fin llego al orgasmo, al mirarla pude notar que sus ojos estaban apretados, sus labios separados casi para gritar pero conteniéndose. Cuando finalmente los abrió estos demostraron cuan exhausta estaba. Por la sensación noté como esas dos hermosas orbes marrones escurrían lágrimas que viajaban sin control por sus mejillas hasta su mentón haciendo una especie de camino.

— Sácame de aquí, esta noche quiero estar contigo.



jueves, 7 de octubre de 2010

Feliz cumple ANJU DARK !!!

Mis angeles hermosos hoy estamos de fiesta ya q es el cumple de una de las escritoras mas geniales q conosco , q es dueña de los mejores fics q he leido . MI querida anju dark muchas felicidades hoy en tu dia pasatela genial , q todos tus sueños y metas se realizen . muchas gracias por tu amistad y cariño te deseo lo mejor en tu vida .
te mando mil besitos y abrazos de parte de todo el equipo que hace posible el blog y de todas tus seguidoras
Angel of the dark

Y he aqui tu regalo con mucho cariño de parte de todas






miércoles, 6 de octubre de 2010

Lagrimas de Amor

Capitulo 8

Por fin te has despertado. Nunca he conocido a una mujer que duerma tan profundamente como tú –le dijo Edward a Bella cuando vio que está tenía los ojos abiertos.

Eso es porque tengo la conciencia tranquila –dijo ella con dulzura, sintiendo cómo se le aceleraba el pulso al verlo- Supongo que tú no has dormido bien, ¿verdad?

Cierto, pero no ha sido mi conciencia, o la falta de ella, lo que me ha impedido dormir, querida –dijo, acercándose a la cama-. Mi falta de sueño tiene que ver con haber tenido tu delicioso cuerpo acurrucado en el mío, lo que me ha hecho tener mil y una fantasías.

Yo no me acurruque en ti –protestó Bella, incapaz de mirarlo a los ojos- ¿Sería demasiado desear que te comportaras como un caballero?

Me comporte impecablemente –garantizo el, sonriendo- Créeme; te acordarías si yo me hubiese dejado llevar por la tentación de explorar tus tentadoras curvas.

Entonces se acercó a ella y le dio un breve pero apasionado beso, que dejó los labios de ella sintiendo u hormigueo y deseando más. Cuando el la miró vio que se había ruborizado.

-Cuando te haga el amor, estarás muy despierta y serás consiente de las numerosas maneras en las que te daré placer, querida.

Bella resopló profundamente y apartó su mirada, temblando levemente.

¿No escuchaste ni una sola cosa de las que te dije anoche? –espetó ella-. No practicare sexo con un hombre que no amo.

-Entonces tendré que hacer que te enamores de mí, ¿no es así?

Ella pensó que eso era imposible.

-Pensaba que no creías en el amor.

Y así es… pero sí creo en la lujuria. Para serte sincero, no me importa como llames a esta química que existe entre nosotros, pero ambos sabemos que nos está quemando. Me divertiré derrumbando tus barreras –le dijo el con su usual arrogancia-. Pero ahora mismo es hora de que te levantes. Alice llegará en un momento con tu desayuno y después tenemos que tomar un avión.

-¿Por qué… a dónde vamos?

-Lo he organizado todo para que pasemos una semana en las islas Seychelles.

Edward se dirigió a la puerta y estaba a punto de abrir cuando Bella se dirigió a el.

¿Quieres decir que tienes negocios que atender allí? –preguntó ella, obviamente confundida.

No, es un viaje de placer –contestó el, con un perverso brillo reflejado en los ojos.

Pero antes de que ella pudiese preguntarle más cosas, apareció Alice con el desayuno, y Edward desapareció de la habitación.

Debe de estar emocionada –dijo la muchacha sonriendo y colocando la bandeja sobre el regazo de Bella-. Una luna de miel en las islas Seychelles… ¡es tan romántico! Creo que el duque parece muy severo, pero tiene un corazón cálido.

La muchacha continúo hablando alegremente.

Es una pena que sus rosas vayan a morir antes de que usted regrese. El señor Masen estaba decidido a cortarlas para usted de los jardines del castillo (mi perfil) pero las espinas le hirieron hasta hacerle sangrar –prosiguió el amas de llaves, sonriendo-. ¿Necesita algo más, señora?

Bella pensó que necesitaba una llave para llegar al corazón del duque Masen. Negó con la cabeza y miró su desayuno, pero no tenía hambre. Se preguntó quién era en realidad el hombre con el que se había casado. Ella había pensado que era frío y despiadado, pero el se había molestado mucho en cortar las rosas para su ramo de novia…

Cinco días después, Bella todavía no entendía que era lo que movía a su marido. Desde que habían llegado a la lujosa villa en la que se estaban alojando en las islas Seychelles, el había sido muy atento y tan encantador, que a ella le costaba creer que fuese el mismo hombre que le había azuzado el perro cuando la había descubierto en su propiedad.

No sabía a que estaba jugando el. Porque estaba claro que aquello era un juego y era solo su culpa el estar cayendo bajo su hechizo. Aunque trataba de no verse afectada por la potente masculinidad de el, no podía controlar la traicionera reacción de su cuerpo cuando el estaba cerca de ella.

Habían pasado los días nadando en la piscina privada de la villa o en la cristalina agua del mar. La isla contaba con kilómetros de playas de arena blanca, y habían andado por ella manteniendo todo tipo de conversaciones…aparte del asunto de su padre y de la verdadera razón de su matrimonio.

Edward era muy inteligente y tenía mucho ingenio. Ella había aprendido que le gustaban muchos deportes, incluyendo la esgrima. Habían hablado de cine y arte; el le había revelado los muchos tesoros árabes que tenía el castillo y le había dicho que podía mirar los catálogos manuscritos cuando regresasen al castillo.

Pero ella no había descubierto nada sobre el verdadero Edward Masen o sobre los secretos que el guardaba bajo llave en su corazón. No había vuelto a hablar sobre su niñez, pero ella sospechaba que el se había sentido solo, incluso cuando su abuelo le había llevado a vivir al castillo. Tenía la impresión de que Aro Masen le había mostrado a su nieto tan poco afecto como habían hecho sus padres.

Pero una tarde, cuando por primera vez pasaron un tiempo separados, ya que el fue a practicar esquí acuático, ella pensó que era mejor que el no mostrará sus verdaderos sentimientos. No quería que el comenzara a gustarle. Ya era suficiente malo con que el la hiciera sentirse como una torpe colegiala cada vez que le sonreía. Y cuando la besaba…

Gimiendo desesperada, se quitó el vestido y se metió al mar. El agua estaba fría y estuvo nadando hasta que le dolieron los brazos para tratar de liberar la tensión que le tenía los músculos agarrotados. Se dijo a si misma que no estaba sufriendo frustración sexual, pero su cuerpo no estaba convencido. Hasta que no había conocido a Edward, siempre había pensado que ella era una de esas personas que no tenían mucho apetito sexual… y era mortificante descubrir que con solo una mirada de el ya se encendían todos sus sentidos.

No tienes derechos a estar continuamente… maltratándome –le había dicho el primer día que habían estado en la villa.

El labia sentado en su regazo y la había besado apasionadamente, dejándola sin respiración.

-Tú mismo lo dijiste… nuestro matrimonio es un contrato de negocios y en ninguna parte, ni en letra chiquita, dice que yo tenga que compartir tu cama.

Pero es mucho más divertido romper las normas, ¿no crees querida? –había contestado el, esbozando una de sus devastadoras sonrisas.

Desde entonces, el la había besado donde y cuando había querido, lo que había resultado ser la mayor parte del tiempo. Y parecía que ella era incapaz de resistírsele cuando reclamaba su boca con una hambrienta pasión que el no hacía esfuerzo alguno por evitar.

Miró para atrás y disfrutó de la belleza del paisaje que la rodeaba. Al rato comenzó a andar por la playa, deteniéndose de vez en cuando para agarrar una concha. Pensativa, perdió la noción del tiempo y fue solo al levantarse una leve brisa, que le hizo sentir frío, cuando ella miró a su alrededor y se dio cuenta de que estaba anocheciendo.

¡Bella! –volvió a gritar Edward, buscándola por la playa.

Se preguntó donde estaba; su vestido todavía estaba en la arena y un miembro del personal del complejo le había confirmado que había visto a la señora Masen metiéndose en el mar hacía varias horas.

La había buscado por todas partes y al estar comenzando a anochecer, el miedo se apoderó de el. Mientras volvía a buscarla de nuevo por la playa, se dijo a si mismo que no podía haberse ahogado. La marea de aquella zona no era muy peligrosa y, si hubiese tenido problemas al nadar, seguro que alguien la hubiese visto y hubiese ido a ayudarla, ¿o no? ...

Pero Bella era muy pequeña e independiente. Incluso si hubiese tenido problemas en el agua, probablemente no hubiese armado ningún alboroto. Cabía la posibilidad de que se hubiese ahogado sin dejar huella. Entonces comenzó a andar más rápido, llamándola por su nombre una y otra vez, hasta que se quedo ronco.

Se dijo a si mismo que no debía haberla dejado sola. De hecho, solo había estado practicando deporte un par de horas; las facilidades para los deportes en la isla eran excelentes, pero sin Bella se había aburrido. Y, aunque le molestaba tener que admitirlo, había estado impaciente por volver a estar con ella. Por alguna inexplicable razón, aquella mujer le había llegado al alma. Debajo de su apariencia vergonzosa, era una persona brillante y divertida; podía estar hablando con ella durante horas y no sólo cinco minutos como le ocurría con el resto de mujeres.

La química sexual que había entre ambos siempre estaba presente y a veces, cuando la tomaba entre sus brazos y la besaba, amenazaba con explotar en llamas. Pero, en realidad, le divertía aquella intensificación de la pasión. Como el buen vino, era mejor saborearla un poco. La expectativa de hacerle el amor a Bella era un tentador preludio que se estaba convirtiendo en mucho más rico porque, aunque ella tratar de negarlo, también lo deseaba.

Pero ella había desaparecido y hasta aquel momento, el equipo de personal de la isla a quien le había pedido ayuda, no había encontrado rastro de ella. Controló su pánico con su fuerza de voluntad y volvió a mirar a la playa. En la distancia pudo ver una pequeña figura que se dirigía hacia el… andaba despacio, como si no le importara nada. Entonces el comenzó a correr.

¿Dónde demonios has estado? ¡La mayoría de la gente de la isla está buscándote! –dijo ferozmente cuando la alcanzó.

Pensó que ella era encantadora. Deseaba abrazarla y después… ¡agitarla hasta que le temblaran los dientes!

Lo siento. No me di cuenta de la hora –murmuró el, claramente desconcertada por la furia de el-. ¿Pero por que se ha armado tanto revuelo?

Aquella pregunta destapó el enfado de el, que la tomó en sus brazos y comenzó a andar por la playa.

Has estado por ahí durante más de cuatro horas y supongo que no has llevado crema solar contigo. Te mereces por lo menos sufrir una insolación –dijo el con gravedad.

Cuando llegaron a la villa les salió al encuentro el encargado del complejo que, les expresó su alivio ante el hecho de que Bella ya hubiese aparecido sana y salva. Edward le dio las gracias al hombre mientras Bella quería morirse por la vergüenza que sintió al haber causado tanto alboroto. En cuanto estuvieron solos, trato de bajarse de los brazos de el, pero Edward la ignoró y la llevó a la habitación principal, donde la echó sobre la cama.

Yo estaba perfectamente bien. Puedo cuidar de mi misma ¿sabes? –dijo ella enojada.

Temí que te hubieras ahogado –contestó el-. Dejaste tu ropa en la arena y la última vez que te vieron te dirigías a meterte en el mar –dijo encogiéndose de hombros-. Se que nuestro matrimonio no te hace feliz.

Quizá sea peor que la muerte, pero te prometo que no tengo la intención de quitarme la vida –dijo ella con ligereza.

Pero entonces vio reflejado en los ojos de el que realmente se había preocupado por ella.

-Lo siento… lo que he dicho ha sido una tontería.

Entonces el se echó sobre ella, acorralándola contra el colchón.

Así que estar casada conmigo es peor que la muerte, ¿no? –murmuró el suavemente-. Vamos a verlo, ¿quieres?

Edward…no, no quise decir… -comenzó a decir, sin poder terminar de hablar debido al beso que le dio el.

Aquel beso tenía la intención de castigarla más que de darle placer. La tomó de la nuca para sujetarla mientras su lengua trataba de abrirse paso a su boca, y ella pudo sentir la potente fuerza de su erección entre sus muslos, provocando que un calor líquido le recorriera las venas.

Incapaz de resistirse a la maestría de el, Bella le abrazó el cuello y se aferró a el.

Dime la verdad Bella, ¿mis caricias te resultan repugnantes? –exigió saber el bruscamente-. ¿Desprecias sentir mi boca sobre la tuya? –continuó con la pasión y el orgullo herido reflejado en sus verdes ojos.

Bella casi creyó que lo había herido. Despacio, agitó la cabeza de lado a lado, para después gritar cuando el le desabrocho la parte superior de su bikini, dejando sus pechos al aire.

¿Odias cuando te acaricio aquí? –preguntó, tomando uno de los pezones de ella entre sus dedos y comenzando a jugar con el-. ¿O aquí? –continuó, acariciando su otro pecho y bajando la cabeza para utilizar su lengua.

Lo hizo con tal efecto devastador que ella gimió y retorció sus caderas, desesperada de necesidad.

-Estoy esperando tu respuesta.

La profunda voz de el hizo que ella lo mirara a los ojos. Bella quería rechazarlo y borrar la arrogante sonrisa que el tenía reflejada en la cara, pero su cuerpo estaba en llamas y estaba desesperada porque el continuase con sus hábiles caricias.

Yo…no…lo odio –logró decir.

Vio la hambrienta pasión que sentía él reflejada en sus ojos justo antes de volver a besarla y demoler los últimos vestigios de su orgullo. Lo deseaba tanto, que estaba temblando. Podía sentir el calor que había invadido su entrepierna y se preguntó si sería una equivocación tan grande abandonar sus principios y entregarse por completo al placer de la posesión de el.

Sintió como el comenzó a acariciar su estómago. Para luego bajar su mano y detenerse en la sensible carne del interior de sus muslos. Con gran facilidad, le separó las piernas y ella aguantó la respiración cuando sintió como el le introducía los dedos por debajo de la braga de su bikini.

Al principio estuvo acariciándola con suavidad, pero después, despacio, comenzó a separar los delicados pliegues de su carne y se introdujo en ella. Instantáneamente, los músculos de Bella se tensaron alrededor del dedo de el. Gimió asustada al comenzar el a explorarla, pero con cada caricia le parecía estar llegando a las puertas de un lugar mágico.

Edward… -agobiada por aquellas sensaciones, hundió las uñas en los hombros de el, como si necesitase sujetarse a algo sólido.

Los dedos de el estaban realizando un baile erótico dentro de ella, que sollozó el nombre de el mientras sentía como un espasmo de exquisito placer se apoderaba de ella. Aquello era estupendo, pero estaba mal. No debería estar haciendo aquello… no con un hombre que no sentía respeto por ella y la consideraba de su propiedad.

Shh, tranquila. Está bien –murmuró Edward. La abrazó estrechamente.

Pero Bella lo apartó, empujándolo con firmeza, mientras las lágrimas le recorrían la cara.

No está bien… yo no debería estar haciendo esto. No te amo –dijo con furia, agitando la cabeza con tanta energía, que su pelo cayó hacia delante, cubriéndole los pechos-. No odio que me acaricies, es obvio, pero me odio a mí misma –susurró entrecortadamente.

¡Pero estamos casados! –explotó Edward-. Si no haces el amor conmigo mientras eres mi esposa… ¿qué demonios hubieras hecho si yo me hubiese ofrecido a ayudar a tu padre, pero solo a cambio de que tú te convirtieras en mi amante?

Hubiese hecho lo que fuese para salvar a mi padre de la cárcel –contestó sinceramente-. Incluso estaba dispuesta a tener relaciones sexuales contigo, aunque iba en contra de todo lo que yo creo. Pero había planeado emborracharme primero para así no recordar mucho de ello.

Edward se tumbó de espaldas y maldijo gravemente.

Eres tan buena para mi ego, querida, ¿Por qué no me das una patada entre las piernas y así te quedas contenta?

Bella notó un leve tono de dolor mezclado con el enfado que sentía el y se preguntó si realmente era posible que le hubiese hecho daño. Por alguna extraña razón, solo con pensarlo le daban ganas de llorar.

-Lo siento, pero ya sabías cuales son mis sentimientos. Para mí, el amor y el deseo van inextricablemente unidos y esperó conocer a alguien que valore mi corazón tanto como mí cuerpo.

¿Estás dispuesta a negarle a tu cuerpo el placer que ansía en base de la equivocada creencia en los cuentos de hadas? –exigió saber el mordazmente-. Bueno, espero que te diviertas en tu pedestal de superioridad moral, pero si alguna vez decides unirte al mundo real, dímelo, porque aunque te empeñes en negarlo, yo soy el único hombre que te excita.

Mascara De Odio

Cap.8 Isabella Swan

20 de Julio de 2007

Estaba terminando de amasar la harina para el lecho de la tarta de moras cuando escuche que Jessica limpiaba con demasiada fuerza la mesa, como si se encontrara enfadada con alguien, o con algo, con ella nunca se sabia.

Sonrei olvidandola, mi vida en este momento era un poco mejor de lo que habia sido desde que se murio Emmerald, acordarme de Edward Cullen no deberia arrancarme sonrisas pero lo hacia, aunque no habia llamado en dos dias me sentia muy bien recordandolo.

- - hoy se te ve muy contenta...- dijo Jessica. Pare de amasar la harina y la mire, evidentemente ella si que no estaba muy contenta - sera que al fin conseguiste quien te hiciera..." -el favor"... - refuto venenosa como siempre, senti que la ira me bullia al cerebro, pero trate de ignorarla, para pelear se necesitaban dos y en ese momento solo estaba ella

- - no tengo por que escucharte decir tanta basura - dije volviendo a ni tarea y acomodando la galleta en forma de masa en la refractaria correspondiente

- - solo tengo curiosidad - continuo fastidiando - despues de todo debe ser un poco deprimente ser aun virgen -

Si, era virgen, pero mi inocencia estaba perdida hacia demasiado tiempo.

- - no me agrada parecer un animal en celo cada vez que alguien del sexo opuesto se cruza en mi camino. - le devolvi en comentario llena de rabia, ella no tenia derecho a especular sobre otra vida que no fuera la de ella misma

Desde que llegue intente entablar amistad con ella pero me odiaba y no conocia el motivo, pero despues de soportarla por tanto tiempo habia desistido, ahora la soportaba por que no tenia manera de evitarla y por que necesitaba trabajar para vivir

- - asi que seguire trabajando - le dije y segui con mi masa, sin importarme nada mas. Cuando la acomode me dedique al relleno de moras que estaba termiando de entibiarse en una de las ollas, el aroma dulce llenaba la cocina

Las campanillas que anunciaban la llegada de clientes sonaron en ese momento, era de tarde asi que pronto cerrariamos, a mi no me importaba pero estaba segura de que a ella si, odiaba servir cuando ya todo estaba listo para irse, sonrei por lo bajini, un motivo mas para que estuviera de mal genio, agradecia que no fuera por mi culpa.

Me volvi hacia el relleno y cuando estaba poniendo la primera cucharada sobre el lecho de galletas escucha la voz de Jessica

- - que le traigo? - tenia esa voz de ensueño que ponia cuando se ofrecia a alguien, habia puesto, de hecho, una voz muy similar cuando...un momento.

- - estoy esperando a Isabella - dijo cortantemente el nuevo cliente

Me petrifique y casi derrame la cucharada para cubrir la tarta al escuchar ese tono de voz, lo recordaba demasiado bien en mi cabeza por que a pesar de intentarlo no habia podido dejar de pensar en el.

- - Isabella?...Be...Bella? - pregunto ella como si no pudiera acabar de creerselo, él uso esa connotacion, que hacia que mi nombre pareciera demasiado apasionado para tratarse de mi. Solte el cucharon lentamente y me asome por la puerta de la cocina, por la rendija en realidad y lo enfoque con mi vista sin que el me viera, ahi estaba el.

Solo que esta vez no estaba usando las gafas y su porte era la mismo de la ultima vez que lo vi, volver a verlo a la luz del dia con sus poderosos ojos al descubierto era mucho mas delo que yo esperaba, el corazon no tenia por que estarme latiendo de esa manera en que lo hacia, mis manos no tenian por que estar temblando como lo hacian. yo no tenia por que estarme estremeciendo como lo hacia.

El se dio la vuelta ignorando a Jessica y miro directamente hacia la ventana cerrada de la cocina, como si supiera extrañamente que yo estaba ahi, esto no era normal.

Me aparte rapidamente y en mis prisas tumbe uno de los vasos de la malteada que estaba en una esquina, rompiendoolo.

Seguramente el escucho el ruido, debia pensar que era una tonta.

Me lave las manos e intentando actuar normal tome la tarta que habia terminado y sali con ella hacia el mostrador en donde habia acomodado el resto de las delicias que habia hecho ese dia para el dia siguiente.

No lo mire mientras me dirigia hacia alli, pero luego no pude ignorarlo cuando me desinque. Su mirada, poderosa y verde/dorada como era me aquieto en mi sitio, dio los pasos que habian sido necesarios para acercarse a la barra y quedarse mirandome demasiado fijamente.

Estaba muy cerca pero por alguna extraña razon yo no podia apartar la mirada de el, como si me tuviera atrapada. Respire entrecortadamente y luego el hablo

- - a que hora sales?-

No sabia que responder por que aun estaba demasiado sorprendida de verlo otra vez, aceptaba que muy dentro de mi habia esperado que el no volviera, pero todas mis esperanzas por muy locas que fueran se hacian realidad con el ahi en frente preguntandome a que hora salia.

- - eehh...-no sabia que decir por el motivo de su pregunta, luego senti el calor de su dedo indice acariciando los nudillos de mi mano que tenia apoyada en forma de puño sobre el mostrador, la fuerza de mis dedos ceso en el momento en que nuestras pieles hicieron contacto, momento que el aprovecho para tomarme la mano de lleno - en una hora - le respondi rapidamente, él sonrio de lado y me dijo

- - espero que no te moleste que mientras espero pida uno de esos maravillosos cafes que haces.

- - Claro - dije anonadada, otra vez, de que apreciara mis aptitudes culinarias.

Me beso los nudillos y se dio la vuelta para sentarse en una de las mesas.

Me volvi algo euforica hacia la cafetera y comence a prerararle el cafe.

Masa de la tarta habia quedado libre debido a que no cabia mas en el molde, asi que destine ese pedazo de tarta extra que habia preparado para el. Sonrei al pensar en cuanto le agradaria, era la favorita de los clientes.

Jessica me estaba mirando consternada, permanecia con la boca entreabierta como si no pudiera acabar de creerselo, quieta ante el mostrador, habia observado todos nuestros movimientos

- - que le hiciste?- me pregunto iracunda

Estaba sirviendo con la pala la tarta cuando me volvi a mirarla

- - disculpame?-

- - hiciste algun tipo de... brujeria? -

Zorra resentida, si por mi fuera el no estaria ahi, el se habria alejado rapidamente, pero por algun extraño motivo el queria tener una relacion conmigo, el estaba mas dispuesto que yo, lamentablemente, asi que esta golfa no tenia por que decir semejantes barbaridades.

M volvi con el plato y la taza y le dije.

- - solamente no me ofreci, y lo rechace en dos oportunidades -

Ella se quedo mirandome boquiabierta y yo segui mi camino hacia la mesa en la que el se habia sentado.

Pose la taza y la tarta en silencio y le dije

- - la casa invita -

El echo la cabeza hacia atras un poco para mirarme, aun sentado era mas alto que la mayoria de clientes con los que habia tropezado.

- - "tu novia invita" - me corrigio - gracias, esperare aqui a que termines -

Me volvi un poco perturbada por sus palabras, no estaba acostumbrada de ninguna manera a ser interpelada como "novia".

Un solitario cliente entro tambien antes de que cerraramos asi que Jessica tuvo que apartar sus ojos incredulos de nosotros e ir a atenderlo.

Cuando la hora transcurrio el habia terminado lo mismo que el otro cliente, lave los platos rapidamente y tome las llaves de la caja. Jessica habia desaparecido misteriosamente media hora antes de el cierre, lo cual siempre hacia, no la delataba, no me importaba y tampoco queria darle un motivo mas para hacerme imposible la vida.

Cerre la puerta de la cocina y me di la vuelta

El estaba al otro lado de la barra apoyado con un porte despreocupado demasiado sensual. Deje todo listo y despues me reuni con el para salir.

El espero pacientemente a que cerrara todos los candados que tenia la puerta

- - que tal tu dia?- me pregunto mietras nos dirijiamos a ese auto suyo.

Curiosamente me sentia menos desconfiada en su presencia ahora que una hora antes

- - leve...no hubo mucho movimiento - el era mi novio asi que debia preguntar - y tu?, no me has dicho en que trabajas -

No parecio enfadado ante mi pregunta, solo un poco soprendido, solo pude concluir que era por que mostraba interes en sus actividades

- - administro una empresa de negocios internacionales, de construcciones de oficinas y conjuntos residenaciales. Tambien tengo una empresa propia que maneja capital de inversion, cotizamos en bolsa todos los dias, y tenemos un proyecto de financiamiento que producira a la larga...

Se detuvo de repente como si no quisiera revelar nada mas, pero para mi era suficiente, era un millonario, otra vez me cohibi deseando leerle el pensamiento a ver que era lo que queria conmigo, yo debia estar unos diez peldaños debajo de la superioridad monetaria de el, me vi arrepintiendome de esto, tal vez se tratara de esos ricos que les guistaba la novedad en las pobres y que creian que por dinero eramos capaces de todo, ya sabiamos a que me referia, iba a decirle, completamente fuera de mi, que era lo que queria hacer cuando volvio a hablar - de hecho mañana en la noche tenemos un evento de vital importancia para mi, desearia que fueras conmigo.

Me removi incomoda en la silla de mi lado, un poco mas calmada pero no menos preocupada y cautelosa, no era la tipica visitante de eventos de gente millonaria ni mucho menos, no queria saber que tan poco podia combinar con sitios de esa categoria que solo visitaban gente como el, elegante y distinguida.

- - un evento?- me puse a preguntar para ganar tiempo. - y sobre que? -

- - una cena de beneficencia, encabezada por el alcalde de la ciudad.

Queria llevarme con el alcalde?, bueno no estaba diciendo que era precisamente con el, pero iba a verlo y aunque no estaba de acuerdo con sus politicas, que alguna vez habia observado brevemente en la tv del apartamento, me sentiria igual de cohibida

Force a mi imaginacion a representarse una escena como tal, yo, completamente invisible a los ojos de los demas y todos los demas vestidos con sus galas y emperifollados, un ambiente en el que me sentiria como una mosca en un muro blanco, un punto negro en tanta...tanta...

- - vendras conmigo?- volvio a preguntarme el, yo no sabia, como habia aclarado antes, de las actividades de las novias pero estaba segura de una cosa, ivan con los novios a donde ellos propusieran la mayoria de las veces. - eres impresindible...- dijo con lo que pude ver fue un amago de sonrisa bondadosa en sus aristocraticos labios, que curiosamente no habia dejado de mirar

- - por que?- quise saber sin comprender, pero nada me hubiera preparado para lo que oi a continuacion

- - para presentarte a mis allegados como mi novia oficial. - eso puso de cabeza todas mis dudas

Fue ahi cuando me convenci de que su intencioon hacia mi iba mas alla de lo convencional de un tipico noviazgo de una semana, una cosa era ser novios entre nosotros pero otra muy diferente era que los demas se enteraran, en especial cuando esos demas incluian amigos esnobs y alcaldes de ciudades. Senti que el aire comenzaba a abandonar en grandes cantidades mis pulmones. El iba en serio, no se por que tenia ahora esa conviccion pero algo me lo decia.

- - s...si - dije aun dudando de si estaba haciendo las cosas correctamente.

- - tienes algo que usar para la ocasion - ? siguio preguntanto el mientras conducia, aparentemente sin nada que lo preocupara y sin tener conocimiento de que la persona a su lado sentia que podia estallar en cualquier momento, o que de tanto desearlo esa persona iba finalmente iba a desaparecer, cuando rogaba por todos los santos para hacerlo, dejar de existir en ese momento.

Si, tenia algo para la ocasion, para ociasiones especiales, era el vestido negro de Emmerald, aunque no sabia que tanto podia entallar yo en el.

Aparte de esas cosas ella me habia legado, en el boslo verde, sus grandes cantidades de maquillaje escondidos en una prenda de ropa y que yo no habia usado nunca por que no me gustaba.

- - si...pero...no se -

- - puedo llevarte a un salon a arreglar todo aquello que ustedes las mujeres arreglan, si dices que tienes el vestido, yo pongo el resto. Consideralo un regalo de novio, el primero de muchos.

Si estos eran sus regalos no podia dejar de imaginar que me depararia en el futuro en la primera ocasion que tuviera un encontronazo con el.

- - estas seguro de esto?- le volvi a preguntar, la insegura era yo, aun me costaba trabajo creerlo, de repente me habia vuelto del lado de Jessica en eso de la credulidad.

- - por supuesto - dijo el, con una seguridad que me abrumo.

Sin darme cuenta cuando tiempo habia pasado ya habiamos llegado a mi domicilio

- - pasare a recogerte a las ocho, el chofer te recogera a las 4 para ir al salon, dejalo en las manos de el, sabe lo que hace.

Estaba en manos de alguien si, pero se trataba de este hombre al lado mio, estabamos yendo muy rapido pero a la pàrte perversa de mi le gustaba eso, le gustaba este hombre y le gustaba que tuviera inteciones serias conmigo a pesar de la edad que yo sabia que nos separaba. A pesar de su porte y gallardia debia rozar la treintena mientras que yo rozaba la venitena, iba a cumplir 18 en dos meses.

Tendria que preguntarle su edad, segun lo mucho que habia leido con Emmmerald los novios de los libros conocian muy bien a sus parejas, pero por algo se empezaba, yo conoceria a Edward si el queria continuar mas lejos.

Pero aquello de conocerlo no se pudo dar en ese momento ya que era hora de que el se fuera, solo se habia presentado al cafe para llevarme a casa. No debia sentirme maravillosamente cortejada por ese sencillo abenton, el se quedo quieto como esperando que yo hiciera algo.

Antes de que tuviera tienpo de pensarlo o de rechazarme o de incluso pedir algo mas que eso me incline hacia el y le di un rapido beso en la boca, un roce de mariposa pero no me sentia con mas valor. El se volvio en el momento en que separe nuestros labios y me miro fijamente.

- - adios, hasta entoncces - me referia a el encuentro de el otro dia, en donde esperaba conocerlo mejor y esperaba ser algo suficiente para ese todo que era el entorno de riqueza que parecia envolverlo.

Baje del auto y subi a mi apartamento, durante toda la noche no pude dormir por estar pensando en el

21 de Julio

Ese dia transcurrio mas rapido que cualquiera que hubiera vivido, o tal vez se debia a la incertidumbre que tenia en mi cuerpo, a la una se acabo el turno asi que me fui hacia mi domicilio.

Para pasar el tiempo hice unas galletas avainilladas para tenerlas para mi. Luego me decidi esperar, deseando muy dentro de mi que algo sucediera ese dia que me impidera ir a hacer el ridiculo con este hombre.

Estaba confiando, y eso me asustaba, pero en algun momento de mi vida tendria que aprender que confiar en la gente era una de las ciencias de la vida, al confiar me arriesgaba tanto a tener lo que siempre desee como a sufrir mas y mas.

Esperaba que la balanza de mi destino se inclinara hacia la primera opcion.

El desbencijado citofono sono

- - si?- pregunte oprimiento el boton

- - busco a la señorita Isabella Swan, me manda el señor Edward Cullen.

Ya estaba ahi, la hora cada vez se acercaba mas, mi corazon redoblo su ritmo pero no podia permitirme llenarme de nervios, no desde ahora, esperaba que las pocas fuerzas que habia recuperado en la noche no me fueran a hacer falta mas adelante, sentia que la noche no iba a ser del todo comoda, por el momento solo me quedaba vivir la tarde, deje el vestido negro en la silla y saque l las llaves de mi casa junto con el bolso a juego en donde habia puesto algo de dinero en caso de una huida rapìda y...creo que no se me quedaba nada mas

El auto que el hombre que me llamo portaba era incluso mas elegante que el de Edward aunque de alguna manera sabia que este ejemplar tambien pertenecia a el, el hombre permanecia serio como si tuviera una mascara, ni un solo musculo parecia tener vida en su cara, me abrio la puerta de la parte de atras y subi a este auto, igual d comodo y aromatizado que el que ya conocia.

Me condujo por casi media hora, pero por lo que podia ir viendo a la ventana estabamos muy ubicados en la parte elegante de la ciudad, habia almacenes de diseños y en el mismo ambiente se notaba la cantidad de dinero que poseian las personas que residian en el.

Nos apeamos y el me condujo hacia dentro de la fachada de un salon de belleza a todas luces caro.

" France Renee's" ponia la entrada. Me pregunte quien seria Renee. Podia tratarse de la propietaria de el lugar, no lo sabia, pero se notaba que era un sitio costoso, demasiado costoso.

Unas sonoras campanillas anunciaron nuestra presencia en la lujosa entrada

- - un momento "pog favog" - Dijo una voz a todas luces francesa. A los pocos segundos aparecio en uno de los tres umbrales que habia en la estancia una mujer de mediana edad, tenia el cabello cuidadosamente tinturado que parecia real, y perfectamente recogido en un elaborado peinado. Tenia anillos en casi todos los dedos, y las manos cuidadas aferraban un cepillo para peinar cabello como si se tratara de un arma de ataque.

- - "Señog Montgomegy" - Dijo dirigiendose al chofer el cual, durante nuestro viaje no habia pronunciado palabra alguna.

- - Madame Renee - dijo el acercandose y tomandole una mano, se la beso.

- - "espego" que el "señog" Cullen se "encuentge" en buen estado, hable con el justo anoche -

- - esta bien, con asuntos de la empresa - dijo el soltando la mano - ha estado bastante ocupado

- - entiendo, "pog" "favog" "tgansmitale" mi saludo

- - sera un placer... pero ahora...- dijo el volviendose hacia mi y señalandome ceremoniosamente

Madame Rene se volvio hacia mi y me dirigio una mirada evaluadora, nunca supe por que pero habia admiracion en su rostro.

- - asi que esta es la "petite"? - dijo deteniendo su mirada en la parte de mi busto y mis piernas

- - es la novia del señor Cullen -

El me introdujo como la novia con lo cual deduje que el chofer conocia la breve historia que la que el y yo estabamos siendo parte.

La mirada de ella volvio a mi cuerpo, casi podia pensar que ella estaba diciendose para si que yo era demasiada poca cosa como para que Edward Cullen tuviera una relacion comigo.

- - "cuidague" bien de su "belle amour".

- - tiene un evento de beneficencia con el alcalde y alguno de los magnates que usted ya conoce

Esas fueron como palabras clave para la mujer, los ojos le brillaron y dijo

- - "oui, oui" ya sabia, no tiene que "decig" nada mas, "señog", en dos "hogas" "estaga" lista.

Dos horas me parecian demasiado tiempo para un poco de maquillaje, pero ella lucia como la experta, y lucia como una persona a la que no estaba permitido cuestionar.

Extendio su mano libre hacia mi sonriendo con premura, se notaba tamnien que era una persona que no necesitaba de muchas explicaciones, parecia que hasta el serio señor "Montgomegy" le respetaba

- - ven, "ma petite", es "hoga" de "pgepagagnos"

Su mano me tomo con firmeza, como si por algun extraño motivo me apreciara.

Me condujo por el recibidor de la derecha de donde emanaba un agradable olor a shampoo de gardenias.

Se escuchaba el sonido de tres o cuatro secadores a la vez, muchas mujeres hablando, sonoros coros de "ouis" respondiendo a cada demanda de las clientas a las cuales estaban atendiendo, ella me condujo a travez de ellas y entramos por unas puertas labradas, el olor ahi era un poco mas concentrado, pero no por ello desagradable.

- - "ahoga" estas en mis manos, "cherie" - dijo haciendome sentar en un tocador que habia a la derecha, tenia unas lamparas finas a ambos lados y habia un surtido completo de maquillaje y de cepillos en el, multiples perfumes y lazos, cintas, moños y extensiones para el cabello.

- - yo...- dije retrocediendo ante tantas cosas que me eran completamente desconocidas

- - como te llamas "ma petite"?- interrumpio ella antes de que pudiera rechazar sus avances

- - Is...Bella - dije, no era que mi nombre completo me inspirara mucho a revelarlo

- - Isabella? - dijo ella con ese acento frances que no podia esconder, asenti mientras ella me ponia una especie de babero tejido y plastico al rededor del cuello.-

- - si... - dije sin animo. No me sentia expresamente emocionada pero la mujer si que lo parecia

- - me complace "sabeg" que "mosieur Cullen" ha sentado cabeza "pog" fin, es la "pgimega" vez que le oigo a su "chofeg" "guefeguigse" a una "mujeg" como novia -

Si a mi tambien me sorprendia, tal vez no por los mismos razonamientos de Madame Renee -

- - "ahoga" "ciegue" los ojos y "guelajese", esta en buenas manos

Durante el tiempo que estuve ahi senti que ella manipulaba mi cabello y mi cara sin un orden especifico, solo pude escuchar la voz de ella lo que me confirmo que ella y solo ella se estaba haciendon cargo de mi, como si lo considerara una tarea lo suficientemente digna. Ella tarareaba alguna balada de su pais, yo solo podia pensar en que aunque los monos se vistieran de seda, monos se quedaban, sentia que con cada capa de maquillaje que ella aplicaba sobre mi se iba desvaneciendo la poca e insignigicante escencia de Bella Swan y se daba descubrimiento a una desconocida.

Me puso rulos y cantidades moderadas de laca, no me tiro del cabello en ningun momento.

Luego todo termino.

- - "estag" "estgaogdinaggia", "mosieur" "estaga" complacido al "vegla"

Cuando pude mirarme al espejo una desconocida me devolvio la mirada, casi me parecia a Emmmerald el dia de sus 15 años en donde todo el mundo comento lo hermosa que estaba. Mire los ojos que estaban rodeados por una sombra dramaticamente oscura, pero que aclaraban el iris hasta casi hacerlo parecer claro, tenia un poco de rubor artificial en las mejillas y los labios tenian color. Ella habia trenzado hermosamente una parte de mi largo cabello y luego lo habia usado de manera de diadema, el resto lo habia dejado suelto y lo habia rizado con los rulos dandole unn aspecto suave y simetrico que no conocia que tuviera

Estaba conciente de que era yo, pero aun no podia acabar de creermelo. Era demasiado dificil.

- - esta muy bella - dijo madame detras de mi

Cuando me volvi vi ante mi la cantidad de maquillaje variado que habia usado preguntandome cual habria usado ella

- - si no me equivoco, eso que suena alla es el "caggo" del señor Cullen

Pero no era el, se trataba de su chofer.

Sin poder detenerme a pensarlo abrace a la mujer por el esplendido regalo de transformacion que me habia dado

Ella me lo devolvion algo sorprendida segun pude apreciar y sali, para mi perturbacion vi que el chofer se quedaba mirandome por mas tiempo

- - "espego" "vegte" "pgonto" ma petite -

Se despedia madame desde la entrada. Era una desconcida, otra mas, pero ya sentia aprecio por ella.

Subi al auto y el chofer me condujo de nuevo hacia mi casa, eran casi las seis de la tarde. En dos horas mas o menos Edward vendria y seria testigo de este cambio pregunte una vez mas que le pareceria

Cuando llegue a mi casa tome el vestido negro de la silla donde lo habia dejado. Deje la ropa que vestia aun lado, con ciudado de no estropear el peinado ni el maquillaje. Luego me fui al espejo del baño y "ella" me devolvio la mirada.

El vestido era de hombros descubiertos y ajustado en la cintura, luego de las caderas se desprendia libremente en varios pliegues hasta un poco mas abajo de las rodillas en donde el ruedo terminaba, artisticamente en diferentes alturas

Casi habia olvidado que Emmerald decia que era uno de sus favoritos, y tambien lo habia sido mio pero nunca me habia atrevido a pedirselo para ponermelo, ella me lo habia dado en el momento de su muerte, le iba a dar el mejor uso, tal como yo sabia que ella hubiera querido.

Cuando estuve lista me mire nuevamente en el espejo, el vestido combinado con el maquillaje habia hecho maravillas de mi, hasta yo, que pensaba que no era nada mas que una gran insignificante, me complacia al ver que tan bien me veia, esperaba que el pensara lo mismo.

Una noche desconocida me aguardaba, otra a decir verdad.

El citofono sono por segunda vez en el dia anunciandome la presencia de el, perdi la respiracion, el estaba ahi, la hora se estaba acercando

- - hola...-? pregunte con voz debil.

- - baja - respondio el, no se escuchaba impaciente pero eso no tenia por que dolerme

- - un momento - dije

Tome el chal negro con el qe me iba a cubrir los hombros durante lo que quedaba de la noche, me lo eche como Emmmeral me habia enseñado y tome la cartera, no habia retirado el diero de ahi tampoco, no me convenia que la calle me tomara desprevenida.

Cada escalon que baje me parecio como si acrotara la distancia hacia mi propio infierno personal.

La puerta oscura cerrada que me separaba de Edward Cullen. Mi mano vacilo sobre el picaporte asegurado. "calmate, aqui de daras cuenta que tan decepcionante eres para el como mujer", no solo para el.

Cruzar el umbral se me hizo la cosa mas dificil del mundo en la que me habia embarcado hasta ahora.

Lo primero que visualice fue su espalda, estaba mirando hacia su auto cuando mis pasos montados en tacones resonaron en el concreto o al menos eso me parecio a mi el se dio la vuelta para mirarme.

Trague convulsamente cuando su mirada se deslizo sobre mi como una caricia lenta y provocadora, un desconocido calor se apodero de mi vientre y despues de mi estomago cuando sin poder evitarlo segui el recorrido que hacian sus ojos sobre mi. No saboa que estaria pensando, aunque lo deseara enormemente, sus ojos seguian recorriendome sin expresion alguna, hasta que se detuvieron en mi rostro y en mi cabello, lo recorrio con la mirada, luego sin decir palabras mas una de sus grandes manos tomo entre los dedos un mecjhon ondulado de la punta y lo palpo como si estuvera comprobando su textura cosa que me parecia de lo mas imposible, acercandose a mi, haciendo que el aliento abandonara mi pecho,se inclino y para mi consternacion inhalo de el mechon de cabello.

- - Madame uso su fijador especial - dijo afirmando mas que preguntando. Yo no sabia que contestar ya que no conocia que productos quimicos habia usado madame Renee en mi cabello. Y no tenia idea alguna de por que el estaba haciendo una observacion tan extraña, ni mucho menos por que estaba estableciendo ese contacto tan intimo como lo era tocar y oler mi cabello.

Tal vez por que estaba tan consternada no me di cuenta de el momento en que su cara se movio hacia la mia, cuando pude darme cuenta tenia nuevamente sus labios sobre los mios, estaban frios y parecial algo...colericos mientras se aplastaban con fuerza contra los mios.

Algo no estaba bien, pero por alguna extraña razon no queria apartarlo, mis manos cobraron como vida propia y se enredaron en su cabeza como pidiendole que se acercara mas, en esos momentos, por extraño que pareciera, no recordaba nada de la violencia de mi pasado a pesar de que las manos de el, antes lejos de mi ahora se enroscaban con fuerza en mi cintura, me estaba apretando demasiado. Si alguien que no hubiera sido el hubiera hecho algo como eso lo habria mandando al diablo en un santiament, pero habia algo en su violencia lasciva que me atraia poderosamente, como todo el.

Subitamente toda la presion cedio y sus brazos se apartaron de mi, lo ultimo que el separo de mi cuerpo fueron sus labios que ahora estaban calidos y humedos por el apasioando beso.

- - perdon...- se disculpo el arreglandose el cuello de la camisa que yo habia desordenado - creo que me deje llevar...por cierto, estas muy hermosa.

El cumplido que habia esperado de el al inicio de nuestro encuentro fue dado en ese momento, pero no me podia importar menos, habia demostrado con ese beso lo que pensaba de mi en ese momento. Lo mire por largos segundos y luego le dije

- - gracias...

Definitivamente lo poco que solie dialogar con la gente se veia reflejado aca. Su mirada se conecto con la mia unos momentos y luego me ofrecio la puerta de su coche.

Habia vuelto al proposito principal, llevarme a una fiesta de esnobs.

Una en la que no sabia que demonios me esperaba

Edward Cullen

19 de Julio 2007

Ella y su cabello, no tenia idea alguna de por que estaba pensando en ella en ese momento, en la dueña de mis sueños y pesadillas que habia alterado la tranquilidad de mi inconciencia la noche anterior, ahora me hallaba en mi despacho dejando que eso que estaba apoderandose de mi invqadiera mis pensamientos concientes interrumpiendome de trabajar en lo que se me venia encima.

Alguien toco la puerta en ese momento.

- - adelante - dije esperando que la distraccion de mis pensamientos no se me notara demasiado.

El abogado notorio entro en ese momento.

- - buenas tardes señor Culllen

- - sientese - dije señalando la silla al otro lado del escritorio.

- - no tengo mucho tiempo asi que sere breve. - extendio sobre el escritorio su maletin de trabajo dentro del cual extrajo unos dccoentos en apareiencia inofensivos - me pido que averiguara sobre la vida de Isabella Swan en el orfanato del oeste y esto es lo que pude averiguar, esta todo consignado aqui, encuanto a esto, son los papeles que ella debe firmar para dejar de tener derecho sobre las acciones de el Dr Cullen, y estos - señalo los ultimos - esto son los papeles civiles del matrimonio quepensamos efectuar para lograr que ella firme.

Mire los documentos aparentemente interesado en los ultimos, pero en mi interior me interesaba mas ver que era lo que habia sido la vida de ella en el ofraanato donde crecio.

- - gracias, espero poder convencerla lo mas pronto posible - dije tomando la carpeta en donde estaban todos..

- - y como van sus progresos?-

- - pienso invitarla a la cena de beneficencia del alcalde. - revele, esa idea se habia formado la misma noche en que soñe con la descnocida, sera una pruebapara ella de que aparentemnete me interesaba en serio. Sabia que mis conocidos iban a armar alboroto dado que ella no era nila mitawrde las mujeres con las uqe solia estar acompañado. Aun me estremecia al pensar en s figura ese dia, con la sencillez con que solia vestirese seguramnete sair el doble de que hablar, pero era por l que debia pasar, a la gente le gustaban las hitorias romaniticas y seria muy entretenido y a la vez utiles mantenerles con el cuento de que me habia eamorado perdidamente de la jovencita.

- - que cree que diran ellos - pregunto el abogado intuyendo desde ya, como yo, que iba a ser un poco el hazmerreir de la sociedad que me reodaba por unos meses, mientras durara la farsa

- - no se lo que diran pero ellos no estan al corriente ni tan deseseperados ppor conseguir el maltido dinero para el proyecto como yo.

- - y ue cree que dira ella?- dijo el abogado haciendo enfasis en la ultima palabra. Que diria ella?, por lo poco que la conocia pensaba que se sentiria cohibia al estar rodeada de este tipo de gente, y algo me decia que no estaba para nada equivocado, no mas habia tenido que ver su actitud el dia qne que la anterior cuando sentramos al gato negro, que era un resturante de clase media. Igual yo iba a estar todo el tiempo con ella, no tendria popr que sentirse nerviosa y acomplejada por las ritcas de mis allageados, ellos no eran importantes, lo era mi proyecto.

Cerre los programas en donde tenia las bases de datos de los cimientos y deje todo listo para continuar al dia siguiente , iriria ra recoger a Isaella en su trabajo y le propondria lo de la cena de beneficencia esperando que dijera que si y si no compketament preparado para convencerla a cualquier costo.

Esa noche busque durante mis sueños a la mujer que se habia apoderado de ellos pero al parecer la voluntad de que entrara en ellos era solo de ella. Lo cual no me agradabaen absoluto, del alguna manera esos dos sueños habian llenado el vacio sexual de mi vida en esos momentos, pero no tendria por que estar preso por ellos como un adolescente frustrado. Podria tener a la mujer que quisiera, por todos los diablos, pero de todas maneras ahi estaba, me pregunte brevemente si algun dia la tendra frente a frente, si contibuaba asi yb eso algun dia pasaba seguramente me le lanzaria como un animal apareandose.

Durante el resto de la noche solamente oscuridad transcurrio en mi sueño

20 de Julio

Año consecuente

El dia trasncurrio sin la mayor novedad, firme documentos importantes, cerre dos negocios proliferativos, despedi a un par de inversionistas nada comprometidos y comi lo que debia comer

Deje la oficina en la hora correcta y me dirigi a mi auto, los escoltas que normalmente me rodeaban, en esta ocasion como en las otras, veces que me habia visto con ella, estaban apostados en la entrada, negue con la cabeza cuando los vi, y el lider de ellos entendio. Entre al auto y me dirigi hacia ella.

Parquee frente a la entreda, por fuera se veia vacio asi que pobalblemente estaban cerca de la hora de cerrar. Apague el auto y me dirigi hacia la entrada.

Unas campanillas suaves anunciaron mi entrada, mejor.

Eche una rapida ojeada al rededor del lugar, solo una hambrienta mirada me devolvio la mia.

Solo que esta vez no senti el acceso de deseo que habia tenido cuando la vi por primera vez, sospechaba que mis sueños tenian mucho que ver con ello.

- - que le traigo - dijo ella tragandome con sus ojos. Decidi ir al grano no me sentia comodo en presencia de esa lagarta

- - estoy esperando a Isabella - dije

- - Isabella?...Be...Bella? - dijo ella como si mi el solo nombre le sorprendiera, Bella... asi que esa era la abreviacion que usaba para su nombre, bien, era bueno saberlo, lo usaria en cuando llevaramos una semana o dos mas de el lugar en donde antes habia escuchado ciertos ruiditos leves y por entre la ventana ligeramente entreabiera de la cocina vi un par de ojos que me miraban a punto de colapsar, con lo que pude identificar como sorpresa. Intente hacer como que no la veia pero ya sabia que estaba ahi, identificaria su mirada desprovista de nada a cualquier distancia, esos ojos se esfumaron rapidamente desde donde estaban, el factor sorpresa era bueno y me sosrprendi un poco ante el bienestar que me produjo el atolondramiento de ella. Escuche el quebrarse de un vaso cuando se aparto la mirada, era un poco torpe.A los pocos minutos escuche que la puerta se abria y ella salia por ahi con una apetecible torta en sus manos, no me miro en una sola ocasion mientras camianaba a la bitrina en donde habia otras cosas a la vista igualmente deliciosa, e agacho y despues de ponerla en su sitio se irguio completamente, en esos segundos aproveche para acercarme lo suficiente para que pudiera dejar de fingir ignorarme, era tal como la recordaba, delgada, blanca y amedrentada, pero esta vez con el valor para mirarme abiertamente, no a los ojos pero si a mi persona. Sus ojos, un poco mas abiertos de lo normal estudiaban mi frente como si no pudiera acabar de creerse que estaba ahi.

- - eehh...- balbuceo, alargue mi mano hasta tocar con un dedo la de ella, nuevamente me sorprendio encontrar la piel fragilmente suave cuando no debia ser asi, los huesos de sus nidillos acariciaron la punta de mi dedo, como si mi dedo fuera el del rey Midas pero son producir ojor, la tension en su empuñada mano ceso cuando la toque, apovechandome de la situacion atrape su mano entre la mia, temblaba incontroladamente

- - a que hora sales?, - le pregunte mirandola a los ojos de lleno

- - en una hora - dijo ella velozmente, como si temiera incluso hablarme, tenia un poco de hambre asi que le dije

- - espero que no te moleste que mientras espero pida uno de esos maravillosos cafes que haces. - seguramente con lo sabroso que era me quitaria el hambre de una sola vez

- - Claro - dijo ella aun sorprendida, de que? no lo sabia, cuando asintio le bese la palma de la mano llenandome de su olor a preparaciones y colaciones deliciosas, di la vuelta y me sente en la primera mesa que vi, recorde a la otra mujer, cuando la mire brevemente me di cuenta de que habia pasado a segundo plano en todo cuando hable con Isabella, estaba clavada en su sitio y parecia haberse quedado estatica.

Desde mi mesa vi que ella se movia con seguridad en la cafetera, haciendo cada cosa con el mismo ahico que habia visto la primera vez que la vi frente a una.

Escuche un siseo por parte de la mesera, estaba hablandole, pero no alcance a distinguir lo que le estaba diciendo.

Escuche a Isabella sisear con fuerza, como si estuviera poniendola en su sitio, luego salio de detras de la barra trayendo con ella una taza de cafe que humeaba trayendome el agradable olor, y un pedazo de pastel en la otra, habia pensado en mi, seguramente recordaba la casi avidez con la que habia comido algo que ella habia preparado la ultima vez

Cuando llego hasta mi mesa poso la taza y el pastel suavemente sobra la mesa

- - la casa invita - dijo timidamente refiriendose a la torta y posiblemente tambien del cafe.

- - tu novia invita - dije imitando su frase pero con otras connotaciones, esperaba que ya se hubiera hecho a la idea de que eso era lo que era, mi novia. Ridiculo - gracias, esperare aqui a que termines - dije tomando la cucharilla para atacar a aquello que tenia en frente. Despues que se dio la vuelta probe lo que me habia dado deleitandome en lo que ya habia supuesto, el sabor magico de eso y de como inevitablemente me llenaba de recuerdos infantiles, al no ser conciente de nada mas me dedique a dejar que me llenaran la cabeza tanto como la comida llenaba mi estomago

Cuando termine habian trascurrido quince minutos, tuve que esperar 45 minutos mas antes de que ella dejara de hacer sus cosas, en ese lapso de tiempo pude ver que la mesera salia sin decir adios y antes de salir me dirigia una mirada taimada, inconcientmente me pregunte por su salida y por que si todos mis empleados salian a la misma hora y ella salia antes de Isabella. quien sabe, tal vez las reglas en otros sitios no eran como las otras.

Cuando la epsera termino escuche que Isabella tomaba unas llaves, cuando la mire vi que las estaba descolgando de un anaquel en donde habia otras llaves.

me puse de pie y camine para esperarla al lado de la barra. Ella se volvio hacia mi cuando cerro la cocina, salio detras de la barra y juntos caminamos hacia la puerta. Cuando salimos cerro todo asegurandolo de ladrones ocasionales, luego en el mismo silencio nos dirigimos hacia mi cuando estuvimos dentro del auto decidi romper el silencio

- - que tal tu dia?- le pregunte con lo que esperaba que sonara como tono de curiosidad. el cuerpo de ella no estaba tan tenso como solia hacerlo cuando estaba cerca de mi

- - Leve...- dijo ella inteprete ese leve como que no habia sido un dia muy pesado - y tu?, no me has dicho en que trabajas - añadio despues de la primera pregunta. Sentia curiosidad por mi trabajo, hice un repaso mental acerca de las muchas mujeres con las que habia estado, sin saber por que , y me di cuenta de que ninguna de ellas jam,as habia preguntado acerca de mis actividades, de las actividades que no las incluian a ellas, en ese caso mi trabajo, y me sorprendi a mi mismo contestandole con un poco de orgullo

- - administro una empresa de negocios internacionales, de construcciones de oficinas y conjuntos residenaciales. Tambien tengo una empresa propia que maneja capital de inversion, cotizamos en bolsa todos los dias, y tenemos un proyecto de financiamiento que producira a la larga... - el proyecto del que estaba hablando era con el que ella estaba relacionada, monetariamente hablando, asi que preferi callarmelo asi ella no entendiera nada. acudi a la agilidad mental y de mi lengua para hacerle la pregunta por la que habia venido, esperando que el factor sorpresa tambien influyera postivamente esta vez- de hecho en la noche tenemos un evento de vital importancia para mi, desearia que fueras conmigo.

Vi como la tension regresaba a su cuerpo, el cuero de el asiento sono cuando ella cambio de posicion claramente incomoda

- - un evento?- pregunto . - y sobre que? - Sabia que su pregunta no era real sino una manera de desviar la respuesta que yo estaba esperando a no sabia donde

- - una cena de beneficencia, encabezada por el alcalde de la ciudad.- dije previendola, al mencionar la palabra alcaldde ella se removio aun mas. ahora sabria si me diria si o no

- - vendras conmigo?- le insisi, luego acudio a mi mente un argumento que podria convencerla, como lo habia logrado hasta ahora. - eres impresindible...- sonrie, y para mis adentros imaginandome que tan impresindible era, tal vez para la cena no lo era tanto, era impresindible para mi futuro economico, por el rabillo del ojo vi que ella estaba mirandome

- - por que?- pregunto intempestivamente, yo estaba esperando su afirmacion o negacion, no que me preguntara el por que de mis acciones, que las cuestionara o no era lo que no tenia demasiado claro. Mas argumentos, eso era lo que necesitaba

- - para presentarte a mis allegados como mi novia oficial. - Subitamente se quedo quieta y por razones que no entendia supuse, si mis calculos eran correctos, que la habia convencido con este ultimo.

- - s...si - dij confirmando mi suposicion, un rugido de aprobacion resono en mi conciencia.

- - tienes algo que usar para la ocasion?- lre pregunte un poco insensiblemente, pero debia empezar a pulirse en mi entorno, debia adapatarse a mi lo suficiente, debia adaptarse a mi vida para vivir en ella por tres meses, por nada mas.

- - si...pero...no se - sentin un poco de enfado, no sabia que iba a usar ella, esperaba que tuviera razon en eso de que tenia lo adecuado, a mi no me importaria, pero a la sociedad podrida de la que me rodeaba podia si importarle

- - puedo llevarte a un salon a arreglar todo aquello que ustedes las mujeres arreglan, si dices que tienes el vestido, yo pongo el resto. Consideralo un regalo de novio, el primero de muchos. - le dije pensando en la peluquera a la que solia acudir mi madre y a la que acudia yo cuando solia verme demasiado desordenado, al menos en el cabello, ella me conocia desde que era pequeño, a ella habia llevado a mas de una de mis mujeres para arreglarlas para una ocasion especial, era una experta y tenia su propio y acaudalado establecimiento. Ella seria la cuarta o quinta que llevaria, debia avisarle, a ella le gustaba que lo hiciera, y debia avisarle que no se trataba de la femina convencional con la que solia estar..

- - estas seguro de esto?- pregunto ella despues de unos momentos, si estaba seguro. Seguro de que necesitaba que firmara los malditos poderes que me acreditaban como dueño de sus acciones, seguro de que estaba preparado para fingir durante un tiempo que le tenia alguna estima. La verdadera pregunta de ella debia ser si estaba seguro de que queria estar con ella

- - por supuesto - admiti para mi mismo y para ella. Di la vuelta al volante cuando llegamos a la esquina de la calle donde ella vivia - pasare a recogerte a las ocho, el chofer te recogera a las 4 para ir al salon, dejalo en las manos de el, sabe lo que hace. - dije metodicamente. Ella parecio comprender

Cuando me detuve ella se desabrocho el cinturon y antes de que yo pudiera hacer nada ella se acerco a mi y me dio un corto beso en los labios, aun a pesar del corto contacto el sabor desconocidamente dulce de ellos me quemo los mios, fue un pequeño beso cargado con ternura escondida. El olor mismo que ella desprendia me envolvio aun en esos escasos segundos, luego ella se aparto como si esperara que yo dijera algo contra lo que habia hecho.

- - adios, hasta entoncces - dijo, se paso la lengua por la boca humedeciendola, me sorprendio el poco de velocidad que mi corazon adquirio en el momento en que me di me senti en disposicion de decirle nada.

Ella bajo del auto segundos despues. Arranque el auto intentando olvidarme de lo que estaba pasando, con tan poco exito que lo deje.

Llegue a mi casa y con la parsiminoa de siempre me desvesti, solo que esta vez tome el telefono y marque el numero de Renee, madame Renee, pense recordando que de niño solia decirle Renee y ella siempre decia que era una madame.

- - Bon? - pregunto una voz femenina cuando contesto.

- - necesito hablar con madame, digale que es Cullen.- dije sin preambulos.

La voz al otro lado dejo el auricular. Pasaron unos segundos luego la voz mas suave de madame se dejo escuchar

- - Señoguito Cullen - dijo con voz burlona - cgei que habia olvidado a su vieja amiga.- continuo

- - he estado ocupado - me excuse sabiendo que era de las pocas allegadas sinceras de las que me rodeaban.

- - si, eso pense, es lo que suele pasag con usted, en fin. que puedo haceg por usted?.

- - llevare mañana a...una mujer para que se encargue de ella -

- - una mujeg?, y quien es si puedo sabeg -

,Me senti un poco mal mintiendole pero no podia arriesgarme a decirle de mis planes, el instinto femenino y la solidaridad que yo sabia que se apoderaria de ella si le contara lo que tenia en mente, podrian arruinarlo todo.

- - es mi novia -

La linea se quedo en silencio cuando dije esa palabra, seguramente le sorprendia ya que nunca habia mencionado que tuviera algun tipo de relacion mas cercana que sexo de una noche con mas mujeres a las que habia ido alli.

Luego sonrio lentamente, una casi carcajada que escuche claramente.

- - bueno...espego podeg segle util, tendge todo listo entoncces

- - perfecto, estara alli al rededor de las cuatro.

- - lo felicito señoguito Cullen - dijo ella despues de un momento

- - por que?

- - porg habeg sentado cabeza.

Ella pensaba que esto iba para largo, de alguna manera sabia que esta mujer era especial, Isabella... no debia congeniar mucho con madame Renee, me ganaria el odio de una amiga de mi madre, algo que sin saber por que, no tenia ningun deseo de ganar.

Ella fue quien corto la linea. Me recline en la cama pensando en el otro dia, veriamos que tan diferente podia lucir Isabella Swan frente a las habiles manos de Renee.

21 de Julio

No fuia trabajar ese dia, asi que me dedique a elaborar algunas cosas en casa relacionadas con esta. Adelante un poco mas del proyecto y me dedique luego a leer sobre la adqucision de un bien de trabajo social para una construccion de oficina.

Una llamada entro

- - si?- conteste aun ojeando los preliminares del escrito de la construccion.

- - por favor quisiera hablar con Edward Cullen.

- - adelante - no conocia la voz de quien estaba hablando.

- - me llamo Elijah Martin y soy el gerente del hospital central.

Era el hospital donde mi padre habia trabajado, era el hospital del cual Isabella Swan era la accionista mayoritaria.

- - que...puedo hacer por usted

- - tuvimos una junta medica acerca de las acciones que su padre tenia en este hospital, unas que estan a nombre de una desconocida y no de los Cullen, si bien es cierto que tenerlas bajo nuestra propiedad ha mantenido el hospital a flote...es necesario que la mujer se presente, ella debe decidir si sus acciones pueden ser donadas en pos de el beneficio de el crecimiento de este hospital, - tosio un poco - se que su padre queria esto tanto como nosotros, y la junta queria saber si tiene usted contacto con la dueña de esa cantidad de acciones

Si yo me hacia con las acciones del hospital este cerraria, si las vendia en pequeñas partes mi padre obtendria lo que habia deseado, la ampliacion del hospital, asi que ese establecimiento no se veria afectado por mi.

- - si...tengo contacto...- dije - me casare con ella en dos meses.

El gerente del hospital se escuchaba bastante sorprendido

- - segun los informes que nos trajo el abogado publico que contratamos para manejar el caso se trata de una huerfana que murio trece años despues de que su padre le diera las acciones, no debe tratarse...

El no tenia los contactos que el abogado privado que me servia a mi tenia, asi que lo que mas les convenia para que el hosptial siguiera a flote era decir que la desaparecida huerfana habia muerto cuando habia escapado del orfanato

- - yo la encontre, es mi prometida- era evidente que al gerente del hospital no le gustaba nada la idea de que las millonarias acciones estuvieran en manos del el hijo de los Cullen, pero no me importaba, el parecia tan avaro como yo asi que continue

- - al casarnos ella accedera a firmar el traspaso de esas acciones para mi, vendere las acciones en partes a los otros propietarios del hospital, usted se beneficiara, yo me beneficiare y todos quedaremos en excelente estado

El silencio de la otra linea me dijo que el gerente estaba pensando en esas posibilidades. Al parecer fueron de su agrado por que dijo

- - me mantendre en contacto entonces con su abogado, es necesario que nos avise en cuanto la venta de las acciones comience.

- - asi lo hare, buenas tardes.

- - buenas...- no lo deje terminar y corte la linea cuando termino de hablar. Una persona mas que conocia de mis planes pero no de la totalidad de ellos, al informarle de lo que estaba haciendo y lo que tenia planeado hacer me estaba asegurando de que el no la buscara por sus propios medios y la convenciera de vender las acciones a alguna bagatela o algo, yo, a diferencia de el gerente, sabia como hacer que algo pequeño se convirtiera en grande, ella, en medio de su ingenuidad no podia saber que tenia en sus manos una fortuna con la que seguramente jamas se habia atrevido a soñar, y las venderia sin sacarles el provecho que merecian, de eso me iba a encargar yo. Y ella... se podia ir al infernal hoyo en donde habia estado, el orfanato, la calle, el cafe, en donde fuera que se amadriguedara.

Tenia furia pero no sabia de ella se volvio para irse yo arranque mi auto en direccion a mi casa

21 de Julio 2007

Nada nuevo ocurrio ese dia, pensaba sin emocion en lo que me esperaba por la noche, pero no me sentia especialmente animado. En fin.

Baje rapidamente hacia el auto y entre en el, habia escogido el esmokin apropiado para la celebracion, madame Renee me habia llamado antes de salir y me hbaia dicho que "la petite" habia quedado " ce manifique, charmante". Ya lo veriamos.

Llegue con media hora de anticipacion. Baje del auto y me encamine hacia la puerta. Toque el timbre correspondiente.

Timbro dos o tres veces, luego escuche la voz de ella

- - hola...-? .

- - baja - respondi a pesar de tener la media hora no queria llegar cuando todo el mundo pudiera estar pendiente de mi

- - un momento - respondio despues de unos segundos de duda.

Me devolvi hacia el auto y mire hacia la calle esperando que unos pasos detras de mi, el tipico sonido de zapatos de tacon. Cuando me di la vuelta, debia admitir que no estaba preparado para lo que vi, ni para la terrible oleada de ansiedad sexual que se apodero de mi cuerpo, francamente reaccione como un animal y brevemente me pregunte si se trataba de la misma persona que habia visto un dia atras. Una brisa de viento eligio ese momento para pasar sobre ella trayendome el olor que habia olfateado en muchas mujeres, el de el fijador especial de madame Renee pero habia algo mas ahi, el olor natural de ella y con el que habia aprendido a identificarla se combinaba con el fino haciendo la mezcla mas seductora que habia entrado por mi nariz, su cabello, rizado especilamente oscilo en medio de su cara. a pesar de estar un poco echado hacia atras por un poco de su propio pelo, haciendo que el contrase fuera devastador, sus ojos estaban maquillados con una sombra oscura que hacia que los ojos se vieran increiblemente claros, deslice la mirada por sus piernas que se veian asombrosamente largas a causa de los tacones, debia admitir que el vestido si que era apropiado para la ocasion pero no imagine que lo fuera tanto, la piel que dejaba al descubierto era asombrosamente blanca en comparacion y veia los musculos de su delicada garganta rigidos como si estuviera esperando mi bendicion. El cabello que estaba sobre su frente parecia asombrosamente suave y me fue imposible no querere tocarlo. apelando a mi voluntad alargue unamano y lo tome entre mis edos, comprobando que era tan suave como parecia y no tenia nada que ver con el fijador utilizado en el salon. Un atisbo de su olor penmetro por mi nariz recordandome lo que ya conocia, ella parecia sorprendida y mas cuando sin poder evitarlo me acerque mas y oli el mechon de cabello, una oleada de calor se deslizo por todo mi cuerpo. Subitamente recorde a la mujer de mis sueños y mi deseo se desperto, sabia que no era ella aunque inexplicablemente me la recordaba

- - Madame uso su fijador especial - dije, comprendiendo que mi vocabulario se habia esfumado unos segundos de mi cabeza. Probar el olor era algo que debia hacer. Sin mas me incline hasta encontrar sus labios y la bese ansiosamente, odiandome por ser tan debil en cuanto a lujuria se tratabam y dejando que esa simple muchacha la despertara. Lo que no me esperaba era sentir sus manos en mi cabello ni mucho menos que respondiera a el tan ansiosamente como me sentia yo. Mis propios deseos hicieron mella en mis brazos que por insitno la a`ferraron de la citura, al entrar en contacto con el vestido me di cuenta de la fragilidad de la tela y de la fragilidad de el propio cuerpo. Y tambien de la suavidad de toda ella. Maldita fuera. Esto no estaba siendo incomodo en absoluto. No tenia por que estarme sientendo endemoniadamente bien. Me aparte antes de reaccionar como un animal y tocarla en partes menos inocentes que su cintura.

- - perdon...- pense que debia disculparme por mi comportamiento animal, recordaba perfectamente su reticencia y represion en el restaurante y como habia reaccionado aterrorizada, ahora no lo habia hecho y eso habia sido como leña a mi fuego, arregle mi camisa y mi pelo - creo que me deje llevar...por cierto, estas muy hermosa.

Y lo decia como el el primero comentario sincero que habia hecho a ella. Me miro directamente a los ojos y se quedo ahi, el calor en mi pecho crecio demasiado, lo mismo que otras partes de mi cuerpo

- - gracias...- añadio agradeciendome por el cumplido. La mire tal como ella y me sorprendio ver aun dudas en sus ojos. Me di la vuelta para abrirle la puerta.

Paso por mi lado y su olor me recordo que tan fragil era mi voluntad.