Capitulo 3. GOA
-¡Mi hermanita por fin tiene una cita con alguien de su especie! –Emmett se burló-. Bella estabas empezando a preocuparme, tienes demasiado contacto con humanos…
Levanté el sillón y amenacé a Emmett con él.
-¡Uy! ¡Tengo tanto miedo! –dijo entre risas.
Fruncí el ceño, me preparé para lanzarlo, ya había soportado demasiado.
-Por favor Bella, sólo conseguirás destruir el sillón y sabes que Esme aprecia mucho el mobiliario de esta casa –me advirtió Alice.
Ella tenía razón, suspiré y dejé el sillón en su lugar.
-¡No tengo ninguna cita! –le grité a Emmett que seguía riéndose-. Sólo lo hago por Alice, eso es todo.
-Sí claro –Emmett sonrió-. Escogieron un buen lugar, podría decir que el GOA es lo mejor que hay en Roma, y saben que lo digo por experiencia.
Rosalie entró en la sala y se puso junto a su pareja.
-Nos gustaría acompañarlas –dijo ella-. Pero Emmett y yo tenemos una fiesta importante y no debemos perder nuestra reputación.
Puse los ojos en blanco. Ellos nunca tenían suficiente de fiestas.
-Ya déjalos Bella –Alice me tomó del brazo-. Tenemos que arreglarnos para esta noche.
No sabía porque la palabra "arreglarnos" en su boca me causaba un escalofrió, tenía el presentimiento de que lo que venía no me iba a gustar nada…
Y tenía razón.
-¡No voy a salir con esto! –exclamé al mirarme en el espejo-. ¡Definitivamente no! –llevaba puesta una blusa azul, cuyos tirantes casi desaparecían de tan delgados que eran, y un pantalón de mezclilla demasiado ajustado para mi gusto.
-Pero te ves hermosa –me dijo Alice. Ese pequeño monstruo es la que me había obligado a ponerme aquella ropa-. Además todas las chicas que van se visten así.
-Pero…
-Dijiste que me ibas a ayudar ¿o no? –me recordó-. Eso cuenta como parte de la ayuda…
Me crucé de brazos.
-Por favor… -luego sonrió-. Vas a aceptar, lo acabo de ver.
Resoplé. A veces me pregunta si Alice también tenía el poder de la persuasión.
Ella sonrió, se veía muy bonita en su blusa violeta y su short negro.
-Ya casi es hora –dijo emocionada. Estaba muy ilusionada con ese tal Jasper y más le valía a ese vampiro tratar bien a mi hermana, porque si no se las vería con mi mal humor.
Nos encontramos con Carlisle y Esme cuando regresamos a la sala, tenían una expresión extraña en el rostro.
-Me alegra que por fin le des oportunidad a un vampiro para que se acerque a ti –me dijo Carlisle.
Hice una mueca. Maldito Emmett chismoso.
-Sí –concedió Esme-. Pensamos que no querías encontrar una pareja.
-Y sigo sin querer –contesté-. ¡Sólo le voy a hacer compañía a Alice! ¡Nada más!
-Deberías aprovechar la oportunidad y conocer mejor al otro chico –insistió Carlisle-. Tal vez cambias de idea…
-No
-Ya dejen de molestar a Bella –me defendió Alice-. No es el momento para esas discusiones.
-Lo decimos porque nos preocupamos por ti –dijo Esme, puso una mano en mi hombro-. La soledad nunca es buena, sobre todo para nosotros que vivimos eternamente, por eso tenemos una pareja Bella…
-Los tengo a ustedes –repliqué.
-Por supuesto –accedió Carlisle-. Siempre estaremos para ti y lo sabes, pero no es lo mismo, necesitas a alguien que se identifique contigo, alguien que…
-No necesito de nadie –lo interrumpí.
-Por favor Bella –dijo Esme-. Tan sólo piensa en lo que te hemos dicho.
Se escucharon leves golpes en la puerta.
-Deben ser ellos –dijo Alice y fue directamente a abrir.
Jasper y Edward entraron en la sala, el rubio se detuvo un momento para saludar a mi hermana.
-Carlisle Cullen –se presentó él-. Ella es mi pareja Esme.
Los dos vampiros se presentaron, Edward me vio y sonrió, y yo como tonta le devolví la sonrisa. Reaccioné cuando vi a Carlisle volteando de él a mí y asintiendo con aprobación, rápidamente borré la sonrisa de mis labios y fruncí el ceño.
-¿Nos vamos? –preguntó Jasper y ofreció su mano a Alice.
-¡Claro! –exclamó ella.
Aún afuera del GOA se podía escuchar la música, había una multitud de personas esperando entrar.
-¿Cómo vamos a entrar? –le pregunté a Alice, aunque debo decir que una parte de mí estaba alegre, tal vez tendríamos que regresarnos. ¡Que bueno que no nos acompañaron Rosalie ni Emmett! Con ellos como acompañantes no había duda de hubiéramos entrado.
-No sonrías Bella –me acusó Alice-. Tengo una idea.
Hice una mueca, me veía fijamente. Esto no iba a ser nada bueno. Logramos llegar cerca de la puerta, los demás intentaban desesperadamente convencer al guardia de la puerta que los dejara pasar.
-Sí –dijo ella-. Tenemos ventaja, creo que le gustas al guardia.
Giré en la dirección que ella veía, sí, el hombre moreno y bastante musculoso me comía con los ojos.
-¡No me vas a utilizar! –exclamé.
-Por favor –Alice puso su cara de súplica-. Hazlo por mí, tu hermana favorita.
Suspiré y me acerqué al hombre que estaba en la puerta. Le mostré mi mejor sonrisa, y tomé un mechón de cabello entre mis dedos como había visto que hacían algunas humanas.
-¿Nos podrías dejar pasar a mis amigos y a mí? –me concentré en hacer que mi voz sonara lo más suavemente posible. Para mi asombro funcionó, el corazón del hombre se aceleró de manera notable.
-Si me dices tu nombre y me das tú teléfono –respondió él.
-Melissa –contesté y le escribí un número falso en su mano.
El GOA estaba lleno, pero no sólo los humanos eran los que estaban ahí. Ya había escuchado decir a Emmett que el lugar también era muy famoso entre los vampiros.
-Vamos –Jasper llevó a Alice a la pista de baile.
Edward me tomó del brazo y fue tras ellos. Me rendí y me dejé llevar por la música, lo bueno de ser un vampiro era que nos volvíamos buenos bailarines, incluso yo, que cuando era humana era un peligro en una superficie plana.
Pasaron las horas y yo continuaba bailando, no estaba tan mal como había pensado, por lo menos no lo estaba hasta que sentí que alguien me tomaba de la cintura.
-No sabía que venías a este tipo de lugares Bella
Fruncí el ceño al ver a un vampiro rubio de ojos azules en frente de mí. Era Julian, un vampiro arrogante que estudiaba en la Universidad, no había encontrado pareja y yo sospechaba que ni siquiera se interesaba en eso, disfrutaba más "divirtiéndose" con varias vampiresas, yo no entendía como podían esperar que él las escogiera, sí, decían que era un vampiro bastante fuerte y era guapo, pero estaba claro que él no era de una sola chica.
-¿Quieres bailar conmigo? –preguntó de forma seductora y me acercó más a él.
-No –lo empujé lo más fuerte que pude. Yo jamás formaría parte de su colección.
Parpadeó sorprendido. Seguramente nadie lo había rechazado antes.
-Ella viene conmigo –escuché la voz de Edward detrás de mí.
Me acerqué a él y con una sonrisa le agradecí su apoyo. Aún no confiaba en Edward, pero esto le hacía ganar puntos.
Julian le enseñó los dientes, me sentí más tranquila al saber que estábamos rodeados de humanos, así no se desataría una pelea.
-Tienes suerte de que estemos aquí –le dijo Julian a Edward.
El vampiro de cabello cobrizo me abrazó, seguramente para dejarle claro a Julian que no se acercara.
-Nos vemos mañana Bella –se despidió el vampiro rubio.
¡Maldito! ¿Qué acaso no entendía un NO?
-Gracias –le dije a Edward, después de asegurarme que Julian se había alejado lo suficiente-. No lo soporto.
-Yo tampoco –contestó frunciendo el ceño.
Edward aún me tenía entre sus brazos, no hizo ademán de querer soltarme y no me importó, me sentía muy cómoda donde estaba. Sonreí, me estaba comenzando a caer "un poco" bien ese vampiro.
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Capitulo 4. Discusión
-¿Qué? –Alice frunció el ceño cuando terminé de contarle sobre mi "altercado" con Julian.
-Pero Edward me ayudó a quitármelo de encima –continué.
Ella sonrió.
-¿Ahora confiarás más en ellos? –cuestionó entusiasmada.
-No totalmente –admití-. Alice apenas los conocemos, no podemos…
-¡Yo confío en Jasper! –exclamó interrumpiéndome.
Puse los ojos en blanco, era mejor no seguir discutiendo con ella, sino terminaría perdiendo. Me recosté en el tronco de mi árbol favorito, todavía tenía tiempo para que empezara mi próxima clase.
-Bella, Alice –saludó Mike sentándose a mi lado.
-Hola Mike –contestó Alice-. ¿Ya conociste a los nuevos estudiantes?
Hice una mueca. ¿Qué no conocía otro tema de conversación?
-¿Los Hale? –preguntó Mike, cuando vio que Alice asintió continuó-. Uno de ellos va en mi clase de Literatura Internacional… creo que se llama Jasper.
-Por favor Mike, no le des alas a mi hermana –le aconsejé-. Es mejor que no hables sobre ese tema, sino ya no te la quitarás de encima.
Pero a mi rubio amigo, le parecía divertida la situación.
-Entonces te gusta Jasper –dijo Mike a Alice.
-Está obsesionada con él –intervine yo-. Esa sería una mejor definición.
Alice resopló.
-Bella ya no hables –ordenó y luego se dirigió a Mike con una mirada mucho más amable-. Si me gusta –admitió.
-A mi me parece que es una buena persona –dijo él.
-¿Lo ves? –Alice me miró-. Deberías a escuchar a tu amigo de vez en cuando…
-¿Me perdí de algo? –preguntó Mike.
-A Bella le cuesta trabajo confiar en… las personas –Alice se corrigió a tiempo.
Mike me observó atentamente durante unos segundos, luego sonrió.
-Desde que te conocí siempre has sido así –comentó-. Lo bueno es que conmigo ha sido diferente…
-Tu eres un caso distinto Mike –dije devolviéndole la sonrisa. Claro, el era humano, y tenía que admitir me era más fácil confiar en ellos que en los de mi propia especie-. Por eso eres mi mejor amigo.
El me rodeó con sus brazos, una costumbre que había adquirido en las últimas semanas, pero que yo no veía mal, para mí Mike era casi como mi hermano, aunque fuéramos completamente distintos.
-¿No quieres volver esta noche al GOA Bella?
Rechiné los dientes al ver a Julian de pie en frente de nosotros, había dos vampiros detrás de él, no se podría decir que eran sus amigos, eran algo así como sus seguidores.
-Está vez tendrás mejor compañía que la otra noche –continuó-. Porque esta vez irás conmigo.
Fruncí el ceño. Vi que Alice hacia un gesto parecido, ni ella ni yo lo soportábamos.
-Nunca iría contigo a ningún lugar –contesté con frialdad.
Los dos vampiros me veían fijamente, como si no pudieran creer lo que habían escuchado, pero su expresión cambió pronto y me pareció ver que intentaban contener una sonrisa. Julian se percató de esto también y los fulminó con la mirada. Si, le acaba de dar una patada justo en el ego al vampiro más engreído de todos.
-¿Lo prefieres a él que a mí? –preguntó señalando a Mike. Por supuesto mi amigo no tenía idea que Julian era un vampiro y lo consideraba inferior a él por ser un humano.
Mike se levantó y se colocó enfrente del vampiro. Alice y yo casi saltamos y nos colocamos detrás de Mike.
-Yo que tú no intentaría algo de lo que te podrías arrepentir –le advirtió Julian.
Coloqué mis manos en los hombros de mi amigo, por una vez Julian tenía razón, Mike no tenía ni las más mínima oportunidad contra él.
-No vale la pena Mike –intenté tranquilizarlo.
-¡Deja a Bella tranquila! –exclamó.
Julian sonrió, divertido por el enojo de Mike.
-Eso es entre ella y yo –contestó tranquilamente-. A ti no te incumbe.
-Por favor Julian –esta vez me dirigí a él-. Vete de aquí.
-Sólo porque tú lo pides –respondió-. Y sólo por esta vez, porque sabes Bella tan bien como yo, que no siempre me rechazarás, nadie lo hace.
-Mike por favor no te busques problemas con él –le pedí una vez que Julian se fue-. Podría hacerte daño…
-El es un… cree que todo lo puede conseguir –Mike frunció el ceño-. No puedo evitar perder el control cuando lo veo, es insoportable…
-Por favor Mike, prométeme que no lo enfrentarás otra vez –insistí.
-Esta bien –aceptó. Seguramente había sido la preocupación en mi rostro lo que lo había convencido-. Lo prometo.
Suspiré aliviada.
-Creí que odiabas los lugares como el GOA –dijo Mike, cambiando de tema.
-Alice me obligó –sonreí-. Ella quería ir con Jasper, pero como también invitó a su hermano, tuve que ir.
Mike frunció el ceño.
-Suena como a doble cita –dijo en un tono que no logré identificar.
-¡Claro que no! –exclamé inmediatamente-. ¡Yo iba en contra de mi voluntad!
Alice puso los ojos en blanco.
-Bella me haces quedar como la hermana malvada de la historia –dijo ella-. Además tienes que admitir que te la pasaste muy bien con Edward.
Me mordí el labio.
-Bueno la noche no estuvo tan mal como había pensado –acepté. Pero eran las únicas palabras que conseguiría sacarme sobre la otra noche.
Alice se rió, Mike en cambio parecía un poco más serio.
Después de que se terminaron las clases, me quedé afuera del edificio de la Universidad a esperar a que Alice saliera. Y la vi, pero ya estaba acompañada, por supuesto por Jasper.
Comencé a caminar, tal vez era mejor dejar que Alice se las arreglara sola.
-Bella –escuché que alguien me llamaba y me di la vuelta, solo para darme cuenta de que Edward estaba detrás de mí.
-Hola –lo saludé.
-Nunca había visto a Jasper así –comentó-. ¿Podrías decirme que le hizo Alice?
-Yo diría que es al revés –contesté-. Sabes, creo que ya nos olvidaron –bromeé.
-Tienes razón –sonrió-. Pero si te sirve de consuelo todavía me tienes a mí, yo nunca te olvidaría.
-Yo a ti tampoco –contesté. Ya no sabía si esto seguía de broma o no.
Entonces se reunieron Emmett y Rosalie con nosotros.
-Tú debes ser Edward –dijo mi hermano-. Me llamo Emmett y ella es Rosalie.
Oh no. Tenía un mal presentimiento sobre esto.
-¿Cómo les fue en su cita de anoche?
Edward arqueó las cejas y sonrió, parecía bastante divertido por algo, yo en cambio iba a matar a Emmett.
-¡Que no fue una cita! –exclamé. Seguramente Alice había previsto esto, y había decidido escapar junto con Jasper. ¡Me había abandonado!
Emmett me ignoró y se dirigió a Edward.
-Es muy testaruda pero ya te acostumbrarás –continuó-. Me caes bien, y creo que hacen buena pareja, pero te advierto si alguna vez la veo sufriendo te las verás conmigo.
Aunque el tono no era amenazador, sabía que Emmett hablaba en serio, eso fue tierno, pero no lo salvaba de la dolorosa muerte que le esperaba cuando estuviera a solas con él.
-Yo nunca le haría daño –dijo Edward que parecía sincero.
-Bien –Emmett sonrió-. Entonces tienes mi aprobación
Resoplé.
-Nos vemos después Bella –se despidió Rosalie al ver como fulminaba a su novio con la mirada, se llevó a Emmett con ella.
Alice y Jasper llegaron poco después, yo me crucé de brazos y fruncí el ceño.
-¿Nos perdimos de algo? –preguntó Jasper, que me observaba confundido.
-Emmett, el hermano de Bella nos saludó –contestó Edward sonriendo.
domingo, 25 de abril de 2010
Noches de Italia
Publicado por Angel of the dark en 9:51 1 comentarios
Etiquetas: Noches de Italia
sábado, 24 de abril de 2010
Nuestra Nueva Familia
Ya volvi y con el ultimo cap de este hermosoo fic, solo quedará pendiete el epilogo pero para subirlo prontoo quiero pedirles un favorsotee...dejen sus comentarios mis niñaas, recuerden que es nuestra motivacion paraa seguir actualizando prontoo..no sean malitaas dejen su firmitaa nada les cuestaa salee :)
las kieroo
besitooss
anita cullen
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Cap.31.-Nuestra Nueva Familia.
EDWARD POV
"Mamá…" – Bella fue la primera en romper el silencio, soltando mi mano y caminando hacia donde nuestros padres se encontraban – "Carlisle…"
"Sentimos todo esto… no fue nuestra intención" – agregué, poniéndome detrás de ella y sosteniéndole los hombros con mis manos – "… estoy enamorado de Bella, ella se ha vuelto mi todo" – dije con orgullo y olvidándome del miedo al instante. El amor hacia ella me volvía fuerte e indestructible.
"Y yo amo a Rose" – confesó Emmett, igualmente con voz firme mientras enrollaba sus brazos en la cintura de su novia
"Alice es mi vida" – agregó también Jasper en voz baja, pero no por eso menos sólida.
Esme nos miraba con los ojos casi desorbitados por la impresión, su mano parecía estar totalmente aferrada a la de Carlisle, quien a pesar de su expresión tranquila, en sus pupilas se podía distinguir cierta consternación
"En ningún momento quisimos faltar a su confianza" – continué diciendo, tras adquirir el valor para hablar – "discúlpennos, por favor…"
"Fue algo inevitable…" – murmuró Alice mientras escondía su rostro en el pecho de Jasper – "No se enojen" - suplicó
Las Delani, al igual que doña Choni y don Pancho, permanecieron todo ese instante en completo silencio, el cual se prolongó de una manera realmente insoportable, creando una pesada atmósfera entre todos. Debo confesar que tuve miedo…
… una fuerte y ligeramente histérica carcajada resonó de los labios de nuestros padres al mismo tiempo.
"¡No lo puedo creer!" – exclamó Esme, con los ojos llorosos – "¿en realidad es todo esto cierto?" – no nos atrevimos a hablar, solamente nos limitamos a asentir con la cabeza, sin dejar de mirar a los adultos que se encontraban de pie frente a nosotros – "Esto es… imposible"
"¿Desde… desde cuándo ustedes…?" – quiso saber Carlisle
"No tiene mucho, fue días antes de que ustedes regresaran de su luna de miel" – contesté – "en realidad lo sentimos, pero les pedimos que intenten comprender…" –
Todos bajamos la mirada hacia el suelo. Sentí como el cuerpo de Bella se estremecía bajó mis manos. Me acerqué más a ella, en un movimiento reflejo, para brindarle seguridad.
No sabía qué esperar. Era difícil predecir la reacción de nuestros padres. Después de todo, nuestra situación era algo imposible de imaginar y creer: los hermanastros que se enamoran… Sin embargo, el núcleo del problema no radicaba especialmente en ese tema. Probablemente, si se hablara de solamente una relación amorosa, el asunto fuera algo mucho más entendible y digerible, pero no. No solamente se habían formado una, ni dos románticas parejitas… Habían sido tres. Habíamos sido todos con todos… Si me hubieran contado algo similar, estoy seguro que jamás lo hubiese creído.
¡Hasta nuestros niñeros habían caído en las redes del amor justamente al entrar en la casa en la cual todos viviríamos!
Me pregunté mentalmente: de haber tenido Esme otra hija y Carlisle otro hijo, ¿también éstos se hubieran enamorado?... Quién sabe, pero podía apostar a que si. Aquel lugar había dejado de ser una casa para convertirse en un nido de amor. Pensándolo bien, si Carlisle y Esme se llegaran a sentir ofendidos, estaban en todo su derecho… Pero yo no estaba dispuesto a dejar a Bella bajo ninguna circunstancia.
Esperar, eso era lo único que nos quedaba. Tenía mis dedos apretados en la cintura de mi novia, que respiraba profundamente para calmar sus nervios… podía estar casi seguro que el resto de mis hermanos hacían lo mismo, ya que el rostro de Rose y Alice estaban igual de pálidos que los de su hermana.
La tensión incrementó. Me obligué a morderme fuertemente la lengua para no insistir, con palabras, a que alguno de los dos, fuera Esme o Carlisle, dijera algo al respecto… solamente pedía una señal, un gesto, una palabra, ¡lo que fuera para que ese maldito silencio y esa maldita presión desaparecieran de una vez por todas!
Agradecí cuando Esme pareció descongelarse y movió sus parpados para que su mirada recobrara la vida. Sus castaños ojos, tan similares a los de Bella, se pasearon por cada uno de nuestros rostros… no supe interpretar el brillo de sus pupilas, al igual que no pude descodificar lo que el semblante de mi padre quería decir. Tal vez fui solo yo, no lo sé, pero los demás desaparecieron a mi alrededor, quedando solamente tres personas, aparte de mí, dentro de mi burbuja personal: Bella, Carlisle y Esme.
Estos dos últimos, desviaron sus miradas de nosotros, para unir las suyas por un momento, en el cual, fue fácil deducir que hablaron en silencio, con esa manera tan intima y mágica, como solo los enamorados suelen hacerlo. Lo sabía, por que ya lo había experimentando antes con mi Bella.
"¿Desde cuando el amor es una materia la cual se pueda explicar?" – preguntó Esme, aún mirando a mi padre.
"Creo que ni leyendo todos los libros que hayan en el mundo, el ser humano logrará definir este sentimiento" – respondió Carlisle. Mi burbuja se reventó. Giré mi rostro para ver a mis hermanos, que también me miraban, teniendo en sus rostros la misma expresión de perplejidad que aquellas palabras nos habían causado
"¿No están enojados?" – pregunté con temor…
"Estamos… confundidos" – apuntó mi papá – "más no enojados, ¿Por qué deberíamos de estarlo? Ustedes mismos lo han dicho: fue algo inevitable… y ¿Quién mejor que yo para entender lo impredecible que el amor puede llegar a ser?" – agregó mientras acariciaba suavemente la mejilla de su esposa.
No lo podía creer… ¿Acaso estaba soñando?
"Pero, ¿Por qué ponen esa cara?" – preguntó Esme
"Lo que pasa es que… no… no esperábamos esto" – dijo Rose y se aclaró la garganta para poder continuar – "no imaginábamos que se lo fueran a tomar tan… bien"
"¿Y qué pensaban entonces que íbamos a hacer?" – volvió a cuestionar la esposa de papá, quien esperó por una respuesta pero, ciertamente, ninguno supo que contestar. ¿Qué esperábamos? Supongo que, al igual que yo, nadie esperaba algo en específico. Solamente pensábamos que las cosas iban a resultar más difíciles. – "¿Acaso creían que nos íbamos a negar?" – adivinó – "¿Qué íbamos a querer separarlos?" – el mutismo siguió presente entre nosotros.
Papá tomó de la mano a su esposa y, juntos, caminaron hacia nosotros, acortando la poca distancia que nos separaba. Al estar frente a todos nosotros, ambos volvieron a sonreírnos de manera amable y afectiva. Sentí como la mano de Esme se estiraba para posicionarla en mi mejilla. Me atreví a verle a los ojos y no encontré en ellos otro sentimiento que no fuera amor, mientras me miraba de la misma manera que lo hacía con Jasper y Emmett.
"Cuiden mucho a mis hijas" – fue lo que dijo en voz alta y, al instante, Bella se lanzó a sus brazos, al igual que sus hermanas.
Por mi parte, me limité a ver a Carlisle que, sin necesidad de hablar, nos dijo, a mis hermanos y a mí, "Todo esta bien"
"Gracias" – murmuré mientras le abrazaba y sentí como su pecho temblaba a causa de la risa
"No tienen por que agradecer" – dijo – "no han cometido un asesinato" …
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"Cuídense mucho" – deseamos a las Denali cuando la última llamada de vuelo resonaba por la sala de espera
"¡Claro que lo haremos!" – contestó Tanya mientras veía, con una sonrisa, como mis brazos envolvían el cuerpo de Bella.
"Gracias por ayudarnos" – agregó Jasper
"Cuando gusten, fue divertido" – dijo Kate guiñándole un ojo
"Sentimos mucho el no haber sido amables con ustedes" – se disculpó Bella, hablando también por Rose y Alice
"No tengan cuidado, es comprensible. Estoy segura que, si tuviéramos a unos novios como los suyos, seríamos igual de cuidadosas" – calmó Irina mientras pellizcaba la mejilla de Emmett, quien tenía a Rose tomada de la mano – "aunque, si bajan la guardia, nosotras aprovecharemos la oportunidad" – agregó en son de broma
"Mejor ni te ilusiones, hermana" – dijo Kate con un fingido suspiro – "ya viste con tus propios ojos lo mucho que se quieren"
"Lo sé" - afirmó la aludida – "lo más probable es que nos inviten a su boda… lastima" – murmuró con un teatral puchero, provocando la risa de todos.
"Ya es hora de irnos" – anunció Irina, acercándose a todos para despedirse, siendo imitada por sus hermanas – "que la pasen muy bien" – deseó y todos levantamos la mano para decirles "adiós"
"Creo que las extrañaré" – murmuró Bella mientras inclinaba su rostro sobre mi pecho, dejando al alcance de mis labios su frente
"¿Ya no te desagradan?" – pregunté con humor
"Ya no tanto" – confesó con una sonrisa. Apreté mis manos alrededor de su cintura y la cargué para poder tener su boca a la altura de la mía y así besarla.
"¡Ey!" – exclamó Jasper al ver que también Rose y Emett tomaban nuestro ejemplo – "¿Acaso se les olvida que estamos en un lugar publico?"
"Creo que, a este paso, tardaremos en llegar a la casa" – escuché que dijo Alice con voz divertida…
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Dos meses después…
"¿Acaso no fueron a trabajar nuestros padres?" – pregunté, en cuanto llegamos de la escuela, al ver el auto de Carlisle en el estacionamiento.
"Seguramente se les ha olvidado algo" – contestó Emmett con una gran sonrisa en los labios. Preferí dejarlo pasar y continué mi marcha, con Bella a mi lado, la cual tropezó al subir el ultimo pequeño escalón que había para llegar a la puerta principal – "¡¿Te encuentras bien?!" – le pregunté mientras la sujetaba fuertemente
"Creo que me doblé el tobillo" – se quejó e inmediatamente la tomé entre mis brazos. Me molesté al escuchar unas pequeñas risitas detrás de mí. No me gustaba que se burlaran de Bella, volví mi rostro para verles y así, con mi expresión, manifestar mi disconformidad.
Pareció no importarles mucho, así que decidí no darles importancia y adentrarme de una vez por todas a la casa, para llevar a mi novia a algún lugar más cómodo. Ni bien había puesto un pie adentro cuando un fuerte bullicio invadió toda la estancia.
"¡FELIZ CUMPLEAÑOS!" – recitaron todos a coro. Sentí como Bella sonreía entre mis brazos, sin rasgo alguno del dolor que dijo antes sentir y cuando bajé mi mirada para verla, lo primero que recibí fue un pequeño y amoroso beso de sus labios.
"Feliz cumpleaños, mi amor" – murmuró – "ya puedes bajarme, solo estaba fingiendo" – traté de dedicarle una mirada reprobatoria por haberme engañado, pero solo logré sonreírle con la inmensa adoración que sentía por ella.
Cuando mis extremidades estuvieron libres de su cuerpo, recibí las diferentes felicitaciones por parte de mi familia. El cariñoso y maternal mimo de Esme; el orgulloso y caluroso abrazo de mi padre; el fuerte, casi estrangulador, apretón de Emett; el delicado abrazo de Alice y Rose; el elegante y gentil estrujón de Jasper… así mismo el imperioso gesto de don Pancho y el sentimental estrechón de doña Choni.
La celebración fue intima y la disfruté en gran medida. ¿Qué más podía pedir a la vida? Tenía a Bella a mi lado y, todos los que me rodeaban y a quienes amaban, se veían radiantes de tanta felicidad.
Tenía a la mejor familia que pudiera haber soñado antes… tenía a mi Nueva Familia.
Recibí mis regalos: Una camisa por parte de Rose; un disco para mi colección por parte de Emmett; un cuadro de Bella por parte de Jasper y Alice; un reloj por parte de doña Choni y don Pancho y…
"Te tenemos una sorpresa" – anunció Bella, tomándome de la mano y llevándome hacia la parte trasera de la sala, la cual, hasta ese momento, me habían prohibido el paso. Mi mandíbula se aflojó en cuanto lo vi y me tomó mucho tiempo el retomar la compostura.
"Espero te guste" – dijo mi papá, poniendo una mano sobre mi hombro
"¿Cómo no va a gustarme?" – articulé aún sin aliento – "¡Es maravilloso!" – exclamé mientras caminaba hacia mi nuevo y personal piano.
"Gracias" – les dije a todos
"¿Por qué no lo estrenas y tocas algo para nosotros?" – ofreció Esme mientras se acercaba y me acariciaba el rostro con ternura. Asentí, con la garganta cerrada por la emoción que me embargaba y me llenaba de dicha.
Jalé a Bella a mi lado y, como antes lo había hecho en la academia de arte, la senté a mi lado, mientras comenzaba a tocar la melodía que para ella había compuesto.
"Si me toca ser honesto, te confieso que me inquieta un poco amarte
Cuesta mucho desligarme de tus besos, Es difícil no extrañarte…
Y cuando no estas junto a mí, todo me transporta a ti
Y ya no puedo seguir siendo el mismo de antes
Si me toca ser sincero, te comento que mis tardes son amargas
Cuesta mucho desligarte de mis sesos
Y las horas son más largas
Y cuando no estas junto a mí, todo me recuerda a ti,
Ya no me puedo sentir como pez en el agua, hasta el aire me falta
Si me toca ser honesto te confieso que me inquieta un poco amarte
Cuesta mucho desligarme de tus besos, Es difícil no extrañarte… "
Cuando terminé de cantar, me percaté que ya nadie, más que Bella, estaba a mi lado. La miré fijamente y me hundí en sus brillantes y amorosos ojos castaños. Me regaló una pequeña sonrisa mientras sus mejillas se ruborizaban, una visión completamente hermosa, gloriosa… única.
Comenzó a rebuscar en su mochila, (a la cual no había dejado ni un solo instante durante toda la tarde), y, cuando encontró lo que quería encontrar, me miró fijamente y me tendió un sobre amarillo
"Mi regalo" – informó con una sonrisa.
Lo tomé entre mis manos y lo abrí con cuidado. Dentro de el, me percaté que habían dos hojas tapizadas con letras de aspecto formal. Comencé a leerlas y... apenas pude creerlo
"¿Esto es una broma?" – pregunté
"No" – aseguró mi novia – "Bienvenido a la Academia de Arte en Londres" – anunció – "el profesor Vulturi me pidió que te lo hiciera saber tiene más de quince días, pero le comenté que prefería decírtelo el día de tu cumpleaños" –
La miré fijamente. Ella sonreía, realmente feliz de que me hubieran dado una beca para estudiar música durante un año, sin embargo…
"No puedo aceptarla" – dije, haciendo a un lado los papeles
"¡¿Qué?!" – inquirió – "¡¿Qué has dicho?!"
"No puedo ir a ese lugar" – repetí
"¿Se puede saber por qué no?" – retó, mirándome con el ceño fruncido.
Sonreí abiertamente al verla con esa expresión, Bella nunca cambiaría, siempre sería aquella muchachita terca y obstinada, de la cual me había enamorado y daba gracias por ello.
"Por que no puedo estar sin ti" – le respondí mientras llevaba mi mano hacia su mejilla
"Pero, Edward…" – susurró – "Te encanta la música y seguramente tu quieres…"
"Lo que quiero es estar contigo, siempre" – interrumpí – "además, te recuerdo que, dentro de otro año, seremos aceptados en Stanford, así como Rose y Emmett"
Si. Eso haríamos en cuanto nos graduáramos de la preparatoria, ya antes lo habíamos platicado ¿Se le habría olvidado? Seguiríamos juntos: yo, estudiando Medicina, como nuestros padres, y ella, Literatura Comparativa... ¡Ni loco iba a abandonar todo eso por una simple beca en una lujosa y comercial academia!
"Pero la música…"
"La música me apasiona" – aclaré suavemente – "pero claro esta que no es con lo que pretendo continuar mi vida laboral…puedo seguir estudiándola en mis tiempos libres y en lugares más cercanos a ti…" - Bella cayó, y tras pasar varios segundos, se lanzó a mis brazos y empezó a sollozar.
"Bella, ¿Por qué lloras?" – le pregunté, angustiado por su comportamiento
"No quiero privarte de lo que te gusta, Edward" – me dijo – "sé cuánto significaría para ti ir allá, no quiero que por mí renuncies…"
Tomé su rostro entre mis manos y uní mis labios con los suyos, moviéndolos de manera suave y profunda, saboreando cada suave parte de éstos hasta que la respiración nos hizo falta. Acaricié una vez más sus mejillas, ahora húmedas y más sonrojadas por el llanto…
"Eres realmente tonta" – le dije mientras pegaba mi frente a la suya – "Eres lo mejor que la vida me pudo ofrecer. No necesito nada más..." – le aseguré – "No sé cuánto crees tú que significaría para mí ir a un lugar lejos de ti, solamente para estudiar algo que puedo aprender a tu lado…
solamente sé cuánto dolor me causaría tu ausencia, solamente sé cuánto te amo y te necesito, y solamente sé que mi vida esta ligada a ti, hasta el fin del mundo, y que nada, mucho menos lo que una lujosa academia de arte me pueda ofrecer, bastaría para convencerme de irme de tu lado, Bella"
Le limpié las lágrimas con la yema de mis dedos, y no fue hasta que ella hizo lo mismo, cuando me di cuenta que yo también estaba llorando…
"Te amo" – musitó mientras llevaba ambas manos hacia mis mejillas y me jalaba de vuelta hacia sus labios…
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Nuevo trailer de Eclipse !!!!!!
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viernes, 23 de abril de 2010
A Walk to Remember
Hello mis angeles hermosos!!!
aqui les dejo el final de esta hermosa historia de amor .
muchas gracias a ANJU DARK por compartir una vez mas su hermoso trabajo con nosotras , te mando mil besitos . y chicas dejen sus comentarios al final por fisss
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Un Paseo Para Recordar
Nervioso y completamente impaciente: así es como me encontraba, esperando el momento en que Bella arribara a la iglesia.
Todos estaban presentes: mi madre, mi padre, nuestros amigos. Nadie faltaba. Todos estaban siendo testigos de cómo mi rostro no podía ocultar la dicha inmensa que sentía de estar ahí, parado, aguardando por el amor de mi vida.
Y fue de un momento a otro, cuando apareció.
Un suspiro se escapó del pecho al verla. Parecía un ángel caído directamente del cielo, con su sencillo y bonito vestido blanco, entallando cuerpo, y un fino y delicado velo, cubriendo parte de su cabello, que caía como una cascada caoba por sus hombros. Sus mejillas se encontraban adornadas con un rubor natural y cautivador. Su pequeña sonrisa dibujada en sus labios, era única y pacificante. La calidez del chocolate de sus ojos, derretía todo lo que ella mirara con un fuego delicioso.
Iba sentada en una silla de ruedas – La fuerza de sus pies se había debilitado en la mañana – la cual era empujada por Charlie, quien caminaba con pasos pausados
"Papá" – llamó, a mitad de camino hacia el altar. El señor, automáticamente, detuvo su marcha y todos estuvimos atentos, esperando el resto de sus palabras.
Pero no las hubo. Bella se limitó a sonreírme, desde donde se encontraba y, situando sus manos a ambos costados de la silla, comenzó a ponerse de pie. Nadie impidió que lo hiciera, al contrario, Charlie le ofreció su ayuda y yo corrí para hacer lo mismo. Unimos nuestras manos y sonreímos. Mis ojos se encontraban llenos de lágrimas, al igual que los suyos.
Ella suspiró profundamente y dio el primer paso hacia delante. Caminé junto con ella, lentamente, vigilando y cuidando, cada uno de sus movimientos, hasta llegar hacia el altar. Y, en se momento, estuvimos más unidos que nunca. Fue en ese pequeño pasillo, en donde Bella demostró ser más fuerte de lo que parecía – más fuerte que cualquier persona – en donde, con la fortaleza de su amor y de su fe, fue capaz de caminar a mi lado. Fue, justamente ahí, en donde tuvimos nuestro paseo, el más importante de todos, pues ambos nos apoyamos, el uno al otro.
El recorrido que hicimos hacia el altar: ese fue nuestro paseo para recordar.
Al llegar, la respiración de Bella era algo agitada, pero sus ojos me miraban con firmeza, la misma firmeza con la que nuestras manos se encontraban unidas. Su cuerpo se desvaneció ligeramente, por lo que optamos el acercarle la silla de ruedas, en la cual tomó asiento, con una sonrisa de agradecimiento.
Me puse de rodillas, con el objetivo de estar su nivel. Deposité un beso sobre sus manos y le sonreí. Me sentía demasiado orgulloso de ella, de su inquebrantable fortaleza, de su infinito amor. Una de sus manos se dirigió hacia una de mis mejillas y secó la lágrima que resbalaba por ella. Fue hasta ese entonces que comprendí que no había podido resistir el llanto.
"Te amo" – susurró, y a pesar de que su voz se escuchaba cansada, la felicidad fue palpable en sus palabras.
Charlie, después de besar a Bella en su mejilla, se alejó para poder subir a la sede. Abrió la Biblia, buscó el pasaje 1Cor. 13:4-8 que, hacía cerca de seis meses, yo le había leído a Bella, dando comienzo a la ceremonia religiosa.
"El amor siempre es paciente y amable. Nunca es celoso. Nunca es jactancioso o engreído. Nunca es grosero o egoísta. Nunca se ofende y no es resentido. El amor no halla placer en los pecados de otros si no que se deleita con la verdad. Siempre está dispuesto a excusar, confiar, esperar y soportar… lo que venga… El amor, nunca falla."
Cada palabra llegó de manera clara y concisa. Cada palabra fue sabia, cierta y honesta. Cada palabra estaba marcando nuestras vidas, tanto pasada, presente y futura…
El amor, no es simplemente un juego de besos, abrazos, y frases bonitas. El amor es enfrentarte a la vida, con ayuda de esa persona especial. Es sostenerse mutuamente ante las adversidades. Es soñar juntos. Reír juntos. Llorar juntos…
El amor es sufrir y perdonar. Es nunca olvidar y siempre recordar. El amor no es idolatría, es valentía. Pero, sobre todo, el amor si existe…
… Te lo puedo asegurar yo, que fui testigo de ello…
Nuestras miradas no se alejaron, ni un solo instante. Al contrario, se fundieron más, al decir nuestros votos. No necesitamos muchos argumentos, tampoco quisimos recurrir a frases compuestas en versos interminables. Bastaba con decir lo cierto, lo importante. Era suficiente con mencionar una palabra, que diera a entender los cientos de miles de significados que se ocultaban detrás de ella. Y así, fui yo quien comenzó, siendo seguido, casi a coro, por su dulce voz.
Pero no podría llegar describir jamás, como cada poro de mi piel se había estremecido ante su fuerza. El corazón se había deleitado en una música infinita y suave. Mis ojos se llenaron de lágrimas felices y emotivas. ¡Cuánta dicha, Dios mío! ¡Cuánto amor!...
"El novio, puede besar a la novia" – anunció Charlie y la voz se le cortó, sin que lo pudiese evitar.
Me incliné hacia Bella y, lentamente, busqué sus labios para acariciarlos suavemente.
"Te amo" – confesé, con un susurro.
Salimos de la iglesia, en medio de afectuosos abrazos y numerosos buenos deseos. Nuestra boda fue sencilla, tradicional; pero hubo un detalle que no todas suelen tener, y el cual fue lo que marcó la enorme diferencia: Nosotros estuvimos rodeados de verdadero cariño y amistad. Ni una sola gota de hipocresía, ni el más mínimo de los desafectos se nos presentó. Claro, sé perfectamente que yo no tuve nada que ver en ello. Fue Bella, fue su bondad, su eterna fe, su hermosa alma, la que hizo que todos le amaran.
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Bella y yo vivimos un perfecto verano juntos, con más amor del que muchos conocen en toda una vida.
"Edward, estas loco" – Exclamó, sonriendo, cuando la levanté del suelo y la cogí entre mis brazos, para ingresar a la habitación que habíamos rentado en Volterra, el lugar que ambos habíamos escogido para nuestra luna de miel
"No sería un verdadero novio si no hago esto" – señalé.
Su risa cantarina se elevó por las paredes de aquel lugar. Nuestras miradas se unieron, de forma significativa, en cuanto traspasamos la puerta que nos dirigía hacia la recamara. Tragué saliva ruidosamente, al mismo tiempo que sentía un fuego delicioso recorrer mi estomago y debilitar mis piernas. Repentinamente, ambos nos encontrábamos completamente serios. Podía sentir el temblor de su cuerpo entre mis brazos.
"Bella, no es necesario si tú no…" – mis labios se vieron silenciados por uno de sus dedos.
No habló. Su simple mirada me lo dijo todo. Incliné mi rostro para unir nuestras bocas y seguí caminando hacia la cama, en donde la dejé caer con suma delicadeza. El peso de nuestros cuerpos hundió el colchón. Sentí sus manos recorrer mi rostro y llegar a mis cabellos. Mis labios bajaron hacia su cuello y acariciaron cada parte de su piel. Las yemas de mis dedos se deleitaron con cada centímetro de su figura, tan bella como su alma.
El vestido se fue deslizando, lentamente, hasta caer sobre el suelo. Cada caricia dada era señal del amor que nos teníamos. No hubo ninguna clase de prisa. Nos dejamos guiar, ciegamente, por nuestra pasión. Cada beso dado en su segundo correspondiente. Cada roce de nuestras pieles estaba cargado de una ingenuidad turbadora. Nuestros jadeos fueron profundos y débiles, y muy rara fue la vez en la que nuestros labios se distanciaran.
Mis manos se pasearon por sus mejillas acaloradas y recorrieron cada parte de su rostro inolvidable.
La hice mía y fui suyo. En cuerpo y alma, como suelen decir muchos. Cada movimiento que nos conectaba fue gentil, delicado, tierno, placentero. Jamás antes había conocido el verdadero significado de hacer el amor, hasta esa noche.
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Nuestras manos se mantuvieron fuertemente aferradas aquella madrugada. Era la única forma de mantenerme firme. Era la única esperanza que tenía de no perderme en vida.
Bella se encontraba tendida sobre la cama. Su respiración débil y cansada, provocaba que su pecho subiera y bajara de manera desacompasada. Yo, por mi parte, sentía como si mi garganta se fuera a desangrar en cualquier momento, pues llevaba horas conteniendo el llanto.
Abrí la boca para absorber un poco de aire, el cual parecía que se negaba a llegar a mis pulmones conforme cada segundo transcurría. Cerré fuertemente mis ojos, ante el terrible y lacerante dolor que me estrujó el pecho. Me mordí fuertemente los labios para contener un gemido de dolor y, movido por la aflicción, dejé caer mi rostro sobre su regazo.
Me encontraba solo en aquella habitación. Charlie, mi padre, mi madre y los demás, se encontraban afuera. El doctor había anunciado que poco faltaba para su partida…
Sentí unas frágiles manos posarse sobre mis cabellos y removerlos con un movimiento débil. Levanté mi rostro rápidamente, encontrándome al instante con un par de castaños ojos completamente llenos de vida
"Edward" – musitó, con voz casi ininteligible – "No estés triste" –pidió
Llevé una de mis manos hacia su cabeza, la cual se encontraba decadente de cabello, y la acaricié, suavemente. Mis lágrimas ya no pudieron ser retenidas cuando ella sonrió. ¿Cómo era posible? ¿De dónde sacaba tanta energía? ¿De dónde tanta paz?
"Te amo" – volvió a hablar, de manera tranquila, apenas y moviendo sus labios – "Él, me esta llamando, pero, nos volveremos a encontrar"
"¿Cuándo?" – quise saber, con voz entrecortada
"Cuando sea tiempo" – contestó
Y, con esa promesa, Bella se fue, con su fe inquebrantable…
Han pasado ya treinta y cuatro años; pero la visión de Bella, caminando hacia mí, nunca me abandonara.
Después de su muerte, seguí con mi camino. No solo, pues, tal y como ella había prometido, su recuerdo me acompañó por siempre. Levantándome, cuando estuve a punto de caer. Empujándome hacia delante, cuando mi fe amenazaba con sucumbir. Cada vez que cerraba mis ojos, su sonrisa aparecía. Y, no había noche que, la sensación de sus caricias sobre mi rostro, me adormecieran.
Podré ser más viejo, con cada día que pase, pero nunca podré olvidarla y, estoy seguro que, cuando mi momento llegué, lo único que acudirá a mi memoria serán aquellos días que viví a su lado.
Aún la amo, con la misma fuerza que antes. Ahora, me encuentro sentado, frente a mi casa, sobre una mecedora, mirando hacia las calles de Forks, que han cambiado notablemente.
Sonrío cada vez que veo a una pareja pasar por las banquetas y no puedo evitar acariciar el anillo que, desde mi boda, siempre ha reposado sobre mi dedo corazón. Nunca me lo quité. Nunca sentí la necesidad de ello.
"Buenas tardes, doctor Cullen" – saluda una vecina, tras mirarme, al pasar por la calle
"Buenas tardes" – contesto, con un asentimiento de cabeza y una amable sonrisa.
Me pongo de pie y camino hacia el patio trasero, en donde subo a mi carro. Manejo hasta llegar a aquella única parte de Forks que sigue tan igual como antes. Bajo del vehículo y, con pasos lentos, recorro el camino que me lleva hacia él. Mis ojos se centran en aquel hermoso prado, que un día fue testigo de nuestro amor.
Muevo mis pies hacia el viejo árbol, bajo el cual me confesé, en una noche estrellada, y dejo caer mi mano sobre su áspero tronco. Una brisa fresca sopla y acarició mis mejillas. Sonrío, al mismo tiempo en que cierro mis ojos. Ella esta conmigo en ese momento, lo sé…
Las palabras que un día Charlie me dijo, acuden a mi mente
"Lamento mucho que ella no hubiera tenido su milagro"
"Claro que lo tuvo" – había discutido él – "Fuiste tú"
El eterno nudo en mi garganta hace acto de presencia.
Una lágrima adorna mi mejilla, y se pierde por mi boca.
Negar que no he sufrido todo este tiempo al no tenerla, físicamente, sería mentir. Decir que el pecho ya no me duele cada vez que le recuerdo, también lo sería. Pero, si alguien viniera y me preguntara, si puedo hacer algún reproche por todo lo vivido, contestaría que no…
Pues, si tuviera la oportunidad de revivir nuestra historia – aún con todas sus partes tristes – la aceptaría inmediatamente, pues no habría algo que me hiciera más dichoso que volver a aprender todo lo que sé, a su lado.
Bella, salvó mi vida…
Me enseñó todo acerca del amor, el perdón, la fe y la lucha diaria en el camino de nuestra existencia.
Siempre la extrañaré; pero nuestro amor, es como el viento: No puedo verlo, pero si puedo sentirlo…
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miércoles, 21 de abril de 2010
Nuestra Nueva Familia
Hello mis angeles aqui les dejo estos cap a nombre a Anita , q la pobre anda muy atareada con los examenes finales de la uni , chicas dejen sus porras para ella q si se puede mil besitos siss hermosa.
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CAPITULO 28: REVANCHA
BELLA POV
"¿Qué… qué les pasa?" – pregunté a mis hermanas sin salir aun de mi asombro. Ninguna de las dos contestó.
Rose, se limitó a mirar, de manera furiosa, a través de la ventana que daba vista hacia el jardín, donde los Cullen platicaban amenamente con nuestras primas y Alice, por su parte, agachó su rostro con gesto triste y desolador, mientras se dejaba caer sobre un pequeño sofá cerca de ahí – "Nos están ignorando" – no era una pregunta. Era la más completa y verdadera de las afirmaciones.
Rose alejó, bruscamente, su mirada de los tres muchachos quienes, desde la mañana, se habían comportado de una manera extraña con nosotras. No es que frente a nuestros padres o frente a doña Choni o a don Pancho, nos trataran como reinas, ya que, aún seguíamos en aquella farsa de los hermanastros que no se soportan, pero… ¿Era necesaria toda esa amabilidad con nuestras primas?
Es más, en ese instante, no había por que mantener una farsa. Doña Choni y don Pancho, habían salido para hacer las compras de la casa y nuestros padres se encontraban trabajando en el hospital… ¿Por qué entonces no se habían acercado a nosotras ni un solo segundo?
Ni una sola mirada. Ni una sola sonrisa, ni el más mínimo saludo. Toda la atención estaba puesta en ellas… ¿Y nosotras qué? ¿Yo qué? Apreté la mandíbula cuando vi como Edward sonreía ampliamente al escuchar no sé que cosa pronunciada por las labios de Tanya… estaba a punto de soltar una maldición, acompañaba de un buen golpe sobre la pared, cuando un pequeño sollozo me interrumpió.
Bajé la mirada y vi como mi hermana pequeña se cubría, con ambas manitas, su rostro de duendecillo
"Alice" – murmuramos Rose y yo al unísono mientras nos poníamos a la altura de nuestra hermana – "¿Qué te pasa?" – pregunté aunque la respuesta estaba clara.
Alice, a diferencia mía o de Rose, era demasiado sensible y aquella actitud ausente de Jasper, le dolía tanto, como a mí, la actitud de Edward y a Rose la actitud de Emmett, solo que, a diferencia de nosotras (quienes preferíamos gruñir, maldecir, y/o golpear), la más pequeña recurría al llanto
"Ali, no llores" – pedí mientras pasaba brevemente una mano por su sedoso cabello negro – "¿Por qué lloras, Ali?" – volví a preguntar para que se desahogara. Ella dejó de cubrir su carita y nos miró fijamente con los ojos vidriosos
"Jazz… Jazz ¿Ya no me quiere?" – nos preguntó mientras controlaba los sollozos, la abracé fuertemente, la sentí tan inocente y tan desprotegida entre mis brazos y eso… aumento mi furia.
¿Cómo se atrevían? ¿Cómo se atrevía Jasper a hacerle eso a mi hermana, sabiendo perfectamente lo sensible que era y lo mucho que le quería? ¿Cómo se atrevían los otros dos idiotas a permitir eso? ¡¿Cómo?!
"Alice, deja de llorar" – ordenó Rose con voz firme mientras me jalaba para romper la unión de nuestros cuerpos – "y tu Bella, deja de consolarla"
"Rose…" – comencé a decir pero ella me interrumpió con una firme y seria mirada
"Estos imbeciles, no merecen que estemos lamentándonos por ellos" – dijo – "¿Qué les pasa? ¿piensan pasar todo el día viendo, a través de esta ventana, como se divierten con nuestras primas?" – al ver que ninguna de las dos contestó, prosiguió – "Si, de un día a otro, prefirieron la compañía de Tanya, Irina y Kate ¡Que lo disfruten! Nosotros también tenemos mejores opciones que ese trío"
"¿Las tenemos?" – pregunté más para mí que para ellas. No podía imaginarme a alguien mejor que Edward
"Claro que si" – confirmó Rose – "tengo un plan" – confesó con una sonrisa macabra – "y ya veremos si, después de todo esto, van a preferir a las Denali en lugar de nosotras"
"¿Qué te traes en manos, Rose?" – inquirí temerosa. Las ideas de mi hermana mayor, a veces, solían ser demasiado terroríficas, más si se trataba de algo con lo cual defender su orgullo
Rose miró, por ultima vez, la feliz escena de los Cullen con las Denali y, después, con mirada relampagueante, encabezó una marcha hacia su recamara.
EDWARD POV
Me la estaba pasando.... mal y estaba muy aburrido.
No es que las Denali fueran desagradables o cosas por el estilo, al contrario, parecían ser chicas demasiado alegres y simpáticas (un poco exageradas en el asunto, para mi gusto, pero, era respetable). Simplemente que, para mí, no había, ni habrá, compañía más hermosa e interesante que la de Bella y, el saber que en aquellos momentos podría estar con ella y no con Tanya, digamos que me irritaba un poco.
Comencé a creer que el plan de Emmett ya no era tan maravilloso en cuanto mis mejillas empezaron a sentirse adoloridas por estar estiradas todo el tiempo, emitiendo una falsa sonrisa.
Además, nuestras expectativas habían resultado falsas. En ningún momento, las Swan habían venido hacia nosotros y nos habían pedido disculpas por su antiguo comportamiento. No. Al contrario, parecía que nuestro plan solo había implicado a crear una profunda indiferencia en las tres, ya que, desde el desayuno, (en el cual, por consejo de Emmett, habíamos aparentado depositar toda nuestra atención el las Denali) se habían levantado de la mesa con gesto airado y nos habían dejado solos, con las tres chicas extranjeras.
Desde ese momento, no las habíamos visto tenía ya más de tres horas. Mis ojos, se dirigían a cada instante hacia la casa, buscando a aquella esbelta figura con cabello color caoba.
"¿Buscas algo?" – preguntó Tanya, llamando mi atención
"No" – mentí mientras sonreía lo más amablemente posible. Retomé el sentido de las palabras emitidas por la muchacha mientras luchaba por prestar toda la atención que me fuera posible.
Me extrañó mucho el ver un carro, seguido de otro y de otro más, acercarse a la casa.
"¿Esperan visitas?" – quiso saber Tanya mientras me ponía de pie, al igual que mis hermanos, para encarar a los automóviles que se habían estacionado frente al jardín.
Fruncí el ceño al ver a dos jóvenes, a quienes simplemente conocía de vista y sabía que uno se llamaba James y el otro, Peter, si no mal recordaba… mi expresión se volvió idéntica a la que habían optado los semblantes de mis hermanos al ver a aquel muchacho alto y de piel morena bajar por último.
"¡Jake!"
"¡James!"
"¡Peter!"
Exclamaron las Swan mientras se acercaban para saludar a los jóvenes. El estomago se me revolvió al notar que Bella pasaba a mi lado, con aire tan ausente que me sentí invisible, para saludar de manera entusiasta al estupido ese
"Me alegra el que hayas venido" – escuché que dijo (aunque en ese momento, hubiera preferido estar sordo)
"¡Que va!" – exclamó Jacob – "para ti, estoy disponible las veinticuatro horas del día" – Bella rió
"Todavía no estamos litas" – comentó Rose, principalmente para James, pero lo suficientemente alto como para que todos escucháramos – "¿Gustan esperarnos un momento?"
"¡Claro!" – contestaron los tres al unísono e, ignorándonos otra vez, se dirigieron hacia la sala, en compañía de nuestras novias. Escuché un fuerte gruñido, que fue coreado por otro más débil. Comprendí que se trataba de Emmett y Jasper, quienes no estaban menos furiosos que yo.
"¡¿A poco nuestras primas tienen novio?!" – preguntó Irina, de manera entusiasta.
Jasper, Emmett y yo, intercambiamos sendas miradas y ninguno contestó, debido a que los tres teníamos nuestras mandíbulas fuertemente apretadas a causa de la furia que nos invadía
"En seguida vuelvo" – anuncié. Esto no se podía quedar así. Necesitaba una explicación de lo que estaba pasando, y Bella me la iba a proporcionar – "tengo unas cosas que hacer" – y salí dando grandes zancadas hacia la casa.
Mis hermanos no tardaron en imitarme y, al entrar, vimos a los tres imbeciles sentados en nuestra sala
"Hola, chicos" – saludaron de manera despreocupada con una estupida sonrisa recorriendo sus doblemente estupidos rostros
Estoy seguro que no fui el único que quiso iniciar una masacre en ese momento. Ninguno de los tres respondió. Pasamos de largo, somatando fuertemente los talones mientras subíamos las escaleras y, al llegar a nuestras respectivas puertas, ninguno se molestó en tocar. Giramos la perilla y entramos…
"¡Edward!" – exclamó mi novia al verme – "¿Acaso no te han enseñado a tocar la puerta? ¡Siempre haces lo mismo!" – ignoré sus palabras y caminé hacia ella, hasta quedar a una distancia menor a un metro
"¿Se puede saber qué significa lo que acabo de ver?" – pregunté con voz ronca. Tenía la garganta cerrada de pura rabia. Bella me miró de forma inquisitiva (y podría jurar que un poco burlona), mientras enarcaba una de sus cejas – "¡¿Qué hace Jacob Black en la sala, Bella?!" – quise saber ante su silencio
"Me esta esperando" – contestó con voz relajada, lo cual me molestó aún más
"Te esta esperando" – repetí mientras me apretaba el puente de la nariz y cerraba fuertemente mis ojos, para calmarme un poco – "¿Para qué?"
"Voy a salir con él, le llamé para ver si quería ir al cine" – volvió a contestar como si la noticia no fuera, para mí, motivo suficiente como para querer enterrarme vivo.
La miré fijamente, su semblante estaba sereno, no mostraba ninguna perturbación, acorté la poca distancia que nos separaba y tome sus brazos entre mis manos
"Bella, no puedes ir con él" – dije, tal vez de manera un poco posesiva, pero los celos me estaban carcomiendo – "¿Por qué justamente Jacob y no yo? ¿Por qué no me dijiste que querías ir al cine? ¡Hubiéramos podido ir los dos, sin necesidad de que tuvieras que invitar a ese idiota!" – al fin, pude ver un indicio de emoción en sus pupilas, y no fue otra, que el más puro de los reproches.
"Lo siento" – comenzó a decir con voz ácida – "créeme: al verte tan entretenido con Tanya, no quise molestarte, así que, para no privarte de la divertida tarde que estabas pasando, decidí…"
"¡¿Haces todo esto por celos?!" – interrumpí y su fría mirada se poso fijamente en mí
"No" – respondió – "Hago todo esto, por que yo también quiero divertirme"
"¡Con Jacob Black!" – exclamé
"¡Si!" – confirmó también alterada – "¡Con Jacob!" – ambos nos asesinamos con la mirada por varios segundos, y después, Bella prosiguió – "así que, por favor, no molestes. Dame mi espacio, así como yo te doy el tuyo" – comenzó a caminar, pero rápidamente me puse frente a ella, bloqueándole el paso.
"No irás con él a ningún lado" - anticipé, provocando con mi reacción, el que una sonrisa sarcástica e irónica se dibujara en los labios de mi novia
"¿Y qué te hace pensar que no?" – retó – "¿Me vas a encerrar en la recamara o…?"
"Si es necesario, si" – interrumpí y ella bufó fuertemente al momento en que ponía los ojos en blanco y ponía sus manos sobre mi pecho para empujarme hacia un lado
"Edward, ¡Ya!" – exclamó ante mi resistencia – "¡Déjame ir, Jacob esta esperando allá abajo con los demás!"
"¡Que espere toda una vida si quiere!" – dije – "tú no saldrás de esta recamara, Bella. No hasta que él se haya ido"
"¿Y qué piensas hacer para evitar que yo salga?" – volvió a retar y, sin contestarle, tomé entre mis manos su rostro y la comencé a besar con desesperación.
Las manos de mi novia me empujaron tras pasar varios segundos
"¡Ni creas que con un beso lograras que me quede!" – dijo – "Iré con Jacob al cine, te guste o no. No eres mi padre para impedírmelo" – la frialdad y sequedad de sus palabras me hirieron profundamente… plantando mis pies en el suelo, impidiéndome el movimiento para evitar el que Bella se fuera.
EMMETT POV
"¡Feminista!" – acusé fuertemente, mientras señalaba a la rubia y hermosa muchacha que tenía en frente – "¡Eso es lo que eres, una feminista explotadora y abusadora de hombres!"
"¿Yo soy feminista?" – preguntó con gran y ofendida incredibilidad – "¿Y tú que eres Emmett Cullen? ¿Cómo se le llama a la persona que incita a sus hermanos para que éstos sigan su ejemplo de darle celos a sus novias para "ponerlas en su lugar"?" – me había arrepentido de haberle contado la verdad del por qué de nuestra actitud durante todo el día a Rose.
"No es justo que no confíen en nosotros" – discutí – "al menos, no en nuestro caso, Rose. Sabes que yo te amo, ¿Qué tengo que hacer para demostrarlo?"
"¡No, Emmett! ¡No hay necesidad que lo demuestres!" – exclamó con sarcasmo – "Me queda muy claro que me amas, ¿Qué dudas puedo albergar si te la pasas con mi prima todo el maldito día?"
"Ya te di mis razones" –
"¡Que originales son!"
"Entonces, ¿es por eso que has invitado a James a salir?" – pregunté y ella desvió su mirada de la mía, dándome una afirmación implícita – "Eso tampoco es muy convincente a la hora de querer dejar claro tus sentimientos por mí… ¿Qué se yo si no buscas solamente pretextos para verlo?" - agregué
"Es tu problema si me quieres creer o no" – dijo firmemente – "al fin de cuentas, ¿Qué tanto te puede importar si tienes de consuelo a Irina?"
"Rose, yo no…"
"Se me hace tarde, Emmett" – interrumpió mientras cogía una bolsa de mano color negra – "que te la pases muy bien" – deseó antes de dejarme solo ahí en su recamara.
JASPER POV
"Alice, por favor" – imploré, por enésima vez, a punto de hincarme, con tal de que mi novia me perdonara.
"Ya es hora de irnos, Ali" – dijo Rose entrando por la recamara sin previo aviso – "¿Tu también le estas reclamando a mi hermana por que va a salir con otro chico?" – me preguntó fríamente la muchacha
"Rose" – reprendió mi novia – "no le hables así a Jazz"
"¡Por favor, Alice!" – exclamó la muchacha furiosa – "¡¿Cómo no le voy hablar así, cuando estuviste llorando por él?!" – sentí mis mejillas coloradas por la vergüenza. Me había prometido no lastimar más a mi pequeña y lo había hecho otra vez…
"Rose, déjame hablar con Alice un momento, por favor" – pedí y la chica no se movió
"Rose, en seguida bajo" – anunció mi novia y la chica suspiró pesadamente mientras se daba media vuelta para irse. Pasaron unos cuantos segundos, los cuales se me hicieron eternos, al no encontrar las palabras con las cuales dirigirme hacia la niña que tenía enfrente
"Perdóname" – dije otra vez con mucha sinceridad, mientras tomaba sus manos entre las mías – "volviste a llorar por mí… perdóname"
"Bella tiene razón" – comentó mientras separaba nuestra unión – "una disculpa no es suficiente, Jazz… eso no me asegura que no lo volverás a hacer"
"No fue mi intención… Emmett dijo que eso funcionaría para que ustedes dejaran de desconfiar de nosotros… yo no quería…"
"Pero lo hiciste" – interrumpió y su voz se escuchó triste – "tal yo te deba una disculpa por descargar mi coraje contigo ayer pero… pienso que eso no te da, ni les da a tus hermanos, el derecho de jugar con nosotras, ni con nuestras primas"
"Ali, pero no por eso tienes que salir con Peter" – expuse – "no me gusta… no… no quiero que vayas con él" – se encogió levemente de ojos mientras sonreía tristemente
"A mi tampoco me gustó que el verte todo el día pegada a Kate…"
"Ali" – volví a repetir su nombre con suplica – "por favor" – llevé mis manos hacia sus mejillas y fijé mi mirada en sus lindos ojos negros – "quédate conmigo" –llevó una de sus pequeñas manos hacia mi mejilla y la rozó levemente, después, cerró sus ojos, exiliándome de la profundidad de su mirada y suspiró pesadamente antes de hablar
"No puedo, Jazz" – dijo con pesar – "sería de mala educación el dejar a Peter plantado…"
"No es eso" – interrumpí conteniendo la furia – "ese no es el motivo"
"Tal vez no" – acordó mientras se ponía de pie – "pero sea la razón que sea, iré con él, y con mis hermanas, a dar un paseo… nos vemos, Jazz"
Me dejé caer en su cama mientras me repetía una y otra vez, lo imbecil que era…
¿Y si Alice se había cansado de mí? ¿Cuántas veces más la lastimaría? ¿Cuántas veces más no valoraría lo suficiente su sincero y tierno amor?
A pesar de lo mucho que la quería, sabía que sería justo el que ella se fijara en otro que no la hiciera sufrir tanto como yo…
La sola idea me hizo estremecer.
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CAPITULO 29 . ARTE
ALICE POV
Miré por la ventana mientras veía a Jasper dirigirse hacia el carro donde ya lo esperaba Carlisle. Había llegado el día en que daban los premios del concurso de pintura en la academia de arte y, aunque todos iban a estar presentes para la ceremonia, él debía estar allí antes, así que su padre se ofreció a acompañarle.
Me volví a preguntar sobre qué habría pintado. Jasper había mantenido ese secreto desde hacía ya varias semanas. No habíamos vuelto a estar solos desde aquel día en que mis hermanas y yo habíamos decidió salir con Jacob, James y Peter, respectivamente… en todo caso, se podría decir que, al igual que nuestros demás hermanos, nuestra relación no estaba en su mejor momento y eso… me entristecía.
Jasper me dedicó una mirada fugaz antes de entrar en el coche, me sorprendió el hecho de que se percatara de mi presencia, estando a varios metros arriba de su altura. En mi interior estaba creciendo otra vez el miedo. Miedo a que él se "acostumbrara" a estar sin mí (que se cansara de mis infantilazas) y que, al final del partido, dejara de necesitarme como yo lo necesitaba a él.
No habíamos tenido ninguna otra ocasión para hablar debidamente. Nuestras primas, aún seguían con nosotros y eso dificultaba un poco la libertad de movimiento entre mis hermanas y los Cullen. Quería pedirle disculpas por lo sucedido aquella tarde, después de todo, ¿Quién era yo para juzgarle? ¿Acaso no había hecho lo mismo que él con mis primas? ¿No había implicado jugar con los celos de mi novio al aceptar salir con Peter?
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Cuando llegamos a la exposición, Carlisle ya nos esperaba en la entrada. En cuanto vio a mi mamá, se dirigió hacia ella y le tomó de la mano y pocos segundos después, empezamos el recorrido a lo que serían las salas de exhibición. Todos estábamos impacientes. Jasper, con su secreto, había intrigado a toda la familia.
La sala azul se encontraba al fondo de la galería. Conforme íbamos recorriendo el resto de los salones, íbamos contemplando los cuadros del resto de alumnos, algunos para la opinión de todos, muy buenos. Me empezó a embargar la preocupación. Sabía que Jasper era un gran artista, había visto sus cuadros y, a pesar de no ser una entendida en la materia, sabía que eran muy buenos por todo lo que era capaz de transmitir con sus pinceladas. Sin embargo, Jasper se mostraba muy entusiasmado con su nueva obra, y, no dudaba de que sería tan buena como el resto de sus cuadros, pero me daba miedo que, ante tanto entusiasmo, la posibilidad de no quedar en buen lugar lo desilusionara y perdiera otra vez los ánimos de volver a pintar como le había sucedido no hacía tanto tiempo.
Llegamos, por fin, a la sala azul y enseguida vi a Jasper hablando con el profesor Jones. Suspiré en mis adentros, mientras contemplé lo guapo que se veía mi novio aquella noche. Jasper se apresuró a dar presentación a hermanas, a nuestras primas y a nuestros padres. Me acerqué, sintiendo su mirada posada sobre en mí.
- "Buenas noches" – saludé con timidez y pude leer cierta expresión de entusiasmo en el rostro del anciano maestro mientras me miraba fijamente con un brillo expectante en los ojos
- "Alice, que gusto me da el verte" – sonreí un poco extrañada ante el timbre de su voz, el cual parecía luchar por contener cierta emoción eufórica
- "Jasper, querido" - dijo mi madre mientras se acercaba con una gran sonrisa, con nuestros hermanos pisándole los talones. – "muero de curiosidad por ver tu cuadro ¿Dónde esta?"
-"¡Vamos, Jazz, no nos pongas en suspenso! ¡Nos tienes en ascuas a todos!"- exclamó Kate, siendo coreada por sus otras dos hermanas. También los Cullen, Bella y Rose estaban ansiosos, pero los ánimos tras nuestras recientes discusiones no ayudaban mucho par poder expresarlo tan abiertamente.
Noté que la mirada de Jasper se posaba de nuevo sobre mí de una manera un tanto extraña, era como si intentara buscar una aprobación de mi parte, lo cual me confundió. Me dedicó una sonrisa nerviosa y tímida y, después se hizo a un lado lentamente para mostrar el cuadro que había justo detrás de él, a unos cuantos pasos.
"Aquí lo tienen" - añadió mientras lo señalaba tímidamente.
Un cúmulo de sensaciones que jamás seré capaz de explicar se apoderó de mí. No creía que existieran palabras en el mundo que me pudieran ayudar a expresar lo que mis ojos estaban viendo. Era lo más bello que había visto nunca: El escenario era un bosque sacado directamente de un cuento, irreal y mágico, iluminado únicamente por la luz de la luna llena, pero de tal forma que parecía que cobraba vida ante su caricia azulada. En mitad de lienzo había un claro en el que se veía a una muchacha sonriente, parecía un hada, de cuerpo delicado y cabello largo y negro, cayendo en larga cascada. Su vestido, negro también, contrastaba con la nívea palidez de su piel, aterciopelada y perfecta a la luz de esa luna. Su figura adoptaba una postura grácil, como si danzara ante la luna como único testigo. Su mirada de ojos dorados, enigmática, profunda e irreal, eran como el cántico de una sirena, cuanto uno más los miraba, más deseos se tenían de seguirla y adentrarse en su mundo…
Sentí un escalofrío que me recorrió todo el cuerpo. Estaba olvidando el detalle más importante, lo que explicaba la reacción del Profesor Jones, el mutismo de Jasper de esos días e incluso la búsqueda de aprobación de su mirada momentos antes: el hada tenía mis facciones. No me atrevía a decir que era mi propio rostro porque jamás había visto que mi reflejo en el espejo fuera tan bello, pero no podía negar que si había cierto parecido entre esa figura y yo…
- "¡Alice, eres tú!" – señaló Irina con entusiasmo
- "Yo no..." - Alice empecé a balbucear incapaz de levantar la mirada.
¿Cómo iba Jasper a explicar esto a Esme y Carlisle?… ¿Y mis primas? ¿Nuestros hermanos? Ellos también estaban implicados en todo esto ¿No se suponía que no nos soportábamos? ¿Qué teníamos que esperar el momento indicado para dar a conocer la noticia?
-"¡Hermano!"- la exclamación de Emmett me sacó de mi ensoñación – "¿de verdad has pintado tu ese cuadro?" - bromeó mientras lo agarraba por los hombros.
- "La duda ofende, Em" - rió Jasper, dedicándome otra mirada fugaz
- "Jasper, es precioso" - dijo Esme emocionada mientras se acercaba a él y, por un momento, miró en mi dirección, logrando que me tensara. ¿Habría sospechado mi madre lo verdadero?
- "Así que inspiración" - bromeó Edward con una sonrisa pícara mirando a Emmett y éste le siguió la broma – "¿no se supone que no la soportas?"-
No sabía si sentirme aliviada o asustada ante la reacción de los Cullen que, fuera de parecer alarmados o molestos por semejante atrevimiento de su hermano, parecían, en cierto modo, aliviados y contentos.
- "Que no la soporte no significa que no la pueda ver con ojos de artista" - replicó Jasper sonriendo levemente, mientras veía a Carlisle y Esme con un leve rasgo de preocupación en sus ojos color miel.
- "¿Ojos de artista?... ¡De cordero degollado diría yo!" - le susurraba Emmett a Edward mientras ambos reían.
Puse los ojos en blanco, en un intento de calmar mis nervios ¿Acaso se habían olvidado que se suponía nuestra relación era un secreto? ¡Es más! ¿Se habían olvidado de que mis hermanas estaban aún furiosas con ellos por lo de su bromita pesada? Hasta donde sabía, aún esas diferencias no estaban nada aclaradas.
- "Señoras y señores" - la voz en los altavoces del Profesor Jones hizo que por fin dejara de tener los ojos de mi familia sobre mi. –"vamos a proceder a la entrega del premio de este año"- el profesor prosiguió. Con disimulo Jasper se colocó a mi lado y sentí como me ruborizada cuando me tomó la mano, apretándola ligeramente, no permití que me soltara, pude notar su nerviosismo y sabía que me necesitaba – "Como habrán podido comprobar por ustedes mismos, están ante una exposición de gran calidad, y estamos plenamente satisfechos del esfuerzo y sacrificio de todos nuestros alumnos. Sin embargo, como es tradición, tarea por otro lado bastante ardua para nosotros, nos vemos obligados a elegir una obra entre todas. Queremos que sepan que reconocemos todos sus trabajos, sin desmerecer ninguno, pero creo que ha sido la primera vez en mucho tiempo en que el jurado ha estado de acuerdo en unanimidad… Sin más preámbulos, tengo en honor de anunciarles que el premio de este año es para el señor Jasper Cullen"
-¡Siiii!!- resonó el grito de júbilo de toda nuestra familia al escuchar al ganador.
Por mi parte, no pude ver sus expresiones ya que, inconcientemente, Jasper y yo nos habíamos fundido en un fuerte abrazo, suplantando aquellas discusiones (que se me hicieron absurdas en ese momento) por un sentimiento lleno de felicidad, amor y orgullo.
Tras recibir Jasper numerosas felicitaciones y dar unas cuantas palabras de agradecimiento, Carlisle nos invitó a todos a cenar. Agradecí (por primera vez en toda la semana) la presencia de mis primas, ya que, gracias a sus eufóricas personalidades, la cena transcurrió muy animada y pareció que todos habían olvidado por completo la conversación del hecho de que el objeto de inspiración de Jasper había sido yo
Durante el viaje de regreso a casa, supe que necesitaba hablar con mi novio, pero sabía que esa noche ya no se podría. Así que preferí ir a mi cuarto y evitar algún comentario por parte de las Denali, de mis padres o, incluso, de alguna de mis hermanas. Antes de traspasar la puerta de mi recamara, vi a lo lejos como Jasper se dirigía hacia el estudio de Carlisle con el cuadro y giró un momento para verme. Me pareció ver una sombra de decepción en sus ojos.
Ya acostada en mi cama, me puse a pensar otra vez en el cuadro que Jasper había pintado. ¿Seré tan parecida a ella como había dicho Rose? Me pregunté. De repente, sentí una gran curiosidad por ver de nuevo la pintura. Total, ya hacía un buen rato que todos se habían acostado y el estudio estaba en la otra punta del pasillo. Además, doña Choni había arreglado un cuarto aparte para que nuestras invitadas durmieran más cómodamente, así que esa noche, Kate ya no estaba a mi lado.
Me levanté y, de puntillas, me dirigí hacia el estudio. Por suerte, no me hizo falta encender la luz, la luna llena estaba a todo su esplendor e iluminaba la habitación de manera asombrosa. Me dirigí hacia el cuadro lentamente, para poder disfrutar mejor de la visión. Me concentré más en el rostro de la chica, intentado buscar mi imagen en el. Claramente no tenía mi cabello, ni el color de mis ojos, pero su expresión me era familiar. Empecé a acariciar levemente la pintura, recorriendo todas las líneas de su rostro, la frente, la nariz, su boca... un ligero suspiro se escapó de mis labios
- "Te aseguro que el original es mucho más hermoso..." – giré sobresaltada para ver como Jasper me observaba apoyado en la puerta –"y esa luz te hace parecer mucho más irreal que a ella, parece que en cualquier momento te vas a desvanecer" - susurró cálidamente mientras se acercaba.
Me quedé pasmada, sin poder articular palabra alguna.
- "Lo siento, no quise asustarte"- murmuró ya frente a mí, esperó por una respuesta, que no llegó, así que, prefirió continuar - "Te echaba de menos y tenía dos opciones: irte a ver a tu cuarto o venir a ver tu retrato" - dijo con voz aterciopelada. Por fin Jasper me confirmaba, de sus propios labios, que era yo la muchacha del cuadro. Una emoción extraña me embargó, tanto que incluso Jasper se dio cuenta.
- "¿Te molesta que te haya pintado? ¿No te gusta? ¿Estás enfadada?" - preguntó él con preocupación.
- "¡No!"- me apresuré a decir, al fin– "No es eso, es hermoso… es sólo que..." - No sabía como continuar, como explicarle...
- "¿Qué es?" - preguntó casi impaciente
- "Es así como…" - balbuceé avergonzada. Jasper me tomó por la barbilla y la miró a los ojos, incitándome a que continuara – "¿Es así como tú me ves?" – dije al fin. Jasper sonrió aliviado
- "La verdad es que no" – contestó, sumiéndome en la confusión
- "¿Entonces?" –
Jasper se puso serio mientras soltaba mi barbilla para posar su mano en mi mejilla y finalmente habló
- "Así es como te ve mi corazón" - susurró – "por eso no he necesitado que fueras mi modelo. No quería pintar lo que todo el mundo puede ver, quería que lo que siento por ti, lo que tú me haces sentir, guiara mi mano y mi pincel. Nadie puede negar que lo que siento por ti es hermoso, Alice" – añadió y sentí que la emoción llenaba mi interior. No pude más que abrir mis brazos y rodearlo, intentando abrazarlo con toda la fuerza con la que podía. Jasper me estrechó contra su pecho y, segundos después, tomó mi rostro entre las manos y me hizo mirarle
- "Te amo, Alice"- dijo en un susurro – "perdóname por lo tonto que he sido, te juro que no ha sido mi intención hacerte daño" – no pude contestar, tenía mi garganta cerrada por el llanto de felicidad que se aproximaba a mis ojos, me limité a mirarle y expresar con mis pupilas, todo el amor que también sentía por él.
Jasper se acercó lentamente. La había extrañado tanto. Hacía días que deseaba besarle de nuevo. Cerré mis ojos en una sutil invitación. Y, al fin, sentí sus labios posarse sobre los míos. Sus manos resbalaron por mi espalda, hacia mi cintura. Enrollé mis brazos alrededor de su cuello, nunca antes lo había abrazado así, nunca lo había sentido tan cerca. Nunca nos habíamos besado de esa manera.
Dejé escapar un leve suspiro de mi garganta, y, con placer, sentí como los labios de mi novio se entreabrían para profundizar más el beso. Alcé mis manos para enredar mis dedos entre los mechones de su pelo, mientras mi boca bailaba al mismo son que la suya. Me estremecí al sentir las firmes manos de Jasper apretarme fuertemente contra su pecho. Una oleada de calor surgió desde el centro de mi cuerpo. Temblé bajo la caricia de sus dedos, dejando escapar otro suspiro, mientras me aferraba más a sus labios en manifestación al creciente deseo que en mí había nacido.
Me desconcertó un poco cuando mi novio tomó mi rostro con ambas manos y lentamente se separó, mientras intentaba recuperar el aliento.
- "Lo siento" - dijo mientras besaba mi frente. – "Alice, no me malinterpretes" - continuó, seguramente al ver la decepción en mis ojos – "no quiero parecer un grosero contigo"
Permanecí en silencio mientras sentía que el fuego de mis mejillas era visible aún en aquella oscuridad.
- "Mi pequeña Alice, te quiero tanto" – me abrazó con ternura - "Creo que será mejor que nos vayamos a dormir" - decidió por fin y yo asentí. Lo mejor era irnos despacio.
Jasper me acompañó en silencio hacia mi cuarto y finalmente nos despedimos con un breve beso en los labios.
BELLA POV
Había pasado varias horas dando vueltas y vueltas en mi cama, sin poder conciliar el sueño… no podía dejar de pensar en Edward, en lo distanciados que habíamos estado todos estos días a causa de nuestra estupidez.
Me burlé de mi persona al darme cuenta que, todo este tiempo, me habían llamado una persona "madura" cuando en realidad no lo era.
¿Desde cuándo la madurez era manifestada con las acciones que yo hacía?... estaba segura que jamás en toda una eternidad. Pero… ¿Apoco tampoco él no había tenido culpa ante todo eso? Si. También… Pero, ¿Acaso no una relación está formada por dos?
Me llevé mis manos hacia mi cabello mientras trataba de poner en orden mis ideas. Me pregunté vagamente, si mis hermanas habían arreglado al fin el mal entendido con sus novios… ¿Y si así era? ¿Yo era la única orgullosa e infantil incapaz de tener un poco de humildad para darle y pedirle una disculpa a Edward?
Suspiré.
¿Y si todo este carácter engreído y absurdo me salía caro?... en realidad, y pensando bien, le había hecho muchas cosas feas a Edward desde que nos habíamos conocido. Prácticamente, en todo este tiempo, no habíamos tenido un momento real de paz. Si no eran las peleas, eran los celos, si no los nervios por que nos descubrieran, si no, otra vez, los celos, y, si no, más peleas…
… ¿Le correspondía a él todo el tiempo ser el primero en querer arreglar las cosas?
Me levanté de mi cama y me dirigí hacia su recamara, a la cual entré sin dar previo aviso. Estaba durmiendo y un ángel no podría hacerle justicia a su rostro. Sus ojos cerrados, dejando al descubierto sus espesas pestañas negras y sus cejas pobladas y castañas, su boca estaba un poco entre abierta y un ligero ronquido era expulsado de su pecho, sonreí mientras pasaba mi mano por un mechón de cabello que le caía por la frente de manera rebelde. Probablemente, mi mano estaba un poco fría para la temperatura de su piel, ya que se levantó con un sobresalto en cuanto roce su frente.
"¡Bella!" – exclamó en cuanto me reconoció
"Hola" – saludé con vacilación ¿Qué le podía decir? ¿Cómo empezar? ¿Y si él ya se había cansado de mí y de mi actitud ególatra?... me acobardé y decidí mejor huir cuanto antes – "disculpa, no quería molestarte… hasta mañana" – dije mientras me ponía de pie para salir corriendo hacia mi recamara. Su mano me lo impidió
"No te vayas" – suplicó mientras se incorporaba de su cama y se ponía de pie, frente a mí. Sus ojos me miraron fijamente, brillosos aún en aquella oscuridad. Su mano sujetando mi mejilla logró que mi atención, distraída por la camiseta delgada que se le pegaba a su pecho y dejaba al descubierto sus marcados brazos, se concentrara en aquel par de verdes gemas
"Discúlpame" – pedí – "he sido una tonta… desde que nos conocimos no he hecho nada más que guiarme por el orgullo" – esperé por su respuesta, que no fue manifestada en palabras, si no en acciones. Sus labios se juntaron con los míos de una manera violenta pero amorosa al mismo tiempo.
"¿Disculparte?" – musitó contra mis labios – "De lo único que eres culpable es de haber aparecido en mi vida, Bella. Tú única culpa es hacerme amarte de esta manera… aquí el que tiene que pedir disculpas son yo, por imbecil" – sonreí sin desprender mi boca de la suya y atrapé su cuello con mis brazos.
Un fuego lento y delicioso recorrió mi cuerpo cuando sentí el deslizar de sus manos por mi espalda, hasta llegar a mi cintura, en donde sus dedos se aferraron firmemente. El deseo se tornó casi insoportable en aquel momento y la conciencia del exterior me abandonó. Solo quería que Edward me acariciara y que no parara nunca de besarme. Él pareció poder leer mi mente, ya que sus labios se movieron intensamente, casi con desesperación, sobre mi boca y su cuerpo fue empujando el mío hasta que sentí el suave colchón de su cama en mi espalda y su peso sobre mí.
Sentí el rubor adornar mis mejillas cuando sentí el calor de sus manos pasearse por mis piernas desnudas e, instantáneamente, mis manos también comenzaron a explorar su cuerpo, sumergiéndose en cada línea de su espalda y su pecho, aferrando mis dedos a sus cabellos y estremeciéndome ante cada pequeña descarga eléctrica que sus labios provocaban al hacer contacto con mi piel.
No sabía decir si estaba temblando del pudor o de placer cuando me encontré completamente desnuda frente a sus ojos que contemplaban mi figura con una lava verde y llameante. Con un leve gemido, volvió a buscar mis labios y me volví a tumbar sobre la cama con delicadeza. Sentí mi piel arder por todas partes y jamás creí posible sentir tanta necesidad, tanto placer y tanto deseo en un mismo instante. Me aferré a Edward con pasión, sintiendo cada movimiento que éste daba entre mis piernas, hasta que ambos ya no pudimos más y nos dejamos desbordar completamente…
En ese momento, cuando su cuerpo cayó vencido sobre el mío y sentí su respiración entrecortada sobre la piel de mi hombro, estuve conciente de que la única realidad existente entre nosotros: Edward y yo, los dos, nos pertenecíamos plenamente y para siempre…
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CAPITULO 30: ¿EMBARAZADA?
BELLA POV
"Bella… se te ve muy feliz hoy" – comentó Rose mientras untaba mermelada en su pan tostado.
Seguramente mi actitud positiva le extrañaba ya que, a diferencia de ella, a mí ya no me había afectado la idea de que Edward, junto con Emmett, se hubiera ofrecido en llevar a nuestras primas a comprar sus boletos para regresar a Alaska.
Me sentí mal por un instante. Desconocía si mis hermanas aún seguían molestas con sus novios, aunque la actitud de Rose, aquella mañana, no me dejaba duda alguna de que seguía peleada con el mayor de los Cullen.
Me sentí egoísta al pensar que yo era la única feliz… pero, ¿cómo no estarlo?
"Lo estoy" – aseguré sonriendo tímidamente. La sangre se acumuló en mis mejillas al recordar lo que tenía pocas horas había pasado con Edward
"¿Se puede saber por qué?" –
"Hola, Alice" – saludé a mi pequeña hermana que, para mi salvación, había aparecido en la cocina justo en ese instante
"Buenos días" – respondió
"¿Vas a desayunar algo? Doña Choni fue por unas compras" – anuncié. Alice miró fijamente a la mesa y pude leer un raro sentimiento en su expresión… podría jurar que era asco.
No sabía por qué, siempre pasaba lo mismo cuando los más pequeños de la familia tenían que sentarse a desayunar… Era algo… extraño
"¿Pasa algo?" – preguntó Rose. Así que no era la única. El raro comportamiento de Alice al estar en la cocina no era producto de mi imaginación
"No pasa nada" – dijo mi hermana
"Entonces… ¿por qué no tomas asiento?" – ofrecí y ella no se movió. Parecía que sus piecitos se habían quedado completamente pegados sobre el suelo y su espalda se había adherido a la pared – "Alice" – llamé al no obtener respuesta
"No tengo hambre" – informó mi hermana con voz temblorosa
"Alice, te has puesto pálida" – señaló Rose con preocupación. Nuestra hermana se mantuvo en silencio por largo rato.
"Lo siento" – soltó y subió corriendo por las escaleras, a dónde la seguimos y, para asombro mío y de Rose, nos encontramos frente la puerta de un baño, en donde escuchamos como Alice devolvía violentamente.
Mi hermana y yo nos miramos mutuamente con preocupación
"Alice, ¿Estas bien?" – pregunté alzando un poco la voz. En ese momento, Jasper salió de su habitación, preocupado al escuchar todo el escándalo que estábamos haciendo.
"¿Pasa algo con Alice?" – quiso saber
"Estaba en la cocina y... de un momento a otro vino corriendo hacia el baño para vomitar" – informé
"Ya veo" – murmuró el muchacho
"¿Qué ves?" – inquirió Rose
"Eh… nada, no tiene importancia" – fue la única respuesta que obtuvimos – "Ali, ¿cómo te sientes?"
"Mal" – respondió una vocecilla entrecortada al otro lado de la puerta
"¿Podrías abrir la puerta, por favor?" – pidió Jasper con voz dulce y, a los dos segundos, Alice ya estaba frente a él. Se miraron fijamente y la mano del muchacho acarició lentamente la mejilla de mi hermana. Fue una escena tan inocente y a la vez tan intensa, que ni Rose ni yo nos atrevimos a seguir mirando.
"¿No quieres que llamemos a mamá o Carlisle para que te hagan unos estudios?" – preguntó mi rubia hermana – "llevas días así… no es normal"
"Estoy bien" – aseguró Alice – "no es nada grave, luego se me pasa" – su cuerpecito se vio envuelto por los brazos de Jasper. Tal parecía, no era la única que había arreglado los problemas con su novio y me sentí contenta al verlos juntos y felices
"Si te sigues sintiendo mal, nos avisas" – le pedí mientras jalaba a Rose de la mano, para bajar hacia la sala – "estaremos abajo, creo que tal vez quieren estar solos"
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"¿En qué piensas?" – pregunté al ver a Rose tan concentrada, sentada sobre el sofá
"En Alice" – respondió seriamente – "Según mis cálculos, esa actitud tan extraña la tiene desde que inició una relación formal con Jasper"
"¿Y eso que tiene que ver con las nauseas…?" – su inteligente mirada me interrumpió antes de que pudiera terminar con mi pregunta. Abrí mis labios en forma de "O", conforme mis pensamientos adquirieron la misma forma que los de ella – "no puede ser" – articulé sin aliento
"Es muy probable" – dijo – "¿Acaso le hayas otra explicación? Siempre tiene nauseas, justamente a la hora de comer, le dan esos ataques…"
"Pero es… tan pequeña" – discutí – "además Jasper… ¡Rose! ¿Cómo puedes pensar eso?" – mi hermana se encogió de hombros
"¿Qué tiene de malo, Bella? Son novios…"
"¡Pero Alice no puede estar embarazada! ¡A mamá le daría un paro cardiaco si así fuera!" – exclamé
"Bella, tranquila" – calmó mi hermana – "es sólo una hipótesis…. Aunque no me vas a negar que es muy probable"
"¡No!" – objeté – "¡Claro que es improbable! ¡Es una locura…!" – no sabía que decir. Estaba completamente histérica ¿qué le íbamos a decir a Esme a y Carlisle? mamá, ¿qué crees? ¡Durante tu luna de miel todos nosotros nos hemos enamorado y tu hija menor esta embarazada! Literalmente, prefería pegarme un tiro en la cabeza.
"Vamos con Alice en este mismo instante" – resolví mientras me paraba enérgicamente del asiento
"Bella, está con Jasper" – recordó mi hermana
"¡Mejor aún!" – exclamé – "Si lo que dices es verdad… Jasper tendrá que darnos algunas explicaciones" – caminé de vuelta hacia las escaleras y Rose me siguió, tratando vanamente de tranquilizarme. Encontré a mi hermana abrazada con el menor de los Cullen, en el mismo lugar en el que los habíamos dejado.
"Alice, Jasper, tenemos que hablar con ustedes" – informé
"¿Pasa algo?" – preguntó el rubio muchacho un poco extrañado por la mirada asesina que le había dedicado
"Si, pasa algo" – aseguré y respiré para poder tranquilizar mi voz… sabía que para ese tipo de casos tan difíciles, era mejor conservar la calma, pero el solo imaginar el rostro de mi madre, hacía de ese sentimiento, algo muy difícil de alcanzar…
ALICE POV
Miré a Jasper, con el ceño fruncido, manifestando mi confusión ¿Qué le pasaba a Bella? Parecía… furiosa.
Talvez estaba molesta por lo que anoche había pasado...
Tal vez había decidido reclamarnos del atrevimiento de Jasper al haberme pintado…
"Alice, dinos por qué, de un tiempo acá, te dan nauseas cada vez que vamos a comer" – pidió Bella
No supe que contestar. ¿Qué decirles? Se me hacía algo demasiado grosero el confesar que Jasper y yo habíamos presenciado una pasional escena entre nuestra nana y don Pancho en la cocina, justamente en la mesa donde solíamos comer… No. Simplemente, el divulgar la vida privada de los demás no se me hacía algo correcto…
"Alice, contesta" – exigió mi hermana. No pude evitar el mirar a Jasper, buscando un poco de ayuda, pero, por su semblante, tal parecía que a él tampoco se le ocurría una buena excusa.
Ante la impotencia de decir algo a mi favor, permanecimos en un largo silencio, el cual fue rotó por la fuerte y exasperada exclamación de Bella
"¡Rose, tenías razon!" – ¿Razón? ¿Acaso a mi hermana le habría pasado algo similar al estar con Emmett?...
"¿Tu también Rose?" – le pregunté a mi hermana con un cierto timbre de lastima en mi voz. Aquel trauma no se lo deseaba ni a la peor de mis enemigas y mucho menos a alguien de mi familia
"¡¿Cómo pudiste, Jasper?!" – preguntó Bella. ¿Jasper? ¿Y qué culpa tenía mi novio en todo esto? Él también se la había pasado muy mal… - "¡¿Cómo?!"
"Bella… ¿a qué te refieres? ¿qué hice?" – quiso saber mi novio, quien se encontraba muy extrañado, al igual que yo
"¡¿Qué que hiciste?!" – repitió Rose, ahora también ella se veía alterada – "¡Al menos pudieron ser más responsables!"
"Fue un accidente" – dije a nuestro favor – "nosotros no lo planeamos… ni si quiera imaginábamos que algo así fuera a pasar…"
"¡Me va a dar algo…! ¡Me va a dar algo…! –
"Bella, tranquilízate" – pidió Rose mientras la sostenía por los hombros y me alegré, ya que podía jurar que faltaban pocos segundos para que mi hermana se desmayara
No entendía por qué tanto drama. ¡Ya ni nosotros que habíamos presenciado a vivo y a todo color la escena!...
"En realidad, no fue algo del otro mundo" – dijo Jasper, tratando de ayudar a controlar el ataque que parecía estar a punto de darle a Bella, quien, al escucharlo, se irguió completamente frente a él y le miró de una manera completamente aterradora.
"¡¿Embarazas a mi hermana y dices que no es algo del otro mundo?!" – escupió y aquellas palabras me helaron completamente.
¿Había escuchado bien? ¿Había dicho mi hermana que yo estaba embarazada?.... ¿De dónde se la había ocurrido semejante idea?... miré a mi novio, que estaba frente a la histérica de mi hermana con los ojos casi salidos de su orbita y su boca ligeramente abierta. Pobrecito, seguramente él todavía no acababa de asimilar lo que le habían dicho.
"¡Di algo!" – le exigió Bella con lagrimas en los ojos a causa de la rabia. Jasper comenzó a tartamudear, al momento en que parpadeaba repetidas veces en un intento de despejar su mente. Ya no lo pude resistir más y rompí en carcajadas
"Alice, esto no es gracioso" – reprendió Rose – "es un tema delicado, ¡Piensan en mamá y en Carlisle!"
"Lo siento" – dije entre mi incontrolable risa – "pero… ¡¿Qué quieren que haga?!... ¡esto es… esto es… lo más absurdo que he escuchado decirles!"
"¿Qué quieres decir con eso?" – preguntó Bella, liberando a Jasper del poder su mirada asesina
"¡Que no tengo ni la más mínima idea de dónde han sacado semejante conclusión!" – solté
"¿Acaso no… no estas embarazada?" – la esperanza inundaba las palabras pronunciadas por mi hermana de ojos castaños
"¡Por supuesto que no!" – afirmé ya con la voz un poco más firme – "¿Qué locura es esa?..."
"¿Segura que no nos estas mintiendo, Alice?" – inquirió Rose – "no tengas miedo y dinos la verdad, nosotras te apoyaremos…"
"¡Ya dije que no estoy embarazada!" – repetí – "Con decirles que yo…" – me arrepentí en ese mismo instante de lo que iba a decir pero, ¿qué otra manera había de convencerlas de que sus ridículas suposiciones eran falsas? Decidí continuar, aún con mis mejillas completamente coloradas – "yo… Jasper y yo no… no hemos hecho eso, aún"
Nos tomó alrededor de sesenta minutos explicarles a mis hermanas el por qué de mis nauseas. Era demasiado cómico el ver los gestos relajados de Rose y Bella al saber el verdadero motivo en los primeros minutos pero, cuando la sensación de tranquilidad se disipó por completo, el sentimiento de repulsión llegó a ellas…
Aunque claro, se lo tomaron mucho mejor que Jasper y yo…
La noche había llegado…
Me percaté que la presencia de Kate ya no se me resultaba incomoda, al contrario, me estaba divirtiendo con los ocurrentes comentarios que hacía en compañía de sus otras dos hermanas. Tal vez se debía a que, finalmente, había conseguido sentirme plenamente segura del amor que Jasper me tenía. Fuera lo que fuera, era realmente acogedor el no tener inseguridades.
Bella igual se veía radiante y me percaté que, en varias ocasiones, le dedicaba amorosas miradas y sonrisas a Edward…
Pero mi felicidad no podía estar completa, no cuando veía a Rose completamente distanciada de Emmett. Solo esperaba que, cuando nuestras primas se fueran, lograran aclarar sus diferencias.
EDWARD POV
"¡Llegas tarde!" – acusé entre murmullos en medio de la inmensa oscuridad
"Lo siento" – dijo Jasper viendo hacia todos lados – "¿Está todo listo?" –
"Si" – respondió Emmett – "oigan, chicos" – llamó – "muchas gracias por su ayuda"
"¡Que va!" – exclamé – "para eso somos hermanos y, además, nosotros también salimos ganando en todo esto"
"Aún así, dudo mucho que me haya atrevido a hacer esto yo solo… solo espero que funcione" – agregó con voz preocupada. Caminé dos pasos hacia él y puse mi mano sobre su hombro
"Veras que si" – animé – "Rose te quiere"
"Pero es orgullosa" – recordó mi hermano – "y lo peor de todo es que sé que merezco su desprecio. Fui un idiota al pensar que dándoles celos lograríamos calmar su desconfianza… Les debo una disculpa, ustedes también se vieron en problemas con Bella y Alice por mis ocurrencias"
"No te preocupes" – tranquilizó Jasper – "son cosas que tiene que ocurrir para que nuestras relaciones maduren"
"Jasper tiene razón" – acordé – "deja de preocuparte por esas trivialidades, ahora solo hay que esforzarnos por que todo esto salga bien"
"¿Y si pasa todo lo contrario?" – discutió Emmett – "¿Están seguros? Con esto, prácticamente les estaremos diciendo a papá y a Esme toda la verdad"
"Es algo que tiene que pasar tarde o temprano" – dije
"Pero… ¿y si a ellas no les parece?"
"Lo dudo" – objeté – "de todos modos, el que no arriesga, no gana"
"¡¿Qué paso con nuestro extrovertido hermano?!" – preguntó Jasper a son de broma – "¡¿Qué le has hecho al Emmett que conocemos?!"
"Vamos, Emett, todo saldrá bien, ya lo verás" – volví animar – "¡Es la mejor idea que se te pudo ocurrir! ¿Acaso te vas a acobardar justamente ahora?" – reté. Sabía que los retos era algo a lo que mi hermano no podía negarse y tuve razón
"¡Por supuesto que no!" – exclamó – "¡Vamos!"
ROSE POV
No podía dormir. Estaba luchando arduamente por no llorar. No quería llorar por él, pero… lo extrañaba. Suspiré profundamente y el pecho me dolió.
Eso te ganas por enamorarte, me dije mientras cerraba fuertemente mis ojos.
No podía sacarme su blanca sonrisa y sus brillantes ojos negros de mi cabeza. Lo amaba tanto…
Emmett Cullen, musité y tragué saliva con dificultad, tenía la garganta cerrada por el llanto reprimido. Pero no iba a llorar, no lo iba a hacer…
Maldita orgullosa. Acusó una vocecilla en mi mente. Y cuánta razón tenía, lo sabía. Estaba mal al tomar aquella actitud tan obstinada con él. ¡Como si fuera yo el único ser perfecto sobre la faz de la tierra! ¡Como si yo nunca fuera a cometer errores!...
¡Ve y búscalo! ¡Dile que lo amas! ¡Tus hermanas ya los han disculpado! ¿Por qué tu no?...
Moví mi cabeza, de derecha a izquierda, enérgicamente. Negándome a obedecer lo que mi corazón mandaba. Rasgué la almohada con mis uñas a causa de la ira y la impotencia. Detesté fuertemente a la tenacidad que tanto me caracterizaba, ella era la culpable de que no pudiera poner en movimiento mis pies para ir en su busca. Hundí mi rostro en la almohada.
"Rose" – llamó la voz de Irina a mi puerta y, de mala gana, me levanté para ver qué se le ofrecía
"¿Qué pasa?" – pregunté
"No puedo dormir, ¿podrías acompañarme al jardín un momento?" – quise negarme, pero no pude. Después de todo, la muchacha no me había hecho nada grave y ¿Qué perdía? Tal vez era lo que necesitaba para distraerme un poco, así que accedí.
Frené mi marcha al ver a mis hermanas, en compañía de Kate y Tanya, bajando las escaleras
"Bella, Alice" – llamé – "¿Qué hacen aquí?"
"Nos acompañan" – respondieron las Denali en su lugar – "no podíamos dormir"
No sabía si fue había sido mi imaginación pero me pareció ver en las pupilas de nuestras primas cierta complicidad
"¿Salimos?" – ofreció Tanya mientras caminaba hacia la puerta. Mis hermanas y yo nos miramos por un momento, un tanto confundidas, sin embargo, preferimos callar y seguir a las otras tres muchachas.
En cuanto Bella, Alice y yo pisamos el piso exterior, una suave música comenzó a sonar, desde un aparato de música, extendiéndose por todo el jardín. Mis pupilas contemplaron de manera asombrada a los tres Cullen frente a nosotras, y después, se centraron solamente en él: en mi único amor, en el hombre más maravilloso que pudiera haber conocido, en Emmett.
Mi novio se encontraba al lado de sus hermanos y no despegó su mirada de mí. Pocos segundos después, la música de un melancólico piano y una guitarra, fue acompañada por una suave voz, la cual supe provenía de los labios de Edward quien, a su vez, parecía solo tener noción de la existencia de Bella ya que sus verdes ojos solo la contemplaban a ella y a nadie más…
La canción comenzó…
¿Sabes, vida mía, que cuando cae el sol y se apaga el día
La luna brilla pura y limpia?
Pues tú la iluminas con tu amor
Con tu belleza y con tu olor
Con tu cariño, tu alegría y con tu voz
El corazón me saltó, al escuchar el cambio de voz… y tuve frente a mí a Emmett, cantando para mí y sosteniéndome las manos
Pero si no estas, si tú te vas
La luna mengua y desaparece
Y las estrellas la encontraran
Y descubrirán que mis lagrimas
Mecen en algún lugar
Sin más amparo que mi propia soledad
Y ahora morirme no sería más desgracia
Que pederte para siempre
Ay, mi vida, no te vayas
Por que yo sé que esto es amor del verdadero
Sin dudarlo ni un momento, te confieso que te quiero
Sin dudarlo ni un momento...
Con nuestras manos entrelazadas, giramos para ver como Jasper le cantaba a Alice, quien se encontraba completamente sonrojada
Llora mi guitarra cuando tu no estas se me parte el alma
Me haces jugar malas pasadas
Levantas mi ánimo cuando me hace falta
Sabes hacerme reír a carcajadas
Emmett continuó, elevándome al cielo, diciéndome todo en aquellas letras, que mucho significado adquirían para todos nosotros.
Puede que mañana veas en mi rostro la luz del alba
O puede que ya no sientas nada
Pero te aseguro que si hay algo de lo que no dudo
Es que mi amor no encuentra fronteras en este mundo
Y, por último, las tres suaves voces varoniles, se juntaron en una sola y única composición. Estaba segura que no era la única que se había perdido completamente…
Y ahora morirme no sería más desgracia que perderte para siempre
Ay, mi vida, no te vayas
Por que yo se que esto es amor del verdadero
Sin dudarlo ni un momento, te confieso que te quiero…
Y ahora morirme no sería más desgracia que perderte para siempre
Ay, mi vida, no te vayas
Por que yo se que esto es amor del verdadero
Sin dudarlo ni un momento, te confieso que te quiero…
En cuanto las voces de nuestros novios se perdieron en el viento y el silencio invadió el jardín, me olvidé de que había gente alrededor, me olvidé de que, probablemente, mamá y Carlisle nos estarían viendo o estarían a punto de hacerlo. Me importo poco y a mis hermanas pareció pasarles lo mismo ya que, las tres, nos aventamos a los brazos de los tres chicos que se encontraban frente a nosotras.
No supe que hicieron Alice y Bella. Yo me limité a cerrar mis ojos y unir mis labios con los de Emmett de forma intensa, enrollé mis brazos en su cuello y, muy dentro de mí, supe que estaba llorando, pero el orgullo había pasado al olvido. Lloraría todo un mar por ese chico… ahora estaba segura de ello.
Un fuerte carraspeo llamó nuestra atención y, al estar separados y mirar alrededor, recordé que teníamos espectadores… y entre ellos ya se encontraban Carlisle y Esme, (al igual que doña Choni y don Pancho) al lado de nuestras primas, que se veían preocupadas por la situación. Nuestros hermanos, Emmett y yo nos miramos unos a los otros, la verdad era obvia pero…
… Ninguno era capaz de decir algo.
Publicado por Angel of the dark en 9:44 2 comentarios
Etiquetas: Nuestra Nueva Familia