Dark Chat

miércoles, 11 de enero de 2012

Nunca Imagine

Hello mis angeles hermosos !!hoy es  día de estreno, y les traigo este fic escrito por una muy querida amiga , Rizpa Cullen, muchas gracias nena hermosa por compartir tu hermoso trabajo con nosotras , en fin chicas a leer y a dejar sus comentarios para nuestra querida autora. 
Mil besitos a todas 
Angel of the dark
****************************************

Cap 1

Nací con la vena del mundo cinematográfico en mi piel. Todo lo que tuviera que ver con ese mundo de luces, cámaras y actuación me fascinaban. Cuando apenas era una niña soñaba con ser actriz cuando fuese adulta. Siempre fantaseaba con el actor de momento y que yo era la actriz protagonista. En mis recurrentes sueños me imaginaba ser una gran actriz besándome con el galán de momento y me trasladaba a un mundo de fantasías
Mi nombre es Isabella Swan, tengo 17 años y vivo en un pequeño pueblo llamado Forks. Mis padres están divorciados desde que tenía seis años. Mi padre es policía y mi madre maestra. Siempre fui muy apegada a mí papá. Cuando mi madre dejó la casa decidí quedarme con él. Amaba a mí mamá, pero los lazos con mi padre, eran más profundos. Un mes en el verano iba a visitarla a Seattle. Y a decir verdad la pasaba muy bien con ella. Mi madre era una adolecente atrapada en el cuerpo de una mujer. Muchas veces me afligía su soledad, pero ella decía que se sentía bien así. Mi madre no ha tenido una relación después de mi padre. Al parecer era feliz con su libertad.
 Con el pasar del tiempo mis sueños han cambiado. He dejado de tener la fantasía de ser actriz. ¿Por qué?, Bueno en mi adolecencia sufrí muchos cambios físicos los cuales me hicieron ser insegura y darme cuenta que nunca podría ser actriz; ya que no era perfecta como esas chicas que suelen estar en la pantalla grande. Ellas eran: hermosas, esbeltas y tenían una piel de envidia, sin embargo, yo era un desastre. Comencé a engordar y mi cuerpo cambió abruptamente. No era que fuese super gorda pero si era rellenita, y por tal razón, mi piel se estiro un poco; me salieron algunas estrías en el abdomen y pecho lo cual me acomplejaba mucho.

Mi adolecencia fue un rechazo de mi misma. Tenía autoestima baja y no me solía relacionar. Solo tenía una amiga, Rosalie. Ella era como una hermana para mí y la quería muchísimo. A pesar de mis inseguridades y mis defectos uno que otro chico se interesaban por mí en el instituto, pero era tan introvertida que me daba pavor el tener una cita con alguien. Durante esa etapa de transición me comenzó a gustar: la edición de películas, producción y todo lo que tuviese que ver con el backstage. A estas alturas ya me he convencido que no puedo estar frente a las cámaras con el físico que me cargo.

Desde pequeña estaba enamorada de Jacob Black; el hijo del mejor amigo de mi padre, Billy Black. Jacob y yo nos conociamos de pequeños. Cuando su madre murió apenas siendo un niño, su hermana Irina decidió llevárselo a Washington  con ella. Creyó que estaría mejor conviviendo en su compañia. Irina deseaba darle las antenciones y el calor de una madre; lo cual su padre no podía ofrecerle. Pensaba en él constantemente y en el verano que pasamos juntos hace dos años.


Me encontraba sentada en uno de los sofás de la estancia. Mi padre y yo veíamos una película de Bruce Lee. Le encantaban y yo lo complacía con mi compañía. El teléfono sonó y mi padre se levantó a contestar mientras yo veía la televisor. Luego de unos minutos lo vi venir de nuevo a la estancia con una sonrisa en sus labios.
 ¿Y esa sonrisa? pregunté curiosa.
 ¿Adivina quién vuelve a Forks? dijo emocionado.
 Mmmm…bueno, no sé.
 Billy acaba de llamarme para decirme que Jacob vuelve a Forks a terminar sus estudios acá.
 ¿En serio? ¡Oh por Dios! dije toda emocionada. La verdad era que siempre me había gustado Jacob. Cuando venía de vacaciones con su papá me derretía al verlo. Jacob era un chico apuesto. Su piel bronceada y sus ojos hechizantes me volvían loca. Hace 2 años que no venía de vacaciones a Fork y me sentía jubilosa al saber que volvería para quedarse.
Llegará mañana dijo mi padre al ver que me quedé pensativa.
 ¿Tan pronto?
 Era una sorpresa, pero a Irina se le aflojo la lengua y acabó con ella.
―Ohhhh.
 Vendrán mañana, cuando regresen del aeropuerto―dijo Charlie mirándome con una sonrisa.
―Me alegró que regrese.―fue lo único que atine a decir. La verdad no deseaba que mi padre se diera cuenta que me derretía por Jacob pues me avergonzaba yo misma hasta de pensarlo. Un chico como Jacob jamás se fijaría en una chica como yo.

Luego de la gran noticia que me dio mi padre me fui a mi habitación. Me acosté en la cama sosteniendo en mi mano las fotos que había tomado hace 2 años. En ellas estábamos Rosalie, Jacob y yo en la playa de la push. Ella sabía de mi enamoramiento secreto con Jacob. Se la pasaba animándome aquel verano para que me le declarase; como si yo tuvieses las hagallas para ello ¡por Dios!. Si hubiese cometido esa estupidez hubiese perdido a Jacob como amigo. Además que se hubiese reído en mi cara por tan vil atrevimiento. Un chico como él jamás se fijaría en mí.
 Luego de estar un rato tirada en la cama rememorando buenos recuerdos fui a darme una ducha. Estuve un buen rato bajo el agua caliente tratando de relajarme para poder dormir bien. Dudaba que conciliara el sueño pues tenía los nervios de punta al saber que lo vería mañana. Esa noche no dormí mucho. Cada vez que me removía mis pensamientos volaban a pensar en Jacob.

En la mañana me levanté y me di una ducha. Me puse unos jeans y una camisa de manguillas y bajé a desayunar. Charlie ya había preparado algo de desayuno. Preparó unos hot cakes de durazno que tanto me encantaban.
―Mmm ¡que rico huele!
―Son para ti preciosa. Como se que te gustan te los preparé―dijo besando mi frente.
―Gracias.

Desayunamos amenamente. Charlie me ayudó a lavar los utensilios y a guardarlos. Papá salió afuera para checar un desperfecto en la patrulla; mientras, me dirigí a mi cuarto y me conecté a internet para despejarme. Media hora después escuché el inconfundible claxon de la camioneta de Billy. Mi corazón comenzó a palpitar frenéticamente y sentí nauseas. Me acerqué por la rendija de la ventana y allí lo vi.

¡Dios! Esto no podía ser real. ¿Acaso era Jacob?. ¡Madre mía sí que se había convertido en todo un hombre! Estaba mucho más alto que dos veranos atrás. Su piel tan bronceada como siempre y unos grandes músculos, adornaban sus brazos.

En un movimiento rápido, él miró hacia mi ventana. Como una ladrona me retiré de la ventana y me escondí. Mi corazón latía ferozmente. Me senté en la cama para aminorar los nervios, pero Charlie, no me dio oportunidad.
―Bella, cariño―gritó mi padre desde la planta baja.
―En un momento voy―grité.
 La verdad es que me sentía a punto de un colapso cardiaco, “¡Ay Diosito ayudame”!Escuchaba a Charlie charlando con Billy y Jacob. Respiré unas cuantas veces tratando de apaciguar mis nervios, pero estos, se acrecentaban. Salí de mi habitación y me dirigí a la planta baja.

Estaba bajando las escaleras mirando cada escalón que pisaban mis pies. Alcé mi vista y allí estaba él. Estaba parado al final de las escaleras con una hermosa sonrisa. Por un momento pensé en arrojarme y rodar por estas para estar segura que no era un sueño. Sentí mi cara echar llamas de fuego. “¡Dios porque me haces esto!” “¡Mierda, Mierda!” Me repetía una y otra vez. Pensará que soy una boba rarita y que no se disimular el que me gusta. Terminé de bajar los escalones y le dediqué una sonrisa mezclada con nervios.
―Hola.―dije tímidamente.
―Hola Bella.―dijo dándome un beso en la mejilla. Se apartó un poco de mi cuerpo y me miro de abajo hacia arriba. Si antes estaba a punto de incendiarme ahora me calcinaría. “Claro, debe pensar lo horripilante que soy”.
―Has cambiado mucho.―dijo mirándome a los ojos. “Si claro debe pensar que estoy más gorda y fea que hace dos veranos” pensaba.
―Tú también.―dije apartando mí vista de su mirada.
―Estas hermosa.―dijo en un susurro. “¡Santo Diosito! ¿Acababa de escuchar bien? ¿Jacob me piropeó?”
―Gracias.―atiné a decir cuando Billy y mi papá se acercaban a nosotros.

Billy trajo unos pescados para la cena. A Jacob le encantan así que me ofrecí a prepararlos. Mientras Charlie y Billy se fueron a la estancia a ver un partido de football. Jacob se ofreció a ayudarme y yo como una niña obediente acepté su ayuda. Hablamos amenamente mientras preparábamos la cena. Me contó de su vida en Washington en estos últimos dos años. Luego me preguntó sobre mí. Mi quijada quiso caer al suelo cuando lo escuché preguntar. “¡Me preguntó si tenía novio!”…. “¡Santa cachucha!”…. “¿Será que le gusto?”…. “Oh no, no , no, creo que malinterpretas la pregunta, Bella”. “No seas ilusa boba”―me dije.


Luego de preparar la cena nos sentamos todos en la mesa. No volvimos a hablar mientras cenamos, pero nuestras miradas se encontraban. Terminamos de cenar y Charlie se ofreció a lavar la vajilla junto con Billy. Iba a protestar cuando mi padre habló.
―Bella, ¿podrías llevar a Jacob al centro del pueblo?
―Mmmm..
―Es que quiero ver cómo ha cambiado. Papá me ha dicho que han hecho muchos cambios.―dijo Jacob con una sonrisa de esas que Rosalie le llama “mega hot”
―Oh, claro. Voy a buscar mi abrigo y bajo rápido―dije nerviosa, definitivamente Jacob me mataría.
Jacob asintió y me dirigí a mi recámara a buscar el abrigo. Bajé como una flecha veloz sin perder un solo segundo.
Jacob me esperaba al pie de la puerta la cual abrió para mí. Salí y me dirigí a mi camioneta.
 ¿Es tuya? ―preguntó incrédulo.
―Sí, es mía. No es moderna, pero no me ha dejado varada.―dije sonriendo.
 ¡Es una reliquia! Me gusta.―dijo sincero.
―Billy se la consiguió a papá.
 ¿En serio?
―Sí.
― ¿Puedes dejarme manejar?
―Claro.―dije tendiéndole las llaves.

Nos dirigimos al centro de Forks donde hace un año habían remodelado los alrededores. Habían hecho una plaza con varias fuentes muy hermosas. Hicieron un parque en el cual los niños jugaban. Habían muchas áreas verdes para hacer picnics.
―¡Waooo! Ha quedado todo muy bonito.―dijo Jacob al aparcarse frente a la plaza.
―Sí. Los fines de semana se llena mucho de chicos y chicas.
―Pues me gustaría venir. ¿Puedes traerme?
―Oh claro.―dije torpemente. “¡Truenos y relámpagos!” “¿El quiere salir conmigo?” “No te hagas castillos en tu mente Bella, Jacob solo quiere socializar y tú serás su guía tonta”―me decía mi conciencia.

Bajamos de la camioneta y nos dispusimos a caminar por todo el parque. Nos sentamos en una de las bancas a conversar.
―Y ¿Cómo está Rosalie?
―Está bien. Bueno ya sabes terrible como siempre.―dije rodando los ojos.
 ¿Aún no cambia? ¡Dios es un peligro!
―Sí que lo es.―dije riendo.
 ¿Sigue de incordia tratando de buscarte novio? ―dijo mirándome a los ojos.
―Mmmm… sí, pero no le hago caso.
―Pues creo, que tu solita te puedes conseguir uno. Eres una chica inteligente, madura, independiente y hermosa.
―Gracias.―contesté apenada.
 ¿Por qué te apena? Si es la pura verdad.
―Quizás para ti porque eres mi amigo, pero no me considero bonita.
―Pues eso quiere decir que estas ciega y que hay que comprarte un espejo nuevo.―dijo sonriendo.
―Gracias.

Terminamos de pasear por el parque y nos dirigimos de vuelta a casa. En todo el trayecto estuvimos callados, aunque mutuamente nuestras miradas viajaban del uno al otro. “¡Dios! No deseaba ilusionarme, pero sus palabras se repetían en mi mente como un mantra” no dejaba de pensar. Llegamos a la casa. Billy y papá estaban terminando de ver el partido de football cuando nos vieron entrar, se dirigieron fuera de la casa. Jacob y yo estábamos parados al lado de la puerta.
―Bueno Bella, me encanto haber dado un paseo contigo. Recuerda que me debes otro para el fin de semana.
―Por supuesto.―dije mirándolo a los ojos. “Creo que esos deseos de que volviese a salir con él no durarían mucho, pues cuando vea a todas las chicas guapas y populares en el instituto se olvidaría de mí”
―Bueno, entonces nos vemos en dos días en la escuela.―dijo con una sonrisa candente.
―Desde luego.―dije mirando al suelo. “¡Madre mía que sonrisa tan sexy! Me estaba matando de deseo” “ ¡Dios santo mis pensamientos acaban de cambiar, de la ingenuidad a la ¿lujuría? ¡ayyyy santos cielos soy una pervertida!” Sacudí mi cabeza para alejar toda la sarta de locuras que venían a mi mente. Jacob se acercó y dejó un beso en mi mejilla. Estaba aguantando el aire y cuando él se fue exhalé fuertemente. Definitivamente el tiempo lo había hecho ser irresistible. Y yo como una tonta creyendo que él puediera fijarse en mí. Definitivamente cuando llegue al instituto las abejas caerán sobre la miel, tendrá de donde elegir. En el instituto hay chicas tan bellas que caerá ante el encanto de una de ellas. Yo soy tan insignificante que nunca se fijará en mí.
*
*
*
*

Dos días después nos encontrábamos en el instituto junto con Rosalie. Como era de esperarse el primer día de su aparición, Jacob ha sido la sensación del instituto. Las chicas son como abejas sobre un panal de miel, pero para mi sorpresa, él no les hace caso.

Jacob suele buscarme en su flamante mustang rojo, el cuál le regaló su abuela Ángela. Doña Ángela siempre se ha hecho cargo económicamente de Irina, Jacob y Billy el cual es su hijo. Ella es dueña de una empresa exportadora, la cual se ha expandido en varios estados y países. Jacob desea estudiar administración de empresas para manejar la empresa de su abuela. Billy no se ha hecho cargo porque tiene su propio negocio de piezas para automóviles que atender. Por ello Jacob es la esperanza para la empresa familiar. Luego de terminar la preparatoria estudiara administración de empresas para encargarse de la empresa familiar.
*
*
*
*
Ha pasado ya un mes desde que Jacob está en Forks. No hemos podido salir a dar el paseo al parque ya que hemos tenido muchos deberes escolares. Decidimos que hoy viernes por fin iríamos. Me puse unos jeans, una camisa ajustada con corte v color cereza y unos tennis negros. Recogí mi cabello en una coleta y me senté a esperar a que llegara. Escuché el claxon de su auto y bajé rápidamente. Me despedí de papá y salí hacia donde se encontraba el auto. El estaba parado junto a la puerta la cual abrió para que entrara. Le sonreí al igual él a mí. Me subí al auto y nos dirigimos hacia la plaza. Ibamos platicando por todo el camino sobre el instituto. Llegamos al parque el cual estaba concurrido. Nos bajamos y caminamos por todo el lugar. Jacob me compró un algodón y decidimos sentarnos en una banca. Un silencio nervioso se tornó a nuestro alrededor. Sentí a Jacob nervioso por primera vez. Algo lo incomodaba, lo podía intuir. Decidí preguntarle que le sucedía.
― ¿Te sucede algo? ―pregunté.
―Mmm… no…..bueno…..si.―dijo confuso.
― ¿Qué sucede?
―Bella, yo…..
― ¿Qué? ―pregunté nerviosa.
―Bella, me gustas mucho.―dijo mirándome a los ojos. ― Quiero saber si quieres ser mi novia.―dijo todo rápidamente.

Me quedé helada. Mi mente se torno en blanco. Creía que mi mente me traicionaba y escuchaba palabras inexistentes. No contesté por miedo a que hubiese escuchado erróneamente.
― ¿Y qué dices? ―preguntó nerviosamente.
―Mmmm.. ¿De qué?
―Si quieres ser mi novia. ―dijo sonriendo.
―Sí.―dije curvando mis labios en una sonrisa de felicidad.

Se acercó a mí tomando mi rostro en sus manos y me atrajo a su boca. Era mi primer beso y me encontraba muy nerviosa. Él lo notó y me tranquilizó.
No te asuste déjate llevar.dijo juntando sus labios nuevamente con los míos.
Y así lo hice. Fue un beso dulce el cual fue subiendo de tono llenándome de sensaciones que nunca jamás había experimentado. Me sentí volar hacia otro mundo. Desde esa noche ya éramos novios. Todavía no me explicaba como él se había enamorado de mí. A decir verdad en el instituto habían chicas que estaban super guapas y que se morían por él. Al contrario yo tenía un cuerpo redondeado y con marcas que el aún no había visto. No quería imaginarme ese momento llegar. Cuando viera lo imperfecto de mí cuerpo creo que iba a arrepentirse. Decidí no pensar más en ello ya que aún no habíamos llegado a esa etapa en nuestra relación.

Un mes después
En este último mes nuestra relación se ha acrecentado. Nos llevamos muy bien. Jacob es muy romántico y me tiene loquita por él. Su abuela Ángela es una mujer muy dulce y le tengo mucho cariño. Solemos ir los domingos a pasar un tiempo con ella.

La próxima semana nos graduaremos. Aún no sabemos que pasará con nuestra relación. No deseamos separarnos, así que hemos  decidido, tomarnos seis meses para pensar donde iremos a estudiar para no tener que separarnos.




lunes, 9 de enero de 2012

Muy salvaje para ser dominado

CAPÍTULO 07
Bella giraba en un pequeño círculo en el centro de la biblioteca, la felpa de la alfombra persa hundiéndose bajo sus pies desnudos. Había esperado hasta al anochecer antes de salir a hurtadillas de su dormitorio, hasta que un gran silencio cayó sobre la casa.
Durante el día, una visita a la biblioteca habría sido imposible. No con todo el mundo aun
tratándola como una invalida, y no con la señora Crosby haciendo de guardia.
Sin embargo, de pie en el centro de la enorme habitación, tan grande como una catedral, se alegro de haber esperado. Era un momento reverente, casi espiritual. Parada allí, sola, con tantos libros, no quería compartir la experiencia.
Nunca en su vida había visto una colección como esta. El viento aullaba afuera, haciendo vibrar una gran ventana con parteluz, que daba al paramo iluminado por la luna. Vestida con un delgado camisón de algodón, Bella se estremeció, mitad de frio, mitad de anticipación. El fuego se iba extinguiendo en la chimenea, y el olor a madera quemada se mezclaba con el perfume de cuero y pergamino. Ella respiro hondo. El paraíso.
Se abrazo y se balanceo sobre las puntas de sus pies. La señora Crosby no había exagerado. La biblioteca era enorme. Más que impresionante. Echo hacia atrás su cabeza abarcando el arqueado cielo raso de doce metros. Los libros se extendían hasta el Cielo mismo. Con la excitación desbordando su corazón, comenzó en una dirección, luego se detuvo y se volvió a otra, sin saber por dónde empezar. Porque comenzaría. Todas las bibliotecas se organizaban con algún tipo de sistema en mente. Bella se propuso aprender el diseño de esta lo más rápidamente posible. Había llegado armada con sus anteojos de lectura. Un verdadero indicador de su seriedad teniendo en cuenta que aborrecía el necesitarlos. Desde el primer día en que se los puso y su abuela retrocedió como si hubiera enfrentado a la misma Medusa. Empujándolos hacia arriba de su nariz, empezó justo a la izquierda de la puerta, arrastrando con reverencia la punta de sus
Dedos sobre los lomos de cuero.
―.Que esta haciendo aqui? ―sono una voz profunda desde atras.
Bella se giro, ahogando un grito. Edward la miraba desde un sofa, donde se habia repantigado
―un gran gato salvaje, todo largas lineas de musculo, ligeramente curvado. La fuerza y el peligro acechaba bajo su aspecto aparentemente perezoso. .Como no lo habia visto al entrar a la biblioteca? .Como no lo habia notado?
El la miraba desde bajo sus pesados parpados, su maliciosa mirada oscurecida con el resplandor del fuego. Al parecer, la había observado desde el momento en que ella entro en la habitación
―mientras ella se quedaba boquiabierta y daba vueltas en círculos como una niña tonta. Su sangre ardió de mortificación.
―Oi que poseía una esplendida biblioteca ―junto las manos delante de ella, esperando que no se diera cuenta de cómo temblaba su voz. ―Vine a verla yo misma.
Su mirada paso por la cascada de cabello sobre sus hombros, haciéndola desear que se hubiera tomado el tiempo para echarlo hacia atrás.
―Debería estar en la cama.
Mojando sus labios, trago saliva y dijo:
―He dormido lo suficiente…
―Estas enferma ―su dura mirada se fijo en su rostro como si pudiera ver más allá de carne y hueso, hasta todo lo que ella escondía. ―Debería tener más sentido que estar en pie.
Especialmente vestida solo con camisón.
El calor abraso sus mejillas. Sacándose sus gafas, Bella alzo la barbilla y lo miro con la misma desaprobacion.
―Quisiera que todos dejaran de tratarme como si fuera un trozo de cristal, que tiene que ser manipulado con cuidado.
―Está gravemente enferma…
―Un leve resfrió, nada más.
La estudio por un largo momento, su mirada intensa. Ella le devolvió la mirada y se mantuvo firme, con la barbilla alzada. Finalmente, el se encogió de hombros como si su bienestar no tuviera importancia. .Y por que debería tenerla?
Su cara ardió al recordar la forma en que había coqueteado con ella. El recuerdo de sus manos sobre su cuerpo encendió un retortijón de calor en su vientre. Una mujer sin nombre cruzándose en su camino podría ser adecuada para el coqueteo ―pero no una dama con la que su abuela esperaba que se casara. El no quería tener nada que ver con ella. Tal vez el querría cuando la creía una mujer anonima. Pero no ahora. No ahora que conocía su identidad.
―.Que esta haciendo aqui? ―incorporándose hasta quedar sentado, hecho un brazo por el respaldo del sofá y señalo la habitación con la otra mano. ―No pertenece aqui.
―Como dije, quería ver su biblioteca…
―No. Aquí. A Massen Hall.
Presionando sus labios, dudo acerca de que tan sincera podría ser. Sin duda, el había acabado con toda necesidad de sutilezas entre ellos cuando le había ordenado que se fuera de Massen Hall con toda la delicadeza de un ogro.
Con esa ardiente humillacion en mente, se burlo:
―Vamos, Lord Massen. Usted sabe por que estoy aqui.
―Para atrapar a un marido ―replico el, su voz dura, cortante. ―Yo.
―Ese seria el deseo de mi familia, si ―Bella respiro hondo, dispuesta a explicar que el no tenia que temer ninguna presión de ella a ese respecto. Que era tan victima como el, que ella no tenia ningún deseo de presionarlo por una declaracion. Que ella no tenia ningun interés en el matrimonio, en entregar su preciosa libertad a un marido.
Solo que el nunca le dio la oportunidad de explicar.
―Ahórrese la molestia ―gruño. ―No tengo ninguna intención de casarme. Nunca. Mi abuela lo sabe, entiende, simplemente no puede aceptarlo.
Inclinando la cabeza, ella lo observo con curiosidad. Nunca había conocido a un caballero
Opuesto al matrimonio. Se tenía que considerar los herederos, despues de todo. Y alianzas familiares a realizar. Intrigada, Bella le pregunto:
―.Usted no quiere un hijo? .Un heredero?
Su rostro se endureció, convenciéndola de que ella toco un nervio.
―No ―la palabra cayó como una piedra, dura, terminante. No permitía discusión.
―.Por que no?
Fruncio el ceño e incluso en la penumbra pudo ver un musculo saltar airadamente en su
mandibula.
―No tiene la menor idea de como contener su lengua, .verdad?
Ella se lo quedo mirando, esperando.
Suspirando, se paso una mano por el cabello y confeso:
―No puedo tener hijos.
Ella se llevo una mano a los labios.
―Oh, lo siento mucho.
―No ―mordio la palabra, poniendo los ojos en blanco. ―No los tendre ―sacudiendo la cabeza, le pregunto: ―.Su abuela no le explico la maldicion Moreton antes de enviarla aqui? ―le dirigio una mirada de lastima, de esas que parecian decir, pobre tonta.
Bella meneo la cabeza, una lenta sensacion de temor apretando su pecho.
El sonrio melancolicamente.
―Ah, el cordero del sacrificio. .Tendre que explicarle exactamente lo que su familia ha trazado para usted?
El temor creció en su pecho, sin dejar espacio para el aire. Incapaz de hablar, ella asintio
Enérgicamente para que el continuara, que lo confesara todo.
―Su abuela la envió a la cueva del león bastante poco preparada ―su sonrisa sin humor
Decayó y se volvió a estudiar las llamas de la chimenea. ―Pero tal vez ese era su plan. Que esos ojos bonitos parpadearan de una forma tan cándida. Con una ingenuidad tan encantadora ―se interrumpió con un resoplido.
Ignorando deliberadamente su ambiguo cumplido, ella espeto:
―Lo que dice no tiene sentido. .Que maldición?
―La locura, querida. Porfiria. Así de grave ―declaro, su voz dura como el granito. ―Mi padre fue víctima de ella ―su expresión se volvió indescifrable. ―Al igual que mi hermano menor. Locura? No había estado bromeando. Bella vio su perfil con atención, como si ella pudiera  discernir si la locura de la que hablaba estuviera acechando bajo su duro exterior, verla en las profundidades ahumadas de su mirada, en la línea inflexible de su mandíbula, en la boca ancha y en los labios gruesos.
Se volvió entonces y la sorprendió mirándolo fijamente. Una sonrisa de complicidad torció su boca.
―Si, esta ahi, corre espesa en mi sangre. Algunos dicen que ya ha surgido ―el encogio un
amplio hombro como si importara poco.
Una imagen del granuja del camino, el que habia estado a punto de atropellarla con su caballo, el que coqueteaba descaradamente, el que jugaba con cuchillos por diversión, paso por su cabeza.
―Explica mucho, .no? ―pregunto el, sus labios curvados en una sonrisa extrana, sin humor. Como si estuviera decidido a no sentir nada, como si la locura no proyectara ninguna sombria sobre su vida.
Sin embargo, sus ojos lo traicionaron. Ardientes, decididos, ellos brillaban como azabache
pulido, el gris no se evidenciaba por ninguna parte. La vista hizo que su corazón latiera mas fuerte en su pecho. Una reacción puramente femenina ―una por la que se reprendió fuertemente.
―Asi que ya ve ―continuo, ―no voy a tener hijos. No pondre en riesgo las generaciones
futuras.
Ella froto la base de la palma de su mano contra su sien, tratando de entender por que su
abuela querría casarla con un hombre agobiado por tal enfermedad.
―Pero mi abuela dijo que usted era un partido…
―Dinero, querida ―la interrumpió el con fuerza, sus palabras haciendo eco dentro de la
habitacion cavernosa, en los rincones más recónditos de su corazón ―una sentencia de muerte que marco un fin a la fe que se aferraba, a la creencia de que su familia la consideraba por encima de la cuestion del dinero.
―Muchas familias con mucho gusto se olvidarian de mi linaje manchado, por un pedazo de la fortuna de los Massen ―dijo, su voz rodando sobre ella como una niebla  anestesiante
―penetrante, devoradora, arrasadora.
Familias como la de ella.
Un calor vergonzoso se arrastro hasta su cuello y su cara.
Y anadio:
―Adivino que su familia esta en una extrema necesidad de fondos.
Ella hubiera querido negarlo, negar que ella pertenecia a una familia como esa ―negar que su corazón no se estaba rompiendo al pensar que a su abuela ella le importaba tan poco. Abrio la boca, pero no surgió ningún sonido.
―Puede ser que seamos los Locos Massen ―prosiguió, sin molestarse en esperar su
Respuesta, ―pero tenemos más dinero del que necesitamos.
Más dinero del que necesitamos. Eso sería el único requisito de su familia.
Se sento en una silla, sus piernas temblorosas no pudiendo sostener su peso. La bilis subio de vuelta a su garganta cuando una fría comprensión se apodero de ella. .Su abuela la iba a entregar a un loco, por lo holgado de sus bolsillos? Bella habia creido que ella la amaba. Al menos tanto como podria amar a alguien. Cierto, su abuela se esforzaba por verla casada, pero Bella no la había creido tan desesperada, tan insensible. No iba a poner en marcha ese plan a pesar de su hermano y su esposa. Bertram y Astrid la venderian al sultan de Turquia, si la abuela se los permitiera.
El continuo, el timbre de su voz aterciopelado no hacia nada para calmarla.
―Ahora que lo sabe, puede irse y considerese afortunada por haber escapado.Irse? .Volver con su familia?
Alzando la mirada, ella meneo la cabeza.
―No ―absolutamente no. Mas que nunca estaba decidida a permanecer aqui. Para escapar. Al menos durante el tiempo que pudiera. La abuela le habia advertido que esta temporada no seria como las demas ―se habia propuesto que para cuando terminara, Bella estaría comprometida.
―.Que quiere decir con 'no'? ―el se levanto, dos grandes zancadas le permitieron quedar
Frente a ella.
Evidentemente, habia hablado en voz alta. Echo hacia atrás su cabeza para abarcar la gran
longitud de el elevándose sobre ella. Se humedeció los labios y se dijo que el no la intimidaba.
―No tengo ningún deseo de casarme con usted ―dijo fríamente, tratando de sonar practica, natural. ―Y usted no tiene el menor deseo de casarse conmigo. .Que más da si yo me quedo aqui? Me vendría bien un pequeño refugio.
―Un pequeno refugio ―repitio el. ―.De que desea escapar?
―Cuando vuelva a casa, mi familia va a empezar donde se quedaron, arrojandome caballeros cuyos bolsillos son lo bastante grandes como para cubrir las deudas de mi hermano ―levanto un hombro en un encogimiento descuidadamente afectado, como si ese hecho no le apretara el pecho y le diera picazón en la piel. Como si ella no se sintiera como una mercancía que se compra y se vende.
―.Y el dinero no le interesa? ―su mirada escéptica se deslizo sobre ella, deteniéndose en sus pies descalzos, que se asomaban por debajo del borde de su camisón. ―.Prefiere ser dueña de camisones hecho jirones con los bordes deshilachados?
El aire se le escapo en un zumbido. Asi que su vestuario era un poco miserable. El no era ningún modelo de la moda.
―La necesidad de fondos motiva a mi familia. A mí no ―enderezo su columna vertebral donde estaba sentada, resistiendo el impulso de colocar sus piernas debajo de ella y ocultar su dobladillo deshilachado. ―.Es tan dificil imaginar que quiero…?
―.Seguir siendo una solterona? ―termino por ella. ―Si.
Sus manos se apretaron en un puno a sus costados.
―Como usted, yo tengo mis razones para evitar el matrimonio.
Sus labios se arquearon en una sonrisa de desprecio. El bajo la mirada hacia ella de esa forma burlona, escéptica que la hacía rechinar los dientes.
―.Locura en su familia tambien?
Le parecería extraño a él ―a cualquiera, ―que quisiera vivir su vida soltera, compadecida y vilipendiada por la sociedad. Pero había libertad en ello. Ninguna atadura. La libertad de no responder a un marido, de ser sometida a su voluntad de hierro. Libertad de levantarse e irse cuando su madre viniera a buscarla. Tal vez fuera una tontería aferrarse a ese sueño en particular.
Sobre todo ahora, ocho años después. Sin embargo, Bella recordaba a la madre que le había leído, hablaba con ella durante largas horas, desestimado a la institutriz de modo que ella misma pudiera enseñar a su hija sus mitos griegos favoritos. Esa madre había prometido venir por ella,
Prometió que vivirían una vida de grandes viajes y de ocio juntas. Sin maridos.
Ella alzo sus ojos hasta su mirada expectante. El nunca lo entendería. Y ella no tenía ninguna intención de revelar tanto de si misma con el fin de explicarse.
―Mis razones son mias y ninguna le concierne.
―Conveniente ―se burlo. ―Sin embargo, si esto es algún truco o una estratagema para
Permanecer aquí, en un intento de persuadirme para casarme…
―No lo es ―espeto ella, la indignación consumiéndola, quemando su bajo vientre. ―Se da demasiado crédito ―.No tenia fin su arrogancia?. ―Incluso si estuviera interesada en encontrar un marido, no lo consideraría a usted.
―.No soy lo bastante rico? ―alzo una ceja. ―.O necesita riqueza y un árbol genealógico sin Ninguna amenaza de locura?
No. Esas razones palidecieron al enfrentar su verdadero temor. Incluso si llegaba a casarse, nada la motivaría a elegirlo, un hombre que podía reducirla a una masa temblorosa de nervios.
Trago saliva y se esforzó por demostrar valor.
―No tiene por qué tener miedo ―ella paso una rápida mirada sobre el, transmitiendo su
desdén. ―Está a salvo de mi.
―No tengo miedo rechino, su pecho expandiéndose.
Con una audacia que incluso la sorprendió, ella replico:
―Bien. Porque me han invitado aquí, y no tengo ninguna intencion de dejar Massen Hall hasta que este bien y lista.
Sus fosas nasales se ensancharon de desafio.
Incapaz de detenerse, ella se recostó en su silla. Tocando con sus dedos los brazos acolchados, lo provoco mas aun.
―Mejor vaya acostumbrándose a verme.
―Cuidado, señorita Pastel de Barro ―gruño. ―Puede llegar a lamentar su decisión.
Erizada ante la referencia de su menos que digno primer encuentro, ella lanzo:
―Solo las personas que no se conocen se lamentan. Me conozco muy bien ―Poniéndose de pie, pensó irse con ese anuncio final y resonante.
Sin embargo, su respiración se acelero al verse pecho con pecho con el. Sus miradas se
Encontraron. Sus ojos verdes se profundizaron, verde-negro, recordándole la primera vez que lo vio, maldiciendo y escupiendo como un loco en medio de una tormenta, sus ojos idénticos a los campos verdes oscurecidos.
Se inclino, acercándola aun más contra la pared de su pecho, a su primitiva presencia. Sus
Sentidos se llenaron de el. Su olor almizclado. Su estatura imponente. La increíble amplitud de su pecho, que parecía extenderse indefinidamente. Su intensa mirada quemaba en lo profundo de ella, abrasando su alma. Presa del pánico, retrocedió un paso. La silla golpeo sus muslos, impidiendo su retirada.
―Tenga cuidado ―susurro él a su oído. ―Si se queda, no espere ni un penique de mi. Aquí no la quieren.
Ella negó con la cabeza, aturdida de porque simplemente no podía creerle ―.Por que se
Rehusaba a verla como algo más que una intrigante caza-fortunas. .Realmente  presentaba una amenaza?
Levanto las manos para empujar su pecho, luego lo pensó mejor. Recordaba muy bien como solo sentirlo la desarmaba.
Curvando los dedos en sus palmas, dejo caer las manos a los costados. Al no ver otra opción, ella se acerco con el fin de lograr pasar. Sus pechos rozaron la pared de roca de su pecho. Sus pezones se estimularon ante la atención, las puntas endurecidas, irritadas contra el fino algodón de su camisa de dormir. Su estomago cayó en picada y su mirada voló a su cara, a su ojos, ya no verdes sino de un verde oscuro, abrasador.
El calor la inundo y cruzo los brazos con fuerza sobre sus pechos. Con toda la gracia de una
Liebre desbocada, huyo, los ojos fijos hacia adelante, temerosa de mirar hacia atrás, temerosa de que ella no vería al conde en absoluto ―simplemente a la perversa tentación de una noche de tormenta, cuando se había perdido en un par de cambiantes ojos verdes

jueves, 5 de enero de 2012

La Traición

Hello mis angeles hermosos!!!
Aquí les traigo el primer estreno del año , es un fic de nuestra querida Sandra , que como siempre nos consciente con el vicio , mi querida sandra mil gracias y como siempre sabes que es todo un honor para mi publicar tu trabajo en el sitio , te mando mil besitos y chicas a leer y dejen muchos comentarios que esta buenísimo.
Angel of the dark

PRÓLOGO

No podía ser, ella no podía volver a su vida, él la había sacado hace años de ésta, no podía volver a cometer la misma estupidez, ya no era un muchacho hormonal de veinte años, ella no podía tener el mismo magnetismo que lo llevó a relacionarse con una muchachita de trece putos años, si, ella tenía trece años cuando estuvo en su cama, en su vida y en su corazón, tenía trece años cuando ella lo traicionó, tenía trece años cuando él despechado la alejó de su vida de la peor manera posible, trece años tenía aquella hechicera cuando le dijo la peor de las mentiras, “estoy embarazada de ti, seremos padres”.  Él sabía que eso no podía ser, ella lo había engañado, pero esa arpía se las pagó hace seis años, la humilló, la despreció y seis años después todavía la odia, entonces ¿Por qué se siente caer en picada nuevamente por ella?.

Aléjate de mi gritó Isabella cuando lo vio acercarse a ella, no tenemos nada que hablar, aléjate de una vez por todas, suficiente daño me hiciste en el pasado, ahora soy feliz y voy a casarme.

Sobre mi cadáver gritó Edward, ni él entendía por qué no la dejaba en paz, por qué diablos la espiaba, la seguía ¿era sólo deseo? ¿o aún la amaba?, no, seguramente era deseo, deseo de tenerla nuevamente en su cama, deseo de hacerle tanto daño como ella se lo hizo a él, deseo de que ningún hombre la tocara nuevamente, ella había sido de él y la tendría nuevamente, aunque después la dejaría peor que a un perro, porque ella era eso, una perra, una zorra sin corazón, sin moral.

CAPÍTULO I.-

¡¡¡¡MALDICIÓN!!!!, maldita mujer de mierda ¿por qué tenías que aparecer nuevamente?.  Edward Cullen gritaba y arrojaba todo lo que tenía delante al piso, paredes y puerta, estaba completamente fuera de control y su respiración era cada vez más agitada.  Lo único que aún reposaba sobre su escritorio era una revista de esas de chismes que tanto les gustaba a las mujeres y en la portada figuraba la mujer que en estos momentos tenía vuelto loco a Edward.

Él no comprendía cómo carajos esa revista había llegado a su escritorio, pero lo averiguaría en este mismo instante.

-          ¡¡¡Jane!!! – gritó colérico a su secretaria, ella tenía que darle respuestas inmediatamente
-          ¿señor? – preguntó temblorosa la secretaria que ya había escuchado los gritos y los estampidos de objetos producidos por su jefe
-          ¿Qué mierda significa esa revista en mi escritorio?
-          Oh señor lo siento, lo siento tanto, esa revista es mía, no me di cuenta y seguramente la dejé allí cuando traje los documentos que debe revisar
-          Sabes perfectamente que no tolero los errores y esta maldita revista es un grandísimo error
-          Lo siento, no volverá a ocurrir nuevamente, me la llevo en este momento
-          ¿he dicho acaso que te la lleves? – Jane miraba aterrorizada a Edward, era cierto que era un jefe exigente y algo despiadado, pero a ella jamás la había tratado de esa manera y por algo tan trivial como haber olvidado una revista de chismes y farándula en su escritorio.
-          Lárgate y no quiero verte ni la nariz lo que queda del día
-          Pero señor…
-          LARGO

Después que su secretaria salió al borde de las lágrimas Edward se paseaba por la oficina como animal enjaulado, de vez en cuando miraba de reojo la revista que parecía ofenderlo de tal manera que preferiría estar muerto y enterrado a haberla visto alguna vez.

Cuando el teléfono empezó a sonar y sonar y nadie respondía se acordó que había echado a la secretaria, carajo, pensó, nadie sirve para nada.  Al contestar prefirió haberlo dejado sonar todo el maldito día, era su hermana Alice y justamente ahora no quería hablar ni ver a nadie.

-          Alice
-          ¿Qué carajos te pasa Edward? – Jane salió de la empresa llorando diciendo que tú la echaste por el resto del día y ….
-          Y nada, no deseo ver ni hablar con nadie en este momento, así que has el favor de dejarme en paz y guarda tus malditos sermones para quien quiera escucharlos
-          A mi no me hables de esa manera, además tenemos junta de directivos en una hora, así que calma tu mal genio y trae tu trasero inmediatamente antes de que te vaya a buscar
-          Encárgate tú de la junta, yo me largo, en este momento no me encuentro bien
-          ¿Qué pasa hermano? Tú jamás has dejado una junta y nunca te has ido de la empresa de esta manera
-          Ahora no Alice, ahora no tengo cabeza para pensar en nada, sólo deseo estar solo
-          Pero…
-          Pero nada Alice, si no puedes hacerte cargo de la junta que se suspenda hasta nuevo aviso, de algo debe servir ser el maldito dueño de todo esto.

Trancó el teléfono y agarró la revista y salió como alma que lleva el diablo hacia el aparcamiento.

Al ir pasando por los corredores de la empresa varias mujeres lo quedaban mirando, la verdad es que Edward Cullen era un espécimen de hombre, 1,90 de altura, delgado, pero con músculos bien trabajados, cabello castaño con un tono poco corriente de cobrizo, ojos verdes esmeraldas, tez clara, cejas espesas, pestañas abundantes y largas casi femeninas, boca rellena, pero que en ese momento era una línea fina y apretada, pómulos altos, barbilla fuerte, nariz recta, en fin, se podría decir que Edward Cullen era obscenamente atractivo y varonil con un toque de Dios del olimpo y un sex-appeal  un tanto animal, además de ser un hombre de 26 años  extremadamente rico y presidente de la empresa familiar, recibiendo las mejores críticas de los entendidos en finanzas, todo eso hacía de este hombre un trofeo que cualquier mujer quisiera tener.  Pero él ni siquiera se dio cuenta de las miradas descaradas de las féminas que lo miraban con deseo y ambición.

No, Edward Cullen aborrecía a las mujeres, él sólo las utilizaba cuando y cómo él quería, aventuras de una noche, eso se le daba bien, nunca una amante le duraba más de una semana, no le apetecía formar ningún tipo de lazos afectivos con el sexo opuesto, sólo eran unas cuantas citas para desfogarse y la mayoría de las mujeres con las que se citaba ni siquiera pasaban de la primera cita, él era un hombre exigente y le gustaban las mujeres sofisticadas y discretas.

Manejó como loco hasta su departamento y una vez allí apagó su celular y descolgó el teléfono de red fija, no quería interrupciones de ningún tipo, lo había dejado claro, pero conociendo a su hermana y mamá sabía perfectamente que en pocas horas estarían llamándolo e incordiándolo.  Le había pedido al portero del edificio que dijera que no se encontraba y no dejara subir a absolutamente a nadie.

Después de tomarse el tercer whisky decidió que leería la maldita revista, así quedaba tranquilo y seguía con su vida como siempre, total qué más le podía afectar lo que allí decía, ella era pasado, un maldito pasado que había intentado borrar día a día a través de los años, seis años que no sabía nada de esa mujer y justamente ahora que su vida estaba tal y como le gustaba tenía que volver a aparecer y descontrolarlo, pero no, esa maldita chiquilla no lo descontrolaría nuevamente, no volvería a perder la cabeza como años atrás, nunca más Isabella Swan tendría la más mínima oportunidad de romperle nuevamente el corazón, antes se lo arrancaba con sus propias manos.

Se sentó en el cómodo sofá blanco invierno y tomó la revista como si tuviera sarna, la miró y nuevamente el rostro de la portada parecía burlarse de él, simplemente era hermosa, más que hermosa era una diosa y ahora tenía la edad que hubiera deseado que tuviera cuando se conocieron, había cambiado lógicamente, ahora se veía más mujer, sofisticada, pero juvenil, claro, ahora tendría 19 años, casi 20, si no se equivocaba en unos meses más los cumpliría, Dios 20 años y la sonrisa que le mostraba era la misma que él había disfrutado tanto, esa sonrisa que le regalaba cada vez que se encontraban, cada vez que la besaba después de hacerle el amor, mierda, con sólo evocar esos recuerdos sentía su miembro endurecerse, ella siempre había tenido esa cualidad, bastaba con verla y ya quería llevarla a la cama, la tocaba y ya deseaba tenerla todo el día y toda la noche sólo para él, no dejarla partir nunca de su lado y es que esa chiquilla de tan sólo trece años lo tenía comiendo de la palma de su mano, cosa rara en un joven de veinte años y con una reputación de casanova, pero al conocerla perdió el norte y no importó nada, ni las clases sociales, ni sus obligaciones familiares y universitarias, sólo pensaba en ella, en hacerla feliz y tenerla en su cama desnuda y entregada al placer que él había despertado en ella.

Ojeó la revista hasta que encontró el artículo que hablaba de ella, era una extensa entrevista y por supuesto muchísimas fotos más, cada una de ellas más hermosa y sexy, el titular de la entrevista lo dejó atónito, era obvio que algo debía tener que ver con la farándula para aparecer en ese tipo de revista, pero la verdad es que no se había puesto a pensar en eso.

DE  SÚPER MODELO A CHICA VAMPIRO Y AHORA HEROÍNA DE ACCIÓN
“La muy conocida modelo Bella Hale nuevamente ha dado un salto en su corta pero exitosa carrera al dejarse seducir por el género de acción.  Después de haber interpretado a la humana enamorada de un vampiro de la famosa saga literaria y éxito rotundo en las carteleras ahora vuelve en un rol totalmente diferente y atractivo interpretando a una mujer de armas tomar en la película de acción llamada “Sobreviviente” , donde su co estrella será también su novio y actor Antonio Vulturi, quien fue el chico vampiro, wow, se nota que ellos no pueden estar separados y será interesante verlos en un papel totalmente diferente a las anteriores cinco películas, especialmente porque Bella llevará casi todo el peso de acción y además de mucha, pero mucha sensualidad, mostrando escenas bastantes subidas de tono que le darán el toque sexual a la cinta.

- ¿Bella Hale? Repitió confundido, ella se llamaba Isabella Swan, pero seguramente se había cambiado el apellido para darle más glamour o algo así.

Al seguir leyendo se enteró estaba filmando una película  que prontamente se estrenaría, y que ya era una de las más esperadas del año ¿por qué?, simplemente por que era  protagonizada por los dos actores jóvenes más cotizados, mejor pagados y además eran la pareja dorada de Hollywood.
Al pasar la página se encontró con la entrevista de Isabella

Bella ¿cómo fue que se te presentó la oportunidad de estar en el reparto?
r.- Bueno, la verdad es que acababa de terminar unas fotografías en brasil para una campaña publicitaria cuando se presentó el director en persona y me habló del proyecto de la película, en un principio no le tomé mucha atención, ya que es algo que nunca me plantee, pero cuando dijo que era perfecta para el papel y que no probaría más actrices hasta que le diera una respuesta definitiva fue que lo estuve pensando y dije ¿por qué no? Lo del modelaje salió casi de la misma manera de improviso y sin tener el conocimiento para realizarlo en un principio.

¿ y tú familia? ¿cómo se lo toma?
r.- Bueno, mi hermana está muy feliz, mi hermano, uf, está que revienta de contento y mis padres muy orgullosos, en fin toda mi familia me apoya y es lo único que me importa.  Aunque se preocupan un poco ya que saben los riesgos que tomo cuando me hago cargo de algún proyecto, pero trataré de tomar los menos riesgos posibles.

¿Qué carajos hablaba Isabella?, ella no tiene esa familia que está pintando, sus padres son un asco, y su hermana un arpía envidiosa, hermano no tiene y Edward estaba más que seguro que no se veían desde que ella se fue huyendo del pueblo donde vivía.  Edward no se explicaba esa mentira, pero en fin ella era Isabella Swan, la mentirosa más grande del universo, siempre fue así desde que la conoció, primero le mintió en el asunto de la edad, ya que cuando la conoció su apariencia era la de una chica de unos 17 o 18 años y no de una niña de 13, pero ella le mintió descaradamente y sin saber de su real edad iniciaron una relación, después le mintió sobre el supuesto…., no vale la pena mencionarlo.  Pero había mencionado que su hermana se llamaba Rosalie Hale y trabajaban juntas, bueno después revisaría esa información.

¿ Cómo va la relación con Antonio, y con su familia?
r.- Hasta el momento vamos muy bien, comprenderás que nunca me ha gustado hablar de  mi vida personal, así que eso es todo lo que diré.

 Lo que pasa es que siempre se ha comentado que ustedes tienen como un mundo aparte, y que no se mezclan mucho con los demás actores, dicen que son un poco antisociales
r.- no es eso, lo que pasa es que no se nos da eso de ir a muchas fiestas y con respecto a los amigos, bueno somos muy selectivos en ese campo, no por ser antisociales, es que yo prefiero a los amigos de siempre, esos que han estado contigo en las buenas y en las malas, es por eso que nuestro grupo de amigos son los mismos amigos que he tenido desde niña, desde antes de ser conocida, fueron ellos los que siempre me han apoyado en los momentos más tristes y en los más felices, además ellos son muy recelosos de su privacidad y con Antonio se llevan de maravilla, así que cuando nos juntamos lo hacemos en privado y lo pasamos de maravilla.
¿ Y cómo se han tomado el hecho de grabar escenas eróticas siendo pareja?
r.- la verdad es que en un principio nos costó bastante, cuando hicimos la saga solamente en la última parte tuvimos escenas candentes por decirlo de alguna manera, pero nunca al extremo de mostrar mucha piel, ahora fue totalmente distinto, porque las escenas son bastantes hot, pero lo sobrellevamos bien y espero gusten.

¿Por qué decidieron seguir trabajando juntos?
r.- bueno lo que pasa es que el director nos quería a nosotros en concreto y no aceptó una negativa, es muy persuasivo y el guión nos encantó, lo discutimos y decidimos hacerlo, más que nada  para dejar de lado un poco el rol de adolescentes románticos.

Pero no se puede negar que el papel de vampiro de Antonio fue demasiado sexy y romántico.
r.- Oh por supuesto, sigo afirmando que Antonio es el vampiro más sexy que se ha visto, pero les aseguro que en este nuevo proyecto se van a quedar con la boca abierta, más que antes jajajaja.

Edward leía letra a letra la entrevista y se comía con los ojos las fotografías de Bella, es que simplemente era hermosa y misteriosa, mostraban también algunas fotografías modelando, otras de la película y otras en un café o restaurant junto al chico vampiro del momento, el tal Antonio, la verdad es que se veían bastante cómodos juntos, comiendo, bebiendo una cerveza, fumando un cigarrillo, llegando en moto juntos al estudio y se veían muy felices.

A pesar de que la periodista trató de ahondar en el tema familiar Isabella no soltó mucha prenda, sólo se refirió a su familia de acogida como personas maravillosas que le enseñaron el significado de familia, respeto y amor incondicional. Ah, ahí cuadraba todo, ella había tenido una familia de acogida, ya le parecía raro a Edward que se refiera en términos de amor y admiración por su real familia, ellos eran personas despreciables que a pesar de ser Isabella una niña caprichosa, mentirosa y promiscua no merecía el trato que su familia le dio en esos años, por lo menos parecía que había encontrado felicidad y estabilidad después de todo, pero árbol que crece torcido…..en fin, esa ya no era problema de él, pobres tontos los que estaban al lado de esa zorra problemática y traidora.

Al terminar de leer la entrevista se enteró de otros datos que ella no contestó, pero que la periodista volvió a remarcar de entrevistas anteriores, como por ejemplo que antes de dedicarse a ser modelo ella había trabajado como mesera en un restaurant y anterior a ese trabajo había tenido varios parecidos, como cajera en supermercado, vendiendo productos por catálogos y otros más, según parece a pesar de tener su familia de acogida con excelente situación económica ella nunca había querido ser una mantenida y desde que la habían acogido había trabajado duro por contribuir en algo lo que le daban, la maldita cría ahora era esforzada, quizás había aprendido la lección y ya no quería aprovecharse de hombres adinerados para arreglar su penosa situación económica.

A pesar de todo el odio que Edward le profesaba por su pasado en cierta forma se alegraba que le estuviera yendo bien, al fin y al cabo las personas pueden redimirse,  pero de ella dudaba aún, en fin, ya había leído lo que quería saber y ya no debería ser un problema para él, ese problema lo dejó atrás cuando ella lo engañó y él se tuvo que ir del país para curar sus heridas, le había tomado seis malditos años llegar donde estaba y eso gracias a su gran esfuerzo y trabajo que realizó esos seis años en Italia, ahora llevaba apenas dos meses de vuelta en el país y lo que menos pensaba era recibir ese tipo de noticia.

Pero como siempre práctico Edward arrojó la revista a la basura, se duchó, prendió el reproductor de música y se acostó a descansar, si, esa vida le gustaba y ya mañana la retomaría como siempre, llenándose de trabajo para no pensar en el pasado.

Pero sus esfuerzos por mantenerse alejado del pasado y ahora presente flaquearon a las pocas horas y se encontró frente a su portátil buscando información de esa perra.

Al googlear el nombre aparecieron millones de entradas donde se hablaba de ella.  Hizo click en la primera entrada y allí se hablaba de los comienzos de Isabella como modelo, rescatando el enorme esfuerzo y tesón que ella había puesto para ganarse un espacio entre las modelos más famosas y destacadas del momento, tomando las clases respectivas para poder dominar la pasarela y conquistar el mundo.  Desde el primer desfile oficial que hizo no pasó desapercibida para los grandes diseñadores ni para el público, ya que su figura llamó enormemente la atención, ya que no se caracterizaba por ser la modelo esquelética que dominaban el rubro, ella era fina y esbelta, pero con curvas prominentes y con su cara de ángel había conquistado el mercado.

Le llovían ofertas de las mejores casas de diseñadores, pero decían que se destacaba también por ser muy hábil en los negocios y manejaba su carrera muy bien, no se le conocía por ser fiestera o andar metida en chismes, decían que antes del noviazgo con Antonio Vulturi, ni siquiera se le conocía pareja y nunca había sido vista envuelta en ningún tipo de comentarios malos.

Destacaban también que era su tesón por sacar adelante a sus pequeños hijos siendo madre soltera a tan temprana edad, ya que había dado a luz a mellizos cuando tenía 14 años.

Los ojos de Edward casi salieron de sus órbitas al leer esa noticia, ella si había estado embarazada, no había sido mentira, mierda, mierda, mierda, esa pendeja era madre y de mellizos.

Edward se empezó a pasear de un lado a otro y me mecía el cabello desesperado, la noticia le había caído como balde de agua fría, sabía que ese embarazo había sido una posibilidad, pero nunca pensó que su traición llegara tan lejos.

Cuando ella le contó años atrás que estaba embarazada, no lo había querido creer y pensó que era otra mentira de ella para amarrarlo a su vida y sacarle más dinero, pero de verdad había quedado embarazada, entonces era verdad lo que su hermana le había dicho, que Isabella era una zorra y se había cansado de engañarlo con cuanto tipo se le ponía por delante, seguramente alguno de esos amantes la había preñado y la muy maldita había querido hacerle creer que esos bastardos eran hijos suyos, menos mal que Alice y Tanya, la hermana de Isabella le habían prevenido de sus planes con anticipación y cuando ella fue a darle la noticia de su supuesta paternidad él la había mandado a la mierda, mocosa infernal le había roto el puto corazón con esa noticia, él se había negado a creer lo que le habían contado de ella, tenía la esperanza de que todo fuera un maldito error, pero cuando le dijo que estaba embarazada todo calzó a la perfección, ella era una zorra y lo había engañado, a pesar de todo él aún creía que lo de su supuesto embarazo fuera mentira y que ella sólo lo quería atrapar en un matrimonio, pero ahora estaba la confirmación de que si lo había engañado, quizás con cuantos tipos se había metido para quedarse preñada mientras ellos mantenían una relación, carajo.  Incluso se había acostado con Jasper quien en ese entonces era novio de su hermana Alice y su mejor amigo, ja, amigo, el muy bastardo le rompió el corazón a su querida hermana metiéndose con Isabella.

Edward sentía nuevamente que se le rompía el corazón y todo por culpa de esa zorra.

No quiso seguir leyendo y mandó contra la pared el portátil.  Necesitaba calmarse y sacar la rabia que tenía en el cuerpo, prendió el móvil y llamó a una de sus amiguitas, necesitaba sexo urgente para desquitar el odio que lo estaba carcomiendo por dentro, al tercer timbre la mujer del otro lado le contestó.

-          Edward querido te he extrañado tanto
-          No soy tu querido, me he cansado de repetírtelo, es mejor dejarlo para otra ocasión, no estoy para aguantar niñerías
-          No, no, no cuelgues, perdóname de verdad Edward no se volverá a repetir
-          Eso espero, en media hora estoy por allá

Colgó el teléfono sin esperar confirmación o respuesta, él era así, sabía que Nadia estaría dispuesta, como siempre lo estaban las mujeres que frecuentaba.

Después del sexo rudo y desenfrenado con la sexy Nadia llegó a su departamento y con un vaso de whiskey en mano se fue al dormitorio a descansar, ya nada le atormentaría, esa mujer ya no era nada para él, Bella Swan se podía pudrir en el infierno y a él no le importaría.

Con ese pensamiento sombrío Edward se quedó dormido, pero sus sueños se revelaron en su contra mostrándole lo que tantos años había tratado de borrar.

Estaba de vacaciones en Forks, un pueblito donde a su familia le gustaba ir en esas fechas, a él no le gustaba, él prefería ir a Italia o a cualquier otra parte de vacaciones, por ese motivo era primera vez que iba, años anteriores viajaba de vacaciones donde sus primos o tíos que tenía en varias parte del mundo, pero este año Esme, su madre le había exigido que las pasaran juntos, ya que lo extrañaba mucho, ya que él estaba en la universidad y se había alejado del nido.

Así que se encontraba en un pueblo perdido en el mapa para darle gusto a su madre y hermana, pero estaba terriblemente aburrido y no conocía a nadie y extrañaba tener la libertad que tenía la estar lejos de su familia, ellas eran muy celosas y lo absorbían mucho, él en cambio era muy fiestero y era conocido en la universidad por tener muchas aventuras con cuanta mujer le interesaba.

Había invitado a su primo Marcos para que lo acompañara en sus vacaciones, pero aún no llegaba, así que salió a dar una vuelta para conocer los alrededores.  Su vuelta fue fructífera, conoció a varias jovencitas que no se habían cortado a la hora de coquetearle y él ni tonto ni perezoso les había coqueteado también, por fin empezaba sus vacaciones, las chicas del pueblo eran lindas y se veían ligeras de cascos, era absolutamente perfecto.

Al llegar a casa descubrió que su primo había llegado y en compañía de su hermana Jane, los tres hacían se hacían buena compañía y era excelentes para fiestear al igual que él.

Esa noche salieron los tres a un concurrido Pub, estaban haciendo la fila para entrar cuando escuchó una conversación de los chicos que estaba detrás de él en la fila.

-          No hay peros que valgan, perdiste en el juego y debes pagar el reto ¿o tienes miedo pequeña? – decía un joven
-          Miedo te va a dar de la patada en el culo que te voy a dar si no dejas de decirme pequeña y voy a pagar el reto, siempre cumplo y no le tengo miedo a nada – Edward sin mirar hacia atrás quedó maravillado con la voz de la muchacha y con el coraje que mostraba en pagar esa apuesta o reto.
-          Jajajaja, no se porque sigues jugando con nosotros, siempre pierdes jajajaja, además no olvides que debes lograr que algún tipo de regale un trago, pero sin hablar con él, no debes pedirlo
-          Si, si, si, eso está claro, ahora deja de dar instrucciones, que yo se como pagar el reto y te tragarás las palabras.
-          Ok, no te enojes fierecita, vamos, la fila está avanzando, párate erguida o se darán cuenta que eres menor de edad y no te dejarán entrar
-          De eso nada, ya verás que no tendré problemas para entrar.

Al llegar a la entrada Edward quedó rezagado esperando a ver si la muchacha del reto lograba pasar, pero no logró ver nada, al parecer ya había entrado y él se aventuró al interior del pub donde lo esperaban sus primos.  Al sentarse pidieron cervezas y entre conversaciones había pasado una hora.  La música era suave y buena y el ambiente relajado, estaba a punto de invitar a una chica que le coqueteaba desde la barra a sentarse en la mesa cuando la música se apagó, pero no prestó atención, seguía en la faena de conquista y de pronto una voz no muy bonita empezó a cantar, la verdad es que no se escuchaba nada bien, pero el jadeo que soltó su primo hizo que girara la cabeza hacia el escenario y casi se le salieron los ojos de las órbitas la chica que estaba cantando era realmente hermosa y al prestarle atención reconoció la voz, era la chica de la fila, la de la apuesta.

Siguió mirándola embelesado, no cantaba bien, pero se movía como una diosa por el pequeño escenario, de pronto empezó a sacarse la chaqueta de cuero que llevaba y quedó con un sexy top dejando el plano y apetecible vientre al aire, sus pantalones eran jeans azules a la cadera y estaban rotos en las rodillas, llevaba unas converse rojas y el cabello suelto y largo, después de esa inspección regresó su atención al rostro y descubrió que la muchacha lo estaba mirando fijamente con una ceja alzada, mierda, lo había descubierto mirándola como si fuera un pedazo de carne en exhibición, a la mierda, la chica era linda y esa noche sería suya, así que le sonrió como lo hacía para seducir, pero el seducido fue él, la chica le sonrió ampliamente y le guiñó un ojo mientras seguía cantando y contorneando las caderas al ritmo de la música, carajo, se veía tan sensual y su pantalón se había achicado bastante en la entrepierna, nunca le había pasado algo así, siempre necesitaba contacto para esa reacción, pero esa muchacha sin contacto previo ya lo tenía encendido y deseoso de tenerla entre sus brazos.  El nunca era demasiado exigente con las chicas que pasaban por su cama, pero esa en especial era muy hermosa, tenía carita de muñeca y era muy delgada, pero sus leves curvas lo estaban volviendo loco, no llevaba maquillaje y la verdad es que no lo necesitaba, se veía una chica sencilla, no como las que él acostumbraba frecuentar, no era de su círculo social, pero estaba tan caliente que no le importaba nada, no es que fuera clasista, pero las chicas de su círculo social eran tan pervertidas como él y nunca reclamaban nada, sabían como eran las cosas, eran tan cínicas como él, así que no habían problemas con escenitas de celos y toda esa mierda que Edward odiaba tanto.

Cuando la chica terminó de cantar se bajó del escenario y Edward recordó que alguien debía invitarle un trago para ganar el reto, era muy divertido la forma de entretenerse de la chica, hace años que él no jugaba a ese tipo de juegos, en fin.

Se paró de la mesa olvidándose por completo de sus primos y se dirigió a la barra que era donde se encontraba la chica, pidió un trago delicioso esperando que le gustara a su presa y se lo ofreció, ella le sonrió tímidamente y lo aceptó, pero no lo bebió.

-          Gracias
-          De nada preciosa – ella frunció el ceño al escuchar tal halago, pero no dijo nada
-          ¿cómo te llamas?
-          Mmm, Isabella, pero me gusta que me digan Bella
-          Lindo nombre, como la dueña – ella se ruborizó y Edward quedó más fascinado todavía, de cerca era más linda aún y al acercarse para darle un beso en la mejilla como saludo le embriagó el aroma de Bella, era delicioso y natural
-          Mi nombre es Edward, mucho gusto Bella
-          El gusto es mío, muchas gracias por el trago – apenas le dio una probadita y lo dejó en la barra – lo siento, pero debo irme
-          No te vayas aún, es temprano, quédate un poco más – dijo Edward dándole su mejor sonrisa y ella quedó como paralizada por un momento
-          Lo siento de verdad, pero debo irme, gracias de nuevo, adiós Edward
-          Espera, dame tú número
-          No
-          ¿Por qué no? – él estaba confundido, nunca ninguna chica lo había rechazado
-          Porque no te conozco
-          Ya te dije que me llamaba Edward y para eso quiero que me des el número, para llamarte y conocerte
-          Oh – ella se veía indecisa, pero le dio el número anotado en un papelito, cuando ella se iba él la tomó del brazo para darla vuelta para despedirse, pero no la besó en la mejilla, le dio un beso en la boca, un beso suave que no fue respondido, pero a Edward no le importó, ella sabía de maravilla y cuando la soltó ella estaba tan ruborizada y tan avergonzada que salió corriendo.
-          Te llamaré preciosa – le gritó Edward

Cuando llegó a la mesa estaba como en las nubes, esa chica era maravillosa y luego sería de él, ella le había interesado como nunca nadie lo había hecho, pero tonto no era y no pensaba enamorarse, pero si se la llevaría a la cama, ese cuerpo delicioso sería suyo.

Despertó sobresaltado por los recuerdos que le había mostrado  su sueño, maldita sea, ni dormido se podía sacar a esa mujercita de la cabeza.  Miró la hora, eran las 5 de la madrugada.

Frustrado se fue a duchar y se preparó para ir a la oficina, ya era imposible seguir durmiendo.

 Que tal chicas muy intenso no creen dejen sus comentarios ya que son muy importantes para nuestra querida autora