Dark Chat

viernes, 21 de octubre de 2011

Muñequita

CAPÍTULO XVI.-

BELLA POV

Oh Dios estaba excitada, más que excitada, estaba en el puto cielo, Edward me llevaba al dormitorio en una carrera casi frenética, me llevaba como costal de papas en su hombro y yo simplemente reía extasiada por la anticipación, mi sexo palpitaba, se dilataba esperando devorarme toda su longitud, Dios ¿cuándo Isabella Swan pensaba de esa manera?, no lo se, pero así me sentía, lujuriosa, poderosa, anhelante, diosa del placer.

Al llegar a la habitación Edward sin ceremonias me lanzó hacia la cama, mi respiración era entrecortada, saboreaba la dulce excitación que emanaba del cuerpo de Edward, él estaba quieto mirándome, evaluándome, se veía tan tranquilo, pero era una fachada su miembro estaba a punto de reventar sus pantalones y sus ojos verdes expelían ondas de fuego que acariciaban mi piel dejándola caliente y necesitada.

Poco a poco como un felino se fue acercando a la cama mientras lentamente se desnudaba, oh, necesitaba un billete de cien dólares para poner en su ropa interior, era el más grandioso show, Edward Cullen desnudándose para la freaki.

- te deseo tanto Bella, tanto que duele

- entonces acaba con el dolor y tómame – la respiración de Edward acariciaba mi rostro, era tan hermoso y erótico verlo encima mío, sin esperar más me besó, oh, Dios, nunca me había besado de esa manera, tan brutal, tan territorial, tan apasionado.

- Te amo, te amo, te amo

- Yo también te amo Edward, te amo como nunca he amado a nadie, sólo tú, sólo tú amor

Sus manos viajaron por todo mi cuerpo, excitando, conquistando centímetro por centímetro, de a poco mi ropa fue desapareciendo entre caricias y mordiscos.

Cuando me penetró me sentí en casa y una felicidad enorme me invadió, nunca amaría a nadie como a Edward, era mi vida, mi felicidad, mi todo. Los minutos pasaban y nosotros seguíamos en nuestra burbuja de pasión, me tomó en forma salvaje y en distintas posiciones, yo estaba loca de lujuria, nunca pensé que pudiera sentirme de esta manera, nuestros gritos y jadeos los dejábamos fluir libremente creando la música más hermosa que había escuchado hasta ahora.

Alcanzamos el orgasmo y fue celestial al gritar nuestros nombres con fuerza, de no haber estado solos creo que todos en la casa nos hubieran escuchado. Abrazados y desnudos entrelazamos nuestras piernas y Edward recogió el cobertor que se había caído al suelo y nos cubrió y entre besos y caricias lentas caímos en los brazos de Morfeo. Había sido una noche especial, no0s habíamos reconciliado dejando atrás nuestra historia pasada y mirando hacia el futuro llenos de esperanzas.

Sentí un pequeño pinchazo en el cuello y traté de moverme para ver que me pasaba, el cuerpo empezó a adormecerse y me asusté, así que como pude me incorporé para despertar a Edward y lo que vi me dejó lívida, Edward estaba amarrado al pie de la cama y amordazado en el suelo, sus ojos revelaban un intenso terror, cuando traté de levantarme trastabillé y caí de rodillas, traté nuevamente de ponerme en pié y fue ahí cuando vi a una persona salir desde las sombras que aún cubría la habitación. Mi respiración se aceleró y empecé a sudar de puro pánico, era él, no podía ser posible, pero era él, mi peor pesadilla, él había vuelto no se cómo, pero nuevamente me haría daño y por su expresión furiosa creo que ahora no me escaparía tan fácilmente de él.

- hola muñequita, dije que te encontraría y aquí estoy

- ¿Cóm… cómo?

- Escapé, te prometí que estaríamos juntos y siempre cumplo lo que prometo, ahora nos iremos, nos divertiremos mucho mi muñequita, más que antes, ahora que ya he comprobado lo zorra que eres no tengo porque respetarte y cuidarte tanto ¿no crees?

- No, por favor, déjame en paz de una maldita vez

- NUNCA, eres mía, desde que te vi eres mía y yo de tonto no te tomé cuando tuve la oportunidad, siempre te respeté, quería que estuvieras preparada para ser mi mujer, pero fallé y ahora te entregaste a este niñito de mierda ¿cómo pudiste hacerme algo así?, te amo carajo y me lastimas revolcándote con este pendejo.

- Yo lo amo a él, él es mi vida

- NOOOO, renuncia a él o lo mato en este mismo instante, déjalo y vente conmigo

- ¿me pides que vaya contigo de buena manera después que me has drogado? Dije con apenas un poco de aliento, la visión se me hacía cada vez más borrosa, miré a Edward nuevamente y le sonreí

- Te amo Edward, siempre lo haré, nunca amé a James como te amo a ti, nunca lo olvides, te amo, te amo y todo se volvió negro

ALEX POV

Jajajaja, había logrado escapar, se me hizo muy fácil sobornar para lograr ir a buscar a mi muñequita, sabía dónde estaba y faltaban pocas horas para reencontrarnos.

Al llegar a la casa donde vivía me escondí en una habitación vacía, había estudiado el perímetro y sabía que el doctor Cullen y su esposa no estaban, la hija de ellos había ido donde el hermano del desgraciado de James, oh, si, sabía todas esas cosas, era aplicado cuando me lo proponía y había escuchado a la niña Alice hablar por teléfono haciendo planes para pasar la noche con Jasper.

La casa estaba vacía así que salí a buscar algo para comer, la verdad es que llevaba casi dos días sin alimentarme y necesitaba todas mis fuerzas para cuando viera a mi pequeña, además debía cerciorarme que todo estuviera previsto cuando me la llevara. Después de comer por allí y lo más discretamente posible regresé a la casa, había esperado un tiempo prudencial para volver, al subir las escaleras sigilosamente para buscar a mi nena escuché algo que me volvió loco, era ella y gemía de placer, mierda, mierda, mierda, me había demorado mucho y ella ahora estaba con ese muchachito imbécil, entonces era verdad, ellos son novios, carajo, quería gritar, quería destruir el maldito mundo entero, no había querido creer que ella pudiera entregarse a otro que no fuera yo, pero ahí estaba encerrada en ese dormitorio entregada al placer que debería ser sólo mío.

Como un maldito masoquista abrí lentamente la puerta dejándola apenas abierta y me asomé y lo que vi me hizo llorar, ese desgraciado la estaba montando y ella estaba feliz, maldición, ella era mía, era mía, ¿por qué carajos no me amaba?, yo la amaba con todas mis fuerzas y ella siempre escogía a otro, no era justo, ella era tan preciosa, tan inocente que no la quise mancillar y ahora estaba pagando mi error, ella cogiendo como una puta con ese idiota, lo mataría, lo mataría lentamente por haberse atrevido a tocar lo que es mío y ella, ella pagaría por su traición, si se entregaba al placer como una zorra entonces cono una zorra la trataría, la doblegaría, me la cogería hasta que no pudiera pensar en nadie que no sea yo.

Decidí esperar, se que soy un enfermo por esperar a que la zorra terminara de follar, pero la amo tanto que no se, no se qué pensar, a esta altura nada me cuadra en la cabeza, volví a juntar la puerta, pero me quedé afuera como un puto esclavo de sus gemidos, ellos me tenían anclado añorando que ella gimiera así entre mis brazos. Seguí llorando por el daño que esa niña me ocasionaba con su actuar, mi cabeza era un revoltijo de emociones, por un lado quería dañarla por lastimarme, por no amarme, por no esperarme, pero por otro lado la seguía amando y le perdonaría todo si ella me decía que me amaba, si era así pasaría la vida mimándola, adorándola como la diosa que es, pero se que ella no me ama ¿oh si?, mierda, la confusión me carcomía, ella debía amarme, era mía, desde la primera vez que la vi lo supe, ella había nacido para mi, para ser adorada por mi, para ser cuidada y sumisa a mi.

HIJO DE PUTA, quería gritar, llevaban horas cogiendo y no se cansaban, malditos cabrones cogían como conejos y yo estaba desesperado, pero no podía actuar todavía, si entraba ahora tendría que matar al muchachito para poder dominar a mi muñequita y eso no quería, él iba a morir lentamente, se retorcería de dolor al saber perdida a esa maldita puta, no, no, ella no era una puta, ella era pura e inocente, él tenía la culpa, él la había pervertido, ella era un ángel hermoso y él la había seducido, si, eso era, pero yo haría que se olvidara de él, yo lograría que me amara como nunca ha querido a nadie, ella me pertenecía y cuando se rindiera a mi, a mi amor, le perdonaría el sufrimiento por el que me ha hecho pasar y seríamos felices, felices para siempre, siempre juntos, sólo para mi placer alejada de las miradas de todos, sólo mía.

Ya era de madrugada cuando me volví a asomar por la puerta y ya estaban dormidos, miré a Bella, era tan hermosa, siempre lo ha sido, es una suerte que haya llegado a mi vida para iluminarla, pero ese jodido chico vino a arrebatarme lo que tanto amo y no se lo perdonaré nunca, él iba a llorar lágrimas de sangre cuando perdiera a mi muñequita.

Primero fui por el idiota ese, fue muy fácil ya que seguramente estaba muy cansado ya que ni siquiera despertó cuando lo inmovilicé, lo maniaté y luego lo amarré al pie de la cama para tenerlo quieto. Luego saqué la inyección y se la apliqué a mi muñequita, claro ella enseguida despertó y al darse cuenta de la situación trató de incorporarse, pero era demasiado tarde y la droga estaba haciendo efecto y calló de rodillas, yo estaba oculto en las sombras viendo el espectáculo, ella se veía confusa cuando vio a su noviecito todo amarrado, pero cuando me vio su cara se transformó en terror, carajo, quiero que me ame, no que me tema.

Cuando calló desmayada por el efecto de la droga el noviecito trataba de soltarse del amarre y gritaba, así que le di un buen golpe en la cara para que dejará de hacer tanto escándalo.

Vestí a mi niña, ya que la muy puta estaba desnuda y la tomé en brazos llevándola al vehículo que había arrendado bajo nombre falso por supuesto, una vez que la dejé en el asiento posterior fui por el niñato, él me dio problemas por lo que volví a golpearlo, vamos a ver si mi muñequita sigue queriéndolo cuando vea el lindo trabajito que le hice en la cara a su noviecito.

Al niñato lo metí en el maletero y me largué de ese pueblo de mierda, ya tenía listo el lugar donde tendría a mi nena.

Manejé horas hasta que llegué a destino, Dimitri, mi peón se había lucido adecuando el lugar tal como a mi me gusta, una vez que le pagué se marchó llevándose el vehículo que yo traía y me dejó el suyo.

Una vez instalada mi nena en su dormitorio llevé al niñato del infierno al otro lado del dormitorio de mi nena para que viera en primer plano cómo quebraba a mi muñequita a mi antojo, le saqué la mordaza y le di alimento y agua, no quería que muriera sin haber visto el tratamiento que le daría a mi niña. En un principio no aceptó, pero seguramente tampoco quería morir, así que consumió lo que le di. Ahora sólo faltaba que mi nena despertara, pero antes de que lo hiciera tenía que ponerle la ropa adecuada, oh si, su ropa de muñequita consentida, dejé al niñato frente al vidrio para que presenciara el show.

Estaba terminando de vestirla cuando empezó a despertar, suspiró el nombre del niñato y no aguanté y le di una bofetada, las reglas las ponía yo y ella tenía terminantemente prohibido pensar, nombrar o amar a ese niñato de mierda.

Al sentir la bofetada abrió los ojos de golpe y me enfocó, primero vi confusión, después incredulidad y al último ¿asco?, no miedo, asco, eso me sacó de las casillas y la volví a abofetear.

Al sentir el segundo impacto se levantó tambaleando, pero logró ponerse de pié y me miraba con cara de odio, oh no nena, no me mires así que me duele.

Paseó la vista por todo el lugar seguramente buscando al noviecito, al no encontrarlo sus ojos se llenaron de lágrimas y decidí empezar a educarla y lo primero que tenía que aprender era a estar sin ese mocoso.

- no busques lo que no volverás a ver nunca más en tu vida muñequita

- no, no, no, dime que no está muerto, dime que no lo mataste

- oh si nena, te dije que lo haría, te advertí tiempo atrás que eras solamente mía y no me hiciste caso, te metiste con ese niñato, pero no te preocupes, no sufrió mucho cuando le di un tiro en su linda cabecita jajajajaja ¿sabes que lloraba pidiendo clemencia, pidiendo que no lo matara?, ¡de ese niñato cobarde te enamoraste, con ese pedazo de mierda te revolcaste!.

- Noooo, te odio, maldito enfermo, ahora te odio más por arrebatarme a Edward, te odio, te odio y te juro que te veré caer muerto – mi pobre nena lloraba la supuesta muerte de ese hijo de puta

- No llores nena, ahora estás conmigo y todo va a estar mejor, te lo dije una vez, tú naciste para ser mía

- Nunca, prefiero morir antes de que me toques, me das asco, por eso la vez pasada preferí suicidarme a que me tocaras, maldito loco

- No digas esas cosas muñequita, calla por favor

- No callaré, eres un enfermo, un pedófilo, un loco – no aguanté más insultos y le golpee el rostro con furia, ella calló al piso escupiendo sangre por la boca, pierda, le había partido el labio

- Mira lo que me haces hacer, no quiero maltratarte, pero me retas, me encabronas, deja de una maldita vez la rebeldía y asume que me perteneces

- Jamás, podrás golpearme las veces que quieras pero nunca sentiré otra cosa que asco por ti

Me empecé a pasear de un lado a otro, ella definitivamente me sacaba de las casillas, quería que yo perdiera el control, pero no lo lograría, no lo lograría nuevamente.

La tomé de un brazo y la levanté del suelo, le acaricié su rostro ahora enrojecido y la giré para que se viera en el espejo, ella estaba hermosa con el vestido nuevo que le había comprado.

- maldito enfermo, este vestido es horrible, prefiero ponerme un saco de papas

- estás hermosa como siempre que te visto muñequita, ahora estás perfectase que tras el vidrio el niñato estaba viendo a mi hermosa muñequita sin poder hacer nada para arrebatármela, él podía verla y escucharla, pero ella no a él.

- Ahora muñequita quiero que toques el violín, añoro escucharte tocar – le pasé el violín que había comprado especialmente para ella

- Púdrete – gritó arrojando el violín contra el vidrio, oh no niña, con la música no se juega.

Le di un golpe en las costillas, pero la muy perra me lo devolvió y carajo me dolió, traté de acercarme nuevamente y me volvió a golpear, mierda, ahora sabía defenderse y lo hacía muy bien

- No te acerques, soy capaz de matarte con mis propias manos

- Muñequita linda deja de jugar, sabes que debo educarte para que seas mi muñequita perfecta

- Nunca

- ¡Ya basta!, no te quería dañar mucho, pero no me dejas remedio, no acepto esta rebeldía, no la soporto y dicho esto me acerqué a ella y la inmovilicé, por supuesto no fue fácil, pero lo logré, yo era más grande y fuerte y le di con mi puño en su cara arrojándola al piso.

- Ríndete a mi niña, no puedes luchar conmigo

- Nunca, ya no te temo, nunca me doblegaré

La ira nubló mi mente y no pude parar de golpearla, por supuesto también recibí mis buenos golpes por parte de ella, ahora era más fuerte de lo que fue alguna vez y eso por un lado me gustaba, ella siempre fue guerrera pero siempre pude dominarla a través de golpes, a través del amor que sintió por los suyos, ahora se jugaba todo o nada porque pensaba que el niñato estaba muerto, pero no me quería jugar esa última carta todavía. Golpe, golpe, golpe.

- Basta, no quiero matarte, quiero que admitas que eres mía, admite que me amas, admite que no te queda nadie más que yo en este mundo

- Jódete maldito enfermo, aunque hayas matado a Edward nunca te amaré ¿por qué mierda no comprendes que estás loco?, nunca te querré, eres un enfermo de mierda y ya no te tengo miedo, me has arrebatado todo menos el asco que siento por ti, maldito hijo de puta

- Zorra – le grité y le asesté un tremendo golpe que la dejó inconsciente en el suelo- Carajo, carajo, carajo, mira lo que me haces hacer, no quería dañarte, pero me obligas, me obligas – empecé a gritar cuando me di cuenta del daño que le había causado, estaba irreconocible por tantos golpes, la sangre emanaba de ella como un manantial, su rostro hinchado y sangrante, su respiración era tan leve que temí que muriera, la levanté del suelo, estaba desmadejada, rota y yo era el culpable

.Una vez que la dejé en la cama curé sus heridas y vendé su torso para que sus costillas no se lastimaran más, nunca antes la había golpeado de esa manera, pero ella tenía la culpa, de todas maneras no pude evitar llorar por el daño que le había causado, ella me perturbaba, me dañaba, me hería y todo por ese maldito hijo de puta, ese maldito niñato que había presenciado todo, él debería estar con el rostro y el cuerpo destrozado no ella, mierda, mierda, mierda.

Salí hecho una furia, él me las pagaría por su maldita culpa había dañado a mi muñequita, él pagaría.

jueves, 13 de octubre de 2011

Cuidando tu Corazón

Capítulo 9:

Bomba de Tiempo

― ¿en la ciudad? ¿están aquí?

― Vente de inmediato, aquí te espero— la llamada se corto de repente y no pude evitar una sonrisa.

Esme Cullen se había vuelto en una especie de madre, ha estado increíblemente pendiente del embarazo y al tanto de todos los detalles que tengan que ver con nosotros. Una de mis mas grandes razones para darle su nombre a mi hija es por el inmenso amor que ella ha demostrado por cada uno de nosotros, me siento privilegiada de tenerla de mi lado y siempre atenta con el cariño y amor que la caracteriza. Le pedí a James que se apurara, desde que llegué a vivir con Edward tenia a James y Will pegados a mis espaldas, antes de terminar la misma frase me gire y vi al auto negro que siempre nos seguía a todas partes, "mi equipo de seguridad" había vuelto, Edward no quería descuidar ningún detalle, con Carmen detrás de las rejas me sentía segura pero el siempre me dice que como soy la mujer del hombre más importante de este país debo tener protección. Como muchas veces le encontré la razón, además no me hacia mal tener un poco de compañía si salía sola, a esta bebé no le faltaba mucho para nacer, no quiero tenerla en la calle solo porque no pude ir al hospital. James aceleró la marcha y en solo unos minutos ya estábamos entrando en la mansión, al momento de abrir la puerta una radiante sonrisa apareció en el medio de la estancia.

― ¡Esme!— salude con vigor y alegría

― Hola cariño ¿Cómo estás?— me abrazo y luego sus ojos bajaron a mi enorme vientre— ¿y cómo está la niña más hermosa del mundo?

― Bien abuelita, tu pequeña esta como la dejaste hace solo unas semanas.

― ¡mentira! Esta mas grande, si ya casi le veo las manos a través de tu piel— reí con su comentario

― Es verdad, a la pequeña Nessie no le falta mucho por nacer

― ¿Nessie?— preguntó enarcando una ceja

― Si, Kate le puso así, dice que es más corto y cariñoso que Reneesme— rodé mis ojos y sonreí dulcemente

― Si tiene razón, esa pequeña es una niña muy inteligente.

Esme y casi toda la familia de Edward ya habían conocido a mi familia, obviamente a excepción de Carlisle Cullen, a él no lo veía desde nuestro último incidente, por ahora quería estar tranquila, por nada del mundo deseaba un enfrentamiento con el aunque sabía que nuestra batalla era una bomba de tiempo que no demoraría en estallar.

― Y dime ¿viniste sola o con Alice?

― Vine con Carlisle— la sola mención de su nombre hizo que mi cuerpo se estremeciera de pies a cabeza y que un pequeño quejido se soltara de mi boca

― ¿está aquí?— susurré intentando no ser escuchada si estaba cerca

― No, no te preocupes está en la oficina, dijo que debía hablar con Edward por lo que hicimos un viaje relámpago, me sorprendió saber que tenia deseos de venir a Chicago, el jamás quiere acompañarme— comento con una enorme sonrisa llena de felicidad, esto tenía algo extraño, el jamás se ha interesado por Edward y para lo único que viene a ver la empresa es para fastidiarlo, sabia de sobra que esta no sería la excepción, eleve mis ojos al cielo mientras Esme saludaba a Will, Dios… que no suceda nada malo, por favor. Mi suplica en silencio se vio interrumpida por la cálida alegría de mi suegra, tomo una de mis manos y me arrastro al salón de té— tráenos te Will, por favor

― Claro que si señora Esme, enseguida.

― Ya sabes cómo me gusta a mi Will— susurré casi con voz ahogada.

― Claro señora, no se preocupe.

Nos fuimos a sentar y comenzó a interrogarme sobre la bebé, ella se veía tan o más emocionada que nosotros, sin duda seria una abuela excelente, Níkos era un pequeño sin igual, todo el mundo lo amaba, a mi me encantaba porque siempre estaba intentando llegar a mis brazos y jugar con mi cabello, era un bebé adorable, ojala que Nessie y el se lleven bien cuando grandes.

― ¿y donde esta Edward? ¿volverá pronto?

― Esta en Vancouver y volverá mañana, no le gusta salir mucho ya que no quiere perderse el parto, a pesar de que tiene a Patrick y el Jet dice que no se perdonaría perderse aunque sea un minuto del proceso.

― Mi hijo ha salido un excelente marido y padre— susurro, sus ojos brillaron con las palabras que salieron de su boca— igual…

― ¿igual como fue Carlisle?— pregunté sin medir el dolor que podían causar mis palabras

― Si— acepto con pesar, cerro sus ojos y suspiro— si Bella, Carlisle era tan o más bueno que Edward, el ha sido el amor de mi vida siempre lamentablemente los hechos y el destino nos arrebataron lo más preciado hace muchos años, por mucho que él me lo oculte yo sé que no ha superado la muerte de Níkos.

― Yo pienso lo mismo— concedí, Will entro con una carriola, sirvió el té y se retiro rápidamente— sabes que yo en un momento pensé en cómo había sido Carlisle antes de ser lo que es ahora.

― Era maravilloso Bella, mi marido era el mejor padre, el más atento, amaba por sobre todas las cosas a los muchachos. Nosotros nos casamos muy jóvenes Bella, a penas teníamos veinte y diecinueve años cuando dijimos el sí, Níkos fue el primero en llegar, llevábamos alrededor de diez meses casados cuando supimos, Carlisle estaba feliz, con decirte que salió a gritar por las calles de donde vivíamos que sería padre, su alegría me lleno el corazón y me hizo sentir la mujer más afortunada de la tierra. Cuando él nació Carlisle se dedico en cuerpo y alma a prosperar, fundó la empresa y comenzó a trabajar arduamente para sacar adelante el negocio, jamás se despego de nosotros, por muy difícil que fuera en el viaje que iba intentaba llevarnos solamente para no dejarnos en casa.

― Wow— susurré impresionada, la vista de la mujer estaba perdida en el contenido de su tasa, sus dedos se balanceaban sobre la base del platillo y las orillas del mismo.

― Pasaron los años y nuevamente me embarace, el siguiente fue Edward. Para esta vez Carlisle mando a comprar casi cien arreglos de flores por el nacimiento de su nuevo hijo, todavía puedo recordar todas las vueltas que nos dio en el jardín mientras celebraba por la noticia— rio con nostalgia— Níkos siempre quiso tener un hermano y amo al suyo mucho antes que naciera, todavía puedo recordar el parto de mi pequeño, Carlisle lo miro maravillado por más de una hora, se quedo frente a la maternidad embelesado hasta que al fin pudo ponerlo entre sus brazos. Una costumbre que no tenía con Níkos fue que desde el momento que Edward llego Carlisle lo arrullaba todas las noches antes de dormir, el pequeño nunca se quedaba dormido sin que él le cantara.

Las palabras de Esme tocaron mi corazón, ¿Cómo un buen padre se había convertido en un demonio?, las lágrimas de dolor comenzaron a caer por mis mejillas, en mis ojos y en mi cuerpo se reflejaba la pena que sentía al escuchar el relato. El pasado de Edward podría haber sido diferente ¿Cómo es que ninguno podía recordar el amor que se tenían?, ¡ellos siempre se habían amado! ¿Qué había cambiado?, la muerte de Níkolas los había destruido pero estaba segura que había alguna forma de arreglar esto, por Níkolas y por todos, ellos se merecían una segunda oportunidad. Limpie mis mejillas y acaricie mi vientre, tenía que hacerlo, tenía que hablar con Carlisle pero debía ser una conversación solos y Edward no podía saber lo que habláramos, mi plan era dejar su alma al descubierto.

― Perdóname por contarte esto— me susurro la mujer que lloraba al igual que yo— no debí…

― No, gracias por contármelo, sabes lo mucho que me gusta escuchar tus historias en especial sobre la infancia de Edward, cuéntame ¿Qué paso después?

― Está bien— tomo mis manos y sus dedos comenzaron a acariciar la piel que había bajo sus pulgares— luego de que Edward naciera, decidimos no tener más hijos, Carlisle estaba muy atareado con la empresa y no éramos capaces de estar en todas partes y menos ahora con dos niños. El negocio comenzó a surgir rápidamente, cuando Edward tenía ya dos años se podría decir que teníamos una pequeña fortuna. Mi marido con su enorme habilidad para los negocios comenzó a expandirse a los demás países y el primero fue este, por los constantes negocios y por estar juntos nos trasladamos por algunos años a esta ciudad, así fue como llegamos Chicago. Carlisle compro una pequeña casa, de hecho está muy cerca de aquí— rio— en un condominio que aun creo existe, se llama Nothing Hill— mi cerebro se congelo en el preciso instante

― ¿dijiste Nothing Hill?— pregunté con un balbuceo

― Si, era una casa hermosa, recuerdo que tenía un enorme jardín, solo era de un piso porque en ese momento éramos Carlisle y los niños. Yo procuraba siempre tener el frente lleno de flores y que todo fuera muy colorido, reconozco que pasamos los mejores años de nuestras vidas en esa casa, es muy especial. Lo que más me gustaba era la cocina, tenía un enorme mesón en el medio, además de la chimenea, creo que mi fascinación por las chimeneas comenzó desde ahí, la casa no venía con ella incluida nosotros la pusimos y fue lo mejor, era muy especial recuerdo que era de un ladrillo que nadie tenía en la ciudad, lo mandamos a buscar a Londres.

Perdí mis ojos en un punto solo para procesar lo que me estaba diciendo, era imposible que las características de las dos casas fueran tan parecidas, todas las casas en Nothing Hill eran iguales pero no muchas tenían una chimenea como la nuestra, no había visto ninguna de hecho, ¿sería posible que…? Me calle de inmediato, si, sería posible.

― ¿y que mas sucedió con los chicos después?— pregunté pero la duda ya estaba implantada.

― Vivimos felices ¿sabes? Éramos completamente felices, los niños crecían en armonía y todo marchaba muy bien. El día que pasamos mas horrores desde que llegamos a América fue cuando Edward se cayó de uno de los arboles.

― ¿se cayó?— pregunté enarcando una ceja.

― Si, estaban jugando con Níkos en la parte de atrás de la casa, yo estaba haciendo el almuerzo pero no paso mucho tiempo antes de que escuchara gritar a Níkolas, lo recuerdo perfectamente.

― ¡Mamá! ¡mamá! ¡mamá ven!— decía rápidamente, en sus palabras se sentía el miedo. Corrí de la cocina hacia el patio, cuando llegué a donde estaban mi piel se congelo al igual que mi corazón, Edward yacía inconsciente al lado de uno de los arboles del jardín.

― ¿Qué paso?— le pregunté acercándome a mi pequeño, lo mecí un poco pero no reaccionaba fue ahí cuando temí lo peor, comencé a llorar como una loca y a tratar de despertarlo

― Estaba… esta… estábamos… intentan… intentando subirnos al árbol, Edward no pu… pudo y se cayó en la mitad y se golpe… golpeo— decía el pequeño de manera atropellada, todos mis miedos salieron a flote en ese momento.

Intente reaccionar lo más rápido que pude, tome al pequeño entre mis brazos y me fui con ellos al hospital, cuando llegué ahí y mientras atendían a Edward llamé a Carlisle, estaba como loco, se puso furioso y a la vez tenía un miedo incontrolable, la sola idea de perder a Edward lo volvía loco de atar. Recuerdo que llego a la urgencia pidiendo hablar de inmediato con el médico, se puso a pelear con las enfermeras y fue tanto el alboroto que armo que tuvieron que ponerle un calmante, era la primera vez que lo veía tan descompuesto, estaba realmente asustado. Cuando estaba más tranquilo me acerque a él y mire sus ojos, estaban sin vida, sin brillo, me asuste pero intente mantener la calma, estaba visto que en este momento yo tendría que mediar en la situación.

El doctor salió de la sala media hora después, nos pusimos de pie de un brinco para saber sobre nuestro pequeño. Mire de reojo hacia mi lado y Carlisle tenía su rostro pálido, el mío no debía de estar en mejor forma, hablamos con le medico y nos dijo que Edward estaba bien y que no le quedaría ninguna secuela del golpe, por ese momento estaba durmiendo por lo que no nos podría ver. Mi esposo insistió hasta la muerte que debíamos quedarnos con Edward, no le gustaba que estuviera solo después de todo solo tenía tres años en esos momentos, era un bebé. El doctor nos permitió pero solo a uno de nosotros, ambos nos miramos y asentimos, esa noche dormí intranquila a pesar de tener a Níkos en mis brazos los extrañaba, Carlisle paso la noche con Edward, estuvo en ese sillón contemplándolo toda la noche, cuando llegué a la mañana siguiente estaba en el mismo lugar y casi en la misma posición. No fue hasta unos minutos después que Edward abrió los ojos y nos vio después de esa larga noche en vela.

― Papi— susurro y el hombre que yacía inerte en el sillón cobro vida y se acerco rápidamente a él.

― Hola campeón— le dijo en el mismo tono.

― ¿Qué paso?— sus palabras casi no se entendía, su voz era adormilada y el aun no hablaba correctamente.

― Te caíste, trepaste en un árbol y te caíste de cabeza— le explico, sus manos acariciaban la pequeña mejilla sonrosada— tranquilo pequeño, todo está bien, ya estas a salvo, papá te va a cuidar.

La escena hizo que todo mi cuerpo se removiera, apreté mi estomago y mis labios para no soltar un sollozo descontrolado, yo había tenido miedo pero lo que más me asusto fue ver a Carlisle en ese estado, por primera vez sentí como un huracán el amor que sentía por sus hijos, especialmente por Edward que era el más pequeño.

― Dios mío— susurré llorando nuevamente, Esme solo sonrió y tomo un sorbo de su te.

― Es horrible pensar como las cosas cambiaron pero esos recuerdos son los que alimentan mis esperanzas del futuro ¿sabes?, yo aun espero que ellos arreglen su relación y que todo cambie— en mi vientre Nessie parecía tener una fiesta, se movía constantemente, mis manos se fueron a mi panza y palparon mi piel, sentí un extraño cosquilleo en la parte de atrás de mi espalda, deben ser los nervios.

― Si es verdad pero yo creo lo mismo que tu— Esme levanto la mirada y me vio con un brillo especial en sus ojos— comparto esa fe Esme y te aseguro que no pasara mucho sin que esos dos se arreglen, te lo prometo.

― Es una esperanza difícil de mantener pero lo hare, yo creo en un futuro en donde todos seamos una gran familia, esa es mi esperanza, creo en el amor de esta familia y lo seguiré haciendo, tal vez muchos piensan que cierro mis ojos y que dejo pasar muchas cosas pero lo que nadie entiende es que no puedo juntarlos a la fuerza, estoy esperando la ocasión perfecta y tengo el presentimiento de que pronto será.

― Yo también— susurré con algo de miedo, tal vez si las cosas no salía como esperábamos la relación de Edward con su padre terminaría por morir.

― Bueno ya basta de recuerdos triste ¿tienes todo lo necesario para el gran día?

― Tengo el triple de lo necesario, ustedes se han encargado de que llene de cosas todos los closet de esta mansión.

― Eso está bien, recuerda tener el bolso del bebé a mano para cuando tengamos que salir.

― ¿tengamos?— pregunté con un ápice de felicidad

― Sí, porque desde ahora y hasta que nazca el bebé estaré en la ciudad Bella, quiero estar presente cuando mi primera nieta nazca.

― ¡oh por Dios!— exclame llevando mis manos a mi boca, era una completa sorpresa, la felicidad me invadió de repente— ¡Esme! Gracias— le dije sentándome a su lado y abrazándola

― ¿Qué tienes que agradecer Bella? Pronto seré tu suegra y quiero que sientas que yo te apoyo, lo hago fervientemente, tu cambiaste por completo la opinión que tenia de ti y en estos meses me he dado cuenta de que Edward no ha podido encontrar a alguien mejor, tu eres un ángel Bella, eres lo que Edward siempre necesito.

― Gracias Esme— una emoción desde lo profundo de mi alma pobló todo mi pecho y se esparció a lo largo de mi cuerpo, sus palabras hacían que mi cabeza volara, para mí era muy importante ella, ahora nos uniría un lazo indestructible.

Ese día almorzamos juntas y estuvimos gran parte de la tarde metidas en la habitación de Nessie, los últimos regalos de Alice fueron un enorme oso con tuto rosado y una nueva carga de ropa diseñada por ella, era tanto su fanatismo que hasta me separaba las prendas por edad, cada una venia marcada y etiquetada en una bolsa, Alice estaba loca pero la quería así tal cual. La animada conversación se interrumpió cuando el teléfono de Esme comenzó a sonar.

― Dime Carlisle— sus ojos comenzaron a balancearse mientras hablaba con su esposo— sí, claro estaré allí, no te preocupes, nos vemos, adiós— colgó

― ¿debes irte?—

― Si, Carlisle quiere que cenemos juntos pero volveré eso no lo dudes, el se irá en unos días a Londres y yo me quedaré en el hotel de siempre

― ¿Qué? No, no puedes. Debes quedarte aquí con nosotros, si quieres estar presente en el parto debes dormir aquí, te diría que te vinieras ahora junto a Carlisle— disimulé los escalofríos que me producía el solo hecho de pensar en compartir la misma casa con el— pero no sé como reaccionaria Edward.

― Tranquila cariño, no te preocupes, lo entiendo. Cuando este sola vendré a pasar los días aquí ¿de acuerdo?

― Bien, Edward se podrá feliz.

― Avísame cuando llegué ¿bueno?

― Claro que si

― Bien Bella, nos vemos pronto— me pare del sillón en donde estaba y la abrace— ¿me acompañas a la puerta?

― Por supuesto, vamos.

Mientras veía como su auto desaparecía en los bordes de la casa pensé en Edward ¿Cómo tomaría que su padre estuviera en la ciudad? Obviamente no estaría saltando de alegría y lo más probable es que pensara que algo sucedía, yo también lo pensaba, la visita de Carlisle no era por cortesía, algo estaba tramando y tenía que avisarle a Edward de su llegada. Marque a su celular y sonaba ocupado, demonios.

― Hotel Vancouver Hill

― Comuníqueme con la habitación del señor Cullen, por favor.

― ¿Quién lo llama?

― Su esposa

― Claro Sra. Cullen enseguida— la música salió al teléfono, moví mis dedos impacientemente en el escritorio, me encerré en el despacho para poder hablar con tranquilidad

― Bella ¿Qué sucede?— pregunto la voz de Edward rápidamente parecía asustado.

― Nada no te preocupes

― ¿Nessie está bien?— pregunto con palabras atropelladas— ¿estás en el hospital?

― Tranquilo, estamos bien, la bebé sigue donde siempre

― Qué bueno, me asuste ¿Por qué no me llamaste a mi celular?

― Suena ocupado— hice una mueca con mis labios

― ¡oh! Demonios se me había olvidado cargarlo, estuve todo el día haciendo tramites por lo que no me fije en cargarlo, lo siento cariño, es un error garrafal, menos mal que la bebé aun no quiere nacer.

― Edward no te llame por eso— corte sus palabras— quiero decirte que…

― ¿Qué pasa cariño?

― Carlisle y Esme están en Chicago

― ¿Qué?— pregunto y podría asegurar cual era su expresión y el tono de su piel en este momento

― Llegaron hoy, Esme estuvo de hecho toda la tarde conmigo pero…

― ¿no me digas que ese mal nacido te hizo algo Bella?— me quede en silencio me estaba poniendo nerviosa y esas malditas cosquillas en la base de mi espalda no me dejaban pensar— ¡responde Bella!

― ¡No! Y no me grites, ¡alteras al bebé!— le dije en el mismo tono, la alterada al final era yo. Sentí como Edward suspiraba y podría jurar que se agarraba fuertemente el tabique de la nariz arrugando su rostro

― Lo lamento mi amor, sabes que odio no estar cerca de ti y poder protegerte, no quiero que veas a Carlisle Bella, yo ya me desocupe iba a ser una sorpresa que volviera antes pero veo que tendré que partir enseguida, llegare en la madrugada de Chicago.

― No tienes porque venirte antes Edward no ha…

― ¡oh si! ¡si tengo Bella! Es mi mujer y mi hija las que están expuestas al odio de mi papá, no permitiré que dañe las ultimas semanas de tu embarazo, si Reneesme no ha querido salir es porque se siente feliz contigo y no permitiré que nadie dañe nuestra felicidad

― Edward…

― No Bella, ya dije mi última palabra, le avisare a James que vaya a recogerme, te amo y nos vemos en la casa

― Y yo a ti, adiós

― Adiós— ambos colgamos

― ¡Maldita sea!— gemí con rabia mientras el teléfono era lanzado con frustración contra la madera del escritorio. Respire muchas veces e intente calmar las ganas que tenia de apretar el cuello de mi novio, amaba cuando cuidaba de nosotras y me hacía sentir aun mas importante cuando dejaba todo lo demás por venir a protegerme pero esto tenía que parar ¡estamos hablando de su padre por todos los cielos! Sé que Carlisle es el demonio en piel de oveja pero si el antes era un amoroso padre algo de eso debe haber en él y tenía que sacarlo a relucir aunque fuera abriendo su pecho y sacando los recuerdos de su alma con mis propias manos.

Bufe exasperada, ya estaba hecho. Conociendo como conozco a Edward estaría aquí antes, es capaz de gastarse todo lo que lleva con tal de venir pronto y se lo agradecía pero por un momento debía confiar en mí, no soy una niña, no soy su niña, la palabra correcta es Mujer, se supone que soy su mujer. Fregué mis manos contra mi cara, debía de mantener la compostura, mientras intentaba componer mi tranquilidad Will entro por la puerta, sus ojos me miraron preocupados

— Sra. Bella ¿está usted bien?— pregunto acercándose al enorme sillón en el que estaba sentada.

— Si Will pero presiento que mi última batalla está a punto de venir, todo me indica que ya está cerca

— No se desanime Sra. Le aseguro que todo esto tendrá un final feliz, yo también presiento eso.

— Eso espero Will, créeme que es lo que más quiero.

— La cena estará servida pronto.

— Edward volverá hoy, asegúrate de que James esté listo para ir por el— el hombre hizo una reverencia

— Como usted diga, Sra.

— Iré a cenar más tarde

— Bien ¿quiere que le traiga su te de canela?

— No gracias.

— Con permiso.

Salió sin decir mas, cerré mis ojos y me recline en aquella silla, Edward volvería con más ganas de pelear que nunca, si Carlisle me hacia algo el de seguro le arrancaría los ojos con las manos pero ¿hasta dónde llegaría? ¿Sería capaz de dañarme a mí y al bebé que llevaba dentro? Tendría que averiguarlo. Esa noche no dormí bien, Nessie estaba más inquieta que nunca y me hacia arquear mi espalda de los dolores, las cosquillas en mi espalda se habían masificado por todo el contorno de mi vientre ¿estaba lista la bebé para salir?, aun le faltaban unas cuantas semanas pero ya podría estar en el tiempo, si nacía antes no había nada que temer. Me pare de la cama, eran casi las dos de la madrugada y me sentía intranquila, necesitaba algo que calmara las terribles ansias que azotaban mi mente, me pare en la ventana y con pesar vi que una horrible tormenta estaba desatada, ojala no hayan suspendido el vuelo de Edward, lo quería aquí conmigo. Yo misma era la que dije "no Bella, tu puedes estar sin él" pero estaba mintiendo, ahora más que nunca quería tenerlo cerca sentirme protegida y protegerlo a él también, no quería que nadie dañara su corazón, no quería volver a ver el hierro cubrir lo que con tanto esfuerzo logramos derribar.

— Amo ver tu cuerpo a la luz de la noche— un susurro me hizo sobresaltar, me gire rápidamente y vi la hermosa figura del hombre que amaba parado en frente de mi, tenía las puntas de su cabello mojado y no llevaba su chaqueta puesta, su corbata la tenía guardada en un bolsillo, su aspecto era sexy. Desde que me embarace mis hormonas se han vuelto las mejores fans de Edward, ellas confabulan junto a él para hacerme perder la cabeza.

— ¡Edward!— le dije mientras corría a abrazarlo— Dios, ¡cómo te extrañe!— le dije mientras abalanzaba mi boca hacia sus labios

— Y yo a ti, por eso me vine antes, casi ni dormí por estar aquí esta noche a tu lado

— ¿estás cansado? Tu rostro luce fatigado.

— Nada de eso— beso tiernamente mis labios y se agacho hasta quedar en frente de mi redondo vientre— he extrañado más que nunca a mis chicas por lo que pienso disfrutarlas todo lo que ellas me permitan ¿tu estas cansada?

— Algo, Nessie parece inquieta esta noche por lo que no puedo dormir.

— ¿inquieta? Se mueve mucho ¿verdad?

— Si, tu hija será como un volcán de energía, creo que andaremos corriendo detrás de ella por todas partes.

— Eso será genial— comento besando mi vientre— vamos Ness ¿Cuándo vas a salir? Ya te queremos conocer, papá está ansioso por mostrarte todo el mundo.

— Y mamá está ansiosa por mirarlos como se divierten— sentí con agrado que la voz de Edward había calmado el movimiento incesante de la pequeña— creo que se ha calmado, ya no se mueve.

— Qué bueno, entonces deberías aprovechar esta oportunidad para dormir Bella— se puso de pie quedando muy cerca mío, mi cuerpo comenzó a reaccionar con una lenta pero segura combustión.

— Si, lamento que ya no podamos hacer nuestras actividades tan seguido como antes— Edward soltó una risa que lleno mis sentidos

— ¿te refieres al sexo? Bella, eso es un enorme complemento pero no lo es todo preferiría meterme a moje tibetano antes que les sucediera algo a cualquiera de ustedes, no puedo ser tan ciego y decir que no necesitamos el sexo porque gracias a eso hoy podremos disfrutar de nuestra pequeña pero no es nuestra prioridad ahora, ya habrá momento Bella, por ahora solo preocupémonos de la niña.

— Está bien prometo no pensar tanto en eso.

— Son tus hormonas, en el libro que leí el otro día decía que te vuelves aun más… ninfómana con el embarazo.

— ¿ninfómana? ¡por Dios Edward! Puedo recordar que el que me tubo casi dos días encerrada en una habitación fuiste tú— reí, sus rápidas manos me giraron e hicieron que su pecho se pegara junto a mi espalda dejando sentir su cuerpo. ¡Dios! ¡como extrañaba ese cuerpo!

— ¿te arrepientes?— pregunto en un tono completa y jodidamente sensual, la parte baja de mi estomago comenzó a reaccionar, rápidamente sentí mis pechos presionar contra el camisón.

— No— gemí lentamente, su cuerpo excitado me decía que estaba igual o peor que yo. El doctor no me había dicho que tuviera sexo solo que tenía que tener cuidado, el embarazo aun seguía siendo de riesgo por lo debía extremar las medidas de seguridad.

— Cuando ya estés preparada te aseguro que dos días no será nada en comparación del tiempo que te tendré encerrada cariño, no podrás levantarte de nuestro lecho

— ¿esa es una promesa Sr. Cullen?— refregué con descaro mi trasero arriba de sus caderas, Edward gimió en un voz alta, su cabeza se fue completamente hacia atrás apretándome aun mas contra su cuerpo.

— Puedes apostar que si— susurro aun en la misma posición— por ahora me daré una ducha de agua congelada, si no creo que quemare la cama.

— Aguafiestas— susurré despegándome de su aprensión. Me fui a la cama a recostarme nuevamente.

— Vamos amor mío, no queda mucho.

— Tu ya no me deseas— gemí casi con desesperación

— ¿Qué?— pregunto y sentí su enojo desde mi espalda, mire por encima de mi hombro y su expresión era casi igual a la de su voz, estaba enojado— te atreves a insinuar que no te deseo ¡muero de amor por ti Bella! Solo que temo hacerle daño al bebé— continuo con pena en su voz— soy capaz de suicidarme si algo le sucede a esa niña Bella.

— Demonios— susurré solo para mí— Edward lo siento— me pare y lo fui a buscar— lamento haber dicho eso, lo que sucede es que…

— Estas nerviosa ¿verdad?

— Si, es nuestro primer hijo Edward, estoy muriendo de los nervios.

— Bueno después cuando vengan los demás ya no será tanto

— ¿los demás?— reí en voz alta— ¿Cuántos quieres?

— No lo sé, todos los que Dios nos mande pero te aseguro que todos y cada uno de ellos serán bien recibidos. Eso dalo por hecho— mire sus ojos que brillaban con una luz distinta, la emoción que percibía en sus palabras era la de un padre sintiéndose orgulloso por su vida y su familia. Edward aun no era padre pero sabía que sería el mejor de este mundo.

— Gracias no sabes lo mucho que significa para mí.

— Te amo Sra. Cullen

— Y yo a ti Sr. Cullen

— Ahora vamos a dormir, mañana creo que será un largo día.

Esa noche si bien no hicimos el amor dormimos abrazados y entrelazando todas las partes de nuestros cuerpo, las posibles. Edward y yo teníamos una rara y poderosa conexión que nos hacia mas especiales que el resto, nuestra relación nunca había sido normal por lo que no comenzaría ahora, desperté cuando el sol ya iluminaba toda la habitación, abrí mis ojos y sentí el torso desnudo de mi novio bajo mi cara, la suavidad y calidez de su piel eran dos cosas que no cambiaría por nada. Me removí un poco incomoda, la pequeña ya había despertado y se agitaba más que nunca dentro de mi vientre. Mire hacia arriba y los ojos de Edward aun estaban cerrados, su respiración suave y acompasada me indicaban que aun dormía plácidamente. En el buró de su lado su celular comenzó a sonar pero el parecía no escucharlo, me levante sobre el intentando que mi enorme panza no lo tocara, tome el aparato y mire la pantalla, Carlisle Cullen. Demonios ¿le contestaba?

— ¿diga?— pregunté y un silencio se extendió en la llamada.

— Pásame a Edward— su voz fría como el hielo me hicieron estremecer.

— Buenos días Carlisle ¿Cómo estás?— salude de la manera más educada que la situación permitía

— ¿acaso eres sorda? Pásale el teléfono a Edward— dijo nuevamente, mordí mi labio inferior para no gritarle el rosario de groserías que se me vino a la mente, tenía que calmarme.

— Edward— susurré tapando el auricular del teléfono— Edward— volví a decir, el se removió entre las sabanas y abrió los ojos rápidamente pero aun conservaba su expresión somnolienta.

— ¿Qué sucede? ¿estás bien? ¿está bien Nessie?

— Si tranquilo, tienes una llamada

— ¿De quién?— paso su mano por uno de sus ojos rascándolo.

— Es de tu papá— al solo nombrarlo sus ojos se entrecerraron, suavemente me quito el teléfono de las manos y se giro para mirar la hora. Eran menos de las ocho de la mañana.

— ¿estas son horas de llamar Carlisle?— pregunto Edward sentándose en la cama.

— Lamento haber interrumpido tu placido sueño pero tenemos que hablar— su voz es tan profunda y espesa que se puede escuchar sin necesidad de acercarse demasiado.

— ¿de qué? Tu y yo ya nos dijimos todo hace unos meses, no creo que tengamos algún tema que tratar.

— Es sobre Aro, está aquí para contarle todo a tu madre, nos siguió desde Londres, debemos hablar, ahora.

— Demonios Carlisle, está bien, ¿Dónde estás?

— En el hotel pero aquí no podemos reunirnos, Esme está aquí.

— Ven a mi casa

— No— negó de inmediato

— ¡con un demonio! Carlisle— grito haciéndome sobresaltar— será mejor que vengas tu aquí si no quieres que yo mismo le cuente la verdad a mamá, deja de ser un maldito imbécil por una vez en tu vida, te espero en una hora más aquí, trata de distraer a mamá y no le digas que te veras conmigo— colgó el teléfono e intente disimular lo que había oído, suspiro pesadamente llevándose sus manos al rostro

— ¿Qué sucede?— pregunté pareciendo desentendida

— Aro está en la ciudad para contarle todo a mi madre, el maldito los siguió no se qué trama Carlisle pero para que quiera verme debe ser algo grave ya que esta como "pidiendo ayuda".

— Maldición— susurré— ¿Qué harás?

— Vendrá a la casa, siento pasarte a llevar así pero es mi madre Bella.

— Lo entiendo no te preocupes

— Te pido que no bajes mientras el este aquí, no quiero exponerte a un enfrentamiento.

— Está bien.

— Me iré a bañar, tomemos el desayuno juntos.

Desde ese momento el tiempo paso rápido, casi no me di cuenta cuando ya casi era la hora, ambos estábamos sentados en el comedor esperando a que el timbre de la mansión sonara. Cuando el momento sucedió ambos dimos un respingo y el ambiente de inmediato se tensó, Edward se paro rápidamente en la silla y se dirigió a la puerta.

— Edward— lo llame antes de que abriera— buena suerte— le dije antes de darme un beso.

— Gracias, vete a la recamara.

— Si— le dije y comencé a subir por las escaleras, cuando doble la esquina detuve de inmediato mis pasos, por nada del mundo lo dejaría solo aunque estuviera escondida, estaría apoyándolo.

— Buenos días Carlisle— saludo con un impecable acento ingles. Me agache en la orilla y observe la imponente figura de su padre entrar en la casa y dirigirse de inmediato a la habitación contigua. Cuando los dos desaparecieron baje silenciosamente y me escondí para poder escuchar la conversación— veo que tu educación no ha mejorado en todo este tiempo.

— No estoy para juegos Edward, Aro me amenazo hace algunas semanas con decirle la verdad a tu madre pero…

— ¿pero qué? ¿no tienes el valor para decirle tu mismo la verdad? ¡vamos Carlisle! Solo debes hacerte esos exámenes y todo acabara.

— Tu no entiendes nada— le dije mientras comenzaba a apretar los puños de sus manos.

— ¿Qué es lo que tengo que entender? Tuviste una relación extramarital con la mamá de ese engendro, engañaste a mi madre y a todos nosotros, no pido lealtad conmigo ¿pero mamá…? ¿crees que ella se lo merecía?

— ¡claro que no maldita sea!— grito con exasperación— pero ahora las cosas se están complicando aun mas, ese chiquillo de mierda le ha contado a medio mundo sobre su "relación" conmigo por lo que Esme podría enterarse en cualquier momento— el timbre de la casa sonó de repente y rápidamente me escondí en una de las esquinas de la muralla— ¿esperas a alguien?— pregunto Carlisle, Edward camino hacia la puerta abriéndola para ver quien tocaba, mis ojos se ensancharon al ver al otro protagonista avanzar a toda velocidad por el pasillo con dirección al salón.

— ¿Qué demonios haces aquí?— pregunto Edward en gritos, Aro entro en la misma habitación donde se encontraba Carlisle seguido por Edward, tanto fue el alboroto que ninguno se preocupo por la puerta de entrada, camine por los pasillos y me puse en la esquina opuesta al salón podía observarlos a todos de perfil.

— Nada que a ti no te importe hermanito

— ¿Qué haces aquí?— pregunto en gritos Carlisle

— Bajen la voz, Bella está arriba y les recuerdo que embarazada.

— He venido a que arreglemos las cosas Carlisle, tus amenazas ya no me asustan, quiero mis exámenes de paternidad ¡ahora!

— No me exijas nada maldito hijo del demonio, quiero que te vayas de aquí y me dejes en paz, tú no sabes cómo es esto

— ¿Qué no se?— pregunto acercándose cada vez mas— ¡que no se!— grito y estrello su mano con violencia sobre un jarrón, aquel cayó en el suelo y se hizo pedazos— ¡tú eres el que no sabe nada! No tienes idea lo que es no saber de dónde provienes

— Yo no soy tu padre— dijo Carlisle y mi corazón se detuvo de pronto, mire sus ojos y estos por primera vez brillaban con compasión

— ¿Cómo lo sabes?— interrumpió Edward— ¿te hiciste los análisis?— el negó.

— ¡eres un maldito bastardo! Te atreves a negar lo que no puedes, las fechas coinciden, tú debes ser mi padre maldita sea.

— Yo no soy tu padre Aro, compréndelo, yo solo tengo tres hijos, nada más.

— Eres un desgraciado Cullen, un maldito cobarde— su furia comenzaba a explotar— ¡dime porque demonios no te haces los malditos análisis! ¿Por qué maldita sea?

— No dañare más a mi familia y menos por una mentira que invento tu madre.

— ¡desgraciado! Mi madre no me mintió, eres tu el que está haciendo todo esto para confundirme

— No Aro, tu madre si te mintió— el tono de su voz se fue suavizando, era la primera vez que lo oía hablar tan despacio con alguien, los ojos de la persona que tenía en frente estaban completamente llorosos— es verdad que yo estuve con ella pero podría jurarte que tú no eres mi hijo

— ¿Cómo puedes estar tan seguro?— pregunto Edward quien había sido un silencioso espectador

— Lo estoy y eso es lo que vale.

— ¡maldito hijo de puta! ¡te acostaste con mi madre y ahora no eres capaz de hacerte cargo de un hijo bastardo!

— Oh por Dios…— una cuarta voz se hizo presente en la habitación, todos se giraron y la figura de Esme quedo al descubierto— Carlisle…

— Esme— susurro el otro hombre con horror, la expresión de su cara palideció al igual que la de Edward, la única sonrisa de maldad que se veía era la de Aro quien de seguro estaba disfrutando este momento.

El tiempo se congelo, todos los participantes de esta escena estábamos parados en el mismo lugar, podría haber pasado un huracán por ahí y creo que tendríamos las mismas expresiones, todo estaba perdido, ahora la verdad saldría a la luz, lamentablemente el tiempo de espera se había acabado, ahora esa alma quedaría al descubierto.

Muñequita

CAPÍTULO XV.-

EDWARD POV

Habían pasado dos meses desde que volvimos del juicio y cada día que pasaba sufría más, Bella estaba cada día mejor, pero dolía verla tan bien, no me malinterpreten me da gusto que se sienta cada vez con más confianza en si misma, pero reviento de rabia porque el imbécil de Benjamín está cada vez más cerca de Bella, cada vez que puede viene a verla y hasta a comprado una casa en el pueblo, ahora mismo está descansando de la última película que filmó y lleva dos semanas acá, pasan casi todo el día juntos y con un carajo los celos me revientan. Ellos son casi novios, en más de una oportunidad los he visto besarse y he tenido que correr a mi dormitorio y descargar allí la rabia rompiendo y aventando todo a mi alrededor. Bella no tiene la culpa, ella merece ser feliz, pero Benjamín no es el adecuado, estoy cada vez más convencido de que ella nació para estar a mi lado, para completarnos, yo sin ella no soy nada. Me esfuerzo día a día para ser mejor para ella y ella no se da cuenta de mis esfuerzos, es como si yo no existiera, apenas nos saludamos cuando nos vemos, ya no me mira como lo hacía antes y tengo tanto miedo de que se esté enamorando de Benjamín, no es justo, yo la amo, la amo tanto y lloro por su indiferencia.

Todos en la casa saben mi situación y eso es algo que no soporto, porque me miran con cara de pena, claro el pobre estúpido Edward Cullen, el follador número uno de Forks llora por la freaki, Dios mi freaki, la extraño tanto, extraño besarla, reír con ella, perderme en sus hermosos ojos, recorrer con mis dedos y mi lengua la exquisita piel de su cuerpo y por Dios extraño tanto hacer el amor con ella, pero no, tenía que ser el pendejo más grande de la historia y cagar para siempre la relación que teníamos. Por que ahora estoy seguro que la perdí para siempre. Nunca la merecí, ella es demasiado buena para mi.

Bella pasaba viajando por los asuntos de la empresa que le heredó su padre, además se estaba haciendo cargo de pequeñas tareas en la empresa y aunque podía hacerlo perfectamente desde casa por Internet ella prefería viajar, así también visitaba a su familia en el cementerio y por supuesto a James.

Bella también ha estado tocando, Carlisle acomodó una habitación para que ella pudiera practicar su música y a veces me escabullo para escucharla cantar y tocar, es realmente maravillosa y me deleito con cada nota emitida por esa hermosa voz.

Ha recibido varias ofertas para unirse a giras con algunas bandas de amigos, pero ella dice que aún no está preparada para volver a los escenarios de forma profesional y que quizás no lo haga de nuevo, dice que ahora sólo toca por diversión, por placer, pero ya no quiere estar en boca de todos.

Ahora estamos de vacaciones por dos semanas y me siento como mierda, hoy vino temprano Benjamín y se fue con Bella, no se donde, pero se fueron juntos mientras yo los miraba alejarse desde la ventana, al parecer ella notó mi presencia porque se volteó y me miró fijamente, me sonrió y se fue.

- ya basta, ¿vas a seguir en ese estado o vas a hacer algo por reconquistarla? – no sentí llegar a Alice a mi lado

- no hay nada que hacer, la perdí para siempre

- no digas burradas, ustedes están hecho el uno para el otro, eso nada lo va a cambiar

- yo lo cambié, lo arruiné por completo, ella ya no me quiere

- no es así, se que ella aún te ama, pero tú no has hecho nada para demostrarlo en este tiempo

- ella me pidió que me alejara

- nosotras siempre decimos eso para que nos cortejen, para hacernos de rogar un poquito

- ella no es así, ella es transparente, es pura, no anda con jueguitos como las demás chicas

- todas deseamos que nos conquisten, no sólo con palabras bonitas, lo que le hiciste fue muy, pero muy feo y no has hecho nada importante para que ella te perdone además de andar llorando por los rincones como un estúpido

- basta, ella está con Benjamín ahora y yo simplemente perdí

- no seas tonto Edward, ella te ama, lo se, sólo tienes que jugártela un poquito, quizás sacar el jodido puto que llevas dentro, ella es tu mujer, juégatela por ella, antes te quiso a pesar de tu reputación ¿por qué ahora no te querría?

Después que Alice se fue me quedé pensando y la verdad es que tenía razón, le pedí perdón miles de veces pero nunca hice nada más, nada para conquistarla, si, Edward Cullen volvería al juego, no como era antes, pero algo bueno tenía ser Edward follador Cullen, y lo iba a utilizar, Bella sería mía nuevamente y esta vez la quería para siempre, la iba a bombardear con ese encanto que estaba tan perdido últimamente.

BELLA POV

Era tan extraño, Edward en todo este tiempo está tan extraño, es cierto que le pedí tiempo y espacio, pero, me molesta que no se opusiera y lo tomara como si nada, o sea, él me juraba amor un día y al otro es como si no nos conociéramos, es verdad que yo lo trato de evitar porque aún me duele lo que me hizo, pero joder él es Edward Cullen, un tipo deslumbrante, cínico, acosador, sensual y tremendamente carnal, no es que quiera que se comporte conmigo como lo hacía con las zorras del colegio, pero una dosis pequeña de esa personalidad no estaría mal, después de todo me enamoré de él con ese cinismo, con esa calentura que transmitía y…y lo extraño tanto, ya no puedo fingir indiferencia, lo extraño.

Benjamín es un gran amigo, es buena persona y es cierto que nos hemos besado algunas veces, pero no siento nada, al parecer mis hormonas sólo reaccionan con Edward, porque a pesar del distanciamiento con sólo mirarlo siento un cosquilleo delicioso en todo mi cuerpo.

Lucha por mi Edward, lucha y serás el vencedor, lucha y me tendrás adorándote irrevocablemente, tumba mis miedos, mis fantasmas, vuelve a remecer mi mundo, exorciza mi oscuridad, lléname de luz, lléname de alegría, reclámame nuevamente tuya y me tendrás, hazlo, ven a mi, ven a mi.

Estaba saliendo de la ducha cuando sentí que me jalaban, al voltear veo el rostro de mi amor, me miraba serio mientras me arrastraba a su dormitorio, al entrar cerró la puerta y me acorraló contra la pared, mi cuerpo temblaba, el aire se hacía más espeso y mi respiración más agitada, sabía que estaba sonrojada, sentía la excitación de mi cuerpo reclamarme por dar bienvenida a ese placer que sólo Edward era capaz de hacerlo emerger desde mis profundidades.

Él acercó su cara a centímetros de la mía, sentía su respiración en mi boca, esa que anhelaba ser besada con la voracidad que sólo él era capaz de emitir, su respiración lo delataba, él también estaba excitado, acercó su cuerpo más al mío, como si eso fuera posible y sentí en mi vientre la prueba de su deseo, allí se erguía toda su masculinidad, esa que anhelaba como una loca, esa que por las noches deseaba nuevamente en mi, esa por la que soñaba y despertaba a media noche sudada, excitada y caliente.

- Bella – soltó un suspiro al decir mi nombre y mis piernas temblaron, él lo notó y su agarre se hizo más fuerte

– ya no aguanto más nena, me vuelves loco, me tienes jodido de deseo, de amor, de necesidad – dejé escapar un gemido cuando empezó a frotar su virilidad en mi cuerpo.

- Oh nena ¿me sientes? Soy todo tuyo amor, todo esto es por ti, sólo por ti – susurraba en mi oído mandando miles de aguijonazos de corriente por todo mi cuerpo, te conquistaré nuevamente, serás mía otra vez y no te dejaré escapar, eres mía, siempre lo serás, quiero saborear toda tu magnífica piel, hundirme en tu cuerpo y que ambos gritemos de placer cuando toquemos el cielo con nuestras manos.

- Edward….

- Shhhh amor, no digas nada, no ahora, déjame conquistarte, déjame entrar en tu vida nuevamente, quiero borrar tus miedos, borrar tus fantasmas, te quiero sólo para mi, mi musa, mi luz, mi diosa, quiero sentir nuevamente paz, sentirme lleno de ti, dame tiempo amor, dame tiempo para ganarte, para ser el hombre que sueñas, el hombre que deseas – me alzó y su miembro duro y potente se estrelló en mi centro palpitante, jadee, me estaba volviendo loca, una persona completamente sexual, completamente deseosa de su cuerpo caliente y duro.

- Conquístame Edward, conquístame con tus palabras y me tendrás, sigue hablando amor, sigue diciéndome que soy tuya – el movimiento de pelvis se hizo más frenético y estaba a punto de explotar en un maravilloso orgasmo, pero Edward se detuvo y me bajó de su cuerpo y me soltó de la prisión de sus brazos.

- Lo haré cielo, te conquistaré, serás mía nuevamente mi freaki, te tendré nuevamente desnuda entre mis brazos, nadie te amará como yo lo hago, nadie te hará tocar el cielo como lo haré yo, gritarás mi nombre cuando te penetre y te lleve al orgasmo desagarrando tu garganta.

Me besó, me besó con pasión, con amor, con necesidad, como si fuera un hambriento, un sediento que encuentra un manantial de pura y fresca agua cristalina. Un beso fogoso que devolví gustosa, nadie se comparaba a Edward Cullen, nadie despertaba esa pasión, ese fuego en mi interior.

Me miró y sonrió como niño pillado en travesura, abrió la puerta y con mucho tacto me sacó de su habitación y posteriormente la cerró con él adentro, yo estaba como estatua, mis pensamientos no los podía hilvanar, Edward Cullen me había dejado excitada, mojada y deseosa de más, mierda.

No se cómo llegué a mi habitación, mi cuerpo temblaba y mi mente se confundía en el recuerdo de sus palabras, niño malo, niño sucio con lengua sagaz, con palabras sucias susurradas y su miembro duro y grande presionando mi sexo me volvió loca, volcó patas arriba mi mundo, nunca antes lo vi así, tan caliente, tan hombre, tan putamente sensual, oh si Edward Cullen, háblame nuevamente así y me tendrás suplicando por más.

Una risita histérica salió de mis labios y me arrojé a la cama feliz, renovada, una nueva Bella, una nueva mujer, ya basta de ropa insulsa, ya basta de fajas, ya basta de lamentarme de mi pasado, ese lo borró, empiezo de cero, una nueva Bella, no la glamorosa cantante, no la freaki con ropa fea y fajada, no, simplemente Bella, feliz, enamorada, abriendo los brazos al perdón, al amor, a la vida, a la felicidad.

Así que al día siguiente empezó el cambio, dejé la faja y me puse ropa normal, nada extravagante, solamente ropa de una chica normal. Cuando hice aparición en la cocina Esme me quedó mirando como si fuera la primera vez que me veía, pero no dijo nada, en cambio Alice bailoteaba diciendo lo hermosa que era, ella me había visto antes en algún concierto y por la tele, pero nunca me había visto en persona así, Edward, él sonreía y me comía con la mirada, una sonrisa juguetona bailaba en su rostro y sus ojos ardían como fuego.

La conquista de Edward no se hizo esperar, al día siguiente de acorralarme en su dormitorio empezó a bombardearme con flores, chocolates, canciones, cartas románticas y a la vez indecentes que hacía que me sonrosara como adorno de navidad. Una semana, una semana en la que el lenguaje era sólo de nosotros, nadie sabía de las miradas cómplices, nadie notaba de los toques sutiles en el desayuno, de esa sonrisa de lado que me mataba, tan sensual, cómo me guiñaba el ojo cuando hacía de una conversación normal algo totalmente sexual, nadie se daba cuenta del lenguaje encriptado de sus comentarios y mis sonrojos. Eso era lo que ellos pensaban, porque todos los Cullen se daban cuenta.

Había algo que tenía que hacer y la verdad es que me dolía, todos estos días me estaba escabullendo de Benjamín, si, soy una maldita, pero es que no podía jugar con él, es cierto que nunca dije nada para que él se ilusionara, pero nos habíamos besado y él me había confesado que yo le gustaba y mucho, él es una persona maravillosa, atento, caballero, me hace reír, pero él no es Edward, a Edward lo llevo tatuado en mi piel y no puedo negar que estoy muy feliz de que se esté esforzando por decirlo de alguna manera en reconquistarme. Oh Benjamín, espero no me odies después de poner punto final.

- ¿Lo sigues amando cierto? – hacía diez minutos que nos habíamos juntado en un parque a conversar, pero mis palabras no salían.

- Benjamín yo…

- No digas nada Bella, lo sabía, siempre lo supe, pero me conformaba co lo que pudieras darme, no te culpo de nada porque repito yo lo sabía, pero duele, duele saber que tu corazón ya tiene dueño, duele ver la manera en que ustedes se pierden en sus ojos cuando se miran furtivamente, siempre me he dado cuenta ese amor que se les sale por los poros, yo he sido el egoísta que te quería para mi cuando tu corazón y tu cuerpo clama por otro.

- Soy una persona horrible Benjamín, te juro que no fue mi intención hacerte daño, ni a ti ni a Edward, es sólo que estaba tan confundida, él me dañó, me engañó, pero aún así….

- Aún así lo amas, lo se, créeme que lo se, todos lo saben, él te ama Bella, lo debes perdonar, todos cometen errores no cometas tú el error de no saber perdonar y perder el amor, él es tu amor. Adiós niña hermosa, espero algún día volver a verte en el escenario.

- Adiós Benjamín, siempre te recordaré y si alguna vez te veo por allí te pediré un autógrafo

- Jajajajaja y tú los tendrás todos preciosa, todos para ti.

Así se fue Benjamín de mi vida, al día siguiente la casa que había adquirido se alquiló.

Las pequeñas vacaciones terminaron y volvimos a clases, me daba lata, todos me miraban, claro mi nuevo atuendo, pf, desearía ser nuevamente la freaki a la que nadie miraba y hablaba, oh ¿a quién engaño?, me encanta la manera en que me mira Edward, por esa mirada aguanto la de los demás.

Desde esa primera noche Edward no me ha vuelto a acorralar ni me ha hablado mucho, pero los regalos siguen llegando y las cartas son cada vez más subida de tono, Dios ese hombre me quiere matar con tanta pasión.

Iba por el pasillo y veo a Rosalie, no me mira, no me habla, nada. Desde el último incidente ella se había alejado de casi todos, le quedaban pocas amigas, nadie la soportaba, pero había algo en ella, algo oculto detrás de su mirada y su cólera que me hacía tenerle algo de lástima. Lo dejé pasar, no era mi problema, harto daño me hizo, nunca fuimos amigas así que sus problemas que los resolviera sola, si es que los tenía.

Emmett era cuento aparte, casi no me hablaba desde que empecé a salir con Benjamín y eso me daba mucha rabia, nunca lo ilusioné, siempre le dejé las cosas claras, así que no tenía nada por que estar molesto conmigo.

Al llegar a casa encuentro una nota de Esme donde decía que había tenido que viajar urgentemente y no había alcanzado a avisar, que no nos preocupáramos iba a acompañar a Carlisle a un asunto del hospital, llegarían en tres días más, que confiaba en nosotros y que llamaría en la noche.

Estaba sola por el momento, Alice me llamó para decir que iba a almorzar con Jasper, mmmm, esa duende había conquistado al inalcanzable Jasper, eso me hacía feliz, él era tan serio, tan frío y Alice era como un huracán que arrasaba todo y por lo visto a él lo alcanzó esa fuerza de la naturaleza.

Me había quedado dormida cuando siento en sueños caricias enloquecedoras, caricias que iban dejando un rastro de fuego en mi piel, en mi alma.

- mmmm, despierta hermosa, despierta Bella – esa voz,

- mmmm Edward

- si nena, Edward – carajo, no estaba soñando era él, él me acariciaba, había llegado la hora, no había vuelta atrás, llegaba el perdón, llegaba el placer

- Edward yo…

- Shhh, lo se amor, lo se, yo quería ser más fuerte amor, conquistarte mejor, esperar más tiempo, pero soy un jodido egoísta y te necesito tanto, me muero por ti nena, te necesito, no aguanto más estar lejos de ti, de tu piel, de tus besos.

- Yo tampoco amor, yo tampoco, bésame, tócame, tómame Edward, soy tuya, siempre lo he sido, siempre lo seré, hazme el amor Edward, me quemo – Edward se empezó a desvestir lentamente y después me desvistió entre caricias y besos.

JACOB POV

Mierda, contesta Bella, por favor contesta el puto teléfono, por favor niña atiende mi llamado.

- jefe ya está todo listo, tenemos la información, ese desgraciado se dirigió a Forks, en este momento debe estar allá

- carajo, van a rodar cabezas, como que me llamo Jacob Black van a rodar cabezas por no avisar antes del escape de Alex – Bella, niña ¿dónde estás que no contestas mi llamada?, por favor aguanta, ya voy para protegerte, por favor cuídate

- vamos, tenemos que llegar lo antes posible, tenemos que proteger a Bella – seguí llamando pero nadie contestaba ni en la casa ni el celular, carajo Bella, estás en peligro, ese desgraciado va por ti niña, va por ti nuevamente.

Nos subimos al avión que nos llevaría a Forks, sólo espero llegar antes de que ese desgraciado le haga más daño a esa pobre criatura.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Cuidando tu Corazón

Capitulo 8:

Meses de Tranquilidad

― ¿está embarazada?— Una tercera voz se hizo presente en el momento— venia a saludar a mis hijos y me encuentro con esta pequeña sorpresa— el hombre que estaba frente a nosotros era Carlisle Cullen, el padre de Edward

― No es asunto tuyo— respondió Edward con sus labios apretados, rápidamente me paso hacia su espalda para protegerme, esta vez no cedí, al momento de ponerse entre nosotros me volví a situar a su lado

― ¿no lo es?, creo que estaríamos hablando de mi nieto querido hijo, creo que al llevar mi apellido pasa a ser directamente asunto mío

― Basta papa, vete ya por favor— pidió Alice quien estaba completamente tensa, Jasper se había puesto de pie y estaba parado a unos cuantos pasos de Alice esperando a que una batalla campal se desatara ¿hasta qué punto podría llegar Carlisle Cullen?

― No me des ordenes, Alice— la reprendió en un frio y duro tono

― Carlisle ya basta, no montes un escándalo— pidió Edward con una voz que sobrepasaba todos los niveles de tranquilidad, a pesar de sentir su evidente tensión estaba guardando la calma, el tono amenazador que acompañaba a aquellas palabras me hizo estremecer.

― ¿tan fácil dejaste que una casa fortunas te atara?— dijo mirando directamente a Edward e ignorando mi presencia— eres un estúpido Edward, ahora tendrás que cargar con un bastardo—

― Vuelve a decir eso y juro que te parto la cara— las manos de Edward se fueron a la chaqueta de Carlisle, sus pies dejaron de tocar el suelo por un momento, todo fue tan rápido que ninguno midió las consecuencias de lo que sucedía debido al altercado los músicos pararon de tocar y toda la gente se puso de pie para ver lo que sucedía.

― Suéltame maldito imbécil, eres tu el que se ha buscado esto, juro que no te daré ni un peso de mi dinero, mi fortuna no se irá con una enfermera de cuarta

― ¡basta!— grito la voz femenina de Esme Cullen— Carlisle, ya basta, estas montando un espectáculo— Edward soltó a su padre y este retrocedió unos cuantos pasos.

― Esme, mi amor apuesto a que no sabías que volverás a ser abuela— se giro hacia la mujer, Esme soltó una bendición y se llevo las manos a la boca, demonios — esto es algo que hay que celebrar— alzo su voz haciendo que se escuchara en todo el salón— ¡compartan todos la alegría de mi familia! ¡escuchen! ¡la novia de mi querido hijo está embarazada!— el sarcasmo y veneno en sus palabras me hicieron palidecer, toda la gente nos quedo viendo e intento disimular la vergüenza ajena que daba el momento, Carlisle estaba haciendo de mi embarazo una mofa. Los susurros no se hicieron esperar, todos comenzaron a cuchichear sobre lo que sucedía en un extremo del salón.

― ¡detente Carlisle!— dijo Esme tomándolo del brazo para jalarlo— no hagas esto, empeoraras todo con Edward

― Ya nada tiene solución entre nosotros Esme, tu hijo se ha cagado la vida para siempre, ahora aparte de tener a una americana como esposa será padre de un pequeño bastardo, ojala pudiera impedir que lleve mi apellido, no me gusta compartir con mestizos— el cuerpo de Edward rugió y en zancadas avanzo lo poco que nos separaba, nuevamente, intente retenerlo pero mis brazos no eran lo suficientemente fuertes como para poder parar la fuerza de su caminar, los brazos de Jasper fueron mas rápidos y alcanzaron a detener la pelea.

― ¡Edward cálmate!— le pidió mientras ambos forcejeaban

― Maldito infeliz, eres un desgraciado— decía incesantemente, Carlisle solo mostraba la sonrisa de malvada satisfacción, el disfrutaba con vernos indispuestos.

― ¡ya fue suficiente!— alce mi voz de repente, ya daba igual, Tanya venia acercándose rápidamente hacia nosotros, el escándalo ya estaba hecho— no permitiré que ose manchar el momento que estamos viviendo, mucho cuidado con ocupar el nombre de mi hijo o hija para llenarse la boca con él. Quiero que sepa desde ya y en frente de toda esta gente que además no tiene porque escuchar esto que jamás— avance delante de Edward— jamás permitiré que dañe a mi familia y no empezará ahora con la noticia de mi embarazo, usted tendrá todo el dinero del mundo pero le falta algo muy importante Carlisle Cullen, sentimientos, el dinero no puede comprarlos y algún día lamentara no haber mantenido esa palabra dentro de su vocabulario.

― Bella discúlpalo por favor— comenzó nuevamente Esme

― No Esme, si el va a agriar todos nuestros momentos desde ya le digo que a mí no me interesa lo que diga, el día que usted se dirija a nosotros como debe ser, escuchare sus palabras

― Antes muerto— susurro con desprecio

― Entonces vivirá todos los años que hacen falta Carlisle, recuerde que la vida da muchas vueltas y casi siempre nos hace pagar por nuestros errores aquí en la tierra— Tanya llego a nuestro lado en compañía de Math

― ¿Qué sucede?— pregunto— no quiero que se peleen, es suficiente

― No te preocupes Tanya, aquí no pasa nada— la tranquilice— ya hemos hablado todo lo que debíamos

Carlisle Cullen nos dio una última mirada y salió sin decir nada más del salón, Esme tomo sus cosas y se despidió de nosotros para seguirlo, la compadecía totalmente, tener a un hombre como Carlisle a tu lado era toda una tarea. Mis nervios colapsaron y me hicieron tambalearme en mi lugar, cerré mis ojos rápidamente para aplacar el maldito mareo que amenazaba con tumbarme en el suelo. Alice quien estaba más próxima a mi me agarro firmemente de los brazos y ayudo a que no cayera.

― Tranquila, ya todo paso— una pequeña sonrisa sin alegría se dibujo en su rostro, una de la misma calidad apareció en mis labios— eres fuerte Bella— concedió en susurros— creo que eres aun más fuerte de espíritu que Edward, me alegra que sea así, tu llevaras muy lejos a mi hermano

― Gracias Alice— susurre cerrando nuevamente los ojos, el mareo no pasaba, sentía mis piernas temblar y ser acompañado por todo mi cuerpo. Edward estaba temblando de ira, su cuerpo que estaba tenso parecía esculpido en mármol, sus ojos brillaban con asesina intensidad, conocía perfectamente esa mirada y sabía que lo más sano era marcharnos de aquí.

― ¡maldito Carlisle!— bramo Tanya con resentimiento— es un idiota, siempre arruina todo.

― Perdónanos Tanya— dijo Edward por primera vez, su voz aun sonaba ronca y rabiosa— es mejor que nos vamos Bella— dijo dirigiéndose a mí, yo asentí lentamente y camine hacia su lado, en el trayecto el malestar se hizo más fuerte y me tambalee, Edward no demoro en agarrarme entre sus brazos

― Lo lamento… no me siento bien— me pegue a su pecho

― ¿vez? Debemos irnos, debes descansar, el embarazo de Bella es de riesgo por lo que no puede pasar por estas situaciones— sus ojos me miraban brillantes pero su expresión era de culpa

― Maldita sea— gimió Alice— entonces váyanse pero por lo menos espera a que se le pase el mareo, te lo digo por experiencia propia que no es bueno caminar con mareos.

― Está bien— dije mirando a Tanya— perdónanos por lo que sucedió.

― No hay nada que perdonar, seria yo en ese caso la que debería pedir perdón, tal vez ni siquiera debí invitar a Carlisle, nunca espere que el hiciera esto.

― No es tu culpa Tanya esto sucedería en cualquier parte, solo que había demorado un poco en suceder

― Bueno ¿Por qué no vamos a cortar el pastel Tanya?— musito Math para aligerar el ambiente

― Si… vamos—respondió ella un tanto acongojada— ¿estarán bien?— pregunto mirándome directamente

― Si, estaremos bien, te avisaremos cuando nos vayamos

― Está bien, nos vemos después—

Los novios se tomaron de las manos y caminaron lentamente por el salón, sujete a Edward del brazo y lo lleve hacia la mesa, el no decía nada, sus labios estaban dibujados en una sola línea en sus rostro sabia de sobra que estaba batallando con sus demonios internos. Se sentó a mi lado y no supe que hacer, mi cuerpo se estremeció al ver la mirada vacía que había en ellos, ¿estaba sufriendo? Podría asegurar con mi vida que sí, yo sabía que a él le dolían estos enfrentamientos con Carlisle solo que aun no entendía como el mismo Carlisle no se daba cuenta.

― Edward— susurre casi en su oído, su cuerpo dio un respingo y se giro para verme

― ¿te sientes mal?— pregunto con pena en sus palabras

― No te preocupes ya está pasando pero prefiero no pararme, no quiero abusar de mi suerte

― Está bien, nos quedaremos cuanto tú quieras— termino y fue la última vez que escuche su voz en la tarde.

Todo el resto de la velada la pasamos en silencio, a pesar de lo terrible que había sido la exposición de la noticia muchas personas se acercaron para darnos las felicitaciones, la noticia de nuestro matrimonio también se desplego por el salón, estaba segura que mañana todos los medios de noticia ingleses sabrían del acontecimiento, solo me preguntaba ¿Cuánto demorarían en llegar a Chicago? Esperaba que mucho más de lo rápido que sería aquí. Edward pasó todo el tiempo pensativo y no compartió palabra con nadie más, mire de reojo muchas veces y su expresión siempre era la misma, fría, tan fría como lo era hace algunos meses más. Con cada encuentro que teníamos con Carlisle, Edward iba cerrando su corazón hacia él y eso me asustaba, el era su padre y por lo tanto estaría ligado toda la vida a él, mi miedo era que no lograran establecer un punto medio en su relación y perdieran el tímido y delgado lazo que los unía. Sabía que él no se merecía nada pero yo no estaba pensando en Carlisle solo pensaba en el hombre que tenía en frente a mí y que sabía de sobra que sufría.

Dilate lo mas que pude el momento de nuestra partida, compartí con Alice, Jasper, Níkolas y toda la familia Cullen que había en el salón, no quería malos entendidos con nadie ni tampoco que pensaran mal de Edward por enfrentar a su padre, el cada vez que reía o exclama fuerte me miraba, en sus ojos siempre se reflejaba esa tristeza que le comía el corazón, cada vez temía que eso fuera aun más grave de lo que pensaba.

Cuando el reloj marco las cinco de la tarde Tanya lanzo el ramo a todas las solteras, por más que intento apuntar hacia mi lado yo no corrí hacia él, no tenía ganas realmente no podría mentir diciendo que me sentía bien, si Edward estaba sufriendo yo lo hacia el doble. Una de las primas de Edward fue quien lo agarro, estaba feliz y radiante al igual que su novio, ambos se besaron con dulcera al momento de encontrarse. Una hora más tarde abandono el salón junto a su esposo pétalos de flores y cientos de personas fueron quienes los despidieron. Avanzaron en el auto por el hermoso sendero lleno de arboles y se perdieron de la vista de todos.

― Bella— susurro Edward a mi lado, me gire y estaba parado justo atrás mío con la misma expresión de toda la tarde— vámonos— me dijo y comenzó a caminar hacia los aparcamientos. Se fue bajo la atenta mirada de todos los presentes, ni siquiera se despidió de Alice, Jasper y Níkolas

― Demonios— susurre exasperada— Alice lo siento mucho

― No te preocupes Bella, conozco perfectamente las reacciones de Edward, he vivido toda la vida con ellas— rio suavemente— dale amor Bella, eso es lo que necesita solamente Amor.

― No te preocupes, el no pasara por lo mismo otra vez Alice, eso puedo jurártelo. Nos vemos

― Adiós Bella, nos veremos pronto— sonrió

― Adiós Bella, cuida a ese bebe— dijo Jasper con su hijo en las manos

― Lo hare, espero verlos en Chicago— les dije mientras avanzaba

― Ahí estaremos

― Adiós— levante mi mano y rápidamente me encamine hacia donde iba caminando Edward.

El viaje de regreso a la casa fue en silencio, a penas llegamos a las puertas el subió las escaleras casi dando zancadas, llego a la habitación y se giro para esperarme

― ¿estás muy cansada para viajar de vuelta en este momento?— me pregunto a penas entre en la habitación.

― No— mentí, estaba cansada— vámonos Edward— respondí con una sonrisa

― Vámonos— susurro y se giro para abalanzarse contra el ropero, saco nuestras maletas y las puso encima de la cama.

― Edward yo…— intente decir

― No digas nada Bella por favor, ya bastante avergonzado me siento como para mirarte a los ojos— sus palabras hicieron una herida en mi corazón, sentí tanto dolor por lo que el sucedía, ahora sabia de sobra que a él le afectaban más que nunca las palabras de Carlisle.

― Solo quiero decir una cosa más, mírame Edward— le pedí, el dejo el movimiento frenético de sus manos y se enderezo para mirarme

― Te amo Edward Cullen, tu y nuestro hijo son lo único que necesito para vivir tranquila

Edward me dio una mirada mas y asintió levemente, intente que el dolor que se produjo en mi pecho no se demostrara en mi cara, con lentitud comencé a empacar todo lo que habíamos traído, yo era la que más quería volver a Chicago, mi familia se pondría eufórica con la llegada del bebe y sabia de sobra que Will también, solo esperaba que mi padre se tomara bien la noticia de mi cambio de residencia, lo mejor de todo es que estaría lo bastante cerca para acudir a la casa si sucedía algo. Edward salió de la habitación con las maletas en la mano, unos segundos después sonó mi celular. Rosalie

― Necesito que hablemos— le dije antes de que saludara

― ¿Qué sucede?— pregunto con preocupación— ¿Estás bien?

― No, no lo estoy. Regreso hoy a Chicago, ve a verme a mi casa esta noche.

― Está bien pero ¿segura que estas bien?

― En la casa te cuento

― No te preocupes ahí estaré— me dijo con tono de incertidumbre. Colgamos la llamada justo en el momento que Edward volvía a la habitación.

― ¿estás lista?— pregunto

― Si, ya lo estoy— tome mi bolso de mano y camine hacia la puerta, Edward me detuvo antes de que pudiera salir, fue solo una mirada que me basto para ver todo lo que pasaba en su interior, solté rápidamente le bolso y lo abrace, su cara se escondió en mi cuello y me abrazo fuertemente a su cuerpo.

― Necesitaba esto— susurro contra mi piel

― Qué bueno porque yo moría por abrazarte.

― Perdóname— dijo en un tono aun más bajo

― No tengo nada que perdonarte Edward, tú no eres el culpable de lo que sucedió— sus ojos me decían que pensaba exactamente lo contrario.

― Vámonos pronto ¿sí?, quiero llegar cuanto antes a mi casa.

― Igual que yo, vámonos de aquí.

Recogió mi bolso del suelo y entrelazo nuestros dedos, el solo gesto me hizo ver que las cosas mejorarían con el paso de las horas, nos despedimos del servicio y de todos en la casa, Tanya no volvería hasta dentro de un mes, tenía una larga luna de miel por lo que no nos veríamos en unas buenas semanas. Arribamos al aeropuerto internacional de Chicago cuando eran casi las nueve de la mañana, por los cambios de hora teníamos los sueños cambiados. La figura del rubio conductor de Edward nos estaba esperando la sala desembarques.

― Buenos días Sr. Cullen, Srta. Swan, es un agrado verlos nuevamente

― Lo mismo decimos James— le dijo Edward, por el tono alegre de su saludo pensé que ya todo estaba volviendo a la normalidad, claramente salir de Londres le ayudo a dejar toda la pena atrás. Edward entrelazo nuestros brazos y nos condujo hacia el estacionamiento donde el impecable mercedes negro nos estaba esperando.

Volver a ver la ciudad era genial, sé que no pasamos más de una semana en Londres pero parecía haber sido una eternidad. El auto como pensaba se dirigió a mi casa directamente, mire a Edward y el brillo de sus ojos me confirmo lo que estaba pensando, iríamos directamente a contarle a mi padre la noticia de nuestro matrimonio. Nos estacionamos en frente de la casa y James se encamino rápidamente para abrirnos la puerta, Edward salió y como siempre me ayudo a bajar, James se metió rápidamente al auto y nos espero.

― ¿estás lista para esto?— pregunto mirándome directamente a los ojos

― Sí, creo que lo estoy, en todo cae…— un movimiento inesperado me hizo detenerme por completo, mi cuerpo se helo al instante.

― ¿Bella? ¿Bella que sucede?— pregunto Edward sujetando mi cintura, creo que temiendo que fuera a caer. Un nuevo movimiento inesperado me hizo sobresaltarme y rápidamente mi mano fue hacia mi vientre para sostenerlo— Bella me asustas ¿Qué sucede?— pregunto Edward con ansiedad en sus ojos

― El bebe— susurre lentamente— el bebe se está…

― ¿Qué sucede? Estas bien, ¿el bebe está bien?— sus palabras salían completamente atropelladas de su boca, su labio inferior temblaba con fuerza— ¡Demonios Bella! Te llevare al hospital— antes de que pudiera tomarme en sus brazos susurre lo que mi corazón ya sabia

― Se está moviendo— al momento de decir esas palabras Edward se congelo en el lugar y me miro con sus enormes orbes de color verde.

― ¿Qué?— pregunto

― Se está moviendo Edward, nuestro hijo se ha movido ¡y dos veces!— el tono de alegría en mi voz lo hizo reaccionar— ¡mira!— tome su mano para que sintiera la alegría que yo tenía en mi alma, el bebe nuevamente se movió dentro de mi vientre, Edward no pude contener la emoción y sonrió con sus ojos brillando.

― ¡dios mío! ¡se está moviendo! Es verdad, ¡mi hijo se está moviendo!— apretó aun mas su mano contra mi piel y un escalofrió me recorrió por completo, el vestido que traía puesto me había costado mucho para ponérmelo en el avión, no pasaría mas de unas cuantas semanas en que no se comenzara a notar mi embarazo, este bebe ya tenía ganas de crecer y yo no seré la que se lo impida.

― Es maravilloso— susurre con emoción contenida— Edward nuestro hijo…

― Si Bella, es maravilloso, creo que este pequeño muere porque su familia sepa de su existencia, vamos Bella, vamos a contarles a todos.

― ¡si vamos!— exclame feliz

Edward beso mis labios con felicidad, entramos a mi casa tomados de la mano y envueltos en una burbuja de magia y de emoción.

― ¡hola! ¡papa! ¡Kathe! ¿Dónde están? ¡Sue!— llame a todos, los pasos rápidos desde el comedor me hicieron girarme

― ¡Bella!— grito Kathe abalanzándose contra mis brazos— ¡Bella! ¡Bella! ¡ya volviste!

― ¡Kathe! ¿Cómo estas pequeña?— pregunte girando sobre mis pies con ella en mis brazos, sentí los ojos de Edward clavados en mi espalda, se había molestado por el esfuerzo de levantar a mi hermana, presentía que mi futuro esposo seria implacable a la hora de cuidar de mi embarazo

― ¡bien! Te hemos extrañado mucho— por arriba de los hombros de Kathe vi a mi padre en compañía de Sue

― Y yo a ustedes— le dije y bese su frente— hola papa— salude con un beso y abrazo para él y Sue— Hola Sue ¿Cómo están?

― Bien cariño— respondió de inmediato Charly— ¡estoy feliz de verte hija! Ya te estábamos extrañando muchísimo.

― Y yo a ustedes.

― Buenos días— saludo Edward desde una orilla

― ¡Edward hijo! ¿Cómo estás?— a mi padre le gustaba Edward, lo sabía.

― Muy bien Sr. Swan, gracias

― Charly, sabes que debes llamarme por mi nombre— el solo sonrió, saludo a Kathe y se fue a reunir conmigo

― Papa, Edward y yo tenemos que hablar— la cara que puso mi padre me indicaba lo peor, el temía lo que pudiera decirle.

Nos fuimos a sentar al living, mi padre venia con una extraña expresión en sus ojos que denotaba lo preocupante que podía llegar a ser esta situación, de pronto el aire estaba tenso, ¿Qué estaría pensando mi papa?, Edward como siempre entrelazo nuestros dedos y comenzó a hablar.

― Charly, tenemos algunas noticias que contarte, primero que todo…—

― Edward— lo interrumpí— yo le contare

― Bella me estas asustando, ¿Qué pasa?— me pare del lado de Edward y me arrodille frente a mi padre

― Papa, Edward me ha pedido matrimonio y yo acepte— la expresión de mi padre por un momento se congelo, ambos nos miramos a los ojos y no supimos que decir, un momento de silencio que se prolongo más de lo esperado invadió la sala

― Eso… eso significa que ya no vivirás aquí ¿verdad?— pregunto Kathe

― No, pero puedes venir a visitarme cuantas veces quieras recuerda que vivimos a solo unas calles— los ojos de tristeza que habían aparecido en mi hermana fueron reemplazados por una alegre sonrisa

― Bella— susurro mi padre— mi pequeña Bella…— sus ojos brillaron y por un momento pensé que lloraría sobre mis brazos

― Espera papa, hay mas… la segunda noticia es…

― Esa es la diré yo Bella— Edward se puso de pie y tomo la misma posición que yo— Charly… me es inmensamente grato decirte que Bella está embarazada, ella espera un hijo nuestro.

― ¿Qué?— exclamaron Sue y Kathe al mismo tiempo— ¡dios mío!— soltó Sue caminando hacia donde estábamos, las risas de Kathe inundaron el lugar

― Dios mío… ¡Bella!— exclamo papa saliendo de su aletargamiento— ¡seré abuelo!— grito derramando lagrimas por la emoción, mi padre extendió ambos brazos y nos cobijó a ambos, a Edward le hacían bien estos recibimientos, era lo que tendría que haber pasado en Londres con su familia.

― Si papa, serás abuelo

― ¡dios mío! Me van a matar de un infarto ¡ya decía yo que estabas embarazada

― Y tienes un ojo clínico impresionante Charly— comento Edward— cuando tu le dijiste a Bella que estaba embarazada en efecto, ya lo estaba

― ¡ven! Mi intuición nunca falla, ya tenias cara de embarazada hija, yo lo sentía ¡qué alegría!— grito elevando sus brazos

― ¡seré tía!— exclamo Kathe abrazándonos a ambos también, todos nos felicitaron y se emocionaron con la noticia, era perfecto, la mejor escena de todas.

Mi padre no dejo irse a Edward, Sue cocino un enorme almuerzo que comimos en el jardín, estaba tan feliz y emocionado por la noticia que ni siquiera puso problemas cuando le dije que me iría a vivir junto a Edward solo mencionó "los hijos deben volar algún día y tu estas haciéndolo de muy buena manera, con un excelente hombre a tu lado, tienes mi bendición Bella, los dos la tienen" sus palabras me emocionaron y al mismo tiempo me pusieron feliz. Mi padre estaba bien, mientras tuvieran esa casa y a Sue todo marcharía sin problemas. Esa noche decidí pasarla en casa, Edward me dijo que ya mañana le contaríamos a Will lo del matrimonio y el bebe, cuando ya eran casi las seis mi novio se encamino hacia la puerta para marcharse.

― Espero duermas bien mi amor— dijo sujetando mi cintura

― Lo hare, debo aprovechar mi última noche de soltera— le respondí acercándome a besar sus labios. James quien se había retirado y estaba volviendo en este instante aparco frente a mi casa y espero pacientemente a su jefe.

― Soñare contigo esta noche, dormir a tu lado ya es una costumbre que no quiero dejar

― Lo mismo digo, mañana a penas deje todo listo aquí te llamo para que James venga por mi

― Está bien, llegare a casa para almorzar contigo, debo ver qué cosa ha hecho Aro en la oficina

― No te preocupes, te entiendo— apego su cabeza a la mía y beso mi nariz

― Será mejor que te entres no quiero que te enfermes ¡ah! Y hablando de eso tenemos que buscar un doctor para planificar lo de la clínica y donde tendrás al bebe.

― Podríamos consultarle a Emmett ¿no crees?

― Si es una buena idea, mañana en el almuerzo planeamos todo.

― Está bien, te amo— me acerque a él para despedirme

― Y yo a ti, nos vemos mañana, será una tortura aguantarme.

― No te preocupes, de mañana en adelante ya no nos separaremos más.

― Nunca más— asentí.

Edward beso mis labios y se fue, estuve en el mismo lugar hasta que el coche se perdió en las calles de Nothing Hill. Esa noche tenía algo más que hacer, Rosalie estaba por llegar y debía contarle todo lo que había pasado, además necesitaba urgente uno de sus consejos. Cuando el reloj marco la hora que habíamos acordado solo unos cuantos segundos después Rose aparco fuera de la casa, venia casi corriendo cuando toco el timbre de la puerta.

― Puntual como siempre— le dije mientras nos abrazábamos

― Sabes que si se trata de ti siempre seré puntual ¿Cómo estás?— pregunto avanzando hacia el living.

― Bien pero vamos a mi habitación, ahí podremos hablar mejor.

― Vamos.

Nos encaminamos hacia mi cuarto, por ahora era un desastre, tenía mis maletas de viaje y las que me llevaría a la casa de Edward esparcidas por todas partes. Rosalie hizo una burla de todo el desorden y se sentó en un pequeño sillón que había al lado de la ventana, acerque una silla a ella y comencé a contarle todo.

― Bueno Rose antes de contarte todo tengo tres cosas que decirte.

¿Estás embarazada?— pregunto de repente haciéndome comer mis palabras

― ¿Qué?— mi boca parpadeo y no salió ninguna palabra de ella— ¿Cómo lo supiste?— pregunte de inmediato ¿la noticia de Londres ya habría llegado a Chicago?

― No lo sabía tontita, solo lo supuse— ella rio— ¡demonios Bella! ¡me harás tía!

― Si serás tía— ella no pudo contener su alegría y me abrazo de inmediato, le conté lo que nos había dicho el doctor y todos los detalles del embarazo, se sorprendió como todos cuando le dije lo avanzado que ya estaba— la segunda noticia es que me iré a vivir con Edward

― Wow, eso sí que me lo esperaba, me imagine que sucedería así

― Y ahí no acaba, lo mejor de todo es que Edward me propuso matrimonio y yo le dije que sí.

― ¡Bella! ¡es genial! Todo ha mejorado muchísimo, estoy tan feliz por ti amiga.

― Si…— comente un dejo de tristeza— pero no todo va como quisiera, la relación de Carlisle y Edward ha empeorado muchísimo. Es terrible verlos enfrentarse Rose, vieras las cosas que se han dicho, es horrible

― Demonios— susurro— y ¿Qué dice Edward?

― Nada— respondí en el mismo tono— se enfrentan pero después de la tormenta viene la "calma", Edward sufre en silencio por los constantes desprecios de su padre, no sé cómo ayudarlos Rose, no tengo idea, quiero que ellos tengan una buena relación pero no encuentro la manera de hacerlo.

― Esta complicado— concedió mientras se cruzaba de brazos— la relación que ya está muy desgastada es casi imposible volverla a reponer, ¿ellos algunas veces se llevaron bien?

― Si por lo que la prima de Tanya me conto un día, ellos antes de las tragedias que ocurrieron eran como cualquier padre e hijo, no tenían diferencias entre los dos pero todo cambio cuando el hermano de Edward murió

― ¿tenía otro hermano?— asentí— demonios, es grave Bella… ¿y si dejaras las cosas así como están?

― Tarde o temprano terminaría todo mal y creo que hasta peor de lo que esta

― Es una lástima, justo ahora que tendrán un hijo y mas encima se casaran

― Eso es lo peor, me refiero al punto de vista de Carlisle, si vieras el escándalo que se armo cuando ayer supo que estaba embarazada y eso que aun no sabe que nos casaremos, creo que podrá el grito en el cielo solo de escucharlo.

― Es un viejo maldito ese, espero no les cause muchos problemas cuando sea su boda.

― Espero que sea él quien este parado junto a Edward el día de nuestra boda

― ¿de verdad piensas así?— pregunto con asombro

― Claro yo sea mejor que Edward lo que es no tener una madre o un padre en este caso, el no puede negar a Carlisle por más que quiera, deben intentar recomponer lo que tenían, sé que es difícil pero no imposible. Algún día se arrepentirán de no arreglar sus diferencias, estoy segura de que Carlisle en el fondo de su corazón siente algo por Edward, y el también estoy segura siente algo por su padre, el problema es que se han herido tanto que ya ninguno de los dos da su brazo a torcer.

― Creo que te van a inmacular por tanto que haces por esa familia— comento y yo solté una risita.

― No Rose, solo le devuelvo a Edward lo bueno que ha sido conmigo, te aseguro que si mi vida mejoro desde que comencé a trabajar con él es porque el tubo mucho que ver y no lo digo porque comenzamos a estar juntos

― ¿Por qué es?— enarco una ceja con duda

― ¿sabías que Edward me contrato un escuadrón de guardaespaldas para protegerme desde de mi primer encuentro con Carmen?

― ¿Qué?— exclamo con asombro— no, no tenía idea— yo asentí con mis ojos entrecerrados

― Esos pequeños detalles que yo no sabía pienso que no son los únicos, he dudado muchas veces de la veracidad de las palabras de Edward en el sentido de que sé que aunque diga que me dijo toda la verdad no es así, pienso que el esconde algunas cosas sobre mi pero no me importa, el ha cambiado mi vida por lo que me da igual averiguar que mas hizo por mi si ya lo mas grande está enfrente a mis ojos y la otra parte crece dentro de mis entrañas

― Tienes razón, en todo caso te puedo decir que cuando Carmen te golpeo para matarte el jamás se separo de ti, en ningún momento Bella, Edward te ama desde mucho antes que tú te dieras cuenta

― Eso lo sé, me hace feliz saber que el siempre me tubo entre sus pensamientos porque era lo mismo que pasaba conmigo, nunca podía dejar de pensar en el.

Cambie mi vista hacia las ventanas, respire pesadamente e intente disipar un mareo leve que me estaba invadiendo, mi pequeña o pequeño estaba haciéndose presente en la conversación. Cuando el malestar paso seguí conversando con Rosalie, le conté todo con lujo de detalles por lo que habíamos pasado en Londres, los altercados con Carlisle y el apoyo que me habían dado Alice, Jasper, Esme, Tanya y Math, ella estaba encantada. Unas horas después mientras nos tomábamos un té en la cocina le pregunte sobre Emmett.

― ¿y cómo vas con el oso de Emmett?

― ¿con Emmett?— suspiro soñadoramente— me trae de un ala ¿sabes? Es genial Bella, Emm es el hombre de mis sueños— solté una risotada que casi me hizo atragantarme con el

― Por la boca muere el pez Rose ¿te acuerdas? Tu lo rechazaste desde el primer momento y ahora mueres por el

― Estamos viviendo juntos

― ¿enserio?

― Bueno así como juntos juntos, aun no pero Emmett pasa tanto tiempo en mi departamento que se queda casi todo el tiempo conmigo, aparte le queda muy cerca del hospital por lo que sale mucho mas cómodo que el venga a vivir conmigo

― Que increíble, la vida nos cambio dramáticamente en este año

― Si— susurro mientras un pequeño silencio invadió la estancia— pero no es momento para ponerse a pensar, tenemos mucho que hacer

― ¿a qué te refieres?

― ¿Cómo que ha qué? ¡al bebe! Hay mucho que rediseñar y comprar, debes acondicionarle la habitación al bebe Bella, debes hacer un cambio en esa oscura y fría casa.

― Veré lo que puedo hacer, primero hablare con Edward y te llamo para ponernos de acuerdo

― ¡genial!—

Hablamos otro rato mas y cuando ya era entrada la noche Rosalie se fue, me dijo que debía preparar la cena ya que ella y Emmett cumplían meses de romance, se fue feliz y llena de ideas para la habitación del bebe. Esa noche intente conciliar el sueño pero no podía parar de pensar en la nueva vida que comenzábamos, pronto seria la señora Cullen y Edward viviría a nuestro lado por siempre…

Ya no podía esperar para vivir nuestra nueva vida.

El tiempo es caprichoso a la hora de pasar, los días, las semanas y los meses se van casi por entremedio de nuestros dedos. A pesar de que quería disfrutar al máximo mí tiempo con Edward, los meses parecían pasar más rápido de lo que todos esperábamos.

Cuando llegue por fin a la casa de Edward, Will casi moría de la felicidad, ese hombre es mi mejor aliado a la hora de hablar sobre mi futuro esposo, se sentía casi como el abuelo emocionado cuando le contamos sobre el embarazo. Todo marchaba muy bien, Edward era un amante espectacular y me daba todo lo que necesitaba, amor, compresión y confianza. Cuando le conté a él sobre los planes de la habitación del bebe se puso feliz, en contra de mi voluntad abrió una cuenta a mi nombre y dispuso de cupo ilimitado para poder gastar, me sentí completamente cohibida por dejar que hiciera eso, era la primera vez que alguien me mantenía por lo que aun tenia vergüenza de ocupar sus recursos.

Los meses fueron caminando al igual que mi embarazo, cuando cumplí los seis meses supimos que sería una niña, Edward estaba que no cavia en su alegría, comenzó a llenar la habitación del bebe de muñecas y peluches, no había día que no llegara de la empresa con algo en sus manos. Rosalie nos diseño y acondicionó una de las habitaciones que estaba al lado de la nuestra, esa sería la habitación de la pequeña. Cuando nos preguntaron como la llamaríamos ambos nos miramos y movimos nuestros hombros ¿Qué nombre tendía la pequeña que habíamos engendrado?, con el paso de las semanas el pensamiento se fue haciendo cada vez más presente, al momento de cumplir los siete meses lo decidimos, ambos teníamos a dos mujeres importantes en nuestras vidas y porque no darle a nuestra hija dos nombres que conllevaban todo el amor que un ser puede dar, Reneesme, los nombres de nuestras madres. Al principio a todos les extraño pero con el pasar de los días y la razón por la cual se lo habíamos escogido muchos pensaron que era adorable y ni se hable de Esme y Charly que estaban felices.

Mi embarazo ha sido un tiempo feliz, en estos meses he podido disfrutar de la compañía de mi familia y la de Edward, Tanya y Math al igual que Alice, Jasper y Esme han venido a visitarnos constantemente y siempre han estado presentes en los meses de gestación de Reneesme. A pesar de estar en constante contacto con Londres no había sabido nada mas de Aro y Carlisle, el primero había desaparecido de la empresa como por arte de magia y solo sabíamos que estaba bien porque salía constantemente en portadas de revistas y noticias de la televisión, ninguna aparición era por sus logros solo por su recientes conquistas y excesivas fiestas. El segundo ni siquiera había hecho alguna aparición ni una llamada por teléfono, parecía estar dándole espacio a Edward para poder desarrollarse, en estos meses y sin las intromisiones de nadie había logrado avanzar mucho, Cullen Enterprise estaba dando los mejores dividendos desde su apertura y mi novio no podía sentirse más orgulloso de su equipo de trabajo, yo estaba orgullosa de él, era mi súper hombre.

Hoy es día de mi última ecografía, exactamente cumplo ocho meses de gestación y Nessie, como la llamo Kathe, está casi lista para nacer. Para este evento me acompañan Papa, Will y Kathe, Edward está de viaje y no ha podido acompañarme. Si bien había pasado todos estos meses a mi lado sin despegarse este viaje no pudo ser pospuesto, estaba en Vancouver, cerrando un trato con algunos accionistas. Mientras mis pies iban de un lado para otro en la oficina de mi ginecóloga mi papa y Kathe me observaban atentamente mientras que Will esperaba pacientemente.

― Harás un oyó en el suelo de tanto que te paseas— susurro Charly mientras se acomodaba en su silla.

― No me interesa, me duele un poco la espalda y caminar es lo único que me relaja, si me siento duele mas

― Nessie te está haciendo imposible el último mes ¿no?

― Si papa, creo que esta niña ya quiere nacer pero por nada del mundo da más señales de querer salir, cada vez que pienso que va ser el momento no es así por lo que mejor decidí no pensar en su nacimiento.

― ¿es muy testaruda esta mujer Will?— pregunto mirando la mayordomo y amigo que miraba desde una esquina

― La señora Bella es una mujer muy valiente, estoy seguro de que ella podrá salir bien de todo esto y traer a la pequeña a este mundo.

― ¡bien Will!— exclame con algo de dolor— el es mi apoyo incondicional dentro de la mansión— comente con diversión— además de las chicas, son geniales conmigo

― Somos así porque usted siempre ha sido una excelente persona con nosotros Sra. Bella— respondió haciendo alusión al nombre que me había puesto el mismo día que pise la casa de Edward para irme a vivir con él, desde ese día todos comenzaron a llamarme Sra. Bella o Sra. Cullen

― Gracias Will— e dije con mis ojos brillando por el tono de sus palabras, adoraba a todos los que vivían en nuestra casa— oye papa ¿Dónde está Sue?

― En casa, dijo que prefería ir a verte otro día, esta como loca organizando la despedida de curso de Kathe

― ¡sí! Será una fiesta inolvidable—exclamo elevando sus brazos

― Sue se parece a Kathe— comente con diversión— a ella le encantan las fiestas y celebraciones familiares— unos segundos pasaron y la puerta se abrió

― Hola Bella— saludo Mariane Silverston, mi ginecóloga

― Hola Mariane ¿Cómo estás?

― Mejor que tu al parecer, ¿tienes molestias?— pregunto dirigiéndose directamente hacia mí para tocar mi vientre.

― Algo— mentí.

― Vamos Bella no me mientas, se que el último mes de embarazo es el más complicado, esa chiquita debe pesar una tonelada.

― No tanto— volví a mentir e intente darle un tono de despreocupación a lo que sucedía. Todos nos sentamos y escuchamos atentamente a la doctora.

― Bueno como ya sabes estas entrando en la última fase de la gestación, puedo decir que de ahora en adelante debes tener cuidado, la bebe podría nacer en cualquier momento y lugar.

― Lo se

― Es bueno que no te expongas a viajes ni a periodos largos en autos o buses, ni tampoco a emociones fuertes o malos ratos, debes estar tranquila, tu embarazo aun es de cuidado por lo que no podemos arriesgarnos a que algo salga mal.

― Si, no te preocupes

― Y ¿Dónde está Edward?— pregunto mirando a todas las personas que estaban a nuestro alrededor

― Que lastima, tenía la información sobre el curso de partos que me pidió la vez pasada.

Edward había mostrado un interés monstruoso por este embarazo, el quiso saber todo con relación al proceso, lleno la casa con libros e instructivos, tomamos juntos cursos de respiración en el parto y de padres primerizos, estaba completamente insertó en el tema y agradecía enormemente que fuera así, me sentía acompañada y completamente apoyada por el, me hacía sentir especial y sin duda como la mujer más importante para él.

― Llega mañana por lo que le diré que ya la tienes, tal vez alcancemos a tomar el curso antes de que Nessie nazca.

― Ojala, lo mandare a guardar para ustedes.

― Gracias.

― Bueno ¿tienes alguna duda sobre lo que viene?

― No muchas ¿me harás una Eco ahora?

― No, creo que ya fue suficiente con lo que hemos visto la vez pasada, tu embarazo está muy bien pero si sientes cualquier malestar desconocido o vez que algo no anda bien llámame de inmediato que iré a tu casa para checarte, lo mismo con el parto, solo debes llamarme y estaré en media hora en la clínica que hemos acordado.

― Está bien.

Con Edward ya teníamos todo listo, estábamos completamente preparados para recibir a Nessie, solo nos faltaba ella. Terminamos la consulta media hora después, fuimos a dejar a mi padre y Kathe a la casa para después marcharnos a la misión, mientras miraba por la ventana el hermoso paisaje que me rodeaba mi celular comenzó a sonar.

― ¿diga?— conteste

― Bella, soy Esme

― ¡Esme! Hola ¿Cómo estás?

― Muy bien, estamos esperándote

― ¿esperándome? ¿Dónde?

― Aquí en tu casa, hemos llegado hoy a visitarte Bella ¡estamos en la ciudad!

La sola noticia me puso feliz, Esme era muy importante en mi embarazo y me alegraba de tenerla cerca, lo que no pensé jamás fue que este día seria el comienzo del final, una bomba de tiempo estaba a punto de explotar.