Dark Chat

jueves, 23 de junio de 2011

Conociendonos Otra Vez

CAPÍTULO XI.-

BELLA POV

Dios, había tenido el mejor sexo de mi vida y eso que cada sesión con mi vampiro era excelente, pero esto wow, sobrepasaba todos los límites concebidos, no podía amarlo más de lo que ya lo hacía, era mío, completamente mío como yo de él, éramos un solo corazón, una sola alma, un solo cuerpo.

hace unos minutos que había despertado pero seguía con los ojos cerrados, Edward dibujaba círculos en mi espalda con sus largos y fríos dedos, sabía que él tenía plena consciencia de que yo estaba despierta, pero me sentía tan bien así, tranquila, en paz, saciada y feliz

- se que estás despierta cielo, mírame – abrí lentamente mis ojos y como siempre quedé prendada en su mirada fuerte e hipnótica, sonreí logrando una sonrisa en él.

- ¿Estás bien?, yo lamento mucho si te he lastimado, si te he abrumado con ….

- No amor, no empieces, me encuentro bien, feliz, satisfecha, me ha gustado mucho lo que hemos hecho, sólo estoy un poco cansada – le dije sonriendo aún más, no quería que pensara que estaba arrepentida, no lo estaba y nunca lo estaría

- De todas maneras Bella si algo te sobrepasa o te sientes incómoda con algunas de nuestras prácticas debes decírmelo cielo y pararé - ¿Qué, estaba loco?

- No sigas Cullen, acabo de experimentar el mejor sexo de la historia con el hombre que amo y no me vas a hacer cambiar de opinión

- Ok, por cierto te amo jodidamente Bella – dijo sonriendo y con ojos de lujuria y amor

- Yo también mi vampiro caliente

- Bella, te amo, desde que te conozco que te amo, incluso desde antes que nacieras, nunca pude sentir amor por ninguna mujer o vampira, siempre sentí el vacío, nunca pensé que podría llegar a amar a alguien, cuando te conocí descubrí que el motivo era principalmente porque no habías estado en mi vida, porque no te conocía, porque no habías llegado a mi vida, se con claridad que estamos hecho el uno para el otro, no puede ser de otra manera estamos destinados a estar juntos siempre, Bella me concederías el puto honor de ser mi esposa para toda la eternidad, mi mujer, mi vampira – mierda creo que me voy a desmayar, me miraba con esos ojos que me fundían, que me volvían completamente loca

- Edward yo, yo acepto, te amo con toda mi alma y anda me gustaría más que ser tu jodida esposa – le dije riendo por el juego de palabras que estábamos usando, no era lo convencional, pero carajo, así éramos y no podía ser más perfecto para mi

- ¿en serio Bella? ¿me aceptas?

- Claro que si tonto, te amo y casi no puedo esperar a que rodees mi dedo con un lindo anillo – increible, antes me negaba a que me hiciera regalos, pero ahora ansiaba el dichoso anillo, no por el objeto en si, sino por lo que significaba, carajo iba a ser su esposa, no podía ser más feliz

- No tendrás que esperar amor – dijo incorporándose de la cama y buscando en el bolsillo de su pantalón – bastardo, lo tenía planeado y sabía que le diría que si, cabrón cómo lo amaba

- Bella, nunca he deseado algo tanto como te deseo a ti en mi vida, eres mi todo, mi luz, mi perdición, mi vida y cuando nos casemos mi eternidad – dijo arrodillándose y rodeando el puto anillo en mi dedo, las lágrimas se deslizaban por mis mejillas y mi sonrisa no podía ser más perfecta, le ganaba incluso a la de los comerciales de pasta dental.

Miré mi anillo quedando boquiabierta por lo hermoso y delicado que era, era simple, elegante, en fin antiguo y hermoso, la esmeralda resaltaba mi pálida piel y recordé cuando una vez Carlisle me contó que Edward humano tenía los ojos verdes, así deberían haber sido sus ojos verdes, brillantes, hermosos. Besé el anillo y lo besé a él con todo el amor que sentía en mi corazón

- Era de mi madre, mi verdadera madre, era su anillo de matrimonio y ahora es tuyo Bella como yo.

- Gracias amor, dios te amo tanto, tanto que quiero gritarles a todo el mundo que eres mío y yo tuya

- Jajajaja, creo que todos los que conocemos saben eso, pero si gustas lo puedo publicar en todas las revistas y noticieros del mundo

- Tonto – dije golpeándolo levemente en el brazo por sus ocurrencias

- Mmm ¿Bella? – dijo mirándome a los ojos, mierda conocía esa expresión, mi vampiro estaba caliente, aunque no más que yo

- Adelantemos la luna de miel Edward, tómame, devórame, no dejes un centímetro de mi cuerpo sin marcar, fóllame tan duro que no pueda levantarme, que no pueda caminar sin sentir el picor en mi coño que me recuerda la manera en que tu polla se entretuvo follándome – dije con voz ronca por el deseo

- Maldita sea Bella, me enloqueces zorra y no te preocupes que no te levantarás de esta puta cama hasta que te haya follado por todos lados, eres mía, sólo mía – mierda, había despertado al vampiro sádico y caliente y no podía estar más feliz y caliente

Al día siguiente apenas podía caminar, mierda, había cumplido con mi petición al pie de la letra, cada paso que daba me recordaba la manera en que me tomó, carajo, parecíamos animales en celo.

Al salir de la universidad iríamos a la casa Cullen, ya que queríamos dar la noticia de la boda, claro que conociendo a Alice y su súper poder seguramente ya todos estaban enterados y hasta de la manera en que acabó la petición de matrimonio, cuando sea vampira me las pagarán todas, las burlas de Emmett con respecto al sexo, los consejos de Alice con respecto al sexo con un vampiro, los intentos de calmarme de Jasper cuando estaba de visita y me ponía caliente y lo único que quería era que todos se fueran para poner coger con su hijo y hermano precioso, joder, esa familia se inmiscuía en todo, sobretodo en mis prácticas sexuales con Edward, malditos vampiros sexópatas, pero los amaba a todos y pronto seríamos familia.

Al llegar todos nos estaban esperando y Edward estaba más que feliz, seguramente les leyó la mente y sabía lo que se venía, yo por mi parte ya quería que Edward me transformara para ir a cazar con él, ha de ser tan sensual cazando sus presas y como seré neófita seré más fuerte que él, mmm, interesante, podría cazarlo como a una presa y revolcarnos por el bosque desnudos después de haber bebido la sangre de las infortunadas presas, mmmm, sería una experiencia única y salvaje, dos vampiros sedientos de sexo animal y rudo en el bosque, mierda, ya estaba mojada y antes de bajar del auto Edward me miró fijamente y su sonrisa ancha y canalla, mierda, ya sabe que estoy mojada, su súper olfato de vampiro me descubrió.

- mmmm, daría lo que fuera por saber lo que estás pensando para estar caliente – dijo oliendo, cerrando los ojos y pasando sutilmente la lengua por sus labios, joder, se veía tan putamente sensual y masculino y mi coño cada vez más empapado pulsaba por atención

- joder Edward, ni siquiera te imaginas lo que estaba pensando

- ¿una pista?

- Oh no, si te digo no podremos dar la noticia de la boda

- ¿ah si? ¿por qué?

- Mmmm, porque me encerrarás en la habitación y me dejarás inválida de tanto follarme

- Mmmm, suena interesante, además Alice ya debe haberles dicho, así que dime que estabas pensando – estaba a punto de caer en el jueguito cuando escuchamos un grito

- Ni se les ocurra marcharse antes de dar la noticia, no puedo creer que no puedan controlar la calentura – esa señores y señoras es Alice, mi futura cuñadita, a la que en estos momentos quería matar por romper el momento tan mágico que estábamos teniendo con Edward, definitivamente cuando nos casáramos no viviríamos con ellos, los amo mucho, pero son tan metidos, tendría que hablar con Edward sobre ese tema, viviríamos cerca pero no en la misma casa, se imaginan, tendría que prácticamente pedirles permiso para follar con mi esposo.

- ¡ALICE! LARGO – gritó Edward totalmente cabreado por la interrupción

- Ah, no, ustedes vinieron a informar algo importante y lo cumplirán, hemos esperado muchos años por esto, así que se guardan las ganas para después, no puedo creerlo, antes ni querías hablar del tema del sexo y ahora eres un pervertido total – dijo Alice mirando a Edward

- Bella no hace más que provocarme Alice, ella tiene la culpa, me tienta – dijo Edward haciéndose el inocente y culpándome a mi, ¿quieres jugar Cullen, aguántate?

- Oh Edward, pobrecito, no me había dado cuenta de lo mucho que te exigía cariño, pero no te preocupes – le dije dulcemente y acariciando su pecho – no te tentaré más cielo y este coñito caliente y apretado que tanto te gusta no lo tendrás hasta la luna de miel – le di un beso casto en la comisura de los labios y me bajé del auto consciente que lo había dejado estupefacto en su asiento

- Jajajajaja te dejaron callado Edward por primera vez – Alice se doblaba de tanto reírse

Edward se bajó del auto y me apegó a su cuerpo y me susurró pecaminosamente "eso ya lo veremos cariño"

Después de dar la noticia y recibir las respectivas felicitaciones, anunciamos que nos casaríamos en un mes aproximadamente, mañana iríamos a tomar la hora en el registro civil y posteriormente en la iglesia, si Edward estaba empecinado en hacerme su mujer bajo todas las leyes. Con las chicas nos sumergimos en el mundo de las invitaciones, el traje de novia, el de las madrinas, la decoración, la fiesta, en fin, en la boda en si.

En un principio no quería algo muy ostentoso, pero joder, me casaba con el amor de mi vida, así que decidí no hacerme la difícil y aceptar todo de buen grado, además en la luna de miel Edward me transformaría y lo más probable es que no fuera a ver a mis padres y amigos nunca más, así que haría las cosas bien, les dejaría a mi familia el mejor de los recuerdos míos, el más feliz, por el que me recordarían por siempre como la felicidad eterna de Bella.

Es duro desligarse de las personas que amamos, que siempre han estado con uno, pero más fuerte es el amor que siento por mi vampiro, así que trato de no pensar mucho en que nunca más veré a Charlie, es mi persona favorita entre los humanos, lo amo con todo mi corazón, pero como dije anteriormente no siempre se puede tener todo en la vida y lo que iba a ganar era la felicidad eterna junto a mi Edward.

Faltaba una semana para la boda, habíamos viajado al día siguiente de dar a conocer la noticia a los Cullen, fuimos a Forks. Charlie en un principio pensó que estaba embarazada, pero luego de decirle que no nos creyó, claro que aún me daba miraditas inquisitivas para tratar de descubrir el motivo de la visita, aún no le agradaba mucho Edward, pero estaba haciendo un esfuerzo por mi, además mi felicidad casi se podía tocar con los dedos.

Causamos un gran revuelo en Forks, aparte de mi padre nadie sabía que habíamos vuelto con Edward, es más todavía pensaban que yo estaba es estado zombi tal como me fui, así que la noticia de la boda calló como un balde de agua fría. Algunos tomaron la noticia con incredulidad, otros con la marcada envidia como Newton, Jessica y otros tantos imbéciles y perdedores, en cambio Ángela, Ben, Erik, etc, estaban más que felices con la noticia, como era fin de semana largo todos habían retornado a Forks a pasar esos días de descanso, así que quedamos de enviar las invitaciones correspondientes, claro que no invitaríamos a los envidiosos, era nuestro día y no lo desperdiciaríamos con viles chismosos y envidiosos de mierda.

Mi madre fue una total revelación, me tenía un poco preocupada el hecho de informarle nuestra decisión, pero descubrí de buena gana que no le dio la lata de que era muy joven para casarme y entregarme a un hombre en cuerpo y alma, así que se mostró bastante conforme y quedó de ayudar en lo que más pudiera a Esme.

En la universidad la noticia corrió como pólvora y los comentarios y las murmuraciones no se hicieron esperar, pero no me importaba, él único que me importaba era Benjamín, él había sido una persona muy importante en mi vida y quería que supiera de primera fuente la noticia, así que fui a su departamento a conversar con él. Edward estuvo bastante reticente a dejarme ir, así que le dije que me podía esperar fuera del departamento para que estuviera más tranquilo.

Después de contarle Benjamín estuvo bastante callado por un buen rato, sólo me daba miradas disimuladas pero dolidas, me sentía como la mierda, pero yo siempre había sido honesta con él, nunca le mentí, de todas maneras me dolía estar haciéndole daño.

Después de dos horas en que desnudamos nuestras almas él me felicitó y me deseó toda la felicidad del mundo, además dijo que la banda tocaría en mi boda, acepté entre lágrimas por la magnífica persona que era mi amigo, la relación entre nosotros nunca sería la misma independiente de que no lo volvería a ver más por mi transformación, algo se había roto y nunca podría ser de otra manera.

Edward como siempre me consoló por la pérdida de un amigo y luego contactamos a Jake para decirle la noticia, él dijo que ya lo esperaba y nos felicitó, se que todavía sentía algo por mi, pero él era valiente y hace tiempo que había aceptado que nunca lo amaría, además iba a volver a Forks y tomar el puesto de jefe Alfa en la manada, era su derecho de linaje y se que lo haría bien. Lo último que nos dijo es que cualquier cosa que necesitáramos de él y la manada ellos estarían dispuestos y felices de ayudarnos, era increíble ver el lazo que se había formado entre las especies después de tantos años de odio y lucha.

Con respecto a que no dejaría que me follara hasta la luna de miel, como deben de suponer no se cumplió y todos los días nos dedicábamos a realizar esa práctica tan deliciosa y reconfortante entre nosotros, claramente nos encontrábamos en nuestra propia burbuja y debo confesar que no estoy segura de si otra pareja pueden ser tan felices como nosotros.

Un día para la boda, joder, estaba más que nerviosa, faltaba un puto día y sería su mujer, después a la luna de miel y la transformación, ya casi no podía esperar a que llegara ese momento, deseaba con lujuria el momento en que estuviéramos haciendo el amor y al llegar al orgasmo mi vampiro me mordiera extrayendo la sangre que tanto placer le producía, así quería que fuera mi transformación, entre el sexo y la sangre. Se lo había propuesto a Edward y la idea le encantó, obvio, mi vampiro sádico casi se relamía cuando pensaba lo que vendría en pocas horas más.

Todo estaba listo para el gran evento, habíamos acordado, o más bien dicho yo había elegido por razones obvias no seguir estudiando, total, tendría vida eterna para estudiar cuantas veces me diera la gana, mi tiempo de neófita lo quería pasar cazando y teniendo sexo con mi sexy y caliente esposo vampiro.

- ¿Qué estás pensando que te ríes tanto?

- Ehh, en nuestra luna de miel, obvio

- Pervertida

- Dime que no te gusta la idea – ja te pillé vampiro

- Me encanta cielo, tanto que…

- ¿qué? – dije bajando la mano y masajeando el bulto erecto que tenía entre las piernas, no conoceré yo a mi vampiro, él gruñó de satisfacción y giró quedando encima mio.

- Ya verás que no se juega con un vampiro a punto de casarse y que está terriblemente caliente – ja, todos los días es igual, la boda no es el detonante

- Mmm ¿y cómo me castigará señor vampiro? – dije entrecortadamente ya que esos dedos mágicos ya recorrían mi cuerpo y poco a poco me iban dejando desnuda y expuesta

- No me desafíes nena, sabes perfectamente que sucumbes a mi deseo y si quieres caminar en perfectas condiciones mañana te tienes que portar bien, además en poco rato nos marchamos a cazar

- Mmmm, que aburrido te pones, además podemos hacer un rapidito amor, anda no seas malito, te deseo tanto – dije haciendo carita de cordero degollado y alzando la cadera para crear fricción

- Joder Bella, me vuelves loco pequeña golfa – y perdió la compostura devorándome la boca y todo el cuerpo, mmm, era tan delicioso y lo tendría por toda la eternidad.

En un dos por tres su ropa desapareció de su cuerpo, embistió de un solo golpe hasta la base, menos mal que estaba tan húmeda que no me hizo daño, porque joder si que era grande, a veces todavía me preguntaba cómo era capaz de acoger tremenda polla en mi interior y con la fuerza de sus embistes se sentía más enorme todavía

- Grita mi nombre pequeña golfa, se que te mueres por hacerlo, grita mi nombre – mierda tenía toda la razón me estaba conteniendo, pero su exigencia me volvía loca así que grité y grité su nombre hasta llegar al preciado orgasmo

- Date vuelta – le hice caso y me embistió con furia desde atrás, joder si seguía así mi pobre coño mañana me reclamaría, bah, mentira, mañana querría más y más

- Deliciosa, sexy, caliente, joder, estrecha, ahhhh, mía, ¡ Bellaaaaa!, llegamos juntos al orgasmo, yo al segundo y quería más, pero debía portarme bien, mañana nos casábamos y Edward tenía que ir a saciar su sed

- Dios me ampare cuando te convierta, joder, si así eres insaciable, no quiero ni imaginar cuando seas vampira, me convertirás en tu esclavo sexual

- Puedes apostar que así será amor, ahora anda tu familia debe estar esperando

- Mmmm, Bella no quiero dejarte sola, yo tengo tanto miedo, puedo esperar y cazar en nuestra luna de miel

- Ah no, eso no, en la luna de miel te quiero a mi completa disposición atado en la cama, además estás sediento

- Pero…

- Pero nada, no olvides que he vivido tres años perfectamente sola y no me tenido problemas, ya soy adulta y no necesito que me cuiden tanto

- Ok, nos vemos mañana en la boda

- Seré la de blanco

- Jajajaja – después de unos besos para nada inocentes se marchó.

La boda sería en la tarde, así que mañana en la mañana llegaba mi familia, todo estaba listo así que mañana tendría que estar por horas preparándome, Alice se divertiría de lo lindo haciendo y deshaciendo conmigo, no quedaba de otra, la enana era persuasiva y yo quería estar linda para Edward.

Joder eran las tres de la madrugada y no podía pegar ojo, sabía que no vería a Edward hasta que llegara a la iglesia, debería estar tranquila, pero no lo estaba, me sentía sola y algo más, carajo, me sentía desprotegida, hace años que no me sentía así, y no me gustaba nada ese sentimiento.

Seguía dando vueltas en la cama cuando sentí un golpe en las costillas, no lo vi venir, ni siquiera sentí o vi a la persona que me estaba atacando, el dolor era insoportable y cuando alcé la vista vi a dos personas o mejor dicho dos vampiros que me miraban con odio y repulsión

- Hola zorra, me extrañaste – la maldita de Tanya sonreía mientras el tipo al que no conocía me miraba con el ceño fruncido

- Zorra te presento a Dimitri

- ¿qué quieren?

- A ver, mmmmm, matarte, sabes demasiado, pero no te preocupes no lo haremos nosotros, lo harán las personas adecuadas

- Cállate Tanya – dijo el tal Dimitri dándole una bofetada fuerte y dirigió nuevamente la mirada hacia mi, miré sus ojos y vi como si él esperara que yo hiciera algo, no se qué, pero algo distinto a estar encogida en la cama

- Vístete

- ¿ A dónde me llevan?

- Pronto sabrás

- No, no entiendes mañana me caso, los Cullen pronto regresarán, Edward, él me buscará

- Cállate de una maldita vez, nunca te casarás con él, vas a morir y los Cullen no pueden hacer nada para impedirlo

- No, la que morirá serás tú zorra, cuando Edward te encuentre te destrozará

- ¿Cullen?, estás con los Cullen – preguntó el vampiro

- Si, ellos son mi familia, mañana me caso con Edward – dije aparentando la tranquilidad que no tenía

- Eso no será posible, mañana a esta hora estarás más que muerta y si ellos interfieren también morirán

- ¡Por favor!, Edward te pateará el culo frío que tienes, no sabes con quién te estás metiendo

- Cállate tonta humana, no me desafíes – me abofeteó y mierda si que dolió, sentí la sangre en mi boca, pero no le di el gusto y alcé la barbilla orgullosa

- Te sientes muy confiada de tu noviecito ¿verdad?, pues que vaya a buscarte, a donde vamos somos cientos de vampiros que lo esperarán con ansias para hacerle pagar el error de desvelar nuestro secreto, veremos quien queda destrozado

- No por favor, mátame a mi, pero no a ellos, no a Edward – no podía seguir fingiendo indiferencia, si era verdad lo que ese tipo me decía Edward por ningún motivo debía seguirme

- Increíble – qué mierda le parecía increíble a ese maldito vampiro

Una vez que estuve vestida Tanya me agarró fuertemente del brazo y me arrastró fuera del departamento, estaba totalmente perdida, tan cerca de la felicidad y sería comida de vampiro y no precisamente del que quería que bebiera mi sangre, carajo, espero que me maten pronto, antes que Edward nos alcance, él debía seguir vivo, era demasiado importante para morir, demasiado perfecto para desaparecer de la tierra.

- ¿Dónde me llevan?

- A Volterra



Muñequita

CAPÍTULO VI.-

BELLA POV

¡Joder!, tenía novio, aún no lo podía creer, Edward Cullen era mi novio, wow, si me hubieran preguntado meses atrás si Edward sería mi novio me hubiera carcajeado de la risa, es que nunca, pero nunca pensé que terminaría siendo su novia, pasó de ser mi torturador a mi novio, disculpen que repita tanto la palabra, pero ni yo misma me la creía, mi primer novio es muy diferente a como quería que fuera mi príncipe, la verdad es que mi imagen de novio y futuro esposo había muerto el día que James dejó este mundo, aunque nunca fuimos novios porque no tuvimos tiempo, estábamos realmente enamorados y él me dio mi primer beso minutos antes de morir. Entre escondernos y cambiar de ciudad en ciudad después que me rescató de mi secuestrador fue transformando mis sentimientos que siempre fueron de amistad en amor verdadero, era mi héroe, mi mejor amigo, mi salvador y cuando me di cuenta que ya no lo veía como un hermano o amigo sino que lo quería para mi para toda la vida el tiempo se nos agotó y su vida se extinguió.

Me gusta Edward, lo he ido descubriendo de a poco, es simpático cuando deja fuera la faceta de cabrón, pero tengo que ser sincera sigo enamorada de James, es que no se puede olvidar una amor así como así, quizás siempre lo voy a amar, él era perfecto, siempre lo supe, pero siempre lo vi como amigo, hasta que me enamoré y él me confesó que siempre me había amado, que desde que éramos niños sabía que nunca podría querer a nadie como a mi, había intentado por todos los medios de olvidarme, porque sabía que nunca lo vería con otros ojos, incluso había sido novio de Victoria por largo tiempo, pero decía que siempre estaba yo en su corazón y en su mente y la relación se deterioró hasta el punto que ya no se podía hacer nada más que terminar. En ese momento no supe los reales motivos de su rompimiento, Victoria era también mi amiga, pero cuando terminaron me miraba con odio y dejó de hablarme, cuando James me contó de sus sentimientos me dijo que Victoria siempre había sabido su verdad, pero que tenía la convicción que ella lo haría olvidarme.

¿podrá algún día Edward lograr que lo ame más de lo que amé a James?, no lo creo, además no es que sea pesimista, pero conozco a Edward y su reputación y no creo que le dure mucho el encantamiento conmigo y terminará engañándome, además aún no estoy segura de lo que yo pueda aportar para que esta reciente relación siga adelante, me siento vacía y rota como el primer día que supe que James estaba muerto, que mi vida era una mierda y que nunca podría volver a ser normal otra vez, así que pensándolo bien creo que fue un grandísimo error aceptar ser la novia de Cullen, aggggg, no se qué pensar, el chico es lindo, sexy, el más sexy que jamás he conocido, pero no confío plenamente en él, carajo, mejor dejo de pensar en estupideces.

A los tres días de ser novios mi mundo casi se desploma, llegó un alumno nuevo y cuando lo vi junto a mis nuevos amigos me quería morir. No alcancé a esconderme y me vió, en un principio se quedó al igual que yo mirándonos detenidamente sin hacer nada, sin movernos, sin hablarnos, nada, cuando reaccioné quise dar media vuelta y desaparecer, pero me llamó y de la peor manera que pudo hacerlo

- ¡Isabella!, ey espera – mierda, me quedé estática en mi lugar y me di vuelta lentamente, lo volví a enfocar y recompuse mi cara, no podía ser Jasper era el nuevo alumno, Jasper el hermano menor de James, mi vida se había ido a la mierda nuevamente, sólo me quedaba negar, negar hasta morir, se que no lo iba a engañar, sólo quería ganar tiempo, aunque quizás pudiera engañarlo, hacía bastantes años que no nos veíamos y yo ahora era totalmente distinta física y también emocionalmente

- Mmm, creo que te has equivocado amigo, me llamo Annie, me confundiste con alguien más – me miró con los ojos abiertos como plato y veía en él la duda de si estaba equivocado o no

- Oh, disculpa, te confundí con alguien a quien conozco y no veo en años ¿Annie dijiste que te llamas? – cada vez estrechaba más los ojos, ahora tenía la certeza que sabía que era yo, pero de todas maneras calló, no se el motivo

- No te preocupes

- Ok

- Ey, veo que conociste a mi hermosa novia – Edward había escuchado mi verdadero nombre y había algo raro en sus ojos, no supe identificar ese brillo inusual, pero prontamente sonrió y me guiñó un ojo y supe que por el lado de Edward estaba todo bien.

Los siguientes días Jasper siempre trataba de encontrarme sola para conversar, pero lo eludía lo mejor que podía, cada día que pasaba se veía más molesto y me daba unas miradas siniestras que hacían que me erizara, seguramente me odia por ser la causante de la muerte de su hermano y con justa razón, yo causé su muerte, yo debería estar muerta, no él.

Habían pasado tres semanas desde que éramos novios y la verdad es que cada día era mejor que el anterior, Edward se portaba como un perfecto caballero y no me presionaba por nada, tonta no soy y se que quería más de mi, pero yo no estaba lista y él lo comprendía, apenas le dejaba besarme y tomarme de la mano, no lo dejaba que acariciara mi cuerpo puesto que siempre llevaba la faja para cubrirlo, pero la verdad es que creo que puedo decirle mi necesidad de llevarla, no revela mi pasado y a veces me da la impresión de que él lo sabe ¿cómo se preguntarán?, no lo se, pero a veces mira mi cuerpo de determinada manera como si tratara de ver que hay debajo.

El único que sabe con certeza que me fajo es Paul, ya que hace un tiempo lo descubrió y no pude mentirle y le conté parte de la verdad diciéndole que me avergonzaba mi cuerpo y por eso me fajaba, me trató de tonta y sin mala intención me pidió que me sacara la faja y le mostrara, lo hice, confío en él, claro que me quedé en sujetador y bragas, me sentía tan indefensa como desnuda ante él, con la vista baja para no ver su reacción, pero levantó mi cara con un dedo para que lo mirara directamente a los ojos y me dijo que era muy hermosa, que no debería ocultar más mi belleza de esa manera, se que soy hermosa, siempre me lo dijeron, pero no le puedo decir que me oculto por miedo a que otro hombre se obsesione conmigo de la misma manera que ese desgraciado lo hizo, así que le dije que lo pensaría, pero ahora con Edward en mi vida es más difícil seguir ocultando mi cuerpo, he llegado a quererlo mucho y la verdad es que cada vez que me besa o me mira con esos ojos tan hermosos en los cuales cada vez me pierdo más me excita, si me excita y cada vez más, soy una adolescente y mis hormonas empiezan a despertar y por dios, la manera en que me besa hace que desee que me presione y pida más que besos, casi he estado a punto de pedírselo un par de ocasiones, pero me acobardo, además me siento mal por desear a Edward porque aunque sigo amando a James, con él nunca tuve este tipo de pensamientos, apenas nos dimos un beso, nuestro amor fue más platónico, pero amor al fin y al cabo y a veces me da miedo olvidarlo porque al fin de cuentas él murió por mi culpa, aunque lo había idealizado como mi futuro esposo nunca me puse a pensar que para eso él tendría que tocarme, excitarme y hacerme el amor, en cambio con Edward voy por ese camino, si, quiero que me toque, que me excite, que me tome entre sus brazos y me haga mujer, su mujer, mierda, estoy enamorada, joder, estoy enamorada de Edward Cullen.

Lo único que hacía sombra a mi reciente felicidad era la presencia de Jasper, se que tenía que conversar con él, aclarar las cosas, pero me daba tanto miedo que se descubriera mi secreto, no estaba preparada para mostrarme tal cual soy.

Hoy Edward me invitó a su casa, quiere presentarme oficialmente a sus padres como su novia, estoy muy nerviosa, me ha costado mucho abrirme a las nuevas personas que están ahora en mi entorno, por ejemplo sus amigos y ahora los míos me han tratado bien, especialmente su hermana Alice, ella es un amor, la más difícil fue Rosalie, pero hasta cierto punto la entiendo, es que ella está bien caladita de Emmett y el oso no le da ni la hora, y lo que es peor es que hace dos semanas se me declaró, dice que me quiere, que deje a Edward, que me hará daño, pero lo rechacé rotundamente, lo veo como amigo y me da pavor que alguien se entere de lo que me dijo, Edward no es una persona pacífica y ya ha demostrado en varias ocasiones que no le gusta que nadie me mire de esa manera, es muy celoso, hasta le pegó a un chico que me dijo un piropo, así que no quiero ser la causante de discordia en el grupo de amigos, además Rose me cae cada vez mejor, a veces tira sus indirectas sobre Emmett y yo, pero me hago la tonta y pronto olvidamos el tema.

Como iba diciendo hoy iré a almorzar con los padres de Edward, es más ya faltan pocos minutos para que él me pase a buscar, pero ya estoy lista, me miro al espejo por última vez y el reflejo muestra siempre lo mismo, una chica fea y sin gracia ¿qué pensarán los padres de Edward al verme tan insignificante para su hijo?.

Ya íbamos de camino a su casa, pero de pronto estacionó el vehículo, se volteó para mirarme y joder esos ojos me derretían.

- Bésame Annie, por favor bésame – no lo pensé más y me abalancé para besarlo, diablos, cómo lo deseaba, el beso empezó como siempre, suave, tierno, pero yo quería más y él también así que profundicé el beso y él respondió con pasión contenida

- Me vuelves loco Annie, te juro que me vuelves loco, no te quiero presionar nena, pero cada vez me quemo más, quiero tocarte, quiero sentirte, pero si no estás lis…

- Shhhh, Edward, estoy lista, yo también te deseo, ardo por que me toques, pero me da miedo, mi cuerpo, yo….

- No me importa el motivo que tengas para ocultarlo bajo esa faja, eres hermosa y te deseo, quiero tocarte, Annie por favor sácate esa faja, déjame ver tu cuerpo – mierda él sabía, nunca me lo había dicho pero lo sabía

- ¿cómo….

- Después te cuento como lo se – con indecisión me incorporé lo que más pude dentro del coche y lentamente me saqué la sudadera dejando en evidencia la faja, lentamente la fui sacando de mi torso, los ojos de Edward no dejaban de mirarme con expectación y deseo y eso me dio el valor para seguir adelante hasta sacarla por completo quedando en sujetador

- Mierda, eres más hermosa de lo que había imaginado, eres una jodida diosa Annie – dijo cerrando los ojos de tanto deseo, su voz estaba más ronca y respiraba agitadamente, volvió a abrir los ojos y con estos me pidió permiso para tocarme, tragué en seco y asentí con mi cabeza para que me tocara, cuando lo hizo sentí un placer indescriptible, su toque fue suave, primero recorrió mi cintura mandando descargas de electricidad por todo mi cuerpo, fue ascendiendo lentamente hasta tocar mis pechos por encima del sujetador, sus ojos estaban cada vez más oscuros y respiraba cada vez más agitado, cuando abarcó mis pechos con sus manos cerró los ojos disfrutando, mis ojos también se cerraron y no pude evitar que se me escapara un jadeo de placer. Al escucharme maldijo despacio y soltando mis pechos me abrazó con fuerza

- Mierda, Annie, eres tan hermosa que duele mirarte, carajo te deseo tanto que tengo miedo que pueda abrumarte con mi pasión, yo no quiero hacerte daño, mejor cúbrete antes de que no responda por mis actos, oh nena yo…

- ¿tú qué?

- Carajo, yo te quiero, te amo, te amo tanto Annie, no se cuando pasó, pero desde hace semanas que me muero por decirlo, te amo y me da miedo, nunca me he enamorado y siento que me voy a volver loco de tanto amor que siento por ti – no sabía que decir, más bien si, pero su declaración me había tomado por sorpresa, pero debía ser valiente

- Yo también te amo Edward, mucho, mucho y también siento miedo de lo que siento.

- Nunca te dañaré, nunca te faltaré el respeto, eres lo más importante que tengo, eres mi mundo entero – esta tan feliz.

EDWARD POV

Estaba completamente enamorado de Annie, la amo y por fin se lo dije, más contento me tiene el hecho de que ella responde mis sentimientos, ahora me alegro de no haberla engañado hasta ahora, he tenido varias oportunidades y no puedo mentir me ha resultado trabajoso dejar mi lado canalla, pero el primer día que le pedí ser mi novia estuve bastante tentado, incluso llamé a una zorra y nos encontramos, pero cuando estaba listo para calmar la calentura que llevaba su cara vino a mi mente y no pude seguir adelante, me alejé como si los toqueteos de la zorra de Ángela me quemaran, me dio hasta asco que me tocara y me alejé dejándola sola en su casa.

Cuando se supo en el colegio que era novio de Annie las reacciones fueron diversas, desde asombro, incredulidad hasta entendimiento, ya que algunas personas dicen se veía venir por la forma en que nos mirábamos y era verdad no tengo ojos para nadie que no sea ella.

Pero algo dentro de mi me hacía sentir inquieto y es lo poco que la conozco, hemos compartido muchas cosas desde que somos novios, ahora se por ejemplo que ella vivió casi toda su corta vida en Chile, wow, o sea, nunca lo hubiera imaginado, su inglés es nítido, pero cuando le pedí que me hablara español casi me corro ahí mismo, se veía tan putamente sexy hablando ese idioma latino, se me da bien el español por lo que entendía a la perfección lo que me decía.

Mis visitas a su casa son todos los días, llego a puro dormir a la mía, paso todo el puto día con ella y me encanta, cuando llega la hora de irme no la quiero dejar, me duele la separación, pero no hemos avanzado en el tema físico como para quedarme a dormir con ella, la deseo más que cualquier cosa, pero la respeto y no quiero presionarla, así que las duchas frías y la autocomplacencia son pan de cada día para mi.

Cuando estamos en su casa, reímos, jugamos, vemos televisión, escuchamos música, aunque cuando escuchamos música noto que Annie se pone un tanto triste, así que prontamente cambiamos de actividad. Nos hemos juntado también bastante con sus amigos de la Push y ahora puedo casi decir que también me consideran amigo a mi, se lo mucho que quieren a mi Annie, así que bien seguido me tengo que mamar la cantaleta de que si le hago daño me matan.

Pero lo que me dejó bien loco, fue que hace unos días llegó un alumno nuevo llamado Jasper y su reacción al ver a Annie me asustó bastante y sobretodo por la reacción de Annie, parecían conocerse, pero descarté la posibilidad por que él la llamó Isabella, ese maldito nombre que me corroe el alma, pero mi Annie le aclaró que estaba equivocado, Jasper aceptó la equivocación, pero no se, algo raro hay ahí, quizás el amor me tiene jodido, porque Annie es Annie, no puede llamarse de otra manera y menos como la zorra de Carlisle.

Estaba pensando puras pendejadas lo se, pero es que acababa de ver y tocar a mi diosa sin esa maldita faja que usa y joder, era hermosísima, sus pechos eran la gloria, su cintura estrecha, pechos grandes pero firmes y carajo, cuando la toqué mi piel quemaba y estuve a punto de correrme, mi erección palpitaba y me moría por tumbarla en el asiento del auto y hacerle el amor sin descanso, pero teníamos tiempo, no quería abrumarla con mi lujuria, ella era inocente, pura y tenía que ganarme su pasión porque su amor ya lo tenía, después de tocarla nos confesamos y fue el momento más hermoso que he tenido en mi vida, joder parezco marica, pero no me importa, la amo, es mi vida, toda mi puta vida y ha valido con creces haber cambiado para ella, ser mejor cada día para que nunca deje de quererme.

Cuando llegamos a casa se la presenté a Esme, Carlisle había tenido una emergencia por lo tanto había tenido que ir al hospital, así que tendríamos que almorzar sin él, y la verdad es que me alegraba, nos hemos llevado mejor en estos días, gracias al buen ánimo que traigo desde que Annie está en mi vida, pero no olvido su maldito error.

Esme estaba encantada con Annie y al parecer el sentimiento era recíproco, quizás era por la ausencia de los padres de Annie en su vida y al hecho de que Esme es tan maternal y encantadora, la que no se veía muy contenta era la enana de mi hermana

Cuando estábamos por servirnos el postre Alice explotó, reprochándole a Annie el hecho de que ella le había comprado ropa nueva y sexy para que Annie la usara y Annie seguía vistiéndose como siempre, no le veía lo malo a su ropa, ella era diferente y así la amaba, además para que iba a necesitar ropa sexy si ella me excitaba con solo mirarme, por supuesto defendí a Annie con dientes y uñas alegando mi verdad que ella no necesitaba ese tipo de ropa para tenerme excitado, bueno, se que no fue la mejor manera de decirlo, pero joder, la enana estaba siendo hiriente y Annie estaba bastante avergonzada mirándose la ropa. Se que Alice no lo decía con mala intención, pero estaba hiriendo a mi amor y eso no lo permitiría, pero Alice adujo que quería jugar a la Barbie Annie, que quería verla convertida en una muñequita. La reacción de Annie nadie la esperaba, se paró rápidamente de la silla botándola, respiraba agitadamente y su cara estaba roja de rabia y dolor. Justo en ese momento venía entrando Carlisle y vió toda la escena estupefacto

- NO SOY UNA JODIDA MUÑEQUITA, NUNCA, PERO NUNCA DIGAS ESA PALABRA DELANTE DE MÍ, NO SOY UNA MUÑECA, YA NO LO SOY Y NUNCA LO VOLVERÉ A SER, SI NO ACEPTAS COMO SOY, POR MI TE PUEDES IR AL DEMONIO – dijo claramente furiosa, pero sus palabras estaban teñidas de dolor y sus lágrimas surcaban sus mejillas, me paré de mi asiento y la abracé para reconfortarla y le pasaran sus nervios, pero quedé de piedra cuando Carlisle enfocó bien su vista en Annie, sus ojos se abrieron como platos y su respiración se agitó, no entendía nada

- ¿ISABELLA? SI, ERES ISABELLA, ISABELLA SWAN

Noooooo, gritaba mi interior, no podía ser, ella no podía ser la puta de Carlisle, debía ser un error, ella no, ella era mía, era pura, era inocente, ella era mi Annie, pero casi sin darme cuenta había soltado a Annie y esperaba que negara, que dijera algo que me sacara de la incertidumbre, pero Annie frunció el ceño y negó una y otra vez, me sentí ligeramente aliviado, pero como un relámpago me llegó Jasper, él también la había llamado así, nooooooo, ella era una mentirosa, ella no se llamaba Annie, se llamaba Isabella y era la amante de Carlisle, dios me quería morir, tenía ganas de romper todo. Estaba completamente en shock que no me di cuenta cuando Alice se llevó a Ann… a Isabella de la casa

- ¿ella es Isabella? ¿estás seguro? Carlisle, ella dice llamarse Annie y es novia de Edward – decía Esme totalmente shokeada igual que yo

- Si querida estoy seguro, ella es Isabella, está totalmente cambiada pero es ella, nunca la olvidaría

- Oh, dios Carlisle – Esme se echó a llorar mientras el hijo de puta de Carlisle la consolaba

Me fui al dormitorio en estado zombi, no podía pensar coherentemente, había empezado como el día más feliz de mi vida y había terminado odiando a Ann… Isabella, maldita sea ¿por qué a mi?, por qué me engañó, por qué tenía que ser la zorra de Carlisle ¿había venido a este pueblo a buscarlo?. Dios eran tantas las preguntas que tenía rondando en mi cabeza, pero no quería pensar, me quería morir, pero antes me las pagarían, si, me las pagarían, si ella era tan zorra y tan buena actriz como para engañarse con su falsa pureza, la bajaría del altar donde yo mismo la había puesto, me la follaría hasta destrozarla, era una puta y ahora era mi puta, le destrozaría el puto corazón, me saciaría de ese cuerpo y después la humillaría como la zorra que es y Carlisle sufriría al ver como le quito a su zorra y lloraría al saber que ahora es mía y que me la follo hasta cansarme.

¡CARAJO! La amaba tanto, pero debía odiarla. Tomé el maldito celular y llamé a la zorra de Tammy, si, ella me saciaría hasta sacarme esta maldita rabia que tenía.

Me la follé bien follada a esa zorra, fui un poco brusco, pero que más da, para eso sirven las putas, para follar sin remordimientos de dañar a alguien especial, ya no tenía nada, estaba vacío, hueco por dentro y sin embargo cuando me la estaba follando duro no pude dejar de pensar en la puta de Isabella, en sus gloriosos pechos que sólo ese día había tocado, mierda, ella me tenía loco, pero ya vendrá tu turno zorrita, me las vas a pagar Isabella y tu cuerpo me va a saciar como de me la regalada gana.

Cuando llegué de madrugada a casa borracho y drogado me quedé dormido de tanto llorar, si, lloré como un crío, lloré como nunca lo había hecho antes, pero sería la última vez que lo hiciera

CARLISLE POV

Dios, no podía creerlo, ella estaba tan cerca, nunca pensé encontrarla acá, pero el destino la había traído y ahora estaba completamente en mis manos protegerla, antes debía averiguar cómo estaba, al parecer no muy bien, seguramente por medida de precaución se había cambiado el nombre y el aspecto, pero era ella, esa pobre niña.

A Isabella Swan la conocí cuando llegó a la sala de urgencia hace meses atrás cuando estaba en una convención médica y acompañé a un colega al hospital que dirigía, estando allí me encontré con un caso horroroso que nunca en mi vida podré olvidar, estaba en la entrada de la sala de urgencia cuando ingresó un tipo trayendo en brazos a una niña entera ensangrentada, estaba al borde de la muerte, cuello y muñecas cortadas, el tipo gritaba por ayuda y rápidamente fue puesta en una camilla, pero lo extraño es que la jovencita no soltaba el agarre que tenía alrededor de la camisa del tipo, todos pensaron que era su padre o pariente y cuando un enfermero se inclinó para que la niña se soltará de ese hombre, ella abrió los ojos y rápidamente tomó el bolígrafo que tenía el enfermero en el bolsillo de la camisa y casi sin darnos cuenta se le enterró al tipo en el cuello con fuerza y como pudo le dijo no soy una jodida muñequita, a todos les llamó la atención, el tipo trató de salir corriendo, pero el enfermero al que le había sacado el bolígrafo gritó para que detuvieran a ese hombre que ahora estaba herido, la confusión era enorme y cuando lo atraparon el enfermero pidió llamar a la policía. Adujo que la niña que ahora llevaban rápidamente a cirugía era Isabella Swan, una chica que había sido raptada por ese tipo que la había llevado al hospital, todos quedaron anonadados, pero al escuchar al enfermero todos los que estaban presentes miraron a la chica con cara de pena.

Pedí a mi amigo hacerme cargo de las heridas de la chica y me concedió el permiso, cuando entré, ella estaba casi muerta, pero lo que más me impactó fue el hecho de que pedía que ayudaran a James, traté de que no hablara, estaba con su cuello rasgado, pero ella decía que ese tipo le había disparado a James, le dije que la ayudaría, pero que ahora debía dejar de hablar.

Después que la operé y cerré sus heridas ella estaba muy mal, me daba tanta pena su situación e inmediatamente me acordé de mi preciosa Alice, me moriría si a ella le pasaba algo así. Después les hicimos todos los exámenes de rigor en ese caso y alegremente descubrimos que el tipo no se la había violado, afortunadamente una enfermera estaba más al tanto del caso de la niña y me contó su historia, decía que hace más de un año la niña había sido secuestrada, pero que a los tres meses de encierro un agente policial y amigo de la chica la rescató y habían desaparecido, seguramente escapando, ya que al momento de encontrarla no pudieron atrapar al secuestrador, pero ya sabían la identidad del tipo. Contaba la enfermera que los noticieros de todo el mundo estaban enterado del caso y seguían las pistas del paradero de la chica, pues al parecer el secuestrador había asesinado a sus padres y al hermano de Isabella, además Isabella era conocida porque era una cantante joven y muy talentosa.

Pero lo que más me impactó fue cuando a las pocas horas de ingresar Isabella trajeron a un joven herido, estaba mal y al revisarlo entendí que no viviría, llevaba muchas horas herido y con varias balas en el cuerpo, el joven gritaba el nombre de Isabella y comprendí que era su amigo que ella llamaba James, se encontraba toda la policía en el hospital tomando declaraciones, ya se habían llevado al secuestrador a la cárcel después que lo habían curado.

Un agente de apellido Black se acercó a saber de la salud tanto de Isabella como del joven, estaba realmente desesperado por las noticias que tuve que darle, los dos estaban al borde de la muerte.

James pudo despertar y lo único que pedía era que protegieran a Isabella, se notaba el amor que le profesaba, no era solamente deber, era amor puro y era una lástima que esas dos personas que suplicaban por que el otro se salvara estuvieran pasando por algo así, el primero en fallecer fue el joven James y hasta su último aliento pidió protección para la chica que ahora luchaba por su vida, pasó un día y al fin despertó y cuando pidió que ayudaran a James, que posiblemente estaba herido, que él la había salvado, pero no había sido suficiente y el secuestrador la había seguido, ella por miedo se había auto infligindo las heridas, era tan desalentador, el señor Black le tuvo que dar la noticia que James había muerto el día de ayer y entró en desesperación, temí que las heridas se abrieran, además estaba tan débil y apenas podía hablar, sacó fuerzas de flaqueza y gritó, lloró para posteriormente caer en coma profundo, el agente Black lloró por el infortunio de la chica y en su dolor comentó otros datos del caso de la chica, el caso era llamado "muñequita", por que así le decía el secuestrador, no la había violado, solamente la tenía en cautiverio, estaba totalmente obsesionado con ella y cuando James la rescató un año antes se dieron cuenta de la verdadera obsesión del desgraciado, habían encontrado miles de videos donde el tipo la filmaba, ella estaba en buenas condiciones físicas, pero deteriorada mentalmente, la obligaba a vestirse con vestidos de muñecas de porcelana, de esos antiguos, la obligaba a tocar instrumentos musicales por horas para su propio deleite y al parecer mientras ella tocaba él la miraba a través de los vidrios especiales que formaban su jaula y se masturbaba mientras la veía. Había matado a sus padres y hermano porque seguían la pista de cerca, eran millonarios así que contaban con otros recursos además de la policía.

Cuando escapó ayudada por James recibió el mayor apoyo que se podía en ese momento, así que se cambio su identidad y la de James y estuvieron un año viviendo en distintos lugares, siempre escapando, hasta que el desgraciado los encontró y el resultado fue un joven muerto y una chica hermosa en coma.

Desde que la vi sentí una necesidad por protegerla, además se lo había prometido al joven antes que muriera, así que quería esperar hasta que Isabella saliera del coma y la convencería de ir a vivir con mi familia, pero no fue posible Esme no lo permitió y su negativa fue fuente de diversas discusiones y llantos, ella es muy buena, pero estaba asustada de tenerla con nosotros, cuando le conté a fondo lo que sabía de la niña lloró, lloró mucho. Había pasado ya un mes y yo no me recuperaba y aún no lo hago, siempre la misma imagen en mis sueños, ella cubierta de sangre llorando y luchando por vivir, el joven pidiendo protección para Isabella, son imágenes desgarradoras que me impiden vivir en paz, Esme por fin cedió y cuando viajé a buscarla y conversar con ella ya no estaba y nadie sabía de su paradero, hacía pocos días que había salido del coma y había desaparecido, nunca pude ayudarla, pero ahora la había encontrado y era novia de Edward, cuando entré al comedor puesto que iba a conocer a la famosa novia, esa que había transformado por completo a mi sobrino, un cambio para bien, estaba tan contento de conocer a la chica que hacía que los ojos de mi querido muchacho brillaran y que había logrado alejarlo del alcohol y las drogas quedé estupefacto cuando la oí gritar que no era una jodida muñequita, cuando la vi bien, era ella, mi pobre muchachita, esa a la que una vez quise que fuera otra hija más en mi vida, al fin la había encontrado y ya casi formaba parte de la familia gracias a su noviazgo con Edward.

Fui al estudio y Esme me esperaba, estaba tan desconcertada como yo, más tendríamos que hablar con Isabella y posteriormente hablar con los chicos.

Bueno chicas ya se ha descubierto el papel que juega Carlisle en la historia, ya se ha descubierto el nombre real de Annie y ¿qué me dicen del pobre Edward? Está sufriendo pensando lo peor de Bella, pero de acá en adelante se portará peor que nunca, dolor más rencor más amor frustrado no es la mejor combinación, pobre Bella la que le espera.



martes, 21 de junio de 2011

Vida : Dulce Inmortalidad

Capítulo Décimo Segundo: Regalo de Bodas


Alice tenía a todos los Cullen trabajando para lo que ella había catalogado como el Matrimonio del siglo. Me avergonzaba el sólo hecho de que le pusiera un nombre a nuestra boda, mis preferencias eran claras: algo íntimo sólo los más cercanos, las preferencias de Alice algo público exagerando hasta lo imposible, ósea la casa estaría llena de vampiros por un lado y humanos por la otra, mala combinación pensé. Habíamos decidido que la boda se realizaría dentro de un mes y medio, y Alice era un torbellino afinando detalles. Estamos a finales del semestre y yo dividía mi tiempo entre la facultad y las interminables horas junto a Alice, probándome vestidos, diseñando partes y eligiendo colores para la banquetería. Justamente hoy era una noche de tantas aquellas en que estaba sentada en la mesa del comedor con una pila de sobres y unas listas interminables de nombres.

- No crees que es mucha gente – reclame mirando las invitaciones

- Solo son los cercanos

No quiero imaginarme si invitaras a los lejanos… no sabía que habían tantos vampiros. Dije mientras tomaba asiento y me hacia de paciencia. Comencé a escribir con mi mejor caligrafía los sobres, Alice me dictaba los nombres y a insistencia mía eliminando a los humanos que tal vez serian un problema en un evento así. Cuando de repente entro Edward en la habitación, con las manos en la espalda, era evidente que estaba ocultado algo, me reí de lo predecible que podía ser algunas veces.

- ¿Qué traes ahí ?

Le pregunte sin levantar la vista.

- Creo que algo le falta a esta boda.

Comenzó a decir mirando a Alice, recorrió con sus dedos la mesa haciéndose el interesante, ésta dejo caer la mandíbula hiperventilando.

- ¡Qué! ¡Qué! Dímelo.

Exigió al borde de la histeria, se concentro y podría apostar que estaba repasando cada uno de los 175 puntos que contenía su lista de verificación. Edward puso sus ojos en blanco y disimulo su risa, carraspeo para continuar hablando, le miré a los ojos, aquellos ojos dorados irradiaban una ternura sobrecogedora.

- Como la proposición de matrimonio fue poco alejada de lo tradicional, por decir lo menos, es mi turno de hacer las cosas como se deben… Isabella Swan creo que tu dedo reclama algo

Cuando dijo esto se acerco y tomo mi mano izquierda suavemente entre la suya y deslizo en mi dedo corazón un hermoso anillo, la piedra era un ovalo grande decorado con filas oblicuas de brillantes piedrecillas redondas. La banda era de oro, delicada y estrecha, y tejía una frágil red alrededor de los diamantes.

- Mi anillo de compromiso.

Susurre mientras lo miraba atontada.

- ¡Ag.! Te voy a matar… casi destrozas mis nervios… nunca más vuelvas a hacer una cosa como esa.

Grito Alice golpeándolo en la espalda y sin prestarle demasiada atención a mi anillo.

- Es mi regalo de bodas.

Confesó Edward dando un beso en la mano cerca del anillo.

- Pero yo no tengo regalo.

Dije contrariada, de donde había sacado él la idea de que los novios se regalan cosas… esto del matrimonio me estaba superando.

- Te equivocas… ya me diste mi regalo.

Contesto él besándome con labios exultantes y correspondí al beso acercando su cuerpo contra el mío, mis manos se cruzaron en su cuello aprisionándolo la intención era evitar que rompiera el beso, pero nuevamente Alice carraspeo, y comenzó a apartar nuestros cuerpos.

- Por si lo han olvidado, aún estoy aquí… si siguen así… ni se imaginan las bromas que les gastará Emmett cuando vuelvan de su luna de miel… ya suéltala tenemos trabajo que hacer…

Reclamó interponiéndose entre nuestros cuerpos, puso sus manos en mi hombro y me obligo a sentarme nuevamente en la silla, yo le hice una mueca de desagrado.

Había tratado por todos los medios de dilatar, lo más que pude, lo que haría hoy pero la fecha del gran día se acercaba de manera inexorable, y Edward me había hecho ver un punto que no dejaba de ser cierto.

– ¿Vas a avisarle a tus padres por correo electrónico?, ¿es una broma verdad?

Había dicho él con un horror en su voz cuando leyó el email que había preparado para notificarles a mis padres a nuestra boda, lo cierto era que, hacía cinco años que ellos no me veían, me las había arreglado para hacerles creer que la universidad demandaba mucho tiempo y que el dinero no me alcanzaba para hacer visitas, y cuando ellos quisieron hacerlo, había inventado una repentina peste… aún recuerdo la voz de mi madre por el teléfono – ¿escarlatina?... Bella querida estas segura… esa peste te dio cuando eras pequeña… - claro como iba a imaginarme que cuando me llene de puntos rojos era esa clase de peste…

Pero esta vez no podría escabullirme, cuando Edward se enteró de mi plan, me había arrastrado ese mismo día al aeropuerto y sin que yo pudiera decir algo había comprado boletos de vuelta a Forks... incluso me había obligado a llamar a Renée desde el aeropuerto para pedirle que de forma urgente viajará hasta la casa de mi padre porque tenia algo sumamente urgente que decirles, seguro que por el tono de mi voz, le había causado un ataque de histeria, incluso podía imaginármela pagando un vuelo privado para que la llevará a Forks antes que terminará el día.

Nada había cambiado desde la última vez, la lluvia me lo había confirmado a penas había entrado en la ciudad, el cielo seguía encapotado como siempre, presagiando tal vez lo que sucedería cuando finalmente se los dijera. Cuando el taxi se estaciono a las afueras de la casa de Charlie mi angustia comenzó, no pude evitar jugar con mis dedos nerviosos. Quería huir, y casi lo logro si no hubiera sido por que Edward me franqueaba las pisadas, me tomo de la mano y me empujo a caminar, estábamos a unos cuantos pasos de la entrada principal cuando me voltee a mirarlo e hice que se detuviera.

- Tal vez no sea buena idea que te vean a ti… de inmediato

Dije con voz apagada, él me miró confuso

– recuerda que la ultima vez que me fui… bueno…

No sabía como decirlo sin hacerlo sentir mal

– A los ojos de ellos, tu fuiste la causa de mi… pequeño… problemita

Le dije arrugando la nariz y encogiendo los hombros, él suspiro.

- Probablemente tienes razón… pero se supone que vamos a casarnos dentro de un mes y medio, ¿qué sugieres?

Mire a todos lados buscando la iluminación divina pero no llego.

- Al menos tenemos una ventaja no podrá asesinarte si te dispara.

Le dije perfilándome una vez más hasta la entrada de mi antiguo hogar.

Gracias al gran sentido del oído con el que contaba ahora podía escuchar lo que conversaban mis progenitores detrás de la puerta y la temática que se estaba generando evidenciaba cierta tensión, mi padre estaba explicándole a mi madre, a juzgar por su tono de voz un poco molesto lo que evidenciaba que no era la primera vez que se lo decía en el día, que no tenia idea de lo que estaba sucediendo y que le había sorprendido sobremanera verla llegar esta madrugada gritando mi nombre sin siquiera saludar a penas el había abierto la puerta, tal vez hubiera sido mejor que lo hubiera llamado a él preparándolo ante la llegada de mi alocada e histérica madre, pero como le iba a explicar que utilizaría su casa como el centro de operaciones.

- Tal vez podrías ayudarme un poco aquí.

Le sugerí, era increíble que yo me estuviera devanarse los sesos para lograr saber que rayos les pasaba por la mente cuando tenia un prometido que podia leerla y él parecía no estar consiente que tal vez su don me ayudaría a como abordar lo que vendría después, le moví mi cabeza con un pequeño giro hacia dentro para darle una pista, sus ojos chispearon entendiendo el mensaje.

- Oh claro… - dijo apretando sus labios.

- Gracias - Articule esperando el veredicto

- Sólo están impacientes por que llegues y preocupados… piensan que te paso algo como la otra vez.

Me explico esquivando la vista, podía ver cuanto le dolía, sin duda mi padre había recordado imágenes de mis días en el hospital y eso estaba hiriéndolo.

Genial pensé había recordado justo lo que yo quería que por hoy hubiera olvidado, cada vez me convencía más que nuestro plan era pésimo y que era mala idea juntar a mis padres con Edward en una misma habitación. Finalmente me armé de valor y golpee la puerta tan bajito que hubiera jurado que nadie me oiría pero no… no iba a tener tanta suerte aquella noche. La puerta comenzó a abrirse y tendría que enfrentar a mis padres.



Comentarios chicas por fiss..

lunes, 20 de junio de 2011

Su HiJa (One Shot)

Hello Mis Angeles hermosos!!!
Bueno ya tenia muchos lunes sin subir one shot , asi q hoy me siento atrevida y les traigo este one shot casi casi como de travesura por q no le pedi permiso a nuestra querida TRIANA CULLEN , solo espero q no se moleste mucho , Triana hermosa perdon por subirlo asi pero esta muy  lindo y  ya sabes q soy una fan sicotica tuya y ps quiero q mis chicas lo lean tambien , te mando mil besitos y ten piedad de mi por fisss...
Antes de q me maten o me cuelguen les quiero aclarar q este fic no es mio
 , la maravilloza trama es de miquerida Triana Cullen , yo solo lo publico en este espacio.
Chicas a leer y por fiss dejen millones de comentarios al final ya q esta muy tierno y lo merece
mil besitos a todas.
Angel of the dark
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Su hija



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La calma precedía a la tormenta, mas en este momento los papeles se habían invertido. La tormenta había pasado dejando un rastro de sangre y desesperación, y al final, por fin, una calma a medias comenzaba instalarse en la habitación.

La tormenta ya había pasado. Traté de convencerme mientras escuchaba el latido trabajoso del corazón de Bella. Su sangre, mezclada con mi ponzoña, corría por su cuerpo cada vez con más rapidez y su corazón poco a poco recuperaba su ritmo normal.

La muerte nos había rozado aquella noche. Por un segundo había pensado que ella no sobreviviría. Su corazón latiendo, tocando mi melodía favorita en el mundo, me decía lo contrario.

Por primera vez en la noche, me permití sentarme a su lado y observarla. Su respiración era lenta, pero regular. Parecía dormir, sólo el hecho de que no había efectuado ningún movimiento, ni emitido ninguna palabra desde que había inyectado mi ponzoña en su corazón, hacía que se rompiera la ilusión.

Tomé su mano suavemente y la acaricié. Sus dedos no me devolvieron el apretón ni reaccionaron en ninguna forma ante mi toque.

— ¿Por qué estás tan quieta, amor? —susurré.

No hubo respuesta.

Había realizado todo el plan que habíamos trazado con Carlisle al pie de la letra. Una vez el bebé naciera inyectaría a Bella mi ponzoña lo más rápido posible, comenzando el cambio. Claro, no sin antes administrarle morfina, intentando así que no tuviera que atravesar el calvario que era el fuego de la transformación.

— ¿Qué hice mal? —murmuré besando su mano inmóvil.

La mente de Carlisle me había mostrado cada paso de la transformación y a su vez, yo también había sido testigo de las transformaciones de Esme, Rosalie y Emmett. Sabía que en este momento los gritos comenzaban, pero Bella no daba signos de querer gemir, gritar o retorcerse de dolor.

Me estremecí. Conocía el fuego que parecía quemar cada parte del cuerpo y la intensidad con la que esas llamas azotaban la piel, los huesos, todo. Estaba seguro de que estaba pasando un verdadero calvario, paralizada por alguna razón.

Quizás había hecho algo mal. O quizás había llegado demasiado tarde…

La tormenta había pasado, pero la calma no terminaba de hacerse presente. La incertidumbre de no saber si Bella iba a sobrevivir realmente me estaba agobiando segundo a segundo.

Los eventos de aquella noche estaban aún frescos en mi memoria, también. Todo había sido tan rápido.

De un segundo a otro, la atmosfera de contenida alegría que nos había envuelto luego de poder oír la voz de nuestra hija se había convertido en una pesadilla, que había comenzado con Bella vomitando sangre frente a mis ojos y los pensamientos asustados del bebé que poco a poco se iba asfixiando.

La sangre, los gritos y la desesperación por ver cómo la vida iba abandonando a Bella, dejándola desmadejada y rota, eran recuerdos que no podría borrar en siglos. Su cuerpo era tan frágil bajo mis manos tratando de salvarla, a ella y a nuestro bebé…

Este último pensamiento trajo consigo un rostro, ensangrentado, pero tan hermoso como era posible imaginar.

Renesmee.

Mi mente se llenó de su cálido recuerdo y deseé volver a tener al bebé en mis brazos. Eso lo hacía más tangible.

Ella no tenía la culpa de lo que había pasado. A pesar de que por días había pensado que la criatura que crecía en el vientre de Bella era un monstruo, un ser que iba robando la vida de mí esposa minuto a minuto, arrebatándola de mis brazos. Sólo sus inocentes pensamientos habían derribado aquella idea y la había reemplazado por la calidez del hecho de convertirme en padre.

Fue entonces cuando un tumulto, procedente del salón llamó mi atención.

— ¡Saca tus sucias manos de la niña, perro! —gritaba Rosalie totalmente fuera de sí. Sus pensamientos, por lo general muy poco amables, estaban cargados de furia.

— Sólo quiero tomarla un segundo, Barbie —replicó Jacob con voz dura.

Solté un suspiro. Ese era otro problema del cual encargarme luego y que no dejaba que la calma se instaurara por completo.

Gruñí y apreté los puños.

Había oído, en los pensamientos del licántropo, el momento exacto en el que se había imprimado de mi pequeña hija. Sus pensamientos habían sido claros y fuertes, mientras el sentimiento que lo ataría a mi pequeña hija se hacía sólido e indestructible en el transcurso de una mirada.

Apreté el puente de mi nariz con el índice y el pulgar.

— ¿Rosalie? —dije con voz controlada—. ¿Puedes traer a Renesmee?

Oí dos tipos de pisadas subir las escaleras. Las suaves y veloces de Rosalie y las pesadas y algo inseguras de Jacob. Ambos aparecieron por la puerta segundos más tarde. Rosalie cargaba a una Renesmee completamente dormida. Sus pensamientos estaban llenos de colores y formas. Pude distinguir entre la maraña de colores las pocas partes que había visto de la casa y las caras que conocía.

— Ha estado preguntando por ti —me aseguró Rose nada más entrar, luego, sus ojos se desviaron a Bella y se mordió el labio inferior antes de hablar —. ¿Se recobrará, no?

— Eso creo —susurré —. Necesito que Carlisle la revise.

— Estará de vuelta en unas horas —me aseguró.

Sus pensamientos eran apaciguados. Sabía que ahora ella y Bella habían creado una especie de camaradería que, por lo que estaba viendo en su mente, había sobrevivido al parto.

Mis ojos pasaron de Rosalie a Jacob, quien aún estaba parado en el linde de la puerta, con los ojos llenos de anhelo mirando a mi hija. Posé mis ojos en ella también, deseando poder tocarla una vez más.

— ¿Quieres tomarla? Ha estado exigiendo volver a ver su padre y a su madre —rodó los ojos al utilizar el verbo exigir.

No dije nada, sólo tendí los brazos y Rosalie depositó a la pequeña criatura allí. Su calidez me bañó y el rítmico golpeteo de su corazón, el cual iba más rápido que el de los humanos, creaba una melodía dulce para mis oídos.

La observé, dándome cuenta de que en las pocas horas que habían transcurrido su aspecto había cambiado ligeramente. Había crecido unos centímetros y sus rizos, del mismo color que mi cabello, ahora casi tocaban sus mejillas sonrojadas. Con cuidado acaricié su mentón y sus pómulos.

Tenerla entre mis brazos la hacía tan real y mía. Mía y de Bella.

— Te dejaré con ella, volveré cuando sea hora de su biberón. Está bebiendo la sangre que quedaba para darle Bella—depositó un beso en su frente y salió de la habitación, no sin antes dirigirse a Jacob:— ¡Y tú deberías irte también! ¡Sólo estorbas, chucho apestoso!

Podía sentir la mirada de Jacob puesta en nosotros mientras trataba de ordenar sus pensamientos antes de hablar.

— Yo… no era mi intención, Edward —dijo Jacob de pronto, sin moverse de su sitio—. Lo de la imprimación simplemente viene…

No es algo que pueda controlar, en serio…

— ¿Es necesario que siempre quieras todo lo que yo amo? —aparté los ojos de mi hija y los fijé en sus ojos negros. Mis dientes estaban apretados. — Codicias todo lo que yo quiero y necesito en mi vida… Primero fue Bella y ahora es mi hija…

— Bella me sigue importando, pero como amiga —se apresuró a añadir—. Renesmee es… distinto… más fuerte. No tiene explicación.

— Es sólo una niña —le corté—. No tiene ni siquiera un día de nacida.

— Y la veo como tal ¿Qué clase de persona crees que soy? —le envié una mirada elocuente —. ¡Vale, vale, lo sé! —alzó los brazos en señal de derrota—. Pero… lo que quiero decir, es que sólo quiero su bien y su felicidad.

¿Eso es lo que tú quieres para ella también, no?

— Claro, pero la diferencia está en que tú la vez como tu pareja.

— No de la forma en la que estás pensando, al menos no ahora —gruñí ante sus palabras—. A ella le agrado, si eso sirve de algo.

— Vete de aquí, Jacob.

— ¿Me estás echando? —se escandalizó—. Porque te recuerdo que aún necesitas que los proteja. No sé cómo reaccionará Sam con todo esto… y Bella está transformándose ahora…

¡No me puedes alejar de Nessie!

— Sólo desaparece de mi vista —corté su diatriba verbal y mental—. Esto lo solucionaremos cuando Bella despierte y si ella decide que quiere arrancarte las piernas por imprimarte de nuestra hija, créeme, no la detendré.

Creo que debería ir a hablar con Sam ¿O debo esperar a que Carlisle llegue?

— Espera a que Carlisle vuelva y háblalo con él —le dije cortante—. Ahora, fuera de mi vista.

Por una vez hizo lo que le pedía sin rechistar y yo volví mis ojos a la pequeña niña entre mis brazos.

Tener un bebé aún me parecía un sueño, lo único que me disuadía de ese pensamiento era que yo no había dormido en casi un siglo.

Muy suavemente volví a sentarme al lado de Bella y observé como los párpados de mi pequeña temblaban antes de abrirse. Sus ojos, del mismo color que los de Bella, miraron el techo un segundo antes de dirigirse hasta mi rostro.

— Hola, Renesmee —susurré acariciando su cabello.

Ella pestañó antes de elevar su mano. Había sido testigo de cómo había utilizado su don por primera vez con Rose y alcanzaba a comprender más o menos como funcionaba. Ella metía sus pensamientos dentro de la mente de los demás. Era su forma de comunicarse. Por eso mismo incliné la cabeza, dejando que su palma tocara mi mejilla.

¿Papi?

Hubiera sido capaz de leer sus pensamientos sin que ella me tocase, pero la sensación de sus pensamientos siendo liberados especialmente para mí, hacía que el momento fuese único.

— Sí, princesa. Soy tu padre.

¿Y mamá? ¿Está bien?

— Está justo aquí —le contesté—. Ella está recuperándose para poder estar con nosotros, nuevamente.

Ambos observamos a Bella. Renesmee comparó la imagen que tenía de ella, llena de sangre y jadeante, con la que ahora estaba viendo y fue capaz de advertir ciertos cambios. No había sangre por todas partes y vestía distinto. Un vestido de seda color azul oscuro y zapatos de tacón, todo cortesía de Alice, quien había limpiado el lugar con mi ayuda.

¿Le hice daño?

La forma en la que sus pensamientos gritaron con miedo y dolor, dentro de su cabeza, siendo acentuado por el colorido y los recuerdos que poseía la pequeña, pero audaz, mente de su hija despertaron un instinto de protección al que no estaba acostumbrado. Siempre había cuidado de Bella, tratando de que su fragilidad humana no me la arrebatara y cada vez que ella sufría yo sufría con ella, pero esto era distinto.

No podía permitir que ningún tipo de daño tocara al bebé que esperaba mi respuesta con una mueca de tristeza en sus infantiles facciones perfectas.

— No lo hiciste con intención. Ella era humana y tú eres un semi-vampiro, bebé. Mucho más fuerte. Tu madre se recobrará, dentro de unos días.

Mis palabras sonaron más verdaderas de lo que realmente creía. Aún necesitaba que Carlisle me dieran su veredicto para estar tranquilo.

— ¿Puedo verla? —Alice se asomó por la puerta con una sonrisa vacilante, sacándome de mis pensamientos.

No quiero interrumpir, papá del año.

Rodé los ojos ante sus pensamientos, pero aún así le hice una pequeña inclinación de cabeza, indicándole que podía entrar.

— Es tan pequeña —se sorprendió mi hermana y con un dedo recorrió la frente de la bebé. Renesmee sonrió.

— Mira quién habla de pequeñez, enana —me burlé.

— Sabes a lo que me refiero —me pegó en el hombro juguetonamente.

¿Crees que podría cargarla? ¡Parece que todos ya han tenido su tiempo con ella, menos yo!

Mis ojos se desviaron hacia Bella y una punzada de incertidumbre se instaló en mi pecho. Bella la había cargado unos pocos segundos antes de tener que arrebatársela de los brazos. No podía culpar a mi bebé por haberla mordido. Había sangre por todas partes y según lo que había dicho Rosalie, sus instintos vampíricos eran más fuertes que los humanos.

Era un bebé aún. No podíamos pedirle autocontrol.

— Ella se recobrará —me aseguró en su mente y en sus pensamientos.

— ¿Has visto algo? —inquirí.

Nada aún, pero Bella es fuerte y nunca te dejaría a ti y ahora a ese pequeño bebé que no me dejas cargar…

Con algo más de esperanza, gracias a las palabras de Alice, deposité a mi hija entre sus brazos. Renesmee se fijó en ella un segundo y luego, estirando su mano llena de hoyuelos tocó la mejilla de su nueva tía. Pude ver la pregunta silenciosa en su mente: ¿Quién eres?

— Tu tía Alice —acarició su cabello—. Oh, sí… y como tu tía me declaro inmediatamente una consentidora y tu asesora personal de moda. Sólo espero que no heredaras el gusto de Bella…

Su voz se convirtió en un arrullo lleno de alegres planes.

Pasamos varios minutos así. Mis manos unidas a las de Bella y Alice hablándole a Renesmee, intercambiando palabras de vez en cuando conmigo.

— ¡Carlisle llegará en unos minutos! —anunció de pronto. En su mente pude ver cómo mi padre estaba ya de viaje, con reservas de sangre para Renesmee, quien parecía bastante contenta con los biberones de sangre que Rosalie le había preparado.

Renesmee volvió a mis brazos, antes de que Alice se perdiera por la escalera. La acuné suavemente, sin perderla de vista ni un segundo. Sus ojos color chocolate me miraban también y por mi mente pasó el fugaz pensamiento de que si hubiera logrado convencer a Bella, no estaría mirando los ojos del precioso bebé en mis brazos.

¿Cómo había podido luchar en contra de esta vida que ahora ansiaba proteger de todo y de todos?

Bella había sido tan valiente al defenderla, incluso de mí. Jamás podría dejar de agradecerle el haberme dado la oportunidad de ser padre.

Cuando había cambiado, transformándome en un vampiro había renunciado a esa experiencia y realmente no me había importado, hasta que conocí a Bella. Yo sólo quería darle cosas, todo lo que ella deseara y no arrebatarle nada, incluso la maternidad.

Egoístamente había deseado ser capaz de darle un hijo. Tener la posibilidad de ser padres. Por supuesto, en el momento en el que ese deseo se había hecho realidad el miedo y la realidad habían hecho mella en mí. Un hijo que proviniera de mí significaba muerte y sangre…

Pero no había sido así. El bebé en mis brazos era la prueba tangible de que una parte de mí y de Bella eran la perfecta combinación. Mitad vampiro. Mitad humana. En un equilibrio perfecto.

Y ahora poseía dos estrellas llenas de luz que iluminaban mi vida. Ambas refulgiendo en el cielo como dos soles en mitad de una medianoche.

Con ese pensamiento en mi mente comencé a tararear muy suavemente una nueva canción de cuna. Una nana para Renesmee. Mi hija.