Dark Chat

lunes, 27 de diciembre de 2010

Phonography

Designios del Amor

Pero nuevamente la tentación había sido demasiado y a quién quería engañar, yo no era tan noble. Era tercera vez en la semana que me escapaba entre grabaciones para encontrarme con ella, en el mismo hotel. La ansiedad y la adrenalina por estar haciendo algo prohibido era una droga que lograba hacerme sucumbir y socavar la moral. Estacione en el mismo lugar y me baje, camine con el estomago apretado y las fantasías patentes en mi mente. Deslice la tarjeta por la puerta, y tenía una imagen mental bastante nítida de su cuerpo, debo reconocer que aguardaba desesperado estos encuentros, casi contando los minutos que faltaban para tener sexo con ella.

Sólo habíamos puesto una regla y esperaba no traicionarla — esto es sólo sexo —cada vez que estaba con ella me recordaba esa regla en la mente y trataba de pensar que yo amaba a Bella, que ella dentro de poco se convertiría en la madre de mi hijo y que seríamos una familia.

Cuando entré ella venía saliendo del baño, nuestras miradas se encontraron, la picardía se me dibujo en el rostro. Se quitó la polera provocadoramente y camine hasta ella como hipnotizado — ¡sexo! ¡nada más que sexo! —me repetí una y otra vez mientras nos besábamos desenfrenadamente. Pasé mis manos por su espalda para quitar su corpiño y lo tiré al suelo, ella me quitó la polera rompiendo el beso y observe su dorso desnudo extasiado. Bese su cuello a la altura de su clavícula y ella enterró sus dedos entre mis cabellos jugando con ellos, lo que finalmente terminó por desesperarme. Baje mis manos hasta sus pantalones y los desabotone girándola para hacer que se recostará en la cama. Con una necesidad desenfrenada la liberé de ellos y me terminé de desnudar para cernirme sobre ella, sus piernas se abrieron lo necesario para acomodarme sobre su tibio cuerpo, mientras volvía a capturar sus labios con los míos al tiempo que me introducía en ella. Nuestros cuerpos se movían acompasados, y mi respiración se iba haciendo errática a cada segundo que pasaba, la sensación era demasiado exquisita para dejarla ir pero tenía claro que después de esta vez no habría otra. Tal vez por ello ambos no queríamos hacerla tan fugaz, ahogue cada gemido que escapaban de sus labios con mis besos y cuando finalmente llegamos al clímax nos miramos. Nos vestimos en un silencio abismante, y no era que habláramos mucho acerca de nosotros y hoy no fue la excepción.

— No tienes que torturarte buscando las palabras para decir adiós, ambos tenemos claro que lo nuestro es temporal y que se acabara cuando tu hijo nazca —me dijo y me sorprendió su convicción

— ¿Segura que no sientes nada? —le pregunté irreflexivamente

— No me mal interpretes, tu me gustas, me atraes pero no voy a romper tu familia, tengo claro que esto es solo sexo —agrego pero lo cierto era que su frialdad lejos de hacerme sentir mejor consiguió el efecto contrario.

Salimos juntos de la habitación y entramos al ascensor en silencio. Bajamos hasta el tercer subterráneo y cuando llegamos a mi auto ella me miró un poco indecisa de cómo despedirse. La miré fijo tratando de dilucidar si podríamos mantener esto a raya sin involucrarnos más de la cuenta. Era casi enfermizo estar acostándome con la asistente de Bella casi tres veces por semana o incluso más. Finalmente me decidí y la bese, al principio fue como un beso simple pero se intensifico y finalmente fui yo él que recobre la cordura.

Me subí al automóvil y me fui. Me contuve todo el día de llamarla y al final del día no quería volver a la casa. Apenas entre mi corazón se disparó y la culpa junto con la frustración estaban patentes. Miré la correspondencia que estaba en la mesa de arrimo lentamente y trataba de evitar a toda costa encarar a Bella, no podía mirarla a los ojos incluso besarla después de haber tenido sexo con otra mujer.

— ¡Mi amor! —saludó entusiasmada desde el pie de la escalera en el segundo piso y su humor había cambiado radicalmente, tal vez se debía a que ya le faltaba cuestión de días para dar a luz. Me quede tieso y cuando finalmente llego a mi lado le sonreí sintiéndome un completo canalla.

— Pensé que no llegarías nunca —reflexionó de repente y el tono de voz empleado más que reprimenda sonó a desesperación.

— Ven, te quiero mostrar algo —insistió jalándome de un brazo para que subiera la escalera junto con ella, íbamos por la mitad cuando su cuerpo se contrajo y la miré asustado.

— ¿Qué, qué paso? —le pregunté y ella me miró tenía sus labios apretados como conteniendo el grito y la miré buscando lo malo que sucedía. Me apretó la mano y era desesperante mirarle las facciones de la cara sin saber que le ocurría hasta que finalmente soltó el aliento mientras yo seguía mirándola expectante.

— Ufff... —respiró y me miró aliviada — he tenido contracciones todo el día —me explicó, perdí la compostura y no se que cara le dí pero ella se rió.

— Ya llamé al medico y dijo que era normal, que tratará de permanecer acostada y eso hice hasta que te sentí llegar —me dijo rozando mis labios amorosamente.

¿Cómo podía haber sido capaz de engañarla?, me pregunté consumido por el cargo de conciencia. Finalmente subimos y ella estaba ávida y extremadamente feliz. Abrió la puerta que estaba al lado de nuestro dormitorio y me quede de una pieza. Mientras yo me iba a revolcar con su asistente ella adornaba la pieza de nuestro hijo. ¡Eres un canalla! Me grito mi vocecilla interior, fue como un golpe bajo de proporciones épicas, nunca en mi vida me había sentido tan mal como me estaba sintiendo ahora, entre a la pieza y advertí la ropa que me había mostrado Ángela en la mañana suspiré al pensar en aquello.

— ¿Te gusta?

— Es preciosa

Contesté haciendo como si fuera la primera vez que la había visto y era demasiado macabro pensé al recordar en que circunstancias yo había visto ya la ropa que sostenía en mis manos. En eso se sintieron unos pasos y la escena fue peor, verla entrar a ella fue como la gota que colmó el vaso de la moral que a esta altura estaba completamente e irremediablemente sucia.

— Lo siento no pensé —se disculpo Ángela mirándome de reojo.

Simplemente era un canalla.

OOOOOOO

— ¡Despierta! —sentí decir a lo lejos y abrí mis ojos expectantes. Me quede analizando la situación y todo era confuso, había dormido solo una hora y media. Y estaba comprobando que las palabras que me había dicho Emmett varios meses atrás se estaban haciendo reflejos de realidad. Estaba comprobando de primera mano que era tener un hijo recién nacido.

— Ya desperté —reclamé enderezándome y mi representante se rió.

— ¿Y bien? —cuestionó

Sin embargo yo no podía coordinar ideas, apenas le había escuchado algo de la trama y después había caído en sueño inconciente. Iba a contestarle cuando mi celular vibro era mi madre y como odiaba que estuviera de visita. En la semana que llevaba ya había cambiado mi rutina de vida y francamente no se como Bella la aguantaba.

— Madre estoy ocupado —le explique un poco molesto por su insistencia

— ¡Eres un miserable!

Me grito y me quede estupefacto

— ¿Qué? —le pregunté sorprendido

— Como fuiste capaz de hacerle eso a la madre de tu hijo —me reclamó

— ¿De qué rayos hablas? —le grite enojado y me levante de la silla donde estaba porque con el grito que dí me quedaron mirando sorprendidos.

—Te mereces que ella se lleve a tu hijo lejos —espetó colgándome, marque su celular pero estaba apagado.

¡Maldición! Exclame entre dientes.

— Edward ¿qué pasó? —me preguntó preocupado mi representante

— Nada me tengo que ir —dije con un hilo de voz

— Espera —me dijo sujetando mi brazo — ¿esto se trata de algo con lo que tendré que lidiar? —inquirió y suspiré si era lo que me imaginaba ni el mejor publicista evitaría el declive que se vendría.

Cuando llegue a la casa mi estomago se contrajo al no ver el auto arrendado de mi madre. Era como un presentimiento que todo finalmente se había quedado al descubierto — tu lo hiciste ahora enfréntalo —me dije cuando cruce el umbral y me asusto el silencio reinante. Era como si nadie estuviera allí, subí las escaleras de dos peldaños a la vez y la ansiedad de que ella se hubiera ido con nuestro hijo me disparó el corazón. Con los latidos en la garganta abrí la puerta del dormitorio y la cuna estaba vacía. Suspiré — aún puede estar con ella —me dije en mi interior mientras lentamente caminaba los pasos que faltaban para dar con la habitación principal. Cuando llegue al umbral note que la puerta estaba semiabierta. Miré al interior de está pero estaba completamente desocupada. Sentí un escalofrío recorrer todo mi cuerpo justo cuando iba a marcar su celular angustiado me percaté que el ventanal de la terraza, que daba al patio trasero de la casa, estaba abierto. Camine lentamente hasta que la vi, parada de espaldas fumando un cigarro, contemplando a la nada.

¿Qué le diría? ¿Qué explicación era la correcta para justificar lo injustificable?

Me acerque hacia la mesa y miré la revista que estaba sobre está. Se encontraba abierta en la imagen que mostraba a su asistente y a mí besándonos a la salida del hotel hacía unos meses atrás. Había sido un estúpido al pensar que podría salir ileso de ese juego en el que me había involucrado. Cerré la revista y ella se volteó apagando el cigarro en el suelo con su pie.

— ¿Dónde está Cameron? —le pregunté un poco temeroso por tanta calma en sus facciones. Estaba esperando el ataque de ira y rabia pero parecía demasiado calmada. Me desconcertó.

— Con mi madre —me contestó cruzándose de brazos. Iba a hablar cuando yo lo hice primero adelantándome.

— Mi am… —comencé pero ella me interrumpió

— No —susurró tranquila, demasiado para mi gusto lo que provoco que mis temores aumentaran. Extrañamente esperaba una pelea y hasta ahora ella ni siquiera había alzado la voz.

— Al menos déjame explicarte —le pedí acercándome pero me rehúyo.

— ¿Te acostaste con ella? —preguntó mirándome fijo a los ojos. Era realmente terrible sentir su mirada expectante porque yo desmintiera lo que era una refutable verdad.

— No es como tu piensas —fue lo que atiné a contestar.

— ¿Te acostaste con ella sí o no? —insistió demaciado serena y decidida.

— Sí —confirme con un sonido apenas audible. Apretó sus facciones por un momento. ¡Lo siento! ¡Honestamente lo siento! Le dije en el pensamiento al darme cuenta que yo había cometido una estupidez causado un sufrimiento innecesario.

— Mi am… —me miró molesta así que cambie la frase — Bella, se que lo que diga… —y las explicaciones sobraban bien lo sabía yo, uno no puede justificar lo que no tiene justificación había sido deshonesto no solo con ella sino conmigo mismo. Me había comportado como un ególatra de los peores al ver solo por mí. Con mi actitud había sepultado mi felicidad por cinco minutos de placer. ¡Arg! Aún así quería explicarle que, en verdad, solo había cedido a una tentación y más que sentimientos involucrados lo mío con ella era algo físico pero sí tenía que elegir, la elegiría a ella.

— Edward —me interrumpió tomo aire y sabía que estaba controlándose de no gritarme unas cuantas verdades a la cara ¿Cómo? Bella estaba dándome una lección y de las peores, yo había estado en su posición y había hecho exactamente lo contrario a lo que ella estaba haciendo ahora.

— No te espere para pedirte explicaciones —aclaró mirándome directo a los ojos quería que la tierra me tragará en ese mismo instante — Te esperé para hacer una pregunta, una que sellara el destino de esta familia, si es que puedo llamarla así —exclamó seria y me quede sin habla ¡Claro que éramos una familia! ¡Cómo podía dudarlo! Ella y mi hijo eran todo para mí. Con el estomago contraído espere pacientemente por la pregunta.

— ¿Me amas? —me preguntó automaticamente y sin dudarlo mis labios se separaron para dar la respuesta a esa pregunta. No había cavilación esta vez, en realidad jamas la hubo al respecto yo la amaba. A pesar que ahora ella pensara que no, aunque todo el mundo pensará que no. Lo mío con Ángela no era amor, jamás podría serlo. Entonces cuando iba a hablar ella se acercó hasta mí, puso su dedo índice sobre mis labios impidiendo que emitiera el sonido — Piensa bien lo que dirás, porque no hay segundas oportunidades Edward, te estoy pidiendo honestidad —reflexionó con tristeza.

—Yo… fui un estúpido… lo siento, de verdad no sabes cuánto —y perdón era por lo que estaba rogando ¿Sería capaz ella de dármelo?

— ¿Me amas? —insistió y sonreí avergonzado.

— Más que a mi vida –respondí honestamente con la voz un tanto quebrada y aunque eso podría no condescenderse con la realidad de mis actitudes era lo que en verdad sentía en el fondo de mi corazón. — Se que no hay justificación para lo que sucedió pero se termino lo juro —insistí desesperado por que ella me creyera.

¡No quería perderla! ¡Había sido un estúpido! ¡Mi amor yo te amo! Dije en mi fuero interno buscando la mirada chocolate que me hacía temblar, que trastornaba todo mi mundo, esa mirada que tanto amaba pero solo conseguí ver las consecuencias de mis actos, su mirada triste y apesadumbrada. Dolida. Bella estaba destrozada y era mi culpa.

— Las relaciones se construyen en base a la confianza –declaró solemne y tenía toda la razón ¿Merecía yo su confianza? No, técnicamente no pero ¿acaso el amor no lo supera todo? Fue allí cuando me arriesgue a decir algo que en otra circunstancia no lo diría. Aquí yo era el victimario y ella la victima pero aún así lo pregunté.

— Bella, ¿Tú me amas? —cuestioné de vuelta y ella sonrió un seria. Sus ojos chocolates se iluminaron por unos breves momentos pero luego volvieron a ponerse serios y amargos.

— ¿Mereces mi amor y confianza? —me preguntó en respuesta y entonces me destrozó.

Los errores se pagan y el precio de estos a veces es demasiado alto. Ahora yo iba a entenderlo porque no había explicación posible para lo que había hecho. Luego que después de tanto sufrimiento y luego de haber vencido sobre Jacob me había farreado su amor por unos cuantos minutos de placer carnal. ¡Eres un verdadero estúpido! Me recriminé en la mente al entender que esa noche debí volver junto a Bella y haber mantenido mis instintos reservados solo para ella.

— No —le contesté mirando al suelo. Muy a mi pesar, no lo merecía.

— Cualquier otra mujer saldría por esa puerta. No voy a mentirte, tengo el deseo ferviente de hacerlo, de largarme y jamás nunca volver a verte pero si algo he aprendido de todo esto es que no sacas nada con alejarte de los problemas. Yo de verdad te amo, cuando hice mi elección la hice conciente de que eras tú al que yo quería para siempre —cargó su voz en esa última palabra —Hoy ese amor que te tengo esta haciendo algo que en otra circunstancia probablemente no haría. Estoy apostando por la existencia de un nosotros, extrañamente hoy no me importa lo que hiciste, me importa más que en verdad quieras estar conmigo porque me amas a mí no por compromiso, no por un compromiso que respira —reflexionó.

— ¿Estas perdonándome? —cuestioné tontamente confundido.

— Estoy olvidando Edward, por mí bien, por el bien de nuestro hijo, por nuestro bien... incluso por el tuyo... yo… tal vez te perdone con el tiempo…cuando el dolor y el orgullo ya no lastimen pero por ahora solo olvidaré…

Guardé silencio, en verdad no sabía que decirle o que hacer. Tenía unas ganas enormes de abrazarla pero sabía que no era el mejor momento. Fue como un vacío enorme el que se instaló entre ambos, como si de pronto todo lo que podríamos haber sido jamás sería o ¿Tal vez sí?

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sábado, 25 de diciembre de 2010

Una Navidad Inolvidable

Feliz navidad!! Mis angeles hermosos aqui les dejo su regalote de navidad , este one shot le pertenece a mi querida sandra asi q chicas a disfrutar y por fiss dejen sus comentarios al final
mil besitos a todas
Angel of the dark
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Mayores de 18 +

UNA NAVIDAD INOLVIDABLE

 
El joven Edward viajaba lejos de casa a estudiar su primer año de medicina. Él sabía que debería estar emocionado y feliz, era el sueño de toda su vida, pero justo antes de emprender rumbo algo había sucedido que le había cambiado la perspectiva de lo que en realidad quería. El cambio tenía nombre Isabella Swan.



Edward aún no se reponía del shock que Bella como le gustaban que la llamaran le había causado, ella era la mejor amiga de su hermana Alice y era como de la familia, por lo que la presencia de la castaña siempre había estado presente en su vida y en la de su familia. Lo malo de Bella era que era menor, muy menor en comparación con él, él había cumplido sus 18 años y ella apenas tenía 13 años.



La vida era tan injusta, Edward jamás había mirado con otros ojos a Bella, para él era como su hermanita pequeña, pero esa tarde todo cambió. Bella se había ido a despedir de Edward y le había dicho que quería conversar a solas con él, como es lógico él la había acompañado, no veía nada malo, siempre andaban juntos porque Edward siempre la cuidaba, ya que ella era tan patosa y siempre le pasaban cosas malas. Al llegar a un pequeño bosque alrededor de la casa de él se detuvieron y Bella soltó la bomba.



- Edward, yo te quiero decir algo muy importante y no quiero que me interrumpas hasta que termine.

- Ok, te escucho pequeña.

- Emmm, yo quiero decirte que estoy enamorada de ti desde hace mucho tiempo, yo se que tienes novia y que no me ves como mujer, pero quiero que sepas que te esperaré siempre, algún día seré mayor y espero que ese día tú te des cuenta que nadie te va a querer como yo.

- Be… Bella, yo… no se que decir, tú eres una niña y yo no..

- No digas nada, yo lo se, pero siempre te esperaré, siempre te querré



Dicho esto en un impulso que Edward no alcanzó a detener Bella estampó sus labios en Edward besándolo tan tiernamente. Edward no salía de su asombro y sólo pudo apartarla delicadamente para no herirla. Bella salió corriendo de su lado triste y feliz a la vez ya que Edward era el dueño de su primer beso y para ella sería el único.



Ya estaba llegando a destino y sólo podía pensar en ese beso, él tenía bastante experiencia, era muy popular y las chicas no le faltaban, pero ese beso le quemaba los labios y el aroma de Bella se le había quedado grabado, ella era tan suave y tierna.



Casi 5 años después….



Edward Pov.



Acababa de terminar mi carrera de medicina con honores y ahora me dirigía a mi ciudad natal, faltaba una semana para navidad y lo iba a pasar en familia, pero eso no ocupaba totalmente mi mente, la mayor parte la ocupaba Bella. ¿Cómo estaría?, desde que me había ido de la ciudad no había vuelto más, estaba confundido y además no quería verla.



Mi familia siempre viajaba a visitarme, así que en estos años nunca volvía a verla, por la familia sabía que ella estaba bien, pero no me atrevía a hacer muchas preguntas, me podrían descubrir.



La verdad es que desde que Bella me había besado no me la había podido sacar de la cabeza y el corazón, si el corazón, esa chiquilla me lo había robado ¿cómo?, aún no me lo explico, pero la verdad es que tuve que terminar con mi novia, porque cada vez que la besaba y le hacía el amor la única imagen que venía a mi mente era la de aquella chiquilla pecosa que usaba dos coletas, y eso era demasiado pervertido, digo la niña era muy pequeña, aún jugaba con barbies y andaba en bicicleta.



Demonios, que iba a hacer, ahora Bella había crecido y su recuerdo aún quemaba mi piel, después de terminar con mi novia había tenido una infinidad de mujeres, pero ninguna me borraba el recuerdo de ella, maldición estaba fregado.



Al llegar a casa mi familia me estaba esperando, busqué con la vista a ver si Bella estaba esperándome también, pero no estaba, FUCK. ¿Dónde estaría? ¿se habría olvidado de la promesa que me hizo?, yo no lo había olvidado y esperaba con ansias volver a verla y decirle lo mucho que la amaba, si la amaba con todo mi corazón, como jamás quise a nadie.



Al entrar en la casa todo era un completo alboroto, hoy Bella cumplía 18 años y le estaban organizando una fiesta al estilo Cullen, lo que significa que simplemente la fiesta sería maravillosa. Por lo menos en la noche la vería. Una idea me revoloteaba en mi mente ¿cómo estaría ella?, ¿habría cambiado mucho?.



Estaba en mi antiguo dormitorio descansando cuando escuché un gran alboroto en el pasillo, salí a éste, pero no alcancé a ver qué pasaba, me acerqué al dormitorio de Alice que se encontraba junto al mío y sin querer escuché las voces que salían desde el interior.



- Por dios Bella, cómo se te ocurre llegar tan tarde, la fiesta empieza en 2 horas

- Ya, ya Alice, cálmate ya estoy aquí, además tenía cosas que hacer

- Claro y esa cosa tiene nombre y apellido

- Emmm, sip

- Jacob Black ¿me equivoco?

- Nop, sabes que no

- Ya, métete a la ducha para hacer maravillas en ti

- Vale, vale, Nazi de la moda jajaja



Dios era ella, estaba a tan sólo una puerta de mi alcance y su voz y su risa…. Mierda qué me pasaba con sólo escucharla me había puesto duro, mierda ni siquiera la había visto y ya tenía una erección más que notoria. A todo esto ¿quién mierda era Jacob Black?, eso tenía que averiguarlo, no podía ser que Bella tuviera novio, digo ella dijo que me esperaría y yo acá estoy.



Ahí estaba yo desesperado afuera del cuarto de Alice divagando y torturándome con el tipo ese que mi Bella había nombrado cuando la puerta se abre y veo salir a Alice



- Ey, hermanito ¿qué haces? ¿No me digas que estás espiando?

- ¿Qué?, no, no, no Alice cómo se te ocurre, no la verdad es que quería que me aconsejarás qué ponerme esta noche, la verdad es que tú tienes tan buen gusto y quiero estar presentable

- Mm, si tú lo dices, ven para escoger tu ropa

- Mm , Alice sin querer escuché que Bella se encuentra en tu cuarto.

- Sip, yo la voy a arreglar para la fiesta, ahora se está duchando, cuando la vean van a quedar infartados, especialmente Jacob

- ¿Jacob? ¿y quién es él?

- Mmm, un amigo muuuyyy cercano de Bella

- Ahhh.

Después de escoger mi ropa Alice se fue y yo ya estaba totalmente devastado, caminaba en mi cuarto como león enjaulado, sentía rabia, impotencia, dolor, amor y muchas cosas en ese momento, Bella me había olvidado por completo.



Ya estábamos en el salón a los pies de la escalera esperando que la festejada bajara, yo sudaba de lo nervioso que estaba, por fin había llegado la hora y la vería, por fin la vería. Pasaron unos 10 minutos y apareció Alice bajando la escalera e hizo la presentación introductoria para que mi Bella bajara. Todos estaban a la expectativa cuando apareció. Casi se me cae la mandíbula de la impresión, ella simplemente era el ángel más hermoso que habían visto mis ojos. Ya no era la niñita que yo recordaba, estaba fundida en un vestido azul rey que le llegaba a la mitad del muslo, era un vestido precioso con unos detalles en plata y muy ajustado y sexy que destacaban de forma increíble el cuerpo pecaminoso de Bella, Dios esta mujer estaba hermosa, sus kilométricas y bien torneadas piernas llevaban unos zapatos de tacón como de 10 centímetros y con tiras que abrazaban delicadamente sus piernas, su cabello lo llevaba suelto y ondeado, le llegaba casi a la cintura y se mecía lujuriosamente rozando su espalda al bajar lentamente por la escalera, su cuerpo entero era un completa bendición, sus curvas eran deliciosas y ya me veía recorriéndolas con mis manos, mis labios, escuchando como ella gemía mi nombre una y otra vez sin parar.



Al llegar a la base de la escalera Bella me dirigió su mirada y me quedé prendado como idiota, no podía dejar de mirarla y seguramente estaba babeando

- ¿Edward? ¿eres tú?. Pregunta Mi diosa y en ese momento se arroja a mis brazos con una sonrisa deslumbrante

- Oh por dios Edward, no sabía que estarías acá, la duende de tu hermana no me dijo nada.

- Mmmm, Hola Bella, tanto tiempo, estás preciosa.

- Si, ¿verdad?, bueno han pasado los años Edward no pensarás que iba a ser siempre a flacucha y fea Bella. Jajaja

- Jamás pensé en ti de esa manera, no seas tonta.

- Nop, eso lo dices porque siempre me quisiste como tu hermanita y nadie encuentra a sus hermanos feos.

- Bueno, fue un gusto saludarte Edward, pero tengo que saludar al resto de los invitados, adiós.

- A..adios Bella.

- Por dios Edward cierra la boca, se te nota mucho que Bella te dejó embelesado

- Alice, por favor no vengas con esas cosas

- Ayy hermanito cuando vas a reconocer que hace años que estás enamorado de Bella

- ¿Qué, cómo?

- Edward te conozco mejor que nadie y en todos estos años siempre tratabas de preguntar por Bella disimuladamente, además Bella me contó lo que había pasado cuando te fuiste.

- Ali.. Alice yo..yo.. no se que decir, de verdad que no estaba en mis planes enamorarme, sólo sucedió. Traté de no volver, Bella era muy joven para mi…

- Pero ya no lo es, ahora la edad no es notoria, pero te advierto que si la quieres conquistar tendrás dura la pista, todos los chicos del pueblo andan como locos detrás de mi amiga, ella es muy popular, además es encantadora y muy hermosa.

- Eso ni que lo digas, aún estoy alucinado.

La fiesta transcurría y tuve el valor de invitar a bailar a mi ángel, y fue totalmente maravilloso, su aroma me enloquecía y al tocar su espalda descubierta mmm, simplemente una delicia, ella era suave, muy suave a mi tacto y la electricidad me recorría el cuerpo entero al tenerla tan estrecha entre mis brazos. Estaba a punto de declararle mi amor, cuando llegó un molesto chico y la llamó

- Bells

- Jacob, viniste. Ella se soltó de mis brazos y se fue corriendo a abrazar al perro ese llamado Jacob. La ira me carcomía y sólo quería ir donde ese perro y gritarle que no tocara mi tesoro, pero no podía ella no era mía…. Aún no, pero lo sería, Bella sería mía, sería mi mujer.

Los días transcurrieron y Bella se quedaría a pasar navidad con nosotros, eso era perfecto, la tendría cerca, pero las cosas no estaban saliendo como yo quería, ella estaba inaccesible, casi no la veía, siempre salía a pasear con Jacob para todos lados y se les veía muy cariñosos, mierda el chiquillo me estaba ganando la partida.



Bella cada día estaba más hermosa, casi me da un infarto cuando salimos a la piscina, sólo llevada un pequeño bikini y se podía apreciar mucho mejor sus hermosas curvas, tuve que salir casi corriendo después que Bella me pidiera que le pusiera crema en el cuerpo. Mis manos temblaban y la erección era muy dolorosa, tuve ponerme la toalla encima para disimularla.



Anoche fuimos todos a bailar a un antro de moda y estábamos en la puerta a que llegara Bella, pues tenía cosas que hacer y nosotros la esperaríamos. Todos estaban muy contentos Emmett abrazado con Rosalie, Alice con Jasper. Esas parejas llevaban sus buenos años juntos y cada vez que viajaban a visitarme los veía más enamorados. Estaba en mis divagaciones cuando apareció una moto fantástica y la ocupante se bajó y se quitó el casco ¡¡¡¡¡Mierda!!!!! Era ella, Bella venía en moto y no se podía ser más jodidamente sexy. Pantalones de cuero negro ajustados y a la cadera, top pequeño y corto en tono verde, dejando se estrecha cintura al aire, chaqueta de cuero igualmente negra y botas largas con un impresionante taco. Mierda ella se movía de manera demasiado sexy para mi bienestar, todos los hombres en la entrada se quedaron mirando a mi Bella con cara de idiota, incluyéndome. Bailamos toda la noche y ella simplemente me tenía bien jodido, la música era suave y sensual y Bella se movía sensualmente, no aguanté más y empecé a recorrer su cuerpo mientras bailaba, su cintura, sus hombros, su espalda, definitivamente estaba en la gloria. Casi me corro como quinceañero cuando Bella hace un movimiento demasiado sexy y roza descaradamente su delicioso trasero en mi entrepierna despertando aún más mi erección, ella pareció no notarlo y a los minutos nos fuimos a casa, estaba totalmente frustrado, yo me quería quedar con ella para seducirla, pero la maldita Alice nos arrastró hasta la casa y perdí la oportunidad.

Bella Pov



Dios mío Alice, gracias por sacarme del antro, no se si hubiera resistido más sin tirarme encima de tu hermano.

- Bella lo estás haciendo bien, él está donde tú querías

- De verdad crees eso, yo aún no lo se

- Bella, conozco a mi hermano y te puedo asegurar que está loco por ti, además cómo no te vas a dar cuenta con la mirada de deseo con la que te mira

- Emmm, si, quizás tengas razón, además Alice cuando hice lo del trasero como me enseñaste, bueno, él…

- Jajaja, si lo se, creo que todos en la disco se dieron cuenta de lo duro que tenías a mi pobre hermano jajaja, fue por eso que te saqué de ahí, mi hermano estuvo a un paso de devorarte.

- Mmmm, y por qué no lo dejaste Alice, tú sabes perfectamente que toda la vida lo he amado y ya no quiero esperar más

- Un día más Bella, un día más, tú sólo espera y sigue haciendo lo que yo y Rose te hemos enseñado, cuando termines tendrás a mi hermano a tus pies y por fin te sacarás las ganas jajaja

- ¡Alice!

- ¿Qué?, si es verdad lo que te digo, yo siempre tengo la razón, ¿no te has preparado todos estos años para conquistarlo, para poder enamorarlo?, entonces tienes que seguir seduciéndolo delicadamente, así estás bien. ¿vale?

- Vale y para mañana que tenemos preparado

- Ya verás, ya verás, después de mañana Edward no te va a dejar salir del dormitorio en días jajaja

- Mmmm, entonces repasemos el plan enseguida, mira que ese sexy hermano tuyo va a ser completamente mío.

- Así se habla, futura hermanita, vamos

La noche de navidad había llegado y yo estaba muy nerviosa, esperaba que todo saliera bien, ya que había esperado por años a que Edward me dejara de ver como la tonta niñita amiga de su hermana. Desde que nos volvimos a encontrar las cosas han ido a la perfección, incluir a Jacob mi mejor amigo en el plan fue estupendo, Edward se veía realmente celoso cada vez que Jacob había venido a visitarme y para que hablar de la tarde en la piscina, o de la noche en el antro. Estoy tan deseosa de Edward que casi colapso de excitación cada vez que él me toca, diablos cada vez que lo hace siento como se humedece mi intimidad, ese hombre tiene que ser para mi. Por él cambié, dejé de ser la patosa Bella para convertirme en una mujer deseable para él. Cuando supe que iba a venir, casi colapso de alegría y el plan entró en funcionamiento, cambié todo mi vestuario, dejando paso a toda esa ropa minúscula y sexy, pero al mismo tiempo sin parecer una zorra, Alice me compró todo tipo de ropa interior, zapatos, maquillaje, bolsos, etc, Además de unas cuantas clases que Alice y Rose me dieron para poder seducirlo y conquistarlo, la verdad esa parte no fue fácil, ya que siempre he esperado a Edward para poder descubrir todas las delicias del amor corporal y sentimental, pero ya estaba enredada en todo estos así que recibí mis clases y aquí estaba esperando mi última jugada para conquistar a mi príncipe. Sólo espero todo salga bien.



Edward Pov



Navidad había llegado y estaba ansioso esperando que a Bella le gustara mi regalo. Me había costado bastante tiempo y dedicación para poder encontrar el regalo perfecto, pero todo para mi Bella. Meses antes de llegar supe por Emmett que a Bella aún le apasionaba leer, especialmente Jane Austen, por lo que después de varias semanas y varios intentos logré comprar la primera edición de orgullo y prejuicio, el favorito de mi Bella. La ayuda proporcionada por mi hermano fue bastante valiosa.



Ya habíamos cenado y abiertos nuestros regalos, a Bella le había encantado lo que le regalé, hasta había llorado de la emoción, ahora mis queridos hermanos querían ir a bailar, así que todos decidimos que íbamos a ir, pero Bella quería ir a su casa primero, ya que decía no tenía ropa adecuada acá para ir a bailar, además quería guardar mi regalo, nadie quiso acompañarla, así que yo me ofrecí, pero la muy mañosa quería ir en su moto, accedí, pero ahí venía el problema

- Bella deja que yo maneje

- Nop, mi moto la manejo solamente yo

- Bella por favor deja de ser absurda, yo manejo

- Edward, ya te dije que nooo, si quieres acompañarme yo manejo, sino, puedes irte a la disco y después los alcanzo

- Grrr, eres tan testaruda

- Sip, y por favor deja de ser tan pendejo, estoy acostumbrada a manejar y no nos vamos a matar

- ¿Cómo me llamaste? Le pregunté enfadado.

- Nadie me llama así desde que iba en preparatoria, dije apretando mis dientes

- Será que no te lo dicen en tu cara Cullen, ya súbete o te dejo acá

Siseando accedí a subirme a la moto y que Bella condujera, aunque pensándolo no estaba nada mal. Bella se subió y yo me acomodé atrás de ella y partimos, la sensación era tonificante y tenía a Bella bien apretada a mi cuerpo y mis manos firmemente en su pequeña cintura, al ir con vestido, éste se le recogía casi hasta el trasero dejando sus piernas totalmente al descubierto y su trasero pegado completamente a mi entrepierna, que por cierto ya estaba bien dura. Al entrar a su casa Bella me comenta que sus padres viajaron en segunda luna de miel y que llegarían la próxima semana, mm, interesante dato. Cuando Bella iba subiendo las escaleras se dobla el pie y casi cae por las escaleras, pero como yo estaba cerca como siempre la alcancé a sujetar entre mis brazos. Todo ocurrió tan rápido que no me di cuenta de que al tratar de que Bella no cayera la tomé en brazos y no me di cuenta de que la había tomado por el trasero y más encima no había sacado mi mano de allí, además su minúsculo vestido se le había recogido por lo que su trasero estaba en mi mano y estaba en ropa interior. Por su parte Bella sólo me miraba fijamente y el rubor cubría totalmente su rostro, pero no me apartaba. Decidí actuar le lentamente le acaricié el trasero con mis dedos, Bella dio un respingo y entreabrió su boca por la sorpresa, se veía jodidamente sensual y no aguanté más y le planté un beso feroz, necesitado, depositando todo mi amor y necesidad que sentía por ella, sólo por ella. Bella respondió enseguida con la misma intensidad, me agarró del cabello de la nuca acercándome más a ella, nuestras respiraciones se aceleraron y Bella se volteó en mis brazos quedando de frente y enroscó sus piernas en mi cintura, el vestido imposiblemente ya le llegaba a las caderas y mis manos avariciosas recorrían sin cesar su trasero, Bella gemía de placer y separamos nuestras bocas para tomar aire, Bella empezó a recorrer mi cuello dejando besos húmedos, lamiendo, besando, mordisqueando, mientras yo jadeaba desquiciado por la sensación de sentirla tan mía. No se en qué momento empezamos a movernos, pero acabamos encima del comedor arrojando todo lo que había encima al suelo, estaba completamente cegado de pasión. Mis manos empezaron a recorrer todo el cuerpo de mi ángel, sacando primero el bendito vestido, dejándola sólo en ropa interior, lo que me volvió más loco todavía, era roja y en su piel se veía fantástico el color, las bragas eran pequeñísimas y mis manos no esperaron y se dirigieron a tocar esos montes que me llamaban, al rozarlos Bella arqueó su cuerpo dándome mayor acceso y como un animal saqué el sostén mandándolo al diablo, tomé un seno en mi boca y el otro en mi mano, era delicioso, suave y terso, lamí, succioné y enrosqué mi lengua, primero en uno y después en el otro. Bella jadeaba y gemía sin parar y yo gruñía como un animal que devoraba extasiado a su presa.

- Ed…..wardddd. por favor. Suplicaba Bella con voz ronca y lujuriosa, escuchar mi nombre en sus labios incrementó más mi deseo por ella y el pantalón ya era un completo estorbo

- Gime Bella, gime mi nombre ahhhh, gime por mi, le susurro en el oído

- Edward ahhhh. En ese momento me acercó a sus labios besándome como nadie lo había hecho antes. Bella empezó a desnudarme con manos temblorosas y ansiosas y su toque eran como miles de descargas eléctricas que recorrían y quemaban mi cuerpo de placer infinito. Cuando quedé completamente desnudo Bella me tumbó en la mesa quedando ella sobre mi, la vista era magnífica, sus pechos eran perfectos, toda ella era perfecta. Fue descendiendo lentamente besando y lamiendo mi torso, mis jadeos eran descomunales y cuando llego a mis caderas pasando la lengua por ellas pensé que desfallecería de gusto. Bella nerviosamente tomó mi miembro en sus manos y empezó a subir y bajar por mi longitud

- B…ella ahhhhhh

- Gime para mi Edward, grita mi nombre, sólo mi nombre

- Be….llaaaa. Bella tomó mi miembro y se lo llevó a la boca, besando delicadamente la punta saboreando y luego abarcándolo en su boca, la sensación era maravillosa, Bella seguía lamiendo, succionando, mordisqueando levemente la punta. Mi erección estaba al máximo, la sentía latir dentro de la boca de Bella

- Be…llaaaa por favor. Bella paró y lamiendo sus labios se acercó a mi oído

- Mmmm, delicioso, me encanta tu sabor

- Mierda Bella me vas a matar. Me incorporé y dejé a Bella acostada y empecé la tortura besando sus senos bajando por su abdomen llegando finalmente a su intimidad, mmmm, olía delicioso, Bella serpenteaba en la mesa y gemía mi nombre sin parar, me estaba volviendo completamente loco. Abrí sus piernas y ¡mierda! Estaba completamente mojada no demoré en abrir sus pliegues y adentré mi lengua en su cálida cavidad. Empecé la lamer deleitándome completamente, recorrí con mi lengua cada superficie de su sexo y enroscando lujuriosamente su clítoris, Bella gemía y gemía. Adentré dos dedos en su cavidad, mientras seguía succionando su clítoris. Bella estaba empezando a tensarse, sus paredes empezaron a presionar mis dedos, sus caderas se restregaban con impaciencia, su espalda estaba arqueada y sus ojos febriles miraban atentamente lo que le estaba haciendo, ese gesto me enloqueció aún más.

- - Ed…Ward más rápido, quiero más ahhh mmmmm

- - Córrete para mi Bella, anda preciosa córrete en mi boca. Le quedaba poco, por lo que añadí un tercer dedo y mis estocadas fueron más rápidas y duras, mi lengua no le dio tregua y mordisquee su botón haciendo que por fin se corriera

- - Ed..wardddd ahhhhhh

- Bella respiraba agitadamente y estaba sonrosada. Me posicioné encima de su cuerpo y rocé su entrada con la punta de mi erecto pene

- Edward por favor, lloriqueaba mi dulce Bella

- Dime qué quieres Bella y lo tendrás, pídemelo amor

- Te quiero adentro ahora ahhh- quiero ser tu mujer, quiero que me ames, quiero que seas el primero en amarme Edward, siempre has sido tú el primero y el único en todo, ámame Edward, tómame, siempre he sido tuya

Me llenó de placer al saber que mi Bella si me había esperado, yo era el primero, el único, ella sería mi mujer para siempre, la amaba como nunca amé a nadie, siempre fue ella, sólo ella la dueña de mi corazón.

- Bella me tienes que decir si te duele, si es así pararé no quiero hacerte daño por favor amor avísame

- Edward ya cállate y tómame de una maldita vez, no seas pendejo. Bella chilló

- Tú te lo buscaste y te voy a castigar por tener la boca tan sucia, le dije excitado y divertido al mismo tiempo por su temperamento.

Me adentré lentamente y me detuve al encontrar su barrera, más lentamente me adentré y cuando la rompí vi que dos lágrimas surcaban el rostro de mi ángel. Me detuve un momento esperando que Bella se amoldara a su invasor, cuando Bella empezó a mover sus caderas retomé los movimientos.

- Ahhh Bella eres maravillosa y tan estrecha amor ahhh

- Ed..ward más, quiero más, más rápido amor. Al escucharla pedir más me volví loco y empecé a embestirla más y más fuerte, llevándonos a los dos al frenesí de la pasión. Tomé de las nalgas a Bella y la incorporé, ella se acomodó sentada en mi regazo con sus piernas alrededor de mis caderas y empezó a cabalgarme desaforadamente, sus senos a la altura de mi boca los devoré con ansias, Bella me lamía y mordía mi cuello, pero no me dolía, eso solamente me producía más placer, ya estábamos cerca, las embestidas eran más profundas y salvajes.

- Ahhhh Be..llaaaa me vuelves loco era mía sólo mía. Dilo Bella, di que eres mía

- Soy tuya, sólo tuya Edward , siempre tuya ahhh

- Eso amor gime, gime para mi, siempre para mi

- Mmmmm, ahhhh Edward me veng…go

- Eso es Bella córrete para mi. Las paredes de Bella se tensaron aprisionando mi miembro, lo que produjo que explotara al placer junto a ella

- Edwardddd oh por diossss TE AMOOOOO

- Oh, Bellaaaaa ohhhhh yo también TE AMOOO, SIEMPRE TE HE AMADO.

- Feliz navidad amor, este es tu regalo, por eso no tenías uno bajo el árbol.

Colapsamos juntos, nuestros espasmos fueron largos y duraderos, nos quedamos así soldados uno al otro bastante tiempo, lentamente nuestras respiraciones fueron volviendo a la normalidad. Cuando salí del cuerpo de Bella extrañé inmediatamente su calor. Bella se incorporó y se dirigió a la cocina a buscar un vaso con agua

- Amor ¿cómo está tu pie? ¿te duele mucho la torcedura?, yo puedo revisarlo

- ¿Qué torcedura?.... ah eso dijo desde la cocina, bueno la verdad no me duele dijo apareciendo en el comedor

- Pero, te doblaste bastante feo, y además casi te caes.

- Bueno doctor Cullen la verdad que usted es un excelente doctor por lo que he sabido, pero ¿quieres saber algo?

- ¿Qué?

- Yo soy una excelente actriz y cómo no te decidías a dar el paso que tanto tiempo he planeado, decidí darte una ayudita

- Ya verás, chiquilla manipuladora. Dije riendo y acercándome a ella

- Veremos si me atrapas vejete jajaja, salió disparada escaleras arriba y yo persiguiéndola, ella corriendo desnuda era más que excitante y cuando la alcancé en su dormitorio ya estaba duro otra vez. Bella se hacía la temerosa acurrucada en su cama y yo la empecé a rodear lentamente como lo hace un depredador con su presa.

- Ya verá niña, te has ganado unas buenas nalgadas por ser tan mala conmigo

- Oh, doctor Cullen, ¿lo promete?, dijo con un brillo de lujuria en los ojos

- Oh si, mi Bella, y después del castigo te voy a condenar a no salir de la habitación por días, sólo estarás desnuda y complaciéndome, serás mi esclava

- Ah si, más bien yo creo que usted doctor sexy Cullen va a ser mi esclavo, porque para que sepa esa era la idea de venir hasta mi casa, más bien usted es mi prisionero y no lo dejaré escapar nunca más y su tortura será sexo desenfrenado, sin control y sin interrupciones de ningún tipo, así que trae tu lindo trasero para acá sexy doctor que te voy a hacer el amor hasta que te quedes sin voz.

- Ya verás malvada Bella lo que te espera.

Y sin más me arrojé a la cama con mi diosa personal. Y la muy pendeja cumplió su palabra, nos quedamos encerrados 5 días llenos de sexo y más sexo, escasamente nos levantamos a comer, beber algo o ir al baño, fueron los 5 días más maravillosos hasta el momento, Bella era simplemente la mujer de mi vida, apasionada a reventar, amorosa, divertida y creo que ya lo dije apasionada a reventar, si muyyyy apasionada. Hicimos el amor en cada rincón de la casa, rompimos un sinfín de objetos en nuestros jueguitos, pero al diablo con todo estaba amando como nunca a Bella y ella me amaba de igual manera, éramos un todo, estaba más seguro que nunca ella era la mujer de mi vida y estaríamos juntos para siempre, jamás me cansaría de ella, jamás me saciaría de su cuerpo, de su amor y entrega y se que ella tampoco se saciaría jamás de mi, yo me encargaría de eso. Fue simplemente la mejor navidad y el mejor regalo que puede recibir “ MI BELLA”.



FIN