Dark Chat

domingo, 18 de abril de 2010

A Walk to Remember

Hello chicas , aqui les traigo los penultimos cap de este hermoso fic , ya solo queda el final por fiss mis angeles hermosos dejen sus comentarios al final no les cuesta nada , sean buenas conmigo
mil besitos
Angel of the dark
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Capítulo 11: Fortaleza


La vida da giros de manera inesperada, de una forma completamente irracional y natural. El destino te juega con cartas, de puntas demasiadas filosas, las cuales te lastiman más que las yemas de tus dedos, y debes aprender a curarte esas heridas, para volverte más fuerte… Eso es lo único que puede salvarte de un eterno calvario.


Eso fue lo que aquella tarde aprendí.


La información tardó en llegar a mi mente. Más bien, no tardó, simplemente, yo no quería aceptarla… Me negaba a creerlo.


"No" – discutí, tratando de reír, al querer suponer que todo se trataba de una mala broma – "Tienes 18 años… Estas completamente saludable…"


Mis palabras se fueron ahogando conforme sus ojos me decían que no era ninguna maldita broma. Un nudo se me fue formando en la garganta…


"Lo sé desde hace dos años, ya no respondo a los tratamientos" – agregó y yo empuñé mis manos a un lado y tensé la mandíbula.


Quería decir muchas cosas y la vez no quería hacer nada. Quería hablar y quería callar. Quería hincarme y gritar. Quería salir corriendo de ahí. Quería tomarla entre mis brazos y decirle que estaba bien, pero, ¿Cómo dar consuelo cuando tú mismo te encuentras sumergido en una infinita desesperación de la cual corres y corres y no puedes escapar?


Suspiré profundamente y el aire dolió de una manera inviable.


"¿Por qué no me lo dijiste antes?" – fue lo único que pude soltar


"El doctor dijo que llevara una vida lo más normal posible y yo no quería que me trataran diferente solo por eso"


"¿Tampoco yo?" –


"¡Especialmente tú!" – contestó, y de sus ojos comenzaron a rodar lagrimas que me parecieron la lluvia más triste que haya podido ver en toda una vida – "Yo estaba bien. Me había resignado, lo había aceptado y, después, tú apareciste… Tengo tantas cosas que agradecerle a la vida, y el haberte conocido es una de ellas"


Nuestras miradas se encontraron y yo me vi en la obligación de apretar los labios para no romper a llorar como ella lo estaba haciendo. El nudo que se había formado en mi garganta me impedía hablar. El vacío de mi estomago era como un martirio que te va carcomiendo, poco a poco, en vida.


Supongo que en ese momento lo mejor hubiera sido caminar hacia ella y tomarla entre mis brazos, pero me encontraba demasiado aturdido como para moverme. Bella bajó la mirada y, tras permanecer un momento en silencio, dio media vuelta y comenzó a caminar, lejos de mí. Yo… Yo solamente fui capaz de ver cómo se distanciaba, como se iba, como me abandonaba. El agujero que comenzó a formarse en mi pecho se acrecentó, como si le hubieran propinado un despiadado estirón.


Me sentí como un imbecil cuando me descubrí parado, a mitad del solitario callejón, solamente siendo capaz de apretar los labios, abrir y cerrar la boca – sin logra decir nunca algo –, fruncir el ceño, empuñar mis temblorosas manos, cubrirme el rostro con ellas, luchar arduamente por no acceder a la fuerza que me aguijoneaba por la espalda y me obligaba a caer al suelo y arrastrarme por él.


Volví a tragar saliva, y un gemido se salió de mis labios al soportar el dolor que esto me provocó. Después, no recuerdo muy bien el cómo fue, pero, llegué hacia mi carro y me encontraba manejando, a toda velocidad, hacia la casa de Carlisle. Tenía cerca de cinco años que no le iba a visitar, en ese momento me importaba poco que fueran cerca de las once de la noche.


Arribé a su casa y llamé a la puerta de manera impaciente


"Papá, abre la puerta" – pedía, mientras los nudillos de mis dedos casi se desangraban en la madera.


Di dos pasos hacia atrás cuando él apareció y, a pesar del calvario en el que me encontraba sumergido, no me pasó desapercibido que su rostro se mostraba claramente preocupado.


"Edward, ¿Qué es lo que pasa?"


"Mi novia, Bella" – solté, rápidamente – "Está enferma, tiene..." – me tomó un esfuerzo enorme el poder decirlo – "Tiene cáncer. Necesito que la vayas a ver, ahora mismo"


"Edward, hijo, tranquilo"


"¿Puedes ayudarme o no?" – pregunté, ante sus palabras.


¿Tranquilizarme? ¿Cómo? ¿Acaso no me había escuchado? ¿Se lo tenía que decir de una manera más fría, más clara, para que lo entendiera? ¿Acaso era preciso decirle: "papá, mi novia se esta muriendo"?


"Te voy ayudar, pero, espera. No conozco su caso, yo soy cardiólogo... Necesito hablar con su médico…"


"¿Sabes qué?" – interrumpí – "Olvídalo. Ya sabía que esto pasaría" – di media vuelta y comencé a caminar hacia mi carro, ignorando el llamado de mi padre detrás de mi.


Pisé el acelerador hasta el fondo. Sentía que, de un momento a otro, el volante podía explotar bajo mis manos, por la fuerza en que éstas ejercían sobre él. Y fue ahí, mientras manejaba, cuando, tras luchar unos cuantos minutos más, me rendí y comencé a llorar. Las lágrimas comenzaron a inundar mis mejillas, a quemarlas, pues cada una de ellas me recordaba la triste realidad a la que mi vida había cambiado de un momento a otro.


¿Cómo era posible? No supe, hasta ese día, que la vida es completamente impredecible y despiadada. Que le encanta jugar y ganar, para arrebatarnos a lo que más amamos, para ahogarnos en su lago de desconsuelo y suplicio, para reírse, mientras nosotros nos encogemos de dolor.


Ay…


Con un gemido las gotas saladas se incrementaron. No recordaba momento en que hubiera llorado así. Ni si quiera cuando papá se había marchado de la casa. Esta pena era demasiado distinta, mucho más angustiante y lacerante. Esta pena era como si un cuchillo me atravesara el pecho a cada segundo que pasaba… Esta pena, sabía, era la que me iba a consumir, para siempre…


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Cuando llegué a la casa, Esme ya me esperaba fuera de ella. Bajé la mirada, no quería hacer participe a alguien más de mi dolor, pues no quería consuelos, eran innecesarios. ¿Acaso había tranquilizante alguno para tal daño? Yo, hasta la fecha, lo sigo dudando. Aún así, no fui capaz de negarme a los brazos que corrieron a abrazarme


"Edward, tu padre me ha llamado. Cuánto lo siento"


Yo más…


"Estoy bien" – mentí, aunque es más que obvio que tampoco ella me creyó. Mi voz había salido bañada, en su totalidad, por la más profunda tristeza.


Preferí callar y no decir más. Repito: No quería recibir ninguna clase de consuelo. Sin decir más, di media vuelta y me encaminé hacia el jardín. Tampoco quería dormir… Sabía que mis sueños se tornarían igual de apesadumbrados. Agradecí mucho el que Esme no me haya seguido y me haya dejado solo.


Permanecí parado, con la mirada perdida y el pensamiento concentrado en una sola persona, durante todo lo que restó de la noche y lo que llegó de la mañana. ¿Imposible? Les puedo asegurar que no. Cuando una angustia de tal magnitud llega a vivir a tu alma, te absorbe de una manera que te vuelve inmune a todo lo que te rodea. No te das cuenta de cómo, pero pasa. No logras sentir ni pies, ni cabeza, ni brazos, ni manos, ni ojos, ni oídos. Los sentidos y las necesidades pierden importancia. El hambre y el sueño se tornan inútiles, inexistentes y tú… Tú terminas convirtiéndote en alguien como yo: Un humano sin razón, ni sentido…


"Ey" – escuché una voz detrás de mí, a la cual conocía y extrañamente, me alegré oír – "Tu mamá me llamó. ¿Quieres hablar?"


"¿Hablar de qué?" – pregunté, más a mi persona, que al amigo que tenía a un lado


"Acerca de ti, de Bella…"


El escuchar su nombre en labios de otra persona logró que mi garganta se volviera a comprimir y que las lágrimas volvieran a ser acto de presencia… Una parte de mí se sorprendió. Yo no era una persona a la cual le gustara que le vieran llorar, pero, en aquel instante, el llanto era lo que me dominaba, yo no tenía poder alguno sobre él. Yo solamente era un esclavo más de su imperio marginado.


"No hay mucho que decir" – susurré – "Bella es la mejor persona que he podido llegar a conocer"


Eso era todo. Eso era suficiente… Hasta hoy en día.


"No sé que decir" – admitió Emmett


"No te preocupes" – calmé, pues yo, mejor que nadie, sabía que las palabras sobraban.


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Las horas que había pasado al lado de Emmett me habían ayudado mucho. En silencio, él me había hecho reaccionar que mi lugar no era estar ahí, en ese jardín, si no con ella: con Bella. Y era cierto. Me había comportado como un idiota al haberla dejado ir sola. Había sido egoísta por solamente mirar mi dolor y no el de ella.


"Ella seguramente te esta esperando" – dijo mi amigo, antes de irse


Así que, sin pensarlo dos veces, tomé el carro y manejé hacia su casa. No sabía con precisión qué era lo que le iba a decir o lo que iba a hacer. Lo único que quería era estar a su lado, poder unir mi frente con la suya y decirle que yo estaba ahí, que no tuviera miedo, que todo saldría bien…


Cuando bajé del auto, me encontré con el señor Swan, quien venía caminando, lentamente por la banqueta


"Edward" – reconoció


"¿Está Bella en casa?" – él asintió


"Edward, mi hija no está en condiciones de…"


"Solamente quiero que sepa que yo estoy aquí, que no me iré de su lado"


Charlie me miró por varios segundos, de una forma que no supe interpretar y, tras suspirar profundamente y regalarme una pequeña, pero cordial, sonrisa, dijo:


"Acompáñame"


Esperé afuera. El corazón me comenzó a latir fuertemente cuando ella abrió la puerta y se mostró frente a mí. Por un momento, nos mantuvimos en silencio, solamente con nuestras miradas unidas estrechamente en la distancia.


"Edward yo… lo siento mucho" – comenzó a susurrar – "Debí decírtelo antes"


"Te hice hacer cosas que te pudieron afectar..."


"No" – interrumpió – "Te equivocas. Me has ayudado a estar saludable mucho más tiempo"


Sus palabras llegaron sinceras a mis oídos, pero no me hicieron sentir mejor.


"¿Tienes miedo?" - quería saber si era yo el único con aquel sentimiento.


"¿A morir?" – preguntó, como si estuviéramos hablando de un simple juego. Crispé el rostro, ante el dolor que me agujeró el pecho.


"Edward, no estés triste" – pidió, mientras se acercaba hacia mí y posaba una de sus manos sobre mis mejillas.


Sus dedos se vieron mojados por mis lágrimas


"Esto no es nada gracioso" – dije, su mirada bajó hacia el suelo y cerró sus ojos fuertemente, al momento en que su frente se unía con la mía. Nuestras manos se buscaron, hasta hallarse y unirse. El suelo se bañó por las gotas saldas que de ambos eran expulsadas.


"Tengo miedo. Claro que lo tengo" – admitió, hablando tan bajito que su voz solamente llegaba a mis oídos – "Tengo miedo de no estar contigo"


"Eso jamás pasará. Siempre estaré aquí" – prometí, sin pensarlo dos veces, mientras mis brazos se aferraban a ella y, el tenerla contra mi pecho, con su calor junto al mío, me llenó de una paz completa. Me llenó de una esperanza, la cual me prometía que todo estaría bien si estábamos juntos.


Juntos. Si, eso era todo lo que ambos necesitábamos.


Los días pasaron, y nuestras manos jamás se vieron aisladas. Nuestros dedos se apretaban fuertemente cuando alguno de los dos amenazaba con caer. Ella era mi soporte, ella era la fortaleza de mis pies y el único aliento que no dolía al llegar a mi pecho. Ambos éramos la medicina del otro. Los dos éramos un solo, para siempre, en aquella lucha interminable.


Los meses comenzaron a pasar y, la situación se volvía cada vez más dolorosa. El ver como el cuerpo de Bella se empezaba a cubrir con moretones, el como, con cada día que pasaba, su cuerpo comenzaba a palidecer y adelgazar un poco más, el como las ojeras se iban haciendo más pronunciadas, y como su espeso cabello iba decreciendo en volumen, golpeaba directamente a mi pecho. Pero era entonces cuando ella sonreía, y su mirada llena de fe me curaba tiernamente las rasgaduras habidas. Era entonces cuando, con una de sus manos, acariciaba mi rostro y limpiaba mis lágrimas y me prometía que, de un modo u otro, todo estaría bien. Era entones cuando yo la amaba más y más… Y, hasta hoy, aún no encuentro un limite, para darme satisfecho de este sentimiento.


Por mi parte, también realicé varios planes. Me había prometido ya no mostrarme débil ante ella. Sería valiente y lucharía por hacerla completamente feliz, pues su dicha era la mía. Esa era la única manera de salvarme. Comencé a construir el telescopio que ella me había mencionado para ver el cometa Hyakutake. Había decidido comenzar un mes antes de la fecha predestinada por los astrónomos. Según mis cálculos, era tiempo suficiente para conseguir el material y armarlo.


Era una mañana de mayo. Me encontraba demasiado entregado en trazar las medidas correctas sobre el material, cuando mi madre me interrumpió.


"Acaba de llamar el reverendo Charlie" – susurró y su voz fue un previo anuncio de lo que se venía – "Bella amaneció demasiado mal. Ha sido llevaba al hospital"


La noticia me hizo temblar los pies. Aún desconozco como fui capaz de moverme hacia el carro. En cuanto llegué, me encontré con el papá de mi novia, sentado, con sus manos cubriendo su rostro, destrozado, destrozándome… Se puso de pie en cuanto me vio


"¿Cómo esta Bella?" – exigí saber


"Ven, acompáñame" – fue su respuesta y, al poco tiempo, me encontré frente a la puerta de una pequeña habitación – "Adelante" – indicó.


Obedecí y, en cuanto pisé el interior, me encontré con mi ángel tendida sobre una cama, completamente rodeada de claves y sueros. La puerta se cerró detrás de mí y quedé solo con ella. Me acerqué a la cama, con pasos lentos. Cada movimiento de mis pies era un martillazo dado directamente a mi corazón. La garganta comenzó a cerrarse, apreté fuertemente mis labios, pues me había prometido ya no llorar. No lo iba a hacer. Bella me necesitaba fuerte, firme, seguro.


Me acomodé en el pequeño banquito que se encontraba al lado de mi cama y busqué su mano. La tomé, delicadamente, entre las mías para que supiera que yo estaba ahí. La espera fue tortuosa, pasaron días enteros y ella no reaccionaba. Yo me negué a alejarme. No hubo noche alguna que me convencieran de irme a casa a descansar. No había manera de lograr que mi mano soltara la suya, pues si la soltaba, soltaba mi fe, soltaba mi esperanza, soltaba mi vida.


El día que Bella despertó, lo primero que hizo fue regalarme una sonrisa. Con ello me demostró que no se rendiría. Con ello me dijo, silenciosamente, que ella se encontraba luchando. Con ello… ella me enseñó que la fortaleza no esta en el cuerpo, si no en el alma.


Y su alma siempre existirá…


"Edward" – llamó Charlie, cierto día, en el que Bella tenía poco se había quedado dormida – "Ve a casa, a descansar"


"Estoy bien" – susurré, pero, realmente, llevaba casi una semana sin dormir bien y los ojos me pesaban. Sentí como una de sus manos se posaba sobre mi hombro


"Ven" – pidió, llevándome hacia fuera de la habitación. Se plantó frente a mí y, sus ojos sabios me miraron fijamente por varios segundos – "Gracias" – soltó y la sinceridad de sus palabras me hizo estremecer


"No tiene nada que agradecer…"


"Te equivocas" – interrumpió – "Has ayudado mucho a mi hija y, con ello, me has ayudado a mi. Bella es lo único que tengo. Después de la muerte de su madre, ella se ha convertido en mi mundo entero. Sin embargo, a pesar de todo lo que la amo, no he podido hacer, durante todos estos años, ni la mitad de lo que tu has hecho en los meses que has estado a su lado. Gracias" – volvió a repetir, y el llanto se hizo presente en él.


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Hubo una ocasión, un día el cual no logró recordar con precisión. Me encontraba sentado, afuera de mi casa. Supongo que fue una de las pocas mañanas en que había accedido ir a dormir a casa. Alguien llamó a la puerta, justo cuando me encontraba listo para regresar al hospital.


"Lauren" – reconocí, al verla frente a mí, junto con Mike


"Hola" – saludaron ambos, al unísono. La chica me tendió un sobre amarillo, el cual tomé entre mis manos


"Quería darte las fotos que tomé en la obra de teatro"


"También venimos a pedirte disculpas por como nos hemos comportado" – terció Mike, con voz sincera


"No hay problema. Todo esta bien" – dije, y me sorprendí de la veracidad de mis palabras.


Era cierto. Con Bella también había aprendido el magnifico don del perdón, y no fue hasta ese momento en que me había percatado de ello…

 
Capítulo 12: Fe

Me encontraba sentado a su lado, cuando abrió los ojos, con un movimiento lento y delicado de sus parpados. Sonrió al verme y, como todas las ocasiones que hacía lo mismo, me preguntaba ¿Cómo le hacía para regalarme siempre aquel gesto tan maravilloso y sincero, estando en una situación que no resultaba ser nada alentadora?


Yo aún sentía que no podía ser capaz de lograr esconder el miedo y tristeza. Eran demasiado para mí. Era un dolor demasiado insoportable. Algo difícil – mejor dicho, imposible – de ocultar. Era como si intentara esconder mi amor por ella. Simplemente, el tema se volvía, al instante, en algo utópico, inimaginable e improbable.


"Hola" – dije, sonriendo y estirándome para depositar un beso sobre su frente – "¿Cómo te sientes?"


"Bien" – contestó. Me senté sobre la pequeña cama y tomé sus manos – "¿Y tú?"


"Muy bien" – dije, de manera sincera; pues, el verme sumergido en sus ojos era como curarme cualquier tipo de herida. Era como borrar todo tipo de dolor. Era como volver a renacer en una realidad menos injusta


"¿Sabes? Tengo algo para ti"


"¿Ah si?" – pregunté, frunciendo levemente mi ceño, por la curiosidad


"Si. Esta ahí" – señaló el mueble que reposaba a nuestra lado izquierdo, con uno de sus dedos – "Tómalo"


Alargué mi brazo hacia el único objeto que se encontraba sobre él y comprobé que se trataba de un pequeño y grueso libro, de apariencia rustica. Lo miré detenidamente por un momento, tratando de descubrir qué era


"No te preocupes. No es una Biblia" – bromeó, ante mi mutismo. Una sonrisa se me escapó de los labios, ¿Cómo le hacía para brindarme tanta felicidad? – "Era de mi madre" – prosiguió – "Aquí escribió las citas de sus libros favoritos y pensamientos de gente famosa. También se encuentran unas agregaciones mías"


"Gracias" – dije, inclinándome para besar sus manos. Dejé que mis labios se mantuvieran pegados a su suave piel por unos segundos.


Cerré mis ojos y ella acarició mis cabellos. Repentinamente, la melancolía volvió a aparecer, lo cual no era bueno. No quería que ella me viera derrotado, así que, haciendo acopio de toda mi fortaleza, me alejé, le regalé una sonrisa y abrí el libro, como una buena excusa para no mirarle a los ojos y así delatarme automáticamente.


Había en él varios separadores, me dejé guiar por uno de color azul y me encontré con toda una página tapizada de letras cursivas y elegantes. Sin pensarlo, comencé a leerlo en voz alta para ella, sin saber de qué se trataba el texto. Solamente lo había hecho por que sabía que le gustaba mucho leer. Los libros eran una de sus pasiones. No era difícil imaginar que, seguramente, extrañaba sumergirse en aquel mundo de letras que la teletransportaban a situaciones mágicas.


"El amor siempre es paciente y amable. Nunca es celoso. Nunca es jactancioso o engreído. Nunca es grosero o egoísta. No se ofende y no es resentido…"


Me vi en la necesidad de parar. Ella había empezado a acompañarme con la lectura (se sabía la cita de memoria) y lo que descifraba en aquellas letras, en compañía de su voz, comenzaba a expandir aquel agujero en mi pecho…


Cerré el libro y bajé la mirada, batallando por reprimir las lágrimas que se acumulaban en mis ojos y les provocaban un terrible ardor. Suspiré profundamente cuando pensé que había logrado controlar mi situación. Fue en ese entonces que Bella sonrió, como si se hubiera acordado de algo muy agradable. Levanté el rostro, sin poder contener la curiosidad que aquella risita me había causado


"¿Qué pasa?" – pregunté, sonriendo también. Siempre pasaba lo mismo, un gesto de ella cambiaba completamente mi estado de ánimo. Su felicidad llegaba a mí, así como su dolor, su paz, su perdón, su tristeza…


Estábamos tan conectados, tan unidos… Y así sería, por siempre.


"¿Sabes de qué me he convencido en estos días?


"¿De qué?"


"Que Dios tenía un plan mejor del que yo había supuesto y ha sido más bondadoso de lo que creí" – su mirada se junto con la mía, suspiró tranquilamente y, después, continuó – "Me ha regalado éste viaje, que es un viaje sin fin. Te puso en mi camino, para ayudarme a pasar por esto, para darme fuerzas y mantenerme firme ante mi enfermedad…


Llevé mis manos hacia su mejilla derecha, ella cerró los ojos y dejó que la acariciara. Extrañamente, el dolor se había combinado con un sentimiento nuevo, que desconocía, y que le hacía flaquear el ímpetu con el que su crueldad me martillaba los huesos. Si. Aún estaba presente el miedo, el terror de saber que, en cualquier momento, la podía perder; pero… ¿Qué era este nuevo sentimiento?


"Edward, tú eres mi ángel…" – murmuró, y sus palabras, a pesar de ser de un volumen bajo, tuvieron fuerza, tuvieron fe…


Y entonces, comprendí.


Fe.


Qué hermosa, delicada y poderosa era. Hasta en ese momento supe que era aquella fe, que Bella irradiaba y me había transmitido y enseñado, lo que no me había permitido caer sobre el suelo y encogerme del dolor…


Por un momento olvidé todo y solamente me dejé llevar por la dicha de haberla conocido. Eso, sobre todas las cosas, era lo más valioso e importante. Acerqué mi rostro hacia ella y besé sus labios con ternura y adoración. Diciéndole, silenciosamente, cuánto la amaba. Nuestro beso, como todos, fue pasional en un modo inocente. Nos separamos, con un profundo y sereno suspiro y mantuvimos unidas nuestras frentes durante varios segundos, hasta que una enfermera, en compañía del doctor, entró a la habitación.


"Le tengo buenas noticias, señorita Swan" – informó, con una enorme sonrisa en el rostro


"¿Cuál es?" – preguntó Bella, ansiosa, con su imborrable amabilidad en sus pálidas facciones


"Ya puede irse a casa"


"¿Ahora?" – interrumpí, pues, apenas el día anterior, al platicar con Charlie, éste me había dicho que Bella duraría internada un par de semanas más.


"Si, ahora" – afirmó el señor, mirándome, un tanto extrañado – "¿Acaso no lo sabía? Su padre, el doctor Cullen, pagará a una enfermera a domicilio para que Bella pueda ser dada de alta"


La información tardó en llegar a mi cerebro. Aún no había logrado canalizar bien cuando llegamos a casa de mi novia y la cargué hacia su habitación, para que pudiera descansar un poco más. Charlie nos dejó solos, y yo tomé lugar a un lado de su cama – la cual era mucho más cómoda que la del hospital.


"Edward, ¿Qué ocurre?" – preguntó, tomando mi mano entre las suyas – "Todo el camino has venido muy meditabundo"


"Lo siento" – susurré, regalándole una sonrisa para tranquilizarla – "Se trata de mi padre…"


"Dale las gracias de mi parte. Aún me siento muy apenada por ello…"


"No" – interrumpí – "No debes de estarlo…"


"Edward" – volvió a llamar, al ver que mi rostro se había inclinado hacia abajo – "Tu padre es un buen hombre y te ama. No deberías de juzgarlo por un error que cometió. Él no puede ser perfecto. Nadie lo es…"


"Tu si" – discutí, mientras paseaba la yema de mis dedos por sus mejillas.


Su mirada y su sonrisa fueron amorosas y le agradecí mucho el que no siguiera insistiendo. Hasta la fecha, Bella ha sido la única que ha sido capaz de entenderme cuándo necesito que hablen o que callen, dependiendo del momento.


"Descansa" – susurré, al ver como suspiraba pesadamente. Ella asintió y cerró sus ojos.


Quedó dormida al poco tiempo. Contemplé su sueño un par de horas, al mismo tiempo que la delicadeza de su rostro me ayudaba a pensar. Mientras me perdía en la forma de sus largas pestañas y el sosegado movimiento de su pecho, pensé en mi padre…


"Charlie" – llamé, mientras bajaba las escaleras


"Edward, ¿Qué sucede?" – preguntó y su aflicción fue notoria en su voz, al pensar que algo le había pasado a su hija


"Nada malo" – tranquilicé – "Bella se ha quedado dormida. Tengo que salir urgentemente, si despierta, ¿Le podría decir que en la noche vengo a verla?"


"Si, Edward, yo le digo. No te preocupes"


"Gracias" – fue lo último que dije, antes de correr hacia mi carro.


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Toqué la puerta, de manera débil y temerosa. No sabía exactamente qué era lo que tenía que hacer y no tuve mucho tiempo de pensar en un plan, pues, al medio segundo, tenía en frente al hombre que llevaba mi sangre. Sus verdes ojos me miraron, de manera cálida y excusante, pidiendo perdón, cuando no había nada que perdonar, por que yo no era quién para señalarle.


"Gracias" – musité, con la voz cortada y los ojos llenos en lágrimas.


Carlisle no contestó.


Supongo que no hay palabras en la boca de un padre para poder expresar lo que se siente que, después de tanto tiempo, tu hijo no te busque para reclamarte. Se limitó a levantar los brazos para ponerlos sobre mi hombro y yo le jalé, para abrazarle con fuerza.


Y fue ahí, cuando su paternal cariño me envolvió, cuando me sentí con la confianza de descargar todo el dolor que había estado reteniendo, desde su partida, hasta hacía una semana, cuando Bella había sido internada en el hospital. Mis brazos se aferraron a su cuerpo, recompensando con ello, todos los abrazos que no nos dimos en años pasados


"Perdóname" – pedí, en medio de mis sollozos, mientras me negaba a alejarme de él.


No recuerdo cuánto fue el tiempo que nos mantuvimos de esa manera. Lo que si tengo muy presente es que, cuando al fin nos separamos, nuestras camisas se encontraban, mutuamente, empapadas por el llanto de ambos.


Y, por si hace falta mencionarlo: Esto también se lo debía a Bella…


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"Edward, ¿Acaso no piensas descansar?" – inquirió Charlie, mientras llegaba hacia mí, con un termo de café caliente


Era cerca de las tres de la mañana y aún me encontraba construyendo el telescopio, en el jardín trasero de su casa – claro, Bella no sabía al respecto


"Debo terminarlo antes del amanecer" – contesté, sin despegar mi mirada de los trazados y cortes finales que estaba haciendo


Me dejé caer sobre el pasto cuando tuve, frente a mí, al telescopio. Sonreí, mientras los primeros rayos de sol pegaban hacia mi frente. Había podido hacer un telescopio yo solo (Bueno, completamente motivado por Isabella Swan) y me sentía demasiado orgulloso de haber sido capaz de regalarle algo que tanto deseaba. Lo escondí, con ayuda de Emmett, Mike y Charlie, en la terraza de su recamara y, cuando todo estuvo listo, fui hacia mi casa, tomé un baño y extraje una pequeña cajita de una de las gavetas de mi armario y la guardé en mis bolsillos.


Bella fue la que abrió cuando llamé a la puerta, llevaba su cabello suelto y, a pesar de que no tenía la misma espesura de hacía meses, se veía hermosa con la pijama blanca que portaba. Me regaló una sonrisa en cuanto me vio y me acerqué para besar brevemente sus labios


"Hola" – saludé


"Hola"


Me tomó de la mano y me jaló hacia la sala. Nos sentamos en el sillón y miré hacia el reloj.


"¿Sabes qué tengo ganas de hacer hoy?" – pregunté, con intensión – "Se me antoja ver las estrellas"


Aplaqué la pequeña risita que amenazaba con salir al ver como su mirada se ensombrecía. Era claro que ella sabía perfectamente que la fecha tan esperada había llegado y, sin embargo, su poco egoísmo y su inmensa bondad no le dejaban lamentarse al creer que no iba a poder ver aquel cometa.


"¿Qué dices? ¿Vamos?" – insistí


"Si" – asintió, sonriendo, como siempre, ante todo.


Me incorporé rápidamente del asiento, incapaz de ocultar mi entusiasmo.


"Espera" – le frené, cuando llegamos a la puerta que nos conduciría hacia fuera. Ella obedeció, y fue algo curioso mirar la consternación en sus ojos chocolates.


La dejé por un momento para ir, rápidamente, hacia el telescopio y descubrirlo de la manta que reposaba sobre él. Regresé hacia ella, le cubrí los ojos, delicadamente, con mis manos, y la guié los cinco pasos que eran necesarios


"¿Edward? ¿Qué haces?" – preguntó, mientras caminaba a ciegas


No respondí, acomodé su cuerpo de tal manera que quedara justamente frente a su regalo y, cuando así fue, le despejé la vista.


"Sorpresa" – musité


Tras quedarse inmóvil durante un par de segundos, Bella dio media vuelta para encararme. La luz de su mirada fue el mejor agradecimiento que pude obtener. Tomé su rostro entre mis manos y me incliné para rozar sus labios con los míos. Me perdí un momento en el delicioso sabor de su dulce aliento y, cuando la respiración se nos volvió difícil, me alejé lentamente. Solamente mis manos seguían puestas sobre su cintura.


"Gracias" – susurró, mientras mis labios descansaban sobre su frente


"De nada" – contesté.


"Es hermoso" – señaló, mientras le dedicaba otra mirada


"Ya es hora de que lo pruebes" – anuncié.


Ella sonrió y, caminando lentamente, se dirigió hacia el telescopio. Lo movió un poco, para adquirir un mejor ángulo. Me encontraba casi a su lado, un poco nervioso ante la repentina inseguridad que en mí había nacido, ¿Y si no servía?... Sin embargo, a los pocos segundos, ella volvió a sonreír, y yo me tranquilicé.


"Ahí esta" – murmuró, sin despegar su mirada del ocular – "Ven" – llamó, estirando su mano en mi dirección – "Ven a ver"


Recorrí la poca distancia que nos alejaba. Ella se hizo a un lado, para dejarme libre el espacio, incliné mi cuerpo, y me maravillé con lo que vi. Si. Era completamente hermoso, increíble, único… Como todas las cosas que con Bella presencié.


Definitivamente, las cosas más sublimes las vivi, las sentí y las compartí con ella…


Nos sentamos en una pequeña banquita de madera que ahí había. Ella seguía mirando hacia el cielo y su rostro lucía completamente hermoso ante la luz de la luna llena que nos bañaba. La pequeña brisa soplaba y acariciaba nuestros rostros y los grillos cantaban la melodía más dulce que hubiera podido escuchar en toda una vida…


Si en algún momento llegué a albergar la más mínima duda de lo que estaba a punto de hacer, desapareció precisamente en ese momento.


"¿Me amas?"


Su mirada buscó la mía, y con ella, me dio la respuesta más sincera. Si. Por supuesto que me amaba. Nuestro amor era inmenso, mutuo, eterno…


"Entonces, ¿Harías algo por mí? – inquirí, tomando su mano izquierda.


"Cualquier cosa"


"¿Te casarías conmigo?" – pregunté, al mismo tiempo que deslizaba, con delicadeza, un anillo sobre su dedo anular.




SI llegaron hasta aqui mis angeles dejen sus comentarios , vamos la historia si vale mucho la pena comenten por fiss.



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viernes, 16 de abril de 2010

Nuestra Nueva Familia

Holaa mis niñaas!!!

perdon por haberme perdido ese tiempo peroo me fui de vacaciones 2 semanitaa y esta semana tuve examenees y ps me traian locaa pero ya estoy de regresoo, se que hoy no tocaba actualizar pero lo haré para recompenzarles un pokitoo los diaas que no estuvee y ya la proxima semanaa serán los dias que tocaan

besitooss

anita cullen

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Cap.25.-In Fraganti

ROSE POV

"¿Có…?" "¿Cómo fuiste capaz de decirle eso, Rose?" – exclamó Emmet entre la oscuridad de la noche. No pude evitar sonreír, después de todo, era muy divertido imaginar a mi novio en un papel que le quedaba realmente grande

"Lo siento, no se me ocurrió nada mejor" – justifiqué mientras me mordía el labio para no romper a carcajadas – "¿Estas enojado?"

"No es eso" – contestó – "¿Te has puesto a pensar que justamente hoy en la tarde Alice se enterara de que le mentiste?" – sentí que el cuerpo se estremecía. Tragué saliva con dificultad, repentinamente los nervios me habían invadido de sobre manera, lo cual no paso desapercibido para mi novio – "¿Pasa algo?" – negué con la cabeza ante la imposibilidad de poder articular palabra alguna

"No pasa nada" – respondí y tuve que carraspear para aclarar mi garganta

Un prologando silencio nos invadió mientras me perdía en mis temores

"Todo saldrá bien" – alentó Emmet mientras ponía sus manos sobre las mías – "creo que lo más difícil en todo este asunto será explicarle a Alice tu mentira" – dijo con voz divertida, con el objetivo de tranquilizarme y, hasta cierto punto, lo logró.

"No te preocupes, a mi me queda más que claro que te encantan las mujeres"

"Solamente una" – especificó clavando sus ardientes ojos en los míos

"¿Una?" – repetí mientras aprisionaba su cuello entre mis brazos – "¿Sabes?" creo que necesito estar muy convencida de que en realidad fue mentira lo que le dije a Alice sobre ti"

"¿Y de qué manera puedo convencerla, señorita?" – inquirió, con una picardía la cual me anunció que estaba siguiéndome el juego

"Tu sabes como" – no había ni terminado de decir las palabras y ya tenía a Emmett sobre mí, besándome con pasión. Puse mis manos sobre su pecho para que se alejara y me divertí al ver su actitud desconcertada

"Hay algo que quiero hacer" – anuncié mientras me paraba de la cama y caminaba hacia la puerta, dejando a mi novio sentado al borde del colchón. Mi intención era modelarle y bailarle sensualmente (algo que había visto muchas veces en las películas románticas y quería intentar ya que parecía gustarle a los hombres). Era una buena ocasión ya que, a sabiendas de que mi novio iba a quedarse esa noche conmigo, me había puesto mi pijama color perla de seda.

Así que comencé con el jueguito, y Emmett me ayudó tras buscar su celular y poner una música de fondo en bajo volumen. Yo sonreí y comencé a jugar con los tirantes de mi blusa mientras seguía moviendo mi cuerpo con movimientos pequeños pero pronunciados.

Tras unos minutos de expectación, mi novio ya no soportó más la distancia y se lanzó, literalmente sobre mí, con tanta fuerza que, por el impacto, la puerta se abrió provocando que saliéramos disparados hacia el pasillo, derrumbando a nuestro paso, a dos personas más

"Emmet"

"Rose"

Dijeron al unísono las voces de los integrantes más pequeños de la familia


ALICE POV

"Creo que ya es hora de que vayamos a dormir" – recomendó mi novio mientras rozaba suavemente mi brazo con sus manos, y, a mi pesar, asentí.

Era tan lindo tener a Jazz así juntito a mí, más la situación no era muy segura para nostoros. Estábamos en la sala, sentados sobre el sillón y escuchando como las gotas de lluvia golpeaban el suelo allá afuera. Casi no habíamos hablado pero me sentía muy bien a su lado en ese reconfortante silencio. Sentí como sus labios se posaban suavemente sobre mi frente e instantáneamente me apreté a su cuerpo para estar más calientita. Me gustaba mucho sentir lo suave de su playera de dormir y ni que decir de su perfume

"no quiero separarme de ti" – le dije mientras hundía mi cabeza en su pecho, el cual se movió ligeramente a causa de sus risas

"Yo tampoco, mi niña, pero ya llevamos unas cuantas horas aquí y alguien se podrías despertar" – suspiré resignadamente mientras me separaba de sus brazos.

Con el mismo silencio acogedor subimos las escaleras tomados de las manos y sin hacer el menor ruido posible.

"Ali" – llamó Jasper antes de llegar a la entrada de nuestras habitaciones y clavando sus ojos color miel en los míos con una intensidad la cual me hacía sudar frío por los nervios

"¿Qué paso, Jazz?" – pregunté con el corazón latiendo a mil. Mi novio pareció dudar un momento ya que pude leer la gran timidez en su mirada y en sus facciones, pero al fin, tras emitir un profundo suspiro me tomó delicadamente por los brazos e inclinó su cuerpo para capturar mis labios

Mientras intentaba controlar todo el mariposeo que se había formado en mi estomago, llevé mis manos a su rostro y acaricié sus mejillas lentamente. Inconcientemente, me fui poniendo de puntitas y él se fue enderezando, sentí como sus manos pasaban de mis brazos a mi cintura y me estremecí ya que sus dedos eran ligeramente más firmes que antes. Me encontraba disfrutando plenamente del momento cuando sentí que un fuerte impacto nos empujaba a Jasper y a mí hacia el suelo. Lo primero que vi, al despegar mi cara del suelo, fue la rubia melena de mi hermana que yacía debajo de Emmett, con un pequeña y sensual pijama de seda… ah, y también había una extraña música de fondo que provenía del aparato que sostenía una mano de mi hermanastro

"¡Rose!" – exclamé en cuanto salí de mi trance y me ponía de pie con la ayuda de mi novio quien estaba tan sorprendido como yo. Nuestros hermanos se pararon rápidamente y fue donde me percaté de cierto "detalle" en el mayor de los Cullen, difícil de ignorar

"¿Gay?" – pregunté con gran e inconciente ironía


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"Estamos esperando" – dije cuando ya estuvimos los cuatro dentro de la recamara de mi hermana, la cual no paraba de viajar sus pupilas de un rostro a otro – "Rose" – insistí y ella suspiró antes de comenzar

"Esta bien" – soltó y noté como su mirada buscaba apoyo en Emmett – "lo que viste fue… un muy grave mal entendido" – me sentí furiosa por la mentira, ¿Acaso tan idiota me veía como para que esperara a que yo creyera eso?

"¿Me vas a decir ahora que Emmet quería robarte tus cremas faciales?" – pregunté con el sarcasmo ahogando mis palabras, Jasper contrajo el rostro en una mueca de completa confusión, lo que me incitó a usar la única carta que tenía a mi favor – "Jasper" – llamé mirando fijamente a mi hermana la cual no podía ocultar más su nerviosismo – "¿Sabías que Emmett es gay?" – casi me arrepentí al ver la expresión de mi novio, que gritaba estar cerca de un infarto. Casi.

"¿Qué cosa?" – inquirió el muchacho completamente desconcertado

"Lo que acabas de oír, Jazz" – confirmé y mi vista viajó hacia Emmet, quien podía jurar que estaba hasta sudando pese al frío que hacía – "¿Lo sabías?" – insistí

"N… no" – respondió el entrevistado, a punto del colapso

"¿Sabías también que, nuestro querido Emmett, entra a la recamara de Rose para robarse sus tangas y ponérselas…?"

"¡¿Qué?!" – interrumpió horrorizado el chico de cabello rizado y pude sentir el olor de la victoria, así como mi hermana pudo sentir el olor de su derrota – "¡Eso no…!"– Emmett se dio cuenta rápidamente de su error, pero ya era demasiado tarde, la sonrisa de suficiencia ya estaba pintada en mi rostro

"Rose… creo que tu mentira ya no te servirá más" – dije exagerando despreocupación mientras me miraba las uñas en un gesto engreído. Traté de controlar y disimular la impaciencia que sentía ante el infinito silencio que se había levantado por todos, alcé mi vista y la puse a la altura de los azules ojos de mi hermana para presionarla

"Te ibas a enterar de todas formas" – dijo al fin mientras desviaba su atención de mí y comenzó a hablar con voz baja y temeraria – "lo siento, Alice, te mentí. No sé lo que te estas imaginando en estos momentos pero… si piensas que Emmett y yo tenemos algo más que una relación de hermanastros, estas en lo cierto" – aunque me esperaba algo parecido, no estaba preparada para mi reacción. Mis deseos habían sido escuchados: no era la única que había salido enamorada de los Cullen, una de mis hermanas, la mayor, también lo estaba y no solo eso, por lo que me había dicho, tenían, desde no sabía cuando, una relación sentada como la mía con Jasper

"Perdóname" – continuó – "sé que te he fallado y no solo a ti, si no a todos, pero fue algo que…"

"¡Alice!" – mi hermana fue interrumpida por mi novio, quien completamente eufórico tras saber la buena noticia, se había puesto de pie para levantarme en brazos, sacándome de mi trance – "¿Los has escuchado, mi amor?" – preguntó con una felicidad que irradiaba en la locura

"¿Mi amor?" – repitieron Emmet y Rose al mismo tiempo con asombro, provocando que Jasper volviera en sí y dejara de abrazarme al momento para encarar a nuestros hermanos, había llegado el momento de decir también nosotros la verdad, mi novio me tomó de la mano, y pude sentir que estaba igual o más nervioso que yo.

"Nosotros…" – intenté comenzar, más la palabras se me quedaron trabadas en la garganta. ¿Cómo decirles que también nosotros nos queríamos de manera muy distinta a la que se debería? ¿Cómo? Levanté mi mirada hacia Jasper, buscando en sus amorosas pupilas el valor que me faltaba, él pareció hacer lo mismo y, después de sonreírme tiernamente, volvió a ver a nuestros atónitos espectadores

"Estoy enamorado de Alice" – me sorprendió la veracidad y seguridad con que pronunció aquellas palabras, sin titubeos, sin temor, solamente con orgullo y adoración – "y ella también me quiere" – los muchachos no daban crédito a lo que sus oídos habían escuchado, mi novio y yo esperamos nerviosos por su respuesta

"No es posible" – murmuró Rose con la mirada perdida – "estoy soñando, ¿verdad?" – negué con la cabeza lentamente y me acerqué hacia ella quien me tomó de las manos – "Entonces… ¿qué vamos a hacer? Nuestros padres vienen hoy y…"

"Creo que lo mejor sería que se lo dijéramos a Bella" – señalé – "no es justo que ella no este enterada de todo esto" – Rose se demostró acuerdo con lo dicho

"Jazz" – llamó Emmett – "¿Edward sabe algo de todo esto?" – mi novio negó con la cabeza

"Será mejor que en lo que ellas se sinceran con Bella, nosotros hagamos lo mismo con Edward" – el mayor de los Cullen apoyó a su hermano con un asentimiento de cabeza. Los cuatro caminamos hacia la salida

"¿No crees que deberíamos esperar a que Bella se despierte?"

"Nuestros papas vendrán a medio día" – recordó mi hermana – "entre más pronto, mejor" – asentí y seguí caminando – "Alice" – su delicada mano jaló de la mía, frenando mi marcha

"¿Qué pasa?" – pregunté asustada por el semblante desolador que tenían las bellas facciones de su cara

"Quiero que me perdones por haberte mentido" – dijo y la abracé fuertemente

"No tengo nada que perdonar, créeme que entiendo el cómo te has sentido" – reconforté mientras recargaba mi cabeza en su pecho y sentía como sus brazos enrollaban tiernamente mi cintura.

Cuando estuvimos frente a la puerta de la recamara de Edward y Bella respectivamente, los cuatro emitimos un suspiró al mismo tiempo y nos miramos por ultima vez unos a otros. Solo esperaba a que Bella lo entendiera.


BELLA POV

Me sentí realmente feliz de tener, por segunda noche consecutiva, a ese muchacho de rostro pálido, cabello cobrizo y preciosos ojos verdes recostado a mi lado. Pasé mis manos por sus cabellos, más alborotados de lo habitual, y los acaricié suavemente mientras mis pupilas se deleitaban al ver lo pausada y tranquilamente que su pecho se movía al ritmo de su respiración.

Miré hacia el reloj, no había podido dormir por dos razones, una de ellas (y la más poderosa) se debía a que había quedado completamente hipnotizada al tener a Edward en ese estado, jamás lo había visto dormir y era algo… maravilloso; algo que simplemente no te puedes perder al saber que no todos los días te encontraras con espectáculos tan magníficos. La segunda razón por la cual mis ojos no se habían cerrado, era el pensar que faltaba pocas horas para que nuestros padres vinieran, no sabía que sentimiento era más fuerte, si el miedo, el remordimiento, la felicidad o el amor

"Edward" – llamé mientras movía lentamente su cuerpo - "Edward, despierta" – repetí y el chico saltó ligeramente de la cama mientras comenzaba a abrir sus ojos lentamente con aire desorientado

"¿Qué pasa?" – preguntó con su rostro compungido por el sueño, sonreí al darme cuenta de que, tal parecía, no tenía ni la más mínima idea de dónde y en qué situación estábamos

"Vete a tu cuarto" – murmuré mientras me acercaba para depositar un beso en su mejilla

"¿Qué?" – preguntó aún con la mirada nubosa – "¿Qué cuarto?" – suspiré con divertida desesperación

"Al tuyo" – dije entre risitas – "recuerda que habíamos quedado que hoy te irías en la madrugada para evitar riesgos" – esperé a que Edward dijera algo, pero, para que mis palabras tuvieran sentido para él, tomó más de lo que hubiera pensado. Mi novio se quedó ido por un momento, viendo fijamente hacia la nada, y después, cuando un poco de conciencia penetró en sus neuronas, parpadeó rápidamente sus pestañas negras en un intento de ahuyentar la somnolencia.

"¿Qué… qué hora es?" – inquirió aún perdido y ya no pude contener la risa, provocando que al fin despertara de su interminable letargo, me di cuenta por la claridad con la que sus ojos ya brillaban en la oscuridad al verme

"¿Al fin despertó el bello durmiente?" – bromeé

"Lo siento" – dijo mi novio mientras se estiraba y acto seguido, acercaba su rostro para depositar un beso sobre mis labios – "¿Tienes mucho tiempo intentando despertarme?" – asentí con una enorme sonrisa en mis labios, lo cual provocó que el chico sonriera también, pero de manera excusante

"no sabía que tenías el sueño tan profundo, ayer no tuve necesidad de despertarte, tu lo hiciste por tu cuenta"

"No lo tengo" – discutió y yo me apresuré a levantar una ceja de manera incrédula – "seguramente se debió a que jamás había dormido tan placidamente durante dos noches seguidas" – continuó mientras clavaba sus ojos en los míos y me sonreía de lado, el simple gesto me cortó la respiración

"Pues se te acabo el encanto" – informé mientras intentaba ocultar lo mucho que me deslumbraba – "son la una de la mañana…" –

"No es muy tarde" – discutió el chico

"No" – admití – "pero con la suerte que tenemos, es muy probable que a doña Choni le de por venir a mi cuarto a esta hora y sin motivo aparente" - Edward rió entre dientes

"Tienes razón" – acordó mientras se incorporaba de la cama – "nos vemos luego… te quiero" – dijo mientras depositaba un beso sobre mi frente y se dirigía hacia la puerta para salir.

Mis ojos casi se salieron de sus orbitas cuando unos pequeños golpes sonaron poco antes de que mi novio abriera, era obvio que él no había provocado tal acción. Edward giró rápidamente para verme con los ojos dilatados a causa del pánico y automáticamente, corrí hacia su dirección y lo aventé hacia un lado para tener el camino libre y así asegurar bien la entrada

"Bella" – llamó Rose tocando con los nudillos – "¿podrías abrir?"

Los golpes se hicieron presentes otra vez, Edward y yo no nos atrevíamos ni a respirar.

"Bella" – volvieron a llamar

"¡Un momento, Rose!" – me decidí a decir – "me estoy cambiando" – mi novio frunció el rostro ante lo dicho. Si. Lo sabía, ¿Qué tenía que estar haciendo yo despierta a esta hora y con intenciones de ponerme otra ropa que no fuera la pijama?" – "fue lo único que se me ocurrió" – admití antes de que él pudiera decir algo más, provocando que el muchacho se llevara las manos hacia su boca para no romper a carcajadas

Lo miré de forma asesina, la cual lo calmó en cuestión de segundos

"¿Qué hacemos?" – preguntó mientras yo me mordía los labios a causa de los nervios

"¡Aviéntate por la ventana!" – sugerí mientras caminaba hacia el objeto, abría las cortinas y subía el cristal para darle su espacio

"¡¿Qué?!" – soltó Edward fuertemente, enmudeciéndose él solo y pidiéndome perdón con la mirada por el grave error cometido. Recé por que Rose no lo hubiera escuchado – "¿Estas loca?" – siguió discutiendo en pequeños murmullos, pese a lo delicado del asunto – "¡Me voy a matar si me aviento por ahí, estamos en el segundo piso, Bella!" – recordó y me incliné para ver la altura a la que nos encontrábamos… no podía decir si quiera que estaba exagerando por que había, como mínimo, unos cinco metros entre mi cuarto y el suelo

"Bella, ¿Estas bien?" – cuestionó mi hermana con voz preocupada

"¿Pasa algo?" – oh no. ¡¿Por qué santa tortilla?! ¡¿Por qué?!

"Escuché una voz que no era la de Bella adentro" – respondió Rose a la vocecilla que le había preguntado antes

"Bella" – llamó la voz de mi hermana menor. ¡Genial! ¿Ahora también vendrían a visitarme Emmet y Jasper?

"Edward" – escuché que llamaban afuera la voz de Emmet y Jasper al unísono ¡Magnifico!

"Me están buscando mis hermanos" – dijo mi novio con el semblante igual de descompuesto que el mío

"Lo siento, Edward" – comencé a decir mientras lo jalaba hacia la ventana – "tendrás que saltar" – no creía que hubiera algo peor a que nuestros hermanos nos descubrieran a los dos, dentro de mi recamara y en plena madrugada. Los que principalmente me preocupaban era Rose y Emmet (Alice y Jasper, como sea, eran más inocentes y más fáciles de engañar) pero esta parejita, no señor.

"Bella, no voy a poder…" –

"¡Edward!" "¡Bella!" "¿Estas bien?" – se escucharon al mismo tiempo las voces de nuestros hermanos, los nervios se me pusieron de punta

"Edward, cariño" – interrumpí tratando de controlarme – "tal vez te fractures, o te rompas un hueso, pero créeme que valdrá la pena" – mi novio me vio con una expresión de horror, la cual me hizo sentir como un monstruo

"¡Edward!" – insistí demasiado nerviosa

"¡Esta bien, esta bien!" – soltó el chico mientras veía hacia todos lados, seguramente intentaba encontrar algún lugar más seguro escabullirse o esconderse

"Bella, abre la puerta ahora mismo, nos estas preocupando" – dijo Rose mientras somataba sus nudillos una vez más con la madera

"Creo que iré por las llaves, Edward no contesta ¿Y si le paso algo?" – la voz de Jasper se escuchaba preocupada. Miré a Edward con el miedo completamente incrustado en mis pupilas, creo que fue eso lo que lo convenció completamente de recurrir a aquella riesgosa escapatoria. Caminé hacia él cuando vi como cruzaba una pierna hacia el precipicio

"Espera" – dije para detenerlo, repentinamente, la preocupación por él había adquirido más fuerza que el temor a ser descubiertos

"No te preocupes, no pasara nada" – trató de tranquilizar él con dulce voz. Lo tomé de la mano y la apreté fuertemente – "nos vemos al rato" – dijo mientras su cuerpo daba el primer desliz hacia abajo, no pude soportarlo

"¡NO!" – grité fuertemente por el miedo mientras mi mano casi aplastaba la suya

"¡Bella! ¡Suéltame que me voy a lastimar!" – dijo Edward que colgaba de la ventana.

"¡No, no, no!" – exclamé mientras negaba enérgicamente con la cabeza – "¡No te voy a soltar!"

"¡Bella!" – no me fijé en la hora que todos nuestros hermanos habían traspasado la puerta, pero eso me importó poco en aquel momento

"¡Ayúdenme, Edward se cae!" – pedí y al instante Emmet ya estaba a mi lado, junto con Jasper, para ayudar a su hermano, a quien, en cuanto estuvo ya en suelo firme, me aventé para abrazarlo

"Lo siento, Edward. Fui una tonta al pedirte semejante locura" – sollocé contra su pecho

"No pasó nada, tranquila" – dijo mi novio mientras sentía como su mano acariciaba mis cabellos. No escuché nada más por varios segundos, solamente su aterciopelada voz intentando calmarme, hasta que un carraspeo violento (del cual me imaginé provenía de Emmett) hizo que nos separáramos

"¿Y bien?" – comenzó a decir Emmett con voz y mirada divertida – "¿Qué pueden decir a todo esto?"

"Y no vayan a salir con que Edward es gay, por favor" – amenazó Alice antes de que pudiera hablar…

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Cap.26.-Noticia

EDWARD POV

"¿Y no vayan a salir con que Edward es gay, por favor?" - dijo Alice, logrando que me confundiera ¿Yo gay? ¿Por qué deberíamos de decir eso…?

"¡Oh, Alice!" – exclamó Bella interrumpiendo mis cavilaciones – "¿Cómo lo supiste? Pensé que eso era un secreto entre Edward y…."

"¡¿Qué?!" – interrumpí completamente horrorizado ¿Acaso Bella estaba admitiendo que yo no era heterosexual?, recibí fuertemente un pisotón el cual me obligó a callar

"¿Y que hacías aquí, Edward?" – cuestionó la pequeña de los Swan con voz un tanto calculadora – "¿Le estabas pidiendo a Bella de favor que te prestara una de sus tangas o, mejor, querías robarle un poco de maquillaje?" – casi pude sentir la mirada de mi novia obligándome a afirmar tal pregunta

"S… si" – dije casi inaudiblemente

"Lo que pasa es que Edward…"

"¡Basta!" – interrumpió furiosa Alice, dejándonos a Bella y a mí completamente en silencio, jamás había visto a Alice enojada y vaya que era algo que mejor no quería repetir dos veces en mi vida

"Alice" – murmuró Rose para intentar calmar a su hermana pero esta la ignoró

"¿Saben?" – dijo la pequeña – "¡Yo también les tengo una noticia!" – informó mientras caminaba hacia Jasper y lo tomaba del brazo – "Jasper también es gay… ¡es más! ¡En las noches se convierte travestí!"

"¡¿Yo?!" – preguntó mi hermano menor con ojos dilatados

"¡Si! ¡Tu!" – aseguró la chiquilla y yo miré con una mueca difícil de describir a todos los presentes ¿acaso Alice se había vuelto loca?

"Ali, tranquila" – llamó Rose otra vez mientras la alejaba de mi hermano y se la llevaba con ella

"¡No, Rose!" – exclamó la pequeña – "¡Ya estoy cansada de que piensen que por ser la más pequeña soy una tonta!" - cuando terminó de hablar, sus ojos negros me miraron fijamente, con mucho coraje – "Quiero oír LA VERDAD del porqué TU estas en la recamara de MI hermana a esta hora" – no fue una petición, fue una orden, la cual tenía que hacer si quería seguir con vida, la amenaza implícita de sus palabras era muy clara

"La verdad" – repetí yo incapaz de poder decir algo más

"Si, LA VERDAD" – especificó la niña

"Bella" – llamé – "¿Cuál es la verdad?"

"¡Me querías violar!" –

"¡¿Qué?!" – solté automáticamente

"¡Si!" – dijo Bella mientras hacía una pésima actuación de mártir – "¡No quería que tuvieras problemas pero… no puedo seguir mintiendo, Edward!" – escuché el pesado suspiró emitido por todos nuestros hermanos, miré a Bella, estaba claro que ella también estaba conciente de que nadie le había creído

"Bella, Edward, si no quieren que Alice reviente, es mejor que inventen algo mejor que esto" – recomendó Rose – "o mejor aún, que digan la verdad de una vez por todas"

"Un momento" – paró mi novia – "Ahora que recuerdo… ¿Qué hacían todos ustedes despiertos tocando a nuestras puertas?" – cuestionó. No sabría decir si su intención era voltear los papeles o en era realmente curiosidad, probablemente se trataban de ambas cosas, fuera lo que fuera, funcionó para que nuestros hermanos cambiaran sus miradas persuasivas por unas nerviosas

"Nosotros preguntamos primero" – dijo Emmett con voz muy ligera, casi inaudible

"No responderemos hasta que ustedes lo hagan" – puntualizó Bella con firmeza, sabía que había encontrado un punto débil con el cual apoyarse

"RESPONDERAN… primero USTEDES" – Los ojitos de Alice flamearon, haciendo retroceder a mi novia por la intensidad, parecía un gatito a punto de atacar, pero aún así, deba miedo

"Ali" – llamó Jasper con la tranquilidad y paciencia que lo caracterizaba, mientras posaba una de sus manos en el hombro de la pequeña – "creo que debemos calmarnos todos" – recomendó – "dejemos a Bella y a Edward solos por un momento, para que puedan pensar en cómo explicarnos, la verdad, por supuesto" – especificó, solo que, con la enorme diferencia que en sus palabras no había un asesinato prematuro.

Alice le miró fijamente a los ojos y, tal vez era por la presión del momento, pero me pareció identificarme con el gesto que ambos adquirieron en ese momento, ya que casi podía jurar, había tanto amor (como el mío con Bella), fluyendo por sus pupilas. La pequeña de los Swan asintió con un suspiro, y, cuando nuestros hermanos estaban por salir, Bella los llamó

"Esperen" – dijo mientras caminaba hacia ellos – "no es necesario que se vayan… supongo que no tiene más caso el tratar de ocultárselos" – aunque no podía verle, pude sentir el temor presente en sus palabras. Caminé hacia ella, me necesitaba, estaba seguro de eso y, cuando estuve a pocos pasos de su cuerpo, ella se giró para encararme

La tomé de las manos, y leí en el chocolate de sus ojos el miedo, la angustia, la desesperación, pero, sobre todo, el amor que me tenía. ¿Qué palabras usar? ¿Existía acaso alguna oración que pudiera describir lo que ella y yo sentíamos? A mi no me bastarían las cientos de términos habidos y por haber en un diccionario para poder describir todo lo que Bella me hacía sentir, así que hice caso del dicho: "una imagen vale más que mil palabras" y tomé el rostro de mi novia entre mis manos para juntar nuestros labios tiernamente.

Cuando nos separamos, yo esperaba ver los rostros atónitos, molestos, decepcionados y/o críticos de nuestros hermanos, más cual fue la sorpresa mía que los cuatro, Alice con Jasper y Rose con Emmet, se besaban (los primeros de manera inocente y pausada, completamente diferente a los segundos, que casi se querían comer en ese momento)

Miré a Bella, que tenía la boca tan abierta como sus ojos

"¿Qué significa todo esto?" – soltó con el poco aire que parecía quedar de su pecho, rompiendo el momento de las felices parejas

"Significa que a mamá y a Carlisle le dará un paro cardiaco en cuanto lleguen" – respondió Rose


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ALICE POV

"¡Hijas!" – exclamó mi madre en cuanto atravesó el umbral de la puerta y las tres nos aventamos a sus brazos mientras, Edward, Emmett y Jasper hacían lo mismo al ver a Carlisle, quien venía unos cuantos pasos detrás

"¿Cómo han estado, mis niñas?" – preguntaba mi madre mientras nos cubría de besos a todas

"Bien" – respondimos al unísono con una nerviosa sonrisa en el rostro – "¿Y ustedes, Edward, Jasper, Emmett?" – preguntó mientras caminaba hacia nuestros novios secretos y los abrazaba

"Muy bien, Esme" – contestaron los chicos con dulzura.

Carlisle y Esme se veían radiantes, llenos de más amor que nunca y completamente felices de estar de vuelta a nuestro lado. Por nuestra parte, también estábamos demasiado contentos de estar al fin, todos juntos, aunque los nervios estaban presentes. Habíamos acordado, tras discutir entre los seis, que esperaríamos un poco más de tiempo para decirles la verdad.

Realmente, tras pensarlo detenidamente, a ninguno le pareció buena idea el decir "Esme, Carlisle ¡¿Qué creen! ... en lo que ustedes estaban de luna de miel, nosotros, los Cullen y las Swan ¡Nos enamoramos perdidamente y ahora somos novios!" a nuestros padres en cuanto nos vieran, seguramente, hubieran caído de espaldas al instante.

Las cosas transcurrieron (aparentemente) de manera normal. Habíamos acordado el seguir desempeñando el papel de los hermanastros insoportables para no levantar sospechas. La noticia se daría a conocer justamente en cuanto las vacaciones llegaran, lo cual no faltaba mucho (una semana para ser exactos)

Así que, aunque Jasper y yo vivíamos nuestra relación en completo anonimato, al menos ya no teníamos que escondernos de nuestros hermanos.

Los días pasaron rápidamente y, ahora, todos estábamos de vacaciones. Los seis nos habíamos reunido aquella tarde en la sala para darles la noticia a nuestros padres, quienes llegarían del hospital en unos cuantos minutos, según nuestros cálculos. Todos nos envaramos en nuestros asientos al escuchar el ronroneo del motor del carro de Carlisle fuera de la casa

"Pues bien… aquí vamos" – dijo Bella mirando fijamente a cada uno de nosotros

Nuestra madre entró cargando su maletín en una mano y con su bata blanca cubriendo su ropa colorida. Nos miró a todos con una radiante sonrisa y antes de que pudiéramos saludarla, dijo:

"¡Les tengo una gran sorpresa!" "especialmente para ustedes" – señaló a mis hermanas y a mí justamente en el momento en que Carlisle aparecía por la puerta

"Nosotros también tenemos algo que decirles" – informó Rose con voz temblorosa – "después de ti, mamá" – concedió y todos dimos un fuerte respiro, preparándonos para lo que se venía

¿Qué puede ser lo peor, Alice? Me preguntaba mentalmente con los ojos cerrados ¿Qué nuestros padres se molesten tanto que nos castiguen? Dudaba mucho que tomaran medidas tan drásticas como el mandarnos a internados distintos a cada uno de nosotros…

¿Qué puede ser lo peor? ¿Qué?

Y como respuesta a esa constante y temerosa pregunta (que estaba segura, se encontraba presente en las mentes de mis hermanas y de mis hermanastros) mi madre dijo eufórica

"¡Sus primas Denali vendrán en unas cuantas horas para pasar las vacaciones con nosotros!"

Claro, eso era mucho peor a todo lo antes predicho…

La noticia dejó a mis hermanas y a mí tan atónitas, que no fuimos capaces de decir algo más que un "ahh". Realmente, nuestras queridas primas (nótese el sarcasmo) no eran santo de nuestra devoción.

Irina, Tanya y Kate… hijas de la prima hermana de Esme, vendrían, arruinando con su llegada, nuestros planes de sincerarnos con nuestros padres.

¿Cómo decirles semejante noticia cuando tendríamos a esas molestas e impertinentes visitas?

No. Tendríamos que esperar un poco más.

Lo podía ver claramente como una premonición: las vacaciones en compañía con nuestras parientes, serían un completo caos

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Cap.27.-Complot.

ROSE POV

El magnifico día había llegado, mis hermanas y yo nos encontrábamos enfurruñadas sentadas en el sillón de la sala, con nuestros novios frente a nosotras, viéndonos de manera crítica y, se podría decir, un tanto divertidas

"¿Se podría saber que tanto nos miran?" – pregunté de manera violenta a los pobres muchachos que nada de culpa tenían en todo este asunto. Pensé que me había ganado, merecidamente, una buena reprimenda por parte de mis hermanas, pero me sorprendió mucho el hecho de que se quedaran calladas y, que al girar mi rostro para verlas, ambas, tenían sus pupilas fijas sobre los chicos (Alice en Jasper y Bella en Edward) de manera asesina

"Tranquilas" – dijo Emmett con su imborrable y despreocupada sonrisa – "¿Acaso no podemos deleitarnos con la belleza de la furia femenina?" – cuestionó y las tres bufamos fuertemente como respuesta

"Son insoportables cuando están enojadas" – murmuró Edward para sus hermanos, pero lo suficientemente alto como para que todas nosotras lo escucháramos

"¿Qué es lo que acabas de decir, Edward?" – preguntó Bella siseando de puro coraje

"Nada, amor" – se apresuró a contestar el muchacho, provocando la burla de sus hermanos

"Jasper" – llamó Alice con voz firme, provocando que, al instante, la risa del menor de los Cullen desapareciera

"¿Si?"

"No tienes por que burlarte de Edward, ¿O si?"

"No" – contestó Jasper (créanme, no tenía opción). Mi hermana asintió severamente, en señal de aprobación ante la actitud tan obediente de su novio. Un largo silencio nos invadió. Una parte de mí, sintió pena por los Cullen, y es que estaba ligeramente conciente de que, si una de nosotras, estando irritada, ya era un problema, no quería ni imaginar lo que se sentía tener a Alice, a Bella y a mí en ese mismo estado, al mismo tiempo, y en el mismo lugar.

"Este… ¿les puedo preguntar una cosa?" – dijo mi novio rompiendo el silencio y nosotras esperamos en silencio – "¿Por qué les molesta… tanto... el que sus primas… vengan…?" – la decisión de mi novio fue flaqueando conforme nuestras pupilas flameaban y nuestros gestos se endurecían más y más, con cada palabra pronunciada. Era algo que no podíamos controlar…

Mis hermanas y yo resoplamos con manifiesta irritación al plantearnos la pregunta en nuestras mentes

¿Por qué nos molestaba el que nuestras primas, las Denali, vinieran?

Como respuesta a la pregunta, la puerta principal se abrió de un solo golpe

"¡Hola, Hola!" – exclamaron tres vocecillas estridentes, grotescas y repudiantes.

Bueno, teníamos, hasta ese momento, solo dos (pero muy fuertes) razones para no quererlas en la misma casa.

Primeramente: por que eran unas huecas y plásticas de primera

Estaba segura que no era la única que, por dedición propia, no se había movido de su lugar para ir a saludarlas. Mis hermanas y yo sabíamos que no era necesario: ellas vendrían por su propia cuenta.

"¿A dónde crees que vas, Emmett Cullen?" – pregunté en cuanto vi que mi novio se paraba del asiento

"¿A darles la bienvenida a nuestras visitas?" – respondió en forma de pregunta y yo negué con la cabeza, al momento que le miraba con una sonrisa amenazadora. Fue muy bueno el hecho de que haya entendido rápidamente

"Jasper" - llamó mi hermana con voz bajita, pero muy, muy, muy, autoritaria, sentando al instante al chico que apenas y se comenzaba a poner de pie

"Tú…" – señaló Bella a Edward (quien al ver lo anterior de sus hermanos, ni si quiera se había atrevido a moverse – "ni te atrevas" – dudaba mucho el hecho de que a mi hermanastro no le quedaran bien clara la amenaza

"¡Primitas!" – volvieron a gritar las causas de nuestro mal humor, mientras escuchábamos como venían rápidamente a nuestra dirección. Respiré fuertemente, preparándome psicológicamente para la tortura emocional que tendría en menos de dos segundos.

"Hijas, saluden a sus primas" – dijo Esme al entrar a la casa con Carlisle pisándole los pies

¡Oh claro!, teníamos que levantarnos para darles su abrazo y su beso de bienvenida… ¡Puaj!

"Hola" – dijimos mis hermanas y yo, de una manera que, se suponía, tenía que escucharse como un calido saludo.

Casi pude jurar que los chasquidos de nuestras encías (la mía y de mis dos hermanas) se escucharon por toda la casa. Y, casi podía asegurar que, poco falto para que una parálisis facial nos diera a las tres, al ver como nuestras primitas lo primero que hacían era mirar fijamente a nuestros novios

"Hola" – dijeron al unísono, dirigiéndose a los tres chicos que sonreían de manera amable, cambiando su estridente voz, por una calida y suave nota musical

"¿Qué tal?" – saludaron los chicos, alargando sus manos en su dirección, pero ¡claro!, "a ellas, dales la mano y te toman los pies" las muy felices muchachitas se abalanzaron a los Cullen, brindándoles un abrazo en forma de saludo

Esa era la segunda razón por la cual no queríamos que las Denali llegaran a Forks: sabíamos perfectamente que los Cullen no eran, para nada, feos y que la galantería de los tres, no pasaría desapercibida para las chicas, las cuales, de tímidas y reservadas no tenían ni un solo pelo.

"¡Ok!" – exclamé mientras jalaba a Irina lejos de Emmett y mis hermanas hacían lo mismo con Jasper y Kate; y Edward y Tanya– "¡Prima! ¿Acaso no me piensas saludar?"

"Oh, claro, Rosesita!" – no sé que cual fue mi expresión al escuchar la última palabra, pero estaba segura que no fue nada bonita… -

"Edward ¿Por qué no vas a la cocina por un refresco?" – ofreció Bella (sabía que algo había detrás de esas palabras)

"Claro" – contestó el muchacho

"¡Te acompaño!" – dijo rápidamente Kate

"¡No!" – exclamó Bella – "mejor voy yo" – y salió del lugar con un gesto que, probablemente, tenía la intención de ser una sonrisa, pero más bien parecía que a mi hermana se le había atorado algo en alguna parte de su cuerpo.

Un fuerte sonido, (parecido a un golpe) provino de la cocina…

Me pregunté que objeto había tenido la mala suerte de adquirir la forma de Tanya

"Voy a ver si no le paso algo a Bella" – dijo Edward mientras salía casi corriendo hacia la cocina


BELLA POV

"Bella" – escuché la aterciopelada voz llamando a mis espaldas, no giré para verle, estaba demasiado concentrada para no llorar (por el coraje y por dolor que me había causado el haberle pegado fuertemente a la pared con el puño) – "¿estas bien?" – preguntó mientras sentía como una de sus manos se posaba sobre mi hombro y me hacía girar para encararlo – "Bella" – dijo ahora más alarmado al ver el cristal cubriendo mis ojos, a punto de romperse.

"¡Bellita!" – me aparté de Edward en cuanto Tanya entró por la cocina

"¿Qué pasa?" – pregunté

"Nada" – respondió la chica mientras se ponía al lado de mi novio, a muy corta distancia entre su cuerpo y el suyo – "solo venía por si querías que te ayudara en algo"

"No" – contesté de manera tajante – "Todo esta bien"

"Te llamas, Edward ¿no?" – preguntó ignorándome completamente

"Así es" – respondió el chico con una sonrisa en los labios. Aunque estaba conciente de que el gesto era por educación, no pude evitar sentir celos

"Tanya" – llamé cuando vi que cada vez se acercaba más a Edward – "¿Por qué no vas y te pones cómoda? Me imagino que has de estar cansada por el viaje"

"Tienes razón" – admitió y estuve a punto de sonreír de manera victoriosa, antes de ver como jalaba de la mano a mi novio y se lo llevaba con ella…

ROSE POV

No podía hacer otra cosa que no fuera idear miles de formas en cómo torturar a Irina… (Quien se encontraba, casi, casi, sobre las piernas de Emmett)

Tal vez podía probar con el método de la toalla mojada en el momento en que se metiera a bañar… la ocasión se prestaría para la intención y nadie se daría cuenta…sería rápido y doloroso para ella…

O quizás, el método de la almohada… SI. Hasta donde sabía, sería ella quien se quedaría en mi recamara…

"Rose" – escuché una voz a lo lejos, estaba segura que la sonrisa dibujada en mi rostro era completamente sádica y enfermiza – "¡Rose!" – volvieron a llamar, trayéndome a la cruda y cruel realidad

"¿Si?" – inquirí mientras dirigía mi atención hacia donde había provenido la voz, como era de pensarse, era Irina quien me había llamado

"Le estoy diciendo a Emmy…" - ¡¿What?! ¡¿Ahora le llamaba Emmy?! ¡¿Con qué derecho?! – "… que tiene muy buen cuerpo" –

Disfrútalo, antes de que te quedes tuerta…

"En realidad no me he fijado en ello" – mentí mientras veía de manera asesina a mi novio, advirtiéndole en silencio, que tenía exactamente tres segundos para inventar cualquier excusa y desaparecer de la vista y de las manos de mi prima.

"Este… tengo… tengo que hacer algo en mi recamara" – dijo Emmett – "en seguida vuelvo"

"¡Ok!" – exclamó Irina – "¡No tardes!" – mi novio ni si quiera se animó a verle, tenía sus temerosos ojos puestos en mí… si sabía lo que le convenía, más le valía no responderle a la chica… Y no lo hizo. Sonreí complacida


JASPER POV

"Que bonito cabello tienes, Jazzy" – comentó Kate cuando pasaba sus manos por mi cabello alborotado y yo me envaraba más y más conforme miraba la expresión de mi novia

"Gra… gracias" – Los ojos de Alice flamearon, casi podía jurar que estaban a punto de salirse ¿Qué había hecho? ¿Acaso no podía si quiera darle las gracias?... creo que no

"Ali, prima ¿Qué me cuentas?" –

"Nada interesante, en realidad" – respondió la muchacha

"¿Y tu, Jazzy?" – sabía, por la mirada de mi novia, que no debía contestar, pero ¿Cómo no hacerlo? Sería algo completamente descortés

"Tampoco tengo mucho que contar" – contesté a l fin

"No te creo" – discutió Kate

"Es que no sé que podría decirte" – admití

"Muchas cosas" – repuso mientras, otra vez, pasaba sus manos por mi cabello – "Por ejemplo, me puedes decir si tienes o no una novia" – dudé varios segundos en contestar, ¿Qué decirle? ¿La verdad o una mentira?... si le decía que sí tenía novia, me preguntaría el nombre o datos sobre ella y ahí, ya no tendría nada más que decir por que era obvio que las Swan aun no querían soltar la noticia, aún

"Ehh… no" – decidí por la mentira y Alice se levantó de su lugar y antes de dedicarme una mirada completamente encolerizada, desapareció de mi vista…

Ups.


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La noche llegó, y yo, al igual que mis hermanos, estaba agotadísimo, (tanto física, como psicológicamente). Aparte de ayudar a las primas políticas con sus pesadas maletas, habíamos sido torturados por las miradas y gestos asesinos, diabólicos, enfurecidos, amenazadores, torturantes e intimidantes de nuestras novias.

Al menos, la noche ya había llegado y todas (hasta las Denali) se habían ido a dormir temprano, dejándonos solos y desparramados en los sofás de la sala

"¡Esto es injusto!" – soltó Emmmett de repente y, Edward y yo, supimos a que se refería – "¡No tienen derecho de tratarnos así!"

"¡Son unas amargadas!" – apoyó Edward – "¡¿Qué culpa tenemos nosotros de que sus primas hayan decido venir?! ¡¿Acaso fuimos nosotros quienes las invitamos?!"

"¡Y lo peor! ¡Rose todo el bendito día se la paso mirándome de una manera terrible!"

"Yo le quise hablar a Bella y me dejó plantado como un imbecil" – se quejó Edward y, de repente, mis dos hermanos miraron en mi dirección – "¿Tu no tienes nada que decir sobre Alice?" – persuadieron

"No" – dije. No quería hablar de mi pequeña

"¡Vamos, Jazz!" – exclamó Emmett – "¡Todas son iguales!" – puntualizó y Edward asintió completamente de acuerdo

"Celosas" – critico mi hermano mayor

"Impulsivas" – propuso Edward con voz ronca y mirada entrecerrada. Y una lista de defectos comenzó a surgir de sus labios

"Nerviosas"

"Amargadas"

"Exageradas"

"Engreídas"

"Arrogantes"

"Tontas"

"Orgullosas"

"Presumidas"

"¡Petulantes!"

"¡¡Extremistas!!" – soltó al fin Edward, ambos de mis hermanos me habían contagiado su exasperación y no me pude contener

"¡Posesivas, engrandecidas, vanidosas y convulsivas!" – dije con todo el enojo y frustración que se habían acumulado en mí y dicho aquello, mis hermanos y yo suspiramos profundamente al sentirnos relajados

"En realidad no entiendo a Ali" – confesé con timidez – "realmente, no entiendo por que se siente insegura de mi amor, hasta la fecha, solamente me he esforzado por demostrarle que es la única a la que quiero y querré toda una vida"

"¡Es que ese es el problema!" – señaló Emmett

"¿Cuál?" – preguntó Edward haciendo eco de mis pensamientos

"¡Que todo el tiempo, nosotros hemos andado detrás de ellas!" – respondió – "¡Qué todo el tiempo las complacemos y hacemos lo que nos ordenan!"

"¿Acaso podemos hacer algo más?" – pregunté – "yo sería incapaz de negarle algo a mi Ali"

"Yo tampoco me creo capaz… le… le daría mi vida a Bella si me lo pidiera" – balbuceó Edward, era claro que de los tres, el que menos problemas tenía de admitir la debilidad por las Swan, era yo

"¡Yo también le daría hasta lo imposible a Rose!" – admitió Emmett – "¡Pero hay que cambiar eso, hermanos!" – miramos al chico de manera extraña, sin entender muy bien lo que sus palabras querían decir

"¿Cambiar?" – repetí yo a manera de pregunta mientras fruncía el ceño

"¡Si! ¡CAMBIAR!" – enfatizó la palabra con alabanza – "¡Debemos de dejar de ser débiles! ¡Debemos de dejar de cumplirle siempre sus caprichos! Solamente así aprenderán a valorarnos" – Edward y yo quedamos largo tiempo con la boca abierta, asimilando las sabias palabras de nuestro hermano mientras éste, continuaba hablando – "Tenemos que ser fuertes, y mostrarnos reticentes ante ellas… si quieren estar celosas, ¡Pues les daremos motivos para que en realidad lo estén!" – al terminar, un largo silencio nos invadió…

"¡Tienes razón, Emmett! ¡Estoy contigo, hermano!" – dijo al fin Edward mientras se incorporaba del asiento - "¿Qué dices, Jasper? ¿Estas dispuesto a poner en su lugar a las Swan?" – lo pensé mucho tiempo… no me veía capaz de revelarme ante mi pequeña y dulce Alice

¡Vamos, Jasper! ¿Pequeña? ¿Dulce? ¡Hoy, en todo el día, de pequeña y dulce no tuvo ni un solo gramo!...

¡Acepta!

¡Acepta!

Acepta…

"Si" – dije movido por mí conciencia.

Mis hermanos palmearon sus manos fuertemente, en señal de aquel complot daba inicio en ese mismo instante. Yo también uní mis manos con las suyas, pero no muy convencido, aún…

jueves, 15 de abril de 2010

Marca de Eternidad

Buen dia mis angeles hermosos !!! aqui les dejo ya el penultimo cap de este fic , por fiss mis nenas dejen sus comentarios y asi me pondre de buenas y les cuelgo el final mañana .
mil besitos
Angel of the dark

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Capítulo 11. Liberación

Bella pensó, por un pequeño instante mientras abría los ojos, que se encontraba en su vieja casa, y que lo ocurrido el día anterior había sido un mal sueño, pero no fue así.


Las sábanas que la cubrían eran diferentes a las que ella tenía, y mientras su vista se fue aclarando, encontró otras distinciones con su cuarto.


Porque esa no era su habitación. Estaba en la casa de Stein.


Salió de la cama, y sus pies descalzos tocaron el suelo de madera, con mucho cuidado se dirigió a la puerta. Tenía que ver exactamente donde estaba.


Al salir se encontró con un pasillo, con varias puertas cerradas, y al fondo una amplia escalera, que descendía, probablemente, al vestíbulo.


Se dirigió en dirección de las escaleras, pero antes de poder avanzar, una de las puertas contiguas, se abrió.


-¡Bella! ¿Ya te sientes mejor? –Megan le sonrió.


-Sí –contestó-. ¿Es esta la habitación donde está mi mamá?


La recién formada sonrisa desapareció del rostro de la mujer.


-Sí, pero si quieres pasar, por favor no hagas ruido –le aconsejó ella-. Está dormida y necesita descansar, lo que ocurrió ayer la agotó mucho.


Bella asintió y entró en el cuarto, en la cama, pudo ver a Reneé durmiendo. Se acercó lentamente, teniendo cuidado de no hacer un ruido que la despertara. Cuando estuvo a menos de un metro de distancia, se arrodilló al lado de la cama.


La joven observó el rostro de su madre, y escuchó su respiración. No parecía estar bien.


Bella extendió su mano y acarició el cabello de Reneé. Su mamá se veía débil, cómo si cualquier cosa pudiera hacerla enfermar. La joven apretó los puños… ella sabía que el ataque de los vampiros le había provocado eso…


Quería hacerlos pagar… pero siendo sólo humana no podía hacer mucho por ello.


Se levantó y le dio un beso en la frete a su mamá, y salió de la habitación tan sigilosamente como había entrado.


-¿Dónde está Stein? –le preguntó a Megan.


-El y su padre salieron a arreglar unos asuntos –contestó la mujer-. Pero no te desesperes… tal vez vuelvan pronto.


Bella asintió, aunque en realidad estaba contenta de que ellos no estuvieran. Lo que ella quería era salir y ver a Edward, tenía que avisarle lo que ellos pensaban hacer: terminar con el trato.


La joven vio como Megan se dirigía a otra habitación y desaparecía. Bella, rápidamente se dirigió a la suya y buscó sus zapatos. Tenía que salir de ese lugar cuanto antes…


Bajó las escaleras de dos en dos, observando a su alrededor esperando no encontrarse a nadie en el camino.


En menos de lo que había pensado ya se encontraba fuera de la casa. Ahora sólo tenía que llegar a la de Edward, pero después de caminar un rato, lo pensó mejor… su amiga estaba más cerca… ella podría ayudarla.


-¡Hola! –la saludó Yadhira con entusiasmo, momentos después-. ¿A que se debe la visita?


-No me quedaré –le dijo Bella-. Vengo a pedirte un favor.


-De acuerdo, escúpelo.


-Necesito que me lleves a un lugar…


La morena, al parecer divertida, arqueó una ceja.


-¿Una escapada con Edward?


Bella, quien no podía decirle lo que en verdad ocurría a su amiga, optó por seguirle la corriente.


-¡Sí! Tengo que verlo en su casa. ¿Me llevas?


-¡Por supuesto! –respondió Yadhira.


Llegaron mucho más rápido de lo que Bella esperaba, lo que fue un alivio para ella, no podía esperar para ver a Edward. Tenía suerte de tener una amiga que le encantaba la velocidad al manejar.


-Un último favor. ¿Podrías…?


-Sí, yo te cubro en el café –la interrumpió Yadhira.


-¿Puedes arreglártelas sola?


La morena le sonrió.


-¿Acaso lo dudas? Podría atender a todos los clientes y cobrar con una mano atada a la espalda –dijo-. Además últimamente ha estado muy solo.


-Gracias.


-Espero que te diviertas –su amiga le guiñó un ojo antes de arrancar el motor. Se despidió de ella con la mano.


Bella suspiró y se digirió a la puerta de la casa. Aunque los vampiros que vivían ahí no le habían hecho daño, de todas formas se sentía un poco nerviosa.


Un suspiro más, y tocó a la puerta, demasiado levemente. Y eso fue suficiente. Bella pudo ver al pie de la entrada, a una vampiresa con el cabello corto y negro, así cómo la sonrisa que se había formado en su rostro.


-Bella –dijo Alice-, pasa.


Así lo hizo, aunque se sentía fascinada por el interior de aquella casa, hoy no podía perder tiempo.


-Necesito ver a Edward.


Pero apenas esas palabras habían salido de sus labios, cuando él ya estaba ahí. Su expresión era de total preocupación… por ella.


-¿Estás bien? –él cuestionó, ansioso, buscando con la mirada alguna herida sobre su cuerpo-. ¿Qué ocurre?


Desde que había conocido a Edward, había muchas cosas que le ocurrían a Bella que no podía explicarse, pero no era sobre los vampiros, sino sobre ella misma.


Como en aquel momento. Bella envolvió los brazos alrededor de la cintura de Edward, y se sintió completamente segura, feliz.


Ella había corrido hacia un vampiro y se había dejado abrazar por él. Debía estar volviéndose loca.


-Iré a buscar a Jasper –escuchó que dijo Alice, pero no le prestó mucha atención.


-Bella si haces cosas como ésa, me temo que me será muy difícil para mí soltarte…


-Entonces no me sueltes –le dijo ella, no sabía que le ocurría ese día, pero no quería que dejara de abrazarla.


Edward rió y la apretó más contra él.


-Bella –murmuró su nombre, y se inclinó hacia adelante, sus labios rozaron su frente suavemente.


-Tengo que decirte algo –ella comenzó-, Stein… él y su padre quieren romper el trato que tengo contigo.


Edward se puso rígido.


-¿Y tú quieres tu libertad? –cuestionó él. A Bella le pareció escuchar un tono de dolor en su voz.


-No –contestó inmediatamente-. Pero me preocupa lo que ellos puedan hacer. ¿Hay alguna forma de que ellos puedan romperlo?


-Sí –respondió Edward-. Ellos pueden intentar convencerme, ofreciéndome algo que yo quiera… lo que no les resultará porque tú eres único que yo quiero.


Ahora era el turno de Bella de ponerse rígida. Sus oídos habían detectado una total sinceridad en esas palabras, y no sabía que decir a eso.


-¿Existe otra forma? –cuestionó intentando desviar el tema.


Edward asintió.


-Matándome.


Los ojos de Bella se abrieron, estaba asustada, no quería que ellos le hicieran daño, ni que se lastimaran por intentar liberarla.


Edward acarició su cabello.


-No estoy dispuesto a dejar que te alejen de mi lado, Bella.


Los dedos del vampiro recorrieron su mejilla, hasta la barbilla y de ahí bajaron a su cuello. Bella se estremeció.


-Te amo –él soltó antes de inclinarse a capturar sus labios.


Bella sintió como una corriente eléctrica recorría todo su cuerpo… Su mente daba vueltas, había escuchado esas palabras, sabiendo que eran verdad y no podía creerlas.


¿Cómo un vampiro podría amar a una humana?


Edward separó los labios de los de ella, apenas unos centímetros.


-Bella yo quisiera que pasaras la eternidad conmigo.


¿Eternidad? Eso sólo podía significar una cosa: convertirse en vampiro. Era demasiado, ella no estaba lista para todo eso…


-Lo siento –dijo él al ver su expresión-. Sé que estoy pidiendo demasiado.


Bella, en lugar de decir algo, se dejó llevar… y ésta vez fue ella quien unió sus labios a los de él, un beso rápido.


-Sino fuera porque los vampiros no podemos dormir –dijo él-, comenzaría a pensar que estoy soñando.


Edward la volvió a besar, pero esta vez, no se conformó con su boca, y sus labios siguieron bajando hasta su cuello. Bella sintió el roce de unos colmillos en su piel y se estremeció.


-¡Lo siento, Bella! –él se alejó de ella-. Sé que tu no… lo siento. Pero es que es muy difícil para un vampiro resistirse a la sangre de su ser amado.


A Bella no le gustó alejarse de él, se sentía muy fría, muy sola. Sólo hasta unos instantes después analizó sus palabras. ¿El quería su sangre?


-Si tú bebes de mí…. ¿Eso podría matarme?


-¡No! –respondió él-. Sólo si consumiera demasiada, y yo jamás te haría algo así.


Todo era verdad. Bella no sabía que hacer, su corazón golpeteaba debajo de su pecho… y le hablaba le decía que aceptara…


-Entonces está bien –sus labios se movieron solos-. Puedes beber de mí.


Estaba loca, no podía ser que le pidiera eso a un vampiro.


Los ojos de Edward fueron directo a su cuello, pero rápidamente desvió la mirada.


-Bella… ¿Estás segura de lo que dices?


Ella se acercó a él.


-Sí.


Edward sonrió y la aprisionó en sus brazos como si temiera que se arrepintiera. Los labios de él besaron suavemente su cuello, y Bella sintió cómo los colmillos de él perforaban su piel.


No sintió dolor alguno. Lo que experimentó fue una sensación de calidez y bienestar. Edward la apretó más cerca, y ella casi creyó por un momento que se habían vuelto uno solo.


-Te amo tanto, Bella –él dijo antes de besar el lugar donde la había mordido.


Bella simplemente hundió la cabeza en su pecho y suspiró.


Edward la llevó hasta su casa, y ella creía que esa era la mejor opción. No le había dicho que se estaba quedando con Stein, porque no quería provocar más problemas. Además no quería que ninguno de los dos se encontraran.


Edward la besó en la frente, a modo de despedida, pero ella le pidió que se quedara. Aún tenía que decirle lo que había ocurrido la noche pasada.


-Edward…


Pero apenas había dicho su nombre, cuando los vio llegar.


Stein, Ryan y Megan se habían detenido a unos pasos de ellos.


-¡Suéltala! –Stein parecía querer lanzarse sobre Edward, pero su padre se lo impidió con un gesto de la mano.


El vampiro, inmediatamente se puso alerta, y se colocó delante de ella.


-Es una… suerte, encontrarte aquí, vampiro –comenzó Ryan-, ya que quería buscarte para tratar un… asunto contigo.


-¿Cuál es ese asunto?


-Anular el trato que hiciste con Isabella –contestó él-. Sé que probablemente ya no la necesites y eso por eso que quieres deshacerte de ella… pero pienso que podemos llegar a un acuerdo por su vida.


Edward apretó los puños, y su mirada se volvió furiosa.


-Yo nunca le haría daño.


Megan lo observó por un momento, aturdida, pero después su expresión se descompuso en una mueca de dolor.


-¿Entonces porque los envió? –sollozó-. ¿Por qué los envió a matarnos?


Edward se giró hacia Bella.


-Anker y Clío intentaron… hacernos daño anoche –soltó ella ante la mirada interrogativa del vampiro-. Edward debes cuidarte de Anker, él quiere hacerte daño…


-¿Te hicieron daño? –cuestionó.


-¡Por supuesto! –exclamó Stein, furioso-. Sino fuera por nosotros ellas no… estarían aquí. Pero eso lo sabes perfectamente ya que tú lo planeaste todo.


-¡El no lo hizo! –intervino Bella.


-Yo no fui a salvarte… te pudo haber pasado algo –dijo Edward con la expresión vacía-. Antes de conocerme tu vida era tranquila, ahora tienes que estar atenta a cualquier hora… tienes que cuidarte de todos los vampiros…


Bella intentó decir algo pero él la interrumpió.


-Anker quería hacerme daño a través de ti –continuó-. Te he hecho daño.


-Edward.


-Estás mejor con él –dijo Edward volviendo la vista a Stein-. Estás mucho mejor lejos de mí.


Bella se acercó a él, pero Edward retrocedió.


-Eres libre.


-¡Edward, no! –exclamó Bella, sintiendo que algo se rompía dentro de su pecho.


Pero él ya no la veía, sólo se dirigió a los demás.


-Me encargaré que esos vampiros no les hagan daño… y ya no interferiré más en su vida. Ella ya no me debe nada, es libre, puede irse con ustedes.


Ryan no parecía muy convencido de las palabras del vampiro, pero de cualquier forma asintió.


Edward le dirigió una última mirada a Bella, y desapareció.


Ella estuvo a muy poco de caer al suelo, pero los brazos de Stein la alcanzaron a tiempo.


-Todo va a estar bien ahora, Bella.


No, nada estaba bien. Unas lágrimas descendieron por sus ojos hasta su barbilla, y cayeron al suelo, en húmedo dolor.


Ella se sentía vacía.