Dark Chat

miércoles, 3 de marzo de 2010

Nuestra Nueva Familia

Cap.4.-¡¿BODA?!

EDWARD POV

¿Acaso habría más?

Había aceptado, de manera no muy grata para mí, pero sin decir nada al respecto, que papá rehiciera su vida… Sabía y compartía la idea con mis hermanos que merecía ser feliz, aunque eso implicara que el amor hacia mamá se trasladara hacia otra persona… Pero no, eso no era todo, la mujer tenía tres hijas. Tres hijas, las cuales estaban completamente locas, empezando por la que había agredido a Emmet y terminando por aquella que me había enfrentado en la cocina… pero no, todavía la cosa no acababa: SE IBAN A CASAR. Genial

Fije mi vista en los siete rostros que se encontraban a mi alrededor, Carlisle y la señora estaban con una sonrisa de oreja o oreja, casi idos, mirándose a los ojos. Me pregunté que si mamá existiera, Carlisle la vería de esa manera ¿No se daban cuenta que yo estaba a punto de estallar?, Emmet, maldito sea, parecía que su única preocupación era ser hermanastro de la rubia, ya que, aunque le dedicó una mueca a está, su sonría hacia "Esme" fue amable.

Jasper… sabía de ante mano que él estaría feliz con cualquier decisión que Carlisle tomara, era tan bueno y tan poco egoísta, a diferencia mía y por ello lo admiraba.

Después vi el rostro de las muchachas, la rubia estaba seria, parecía que, después de todo, no era el único en completo desacuerdo a esa unión marital; le dediqué otra mirada fugaz a la más pequeña, quien como siempre, estaba sonriente. No le tomé importancia. Giré un poco más mi rostro y fue cuando me encontré, por tercera vez en la tarde, con ese molesto par de ojos color chocolate…

El rostro de aquella muchacha, que era la que menos me simpatizaba de las tres, no demostraba ninguna emoción, me sostuvo la mirada con recelo en los ojos, seguramente había sido la única de su familia que se había dado cuenta que despreciaba a su madre. Me alegró que al menos ella lo supiera.

"¿Y bien?" – preguntó mi padre – "¿Qué opinan?"

"¡Genial!" – chilló la pequeña mientras se paraba enérgicamente y abrazaba a mis padres con sus diminutos brazos – "¡Muchas felicidades!"

Mi mandíbula se tenso

"¿No les parece que es muy pronto?" – cuestionó de manera descortés la mayor de las hermanas Swan

"Probablemente" – se adelantó a decir mi padre antes de que pudiera apoyar a la pregunta que había hecho Rose – "sabemos que puede ser muy remoto pero… Nos amamos. Rose, no sabes todo el tiempo que estuve esperando por tu madre… la amo y estamos seguros que todo saldrá bien"

"Eso espero" – replicó fríamente la interpelada y después no dijo más
Esperé, casi sin esperanza, que alguno de mis hermanos no estuviera de acuerdo y así poder apoyarlo, pero para mala suerte mía no fue así. Emmet y Jasper sonrieron y felicitaron a la feliz pareja ante la idea. Me sentía como una peste en medio de todos ellos, ligeramente apoyado y consolado de que Rose tampoco se mostraba muy feliz, pero al igual que yo, había optado por tragarse su enojo

"Me alegro por ti mamá" – dijo la chica de ojos color café.

Analicé sus palabras "me alegro por ti"… talvez Rose y yo no éramos los únicos en desacuerdo.

"Le advierto, Doctor Cullen, que si hace sufrir a mi mamá, se la vera conmigo" – advirtió a mi padre en tono de broma, pero era claro que de broma había poco. Carlisle, a diferencia de mí, encontró simpático el comentario de la chica ya que una amable y divertida sonrisa cubrió su rostro

"Mas bien" – dije, interrumpiendo lo que Carlisle le iba a responder – "esa advertencia debería ser para tu mamá ¿no crees?" – todos rieron, pensando que había secundado la "broma" de esa chica; y al igual que en toda la tarde, solo ella, quien me dirigió una mirada envenenada, pareció darse cuenta que no había sido ningún tipo de juego.

"No te preocupes por eso Edward" – dijo mi padre - "y tampoco tu Bella, yo seria incapaz de hacerle daño a Esme y de ninguna manera concibo la idea de ser infeliz teniéndola a mi lado"

La tal Bella sonrió en un gesto de credibilidad hacia mi padre y después volvió su rostro otra vez para verme, fría y desafiantemente, y aunque le sostuve la mirada de la misma forma, me sentía incomodo y nervioso.

"Eh… tengo una pregunta" – llamó Jasper y agradecí el gesto ya que la chica me liberó de sus ojos color chocolate para mirarlo – "¿Cuándo es la boda?"

¿Tenia que preguntar eso? Hubiera preferido pasar horas y horas soportando lo anterior que a escuchar una respuesta ante tal pregunta. Sabia que seria mucho peor de lo que esperaba

"Bueno" – respondió tímidamente Esme – "lo tenemos planeado para dentro de un mes"

"¡¿UN MES?!" – preguntaron todos al unísono, excepto yo quien me había quedado helado ante la respuesta

Crispé mis manos en un puño sobre mis rodillas

"Pensamos casarnos a mediados de noviembre" – convino mi padre
"¡Es muy poco tiempo!" – exclamó Alice y por un momento me sentí esperanzado ya que alguien había mostrado Desacuerdo – "¡Tenemos que apresurarnos! ¿Ya has escogido tu vestido?" – esas palabras aniquilaron mi esperanza por completo

"Tenemos pensado hacer algo muy sencillo" – le contesto su madre y la pequeña hizo un puchero
"¿Por qué no esperan hasta diciembre?" – la rubia empezaba a caerme bien – no hay mucha diferencia entre un mes y otro"- Nuestros padres se miraron, preguntándose mentalmente si eso era lo que querían el uno al otro

"Creo que podríamos esperar un poco mas" – la voz de Carlisle sonó decepcionada, triste
Me sentí más que mal de estar de acuerdo con la idea que había entristecido sus ojos

"¿Seguros?" – demando Jasper – "finalmente es decisión suya"

"Apoyo a Jasper" – el tono de Bella fue casi desafiante – "nosotros no tenemos por qué decidir, son ustedes los que se casan, nosotros respetaremos esa decisión ¿Verdad?" – preguntó retando con la mirada a su hermana y a mí

"Lo siento pero yo no estoy de acuerdo" – me animé a decir, sin importarme mucho en ese momento si el tono de mi voz no era amable.

"¿Y por qué?" – disputó Bella con la barbilla levemente alzada

"Estoy de acuerdo con Rose, es muy pronto"

"Nuestros padres SABEN lo que hacen"

"Tal vez no" – insistí con mis ojos penetrando en los de ella en un intento de cohibirla, pero no tuve resultado alguno

"Bella…" - interrumpió Esme – "puede que Rose y Edward tengan razón, podemos esperar…"

"No mamá… Edward" – no podía imaginar más desprecio en sus palabras al decir mi nombre – "y Rose no van a decidir por ustedes"
"Bella nosotros no esta…" -

"Cállate Rose" – el tono autoritario de Bella hacia pensar que ella era la mayor de las tres – "Carlisle, Esme" – giro para encarar a nuestros padres – "¿Ustedes quieren casarse en noviembre?"

"Podemos esperar Bella…" - dijo mi padre un poco nervioso ante lo acalorada de la situación

La chica suspiro profundamente

"¿Quieren o no casarse en noviembre?" – insistió

"Bueno… a nosotros nos encantaría pero…"

"Entonces no hay discusión" – concluyo sin dejar terminar a mi padre. Era una grosera, una insolente.

Abrí mi boca para decirle lo que en ese momento pensaba de ella, estaba seguro de que mis ojos salían chispas por el coraje que sentía hacia esa molesta chica

"¡Bella tiene razón!" – en ese momento me hubiera gustado taparme los oídos para no oír a Emmet, o mejor aun, meterle cualquier cosa dentro de su bocota, para evitar que hablara – "¡¿Para que retrazar la fiesta?!" "Estupido" Escuché murmurar a Rose

Hundí mi cara en mis manos en un intento de desterrar la idea

"¡Ay si por favor! ¡No podría esperar más para ayudar a mi mamá a escoger el vestido, sus zapatillas, ramo, la comida…!"

"¡Esa es la actitud!" – El entusiasmo de Emmet y de Alice eran insoportables para mí

Empuñé aun más mis manos y cerré mis ojos Contrólate Edward, hazlo por Carlisle.

Tal parecía que los únicos cuerdos en aquella sala éramos Rose y yo

"¿Edward te sientes bien? Estas pálido" – dijo la chica de cabellos negros y peinado en puntas
"Estoy bien" – contesté tajantemente – "¿Me permiten? En seguida vuelvo" - y con esas palabras me dirigí a mi cuarto

Cerré la puerta de un golpe, me importó poco si mi enojo había sido mas que notorio, no podía controlarlo mas, después pediría disculpas a Carlisle ya que él no tenia culpa alguna. Sabía que esto era error mío, que debería de estar feliz, al igual que mis hermanos, que era inmaduro y completamente descortés, pero no podía quitarme esa venenosa idea de mi mente…

Venenosa e injusta idea, ya que Carlisle era mi padre, lo respetaba y admiraba, sabía la clase de hombre que era: bondadoso, trabajador, respetuoso, culto, responsable y un padre amoroso… todas esas cualidades eran dignas de ser amadas desinteresadamente. Por eso me remordía la conciencia al pensar que esa señora y sus tres hijas no lo amaba por lo que era, si no por lo que tenía…

Y además estaba la idea de vivir junto con ella, con esa muchacha tan petulante.

Por que seguramente Esme las traería junto consigo a esta casa, obviamente no las dejaría viviendo solas y claro estaba que mí mas grande deseo no se cumpliría: que ninguna de las cuatro viniera a poner un pie definitivamente en esta casa.

"Edward" – llamó del otro lado de la puerta Emmet – "Esme y las chicas ya se van, ¿no vas a bajar a despedirlas?"

"NO" quise contestar pero ya bastaba. Estaba siendo más que desconsiderado con mi padre, seguramente le había arruinado la cena con mi actitud y aunque estaba molesto, lo amaba tanto que la sola idea de hacerlo sufrir me dolía.

"Aguarda. En un momento bajo" – respondí de mala gana

Cuando bajé las escaleras ahí estaban ya de pie. Respiré profundamente dos veces antes de tratar de sonreír, pero el gesto se quedó congelado en mi rostro. Vi como Emmet se despedía de muy buena manera de las chicas a excepción de la rubia que había girado su rostro para rechazar el beso de despedida que este estaba dispuesto, de muy mala gana, a dárselo.

"Hasta luego" – dijo Jasper cabizbajo mientras se despedía de todas.

"Nos vemos mañana" – respondió amablemente Alice

"¿Mañana?" – pregunté mas irritado que extrañado

"Las chicas se inscribieron en la preparatoria y mañana inician sus clases" – respondió mi padre, sin estibo de enojo contra mí, dejándome mudo otra vez - "tardare un poco ya que después de dejarlas en casa pasare al hospital a traer unos papeles" – informó antes de desaparecer por la puerta
"Hasta luego Edward" – Rose y Alice se acercaron a mí para despedirse, pensé que la segunda estaría molesta o intimidada por mi actitud para con ella en toda la tarde, pero parecía que nada le borraba esa radiante sonrisa en su rostro. Mientras tanto, la actitud de Rose fue sinuosa cuando poso una de sus manos en mis hombros y depositó un beso, mas largo de lo común, en mi mejilla para despedirse.

Esme se acercó a mí e intenté componer un poco lo descortés que había sido hacía unos minutos con ella y con su hija, aunque la hija me daba igual

"Un gusto el conocerla señora" – mentí mientras le dedicaba la sonrisa mas sincera y amable que podía – "disculpe por mi mal humor… me duele un poco la cabeza"

"No te preocupes Edward" - su calida sonrisa, por un momento, me hizo sentir realmente culpable por como me había comportado hoy – "espero te sientas mejor muy pronto" – asentí en forma de despedida mientras me preparaba para encarar a la persona que se encontraba a espaldas suya

"Hasta luego, Bella" -

¡Juro!, juro por todo la santo que fui lo más cordial que pude al despedirme de ella, ¡Lo juro!

"Que mas diera por que no fuera así" – me escupió en la cara destruyendo automáticamente el gesto cordial que tanta concentración y autocontrol me había costado

"¡Bella!" – aprendió Esme

La chica ignoró el llamado de atención y salió sin despedirse de mí, lo cual agradecí ya que estaba claro que entre nosotros la hipocresía no iba a ser suficiente.

En cuanto desaparecieron junto con papá, me deje caer en el sillón mientras inclinaba la cabeza hacia atrás

"¿Se puede saber que rayos te pasa?" – la voz de Emmet sonaba molesta

"Si, si se puede" – contesté del mismo modo – "pasa que no me parece la idea de tener hermanastras. ¡Y mucho menos a esa!" – señalé enérgicamente con dedo hacia la puerta, como si ella todavía estuviera ahí

"Tienes razón" – refunfuñó Emmet mientras se hundía en el sillón a mi lado, dejándome absorto –" esa oxigenada de verdad que es un hígado"

Trabe los ojos, Bella no era ninguna oxigenada, estaba claro que no nos referíamos a la misma chica. Al contrario de él, Rose me había agradado
"Estoy hablando de Bella, no de Rose" – aclaré

"¡¿Bella?!"

"Si Bella" – volví a decir alterado, su simple nombre me ponía de malas

"¿Qué tiene Bella?" – preguntó indignado mi hermano

"¡¿Qué que tiene?!" – exclamé – "¡Todo! ¡Todo tiene! Es insoportable…"

"A mi me pareció alguien muy agradable" – replico Emmet – "de hecho, la única que esta de más ahí es esa tal Rosalie" – hizo una mueca al pronunciar aquel nombre que, pese a mi enojo, me hizo sonreír.

"Me parece que las tres son buenas chicas" – expuso Jasper – "ni siquiera las conocen bien para que les desagraden de esa manera. Opino que es mejor conocerlas más antes de juzgarlas"

"¡Tú dices eso por que ninguna de ellas te ha tirado una malteada encima!"

"Y tampoco ninguna de ellas te ha desafiado y matado con la simple mirada…" - agregué – "¡Ni te ha escupido en la cara!"

Jasper rió ante nuestras quejas

"Este bien" – acordó aun riendo – "pero ¿se han puesto a pensar en papá? El esta feliz con Esme"

"Yo no tengo nada en contra de la Doctorcita"

El mal humor de Emmet se había ido por completo, era sorprendente como podía recuperar el humor de una manera tan rápida

"¿Y tu Edward? ¿Es solo su hija o también es la Doctora el problema?"

"Se que le debo una disculpa a Carlisle" – dije tratando de evadir la pregunta
"Jasper no te pregunto eso" – insistió Emmet

"Yo solo quiero que papá sea feliz, aun si no estoy de acuerdo con sus decisiones" – contesté sinceramente

"Estoy seguro que saben lo que hacen" – alentó Jasper

"Eso espero…Ojala no se lleve ninguna decepción" – disputé…

"Edward, hermano, dale una oportunidad" – pidió Emmet, demostrando la madurez suya del hermano mayor – "hazlo por papá"

"Por papá" – coincidí, derrotado…

martes, 2 de marzo de 2010

A Walk to Remember

Capítulo 5: Encuentro


Bien.


Ya se encontraba frente a aquella casa y no se atrevía a presionar el timbre. ¿Qué esperaba entonces? No iba a entrar al centro del infierno, no había ningún peligro, entonces ¿Por qué sus manos temblaban?


Con un valiente suspiro, su dedo presionó el pequeño aparato. Un repiqueteo se levantó por el viento, llegando a los oídos de Bella, quien se encontraba en la cocina, preparando la merienda.


"Seguramente es Cullen" – musitó, mientras se limpiaba las manos y se disponía a caminar hacia la puerta para recibir a su tan inusual visita


Su padre, el reverendo Charlie, se plantó frente a ella


"Bella, no me gusta que tengas amistad con ese muchacho"


"No es mi amigo" – aclaró, con voz amable – "Solamente me ha pedido ayuda para practicar la obra. Además, ¿No habíamos quedado en que yo decidiría en qué emplearía mi tiempo y mi vida?"


Charlie asintió, resignándose ante la idea y dejando el camino libre a su hija. Bella llegó hasta la puerta y, al abrirla, ahí estaba él, tan engreídamente hermoso. Lo contempló por un momento ¿Cómo podían aquel par de verdes pupilas ser tan atractivas si estaban bañadas en apatía y egocentrismo?


"Hola" – saludó Edward, disimulando demasiado bien lo nervioso que se encontraba de estar casi dentro de aquella casa


"Hola" – respondió Bella, aún demasiado atontada y concentrándose fervientemente por encontrar coherencia en sus pensamientos


"¿Piensas dejarme parado aquí, afuera, toda la tarde?"


"No" – reaccionó ésta – "Adelante, pasa"


El chico entró y trató de no viajar su mirada alrededor. Era la primera vez que entraba a la casa de Bella pero debería de haber supuesto, desde un principio, que no se encontraría con algo mejor que aquella sencilla fachada.


"El libreto esta en mi recamara, subiré por él" – anunció la muchacha – "En seguida vuelvo. Siéntete como en tu casa"


"Gracias" – asintió Edward y Bella desapareció por las escaleras y él aprovechó para mirar mejor a su alrededor.


¿Podría alguien, aparte de Isabella Swan, considerar esto como una casa? Se preguntó mentalmente al ver el lugar con más detenimiento. Se paseó hasta llegar a un pequeño mueble, en donde reposaban varias fotografías. Distinguió, a la perfección, que eran de Bella. Los años no habían borrado de su memoria el aspecto que había tenido de pequeña…


Se quedó perdido en la figura que mostraba el sonriente y amable rostro infantil… una sonrisa se le dibujó, sin que él lo pudiese evitar y…


"Señor Cullen" – aquella gruesa voz le hizo saltar de un momento a otro.


"Reverendo Charlie, buenas tardes" – saludó, aún agitado por el susto que había recibido por parte del señor


"Buenas tardes, señor Cullen. Supe que adquirió el papel protagónico de la obra. Felicidades"


"Oh, gracias… gracias, por permitirme venir a su casa" – balbuceó, aún sin recobrarse de la impresión


"No mal interprete, señor Cullen, la idea no es de mi agrado, así que no me agradezca" – aclaró - "Todo se debe a una actividad escolar, nada más"


Edward asintió, al mismo tiempo que tragaba saliva de manera ruidosa… ¿Qué le había cruzado por la cabeza al tomar en cuenta el consejo de Emmett?


Nunca antes agradeció tanto el tener a Bella a su lado.


"¿Listo?" – preguntó la muchacha y, aún demasiado impactado por la mirada asesina del reverendo, asintió.


Bella lo guió hacia el jardín, el cual era más reconfortante que el interior, y ofreció a Edward la relajación que necesitaba. Ambos adolescentes tomaron asiento, frente a frente


"Y bien… ¿Cuál es el problema?"


"No me logró aprender las líneas"


"¿Ninguna?"


"Ninguna" – afirmó él, bajando la mirada. Se sentía avergonzado…


"Bien" – suspiró Bella – "entonces, tenemos mucho trabajo. Abre tu libreto, comenzaremos con el principio"


Edward obedeció y comenzaron a leer los libretos juntos. Sorprendentemente, debía admitir que la idea de Emmett había sido buena. La tranquilidad y paciencia de Bella le ayudaron demasiado, tanto, que aprendió en una sola hora, todas las líneas del inicio. Y, lo más extraño de todo, era que se sentía cómodo a su lado…


"¿Cómo le haces?" – preguntó, de repente, sin poderse contener


"¿Hacer qué?" – inquirió Bella, levantando la mirada del libreto


"No te has burlado de mi deficiencia mental"


"No tengo por qué" – contestó ella – "Me has pedido ayuda, no una burla"


El muchacho le miró a los ojos… Jamás antes había visto tanta sinceridad y transparencia en una persona… Desvió su mirada antes de pensar algo más.


"Eres extraña" – murmuró, ya con la atención puesta en el libreto y escuchó como Bella emitía una pequeña risita – "Supongo que tampoco te importa"


"Supones bien" –


"Me alegro que no haya besos en esta obra"


"De haberlos habido, te hubieras negado rotundamente"


"Por supuesto…" – aseguró, mientras hojeaba el libreto hasta las últimas páginas – "Al final, me termino enamorando de ti" – recordó y, aunque se había prometido no volver a mirarle a los ojos, no pudo evitarlo.


"Solo en la obra" – aclaró Bella


"Solo en la obra" – acordó él, otra vez sonriendo ante lo absurdo de la situación.


¿En realidad creía Bella que él podría enamorarse de ella?


"Bella, ya está oscureciendo. Creo que el señor Cullen debería irse ya" – dijo Charlie, desde una de las ventanas


Edward respingó en el momento en que miró hacia el cielo grisáceo ¿En qué momento había caído el anochecer? Se puso de pie, de manera rápida y Bella le imitó, al instante.


"Gracias por la ayuda" – dijo y la muchacha se sorprendió de no ver, por primera vez, ningún tipo de soberbia en su mirada


"Si, cuando gustes" –


Esa era la respuesta que Edward estaba esperando


"¿Mañana?" – propuso, con más esperanza de la que estaba dispuesto a demostrar


"Si" – contestó Bella – "Mañana"


"Entonces… hasta mañana" – finalizó Edward, a quién le tomó más de dos segundos el dar media vuelta para irse.


Al día siguiente, Edward se encontró completamente puntual llamado a la casa de Bella y ésta lo recibió de manera amable. Los días comenzaron a transcurrir y no había tarde alguna en la que el muchacho no estuviera en el pequeño jardín de aquella casita que, de un momento a otro, ya no le parecía tan desagradable.


"¡Ey, Edward!" – llamó Mike, desde varios metros atrás por la escuela


"Hola, Mike" – saludó con la mano éste


"Lauren ha organizado una fiesta para hoy en la tarde, vamos"


"No, no creo que sea posible" – contestó


"¿Por qué no? La última semana te las has pasado lejos de nosotros, hoy es viernes ¡Hay que divertirnos!"


"Lo sé, pero, créeme, no puedo…"


"¿Alguna salida con una chica?" – persuadió Mike y Edward respingó


No era precisamente una cita, pero tenía la esperanza de poder ir a casa de Bella a ensayar… Era necesario, la obra ya estaba a la vuelta de la esquina… Aunque debía admitir que el libreto ya estaba casi del todo aprendido y bien había tiempo para ir a la dichosa fiesta…


No, la obra, no podía confiarse…


"No. Mi madre me ha pedido de favor que la acompañe a hacer unas compras a Seattle" – mintió puesto que nadie, a excepción de Emmett, sabía de su acercamiento con Bella.


Nadie se tenía que enterar, no quería ni imaginar todo el alboroto que se levantaría de ser así.


"Estas muy extraño, amigo" – señaló Mike – "¿Estas seguro que todo anda bien?"


"Si" – se apresuró a contestar, tal vez exagerando despreocupación – "Perfecto. Todo esta perfecto"


"Si cambias de opinión, ya sabes que te estaremos esperando en casa de Lauren" – recordó Mike, antes de irse.


Edward suspiró profundamente para tranquilizarse, debía de ser más cauteloso si no quería ser descubierto. A la hora de salida, Edward estaba oculto entre uno de los casilleros, esperando a que Bella pasara por ahí. Fue fácil reconocer cuando ella se acercaba, solamente ella caminaba de esa forma tan pasiva y casi inaudible. La muchacha casi gritó cuando sintió como una repentina fuerza le jalaba.


"Shhh" – indicó Edward, tapándole la boca. Bella se calmó


"Edward, ¿Por qué haces esto?" – reprochó, frunciéndole el ceño y viendo como su compañero reía ante su gesto


"Lo siento, me encanta sorprender a las chicas" –


Bella desvió la mirada de aquel par de ojos que, día tras día, le desconcentraban más


"Lo que quieres es matarlas o, en su defecto, matarme" – replicó – "Dime qué es lo que quieres, Cullen, dudo mucho que me tengas así de aprisionada solamente para saludarme" – indicó y fue, hasta entonces, que Edward se percató de que su cuerpo se encontraba casi completamente pegado a la otra delicada figura.


Dio un paso hacia atrás de manera automática


"Lo siento" – murmuró – "Quería saber si estarás libre hoy en la tarde, ya sabes, para ir a ensayar"


"¿Hoy, en la tarde?" – preguntó Bella, con voz preocupada


"¿Pasa algo? ¿No puedes?"


"La verdad es que no" – contestó – "Lo siento, pensé que, como siempre, te irías a una de esas fiestas e hice planes que no tienen nada que ver con la obra"


"Ah… no te preocupes. Ya será el lunes" – solucionó


"Esta bien, entonces, nos vemos el lunes" – se despidió Bella


Edward se dirigió hacia su carro y manejó hacia su casa, preguntándose por que se sentía tan desilusionado.


¿Qué planes tendrá Bella?


"No debería de importarme" – se auto contestó, murmurando y apretando sus manos hacia el volante.


Tras pensarlo varias veces, al ver ya entrada la noche y no encontrar nada más interesante que hacer, Edward decidió tomar su carro e ir a la fiesta que Mike le había contado. Manejaba, rebasando los límites de la velocidad indicados, cuando distinguió, a lo lejos, una menuda figurilla que muy familiar le parecía. Frenó el carro y agudizó la mirada, no había duda, era ella pero… ¿Qué hacía Bella entrando a un cementerio?


Se bajó del carro con la pregunta habitando en su cabeza y corrió – lo mejor posible que su lesionada pierna le permitía – para poder alcanzarla.


"¡Ey!" – gritó y Bella giró rápidamente su cuerpo para descubrir de quién se trataba – se negaba a creer que fuera él.


Sin embargo, así era. Ignoró el enloquecido palpitar que su corazón comenzó a proferir y esperó a que fuera Edward quien hablara primero.


Por su parte, el muchacho se había quedado completamente inmóvil… ¿Qué hacía él ahí? ¿Por qué la había seguido? ¿Qué debía de importarle lo que hiciera o dejara de hacer aquella muchachita? ¿Por qué no la había ignorando y había seguido manejando hasta donde la fiesta le esperaba? Demasiado tarde para contestar. Ya se encontraba ahí, plantado frente a ella y algo tenía que decir. No podía dar media vuelta e irse, como si nada hubiera pasado, sería ridículo…


"¿Qué haces aquí?" – decidió soltar, aunque ¿Quién era él para pedir explicaciones?


"Debería preguntarte lo mismo" – recibió como respuesta


"¿Sueles caminar de noche por el cementerio? ¿Ese era el plan que tenías para hoy?" – contestó, eludiendo la pregunta anteriormente formulada


"Quizás" – respondió Bella, encogiéndose de hombros, dando media vuelta y comenzando a caminar


"¿A dónde vas?" – quiso saber, en cuanto se percató de que Bella se alejaría.


¡Mierda! ¿Qué te costada dejarla ir?, se reprendió


"Ven a ver" – ofreció y él le siguió sin pensarlo dos veces.


La chica se descolgó la enorme mochila que llevaba en los hombros y comenzó armar un extraño objeto de forma cilindrica.


"Bien, ¿Qué es esto?" – preguntó Edward


"Esto, es mi telescopio" – explicó Bella – "Lo construí cuando tenía doce años. Anda, echa un vistazo, verás que si sirve" – incitó Bella y el muchacho se inclinó para acercar sus pupilas al ocular


"Saturno" – identificó. Si algo había en común con Bella, era que a él también le gustaba la astronomía – solamente que no lo iba admitir abiertamente – "Qué bien"


"Pienso construir uno más grande para ver el cometa Hyakutake. Pasará esta primavera. Nadie más sabe cuándo regresará"


"Oh, ya veo" – dijo Edward, sonriendo de manera burlona


"¿Ves qué?"


"Que te gusten este tipo de cosas"


"Estas cosas… son hermosas, hacen que tenga fe, ¿A ti no?" – se defendió ella, hablando en susurros. La frialdad, así como los cambios de humor, de su compañero, le dejaban aturdida.


"No" – contestó él, con voz afilada – "Hay demasiada mierda en este mundo"


"Pero debemos aprender a perdonar, en lugar de juzgar. Sin sufrimiento no hay compasión"


"Ve y díselo a quien sufre" – replicó Edward, ignorando que sus palabras lastimaban a Bella profundamente.


Aún así, ella aún tenía viva la esperanza de que aquel muchacho de ojos color verde, pudiera, algún día, aprender que la vida no era tan injusta y material como él suponía.


La pregunta era, ¿Por qué tanta fe depositada en él?

lunes, 1 de marzo de 2010

Nuestra Nueva Familia

Cap.3.-Presentaciones.
Esme POV

Faltaban cinco minutos para las seis. Carlisle llegaría en cualquier momento y me aterraba la idea de cómo se sentirían mis hijas al conocerlo; dudaba que no les agradara, ya que él era un hombre carismático y muy caballeroso pero…

La que más me preocupaba era Rosalie, aunque no había expresado su inconformidad, era mi hija, y la conocía bien, sabía que no estaba muy de acuerdo con vivir acá, y que de las tres, ella era la más difícil, y aun así estaba haciendo todo lo posible por darle una oportunidad a Carlisle antes de juzgarlo, acción que le agradecía en silencio, ya que seguramente le estaba costando trabajo controlar su temperamento.

"Mamá" – llamó Alice mientras descendía de las escaleras y era seguida por Bella y Rose – "¿Cómo nos vemos?" – preguntó con su resplandeciente sonrisa que casi nunca se le quitaba de su rostro

"Hermosas" – contesté orgullosa por que realmente lo eran. Ahora mismo, aunque la vestimenta de las tres variaba tan drásticamente como sus personalidades, no podría decidirme quien se veía mejor.

Alice llevaba puesto un pantalón negro de vestir que hacia juego con sus sandalias y blusa morada de tirantes con la cual resaltaba sus frágiles y finos hombros, su cabello negro y estéticamente cortado, como era costumbre, iba peinado con puntas rebeldes y lo había adornado con un fino prendedor. Rose, como siempre, se había esmerado por lucir sencilla, pero elegante, su conjunto color rojo vino, consistía en una falda que caída debajo de su rodilla y un top ombliguero, con el cual, su plano y ejercitado abdomen quedaba al descubierto; su rubia cabellera, lucia ahora un poco mas ondulada, y a diferencia de Alice, llevaba unas zapatillas tacón de aguja, las cuales no le impedían moverse con gracia. Y mi Bella, quien era la menos preocupada por la moda, pero no por eso menos hermosa, llevaba unos oscuros pantalones de mezclilla desgarrados en la parte de la pierna derecha y un poco mas de la izquierda, su blusa del mismo color se le pegaba a su cuerpo, haciendo notar sus sencillas pero finas curvas, su cabello color castaño oscuro le caía por debajo de los hombros enmarcado su pálido rostro

"Tu también te ves hermosa mamá" – dijo Alice abrazándome

"Eso dicen por ser mis hijas" – repuse riendo – "¿llevan algún suéter? Mas noche van a sentir frío" – advertí al ver que la única que llevaba colgando en su mano una chamarra era Bella. Rose y Alice subieron corriendo a sus recamaras por una. El timbre tocó y después de sonreírle nerviosamente a Bella, me encaminé hacia la puerta, sonreí en señal de bienvenida al hombre, alto y rubio, de ojos color cielo, vestido de traje y con una destellante sonrisa que provocaba hoyuelos en sus mejillas.

"Buenas noches" – saludó con su aterciopelada voz mientras sujetaba mi mano y depositaba un beso sobre ella – "¿Están listas?" – preguntó cordialmente

"Si. Pasa por favor" – guíe a mí prometido hacia el living en donde mis hijas ya estaba juntas. Ahogué una risa por la expresión de sus rostros al verlo, seguramente, la galantería de Carlisle no les había pasado desapercibida

"Rose, Alice, Bella, él es Carlisle"
"Mucho gusto" – dijo mientras le tendía su mano a cada una de mis hijas

"¡Guau!" – exclamó Alice – "con razón mamá no dudo en darte el si, estas pero si bi…"

"¡Alice!" – reprendió Bella, mientras Rose y yo tratábamos de no reír, y a Carlisle se le ensanchaba una enorme sonrisa en su rostro – "discúlpela, es un poco atrevida"

"No hay problema, Bella" – Carlisle aun seguía riendo

Después de la presentación, nos dirigió hacia el carro, comportándose con todas como el caballero que era. El camino hacia su casa no duro más de veinte minutos los cuales ocupamos para que mis hijas y mi prometido se conocieran un poco mejor, me alegró el darme cuenta que ellas se sentían cómodas.

En cuanto llegamos, los nervios afloraron, al igual que Carlisle, era la primera vez que me presentaba ante sus hijos y temía que no tuviera el mismo carisma de Carlisle para agradarles.

Aguardé a que Carlisle abriera la puerta para que pudiera bajar del carro, después de cerrarla, me tendió su mano e indico a mis hijas, con un educado gesto en la mano, que nos siguieran.

EMMET POV

"Ya están afuera" – advirtió Jasper, después de alejarse de la ventana que daba directo hacia el patio

"¿Quiénes vienen?" – preguntó Edward

"No alcancé a ver bien, pero vienen varias personas"

"Creo que es momento de servir refresco en los vasos" – sugerí

"Solamente ten cuidado" – repuso con tono divertido Edward – "no se te vaya a caer la soda sobre ti" – Ambos hermanos rieron, les dirigí una mirada envenenada, aun no me pasaba el disgusto de la tarde, malditas mujeres arrogantes y amargadas

"Esta bien, ya no diré absolutamente nada, hagan todo ustedes" – mi gesto enfurruñado solo sirvió para causarles mas gracia
"Vamos Emm, ¿no vas a recibir con esa cara a la Doctora Swan o si?" – preguntó Jasper y al mismo tiempo la puerta principal se abría. No me tomó ningún esfuerzo el recuperar la sonrisa en mi rostro, ya que estaba ansioso por conocer a la novia de papá.

Mis mirada se posó primeramente en la guapa mujer a la cual mi padre sujetaba de la cintura, y sonreía tímidamente; después en dos muchachas, muy guapas por cierto… y de pronto, con un par de ojos abiertos como platos… deje de respirar, mientras mi enorme sonrisa se desvanecía poco a poco, visualizando a la muchacha rubia, repitiéndome mentalmente que aquello no era posible… pero lo era. Cuando sus pupilas reflejaron, al fin, ese brillo histérico, diabólico, casi de ultratumba, supe que era ella: la misma histérica del súper mercado, que me había agredido sin razón, ni causa alguna… La loca riega malteadas.

JASPER POV

Estaba preocupado por Emmet, ya que él era el mas entusiasmado por conocer a la novia de papá y ahora se había quedado paralizado, ido, con los ojos dilatados y la mandíbula floja, le propiné un codazo para que volviera en sí y acto seguido Carlisle comenzó a hablar

"Emmet, Jasper, Edward, les presento a Esme" – dijo mientras posaba ambas manos en los hombros de su compañera, realmente guapa – "y ellas" – señalo a tres chicas – "son sus hijas, Bella, Alice y Rose" – recorrí con la mirada amable a cada una de ellas, hasta que esta se entrelazó con un par de pequeños ojos negros, cubiertos por espesas pestañas. Giré el rostro rápidamente avergonzado y vi que Edward tenía empuñadas sus manos, me imaginé que la idea de las tres hijas no le había causado mucha gracia

"Bienvenida, Esme" – dije al notar que ninguno de mis hermanos tenia planeado hacerlo, Emmet tenia el rostro descompuesto por una mueca que no sabia interpretar y Edward parecía estar tratando de controlarse para poder hablar con un tono de voz que no resultara grosero

"Muchas gracias" – contestó con una calida sonrisa la novia de papá mientras nos tendía la mano a cada uno de nosotros. Emmet sonrió gentilmente, pero lo conocía demasiado bien para darme cuenta que algo le incomodaba. Agradecí que papá estuviera lo suficientemente concentrado en Esme como para no darse cuenta cuando Edward fulminó con la mirara a su prometida.

"¿Por qué no pasamos al jardín para que estemos más a gusto?" – sugirió Carlisle mientras llevaba de la mano a la Doctora.

"En seguida los alcanzamos" – dijo Edward tratando de que su voz sonara amable, pero sus ojos indicaban todo lo contrario – "aun no servimos las bebidas"

"Hijas ¿Por qué no ayudan a los muchachos?" – propuso Esme apenada por la actitud de mi hermano para con ella, Carlisle sonrío ante la idea.
BELLA POV

En cuanto desaparecieron Esme y Carlisle una atmosfera de tensión se creó entre los hermanos Cullen y nosotras. Caminamos en silencio hacia la pequeña pero lujosa cocina. Para ese entonces yo había advertido algo en los hermanos Cullen, uno de ellos, el mayor pensé yo, por su estatura y rasgos ligeramente más adultos que los otros dos, tenía la expresión completamente descompuesta en una mueca de incredibilidad y furia.

Otro, un chico de rostro y mirada amable, que aparentaba tener más o menos entre mi edad o la de Alice, observaba incomodo con sus ojos color miel, a sus otros dos hermanos y de vez en cuando nos dirigía una tímida sonrisa. Y el tercero, el más guapo a mi opinión, era el que mas había captado mi atención ya que sus ojos color esmeralda eran fríos y su rostro, pálido y angulado estaba serio y distante…

"¡TU!" – el grito de Rose me hizo girar alarmada ¿y ahora que le pasaba?

"¿QUE DIABLOS HACES AQUÍ?" – Si el grito de Rose me había alarmado, el tono del muchacho que respondía al nombre de Emmet, el mayor, me pasmó. Miré a Alice y después a los otros dos jóvenes, y sus rostros denotaban que, al igual que yo, no entendían que pasaba

"OYEME GRANDISIMO IMBECIL, FIJATE COMO ME HABLAS"

"¿Qué pasa aquí?" – preguntó uno de los hermanos, el más amable hasta el momento, no recordaba si se llamaba Jasper ó Edward

"¡ESTA FUE LA LOCA QUE ME AGREDIO CON LA MALTEADA HOY EN LA TARDE!" – exclamo Emmet. Mi mandíbula se aflojo al escuchar la acusación ya que, le había dicho "loca" a Rose y eso no era buen augurio

"¿COMO?!..." – estaba a punto de explotar, su rostro se había tornado color rojo a causa del disgusto – "¿…COMO ME DIJISTE?!... ¡¿COMO ME DIJO?!" – giro su indignado, pero aun así, bello rostro hacia donde estábamos Alice y yo, quienes no respondimos a su pregunta, ya que sabíamos las consecuencias que habrían si sus oídos volvían a confirmar lo que el muchacho le había dicho

"¡LOOOO-CAAAA! ¡ESO FUE LO QUE TE DIJE!"– Alice y yo miramos alarmadas a Emmet, realmente no sabía en el peligro que estaba, Rose enojada no era ningún juego

"Agarra a Rose" – susurro Alice y medio segundo después vi como mi hermana mayor se lanzaba sobre su agresor, alcance a jalarla del brazo con un rápido movimiento

"Rose tranquila" – dije tratándola de controlar
"¡SUELTAME BELLA!"

"Emmet pídele una disculpa" – pidió el chico de cabello y ojos color miel. Rece por que le hiciera caso, por su bien. Alice ya me estaba ayudando a controlar a Rose

"¿QUE? ¿POR QUE DEBERIA YO PEDIRLE UNA DISCULPA?" ¡FUE ELLA QUIEN ME VACIO LA BEBIDA ENCIMA ASI POR QUE SI!"

"¡TE LO MERECIAS!" – protestó Rose que se debatía entre nuestros brazos intentando liberarse de ellos

"¿Podrían calmarse los dos?" – pidió la otra voz, seria, tranquila y serena – "Carlisle y… la Doctora Swam los van a oír. No creo que la escena les agrade" – ¿me imaginé el tono de apatía con el que se había referido a mi madre?, lo deje pasar ya que, seguramente, había sido la tensión del momento. Agradecí que, con aquel comentario, Rose y Emmet se habían controlado, aunque en sus ojos aun chispeaban de furia.

Un escalofrío me recorrió al pensar que en cualquier momento, Rose atacaría a Emmet. Otro silencio nos invadió mientras nuestras miradas iban y venían de rostro en rostro

"Pues… supongo que nuestros padres han de estar esperándonos" – comentó Alice con el tono mas despreocupado que pudo para iniciar alguna platica – "¿en que podemos ayudarlos?"

"En nada" – otra vez, la voz aterciopelada del chico sonó tajante – "pueden irse al jardín si gustan"

"Eso haré" – gruñó Rose mientras salía a zancadas de la pequeña cocina.

"Discúlpenla tiene un poco de mal carácter" – dijo Alice regalando a los tres jóvenes una de sus radiantes sonrisas.

"Vaya que si" – la sonrisa de Emmet era igual de agradable que la de Alice, tal parecía que, a diferencia de Rose, no le costaba trabajo alguno dejar de estar molesto

"Pueden ir con su hermana si gustan" - ¡Otra vez ese maldito tono! Gire mi rostro para encarar al chico de ojos verdes

"¿Te molesta que estemos aquí?" – pregunté sin censura, ya que no me gustaba andar con rodeos

"Mejor me guardo mis comentarios" – el filo de su voz fue realmente hiriente

"¡Ey, ey!" – exclamo Emmet – "ya fue mucho teatro por hoy, creo que la rubia y yo nos llevamos toda la función. No vayan a empezar ustedes"
"Mejor apurémonos a llevar las bebidas" – apoyó Alice mientras se acercaba a donde estaba el tercer hermano sirviendo refresco en varios vasos de cristal – "¿te puedo ayudar en algo…?" – su pregunta quedo inconclusa ya que era pésima para recordar nombres – "… Disculpa… ¿Cómo te llamas?" – preguntó divertida

"Ja… Jasper…" - respondió el muchacho acomodando los vasos en dos charolas sin mirar a mi hermana. Fue ahí donde me aseguré que el chico de la voz aterciopelada y tajante era Edward.

En cuanto las bebidas y las botanas estuvieron listas nos dirigimos hacia el jardín en donde estaba Esme y Carlisle platicando con sus manos entrelazadas mientras Rose estaba sentada en una apartada silla.

"¿Siempre es así de amargada?" – la pregunta de Emmet en voz baja, para que nuestros padres no la escucharan, me hizo reír

"Bueno… amargada no es la palabra correcta… difícil la describe mejor"

"Además te tomaste mi malteada" – terció Alice sonriente – "compréndela, solo defendió la integridad de su hermana menor"

"¿Entonces me agredió solo por que yo le gane la última malteada?" – preguntó sorprendido mientras nosotras asentíamos con una sonrisa. Sabíamos que, realmente, la actitud de Rosalie había sido exagerada – "¿Y así dicen que no es amargada?"

"Controla tus palabras animal" – no nos habíamos dado cuenta que Rose se había acercado hacia nosotros

"Amargada" – murmuró Emmet mientras Alice y yo reíamos. El grandulon y apuesto hermano mayor, realmente era muy divertido. Estuvimos ahí durante mas de una hora, platicando amenamente entre todos (con la excepción de Emmet, Rose y Edward) este ultimo mantuvo su actitud fría igual con todos.

La cena estuvo deliciosa y transcurrió sin algún acontecimiento relevante, después de cenar, nos dirigimos hacia la sala para continuar con la charla. Realmente me sentía feliz al ver que el Doctor Cullen realmente era un buen hombre, y lo más importante, que mamá estaba más que feliz a su lado.

Alice me apoyaba, ya que se la pasó haciendo bromas con Carlisle y Emmet, como si fueran viejos conocidos, lo cual decía que se sentía mas que a gusto con ellos. Mientras tanto, Rose, se había comportado amable con el prometido de mamá, pero no podía decir lo mismo de la actitud para con su hijo mayor.

El menor, Jasper estaba sentado a mi lado, resultaba fácil saber que era tímido, pero amable, casi no había dicho comentario alguno, pero reía con las ocurrencias de nuestros hermanos, a diferencia de Edward que, aunque intenté ignorarlo, su actitud seria y distante no era fácil de pasar desapercibida.
En un intento de romper el hielo con aquel joven de ojos verdes y cabello cobrizo, sonreí amablemente cuando nuestras miradas se encontraron, ganándome un gesto de indiferencia…empuñé mis manos por el enojo ¿Qué se creía?

"Rose, Bella, Alice, hijos" – llamó Carlisle nuestra atención mientras abrazaba tiernamente a mamá – "Esme y yo, tenemos algo que comunicarles" – todos esperamos en silencio unos segundos

"¿Qué pasa papá?" – preguntó el joven que se encontraba a mi lado

"Bueno…" – continuó mientras miraba tiernamente a mi madre por un instante, y después se dirigía hacia nosotros con una amable y radiante sonrisa – "queríamos informarles que Esme y yo nos vamos a casar…"

Nuestra Nueva Familia

Cap.2.-Forks

ALICE POV


Vaya. El día si que estaba… nublado…

Suspiré

"¿Decepcionada?" – la voz de Rose sonaba esperanzada

"No es eso… simplemente extrañare a mis amigos" – intenté de inventar una excusa

"Recuerda que mamá se pondría triste si decidiéramos quedarnos allá" - repuso Bella mientras seguíamos caminando por los pasillos del aeropuerto

"Aun me cuesta entender el porque habiendo tantos trabajos en otros lugares aceptó venirse a este pueblucho" – escupió Rose. Bella y yo intercambiamos miradas.

Realmente a ninguna de las tres nos hacia mucha gracia mudarnos a un pueblo el cual tuviera lluvia casi todo el año. Pero Rose, la mayor de mis hermanas, era la que menos dispuesta estaba a disimular su desacuerdo.

"Rose, mamá no se merece que vayas a estar de este humor" – intentó razonar, Bella. Rose no articuló palabra alguna ya que sabía que Bella tenía razón

"¿Cómo crees que será el tal Doctor Cullen?" – pregunté repentinamente emocionada en parte por que en realidad lo estaba, y en parte por que quería romper aquella atmosfera de tensión antes de encontrarnos con mamá

"Me imagino que es un buen hombre" – contestó Bella con una ligera sonrisa en su rostro.

"¿Será guapo?" – pregunté de nuevo, más a mi persona que a mis hermanas

"Seguramente es un doctor mediocre mantenido" – Bella y yo giramos el rostro para ver a Rose estupefactas por su comentario

"¡Rose!" – gritamos al unísono, frunciendo nuestro ceño ante la desaprobación de sus palabras

"¡¿Qué?!" – repuso desafiante.

"Rosalie, no te permito que hables así del novio de mamá, ni siquiera lo conoces" – la voz de Bella sonó autoritaria
"Te recuerdo que yo soy la mayor aquí"

"Pues compórtate como tal, deja de actuar como una chiquilla" – Rose no tuvo opción mas que aceptar que Bella tenia razón.

Estaba empezando a asustarme por la actitud de mis hermanas, a pesar de tener personalidades completamente diferentes, nunca discutíamos, al menos no de esta manera tan acalorada como lo estaba haciendo Bella y Rose, siempre habíamos logrado complementarnos unas a las otras.

Suponía que en alguna ocasión pararía esto, pero era extraño, debía ser por la tensión del momento.

"¡Ahí esta mamá!" – grité en cuanto la visualice y corrí hacia ella ya que me alegraba mucho el verla, era la más pequeña y por tanto, la que mas había extrañado su presencia en casa – "¡MAMÁ!"

"¡mi pequeña!" – articuló mi madre mientras me abrazaba fuertemente y me llenaba de besos – "¡Cuánto las he extrañado!"

"Hola mamá" – saludó Bella y Rose y suspiré de alivio al ver que, aparentemente, las cosas ya estaban bien. A nuestra madre se les escaparon unas lagrimas mientras estiraba sus brazos para abrazarnos a todas

"Mis niñas, cuantos las he extraño, me alegra tanto que al fin podamos estar juntas"

Un señor con uniforme, nos ayudó a llevar las maletas hacia el carro de mamá, mientras ella nos preguntaba qué nos parecía el lugar y nosotras, por supuesto, le mentíamos lo mejor que podíamos, al decir que era agradable. Ya en camino hacia nuestra nueva casa, le comentamos orgullosas sobre nuestras notas académicas. Estar con ella y tener su calida sonrisa de nuevo junto a nosotras hizo que, hasta Rose, se olvidara del lluvioso lugar por un momento. Ninguna de las tres se atrevió a sacar el tema sobre el dichoso Doctor Cullen, así que arribamos a la casa, que era grande como la que teníamos en Phoenix, acomodamos nuestras pertenencias en nuestras respectivas habitaciones y bajamos a cenar, sin decir una palabra alguna sobre el asunto.

"Y bien, mamá" – articulé ya ansiosa por que nos contara – "¿no nos vas a contar sobre tu romance con el Doctorcito?" – mi madre sonrió ampliamente con las mejillas sonrojadas lo cual, a las tres, nos dejo sin habla: parecía una adolescente enamorada

"Bueno yo…" - se aclaró la garganta – "pues de eso quería hablarles en cuanto ya estuvieran mas cómodas… bueno yo… él nos ha invitado a cenar mañana a su casa para que lo conozcamos"

"¿A cenar?" – preguntamos asombradas. A mamá le brillaban los ojitos como vivos luceros y la sonrisa en su rostro de corazón era tan enorme que por un momento me dio miedo que le fuera a dar una parálisis facial
"Así es… hijas" – su rostro se torno serio de un momento a otro – "verán, estoy completamente enamorada de Carlisle y aunque hemos hablado de esto, me gustaría que me dieran su opinión, ahora que estamos frente a frente" –

Quedamos varios segundos en silencio y agradecí que Rose no se haya atrevido a referirse de la manera en que lo había hecho en el aeropuerto del desconocido Doctor, ya que mamá se veía realmente enamorada, y seguramente se iba a sentir herida

"Supongo que si ha sido capaz de tener a nuestra madre tan enamorada como una adolescente, se trata de un buen tipo" – dijo al fin Bella

"¡Exacto!" – la apoyé – "además me imagino que ha de ser guapo" – mamá rió

"¿Y tu Rose? no has dicho nada" – Bella y yo nos envaramos, asustadas por lo que Rose pudiera decir

"Para mí, ningún hombre será digno de ti… pero supongo que le puedo dar una oportunidad" – finalizó con una sonrisa. Comprendí que al final, Rose había visto, al igual que nosotras, que mamá irradiaba en un torrente de emociones, que en toda nuestra vida habíamos visto. Mamá jamás había tenido un novio, hasta ahora, y eso le daba buena carta de presentación al Doctorcito.

La cena transcurrió entre pláticas sobre Doctor Cullen, Carlisle era su nombre. Nos habíamos enterado que era director del hospital y, por lo que contaba mamá, era un hombre generoso, humilde y muy caballeroso. La sorpresa llego cuando nos enteramos que tenía tres hijos, detalle que desconocíamos, hasta ahora.

Como era de esperarse, la noticia fue aceptada de manera diferentes entre mis hermanas y yo: para mí, la idea me pareció extraordinaria, justamente mañana conocería a gente nueva, a chicos de mi edad, según nos había contado Esme y eso me hacia feliz; Rose, al contrario, no se vio muy de acuerdo con la situación, pero al igual que en la tarde, controló su desacuerdo para no herir a mamá; y Bella… bueno pues Bella, como siempre, aceptó la idea sin demostrar desacuerdo a acuerdo alguno… demostrando siempre que estaría contenta si mamá lo era.

En fin, mañana seria un gran día…
Edward POV

"¡Emmet!" – Grité desde la sala a mi hermano – "¡date prisa que todavía hay que pasar por Jasper a la academia de arte!"

"¡Por favor, Edward!" – rezongó mientras bajaba a brincos las escaleras – "a penas son las 2 de la tarde" – puse mis ojos en blanco, era la enésima vez que le repetía lo mismo

"Papá nos quiere listos antes de las seis"

"¡pero faltan cuatro horas!" – suspiré desperado

"Tenemos que pasar por Jasper, ir al súper a comprar refresco, hielo y alguna botana, después tenemos que venir a ayudar a Carlisle a poner la mesa y tener lista la cena y, por ultimo, alistarnos ¿Crees que cuatro horas son suficientes para todo lo que tenemos que hacer?" – Emmet me miró con los ojos abiertos

"Vaya brother, tú si que te tensas" – comentó divertido mientras depositaba un puñetazo juguetón en mi hombro, y nos encaminábamos hacia mi carro –"Estoy ansioso por conocer a Esme" – comentó mientras íbamos por la carretera

"Yo también" – mentí. Me alegraba ver al papá tan feliz y entusiasmado pero el recuerdo de mamá me hacia sentir cierta repulsión por la Doctora.

Me sentía fatal, ya que mis hermanos lo había aceptado muy bien y realmente la idea de que papá, después de cinco años, hubiera decidido rehacer su vida, les hacia feliz. Nos dirigimos en primer lugar a la academia de arte, en donde nuestro hermano menor, tomaba clases de dibujo.

"Aun no logro comprender como le pueden apasionar estas cosas a Jazz" – comentó Emmet en cuanto visualizo el edificio. Claro que no entendía, Emmet prefería las actividades que requerían un esfuerzo físico, a diferencia de mi hermano y yo, que preferíamos la pintura y la música respectivamente.

Nuestras personalidades eran diferentes pero eso no era motivo para que no nos lleváramos realmente bien. La personalidad de Emmet se podría bien comparar con un terremoto ó algún volcan, era tan imprevisto, natural, lleno de fuego y vida; a diferencia de Jasper que era reservado, más bien tímido y soñador.

"Hola chicos" – saludó Jasper en cuanto entro al carro

"¿Qué hay?" – preguntamos con una gran sonrisa al ver su rostro lleno de pintura
"Nada interesante, mi maestro me acaba de proponer el que ingrese a un concurso de pinturas, pero… aun no se si aceptare"

"¿Por qué?" – preguntó Emmet

"He tratado de pintar algo, pero ninguna figura me convence…"

"Mi hermano no tiene inspiración" – exclamó divertido el mayor de nosotros tres

"Supongo que tienes razón" - rió Jasper y momento después su rostro se torno serio – "… y eso me preocupa"

"Veras que dentro de poco encontraras esa motivación que necesitas" – lo alenté

"Eso espero…. ¿A dónde vamos ahora?"

"Al súper" – contesté con un suspiro – "hay que comprar algunas cosas para la cena"

En cuanto llegamos y acomodamos en el estacionamiento el carro, nos dirigimos a paso rápido al súper ya que el trafico nos había robado un poco mas de tiempo

"¡Vaya!" – exclamó Emmet mientras veía la lista que papá nos había dado – "¡La Doctora si que ha de comer!"

"¿No crees que exagero un poco al hacer cálculos con los refrescos y la comida?" – continúo Jasper mientras miraba junto con Emmet la lista

"Dejen ver" – pedí mientras tendía mi mano y me posesionaba del arrugado papel. Fruncí el ceño un poco contrariado, realmente era mucho lo que en ella pedía

"¿Tu crees que deberíamos llamarle? tal vez se equivocó" – ofreció mi hermano menor

"Supongo que no perdemos nada con asegurarnos" – saqué mi celular, marqué el numero correspondiente y aguardé por que contestara

"¿Si? Edward ¿Qué sucede?"

"Papá, te hablaba por que estamos un poco confusos con la lista de las cosas que nos encargaste… ¿no crees que es demasiado?"
"No. Todo esta bien, tendremos mas invitados" – rió

"Ah. Esta bien, entonces nos vemos en la casa dentro de unas horas"

"Gracias hijo, manejas con cuidado, nos vemos"

"Hasta luego" – colgué

"¿Y bien?" – preguntó Emmet

"Tendremos más invitados" – los tres nos miramos preguntándonos quienes más llegarían – "pues, supongo tendremos que esperar hasta la noche, vamos" – dije mientras empezaba a caminar hacia el súper

ROSALIE POV

"¿Se supone que esto es un súper mercado?" – pregunté indignada a mis hermanas

"Vamos Rose ¿Qué esperabas? Es un pueblo pequeño" – contesto Alice mientras jugaba y se divertía con el carrito de la despensa, recargando su diminuto y frágil cuerpo sobre él. Suspire irritada. ¿Cómo podía ser tan optimista?

"Supongo que ya compramos todo lo necesario para hacer la ensalada" – dijo Bella mientras se acercaba con unas bolsas de pastas y las depositaba en el carrito

"Pues ya vámonos, no soporto estar aquí" – repuse molesta, ganándome una mirada desaprobatoria de Bella. Nos dirigimos hacia las cajas para pagar cuando recordé que me faltaba comprar un cereal para dieta – "se me olvido traer un cereal, en un momento regreso"

- "¡Rose!" – gritó una aguda vocecilla de soprano

"¿Y ahora qué Alice?"

"¿Me puedes traer una malteada de chocolate congelada?" – preguntó con aquella sonrisa, de oreja a oreja, en su rostro de duendecillo, que, por muy molesta que estuviera, jamás podía evitar sonreírle de regreso

"Esta bien" – sonreí derrotada
Caminé hacia el pasillo de cereales, y tras buscar dos veces, no encontré el cereal que quería, suspiré tratando de controlar el enojo que amenazaba por regresar ¿Cómo era posible que ni siquiera estuviera bien surtido este changarro? Derrotada, me dirigí hacia el pasillo contiguo en donde estaba un letrero de lácteos, igual que en el pasillo anterior, busqué dos veces en los congeladores sin encontrar la malteada de Alice, volví a buscar, una vez mas, y tras unas cajas de leche estaba tan solo un envase, sonreí aliviada de que, al menos, había alcanzado el ultimo producto de esa marca, estiré mi mano para cogerlo cuando otra mano, grande y tosca, lo hizo primero. Giré mi rostro para ver quien se había adueñado de mi malteada y me topé con un muchacho, el cual, estaba ya tomando el contenido del frasco mientras se alejaba. La mandíbula me tembló por el coraje ¿Qué se creía? ¿Acaso no se había dado cuenta que estaba yo ahí, y que esa malteada era mi objetivo?

"¡Ey tu!" – grité mientras caminaba en dirección hacia el joven, quien parecía no haberme oído – "¡Bestia!" – le dije mientras le proporcionaba un manotazo en su espaldota, la cual estaba muy bien ejercitada, pero eso no debía de importarme en aquellos momentos

"¿Oiga qué le pasa?" – se giro frunciendo sus espesas cejas

"¡¿Qué que me pasa?!" – estaba completamente furiosa –"¡¿Acaso no miras, estas ciego?!"

"¿Quién se supone que eres?" – preguntó confundido – "creo que me estas confundiendo…" – no me pude controlar, le arranqué el bote de las manos y sin pensarlo, le vacíe el contenido que quedaba sobre su cara – "¡¿Pero… pero qué te pasa, loca?!" – exclamó con el rostro chorreando un liquido color café oscuro

"¡Eso es para que aprendas a preguntar antes "sí puedes" agarrar una mercancía!" – le grite, y gire mi cuerpo para retirarme no sin antes aventarle el frasco vacío. Contuve una sonrisa al ver la expresión de aquel joven

"¡O… oye!..." – apresure mas el paso.

"¿Y dónde están las cosas que habías olvidado? ¿Y mi malteada?" – preguntó Alice cuando me vio llegar con las manos vacías

"No hay del cereal que quería y una mitad de tu malteada se encuentra en el estomago de un estupido, y la otra en su cara y camisa"

"Rose, ¿Qué hiciste?" – preguntó Bella alarmada, mientras empezaba a sacar las cosas del carro y las depositaba en la banda para que se les tomara el precio

"Nada…" – contesté – "…simplemente que un tipo tuvo la mala suerte de encontrarse conmigo y mi humor un poco irritado… y cometió el error de tomar y beberse la ultima malteada que yo quería, así que no pude controlarme y descargué mi enojo con él" – sonreí angelicalmente, ahora que ya había desquitado un poco mi coraje, me sentía mejor. Alice se carcajeo y Bella me miro divertida
"¡Oh, Rose! ¡Eres genial!" – los delgados y finos brazos de mi hermana se enrollaron en mi cuello

"Pobre hombre" – repuso Bella con una sonrisa en sus labios

Después de pagar lo que habíamos comprado nos dirigimos a la casa para alistarnos…

Dentro de unas pocas horas tendría el gusto de conocer al Doctor Cullen y a sus hijos. Genial (nótese el sarcasmo, por favor)

Nuestra Nueva Familia

Hola mis niñaas!
Hoy comenzaré a subir otro fic de Anjudark que está padrisimo enserio, yo me reí muchoo y la verdad me encantó. Espero que les guste y lo disfruten mucho.
besiitooss
Anitaa Cullen!
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Cap.1.-El Inicio

Carlisle POV

Trabajaba como director del hospital general en un pueblito llamado Forks cuando la conocí. La noticia se había corrido por todo el pueblo: una nueva doctora llegaría a suplantar al Dr. Villanueva. En cuanto la vi entrar en mi oficina, quedé prendado de ella, si no hubiese sido por la bata blanca y el maletín que traía en manos, jamás hubiera imaginado que una mujer tan hermosa y joven fuera la nueva doctora

"Bueno días" – saludó – "¿el Doctor Cullen?"

"Exacto" – dije poniéndome inmediatamente de pie y tendiéndole la mano en forma de saludo –
"Buenos días, ¿usted debe ser la Doctora Swan, no es así?"

"Así es" – me dedicó una resplandeciente sonrisa

"Tome asiento por favor" – le ofrecí de manera amable – "Así que se acaba de mudar a Forks…" - comenté mientras veía su historial académico y profesional y quedé aun más sorprendido por la excelencia que tenía

"Si" – respondió – "tiene apenas una par de días me instale aquí. Estoy en busca de una buena preparatoria para mis hijas ¿Podría recomendarme alguna"

"Realmente solo hay una, pero al igual es muy buena, en cuanto pueda le pido a uno de mis hijos que consiga un folleto en donde pueda usted obtener mas información" - era de suponerse que una mujer así estuviera casada, aun así la noticia me desalentó. Una sonrisa se me dibujó en el rostro por lo absurdo del sentimiento

"¿Hay algo gracioso en mis papeles?" – preguntó divertida

"No. Al contrario todo esta perfecto. Es usted una mujer muy inteligente"

"Gracias, espero y no se decepcione"

"Estoy seguro que no"

Hacia tanto que no me fijaba en ninguna mujer, pero ella, desde el primer momento demostró ser inteligente, profesional y responsable, haciendo que mi interés creciera aun más. Desde luego, estaba dispuesto a mantener mi distancia ya que esta de más el decir que no estaba interesado en involucrarme con ninguna mujer comprometida. Sin embargo, su carácter, amable y dulce, me enganchaba cada vez más a ella, con cada día que pasaba, la atracción se iba convirtiendo en algo más profundo: en admiración, respeto, casi idolatría.

"Doctora Swan" – le hablé sin poder contenerme al verla caminar por uno de los pasillos

"Doctor Cullen" – pareció sorprendida de verme – "no sabía que hoy trabajaba desde temprano" – y así era, pero ¿Cómo decirle que había venido desde mucho antes tan solo para verla?

"Tenía algunos papeles que poner en orden" – mentí – "Doctora…" - sabía que lo que iba hacer era atrevido, si lo veía desde mi punto de interés, pero analizando las cosas ¿Qué de malo tenía el invitar a una colega a comer? – "me preguntaba si le molestaría que la invitara a comer"

"Con mucho gusto aceptaría su invitación" – su radiante sonrisa hizo que en mi rostro se dibujara otra igual

Cuando nuestro turno terminó, la lleve hacia un pequeño, pero lujoso restaurante que se encontraba a no más de cinco cuadras del hospital. En cuanto llegamos, la anfitriona nos dirigió a una mesa para dos personas y después de deslizarle la silla para que se sentara, tomamos entre nuestras manos la carta y ordenamos. Llevábamos una plática amena e interesante, digna de una mujer con tanta cultura y madurez profesional como ella. Reímos mientras platicábamos sobre algunas anécdotas cuando estábamos estudiando nuestra carrera, cuando sonó su celular

"Me permite un momento" – dijo antes de contestar. Me sentí fatal ya que no me había fijado que empezaba a oscurecer, y seguramente su esposo estaba preocupado – "¿si?… hija… no te preocupes estoy bien, el Doctor Cullen me invito a comer…" - le decía a la persona del otro lado de la línea – "…si cariño no te preocupes … esta bien, te quiero"

"Disculpe Doctora, no me di cuenta que ya era tarde…" – seguía apenado

"No se preocupe… era mi hija" – contestó sonriendo – "suele ser un poco paranoica con su
madre"

"Aun así, mil disculpas, espero no ocasionar mal entendidos con su esposo, si gusta la llevo ahora mismo a su casa"

"¿Dijo esposo?" – preguntó casi riendo – "Doctor Cullen… no soy casada"

"¿No lo es?" – la pregunta salió sin pensarla, la noticia me había tomado desprevenido

"No. Soy madre soltera" – aseguró con orgullo

"Debo admitir que la noticia me agrada" – me atreví a decirle, ahora que sabía que no había de por medio un compromiso, haría lo posible por conocerla mejor.

"Esas no son palabras propias para un hombre casado" – repuso seria

"¡Oh no!" – me apresuré a decirle – "no, no… yo tampoco soy casado… mi esposa murió hace varios años" – dije sin poder ocultar la tristeza en mi voz al recordar a la mujer que alguna vez amé

"Lo siento mucho"
"No tiene por que" – sonreí. Hacia ya mucho tiempo que había superado la perdida de la madre de mis hijos, y aunque siempre iba a tener un lugar especial en mi vida, estaba seguro que donde fuese que ella estuviera, estaría contenta que, después de tantos años, al fin encontrara a una mujer tan especial como la Dra. Swam

"Pero tiene hijos" – aseguró

"Claro" – dije con orgullo – "tres para ser exactos… Doctora" – me atreví a decir antes de proseguir – "¿Le molestaría si me permite hablarle de tu?"

"Claro que no, ¿Y a usted Dr. Cullen?"

"En lo absoluto" – sonreímos ampliamente

"Entonces… Carlisle" – me gustó el tono que le había brindado a su voz al pronunciar mi nombre – "me comentabas acerca de tus hijos"

"Si. Son tres muchachos, casi de la misma edad. Y no es por que se trate de mis hijos pero son jóvenes esplendidos" – sonreí al recordar los rostros de mis hijos - "aunque muy diferentes entre sí. Emmet, es el mayor, tiene 20 y es el más extrovertido, a diferencia de Jasper (el más pequeño), que tiene 17, y también esta Edward, quien tiene un carácter muy especial y poco fácil de entender, a pesar que tiene 18 años, es muy maduro."

"Me imagino que ha de ser difícil para usted estar a cargo de tres jóvenes adolescentes"

"En realidad no" – admití – "son muchachos muy responsables y no me dan problemas… y tu, Esme ¿Qué dices de tu hija?"

"En realidad son hijas" – corrigió con su encantadora sonrisa – "y al igual que usted tengo tres, casi de la misma edad."

"Mira que casualidad" – expresé asombrado. – "¿te molestaría contarme mas sobre ellas?" – su mirada brilló al recordarlas

"Las tres son tan especiales, y no es por que sean mis hijas" – aclaró sonriente – "simplemente que cada una tiene una esencia tan distinta. Veras, Rosalie es la mayor y vaya que es… tenaz, difícil. Mientras que Alice, la más pequeña, es un sol radiando en todo su esplendor, siempre tan feliz y llena de vida y mi Bella" – suspiró – "al igual que su hijo Jasper es muy tímida, aunque cuando la provocan ni quien la detenga" – rió – "pero por ahora se han quedado en Phoenix, en cuanto terminen el primer año se trasladaran para continuar con sus estudios"

"Debes de extrañarlas mucho"

"No te imaginas cuanto" – su mirada se perdió un momento antes de continuar hablando – "pero me reconforta el saber que en siete meses estarán conmigo"
"El tiempo se pasa rápido" – la animé – "Esme, ¿y a ti no se te ha complicado el cuidar a sus tres hijas?"

"No, en lo absoluto" – contestó de inmediato – "digamos que he contado con la misma suerte que la tuya, son chicas muy responsables…"

Esme y yo nos seguimos conociendo, y cada vez me fui enamorando más de ella. Esperé a que transcurrieran cuatro meses para atreverme a confesarle lo que sentía por ella y sentí una dicha muy grande cuando supe que era correspondido de la misma manera. Iniciamos una discreta, pero plena relación, y a pesar de que el tiempo de conocernos era relativamente poco estaba completamente seguro que ella era la mujer que tanto había esperado por casi cinco años. Esa noche la había invitado a cenar a un restaurante en Seattle para celebrar los tres meses de nuestra relación formal.

"Esme" – dije cuando habíamos terminado de cenar.

"¿Qué pasa Carlisle?" – preguntó frunciendo sus delicadas cejas. Me levanté de mi asiento y caminé hacia su extremo, jalando delicadamente su mano izquierda mientras sacaba de mis bolsillos un anillo de oro.

"Esme…" - volví a repetir su nombre mientras inclinaba mi cuerpo hacia ella ante la imposibilidad de hincarme – "se que es pronto… pero te amo, y me harías completamente feliz si aceptaras ser mi esposa" – el rostro de mi amada estaba tiernamente sonrojado, sus ojos color chocolate le brillaban bajo la luz tenue de la lámpara y sus labios en forma de "O" se estiraron poco a poco hasta formar una enorme sonrisa.

"¿Cómo negarme?" – respondió mientras me abrazaba – "claro que acepto"

"Muchas gracias, no cabría más dicha en todo mi ser de la que me has dado hoy... ¿te parece conocer a mis hijos este fin de semana?"

"¿Cómo crees que lo tomen?" – su voz sonó preocupada mientras desalojábamos el restaurante
"Ellos saben de mi relación contigo y mueren por conocerte"

"Mis hijas vienen el sábado en la noche, también ellas tienen curiosidad de conocer al Dr. Cullen"

"Espero agradarles" – dije mientras abría la puerta del copiloto para que se adentrara en el carro
"Claro que sí"

"Entonces ¿Qué te parece si las invito a cenar a mi casa y así nos conocemos todos mejor?"
"¿Qué tal si la cena la ofrezco yo?"

"Tus hijas estarán cansadas, no creo que sea buena idea"

"No te preocupes por eso"

"Claro que me preocupo. No me discuta más futura Sra. Cullen" – dije con una sonrisa

El fin de semana llego rápido y con el mis nervios afloraron, mis hijos se habían comportado my comprensivos ante el inicio de mi nueva y definitiva relación, reacción que les agradecía; lo que ellos no sabían y me tenía un poco preocupado, era que prontamente tendrían tres hermanastras…

Además, estaba también la preocupación de no ser del agrado de las tres muchachas, y el cómo seria la relación con mis hijos, aunque dudaba mucho que, siendo hijas de una mujer como Esme, fueran groseras.

El sábado había llegado y Esme había ido al aeropuerto para recoger a sus hijas, mientras tanto, mis hijos y yo limpiábamos la casa para que al día siguiente solo nos dedicáramos a la preparación de la cena.

Mañana iba a ser un gran día…