Dark Chat

jueves, 11 de febrero de 2010

Renacer

Buen dia mis angeles hermosos .
Aqui les dejo el final de este precioso fic , muchas gracias a todas las que lo siguieron de principio a fin.
Muchas gracias a Anju Dark por permitirme subir esta historia tan bella.
asi que mis angeles a dejar muchos comentarios.
Angel of the dark
***************************************************************************************************************

How I needed you (Cuánto te necesito)

How I bleed now you're gone (Cuánto sangro ahora que te has ido)

In my dreams I can see you (En mis sueños, puedo verte)

But I awake so alone (Pero despierto tan solo)

I know you didn't want to leave (Sé que tu no quisiste dejarme)

Your heart yearned to stay (Tu corazón anhelaba el quedarse)

But the strength I always loved in you (pero la fuerza que siempre amé de ti)

Finally gave way (Finalmente, terminó)

In my dreams I can see you (En mis sueños, puedo verte)

I can tell you how I feel (Puedo decirte, cómo me siento)

In my dreams I can hold you (En mis sueños, puedo abrazarte)

It feels so real (Y se siente tan real…)

And I still feel the pain (Y yo aún siento el dolor)

I still feel your love (Yo aún siento tu amor)

I still feel the pain (Yo aún siento el dolor)

I still feel your love (Yo… aún siento tu amor…)

One last good bye - Anathema



FINAL

EDWARD POV


- Pase lo que pase, debes de correr y no parar nunca, ¿oíste?


- No quiero alejarme de ustedes…


- Es necesario…


Reneesme no paraba de recordar esa escena una y otra vez y mis huesos temblaban al pensar en el deja’vu que estábamos viviendo. ¿Acaso sería posible que nos fuéramos a volver a separar?... Giré mi rostro para ver a Bella, quien con su expresión me daba a entender que el mismo temor que me embargaba le consumía a ella…


Llegamos al lugar en donde Elizabeth y el resto de los vampiros y licántropos se encontraban reunidos y, al instante, pudimos darnos cuenta que el número había disminuido.


- Edward – se acercó la hermosa vampiro hacia nosotros, manteniendo siempre su expresión seria y desinteresada – No pensé que fueran a venir. Bella, qué sorpresa – giró el rostro para ver a la mujer que a mi lado estaba – Es bueno saber que pudiste vencer tu cobardía – me miró, con su forma tan despectiva y usual. Escuché el gruñido de Bella detrás de mí


- Creo que no es el momento para tu actitud intransigente – apunté – ¿Qué ha pasado con el resto?


- Unos han preferido seguir escondiéndose y se han ido. Otros más fueron muriendo, siendo destazados unos a otros, dentro de la cueva. La sed empeoró sus temperamentos. Debes agradecerme el haberte echado de ahí


Sonreí, con cierta ironía.


- ¿Y estás segura de lo que haces?


- Lo estoy, y lo sabes. De otra forma, no estuvieras aquí, arriesgando la vida de esta mujer… ¿Y ella, quién es? – preguntó, al ver a Reneesme sobre el lomo de Jacob, justo detrás de nosotros


- Dejémoslo en que es hija mía y de Bella – contesté – No pidas explicaciones. No hay tiempo para eso y, aún así, dudo que lo lograras entender.


- De acuerdo – accedió, dando media vuelta y agitando sus negros cabellos en el acto. Bella se acercó a mí y la cubrí con mi brazo


- Al menos, no ha protestado de que esté aquí


- No tenía por qué. Lo que ella ahora quiere son aliados, no importa de quiénes se trate


Reneesme se mantenía junto a Jacob, acariciando con su mano el pelaje rojizo de éste con cierta melancolía.


- Qué lastima que te haya encontrado hasta ahora – musitó, sonriendo tristemente – ¿Y si este es el único momento que estaremos juntos? Bueno, supongo que al menos es mejor que no haberlo hecho nunca.


El joven lobo jadeó un poco y, con un movimiento delicado, agitó su cabeza de derecha a izquierda, negándose ante las palabras antes escuchadas.


- No es el único momento, Nessie – ignoré la forma tan horrible con que la había preferido llamar – Te juro que no dejaré que te hagan daño. Te juro que estaré contigo, cuidándote siempre.


- Ya vienen – el murmullo de Alice llamó la atención de todos e, inmediatamente, Elizabeth levantó su escudo para protegernos.


- Si mantienes el escudo, no podremos atacar – le recordó Emmett


- Atacaremos cuando estemos frente a ellos. No sabemos con exactitud por dónde aparecerán. Sus movimientos están cuidadosamente planeados, de modo que los poderes predecibles no serán de fiar


- Bella y yo caminamos hacia Reneesme quien, sin necesidad de hablar, nos decía en sus ojos color chocolate el miedo que aceleraba a su corazón


- Todo estará bien – prometió Bella, lanzándose hacia sus brazos y, después, bajó la mirada hacia Jacob, a quien le acarició con cierto aire vacilante – Espero no te moleste el que una sanguijuela te acaricie – bromeó y el gran perro sacó su lengua de lado, en un gesto que daba a entender que, pese a todo, se sentía a gusto con ella – Te recomiendo mucho a mi hija – agregó, sin poder evitar que la melancolía adornara a su voz cantarina – Si algo nos llega a pasar, llévala a un lugar en donde esté a salvo.


Cómo me hubiera gustado que, en ese momento, el escudo de Elizabeth no me prohibiera el poder leer la mente del licántropo, para comprobar si toda la sinceridad del asentimiento en sus pupilas era igual de intensa en su mente… aunque, para ser sincero, no lo dudo.


Me acerqué también yo, y lo primero que hice fue estrechar a mi hija entre mis brazos y hundir mi nariz en la espesura de su cabello.


- Te amo – le susurré, mientras depositaba un beso sobre su frente.


- Yo también – contestó, con las lágrimas amenazando con desbordar por sus ojos. Le sonreí, aunque bien sabido está que yo me encontraba hinchado del temor y la angustia


Aún si tenía prometido el volverlas a encontrar en un futuro, en caso de perderlas, debía de admitir que ya no quería pasar por ese sentimiento de vacío que me habitaba en la espera. Ya no quería decirles adiós una vez más. Ya no… Y es que, ¿Cuántas veces puede soportar una persona, siendo humana o no, el mismo dolor? Mis piezas ya estaban completas. Tenía a Bella, tenía a mi hija y al resto de mi familia, que si bien no se habían presentando en un pasado ante mis ojos, eran igual de importantes. Egoístamente, no quería perder todo lo que ya se encontraba a mí alrededor. Patéticamente, me estremecía ante la sospecha de hallarme sólo, por indefinido tiempo, vagando por el mundo hasta que el destino se apiadara de mí y planeara otro reencuentro.


- Papá – la voz de Reneesme se ahogó en medio del sonido que las hélices de los helicópteros, que comenzaban a cubrirnos el cielo, provocaba. Ella nos miró a los dos, a Bella y a mí, y, por un momento, sus ojos reflejaron una madurez y una seguridad increíbles, contagiadles – Esta vez… no nos diremos adiós


No fue una pregunta o algo que pudiera tomarse como una promesa. Fue, más bien, una orden. Si, la orden más atractiva de seguir y llevar a cabo con perfección.


- No – asentí, al mismo tiempo que tomaba sus manos y las unía con las mías y con las de Bella – Esta vez, no nos diremos adiós


Su sonrisa fue como el estallido de guerra, pues apenas y sus labios terminaban de estirarse hacia arriba, cuando el primer ataque de bombas llegó hacia nosotros. Todos dilatamos los ojos al ver cómo la barrera con la que Elizabeth nos cubría era afectada por aquel impacto.


- Su tecnología ha crecido durante este tiempo. El veneno de sus armas es más práctico y letal – explicó, mientras recibíamos otro atentado.


- A estas alturas el escudo será traspasado dentro de poco – se lamentó uno de ellos


Elizabeth gruñó por lo bajo, pues la estrategia era salir a atacar y regresar para protegerte. Sin su escudo, la cacería para los humanos sería fácil. Seríamos eliminados en cuestión de minutos, pues, aunque no quisiéramos admitirlo, para ellos, ya no éramos inmortales.


- Aún hay otro escudo que puede servirnos de refuerzo – expuso otro de ellos, a quien todos giramos a ver, para comprobar que su mirada se encontraba puesta en Bella – Ella – la señaló directamente – ella también posee un escudo.


- ¿Cómo lo sabes? – exigí saber


- Yo puedo ver los dones que cada uno posee – explicó – y tu compañera neófita es dueña de un escudo igual de poderoso que el de Elizabeth


Mi mirada se encontró con la de Bella, quien confundida más que nunca, no dijo nada a favor o en contra.


- Bella, ¿Puedes intentar expandir tu escudo como lo hace Elizabeth?


Sin contestar, hizo el esfuerzo de acceder a mi petición, más al intentarlo otro par de veces, negó con la cabeza


- No puedo… - se disculpó y, rápidamente, la tomé entre mis brazos


- Tranquila, todo saldrá bien – repetía y repetía, sin cansancio, empezando a creer que quería, más que convencerla a ella, convencerme a mí.


Viajé mi mirara alrededor y con suma tristeza pude comprobar que no éramos los únicos que se encontraban en una situación similar. Se encontraban más parejas, amigos, compañeros, diciéndose adiós y preparándose para pelear. Estaba mi familia. Carlisle y Esme mantenían sus manos vigorosamente agarradas. Alice y Jasper estaban frente a frente, con sus miradas unidas, fusionadas confesando toda esa cantidad de sentimientos que sentían el uno por el otro. Emmett y Rose también estaban abrazados y me destrozo el ver que ella se estremecía ante el pequeño llanto que estaba soltado. Jamás la había visto llorar y, siendo franco, no me alegraba hacerlo en ese momento, por esa razón…


Bella soltó mi mano y se dirigió hacia Reneesme. La seguí. Nuestra hija nos vio aproximarnos; pero no habló, se limitó a ver cómo su madre se quitaba la cadena plateada con el dije de sol y media luna para dárselo.


- Guárdalo – pidió, con una sonrisa


- No – Reneesme agitó la cabeza – Eso significa que…


- Sólo quiero que lo guardes – interrumpió Bella, acariciando su mejilla – Mi pequeña, no tengas miedo… Estaremos juntos después de esto.


Elizabeth dejó caer su escudo justamente cuando el pendiente estaba colgando sobre el cuello de nuestra hija y, tras abrazarla una vez más, me situé hasta el frente de ellas, junto con Emmett, Carlisle y Jasper flanqueándome. Bella tomó mi mano desde atrás y me hizo verla a los ojos


- No nos diremos adiós – repitió. Sonreí. Y fue de manera sincera.


No, nos diríamos adiós…


El escudo cayó y los humanos no tardaron en lanzar todo tipo de instrumentos que pudieran llegar a afectarnos. Obligué a Bella a mantenerse tras de mí, mientras esquivábamos lo mejor posible todo esa lluvia a de amenazas que nos caía. Era sorprendente ver hasta donde habían llegado. La cantidad de cosas que estaban dispuestos a crear con tal de exterminarnos. Nuestra velocidad y nuestra fuerza no servirían de mucho ante su odio y cobardía, por que de más está el mencionar que, bajo ninguna circunstancia, se enfrentaron directamente hacia nosotros.


Si tan sólo también hubiéramos tenido armas…


Lo único que podíamos hacer era saltar hacia los helicópteros e intentar destrozar sus hélices o correr hacia donde se encontraban, disparándonos, y matarlos sin contemplaciones.


Los aullidos y bramidos de los hombres lobos se elevaron por todo el viento y agitaron a las hojas de los árboles, al mismo tiempo en que sus feroces garras hacían caer al enemigo.


Logré localizar un grupo de personas que se hallaban ocultos detrás de unos espesos helechos, aparecí frente a ellos como un espectro, agazapado a pocos metros y gruñéndoles fieramente, como león que se rehúsa a ser capturado. Pero no era mi libertad lo que peleaba. Era la libertad de mi hija, de Bella, de mi familia…


- ¡Disparen! – exclamó uno de ellos, y pude ver la bala envenenada venir directamente hacia mi pecho.


La logré esquivar fácilmente; pero al instante otros diez más aparecieron y sólo una logró alcanzarme parte de la mejilla. Como apenas y se trataba de un rozón, no fue tan molesto; pero tampoco era momento de pensar en la suerte o habilidad que había tenido (según como lo quieran ver). De un salto, llegué hacia aquel que había dado la orden y, sin piedad o contemplaciones, le arranqué la cabeza.


Humanos…


Vuelvo a hacer hincapié en lo que había mencionado antes: Comparados con nosotros, sin sus armas, no eran nada. El desprender el cráneo de su cuello fue íntegramente fácil, como si tomaras una cereza ligeramente sumergida en un pastel. La sangre brotó a chorros por el hoyo que había quedado en la superficie del cuello y un poco cayó en mis labios, haciendo chispear a mi mirada con una sed devastadora. Me dejé guiar por mis instintos como nunca antes lo había hecho. Obedeciendo, sin reproche alguno, las despiadadas ordenes que el ardor de mi garganta enviara. Actuando, desde hacía tanto tiempo, como un verdadero monstruo depredador.


Si, un monstruo. Así nos habían llamado durante décadas… Que vieran entonces que no estaban equivocados.


Pero, desgraciadamente, la verdad era otra…


Los monstruos ahí, eran ellos. Siempre lo habían sido. Siempre lo serían. No importaba lo que pasará… Seguirían acabando con lo que vieran, con lo que supusiera un riesgo, pues son aprensivos. Seres rabiosos que con sus débiles manos, frágil cuerpo y pesados movimientos eran capaces de masacrar, sin piedad alguna, a lo que supusiera una amenaza.


Corrí hacia donde Bella y mi hija se encontraban al ver que el siguiente ataque iba dirigido especialmente para ellas. Si. La habían logrado identificar. Podía leer en sus mentes el cómo le llamaban: La hibrida, la prodigio, el fenómeno…


Si tan sólo lograran aceptar que eran ellos las pestes habitando en este mundo…


Mientras corría logré ver que el resto de mi familia aún se encontraba a salvo, lo cual supuso un alivio al encontrarme, con cada paso dado, rastros de cenizas de los que, alguna vez, fueron nuestros aliados.


- ¡Bella! – exclamé, sintiendo que mis pies no serían lo suficientemente rápidos para llegar a ellas


Jacob saltó al frente y atacó, con furia plena, a los humanos que planeaban capturar a Reneesme. Sus garras y dientes filosos desgarraron sus rostros hasta que quedó de ellos solo una masa sangrante y sin forma; pero no fue suficiente. Cuando pensamos que ya habíamos acabado con la mayoría, llegaron más. ¡Y es qué había millones de ellos en comparación a nosotros!


Elizabeth cayó en el segundo atentado y he de mencionar que, a pesar de ese carácter tan frío y prepotente, su muerte nos abrumó a todos, que, ante toda la presión, sólo nos limitamos a esconder su cuerpo en un lugar más seguro.


Fue cuestión de horas después, para entrar en verdadero pánico. Mi familia se reunió a nuestra alrededor cuando, del cielo y siendo sostenida por un inmenso helicóptero, una forma cilíndrica y de aspecto pesado cayó en el “campo de batalla”. Comprendí al instante, por los atormentados pensamientos, el por qué nuestros atacantes habían desistido de agredirnos para salir huyendo.


Era una bomba. Una bomba la cual acabaría con todos nosotros, en cuestión de segundos, aún así corriéramos, no podríamos alejarnos lo suficiente para que su potencia no nos alcanzara, pues estaba destinada a acabar con toda aquella pradera… Un joven inmortal, de aspecto liviano y cabellos rubios corrió hacia ella e intentó lanzarla lejos; pero ni bien había tocado el metal cuando su cuerpo se deshizo por completo.


Debía admitir que, para tratarse de venganza y destrucción, los humanos tenían mentes maestras…


Sin atreverme a respirar, y al no tener más disparos que esquivar, caminé hacia Bella y hacia Rennesme. A mí alrededor se reunió el resto de nuestra familia y los demás vampiros, al igual que los licántropos.


Bella me miró a los ojos, con el tormento inundándolos…


- Te amo – le dije, acariciando su mejilla con la yema de mis dedos – Aquí y en todas las vidas te amaré, lo sabes.


Como respuesta suya sólo obtuve la presión de su cuerpo pegándose al mío en un poderoso abrazo. Alcancé sus labios con los míos y los acaricié lentamente, intentando gravar en mi memoria su sabor, anticipándome a la resignación de ya no vivir de su esencia durante el tiempo indeterminado que se avecinaba. Entonces, la pequeña cuenta regresiva de tres segundos comenzó. Nuestras manos se unieron con las de nuestra hija y, apretándose fieramente, hicimos una prometa interna:


Encontrarnos pronto…


Epílogo.


Su rostro se encontraba hundido sobre mi pecho. Yo sólo me limitaba a acariciar sus cabellos con mis manos, pues no lograba hacer algo más acertado ante la imposibilidad de hablar. Suspiré profundamente, con dolorosa resignación, al saber que nada podría hacer al respecto. No tenía derecho. Ella se alejó un momento, sólo para caminar hacia el interior de la habitación y terminar de arreglar la pequeña maleta de cintas que había preparado aquella mañana. Mis ojos se perdieron en sus movimientos y la melancolía ascendió siete grados más. Preferí salir de aquel lugar, para intentar sosegar un poco la apesadumbres que me afligía.


- Edward – su voz acarició la parte trasera de mi nuca y sus brazos se enrollaron por detrás de mi espalda - ¿Qué sucede? – preguntó, aunque bien sabía la razón de mi actitud.


Me giré para verle a los ojos y sonreí al encontrarme con ellos.


- ¿Cómo le haces? – pregunté, mientras acariciaba su mejilla derecha con mis dedos – ¿Cómo logras calmar todo tipo de dolor con solo mirarme?


Ella sonrió tiernamente en respuesta y levantó los brazos para envolver mi cuello y jalar mi boca hacia la suya. Cerré mis ojos y me dejé embriagar del sabor, dulce y fresco, de sus labios húmedos que se movían sobre los míos.


- Eres un arma letal – musité, sin dejar de besarla y sintiendo como sus dedos se hilaban entre mis cabellos – no me sorprende que hayas sido capaz de elevar tu escudo de tal manera que esa bomba no nos hiciera daño…


- Soy toda una heroína, debes admitirlo – bromeó, arrancándome una sonrisa


- No pensabas eso hace ochenta años – recordé – ¿Acaso ya olvidaste cómo odiabas el que te vinieran a dar tesoro tras tesoro, en forma de agradecimiento


Ella hizo una mueca de disgusto, para después suplantarla por otra de tranquilidad


- Parece como si hubiera sido ayer – murmuró – Aún puedo sentir el miedo que tenía de perderlos. Creo que ya no hubiera podido soportarlo…


Antes de que pudiera hablar, Reneesme apareció frente a nosotros, en compañía de Jacob, que llevaba sobre los hombros una gran mochila. No pude evitar dedicarle una mirada envenenada, para lo cual él contestó con una sonrisa descarada


- Papá – llamó Reneesme, dando dos pasos hacia mí y sin mirarme a los ojos – Yo… Los voy a extrañar mucho


De nuevo, las palabras se extinguieron en mi garganta que se cerraba paulatinamente, conforme la idea de que mi hija se iría se hacía inevitable… Volví a inspirar, esta vez con mayor profundidad, para adquirir el valor de decirle adiós; pero fue imposible. Al encontrarme sumergido en sus castaños ojos todo tipo de fortaleza cayó y me rendí ante la inmadurez paternal para atraerla hacia mi pecho y aferrarla contra él.


- Cuídate mucho – le alcancé a decir, con mis labios hundidos en su cabello y sentí como sus dedos se aferraban a mi camisa y su llanto comenzaba a mojarme


Bella se acercó hacia nosotros y, con sus delgados brazos, intentó abrazarnos. Permanecimos unidos por otros segundos, hasta que fui yo quien, decidido a no alargar más el triste momento, me separé de ellas.


- Más te vale que la protejas de todo y la haga feliz – advertí Jacob, quien, dedicándome una sonrisa sincera, asintió


- Dejaré que me arranques la cabeza si eso no sucede – prometió y fueron sus palabras las que me dieron valor para mirar a mi hija, por última vez


- Ve – indiqué, sonriente – Pero recuerda regresar


- Lo haré – juró, para después aventarse a mis brazos y besarme la mejilla – Te amo, papá…


________________________________________


La casa quedó en silencio durante varios minutos más después de que ella se fue. Bella y yo tomamos asiento, con nuestras manos eternamente unidas y nuestros pensamientos planteados en nuestra hija…


- Pero qué bonito arreglaron la casa. ¡Seguramente son gente muy amable!


- Alguien viene a conocer a los nuevos vecinos – le informé a Bella, con una sonrisa que ella correspondió, poniéndose de pie, para abrir la puerta en el momento oportuno.


El timbre sonó, pero fue Alice la que se adelantó, llegando hacia la entrada con un movimiento borroso


- ¡Santo cielo! Pero qué bella muchachita


- Bu-buenos días


- Buenos días – contestó mi hermana - ¿Se le ofrece algo?...


- Yo… yo sólo…


- ¿Venía a darnos la bienvenida?


- S-si…


- ¡Qué amable! Pase, por favor


- Gra-gracias…


- ¡Por todo lo santo! – Exclamó mentalmente al situar su mirada sobre nosotros – en mi vida había visto a gente tan hermosa, Pero son tan pálidos y ojerosos… Seguramente han de tener gripe


- Bienvenida – la voz de Carlisle se escuchó por arriba de las escaleras, de las cuales bajó, en compañía de Esme, sorprendiendo a la humana con su gracilidad – Es muy amable de su parte el haber venido a visitarnos. Soy el Doctor Cullen y ella es mi esposa, Esme. Y todos a los que usted aquí ve, son mis hijos…


Bella y yo nos despedimos tras permanecer otro par de momentos junto a la cómica señora – a la cual, por cierto, le agradecía el haberme ayudado a mejor mi depresivo estado anímico – que se desvaraba viéndonos a todos. Sorprendiéndose con nuestros movimientos y con la belleza tan inverosímil que representábamos. Subimos a nuestra habitación y, en cuanto traspasamos la puerta, acorralé a Bella entre la pared y mis brazos y comencé a besarla con adoración.


- Pensé que estabas decaído – recordó, cuando mis labios comenzaron a recorrer su cuello


- Lo estoy – aseguré – Mi hija ya no estará con nosotros, ¿Acaso no es normal?


- Si, lo es – accedió, lanzándome hacia la cama – Pero regresará. Además, ella también necesitaba su propio espacio con Jacob. Con una padre celoso vigilándole todo el tiempo, aquí eso le resultaba una tarea imposible


Sonreí mientras la atraía hacia mí y comenzaba a deslizar mis manos por sus ropas, rompiéndoles ante la impaciencia.


- Alice me matará – jadeó – Ella me regaló esa blusa


- Ya después veremos qué excusa le inventamos – solucioné, capturando sus labios con los míos, dejándome perder en su infinito sabor y deleitándome con sus suaves caricias


Habían pasado más de ochenta años desde que la guerra con los humanos había ocurrido. El escudo de Bella nos había protegido de aquella bomba que amenazaba con acabarnos, dándonos la oportunidad de escapar y escondernos, haciéndoles creer a nuestros enemigos que, efectivamente, habíamos muerto.


Ellos, cegados por su propio orgullo y soberbia no imaginaron si quiera la posibilidad de un solo sobreviviente. Nos escondimos durante años, hasta que nuestros nombres se hicieron leyendas, las cuales se fueron difuminando con el paso del tiempo hasta convertirse en tema de góticas conversaciones y películas de terror.


Bella y yo, junto con el resto de nuestra familia, acabamos de regresar a Forks y el estar de nuevo aquí, me hace revivir mi época en donde los humanos simplemente me miraban como uno más de ellos, sin sospechar si quiera que se encontraban al lado de su depredador. Si, todo vuelve a comenzar. Aunque el tiempo y los años avancen, todo se vuelve en un ciclo de infinitas repeticiones, en las cuales, sólo nosotros, los seres inmortales, somos capaces de presenciar…


- Espera, espera… No vayas a romper también el pantalón – pidió, con una sonrisa, ante mi inquietud – Ya es suficiente la ira que sufrirá Alice por el simple hecho de la blusa…


Mis insistentes labios le impidieron seguir hablando y un desgarrante sonido de mezclilla rota hizo coro en la habitación


- Disculpa – pedí, en medio de mis jadeos, pues realmente no había sido mi intención – Disculpa…


- Eres el vampiro más ansioso que jamás haya conocido


- Lo soy – acordé – y no has conocido a otro más, por que sólo yo te puedo amar de esta manera, que durará para siempre, más allá de la eternidad


- Más allá de la muerte


- Más allá de todo…

FIN

miércoles, 10 de febrero de 2010

Feliz cumpleaños Taylor Lautner!

Hola niñaas!
Aqui les dejo este pequeño collage un poco adelantado de este lobito sexy por que mañana 11 de febreroo es su cumpleañoss y de cierta formaa quise festejarlo con este pequeño detallito, espero les gustee, la verdad debo confesar que no me quedoo tan bien compo hubiese queridoo pero es que aunqe este chico es demasiadoo sexy y tienee un cuerpo de tentacionn no tenia mucha inspiracion (una disculpa de antemano para las super fans de el), creanme amo su personajee y todoo lo qe el representaa pero aun asi le sigo siendo fiel a mi Robert y eso nada lo cambiará jajajaj
En fin, este día es dedicado a Taylor y espero que se la pase muy bieen porque es un chico muy lindo y guapisimoo (baba) jajaja
saluditoos niñaas
besitooss
P.D. Dejen sus comentarios pleasee:)
Anitaa Cullen!!

A piece of your love

Cap.3.-Presencia.

Después de aquella intima y delicada conversación con Charlie me retiré en dirección hacia mi casa. No había pisado esa cabaña desde que Bella se fue de mi lado. En un principio regresé a Forks para ver a mi ángel, mas no planeaba quedarme a no ser que ella así lo desasease, pero cuando me encontré con la noticia de que mi Bella había muerto decidí que pese a que le había prometido no terminar con mi existencia debía hacerlo. Con el dolor de mi corazón debía romper mi palabra. No podía continuar en este mundo, no sin ella quien representaba aquello que me ligaba a la vida, o al menos lo más cercano a tener una.

En ese entonces no comprendí cómo era posible que mi ángel me pidiese que continuase sin ella, aún sabiendo que el uno no podría vivir sin el otro. ¿Que clase de venganza representaba el atarme a una existencia vacía? No lo entendí en aquel momento, pero cuando descubrí su motivo, cuando la verdad se abrió paso ante mis ojos entendí el porqué de la petición de mi ángel… Todo cobró sentido.

Una hija… ¡Una hija! Aquello era un motivo lo suficientemente fuerte para no partir, al menos no por ahora… Tenía una hija dios mío ni en la más locas de mis ocurrencias imaginé algo similar, quién lo hubiera dicho, sin pedirlo ni mucho menos pensarlo, ahora me había vuelto el padre de una pequeña escasos cuatro años.

En tan solo un par de horas me había encargado de averiguar todos los detalles relevantes acerca de mi bebe. Debo admitir que Charlie fue de mucha ayuda, gracias a él aprendí que mi niña no solo era poseedora de una inteligencia sobre humana, sino que al parecer había heredado la terquedad de su madre, en resumidas cuentas mi hija era una niña extremadamente consentida.

El padre de mi ángel también me comentó que mi niña tenía un “don”. La palabras exactas de Charlie fueron “Carlie es una niña realmente superdotada”, de manera torpe él intentó explicarme como funcionaba el don de mi pequeña, mas no fue hasta hace unas pocas horas que comprendí de que trataba y sólo puedo afirmar que fui testigo de un milagro. Mi hija es realmente una personita increíble, poseedora no solo de una belleza que te atrapa, sino también de una habilidad nunca antes vista, con solo un roce podía mostrarte sus pensamientos, sueños y deseos.

Cuando sentí su pequeña y delicada manito posarse sobre mi frío y duro rostro en un principio me alegré por semejante muestra de afecto, pero luego de que ella ejerciese presión la alegría pasó a segundo plano transformándose en una completa adoración. Mi hija se dedico a mostrarme sus recuerdos, aquellos que guardaba en su memoria. Pude verla en días como navidad, también me mostró sus cumpleaños, por medio de sus tiernas e inocentes memorias descubrí que mi niña no solo se alimentaba de comida humana, pero al parecer Charlie no era conocedor de esta faceta. El resto de la tarde nos la pasamos Charlie y yo disfrutando de las locas ocurrencias de mi hija… Hija, que hermoso sonaba eso. Sin embargo no podía evitar pensar en la responsabilidad que esto representaba.

“Tengo cáncer Edward, cáncer al esófago para ser exactos. Me quedan dos meses a lo mucho, por lo que tendrás que hacerte cargo de Carlie.”

Esas habían sido las últimas palabras de Charlie, lo que significaba que me quedaría completamente solo en esta misión de criar a mi pequeña, la sola idea me aterraba. ¿Qué rayos iba a saber un vampiro acerca de la crianza de una niña?, por mucho que Carlie fuese medio vampiro seguía siendo una bebe, a duras penas había logrado seguir adelante ¿Cómo iba a hacerlo con mi pequeña? ¿Qué clase de ejemplo sería yo?
______________________________
Preso del pánico y creyendo que el mundo se le venía encima de pronto sintió sus hombros más pesados que nunca. Cientos de preguntas se formaban en su cabeza, cada segundo que pasaba ponía en duda su capacidad para ser padre, se cuestionaba si sería o no un buen ejemplo. Sentía que Bella le hacía más falta que nunca. Tal vez si ella estuviese él no tendría que pensar en estas cosas, él se dedicaría a ser el padre sobreprotector y Bella se encargaría de cosas como los modales, la alimentación, la vestimenta, por Dios ¿Qué podía saber él acerca de cómo vestir a una pequeña? Casi podía oír la dulce risita de su ángel por sus tontas y desesperadas ocurrencias.

Dejó que las horas pasaran, cada minuto que pasaba se veía más tentado a introducirse a hurtadillas a la casa de Charlie. No sería la primera vez, además se trataba de su hija, ¿él tenía ese derecho no? Finalmente se vio vencido por la ansiedad y se dirigió a toda velocidad a casa de su suegro, cuando al fin se encontró con esta, donde hace tan solo unas horas había compartido anécdotas, recuerdos y por sobre todo valiosa información sobre su hija, se prepare para entrar.

No le fue difícil encontrar la habitación de la pequeña. Tal y como suponía, era la misma habitación de Bella, no habían cambiado nada todo seguía en su lugar, las cortinas seguían siendo azules, la habitación al igual que las cortinas poseían esa tonalidad azulina-grisácea, pero se veían más desgastadas, el tiempo no pasaba en vano para aquella casa.

De no haber sido porque la enorme montaña de osos de peluches que yacía sobre la vieja cómoda de Bella. Él hubiese jurado que la habitación era de Bella, pero pese a esos pequeños detalles que indicaban que en ese dormitorio descansaba una pequeña, la esencia era la misma. Cada esquina de esa habitación gritaba su nombre, podía ver a su ángel en cada detalle del dormitorio.

Se acercó con sigilo hacia el lecho en donde reposaba la pequeña, no pudo evitar distraerse al notar que junto a la cama continuabas apilados los mismos libros que Bella solía leer, victimas del tiempo, una fina capa de polvo era la prueba de que no habían sido tocados desde que Bella dejo este mundo.

Volvió su vista hacia la pequeña y se deleitó observando cada suspiro que soltaba su hija, de igual manera disfrutó el modo en que su pequeño pecho subía y bajaba en forma suave producto de su acompasada respiración. Edward con extremada devoción y reverencia no perdía de vista los más cotidianos detalles de la niña, muy cuidadosamente aparto unos rizos que se habían acomodado en la boca de su hija. Haciendo uso de su carácter sobre protector, se alarmó en sobremanera mientras quitaba los restos de cabello del rostro de su pequeña. Comenzó a hiperventilar de forma exagerada preguntándose que hubiera pasado sí el no hubiese estado ahí.
Entonces cayó en cuenta de que su hija era mitad vampiro, en ese momento agradeció a Dios por ello, si es que existiese claro está. Nunca se sintió más feliz de su naturaleza hasta ahora, que podía sentirse afortunado a diferencia de otros padres y meditó el hecho de que nunca debería preocuparse por gripes, resfriados y otra clase de enfermedades. Reconoció el extraño y lejano sentimiento que le inundaba como dicha. Antes se sentía ajeno a tal emoción, mas ahora que tenía a su hija junto a él supo que podría darse una nueva oportunidad.

Continuó con aquella fascinante tarea de velar el sueño de su hija, disfrutó de la mezcla perfecta entre fresas y lavanda. Dejó que su esencia se adentrara en él en profundidad.

El cuarto estaba lleno de aquel perfume; su fragancia estaba impresa en cada superficie. Permitió a su mente nadar en ella, gran error, casi de forma involuntaria sus recuerdos le hicieron preso de la melancolía nuevamente, aquella esencia tan desgarradora y condenadamente familiar le comenzó a torturar.
— ¿Estaba abierta?

—No, he usado la llave de debajo del alero…Sentía curiosidad por ti.

— ¿Me has espiado?

— ¿Qué otra cosa iba a hacer de noche?

— ¿Con cuánta frecuencia?

— ¿Eh?

— ¿Con qué frecuencia has venido aquí?

—Casi todas las noches.

— ¿Por qué?

—Eres interesante cuando duermes. Hablas en sueños.

— ¡No!

— ¿Estás muy enfadada conmigo?

— ¡Eso depende!

— ¿De qué?

— ¡De lo que hayas escuchado!
— ¡No te disgustes!

—Echas de menos a tu madre. Te preocupas por ella, y cuando llueve, el sonido hace que te revuelvas inquieta. Solías hablar mucho de Phoenix, pero ahora lo haces con menos frecuencia. En una ocasión dijiste: «Todo es demasiado verde».

— ¿Alguna otra cosa?

—Pronunciaste mi nombre.

— ¿Mucho?

—Exactamente, ¿cuántas veces entiendes por «mucho»?

—Oh, no

—No te acomplejes. Si pudiera soñar, sería contigo. Y no me avergonzaría de ello.

Llevó su mano hacia su rostro, bajándola con más fuerza de la necesaria hasta su boca. Se detuvo ahí para tomar una gran bocanada de aire, cerró sus ojos con fuerza intentando arrancar de su cabeza todos aquellos recuerdos, que pese a ser hermosos, se habían vuelto una completa tortura.

Aquello fue una pésima idea, ya que todo cuanto podía ver era el rostro de su ángel, más perfecto que nunca, su imagen continuaba grabada a fuego en sus pensamientos por lo que abrió sus ojos desesperado ante tal visión, pero se encontró con dos orbes chocantes mirándolo con escrutinio.
El rostro de la pequeña Renesme, pese a haber despertado recién era deslumbrante, sus rizos revueltos y pegados a su rostro producto del sudor le daban una apariencia adorable, pero no fue eso lo que dejó sin palabras a Edward, sino que fueron sus mejillas bañadas por esa exquisita tonalidad rojiza, en conjunto con aquellos luceros achocolatados la hacían ver como el vivo retrato de su madre. Tal vez el tono de su cabello lo había heredado de su padre y la fineza en sus facciones, mas era innegable el parecido con Bella. Edward tenía claro que su ángel estaría más presente que nunca en su vida.

A piece of your love

Cap.2.-Una nueva razón para vivir.

Por un minuto en presencia de ella él estaba dispuesto a darlo todo, por un instante de su amor no importaría lo que tuviese que pasar, lo que tuviera que entregar, anhelaba tanto su fragancia, tenía hambre de ella, de sus caricias, de sus besos, de su piel, hambre que dolía, que desesperaba y le mataba lentamente.

Y justo cuando pensó que ya todo estaba perdido, aún de rodillas sollozando por su amada, un aroma inundo sus sentidos.

Aquel perfume que hacía enardecer su garganta, la fragancia que se abría paso en su interior se le hacía exquisitamente familiar. Fresia, esa esencia se le hacía demasiado conocida.

Entonces sucedió, una lágrima brotó de sus ojos. Un vampiro que derramaba una lágrima, su única lágrima. El dolor dejaba de abrirse paso a su cuerpo, aquel aroma le había cautivado. Se encontraba lo suficientemente confundido como para dar importancia a que por primera y única vez en su larga existencia desde su conversión el podía derramar una lagrima.

Aún preso del asombro no quería dar crédito de aquella esencia que se comenzaba a acercar, no podía ser ella. Bella había muerto, pero entonces ¿cómo?, aquel perfume, aquella droga tan concentrada, la mezcla perfecta entre Fresia y lavanda no podía ser otra cosa que ella, su ángel, su niña, su mujer.

No quiso girar, no tenía las fuerzas, le aterraba el hecho de albergar esperanzas erróneas, pero entonces sintió un fluido que para él era demasiado conocido, junto con esa fragancia enloquecedora que provocaba que su garganta estuviese al fuego vivo se acercaba un perfume dulzón que a él se le hacía demasiado familiar. Sus sentidos le alertaron, fuese quien fuese el portador de aquel aroma, corría peligro, puesto que uno de los de su especie rondaba cerca, pero entonces notó que ese fluido tan propio de los de su especie no era otro aroma más que el suyo propio.

Se sintió ahora más confundido, quería voltear, sabía que su visión le mostraría la persona que se acercaba aún a metros de distancia, pero era masoquista, quería creer por al menos unos minutos que ese aroma pertenecía a Bella, quería disfrutar por un momento de un pedacito de ella, disfrutar aunque sea su aroma.

Continuó ahí por un momento, sin moverse un centímetro, inhalando y exhalando, sintiendo cada partícula de oxígeno anidarse en su interior. Rememorando cada segundo junto a su ángel. Casi podía oír su voz.
—Me podías haber llamado —dijo decidida. Yo la mire confundido

—Pero sabía que estabas a salvo. — Respondí

—Pero yo no sabía dónde estabas. Yo... —vaciló y entornó sus hermosos ojos.

— ¿Qué? —pregunté, era demasiado frustrante no saber que pasaba por su cabeza

—Me disgusta no verte. También me pone ansiosa.

Se sonrojó al decir aquello en voz alta. Yo me quedé quieto y alcé mi vista con aprensión.

Me dediqué a observarla, su expresión denotaba nerviosismo y vergüenza, mientras que un adorable rubor bañaba ahora sus mejillas.

—Ay —musité en voz baja—, eso no está bien.

— ¿No lo ves, Bella? De todas las cosas en que te has visto involucrada, es una de las que me hace sentir peor

—. No quiero oír que te sientas así —dije casi en un susurro

—. Es un error. No es seguro. Bella, soy peligroso. Grábatelo, por favor.

—No. — Respondió convencida

—Hablo en serio —no pude evitar soltar un gruñido

—También yo. Te lo dije, no me importa lo qué seas. Es demasiado tarde.
Unos tenues pasitos le alertaron sacándolo de manera abrupta de su ensoñación. Volteó a ver al responsable de romper su burbuja personal y el vampiro no supo bien que le impactó más, la fuerza con la que le golpeó aquel perfume en cada una de sus terminaciones nerviosas o aquella pequeña que estaba de pie a pocos metros de la tumba, justo tras él. La niña poseía una belleza inhumana, la fragancia que emanaba era solo comparable con la de Bella, su Bella, pero como podía ser eso posible.

Entonces se percató de que la pequeña que se le acercaba con torpes pasos era dueña de unos preciosos ojos cafés cómo el más dulce chocolate, aquellos que le recordaban tanto a su ángel. Su cabello era de un largo promedio, no sobrepasaba sus diminutos hombros, caía formando perfectas ondas en cada una de sus terminaciones, los rizos de la pequeña se movían al compás de sus débiles pasos, provocando que el color cobrizo de estos se acentuase más con cada débil rayo de sol que se abría paso en el lugar,

Atónito sin saber que decir, pensar o hacer cayó preso del pánico y solo atinó a observarla, sin moverse ni emitir sonido, dejó que la pequeña se acercase, él sólo esperaría, ya habría tiempo para respuestas. Para su sorpresa la pequeña llegó hasta él solo para regalarle una mirada cargada de confusión, una mirada que se le hizo extremadamente familiar. Entonces nuevamente fue preso de la melancolía.
—Hola — Dije con aquella voz tranquila que utilizaba cuando quería hacer sentir cómodo a alguien, formando una cortés sonrisa con mis labios de forma que no mostrara ningún diente.

Entonces levantó la mirada, sus grandes ojos marrones lucían asustados-casi desconcertados- y llenos de silenciosas preguntas. Era la misma expresión que había estado obstruyendo mi visión la semana pasada.

Mientras miraba dentro de esos extrañados y profundos ojos marrones, me dí cuenta que el odio-el odio que imaginé merecía esta chica sólo por el hecho de existir-se había evaporado. Sin respirar, sin sentir su esencia, era difícil creer que alguien tan vulnerable pudiera proyectar tanto odio.

Sus mejillas comenzaron a ruborizarse, y no dijo nada.

La pequeña siguió de largo, entonces Edward comprendió que no venía a verlo a él, sino por el mismo motivo que él. Recién en ese momento se percato de las rosas blancas que traía en sus pequeñas y delicadas manos. No dejó pasar el hecho de que alguien se había dado el trabajo de quitar cada una de las espinas de las hermosas y hora inofensiva rosas. Seguramente para evitar que se dañase.

Con particular interés e incluso y hasta una cuota de adoración, Edward contempló cada movimiento que emitía la pequeña. No debía sobrepasar los cuatro años, pero era muy menuda, su torpe caminar y su rostro angelical le daban la apariencia de una niña de tres años e incluso dos. Notó como la niña con extremo cuidado depositaba las bellas flores en la tumba de su amada, tan bellas como su ángel, no, las rosas no le hacían justicia, no había nada comparable con la hermosura de su esposa.

Nada podría tener la dosis justa de hermosura y ternura, sensualidad e ingenuidad. No existía belleza tan natural como la de Bella que pudiese ser digna de ser comparada con su ángel.

Notó como la pequeña intentaba emitir débiles frases, casi balbuceando logró emitir un “mami te extraño”. Eso fue todo lo que Edward necesitó para reaccionar, su mente comenzó a idear cientos de hipótesis, Bella, su Bella, había tenido una hija.

Ella lo había olvidado…
De pronto comenzó a sentirse estúpido, el en una tumba lamentando su perdida. Odiándose cada segundo de su patética existencia por dejar ir a un ángel, mientras que ella ya había rehecho su vida, pero ¿eso era lo justo no?

Él había sido el responsable de su ruptura, ella tenía derecho a ser feliz sin él.

Entonces todo cobró forma… Ella le había pedido encarecidamente que siguiera adelante sin ella… Le había hecho jurar no acabar con su existencia. Bella había conservado su apellido de casada, Isabella Cullen.

Su vista se desvió hacia la tumba en donde la pequeñita se dedicaba repartir las rosas de forma ordenada, formando así un perfecto corazón. Observó una vez más la tumba con detenimiento y comprendió que de haber sido humano en ese segundo hubiese muerto de un ataque al corazón, esto no podía ser cierto, no podía estar pasando. Él no podía, los de su especie no podían concebir.

“CUIDA DE MI CORAZÓN, LO HE DEJADO CONTIGO”

Bella, le había dejado su corazón, su razón de ser, un trocito de ella, un pedacito de su amor.

Un nuevo motivo para vivir se abría paso ante sus ojos, una razón para continuar con existencia.
Recién ahora comprendió el evidente parecido entre ambos, compartían el mismo color de cabello, tan peculiar y propio de Edward. Pese a que su rostro era la viva imagen de su ángel, podía notar finos rasgos marcados.

En ese momento quiso correr hacia su pequeña, tenerla entre sus brazos, llenarla de infinitos besos, decirle lo mucho que la amaba, aún cuando recién ahora se enteraba de su existencia. Sentía una extraña comezón en sus manos, preso de la ansiedad y la incertidumbre se debatía entre acercarse o no a la pequeña. Justo cuando se decidía por acercarse a ella, una enorme ira comenzaba a apoderarse de él por el hecho de que su bebé anduviese sola sin nadie que la cuidase, Charlie hizo acto de presencia.
__________________________
El lugar donde descansaban los restos de Bella quedaba a pocos metros de la casa de Charlie, por lo que no le sorprendió que se encontrasen en aquel lugar, prácticamente era su patio trasero.

Un vez que Charlie le explicó que al morir Bella Carlie había quedado a su cuidado, Edward se sintió más tranquilo, le reconfortaba saber que su pequeña no había estado sola, también le tranquilizaba el hecho de que Charlie no le odiara. Aún no comprendía como Bella pudo cargar con todo aquello sola, sin emitir un comentario o descargar su rabia, pena o dolor con alguien.

Para él había sido un suplicio llevar tanto dolor por cuatro largos años, no podía siquiera imaginar lo que había significado para Bella el sobrellevar un embarazo.

— ¿Porque no me dijo nada? ¿Por qué no me llamó?

— Ella nunca hizo mención acerca de su ruptura. Bella al igual que yo no éramos personas que se caracterizaran por hablar mucho, pero me bastó con ver en sus ojos todo ese dolor acumulado, guardado, escondido, ella lo mantenía todo en secreto. Ella te amaba, pero algo muy grande ha de haber pasado para que ella te dejara. Eso me bastó para apoyarla, si ella no quería hablar de aquello, yo no la forzaría, siempre creí que con el tiempo se abriría a mí… Nunca pensé que duraría tan poco a mi lado.

— Lo siento tanto Charlie, no puedes imaginarte como he sufrido estos años lejos de ella, pero venir a enterarme ahora y de esta forma ¡Dios, yo tenía derecho a saberlo!

— Lo sé, intenté ubicarte, pero toda tu familia desapareció a la semana que Bella y tu se separaron, para cuando me enteré del embarazo era muy tarde.

— ¿Tú, tu pensabas decírmelo antes de que Bella muriese?

— La muerte de mi hija fue un golpe para todos, nadie se lo imaginó, si bien su embarazo fue delicado, no pasaba de lo normal, jamás me imaginé que ella… El caso es que cuando yo me enteré de que Bella estaba esperando un hijo tuvimos una discusión, ella era tu mujer, ambos habían contraído matrimonio, Tú tenías derechos, y aunque ella fuese mi pequeña tu merecías saberlo, pese a que le prometí mantenerme al margen en secreto te busqué, usé mis contactos, pero nada, tu y tu familia no aparecían en los registros, era como si se los hubiese tragado la tierra.

En fin Edward, ahora estás acá y eso es lo que importa.

— Gracias Charlie, no sabes como te agradezco tu apoyo, pensé que me juzgarías…

— Edward yo no soy nadie para juzgarte, aparte eso no es todo…
— ¿A qué te refieres cuando dices que no es todo? ¿Hay más acaso?

— Tengo cáncer Edward, cáncer al esófago para ser exactos. Me quedan dos meses a lo mucho, por lo que tendrás que hacerte cargo de Carlie.

A piece of your love

Hola niñaas!

Tal y como lo prometio aqui esta la secuela de lips of an angel, es solo de nueve caps asii qe disfrutenlaa:)

saludooss!

*****************************
Cap.1.Introducción.


SUMMARY: Bella murió dando a luz, dejándole a Edward una pedacito de su amor .Edward encontrará en Carlie una razón para seguir existiendo. La pequeña le necesita tanto como el a ella. Ser un padre viudo tan joven es una enorme responsabilidad, pero también un regalo. “SECUELA DE LIPS OF AN ÁNGEL”
Será que el tiempo tiene mil estaciones y un rincón
donde se guardan esas pequeñas cosas del amor
y la melancolía se vuelve poesía,
entre los pliegues de mi voz,
plantando las banderas, que van

Dejando huellas
y excitan la imaginación
Cuando me acuerdo de ti
la magia echa a volar y así
no te siento tan lejos
Cuando me acuerdo de ti
y luego de caer vencido
sólo sé que te quiero...
cuando me acuerdo de ti

Y si la piel es frágil,
más fácil es la tentación
y busco lo imposible teniendo todo alrededor
y en la invasión de celos,

se me derrumba el cielo
y hay una sola explicación
Cuando me acuerdo de ti
la magia echa a volar y así
no te siento tan lejos
Cuando me acuerdo de ti
y luego de caer vencido
sólo sé que te quiero...
cuando me acuerdo de ti
Si tu fuego ilumina mi alma
y mi punto final eres tu

Qué me importa perder la batalla
si al final del camino

eres mi Dios y mi cruz
Como no extrañarte cuando aún sigues conmigo, como he de olvidarte si te veo sonreír. Es imposible no necesitarte cuando me dejas la mayor prueba existente de que lo nuestro fue real, de que nuestro amor sobrepasó las barreras de la lógica.

Cada segundo que estoy con ella, cientos de imágenes invaden mi mente. Cada instante a su lado es como tenerte junto a mí. Amor, no sabes cuan agradecido te estoy, me diste una razón para continuar en este mundo, me dejaste un nueva razón para vivir, un motivo para ser fuerte. Ella es tan hermosa, idéntica a su madre, es irónico ya que también heredo tu torpeza. Deberías verla pintar, sí, ella definitivamente tiene aires de artista, suele practicar a menudo con las paredes del comedor, Esme no se queja, ya sabes que ella adora a los niños.

Aún me cuesta creer que esto es real, cada vez que ella me dice papá no se bien si llorar o reír, obviamente no esperarás que lloré frente a nuestra hija, por lo que opto por la segunda opción, pero ahora estamos solos tu y yo, Carlie está con sus abuelos, por lo que puedo desahogarme. No es fácil mantener esa mascara a diario mi vida.
No puedes imaginarte la confusión que siento, soy feliz Bella, sí que lo soy, me diste el mayor regalo que podría desear un hombre, ser padre es más de lo que pude si quiera llegar a soñar. Y sigues regalándome cosas minuto a minuto, porque al verla despertar cada día, verla reír o verla llorar, estornudar o caerse, Dios, cada paso que da, es como si me devolvieran el alma al cuerpo, aquella que se fue contigo, por que era tuya, siempre lo fue.

Al ver a mi hija a mi lado día a día Bella, compruebo que sigues dándome algo nuevo a diario, es alegría Bella, tal vez no me llegue a los ojos, pero me siento menos vacío amor, tengo un pedacito tuyo junto a mi. Un trocito de tu amor.

“Cuida de mi corazón lo he dejado contigo”. Usaste mis palabras, textuales, Dios, más clara no podrías haber sido. Aún recuerdo cuando vine por primera vez a este lugar y descubrí que mantenías mi apellido, no puedes imaginar la dicha que sentí, me tomó un par de minutos caer en cuenta de que eso no servía de nada ya que ahora no estabas en este mundo. Ha pasado ya un año desde aquél día y cinco desde el día en que nos dejaste… Pero este ultimo año fue lejos el mejor que pude tan solo haber imaginado.

Bella, Mi Bella. Te amo, no existe tiempo ni distancias lo suficientemente grande para poder mitigar este amor. Ahora que te tengo con migo, a diario me siento más fuerte amor, nuestra hija es el motivo por el cual no acudo a los volturis a acabar de una vez con mi maldita existencia, la cual estaba vacía hasta que llegaste tú y dejó por completo de serlo, ya no me sentía un demonio andante ni carente de alma. Y hoy menos que nunca se me pasaría por la mente terminar con mi existencia, por que ya no la siento maldita, ahora la siento lleno de bendición y gratitud, con un motivo por el cual continuar.

Ángel mío, sé que te encuentras en un lugar hermoso, muy distinto a este mundo, que tal vez te encuentres descansando y disfrutando de una intensa paz, no quiero interrumpir eso, solo pido que nunca olvides que acá existe mucha gente que te tiene en presente a cada segundo de su vida. Hoy nuestra pequeña cumple cinco añitos, ¿ no es un amor?, mi pequeño trocito de cielo cada día pregunta más cosas acerca de su madre, es tan perspicaz como tú. Cielos, es tan intuitiva como su madre ¿Recuerdas el día en que te salvé de morir hecha puré “y cito tus palabras exactas querida” por la camioneta de Tyler?
¡Dios! Tú no dejabas de interrogarme, creyendo que había sido capaz de parar una camioneta a pulso. En realidad le habías acertado, mas yo no podía confirmar tus sospechas, Carlie es tan si es que no más astuta que tú. Esa pequeña será mi perdición, tal y como lo fue su madre.

Es mi mayor tesoro, Emmet se burla, alegando que soy muy sobre protector con ella. No te negaré que quizás exagero un poco en cuanto a la seguridad de nuestra hija, se que es mitad vampiro, pero por todos los cielos ¡Es tan solo una niña! y Emmet olvida eso a menudo. Amor, siento desahogarme contigo, pero eres la única que sé que me entendería en una situación así, puedo incluso imaginarte en esa situación ¿sabes?

Emmet riéndose a costa mía, yo a punto de estallar y tu corriendo a mis brazos tranquilizándome con una caricia y silenciando mis replicas por medio de un dulce beso. Luego Emmet como siempre, nos saldría con algún comentario tan propio de él, acerca de nuestra sexualidad. Tú como solías hacerlo te ruborizarías, viéndote aunque parezca imposible más adorable aún…

...*…
Edward toma un fuerte respiro y se arrodilla frente a la tumba, la besa. Sabe muy bien que Bella no está ya ahí, que solo quedan los vestigios de lo que alguna vez fue, pero de alguna forma el simple hecho de depositar un casto beso en ese sitio le provoca cierta paz, aquella de la cual en este momento se siente totalmente privado.

Envuelve sus brazos en torno al sepulcro, y se aferra como si en ello se le fuera la vida, comienza a llorar, carente de lágrimas se siente morir, hace tanto que deseaba descargar todo su dolor. Los sollozos comienzas a hacerse más fuertes y audibles para cualquiera que estuviese a más de 20 kilómetros.

El vampiro se lleva sus manos hacia el rostro, como intentando arrancárselo. Desordena su ya de por si desordenado cabello y con desesperación comienza a moverlo. Toma una última gran bocanada de aire para proseguir de forma calmada con su monólogo.

...*…
Al verte tan perfecta con aquel sonrojo estoy seguro de que no podría contenerme y me abalanzaría sobre ti para propinarte un apasionado beso, lo que de seguro provocaría más burlas por parte de Emmet y una mirada reprobatoria de tu parte.

Yo te diría algo así como “Tú empezaste” en un pobre intento de justificar mis acciones. Tú responderías algo así como “¡intentaba evitar que matases a Emmet Edward!. Además él tiene razón te has vuelto muy sobre protector cariño”.

Yo respondería con un tono más serio que si el hecho de preocuparme por la seguridad física de mi pequeña hija, su estabilidad emocional y su salud mental he de ser llamado un padre sobre protector lo seré y a mucha honra”.

¿Sabes?, puedo incluso imaginar tu rostro mirándome de forma especulativa. Dios, Bella, mi Bella, Te Amo, ¿No te molesta si lo repito cierto amor?

Te Amo, Te Amo, Te Amo, Te Amo, Te Amo, Te Amo, Te Amo, Te Amo. Nunca nada ni nadie ocupará tu lugar. Tú y mi hija son todo lo que necesito para continuar, y ahora con la ayuda de mi familia debo admitir que las cosas se me han hecho infinitamente menos tortuosas, no digo que nuestra pequeña sea un problema, Amor, ella es lo mejor que me pudo pasar. Es solo que… Bueno estar con ella, me recuerda tanto nuestros momentos juntos, tu ojos Bella, Dios, ella tiene tus ojos. Cuando me mira, siento como si pudiera ver através de mí. El hecho de estar de vuelta en la familia ha permitido que me vea provisto de tiempo para mi, como él que estoy disfrutando ahora, ¿para que más quería tiempo a solas yo si no es para disfrutarlo en tu compañía?

...*…
Edward ríe amargamente, como si aquello que acababa de decir fuese tan obvio que le causase gracia. El ruido de un celular le interrumpe, su rostro se torna compungido. Luego de contestar la llamada sin dedicarle al interlocutor más de treinta segundos cortando de forma seca y distante se queda mirando la pantalla del aparato por más tiempo del que una persona normal lo haría.
Con el dolor aún enmarcado en su rostro levanta la vista hacia el lugar donde yacen los restos de la mujer a quién tanto amó y sabe que seguirá amando durante la larga y extensa eternidad que le queda por delante. Su esposa, su amiga, su amante, su ángel. Bella, su Bella…

...*…

Cariño, era Alice. Ya sabes, ella tiene cierto don para interrumpir en los momentos menos indicados, ni siquiera ahora me permite un momento de intimidad junto a mi mujer, pero debo decir a su favor que la situación lo amerita. Carlie me necesita, si bien nuestra pequeña se siente muy a gusto y en confianza con nuestra familia, ambos hemos desarrollado un lazo muy fuerte y hay ciertas cosas que puede que no te haya contado. Mi niña es un tanto dependiente de mi. La verdad amor es que Alice vio que despertará en siete minutos amor, y si bien es mitad vampiro también es mitad humana, y ya sabes me recuerda a ti cuando no dormías, tenías un humor… El caso es que no quiero enfrentarme a su ira, ya sabes eso haría que los osos hambrientos parecieran oseznos en comparación a lo que me espera en casa.

Carlie es demasiado consentida y tiene la costumbre de despertar en mis brazos, igual a su madre, yo diría que es una muy buena costumbre, que digo buena, una excelente costumbre. Ya ves, ella ha ido desarrollando con el tiempo cada vez más cualidades similares a la de su hermosa madre.

Mi vida, debo irme, sabes que si fuese por mi me pasaría todo el día a tu lado, pero mi otro angelito me necesita, y más el día de hoy, planeamos hacerle una fiesta sorpresa, eso es lo único en lo que no se parecen, ella adora los regalos, no la culpo, con tías como Alice y Rose no se podría esperar otra cosa. Intentaré venir más seguido Bella, Dios sabe que deseos no me faltas, pero cada día que pasa enfrentarme a ti, esto, asumir la situación en la que nos vimos envueltos… A veces simplemente me supera.

Te amo Bella, eres mi único amor, descansa ángel Mío.