CAPÍTULO XIII NUEVA VIDA.-
SETH POV
Cuando encontramos a Bella era demasiado tarde, siempre fue demasiado tarde para ella, hubiera dado mi vida por que ella no hubiera tenido que pasar por este dolor, pero no era mi trabajo desviarla de su destino, mi misión era simplemente acompañarla en este trance y ayudarla en lo que pudiera, malditas reglas, malditos dioses por ser tan crueles. Desde que a Alizze y a mi nos encomendaron esta misión supimos que la chica sufriría, pero nunca pensamos que fuera hasta este extremo, ella no lo merecía, ella era un ángel que estaba destinado a caer, pero el porrazo que se acababa de dar era como para dejar cagado de miedo hasta al mismo Zeus.
Fuimos testigos silenciosos de todo lo que ocurrió en estas pocas horas, el dolor de Bella se transmitía, era mucho, ella estaba destrozada, el jodido vampiro estaba haciendo gritar su alma y el olimpo la reclamaría.
Cuando su corazón dejó de latir y el vampiro la dejó desmadejada nos hicimos visibles, nos acercamos a ella esperando que le devolvieran la vida, pero antes de que eso ocurriera sucedió un milagro con el que nadie contaba, su corazón segundos antes muerto empezó de a poco a latir y una luz se formó en torno a ella como una brillante burbuja que la suspendió en el aire protegiéndola, con Alizze nos miramos, no entendíamos nada, pero pronto nos quedó claro el motivo de su resurrección cuando empezamos a oír dos latidos en sincronía latir dentro de la burbuja.
Su vientre plano empezó a abultarse de forma desproporcional, adoptó la forma de un embarazo de cinco meses en tan sólo segundos. No podíamos dar crédito a lo que veíamos, eso no estaba en los planes ¿o si?, ya no entendía nada, ella debía ser reclamada en el olimpo y ocupar el lugar que le correspondía al lado de los dioses, ella era la destinada a ser una gran guerrera, la mano derecha de los dioses padres, la mejor en todo, despiadada, letal, pero justa, ella tenía que llevar el balance que tanta falta hacía en el olimpo, balance que se perdió con tantas envidias y banalidades, ella desde que nació dejó su destino claro, pero a veces la vida te da sorpresas y el destino se bifurca en distintas direcciones creando nuevos destinos y nuevos planes, ella siempre tan compleja tenía que salirse con la suya y rebelarse ahora a su destino.
Tratamos de acercarnos, pero la burbuja nos expulsaba, la protegía y si no estaba equivocado en mi teoría el hijo en el vientre era el que la protegía, el que había creado este escudo para que su madre se recuperara, sin duda la unión de las sangres era muy potente y estaba creando una nueva raza jamás vista, ese bebé desde ya era muy poderoso, quizás los dioses sabían de esto y es por eso que la habían expulsado del olimpo, claro, Zeus siempre temeroso del poder de Atenea y su descendencia le había prohibido tener hijos, pero el poder del amor puede más y ella desacató esa orden, ahora entiendo el miedo de los dioses, ese niño que se estaba formando llegaría a ser tan poderoso como para destruir a los dioses, una nueva raza, una mejor, todo el poder de los dioses combinado con los poderes de su padre vampiro, pero con la humanidad de Bella, una combinación digna de presenciar, sólo esa muchachita podía haber burlado todas las reglas, el destino, el poder, la destrucción de la traición.
Nos sentamos cerca del escudo a mirar asombrados el amor que esa burbuja desprendía, nos llenaba el pecho de dulzura, ellos tendrían un lazo de amor más grande que cualquiera visto antes, ellos serían un solo ser, una maldita unidad, se protegerían contra todo, nada vencería el amor de una madre por su hijo y el hijo amaría a su madre más que a nada y nadie.
A los pocos minutos el corazón de Bella latía constante, pero aún no despertaba, su rostro en cambio ahora era apacible, ya no tenía esa mueca de horror y dolor en su rostro, el color había regresado a sus mejillas y el pulso estaba restablecido. De a poco la burbuja se empezó a mover y la seguimos.
Al llegar fuera del templo tratamos nuevamente de acercarnos a la burbuja, pero nada, así que por primera vez le hable, le dije que estábamos para cuidar a Bella, que éramos amigos, que no la dañaríamos, que podía confiar en nosotros, puse mi mano en la burbuja y ella no me repelió, al parecer el bebé nos daba un voto de confianza, porque pude escuchar en mi mente un montón de preguntas provenientes del niño, oh si, era un niño y comprobaba que mi teoría era cierta, era un ser demasiado poderoso y lleno de dones, se comunicaba mentalmente conmigo y decía estar asustado por su mami, que la quería proteger, que la amaba y la salvaría. Así mismo le dije mi nombre y lo que tenía que hacer, él estaba asustado, pero accedió a aflojar la burbuja un poquito, porque en realidad estaba muy cansado y sentía que perdía fuerzas y no quería que su mamá se lastimara. La burbuja desapareció y tomé a Bella en brazos cuando vimos el primer fulgor.
Ella había llegado, venía a reclamar su sangre, su prole, bajamos la vista ante la magnífica diosa que estaba frente a nosotros.
Atenea tomó a su hija en brazos, le besó la frente y posó su delicada mano en su vientre, nos miró asombrada, seguramente el niño se había comunicado con ella, ya que sólo sonrió orgullosa de su nieto no nato. Sin decir una palabra seguimos el resplandor y desaparecimos del mundo humano, mientras lo hacíamos miré hacia atrás y maldecí ese mundo que no supo amar a una semi diosa tan buena como Bella y más maldecí porque lo que se le venía encima no era mejor, era mucho peor, la envidia, el rencor, las humillaciones serían pan de cada día de la frágil y al mismo tiempo fuerte muchacha que aún estaba dormida, aunque el dolor por el que acababa de pasar era lo más dañino y destructor que le podía pasar.
Ella estuvo durmiendo dos semanas, pero el niño me decía que su mami estaba bien, que ellos ya se conocían y que hablaba con ella en la inconsciencia, ya se amaban y se protegerían por siempre.
Cuando Bella despertó rápidamente dirigió su mano a su vientre abultado, nos miró entrecerrando sus ojos para después pasear la vista a u alrededor, estaba confundida, temerosa y casi podía oír su mente encajando cada pieza del engranaje, se frotó la frente con fastidio y sus piró tristemente mientras una lágrima furtiva recorría su mejilla, de pronto soltó una gran grito de dolor mientras se retorcía en la cama, gritaba, lloraba, maldecía como camionero, pero ella debía asimilar lo que le había pasado, debía sacar ese dolor del pecho, debía fortalecerse porque ser fuerte era la única manera de sobrevivir en un lugar como este.
Estuvo así por media hora hasta que sus ojos se cerraron nuevamente, hasta que su garganta ya no pudo emitir sonido alguno, pero no estaba dormida, sólo descansaba, asimilaba de alguna manera todo lo que estaba ocurriendo, se que su hijo le había advertido algo, sino estaría vuelta loca pidiendo explicaciones de dónde estaba, el porque no estaba muerta y un montón de cosas más.
Bella sin decir palabras aceptó que se le fueran contando los sucesos que habían ocurrido, ya habían pasado tres semanas desde que despertara, pero aún no hablaba, no decía nada, sólo estaba acostada, lloraba silenciosamente y nos recibía alimento, pero de su boca no salían palabras ni gemidos, nada, estaba como muerta en vida, el dolor en sus ojos evidenciaba lo destruida que la había dejado el vampiro, ese maldito ser que la tomó y la aventó cuando ya no la necesitaba más.
Su vientre seguía en aumento y dos semanas más tarde ella empezó a levantarse, dejó de llorar tanto y se enfocó en la comida, ella estaba famélica, pero era como si a pesar de todo lo que comiera nunca estuviera saciada, hasta que un día habló y dijo una sola palabra, pero que entendimos lo que quería, ella dijo "sangre", claro, su cuerpo necesitaba sangre para el niño, que por cierto había dejado de hablarnos después que su madre despertara, él necesitaba en su sistema sangre tal como el padre lo hacía.
La sangre ingerida por Bella diariamente la fue mejorando físicamente, ahora estaba recuperando su peso y color, pero sus ojos estaban muertos, se notaba que amaba a su bebé, ya que se acariciaba el vientre y lo miraba con amor, pero aparte de eso sus ojos reflejaban muerte del alma.
Atenea llegó un día y nos pidió que las dejáramos solas, que ella necesitaba hablar con su hija y explicarle las cosas, porque Bella era muy poco lo que sabía, no le habíamos dicho nada y ella tampoco preguntó, nunca hablaba, quizás qué teorías ha urdido en su cabeza.
Cuando Atenea salió nos dio una mirada pesarosa y dijo que le había explicado a Bella su procedencia y todo lo que había pasado, pero que su hija la escuchó, más no le habló, Atenea estaba muy preocupada por la salud mental de Bella, no era normal que llevara semanas sin hablar, pero lo dejó pasar.
Así fue como los días fueron pasando y Bella no se recuperaba, no quería salir del dolor en el que estaba sumida, se que amaba a su hijo, pero había algo en ella que le impedía salir adelante, algo le impedía vivir, y ese algo era el amor que aún le tenía a su esposo y el dolor que éste le causó.
Llevaba dos meses con nosotros y la panza era muy, muy grande, nadie sabía qué iba a ocurrir ni cuando nacería el bebé, era un tema incierto y todos estaban un poco temerosos por este hecho.
Con Alizze también le habíamos contado nuestra procedencia y nuestra misión, ella nos miraba atenta mientras acariciaba su panza y hacía figuras en ella con el dedo. No dijo nada, sólo nos miró con dolor cuando le explicamos que habíamos estado con ella cuando todo ocurrió, una lágrima surcó su mejilla y cerró los ojos, pero yo le expliqué que no podíamos interferir, que quería morir cuando él le hizo eso, que la quería como a una hermana y que nunca la dejaría, ni yo ni Alizze, ahora éramos familia, a pesar de que en realidad éramos sus sirvientes, ese era nuestro puesto, pero me costaba tanto verla como mi ama y no como mi amiga, ahí fue cuando ella volvió a pronunciar palabras, fueron casi susurradas y muy cortas, pero nos llenó de satisfacción cuando dijo que nosotros no éramos sus sirvientes, que éramos amigos.
Llevaba un poco más de tres meses con nosotros cuando se puso de parto a media noche, el dolor por el que estaba pasando era terrible, el niño al ser híbrido rasgó su interior para salir, pero ella al ser semi diosa no murió en e parto, quedó terriblemente destrozada, pero su cuerpo se fue recuperando con las horas.
Cuando tuvo a su bebé en brazos lo miró llena de amor y mientras lloraba de felicidad lo besó y dijo
- Edward Anthony Swan, así se llama mi hijo
El niño era de una hermosura sin precedentes, era más hermoso que los mismos dioses, más hermoso incluso que su padre, todos empezaron a visitarla para conocer al nieto de Atenea y todos, todos quedaban asombrados por su belleza e inteligencia, ya que para ser un bebé no se comportaba como tal, no lloraba y con algunas personas se comunicaba mentalmente.
A pesar de llevar el nombre del padre, Bella le decía Jun, una abreviación de Junior y todos empezamos a llamarlo así, Jun.
Los meses fueron pasando y el niño crecía como si hubieran pasado años, Bella estaba más feliz aunque poco hablaba, casi sólo lo hacía con su hijo, le cantaba con un infinito amor y se veía preciosa en su rol de madre.
Cuando Jun cumplió los tres años de vida aparentaba unos diez años más o menos, era un chico feliz y sobre protector con su madre, pero al igual que su madre llevaba un dolor interior que sólo lo reflejaban sus ojos, el dolor de saber que su padre había destruido a su madre.
Como el niño era más independiente le comunicaron a Bella que tenía que empezar a entrenar, fortalecer su cuerpo y mente, le dijeron cual era su misión en esta vida y me dolió que el tiempo no pasara más lento, ya que lo que se le venía iba a ser muy duro, más a ella que habían muchas personas que la odiaban y detestaban por involucrarse con un vampiro, por mezclar las razas y por ser hija de quien era, Atenea al ser la diosa de la guerra y Bella su hija esperaban grandes cosas de ella, pero las querían ya, para así demostrar si era o no digna de llevar sangre de dioses en sus venas.
Jun lloró cuando su madre tuvo que marcharse, ella le dijo que sería poco tiempo y que se las arreglaría para verlo, eso era una promesa al viento, ya que al lugar que la llevaban y el entrenamiento que le tenían preparado no la dejaría en pies o viva, ella no estaba lista para recibir esa clase de adiestramiento, eran muy pocos los que sobrevivían y eso que esos tenían la mente clara y llevaban años mentalizándose y preparando su cuerpo para esa tortura física y psicológica.
Se fue una mañana, se que no era lejos, a penas unos metros más allá, pero ese cuartel o sala de torturas estaba apartado y encerrado a la vista de los demás, nadie salía o entraba hasta que el entrenamiento terminada o los pupilos morían.
BELLA POV
Cuando él mató ya no sentí nada por unos segundos, pero de pronto mi corazón empezó a latir nuevamente, el sonido empezó a llenar mis oídos y una calidez se extendió por mi cuerpo, me sentía flotar, me sentía dentro de todo lo malo bien, con una paz difícil de entender.
Alguien me hablaba en susurros, me decía que me amaba y que de ahora en adelante me cuidaría y me amaría por siempre, su voz era deliciosa, me transportaba a parajes jamás imaginados, sólo quería escuchar esa voz por el resto de mi vida ¿o es que seguía muerta y esa voz era la de un ángel?, si era así, estaba en el paraíso, esa voz debía de corresponder al ángel más bonito.
Me sentía cálida, me sentía protegida y por un momento olvidé el horror de lo que me había pasado, no quería recordar, quería envolverme en la dulce voz que me decía ¿mami?, dios, el que me hablaba decía ser mi hijo en mi vientre, mi hijo y el de él. Me fui a negro nuevamente.
Cuando desperté todo fue locura, pensé que estaba soñando, pero la realidad me había golpeado, estaba viva y embarazada del vampiro que me mató, estaba en un lugar que no conocía mientras Seth y Alizze me cuidaban, eran muchas cosas las que tenía que procesar, muchas cosas que tenía que preguntar, pero de mis labios no salía nada, me esforzaba un poco, pero las palabras morían en mi garganta. Mi bebé hablaba conmigo mentalmente, don heredado por su padre pero superado enormemente, mi hijo era más poderoso.
De a poco me fui enterando de las cosas, no podía creer en un principio que mi vida fuera una completa mentira, desde mi concepción hasta mi muerte todo mentira, sentía que no existía, que era un maldito fantasma viendo la vida de otra chica siendo destruida día a día con las nuevas verdades que me iban soltando, ahora definitivamente no quería hablar con nadie excepto con mi hijo, él me decía que me amaba, que seríamos uno solo, que se moría por ver a su linda mami y que no me preocupara por su padre, que él lo odiaba y nunca dejaría que se acercara a ninguno de nosotros, que lo mataría y que sólo me amaría a mi. Yo también le fui explicando las cosas como eran, que no debía odiar a su padre, que las cosas que habían pasado eran entre nosotros dos, que él se había equivocado, pero que era un hombre bueno, casi vomité al decir lo último, pero no quería que mi hijo no nato se formara con odio y rencor, él era mejor que todos, un alma pura nacida de tanto amor que le tuve y le tengo a su padre, porque a pesar de lo que me hizo no puedo dejar de amarlo, aún lloro por haberlo perdido, por no haber sido suficiente para mantenerlo a mi lado, por haber sido tan poca cosa que tuvo que buscarse a otra para que lo complaciera, ni siquiera mi sangre pudo atarlo a mi lado, me sentía bipolar, quería matarlo como agarrarlo a besos y que me dijera que todo lo que me hizo fue una maldita pesadilla, pero no lo era, yo no despertaba de ese horrendo sueño, así que de a poco me fui convenciendo de mi nueva realidad, él no me había amado nunca, pero me había dado el mejor regalo del mundo, un hijo suyo, un hijo que crecía en mi vientre y que no tendría que esperar los meses convencionales para tenerlo en mis brazos, ya que mi bebé poderoso había desarrollado su mente, su poder y su físico para poder devolverme la vida cuando su padre me mató, mi pequeño milagro me resucitó y con apenas unas pocas semanas de embarazo fue capaz de desarrollar y explotar su potencial don para salvar a su madre.
Cuando fui llevada a entrenar ya me habían dicho en qué consistía el entrenamiento, mentiría si les dijera que no tenía miedo, lo tenía, sabía que no podría sobrevivir a aquello, me daba miedo no volver a mi precioso hijito, mi luz, mi alegría dentro de tanto dolor, porque el dolor por él menguaba, no callaba el grito en mi interior, él me había destruido y nunca volvería a ser una persona completa, tenía a mi hijo, pero me faltaba esa mitad que sólo él me había otorgado.
Decir que fue duro es poco, los golpes, las humillaciones, la carne destrozada, la sangre derramada, no, no fue duro, fue el maldito infierno, el adiestrador tenía un afijación conmigo, a los otros no los lastimaba tanto como a mi, a los otros no los destrozaba como a mi.
En un principio gritaba, lloraba, suplicaba que parara, que no soportaba tato dolor, la carne apaleada volvía a reconstruirse durante la noche, pero el dolor quedaba, el dolor y la humillación en el alma no se extinguía, se iba pegando en mi interior como una herida putrefacta que te infecta de a poco. El dolor alcanzó un nuevo nivel cuando empezaron las agresiones psicológicas, eso fue lo que casi me mató, Jasón, como se llamaba el adiestrador se valía de mi pasado y mi dolor para según él fortalecerme. Me gritaba las cosas atroces que me había hecho Edward, si, ahora lo podía nombrar en mi mente, ya que cada segundo que pasaba moría un poco más, se que no duraría, se que un día mis pocas fuerzas me dejarían y moriría.
Pero eso no pasó y cada vez me recuperaba más rápido, al parecer de tantos golpes mi carne se iba haciendo más fuerte y se recuperaba en cuestión de pocas horas. Me sentía más fuerte y por ese motivo a los minutos de terminar con mi tortura empecé a escaparme de ese recinto del dolor, necesitaba ver a mi hijo, necesitaba sentirlo, aunque no quería que me viera en este estado necesitaba decirle que lo amaba y demostrarle que me estaba volviendo fuerte por él, él era mi único aliciente para tanta desgracia.
Así fue como por las noches me escabullía y me recostaba junto a él, le cantaba, le contaba cuentos e historias, él me miraba y me acariciaba la cara, nunca me decía nada por el estado en que estaba, es más, siempre me decía que yo era la mami más linda del mundo entero, y que me admiraba tanto.
Los días fueron pasando, los meses y los años, cuatro putos años en la sala de tortura, no acababa nunca el dolor, pero ahora era más llevadero, Jasón se había salido con la suya, me había arrancado el dolor del alma, me había quitado el sufrimiento a punta de latigazos, para mi ya no existía Edward y lo que me hizo, ya no existían los Cullen y su infinito amor hacia mi, no existía nada, nada excepto mi hijo. Jasón decía que debía dejar de ser humana, de sentir amor, dolor, tristeza, cualquier tipo de sentimientos, los sentimientos hacían débiles a las personas y mi destino no era ser débil, mi destino era ser la más fuerte de todos, la más fuerte de toda la historia, pero me negaba a olvidarme de mi hijo, de mi amor por él, eso no podría arrancarlo nunca de mi, mi hijo no me hacía débil, él me hacía fuerte, fuerte para salir de aquí, fuerte para seguir viéndolo crecer, fuerte para verlo cuando se enamore, se case, tenga hijos y sea infinitamente feliz, se que él lo iba a conseguir, mi hijo era un ser tan lleno de luz, tan puro, se merecía todo el amor y la felicidad del mundo, yo me encargaría de que nadie lo lastimara y si alguien osara en hacerlo lo mataría con mis propias manos.
Cuando terminé mi adiestramiento, mi hijo con siete añitos ya era todo un adolescente de17 años, era hermoso, a pesar de verlo casi todos los días por mis escapadas me asombraba verlo tan grande, su niñez fue tan corta que extraño arrullarlo en mis brazos.
Todas las chicas estaban enamoradas de él y como no, si era tan hermoso, se parecía tanto a ….. No, Jun era más hermoso, porque era un chico puro de corazón, fuerte, amoroso y muy protector conmigo, me reía cuando se enzarzaba en alguna pelea porque algún tipo se me insinuaba, pero esas insinuaciones duraron poco, ya que me molestaba enormemente el género masculino y sus sucias mentes, así que me encargaba personalmente de dejarlos en su lugar, con un ojo morado o con un buen golpe en las bolas.
Con el paso del tiempo me fui ganando mi espacio, todos me temían, no había nadie que me ganara en una lucha, incluso le había ganado al mismo Ares y eso era mucho decir.
Jun fue llamado a recibir su entrenamiento y a pesar de que me opuse, no fue posible hacer nada, él me decía que estuviera tranquila, que él resistiría como su madre, pero yo no quería que él pasara por semejante atrocidad, es cierto que al pasar los años el entrenamiento te fortalece, pero no es algo que quisieras volver a repetir o que desearas que alguien más lo sufriera.
Hablé con mi madre, ella tenía que ayudarme, maldita sea, por una vez que me ayudara, nunca lo hizo en el pasado, pero mi hijo no iba a pasar por eso, no señor.
Fue inútil, Jun se impuso, él quería ese entrenamiento, decía que o quería ser tratado de manera distinta, que lo recibiría como todos los que estaban en este lugar, lloré cuando se iba, lo abracé y le dije que nunca me olvidara, que no dejara que Jasón me arrancara de su corazón.
Él sabía lo que le esperaba, porque a pesar de tratar de confinar mis pensamientos él los podía leer claramente, su don era mucho mejor que el de su padre y con Jun teníamos un lazo de madre e hijo como nadie más. Él penetraba mi mente y podía ver todo lo que me había ocurrido, incluso si fueron muchos años atrás, gracias a ese don él me conocía como nadie más en esta vida, sabía cada lágrima silenciosa, cada gritó que no expulsé de mi garganta, lo mucho que amé un día a su padre, todo, sabía todo.
Así mismo yo podía leerle la mente, éramos como colectivos en ese aspecto, creo que cuando me revivió y me envolvió en su escudo nos unimos tanto que él compartió ese don conmigo, claro que sólo ocurre con él, no puedo leer a otras personas, él si.
Mientras Jun estaba en entrenamiento fui llamada a mi primera batalla, no era gran cosa y salimos victoriosos, allí me destaqué y fue la primera vez que fui llamada a visitar a los dioses padres, era la primera semi diosa que los veía, era un gran honor para cualquiera, pero no para mi, ellos me importaban una mierda, sólo quería volver a casa y verificar que mi hijo estuviera bien, hacía meses que no lo veía, justo cuando pasaba por la etapa más difícil de su vida y yo estaba perdiendo el tiempo con estos dioses presumidos a los que había que hacerles venia, puaj, yo no me inclinaba ante nadie y se los demostré, me miraron con desdén y yo los miré como si fueran mierda en miz zapatos nuevos.
Zeus soltó una carcajada ante mi atrevimiento y me felicitaron por mi coraje y fortaleza, recibí mi primera paga que desde ahora sería en forma mensual, casi me caí de culo cuando me entregaron los cinco cofres con monedas en oro, diamantes, piedras preciosas e infinidad de joyas ¡carajo!, si con sólo ese pago tenía para vivir toda mi puta vida regalada.
Ellos dijeron que desde mi renacimiento había aceptado mi raza de semi diosa y había dejado de envejecer, eso era sólo mientras viviera con ellos, si decidía algún día volver a la tierra mi cuerpo se adaptaría a la vida humana y envejecería y moriría como todos los semi dioses que optaron por llevar vidas normales, pero yo no tenía nada en la tierra de los mortales, nada me ataba allí, así que no tenía que preocuparme nunca más por ese detalle, mi vida era esta, allá no tenía ni quería nada. Me dijeron si tenía alguna otra petición, me ofrecieron más joyas y les dije que no necesitaba más, pero si tenía una petición, no quería que a Jun le cambiaran el nombre cuando terminara su entrenamiento, yo se lo puse a conciencia, no me arrepiento, total ese ser me dio un hijo maravilloso y eso si se lo podía agradecer. Por eso no quería que se lo quitaran, a mi me quitaron el mío cuando terminé de entrenarme, ahora me llamaba Mykene, Bella Swan no existía, o más bien dicho nunca existió, ya que los pocos años que viví fue una total mentira, pero Jun no, su vida era verdadera. Ellos aceptaron y me dejaron marchar.
Cuando regresé pude ver a mi hijo, le faltaba poco para terminar, su entrenamiento iba a ser el más corto de la historia, Jasón me dijo que él era demasiado fuerte y que con la única persona que tenía lazos afectivos era conmigo, así que como no podía quitarle eso, ya que era tan testarudo como su madre, terminaría en pocos días.
Me extrañó que dijera que Jun no tenía lazos afectivos con nadie más, él se lleva de maravilla con Seth, con Alizze y con mi madre, tiene muchos amigos y se que ha tenido varias novias o aventurillas como él las llama, algo de cariño debe tenerles a las personas que tiene a su alrededor.
Cuando terminó y regresó a mi lado conversamos sobre ese tema, él me miró como si lo estuviera reprochando, y no era así, es sólo que no quería que estuviera tan solo, es cierto que durante el entrenamiento te arrancan todo para ser más fuerte en batalla, pero esa fortaleza crece con el tiempo, no es que no puedas volver a amar a nadie ni que te conviertas en una máquina sin sentimientos, es sólo para que tengas un enfoque en la batalla y no pierdas la concentración o alguna cosa como esa, yo personalmente no creía en eso, ya que cuando estaba luchando lo que más fuerza me dio fue saber que mi hijo me esperaba en casa, saber que su amor nunca cambiaría.
Pero Jun me explicó que se sentía muy apenado, que por supuesto que quería a Seth, Alizze y a la abuela, pero a la única persona que amaba era a mi, mi hijo era tan mamón, acababa de pasar por un entrenamiento de muerte y él quería que su mami lo arrullara y le cantara como cuando era un nene. Con una sonrisa me acomodé en el sofá y lo arrullé mientras acariciaba su cabello tan alborotado.
Me quedé pensando en lo que acabábamos de conversar con Jun, yo si me había olvidado de todas las demás personas exceptuando a Jun, ahora recordaba a los Cullen y no sentía nada, recordaba a Edward y ni siquiera odio sentía por él, no sentía nada, quizás mi entrenamiento fuera distinto, quizás si morí y renací con el único amor de mi hijo para hacerme sentir medianamente humana, porque la verdad es que no albergaba ningún otro tipo se sentimientos buenos hacia nadie, ni siquiera hacia la que decía llamarse mi madre, mis amigos, eran amigos, pero no los quería tanto, quizás aún estaba muy reciente mi entrenamiento, no podía ser que a la única persona que le tenía amor y aprecio fuera mi hijo, todo era tan confuso.
Con el paso de los años descubrí que si quería a Seth y Alizze, eran mis amigos y de a poco con ellos volví a ser un poco mas humana, pero nunca como lo fui una vez, todo mi cariño y protección era para mi hijo, cada día era más fuerte y mejor persona, era un excelente luchador, el más fuerte después de mi y me enorgullecía enormemente. Con mi madre mantenía las distancias, la respetaba por ser la mujer que me parió, pero nada más, no la quería y no la necesitaba.
Hasta allí llegaba la lista de mis afectos, era incapaz de sentir algo más, muchos me llamaban perra sin corazón, mujer de hielo y muchas cosas más, no les prestaba atención, porque cuando lo había hecho la tasa de mortalidad de semi dioses había bajado enormemente, nunca recibí el castigo que se merece por algo así, los dioses me necesitaban mucho, yo ganaba cada batalla a la que me mandaban.
Una de esas batallas fui nombrada general del ejército completo, los llevé a la victoria luchando espalda con espalda con Jun, fue pan comido.
Cuando llegamos fui llamada a una celebración con los dioses, como siempre yo era la única semi diosa que podía estar en presencia de los dioses padres, allí ellos personalmente me felicitaron y enviaron mi recompensa a casa, además de hacerme tres delgadas trenzas en las cuales cada uno de ellos puso una piedra preciosa al final, ese era el máximo honor y respeto que ellos había demostrado nunca, con esas piedras en mi poder podía visitar cuando quisiera a los dioses, ahora era de máxima confianza y escucharían mis consejos y cualquier duda que tuviera, era su mano derecha.
Estaba enfurecida, había encontrado a Jun revolcándose con dos ninfas en el bosque, ese muchacho no tiene decencia, no me importaba que tuviera novia, pero era mi hijo y quería una buena mujer para él, no esas zorras de las ninfas que se acostaban con cualquiera.
Las eché a patadas y tomé a Jun de una oreja después que se vistió, pero tuve que dejarlo porque me reclamó que lo dejaría en vergüenza, él era ya un adulto, tenía razón, tenía el aspecto de un adulto, pero en años tenía 15 años, era un bebé que no debería andar haciendo cosas de adultos.
Después de una extensa conversación me dejó más preocupada que en ocasiones anteriores, él decía que nunca amaría a ninguna mujer porque ninguna era como yo, ninguna era tan fuerte, ninguna tan valiente, ninguna tan bonita.
Pero él debía entender que yo no era perfecta, tenía millones de defectos, era mal genio, me gastaba una bocota de camionero, daba palizas cuando algo me molestaba, había matado a muchos monstruos y semi dioses malos, en fin, millones de defectos, él no podía verme como un ejemplo para enamorarse en el futuro, jamás querría que se enamorara de una mujer como yo, que no sabía amar a nadie que no fuera mi hijo.
Un amor tan grande que cuando sentí en mi mente el dolor de mi hijo siendo herido por su propio padre enloquecí de dolor, hacía tantos años que no sentía un dolor tan punzante en mi pecho, en mi corazón. Corrí al lado de mi hijo, su garganta destrozada y sus brazos partidos, la escena era muy parecida a la que yo viví, sólo con la diferencia que él no había bebido de mi hijo, lo había dejado tirado en el piso para que se desangrara, maldita animal.
No fui capaz de mirarlo, no quería hacerlo porque se que lo mataría en ese mismo instante y debía primero salvar a mi Jun, él bebió de mi sangre, nada me importaba más, yo éramos nosotros dos, nadie existía a nuestro alrededor, cuando dejó de beber lo arrullé. Se que en casa estaba listo para que Jun descansara y recibiera los cuidados necesarios, en pocas horas estaría como nuevo, pero ese no era el punto, el punto es que nadie debería atacar a mi hijo en mis tierras.
Jun nos envolvió en su escudo y flotamos abrazados, su fuerza estaba volviendo, pero estaba tan asustada, jamás sentí tanto miedo como ahora. Jun también tenía culpa me decía que hacía días que no bebía, además le había dado su sangre a los vampiros cuando los rescataron, mi rebelde muchacho aún rechazaba sus genes vampíricos, así que no consumía sangre como debiera y eso lo ponía un poco más débil, sobre todo cuando lo ataca un vampiro fuerte como Edward. Mi ira iba creciendo, mataría a ese hijo de puta. La burbuja estalló justo cuando después de varias semanas llegaron Seth y Alizze, ellos andaban buscando nuevas plantas medicinales y haciendo unos encarguitos más.
Ellos corrieron al ver a Jun herido y yo desesperada les dije que lo llevaran a casa, que le dieran de beber más sangre cuando despertara ya que se había desmayado.
Me hicieron caso no sin antes abrir los ojos como platos cuando vieron a Edward con su boca manchada de sangre, ellos entendieron lo que había sucedido y lo que iba a pasar a continuación, además también estaban conmocionados que él y los demás Cullen estuviera junto a mi y Jun, ellos no se habían enterado que ellos estaban acá.
Me paré apretando mis puños y la mandíbula fuertemente, la ira que recorría mi cuerpo era tan potente, nunca había sentido algo así, Edward me miraba con asombro, oh si, la tonta humanita también tiene sus trucos y poderes, se que en este momento debo estar brillando y que el símbolo de Atenea se marca en mi frente. Todos los que me conocen se alejan, saben que es lo mejor que pueden hacer, saben que cuando la ira recorre mi sangre de manera descontrolada sale a flote lo peor de mi, sólo en batalla me había ocurrido y una vez cuando era humana, claro que no fue tan potente como lo era hora y dudo que alguien se hubiera dado cuenta, pero fue esa vez en el bar, cuando estaba enojada con Edward y me agarré a pelear con unos tipos, Seth dice que esa fue la primera vez que me reconocieron al cien por ciento, ellos pudieron ver mi signo y el fulgor tenue que irradiaba, la otra vez fue cuando estaba con Edward en el templo, Alizze me contó que allí resplandecí porque estaba en el templo de mi madre, además las emociones que yo tenía en mi interior y junto con la edad que era la correcta cuando se aceptaban los genes de la raza hicieron que brillara, pero ahora, ahora, era por completa ira.
- Corre maldito vampiro, porque te voy a matar con mis propias manos
- Bella, él ¿es nuestro hijo? - se veía tan estupefacto al igual que los Cullen, al parecer era rápido de mente y al momento del desliz de mi parentesco con Jun sumó dos más dos
- Es mi hijo, no ensucies a mi hijo uniéndolo a ti, él es mío, sólo mío y me lo quisiste arrebatar, lo heriste de la misma manera en que lo hiciste conmigo maldito hijo de puta, pero ahora ya no soy la humana indefensa
- Bella por favor, de verdad no quise lastimarlo, es sólo que perdí el norte, no se que me paso, estaba tan furioso y él me golpeó – decía puras mierdas de excusas mientras retrocedía y yo avanzaba hacia él, ahora yo era la cazadora y él la presa
- Nada de lo que digas me hará cambiar de parecer, es lo único que tengo, lo único que amo y me lo quisiste quitar
- Pensé que era tu amante
- Y eso qué, que mierda te puede importar con quién me revuelco, no somos nada, no me interesas, ni siquiera te odiaba, no significabas nada, nada para mi, pero ahora….. trataste de matar a mi hijo y eso no o perdono, he matado por mucho menos
Dije y me arrojé hacia él, mi cuerpo cuando estaba en este estado era parecido al suyo, fuerte, duro, letal, nunca había ocupado este don para luchar, no lo necesitaba, ahora tampoco, pero quería demostrarle la gran capacidad que tenía para defender a quien amaba.
Los golpes fueron duros y rápidos, él no se defendió en ningún momento, sólo recibía mi rabia, mi dolor, me miraba consternado y maravillado al mismo tiempo, de fondo escuchaba los gritos de los Cullen, pero me valía mierda, nadie lastimaba a mi niño y salía con vida, menos este ser tan dañino.
Estaba a punto de matarlo, sólo faltaba el golpe de gracia, él me miraba con horror al saber que no me temblaría la mano para hacerlo, de pronto fuimos envueltos en la tan conocida burbuja, Jun nos envolvió juntos, este monstruo y a mi, sentí la paz que sólo Jun lograba conseguir dentro de su escudo, grité que me soltara, que lo mataría, que me dejara, Edward sólo miraba a su alrededor y luego me miraba a mi.
- De verdad, si hubiera sabido que es mi hijo jamás le habría hecho daño ¿esto lo hace él? – dijo refiriéndose al escudo, pero no le contesté porque sentí la conexión con Jun, pero esta vez fue distinto, esta vez no estábamos conectados solos los dos, esta vez incluyó a Edward.
- Madre no quiero que lo dañes, yo empecé todo, yo lancé el primer golpe, yo lo provoqué, ya estoy bien, por favor déjalo y ven a mi lado
- No Jun, esto no se queda así, nadie te hace daño bebé, nadie lastima a mi hijo y sale impune, él no es nada, no es nadie – miré de reojo a Edward, estaba más pálido de lo normal, él ahora estaba escuchando nuestra conversación mental, él nunca pudo acceder a mi mente y Jun le estaba dando un regalo que ese vampiro no se merecía
- Dios, puedo escuchar tu mente Bella, puedo ver todo lo que ha pasado, puedo escuchar a mi hijo
- No es tu hijo, nunca lo fue, nos mataste, lo perdiste
- Mami, por favor ven, no me siento bien, sólo tú puedes ayudarme mami – el escudo vibraba, Jun se estaba debilitando nuevamente, sentía su dolor, su confusión, Edward también lo sentía porque sus ojos sufrían, vi lo que nunca pensé volver a ver en mi extensa y puta vida, Edward estaba sufriendo y lo hacía por nuestro hijo, pero no podía ser, porque las veces que vi esa mirada de dolor por mi, por mi rechazo antes de casarnos era todo mentira, nunca me amó, nunca
- Si te amé Bella, siempre lo he hecho, siempre fuiste lo más importante en mi vida, me equivoqué, pero me arrepiento cada segundo de lo que te hice, pero te amo, te amo más que mi vida.
Maldita conexión mental, cuando Jun se recupere me las va a pagar. El escudo se desvaneció y caímos al piso, rápidamente corrí con todas mis fuerzas hacia la casa, a cuidar a mi hijo.
- Esto no se queda así vampiro – dije mientras corría con él al lado mío.
Cuando llegamos Jun estaba desmayado, Seth y Alizze estaban a su lado, dijeron que estaba mejor, que ya se estaba recuperando, pero el esfuerzo que hizo por mandar su escudo fue demasiado para él.
Edward no decía nada, sólo miraba a mi hijo con cara de estúpido, se que se sentía culpable, eso no podía negarlo, así como él pudo leer nuestras mentes nosotros también pudimos leer la suya, pero con respecto a lo que me había dicho o hecho sentir no quería reconocerlo, su mente era clara y sincera cuando dijo amarme, pero no le quería creer, además aunque fuera así no importaba, ya no lo amaba, yo estaba muerta, la chica que dice haber amado no existe, ¿qué mierda estoy pensando?, él jamás me amó, no puedo ahora creer algo así sólo porque accedí involuntariamente a su mente, en el pensamiento también se puede mentir y él era un reconocido mentiroso, un profesional de la mentira y el engaño.
Seth y Alizze salieron de la habitación, me pidieron que fuera a descansar, pero no les hice caso, mi hijo estaba primero, lo cuidaría hasta que estuviera bien, así me estuviera pudriendo. Edward tampoco salió, le grité que se fuera, que nos dejara en paz, pero no quiso hacerme caso.
- No puedo Bella, es mi hijo también, Dios, tengo un hijo, un hijo contigo, es maravilloso
- Tan maravilloso que lo quisiste matar
- Bella, por favor, yo no sabía, de verdad me arrepiento, estaba fuera de mi, la verdad es que Jun desde que lo conocí me ha caído bien y eso que pensaba que eran amantes o algo así, no se, siempre me llamó la atención, es cierto que hubo momentos que me dio rabia el amor que siente por ti, pero nunca lo odié, nunca lo haré, es lo más hermoso que hay, un hijo de los dos, de nuestro amor
- ¿amor?, por favor no utilices palabras y sentimientos que no conoces, es cierto es tu hijo, lleva tu sangre, pero es mío.
- Yo se que no puedo llegar a entender la clase de amor o lazo que hay entre ustedes, me he dado cuenta de que es muy grande, esa conexión que comparten los alejan del resto de las personas, no pretendo quitarte nada, pero Bella por favor no me niegues que lo conozca, quiero conocerlo, saber de él, qué siente, si me odia – dijo bajando la vista, de verdad es que se veía como la mierda
- No te odia, a veces a despotricado en tu contra, pero él es demasiado bueno, demasiado puro de alma para odiar a nadie.
- Es como tú, bueno, puro
- Jajajajaja, estás equivocado, nunca he sido buena, nunca he sido pura, la ira, la violencia siempre ha estado en mi, yo si se odiar, se lo que es matar al enemigo y gozar matándolo, no, nunca he sido buena y nunca lo seré, esa chica que conociste murió ese día Edward, de verdad mataste lo humano que tenía, ahora la única humanidad que me queda es el amor que tengo por i hijo, no tengo nada más, no siento nada más
- No, no digas eso, sigues siendo tú, sólo que yo te empujé a esto, pero sigues siendo tú, estás escondida, pero estás allí Bella, tu alma es hermosa, siempre lo fue, esa capacidad de entrega y amor lo conservas, sólo tienes que recordar el pasado
- ¿Qué quieres que recuerde, la forma en que me traicionaste, la forma en que me mataste cuando dejé de ser útil para ti? ¿la forma en que fingiste amor y ternura cuando nunca lo sentiste? – el veneno y los reclamos que nunca le hice hicieron explosión en mi boca
- Nunca te mentí, no se qué pasó con esa mujer, ni siquiera recuerdo haberla deseado, todo fue tan rápido, nunca me lo pude explicar, esa misma noche yo fui a buscarte, me di cuenta de lo que había hecho, me arrepentí enseguida, pero ya no estabas viva, tú cuerpo estaba inerte y lloré, lloré mucho, aún lo hago y sabes que los vampiros no podemos llorar, pero desde esa noche lo hago, lloro por ti todos los días, a todas horas, te creí muerta y me quise morir, pero la muerte era demasiado fácil para mi castigo, mi verdadero castigo ha sido estar todos estos años sin ti, anhelándote.
- No digas tonterías, no te creo, nunca te creeré, no es necesario que digas nada porque de verdad Edward es que ya no te amo, hace muchos años que dejé de sentir algo por ti, no te odio, si siquiera eso puedo sentir por ti, y agradezco a este lugar y a su endemoniado entrenamiento que me arrancó todas esas emociones, dolor y sentimientos que tenía.
- Lo se, no se cómo, pero el líder humano ha soñado todos estos años contigo, pero no eran simples sueños, era tu vida, la humana y esta, vi algunas cosas por las que pasaste, por eso estaba tan conmocionado, tan fuera de mi cuando herí a Jun, acababa de ver lo que te hice
- Es mejor así, cuando dejé de sufrir, cuando te dejé de amar pude ser feliz
- ¿de verdad eres feliz?
- Todo lo que se puede en esta vida
- Te amo Bella, siempre te he amado y siempre lo haré
- No sigas, pierdes el tiempo, además tengo pareja
- Ares
- Si, llevamos algún tiempo
- ¿lo amas?
- No, pero nos complementamos, nos entendemos
- Jun lo odia
- Jun aborrece a todos los hombres que se quieren acercar a mi
- A mi también
- No, a pesar de todo no lo hace, no te hubiera salvado si lo hiciera, él impidió que te matara, lo iba a hacer Edward y sin remordimientos
- Lo se, lo sentí, sentí esa furia, ese deseo de destrucción
- Esa soy yo, la mejor guerrera, la perra sin corazón, una asesina consumada
- Eres hermosa, sensual, bella, hipnótica, dulce, aunque esa dulzura esté escondida y sólo la utilices con Jun, eres buena, sólo te has amoldado a las circunstancias.
- Cállate, Jun está despertando
- Mamá, estás acá
- Siempre hijo – Jun miró a Edward y le sonrió, no puedo negar que me dolió que quisiera a su padre, yo se que era así, él lo quería y no iba a hacer nada para impedirlo, eran dos hombres adultos aunque no se cual de los dos era más infantil, definitivamente Edward lo era, él pensaba que con decirme cosas lindas volvería a sus brazos, estaba equivocado, no sentía nada, nada, nada, no se me movió un pelo con su declaración.
Pronto descubriría que era una mentirosa.
- Padre que bueno que mamá no te mató – Edward sollozó y le pidió perdón miles de veces, allí pude ver que él de verdad lloraba, algo dentro de mi se removió, pero lo desterré de mi sistema.
martes, 14 de agosto de 2012
Rebelde
Publicado por Angel of the dark en 14:29 1 comentarios
domingo, 29 de julio de 2012
Hello mis angeles hermosos !!! aqui les dejo un cap mas de vicio por fiss comenten q se vea q aun hay vida aqui en el sitio , les mando mil besitos a todas y gracias por su apoyo.
Angel of the dark
CAPÍTULO XII ENTRENAMIENTO Y VERDADES.-
BELLA POV
- Señora él ha llegado y pregunta por usted
- Hazlo pasar y puedes retirarte Irina
- Si señora
No hacía falta más palabras, Irina sabía muy bien qué hacer cuando él me visitaba.
Sentí los pasos pesados y seguros de él. Con cada paso que avanzaba hacia mi, mi respiración se entrecortaba y la excitación crecía segundo a segundo. Y allí estaba, mirándome con hambre, con lujuria, era tan masculino, tan sexy que con solo una mirada penetrante mojaba mis bragas, cuando las usaba, claro. Era grande en comparación con mi cuerpo, no era hermoso como….como él, ni tan buen amante, aggg ¿por qué mierda tenía que pensar en él justo ahora?, decidí sacarme de la cabeza esos pensamientos estúpidos.
De a poco se fue acercando a mi hasta envolverme en un abrazo fiero, su cuerpo caliente pegado al mío mientras reclamaba mi boca y se la comía con total desesperación. Siempre eran así nuestros encuentros, nos poseíamos de forma animal, apasionada, piel con piel, carne con carne, sudor con sudor.
- Te extrañaba tanto – no respondí nada, porque no tenía nada que decirle y él lo sabía – estás muy pensativa cariño
- Siempre hay un montón de cosas en las que pensar, nunca hay paz y menos ahora
- Mmmm, supe de tu maridito, no me agrada que esté acá
- No es mi esposo y a mi tampoco me agrada su estancia
- Me preocupa Jun ¿cómo se lo ha tomado?, ya suficiente tiene conmigo
- Jun es mi problema y no tuyo y si él no te aguanta es por tu culpa, no te has portado muy bien con el chico
- ¿chico?, por los dioses Mykene, deja de tratarlo como niñito, es un hombre adulto
- Lo se, pero es duro y lo que tuve que hacer hoy me duele
- Lo se, lo supe, pero se lo merecía ¿dijo quién desobedeció tus órdenes?
- No, pero me lo dirá o lo desterraré
- No te creo
- Pues créeme, hay demasiado en juego en estos momentos como para andar con sentimentalismos, si Jun no abre la boca se arrepentirá, eso te lo doy firmado
- Mmmm, ven acá preciosa que el tiempo se agota demasiado rápido y tengo ansias de ti – dijo atrayéndome nuevamente a sus brazos.
Como él dijo las horas pasaron rápido envueltos el uno en el otro, quedamos completamente agotados de tanto darnos placer. Cuando despuntó el alba me besó apasionadamente y se marchó.
Siempre era así, era nuestra rutina desde hace dos años en que éramos compañeros de cama, no sentimientos, no culpa, sólo cuerpos ardientes que se satisfacían.
Después del baño bajé a desayunar y allí estaba Jun con cara de mierda, como siempre que él me visitaba.
- Muy lindo, yo pudriéndome de dolor y tú revolcándote con ese animal en celo
- Basta, no te permito que me hables en ese tono Jun, no soy ninguna de tus zorritas ninfas, a mi me respetas
- Lo siento – dijo con algo de vergüenza
- Ahora dime, quiero respuestas y me las vas a dar
- No
- Habla mocoso de mierda
- No puedo, lo juré
- A la única que le debes lealtad es a mi, no me cabrees más
- En serio, no puedo
- Jamás pensé que me volverían a traicionar de esa manera, lo sabes y es por eso que me duele saber que precisamente tú lo hayas hecho
- Mykene, deja que te expliq…
- No, vete, no quiero verte, más tarde hablaremos, te daré la última oportunidad de que se te afloje la lengua, sino…..
- Sino qué
- Tú sabes lo que le pasa a los traidores, no me temblará la mano Jun, no por que te ame dejaré pasar esto, recapacita y ordena tus prioridades y tus lealtades
Me alejé de él molesta, no quería, de verdad que no quería infringirle más dolor, pero no permitiría que todo por lo que he luchado y la vida de la humanidad se arriesgue por culpa de Jun.
Salí más que enojada y me dirigí hacia las mazmorras, allí desquitaría mi ira, ese maldito y apestoso chucho las pagaría.
Cuando llegué a destino una sonrisa burlona recorrió mi cara al ver al animal que se encontraba allí, ya no estaba convertido en lobo, ahora era como un hombre normal, aunque quisiera no podía convertirse si no quería morir inmediatamente, el aro de metal abrazaba su cuello de tal forma que si se transformaba, adiós cabeza.
Me miraba como el animal que era, podía oler su miedo, su desesperación, sabía lo que le haría, sabía que sufriría horrores en mis manos y que probablemente lo mejor para él era que se transformara y perdiera la vida rápidamente.
Estaba encadenado y colgado en medio de la habitación, sus pies apenas alcanzaban el suelo, debía estar cansado, muy cansado.
Me paseaba rodeándolo y me satisfacía el ruido que las cadenas proporcionaban ya que él se giraba para estar siempre de frente a mi, jamás de espaldas, seguramente pensaba que era como su raza, que atacaban y violaban mujeres y niños, no, yo no era una maldita asesina, jamás atacaba por la espalda, siempre que mataba lo hacía de frente, me gustaba ver el fuego de sus ojos extinguirse frente a mi.
Me paré de pronto y con una fusta que siempre llevaba conmigo levanté su barbilla, quería ver sus ojos.
- ¿Quién les dio la información sobre el escondite de los humanos?
- Nunca lo diré – respondió con coraje
- No debes defender a nadie, porque de aquí no saldrás vivo, nadie te ayudará, habla y te daré una muerte rápida
- No
- ¿Estás seguro?, allá afuera hay muchos de tus enemigos y te aseguro que no tendrán la compasión que yo puedo tener si me lo propongo
- ¿Compasión? ¿de Mykene?, por favor, eres leyenda entre nuestra gente, no tienes un pelo compasivo en tu hermoso cuerpo, eres letal y malvada, una maldita asesina
- Puede ser, pero no soy un animal como ustedes, no vilo y mató gente inocente
- Nadie es inocente, esos bastardos sólo sirven para ser esclavos, para satisfacernos y los vampiros son una maldita aberración, todos ustedes no deberían existir
- ¿Y ustedes si?, unos animales, unas malditas bestias que acabaron con el mundo, que llenaron de horror la tierra y a todos los seres vivos, que quieren acabar con todo por lo que los dioses han luchado desde hace miles de años, con la paz, la armonía, la justicia, la humanidad.
- El mundo estaba acabado desde antes que nosotros naciéramos, lo sabes muy bien, tú misma fuiste asesinada por una sanguijuela y ahora los defiendes, la humanidad estaba muerta desde siempre.
- ¿Y quién son ustedes para nombrarse defensores de nada?, nunca han defendido a nadie, sólo a sus propios intereses y ansias de poder ¿creen que son más fuertes?, no, no lo son, sólo son un puñado de animalitos que pisaré después de patearles el culo hasta que me duela cada partícula de mi cuerpo.
- Entonces mátame de una vez, no tengo miedo
- Eso suena bien, me encanta que no tengas miedo, aunque apestas precisamente a eso, una contradicción interesante ¿no? Chucho, te mataré, pero como soy magnánima y me encanta vanagloriarme daremos un espectáculo digno de nuestras razas perrito, todos están ansiosos de ver cómo mueres, especialmente después de haber violado y matado tantas mujeres.
Agarré la cadena que lo sostenía del techo y la solté, posteriormente lo arrastré por el suelo mientras lo llevaba hacia el exterior ¿qué mejor manera de enseñarles a los otros como matar a un lobo que con una clase práctica?, soy jodidamente buena ¿no?.
Cuando llegué al centro de la arena donde practicamos, todos los nuevos me quedaron mirando con los ojos y las bocas abiertas, los antiguos sonreían jubilosos, ya sabían lo que haría y estaban esperando felices que dejara más boquiabiertos a los nuevos, claro, ellos no sabían de lo que era capaz esta mujer de cuerpo chiquito, ya se enterarían.
Arrojé al tipo en pleno centro sin ningún miramiento, ahora empezaría la clase práctica.
Miré a cada uno de los nuevos quienes se habían acercado a la cerca para no perder detalle de lo que pasaba. Por supuesto los más sorprendidos eran los Cullen, quines me miraban con distintas emociones en sus caras, la más chistosa era Edward, quién miraba con el ceño fruncido hacia el lobo y después a mi repetidamente.
EDWARD POV
- Hoy tendremos una clase práctica de cómo acabar de manera eficaz y rápida con un licántropo, ésta escoria que ven aquí es el animal que trajeron como prisioneros en la última misión, no ha querido colaborar diciendo quién es el soplón, así que en vez de torturarlo como es la costumbre lo usaremos para enseñarles los puntos más débiles.
Bella estaba preciosa, más que preciosa, ella prácticamente brillaba y yo sabía el motivo, ya que después de haber hablado con Atenea quise hablar con ella y grande fue mi sorpresa cuando vi salir a un tipo grande de su casa, por la cara que llevaba y la pinta se notaba de lejos lo que había estado haciendo allí y con quién, maldecí el haberme enterado de esa manera de las actividades de cama de la que aún sentía en mi corazón era mi mujer, pero no podía reclamar ni quejarme de nada, lo que yo le hice fue peor, ya que ella me vio follando con esa zorra, no, no tenía perdón, aunque no dejaba de apretarme el pecho al pensar en ella entregándose a otro hombre que no fuera yo.
El tipo estaba tirado en el suelo mientras Bella hablaba, él la miraba con odio, pero con temor también, horas atrás me había enterado de las leyendas de Bella tanto en el campo de batalla como en tortura, me era imposible imaginar a mi niña derramando esa cantidad de violencia y odio, siempre fue violenta y estallaba en ira, pero nunca como me habían dicho que era ella ahora, aunque ya nada me sorprendía.
Ella se paseaba mientras hablaba y para ser sincero no le prestaba atención a lo que estaba diciendo, sólo me deleitaba mirándola, tan poderosa, tan fuerte, tan jodidamente erótica. Recibí un golpe en las costillas y miré al agresor, Jasper me miraba enojado y me siseó que prestara atención, así lo hice.
Jun y el novio de Bella saltaron dentro de la arena y la ira se retorcía en mi interior cuando el noviecito pasó junto a Bella y casi imperceptiblemente le rozó la mano, ella le guiñó un ojo y le indicó que procediera, Jun, al parecer notó también ese roce y le dirigió una mirada mortal al tipejo.
- ese es Ares y por lo visto muy buen amigo de nuestra Bella – dijo Jasper con una sonrisa, maldita sea, el novio de mi mujer era un jodido Dios y Jasper estaba disfrutando ese hecho.
Al chucho le soltaron la argolla que llevaba al cuello y soltaron sus demás cadenas, rápidamente Jun y Ares salieron y dejaron a Bella sola con el animal. Ella esperó a que el tipo se transformara para empezar con la lección.
Golpes aquí, golpes allá y yo estaba a punto de saltar y sacar a Bella de allí, al parecer ella se dio cuenta de lo que pensaba y con una mirada de fastidio me indicó que no interfiriera, joder, ella era pequeña al lado de ese saco de pulgas. En pocos minutos quedó demostrado que ella no necesitaba que nadie la defendiera, mientras nos iba enseñando sus puntos débiles luchaban, a pesar de todo estaba nervioso, cualquier error de ella y el lobo le asestaría un golpe mortal, pero ella se veía relajada y feliz de propinarle tremenda paliza, nunca vi nada parecido, ella era como una leona atacando, el despliegue de fuerza, tenacidad y habilidad era definitivamente abrazador.
Cuando terminó de indicarnos la mejor manera de aniquilar a un lobo, el chucho estaba en el suelo jadeando, sangraba en distintos puntos de su cuerpo, los más débiles, Bella saltó encima y se sentó en el regazo del animal, con la espada le apuntó hacia la garganta.
- ahora dime chucho del demonio ¿quién es el soplón? Y te daré una muerte rápida
- el animal movió la cabeza negativamente
- lástima por ti, pero sufrirás más de lo que ya lo has hecho
se paró y tranquilamente caminó hacia un costado, tomó otra espada más corta pero con doble filo y dentada, en tanto el lobo ya estaba de pie y listo para seguir luchando, así fue como la pelea siguió, Bella lo atacaba, pero no lo mataba, se estaba divirtiendo, se notaba en su mirada, ella lo estaba torturando, el lobo aullaba de dolor, pero Bella no le daba el golpe definitivo.
- Oh, vamos, ¿es todo lo que puedes hacer perro?, no tienes nada más para darme, mira, ni siquiera estoy herida, pon más empeño chucho ¿o es que sólo te gustan las mujeres que no saben defenderse? ¿mujeres a las que encadenas para poder violarlas y matarlas?, pero cuando una mujer te enfrenta te cagas de miedo, animal, bastardo ¿cuántas mujeres has violado y matado? ¿cuántos niños has esclavizado y sodomizado?, que mala suerte la tuya, caíste en mis manos y no morirás hoy, aún no termino de jugar contigo perrito – llévenselo a las mazmorras, después termino con él.
El chucho fue llevado a rastras mientras aullaba de dolor. Bella le lanzó el collar a Jun, seguramente para mantenerlo en su forma humana.
- Como vieron, no son tan difíciles de exterminar, sólo le asestan en sus puntos débiles y quedan reducidos a un simple cachorro, pero no se confíen, como bien saben son extremadamente fuertes y letales.
Todos la miraban con asombro y admiración, esa pequeña mujer que aparentaba sus 17 años había humillado y casi exterminado a un chucho, la más feliz de todas era Rose, ese era el tipo que casi la viola. Bella se acercó precisamente a ella y le sonrió, aunque su sonrisa no le llegó a los ojos.
- Cunado le saque la información que necesito, porque lo haré es todo tuyo Rose, lo reservaré para ti – le dijo Bella y le guiñó un ojo, Rose quedó con la boca abierta mientras Bella volvía al centro de la arena.
- Ahora se iniciará el entrenamiento, apliquen lo que saben y ante cualquier duda no duden en preguntar
Ella se retiró hacia un costado y los jefes de cada clan fueron llamados al centro, Jasper caminó decidido y allí se encontró con el resto de los jefes, les dieron armas, instrucciones y con quién debían luchar para demostrar lo que sabían.
El entrenamiento estaba llegando a su fin, estábamos más que cansados y yo muy tensionado, me había tocado luchar contra Jun y a pesar de que ayer Bella le había partido el lomo hoy estaba como nuevo y prácticamente me dio una paliza, todos ellos eran grandes luchadores, no como Bella, pero si muy fuertes. Cuando terminaba cada enfrentamiento, sus hombres le rendían honores a mi niña poniendo una rodilla en el suelo y con la empuñadura de la espada hacia ella, Bella negaba con la cabeza mientras sonreía, al parecer encontraba este acto como algo que no era necesario. Pero otra vez su sonrisa no llegaba a sus ojos.
Cuando el entrenamiento terminó el líder de los humanos fue llamado ante Bella, mientras caminaba hacia ella me dirigió una mirada mortal, ahí estaba otra vez esa mirada de odio, nunca le había hecho nada a ese humano, es más había luchado para rescatarlo y el quería matarme.
Llegó ante Bella.
- Son muy débiles y en realidad no necesitamos de sus fuerzas, así que toma a tu gente y más tarde se les dará las tareas que deberán realizar, además deberán buscar una pareja, son muy pocos en el mundo y es hora de que empiecen a procrear
- No entiendo señora
- Jajajajaja, ¡muchachos! El humano no entiende lo que es procrear, te lo voy a decir bien simple, tomen una mujer y empiecen a fornicar como conejos, creo que así entiendes ¿o no? – todos los hombres se empezaron a reír a carcajadas, silbaban y decían muchas obscenidades.
- No somos débiles, podemos luchar, hemos matado a muchos lobos
- Si, pero su misión más importante ahora es hacer crecer la población humana, nosotros lucharemos por devolverles la tierra y ustedes tienen que poblarla
- Aún así, al menos yo quiero luchar, he demostrado que soy fuerte, quizás si luchara con usted podría convencerla
- Tesoro, estarías muerto en el primer segundo – dijo riendo con más fuerza
- Pruébeme
Bella lo quedó mirando de pies a cabeza sopesando la petición.
- Ni pensarlo, no perderé mi valioso tiempo con un ser tan insignificante, lucho con los mejores, anda, búscate un coño y ponte a trabajar, claro que si te pateas para el otro lado siempre puedes tener ese tipo de diversión y tomar lo otro como un trabajo
- Me gustan las mujeres, no me insulte
- Yo decía no más, nunca se sabe, a veces los mejores especímenes salen con las cosas más insospechadas
- Déme una oportunidad ¿o es que es usted la que tiene miedo?, tanto desprecio hacia los hombres ¿no será miedo?
- Jamás he tenido miedo, cuida tu lengua y tus otras partes – dijo mirando su entrepierna de manera deliberada mientras sonreía – sería una verdadera lástima que perdieras tan deliciosa pieza, qué desperdicio para las humanas a las que no quieres tomar – dijo con socarronería
No me gustó nada la mirada y el juego de palabras entre los dos, era demasiado íntimo, ella había reparado en él, lo evaluaba masculinamente, esa mirada la conocía, ella lo había notado, lo deseaba.
- Mykene, debemos hablar – habló fuerte y enojado Ares
- Ahora no, estoy ocupada, más tarde en mi casa
- Ahora
- Vete a joder a otro lado Ares
- No me hables así
- Tú no me hables así, lo que quieras discutir dije después, sino te jodes, sabes como son las cosas
- Maldita sea- gritó el idiota y se fue hacia un costado enojado, Jun parecía disfrutar con el pequeño intercambio de palabras
- Vete humano, me fastidias
- ¿dejará que luche?
- Lo voy a pensar, ahora lárgate
- Mykene – Jun se acercó a Bella y no se veía muy feliz, presté mayor atención a lo que decían en susurros
- Mykene él está acá y quiere verte
- Entonces que venga, acá lo espero
- Pero…
- Este es nuestro lugar de encuentro, dile que lo espero y ojalá venga preparado
- Maldición Mykene, no quiero que te enfrentes a él
- Lo he hecho miles de veces, sabes que no va a dañarme
- Te destrozará el cuerpo
- Me recuperaré, además lo que él siempre ha querido es arrancarme otra cosa y nunca ha podido
- No quieres hacer esto privado
- No
- ¿por qué no?
- Porque el enemigo puede patearte el trasero en cualquier parte, no te llevará a un sitio privado, te tratará de humillar, de destruir y creo que es una buena lección para enseñarle a los nuevos
- No quiero que Jasón vuelva a ponerte un dedo encima, no quiero verte sufrir de nuevo
- Antes era una pendejita tonta y humana, las últimas veces que lo ha hecho no ha resultado tan malo, además me falta entrenamiento, necesito sacarme sentimientos y sensaciones humanas, me hace sentir débil
- No, por favor no, eso no, si quieres entrena un rato, pero eso no, no soportaría verte y escucharte otra vez, por favor si me amas no lo hagas, no te vayas con él
- Es necesario, la guerra está cerca y tengo que tener mis prioridades y habilidades afinadas
- Carajo, eres testaruda
- Esa soy yo, ahora ve
No entendía de lo que estaban hablando, miré a mi familia y todos estaban con caras preocupadas, algo no iba bien, algo malo pasaría.
- Nadie es invencible, todos los que estamos acá podemos morir, a pesar de que nosotros somos semi dioses también somos humanos y nuestro cuerpo sangra, sólo contamos con ser fuertes, ágiles, defendernos bien y lo principal es nuestro entrenamiento, tanto físico como psicológico, ustedes no saben la manera en que fuimos entrenados, la mayoría no está familiarizado con la palabra Esparta, el hombre que viene a continuación es nuestro entrenador, todos nosotros hemos pasado por sus manos, él nos entrenó al estilo espartano, y ahora viene a retocarnos, no se preocupen a ustedes no los tocará, sólo nosotros tenemos ese honor – dijo muy tranquila, pero un miedo atenazó mi cuerpo, ya que cuando dijo estilo espartano Carlisle y Jasper jadearon asustados.
Jasón entró, era un hombre grande, parecía un gigante y emanaba poder, pero también terror, Jasper se tensó al sentir sus emociones, no me gustaba nada.
- Pueden retirarse si quieren, esto no será bonito, pero son bienvenidos a quedarse, sólo no interfieran en nada, estamos acostumbrados, Jasón ahora no nos dañaría como para matarnos – no se me pasó por alto el "ahora"
Por supuesto nadie se movió, todos estaban expectantes por lo que pasaría. Miré a Bella, se veía tranquila a diferencia de muchos de sus hombres quienes se veían recelosos.
- Señora, un regalo de Zeus
- Es difícil verte como un regalo Jasón ya que vienes a partirnos el culo, espero que traigas tu látigo bien fortalecido
- Por supuesto, especialmente para su espalda mi señora, el último lo reventó
- Mmmm, fue magnífico ¿no? Que se reventara de tanto azotarme jajajaja.
- Siempre con su humor señora
- Soy la reina de la fiesta Jasón ¿qué te pasa?
- Jajajajajaja.
¿Latigazos?, ¿Bella siendo castigada con un puto látigo?, no, no, no, eso no era posible, seguramente era algún tipo de código, una puta broma.
No era ninguna broma, el tipo era el entrenador de ellos y era muy rudo, todos enfilados haciendo su entrenamiento, sudaban, caían al piso estruendosamente, el tipo los derribaba como si fueran palitos de fósforos, nuevamente quedaba claro que los más fuertes eran Bella y Jun, pero también recibían lo suyo, casi me cago cuando Bella salió literalmente volando para estrellarse contra el suelo, la sangre salía de sus rodillas y de la frente, ella se limpió, tomó una espada y empezó a luchar con el gigante.
Terminaron en un empate, porque si seguían terminarían muertos, múltiples cortadas decoraba el cuerpo de Bella y Jun que fueron los únicos que quedaron en pie.
- estás muy desconcentrada niña, las emociones fluctúan a tu alrededor, sabes que puedo arrancarlas de ti
- eso es precisamente lo que quiero, apesto a humanidad, no quiero ir a la guerra así.
- Mi niña, sabes que ganarás esta lucha, no es necesario pasar otra vez por lo mismo
- Lo necesito, por favor Jasón, de veras lo necesito
- ¿Tú maldito esposo?
- Y muchas otras cosas más, pero principalmente él
- Cuando lo dispongas niña, siempre a tu servicio
- Espero que cuando me destroces recuerdes eso jajajaja
Cuando terminaron de hablar el líder de los humanos se me acercó mirándome con odio, pero viajó la vista hacia Bella quien se estaba quitando la armadura, el casco cayó hacia el suelo y levantó su pelo para acomodarlo sin que se le viniera a los ojos, me olvidé del humano a mi lado y me perdí en su hermoso y níveo cuello para después deleitarme y sonreír al ver su tatuaje, ese que una vez me horrorizó.
Escuché un jadeó a mi lado, no alcancé ni a mirar al humano cuando imágenes me llegaron de él.
Veía sangre, mucha sangre, las imágenes eran difusas, oscuras, alguien lloraba, una mujer, si, era una mujer la que lloraba, me adentré en la sala oscura mientras se escuchaba el llanto más y más fuerte acompañado de otro sonido, un chasquido y un grito, chasquido y otro grito, me apresuré, la mujer al parecer sufría mucho, me dolía su sufrimiento, era como si me doliera a mi.
Encontré una puerta medianamente abierta y me colé por allí, en el centro del cuarto la imagen que se presentaba era horrorosa, una hombre grande, muy grande agitaba un látigo para estrellarse en la espalda de una chica que estaba amarrada dándome la espalda, su espalda desgarrada y sangrante mientras ya ni llanto ni gritos le quedaba, sólo unos pequeños gemidos mientras su cuerpo se estremecía al impactar el látigo en su lastimada espalda.
Parpadee y otro escenario se me presentaba, el mismo tipo grande le gritaba a alguien, me acerqué a mirar y al parecer la misma chica a la que no podía verle la cara estaba en el suelo, cubierta nuevamente de sangre mientras el tipo la pateaba sin misericordia, el hombre le gritaba que dejara de ser tan nenita, que se parara, que luchara, que dejara de sentir autocompasión, ella no respondía nada, el hombre se enfurecía más y más fuerte la golpeaba mientras le gritaba que tenía que fortalecerse, que tenía que dejar de sentir amor, pena, cariño, que tenía que dejar su vida humana atrás, que ella estaba muerta, que la habían matado, que nadie la amaba, que nunca nadie la había querido, que no servía para nada, por eso él la habían matado.
- Él nunca te quiso, sólo fuiste su distracción, siempre hay alguien mejor, siempre habrán un montón de personas mejores que tú, pero puedes cambiar tu destino, puedes ser mejor, levántate pequeña escoria, levántate y lucha, tienes el potencial, pero estás tan llena de humanidad, de dolor, de amor, pero yo te arrancaré hasta el último de tus pensamientos, cuando acabe contigo si es que sobrevives serás una persona nueva, nadie nunca volverá a dañarte, nadie volverá a reírse de ti, abraza tu raza, deja tu maldita e insignificante humanidad.
El hombre seguía golpeando una y otra vez, yo trataba de acercarme, de auxiliar a la chica, pero había como una especie de burbuja transparente que me impedía acercarme más, el dolor de ella se podía palpar en el aire, el hombre no tenía compasión, ella sufría mucho, no sólo por los golpes, sino por las palabras, eran tan crueles que me dolía el pecho de sólo escucharlas.
La chica de a poco se fue levantando, aún no podía verle la cara, su cabello largo y sucio la tapaban. El tipo la tomó bruscamente del brazo, sentí como éste se rompía, la arrastró hacia una esquina, la amarró y comenzó a azotarla, noooo, gritaba pero nadie me escuchaba, quería ayudarla, quería matar al tipo que la lastimaba.
Un pequeño estremecimiento de parte de la chica, su cabeza cansada venció hacia delante y cayó arrodillada, terminándole de romper sus brazos, el chasquido de sus huesos retumbaron en mi mente, el tipo la soltó y la arrojó al suelo boca abajo.
- por ser tan malditamente débil y poca cosa fue que tu amado maridito te mató después de drenarte – dijo el tipo y la dejó allí tirada.
Lo que había dicho retumbó en mi corazón y al mirarla nuevamente el cabello estaba hacia un lado y se veía claramente unas palabras en su nuca, temblando me acerqué, yo sabía donde había visto esas palabras, pero gritaba en mi interior que no fuera lo que estaba pensando, ella no, por favor no, lloraba mientras la burbuja desaparecía y me dejaba acercarme a ella. Me arrodillé en la tierra, su cuerpo estaba completamente lastimado, apenas respiraba, estaba casi muerta, desmayada de tanto dolor. Lentamente y con miedo de descubrir por completo la verdad aparté el cabello que le cubría la cara y cerré mis ojos con fuerza, era ella, esa pequeña niña tan maltratada era Bella, grité, pero nadie me escuchó, traté de acunarla, pero yo ahora era como un fantasma, no la podía tocar, no la podía rescatar, volví a gritar y todo oscureció.
Salí del trance en el que me encontraba, no podía ser, ese humano no podía tener esos recuerdos, Bella no pudo haber pasado por todo eso ¿verdad?. Miré al humano que seguía viendo hacia Bella con la misma cara de estupefacción y dolor.
Lo tomé del brazo y a velocidad vampírica me lo lleve, debía aclarar lo que pasaba.
Él me explicó que cuando era pequeño de pronto empezó a tener sueños con una chica que cantaba, era hermosa, muy hermosa, y muy feliz, la veía reír, y cantar, dijo que de a poco deseaba dormir a cada hora para ver a la chica linda en sus sueños y yo me retorcía por dentro, él hablaba de Bella, la chica era Bella y si era feliz, seguramente era en el tiempo en que estaba conmigo, de a poco me empezó a contar más y más sueños, él veía a la chica con un hombre, ellos se amaban y le daba un poco de celos, pero ella era feliz, su risa era luminosa. La chica se casaba con su novio al que nunca le podía ver la cara. Después veía a la chica llorando, lloraba tanto que eso lo hacía llorar a él, ella lloraba por su esposo, él ya no la amaba, tenía otra mujer. A medida que me hablaba él estaba como en un trance y yo cada vez más destruido, él relataba paso a paso todo lo que le había hecho a mi Bella. Relató hasta el momento en que la maté bebiendo su sangre. Dijo que al tiempo después empezó a tener pesadillas donde veía a esa chica ser brutalmente golpeada, nunca le veía la cara, nunca lo había hecho, pero él sabía que ella era hermosa, lo presentía, pero ahora las pesadillas eran atroces, lo único que siempre veía al final de cada sueño era ese tatuaje en su nuca.
Lloré, no me importaba que me viera, había revivido todo el maldito pasado y me dolía descubrir por fin que sus sueños no eran tales, era una verdad, todo eso había ocurrido, Bella había sufrido todo lo que vi en sus recuerdos, ahora entendía las palabras de Atenea, había condenado a Bella a una existencia de dolor intenso, más allá de lo que le hice la condené a esta vida, que a pesar que ahora estaba bien le había costado un mundo de dolor, humillaciones y sangre conseguir.
El humano me quedó mirando cuando lloraba y gritó.
- Tú, desde que te vi sentí un odio desproporcional por ti, no supe que era hasta ahora, tú la mataste, tú eras su esposo, tú la destruiste, hace pocos años el mundo sobrenatural quedó al descubierto, pero yo sabía de antes que los vampiros existían, porque desde que soñé su muerte supe que el esposo de la chica era un vampiro y los odié con toda mi alma, nunca vi tu cara, pero ahora lo se, tú la mataste y la condenaste a más y más sufrimiento. No se por qué mierda es que sueño con ella, pero ella nunca ha dejado de visitarme cuando duermo, imágenes horribles de ella llegan a mi, todo lo que sufrió antes de ser lo que ahora es.
Sin pensárselo se arrojó hacia mi, pero yo era infinitamente más fuerte y lo maniaté con mis manos, no sabía porque él podía tener esos sueños que eran vivencias de Bella, a pesar de todo me jodía que él se sintiera tan protector con ella, no le correspondía.
Lo dejé tirado y me fui donde Bella, debía hacer lo posible porque no se fuera con ese tipo, ahora sabía a ciencia cierta lo que haría, ella se ponía en sus manos par que el tipo la destrozara nuevamente, no entendía esa conducta de Bella, no lo permitiría, eso era masoquismo puro.
Pero llegué tarde, ya no se encontraba allí, pero si un Jun más que cabreado quien al verme corrió hacia mi y me mandó un puño de los mil demonios, su mano se rompió, pero aún así siguió asestando golpes, mi familia me miraba pero no intervinieron, me defendí con furia, todos me tenían harto, eran muchas emociones en sólo unos días y mucha la información que revoloteaba en mi cabeza, golpe tras golpe nos íbamos dando, mi familia quiso ahora intervenir, pero era demasiado tarde.
- Maldito hijo de puta, por tu culpa ella ha sufrido más de lo que nadie ha merecido, ella debió ser feliz, debiste sentirte el hombre más feliz a su lado, esmerarte día a día y dar gracias al cielo por la mujer que tenías, ella te amaba y la traicionaste y ahora que ella ha encontrado cierta paz llegas y jodes todo
- No sabes de lo que hablas, eso es algo entre ella y yo, estoy harto de que todos me juzguen, nadie sabe lo que sentí, lo que he sufrido
- No me interesan tus malditas y pobres excusas, ella es lo único que me importa, te quiero lejos, espero que mueras pronto, te odio, te odio más que a nada en este mundo, ella debió ser feliz por siempre, para siempre, ella merecía risas, jamás la he visto reír, nunca lo hace, ella debió ser feliz – me volvió a gritar mientras se abalanzaba hacia mi
La ira, el remordimiento, el dolor, el miedo por ella, la frustración, todo, todo me sobrepasó y nos enroscamos en una lucha cuerpo a cuerpo, él era muy fuerte, pero yo era mucho mayor y tenía algunas mañas y buenas enseñanzas de Jasper, pero aún así me estaba pateando el culo, un momento, un solo y pequeño micro segundo él se distrajo, lo tomé de los brazos y se los rompí mientras arrancaba una buena porción de su cuello, su sangre dulce y tentadora salpicaba mi cara.
Me miró a los ojos con estupor y cayó al suelo mientras mis oídos como siendo destapados empezaron a escuchar los demás sonidos alrededor, miré a todos lados, empezando a razonar sobre lo que había hecho.
Se escuchó un grito desgarrado que resonó fuerte e hizo temblar mi interior de dolor.
- ¡JUNNNNNNNN!
Bella llegó corriendo y se arrojó al suelo para abrazar a Jun quien estaba perdiendo bastante sangre por la tremenda herida que le había ocasionado, a pesar del dolor que debía estar sufriendo de su boca no salía sonido de dolor o gemidos, sus ojos se desviaron de los míos y enfocaron a Bella.
- Estoy bien, no duele, no duele, las he tenido peores y me recuperaré pronto, sólo necesito sangre, estoy tan cansado
- Jun no cierres los ojos, tesoro abre los ojos, no me dejes, no me dejes, sabes que no viviré sin ti, tendrás sangre, mucha sangre, pero no cierres los ojos – la escena era desgarradora, no pude ni moverme de donde estaba, muchas personas habían llegado al lugar y miraban con estupor y dolor la escena.
- Mykene, tengo frío, tanto frío
- Que preparen todo en casa, AHORA – gritó y varias personas salieron corriendo despavoridas
Lo que Bella hizo a continuación me terminó de partir el corazón, ella tomó a Jun en su regazo y lo incorporó, quedaron abrazados, él con su cara en su cuello.
- bebe tesoro, toma toda la sangre mi bebé, toda para ti, toda para ti – él empezó a beber de ella, esa sangre que una vez fue sólo mía ahora ella la compartía con él, celos, envidia, dolor, un montón de sentimientos atravesaron mi cuerpo. Pero el dolor fue el más significativo, ella lloraba mientras el bebía de ella, ella lo arrullaba como a un niño pequeño.
De pronto él dejó de beber y ella lo sostuvo aún en sus brazos.
- vas a estar mejor bebé, te pondrás mejor
- gracias
- todo para ti amor, te amo, eres a la única persona que amo, no lo olvides
- también te amo Mykene, siempre, para siempre – ya no podía ni poner nombre a lo que estaba sintiendo
- yo más tesoro, yo más, dilo amor, por favor dilo, lo necesito bebé, mi bebé, como cuando eras pequeño y te cantaba
- te amo mami, te amo más que el sol
- te amo más que el sol hijo, siempre, para siempre.
Publicado por Angel of the dark en 14:53 1 comentarios
miércoles, 11 de julio de 2012
Hello mis angeles hermosos!!
aqui estoy hoy para agradecerles a todas por seguir el sitio , lamentablemente me he quedado sin cap de los fics que aqui se publican , ya muchas autoras no dan permisos por lo del plagio ,y me duele en el alma al fin y al cabo este sitio es mi bebe , no lo cerrare pero si estará en blanco por algún tiempo no se cuanto quisiera decirles , si alguna de ustedes tiene una historia o algún libro q quiera q adapte , dejen un comentario o manden un e mail , ayúdenme a que el sitio no muera por fiss , les mando un beso enorme a todas y gracias por seguir aqui conmigo .
Angel of the dark
Publicado por Angel of the dark en 19:07 2 comentarios
sábado, 23 de junio de 2012
Rebelde
CAPÍTULO XI MYKENE.-
BELLA POV
No podía creer el descaro de ese muchacho al desobedecerme, ahora no se salvaría del castigo, me reventaba que no respetara mis putas órdenes, yo mandaba, yo era la jefa y por mucho amor que le tuviera no me temblaría la mano en propinarle el castigo por desobediencia. Pero no era el único en caer, sabía de sobra quién era el instigador y no me agradaba nada lo que iba a hacer, pero mis órdenes debían respetarse, nunca, pero nunca debían llevarme la contraria.
Faltaba pocos minutos para llegar a destino y el miedo y la rabia se habían apoderado de mi desde el mismo instante en que me informaron que Jun había salido al mundo humano a rescatar a un grupo de personas. No era que no fuera momento, pero las órdenes eran que saldrían mañana bajo la supervisión de Brandon, es cierto que Jun es mi mano derecha, pero no soportaba la idea de que le sucediera algo malo y yo no estuviera a su lado para protegerlo, él era fuerte, más que cualquier otro, pero el amor es así, y Jun era la única persona que era capaz de amar sobre todas las cosas.
Mis hombres sabían mi enojo y no pronunciaban nada, sabían que no era amiga de las palabras y menos cuando estaba que reventaba en ira.
Al llegar lo primero que veo es a ese hombre imposiblemente hermoso, era casi absurdo que existiera alguien más hermoso que….
No le di tiempo de casi nada, sólo quería saber si estaba herido, se que la forma en que exigí que se mostrara era una completa humillación, pero Jun jamás me negaba nada, no le importaba mucho que fuera así con él, nos comprendíamos y él era casi de la misma manera conmigo, claro que yo jamás he permitido que me trate como lo hago yo.
Tras verificar que no tuviera ninguna herida lo saludé, me hacía sentir tan feliz, pero no se salvaría de mi furia, así que le mandé un puño mandándolo lejos y barriendo el suelo, me lastimaba tratarlo así, pero era necesario, debía terminar de madurar de una vez por todas si quería algún día mandar como lo hago yo.
No era tonta y apenas llegué sentí su aroma, mis sentidos ahora eran más desarrollados y ese aroma dulzón y embriagante nunca podría olvidarlo, aunque había pasado años tratando de arrancarlo de mi sistema, no lo había visto aún, no quería hacerlo y me daba rabia saber que él era uno de los pocos vampiros que aún estaban con vida.
Nuestros ojos se encontraron y nada fue como antes, como recordaba, la verdad es que no sentí nada, ese amor, ese ardor y desenfreno de antaño había desaparecido y agradecí en el alma que así fuera, interiormente siempre tuve el miedo de que si lo volvía a ver todo mi entrenamiento no hubiera significado nada, pero no era así, después de tanto dolor, de tantas lágrimas y sangre derramada me daba cuenta de que no lo amaba, ya no, ni siquiera sentía odio hacia él, no sentía nada.
Al parecer él y los demás Cullen que se encontraban a su lado estaba sorprendidos de verme, por supuesto yo debería estar muerta, siempre creyeron eso y la verdad es que no estaban tan equivocados, porque Bella Cullen murió esa anoche a manos de su esposo vampiro.
No les di mayor importancia, apenas los saludé asintiendo con la cabeza y me marché hacia las caballerizas, ahí cerca de los caballos se encontraban mis hombres esperando con una sonrisa de satisfacción en el rostro, hombres, después de todo este tiempo aún estallaban en euforia al ver a una mujer luchando tan bárbaramente.
Jun llegó seguido por los Cullen y el resto de los humanos y vampiros que había rescatado, mejor así, así se enteraban de una maldita vez que vivir acá no era el sueño de nadie, aquí el respeto se ganaba día a día, minuto a minuto, un error y todo se iba cuesta abajo, el respeto y la fidelidad era el tesoro más deseado y cuando te faltaban el respeto de la manera en que Jun me ofendió con sus acciones se pagaban caro, me dolía hacerlo, me dolía lastimarlo y humillarlo, pero ya era tiempo que dejara de comportarse como un maldito muchachito y se comportara como el hombre que era, mis decisiones no se discutían, eso había quedado claro hace mucho años, sudé, lloré, sangré para estar en el lugar que estaba, no había ganado mi puesto al descubrir que mi verdadera madre era la diosa Atenea, nunca lo he tenido fácil y al ser una semi diosa tuve que luchar con dientes y uñas para llegar donde estaba.
Salté la verja introduciéndome en el terreno en forma de círculo, allí donde entrenábamos a diario, donde tanta sangre derramada debido a la valentía y también la sangre de los castigados. Jun entró con la mirada fija en mi, se que no tenía miedo, a pesar de que a veces se comportaba como un niñato de mierda era un excelente luchador, el mejor después de mi, era valeroso y fuerte, pero el miedo que se reflejaba en sus pupilas era porque era precisamente yo la que por primera vez me enfrentaría a él, sangraría por mi mano y eso le enfadaba, a mi también, eran sentimientos encontrados, pero nada podía hacerse, si él que era mi todo me fallaba ¿qué me esperaba de parte del resto?, no podía dejar que mis sentimientos me debilitaran.
Parados frente a frente exigí respuestas.
- ¿Por qué no esperaste hasta mañana? – le grité
- Porque si no hubiera ido ya estarían muertos todos, no viste en las condiciones en que los encontré
- Esa no fue mi pregunta, no me importa en las condiciones en las que estaban, mi orden es que saldrían mañana
- Mykene, era urgente, no podíamos esperar
- Las órdenes las doy yo y si dije mañana, mañana sería, ahora dime ¿quién te dio la información para que osaras desobedecerme así? ¿quién te dijo las condiciones de esos? – dije apuntándolos con mi cabeza de manera despectiva
- Eso no viene al caso, yo desobedecí, no se hable más
- Puta madre, te exijo respuesta, no quieras cabrearme más, me enteraré de todas maneras, sólo te doy la oportunidad que no agraves tu situación.
- No lo diré
- Bien, tú sabes lo que sigue, escoge tu arma y espero no llores como nena cuando te esté machacando, niñato – él apretó las mandíbulas, estaba furioso, me gustaba joderlo con eso de llamarlo niñato, era como darle una fuerte patada en el culo.
EDWARD POV
No podía creerlo, mi Bella era una completa desconocida, nos miró como si fuéramos mierda y se largó, uno de los hombres que venían con ella nos indicó que si queríamos presenciar algo único y magnífico que lo siguiéramos, fuimos todos y a medida que avanzábamos más gente se fue uniendo. Cuando llegamos Bella estaba interrogando a Jun, a pesar de que el muchacho se veía algo asustado no bajaba la guardia y le respondía fuerte y claro, Bella estaba tan distinta, eso saltaba a la vista, tanto física como psicológicamente, y por lo que estaba presenciando lo que vendría luego no me gustaría nada, ella siempre tuvo ese espíritu violento y ahora comprendía de dónde había heredado eso, pero ahora estaba más adulta, más mujer, más endemoniadamente hermosa y deseable, se que no tenía ningún derecho de sentirme así, pero ella siempre logró ese efecto, más ahora que estando más cerca y con el viento ululando su esencia me llenaba mi sistema y era tan potente como la primera vez, quería saltarle encima y tomarla, hundirme en su tierna y estrecha carne, ese canal húmedo y caliente que siempre estaba listo para mi, la sangre de mi nariz goteaba como la primera vez, ella siempre sería mi cantante, sentía el lazo queriendo hacer contacto, ese sentimiento de pertenencia buscando a su dueña, pero ella no me regaló ninguna mirada, ninguna sonrisa, nada. Mi familia notó lo que su sangre me causaba y se acercaron a mi para contenerme.
Empezaron a luchar y lo único que quería era entrar en ese lugar y llevarme a Bella, la espada de Jun se movía cerca del cuerpo de Bella, amenazando en cualquier momento con lastimarla, no podía soportarlo, pero uno de los hombres de ella se acercó, me miró extensamente y apretó su mandíbula en señal de enojo.
- ¿Así que tú eres el vampiro de Mykene? ¿está muy diferente no?, esa muchachita no existe, no tienes oportunidad con ella, la perdiste cuando la mataste, esa que está allí no es Bella, esa es la semi diosa más temible, la más cotizada, la más dura, tuvo que sufrir, llorar, sangrar para estar donde está, no la merecías entonces y menos ahora.
- ¿cómo sabes quién soy? – estaba anonadado con lo que me decía el hombre
- Yo soy Jason y la preparé personalmente para que sea lo que ahora es y mi trabajo consistía en prepararla tanto física como mentalmente para ser superior a cualquiera y eso incluía saber su historia para usarla en su contra, ella debía dejar de sentir para fortalecerse, para no tener debilidades, me regocijé mucho torturándola con lo que le hiciste – dijo y un dolor en el pecho me indicó que ella debió pasarla realmente mal, después de todo lo que le hice ella se levantó, luchó y se convirtió en esa mujer que ahora luchaba para darle una lección al chico que la había desafiado.
Volví a dirigir mi vista hacia ella y una lágrima rodó por mi mejilla, era verdad, nunca la merecí, ella siempre fue mucho para mi, para este monstruo, la amaba más que a nada y la maté después de haberla engañado, después de haberle roto el corazón. No tenía ningún derecho de querer reclamarla mía nuevamente, además ella jamás accedería, si antes me costó, ahora era imposible, ella ya no me amaba y el dolor que ahora siento no debe ser nada en comparación con el dolor que le causé al haberla traicionado de todas las maneras posibles que se puede traicionar a alguien.
Los dos sangraban, y el olor se arremolinaba y me acariciaba, pero eso era lo único que tendría de ella, estaba decidido, no intentaría nada con ella, su lugar no era conmigo, nunca lo había sido y yo egoístamente la había tomado para mi y la había matado.
Jun estaba muy herido, Bella luchaba de manera extraordinaria, nunca había visto nada igual, ella igual tenía algunas heridas, pero el chico estaba recibiendo toda la ira de esa mujer maravillosa. Peleaba con ardor, con fuerza y con una agilidad envidiable, parecía que estaba viendo Xena.
Con una estocada en el abdomen y con el rostro sangrante Jun cayó al suelo.
- deja de moquear y levántate niñato
- no puedo más
- eso te enseñará que nadie me traiciona, la próxima vez olvídate de lo que somos porque no dudaré en matarte, no acepto las traiciones de ningún tipo, la lealtad es lo único que nos mantiene con vida en el campo de batalla y precisamente ahora enfrentaremos una como nunca hemos visto antes, no necesito personas que no obedezcan órdenes, si alguno de ustedes tiene algún problema con mi liderazgo pueden marcharse ahora mismo, no tengo ni el tiempo ni las ganas de cargar con más traidores.
- Mykene, yo no…..
- ¡Me traicionaste!, las únicas órdenes que debes seguir son las mías, de nadie más, levántate y lárgate de mi vista, me repugnas.
Jun reflejaba el dolor, no por las cortaduras sino por las palabras de Bella y de paso abría mi herida aún más, yo la había traicionado y ella me odiaba por eso, seguramente nunca me perdonaría y eso estaba bien, no tenía perdón.
Los hombres aplaudían a Bella o Mykene como la llamaban, ella era su líder, ella siempre había sido de esas personas que lideraban, su sola presencia hacía tenerle respeto y devoción.
Arrojó la pesada espada a un costado y saltó fuera de la cerca, cuando estuvo a unos pasos de mi familia Emmett no aguantó más y corrió hacia ella para abrazarla, pero Bella interpuso una mano alejándolo, Emmett se veía confuso con la actitud de Bella, él no comprendía que ella llevaba muerta desde hace sesenta años, esa que estaba allí no era mi Bella, era Mykene, una mujer dura, una mujer que estuvo a punto de matar a un muchacho por salvarnos, no le importábamos nada, nada.
- Lo siento Emmett, pero no soporto las demostraciones de cariño, ya no soy así
- Pero tú eres mi hermanita, esperé tanto para estar frente a ti nuevamente, me alegra tanto que Edward no te haya matado, que estés viva.
- Jajajajaja, no te equivoques oso, yo morí ese día, ese vampiro me mató como era su deseo, que yo esté aquí y ahora viva es gracias a otra persona que arriesgó su vida para devolverme la mía, como ves tu hermanita murió.
Si la había matado, Dios, quería saber todo lo que le había pasado desde ese maldito día, pero no me salían las palabras, además con que moral podría pedirle que me contara algo cuando ni siquiera me miraba.
La seguí, no importa que me mandara a la mierda, quería saber de ella, esa persona maravillosa no pudo haber desaparecido totalmente.
- no se qué mierda quieres conseguir siguiéndome
- Bella, por favor necesitamos hablar
- Bella no existe vampiro, la mataste ese día y no te debo nada, así que no ruegues por algo que no mereces
- Lo se, pero quiero explicarte lo que pasó, tengo una teoría
- Y tú crees que me interesa, por favor, han pasado demasiados años como para que me importe, te olvidé, ya no significas nada para mi, así que guarda tu remordimiento y busca a tu mujer, a mi déjame en paz
- No estoy con ella, esa misma noche descubrí que todo era un error, siempre te he amado, siempre lo haré, no he tenido a nadie en todos estos años, a pesar de creerte muerta, nuca podré amar a nadie que no seas tú.
- Lástima por ti, porque yo no te amo, lo siento, pero la verdad es que no me inspiras nada, ni siquiera odio por lo que me hiciste, además yo si tengo pareja, así es la vida vampiro, sigue y deja atrás a los débiles.
- Por favor no me dejes, necesito saber todo de ti
- Déjame de una puta vez en paz, no me molestes, no me sigas, anda con tu familia que yo estoy cansada, necesito bañarme y comer, lo que hice no fue fácil
- Lo amas ¿cierto?, a Jun me refiero, vi tu mirada de dolor por causarle daño ¿a él si lo amas?
- Desde el primer segundo que supe de su existencia, siempre lo he amado y siempre será así, es la única persona para mi
- Pero entonces…..
- Lo herí, si, acá no se permiten las traiciones vampiro, la lealtad es todo para nosotros, confiamos ciegamente los unos en los otros y Jun me traicionó al seguir las órdenes de alguien más
- Pero si el chico no hubiera llegado hubieran matado a Rose, cuando él llegó los malditos lobos estaban apunto de violarla y destrozarla. – ella apretó la mandíbula fuertemente y me miró
- A pesar de todo, no debió desobedecerme y ahora lárgate tengo que adecentarme
Se fue y el dolor era insoportable, ella fue tan sincera al decir que ya no me amaba, le creí totalmente, ella nunca pudo mentir y sus ojos vacíos al mirarme lo comprobaron, la había perdido, pero me reconfortaba que estuviera viva, que a pesar de mi viviera, que otra persona luchara por devolverle la vida que le arranqué.
Me fui con mi familia y allí estaban unas chicas que nos fueron indicando cual sería nuestra casa, ellas reían mientras me miraban y agitaban sus pestañas, pero no me importaba, sólo pensaba en Bella y en lo poco que habíamos hablado, sus palabras taladraban mi mente y mi muerto corazón.
Estuvimos conversando con la familia, ellos al igual que yo no podían dar crédito a lo que habíamos visto, primero fuimos transportados hasta esta dimensión, conocer la existencia de dioses y después la certeza de saber a Bella viva y su nueva condición.
Por la tarde nos reunimos los vampiros que habían en ese lugar y comprobamos que éramos muy pocos, habían muerto casi todos, de la guardia sólo quedaban veinte y ningún líder de los Vulturis estaba vivo. Así que el más antiguo que quedaba era Carlisle, no quería aceptar ser nuestro líder, pero en nuestro mundo era un fuerte atenuante la edad de nuestro líder, Carlisle aceptó pero temporalmente, dijo que cuando todo esto de la guerra terminara tendrían que escoger a su nuevo líder, él no estaba dispuesto a meterse en ese mundo de poder, pero necesitábamos a un líder que nos representara en el consejo que sería en un rato más.
Emmett estaba tan triste por lo que pasó con Bella y justo ahora me reprochaba nuevamente lo que le hice, como siempre no me defendí, lo merecía, eso y más, a pesar de todo las chicas y mi madre estaban felices hablando de Bella comentando lo hermosa que estaba y que con tiempo conquistarían nuevamente su cariño, lo que me molestaba a pesar de todo era Jun, ese chico que amaba a Bella y que además era correspondido me jodía una y otra vez, a pesar del dolor de todos estos años siempre tuve el consuelo que Bella me había amado sólo a mi, pero ahora era distinto, ella reconoció amarlo y además tenía pareja, o sea que amaba a uno, pero se acostaba con otro ¿cuál sería el motivo para no estar con Jun si lo amaba tanto?, ¿le estaría de alguna manera prohibido juntarse con él?, quizás las normas de este lugar eran distintas y no le permitían ese tipo de relación con él, no entendía nada, si ese fuera el caso estoy seguro que Bella lucharía por ese amor, ¡por Dios!, ella era una patada en el culo cuando quería, pelearía, y se rebelaría, no dejaría que nadie le dijera qué mierda hacer con su vida, al menos así era antes, ahora definitivamente no la conocía tanto como quisiera.
Nos dirigieron al consejo, era desconcertante estar frente a frente a esos Dioses que sólo había visto en libros o estatuas, pero allí estaban, todos estaban serios y callados cuando llegamos, poco a poco fueron tomando asiento y nos dejaron de pie frente a ellos.
Fue llamado al frente nuestro líder y Carlisle se presentó como tal, una mujer hermosa, muy hermosa se presentó como Atenea, la madre de mi Bella, al mirarla se parecía tanto a ella, tenía la prestancia, el coraje y la postura de mi niña, claro que ella era alta y mi niña seguía siendo pequeña de estatura.
Atenea me miró atentamente de arriba abajo, no me gustó su escrutinio, se veía violenta, pero un joven que después supe era Apolo la calmó diciendo que no valía la pena ensuciarse las manos con un monstruo como yo.
Por la paz y la alianza que deseaban lograr lo dejó pasar y volvió a sentarse. A continuación la puerta se abrió y todos los dioses sonrieron a la persona que venía entrando, sin voltear supe quien era, su olor bailaba a mi alrededor haciendo que mi cuerpo se tensara y la entrepierna creciera de manera considerable. La miré y mis hermanos nuevamente se apostaron a mi lado sujetándome.
Un gruñido salió de mi pecho, ella estaba tan hermosa, mucho más de lo que alguna vez vi, ahora sin esa armadura mostraba su cuerpo, no había nadie tan hermosa como ella, era una criatura divina, efectivamente su cuerpo había cambiado y mucho, sus pechos eran más voluminosos e igual de tersos, ahora se mostraban insolentes a través de la transparencia del vestido que llevaba, vestido azul claro estilo griego de gasa transparente, su piel relucía, la cintura extremadamente estrecha, caderas más anchas y deliciosas y ¡JODER!, tampoco llevaba bragas, su coño totalmente depilado, estaba más que caliente con esa visión, sus piernas quedaban descubiertas gracias a las aberturas de su vestido y a su caminar sensual. Su cabello imposiblemente largo, le llegaba debajo de ese culo jugoso y se movía en un delicioso vaivén, nunca la había visto con su cabello tan hermoso, las ondas chocolates me tenían embobado.
Calma, calma, me repetían mis hermanos y traté de calmarme, pero no era sencillo, yo era un animal salvaje y mi presa se pavoneaba frente a mi moviendo la cola presumidamente, ¡carajo!, ya no se qué mierda estaba hablando y pensando, hace pocos minutos estaba decidido a dejarla en paz, me había convencido que no la merecía y no haría nada para molestarla o seducirla, pero, mierda, mierda, mierda, con sólo verla me venían todos esos recuerdos deliciosos que guardaba como un tesoro, ella enrollada entre mis brazos susurrando mi nombre, gritando que le diera más duro, más rápido, que la tomara donde fuera y a la hora que fuera.
Tragué duro y apreté la mandíbula, no era momento de torturarme de esa manera. Ella se paró frente a los Dioses y Apolo galantemente le ofreció el brazo para que ella lo tomara y lo acompañara, claramente escuché el elogio que le dio ese maldito Dios y ella sólo lo miró como si mirara caca de perro, en eso ella no había cambiado, siempre le había apestado la adulación.
El consejo empezó y la verdad es que entendí la mitad de lo que se hablaba, estaba pendiente de cada palabra y gesto que hacía Bella, hasta para hablar era seductora, siempre había sido así, pero ahora lo era más, infinitamente más.
Se acordó en el consejo una alianza para poder derrotar a los licántropos, ellos por supuesto eran lo suficientemente fuertes para hacerlos solos, pero por política no podían luchar contra esa especie sin la ayuda de otras especies, los Dioses también tenían sus reglas y directamente no se involucrarían, en cambio los semi dioses tenían completa libertad.
En el consejo se encontraba cada líder de su clan o casa como quieran llamarlo, era un clan por Dios, Bella obviamente era la líder de la casa de Atenea y por lo que pude observar su palabra era muy reconocida entre los Dioses, cuando ella hablaba todos la escuchaban, no la interrumpían y se veían muy complacidos con ella, especialmente su madre.
Por lo que me enteré ella era la única semi diosa que tenía el privilegio de conocer, visitar y ser visitada por los Dioses padres, ellos nunca se involucraban con humanos o semi dioses, para eso estaban el resto de dioses, pero con Bella habían hecho una excepción, ya que mi niña era muy importante y se había ganado ese lugar muy merecidamente, cuando trataba de leer alguna mente me era imposible, la verdad es que desde que llegué a este lugar no podía leer ninguna mente, era realmente molesto y una desventaja, mi don siempre me era útil para estar preparado de antemano ante cualquier dificultad, pero lo que más me molestaba era que así no podía leer la mente de algunos de esas personas para enterarme de algo más acerca de Bella, quería saber todo y estaba en el maldito limbo.
Bella informó que en el calabozo se encontraba encerrado el licántropo que habían capturado y terminado el consejo lo interrogaría, a lo que Apolo rió se forma burlona diciendo que ojalá le sacara algo de información antes de que lo matara, al parecer antes habían "interrogado" a otro lobo y Bella se había excedido y había terminado muerto antes de hablar.
Cada casa y ahora nosotros teníamos un líder, los humanos que habían venido con nosotros aún estaban descansando, pero al parecer el líder sería el mismo hombre que estuvo encadenado a mi lado. El rebelde que me atacó.
Lo que me llamó mucho la atención fue cuando Bella le pidió a un hombre que llevarán las cadenas y los candados que habían usado los chuchos para aprisionarnos, ella estaba molesta mientras las miraba, alzó la vista y miró fijamente a uno de los Dioses.
- Hefesto estás cadenas y candados te pertenecen ¿cómo puedes justificar que los lobos la tuvieran en su poder? – el tipo se paró de su asiento rápidamente
- No te debo explicaciones Mykene, sabes perfectamente que no eres nadie para exigirle a un Dios nada
- Eso es lo que quisieras creer, pero todos los que están acá deben contestar cuando les hablo, tengo pleno derecho a hacerlo, ese poder me fue concedido y lo saben muy bien, ahora habla, si no quieres ser acusado de traición.
- Cómo te atreves a tratarnos así mocosa de mierda…
- Te callas afrodita, tú menos que nadie tiene derecho a meterse conmigo, no te olvides que me debes una muy grande a mi madre y a mi. – ahora contesta Hefesto
- Eres como un cáncer, ojalá no te hubieran salvado cuando tu maldito esposo te asesinó, ojalá hubieras estado sola para que murieras como la escoria que eres – chilló esa mujer ridículamente hermosa, pero venenosa como una serpiente, todos en la sala estaban tensos, todos menos Bella que la mirara como si estuviera hablando con un mosquito
- Sabes, eres realmente molesta, no te hagas ahora la esposa virtuosa defendiendo al esposito regañado, nadie te compra esa mentira, si tanto lo quisieras no hubieras matado a mi padre porque nunca cayó en tu embrujo de amor, sucia zorra – todos jadearon en la sala, esa era la Bella que conocía.
- Zorra – gritó afrodita y se lanzó hacia Bella para lastimarla, pero Bella la tomó del cabello y la arrojó al piso en forma estruendosa.
- A mi no me tocas perra, no te atrevas porque no eres rival para mi, puedes tener muchos poderes, pero puedo vencerte con los ojos cerrados, al fin y al cabo sólo sirves para estar con las piernas abiertas para coger – ahora dile a tu maridito que responda si no quiere ser llevado ante Zeus para que le propine el castigo apropiado por traición.
- No lo se, supongo que desparecieron, hace tiempo que no las veía, las había dado por perdidas, sabes que he tenido infinidad de esas cosas y muchas fueron dadas a los humanos hace miles de años. – respondió Hefesto, no se quién mierda era, tendría que estudiar algo más de mitología, no me gustaba estar en un entorno donde no conocía a las personas que me rodeaban.
- Son muchas Hefesto, son miles de lobos y atraparon a millones de personas y seres inmortales con estas cadenas, tendrías que haber dejado millones de éstas en el mundo humano y que casualmente todas fueran a dar a manos de los lobos, eso es muy sospechoso, además ¿cómo la encontrarían ellos y cómo supieron que tus obras son indestructibles?, creo que de todas maneras informaré a Zeus sobre esto, no confío ni en ti ni en tu mujercita, ahora fuera
Se fueron furiosos por la casi declaración de guerra de Bella, por lo que sabía ningún semi dios, humano o cualquier otra especie podía tratarlos de esa manera, ellos eran Dioses, nadie era más que ellos, pero Bella nuevamente nos sorprendió, ella era más, mucho más que un Dios, ella contaba con la benevolencia de los dioses principales, ella nunca me dejaba de sorprender.
- como se podrán dar cuenta nadie es realmente importante en este lugar, no tenemos lazos afectivos muy fuertes, estamos diseñados genéticamente para luchar y sobrevivir, para desconfiar y no perdonar, así que no se sorprendan por nada de lo que sucede acá, todo este alboroto de los licántropos fue creado por uno de nosotros, alguien les dio el poder que hoy tienen y eso lo descubriremos pronto, la identidad de esa persona ya está casi en nuestra mano, cuando sepamos quien mierda fue todo será más fácil, mientras tanto acomódense lo mejor que puedan en sus casas, cualquier cosa que necesiten están las criadas que los atenderán a cualquier hora, si necesitan cazar sólo lo harán con animales y se les informará en las regiones que pueden hacerlo. Sólo recibirán órdenes mías y de Jun que es el segundo a cargo, de todas maneras cualquier cosa me consultan. Entrenaremos a primera hora en la mañana, no tolero los atrasos y la flojera, a ustedes les falta mucho para poder enfrentarse a los chuchos sin sufrir múltiples heridas, pero les enseñaremos sus puntos débiles y a explotar el potencial que poseen gracias a su raza.
Bella se paseaba mientras nos hablaba, todos la seguían con la mirada, era impresionante como una chiquilla que medía aproximadamente 1,50 nos daba órdenes a nosotros, a vampiros, muchos de ellos sanguinarios, pero ella nos miraba uno a uno mientras nos hablaba y con esa mirada impedía que replicáramos cualquier cosa, ella era una líder nata y se paseaba orgullosa sabiendo perfectamente que nos tenía impresionados.
- Bella ¿Jun se encuentra bien? – Rosalie estaba muy agradecida con el chico por salvara y estaba muy preocupada por su estado
- Lo estará, él puede sanarse en cosa de horas lo que a otros les llevaría meses, mañana estará como nuevo y se nos unirá en las prácticas. No se preocupen, ustedes no sufrirán lo de él, si nos traiciona simplemente los matamos, a los nuestros los castigamos de distintas maneras para que aprendan a no traicionar, a pesar de no tenernos mucha estima entre nosotros la lealtad es muy importante y no perdonamos a los nuestros ningún tipo de deslealtad, como ustedes no significan nada para nosotros no los castigaremos, los mataremos como lo que son, nada.
Las palabra de Bella fueron duras para todos, pero más para mi familia y yo, nosotros la amábamos y ella simplemente nos miraba peor que a un perro moribundo y lleno de infecciones.
Pude notar que en su cabello llevaba tres pequeñas y delgadas trenzas y de la punta de estas trenzas colgaba una piedra preciosa, rubí, esmeralda y ónix, me llamaron poderosamente la atención, Bella nunca fue pretenciosa y detestaba las piedras preciosas y me daba la sensación de que algo importante significaban, como siempre mi curiosidad se inflamó más. Atenea que me miraba atenta se dio cuenta de la manera en que observaba a su hija y me hizo un ademán de que la siguiera. Cuando Bella nos despachó fui en la dirección en que vi marcharse a Atenea.
La encontré en un bosque cerca de la casa principal de Bella, ella se paseaba meditando profundamente.
- Ella nunca será la misma niña que conociste, debes aceptarlo, el lazo se rompió cuando la mataste, su inocencia desapareció – dijo cuando se volteó a verme
- ¿Ella sabe que estamos hablando?
- Si, nunca podría mentirle ni hacer nada en su contra, es mi hija y la amo más que a nada en este mundo, ella sabe lo que voy a decirte y aunque se moleste soy su madre y se lo que es mejor para ella
- Yo se que debo disculparme aunque no lo merezca, se que nunca me perdonará, yo mismo no lo hago, pero quiero que sepa que siempre la he amado, estuve tan confundido, no se qué me pasó, no se cómo pude equivocarme tanto, la amaba y la amo tanto que he pasado todos estos años llorando creyendo que estaba muerta.
- De cierta manera lo está, ella murió aquella noche y te odié tanto y aún lo hago, no quería esta vida para mi niña, ella merecía ser feliz, merecía amor, una vida normal, pero el destino siempre se impone y desde que nació supe que su destino la traería acá a mi lado, pero llena de cicatrices en el alma y en el corazón, preferiría que nunca te hubiera amado, así su alma no hubiera gritado tan alto cuando la traicionaste y mataste
- No entiendo – dije confundido
- Aquella noche su alma gritó tan fuerte y con tanto dolor que todos en el olimpo escuchamos su alma torturada, supe en ese instante que ella sería reclamada a este lugar, traté de impedirlo, por un instante prefería que muriera antes de que pasara por todo lo que ha pasado, pero ella siempre llamó la atención de los Dioses y a pesar de haberla expulsado por mi osadía y desobediencia no tardaron en mandarla a buscar. Yo tenía prohibición de enamorarme, debía permanecer virgen por toda la eternidad, Zeus siempre temió mi poder y fuerza y miles de años atrás fue profetizado que mi prole sería más fuerte que el mismo Zeus, es por eso que él temía de mi y mi descendencia, acaté sus órdenes porque nunca me enamoré, siempre estuve presta para la guerra, pero cuando conocí al padre de Bella enloquecí, era un joven muy apuesto, el mejor Seal, el mejor hombre, me enamoré locamente y no tardé en irme a la tierra para conocerlo mejor. El amor entre ambos fue instantáneo y mantuvimos una relación amorosa, el por supuesto supo quién era en realidad, jamás podría mentirle, no le importó que no pudiera estar todo el tiempo con él, pero había otra persona que se había fijado en él, Afrodita, ella siempre conseguía lo que quería y quería a Anton para ella, lo trató de seducir, y no le funcionó, extrañamente él me amaba a mi, imagínate, me prefería a mi que a la Diosa del amor y la belleza, pero él decía amarme por todo lo que yo era, valiente, fuerte, estratega, justa y hermosa, pero afrodita lo tomó como algo personal, como un reto y no se daba por vencida, al poco tiempo quedé embarazada, éramos tan felices, pero afrodita trató de embrujarlo, ella puede volver loco de amor y pasión a los hombres, nadie se le resiste, pero mi hombre extrañamente lo hizo, la rechazó una y otra vez y cuando ella supo que estaba embarazada loca de celos y despecho lo mató sin que yo pudiera hacer nada para impedirlo, no supe sus planes y no estaba con él cuando ocurrió, cuando me enteré era demasiado tarde, mi único amor estaba muerto y yo era repudiada por Zeus, me encerró esperando a que mi bebé naciera, una vez que Bella nació me permitieron sólo verla unos minutos, era la niña más hermosa jamás vista, casi igualita a su padre, pero me la quitaron, no dejaron que permaneciera ni conmigo ni con los demás semi dioses, se que les pasó por la mente matarla, pero tenemos leyes y no podemos matar así como así a un semi dios, menos a uno recién nacido.
Así que la mandaron con Renne, un ser de luz, quienes son nuestros amigos y más leales colaboradores, ella acogió a mi pequeña como su hija y la mandaron al mundo humano, cuando llegó allá se enamoró de Charlie Swan, él siempre creyó que la niña era su hija biológica y la amó, el desenlace de la pareja lo sabes y lo que vino después también. Como vez mi niña ha sufrido desde antes de nacer, sólo fue feliz contigo y fue un tiempo tan cortito, fuiste realmente egoísta, no supiste amarla como jurabas, la traicionaste y la mataste – estaba absorto en su historia y la de mi Bella
- La he amado más que a mi vida, como dije antes, no se qué me pasó, pero le juro que la amo
- Lo se, aunque me duela reconocerlo, lo se, te he visto todos estos años, se que has sufrido, se que la amas, lo siento acá en mi corazón, eso no quita que te odie por hacerla sufrir, pero creo que has tenido suficiente
- No, no he tenido suficiente, merezco seguir sufriendo sin tenerla a mi lado, pero mi naturaleza la reclama, su sangre es muy fuerte, ella me pertenece, su sangre me llama, su cuerpo me jala hacia ella
- Lo se, pero debes entender que ahora ella no te ama, es duro, le costó mucho, pero te superó completamente, ella tiene pareja, personas que la aman, ella siempre repite el discurso que no sentimos nada, que estamos entrenados para no apegarnos a las personas y quizás tenga razón, pero ella es admirada, no solamente por su belleza, sino por su fortaleza, su valor, su lealtad. Se que le mirabas las trenzas que lleva, esa es la mayor prueba de valor, lealtad y coraje, es símbolo otorgado por los tres principales Dioses Zeus, Poseidón y Hades, ellos personalmente trenzaron su cabello y le pusieron cada uno una piedra preciosa, ese es el mayor símbolo de confianza y admiración, nunca lo habían hecho con nadie, pero mi hija se ganó esa confianza y admiración de ellos, como dije nunca antes había ocurrido, ella es la única aparte de los dioses que puede estar frente a ellos, muchos dioses la odian o le temen por contar con la benevolencia y confianza de los dioses, pero ella se ganó cada cosa que tiene. La ceremonia de sus trenzas fue después de una ardua lucha en contra de una raza mortal creada por Hades, ella lucho tan valientemente contra esos monstruos que se ganó el respeto de todos, hasta del mismo Hades. Por supuesto había sido una prueba, pero ella no lo sabía. Desde ese día fue nombrada general del ejército en su totalidad, manda más incluso que muchos de los dioses y por sobre todos los demás semi dioses, ella es una estratega formidable, pero eso lo sabrán a partir de mañana
Publicado por Angel of the dark en 21:15 0 comentarios