Dark Chat

domingo, 29 de julio de 2012

Hello mis angeles hermosos !!! aqui les dejo un cap mas de vicio por fiss comenten q se vea q aun hay vida aqui en el sitio , les mando mil besitos a todas y gracias por su apoyo.
Angel of the dark







CAPÍTULO XII ENTRENAMIENTO Y VERDADES.-
BELLA POV
- Señora él ha llegado y pregunta por usted
- Hazlo pasar y puedes retirarte Irina
- Si señora
No hacía falta más palabras, Irina sabía muy bien qué hacer cuando él me visitaba.
Sentí los pasos pesados y seguros de él. Con cada paso que avanzaba hacia mi, mi respiración se entrecortaba y la excitación crecía segundo a segundo. Y allí estaba, mirándome con hambre, con lujuria, era tan masculino, tan sexy que con solo una mirada penetrante mojaba mis bragas, cuando las usaba, claro. Era grande en comparación con mi cuerpo, no era hermoso como….como él, ni tan buen amante, aggg ¿por qué mierda tenía que pensar en él justo ahora?, decidí sacarme de la cabeza esos pensamientos estúpidos.
De a poco se fue acercando a mi hasta envolverme en un abrazo fiero, su cuerpo caliente pegado al mío mientras reclamaba mi boca y se la comía con total desesperación. Siempre eran así nuestros encuentros, nos poseíamos de forma animal, apasionada, piel con piel, carne con carne, sudor con sudor.
- Te extrañaba tanto – no respondí nada, porque no tenía nada que decirle y él lo sabía – estás muy pensativa cariño
- Siempre hay un montón de cosas en las que pensar, nunca hay paz y menos ahora
- Mmmm, supe de tu maridito, no me agrada que esté acá
- No es mi esposo y a mi tampoco me agrada su estancia
- Me preocupa Jun ¿cómo se lo ha tomado?, ya suficiente tiene conmigo
- Jun es mi problema y no tuyo y si él no te aguanta es por tu culpa, no te has portado muy bien con el chico
- ¿chico?, por los dioses Mykene, deja de tratarlo como niñito, es un hombre adulto
- Lo se, pero es duro y lo que tuve que hacer hoy me duele
- Lo se, lo supe, pero se lo merecía ¿dijo quién desobedeció tus órdenes?
- No, pero me lo dirá o lo desterraré
- No te creo
- Pues créeme, hay demasiado en juego en estos momentos como para andar con sentimentalismos, si Jun no abre la boca se arrepentirá, eso te lo doy firmado
- Mmmm, ven acá preciosa que el tiempo se agota demasiado rápido y tengo ansias de ti – dijo atrayéndome nuevamente a sus brazos.
Como él dijo las horas pasaron rápido envueltos el uno en el otro, quedamos completamente agotados de tanto darnos placer. Cuando despuntó el alba me besó apasionadamente y se marchó.
Siempre era así, era nuestra rutina desde hace dos años en que éramos compañeros de cama, no sentimientos, no culpa, sólo cuerpos ardientes que se satisfacían.
Después del baño bajé a desayunar y allí estaba Jun con cara de mierda, como siempre que él me visitaba.
- Muy lindo, yo pudriéndome de dolor y tú revolcándote con ese animal en celo
- Basta, no te permito que me hables en ese tono Jun, no soy ninguna de tus zorritas ninfas, a mi me respetas
- Lo siento – dijo con algo de vergüenza
- Ahora dime, quiero respuestas y me las vas a dar
- No
- Habla mocoso de mierda
- No puedo, lo juré
- A la única que le debes lealtad es a mi, no me cabrees más
- En serio, no puedo
- Jamás pensé que me volverían a traicionar de esa manera, lo sabes y es por eso que me duele saber que precisamente tú lo hayas hecho
- Mykene, deja que te expliq…
- No, vete, no quiero verte, más tarde hablaremos, te daré la última oportunidad de que se te afloje la lengua, sino…..
- Sino qué
- Tú sabes lo que le pasa a los traidores, no me temblará la mano Jun, no por que te ame dejaré pasar esto, recapacita y ordena tus prioridades y tus lealtades
Me alejé de él molesta, no quería, de verdad que no quería infringirle más dolor, pero no permitiría que todo por lo que he luchado y la vida de la humanidad se arriesgue por culpa de Jun.
Salí más que enojada y me dirigí hacia las mazmorras, allí desquitaría mi ira, ese maldito y apestoso chucho las pagaría.
Cuando llegué a destino una sonrisa burlona recorrió mi cara al ver al animal que se encontraba allí, ya no estaba convertido en lobo, ahora era como un hombre normal, aunque quisiera no podía convertirse si no quería morir inmediatamente, el aro de metal abrazaba su cuello de tal forma que si se transformaba, adiós cabeza.
Me miraba como el animal que era, podía oler su miedo, su desesperación, sabía lo que le haría, sabía que sufriría horrores en mis manos y que probablemente lo mejor para él era que se transformara y perdiera la vida rápidamente.
Estaba encadenado y colgado en medio de la habitación, sus pies apenas alcanzaban el suelo, debía estar cansado, muy cansado.
Me paseaba rodeándolo y me satisfacía el ruido que las cadenas proporcionaban ya que él se giraba para estar siempre de frente a mi, jamás de espaldas, seguramente pensaba que era como su raza, que atacaban y violaban mujeres y niños, no, yo no era una maldita asesina, jamás atacaba por la espalda, siempre que mataba lo hacía de frente, me gustaba ver el fuego de sus ojos extinguirse frente a mi.
Me paré de pronto y con una fusta que siempre llevaba conmigo levanté su barbilla, quería ver sus ojos.
- ¿Quién les dio la información sobre el escondite de los humanos?
- Nunca lo diré – respondió con coraje
- No debes defender a nadie, porque de aquí no saldrás vivo, nadie te ayudará, habla y te daré una muerte rápida
- No
- ¿Estás seguro?, allá afuera hay muchos de tus enemigos y te aseguro que no tendrán la compasión que yo puedo tener si me lo propongo
- ¿Compasión? ¿de Mykene?, por favor, eres leyenda entre nuestra gente, no tienes un pelo compasivo en tu hermoso cuerpo, eres letal y malvada, una maldita asesina
- Puede ser, pero no soy un animal como ustedes, no vilo y mató gente inocente
- Nadie es inocente, esos bastardos sólo sirven para ser esclavos, para satisfacernos y los vampiros son una maldita aberración, todos ustedes no deberían existir
- ¿Y ustedes si?, unos animales, unas malditas bestias que acabaron con el mundo, que llenaron de horror la tierra y a todos los seres vivos, que quieren acabar con todo por lo que los dioses han luchado desde hace miles de años, con la paz, la armonía, la justicia, la humanidad.
- El mundo estaba acabado desde antes que nosotros naciéramos, lo sabes muy bien, tú misma fuiste asesinada por una sanguijuela y ahora los defiendes, la humanidad estaba muerta desde siempre.
- ¿Y quién son ustedes para nombrarse defensores de nada?, nunca han defendido a nadie, sólo a sus propios intereses y ansias de poder ¿creen que son más fuertes?, no, no lo son, sólo son un puñado de animalitos que pisaré después de patearles el culo hasta que me duela cada partícula de mi cuerpo.
- Entonces mátame de una vez, no tengo miedo
- Eso suena bien, me encanta que no tengas miedo, aunque apestas precisamente a eso, una contradicción interesante ¿no? Chucho, te mataré, pero como soy magnánima y me encanta vanagloriarme daremos un espectáculo digno de nuestras razas perrito, todos están ansiosos de ver cómo mueres, especialmente después de haber violado y matado tantas mujeres.
Agarré la cadena que lo sostenía del techo y la solté, posteriormente lo arrastré por el suelo mientras lo llevaba hacia el exterior ¿qué mejor manera de enseñarles a los otros como matar a un lobo que con una clase práctica?, soy jodidamente buena ¿no?.
Cuando llegué al centro de la arena donde practicamos, todos los nuevos me quedaron mirando con los ojos y las bocas abiertas, los antiguos sonreían jubilosos, ya sabían lo que haría y estaban esperando felices que dejara más boquiabiertos a los nuevos, claro, ellos no sabían de lo que era capaz esta mujer de cuerpo chiquito, ya se enterarían.
Arrojé al tipo en pleno centro sin ningún miramiento, ahora empezaría la clase práctica.
Miré a cada uno de los nuevos quienes se habían acercado a la cerca para no perder detalle de lo que pasaba. Por supuesto los más sorprendidos eran los Cullen, quines me miraban con distintas emociones en sus caras, la más chistosa era Edward, quién miraba con el ceño fruncido hacia el lobo y después a mi repetidamente.
EDWARD POV
- Hoy tendremos una clase práctica de cómo acabar de manera eficaz y rápida con un licántropo, ésta escoria que ven aquí es el animal que trajeron como prisioneros en la última misión, no ha querido colaborar diciendo quién es el soplón, así que en vez de torturarlo como es la costumbre lo usaremos para enseñarles los puntos más débiles.
Bella estaba preciosa, más que preciosa, ella prácticamente brillaba y yo sabía el motivo, ya que después de haber hablado con Atenea quise hablar con ella y grande fue mi sorpresa cuando vi salir a un tipo grande de su casa, por la cara que llevaba y la pinta se notaba de lejos lo que había estado haciendo allí y con quién, maldecí el haberme enterado de esa manera de las actividades de cama de la que aún sentía en mi corazón era mi mujer, pero no podía reclamar ni quejarme de nada, lo que yo le hice fue peor, ya que ella me vio follando con esa zorra, no, no tenía perdón, aunque no dejaba de apretarme el pecho al pensar en ella entregándose a otro hombre que no fuera yo.
El tipo estaba tirado en el suelo mientras Bella hablaba, él la miraba con odio, pero con temor también, horas atrás me había enterado de las leyendas de Bella tanto en el campo de batalla como en tortura, me era imposible imaginar a mi niña derramando esa cantidad de violencia y odio, siempre fue violenta y estallaba en ira, pero nunca como me habían dicho que era ella ahora, aunque ya nada me sorprendía.
Ella se paseaba mientras hablaba y para ser sincero no le prestaba atención a lo que estaba diciendo, sólo me deleitaba mirándola, tan poderosa, tan fuerte, tan jodidamente erótica. Recibí un golpe en las costillas y miré al agresor, Jasper me miraba enojado y me siseó que prestara atención, así lo hice.
Jun y el novio de Bella saltaron dentro de la arena y la ira se retorcía en mi interior cuando el noviecito pasó junto a Bella y casi imperceptiblemente le rozó la mano, ella le guiñó un ojo y le indicó que procediera, Jun, al parecer notó también ese roce y le dirigió una mirada mortal al tipejo.
- ese es Ares y por lo visto muy buen amigo de nuestra Bella – dijo Jasper con una sonrisa, maldita sea, el novio de mi mujer era un jodido Dios y Jasper estaba disfrutando ese hecho.
Al chucho le soltaron la argolla que llevaba al cuello y soltaron sus demás cadenas, rápidamente Jun y Ares salieron y dejaron a Bella sola con el animal. Ella esperó a que el tipo se transformara para empezar con la lección.
Golpes aquí, golpes allá y yo estaba a punto de saltar y sacar a Bella de allí, al parecer ella se dio cuenta de lo que pensaba y con una mirada de fastidio me indicó que no interfiriera, joder, ella era pequeña al lado de ese saco de pulgas. En pocos minutos quedó demostrado que ella no necesitaba que nadie la defendiera, mientras nos iba enseñando sus puntos débiles luchaban, a pesar de todo estaba nervioso, cualquier error de ella y el lobo le asestaría un golpe mortal, pero ella se veía relajada y feliz de propinarle tremenda paliza, nunca vi nada parecido, ella era como una leona atacando, el despliegue de fuerza, tenacidad y habilidad era definitivamente abrazador.
Cuando terminó de indicarnos la mejor manera de aniquilar a un lobo, el chucho estaba en el suelo jadeando, sangraba en distintos puntos de su cuerpo, los más débiles, Bella saltó encima y se sentó en el regazo del animal, con la espada le apuntó hacia la garganta.
- ahora dime chucho del demonio ¿quién es el soplón? Y te daré una muerte rápida
- el animal movió la cabeza negativamente
- lástima por ti, pero sufrirás más de lo que ya lo has hecho
se paró y tranquilamente caminó hacia un costado, tomó otra espada más corta pero con doble filo y dentada, en tanto el lobo ya estaba de pie y listo para seguir luchando, así fue como la pelea siguió, Bella lo atacaba, pero no lo mataba, se estaba divirtiendo, se notaba en su mirada, ella lo estaba torturando, el lobo aullaba de dolor, pero Bella no le daba el golpe definitivo.
- Oh, vamos, ¿es todo lo que puedes hacer perro?, no tienes nada más para darme, mira, ni siquiera estoy herida, pon más empeño chucho ¿o es que sólo te gustan las mujeres que no saben defenderse? ¿mujeres a las que encadenas para poder violarlas y matarlas?, pero cuando una mujer te enfrenta te cagas de miedo, animal, bastardo ¿cuántas mujeres has violado y matado? ¿cuántos niños has esclavizado y sodomizado?, que mala suerte la tuya, caíste en mis manos y no morirás hoy, aún no termino de jugar contigo perrito – llévenselo a las mazmorras, después termino con él.
El chucho fue llevado a rastras mientras aullaba de dolor. Bella le lanzó el collar a Jun, seguramente para mantenerlo en su forma humana.
- Como vieron, no son tan difíciles de exterminar, sólo le asestan en sus puntos débiles y quedan reducidos a un simple cachorro, pero no se confíen, como bien saben son extremadamente fuertes y letales.
Todos la miraban con asombro y admiración, esa pequeña mujer que aparentaba sus 17 años había humillado y casi exterminado a un chucho, la más feliz de todas era Rose, ese era el tipo que casi la viola. Bella se acercó precisamente a ella y le sonrió, aunque su sonrisa no le llegó a los ojos.
- Cunado le saque la información que necesito, porque lo haré es todo tuyo Rose, lo reservaré para ti – le dijo Bella y le guiñó un ojo, Rose quedó con la boca abierta mientras Bella volvía al centro de la arena.
- Ahora se iniciará el entrenamiento, apliquen lo que saben y ante cualquier duda no duden en preguntar
Ella se retiró hacia un costado y los jefes de cada clan fueron llamados al centro, Jasper caminó decidido y allí se encontró con el resto de los jefes, les dieron armas, instrucciones y con quién debían luchar para demostrar lo que sabían.
El entrenamiento estaba llegando a su fin, estábamos más que cansados y yo muy tensionado, me había tocado luchar contra Jun y a pesar de que ayer Bella le había partido el lomo hoy estaba como nuevo y prácticamente me dio una paliza, todos ellos eran grandes luchadores, no como Bella, pero si muy fuertes. Cuando terminaba cada enfrentamiento, sus hombres le rendían honores a mi niña poniendo una rodilla en el suelo y con la empuñadura de la espada hacia ella, Bella negaba con la cabeza mientras sonreía, al parecer encontraba este acto como algo que no era necesario. Pero otra vez su sonrisa no llegaba a sus ojos.
Cuando el entrenamiento terminó el líder de los humanos fue llamado ante Bella, mientras caminaba hacia ella me dirigió una mirada mortal, ahí estaba otra vez esa mirada de odio, nunca le había hecho nada a ese humano, es más había luchado para rescatarlo y el quería matarme.
Llegó ante Bella.
- Son muy débiles y en realidad no necesitamos de sus fuerzas, así que toma a tu gente y más tarde se les dará las tareas que deberán realizar, además deberán buscar una pareja, son muy pocos en el mundo y es hora de que empiecen a procrear
- No entiendo señora
- Jajajajaja, ¡muchachos! El humano no entiende lo que es procrear, te lo voy a decir bien simple, tomen una mujer y empiecen a fornicar como conejos, creo que así entiendes ¿o no? – todos los hombres se empezaron a reír a carcajadas, silbaban y decían muchas obscenidades.
- No somos débiles, podemos luchar, hemos matado a muchos lobos
- Si, pero su misión más importante ahora es hacer crecer la población humana, nosotros lucharemos por devolverles la tierra y ustedes tienen que poblarla
- Aún así, al menos yo quiero luchar, he demostrado que soy fuerte, quizás si luchara con usted podría convencerla
- Tesoro, estarías muerto en el primer segundo – dijo riendo con más fuerza
- Pruébeme
Bella lo quedó mirando de pies a cabeza sopesando la petición.
- Ni pensarlo, no perderé mi valioso tiempo con un ser tan insignificante, lucho con los mejores, anda, búscate un coño y ponte a trabajar, claro que si te pateas para el otro lado siempre puedes tener ese tipo de diversión y tomar lo otro como un trabajo
- Me gustan las mujeres, no me insulte
- Yo decía no más, nunca se sabe, a veces los mejores especímenes salen con las cosas más insospechadas
- Déme una oportunidad ¿o es que es usted la que tiene miedo?, tanto desprecio hacia los hombres ¿no será miedo?
- Jamás he tenido miedo, cuida tu lengua y tus otras partes – dijo mirando su entrepierna de manera deliberada mientras sonreía – sería una verdadera lástima que perdieras tan deliciosa pieza, qué desperdicio para las humanas a las que no quieres tomar – dijo con socarronería
No me gustó nada la mirada y el juego de palabras entre los dos, era demasiado íntimo, ella había reparado en él, lo evaluaba masculinamente, esa mirada la conocía, ella lo había notado, lo deseaba.
- Mykene, debemos hablar – habló fuerte y enojado Ares
- Ahora no, estoy ocupada, más tarde en mi casa
- Ahora
- Vete a joder a otro lado Ares
- No me hables así
- Tú no me hables así, lo que quieras discutir dije después, sino te jodes, sabes como son las cosas
- Maldita sea- gritó el idiota y se fue hacia un costado enojado, Jun parecía disfrutar con el pequeño intercambio de palabras
- Vete humano, me fastidias
- ¿dejará que luche?
- Lo voy a pensar, ahora lárgate
- Mykene – Jun se acercó a Bella y no se veía muy feliz, presté mayor atención a lo que decían en susurros
- Mykene él está acá y quiere verte
- Entonces que venga, acá lo espero
- Pero…
- Este es nuestro lugar de encuentro, dile que lo espero y ojalá venga preparado
- Maldición Mykene, no quiero que te enfrentes a él
- Lo he hecho miles de veces, sabes que no va a dañarme
- Te destrozará el cuerpo
- Me recuperaré, además lo que él siempre ha querido es arrancarme otra cosa y nunca ha podido
- No quieres hacer esto privado
- No
- ¿por qué no?
- Porque el enemigo puede patearte el trasero en cualquier parte, no te llevará a un sitio privado, te tratará de humillar, de destruir y creo que es una buena lección para enseñarle a los nuevos
- No quiero que Jasón vuelva a ponerte un dedo encima, no quiero verte sufrir de nuevo
- Antes era una pendejita tonta y humana, las últimas veces que lo ha hecho no ha resultado tan malo, además me falta entrenamiento, necesito sacarme sentimientos y sensaciones humanas, me hace sentir débil
- No, por favor no, eso no, si quieres entrena un rato, pero eso no, no soportaría verte y escucharte otra vez, por favor si me amas no lo hagas, no te vayas con él
- Es necesario, la guerra está cerca y tengo que tener mis prioridades y habilidades afinadas
- Carajo, eres testaruda
- Esa soy yo, ahora ve
No entendía de lo que estaban hablando, miré a mi familia y todos estaban con caras preocupadas, algo no iba bien, algo malo pasaría.
- Nadie es invencible, todos los que estamos acá podemos morir, a pesar de que nosotros somos semi dioses también somos humanos y nuestro cuerpo sangra, sólo contamos con ser fuertes, ágiles, defendernos bien y lo principal es nuestro entrenamiento, tanto físico como psicológico, ustedes no saben la manera en que fuimos entrenados, la mayoría no está familiarizado con la palabra Esparta, el hombre que viene a continuación es nuestro entrenador, todos nosotros hemos pasado por sus manos, él nos entrenó al estilo espartano, y ahora viene a retocarnos, no se preocupen a ustedes no los tocará, sólo nosotros tenemos ese honor – dijo muy tranquila, pero un miedo atenazó mi cuerpo, ya que cuando dijo estilo espartano Carlisle y Jasper jadearon asustados.
Jasón entró, era un hombre grande, parecía un gigante y emanaba poder, pero también terror, Jasper se tensó al sentir sus emociones, no me gustaba nada.
- Pueden retirarse si quieren, esto no será bonito, pero son bienvenidos a quedarse, sólo no interfieran en nada, estamos acostumbrados, Jasón ahora no nos dañaría como para matarnos – no se me pasó por alto el "ahora"
Por supuesto nadie se movió, todos estaban expectantes por lo que pasaría. Miré a Bella, se veía tranquila a diferencia de muchos de sus hombres quienes se veían recelosos.
- Señora, un regalo de Zeus
- Es difícil verte como un regalo Jasón ya que vienes a partirnos el culo, espero que traigas tu látigo bien fortalecido
- Por supuesto, especialmente para su espalda mi señora, el último lo reventó
- Mmmm, fue magnífico ¿no? Que se reventara de tanto azotarme jajajaja.
- Siempre con su humor señora
- Soy la reina de la fiesta Jasón ¿qué te pasa?
- Jajajajajaja.
¿Latigazos?, ¿Bella siendo castigada con un puto látigo?, no, no, no, eso no era posible, seguramente era algún tipo de código, una puta broma.
No era ninguna broma, el tipo era el entrenador de ellos y era muy rudo, todos enfilados haciendo su entrenamiento, sudaban, caían al piso estruendosamente, el tipo los derribaba como si fueran palitos de fósforos, nuevamente quedaba claro que los más fuertes eran Bella y Jun, pero también recibían lo suyo, casi me cago cuando Bella salió literalmente volando para estrellarse contra el suelo, la sangre salía de sus rodillas y de la frente, ella se limpió, tomó una espada y empezó a luchar con el gigante.
Terminaron en un empate, porque si seguían terminarían muertos, múltiples cortadas decoraba el cuerpo de Bella y Jun que fueron los únicos que quedaron en pie.
- estás muy desconcentrada niña, las emociones fluctúan a tu alrededor, sabes que puedo arrancarlas de ti
- eso es precisamente lo que quiero, apesto a humanidad, no quiero ir a la guerra así.
- Mi niña, sabes que ganarás esta lucha, no es necesario pasar otra vez por lo mismo
- Lo necesito, por favor Jasón, de veras lo necesito
- ¿Tú maldito esposo?
- Y muchas otras cosas más, pero principalmente él
- Cuando lo dispongas niña, siempre a tu servicio
- Espero que cuando me destroces recuerdes eso jajajaja
Cuando terminaron de hablar el líder de los humanos se me acercó mirándome con odio, pero viajó la vista hacia Bella quien se estaba quitando la armadura, el casco cayó hacia el suelo y levantó su pelo para acomodarlo sin que se le viniera a los ojos, me olvidé del humano a mi lado y me perdí en su hermoso y níveo cuello para después deleitarme y sonreír al ver su tatuaje, ese que una vez me horrorizó.
Escuché un jadeó a mi lado, no alcancé ni a mirar al humano cuando imágenes me llegaron de él.
Veía sangre, mucha sangre, las imágenes eran difusas, oscuras, alguien lloraba, una mujer, si, era una mujer la que lloraba, me adentré en la sala oscura mientras se escuchaba el llanto más y más fuerte acompañado de otro sonido, un chasquido y un grito, chasquido y otro grito, me apresuré, la mujer al parecer sufría mucho, me dolía su sufrimiento, era como si me doliera a mi.
Encontré una puerta medianamente abierta y me colé por allí, en el centro del cuarto la imagen que se presentaba era horrorosa, una hombre grande, muy grande agitaba un látigo para estrellarse en la espalda de una chica que estaba amarrada dándome la espalda, su espalda desgarrada y sangrante mientras ya ni llanto ni gritos le quedaba, sólo unos pequeños gemidos mientras su cuerpo se estremecía al impactar el látigo en su lastimada espalda.
Parpadee y otro escenario se me presentaba, el mismo tipo grande le gritaba a alguien, me acerqué a mirar y al parecer la misma chica a la que no podía verle la cara estaba en el suelo, cubierta nuevamente de sangre mientras el tipo la pateaba sin misericordia, el hombre le gritaba que dejara de ser tan nenita, que se parara, que luchara, que dejara de sentir autocompasión, ella no respondía nada, el hombre se enfurecía más y más fuerte la golpeaba mientras le gritaba que tenía que fortalecerse, que tenía que dejar de sentir amor, pena, cariño, que tenía que dejar su vida humana atrás, que ella estaba muerta, que la habían matado, que nadie la amaba, que nunca nadie la había querido, que no servía para nada, por eso él la habían matado.
- Él nunca te quiso, sólo fuiste su distracción, siempre hay alguien mejor, siempre habrán un montón de personas mejores que tú, pero puedes cambiar tu destino, puedes ser mejor, levántate pequeña escoria, levántate y lucha, tienes el potencial, pero estás tan llena de humanidad, de dolor, de amor, pero yo te arrancaré hasta el último de tus pensamientos, cuando acabe contigo si es que sobrevives serás una persona nueva, nadie nunca volverá a dañarte, nadie volverá a reírse de ti, abraza tu raza, deja tu maldita e insignificante humanidad.
El hombre seguía golpeando una y otra vez, yo trataba de acercarme, de auxiliar a la chica, pero había como una especie de burbuja transparente que me impedía acercarme más, el dolor de ella se podía palpar en el aire, el hombre no tenía compasión, ella sufría mucho, no sólo por los golpes, sino por las palabras, eran tan crueles que me dolía el pecho de sólo escucharlas.
La chica de a poco se fue levantando, aún no podía verle la cara, su cabello largo y sucio la tapaban. El tipo la tomó bruscamente del brazo, sentí como éste se rompía, la arrastró hacia una esquina, la amarró y comenzó a azotarla, noooo, gritaba pero nadie me escuchaba, quería ayudarla, quería matar al tipo que la lastimaba.
Un pequeño estremecimiento de parte de la chica, su cabeza cansada venció hacia delante y cayó arrodillada, terminándole de romper sus brazos, el chasquido de sus huesos retumbaron en mi mente, el tipo la soltó y la arrojó al suelo boca abajo.
- por ser tan malditamente débil y poca cosa fue que tu amado maridito te mató después de drenarte – dijo el tipo y la dejó allí tirada.
Lo que había dicho retumbó en mi corazón y al mirarla nuevamente el cabello estaba hacia un lado y se veía claramente unas palabras en su nuca, temblando me acerqué, yo sabía donde había visto esas palabras, pero gritaba en mi interior que no fuera lo que estaba pensando, ella no, por favor no, lloraba mientras la burbuja desaparecía y me dejaba acercarme a ella. Me arrodillé en la tierra, su cuerpo estaba completamente lastimado, apenas respiraba, estaba casi muerta, desmayada de tanto dolor. Lentamente y con miedo de descubrir por completo la verdad aparté el cabello que le cubría la cara y cerré mis ojos con fuerza, era ella, esa pequeña niña tan maltratada era Bella, grité, pero nadie me escuchó, traté de acunarla, pero yo ahora era como un fantasma, no la podía tocar, no la podía rescatar, volví a gritar y todo oscureció.
Salí del trance en el que me encontraba, no podía ser, ese humano no podía tener esos recuerdos, Bella no pudo haber pasado por todo eso ¿verdad?. Miré al humano que seguía viendo hacia Bella con la misma cara de estupefacción y dolor.
Lo tomé del brazo y a velocidad vampírica me lo lleve, debía aclarar lo que pasaba.
Él me explicó que cuando era pequeño de pronto empezó a tener sueños con una chica que cantaba, era hermosa, muy hermosa, y muy feliz, la veía reír, y cantar, dijo que de a poco deseaba dormir a cada hora para ver a la chica linda en sus sueños y yo me retorcía por dentro, él hablaba de Bella, la chica era Bella y si era feliz, seguramente era en el tiempo en que estaba conmigo, de a poco me empezó a contar más y más sueños, él veía a la chica con un hombre, ellos se amaban y le daba un poco de celos, pero ella era feliz, su risa era luminosa. La chica se casaba con su novio al que nunca le podía ver la cara. Después veía a la chica llorando, lloraba tanto que eso lo hacía llorar a él, ella lloraba por su esposo, él ya no la amaba, tenía otra mujer. A medida que me hablaba él estaba como en un trance y yo cada vez más destruido, él relataba paso a paso todo lo que le había hecho a mi Bella. Relató hasta el momento en que la maté bebiendo su sangre. Dijo que al tiempo después empezó a tener pesadillas donde veía a esa chica ser brutalmente golpeada, nunca le veía la cara, nunca lo había hecho, pero él sabía que ella era hermosa, lo presentía, pero ahora las pesadillas eran atroces, lo único que siempre veía al final de cada sueño era ese tatuaje en su nuca.
Lloré, no me importaba que me viera, había revivido todo el maldito pasado y me dolía descubrir por fin que sus sueños no eran tales, era una verdad, todo eso había ocurrido, Bella había sufrido todo lo que vi en sus recuerdos, ahora entendía las palabras de Atenea, había condenado a Bella a una existencia de dolor intenso, más allá de lo que le hice la condené a esta vida, que a pesar que ahora estaba bien le había costado un mundo de dolor, humillaciones y sangre conseguir.
El humano me quedó mirando cuando lloraba y gritó.
- Tú, desde que te vi sentí un odio desproporcional por ti, no supe que era hasta ahora, tú la mataste, tú eras su esposo, tú la destruiste, hace pocos años el mundo sobrenatural quedó al descubierto, pero yo sabía de antes que los vampiros existían, porque desde que soñé su muerte supe que el esposo de la chica era un vampiro y los odié con toda mi alma, nunca vi tu cara, pero ahora lo se, tú la mataste y la condenaste a más y más sufrimiento. No se por qué mierda es que sueño con ella, pero ella nunca ha dejado de visitarme cuando duermo, imágenes horribles de ella llegan a mi, todo lo que sufrió antes de ser lo que ahora es.
Sin pensárselo se arrojó hacia mi, pero yo era infinitamente más fuerte y lo maniaté con mis manos, no sabía porque él podía tener esos sueños que eran vivencias de Bella, a pesar de todo me jodía que él se sintiera tan protector con ella, no le correspondía.
Lo dejé tirado y me fui donde Bella, debía hacer lo posible porque no se fuera con ese tipo, ahora sabía a ciencia cierta lo que haría, ella se ponía en sus manos par que el tipo la destrozara nuevamente, no entendía esa conducta de Bella, no lo permitiría, eso era masoquismo puro.
Pero llegué tarde, ya no se encontraba allí, pero si un Jun más que cabreado quien al verme corrió hacia mi y me mandó un puño de los mil demonios, su mano se rompió, pero aún así siguió asestando golpes, mi familia me miraba pero no intervinieron, me defendí con furia, todos me tenían harto, eran muchas emociones en sólo unos días y mucha la información que revoloteaba en mi cabeza, golpe tras golpe nos íbamos dando, mi familia quiso ahora intervenir, pero era demasiado tarde.
- Maldito hijo de puta, por tu culpa ella ha sufrido más de lo que nadie ha merecido, ella debió ser feliz, debiste sentirte el hombre más feliz a su lado, esmerarte día a día y dar gracias al cielo por la mujer que tenías, ella te amaba y la traicionaste y ahora que ella ha encontrado cierta paz llegas y jodes todo
- No sabes de lo que hablas, eso es algo entre ella y yo, estoy harto de que todos me juzguen, nadie sabe lo que sentí, lo que he sufrido
- No me interesan tus malditas y pobres excusas, ella es lo único que me importa, te quiero lejos, espero que mueras pronto, te odio, te odio más que a nada en este mundo, ella debió ser feliz por siempre, para siempre, ella merecía risas, jamás la he visto reír, nunca lo hace, ella debió ser feliz – me volvió a gritar mientras se abalanzaba hacia mi
La ira, el remordimiento, el dolor, el miedo por ella, la frustración, todo, todo me sobrepasó y nos enroscamos en una lucha cuerpo a cuerpo, él era muy fuerte, pero yo era mucho mayor y tenía algunas mañas y buenas enseñanzas de Jasper, pero aún así me estaba pateando el culo, un momento, un solo y pequeño micro segundo él se distrajo, lo tomé de los brazos y se los rompí mientras arrancaba una buena porción de su cuello, su sangre dulce y tentadora salpicaba mi cara.
Me miró a los ojos con estupor y cayó al suelo mientras mis oídos como siendo destapados empezaron a escuchar los demás sonidos alrededor, miré a todos lados, empezando a razonar sobre lo que había hecho.
Se escuchó un grito desgarrado que resonó fuerte e hizo temblar mi interior de dolor.
- ¡JUNNNNNNNN!
Bella llegó corriendo y se arrojó al suelo para abrazar a Jun quien estaba perdiendo bastante sangre por la tremenda herida que le había ocasionado, a pesar del dolor que debía estar sufriendo de su boca no salía sonido de dolor o gemidos, sus ojos se desviaron de los míos y enfocaron a Bella.
- Estoy bien, no duele, no duele, las he tenido peores y me recuperaré pronto, sólo necesito sangre, estoy tan cansado
- Jun no cierres los ojos, tesoro abre los ojos, no me dejes, no me dejes, sabes que no viviré sin ti, tendrás sangre, mucha sangre, pero no cierres los ojos – la escena era desgarradora, no pude ni moverme de donde estaba, muchas personas habían llegado al lugar y miraban con estupor y dolor la escena.
- Mykene, tengo frío, tanto frío
- Que preparen todo en casa, AHORA – gritó y varias personas salieron corriendo despavoridas
Lo que Bella hizo a continuación me terminó de partir el corazón, ella tomó a Jun en su regazo y lo incorporó, quedaron abrazados, él con su cara en su cuello.
- bebe tesoro, toma toda la sangre mi bebé, toda para ti, toda para ti – él empezó a beber de ella, esa sangre que una vez fue sólo mía ahora ella la compartía con él, celos, envidia, dolor, un montón de sentimientos atravesaron mi cuerpo. Pero el dolor fue el más significativo, ella lloraba mientras el bebía de ella, ella lo arrullaba como a un niño pequeño.
De pronto él dejó de beber y ella lo sostuvo aún en sus brazos.
- vas a estar mejor bebé, te pondrás mejor
- gracias
- todo para ti amor, te amo, eres a la única persona que amo, no lo olvides
- también te amo Mykene, siempre, para siempre – ya no podía ni poner nombre a lo que estaba sintiendo
- yo más tesoro, yo más, dilo amor, por favor dilo, lo necesito bebé, mi bebé, como cuando eras pequeño y te cantaba
- te amo mami, te amo más que el sol
- te amo más que el sol hijo, siempre, para siempre.

miércoles, 11 de julio de 2012

Hello mis angeles hermosos!!
aqui estoy hoy para agradecerles a todas por seguir el sitio , lamentablemente me he quedado sin cap de los fics que aqui se publican , ya muchas autoras no dan permisos por lo del plagio ,y me duele en el alma al fin y al cabo este sitio es mi bebe , no lo cerrare pero si estará en blanco por algún tiempo no se cuanto quisiera decirles , si alguna de ustedes tiene una historia o algún libro q quiera q adapte , dejen un comentario o manden un e mail , ayúdenme a que el sitio no muera por fiss , les mando un beso enorme a todas y gracias por seguir aqui conmigo .
Angel of the dark

sábado, 23 de junio de 2012

Rebelde


CAPÍTULO XI MYKENE.-
BELLA POV
No podía creer el descaro de ese muchacho al desobedecerme, ahora no se salvaría del castigo, me reventaba que no respetara mis putas órdenes, yo mandaba, yo era la jefa y por mucho amor que le tuviera no me temblaría la mano en propinarle el castigo por desobediencia. Pero no era el único en caer, sabía de sobra quién era el instigador y no me agradaba nada lo que iba a hacer, pero mis órdenes debían respetarse, nunca, pero nunca debían llevarme la contraria.
Faltaba pocos minutos para llegar a destino y el miedo y la rabia se habían apoderado de mi desde el mismo instante en que me informaron que Jun había salido al mundo humano a rescatar a un grupo de personas. No era que no fuera momento, pero las órdenes eran que saldrían mañana bajo la supervisión de Brandon, es cierto que Jun es mi mano derecha, pero no soportaba la idea de que le sucediera algo malo y yo no estuviera a su lado para protegerlo, él era fuerte, más que cualquier otro, pero el amor es así, y Jun era la única persona que era capaz de amar sobre todas las cosas.
Mis hombres sabían mi enojo y no pronunciaban nada, sabían que no era amiga de las palabras y menos cuando estaba que reventaba en ira.
Al llegar lo primero que veo es a ese hombre imposiblemente hermoso, era casi absurdo que existiera alguien más hermoso que….
No le di tiempo de casi nada, sólo quería saber si estaba herido, se que la forma en que exigí que se mostrara era una completa humillación, pero Jun jamás me negaba nada, no le importaba mucho que fuera así con él, nos comprendíamos y él era casi de la misma manera conmigo, claro que yo jamás he permitido que me trate como lo hago yo.
Tras verificar que no tuviera ninguna herida lo saludé, me hacía sentir tan feliz, pero no se salvaría de mi furia, así que le mandé un puño mandándolo lejos y barriendo el suelo, me lastimaba tratarlo así, pero era necesario, debía terminar de madurar de una vez por todas si quería algún día mandar como lo hago yo.
No era tonta y apenas llegué sentí su aroma, mis sentidos ahora eran más desarrollados y ese aroma dulzón y embriagante nunca podría olvidarlo, aunque había pasado años tratando de arrancarlo de mi sistema, no lo había visto aún, no quería hacerlo y me daba rabia saber que él era uno de los pocos vampiros que aún estaban con vida.
Nuestros ojos se encontraron y nada fue como antes, como recordaba, la verdad es que no sentí nada, ese amor, ese ardor y desenfreno de antaño había desaparecido y agradecí en el alma que así fuera, interiormente siempre tuve el miedo de que si lo volvía a ver todo mi entrenamiento no hubiera significado nada, pero no era así, después de tanto dolor, de tantas lágrimas y sangre derramada me daba cuenta de que no lo amaba, ya no, ni siquiera sentía odio hacia él, no sentía nada.
Al parecer él y los demás Cullen que se encontraban a su lado estaba sorprendidos de verme, por supuesto yo debería estar muerta, siempre creyeron eso y la verdad es que no estaban tan equivocados, porque Bella Cullen murió esa anoche a manos de su esposo vampiro.
No les di mayor importancia, apenas los saludé asintiendo con la cabeza y me marché hacia las caballerizas, ahí cerca de los caballos se encontraban mis hombres esperando con una sonrisa de satisfacción en el rostro, hombres, después de todo este tiempo aún estallaban en euforia al ver a una mujer luchando tan bárbaramente.
Jun llegó seguido por los Cullen y el resto de los humanos y vampiros que había rescatado, mejor así, así se enteraban de una maldita vez que vivir acá no era el sueño de nadie, aquí el respeto se ganaba día a día, minuto a minuto, un error y todo se iba cuesta abajo, el respeto y la fidelidad era el tesoro más deseado y cuando te faltaban el respeto de la manera en que Jun me ofendió con sus acciones se pagaban caro, me dolía hacerlo, me dolía lastimarlo y humillarlo, pero ya era tiempo que dejara de comportarse como un maldito muchachito y se comportara como el hombre que era, mis decisiones no se discutían, eso había quedado claro hace mucho años, sudé, lloré, sangré para estar en el lugar que estaba, no había ganado mi puesto al descubrir que mi verdadera madre era la diosa Atenea, nunca lo he tenido fácil y al ser una semi diosa tuve que luchar con dientes y uñas para llegar donde estaba.
Salté la verja introduciéndome en el terreno en forma de círculo, allí donde entrenábamos a diario, donde tanta sangre derramada debido a la valentía y también la sangre de los castigados. Jun entró con la mirada fija en mi, se que no tenía miedo, a pesar de que a veces se comportaba como un niñato de mierda era un excelente luchador, el mejor después de mi, era valeroso y fuerte, pero el miedo que se reflejaba en sus pupilas era porque era precisamente yo la que por primera vez me enfrentaría a él, sangraría por mi mano y eso le enfadaba, a mi también, eran sentimientos encontrados, pero nada podía hacerse, si él que era mi todo me fallaba ¿qué me esperaba de parte del resto?, no podía dejar que mis sentimientos me debilitaran.
Parados frente a frente exigí respuestas.
- ¿Por qué no esperaste hasta mañana? – le grité
- Porque si no hubiera ido ya estarían muertos todos, no viste en las condiciones en que los encontré
- Esa no fue mi pregunta, no me importa en las condiciones en las que estaban, mi orden es que saldrían mañana
- Mykene, era urgente, no podíamos esperar
- Las órdenes las doy yo y si dije mañana, mañana sería, ahora dime ¿quién te dio la información para que osaras desobedecerme así? ¿quién te dijo las condiciones de esos? – dije apuntándolos con mi cabeza de manera despectiva
- Eso no viene al caso, yo desobedecí, no se hable más
- Puta madre, te exijo respuesta, no quieras cabrearme más, me enteraré de todas maneras, sólo te doy la oportunidad que no agraves tu situación.
- No lo diré
- Bien, tú sabes lo que sigue, escoge tu arma y espero no llores como nena cuando te esté machacando, niñato – él apretó las mandíbulas, estaba furioso, me gustaba joderlo con eso de llamarlo niñato, era como darle una fuerte patada en el culo.
EDWARD POV
No podía creerlo, mi Bella era una completa desconocida, nos miró como si fuéramos mierda y se largó, uno de los hombres que venían con ella nos indicó que si queríamos presenciar algo único y magnífico que lo siguiéramos, fuimos todos y a medida que avanzábamos más gente se fue uniendo. Cuando llegamos Bella estaba interrogando a Jun, a pesar de que el muchacho se veía algo asustado no bajaba la guardia y le respondía fuerte y claro, Bella estaba tan distinta, eso saltaba a la vista, tanto física como psicológicamente, y por lo que estaba presenciando lo que vendría luego no me gustaría nada, ella siempre tuvo ese espíritu violento y ahora comprendía de dónde había heredado eso, pero ahora estaba más adulta, más mujer, más endemoniadamente hermosa y deseable, se que no tenía ningún derecho de sentirme así, pero ella siempre logró ese efecto, más ahora que estando más cerca y con el viento ululando su esencia me llenaba mi sistema y era tan potente como la primera vez, quería saltarle encima y tomarla, hundirme en su tierna y estrecha carne, ese canal húmedo y caliente que siempre estaba listo para mi, la sangre de mi nariz goteaba como la primera vez, ella siempre sería mi cantante, sentía el lazo queriendo hacer contacto, ese sentimiento de pertenencia buscando a su dueña, pero ella no me regaló ninguna mirada, ninguna sonrisa, nada. Mi familia notó lo que su sangre me causaba y se acercaron a mi para contenerme.
Empezaron a luchar y lo único que quería era entrar en ese lugar y llevarme a Bella, la espada de Jun se movía cerca del cuerpo de Bella, amenazando en cualquier momento con lastimarla, no podía soportarlo, pero uno de los hombres de ella se acercó, me miró extensamente y apretó su mandíbula en señal de enojo.
- ¿Así que tú eres el vampiro de Mykene? ¿está muy diferente no?, esa muchachita no existe, no tienes oportunidad con ella, la perdiste cuando la mataste, esa que está allí no es Bella, esa es la semi diosa más temible, la más cotizada, la más dura, tuvo que sufrir, llorar, sangrar para estar donde está, no la merecías entonces y menos ahora.
- ¿cómo sabes quién soy? – estaba anonadado con lo que me decía el hombre
- Yo soy Jason y la preparé personalmente para que sea lo que ahora es y mi trabajo consistía en prepararla tanto física como mentalmente para ser superior a cualquiera y eso incluía saber su historia para usarla en su contra, ella debía dejar de sentir para fortalecerse, para no tener debilidades, me regocijé mucho torturándola con lo que le hiciste – dijo y un dolor en el pecho me indicó que ella debió pasarla realmente mal, después de todo lo que le hice ella se levantó, luchó y se convirtió en esa mujer que ahora luchaba para darle una lección al chico que la había desafiado.
Volví a dirigir mi vista hacia ella y una lágrima rodó por mi mejilla, era verdad, nunca la merecí, ella siempre fue mucho para mi, para este monstruo, la amaba más que a nada y la maté después de haberla engañado, después de haberle roto el corazón. No tenía ningún derecho de querer reclamarla mía nuevamente, además ella jamás accedería, si antes me costó, ahora era imposible, ella ya no me amaba y el dolor que ahora siento no debe ser nada en comparación con el dolor que le causé al haberla traicionado de todas las maneras posibles que se puede traicionar a alguien.
Los dos sangraban, y el olor se arremolinaba y me acariciaba, pero eso era lo único que tendría de ella, estaba decidido, no intentaría nada con ella, su lugar no era conmigo, nunca lo había sido y yo egoístamente la había tomado para mi y la había matado.
Jun estaba muy herido, Bella luchaba de manera extraordinaria, nunca había visto nada igual, ella igual tenía algunas heridas, pero el chico estaba recibiendo toda la ira de esa mujer maravillosa. Peleaba con ardor, con fuerza y con una agilidad envidiable, parecía que estaba viendo Xena.
Con una estocada en el abdomen y con el rostro sangrante Jun cayó al suelo.
- deja de moquear y levántate niñato
- no puedo más
- eso te enseñará que nadie me traiciona, la próxima vez olvídate de lo que somos porque no dudaré en matarte, no acepto las traiciones de ningún tipo, la lealtad es lo único que nos mantiene con vida en el campo de batalla y precisamente ahora enfrentaremos una como nunca hemos visto antes, no necesito personas que no obedezcan órdenes, si alguno de ustedes tiene algún problema con mi liderazgo pueden marcharse ahora mismo, no tengo ni el tiempo ni las ganas de cargar con más traidores.
- Mykene, yo no…..
- ¡Me traicionaste!, las únicas órdenes que debes seguir son las mías, de nadie más, levántate y lárgate de mi vista, me repugnas.
Jun reflejaba el dolor, no por las cortaduras sino por las palabras de Bella y de paso abría mi herida aún más, yo la había traicionado y ella me odiaba por eso, seguramente nunca me perdonaría y eso estaba bien, no tenía perdón.
Los hombres aplaudían a Bella o Mykene como la llamaban, ella era su líder, ella siempre había sido de esas personas que lideraban, su sola presencia hacía tenerle respeto y devoción.
Arrojó la pesada espada a un costado y saltó fuera de la cerca, cuando estuvo a unos pasos de mi familia Emmett no aguantó más y corrió hacia ella para abrazarla, pero Bella interpuso una mano alejándolo, Emmett se veía confuso con la actitud de Bella, él no comprendía que ella llevaba muerta desde hace sesenta años, esa que estaba allí no era mi Bella, era Mykene, una mujer dura, una mujer que estuvo a punto de matar a un muchacho por salvarnos, no le importábamos nada, nada.
- Lo siento Emmett, pero no soporto las demostraciones de cariño, ya no soy así
- Pero tú eres mi hermanita, esperé tanto para estar frente a ti nuevamente, me alegra tanto que Edward no te haya matado, que estés viva.
- Jajajajaja, no te equivoques oso, yo morí ese día, ese vampiro me mató como era su deseo, que yo esté aquí y ahora viva es gracias a otra persona que arriesgó su vida para devolverme la mía, como ves tu hermanita murió.
Si la había matado, Dios, quería saber todo lo que le había pasado desde ese maldito día, pero no me salían las palabras, además con que moral podría pedirle que me contara algo cuando ni siquiera me miraba.
La seguí, no importa que me mandara a la mierda, quería saber de ella, esa persona maravillosa no pudo haber desaparecido totalmente.
- no se qué mierda quieres conseguir siguiéndome
- Bella, por favor necesitamos hablar
- Bella no existe vampiro, la mataste ese día y no te debo nada, así que no ruegues por algo que no mereces
- Lo se, pero quiero explicarte lo que pasó, tengo una teoría
- Y tú crees que me interesa, por favor, han pasado demasiados años como para que me importe, te olvidé, ya no significas nada para mi, así que guarda tu remordimiento y busca a tu mujer, a mi déjame en paz
- No estoy con ella, esa misma noche descubrí que todo era un error, siempre te he amado, siempre lo haré, no he tenido a nadie en todos estos años, a pesar de creerte muerta, nuca podré amar a nadie que no seas tú.
- Lástima por ti, porque yo no te amo, lo siento, pero la verdad es que no me inspiras nada, ni siquiera odio por lo que me hiciste, además yo si tengo pareja, así es la vida vampiro, sigue y deja atrás a los débiles.
- Por favor no me dejes, necesito saber todo de ti
- Déjame de una puta vez en paz, no me molestes, no me sigas, anda con tu familia que yo estoy cansada, necesito bañarme y comer, lo que hice no fue fácil
- Lo amas ¿cierto?, a Jun me refiero, vi tu mirada de dolor por causarle daño ¿a él si lo amas?
- Desde el primer segundo que supe de su existencia, siempre lo he amado y siempre será así, es la única persona para mi
- Pero entonces…..
- Lo herí, si, acá no se permiten las traiciones vampiro, la lealtad es todo para nosotros, confiamos ciegamente los unos en los otros y Jun me traicionó al seguir las órdenes de alguien más
- Pero si el chico no hubiera llegado hubieran matado a Rose, cuando él llegó los malditos lobos estaban apunto de violarla y destrozarla. – ella apretó la mandíbula fuertemente y me miró
- A pesar de todo, no debió desobedecerme y ahora lárgate tengo que adecentarme
Se fue y el dolor era insoportable, ella fue tan sincera al decir que ya no me amaba, le creí totalmente, ella nunca pudo mentir y sus ojos vacíos al mirarme lo comprobaron, la había perdido, pero me reconfortaba que estuviera viva, que a pesar de mi viviera, que otra persona luchara por devolverle la vida que le arranqué.
Me fui con mi familia y allí estaban unas chicas que nos fueron indicando cual sería nuestra casa, ellas reían mientras me miraban y agitaban sus pestañas, pero no me importaba, sólo pensaba en Bella y en lo poco que habíamos hablado, sus palabras taladraban mi mente y mi muerto corazón.
Estuvimos conversando con la familia, ellos al igual que yo no podían dar crédito a lo que habíamos visto, primero fuimos transportados hasta esta dimensión, conocer la existencia de dioses y después la certeza de saber a Bella viva y su nueva condición.
Por la tarde nos reunimos los vampiros que habían en ese lugar y comprobamos que éramos muy pocos, habían muerto casi todos, de la guardia sólo quedaban veinte y ningún líder de los Vulturis estaba vivo. Así que el más antiguo que quedaba era Carlisle, no quería aceptar ser nuestro líder, pero en nuestro mundo era un fuerte atenuante la edad de nuestro líder, Carlisle aceptó pero temporalmente, dijo que cuando todo esto de la guerra terminara tendrían que escoger a su nuevo líder, él no estaba dispuesto a meterse en ese mundo de poder, pero necesitábamos a un líder que nos representara en el consejo que sería en un rato más.
Emmett estaba tan triste por lo que pasó con Bella y justo ahora me reprochaba nuevamente lo que le hice, como siempre no me defendí, lo merecía, eso y más, a pesar de todo las chicas y mi madre estaban felices hablando de Bella comentando lo hermosa que estaba y que con tiempo conquistarían nuevamente su cariño, lo que me molestaba a pesar de todo era Jun, ese chico que amaba a Bella y que además era correspondido me jodía una y otra vez, a pesar del dolor de todos estos años siempre tuve el consuelo que Bella me había amado sólo a mi, pero ahora era distinto, ella reconoció amarlo y además tenía pareja, o sea que amaba a uno, pero se acostaba con otro ¿cuál sería el motivo para no estar con Jun si lo amaba tanto?, ¿le estaría de alguna manera prohibido juntarse con él?, quizás las normas de este lugar eran distintas y no le permitían ese tipo de relación con él, no entendía nada, si ese fuera el caso estoy seguro que Bella lucharía por ese amor, ¡por Dios!, ella era una patada en el culo cuando quería, pelearía, y se rebelaría, no dejaría que nadie le dijera qué mierda hacer con su vida, al menos así era antes, ahora definitivamente no la conocía tanto como quisiera.
Nos dirigieron al consejo, era desconcertante estar frente a frente a esos Dioses que sólo había visto en libros o estatuas, pero allí estaban, todos estaban serios y callados cuando llegamos, poco a poco fueron tomando asiento y nos dejaron de pie frente a ellos.
Fue llamado al frente nuestro líder y Carlisle se presentó como tal, una mujer hermosa, muy hermosa se presentó como Atenea, la madre de mi Bella, al mirarla se parecía tanto a ella, tenía la prestancia, el coraje y la postura de mi niña, claro que ella era alta y mi niña seguía siendo pequeña de estatura.
Atenea me miró atentamente de arriba abajo, no me gustó su escrutinio, se veía violenta, pero un joven que después supe era Apolo la calmó diciendo que no valía la pena ensuciarse las manos con un monstruo como yo.
Por la paz y la alianza que deseaban lograr lo dejó pasar y volvió a sentarse. A continuación la puerta se abrió y todos los dioses sonrieron a la persona que venía entrando, sin voltear supe quien era, su olor bailaba a mi alrededor haciendo que mi cuerpo se tensara y la entrepierna creciera de manera considerable. La miré y mis hermanos nuevamente se apostaron a mi lado sujetándome.
Un gruñido salió de mi pecho, ella estaba tan hermosa, mucho más de lo que alguna vez vi, ahora sin esa armadura mostraba su cuerpo, no había nadie tan hermosa como ella, era una criatura divina, efectivamente su cuerpo había cambiado y mucho, sus pechos eran más voluminosos e igual de tersos, ahora se mostraban insolentes a través de la transparencia del vestido que llevaba, vestido azul claro estilo griego de gasa transparente, su piel relucía, la cintura extremadamente estrecha, caderas más anchas y deliciosas y ¡JODER!, tampoco llevaba bragas, su coño totalmente depilado, estaba más que caliente con esa visión, sus piernas quedaban descubiertas gracias a las aberturas de su vestido y a su caminar sensual. Su cabello imposiblemente largo, le llegaba debajo de ese culo jugoso y se movía en un delicioso vaivén, nunca la había visto con su cabello tan hermoso, las ondas chocolates me tenían embobado.
Calma, calma, me repetían mis hermanos y traté de calmarme, pero no era sencillo, yo era un animal salvaje y mi presa se pavoneaba frente a mi moviendo la cola presumidamente, ¡carajo!, ya no se qué mierda estaba hablando y pensando, hace pocos minutos estaba decidido a dejarla en paz, me había convencido que no la merecía y no haría nada para molestarla o seducirla, pero, mierda, mierda, mierda, con sólo verla me venían todos esos recuerdos deliciosos que guardaba como un tesoro, ella enrollada entre mis brazos susurrando mi nombre, gritando que le diera más duro, más rápido, que la tomara donde fuera y a la hora que fuera.
Tragué duro y apreté la mandíbula, no era momento de torturarme de esa manera. Ella se paró frente a los Dioses y Apolo galantemente le ofreció el brazo para que ella lo tomara y lo acompañara, claramente escuché el elogio que le dio ese maldito Dios y ella sólo lo miró como si mirara caca de perro, en eso ella no había cambiado, siempre le había apestado la adulación.
El consejo empezó y la verdad es que entendí la mitad de lo que se hablaba, estaba pendiente de cada palabra y gesto que hacía Bella, hasta para hablar era seductora, siempre había sido así, pero ahora lo era más, infinitamente más.
Se acordó en el consejo una alianza para poder derrotar a los licántropos, ellos por supuesto eran lo suficientemente fuertes para hacerlos solos, pero por política no podían luchar contra esa especie sin la ayuda de otras especies, los Dioses también tenían sus reglas y directamente no se involucrarían, en cambio los semi dioses tenían completa libertad.
En el consejo se encontraba cada líder de su clan o casa como quieran llamarlo, era un clan por Dios, Bella obviamente era la líder de la casa de Atenea y por lo que pude observar su palabra era muy reconocida entre los Dioses, cuando ella hablaba todos la escuchaban, no la interrumpían y se veían muy complacidos con ella, especialmente su madre.
Por lo que me enteré ella era la única semi diosa que tenía el privilegio de conocer, visitar y ser visitada por los Dioses padres, ellos nunca se involucraban con humanos o semi dioses, para eso estaban el resto de dioses, pero con Bella habían hecho una excepción, ya que mi niña era muy importante y se había ganado ese lugar muy merecidamente, cuando trataba de leer alguna mente me era imposible, la verdad es que desde que llegué a este lugar no podía leer ninguna mente, era realmente molesto y una desventaja, mi don siempre me era útil para estar preparado de antemano ante cualquier dificultad, pero lo que más me molestaba era que así no podía leer la mente de algunos de esas personas para enterarme de algo más acerca de Bella, quería saber todo y estaba en el maldito limbo.
Bella informó que en el calabozo se encontraba encerrado el licántropo que habían capturado y terminado el consejo lo interrogaría, a lo que Apolo rió se forma burlona diciendo que ojalá le sacara algo de información antes de que lo matara, al parecer antes habían "interrogado" a otro lobo y Bella se había excedido y había terminado muerto antes de hablar.
Cada casa y ahora nosotros teníamos un líder, los humanos que habían venido con nosotros aún estaban descansando, pero al parecer el líder sería el mismo hombre que estuvo encadenado a mi lado. El rebelde que me atacó.
Lo que me llamó mucho la atención fue cuando Bella le pidió a un hombre que llevarán las cadenas y los candados que habían usado los chuchos para aprisionarnos, ella estaba molesta mientras las miraba, alzó la vista y miró fijamente a uno de los Dioses.
- Hefesto estás cadenas y candados te pertenecen ¿cómo puedes justificar que los lobos la tuvieran en su poder? – el tipo se paró de su asiento rápidamente
- No te debo explicaciones Mykene, sabes perfectamente que no eres nadie para exigirle a un Dios nada
- Eso es lo que quisieras creer, pero todos los que están acá deben contestar cuando les hablo, tengo pleno derecho a hacerlo, ese poder me fue concedido y lo saben muy bien, ahora habla, si no quieres ser acusado de traición.
- Cómo te atreves a tratarnos así mocosa de mierda…
- Te callas afrodita, tú menos que nadie tiene derecho a meterse conmigo, no te olvides que me debes una muy grande a mi madre y a mi. – ahora contesta Hefesto
- Eres como un cáncer, ojalá no te hubieran salvado cuando tu maldito esposo te asesinó, ojalá hubieras estado sola para que murieras como la escoria que eres – chilló esa mujer ridículamente hermosa, pero venenosa como una serpiente, todos en la sala estaban tensos, todos menos Bella que la mirara como si estuviera hablando con un mosquito
- Sabes, eres realmente molesta, no te hagas ahora la esposa virtuosa defendiendo al esposito regañado, nadie te compra esa mentira, si tanto lo quisieras no hubieras matado a mi padre porque nunca cayó en tu embrujo de amor, sucia zorra – todos jadearon en la sala, esa era la Bella que conocía.
- Zorra – gritó afrodita y se lanzó hacia Bella para lastimarla, pero Bella la tomó del cabello y la arrojó al piso en forma estruendosa.
- A mi no me tocas perra, no te atrevas porque no eres rival para mi, puedes tener muchos poderes, pero puedo vencerte con los ojos cerrados, al fin y al cabo sólo sirves para estar con las piernas abiertas para coger – ahora dile a tu maridito que responda si no quiere ser llevado ante Zeus para que le propine el castigo apropiado por traición.
- No lo se, supongo que desparecieron, hace tiempo que no las veía, las había dado por perdidas, sabes que he tenido infinidad de esas cosas y muchas fueron dadas a los humanos hace miles de años. – respondió Hefesto, no se quién mierda era, tendría que estudiar algo más de mitología, no me gustaba estar en un entorno donde no conocía a las personas que me rodeaban.
- Son muchas Hefesto, son miles de lobos y atraparon a millones de personas y seres inmortales con estas cadenas, tendrías que haber dejado millones de éstas en el mundo humano y que casualmente todas fueran a dar a manos de los lobos, eso es muy sospechoso, además ¿cómo la encontrarían ellos y cómo supieron que tus obras son indestructibles?, creo que de todas maneras informaré a Zeus sobre esto, no confío ni en ti ni en tu mujercita, ahora fuera
Se fueron furiosos por la casi declaración de guerra de Bella, por lo que sabía ningún semi dios, humano o cualquier otra especie podía tratarlos de esa manera, ellos eran Dioses, nadie era más que ellos, pero Bella nuevamente nos sorprendió, ella era más, mucho más que un Dios, ella contaba con la benevolencia de los dioses principales, ella nunca me dejaba de sorprender.
- como se podrán dar cuenta nadie es realmente importante en este lugar, no tenemos lazos afectivos muy fuertes, estamos diseñados genéticamente para luchar y sobrevivir, para desconfiar y no perdonar, así que no se sorprendan por nada de lo que sucede acá, todo este alboroto de los licántropos fue creado por uno de nosotros, alguien les dio el poder que hoy tienen y eso lo descubriremos pronto, la identidad de esa persona ya está casi en nuestra mano, cuando sepamos quien mierda fue todo será más fácil, mientras tanto acomódense lo mejor que puedan en sus casas, cualquier cosa que necesiten están las criadas que los atenderán a cualquier hora, si necesitan cazar sólo lo harán con animales y se les informará en las regiones que pueden hacerlo. Sólo recibirán órdenes mías y de Jun que es el segundo a cargo, de todas maneras cualquier cosa me consultan. Entrenaremos a primera hora en la mañana, no tolero los atrasos y la flojera, a ustedes les falta mucho para poder enfrentarse a los chuchos sin sufrir múltiples heridas, pero les enseñaremos sus puntos débiles y a explotar el potencial que poseen gracias a su raza.
Bella se paseaba mientras nos hablaba, todos la seguían con la mirada, era impresionante como una chiquilla que medía aproximadamente 1,50 nos daba órdenes a nosotros, a vampiros, muchos de ellos sanguinarios, pero ella nos miraba uno a uno mientras nos hablaba y con esa mirada impedía que replicáramos cualquier cosa, ella era una líder nata y se paseaba orgullosa sabiendo perfectamente que nos tenía impresionados.
- Bella ¿Jun se encuentra bien? – Rosalie estaba muy agradecida con el chico por salvara y estaba muy preocupada por su estado
- Lo estará, él puede sanarse en cosa de horas lo que a otros les llevaría meses, mañana estará como nuevo y se nos unirá en las prácticas. No se preocupen, ustedes no sufrirán lo de él, si nos traiciona simplemente los matamos, a los nuestros los castigamos de distintas maneras para que aprendan a no traicionar, a pesar de no tenernos mucha estima entre nosotros la lealtad es muy importante y no perdonamos a los nuestros ningún tipo de deslealtad, como ustedes no significan nada para nosotros no los castigaremos, los mataremos como lo que son, nada.
Las palabra de Bella fueron duras para todos, pero más para mi familia y yo, nosotros la amábamos y ella simplemente nos miraba peor que a un perro moribundo y lleno de infecciones.
Pude notar que en su cabello llevaba tres pequeñas y delgadas trenzas y de la punta de estas trenzas colgaba una piedra preciosa, rubí, esmeralda y ónix, me llamaron poderosamente la atención, Bella nunca fue pretenciosa y detestaba las piedras preciosas y me daba la sensación de que algo importante significaban, como siempre mi curiosidad se inflamó más. Atenea que me miraba atenta se dio cuenta de la manera en que observaba a su hija y me hizo un ademán de que la siguiera. Cuando Bella nos despachó fui en la dirección en que vi marcharse a Atenea.
La encontré en un bosque cerca de la casa principal de Bella, ella se paseaba meditando profundamente.
- Ella nunca será la misma niña que conociste, debes aceptarlo, el lazo se rompió cuando la mataste, su inocencia desapareció – dijo cuando se volteó a verme
- ¿Ella sabe que estamos hablando?
- Si, nunca podría mentirle ni hacer nada en su contra, es mi hija y la amo más que a nada en este mundo, ella sabe lo que voy a decirte y aunque se moleste soy su madre y se lo que es mejor para ella
- Yo se que debo disculparme aunque no lo merezca, se que nunca me perdonará, yo mismo no lo hago, pero quiero que sepa que siempre la he amado, estuve tan confundido, no se qué me pasó, no se cómo pude equivocarme tanto, la amaba y la amo tanto que he pasado todos estos años llorando creyendo que estaba muerta.
- De cierta manera lo está, ella murió aquella noche y te odié tanto y aún lo hago, no quería esta vida para mi niña, ella merecía ser feliz, merecía amor, una vida normal, pero el destino siempre se impone y desde que nació supe que su destino la traería acá a mi lado, pero llena de cicatrices en el alma y en el corazón, preferiría que nunca te hubiera amado, así su alma no hubiera gritado tan alto cuando la traicionaste y mataste
- No entiendo – dije confundido
- Aquella noche su alma gritó tan fuerte y con tanto dolor que todos en el olimpo escuchamos su alma torturada, supe en ese instante que ella sería reclamada a este lugar, traté de impedirlo, por un instante prefería que muriera antes de que pasara por todo lo que ha pasado, pero ella siempre llamó la atención de los Dioses y a pesar de haberla expulsado por mi osadía y desobediencia no tardaron en mandarla a buscar. Yo tenía prohibición de enamorarme, debía permanecer virgen por toda la eternidad, Zeus siempre temió mi poder y fuerza y miles de años atrás fue profetizado que mi prole sería más fuerte que el mismo Zeus, es por eso que él temía de mi y mi descendencia, acaté sus órdenes porque nunca me enamoré, siempre estuve presta para la guerra, pero cuando conocí al padre de Bella enloquecí, era un joven muy apuesto, el mejor Seal, el mejor hombre, me enamoré locamente y no tardé en irme a la tierra para conocerlo mejor. El amor entre ambos fue instantáneo y mantuvimos una relación amorosa, el por supuesto supo quién era en realidad, jamás podría mentirle, no le importó que no pudiera estar todo el tiempo con él, pero había otra persona que se había fijado en él, Afrodita, ella siempre conseguía lo que quería y quería a Anton para ella, lo trató de seducir, y no le funcionó, extrañamente él me amaba a mi, imagínate, me prefería a mi que a la Diosa del amor y la belleza, pero él decía amarme por todo lo que yo era, valiente, fuerte, estratega, justa y hermosa, pero afrodita lo tomó como algo personal, como un reto y no se daba por vencida, al poco tiempo quedé embarazada, éramos tan felices, pero afrodita trató de embrujarlo, ella puede volver loco de amor y pasión a los hombres, nadie se le resiste, pero mi hombre extrañamente lo hizo, la rechazó una y otra vez y cuando ella supo que estaba embarazada loca de celos y despecho lo mató sin que yo pudiera hacer nada para impedirlo, no supe sus planes y no estaba con él cuando ocurrió, cuando me enteré era demasiado tarde, mi único amor estaba muerto y yo era repudiada por Zeus, me encerró esperando a que mi bebé naciera, una vez que Bella nació me permitieron sólo verla unos minutos, era la niña más hermosa jamás vista, casi igualita a su padre, pero me la quitaron, no dejaron que permaneciera ni conmigo ni con los demás semi dioses, se que les pasó por la mente matarla, pero tenemos leyes y no podemos matar así como así a un semi dios, menos a uno recién nacido.
Así que la mandaron con Renne, un ser de luz, quienes son nuestros amigos y más leales colaboradores, ella acogió a mi pequeña como su hija y la mandaron al mundo humano, cuando llegó allá se enamoró de Charlie Swan, él siempre creyó que la niña era su hija biológica y la amó, el desenlace de la pareja lo sabes y lo que vino después también. Como vez mi niña ha sufrido desde antes de nacer, sólo fue feliz contigo y fue un tiempo tan cortito, fuiste realmente egoísta, no supiste amarla como jurabas, la traicionaste y la mataste – estaba absorto en su historia y la de mi Bella
- La he amado más que a mi vida, como dije antes, no se qué me pasó, pero le juro que la amo
- Lo se, aunque me duela reconocerlo, lo se, te he visto todos estos años, se que has sufrido, se que la amas, lo siento acá en mi corazón, eso no quita que te odie por hacerla sufrir, pero creo que has tenido suficiente
- No, no he tenido suficiente, merezco seguir sufriendo sin tenerla a mi lado, pero mi naturaleza la reclama, su sangre es muy fuerte, ella me pertenece, su sangre me llama, su cuerpo me jala hacia ella
- Lo se, pero debes entender que ahora ella no te ama, es duro, le costó mucho, pero te superó completamente, ella tiene pareja, personas que la aman, ella siempre repite el discurso que no sentimos nada, que estamos entrenados para no apegarnos a las personas y quizás tenga razón, pero ella es admirada, no solamente por su belleza, sino por su fortaleza, su valor, su lealtad. Se que le mirabas las trenzas que lleva, esa es la mayor prueba de valor, lealtad y coraje, es símbolo otorgado por los tres principales Dioses Zeus, Poseidón y Hades, ellos personalmente trenzaron su cabello y le pusieron cada uno una piedra preciosa, ese es el mayor símbolo de confianza y admiración, nunca lo habían hecho con nadie, pero mi hija se ganó esa confianza y admiración de ellos, como dije nunca antes había ocurrido, ella es la única aparte de los dioses que puede estar frente a ellos, muchos dioses la odian o le temen por contar con la benevolencia y confianza de los dioses, pero ella se ganó cada cosa que tiene. La ceremonia de sus trenzas fue después de una ardua lucha en contra de una raza mortal creada por Hades, ella lucho tan valientemente contra esos monstruos que se ganó el respeto de todos, hasta del mismo Hades. Por supuesto había sido una prueba, pero ella no lo sabía. Desde ese día fue nombrada general del ejército en su totalidad, manda más incluso que muchos de los dioses y por sobre todos los demás semi dioses, ella es una estratega formidable, pero eso lo sabrán a partir de mañana

martes, 19 de junio de 2012

Rebelde


CAPÍTULO X.- DESESPERACIÓN Y CONDENA
EDWARD POV
Han pasado sesenta años desde que Bella murió en mis brazos, o más bien dicho desde que la maté cruelmente. Con el paso de los años aún no puedo descifrar qué mierda fue lo qué pasó para llegar a ese fin tan confuso y abrupto.
Éramos completamente felices y de pronto no me importaba nada, sentía que no la amaba y que esa mujer con la que me involucré era todo para mi.
Desde la primera vez que la vi y entablé conversación con ella me causó repulsa, la ofendía, la ignoraba, para mi no significaba nada.
Pero de un momento a otro la vi entrar a mi oficina y todo cambió, sentí un deseo aplastante, uno que sólo sentía por mi mujer, casi sin darme cuenta la tenía desnuda bajo mi cuerpo mientras la embestía desesperadamente, desde eso momento todo fue cuesta abajo, no podía sacarla de mis pensamientos, la deseaba cada hora, cada minuto, cada segundo. Mi pobre Bella no se daba cuenta de que cada vez la tocaba menos, de que cada vez estaba menos conectado con ella y con Samantha deseaba todo. Los encuentros sexuales continuaron y con más frecuencia, trataba de pasar el mayor tiempo posible en la oficina para estar con ella.
Por supuesto todos en el hotel sabían lo que ocurría y al leer sus mentes me sentía como la mierda, todos le tenían lástima a Bella, ella era muy querida y admirada por mis trabajadores y me encontraban el cabrón más grande del universo por engañarla con la zorra del hotel como llamaban a Samantha.
Cuando Bella estuvo hospitalizada sentí un desahogo tremendo, tenía dos días para estar el mayor tiempo posible con Samantha, aún no sabía qué me atraía de ella, su sangre no me agradaba mucho, pero eso no fue impedimento para que me alimentara de ella, no le di ninguna explicación sobre ese hecho, ya que ella dijo haber descubierto mi naturaleza desde el primer momento en que me vio.
Estaba tan embobado con ella que no me importaba lo que pasara con Bella. Estaba cada vez más distante, no le prestaba atención cuando me hablaba, ahora puedo ver claramente en mis recuerdos cómo le dolía mi distanciamiento, ahora sabía que mi niña siempre supo que yo había cambiado, pero seguía a mi lado tratando de salvar el amor que una vez nos unió, ella siempre fue una luchadora incansable y yo un maldito bastardo que se confundió como la mierda.
La veo en mis recuerdos, los últimos días de su vida estaba tan cambiada, ojerosa, triste, el fuego de sus ojos estaba extinto, estaba completamente muerta en vida y todo por mi culpa, no sólo la maté físicamente, sino que le maté el alma y el corazón.
Mi vida en ese entonces estaba llena de bruma, hay algunas cosas que no recuerdo bien, no me justifico, pero todo es un gran acertijo. Pienso y pienso y a través de los años no he llegado aún a la conclusión de qué mierda pasaba por mi estúpida mente para confundirme de esa manera.
Cuando llegué a ese espectáculo de beneficencia estaba totalmente jodido y envuelto por Samantha, recuerdo que Bella me llamó para decirme algo importante y no le presté atención porque para variar estaba con ella envuelta en mis brazos, ahora se que me llamó para invitarme a ese mismo acto al cual fui con mi amante.
No me importaba nada, cuando la vi no sentí nada, no me importó estar humillándola delante de toda esa gente, todos me miraban con repudio y a mi niña con tanta lástima, pero no me importaba, tenía a la mujer que quería a mi lado y el resto del mundo podía irse a la mierda.
Cuando Bella nos descubrió follando mi mente no reaccionó y seguí con mi faena. Una vez terminado mi acto sexual Samantha me instó a entrar diciendo que lo que veríamos a continuación sería memorable, no entendía lo que decía y ella sólo se reía muy conforme con lo que iba a pasar.
La vi en el escenario cantando y estaba tan rota que el velo que cubría de bruma mi mente se fue aclarando, ella lloraba mientras cantaba, sentí su dolor, estaba muriendo cada segundo, cuando me miró traté de ir con ella y suplicarle perdón, pero nuevamente me perdí, nuevamente no sentí nada más que molestia, miré a Samantha y ella estaba molesta.
Nos fuimos y discutimos, ella alegaba que siempre estaría atado a Bella, que ella nunca sería suficiente para mi, que Bella siendo mi cantante siempre se interpondría entre nosotros y era mejor dejar las cosas como estaban, me volví loco, no quería dejarla, no podía vivir sin ella. Y tomé la decisión.
Le dije a Samantha que resolvería todo, que me esperara.
En segundos llegué al templo, sabía que iría a ese lugar, me escondí tras unas columnas en la oscuridad a esperarla.
Cuando llegó la vi marcar temblorosamente en su celular, no le contestaron pero dejó un mensaje de voz dirigido a Emmett.
Hermanito, por favor responde, por favor te necesito, necesito…..necesito….- no terminó la frase porque lloraba desconsoladoramente. Estoy muerta Emmett, Edward me engaña, tiene otra mujer, no es broma, hace semanas que lo sospechaba, incluso ella misma me lo dijo y me lo recuerda a diario, pero no quise creer, pero hoy lo vi, lo vi, estaban follando delante de mí, no me dio ninguna explicación, dice que la ama a ella, lo escuché, todos lo vieron junto a ella, me quiero morir Emmett, estoy rota, nunca volveré a funcionar, tu hermano me destrozó entera, no se qué mierda hacer ahora con mi vida, no quiero volver a verlo nunca más, aposté todo a él y perdí, perdí todo, se llevó todo de mi, me dejó vacía.
Se cortó el mensaje y ella gritaba retorciéndose en el suelo, yo sólo miraba a esa linda chica que un día fue todo para mi, pero no sentía nada, ni pesar, ni pena, nada, no sentía nada. Sólo escuchaba en mi enferma mente mátala, mátala, mátala.
Salí de mi escondite y tras decirle lo que terminó por destruirla la maté, bebí de ella, a pesar de su dolor y sus pocas fuerzas comparada conmigo luchó, luchó contra mi, pero no podía hacer nada, la estaba matando y no me importaba, esa dulce sangre era lo último que tomaría de ella, la sentía deslizarse por mi garganta y volví a sentir ese regocijo que siempre me embargaba cuando bebía de ella, pero sólo duro unos segundos su vida se extinguió en mis brazos. Su corazón silencioso, su cuerpo sin vida quedó allí tirado en ese lugar que ella tanto admiraba.
Corrí lejos de ese lugar y como si al cielo le pesara la muerte de esa niña empezó a llover a raudales, fue la tormenta más fuerte y destructiva de Grecia, rayos caían del cielo destrozando todo a su alrededor, la lluvia incesante inundó calles y se llevó muchas vidas, aún recuerdo que por mi mente pasó que era el perfecto castigo a la raza humana por dejar que una vida tan preciada se extinguiera en brazos de un maldito monstruo como yo, nadie la defendió, nadie luchó por ella, nadie.
Llegué al lado de Samantha y no fue necesario que le dijera nada, pude ver en su mirada que ella sabía que Bella ya no interferiría entre nosotros, la besé con euforia y la amé el resto de la noche. Al amanecer bebí de ella y posteriormente expulsé mi ponzoña en su sistema.
Y el cielo se cayó en mi, noooooo, grité en mi interior, el velo se descubrió y pude sentir mi mente despejada nuevamente, miraba enloquecido a todas partes, era como despertar de una jodida pesadilla. Miré hacia la mujer que era mi amante mientras se retorcía de dolor por la transformación, estaba tan confundido y entonces recordé las cosas que había hecho y el desconcierto me cayó como una pesada loza aplastante en mi cuerpo.
Salí desesperado de allí, corrí como el diablo mientras sollozaba para ir a buscar el cuerpo de la mujer que amaba, siempre fue ella, no se cómo pude confundirme de esa manera y acabar con su vida, estaba desesperado por llegar y descubrir que todo era una maldita pesadilla, un universo alterno, cualquier mierda que no fuera que hubiera matado a Bella, no quería pensar que todo era verdad, no podía asimilarla en mi jodida mente, pero en el fondo sabía lo que había hecho porque no sentía el lazo, esa conexión que nos unía.
Llegué y corrí hacia su lado, ya no sollozaba, ahora lloraba, no se cómo pudo ser posible, los vampiros no podemos llorar, pero lo hice, las lágrimas caían por mis muertas mejillas, la había destrozado como a un animal, su garganta desgarrada, su brazos fracturados y llenos de moretones, su piel blanca sin vida y fría como el hielo, besé su cara y aún habían rastros de las lágrimas derramadas, la puse en mi regazo y nos mecí mientras le cantaba.
No podía ser, ¿cómo pude llegar a matarla? ¿cómo pude llegar a pensar siquiera que no la amaba? ¿cómo carajos pude engañarla?, aún no encuentro una respuesta que me deje conforme, nunca la encontraré porque nada puede explicar la monstruosidad que hice.
No se si pasaron horas o días con ella en mis brazos, sólo se que así fue que me encontró mi familia, con ella en mis brazos suplicando que el tiempo retrocediera para no volver a cometer los mismos errores, incluso pedía que ella nunca me conociera y fuera feliz en otra parte con otra persona, cualquier cosa con tal de que ella viviera y fuera feliz.
- ¿QUÉ MIERDA HICISTE? ¿CÓMO PUDISTE HACERLE ESTO A MI HERMANITA? , SUÉLTALA, NO MERECES TOCARLA – rugió Emmett, dejé a Bella a un lado, ya sabía lo que ocurriría y lo merecía, no me opondría a nada, Emmett se lanzó a mi cuerpo y me estrelló contra las columnas del templo, no se cuanto rato estuvo golpeándome, no sentí dolor, sólo sentía el dolor en mi interior y era por la pérdida de mi ángel.
- Emmett es suficiente – dijo Carlisle y junto con Jasper lo separaron de mi.
Me aovillé en el suelo mientras lloraba y gritaba que me mataran, que nada tenía sentido, que no quería seguir existiendo.
- nada sacas ahora con victimizarte Edward, no la amabas, nunca lo hiciste, nos engañaste a todos, ella me llamó anoche, me dejó un mensaje, dijo que la engañabas, que tenías una amante, que te vio con ella follando y le decías que la amabas ¿cómo pudiste jugar con ella así, con nosotros que éramos tu familia?, nos engañaste a todos jurando amor eterno, te la entregamos confiados en tu amor por ella y la matas, nos dejas sin ella, nada será igual sin nuestra Bella. Jamás perdonaremos lo que hiciste, ya no eres bienvenido en la familia, pero no te mataremos, no mereces ese final, mereces cargar con lo que hiciste cada segundo de tu maldita existencia – escuchar a Emmett y que toda la familia apoye sus palabras me dolieron, pero lo merecía, merecía eso y más.
Después de eso todo fue tan confuso, mi familia no me hablaba y cuando me miraban lo hacían con odio.
La noticia se esparció como pólvora, la chica Cullen estaba muerta, presumiblemente por un animal salvaje por sus lesiones, y por culpa de su adúltero esposo, que en vez de estar con ella estaba con su zorra amante, se cotilleaba que mi Bella me vio con mi amante, se comentaba del dolor que todos los que estaban anoche presenciaron en ella al verme con otra mujer, pero no duró mucho, todos estaban tan sumergidos con la emergencia que desató la tormenta y las autoridades no pusieron mucha pega al asunto y nos marchamos nuevamente a Estados Unidos.
Antes de marcharnos fui en busca de Samantha, todavía estaría en proceso de conversión, le debía una explicación, ya no la quería en mi vida y le dolería que hubiera jugado con ella, pero le debía al menos eso, ser sincero y decirle que todo fue un maldito error, pero al llegar donde la dejé no estaba, no era posible que hubiera desaparecido, la conversión duraba tres días y todavía no pasaban dos. Como el cínico que era me alegré de no encontrarla y darle explicaciones. Me largué de allí.
Su funeral fue muy emotivo, todos en el pueblo asistieron, sea por cariño o por curiosidad, pero todos estaban allí, todos menos…..
Era muy, muy extraño y sospechoso que Seth y Alizze no fueran a despedirse de Bella, no le pregunté nada a mi familia y al leer sus mentes estaba bloqueadas.
Con el tiempo supe que ellos habían dejado el pueblo el mismo día que Bella murió, nadie sabía nada de ellos, su familia desapareció del mapa como se dice.
La cremaron y sus cenizas las quería conservar por siempre conmigo, pero no me dejaron, en realidad era como si yo también hubiera muerto para ellos, no me miraban, no me hablaban, nada y lo tenía merecido.
Ellos llevaron sus cenizas de vuelta a Grecia y la esparcieron en el templo, yo no fui capaz de regresar a ese lugar, nunca hasta ahora.
El hotel que tanto quería en Grecia terminó destrozado esa noche de tormenta y nunca volví la vista atrás, no lo reconstruí, dejé todo tirado tal como estaba.
Mi familia jamás me perdonó y varias ocasiones Emmett y Rose trataron de matarme, nunca me defendí y creo que eso los persuadía. Después de tres días desde que volvieron de arrojar sus cenizas en Grecia los dejé para siempre, ellos sufrían mucho por la pérdida de Bella, no soportaba mirarlos y ver todo el odio y reproche en sus miradas. Se sentían culpables de haberla puesto en mi camino, de haber permitido que la tomara como mía. Cada uno se reprochaba por mis acciones, pero la que en cierta forma lo hacía más era Alice, ya que ella no pudo ver en su mente nada de lo que estaba pasando, ella no entendía cómo pudo fallarle sus visiones en algo tan vital e importante. En realidad nadie entendía, pero no le reprochaban nada, ya que el único culpable era yo, yo era el monstruo que mató a un ángel.
Tomé las copias de las cintas que todos habíamos filmado de ella y día a día, hora a hora, minuto a minuto y segundo a segundo las miraba, una y otra vez la miraba en la pantalla. Habían muchas que nunca había visto y eran de cuando recién llegó a vivir a la casa, esas cintas las hacían los chicos y aún era mi chica rebelde, esa que vestía como niño, habían otras grabadas en el bar del pueblo y mientras lloraba también reía de las cosas que hacía mi niña peleadora. Rememoraba viendo las grabaciones de nuestro amor, las veces que paseábamos tomados de las manos, una a una iban pasando las imágenes que le tomaba cuando aún estaba dormida en mis brazos por la mañana o cuando captaba su imagen después de hacer el amor, toda sonrosada y terriblemente erótica, cuando despertaba y desnuda tomaba su guitarra y me dedicaba canciones mientras estábamos aún en la cama, nuestra boda, nuestra luna de miel, cantando en el bar en Grecia, cuando me dedicó la canción de Adele. Tantos recuerdos hermosos que perdí por idiota, por ser un maldito animal, un ser que no merece estar en el mundo. Y finalmente las imágenes que me desgarran mi muerto corazón, esa última grabación que me hicieron llegar anónimamente, mi Bella tan hermosa, pero rota de dolor cantando las canciones que se han clavado hondo en mi pecho, canciones tristes y verídicas de lo que le hice, la despojé de todo y después la dejé como si no significara nada.
Ahora sesenta años después estaba frente al pequeño ejército que nos llevaba a tierras lejanas en busca de un grupo de humanos rebeldes para protegerlos, ellos por supuesto se resistirían, pero nuestra misión desde hace diez años es precisamente proteger a los pocos humanos que van quedando en la tierra.
Hace cuarenta años resurgió la raza de los licántropos, ellos estaban extintos o eso pensaban todos, pero de un momento a otro aparecieron sembrando el caos en el mundo, antes ellos eran pacíficos, al menos con los humanos, pero ahora eran despiadados, mataban y esclavizaban cualquier ser que tuviera el infortunio de cruzarse en su camino.
Habían exterminado y esclavizados a la mayoría de los humanos, todo por ansias de poder, el mundo como se conocía ya no existía, todo eran ruinas, desesperación, muerte y guerra.
Cuando esta raza apareció y la taza de humanos empezó a bajar considerablemente, los Vulturis que son nuestra realeza tomaron cartas en el asunto y convocaron a todos los vampiros a unirse a la batalla, claro que también querían que se unieran otros clanes inmortales, pero éstos por arte de magia habían desaparecido.
Mi vida era un completo asco y no pensaba unirme, nada tenía importancia para mi y me negué rotundo, pero hace diez años me enteré que Rose estaba herida, no era de gravedad, pero era mi hermana y quería saber de primera fuente cómo se encontraba.
Afortunadamente se fue recuperando poco a poco y así mismo fuimos retomando los lazos familiares y de amor, claro que aún no me perdonaban lo que había hecho, pero me aceptaban nuevamente. A veces discutíamos y era inevitable que el tema de Bella saltara a la palestra y yo sólo bajaba la vista, no tenía derecho a defenderme, no tenía derecho a reclamarles que sus palabras me dolían como la mierda.
Los entrenamientos se hicieron presentes y mi familia se destacaba en la lucha, sobretodo Jasper que a parte de ser un luchador excelente era también el mejor estratega, así que cuando dividieron el ejército en varios regimientos y destinados a distintas partes del mundo Jasper se quedó con el liderazgo de nuestro grupo.
Éramos alrededor de cincuenta vampiros y a pesar de nuestros caracteres volátiles nos llevábamos relativamente bien.
Yo era el segundo al mando al destacarme por sobre los demás en la lucha, además Jasper confiaba en mi en el campo de batalla y allí no defraudaba a nadie.
La pequeña comitiva que llevábamos en busca de los rebeldes era de veinte vampiros, no faltaba tanto para llegar, según nuestros informantes quedarían al menos un día de viaje.
Cuando llegamos a destino nos estaban esperando, eran alrededor de cincuenta hombres, pero sabíamos que habían más, seguramente escondidos, ya que seguramente el resto eran mujeres y niños.
No entendía el motivo para temernos y estar tan en guardia, veníamos a ayudarlos, sabíamos que los lobos ya sabían de estas personas y pronto llegarían a atacarlos, pero allí estaban, desafiantes y con las armas empuñadas, es cierto que no podían matarnos con facilidad, pero sabíamos que sus armas nos podían dañar, ya que utilizaban toxinas de licántropos en sus armas y ésta era nociva para nosotros.
Carlisle estaba hablando con el que parecía ser el líder, le trataba de convencer que veníamos en su ayuda, pero el humano destilaba un odio descomunal, podía leer su mente y había algo raro en él. No era desconfianza, no era miedo, era puro y sencillamente odio.
Carlisle ya casi lo estaba convenciendo, al menos eso pensaba él cuando gracias a mi habilidad mental supe que nos atacarían. Alcancé a avisarle a Carlisle que retrocediera y nuestra guardia se puso en posición de ataque.
Ellos atacaron primero, no eran muy buenos luchadores y por supuesto no tenían nuestra capacidad, los estábamos dominando, no matábamos a ninguno, sólo los dejábamos inconscientes, pero de pronto tuvimos que parar la pelea, un olor nauseabundo nos llegó y tuvimos que unir fuerzas en pocos minutos. Los lobos se estaban acercando y eran muchos, nosotros podríamos salir relativamente bien de este encuentro, pero los humanos no. La mayoría de ellos se refugiaron y el resto fueron muy testarudos y se quedaron a luchar al lado nuestro.
La llegada de los chuchos fue un caos, eran alrededor de cincuenta, muchos más de lo que pensábamos en un principio. A pesar de que tratábamos de proteger a los humanos mientras matábamos a los chuchos se perdieron muchas vidas, tanto humanas como vampíricas, estábamos perdidos, eran más que nosotros.
Fue inevitable perder, me sentía frustrado, furioso, malditos chuchos nos encadenaron junto a los humanos y esas cadenas no se de que mierda estaban hechas, no las podíamos romper. Después de maniatarnos tomaron a un joven de unos veinte años y lo empezaron a torturar para que les dijera dónde estaban escondidos los demás. Los gritos eran ensordecedores, el muchacho murió sin soltar información, pero a este le siguió otro y otro hasta que el último torturado habló.
En pocos minutos aparecieron sesenta humanos más encadenados, la mayoría mujeres y niños. El llanto de los niños era desgarrante y las mujeres a pesar de tratar de mantenerse serenas se les notaba el terror.
Fuimos llevados a un subterráneo enorme, allí era la guarida de los chuchos, era un lugar frío, con olor a muerte y pestilencia. Fuimos encadenados a paredes en varias salas unas al lado de otras. Mi desesperación creció cuando se llevaron a Carlisle, Emmett y Alice a otra sala, temía por ellos, por todos ellos, tanto humanos como familia y vampiros seríamos historia, moriríamos en este apestoso lugar, quizás a mi como castigo le vendría bien, pero a mi familia no, ellos no deberían estar acá, ellos no merecían morir.
El humano que estaba a mi lado me miraba intensamente, sentía esa mirada de odio, era el líder, no desperdicié tiempo mirándolo, debía encontrar la manera en que mi familia se salvara, pero era desconcertante saber que no había escapatoria.
Pasamos cinco días en agonía, cinco días de escuchar los gritos de humanas y vampiras siendo violadas y destrozadas por esas bestias, me estremecía de sólo saber que pronto les tocaría a mi madre y hermanas, por fortuna aún no las dañaban, pero faltaba poco y aquí encadenados como animales sin poder hacer nada, casi fin fuerzas por la falta de ingesta de alimento y de sangre.
Llegaron a nuestra sala y no faltó leer su mente para saber que venían a buscar a las mujeres de esta sala, Rose y Esme estaban aterrorizadas, además las muy bestias las violarían delante de nosotros, no podría soportar eso, mi madre y mi hermana era sagradas, no quería que eso ocurriera, no lo podría soportar.
Primero tomaron a las humanas, el espectáculo fue escalofriante por decirlo de alguna manera, cerré los ojos, pero los gritos se colaban en mis oídos y el olor a sangre invadía mi sistema torturándome por desear beber de esas criaturas violentadas y destrozadas.
Cuando soltaron las cadenas de Rose, creí morir, a lo lejos escuchaba los gritos desesperados de Emmett pidiendo clemencia para su esposa, pero el chucho que ahora acariciaba a Rose sólo aullaba en forma de risa.
La desnudó y cuando estaba a punto de tomarla fue interrumpido, el chucho estaba cabreado, estaba muy caliente y quería a Rose. Un nuevo grupo de humanos habían sido capturados y al parecer eran importantes para los chuchos, por lo que pude oír de la conversación no eran humanos comunes.
Diez de ellos fueron llevados a la misma sala en donde me encontraba, estaban golpeados y los encadenaron a la pared frente a la mía, levanté la vista y me impactó verlos, a pesar de los golpes que cargaban se veían extremadamente fuertes, eran grandes casi como Emmett y poseían unos rasgos pocos comunes, eran por decirlo de alguna manera hermosos, pero uno de ellos, el más joven llamó mi atención, a pesar de su juventud, se veía más fuerte que los demás, era también el más hermoso y era el más golpeado, los demás lo miraban atentamente hasta que el joven alzó su cabeza y los miró como transmitiéndole algo, traté de leerle la mente y no pude. Los demás compañeros asintieron a algo que les había transmitido el joven y sonrieron enigmáticamente.
Seguí mirándolo y definitivamente no era completamente humano, era algo más… era vampiro, aunque su corazón y el calor corporal que tenía indicaba indicios humanos, no lo era completamente, su pulso y calor corporal eran mucho más bajos de lo normal, además poseía rasgos vampíricos muy marcados, lo único que se me ocurrió fue: híbrido, pero eso no era posible ¿o si?, si era así, si era posible significaba una nueva raza y eso no se si era bueno o malo, ya que no sabía las intenciones ni la verdadera fuerza o dones de esta raza.
De pronto el joven dirigió la vista hacia Rose que se encontraba nuevamente encadenada y con la ropa hecha jirones. La escaneó de arriba hacia abajo con detenimiento y una pizca de coquetería.
- Te encuentras bien – le preguntó
- De puta madre – dijo Rose cabreada
El joven se carcajeó de la respuesta de Rose y sacudió su cabeza levemente. Traté de leerle la mente, pero no me fue posible, me esforcé, ya que el joven me causaba algo extraño, era tan raro.
- no podrás leerme la mente vampiro, pierdes tu tiempo – exclamó
- ¿Cómo….
- ¿Cómo lo se?, se puede decir que compartimos en algo ese don que tienes. – dijo con fastidio
- ¿Qué eres?
- Semi vampiro o híbrido, como prefieras llamarme
- ¿Cuántos son y por qué no sabíamos nada de ustedes?
- Somos dos y no sabían porque no es tema de ustedes – replicó con odio
- Jun, estamos listos – dijo uno de los humanos
De pronto el chico llamado Jun levantó los brazos y sacó una pequeña llave que tenía oculta y abrió el candado que cerraba las cadenas, cuando se soltó ayudó a sus compañeros a velocidad vampírica, en segundos estaban libres y procedieron a ayudar a los otros humanos, por mientras uno de ellos espiaba por la puerta por si venían los chuchos. Los vampiros fuimos los últimos en liberar, cuando Jun soltó a Rose se sacó la capa larga que llevaba y la cubrió, Rose le agradeció.
Una vez liberados todos salimos todos corriendo a ayudar a los demás prisioneros, Jun corría como una ráfaga de viento soltando las cadenas y el resto ayuda a incorporarlos y prepararlos para escapar.
Todo pasó tan rápido que apenas nos dimos cuenta de que estábamos saliendo de ese lugar tétrico, el grupo del chico una vez que nos dejaron resguardados a metros del lugar se devolvieron y arrasaron con el lugar, los aullidos se escuchaban a kilómetros de distancia, ellos se encargaron de todos los chuchos, era algo sorprendente, lástima que nosotros estábamos tan lastimados y cansados, me hubiera gustado estar presente y verlos en acción, deberían ser muy fuertes para acabar con esa gran cantidad de lobos, bueno con casi todos, ya que Jun traía a uno encadenado, claro, que ahora en su forma humana, era apenas un niño de unos quince años, pero no debíamos tenerles lástima, eran unos asesinos demenciales y por el olor que expelía estaba seguro que se trataba del que quiso violar a Rose.
Cuando llegaron donde nos encontrábamos nos dirigieron unos metros más adelante, allí un grupo de hombres esperaban y tenían listos caballos, si, caballos, pero lo más importante es que tenían comida y sangre embolsada, enseguida humanos y vampiros empezamos a alimentarnos y a recuperar algo de nuestras fuerzas.
- Jun, deberías cambiarte de ropa, en pocas horas estaremos en casa y ella se enfurecerá y más si se da cuenta de que no utilizaste la ropa correcta – dijo con sorna un tipo al que llamaban Juan, por lo visto la mujercita del chico era cosa seria
- Claro y como todos ustedes se cagan de miedo al verla le dirán apenas lleguemos – dijo con una mueca Jun
- Oh si, ya sabes, no debes enfadar a la jefa y menos cuando puede matarnos con un solo dedo
- Maricas
- Claro como tú tienes trato preferencial puedes darte el lujo de rebelarte un poco, claro que cuando te ha ajustado las tuercas no se mide ahora se reía abiertamente
- No tengo ningún trato preferencial, todo lo que soy me lo he ganado limpiamente, además ella le presta más atención al hombre que ocupa su cama
- Jajajajaja, eso me huele a celos – Jun hizo una mueca de profundo disgusto – lo siento Jun, sólo era una broma, además sabes que ella siempre te amará más que a cualquiera, eres sus ojos, si tuviera que elegir entre los dos, te elegiría a ti, siempre ha sido así.
- Supongo, pero no soporto verla acompañada, se que es egoísta, pero la quiero sólo para mi, ella es mía, no la quiero compartir
- Lo se muchacho, lo se, pero la vida sigue y a ti no te falta la atención femenina.
- A ninguna de ellas las he amado, ninguna es como ella, ninguna es como Mykene, todas las demás no le llegan ni a los talones, ella es la mejor, la más valiente, no, no hay otra como ella
- Tienes razón Mykene es sorprendente, como lo dijiste, ella es única y no deberías comparar a nadie con ella
- Vamos mejor, Mykene debe estar esperando para decapitarme
- A todos nosotros
No era mi intención oír, pero fue inevitable, me dio pena el chico, enamorado de un imposible al parecer, no se por qué, pero todos ellos parecían temerle a esa mujer y además tenerla por muy alto en un pedestal.
Cuando nos dijeron que debíamos acompañarlos pensé que estaban locos, pero nos explicaron que éramos los únicos que quedábamos por esos lados, además querían proponernos alianza, y varios grupos más de vampiros ya se encontraban con su gente. No quisimos preguntar más, no teníamos nada más que hacer así que los seguimos, todos los humanos fueron en caballo y el resto a pie, decían que no quedaba mucho, ya pronto estaríamos en sus territorios.
En varias ocasiones descubrí a Jun mirando a mi familia y principalmente a mi y cada vez me desconcertaba más, ahora que estaba limpio y sus golpes al igual que los de sus compañeros iban desapareciendo a velocidad alarmante pude estudiar más sus rasgos, su cabello era parecido al mío, sólo un tono un poco más castaño, era más alto que yo, musculoso y ahora vestido con esa ropa antigua me recordaban a los caballeros antiguos, capa, cota de malla, escudo, casco, botas y espada.
Llegamos a un lugar desértico, eran unas ruinas cerca de un lago, paramos y Jun sacó una cadena que llevaba al cuello, el medallón me parecía conocido, pero no recordaba dónde lo había visto. Lo abrió y éste despendió una luz cegadora y al segundo estábamos en un paraje totalmente distinto.
Todo era verde, hermoso, los árboles rebosantes de frutas, el cielo de un color claro y puro, animales pequeños correteaban de un lado hacia otro, extensos lagos, puros, transparentes y de fondo una serie de edificaciones enormes y fastuosas, por supuesto unas alejadas de las otras.
A medida que avanzábamos uno de los guerreros explicó que estábamos en otra dimensión, en el mundo de los mestizos, cuando pregunté a qué se refería dijo que el mundo de los mestizos era el lugar donde vivían los semi dioses, hijos de Dioses con humanos, ¡ puta madre!, los Dioses existían y estos hombres que nos salvaron eran hijos de ellos, casi no podía dar crédito a lo que oía y se que todos los que estábamos allí teníamos las mismas expresiones y dudas. Nos dijeron también que la tierra en la que estábamos pertenecía a Atenea y su ejército, por supuesto cada mansión por decirlo de alguna manera pertenecía a cada clan de Dioses y sus descendientes.
Dijeron también que las tierras de Atenea eran de las más extensas, pero las más duras para vivir, ya que Mykene que era la hija de Atenea y la que mandaba allí era muy dura, pero justa y al ser hija de la Diosa de la guerra ganaba todas las batallas y recibía los mejores tesoros y riquezas, así que el joven Jun estaba enamorado de la hija de Atenea, entonces caí en cuenta de que él estaba fuera de lugar tanto como nosotros.
- ¿Por qué vives y eres soldado de Mykene si eres semi vampiro? – me miró entrecerrando los ojos
- Mi madre era humana como ya dije, pero al ser de una nueva raza les interesé a los Dioses y decidieron permitirme nacer y criarme aquí, además de ser el segundo al mando después de Mykene
- ¿No se suponía que Atenea nunca tuvo hijos? – recordé las historias que Bella me contaba acerca de los Dioses, mi Bella, estaría tan encantada de estar viviendo todo esto.
- Esas historias no cuentan todo, además Mykene no tiene tantos años, Atenea, se enamoró de un humano no hace muchos años atrás y concibió a Mykene, además se supone que los Dioses dejaron de existir hace miles de años, así que el árbol genealógico de los Dioses ha cambiado bastante y crecido en magnitudes superiores que cualquier plaga.
No hablamos más, ya que al llegar al pequeño pueblo se fueron acercando muchas personas, todas vestían a la moda a excepción de los guerreros que nos llevaban y otros tantos que estaban practicando en un sector cercano.
- Señor que bueno que ya se encuentre acá y esté bien – dijo una muchacha moviendo las pestañas exageradamente hacia Jun
- Gracias Rebecca, puedes seguir con lo que estabas haciendo
- Si, disculpe
- Rebecca, ya llegó Mykene
- No señor, ella no ha vuelto
- Gracias
Entramos a la casa y estábamos a punto de dirigirnos a los dormitorios que nos designarían cuando se escuchó el trote raudo de caballos.
- Mierda, me va a cortar las pelotas – soltó Jun bajo el aliento y salió hacia el exterior
- Vamos vampiro, no creo que quieras perderte el espectáculo de Jun siendo masacrado por una muchachita, es algo que no se ve todos los días.
Salimos mi familia y otros cinco vampiros, el resto prefirió ir a bañarse y descansar antes de la cana, además los humanos ya estaban siendo atendidos y recibiendo cuidados médicos.
Al salir Jun estaba parado en medio del camino esperando que el grupo de quince personas llegaran hacia nosotros. Se mecía el pelo nerviosamente y movía las manos que estaban entrelazadas detrás de su espalda.
El grupo llegó levantando bastante polvo y uno a uno fueron descendiendo de los caballos, que posteriormente fueron llevados por unos muchachos hasta lo que pensaba eran las caballerizas.
Todos los recién llegados quedaron parados mirando y se fueron sacando los cascos, pero una figura diminuta llegó hacia Jun dando zancadas rápidas, esa manera de caminar la conocía, ese porte pequeño escondido bajo esa armadura que a pesar de ser tosca no escondía la sensualidad con que la persona bajo ella se movía, era una mujer.
La chica llegó hasta Jun y se sacó el casco arrojándolo al suelo con furia y pude verle la cara, no podía ser, jadee al reconocerla, jamás podría olvidar ese rostro ahora cubierto de tierra y sudor por la actividad reciente, era ella, ella.
No podía apartar la vista de esa imagen gloriosa, debía estar alucinando, porque de otra manera no podía estar a centímetros de mi niña, mi Bella.
- Déjame revisarte – dijo Bella mientras sus ojos miraban al joven con preocupación
- No tengo nada, me encuentro bien, ninguna herida – respondió Jun
- Eso lo decidiré yo cuando te revise – AHORA
- Vale – Jun se sacó la capa y arrojó al suelo la armadura del torso quedando con una polera y los pantalones
- El resto de ropa Jun, no me hagas perder el tiempo – se sacó el resto de ropa quedando apenas en boxers
- ¿contenta? – ella lo escaneó buscando heridas y luego lo abrazó mientras le besaba el rostro.
Sentía que quería morir en ese mismo momento, sentía mi muerto corazón romperse nuevamente, era una sensación extraña, segundos antes casi podía sentir que latía desbocado en mi pecho al verla y ahora lo sentía romperse. Aún no podía reaccionar, estaba tan quieto como una estatua y al parecer mi familia estaba en las mismas condiciones, ya que no los veía y no los sentía, o quizás yo era el único en verla y todo era producto de mi retorcida imaginación.
Después del abrazó Jun le sonrió abiertamente y mi alucinación empuñó las manos y le mandó tremendo golpe en la cara, con tanta fuerza que lo mandó metros de distancia de donde estaba, si, definitivamente estaba alucinando, ella no era real, quizás nada de esto era real y todavía me encontraba encerrado con los chuchos.
De pronto una mano se posó con fuerza en mi hombro y al mirar quien interrumpía mi alucinación vi a Carlisle con cara de estupefacción, entonces salí de mi burbuja y escuché los sollozos de mi familia, los miré y todos miraban en dirección a mi alucinación…..
Entonces era real, ella estaba allí, todos la veían, no estaba loco, mi Bella estaba viva, estaba tal como la recordaba, perfecta, hermosa, fuerte, muy fuerte en realidad, pero ¿qué hacía acá? ¿cómo sobrevivió a lo que le hice?, yo sentí su corazón dejar de latir, yo la maté, no entendía anda.
Avancé un paso hacia ella que ahora estaba levantando a Jun del suelo, quería tocarla, quería besarla, hacerla mía, rodearla con mis brazos y perderme en su cuerpo glorioso, después preguntaría, después aclararía las dudas, ahora quería tocarla y pedirle perdón mil veces, ganármela y saber si aún me amaba, si algún día podría perdonarme, si me recordaba, no se, cualquier cosa, no importa que me odiara, la reconquistaría.
- Bienvenido cielo, te extrañé tanto, pero no vuelvas a hacer algo así y si por si lo olvidas cualquier desobediencia se paga, así que aprovecha unos minutos antes de recibir el castigo pertinente
- También te extrañé Mykene – dijo Jun acariciando una mejilla de Bella
¿Bella era Mykene? ¿Jun estaba enamorado de mi Bella?, ¿Bella tenía pareja?, santa mierda ¿Bella era hija de Atenea?.
En ese momento nuestras miradas se encontraron, pero quedé petrificado cuando vi sus ojos, ojos fríos, ojos vacíos de sentimientos, una mueca de desprecio absoluto se marcaba en su cara.