Dark Chat

lunes, 2 de enero de 2012

Muy Salvaje Para Ser dominado

Hello mis angeles hermosos!!! aqui les dejo un nuevo cap de este fic, feliz año a todas las amo.
Angel of the dark

CAPÍTULO 05



Edward miro a la muchacha desmadejada, lacia entre sus brazos, sus entrañas se apretaron ante la vista de su rostro ceniciento. No había sido capaz de olvidarse de ella ―a pesar de los mas fervientes esfuerzos de Tanya la noche anterior.


Cerró los ojos, maldiciendo por lo bajo, no muy seguro de lo que lo alteraba mas. Que yaciera enferma en sus brazos o que ella ―la muchacha que nunca habia pensado volver a ver ―yaciera enferma en sus brazos.


―.Satisfecho? ―exclamo Alice. ―La has matado, Edward.


―Cállate, Alice ―murmuro Edward, maniobrando un brazo libre para comprobar el pulso en su cuello. Allí estaba, lento y constante, bajo la piel suave. Rozo el dorso de su mano contra su frente, haciendo una mueca ante su carne llameante. ―Está ardiendo.


―Rápido, llevémosla arriba ―ordeno la abuela.


Edward reacomodo a Bella en sus brazos. Su cabeza cayó sobre su pecho mientras el subía las escaleras de dos en dos, su abuela y hermanas siguiéndolo apresuradas, hablando sin parar.


Se dirigió a la habitación Rose, a sabiendas que su abuela habría enviado sus cosas a la mas esplendida habitación de invitados.


Alice se situó por delante para abrir la puerta.


Una mujer de cabellos de cobre se congelo en medio del acto de desempacar el equipaje.


―.Que le ha hecho?


Edward sonrió con ironía. La criada, suponía.


―Tu señora se ha desmayado ―explico, colocándola sobre la cama.


―.Se desmayo? ―murmuro la doncella rolliza, la sospecha en su voz, mientras lo miraba de arriba a abajo. ―Ella no es del tipo que se desmaya.


―Supongo que no ―respondió, recordando sus descarados modales del dia de ayer. ―Tengo la impresión de que la fiebre tiene algo que ver con eso.


―! Fiebre! ―exclamo la criada, retorciéndose las manos. ―Oh, el viejo dragón querrá mi


Cabeza si ella se muere.


―Y eso seria la verdadera tragedia ―comento Alice, asintiendo con burlona seriedad.


―Ella no va a morir ―gruño Edward , molesto por el histrionismo de la criada. Se volvió y vio al ama de llaves rondando cerca de la puerta. ―Señora Crosby. .Enviaría a alguien a buscar al doctor Manning?


―Si, milord.


Cuando el ama de llaves salió apresuradamente de la habitación, se enfrento a la criada de


nuevo.


―.Puedo confiar en ti para que veas que Lady Bella se quede en camisón? ―hizo un gesto a su forma inerte. ―Tendrá que quitarse el corsé de inmediato.


―Claro ―la criada agacho la cabeza y se dirigió hacia el armario.


Edward ignoro el resoplido de desaprobación de su abuela ante su mención de un corsé. Era de esperarse que la sensibilidad de su abuela se sintiera ofendida en un momento como este.


Con una ultima mirada a la muchacha tendida en la cama, salio de la habitacion para que la criada pudiera atender a Bella en privado, y el pudiera luchar para encontrarle sentido a sus pensamientos revueltos.


Su abuela le seguía los talones, no lo iba a dejar escapar tan fácilmente.


―Tan pronto como se despierte, espero que te disculpes ―exigio ella.


Edward sintió una punzada de molestia ante su suposición automática de que Bella se


Despertaría. Muchas personas morían cada año por fiebres y calenturas. Sus grandes ojos Marrones, su piel lechosa, su delgadez... todo insinuado en su fragilidad, en su debilidad.


Se detuvo en el pasillo y se volvió para enfrentarse a su abuela.


―Si alguien le debe una disculpa, eres tú. Tú eres la que la arrastro por medio país. Y para


nada. Sabes mi posición. No me casare. Nunca. Acéptalo.


Antes de que ella pudiera responder, se dio media vuelta y se retiro, muy enojado para


Soportar su presencia. Durante años, ella lo había molestado, lanzándole cada joven elegible de la región con la esperanza de que se casara. .Pero esto? Sacudió la cabeza. Esta vez fue demasiado lejos.


No sería un peón de su abuela. Sin importar que encontrara a la muchacha extrañamente


irresistible, sin importar que ella se hubiera quedado en sus pensamientos más de lo que debería.


Mucho más que cualquier otra mujer antes.


Tenía responsabilidades. Responsabilidades que superaban con creces los deseos de su abuela. O los suyos.



CAPÍTULO 06

Bella abrió los ojos y parpadeo ante la invasión de la luz. Estiro las manos a los lados,


Disfrutando de la sensación de sabanas suaves. Alzando la mirada, ella estudio una franja de tela adamascada color ciruela por encima de ella y trato de ordenar sus pensamientos dispersos.


Lentamente, se sentó, recorriendo con la mirada una gran habitación veteada con una luz suave.


―.Que esta haciendo? Vuelva a recostarse ―Nettie la empujo de nuevo sobre el blando


colchon.


―.Que paso?


―Usted se desmayo.


―Nunca me desmayo ―rechazo Bella, dispuesta a discutir, pero se detuvo de repente cuando los recuerdos la inundaron.


El rostro de Edward floto ante ella como algo salido de un sueno. Absolutamente apuesto. Ojos que brillaban verdes un momento, negros al siguiente. El pelo de un tono cobrizo oscuro como el pecado, lo bastante largo como para enredar sus dedos en…


Bella detuvo sus descarriados pensamientos con un movimiento rápido de la cabeza. El


debería haber permanecido en sus sueños. Ella había planeado guardar allí su recuerdo ―el forastero perversamente guapo que montaba como si lo persiguiera el mismo diablo, que manejaba el cuchillo por diversión y escalaba montanas en pleno invierno, que la escandalizaba con palabras calientes susurradas al oido.


Solo que su sueño se había convertido en un montón de pesadillas.


Su salvador anónimo no era otro que el conde con el que su abuela queria que se casara.


Sacudió la cabeza, tratando de disipar esa sensacion ridicula de traicion.


Una risa histerica broto de su garganta. Ahuyentarlo no seria un problema. No cuando el quería que ella se fuera.


Sentandose de nuevo, echo hacia atras la gruesa frazada, la humillacion escociendo sus mejillas al recordar su trato despreciable.


―Nettie, ve por mi ropa.


―No hare tal cosa. El medico dijo…


―.Un medico estuvo aqui?


―Si. Dijo que usted necesita quedarse en cama hasta que este bien.


Bella sacudio la cabeza con fiereza, una imagen de los duros rasgos de Edward apareció en su mente. De ninguna manera iba a quedarse un minuto mas bajo su techo.


―Me siento mejor ahora. Vamos a seguir nuestro camino.


Nettie abrio la boca, pero Bella agito una mano para hacerla callar.


―No voy a permanecer aqui. No despues de la forma en que me trato ese bruto. .Puedes


imaginarlo, Nettie? ―ella llevo una palma a su corazón como si tuviera una herida mortal. ―! Cree que yo querría casarme con el!


Nettie alzo sus manos al aire.


―Bien. Mátese…


―No estoy a las puertas de la muerte ―Bella se estremeció cuando la estridencia de su voz atraveso su cabeza. Con un suspiro, se froto las sienes. ―De verdad, me siento mucho mejor.


Ciertamente, capaz de viajar ―sus pies se dejaron caer de la cama con dosel, hundiéndose en la gruesa alfombra.


Ella estaba a medio camino hacia el armario cuando un breve golpe sonó en la puerta.


Deteniéndose, se volvió y vio a Lady Massen entrar muy campante a la habitacion.


La condesa se congelo a mitad de camino.


―.Que esta haciendo?


Bella torció un dedo del pie en la alfombra de felpa con una absurda sensacion de culpa, como un niño atrapado en plena travesura.


―Voy a vestirme.


―Ciertamente no ―declaro Lady Massen.


Antes que Bella pudiera emitir una protesta, las dos mujeres la condujeron de vuelta a la


cama, colocando las frazadas hasta su garganta como si fuera una invalida.


―De verdad, estoy bastante bien como para viajar…


―.Viajar? ―los ojos de Lady Massen se redondearon. ―Esta muy mal, querida. Y aunque no lo estuviera, acaba de llegar. Por amor del cielo, .porque desea irse tan pronto?


.Por que? Parpadeando, Bella miro a la condesa, preguntándose si se estaba burlando. .Ella no escucho a su nieto exigiendo su partida?


―Creo que es mejor que me vaya.


―.Irse? ―Lady Massen miro a Nettie como si necesitara la confirmación de que Bella


Verdaderamente tenia la intención de irse. ―.Porque quiere hacer eso? ―el dolor atravesó sus rasgos, sorprendentemente suaves para una mujer de su edad.


Bella se humedeció los labios.


―Lady Massen, su nieto dejo sus deseos muy claros…


―!Pamplinas! ―Lady Massen hizo un ademan aire con una delgada mano, de venas azules.


―Yo la invite. Usted es mi invitada. Edward no puede anular mi invitacion.


Aclarandose la garganta, Bella lo intento de nuevo.


―En cualquier caso, estaría mas tranquila si me fuera.


Lady massen fruncio el ceno, apreto los labios hasta que casi desaparecieron de su rostro. Un destello decidido aparecio en sus ojos y un silencio cayó sobre la habitación mientras Bella toleraba su escrutinio. Tragando, obstinadamente sostuvo esa atenta mirada, resistiendo el deseo de moverse con nerviosismo. Al igual que con su propia abuela, Bella sabia que no debía demostrar el menor indicio de debilidad.


―Muy bien, si desea irse no puedo detenerla ―la suavidad de la voz de Lady Massen hizo que los diminutos pelos de su nuca se erizaran. ―Usted puede irse, querida. No sonaria con mantenerla aqui en contra de su voluntad ―la condesa parpadeo con sus grandes ojos inocentes,


llevandose una mano a su garganta.


Bella espero, el aliento contenido, sabiendo que mas estaba por venir. Lady Massen acaricio el collar de esmeraldas que descansaba en el hueco de su garganta.


―Gracias ―murmuro Bella, deslizando la frazada hasta la cintura. Estaba a punto de


balancear las piernas hacia abajo cuando la voz de la condesa se lo impidio.


―Por supuesto, no puedo permitir que se vaya hasta que considere que es capaz de resistir el viaje ―Lady Massen llevo la frazada de vuelta hasta su cuello y le dio al hombro de PBella una palmadita condescendiente.


―Realmente, estoy bien ahora ―insistio.


Lady Massen levanto una mano, cortando sus protestas.


―Ni una palabra sobre el asunto. Cuando yo considere que es capaz de viajar, usted puede irse , ni un momento antes.


Nettie rio por detras de su mano.


Bella se dejo caer en la cama como si un peso asfixiante hubiera caído sobre ella. La frazada de repente se sintio caliente, pesada ―un sudario mortal.


Lady Massen sonrio dulcemente, como si no acabara de sentenciar a Bella a prisión por una cantidad de tiempo indefinida.


―Descanse. Recupérese. Le enviare algo de caldo.


Caldo. Su estomago gruño ante la mención de comida. Ella podía resistir un poco más que


caldo. Faisán asado con patatas con crema sonaba mejor, pero Lady Massen parecia decidida a tratarla como a una invalida.


―Muy bien ―cedió, ya pensando en cómo podría conseguir que Nettie fuera por un poco de comida real y en que tan pronto podría arreglar su partida sin ofender a Lady Massen.


El rostro del conde surgió en su mente y su pecho se oprimió. Haria falta mucho mas que esta pequeña buscona para tentarme. Al recordar sus palabras, la humillación encendió una llamarada que la recorrió por entero.


Tres días. Tres días y ni un minuto más, se prometió. Entonces ella se iría. Con o sin la


aprobación de Lady Massen, se iria. Y esa mirada ardiente del conde quedaria en el olvido


Decididamente para siempre.


Un golpe súbito en la puerta hizo que Bella empujara su plato de queso y pan hacia las torpes manos de Nettie. Ella arreglo ansiosamente la frazada a su alrededor, mientras trataba de tragar su bocado de queso. Nettie coloco el plato en la alfombra y lo pateo bajo la cama. A una señal de Bella, abrió la puerta.


Una mujer entro empujando un carrito cargado de libros.


―Buenas tardes, mi lady. Soy el ama de llaves, la señora Crosby ―deteniéndose junto a la


cama, ella hizo una breve reverencia.


Bella se levanto apoyándose sobre los codos, su corazón acelerándose ante la variada pila de libros. Ante la vista de tantos, algunos cuyos lomos de cuero lucían como si nunca se hubieran resquebrajado, su estomago se lleno de mariposas.


―.Que tiene ahi? ―pregunto Nettie.


―Lady Massen selecciono estos libros para Lady Isabella.


Bella desvió la mirada de los más de veinte libros hasta la señora Crosby arqueando una ceja con suspicacia.


―.Lady Massen selecciono estos? ―sin duda las cartas de su abuela habían mencionado la afición de Bella por los libros. Alcanzo uno examinando su lomo.


―Voltaire ―leyó en voz alta. Su mano fue por otro y otro. ―Austen, Cervantes, Burney, Defoe


―tratando de calmar su corazón acelerado, deslizo su mirada al ama de llaves. ―.De donde provienen todos estos?


―De la biblioteca. Tal vez, cuando usted se sienta mejor, podría explorar por si misma, milady.


Es una colección bastante grande ―la señora Crosby chasqueo la lengua. ―Oh, pero usted se ira, no? Lamentable ―en ese momento, Bella supo que Lady Massen le había enviado los libros de forma deliberada.


Bella volvió a examinar los libros, tratando de reprimir su temblor de alegría, ahora entendía lo que eran ―un soborno. Apretó los labios en una línea severa y cruzo los brazos sobre el pecho.


Ninguna cantidad de libros la tentaría para quedarse. Ella tenía su orgullo. Nada podría retenerla aqui con ese bruto merodeando por el lugar.


Entonces lo vio. El aliento se le atoro en la garganta. Con una mano temblorosa, saco un


volumen delgado de la parte superior de la pila. Recién editado, sus dedos rozando la suave superficie del cuero, con sus brillantes letras en relieve. Los Cuentos de lo Grotesco y Arabesco de Edgar Allan Poe. Habia oido hablar de las historias no convencionales del señor Poe.


―Oh, ese llego hace unos dias. Lady Rosalie siempre ve que la biblioteca se mantenga


actualizada.


―Increible ―murmuro Bella, su estimación por la adusta Rosalie elevándose un tanto. Ella habría tenido que mandar a pedir este libro a los Estados Unidos. Y con no pequeños gastos. Quien sabia que otros libros esperaban en el piso de abajo? Probablemente un verdadero tesoro.


Su pecho se apretó. Era lamentable que tuviera que irse.


Un profundo anhelo de investigar la biblioteca de Massen zumbaba por sus venas. Tal


tentación era dificil de resistir. Insoportable. La biblioteca de su familia no se habia actualizado en años.


Sus dedos acariciaban el cuero liso, su mente trabajando furiosamente, en busca de alguna justificación para quedarse. La imagen de si misma inmersa en los libros, explorando tomo sobre tomo, lleno su cabeza hasta que la hizo sentirse mareada. .Que mejor manera de pasar la temporada, lejos de la ciudad y de una nueva cosecha de pretendientes escogidos por su abuela?


Ella asintio decididamente. Sonaba a justificación. .Que mas necesitaba? Massen Hall era


precisamente donde su abuela quería que estuviera. .Y que si el conde queria que se fuera?


Ninguna amenaza que ella fuera de su agrado. Ninguna amenaza de que el se declarara. Una lenta


sonrisa se extendio en su cara.


―Yo creo ―comenzó lentamente ―que me gustaría quedarme.


La señora Crosby sonrió abiertamente.


―Esplendido, mi lady. Voy a informarle a la condesa de inmediato. Ella estara muy emocionada.


Bella asintió, ignorando la peculiar mirada que Nettie le disparo cuando ella abrió lentamente el libro. El lomo dio un pequeño crujido, bruscamente se le puso la piel de gallina cuando el olor de la tinta y el papel recién cortado la asaltaron.


―Si, haga eso, señora Crosby.


―Ciertamente, mi lady.


Por primera vez en mucho tiempo, Bella se sentía mareada de anticipación. Un buen libro.


Tiempo lejos de su familia. De otra temporada decepcionante.


Incluso el recuerdo del duro rostro del conde no pudo apagar su espíritu.



viernes, 30 de diciembre de 2011

Muñequita

Hello mis angeles hermosos!!ya vine y llegue para quedarme ahora si me pondre a trabajar para dejar al corriente el vicio mil besitos a  todas.
Angel of the dark

EPÍLOGO


Habían pasado tres años desde el episodio que marcó nuestras vidas, fue traumático, doloroso, aterrador y mortal, la verdad es que creo que ese día morimos y volvimos a renacer, juro que cuando Bella recibió el disparo murió en mis brazos, así lo sentí, sentí su vida escapando de mi lado, su respiración se disipó y no sentía su corazón latir, eso me volvió desquiciado y actué como lo hice, no pensé en nada más que en vengarme y no dejar que ese hijo de puta se llevara su cuerpo, la recuperé aunque pensaba que estaba muerta, si moría lo quería hacer a su lado como correspondía, total mi vida sin ella no valía nada, nunca antes fui nada, un ser insignificante que le encontró el valor a la vida al lado del ser más especial que pude conocer, mi freaki, mi dulce y apasionada niña mujer, ella con su madurez, con su historia triste y desgraciada, con sus temores, con sus fortalezas, con sus ganas de enfrentarse por fin a la vida y ganarle la partida le dio valor a la mía, la iluminó y la llenó de paz.


Cuando desperté lo primero que hice fue preguntar por ella, aún estaba convencido de que estaba muerta y grande fue mi sorpresa cuando me la mostraron, estaba en la cama continúa a la mía en el hospital, nos habían operado para extraernos las balas y ella aún estaba bajo los efectos de la anestesia, estaba toda vendada y amoratada por los golpes que recibió, mi niña valiente y fuerte, capaz de hacerte llorar de emoción cuando toca el piano con maestría y capaz de patearte el culo con esos golpes que da.


Sobre Alex, él murió en el bosque mientras a nosotros nos llevaban en ambulancia al hospital y nos salvaban.


Ahora estudiábamos en la universidad, estábamos en segundo año, yo estudiando medicina y ella literatura, éramos felices y nos habíamos casado cuando terminamos el colegio, ella dejó de ser la freaki y ahora era solamente ella, deslumbrante, fuerte, delicada, apasionada y un montón de cosas más que sólo ella era capaz de ser, la amaba cada puto día más, me enloquecía, peleábamos a veces, pero siempre nos reconciliábamos en la cama, en el piso, en el baño y en cualquier parte donde nos pillara la calentura, si, éramos muy activos y es por eso motivo que ella ahora llevaba en su panza mi primogénito, el primer hijo de nuestro amor y como ya he dicho en varias oportunidades la amo cada día más, además es taaaaaaaan sexy con esa panza redondeada que me la quiero follar a cada rato y en varias oportunidades he dejado el salón en medio de una clase para ir a sacarla a ella del suyo y llevármela al primer lugar que encontremos para hacerla mía.


Nuestros amigos siguen siendo los mismos y nos llevamos bien, todos están felices con sus respectivas carreras y con sus vidas, pero nadie más felices que nosotros, si, sigo siendo el arrogante de mierda, pero es verdad, somos inmensamente felices.


BELLA POV


Maldito Cullen, me tiene toda cansada, ya tengo siete meses de embarazo y cada vez él anda más caliente ¿pueden creer que me ha sacado varias veces de clases para ir a follar en cualquier parte que encontremos?, si, así es, el futuro gran médico pierde clases esenciales para ir a tirarse a su esposa en salones vacíos en la universidad, en los baños, en la sala del conserje, etc, hasta nuestros amigos últimamente no se quieren acercar mucho a nosotros diciendo que andamos muy calientes para ser buena compañía, malditos frígidos.


Después de todo lo que pasó Jacob arregló todos nuestros asuntos policiales y el caso quedó cerrado y terminado por fin, además apenas me casé fuimos con Edward a visitar las tumbas de mis padres, mi hermano y también la de James, él siempre será alguien importante en mi vida, siempre será mi mejor amigo, una gran persona y a quien me encomiendo cuando tengo algún problema, él es mi ángel y se que me cuida desde el cielo.


Las empresas de mi familia las dejé en manos del director y cada cierto tiempo voy a las juntas y me pongo al día, pero ese mundo ya no es para mi, ahora sólo toco por placer, no por trabajo, se que dejo la empresa en manos capacitadas.


Siento una patadita en mi panza, mi pequeño bebé es tan inquieto como su padre y al igual que él no me deja dormir, claro que por motivos distintos, espero que cuando mi bebé crezca y sea adolescente no me de muchos dolores de cabeza, si es niño tendré que hacerle un nudo en su pipí para que no sea precoz o ande follando en os baños como su padre y si es niña, Dios no quiero ni pensarlo, creo que Edward compró por si acaso un cinturón de castidad, pendejo.


CARAJOOOOOO, el día había llegado, mierda, cómo duele, desperté a Edward a mitad de la noche, el bebé venía y dolía como la mierda.


Cuando nació mi bebé ya llevaba una sarta de insultos contra el padre que las enfermeras se carcajeaban por las ocurrencias de los insultos, pero cuando grité a todo pulmón "NUNCA MÁS EN MI VIDA QUIERO VER TU POLLA DE NUEVO MALDITO EDWARD CULLEN" Y "TENDRÁS QUE VOLVER A LOS AÑOS DE ADOLESCENTE Y TIRATE A CUALQUIER ZORRA QUE ENCUENTRES PORQUE ESTE COÑO NUNCA MÁS LO TENDRÁS EN TU PUTA VIDA" en ese momento taaan especial y romántico llegó nuestro precioso bebé, fue niño y fue nombrado James a pedido de Edward, me emocioné tanto que le prometí que si quería volver a ver su polla y que él si tendría mi coño de nuevo.


Al salir de la sala de partos e instalada en la sala común todos nuestros amigos y familia estaban presentes, nos felicitaban, besaban y bromeaban porque habían escuchado mi monólogo romántico, creo que todo el maldito hospital lo escuchó. La única que estaba rezagada en un rincón era Rosalie, la verdad es que nunca fuimos amigas y nunca lo seremos, o eso creo, uno nunca sabe y desde esos años en que me hizo tanto daño nunca habíamos vuelto a vernos y menos a hablar, ya que ella se fue antes que saliéramos del hospital, pero le estaba agradecida ya que supimos que fue gracias a ella que nos pudieron encontrar y ahora se encontraba en la sala ¿abrazada con Emmett? Wow, la vida da giros inesperados, pero si ellos son felices me alegro por ellos, sólo espero que ella ya no sea tan perra, Emmett es un buen hombre.


Cuando trajeron a nuestro hijo Edward lo miraba embobado y lo presentó a nuestra familia como James Cullen y vi a Jasper emocionarse y hasta unas lágrimas colarse de sus ojos.


Mi vida era perfecta junto a mi esposo y a nuestro hijo y era sólo el primero, ya que queríamos tener un montón y con el esposo que me gasto no tardé en quedar nuevamente en cinta, el muy maldito me embarazó cuando aún estaba en cuarentena, en fin, no puedo culparlo de todo ya que puse bastante de mi parte y carajo, cómo me gusta ese hombre enroscado en mis brazos y jadeando de placer.


Después de todo por lo que pasé puedo decir sin temor a equivocarme que soy completamente feliz.

Muchas gracias MI QUERIDA SANDRA , POR TU HERMOSA HISTORIA TE MANDO MIL BESITOS.

martes, 1 de noviembre de 2011

Hello mis angeles hermosos!!
Aquí ando sigo viva , chicas primero que todo una disculpa a todas  por el retraso de los fics, el sitio va a seguir , lo q pasa es q hemos andado muy ocupadas , entre el trabajo y la esc , recuerden nenas también tenemos otras obligaciones  ( pobre de mi  u_u ), y todos los fics van a seguir y regresare con nuevo vicio asi q paciencia por fiss.
les mando mil besitos a todas 
Angel of the dark

viernes, 28 de octubre de 2011

Muñequita

CAPÍTULO XVII.-

EDWARD POV

NOOOOOO grité con todas mis fuerzas cuando tuve que presenciar la manera tan brutal en que ese enfermo golpeó a mi Bella, ella se defendió, ella era fuerte más que cualquier otra persona, pero el desgraciado la estaba moliendo a golpes, mi niña, mi pobre niña trataba de luchar, pero cada vez estaba más lastimada, me movía en mi sitio tratando de soltarme de mis amarres y poder ayudarla, salvarla de ese demente, pero era inútil, mis muñecas ardían por la presión que ejercían, pero no me importaba, sólo quería salvarla, liberarla aunque fuera a costa de mi vida, prefería mil veces recibir yo los golpes de ese desgraciado.

Cuando Bella se desmayó, él la curó, se veía demente paseándose como loco por toda la habitación y llorando, seguramente por el daño que le había causado, yo también lloraba desesperado, rogaba que llegara ayuda pronto, yo no importaba, sólo ella, sólo ella, Dios por favor sálvala.

Alex salió como loco de la habitación donde tenía reclusa a Bella y la mirada que me dirigió era la de un demente total, aún así le sostuve la mirada llena de odio y no pude resistir reprocharle lo que le había hecho a Bella, al escuchar todas mis palabras de odio y desprecio la tomó contra mi, no me importó, los golpes que recibía no eran más duros que los que había recibido Bella, cada golpe, cada patada que me daba el maldito los recibía gustoso pensando en cómo me gustaría haber recibido también la parte que le tocó a mi niñés de esa descarga de ira el maldito recibió una llamada y se puso a gritar y a pasear nuevamente como loco diciendo que no había tiempo y que todo era mi maldita culpa.

Me sacó a empujones hacia el exterior del lugar y me encadenó a un árbol, poco pude hacer para defenderme ya que estaba bastante malherido por la golpiza recibida, una vez encadenado entró nuevamente y temí por Bella, ese loco era capaz de cualquier cosa y temía que fuera a violarla o matarla, empecé a gritar para tratar de enfurecerlo nuevamente, que se desquitara nuevamente conmigo y dejara en paz a Bella, pero el muy maldito rió y entró.

A los pocos minutos trajo a Bella y ella estaba toda mojada, seguramente para despertarla tuvo que mojarla y poder sacarla de la inconsciencia en la que la había dejado, maldito paseó su vista alrededor hasta que me encontró y empezó a llorar, claro el idiota le había dicho que yo estaba muerto y la verdad es que no entendía por qué ahora había cambiado de opinión al respecto, sólo se que lo que venía no era nada bueno, se notaba en su mirada perdida y desquiciada.

JACOB POV

Apenas llegamos el pueblo estaba revolucionado y con temor sospeché el motivo, me acerqué a la pequeña Cullen que estaba con algunos amigos de Bella y mis sospechas se hicieron realidad, al parecer una chica llamada Rosalie de pasada vio cómo eran sacados Bella y Edward de la casa en contra de su voluntad, ella se escondió y vio toda la escena, después los siguió para saber dónde eran llevados, cuando se aseguró que en ese lugar quedarían se devolvió y contactó a Alice y a las autoridades locales. Ahora se estaban organizando para ir al rescate cuando llegamos y con reticencia por parte de la policía local tomamos el mando del caso, mis hombres eran los mejores y estaban acostumbrados a lidiar con este tipo de casos, además todos adorábamos a Bella ya que todos sabían de su caso y lo mucho que había sufrido por ese enfermo.

Estacionamos a unos diez metros de la zona donde se encontraban y nos desplazamos para abarcar más territorio y ubicarnos en posiciones estratégicas, lo que venía no iba a ser fácil, sólo esperaba que los chicos estuvieran aún con vida.

Estábamos terminando de acomodarnos cuando sentimos un disparo y un grito desgarrador, estupefactos nos movimos lentamente hasta el lugar de donde venían los sollozos, eran masculinos. Mientras corríamos hacia el lugar escuchamos más disparos, mierda.

BELLA POV

Cuando Alex me sacó hacia el exterior supe lo que pasaría, ya antes había estado en esta posición y la verdad ahora no estaba asustada, ya todo me daba igual, el maldito había matado a Edward así que qué sentido tenía seguir viviendo, pero al salir recorrí la vista para tratar de adivinar más sus planes cuando me encuentro con que Edward está vivo, atado a un árbol, terriblemente golpeado, pero vivo, Dios gracias, él estaba vivo y mis fuerzas cobraban vida.

- no te alegres tanto muñequita, que ahora viene lo bueno, no sabes lo mucho que voy a disfrutar esto, seguramente tú también lo harás, después de hoy serás eternamente mía, estarás irrevocablemente atada a mi, siempre en tu piel, siempre en tu alma, en tu corazón

- ¿de qué mierda hablas maldito enfermo? Nunca seré tuya y lo sabes bien, antes me mato, total ya lo intenté una vez, sabes perfectamente que prefiero morir a que me toques enfermo de mierda

- No hables así, nunca, nunca vuelvas a hablarme así – gritó antes de golpearme en la cara fuertemente

- Maldito marica la única forma de doblegarme es con golpes, qué poca cosa eres, ni siquiera eres capaz de dejar que me defienda, anda suéltame y luchemos de manera algo más justa, deje que patee tu maldito culo enfermo o ¿me tienes miedo?

- Cuida tu lengua muñequita, no desates mi ira, no te conviene- ¿qué más vas a hacerme? ¿pegarme nuevamente hasta matarme? ¿violarme?, me importa una mierda lo que trates de hacer, porque de mi no obtendrás nada, nunca me pondrás un dedo encima, anda inténtalo y te juro que te mato con mis propias manos

- CÁLLATE DE UNA MALDITA VEZ ZORRA DE MIERDA – wow ahora si que está encabronado, mejor así, que se concentre en mi, que se desquite conmigo y deje en paz a Edward, esta lucha es mía y solamente mía, ya James pagó por mi y no dejaré que a Edward le pase lo mismo. En ese cabreo me soltó y se puso en posición de pelea, oh eso es lo que quería, distracción

Me acerqué lentamente y lancé el primer golpe, debía reconocer que el maldito golpeaba como el demonio y no me fui de rositas, recibí una buena dosis de golpes, pero la adrenalina me corría a mil por horas y no me derrumbé, casi no sentía dolor, lo único que quería era arrebatarle las llaves que el maldito llevaba en el cuello colgada, esperaba que esas fueran las llaves de la cadena que aprisionaban a Edward para que escapara. De a poco lo había alejado un poco de nuestra posición principal dejando un poco más atrás a Edward. Cuando recibí un golpe en las costillas me doblé y Alex trató de acercarse a ver cómo estaba y allí fue que me lancé a su cuello y con mis piernas aprisioné su cintura, una postura que me provocó asco, pero necesaria para mi propósito, claro el maldito trataba de sacarme de encima y yo cada vez apretaba más mis piernas haciéndole daño, además con mis manos le apretaba el cuello tratando de estrangularlo, al menos eso pensaba él, porque se distrajo y le saqué las llaves antes de que se diera cuenta y se las arrojé a Edward quién entendió y empezó a tratar de liberarse, pero allí cometí un error, me distraje y el maldito me derribó fuertemente al suelo y me dio de patadas como a un perro, pero logré vislumbrar que Edward de a poco se estaba liberando, así que todo estaba bien, él era lo único que me importaba.

Alex me arrastró del pelo hasta donde se encontraba Edward que por cierto ya había sacado el candado que aprisionaba las cadenas y estaba en la misma posición esperando el mejor momento de actuar, lo malo es que me llevó justo delante de mi amor y ahora tendría que esperar para poder escapar de este infierno.

EDWARD POV

Estaba atónito, Bella luchaba como una fiera con ese enfermo, cada golpe que recibía me dolía como si lo recibiese yo, me sentía tan inútil, tan poca cosa acá encadenado mientras mi mujer se jugaba la vida con ese maldito enfermo de mierda, cuando se abalanzó contra su cuerpo pensé que moriría de angustia, era una posición desventajosa para ella, el tipo en cualquier momento podría aventarla al suelo y matarla, pero cuando me arrojó algo y miré qué era comprendí, era la llave del candado y prontamente empecé a tratar de soltarle lo más luego posible, pero perdí la concentración cuando vi como ese loco hacía lo que más temía y mi Bella acabó en el piso violentamente, me apresuré a soltar el candado y cuando lo conseguí miré nuevamente donde se encontraba Bella y ese loco la traía arrastrando del cabello, así que no me quedó otra que quedarme quieto esperando el mejor momento para poder ayudarla y rogando que resistiera un poco más.

La arrojó a mis pies y luego la levantó dejándola de rodillas frente a mi, ella me miró y articuló un te amo y un huye y yo negué con la cabeza, no la dejaría sola, ella contaba conmigo.

- despídete de tu noviecito muñequita, no lo verás más, estará juntito con el maldito de James – dijo Alex apuntándome con una pistola

- no le hagas daño, no te atrevas a lastimarlo maldito bastardo, la cosa es conmigo – le gritó Bella

- no, no entiendes, él no te merece, James tampoco te merecía, tú eres superior muñequita, eres mejor que cualquiera de ellos, tú naciste para ser mía y tu maldito empeño en llevarme la contraria ha matado a tus noviecitos, es tu culpa, debiste rendirte a mi desde el primer día, pero te obstinaste en rebelarte y estas son las consecuencias ¿por qué mierda no puedes amarme a mi? ¿por qué ellos? ¿por qué?

- Por que eres un enfermo y nunca podría amarte, nadie podría amarte nunca, te desprecio con todo mi ser, me das asco, me repugnas tanto que sólo mirarte de dan ganas de vomitar

- No, no, no, ¿por qué me haces daño?, yo sólo quiero que me ames, sólo quiero que me veas como miras a ese maldito chico, quiero algo para mi, un poco para mi, un poco de ti para mi

- Nunca – gritó Bella escupiendo el piso en acto de desprecio, el tipo estaba tan fuera de si que de a poco bajé la cadena y me solté, Alex se paseaba y despotricaba moviendo la pistola de un lado para otro.

ALEX POV

Maldita la hora en que me enamoré de mi muñequita, me hace daño con cada palabra pronunciada, con cada mirada de desprecio hacia mi, con cada mirada llena de amor dirigida hacia el niñato del demonio, pero esto llegó a su fin, si ella no es capaz de ver que conmigo tendría todo entonces sólo había una cosa que hacer, además se que venían a buscarnos, presentía que estaban cerca, me la arrebatarían nuevamente, pero no iba a permitir eso, aunque ella no me quisiera la obligaría a estar conmigo y para eso el niñato debía morir y después lo haríamos nosotros, así estaríamos juntos por toda la eternidad, la amarraría a mi destino y seríamos uno solo por fin, si no me pudo amar viva lo haría muerta.

Enfoqué la vista en el noviecito y me di cuenta de que se había soltado, maldita niña, seguramente ella lo ayudó, mi cabeza estaba cada vez más revuelta, quería destruir todo el maldito mundo porque ella no me amaba y al mismo tiempo quería destruirla a ella, a él, no se, no se que hacer, pero de que habría sangre lo habría.

Empuñé fuertemente el arma en dirección al niñato, mi muñequita lloraba tirada en el piso desmadejada, suplicaba por la vida de Edward, pero no tendría misericordia, él me la había quitado, me había robado su amor y pagaría por eso, por destruirme, por matarme en vida, todo pasó en cosa de segundos, la verdad es que quería hacerlo sufrir un poquito más, pero el niñato de mierda trató de alcanzar a mi niña y perdí la razón y disparé, lo que no vi antes fue que mi muñequita se había lanzado a sus brazos y con las pocas fuerzas que le quedaban lo tumbó recibiendo ella el darme cuenta de lo que había hecho solté el arma y corrí a verla, pero el niñato no me lo permitió, me empujó y se ubicó él entre sus brazos, de ella emanaba tanta sangre y sus últimas palabras fueron "te amo Edward, siempre te amaré" y cerró sus ojos. Yo estaba completamente en shock, ella se sacrificó por él, maldito mocoso, ella murió por él, no era así como tenía previsto su muerte, ella debía morir junto a mi, en mis putos brazos, yo quería ser lo último que ella viera antes de cerrar sus ojos para siempre.

Edward besó sus labios y se levantó, estaba desquiciado, lloraba, gritaba y empuñaba sus manos fuertemente, la verdad es que es la primera vez que le tenía miedo a alguien, el muy jodido daba miedo hasta la acercó a mi corriendo y yo sin poder moverme recibí con gran dolor los golpes que el maldito me propinaba, golpe, golpe, insultos, patadas, y más toda la locura recogí el arma del suelo y él no lo vió venir, le disparé al maldito hijo de puta, le di en la pierna, en un brazo y finalmente lo rematé en el pecho, el infierno había llegado, ninguno de los dos tendríamos a mi muñequita.

Corrí donde estaba mi niña y la tomé en brazos, aunque estuviera muerta igual me la llevaría, yo moriría a su é a avanzar pocos metros cuando sentí una bala disparada al aire, me di vuelta y el maldito mocoso aún estaba con vida y tenía mi arma apuntada hacia mi, estaba perdido en sangre y aún tenía fuerzas para estar de pie desafiándome.

- no te la llevarás maldito enfermo, ella se quedará conmigo- nunca, me pertenece

- estás equivocado, ella es mía, siempre lo ha sido, sangró por mi, sangré por ella, eso nunca lo tendrás tú, sólo le hiciste daño, nunca le entregaste amor, vida, esperanza, yo si, le di todo de mi, aún se lo doy y no la dejaré contigo ni un maldito segundo más

- cállate, no sabes lo que dices

- claro que lo se, no pudiste tenerla y enloqueciste, la mataste, pero ella sigue siendo parte de mi y conmigo quedará, yo la cuidaré hasta mi último respiro.

Lo que dijo me enloqueció y la abracé más fuerte, pero el maldito estaba más loco que yo y me disparó en la pierna haciendo que cayera al suelo por el dolor y por el peso extra de mi muñequita, él corrió a mi lado y la tomó en brazos, la acomodó junto a un árbol y se giró hacia mi, se notaba que estaba cansado, sus heridas sangraban mucho y podía notar que le quedaba poco tiempo de vida. Me miró lleno de rencor, levantó nuevamente el arma y me disparó en el pecho dándome cerca del corazón, este era mi fin, maldito mocoso, me había enfrentado a agentes, policías y un maldito niñato me mataba, caí casi en la inconsciencia cuando escuché a lo lejos que personas se acercaban, lo único que me consolaba es que el niñato seguramente ya estaba muerto porque no lo escuchaba, todos muertos, todos jodidamente muertos.

Pasaron unos minutos cuando sentí sirenas, gritos, llantos y órdenes de revisar los cuerpos, carajo, todavía no moría, pero me quedaba poco.

Lo último que escuché antes de perderme en la oscuridad fue : "están vivos, Bella y Edward están vivos", abrí mis ojos y los vi, estaban tumbados abrazados contra el árbol, estaban inconscientes, pero maldita sea estaban vivos y todo se volvió negro.

FIN.


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Ya solo queda el epilogo niñaas, esperoo les haya gustadoo la historiaa :) saluditoos las qieroo :*

viernes, 21 de octubre de 2011

Cuidando tu Corazón

Capítulo 10:

Alma al Descubierto

— Esme escúchame— pidió Carlisle a los segundos después, todo el salón seguía congelado, la expresión de Esme era de horror.

— ¡no!— dijo de repente, di un respingo al ver la fría mirada que reemplazo a la antigua expresión— Aro ¿Qué significa todo esto? ¿es por esto que me llamaste?— de pronto el aire se cargo y toda la tensión se evoco en una sola persona

— ¡maldito infeliz!— grito Carlisle con odio en sus palabras, se abalanzo contra Aro para propinarle un golpe pero su embestida fue detenida por Edward quien se puso en frente, la mirada que le dio Edward no fue mejor que la de Carlisle, ambos morían por darle su merecido al cobarde de Aro.

— Si Esme, hay muchas cosas que tienes que saber

— ¡no te atrevas!— grito Carlisle forcejeando con los brazos de Edward

— Cálmate papá, ya basta— le dijo dándole un remesón, ambos se miraron pero no pude ver el contenido de aquellos ojos, Carlisle se sosegó por unos momentos los que Aro aprovecho para hablar

— Quiero que sepas Esme que esto lo sé desde hace algunos meses, mi madre me conto que mi verdadero padre era Carlisle Cullen— el rostro de Esme nuevamente se puso pálido, cerró los ojos y se apoyo contra el marco de la enorme entrada

— Esme yo puedo…

— Cállate, no quiero escucharte— respondió con un gélido tono, mi piel comenzó a sentir lo frio que se estaba poniendo el ambiente a su alrededor, millones de sentimientos habitaban en aquella habitación pero ninguno era cálido como el amor que sentía por algunas de esas personas.

— Mamá tienes…

— Tú no te metas Edward— era la primera vez después de tanto tiempo que sentía la dura al referirse a su hijo, todo el amor que ella profesaba parecía haber quedado cubierto por lo que sentía en este momento. Mis pies oscilaban entre donde estaba y hacia el interior del salón pero ¿Qué conseguiría metiéndome en medio? Edward se preocuparía porque saliera lo más rápido posible del salón y se desconcentraría de lo que realmente sucedía, puse mis pies nuevamente en el antiguo lugar y espere a que la escena se diera sin mi intervención.

— Mamá no te precipites en lo que vas a hacer o decir

— ¿Por qué no dejas que ella decida? ¡eres un completo imbécil! ¿sabes porque esto sucedió así? ¡porque siempre la consideraste un infante! ¿eres tan estúpido como para no darte cuenta de que es una mujer adulta?

— ¡cállate mal nacido!— bramo Edward con furia, sus ojos centellaban odio hacia el hombre que tenía en frente.

— Dime Aro ¿Quién te dijo eso?

— Mi madre— respondió el hombre con convicción— ella me confesó que el padre que siempre había pensado como mío no lo era y que pertenecía a otra familia, en primera instancia pensé que ella me estaba tomando el pelo pero luego con miedo me dijo que no, era cierto y ella no había hablado por miedo a las repercusiones.

— Sin duda una mujer inteligente— agrego Carlisle con sarcasmo

— No me interesa lo que digas Carlisle, yo quiero mis exámenes de paternidad, quiero comprobarte con hechos que eres mi padre— el rostro de Carlisle se oscureció.

— Ya te lo dije Aro, yo no soy tu padre

— ¡maldito seas! Estas evadiendo tu responsabilidad— grito Aro

— No lo hago, créeme que si tuviera alguna convicción de que fueras mi hijo no estaría diciendo esto— sus ojos demostraron la verdad que había en ellos, creo que por un instante pude ver el alma de Carlisle Cullen pero su expresión rápidamente fue reemplazada por la frialdad de sus gestos.

— ¿Por qué lo dices Carlisle?— pregunto Edward quien estaba entre los dos, sus ojos miraban a sus padres, su cuerpo estaba tenso y a simple vista se podía ver que esperaba que en cualquier momento se desatara la batalla.

— Pensé que jamás tendría que contar esto pero lo hare por el bien de todos— comenzó cerrando sus ojos y bajando la mirada, pasaron unos segundos y miro directamente a su acusador a los ojos— tu madre no era una mujer de bien Aro.

— Eres un desgraciado— murmuro con desdén

— Yo no fui el único con el que se acostó, lamentablemente tu madre tenía una reputación muy marcada en nuestro circulo, cuando tu padre salía de viaje ella se iba a meter a la cama del primer hombre que se le pasara en frente

— ¡eso es mentira!— grito el hombre con una cuota de dolor.

— No lo es— insistió Carlisle— no creas que me alegra decirte esto, era la última opción que había contemplado pero en vista que ya has destapado la olla no veo razón para seguirlo ocultando

— Esa no es una excusa Carlisle— lo increpo Esme— tú no puedes decir así nada más que el no es tu hijo, debes hacerte un examen para comprobarlo— la frialdad de sus palabras me caló hasta los huesos.

— No necesito un papel que me lo confirme, ese no es hijo mío

— ¡eres un maldito! ¡cómo puedes negarme así!— en sus ojos se podía ver el dolor que pasaba por su alma, a él realmente le importaba saber su procedencia, su madre quien había sido una libertina no midió las consecuencias al decirle que Carlisle era su padre.

— ¡no te estoy negando! Yo no tengo la culpa que tu madre sea una puta— lo señalo a viva voz.

— Eres un demonio Carlisle— lo increpo nuevamente Esme quien despertaba de un trance— primero nuestros hijos y ahora…. Y ahora Aro, no puedo creer que seas hombre así, ¡yo te amaba Carlisle! ¡te amaba! ¡pensé que eras feliz a mi lado!— la rabia que había contenido con maestría se desato de repente, sus labios escupieron todo el odio que había para aquel hombre dentro de su corazón— esta fue la gota que rebalsó este vaso, desde hace mucho tiempo guarde la esperanza de que volvieras a ser un padre ejemplar y un modelo para tus hijos pero veo que eso está muy lejano ya que nunca lo fuiste ¡eres un impostor!— grito con dolor— ¿sabes qué? Me alegro que esto haya pasado, así de una buena vez me di cuenta con el engendro que estaba casada, jamás te voy a perdonar esto Carlisle, creí que jamás lo diría pero no quiero volver a verte por el resto de mi vida. Quiero el divorcio— sentencio con lagrimas corriendo por sus mejillas.

— Esme no puedes…

— Si puedo, claro que puedo, jamás volveré a confiar en ti. Aguante años de desprecios hacia Edward y Alice cuando murió Níkos, pensé que tenías dolor que estabas mal pero ¡no hacías nada más que revolcarte con una puta!

— Me tienes que escuchar— se acerco a ella y la tomo por los brazos, Edward intervino de inmediato separándolos, Carlisle estaba segado, sus ojos estaban negros y llenos de odio hacia el hombre que había desatado el infierno en sus vidas

— No lo hare, desde ahora tu y yo nos veremos con nuestros abogados de por medio, esto se acabo Carlisle, los años de dolor ya terminaron, no seguiré viviendo en tu mentira de una familia feliz. Gracias a lo perverso que eres has destrozado toda una vida, suéltame— le dijo antes de que el la tomara de una mano— no me toques— lo alejo sin pudor.

— Mamá espera— le pidió Edward mientras ella iba saliendo de la habitación.

— No Edward— se detuvo— y antes de que me vaya— giro su cabeza y observo a Carlisle quien la miraba consternado— será mejor que te hagas esos exámenes porque soy capaz de demandarte para que te los hagas.

Un nuevo silencio acompaño la salía de Esme, sentí minutos después el chirriar de las ruedas de su coche. Nuevamente la escena se congelo, Carlisle apretó sus puños y bajo su mirada hacia la punta de sus pies, Edward quien aún procesaba lo que había pasado fue el primero quien hablo.

— ¿estás feliz?— le dije dirigiéndose a la persona que menos pensé, sus ojos penetraban el cuerpo de Carlisle— ya has conseguido destruir esta familia y tu— miro a Aro— lárgate de mi casa, no quiero que vuelvas a pisarla nunca más.

— No lo creo hermanito, te aseguro que nos veremos pronto en tribunales— sentencio el hombre antes de salir de la habitación. Un nuevo silencio se extendió entre los dos.

— Edward…— llamo Carlisle a quien por primera vez lo escuchaba llamar a su hijo con un tono de propiedad.

— No Carlisle, yo no te escuchare, para mí estas muerto desde el día de hoy, esto es más de lo que cualquiera puede esperar. Mi madre quedo destrozada y yo te lo advertí, entre ella y tú la escojo ella. Yo se que…

— ¡Tú no sabes nada!— le grito con furia— no tienes idea…

— ¿Qué cosa? ¿acaso no se lo es ser fiel? ¿tener una familia? ¿amar a mi esposa y no engañarla? Claro que lo se Carlisle pero te aseguro que no fuiste tu el que me inculco el valor de la lealtad. No eres más que una portada, siempre te escudas en la fachada de hombre y no eres más que una rata traicionera.

— ¡no te permito que me insultes!—bramo con furia mientras avanzaba a zancadas hacia Edward

— ¿oh qué? Ya no tienes con que amenazarme Carlisle, resulta que tu "dominio" sobre mi ya se termino, Estas acabado Carlisle, no eres más que un hombre solo que se quedo sin nada en esta vida, te compadezco— Edward suspiro— ahora lárgate de mi casa y espero no verte mas, espero que algún día encuentres la paz… ojala que mi mamá pueda perdonarte el daño que le has hecho.

Dichas estas últimas palabras Edward abandono el salón dejando a Carlisle solo, no pasaron muchos segundos y el también dejo la habitación. Esto no podía terminar así, si dejaba que él se fuera y ellos se distanciaran jamás podría volverlos a juntar, ahora a Esme poco le importaba pero yo no iba a desistir. Tom aire y espere a que Carlisle saliera completamente de la casa, fui hacia el buró en donde James guardaba las llaves de los coches y tome un al azar, sigilosamente me fui por otro corredor hacia los estacionamientos, mire a mi alrededor y habían cuatro autos, dos camionetas Land Rover, un Mercedes y un Volvo plateado. No pude evitar sonreír ¿Cuándo Edward se había comprado este volvo?, del tiempo que llevaba viviendo en la casa jamás me había fijado que además de el ejercito de autos que tenia poseía un Volvo. Presione la alarma y para mi sorpresa se encendieron las luces del auto plateado, Corrí hacia él, tenía que darle alcance a Carlisle esto no podía acabar así.

Salí de los estacionamientos justo cuando el coche de él iba doblando en la esquina, apreté el acelerador y comencé a seguirlo ¿A dónde se iba a dirigir? ¿Iría al hotel a tratar de hablar con Esme? No tenía ni la menor idea. Su dirección cambio y su destino fue el lado más apartado de la ciudad en donde se podían ver las montañas, en mi vientre Nessie parecía tener una fiesta se movía de un lado hacia otro dándome pequeños malestares.

— Vamos cariño, quédate quietecita mi amor. Tenemos que intentar salvar a esta familia Ness, debemos hacerlo por Papá— mi hija quien parecía escuchar todo lo que yo le decía lentamente fue calmando su ritmo, mi estomago era un enorme impedimento para conducir pero debía hacerlo, solo esperaba que ningún policía me detuviera porque si no sería el fin de mi misión.

Los autos avanzaban a gran velocidad, mi frente comenzaba a mostrar signos de la enorme tensión que tenía en mi cuerpo, mi frente se perlo con sudor y mis manos estaban resbalosas, Carlisle parecía no querer detenerse, su auto seguía avanzando hacia las entrañas de esta ciudad, ya podía ver bosques y lugares apartados ¿A dónde quería ir? Cuando ya llevábamos más de media hora en la carretera tomo una desviación, era una especie de camino que subía a una pendiente, tome la misma dirección que él y comencé a subir, debo reconocer que el paisaje era maravilloso, el olor a pinos silvestres y vegetación era envolvente. Mire hacia mis lados y en vez de sentir miedo, tenía una paz en mi corazón que estaba aligerando la tensión, este lugar tenía algo muy especial y estaba segura de que Carlisle no había venido aquí solo por manejar a algún lado. Su velocidad comenzó a bajar por lo que baje la mía también, en una vuelta se me perdió de vista, tranquilamente y sin subir nuevamente la velocidad avance. Baje el vidrio y pude sentir como apagaba el motor del vehículo un poco más allá, antes de dar la vuelta me baje y comencé a caminar, las cosquillas de mi espalda se habían acrecentado a niveles alarmantes.

― Nessie aguanta un poco mas— le susurré mientras me acariciaba mi vientre— ayúdame a que tu abuelo sea parte de nuestra familia. Quédate tranquila hija y dame la fuerza para poder vencer a este corazón— Mi celular comenzó a vibrar con furia en el bolsillo de mi chaquetilla, debía de ser Edward, ignore el vibrador y respire.

Me di ánimos y comencé a caminar, cuando el paisaje quedo al descubierto pude ver una impresionante imagen. El valle de pinos se extendía majestuoso ante mis ojos, el verde de aquellos enormes monumentos naturales daban un realce único al paisaje, el olor y la tranquilidad que se respiraba aquí era increíble, sin duda este era un lugar que tenía algo. Me acerque lentamente, tenía miedo, sentía el pavor recorrer mi cuerpo, el podría rechazarme enseguida y mandarme al diablo pero confiaba que al menos escuchara mis palabras. Mire su figura por la espalda y reconocí de inmediato la estampa de Edward, ambos tenían un porte magistral que superaba a cualquiera, su refinamiento y todo lo que conlleva ser un inglés se derramaban por sus poros, Carlisle era un hombre increíblemente apuesto pero todo lo que tenia adentro estaba muerto o eso era lo que pensaban todos, a pesar de todo yo tenía fe, tenia esperanza, ese corazón no nació negro como todos dicen, el era bueno y eso es precisamente lo que intentare sacar ahora. Su mano sujetaba su brazo izquierdo, se acariciaba la parte de arriba como dándose un conforto.

― Aun no entiendo porque me seguiste— dijo de repente haciéndome dar un respingo, intente modular mis palabras pero el miedo me hizo su presa en ese momento, estaba en frente de un hombre que no sentía como cualquier persona.

― ¿te diste cuenta?— le pregunte cuando por fin pude abrir mi boca y recuperarme de la sorpresa

― ¿por quién me tomas?— me respondió en el mismo tono— claro que me di cuenta, no eres una persona que pase desapercibida con ese tremendo vientre— susurró aún mirando el valle, una punzada me recorrió mi barriga, si quería "batallar contra su alma" tendría que aguantarme insultos aún peores que este.

― Te seguí porque quiero hablar contigo, quiero que…

― ¿Qué te diga lo que pienso? Tu y yo no somos muy cercanos como para que te cuente todo lo que me pasa

― No quiero que me cuentes de tu vida, quiero…— tome aire para decirlo— quiero acercarme a ti Carlisle— dije al fin, el soltó una risa aún mirando hacia adelante.

― Eres increíble ¿sabes? Primero pensaba que eras una caza fortunas, después una arribista y ahora ¿debo agregar que eres una ilusa?

― Puedes hacerlo porque a mí no me importa lo que tú pienses de mí. Mientras Edward sepa quién es la mujer que tiene al lado yo estaré feliz— se giro un poco y me miro con la enorme intensidad de sus ojos, aquellos brillaban con fulgor como jamás los había visto brillar

― Me has recordado a alguien— sus ojos de repente se apagaron y volvieron a ser grises astros que adornaban su cara

― ¿ha Esme verdad?— pregunte acercándome un paso más adelante

― Sí, mi mujer tiene tu mismo corazón, es capaz de luchar por los sentimientos de los demás sin esperar nada a cambio— él ni siquiera se estaba dando cuenta pero solo estaba abriendo su corazón, vamos Nessie yo se que nosotras podemos.

― Yo quiero pelear por sus sentimientos, te seguí porque quiero saber ¿hasta cuándo estarán distanciados?

― Eso no es de tu incumbencia— el tono gélido que ocupo para decirlo aplaco cualquier esperanza que pudiera tener

― Níkolas no va a volver Carlisle, el ya no está entre nosotros

― ¡Cállate!— grito con una cuota de histerismo, sus ojos parecían rojos, estaba reviviendo el dolor de hace algunos años— no oses nombrar a mi hijo

― Lo hago ¿sabes porque? Porque aquí aún tienes a dos hijos mas ¿crees que a Níkos le habría gustado que dejaras de lado a Edward y Alice?— no respondió— no lo creo, ustedes se amaban Carlisle, tú eras un excelente padre no…

― ¡tu no sabes nada!— grito desgarrando cada palabra, apretó sus puños conteniendo lo que yo quería sacar, tenía que salir ese dolor para poder seguir adelante

― ¡claro que lo sé!— le grité en el mismo tono— se que tienes a unos hijos maravillosos que estas desperdiciando ¡eres un imbécil!— le grité con rabia— Edward aún te ama Carlisle, aunque diga lo contrario y podría apostar lo que fuera a que tu también lo haces.

― ¡tu…!— grito en un estado de locura temporal— no tienes idea— mire sus ojos y vi las lagrimas que estaba conteniendo, por un momento mi corazón se detuvo, el tenia un corazón tan frágil como cualquiera de nosotros— no sabes lo que fue perder a mi hijo…— su boca temblaba a tal punto que toda su mandíbula acompañaba al movimiento.

― ¡claro que lo sé! ¿Crees que no he sentido miedo de perder a mi bebe?

― No compares, cuando nazca te darás cuenta— se quedo en silencio y comenzó a hablar— mis… mis hijos son lo mejor que me ha pasado en el mundo, Esme y mis tres pequeños son lo más valioso que tengo en la vida…— susurró, le costaba mucho expresar sus sentimientos pero esto era un gran avance— cuando Níkos nació pensé que todo era perfecto, amaba a Esme como a nadie en el mundo y no único que deseaba era estar con ellos, luche muchos años para poder darles una estabilidad. Mi hijo fue creciendo y con el paso del tiempo llego Edward— sus ojos volvieron a brillar con fulgor— él fue el más pequeño por mucho tiempo por lo que, debo reconocer, siempre hubo un cariño especial hacia él. Edward hizo que viera diferente la paternidad.

― ¿Por qué?— pregunte de repente con curiosidad

― Porque…— se quedo callado unos momentos— Edward es el chico con mas buen corazón que he conocido, mi hijo— lo llamo por primera vez en un tono paternal— siempre fue un chiquillo excepcional, por cosas ínfimas me sentí orgulloso a lo largo de su infancia, todos los hijos son especiales pero Edward va mas allá— anhelaba tener una cámara para grabar este momento, como él estaba de espaldas me gire y nadie nos observaba, moriría porque mi novio escuchara con el amor que su padre hablaba de él— es por eso que supe de inmediato que Aro no era nada mío, mis tres hijos tienen una escancia especial que los hace ser diferentes, estoy cien por ciento seguro que Aro no tiene relación conmigo.

― ¿Por qué escogiste este lugar para venir?— le pregunte después de un momento de silencio.

― Aquí es donde jugábamos cuando Níkos y Edward eran pequeños, los traía aquí para que respiraran aire puro, siempre quise criarlos en una casa de campo en donde le tomaran real valor a la vida pero no pude hacerlo como planeaba, lamentablemente tenía que trabajar en la ciudad.

― ¿Qué sucedió entonces cuando Níkos murió?— lancé la pregunta esperando que me tirara una blasfemia o algo peor, en cambio, su cuerpo se tenso y nuevamente vi el dolor aflorar por sus poros.

― Ese día… Níkos me aviso que iba a salir, yo le pregunte a donde iba, típicas preguntas que hacemos los padres cuando tu hijo va a salir. El me dijo que celebrarían su graduación y que debía ir a esa fiesta, yo por supuesto accedí, el se estaba graduando y tenía derecho a celebrar su triunfo con sus amigos, lo que nunca me imagine es que ese día Edward también iría con él. Níkos y yo siempre fuimos cercanos, el era mi sucesor en el imperio Cullen por lo que debía prepararse aún mas. Siempre supe que Edward resentía que yo pasara más tiempo con Níkolas que con él o con Alice, incluso hacia lo posible por llevarlos de viaje o hacer cosas juntos nunca fue mi intensión dejarlos de lado, los tres eran tan importantes, más que cualquier otra cosa en el mundo. Cuando Níkolas se fue tuve un mal presentimiento, Esme me dijo que estaba sobreactuando y que era la emoción de que Níkos había terminado la universidad. Yo como siempre le hice caso, ella conocía a los chicos y sabía que jamás harían algo malo.

― ¿sabías esa noche que Edward fue con su hermano?— el negó— ¿te enteraste en el hospital?

― Si— se quedo en silencio— cuando nos llamaron para decirnos que Níkos estaba en el hospital sentí mi pecho dejar de respirar, los hombres siempre decimos que son reacciones femeninas pero no ha sensación más horrible la de saber que tu hijo está con peligro de muerte. Es día fue terrible, con Esme corrimos al hospital olvidándonos de todo, cuando íbamos en el auto llamamos a Annie y le pedimos que le avisara a Edward. Mientras me estacionaba en la urgencia Annie me llamo de vuelta. Aun puedo recordar con claridad ese momento.

— Sr. Cullen— grito la mujer por teléfono

— ¿Qué sucede?— pregunte poniéndome más nervioso al escuchar el tono de su voz.

— Edward no está en su cama, ni siquiera esta desarmada, el no está en la casa.

Su voz sonó a lo lejos, mi cuerpo pareció abandonar el auto y subir hacia un estado de completa incertidumbre, no sabía dónde estaba, ni siquiera podía recordar mi nombre, lo único que pude hacer fue recordar los rostros de mis hijos y sentir miedo, el peor miedo que jamás sentí en mi vida. Por un momento la voz de Esme entro en mi cabeza haciéndome reaccionar, solté instantáneamente el teléfono y mi expresión se torno ausente.

― Carlisle ¿Qué sucede?— me pregunto con lagrimas en sus ojos— ¡Carlisle!— grito haciéndome respingar

― Edward… el no está en casa

― ¿Qué?— pregunto de repente— ¡oh por dios!— grito y salió del auto corriendo, yo la seguí de inmediato, mi pecho dolía y sentía cada parte de mi cuerpo en tensión. El trayecto hacia el mesón no eran más de diez metros pero fue el momento más largo de mi vida, el no saber en dónde estaba mi pequeño me estaba destrozando lentamente.

― Me llamaron porque mi hijo está aquí, es Níkolas Cullen

― Déjeme revisar— dijo la encargada— si, está en la sala de Cuidados intensivos ¿son familiares del acompañante también?

― ¿acompañante?— pregunto Esme llevándose las dos manos a la boca— ¿Quién iba con él?

― No lo sabemos, es un menor de edad que no llevaba documentos. Ahí viene el doctor, el podrá darles más detalles.

― Buenas noches— nos saludo un hombre de capa blanca— ¿son familiares de Níkolas Cullen?— los dos asentimos— Srs. Cullen, acompáñenme por favor— el hombre se iba a girar para emprender el paso pero antes le agarre el brazo

― ¿Cómo esta mi hijo?— la voz que se escuchaba estaba trastornada

― Acompáñenme— volvió a decir, mi pecho estaba siendo apretado por una fuerza mayor, sabía que Níkos no estaba bien

Caminamos hacia una sala donde había sofás y maquinas de café, Esme tiritaba por completo por lo que la agarre de su cintura y la pegue a mi cuerpo. Temía la reacción que pudiera tener. El médico nos hizo sentarnos a lo cual ambos negamos, solo queríamos ver a Níkos.

― Srs. Cullen me temo que no tengo buenas noticias.

― Hable— le dije en un tono seco

― Níkolas se vio envuelto en un choque, ingreso a la urgencia en estado de ebriedad leve y con contusiones y golpes en todo su cuerpo.

― ¡no!— grito Esme

― El en este momento está en cuidados intensivos porque su estado es de extrema gravedad— mi corazón bajo su ritmo en ese instante— lamento decirles que estas horas son cruciales, si él no pasa buena noche…

― ¿Qué?— lo urgí— ¡dígame la verdad!— grité apretando la piel de Esme contra mi cuerpo

― Sr. Cullen, su hijo podría perder la vida— soltó cada palabra lentamente.

― ¡NO! ¡NO CARLISLE! ¡no! ¡mi hijo! ¿Dónde está?— pregunto mi mujer en un estado de histeria— dígame ¿Dónde lo tienen?— se soltó y se paro en frente del hombre rogando para que la dejara ir con él, en ese momento mire a mi mujer y por un momento racional pensé en mi actitud, no iba a sacar nada imitando a Esme o dejando salir el miedo y la preocupación que sentía. Mi cuerpo y mi mente tomaron una decisión, tendría que endurecer mi corazón, no podía dejar que Esme decayera, debía ser su apoyo.

― Tranquila— le susurré— díganos donde esta mi hijo, queremos verlo.

― Si pero antes de que se vayan quiero hacerles una pregunta, necesito que identifiquen al acompañante, el chico no llevaba identificación ni nada que pudiera decir su nombre. No sabemos nada de él, solo que debe tener aproximadamente entre unos catorce y diecisiete años. Necesitamos identificarlo para poder llamar a su familia.

― Está bien vamos— con la reseña que nos dio el doctor mi alarma se había vuelto a encender, Edward no estaba en la casa y si por obra de Dios no era quien estaba allí tendría que dejar a Esme en el hospital y salir por él, no quería dos hijos al borde de la muerte, claro que yo no sabía con que me iba a encontrar minutos más tarde.

― Este chico— hizo referencia el doctor en la puerta de la habitación— tubo también muchos golpes, el es el conductor del vehículo, a pesar de no haber tenido fracturas o contusiones graves como Níkolas se golpeo muy fuertemente la cabeza y está en un coma profundo.

― ¡dios mío!— gimió Esme— déjeme verlo, Dios...— jadeo Esme, tome su mano y abrimos la puerta, la habitación era cubierta por los rayos de sol leves que entraban en la pieza. Mis ojos se concentraron en un solo punto. Cuando vi el cuerpo de mi hijo casi sin poder reconocerlo sentí que mi vida se acababa, mi corazón se partió en ese mismo momento— ¡NO! ¡EDWARD! ¡EDWARD!— grito nuevamente mi mujer, Esme corrió a la cama para abrazar a nuestro hijo

― ¿lo conocen?— pregunto el doctor asombrado, yo asentí.

― Es mi otro hijo

― Dios mío— soltó el doctor— Sr. Cullen…

Miraba a Carlisle mientras contaba el relato y con asombro vislumbraba las expresiones de su rostro, eran tan humanas… jamás había experimentado la sensación de disfrutar viendo emociones reflejadas en los gestos. Carlisle sentía realmente la partida de Níkolas y podía ver con emoción que Edward era muy importante para él. Mi celular vibraba cada cinco minutos, lo sujetaba con una de mis manos en el bolsillo, estaba segura de que Edward tendría que estar dando vuelta la ciudad para encontrarme. Volví a ignorar el móvil y seguí mirando a Carlisle.

― ¿Qué paso después?— le pregunte cuando se quedo en silencio

― Tú debes saber esa parte, Edward no despertó hasta un mes después, Níkolas falleció ese mismo día, jamás volvió a abrir sus ojos.

― ¿Por qué quisiste matarlo cuando despertó?

― ¿matarlo?— sonrió— reconozco que ese día me eseguesi con mi actitud, estaba pasando por el peor momento de mi vida, perdí a uno de mis hijos y el otro ni siquiera sabía si iba a despertar. Dolía como jamás había pensado, todos los días íbamos con Esme a ver si Edward mejoraba, pasábamos noches en vela cuidando de él y rogando para que volviera a la vida. Mi dolor me jugó una mala pasada y ahí fue cuando mi vida se volvió lo que es ahora, un maldito hoyo negro del cual no he podido salir, mi corazón se cerró y decidí ser fuerte para soportar a Esme y darle estabilidad nuevamente a mi familia, era mi deber, debía hacerlo. El día que mi hijo despertó sentí rabia, sentí dolor, estaba cegado por el odio que tenía con todos, podría adjudicar esa reacción a una locura temporal, ni siquiera sabía lo que estaba haciendo hasta cuando me sacaron de encima de él. Desde ese momento decidí no acercarme más a Edward.

― ¿Qué? ¿pero porque?— pregunte con una duda gigantesca.

― Porque…— se acaricio el brazo y soltó un jadeo—¡auch!

― ¿Qué sucede?— me acerque rápidamente y le tome el brazo— ¿te sientes bien?— le pregunte aunque sabía que no era una respuesta favorable, su expresión estaba deformada por el dolor

― Si…— susurró— solo me duele el brazo, pasaron unos minutos y rápidamente volvió a estar bien— ya paso…— dijo mirando curioso mis manos que aún estaban en la zona afecta de su dolor.

― ¿Por qué te alejaste de él?— pregunte para retomar la conversación, estaba a solo un paso de él, me miro con sus enormes y brillantes ojos.

― Porque lo amaba tanto que sentí pánico de perderlo— la confesión que fue hecha por sus labios me dejo atónita, estaba parada en el medio de un mirador con mis pies clavados en el suelo, el viento mecía mi cabello y el vestido que tapaba mi enorme vientre.

― ¿lo amabas?— le dije— siempre lo hiciste— susurré…

― Jamás me perdonare por lo que paso con Níkolas y muchos pensaran que no tengo perdón por lo que hice con Edward pero fue tanto mi dolor que no lo supe llevar y lo evoque de la peor manera, alejando a la única persona que me podía sacar de este estado. Sé que es a los ojos de los demás una excusa pero las maneras de sobrellevar el dolor son diferentes en cada persona, la depresión, la fatiga y muchas cosas más son maneras de expresar el dolor que sientes por perder a alguien que amas, la mía fue alejar a la persona que más quería y encerrarme en mi coraza.

― Le has hecho mucho daño— le susurré con mis ojos derramando lagrimas

― Lo sé y es por eso que jamás podre pedir su perdón, nunca lo intentaría ya que hice tan bien mi trabajo que ahora mi hijo me odia cada día más.

― El no te odia— sabia que muy dentro de su corazón el aún guardaba amor por su padre, por lo viejos tiempos al menos.

― No trates de convencerme— se giro hacia el peñasco y observo la lejanía— Edward podría matarme y yo no lo culparía de nada, yo fui el que origino su odio y ¿sabes? No me arrepiento, el día que a él le pase algo podre sufrir nuevamente en silencio

― ¡ERES UN IMBECIL!— le grité con mis puños apretados y soltando la rabia que me daban sus palabras— eres un completo y maldito imbécil, no me interesa lo que pienses de mi después de esto. ¡Jamás te voy a perdonar que no luches por Edward! ¡no te mereces tenerlo como hijo! El es la persona más buena que conozco, jamás podría odiar sinceramente a alguien ¡hasta podría jurar que no odia al maldito de Aro!, Edward es un hombre de buen corazón y sé que algún día podría perdonarte, las cosas no serán como "la familia feliz" pero comencemos con algo ¡no seas un estúpido! De verdad pensaba que Carlisle Cullen era un monstro ahora me doy cuenta que eres un ¡MALDITO COBARDE!— el grito hizo eco en todo el valle, la expresión de Carlisle era seca y fría.

― Basta— dijo de repente intentando detener mi avalancha de insultos

― No voy a parar— le respondí con voz segura— esto se termina acá, no dejare que mi hija nazca en una familia enfrentada por el dolor y los sentimientos no expresados— sus ojos bajaron a mi vientre y por unos segundos me pareció ver algo que simulaba una sonrisa, mi corazón latió a prisa y Nessie se movió feliz dentro de mis entrañas.

― ¿Qué es?— pregunto de repente

― ¿Qué cosa?

― El bebe ¿Qué sexo tiene?

― Es una niña— la misma aparición que vi se hizo aún más presente, sus labios se curvaron.

― ¿Cómo se va a llamar?

― Reneesme

― ¿Reneesme?— enarco una ceja divertido— ¿juegas con los nombres?

― Me pareció lindo y a Edward también— el no dijo nada mas— no te rindas Carlisle, no abandones a tu familia, el problema con Esme no es algo de mi incumbencia y créeme que no me voy a entrometer pero no te alejes de tus hijos, ahora menos que nunca.

― Ya es tarde para mí…

― ¡maldita sea!— grité exasperada— ¡eres peor que Edward! ¡eres el hombre más terco que he conocido! Reacciona Carlisle, tienes dos hijos, pronto tendrás una nueva nieta… vuelve a la vida Carlisle, aún estas a tiempo.

― No Bella— dijo en un tono neutral, era la primera vez que me llamaba por mi nombre, el solo escucharlo me hizo estremecer de felicidad— mi vida ya no tiene sentido, lo único que me queda esperar es la muerte, creo que en el infierno podre pagar a gusto todas mis culpas.

― Dios mío, de verdad que eres ¡terco!— grité bufando.

La vida es algo que jamás comprenderé porque cuando pensé que todo estaba perdido y que la situación se iba de mis manos, creo que alguien escucho lo que pensaba, Níkolas… ayúdanos.

― ¡Ah!— volví mis ojos a Carlisle quien se sujetaba fuertemente el pecho

― ¿Carlisle?— corrí hacia donde estaba el, cayó de rodillas al suelo jadeando— ¡Carlisle!— le grité para hacerlo reaccionar, su rostro estaba desfigurado por el intenso dolor que estaba sintiendo— ¿Qué te pasa? ¿Qué te duele?

― El… el pe… pecho… De... demoni...os— gemía entrecortadamente

― Maldita sea, estas teniendo un infarto

― ¡ah!— volvió a decir, segundos más tarde cayó al suelo y comenzó la etapa más crítica.

― CARLISLE— le grité, rápidamente mi mente se comenzó a enfriar y volví a ser la enfermera profesional que era— maldita sea…

Mis dedos rápidamente comenzaron a sacar sus ropas, la corbata y los primeros botones de su camisa, debía dejar su pecho al descubierto, me incline como pude y sentí que su respiración era muy leve y el ritmo de su corazón era casi nulo, el estaba muriendo. Con mis dedos temblosos saque mi celular y llame a la primera persona que se me ocurrió.

― ¡BELLA!— me grito a penas contesto— ¿Dónde demonios estas? ¡te he buscado por todas…!

― Edward estoy con tu padre— le dije presa de la desesperación— el está teniendo un infarto, se está muriendo Edward, se está muriendo— dejo de respirar unos segundos.

― ¿Dónde estás? ¡dímelo! ¿donde estas?

― Estamos en el lugar en donde los traía cuando pequeños, es como un mirador.

― Maldita sea estoy lejos de allí, me iré enseguida llegare pronto.

― Llama a una ambulancia y dale nuestras coordenadas, date prisa.

― Si, lo hare— cortamos y solté de inmediato el celular.

― Vamos Carlisle no te mueras— subí rápidamente mis puños y comencé con el procedimiento, tendría que hacerle RCP hasta que llegaran los paramédicos si no podría morir.

Mis manos tocaron su gélido pecho en donde se guardaba ese frio corazón. Entrelace mis dedos y comencé la compresión, el viento nos azotaba como látigo en nuestros cuerpos, mis manos hacían todo lo posible para mantenerlo con vida.

― No te rindas Carlisle— le decía mientras ayudaba a su corazón a latir— esto no es el fin, vamos tu puedes, no te rindas, de ahora en adelante tendremos un futuro todos juntos— mis manos cada vez iban más a prisa— juro que luchare para que todo vuelva a ser como antes.

Mientras le daba ánimos mi cuerpo comenzó a reaccionar por sí solo, Reneesme parecía sentir la tensión ya que mi vientre se puso duro y comencé a tener las peores molestias en estos ocho meses, mientras mis manos comprimían su piel mi cuerpo luchaba por contener las horribles y dolorosas contracciones que me azotaban.

― Ness… Nessie— gemí con dolor— vamos cariño ahora no por favor, debemos ayudar a tu abuelo ¡ah!— grité cuando el dolor vino nuevamente a mí, de pronto mis piernas sintieron una cálida humedad, mire hacia mis lados y la tierra rápidamente cambio su color y se convirtió en barro, había roto la fuente— demonios, justo tenía que ser ahora.

Intente aplacar mi dolor, pensé en cualquier otra cosa, mis manos aún seguían trabajando en el pecho de Carlisle, tenía que hacerlo, el debía vivir, había tanto que quería que viera, si todo salía bien el seria parte de nuestras vidas, estaba segura de ellos. Los segundos y los minutos corrían diez veces más lentos, mis brazos estaban molidos al igual que mi vientre, ya no sentía a Nessie moverse, podría estarla teniendo en este momento y no me daría cuenta.

― Maldita sea— gemí cuando sentí calambres en mis piernas y en mi barriga— Nessie resiste mi amor… papá viene a ayudarnos. A lo lejos comencé a sentir las sirenas de la ambulancia, mi vista se nublo por unos segundos, mis manos habían suavizado los movimientos, con dolor me agache a comprobar si estaba respirando, su corazón y su respiración gracias a las compresiones iban bien, ya no quedaba mucho Edward venia a salvarnos a los tres— eso es…— seguía comprimiendo— ya viene Carlisle, Edward ya viene por nosotros.

Unos tres minutos más tarde una enorme ambulancia y el Mercedes de Edward aparcaron a unos metros de nosotros, mire hacia su dirección él salió eyectado del asiento hacia donde estábamos.

― ¡Bella!— grito acercándose corriendo, el panorama no era alentador, Carlisle estaba inmóvil y muriendo, yo estaba casi coronando, tenía las peores contracciones de mi vida y mas encima estaba nadando en un charco de liquido amniótico.— ¡demonios! ¿Qué paso?— mi voz era débil, me sentía cansada y tenia muchísimas ganas de dormir. Sentí como unas manos mas fuertes retiraron las mías y como el pecho de Carlisle comenzó a ser tratado, los fuertes brazos de Edward me levantaron del suelo y me apartaron del lugar.

― Edward… Edward el bebe, Carlisle— decía incesantemente sus dedos pasaron por mi frente secando el sudor

― Tranquila mi amor, estaremos bien, le salvaste la vida Bella— yo solo sonreí y cerré mis ojos.

A lo lejos sentía como los hombres sacaban la camilla y conectaban a Carlisle a los monitores, las ruedas resonando en la tierra me hicieron reaccionar.

― ¿Cómo esta?— pregunte intentando ponerme de pie, Edward me sujeto de la cintura.

― No lo sé— un paramédico se acerco a nosotros.

― Sra. ¿se encuentra bien?— me preguntó y en ese momento nuevamente mi rostro se crispo.

― ¡Ah!— grité desgarrándome por dentro— tengo… tengo contracciones— dije a penas pudiendo modular.

― ¿estás teniendo al bebe?— me pregunto Edward nervioso, yo asentí con vehemencia.

― Debemos trasladarla al hospital señora— hizo hincapié el paramédico.

― Yo la llevare en el auto— le respondió Edward poniéndose en acción. Me tomo entre sus brazos y me llevo hacia el móvil, por encima de su hombro pude ver como metían a Carlisle en la ambulancia. Mi vista nuevamente se nublo pero ahora la oscuridad tapo todo completamente.

Sentía las manos de Edward sobre mi cara, la velocidad del auto y las bocinas de los otros. Mis ojos querían abrirse pero no podía, mi cuerpo se contraía mientras mi vientre seguía duro y miles de agujas parecían atravesarlo. En un momento nuevamente me sentí en el aire, la voz de Edward a lo lejos me indicaba que cambiábamos de ambiente, parecía tenso y preocupado, mi mente no podía dejar de pensar en Carlisle y Nessie, Níkolas… ayúdalos, cuídalos. De pronto mi vista nuevamente volvió, abrí mis ojos y estaba en una habitación completamente blanca, mire a mí alrededor y Edward estaba hablando con una persona conocida.

― Edward, Rosalie— susurré, ellos se percataron y acercaron rápidamente a donde estaba yo, mi mente me mando flashes de lo que había pasado, mis manos se fueron a mi vientre que aún seguía abultado por lo que Nessie estaba bien— ¿Carlisle? ¿Dónde está? ¿está bien?— le pregunte a Edward.

― Si mi amor, tu le salvaste la vida, el está bien. Se encuentra en cardiología en el piso de abajo.

― ¿y Nessie?

― Ella también está bien, aún no has dilatado lo suficiente por lo que no te pueden llevar a pabellón, alcanzaste a romper la fuente solamente.

― Qué bueno— cerré mis ojos y suspire.

― Eres una heroína Bella— me dijo Rosalie, la mire y tenía una enorme sonrisa en sus ojos.

― ¿Por qué lo dices?

― Lo salvaste y de todas las maneras en las que podías hacerlo ¿no es cierto?— ella me guiño un ojo sabiendo lo que más o menos sucedía.

― ¿ha despertado?— pregunte

― ¿Quién? ¿mi papá?, despertó un poco y lo más sorprendente es que te nombro pero volvió a perder el conocimiento, el está bien Bella, gracias a ti es que sigue viviendo— Edward sonrió.

― El… el tiene mucho que decir Edward, escúchalo… no te cierres— le pedí, mientras el observaba mi mirada un dolor que salió de repente me hizo arquearme en la cama— ¡Ah!— grité soltando todo lo que tenia dentro

― Maldita sea, Rosalie, llama al doctor.

― ¡Si!— grito Rose.

― Vamos cariño— me dijo Edward tomando mi mano y acariciando mi frente con la otra.

― Duele… pero podre hacerlo— beso mis dedos

― Sé que puedes, ya le salvaste la vida a Carlisle, ahora ayuda a nuestra hija a nacer.

― ¿Qué sucede?— dijo el doctor entrando en la habitación

― Tiene contracciones nuevamente— le respondió Edward, levanto la sabana y observo.

― Ya esta dilatada, debemos llevarla a pabellón.

― Dios mío— gemí sujetándome el vientre— Edward, mi papá, mi hermana. Avísales.

― Ya lo hice mi amor, vienen en camino.

― Esme— gemí cuando una nueva contracción me azotaba

― Tranquila ella está con mi papá ahora.

Asentí frenéticamente mientras me mordía el labio para no soltar las blasfemias que tenía que quería decir. Las enfermeras entraron y me comenzaron a preparar, la camilla en la que estaba se comenzó a mover, me puse hacia mi lado izquierdo para cuando me fueran a poner la epidural.

― ¿Qué sucede?— pregunto al voz de Esme, mire de reojo y ella venia corriendo hacia dónde íbamos nosotros.

― Bella ya esta dilatada, ahora la llevamos a pabellón.

― Bella, Hija— se acerco Esme— no te rindas Bella, yo se que tu puedes, le salvaste la vida a Carlisle Bella… eres mi héroe— sus lagrimas me hicieron emocionar por lo que deje salir el miedo que tenia mediante mis ojos.

― No lo dejes solo Esme, el te ama, ama a su familia— le dije ella me dedico una mirada que duro segundos pero que dijo todo al mismo tiempo.

― No lo hare— me grito mientras traspasábamos unas enormes puertas en dirección al quirófano, vi que Rosalie se quedo también junto a Esme y solo Edward seguía a mi lado. Entramos en la brillante y esterilizada habitación, me cambiaron hacia la camilla especial para partos y me hicieron sentarme. Mi vientre dolía mas que nada en el mundo.

― Me duele— gemí cuando ya no podía aguantar mas

― ¿no le van a dar nada?— pregunto Edward casi como dando una orden

― Lo siento señor— le respondió la enfermera— pero ya no alcanzamos el bebe ya está casi naciendo, usted— le dijo nuevamente a Edward— debe ir a cambiarse.

― ¿me puedo quedar?— pregunto atónito

― ¿Es el padre?— le respondió con una pregunta la enfermera

― Claro que lo soy— dijo casi indignado.

― Entonces vaya a cambiarse ahora porque este parto no durara mucho.

― Si… si está bien— asintió nervioso— Bella mi amor…

― Ve… ve, date prisa que no aguante mucho— le agite una mano en señal de despreocupación, el salió corriendo del quirófano mientras yo sentía que me partía en dos.

― Señora no puje aún— me indico la enfermera

― Si se que… no tengo que pujar— grité— pero no puedo aguantarlo

― ¡no lo haga! A no ser que quería que su bebe se le caiga al suelo.

― ¡Dios mío! ¡Dios mío!— decía sin parar, sentí las manos de Edward nuevamente tomar las mías y reconfortarme con sus caricias— Edward— gemía casi en susurros.

― Vamos Bella yo se que tu puedes, eres la mujer más fuerte que he conocido, esto no es nada— me dijo con una dulce voz, de pronto mis hormonas me jugaron una jugarreta.

― ¡como que esto no es nada!— grité con voz casi endemoniada— ¡me estoy partiendo en dos por todos los cielos!— una de mis manos alejo con fuerza bruta a Edward— aléjate— le grité ante su atónita mirada— tu tienes la culpa de todo esto, juro que…

― No haga promesas que no cumplirá Sra. Cullen, no se preocupe— dijo el doctor dirigiéndose a Edward— todas pasan por lo mismo, le jurara que no dejara que la toque por lo menos en diez siglos, es una especie de reacción frente al intenso dolor. Bien señora Cullen, es hora— se termino de poner los guantes y se acerco hacia mis piernas, tenía una a cada lado, intente no pensar en la idea de que estaba desnuda, mitigue mi vergüenza e intente preocuparme solo por mi hija.

― ¡ah!— grité con desgarro

― ¡Bella!— gimió Edward desde unos pasos más allá

― ¿Qué haces allá?— le pregunte casi bramando— ¡ven aquí inmediatamente Edward Cullen!— mi respiración paso a ser jadeante.

― Esta coronando— anuncio el doctor quien trabajaba en mi entrepierna— vamos señora Cullen, llego la hora ¡Puje!

Haciendo acopio de todas mis fuerzas comencé el trabajo de parto, ¡jamás me había dolido tanto! Pero tenía que hacerlo, Edward tiene razón, soy fuerte, yo puedo con esto. Intente pujar con todas mis fuerzas, sin poder evitarlo se me escaparon varios gritos de miedo combinado con el dolor que sentía, nada me importaba podrían estar matando pero lo que me interesaba era que mi hija naciera sana.

― ¡vamos Sra. Cullen! Ya no falta mucho— junte todas mis fuerzas para la que esperaba fuera la estocada final— ¡puje! ¡puje! ¡puje!— grito el doctor, mis manos se aferraban fuertemente a las de Edward, quien emocionado no paraba de acariciarme y de susurrarme cosas dulces al oído— ¡ahí viene!— grito en el momento que terminaba de hacer la ultima fuerza, caí exhausta a la camilla.

― ¿Cómo… como esta?— pregunte jadeante, mis parpados se cerraron solos.

― Venga cortar el cordón Sr. Cullen— sentí la voz del doctor, solté sus manos y me enderece para ver el momento más maravilloso del mundo.

La pequeña que estaba encima de mi vientre era mi Nessie, el bebe que tanto habíamos esperado, era pequeña pero hermosa, estaba cubierta completamente de sangre pero la pequeña mata de cabellos color chocolate me hacía presagiar que abría mas en ella de mi que de Edward. Él tomo con sus manos nerviosas las tijeras y corto el cordón, un llanto que resonó en toda la habitación me hizo sonreír abiertamente, estaba viva, ella había nacido bien.

― Un excelente trabajo Sra. Salude a su pequeña…— dejo la palabra en el aire, la puso en mi pecho y ahí fue cuando la vi por primera vez.

― Mi bebe, mi pequeña Reneesme—

― Esto es asombroso— dijo Edward a mi lado, mire su rostro y parecía no poder ocultar la emoción, beso con delicadeza mis labios y la cabeza de su pequeña hija— juro que las amare como nadie en el mundo

― Y nosotras a ti— le susurré, bese sus labios y mire nuevamente a mi pequeña.

― Bienvenida al mundo Reneesme Carlie Cullen Swan— susurré besando su cabeza

― ¿Carlie?

― Por Carlisle y Charly— dije en el mismo tono que tenía antes. Edward me observo unos segundos y asintió con una sonrisa.

― Me llevare a la pequeña— anuncio una enfermera.

― ¡No!— gemí— no se la lleve es mía— le dije, Edward me acaricio dándome consuelo

― Lo sé señora, la llevaremos a cuidados neonatales, debemos darle las primeras atenciones.

― Ah…— bufe— es verdad, adiós mi pequeña, nos vemos más tarde— dije con voz débil

― Eres una diosa ¿lo sabías?— susurró Edward en mi oído— soy el maldito mas suertudo de este mundo solo porque estés a mi lado.

― Mas te vale que lo recuerdes siempre— le dije en su mismo tono de voz. Mis ojos se cerraron lentamente, lo último que pude oír fue una voz que lejana me decía gracias Bella, gracias por todo.

La inconsciencia dio paso al sueño profundo, no sé cuantas horas abre dormido porque mi cuerpo estaba completamente relajado, abrí mis ojos y vi que aún quedaba luz en la habitación, mire hacia el techo y era blanco como pensaba, de pronto los recuerdos me asaltaron ¿Carlisle? ¿Nessie? ¡Edward!. Me levante rápidamente pero fui presa de un mareo, parpadee y vi otro par que me observaban curiosos.

― Estábamos esperando a que despertaras— Edward tenía en sus brazos un pequeño bulto de color blanco.

― Oh por Dios…— susurré con una sonrisa— ¿es ella?

― Si…— respondió en el mismo tono— te presento a nuestra pequeña hija— se acerco a la cama y se sentó en la orilla, como pude me enderece para sentarme, Edward afirmo en sus manos a la pequeña y la puso entre mis brazos.

― Nessie— susurré con emoción, descubrí su rostro y jadee de alegría al mirar sus hermosos ojitos, ella estaba despierta y miraba con más atención de la que esperaba— esta despierta.

― Si, lo ha estado desde que la trajeron, hace una media hora, la enfermera dijo que ha estado un poco inquieta pero ahora parece estar de lo más tranquila, tal vez tenga hambre.

― Si puede ser, intentare darle de mamar.

Apoye a la pequeña en mis rodillas y me descubrí uno de mis pechos, la habitación era iluminada por la luz del día, se veía en tonos naranjos y rosas. El rostro de Nessie aún estaba sonrosado por el parto pero estaba segura que tendría el mismo tono de piel lechoso de Edward. Acerque a la bebe hacia mi cuerpo y en el instinto de alimentación más básico ella busco el pecho hasta que encontró la llave a la saciedad de su hambre, comenzó a mamar con mucha ansia mi pecho haciéndonos sonreír.

― El maravilloso reflejo de succión— comento Edward mientras se iluminaba su rostro al ver amamantar a su hija— esta chica será una mujer muy fuerte al igual que su madre.

― O será una mujer de una estampa implacable como su Padre.

― Espero que tenga de los dos tu amor, tu cariño, tu dedicación.

― Y yo quiero que tenga tu Corazón— susurré acercándome un poco para besar su mejilla— te amo ¿sabes? No puedo ni siquiera pensar en lo mucho que te amo.

― Y yo a ti, desde ahora comienza una nueva vida

― Hablando de nueva vida— suspire— ¿Cómo está tu padre?

― Carlisle se encuentra un poco delicado pero cada hora va mejorando un poco, el infarto no afecto tanto a su corazón, mi madre esta con él.

― ¿Esme lo…?

― No, no lo ha perdonado. Creo que eso no podrá ser pero por ahora quiere estar con él, que la haya engañado no significa que le desea la muerte, además el es nuestro padre por lo que ella no puede olvidarse de él tan fácilmente, creo que esas fueron sus palabras

― Ah— suspire— Edward cuando el despierte quiero pedirte un favor

― Lo que quieras— él ni siquiera se imaginaba lo que le diría.

― Quiero que… quiero que le des una oportunidad a tu papá.

― ¿Qué?— pregunto con visible consternación— ¿tú quien eres la que conoce mejor la historia me pide que le dé una oportunidad a Carlisle? Bella creo que…

― No Edward, estoy completamente cuerda, estoy consciente de lo que pido. Sé que él te hizo daño pero te aseguro que es momento de continuar adelante, yo hable con él y créeme que tu ni siquiera sabes o te imaginas como piensa

― ¿y tu si?

― Sí, yo se que él te ama y tu lo quieres a él, ustedes son…

― No Bella, no me salgas ahora con el cuento de que somos padre e hijo.

― No te pido que lo perdones, solo dale una oportunidad, ambos deben dársela.

― Pides imposibles— refunfuño

― Hazlo por nuestra hija— pedí con convicción.

― Manipuladora— susurró con una pequeña sonrisa— lo pensare, solo eso te puedo prometer.

― Está bien— alguien toco la puerta de entrada y la cabeza de mi padre se asomo por la puerta.

― ¡Hola!— grito haciéndome respingar

― No papá, Nessie se está alimentando— Edward se paró de la cama y fue rápidamente por una manta de color blanco, nos cubrió a ambas para darle privacidad a mi hija en su primera incursión con la leche materna.

― Perdón— susurró mi alegre padre, detrás del venían muchas personas, Sue, Kate, Emmett, Rosalie y Esme. Todos entraron y se acomodaron alrededor de la cama, cada uno comenzó a hacer preguntas y nos encasillamos en una charla trivial, Edward les conto toda la experiencia del parto aún emocionado por lo que había pasado, mi padre y todos los demás escuchaban con demasiada atención el relato. Rosalie por mientras se sentó a mi lado para hablarme.

― ¿hablaste con Carlisle?— susurró

― Si— le respondí— creo que ahora las cosas irán muy bien.

― Eso espero, Edward esta casi en éxtasis por Nessie aprovecha ahora para que hablen.

― Eso quiero hacer pero Edward al parecer no va a ceder— Rose hizo una mueca

― Inténtalo, yo se que tu puedes— cerro uno de sus ojos y me sonrió.

― Lo haré— Nessie se quedo quieta por unos momentos, la mire y estaba durmiendo plácidamente, la subí hacia mi hombro y le intente sacar los gases, boto algunos y siguió descansando.

― Bella— me llamo Esme y todos guardaron en silencio— se que no es el momento pero Carlisle me ha pedido hablar contigo— todo en la habitación se helo, la vista de Edward me recorrió el rostro y el de su madre

― No mamá— dijo de inmediato— Bella acaba de parir a nuestra bebe, no puede…

― No decidas por mi— lo interrumpí de inmediato— lo hare, hablare con el— Esme asintió y Edward gruño audiblemente.

― Yo te acompañare— dijo rápidamente.

― Solo hasta la puerta, hacia dentro no quiero que entres mientras hablamos.

Todos se quedaron tensos, tome a Nessie entre mis brazos y me intente poner de pie, si Carlisle quería hablar lo haríamos ahora mismo cuando las cosas aún estaban tibias. Solo esperaba que mis palabras le tocaran el corazón y no hubiera olvidado todo lo que paso en el peñasco.

En este momento lo único que deseaba era Cuidar su Corazón.