Dark Chat

lunes, 5 de abril de 2010

Nuestra Nueva Familia

Hello mis Angeles hermosos !!!
solo quiero avisarles q el calendario de publicacion ya estara vigente y cumpliendo con los dias programados aqui les dejo mas vicio , una disculpa a todas por el retrazo, hay como q sone muy politico . jijijiji XD
les mando mil besitos y por fiss dejen sus comentarios al final . usen el chat necesitamos saber q piensan.
Angel of the dark
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CAPITULO 19: DESENFRENO


BELLA POV

Repentinamente, todo había quedado en un absoluto silencio y en una inquietante tranquilidad, solo podía sentir la presencia de Edward a pocos pasos de mí.


"¿Bella?" – preguntó en la penumbra


"Genial" – bufé con gran sarcasmo


"Tenemos que cerrar las puertas" – propuso el muchacho ignorando mi comentario


"¿Dónde están las llaves?" – pregunté sin rasgos de humor. Realmente, estaba tratando de esconder lo mejor que podía mi repentino nerviosismo, que se encontraba por encima del miedo que sentía.


La casa de los Cullen se encontraba aislada de cualquier vivienda a más de trescientos metros, sumergida en medio del espeso bosque. El viento soplaba avisando la lluvia incesante en aquel pueblo, dándole al lugar un aspecto algo tétrico que a todo mundo le hubiera puesto los pelos de punta. A todo mundo, menos a mí, quien me encontraba más concentrada en controlar los latidos de mi corazón que se habían acelerado al comprender que me encontraba completamente sola con aquel muchacho de ojos color verde.


"No lo sé" – admitió y luego suspiró – "creo que Carlisle tiene un juego de duplicados en su despacho, iré por él" – se me encogió el corazón. ¿Pensaba dejarme sola aquí, en medio de la penumbra? Admítelo, Bella, no es que tengas miedo, simplemente NO te quieres alejar de él.


"Voy contigo" – dije ignorando a la voz de mi traicionera conciencia. Aunque no le podía ver, estaba segura que aquella estupida sonrisa de suficiencia se había dibujado en su rostro


"Dame la mano" – pidió. A mi pesar, (y no por que no me gustara rozar su piel, si no por lo que sabía iba a sentir en ese momento), estiré mis brazos hacia delante y rápidamente sentí la calidez de su mano contra la mía. Un hormigueo recorrió todo mi cuerpo. Aquello era enfermizo ¿Cómo podía ponerme así el solo contacto con una parte tan inocente de su piel? – "Vamos" – dijo mientras me jalaba en medio de aquella oscuridad.


Tropecé varias veces mientras subíamos, provocándole varias risitas. Mi equilibrio ya de por si era pésimo, y claro estaba que la oscuridad no lo iba a mejorar, si no todo lo contrario. En cuanto estuvimos arriba giramos hacia la derecha. Si nuestros cálculos estaban bien, diez pasos más y estaríamos frente a la puerta del despacho. Mi celular sonó en ese instante (en ese momento, me recordé lo tontos que habíamos sido por no usar aquel aparato como fuente de iluminación)


Contesté inmediatamente, feliz de pensar que era alguno de nuestros hermanos que acababa de llegar y había preferido llamar antes de entrar, para prevenir cualquier caso.


"¿diga?" –


"¡Hola Bella, ¿Cómo estas?!"


"Hola Jacob" – dije de manera amable, mientras me vi obligada a detener mi marcha ya que Edward se había estancado bruscamente en el camino – "¿Qué se te ofrece?" – pregunté


"Ehh… bueno" – el chico se escuchaba un poco nervioso. Me pregunté el por qué. En los últimos días, mi relación con Jake había mejorado. Al darme cuenta de que había desistido de acosarme, nos habíamos convertido en buenos compañeros, y mi apatía hacia él había terminado – "me preguntaba si te gustaría salir conmigo el lunes, en cuanto terminen las clases"


"¿Salir?" – repetí un tanto confusa. Edward me soltó la mano y emitió casi imperceptible gruñido. Lo cual me recordó a que no tenía mucho, Lauren le había marcado. Algo dentro de mí, me decía que me las tenía que cobrar. – "¿y a dónde?" – ahora mi voz denotaba exagerado entusiasmo.


"A donde tu digas" – ofreció el muchacho – "pero ¿eso es un si?" – su voz sonó tan esperanzada que, por un momento, me sentí mal por usarlo de esa manera.


"Claro que es un SI" – respondí olvidándome rápidamente del remordimiento de conciencia


"Oh, Bella, no sabes lo feliz…" – la voz de Jacob se apagó junto con el celular. Genial, se había descargado ¿Acaso habría más?


"Mierda" – murmuré mientras intentaba encenderlo inútilmente - "se descargo"


"Que lastima" – escupió Edward con voz hosca


"¿Se puede saber a qué viene ese tono de voz?" – pregunté aparentando indiferencia. La idea de que él pudiera estar celoso me daba cierta satisfacción personal.


"¿Qué tono?" – inquirió. Me reí ya que al formular la pregunta no había logrado componer lo pesado de su voz – "¿de qué te ríes?"


"De nada" – respondí mientras intentaba seguir caminando hacia delante


"¿Nada?" – repitió en forma de pregunta cuando apenas yo había dado dos pasos – "¿No será que estas tan feliz de salir con Jacob Black que todo te causa gracia?" – volví a mi lugar de origen. No podía verle, pero casi podría jurar que sus ojos brillaban en la oscuridad


"Y si estoy feliz ¿Qué?" – reté mientras calculaba la posición para poner mi cuerpo frente al suyo. Vagamente me pregunté por qué no sacaba su celular e iluminaba un poco el ambiente – "yo no ando cuestionando tu estado de animo por que vas a salir con Lauren"


"¡Ah!" – exclamó – "¿Estas celosa?" – de repente, su voz se había tornado insinuante y divertida. Agradecí que no pudiera verme el rostro, sabía que con la luz, se hubiera dado cuenta de la verdad reflejada en mi congelada y nerviosa expresión


"Por favor, Edward" – bufé. El bufido era genial para ocultar el nerviosismo ¿no? – "no digas tonterías" – al reír, traté de que el sonido saliera con desaire para poder darle a mis palabras más convicción – "es como si yo te preguntara ¿estas celoso de Jacob?..."


"¿Y qué si te dijera que si?" – interrumpió desesperadamente mientras sus manos aprisionaban mis brazos. Tragué saliva al sentirlo así de cerca, tanto, que podía sentir el calor emanado de su cuerpo - "¿Qué harías si te dijera que ardo, que me enfermo cada vez que te veo con él ? ¿Qué, Bella? ¿Qué pasa?"


Tardé varios segundos en contestar. Los segundos en los que traté de recuperar el aliento, fallando completamente en mi misión.


"No pasa nada, por que no es verdad" – murmuré


"¿Qué te hace pensar que te estoy mintiendo?" – preguntó con voz tan suave como el terciopelo mientras sentía como las yemas de sus dedos recorrían mi mejilla, repentinamente sonrojada


"No puede ser…" – logré articular con la poca coherencia que me quedaba en la memoria. – "Edward, ya basta…"


"Bella, yo te quiero" – volvió a interrumpir con ese juego de palabras que salieron de sus labios de manera apresurada, acompañadas de un profundo suspiro, como el más tierno de los poemas. Sentí que el corazón se encogía y se expandía simultáneamente. Aquellas palabras eran lo que tanto había deseado y temido a la vez. Significaban mucho. Significaba que mi hermanastro me quería y que yo lo quería a él. Y eso, por supuesto que no estaba bien. Mamá no se había casado con Carlisle para que sus hijas se enamoraran de sus hijastros. Esto era una locura, algo que sabía debía frenar, más me hacía falta el valor y la madurez suficiente para hacerlo.


"No vuelvas a decir eso" – pedí con el corazón dolido, al menos podía intentar hacer las cosas bien ¿no? Esta vez no protestaría cuando me ignorara. Juro que ya no. Me aislaría, lo evitaría y, cuando haya terminado el año, me iría de ahí para olvidarle. Quizás, si lograba convencer a Esme con alguna mentira, podría irme desde antes.


"¿Por qué no?" – quiso saber sin soltarme. Bajé la cabeza para no seguir aspirando aquel aliento embriagador que amenazaba con romper mi poca falta de sensatez que me quedaba – "¿Acaso no me quieres?" – estuve a punto de negarlo. Aquella falsa afirmación era tan negra, tan inaceptable, pero era mejor callar – "¿No sientes nada por mi, Bella?" – insistió.


"claro que si" – respondí – "te quiero… como un hermano"


"¿Cómo un hermano?" – repitió mientras yo asentía en la oscuridad. Después, solo sentí que sus manos jalaban mi cuerpo hacia él y que sus labios chocaban desesperadamente con los míos.


No tenía caso poner resistencia. Simplemente no podía. Lo bueno y lo malo dejaba de tener sentido cada vez que su aliento se fusionaba conmigo de esa manera. Crucé mis brazos alrededor de su cuello, mientras sentía como sus manos bajaban de mi rostro hacia mi cintura. Un fuego me recorrió ante su tacto y me apreté más hacia él. Escuché el casi inaudible sonido que provocó el golpe de su espalda contra la pared, pero él no se quejó.


Me siguió besando y lo seguí besando con adoración. Sus manos apretaron mi cintura, y yo me estremecí ante la exagerada cercanía de nuestros cuerpos. Mis dedos se entrelazaron en su cabello y mi boca se abrió para dar paso a su lengua. Sabía que esto se podía salir de control en cualquier momento. Jamás nos habíamos besado así y jamás habíamos estado solos, con la oscuridad como nuestra más grande aliada y enemiga al mismo tiempo. La parte conciente de mi cabeza me gritaba ¡Para! Pero no podía hacerle caso. Quería más de sus labios y de su delicioso aliento.


Su boca se separó de la mía y recorrió levemente mi quijada y mi cuello al momento en que yo me arqueaba, sintiendo sus manos con más intensidad en la parte baja de mi espalda. Sus labios ascendieron otra vez hacia los míos


"¿Desde cuando los hermanos se besan de esta manera?" – musitó contra mis labios


Cuando intenté discutir sobre el tema, sus labios me silenciaron con un movimiento rápido y apasionado y respondí de la misma manera. Mis manos se movieron hacia su espalda, avariciosas, y después se desplazaron hacia su cuello.


"Dime que me quieres" – pidió murmurando sin soltar mis labios – "dímelo, Bella, no tiene más caso el ocultarlo" – no respondí. Aunque una parte de mi se moría por decirle, por afirmarle lo que él ya sabía, no podía. Algo me lo impedía: el miedo a defraudar a mis hermanas, a mi madre y Carlisle me bloqueaban las palabras.


Me limité a seguir besándolo. A disfrutar del sabor de sus dulces y calidos labios.


"nosotras no podemos fijarnos en los Cullen" – le había dicho a mis hermanas…. – "los Cullen no nos pueden gustar"…


¿Y acaso Edward no era un Cullen?...


"Bella" – me separó tras varios segundos de sus labios y me vi obligada a mirarle a los ojos, aun con la oscuridad que invadía la casa – "Esto no puede seguir así, dime lo que sientes por mí" – volvió a rogar – "yo ya te confesé lo que siento, te lo puedo repetir las veces que quieras, pero, por favor, dilo tu también"


Las lágrimas amenazaban con salir de mis ojos. Cuanto me dolía no podérselo decir. A veces, los sentimientos más profundos son los más difíciles y complicados de expresar en voz alta.


"Bella, yo te quiero…" – cerré los ojos al escucharlo otra vez. Tortura tan más hermosa y delicada – "acepta tu también este sentimiento" – negué con levemente con la cabeza. Era lo único que podía hacer – "¡Dilo, Bella!" – murmuró con impaciencia mientras me sacudía levemente por los hombros


"¡No!" – logré soltar al fin. Me di cuenta que había dejado de respirar desde hacía varios segundos puesto que el aire que salió de mi pecho tuvo un malestar horrible. Suspiré profundamente mientras empuñaba mis manos para poder comenzar – "Edward, controla tu vanidad, por favor" – pedí mientras me alejaba de él


"¡No, Bella!" – exclamó ya sin rasgos de paciencia en la voz, atrayéndome otra vez frente a él – "¡Controla tu, tu maldito orgullo!" – nos invadió otro silencio en el cual, la luz regresó. Los ojos me molestaron por la claridad y tardaron en adaptarse otra vez. Aunque, hubiera preferido seguir en la penumbra que encontrarme directamente con aquel par de ojos color esmeralda.


Su furia me dio el aliento que necesitaba para intentar corregir el error que había cometido.


"Edward" – comencé a decir, intentando no clavar mi mirada en la suya para no perder el hilo de mis concentraciones – "no voy a negar que me atraes, eres un chico… más o menos atractivo…"


"¿Un chico más o menos atractivo?" – interrumpió con fría incredibilidad en su rostro – "¿Eso soy para ti?" – lo miré a los ojos y me arrepentí al instante. El hielo de sus pupilas fue totalmente hiriente


"Si" – me limité a mentir. Edward me miró por otro momento y después, cerrando sus ojos suspiró


"Esta bien" – dijo al fin con voz seria y pausada, aún sin verme – "¿sabes?" – preguntó tras otro momento, posando su mirada en mí – "ya no te voy a molestar" – arrastró cada palabra con claridad – "olvida lo que te dije, aquí no ha pasado nada y jamás, escúchame bien, JAMÁS te volveré a besar" – lo miré, con el miedo a que su promesa fuera verdad, incrustado en mis ojos


"¡Ya llegué!" – exclamó una pequeña vocecilla de soprano proveniente desde la planta baja.


Edward me dedicó otra mirada fría y dolorosa antes de darme la espalda y descender por las escaleras.


EMMET POV


"Ya es hora de irnos a casa" – susurró Rose contra mis labios. Suspiré mientras una de mis manos se pasaban por su suave y larga cabellera. – "si tardamos más, nuestros hermanos pueden sospechar"


"No puedo contar los días para Carlisle y Esme vengan" – dije y después ambos reímos ante lo absurdo de la situación – "esto es irónico, ¿no crees?" – pregunté entre risas – "¡Mira que nosotros, los mayores, le temamos más a nuestros hermanos que a nuestros padres!"


"¿Qué es lo peor que pueden decir?" – preguntó pensando en voz alta – "¿que somos un par de masoquistas y que nuestro amor es amor apache?" - me miró de manera divertida y después se inclinó para besarme


"Pues que magnifico es el amor apache" – musité contra sus labios. – "¿Qué te parece si intentamos hablar con Edward y Bella?" – propuse – "quizás ellos lo entenderían" – Rose lo pensó durante varios segundos, mordiéndose el labio inferior


"¿Tu crees que sea buena idea?" – inquirió entornando los ojos


"No perdemos nada con intentarlo" –


"Pero… ¿cómo empezar?"


Tras discutir sobre qué o no hacer, nos fuimos a casa. Llegamos juntos en el Jeep. Rose no estaba dispuesta a vivir completamente en el anonimato. Y la verdad, yo tampoco. Las luces estaban encendidas, y a través de la cortina, se podía ver la silueta de nuestros hermanos que se encontraban en la sala. Una era pequeña y lánguida, y la otra era desgarbada y alta, supusimos que se trataban de Edward y Alice. Nos dedicaron una mirada asombrada en cuanto entré junto con Rose (la que se suponía era peor que un ántrax para mi)


"¡Wow!" – exclamó Alice con una gran sonrisa – "Emmet y Rose, por primera vez, no están peleando" – no pude evitar ponerme nervioso ante el comentario. Si bien no quería vivir en anonimato mi relación con Rose, iba a ser un poco extraño el admitir que estaba locamente enamorado de ella


"Hay que perder un poco la cotidianidad" – defendió Rose mientras caminaba lejos de mí -. "no se hagan falsas ilusiones"


"Esta familia no tiene remedio" – comentó Edward, a quien se le veía de un pésimo humor – "pero claro, creo que podríamos estar peor"


"¿Peor?" – pregunté con curiosidad – "¿Qué es peor que querernos matar mutuamente?"


"El que estuviéramos enamorados" – contestó arrastrando cada palabra con un desprecio y con una furia que me hizo estremecer. Tal vez fue mi imaginación, pero en ese momento Jasper, que bajaba de las escaleras junto con Bella, se había quedado petrificado, al igual que todos.


"¿En verdad lo crees?" – cuestionó Rose alejándose más de mí


"Por supuesto que si" – terció Bella – "Sería lo peor que le podríamos hacer a nuestros padres… ellos se casaron para unir sus vidas, no la vida de sus hijos con sus hijastros" – agaché la mirada. Sentía los ojos de Rose clavados en mí y cuando los intenté buscar, ella los desvió fuera de mi alcance


Hubo un largo silencio. Y muy incomodo, por cierto, que fue roto por la risita de Alice


"Se toman esto como si supieran algo… de alguno de nosotros" – comenzó a decir ¿su voz se había partido por la risa o por el nerviosismo que brillaba en sus ojos? – "¿o nos hemos perdido de algo?"


Todos giraron para ver a Edward quien había sido el que comenzó la conversación


"Para nada" – respondió. Me di cuenta que había mirado fijamente a Bella en un tiempo menor a dos segundos – "fue solo una… ridícula suposición, aquí esta claro que todos nos queremos como hermanos, ¿no?"


"S…si" – contestamos todos. Yo le dediqué a Rose una mirada tan fugaz y a la vez tan dolida… aunque no quisiéramos, tal parecía que íbamos a tener que esperar para poder hacer publico nuestro noviazgo


ALICE POV


"Alice, mi niña, ya no llores" – decía una y otra vez Jasper mientras me abrazaba fuertemente y yo hundía cada vez más mi rostro en su pecho


"Sentí mucho miedo" – sollocé – "pensé que se habían enterado de nuestra relación…"


"No tienes nada que temer"


"Jasper" – abracé su cintura mientras sentía como su quijada ser recargaba sobre mi cabeza – "no soportaría que quisieran separarnos…"


"Eso no pasara, Alice" – prometió – "yo no lo permitiré"


Mi novio y yo habíamos acordado, por única vez, vernos en la cocina. Lo que había pasado hacía menos de tres horas nos había dejado nerviosos y muy tristes. ¿Acaso necesitábamos más motivos para mantener nuestra relación en secreto? A nuestros hermanos, la sola idea de pensar que pudiera haber alguna relación amorosa entre nosotros les causaba nauseas (por darle un nombre). ¿Cómo adquirir el valor para decirles que nos amábamos?


Por lo que daban a demostrar, preferirían hervir a un gato vivo.


"¿ya mejor?" – quiso saber segundos después mientras pasaba las yemas de sus dedos por mis húmedas mejillas. Asentí – "no te preocupes" – susurró con dulce voz – "vamos a estar juntos, pase lo que pase, te lo prometo"


"¿De verdad?" –


"Claro que si" – contestó mientras me abrazaba más fuerte – "te amaré para toda la vida, Alice" – aquellas palabras me reconfortaron y los sollozos terminaron. Jasper sacó un pañuelo y comenzó a limpiar mis lágrimas con delicadeza. La cocina estaba completamente oscura (habíamos evitado sentarnos en la mesa o en la alacena, por traumas personales)


"¿Estarás siempre conmigo, verdad?"


"Siempre mi pequeña, siempre" – prometió mientras juntaba sus labios con los míos por un breve momento.


Antes de que se hiciera más noche (más bien, evitando a que el reloj llegara a esa hora, en la que doña Choni y don Pancho habían escogido para demostrarse su amor) nos fuimos a nuestras recamaras


"Descansa" – le deseé a mi novio mientras me ponía de puntitas para darle un beso de despedida. Antes de que pudiera llegar a sus labios, una puerta se abrió sigilosamente y vimos como una sombra se desplazaba de ella. Nuestro corazón se congeló.


"¡Chicos!" – exclamó Emmet murmurando. Tardé menos de medio segundo en reaccionar. Aventé a Jasper con brusquedad (no tienen idea de lo mucho que me dolía hacer eso)


"¡De veras que molestas tanto!" – le dije a mi novio – "¡Ni si quiera puedo ir al baño sin tener que verte!"


"¡Yo no… yo no tengo la culpa de que te den ganas de hacer pipí a la misma hora que yo!" – se "defendió" Jazz. Contuve una carcajada.


"¡Lárgate, Jasper! ¡No quiero verte!" – cada vez mejoraba más mi actuación. Mi novio no contestó. Sabía que a él le costaba más que a mí el tratarnos de esta manera.


"Hasta mañana, Emmet" – se despidió mi novio antes de entrar a su recamara


"Hasta mañana" – contestó el hermano con voz atónita, mientras me giraba para verlo. Solo esperaba a que se creyera nuestra puesta en escena


"¿Tú también ibas al baño?" – pregunté nerviosa


"¿Al baño?" – respondió con voz confundida – "¡Ah si!" – dijo tras una milésima de segundo – "¡Claro! ¡El baño! ¡Si!" – ¿Era mi imaginación o su risa despreocupada era demasiado falsa? – "No sabes las ganas que tengo de ir al baño" – informó mientras emitía un profundo suspiro. Hubo un largo silencio y ninguno de los dos se movió


"Emmet" – llamé puesto que el chico no dejaba de reír tontamente


"¿Si, Alice?" –


"Tienes ganas de ir al baño, ¿no?" – le recordé


"¡Uy, si!" – contestó - ¡Demasiadas!" – otro silencio muy, muy largo


"Entonces" – dije al ver que no se movía – "¿Qué esperas… para ir?" – Emmet no contestó tras pasar varios, muchos, demasiados segundos. Me estaba empezando a preocupar


"¿Si verdad?... este… bueno pues… yo voy a ir al baño" –


"Si" – alenté sonriéndole


"Tengo muchas ganas de ir al baño" - repitió


"Aja"


"no sabes cuantas…"


"¿Pues que esperas, entonces?" – pregunté ya exasperada


"nada" – dijo y se fue dando grandes zancadas hacia el lugar. Suspiré frustrada mientras me adentraba a mi habitación…


A veces me costaba entender tanto a mis hermanos mayores…




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CAPITULO 20: PERSIGUIENDOTE


EDWARD POV


"hola, Edward"


"hola, Lauren" – la chica me saludó con un beso en la mejilla


"Hola, Bella"


"hola" – contestó mi compañera de escritorio sin emoción en la voz


"siento mucho el haberte cancelado ayer" – comenzó a disculparse la chica.


"No te preocupes" – le dije sonriendo mientras por el rabillo del ojo veía como Bella ladeaba la cabeza en dirección contraria.


"¡Bella!" – la rabia creció en mi en cuanto escuché aquella voz


"Hola, Jake" – saludó Bella al chico que entraba al salón y se acercaba a nuestro asiento


"Hola" – saludó Jacob


"Hola" – respondimos al unísono. Claro, yo de muy mala gana. Tan temprano y ya estaba molestándola ¿Cómo podía Bella soportar eso?, en fin, eso no debería de importarme ya…


Mi mente trajo los recuerdos de aquel sábado en la noche. Le había dicho que la quería. Las palabras habían salido limpias, sin esfuerzo, debido a que ya no las podía retener más en mis labios... y sin embargo ella…


"¿Edward, me estas escuchando?" – la voz de Lauren me sacó de mis cavilaciones


"lo siento Lauren ¿Qué decías?" – la chica me miró mal por un momento, pero rápidamente se tranquilizó


"Te estaba diciendo que te estaba muy agradecida por haber aceptado acompañarme hoy" –


"No te preocupes, es un placer para mí" –


"Veras que te encantará el nuevo café…" – dijo con voz animosa. Mientras tanto, yo luchaba por concentrarme en ella y no en lo que Bella y Jacob platicaban a un lado…


La maestra llegó. El día transcurrió de manera incomoda. El tener a Bella a mi lado no ayudaba en mucho a ignorarla como le había prometido. Me preguntaba constantemente a dónde iría con Jacob y todas las posibilidad, desde el paseo por un parque, hasta una platica tranquila en un reservado café, provocaban un enorme deseo de destazar al muchacho.


"¿Nos vamos?" – ni bien el timbre de salida había sonado, Bella y yo teníamos enfrente a Jacob y Lauren, respectivamente, formulando la pregunta al mismo tiempo.


"Claro" – al escuchar que Bella había contestado al mismo tiempo que yo la misma respuesta, no pude evitar el verla (aunque lo había prometido). Nuestras miradas se encontraron por un breve segundo y desviamos nuestros rostros con gran incomodidad


Lauren me jaló, casi me arrastró, del salón hacia donde estaba su carro. Para colmo de males, el auto de Jacob estaba justo al lado, lo cual contribuyó a que presenciara como Bella se subía a este con una sonrisa de amabilidad dibujada en sus labios…


BELLA POV


"¿A dónde quieres ir?" – preguntó Jacob con una radiante sonrisa en los labios mientras se posicionaba frente al volante. Eché un ultimo vistazo al carro vecino, por un momento me pareció ver los ojos de Edward fijamente clavados en mí, antes de adentrarse en el auto de Lauren


"¿Qué tal si vamos al café que acaban de inaugurar ayer?" – estaba jugando sucio. Lo sabía. Me había prometido, jurado, que ignoraría a Edward por completo. Y ahí estaba, tragándome mis palabras: siguiendo a mi hermanastro, utilizando a mi amigo y carcomiéndome de celos ante la idea de que me lo pudieran quitar. ¿Qué me lo pudieran quitar? ¡Estupida! Yo misma lo había rechazado tenía no más de cuarenta y ocho horas…


"¿Al nuevo café?" – repitió mi amigo confundido


"Si" – respondí de manera inocente. ¿Y si había sido demasiado obvia? – "me causo curiosidad el como Lauren lo describía al platicar con Edward" – justifiqué – "¿O no quieres?"


"¡No!" – se apresuro a decir el muchacho – "por supuesto que no, no me importa el lugar, solo quiero estar contigo" – desvié la mirada de los hermosos ojos negros de Jacob. ¿Por qué no podía gustarme él? Era divertido, inteligente y muy apuesto ¿por qué no él? ¿por qué mi primer amor tenía que ser justamente el hijo del esposo de mi mamá?


"Entonces, vamos" – animé. Sintiéndome peor que una peste por jugar con los sentimientos de aquel muchacho


En cuanto llegamos al dichoso lugar, lo primero que distinguí fue el carro de Lauren estacionado en la acera. Y al entrar, lo primero que distinguí en medio de la gente, fue aquel ser de despeinados cabellos color cobre, ojos color verde y rostro increíblemente hermoso sentando junto a una chica rubia que repentinamente se me hacía la persona más despreciable del mundo.


"Buenas tardes" – saludó una amable anfitriona en cuanto nos vio entrar – "¿Les puedo ofrecer una mesa?"


"Queremos esa" – me apresuré a decir mientras señalaba el lugar que estaba justo frente al que ocupaba Edward y Lauren


"Con gusto" – asintió la muchacha mientras nos guiaba hacia el lugar que había indicado.


Edward sonreía abiertamente hasta que me vio justo frente a él. Sus verdes ojos se posaron en mi y los desvió en menos de dos segundos, retomando la platica con su compañera


"Bella, ahí esta Edward" – señaló Jacob, ignorando que yo ya sabía sobre esa información y por ello había pedido ese lugar


"¿En serio?" – simulé estar realmente sorprendida – "No los había visto"


"¿Quieres que los vayamos a saludar?" –


"¡No!" – dije rápidamente – "no es necesario… ¿Quieres que estemos solos, no?" – el muchacho me sonrió ampliamente, con los ojos brillantes de la emoción


"¿Qué les ofrezco de tomar?" – preguntó la mesera


"Un beso de ángel, por favor"


"no sabía que te gustaba el alcohol" – comentó Jacob


"en realidad no" – admití – "esta bebida es la única excepción, ya que tiene casi nada" – no pude evitar mirar a trabes de mi acompañante para ver a mi hermanastro, quien al mismo tiempo, había fijado su mirada en mi. Nuestras pupilas se conectaron por unos segundos que se me hicieron eternos, y deseé ser yo la que estuviera frente a él.


El brillo de sus dos gemas verdes alteraba mi corazón aún en la distancia. Me vi obligada a desviar mi rostro hacia otra dirección para poder prestarle la atención merecida a Jake, quien no dejaba de parlotear animosamente.


EDWARD POV


"¿Te sucede algo, Edward?, te veo… un poco distraído e incomodo" – señaló la muchacha atrayendo mi atención.


"Lo siento Lauren" – me volví a disculpar mientras, por enésima vez, alejaba mis ojos de aquella jovencita que se encontraba frente a mí, en compañía de Jacob – "me duele un poco la cabeza" – mentí. Bueno, en realidad me dolía otra cosa: el corazón ¿En realidad ella prefería estar con él?


No pude evitar imaginar que si la situación del sábado hubiera terminado de otra manera, en este momento tuviera frente a mí a Bella y no a Lauren. El tiempo se había pasado lento en aquel nuevo local. Solamente ochenta minutos habían transcurrido desde que ellos habían llegado, nada más. Ochenta minutos: los suficientes para volverme loco por la lucha interna que tenía con cada movimiento que la manecilla del reloj daba. Ochenta minutos en los cuales tuve que controlarme en no levantarme e ir por ella, alejarla de él, tenerla junto a mí…


"si quieres, nos podemos ir" – ofreció la chica y me sentí mal por lo triste que su voz se escuchó. Antes de que pudiera contestar, Jacob y Bella se habían acercado a nuestra mesa – "¡Jake, Bella!, no sabía que estaban aquí" – expuso Lauren realmente sorprendida.


Otra vez me perdí en el chocolate de sus ojos. ¡Maldición! Era algo que no podía controlar, algo que era mucho más fuerte que yo


"solo veníamos a despedirnos" – anunció Jacob con una enorme sonrisa. Me dieron ganas de vomitar cuando vi que su mano se entrelazaba con la de Bella – "iremos al parque que esta más o menos a las afueras de la ciudad"


"Nosotros también vamos para allá" – dije tratando de sonreír, aunque dudo mucho que el gesto haya sido convincente – "¡Que casualidad!"


¡Estupido! ¡Estupido! ¡Estupido! ¿Qué ganaba con seguir a mi hermanastra en su cita? ¡¿Qué?!... el mensaje de sus palabras había sido claro: "me pareces un chico más o menos atractivo". Fácilmente traducido como: "no te quiero, idiota" ¿Por qué me empeñaba entonces en seguirla, en vigilarla? ¿Qué se suponía iba a hacer si la viera besándose con aquel imbecil? ¡¿Qué?!


"¡Oh! ¿En serio?" – los ojos del muchacho se dilataron por la sorpresa – "eso es… algo que no nos esperábamos, ¿verdad, Bella?" – la chica se limitó a verme de manera venenosa. Tal vez haya podido engañara Jacob y Lauren, pero a ella, definitivamente no – "si quieren, podemos esperarlos…"


"no creo que sea buena idea, Jake" – interrumpió Bella sin despegar su mirada de la mía – "seguramente ellos quieren estar solos, como nosotros"


"Bella supone bien" – repuse mientras sentía amarga la boca de puros celos – "Lauren y yo también queremos estar solos" – abracé a la chica (quien se encontraba en completo silencio), más mi atención estaba puesta en Swan.


"entonces… tal vez nos veamos después" – comentó Jacob mientras se despedía, sujetándole la mano a mi mayor tormento


"No sabía que iríamos a un parque" – expuso Lauren con voz extrañada – "pensé que te sentías mal"


"Ya ves que no lo suficiente" – sonreí de lado para intentar borrar cualquier tipo ideas "raras" (pero ciertas) que pudiera estar procesando su mente ante mi cambio de humor y de planes. No me tomó mucho esfuerzo, la muchacha se veía encantada ante la idea.


Cuando llegamos al parque, lo primero que busqué fue a la feliz pareja. Varias veces estuve a punto de lanzarme sobre algunos enamorados que se encontraban agasajándose en las partes más oscuras del lugar, al confundirlas con Bella y Jacob. Y al fin los encontré, estaban en una de las bancas del lado este del parque. Jalé a Lauren y nos sentamos justo frente a ellos…


Y la cita transcurrió en eso: acompañado de una chica a la cual ignoré el noventa y nueve por ciento por tener mi atención fija en lo que mi hermanastra y su "amiguito" Jake hacían…


"¿Se puede decir a que vino todo esto?" – preguntó Bella en cuanto llegamos a la casa (en diferentes carros, traídos por diferentes personas, pero al mismo tiempo)


"¿Qué cosa?" – le miré de forma retadora. A veces me sorprendía lo fácil que era disfrazar la ráfaga de emociones que Bella me provocaba


"¿Por qué me seguiste hasta el parque?" - ¡Maldición! Se había dado cuenta


"¿Yo seguirte al parque?" – repetí mientras sonreía burlonamente. No iba a aceptar tal hecho fácilmente. Había prometido que jamás le volvería a confesar mis sentimientos – "Bella, debes de controlar tu vanidad" – me defendí usando las mismas palabras que ella había dicho esa noche


"No es vanidad, Cullen" – me miró fijamente a los ojos – "admítelo, me estabas siguiendo" - ¿Qué lo admitiera? ¿Ósea que yo si debía gritar a los cuatro vientos que la amaba? ¿Y ella que? Esto no era jugar limpio, y a ese juego podíamos jugar dos


"¿No sería mejor admitir que fuiste tu la quien me siguió?" – ataqué mientras manobriaba con mi cuerpo para acorralarla entre la pared del porche – "¿Me vas a negar que me seguiste hacia la cafetería?"


"¡Estas loco!" – exclamó – "¡¿Por qué debería de seguirte?!"


"No lo sé" – contesté mientras acercaba mi rostro hacia ella – "Te corresponde a ti el responder esa pregunta" – murmuré con mi rostro a pocos centímetros del suyo


"prometiste que ya no me ibas a besar" – recordó en el momento en que nuestros labios estaban tan cerca que nuestros alientos podían fusionarse completamente.


"y no lo voy a hacer" – susurré al momento en que intentaba concentrarme para alejarme – "no lo voy a hacer" – repetí más para mí que para ella, puesto que mis manos se habían movido para capturar su rostro– cumpliré mi promesa, Bella" – le miré a los ojos y al instante mi fuerza de voluntad, junto con mi promesa se vino abajo. La besé, compensando las horas en las que sus labios no habían chocado con los míos. La besé, olvidándome del mundo entero y de las razones. La besé, importándome poco si me quería o no…


ALICE POV


"¿Qué van a querer de cenar, niños?" – preguntó doña Choni mientras entraba por la cocina.


Jasper y yo habíamos optado por sentarnos en el extremo opuesto de la mesa (en el que, según nuestros cálculos, doña Choni y don Pancho no habían estado aquella noche) pero esta vez, Rose y Emmet se habían adelantado en ocupar nuestros lugares. Así que, olvidándonos de que según Jazz y yo nos odiábamos, estábamos recargados sobre la pared, uno junto al otro, viendo fijamente con horror, los lugares en los que debíamos sentarnos.


"Alice, Jasper ¿Qué esperan para sentarse?" – preguntó nuestra nana mientras iba y venía por la cocina. Mis ojos ya no podían ver esa cocina como algo normal, en todas partes me imaginaba a la dulce Chonita y al gentil don Pancho desempeñando sus roles de amantes


"Jazz, Ali" – llamó Rose – "¿Por qué no se sientan?"


"No tengo hambre" – respondimos al unisono mi novio y yo


"¿Ya no están peleados?" – preguntó Emmet al ver nuestra cercanía. Era algo imposible para ambos el tratar de dispersar aquel horrible recuerdo y al mismo tiempo aparentar estar enojados. Decidimos no contestar


"Vamos, mis niños" – dijo doña Choni mientras nos jalaba de los brazos y nos guiaba hacia la mesa – "deben de comer algo, miren lo flaquitos que están los dos" – y nos sentó. Yo casi quería llorar al ver fijamente aquella esquina.


"¿Alice, pasa algo?" – preguntó mi hermana mayor con gran preocupación – "estas pálida"


"N…no" – susurré


"¿Qué es esto?" – preguntó Emmet mientras rascaba con la uña una mancha blancuzca ubicada cerca de donde Jasper estaba sentado – "que mancha tan más rara" – comentó mientras mis ojos buscaban la mirada de mi novio, el cual estaba creo que peor que yo


"¡¿Qué mancha?!" – exclamó doña Choni repentinamente nerviosa. Lo que temía, esa mancha era una prueba de sus noches de pasión


"Está" – señaló Rose


"¡En seguida la limpio!" – y antes de que pudiéramos parpadear, la señora comenzó a limpiar la mesa (mas bien casi quería desangrarla con el pañuelo)


Como si nada hubiera pasado. Nuestra nana nos sirvió nuestro plato de cereal. Estaba ya casi recuperada cuando entró don Pancho a la cocina e, ignorando nuestra presencia, tomó en brazos a doña Choni y la besó…


En ese momento, Jasper y yo repetimos la comida y solo alcanzamos a escuchar…


"¡Iugh!"


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CAPITULO 21: DESILUCION


EMMET POV


¡Fuchi!


Esto era lo más asqueroso que hubiera podido ver en toda una vida…


"¡Alice, Jasper!" – gritó doña Choni – "¿Están bien?"


"NO" – respondieron los chicos al unísono. Rose tenía la cara contraída en una completa mueca de asco, combinada con una inmensa preocupación


"¿Quieren que los lleve a la clínica?" – preguntó don Pancho, atónito por la escena


"NO" – volvieron a responder nuestros hermanos, todavía inclinados hacia delante


"¡¿Qué ha pasado aquí?!" – preguntó Bella entrando violentamente por la cocina – "se escucharon los gritos hasta allá afuera"


"Creo que Alice y Jazz se sienten mal" – contestó Rose evitando ver la asquerosa escena


"¡Santo cielo!" – exclamó Bella, más con preocupación que con asco, al ver lo ocurrido. Se acercó corriendo a Alice y la intentó enderezar en la silla. En ese mismo momento, Edward entró e hizo lo mismo con Jasper. Al menos estaban ellos, que parecían nuestros padres, yo no era capaz, al igual que Rose, de moverme de la silla


"Alice, ¿qué te pasó?"


"se me revolvió el estomago" – explicó la chica con el rostro verde. Bella enrolló sus brazos alrededor del cuerpo se su pequeña hermana – "lo siento…Jazz ¿Estas bien?"


"Si, no te preocupes, Alice" – respondió mi hermano que estaba recargado en el hombro de Edward. Su aspecto no era mejor que el de la pequeña – "¿Tu como estas?" - ¿Era mi imaginación o para "odiarse" tanto ambos estaban muy preocupados el uno por el otro?


"¿Comieron juntos algo que les hiciera daño?" – preguntó Edward. Los dos chicos se apresuraron a negar con la cabeza


"¿Habrá sido el desayuno?" – pensó en voz alta Rose


"si hubiera sido el desayuno, probablemente todos estaríamos enfermos ahora mismo" – objeté mientras le guiñaba un ojo sin que nadie se diera cuenta


"¿Quieren que los llevemos a la clínica?" – volvió a preguntar don Pancho


"Creo que eso es lo que deberíamos de hacer" – dijo Bella. Nuestros hermanos volvieron a decir que no era necesario. Al fin, dijeron que lo mejor era que descansaran.


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"¿Ya te sientes mejor?" – le pregunté a mi novia. Nos encontrábamos en su recamara, acostados en la cama y abrazados debajo de las sabanas.


Aún podía recordar el enorme susto que me había provocado el encontrarme a Alice y Jasper la primera noche en la que me quedaría a dormir con mi novia. ¡Menudo problema en el que nos hubiéramos metido si nos hubieran descubierto!


"al menos, el asco ya se me fue" – respondió Rose mientras la abrazaba más fuerte – "¿Y tu que tal?"


"me preocupé mucho" – admití – "fue extraño ¿no crees?" – mi novia asintió en la oscuridad. Quedamos varios minutos en silencio. Era tan cómodo estar así con ella.


"Emmet" – llamó


"¿Qué pasa?" – contesté


"falta poco para que nuestros padres vengan" – recordó – "¿Tu crees que lo tomaran bien el que seamos novios?"


"Estoy seguro que si" – le di un beso en la mejilla – "¿Por qué no abrían de hacerlo?"


"¿Recuerdas lo que dijo Bella?" – su voz se escuchaba preocupada – "tiene razón: mi mamá unió su vida con tu papá, no la mía con la de su hijastro… estoy segura que ellos no se esperan esto"


"claro que no se lo esperan. Estoy seguro que ellos se fueron con la idea de que nos queríamos matar mutuamente" – intenté bromear pero ella no rió – "Rose, cariño ¿qué pasa?"


"Tengo miedo de que mamá se enoje… tengo miedo de defraudar su confianza y la de Carlisle" – la abracé aún más fuerte y le comencé a dar besitos en el rostro


"No tienen por que defraudarse" – le dije entre besos – "tu y yo ya somos mayores de edad, y lo que pasó, no lo pudimos evitar" – Rose levantó su rostro a la altura del mío y pude sentir sus ojos clavados en los míos, pese a la oscuridad que nos daban las sabanas y el cuarto


"¿Por qué te enamoraste de mí?" – cuestionó – "¿No pensaste acaso que era una chica fácil con todo lo que hice?"


"¿Una chica fácil?" – pregunté incrédulo – "¡Para nada Rose!" – contesté – "¿Por qué debería de haber pensado eso?"


"No cualquier chica casi se desnuda frete a su hermanastro en más de una ocasión" – recordó con voz insegura. Reí entre dientes al traer los recuerdos de aquellas "peleas"


"Tienes razón" – admití – "pero lo único que podía pensar de ti era que me había topado con un demonio demasiado sexy"


"Supongo que de ser una facilota, a ser un demonio, la segunda opción es mejor" – volví a reír


"Estoy loco por ti, mi demonio" – susurré y pegué mis labios con los suyos.


Rose movió sus manos hasta posicionarlas en mis cabellos y pegó su cuerpo al mío envolviéndome la cintura con una de sus piernas. Mis labios se volvieron exigentes y mi mano viajó hacia su cintura, acariciándola suavemente. Sentí como mi novia se retorcía en la oscuridad por mi tacto y correspondía el gesto metiendo su mano debajo de mi playera


"La apuesta ya no sigue en pie" – le susurré sin despegar mi boca de la suya – "ya no tienes por qué seducir a tu hermanastro"


"¿me lo juras?" – preguntó mientras aventaba las sabanas a un costado y se sentaba sobre mi – "que lastima" – dijo mientras se volvía a inclinar para besarme – "a mi me encanta seducirte"


Nos volvimos a besar de manera pasional. Recorrí con mis manos cada una de sus perfectas curvas, hasta despojarla de casi toda la ropa. Mis ojos estaban maravillados ante tanta belleza y sensualidad. Me faltan las palabras para describir lo que sentí cuando Rose comenzó a deslizar sus labios y sus manos por mi cuerpo y las emociones que me daba el poder explorar su cuerpo con aquella libertad.


"Rose, ¿no crees que es muy pronto?" – le dije cuando ya casi nos encontrábamos sin prenda alguna que nos cubriera


"¿Tiene miedo el señor Cullen?" – preguntó juguetonamente, dándome la pauta para seguir.


Jamás olvidaré esa noche. Sus manos apretando mi espalda, sus piernas aprisionando fuertemente mis caderas, su aliento entrecortado al son del mío, sus labios entre abiertos al ahogar algunos gritos, su voz diciendo mi nombre… el final…


JASPER POV


"¡Jasper!" – exclamó María al verme llegar a la escuela – "¿por qué no viniste ayer?"


"estuve enfermo" – informé mirando por el rabillo del ojo a Alice


"¿enfermo?" – repitió la muchacha dudando – "que raro, tampoco Alice vino"


"también ella se enfermó"


"¿Y como te sientes?" – preguntó cambiando la intriga por el entusiasmo


"mucho mejor" – contesté mientras caminaba hacia mi escritorio. Alice ya estaba ahí y aparentaba el no verme


"¡Que bien, Jazzy!" – le sonreí de mala gana a la muchacha cuando me bloqueó el camino. ¿Acaso nunca dejaría de seguirme a todas partes? Ya de por si me la pasaba muy mal aparentando estar peleado con Alice como para que, encima de todo, tuviera que soportar a Maria – "Oye, Jazzy" – llamó la chica – "¿con quién iras al baile que se hará antes de salir de vacaciones?" – Alice, pensé en responderle. Pero claro, no podía hacer eso si se suponía que no podía ver a mi hermanastra ni en pintura.


"Tal vez no vaya" – respondí con la verdad. Todo dependía de si mi novia iba o no y, hasta la fecha, no habíamos platicado del tema


"¿Por qué no vamos juntos?" – noté como Alice giraba, sin querer concientemente, su rostro en nuestra dirección, y rápidamente, lo volvía a su posición original


"No creo que pueda…" - rogué en mi interior para que María bajara la voz, estaba casi gritando, y varios en el salón tenían puesta su mirada en nosotros.


"¿Por qué no?"


"bueno yo… veras"


"¡Anda, Jazzy!" – interrumpió – "¡Solo será un par de horas, di que si!" – antes de que pudiera negar o afirmar a su petición, la chica se me abalanzó y me besó en frente de todo el salón y, por supuesto, de mi novia.


Estaba tan congelado por su inesperada reacción que tardé varios segundos en llevar mis manos hacia el nudo que hacía con sus manos, apretando mi cuello, y poder desprenderme de ellas. Lo primero que hice al verme libre fue dirigir mi vista hacia mi pequeña Alice, quien nos miraba con sus ojitos muy abiertos y llorosos


"Alice" – musité mientras ella desviaba su mirada lejos de la mía – "María…" – iba a empezar a reclamarle, importándome poco si era o no educado, cuando justamente llegó la maestra y nos mandó a todos a nuestro lugar.


María se retiró casi bailoteando hacia su asiento y no paraba de verme. Yo me limité a dedicarle una de mis miradas más enojadas que tenía (las cuales, rara vez usaba), pero el gesto no pareció incomodarle en lo absoluto.


Rompiendo la promesa que Alice y yo teníamos, giré mi rostro para verla. Sus ojos se clavaron en los míos por un instante, diciéndome lo mucho que estaba sufriendo en ese momento. Las clases transcurrieron y yo no presté ni la más mínima atención.


Pude ver que mi niña se pasaba apresuradamente las manos por los ojos, ¿Estaba llorando? Las horas se me hicieron muchísimo más largas, solo quería salir para poder hablar con ella, para poder abrazarla y decirle que lo sentía. Ignoré lo más groseramente posible a María en el transcurso del día.


"Alice" – llamé en cuanto salimos de clases, valiéndome poco si se daban cuenta o no de nuestra relación – "Alice, espera" – rogué cuando vi que mi novia no me hacía caso. La sujeté del brazo antes de que pudiera salir del pasillo


"Jazz, nos pueden ver" – recordó con voz triste y sin verme a la cara


"no me importa" – me apresuré a decir. Esperé a que levantara el rostro, pero no lo hizo – "Alice, mi niña, lo siento" – comencé a decir. No encontraba las palabras para expresarme, mi experiencia en todo esto me volvía inútil. Jamás me imaginé en una situación así… - "perdóname"


El pecho se me contrajo cuando pude ver una gotita cristalina rodar por su mejilla. No era la primera vez que la veía llorar. Alice era una persona que poseía una sensibilidad tan hermosa como ella, la sensibilidad con la cual me había hechizado por completo. Cada vez que había llorado sobre mi hombro, me sentía bien de poder ser yo quien la consolara. Pero aquellas lágrimas eran distintas, las había provocado yo. Y el saberlo hería profundamente


"Alice, no fue mi intención" – volví a decir mientras le limpiaba la gotita salada con verdadera desesperación – "lo siento, mi amor, lo siento" – decía una y otra vez. Y ella no decía nada. Se limitó a inclinar a más no poder su cabeza hacia abajo y a apretar fuertemente su carpeta contra su pecho. La garganta se me cerró al ver como su cuerpecito temblaba debido a que ya no podía controlar los sollozos.


No pude soportar más. No me importó si nos veían, no me interesó en lo absoluto. La jalé hacia mí y la abracé fuertemente. Pensé que me rechazaría (no por lo que había pasado, si no por miedo a que nos vieran) pero sucedió lo contrario. Sus bracitos enrollaron mi cintura y comenzó a llorar aún más fuerte. Mientras tanto, yo ignoraba las mirabas indiscretas que se dirigían en nuestra dirección y me concentraba en acariciar sus cabellos con mi mano, pidiéndole una y otra vez que me perdonara


"¿Por qué te besó, Jazz? ¿Por qué?" – preguntó sollozando contra mi pecho


"No lo sé" – respondí – "pero te juro que yo no quería…"


"¡Jasper!" – exclamó Rose al vernos abrazados, aún así no la solté, no podía soltarla, sentía que se me iba a romper – "¿Qué le pasa a Alice?" – preguntó cuando vio mi camisa húmeda – "¿Por qué llora?" – no sabía que responder


"Un chico de mi salón me molestó" – dijo Alice separándose de mi pecho. Le tomé de la mano. No quería que se alejara de mí


"¡¿Qué chico?!" – los ojos de Rose flamearon con furia – "¡Dime quién es, y en este mismo momento vemos si le van a quedar ánimos de molestarte!"


"Ya se fue, Rose" – volvió a mentir mi novia - "no te preocupes, ya pasó"


"¡Pasó mis calzones!" – discutió Rose con el rostro rojo de la furia – "¡Nadie se debe atrever a meterse con mis hermanas y mucho menos hacerlas llorar!"


"Jasper me defendió" – la hermana mayor de las Swan se tranquilizó un poco al oír esas ultimas palabras y su mirada cambió de la furia al agradecimiento


"Gracias, Jazz" – dijo y me sentí aún peor. Rosalie ni se imaginaba que yo era el causante de las lágrimas de su pequeña hermana – "vamos al carro" – indicó mientras cubría con sus brazos a mi novia, alejándola completamente de mí – "estábamos esperándolos desde tiene ya varios minutos" – informó mientras caminaba…


EDWARD POV


"¡No!" – exclamó Bella frente al grupo de chicos y chicas que nos rodeaban – "¡Me niego!"


"Pero es solo un juego, Bella" – aclaró Ángela con una amable sonrisa –


"¡No voy a besar a ningún chico por un estupido juego!" – yo te apoyo Bella. Yo te apoyo.¿En qué maldito momento habíamos aceptado jugar a la botella? (N/A: aquí en México, se le llama así a un juego en el que se toma una botella vacía y se le hace girar, y se imponen retos y castigos a las personas que la botella "señale", uno de los castigos más comunes es el besar a alguien)


"¡Bella!" – chilló una chica haciendo un puchero – "¿Para qué te metes a jugar si no vas a seguir las reglas?"


"Yo no quería jugar" – recordó la muchacha – "ustedes casi me obligaron"


"Bella ¡No seas aguafiestas!" – se quejó Eric – "solo tienes que besar a Edward"


"¡¿Quuueeé?!" – soltamos Bella y yo al mismo tiempo.


Claro. Para ellos, ese era el peor castigo: besar a tu hermanastro. Con el que por cierto, no te llevas nada bien…


"¡No pueden pedir eso!" – interrumpió Lauren – "¡Son hermanos!"


"Políticamente" – agregó Ángela


"Aún así… no voy a besar a Edward" – aclaró Bella


"No sería pecado" – trató de consolar otra chica. No pude evitar sonreír. No tenían ni la más mínima idea de las veces en que Bella y yo, los hermanastros, nos habíamos besado – "no tienen por que espantarse, recuerden que es solo un juego" – aconsejó


Bella y yo nos quedamos mirando fijamente. Nos sentíamos incómodos, eso era claro. A ambos nos costaba mucho relacionarnos con grupos mayores de cuatro personas y el estar rodeados de casi todo el salón, con su atención puesta sobre nosotros, no era mucho de nuestro agrado. Todos esperaban el momento en que el perro y el gato se besaran.


"¿Por qué no le cambian la pareja a Bella?" – propuso Mike – "seguramente lo que más le incomoda es besar a su casi hermano" – expuso – "¿Y si mejor besa a otro, no sé… quizás a mí?"


En ese momento mi mente trabajó a todo vapor. Lo imaginé claramente, los asquerosos labios de Mike Newton moviéndose al compás de los de Bella… y yo presenciando cada uno de esos movimientos


"¡De ninguna manera!" – escupí sin pensarlo y me lancé sobre la chica que tenía enfrente. Atrapando sus labios contra los míos.

jueves, 1 de abril de 2010

Marca de Eternidad

Hello mis angeles hermosos!!! aqui les dejo sus cap  y un extra del cap 5 . por fiss dejen sus comentarios al final o me pondre muy triste T_T sean buenas conmigo por fisss
Les mando mil besitos
Angel of the dark
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Extra Capítulo 5. Mientras dormías

Emmett

El vampiro de pie, a mitad del comedor, observaba fijamente a la humana que descansaba, hecha un ovillo en una de las sillas de madera. Pero su fijación hacia la mortal, sólo se debía a su hermano, Edward, y el extraño comportamiento que parecía tener cuando ella estaba a su alrededor.


Como en este momento. A Emmett le estaba costando suprimir una risa, pues Edward, a pesar de que estaba platicando con Carlisle y Esme, sus ojos no parecían perder de vista cada respiración de la humana, Bella.


Bella se veía tan indefensa, y lo era, pero en esa casa era el lugar más seguro para ella, lo que al parecer Edward no parecía querer entender. Porque la veía como si algo le fuera a ocurrir en cualquier momento.


Ahora que lo veía bien, la silla parecía terriblemente incómoda, así que Emmett se acercó a Bella para llevarla hasta el sillón.


-Yo lo haré –Emmett se giró para encontrarse con un no muy contento Edward.


-Tranquilo, Ed, sabes que yo no le haría daño –le dijo, y a pesar de que su hermano asintió, siguió teniendo esa mirada de hostilidad hacia él. Pero no sólo en ese momento, Emmett lo había notado desde antes de irse al centro nocturno, no entendía que podía haber hecho él para hacerlo enfadar.


La humana se estremeció y Edward se quitó su chamarra para cubrirla, luego con mucho cuidado, casi con adoración la tomó entre sus brazos. La joven suspiró inconscientemente y sonrió, como si por fin se sintiera segura.


Entonces Emmett vio algo que lo dejó sorprendido, su hermano correspondió a esa sonrisa. Esa humana, incluso estando dormida, había logrado lo que ninguno en esa casa, hacer sonreír a Ed. Porque su hermano era serio, casi no mostraba alegría. Y esa humana, con tan poco tiempo de conocerlo ya le había arrancado un gesto de felicidad. Bella había hecho un milagro y era completamente inconsciente de ello.


Vio como Edward se dirigía al sillón, con su preciosa carga, pero a pocos pasos de él se detuvo.


-¿No vas a dejarla ahí? –le preguntó Emmett, porque no entendía el porque del cambio de opinión de su hermano.


-Ella nunca me deja tocarla –respondió Ed-, ésta es la única manera en que puedo hacerlo, no pienses que desperdiciaré la oportunidad.


Su hermano definitivamente se había vuelto loco, y por una humana. Podía entender que le gustara, porque la humana era muy hermosa, claro no tanto como su Rose, pero el cabello castaño oscuro y el rostro en forma de corazón eran dignos de apreciar. Lo que no lograba comprender, era cómo su hermano podía observarla con tal adoración si apenas la conocía. Su caso por ejemplo había sido completamente distinto, con Rosalie había necesitado tiempo para descubrir su amor por ella.


Edward se inclinó sobre el rostro de Bella, y unió sus labios con los de ella, en un beso silencioso y sencillo.


Emmett puso los ojos en blanco, estaba siendo testigo como la cordura de su hermano se desmoronaba poco a poco.


Pasos detrás de él llegaron en forma de sonido hasta sus oídos, se giró para encontrarse con Alice. Por fin, alguien que pudiera explicarle algo. La tomó del brazo y la condujo lejos de Edward, quien por supuesto no se había dado cuenta de nada, porque estaba completamente concentrado en la humana.


-¿Qué pasa? –preguntó ella con diversión, como si ya supiera de que se trataba todo.


-¿No has notado que Ed se ha comportado extraño conmigo? –le preguntó.


Alice hizo un gesto con la mano, como si dijera que no tenía importancia.


-Sólo se puso un poco celoso –dijo.


-¿Celoso? –no parecía tener sentido eso-. ¿Por qué?


-Porque la hiciste reír –contestó ella simplemente.


Emmett siguió sin comprender.


Alice puso los ojos en blanco.


-¡Hombres! –exclamó como si fuera algún tipo de grosería, lo cual no le agradó a Emmett-. Edward esta enamorado.


-Pero apenas la conoce –replicó Emmett.


-Por eso lo llaman amor a primera vista –siguió ella, como si le estuviera explicando el abecedario a un niño pequeño-. Te prestaré una de las novelas que tengo para que aprendas un poco…


Emmett resopló, Alice era una romántica, pero que ni creyera que por una simple curiosidad él se volvería como ella. ¿Leer novelas? ¡Bah! Nunca.


Alice caminó hacia la sala, y él la siguió. Edward por fin había dejado a Bella en el sofá y estaba arrodillado en el suelo, acariciando su cabello. Entonces ella hizo un movimiento, y despertó. Pero Edward, que se movía a la velocidad de un vampiro, ya estaba de pie a varios metros de ella, como si nunca la hubiera tocado.


Emmett vio a su hermano, quien tenía una sonrisa divertida en el rostro, probablemente por el beso que le había robado a Bella mientras dormía. Luego su mirada fue hacia ella, quien los observaba desconcertada, ajena a todo lo que había pasado. Y a pesar de que él mismo no entendía mucho de aquella situación, no pudo evitar pensar, que ellos dos serían buenos compañeros y que le agradaría tener a Bella como cuñada.
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Capítulo 7. La comunidad

Bella salió de su habitación asegurándose de hacer el menor ruido posible, no quería despertar a ninguna de las otras dos mujeres que dormían en esa casa. Después de lo que le pareció una eternidad logró llegar hasta la puerta y salir a la fría noche.


Estaba tan nerviosa, que se había olvidado ponerse algo más abrigador encima, traía solamente su bata, que ahora que lo veía bien, estaba demasiado corta y delgada para su gusto, a penas se había acordado de ponerse sandalias.


El murmullo del viento hacía de la noche más misteriosa, pero no le quitaba su hermosura, pues la luna brillaba como nunca. Bella desechó esos pensamientos y se concentró en buscar al vampiro que era dueño de su libertad.


-Lamento si te desperté


Bella casi saltó al escuchar la voz detrás de ella, se giró inmediatamente y puso distancia entre ellos.


-No importa –dijo, su cuerpo estaba comenzando a sentir los estragos de las caricias heladas que le hacía el viento.


-¿Tienes frío? –Edward se acercó a ella y la observó atentamente de pies a cabeza.


Bella se ruborizó, sus mejillas ardían en comparación con el resto de su cuerpo.


-No –mintió.


Edward extendió los brazos hacia ella, y la reacción de la joven fue encogerse y alejarse.


-Bella, no puedes sacrificar tu bienestar sólo porque me tienes miedo –él frunció el ceño-, va a llegar un momento en que tengas que tocarme por más repulsivo que te parezca.


La joven lo observó atentamente, sorprendida por las notas amargas que tiñeron su voz, pero no podía creerlo, tenía que ser otra cosa lo que lo hacía verse tan… triste.


-Además tengo que protegerte, aunque sea del frío simplemente –algo de humor pareció regresar a sus ojos tras esa frase-. Los vampiros no somos tan fríos como tú piensas.


A Bella le pareció que había un mensaje escondido detrás de esas palabras.


Entonces, sin darle oportunidad a otra réplica, Edward la rodeo con sus brazos. Bella sintió nuevamente esa corriente eléctrica que recorría todo su cuerpo, y se sintió cálida y extrañamente segura, tomando en cuenta que quien la abrazaba era un vampiro.


-¿A qué viniste? –le preguntó sin verlo a los ojos.


-A verte.


Bella se estremeció, y esta vez no era por el frío. Pero Edward pareció creer que si era por eso porque la estrechó más contra él.


-Sí, pero ¿Para qué? –le cuestiono teniendo cuidado no verlo directamente.


-Para decirte que… vendré por ti mañana, cuando salgas del café.


No, esa no era la verdad, pero Bella ignoró sus instintos, y se conformó con esa respuesta. Su tranquilidad desapareció cuando se dio cuenta que mañana en la noche tenía que ir a casa de Stein.


-¡No! –exclamó de pronto, luego al darse cuenta que de su reacción se corrigió:- Es decir, no puedo, mi madre y mi tía no me dejarán salir otro día, pero… podemos vernos aquí otra vez, afuera de la casa, a las once.


-Entonces vendré por ti a las once –dijo él y pasó una mano por su cabello.


Eso fue suficiente para Bella, no podía confiar de esa forma en un vampiro, así que se alejó de él.


Edward la observó fijamente, y un suspiro cargado de tristeza escapó de sus labios.


-Nos vemos mañana.


Bella no contestó, el frío había regresado a ella, y más fuerte que antes de ser abrazada por Edward, una parte de ella quería que él lo hiciera de nuevo, pero sacudió su cabeza y corrió a su casa. No miró afuera cuando cerró la puerta.


-Te ves cansada –comentó Yadhira cuando se acercaba la hora de cerrar.


No sólo se veía, se sentía completamente exhausta. Después de su visita había permanecido la mayor parte de la noche deseando que la reunión en casa de Stein durara poco, sino tendría que inventar una excusa para llegar a tiempo a su casa para ver a Edward.


Todo se estaba volviendo demasiado complicado.


-No dormiste en toda la noche –adivinó su amiga-, porque te la pasaste pensando en los dos chicos que andan tras de ti.


De alguna forma, estaba en lo correcto, pero no por lo que ella suponía, pensó Bella.


-Ninguno anda tras de mí, Yadhira –le dijo.


Su amiga puso los ojos en blanco.


-Claro que sí –la contradijo.


Bella resopló, tenía ganas de decirle que Edward sólo la veía como un objeto, ya que era un vampiro, y que Stein sólo era amable porque era como ella, un humano que podía distinguir a los inmortales, pero por supuesto, nada de eso podía salir de sus labios.


-Entonces… ¿Cuál te gusta más? –le preguntó Yadhira.


-Ninguno.


-¡No me salgas con eso, Bella! –exclamó la morena-. Los dos están como para comerse, no estoy ciega, así que no me digas que ninguno de ellos te gusta.


-Escucha entre Edward y yo no va a pasar nada –le aclaró. Para Bella era sencillo entender eso, ya que él era un vampiro y nunca la vería de esa forma, ella tampoco ya que nunca podría confiar en uno de ellos.


-¿Y qué tal Stein?


-Ni con él –dijo.


-¿Por qué no? ¿Por qué te niegas a una oportunidad con alguno?


Simplemente por el hecho de que no existían tales oportunidad. Eso estaba bastante claro para Bella, y no encontraba forma de hacérselo saber a su amiga.


-Dejemos ese tema ¿De acuerdo? –sugirió Bella.


-Bien, pero no me rendiré así de fácil amiga, puedo llegar a ser muy insistente.


Yadhira no tenía que haber dicho eso, Bella la conocía perfectamente.


Bella regresó a su casa, no podía pensar en otra cosa que en salir rápido de la reunión con Stein, pero no tenía idea como hacerlo.


-¡Sube rápido a arreglarte, no queremos llegar tarde! –Megan ni siquiera la saludó, simplemente la mandó a su habitación.


-No puedo creer que después de tanto tiempo veremos a otras personas como nosotras.


Bella alcanzó a escuchar la voz entusiasmada de su madre mientras subía las escaleras, las dos mujeres parecían muy contentas con la idea de la reunión.


El espejo no le devolvía buena imagen, y como no sabía qué clase de reunión se trataba decidió que lo mejor era ponerse algo de maquillaje y cambiarse de ropa. Se asomó a su closet y después de andar buscando y removiendo en los cajones decidió ponerse un sencillo vestido azul, que hace tiempo no usaba.


No pasó mucho para que ella volviera a la sala, y se encontrara no con dos, sino con tres personas esperándola.


Tal vez si se había tardado más de lo que creía.


-Te ves hermosa –Stein se acercó a ella.


-Gracias –respondió algo confundida-. Lo siento, pero ¿Qué haces aquí? –añadió sin verlo a los ojos.


-Vine por ustedes para asegurarme que fueran a la reunión –respondió él divertido.


Ahora que lo observaba bien, Stein se veía diferente ese día, parecía haberse esmerado más en su apariencia y eso lo hacía lucir aún más apuesto que antes.


Su auto, era un último modelo negro, y sus asientos eran de piel, Bella supuso que se trataba de un vehículo muy caro. En él fue que llegaron hasta una hermosa casa, demasiado grande para lo que ella se había imaginado, pero suponía que para una reunión estaría perfecta.


Se preguntó cómo las recibirían las otras personas, o si alguna tendría una habilidad extra como ella y Stein.


Eran las ocho en punto.


La puerta de la casa se abrió, y Bella vio a un hombre tan parecido a Stein, solo que unos años más encima, que no dudó que estaba en frente de su padre.


El hombre le ofreció una amplia sonrisa.


-Supongo que tú eres Bella –dijo.


La aludida asintió.


-Mi hijo me ha hablado de ti con mucha insistencia –comentó-. ¿Así que tú puedes saber cuando alguien está mintiendo?


-Sí.


-Fascinante –aprobó el hombre.


Stein intervino en ese momento y presentó a Megan y Reneé. Entonces el hombre hizo una leve inclinación e invitó a pasar a las tres mujeres.


A Bella le encantó la decoración del interior, todo se veía tan elegante, aunque si tuviera que escoger entre casas, sería la de Edward.


La joven se detuvo. ¿A qué venía ese pensamiento?


Porque aquella casa era inhabitable ya que estaba llena de vampiros, un humano no podría vivir ahí, por lo menos no mucho tiempo.


-Ven conmigo, Bella –Stein la tomó de la mano-, te presentaré a alguien que creo que te agradará.


Bella fue conducida entre la gente, hasta llegar a una pareja y su pequeña hija, que no tendría más de diez años, y se preguntó quién era la persona que Stein tanto quería que conociera.


John y Mary resultaron ser dos personas muy agradables y la niña era una hermosa castaña, con unos ojos tan azules como el cielo.


-Kim, enséñale a mi amiga Bella lo que sabes hacer –dijo Stein.


La niña sonrió, y dos pequeños hoyuelos se formaron en sus sonrosadas mejillas.


-¿Es tu amiga o tu novia? –preguntó la niña observando las manos unidas de los dos.


-¡Kim! –la regañó su madre-. Te he dicho que no te metas en la vida privada de las personas.


La pequeña agachó la cabeza ligeramente, pero la sonrisa no se le borró del rostro.


-Lo siento.


Bella sintiéndose de pronto, un tanto incómoda soltó la mano de Stein.


-Bueno ya que le agradas mucho a Stein –siguió la niña-, te mostraré.


Kim cerró los ojos fuertemente, y durante un momento no ocurrió nada, hasta que sin que Bella lo esperara todas las luces se apagaron.


Hubo un jadeo de sorpresa colectivo.


Bella no podía ver nada.


-Ahora algo más divertido –escuchó que reía una vocecita cerca de ella.


En cuanto las palabras de Kim terminaron, las luces comenzaron a encenderse y apagarse a una velocidad sorprendente.


-Creo que es suficiente Kim, sino mi padre me matará por convencerte de hacer esto –la voz de Stein de pronto se escuchó mucho más cerca que antes.


-Oh, apenas se estaba poniendo interesante –se quejó la niña.


Cuando la luz volvió por completo, Bella se dio cuenta que Stein estaba a sólo unos centímetros de ella. Él le sonrió y se inclinó un poco hacia ella, pero Bella se giró para observar a Kim.


-Eso fue maravilloso –felicitó a la niña.


-Gracias –dijo Kim, viéndose muy satisfecha de sí misma-. ¿Y tú tienes alguna habilidad?


-Sí, pero no es tan divertida como la tuya –respondió Bella con una sonrisa en los labios-. Yo puedo saber cuando alguien miente, y cuando hago una pregunta mientras estoy viendo a alguien a los ojos siempre me tiene que responder con la verdad.


Kim abrió los ojos como platos.


-¿En serio?


Bella asintió.


-Creo tú habilidad es increíble, no tanto como la mía, pero sí está bien –comentó la niña.


Poco después pasaron al comedor, Stein se sentó junto a Bella, lo que, por las miradas que les dirigía el padre del joven, no había pasado desapercibido para él.


-Creo que Kim puede controlar la electricidad –le explicó Stein, cuando ella le preguntó sobre la niña-, pero como ahora es muy pequeña sólo puede hacerlo con las luces.


Bella observó la mesa, jamás se había imaginado estar con tantas personas que pudieran distinguir a los vampiros, se sintió menos sola que antes. Les dirigió una mirada a Reneé y Megan, y supo que ellas también compartían esa misma emoción.


La conversación en el lugar se veía animada, el padre de Stein parecía muy entusiasmado hablando con otro hombre, al parecer sobre… vampiros, pero Bella no les prestaba mucha atención hasta que surgió una palabra que la hizo girarse para escucharlos mejor.


-Te digo que últimamente muchos humanos hacen tratos con los vampiros, Ryan –dijo el hombre.


-Pero me parece imposible alguien como nosotros acceda a eso –replicó el padre de Stein algo preocupado.


-Pues es lamentablemente cierto, por eso hay que tener mucho cuidado con las personas que entran a esta comunidad –siguió el hombre-, puede haber traidores.


-Estoy seguro que ninguno de los aquí presentes a cometido la estupidez le aliarse con uno de esas criaturas infernales –dijo firmemente Ryan.


Bella se removió incomoda en la silla.


-De cualquier forma hay que tener mucho cuidado –insistió el hombre-, no queremos que alguien revele que nos reunimos, no por ahora, por lo menos. Sería nuestro fin, los vampiros se irían sobre nosotros en cuanto lo supieran, y no sobreviviríamos.


No, ella nunca le diría nada de esto a Edward, no los traicionaría.


-Tendré cuidado –le aseguró Ryan, después se volvió hacia ella y le sonrió añadiendo:- además ahora si sospecho que alguien pueda estarnos traicionando tengo un arma secreta para sacarle toda la verdad. ¿Nos ayudarías verdad, Bella?


-Sí, por supuesto –musitó Bella en respuesta.


Stein le tomó la mano y se inclinó hacia ella.


-Le agradas a mi padre –murmuró en su oído.


Si él y su padre se enteraran de la verdad, no sólo no les dejaría de agradar, sino que la odiarían.


Se hicieron las diez de la noche.


Bella casi salta de su silla cuando ve el reloj, pero no lo hizo simplemente se levantó y se dirigió hacia donde se encontraban su tía y su madre.


-Me siento algo cansada –les dijo-. ¿Nos podemos ir?


-Sí –coincidió Reneé-, yo también me siento cansada.


Stein se ofreció a llevarlas, y Bella aceptó, era la forma más rápida de llegar.


El recorrido de regreso se le hizo más lento a Bella, quizás porque tenía que estar lista a las once, y no sabía cómo reaccionaría el vampiro si no la veía ahí.


Cuando llegaron, un gran suspiro escapó de los labios de la joven.


-Nosotras vamos a subir a dormir –le dijo Megan-, tú despide a Stein y agradécele por todo.


¿Era su idea, o su tía quería que se quedara a solas con él? Pero pronto se le borró eso de la mente cuando le echó otro vistazo a las manecillas, y vio que sólo faltaban diez minutos, esperaba que Stein se fuera pronto.


El rubio le sonrió y la tomó entre sus brazos.


-Pasaré mañana por la cafetería –dijo él guiñándole un ojo y le dio un rápido beso en la mejilla.


-De acuerdo –respondió sin prestar mucha atención, ya que estaba viendo a su alrededor en busca de algún indicio que le indicara que el vampiro había llegado.


No logró relajarse hasta que Stein se despidió de ella y lo vio alejarse en su auto.


Escudriñó la oscuridad y al asegurarse que no había nadie, se volvió, tenía que cambiarse de ropa antes de bajar… entonces escuchó pasos detrás de ella.


Se giró, y encontró a Edward, de pie ante ella, se veía mucho más serio que antes.


-¿A qué se debe ese atuendo? –le preguntó recorriéndola con la mirada. Sus ojos parecían debatirse entre el enojo y la fascinación.


Bella abrió la boca para responder, pero fue interrumpida.


-O mejor preguntaré ¿Quién era él? –cuestionó frunciendo el ceño-. ¿Y a donde fuiste?


Tenía que pensar en alguna excusa buena, sino él lo descubriría todo.
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Capítulo 8 . Revelación


Mientras el frío comenzaba a afectar a Bella hasta los huesos, y Edward tuviera una expresión no muy contenta en el rostro, ella se ponía a pensar en una respuesta creíble, pero falsa.


No podía decirle que estaba en una reunión de personas con la misma capacidad que ella, con seguridad los mataría a todos, porque así eran los vampiros, sólo esperaban cualquier excusa para derramar sangre.


Así que la verdad estaba descartada. Entonces se le ocurrió algo, que pensaba salvaría a Stein de cualquier sospecha por parte de Edward. Simple, ella había tenido una cita con él, sí, eso haría que el vampiro no hiciera más preguntas. No creía que a Edward le interesara en lo más mínimo su vida personal, no, por supuesto que no.


-Me invitó a salir –soltó rápido. Esas palabras le dejaron un sabor agrio en la boca, como si algo dentro de ella le dijera que esa era una respuesta equivocada.


El rostro de Edward se convirtió en piedra, ninguna emoción se podía leer en él, y esto, más que nada asustó a Bella. Porque de pequeña, mediante mucho sufrimiento había aprendido algo muy importante: podías anticipar la furia de un vampiro con sólo ver su expresión, pero uno que a la vista carecía de emociones, podía esconder la verdadera ira detrás de esa máscara de indiferencia.


Bella retrocedió.


Edward notó esto, y su rostro por fin reveló algo: dolor. Entonces, algo dentro de Bella se rompió, y sintió como si ella fuera la causante de ese sufrimiento. Pero era una tontería. ¿Cómo podía un simple humano herir a un vampiro?


-Sabes que es cierto cuando digo que no me gusta tener que usar nuestro trato para obligarte a hacer algo, pero en esta ocasión no puedo evitarlo –dijo Edward.


Todo eso era verdad, supo Bella en cuanto las palabras llegaron a sus oídos.


-No quiero que lo veas más.


-¿Por qué? –a pesar de que ansiaba la respuesta a esa pregunta, no lo miró a los ojos.


Pero él no respondió, simplemente acortó la distancia que había entre los dos, tan rápido que Bella ni siquiera se dio cuenta hasta que el rostro de Edward estuvo a escasos centímetros de ella.


Entonces él pasó una mano por su cabello, y a Bella se le olvidó que había abierto la boca para hacer una pregunta. Ella se estremeció.


-Por favor, Bella, aunque sea en este momento no te alejes de mí como siempre lo haces –le pidió.


Bella sentía que su corazón se quería salir de su pecho, pero en esta ocasión no pudo distinguir si eso era causado por miedo, o por otra emoción.


-Escucha –le dijo despacio, mientras su otra mano, la que no estaba ocupada con su cabello, la envolvía por la espalda y la acercaba más a él-, yo preferiría morir antes que hacerte daño.


Bella sabía que eso era verdad, estaba segura de ello, su don jamás fallaba, pero no lograba entender porqué Edward decía ese tipo de cosas… como si se preocupara por ella.


No, no podía creer en eso, los vampiros no sienten nada por los humanos.


Así que en lugar de seguir imaginando cosas, se concentró en lo que más importaba en ese momento. Porque tenía que hacer que Edward accediera a dejarla ver a Stein, después de todo, no creía que esa reunión fuera la última, y ella estaba tan emocionada por conocer a personas con ella, de saber que no estaba sola.


Aunque justo en esos momentos, no se sentía para nada sola. Sacudió su cabeza para borrar ese último pensamiento, que ni siquiera sabía de donde había venido.


-Pero –comenzó-, Stein no es peligroso ¿Por qué no puedo seguir viéndolo?


Edward no respondió inmediatamente, sólo se limitó a abrazarla con más fuerza, como si no quisiera soltarla nunca. Bella no lograba entender bien porque él no quería que viera a Stein. ¿O acaso su mentira no había funcionado y Edward sabía sobre el don de Stein?


-¿En verdad quieres saberlo? –cuestionó.


-Sí –musitó.


-¿Entonces porque no simplemente me miras a los ojos y lo preguntas? –continuó-. Tú don te permitiría saber tantas cosas sobre mí, sólo tienes que usarlo.


-Creí… -hiso ademán de alejarse de él, pero sus brazos seguían aferrados a ella, sin darle opción a liberarla- Creí que a ti te molestaría si lo usaba en ti…


Edward dejó escapar un suspiro cansado, y se inclinó más hacia ella.


-Y pensaste que me enfurecería –dijo, no era una pregunta-. Bella, no sé como hacerte entender que nunca te lastimaría, aunque… aunque tu me traicionaras…


Bella se quedó sin palabras, petrificada. ¿Por qué un vampiro decía cosas como ésa? O para ser más exactos: ¿Por qué Edward decía eso y la confundía tanto?


Comenzaba a dudar de las palabras de su madre y su tía, que los vampiros son malos, que no les importan los humanos, que…


-Te permitiré hacerme las preguntas que quieras, puedes usar tu habilidad, Bella. Tal vez de esa forma logres entender muchas cosas…


Edward tomó su barbilla, y la obligó a verlo a los ojos.


-Que comience el interrogatorio –bromeó el vampiro.


Ahí estaba, su oportunidad, las preguntas que ella quisiera… y había tantas cosas para las que quería una respuesta… Y Bella… no se atrevió, no podía porque una parte de ella le tenía miedo a la respuesta.


Sus párpados se cerraron y negó con la cabeza.


-¿No? –entonces lo sintió acercarse más, y lo escuchó murmurar en su oído-. De todas formas te lo diré. No quiero que él se te acerque, no quiero que te toque, ni siquiera quiero que te mire. Tuve que reunir todas mis fuerzas para permanecer oculto esta noche, mientras él te abrazaba, pero hubo un momento en que creí que saltaría sobre él.


Bella no quería abrir los ojos, porque si lo hacía y se encontraba con el brillo dorado de los de él, temía descubrir muchas cosas en ellos.


-Porque siento que los celos me consumen por dentro,


¿Celos? ¡Celos! ¿El le estaba diciendo que estaba celoso? Pero él no podía… porque eso significaba que… que él la quería.


Era demasiado para ella, porque siempre había sabido que los vampiros… los vampiros… ¡Ellos no tenían sentimientos! ¿Todo lo que creía saber era un error?


Bella se sacudió para alejarse, pero esta vez no era por miedo, sólo estaba impresionada, no sabía que pensar, no sabía que hacer.


Pero Edward lo entendió todo mal.


-Aunque tú me desprecies, es así como me siento.


Tal vez si no estuviera tratando de analizar todo lo que le había dicho, le hubiera sacado de su error, y dicho que no lo despreciaba. No, Bella no podía odiar a alguien que se preocupaba tanto por ella.


-Tenemos que irnos –Edward cambió tan rápido de tema, que a Bella le desconcertó-. Y lamento decirte que iré corriendo, así que tendré que tocarte para llevarte.


Otra vez esas palabras llenas de amargo dolor, en esta ocasión la lastimaron tanto que hizo algo que ninguno de los dos se esperaba. Bella se acercó a él y extendió los brazos, dando a entender que le permitía de buena gana que la abrazara.


-Vamos –dijo Bella. Sabía que lo hacía porque estaba demasiado aturdida por todo, porque aún había una parte de ella que le decía que tuviera cuidado con los vampiros.


Edward le regaló una sonrisa, y no le dio tiempo a que se arrepintiera, la tomó entre sus brazos suavemente, como si fuera algo muy valioso.


Ambos desaparecieron en la oscuridad.


Llegaron a un lugar, que Bella pensó que parecía un callejón muerto, no había nadie en las calles. Era muy tarde, sí, pero normalmente en la ciudad la gente a esas horas todavía seguía despierta.


Bella se estremeció.


-Tranquila –le dijo Edward-, no permitiré que te pase nada, sólo vengo a ver a otro vampiro, necesito hacerle unas preguntas.


La joven asintió, pero no podía evitar que sus ojos observaran en todas direcciones ni de que su imaginación le dijera que alguien la atacaría en cualquier momento.


Caminaron un poco hasta llegar a un edificio que parecía abandonado, pero ese aspecto probablemente se lo daba la pintura corroída, y algunos vidrios rotos que se alcanzaban a ver en las ventanas de los últimos pisos.


Ni siquiera tuvieron que entrar en él, ya que un vampiro los esperaba afuera. Era un poco más bajo que Edward, y su cabello era oscuro, pero parecía más bien opaco, sus ojos, estaban ocultos tras unas gafas negras, aún cuando la oscuridad los rodeaba.


-¿A que se debe la visita, Edward? –cuestionó el vampiro, en un tono que daba a entender que no era bienvenido.


-Anker me dijo que tú podrías conocer al culpable de las muertes de las mujeres humanas, sabes que tenemos prohibido matar, Heller –dijo Edward con brusquedad.


Heller mostró los colmillos.


-Ese estúpido vampiro sólo te dijo eso, porque me odia –escupió-, yo no he tenido nada que ver con eso.


Edward se giró hacia Bella.


-Dice la verdad –respondió ella. Cuando había visto en la televisión la noticia de la desaparición de mujeres en toda la ciudad, supo que tenía algo que ver con los vampiros, y ahora lo había comprobado.


-¿Quién es tú hermosa y apetecible compañía? –el vampiro ahora tenía su atención en ella.


Edward se puso entre los dos, bloqueándole la visión de ella al vampiro.


-Olvídate de ella, Heller –le gruñó-. Ahora responde ¿Qué sabes sobre los asesinatos?


-¡Nada! –gritó-. ¡Ya te dije que yo no fui, y no se quien lo hizo!


-Es la verdad –dijo Bella detrás de Edward.


-¿Eres un detector de mentiras acaso? –le preguntó el vampiro exasperado.


Edward le mostró los colmillos.


-Después de todo, no conseguí averiguar nada esta noche –dijo-. Bella, te llevaré a tu casa.


-Deberías dejar de preocuparte tanto por las humanas que están siendo asesinadas –dijo Heller-, y cuidar más el bonito cuello de la tuya. Ya que ella puede distinguirnos, y eso no es muy apreciado por nosotros. O quizás si la descuidas, alguien la muerda antes que tú…


Edward lo golpeó tan fuerte, que el vampiro salió volando varios metros lejos de él, y cayó al suelo ocasionando un ruido fuerte al impactar contra el pavimento.


Edward la tomó entre sus brazos, y en pocos minutos estuvieron en la puerta de su casa. A pesar de que Bella creía que la bajaría de inmediato no fue así, la abrazó con fuerza y posó sus labios en su frente.


-Buenas noches –dijo a modo de despedida, antes de desaparecer.


Dejándola fría, sola y confundida.