lunes, 16 de noviembre de 2009
FOTOS DE LA ALFOMBRA ROJA , PREMIER DE NEW MOON
Publicado por Angel of the dark en 19:51 0 comentarios
Etiquetas: premier new moon
TERAPIA FAMILIAR AL ESTILO CULLEN
Buen Dia mis angeles hermosos , aqui les dejo los ultimos cap de terapia familiar,este divertido fic a llegado a su fin muchas gracias a todas nuestras lectoras y sobre todo a GISELITA por permitir subirlo a nuestro blog
asi que mis angeles a disfrutar y mañana nos vemos con un fic nuevo
les mando mil besito a todas
por fiss dejen sus comentarios al final
Angel of the dark
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Carlisle POV
Con facilidad, estas habían sido las 36 horas mas largas de mi existencia. Todos en la familia estaban listos para estrangular al otro, y siendo un hombre de lógica, creí que buscar ayuda profesional seria la respuesta. Parecía algo razonable, pero supongo que con una familia como la mía, todas las razones volaban por la ventana y solo queda la eterna, constante e inexplicable locura.
Tuvimos peleas, besos, acusaciones, mentiras, desordenes alimenticios, adictos al sexo, concejos sexuales, medias verdades, molestias, un concurso de pechos, strip poker, un Jasper desnudo, Esme amenazó la vida de una mujer, Bella tuvo un sueño erótico con los chicos, Emmett coqueteó con Esme, Rosalie fue escondida para mantenerla lejos de Emmett, Alice creo una fantasía de su propio universo de compras, Jasper se volvió al estado de confederado y se refirieron a Edward como sensible…¿Qué sucedía con el mundo?
Y cuando creía que nada podía empeorar, aquí estábamos, siendo las 6:58, dos minutos antes de que Emmett pudiera volver a tener sexo y que Alice pudiera volver a las compras y el doctor estaba listo para decir unas cuantas cosas que nadie escucharía. En exactamente 120 segundos, Alice, Jasper, Rosalie y Emmett se irían, rezaba que lo hicieran a velocidad humana y que todo terminara bien, pero probablemente seriamos Edward, Bella, Esme y yo lo s que permaneceríamos en la oficina para escuchar el resto de la tortura del Dr. Dover.
Miré a mi adorada familia. Esme estaba sentada a mi lado, sosteniendo mi mano, pero teniendo pensamientos homicidas sobre la secretaria. Edward se pinzaba el tabique nasal, seguro que tratando de evitar las imágenes de la mente de Emmett sobre Rosalie. Bella, bendito sea su corazón, estaba sentada como un cordero que estaba siendo el centro de atención, su corazón latía rápidamente mientras que sus mejillas se teñían de un tono rojizo temiendo que el tema de su falta de sexo volviera a salir. Emmett estaba insinuándosele a su esposa, y ella, como era de esperarse…le incitaba a hacerlo. Alice, por el contrajo, estaba saltando ante la anticipación de que el reloj diera las 7:00. Jasper estaba su lado, tratando de controlarla y se podía notar que ella comenzaba a tener cierto efecto en él. Por ahora, era solo su rodilla la que vibraba, pero en unos pocos segundos, estaría seguro de que todo su cuerpo estaría saltando al igual que el de Alice.
Mi atención se volvió hacia el Dr. Dover, quien parecía estar sudando. Sus ojos pasaban de Alice a Emmett y eventualmente hacia Edward, seguramente preguntándose por que parecía estar sufriendo. Cada vez que hacia contacto visual con Bella, ella se ruborizaba. Esme y yo estábamos sentados tranquilamente en las sillas, mientras que el mundo a nuestro alrededor se caía a pedazos.
“¡6:58!” gritó Alice alegremente.
Esme apretó suavemente mi mano antes de hablar. “Será mejor que se apure doctor, los esta perdiendo.”
“¿Decía?” dije al Dr. Dover quien revisaba todos sus papeles y comenzó a hablar rápidamente, sintiendo la urgencia de la sala.
“Bueno, solo quería decirles como ha ido la terapia y alguna solución a largo plazo para sus problemas. Estas cosas no pueden ser solucionadas en solo dos sesiones, tomaran tiempo, pero creo que hoy hemos hecho un progreso…las paredes se han ido cayendo y puedo ver...cuan dedicados a sus tareas algunos han sido.” Miró nerviosamente a Emmett quien ahora le susurraba cosas a Rosalie al oído, mientras que miraba ocasionalmente su reloj, entonces el Dr. Dover miró a Alice quien sostenía la mano de Jasper y todo su cuerpo temblaba mientras miraba el reloj.
“Creo que lo que me gustaría hacer en sesiones futura es tener de vuelta a los chicos, hay algunas cosas que quedaron por discutir, lo mismo que con las chicas. Obviamente algunas sesiones de pareja nuevamente, especialmente entre Bella y Edward...aun tenemos muchas cosas que discutir ya que solo disponíamos de poco tiempo.”
Escuché a Alice comenzar una cuenta regresiva 59, 58, 57…pobre de Jasper metido en un infierno emocional. Por un lado Emmett y Rosalie estaban lanzando lujuria, tanta que casi podía respirar. Y Jasper estaba allí, en el medio de todo, temblando visiblemente.
“Creo que algunos de ustedes han echo un gran progreso, Bella, tu y Rosalie parecen haber avanzado unos cuantos escalones en su relación.” Dijo el Dr. Dover a ambas. Bella asintió con su cabeza entusiasmada mientras que Rosalie murmuró “Si...seguro...progreso.” desde la parte de atrás de la sala, completamente embobada con la dulce charla de Emmett.
42, 41, 40...seguía Alice.
“Carlisle, tienes una familia asombrosa. Puedo sentir el amor entre ustedes.” Edward bufó ante ese cometario. Todos podíamos sentir el amor de Emmett y Rosalie ahora mismo, aunque eso no era a lo que el buen doctor se refería, era verdad. Su lujuria estaba ganándole a la ansiedad de Alice y Jasper comenzaba a perder el control de la situación.
34, 33, 32...
“Alice Cullen, no es año nuevo...deja de contar.” Le susurré. Ella me sacó la lengua, entonces decidí tratar algo mas para apresurar nuestra salida.
“Doctor Dover, Ben, no era mi intención mantenerlo fuera de su casa hasta estas horas, su esposa debe de estar furiosa. Las cosas parecen estar mas bajo control que antes. Podemos seguir con esto en otro momento.” Todos los chicos le miraron esperanzados.
“Tonterías Carlisle. Esto es más importante que cualquier otra cosa que pudiera suceder en mi casa. Y mi esposa es una persona que sabe entender.” Contestó. Pero por la sonrisa en el rostro de Edward, asumí que eso no era lo que el doctor estaba pensando.
“Tienes una situación familiar bastante complicada, Carlisle. Con tantos adolescentes en la casa al mismo tiempo, seria complicado, pero cuando lanzaste las problemáticas sobre sus relaciones…”
23, 22, 21...
Edward¿de que te ríes? Pregunté en mi cabeza. Sus ojos iban de Alice a Jasper. ¿Como lo lleva Jasper?El sacudió suavemente su cabeza. ¿Va a salir disparada de aquí cuando den las 7? El asintió con su cabeza. ¿Quiero saber que es lo que Emmett esta planeando? Nuevamente, sacudió su cabeza lentamente.
El Dr. Dover seguía hablando “...las relaciones complican las cosas a un nuevo nivel. Vivir con tu pareja, de la misma edad es mucho más estresante. Creo que eso es lo que contribuye en su mayoría con los problemas de la casa. Nunca he lidiado con una dinámica familiar como la de ustedes. Quizás deba llamar a algunos expertos externos para saber su perspectiva de las cosas…” Bla, bla, bla
15, 14, 13… seguía Alice. Tenia que detenerla antes de que volviera a hacerme quedar en ridículo frente al doctor, aunque haberme quedado sin camisa frente a un colega era algo nuevo para mi, quería terminar con esta visita con lo poco que me quedaba de dignidad.
“Alice Cullen, si te vas de esta sala antes de que el Dr. Dover haya terminado cancelaré todas tus tarjetas de crédito antes de que apoyes tu trasero en el porche¿quedo claro jovencita?” le dije a velocidad vampirirca para que el doctor no pudiera escuchar. Los ojos de Alice se agrandaron, y entonces se achicaron mientras me sostenía la mirada. Se cruzó de brazos sobre el pecho y bufó sonoramente.
“Aun no puedo quitarme la sensación de que hay algo, algo grande que me estoy perdiendo…” murmuró el doctor mientras reojeaba sus hojas, buscando algo que pudiera haber olvidado. Todos intercambiamos una mirada de sorpresa y rogamos que no encontrara lo que buscaba.
“Bien, habiendo dicho…”
Edward se inclinó y susurró algo a Bella que hizo que ella volteara su cabeza hacia Emmett y Rosalie con una expresión de horror, y luego inclinó su rostro de modo tal que su pelo lo cubriera.
¿Edward¿Que esta pensando?Edward me alzó una ceja. ¿Tan malo? Esme me miró nerviosamente. Traté de darle un sonrisa confiada, pero se dio cuenta. Ambos respiramos profundamente y enfocamos nuestra atención en el Dr. Dover.
“...creo que si continúan con la terapia por los próximos meses puedo enseñarles algunas estrategias…”
3, 2, 1…¡7:00 pm!
“Dame tu teléfono” dijo Alice rápidamente a Jasper, quien se lo entregó inmediatamente. Ella marcó un número. “Neiman Marcus ¿en que puedo ayudarle?” Alice sacó un enorme catalogo de su cartera y comenzó a pasar las paginas y se inclinó contra la pared.
“Necesito hacer unas cuantas compras, quiero que me las entreguen en la noche, por favor.” Murmuró Alice al teléfono. “Soy Alice Cullen.” Escuché al hombre en el teléfono alegrarse.
“Señorita Cullen¡Que alivio oírla! Creímos que algo terrible le había sucedido. ¿La secuestraron? Es la única explicación que pudimos encontrar parta que no recibiéramos boticas de usted en…Wow ¡30 horas!” no pude seguir escuchando la charla de Alice ya que un fuerte ruido resonó a mi espalda.
Miré a mi izquierda para ver a Bella con los restos de un bonsái en su cabeza. Edward maldecía con rabia. Seguí el camino que había recorrido el arbolito y vi a Emmett y a Rosalie besándose fervientemente en la parte de atrás de la oficina, habían tirado una pequeña estantería flotante, haciendo que el bonsái aterrizase sobre Bella.
“Um… ¡Emmett, Rosalie!” dijo Esme secamente haciendo que los dos se apartaran rápidamente, mostrándose bastante avergonzados.
De todos los días que podía usar labial rojo... pensé mientras volví mi vista hacia Emmett quien parecía un payaso con sus labios remarcados con un intenso rojo, echo por el labial de su esposa. Ella no se veía mucho mejor.
“Um, bueno creo que ya que son las 7:00 sus hijos querrán...tendrán cosas que hacer...” murmuró el Dr. Dover, mirando temerosamente a Emmett y a Rosalie quienes tenían una enorme sonrisa en sus rostros. Ambos me miraron para pedirme permiso y yo murmuré “¡Vallan!” en cuestión de segundos estaban fuera de la oficina. Alice se aclaró su garganta para llamar mi atención y se regocijo de alegría cuando le deje irse.
“¡Gracias papa!” se alegró y me besó en la mejilla mientras ella y Jasper salían por la puerta. Miré a mi izquierda, a Edward y a Bella quienes me miraban esperando a que les dejara irse también.
Podrían quedarse unos minutos mas... ¿por mi? No nos dejes aquí solos con él.Le pregunté en mi cabeza. El rodó sus ojos y se hundió en su silla. Bella suspiró e hizo lo mismo que él. Miré a Esme, quien tenia una hermosa sonrisa en su rostro, aunque la forma en que me miraba me decía que quería irse de allí tanto como Edward y Bella.
“Edward¿por que no llevas a Bela a casa?” a nuestra casa “Esme y yo los veremos allí. Y si puedes ver como están los demás, seria bueno.” ¡Por favor encuentra a Emmett antes de que llamen a seguridad! Una enorme sonrisa se formo en el rostro de Bella.
Edward le ayudó a levantarse de su silla “Adiós Dr. Dover.” Dijo Bella suavemente antes de venir y abrazarnos “Gracias Carlisle.” Susurró Bella a mi oído cuando me abrazo fuertemente. Ella le dio un abrazo a Esme y un beso antes de salir por la puerta. Escuché a Edward decir “Oh¡Gracias a Dios se ha terminado!” mientras salía al pasillo, Bella sonrió y debió de besarle, ya que escuché su corazón acelerarse.
“Lo siento doctor, pero creo que ambos sabemos que todos están un poco preocupados ahora mismo.” Reí tratando de suavizar sus chocantes salidas. Aun el Dr. Dover tenía que sonreír.
“Se quieren mucho Carlisle, eso puedo verlo. Todo ira bien entre sus hijos, todas las familias pelean. Mientras puedan resolver sus problemas como adultos, las cosas pueden y van a resolverse. Fue una buena decisión que los trajeras para hablar.” Trató de asegurarme el doctor.
“Gracias doctor. ¿Entonces que hacemos ahora?” preguntó Esme rápidamente.
“Realmente me gustaría verlos una vez a la semana por los primeros meses y después reevaluar en base a su progreso y quizás podremos reducir las visitas.”
¿Una vez a la semana? Definitivamente esto no va a gustarles...
Esme se puso de pie rápidamente y extendió su mano hacia él. “Le llamaremos para arreglar las próximas reuniones. Gracias doctor.” Ella le dio su mano rápidamente y dijo “Por favor de nuestras disculpas a su esposa por interrumpir su tarde. ¿Carlisle estas listo para ir a casa?” dijo Esme en su tono de ‘no tienes otra opción, así que mueve tu trasero’.
“Ben, gracias por la tarde.” Dije mientras tomaba su mano y me dirigía a la puerta.
“Te veo mañana, Carlisle.” Saludó desde su escritorio. Esme tomó mi mano y nos dirigimos al hall.
“¿Te molesta si pasamos por mi oficina? Necesito buscar algunos archivos para llevar a casa y terminar algo.” Pregunté a Esme.
Mi hermosa esposa sonrió y dijo “No hay problema. Ahora que no tenemos que cuidar a nuestros hijos en la noche, la vida puede volver a su curso normal y quizás podamos pasar una relajante noche juntos.” Me dio un guiño ante la idea de lo que podríamos hacer en la noche para relajarnos.
Cuando volteamos en la esquina, nos encontramos con un furioso Edward recostado contra la pared, con Bella. Mejor que sea importante, Edward. Pensé mientras me acercaba a la pareja.
“Se robó mi auto.” Siseó.
“¿Quién se robó tu auto?” preguntó Esme. ¿Alice? Pensé. Edward asintió con su cabeza.
“¿Por que Alice se robaría tu Volvo?” pregunté. Bella me entregó un papel arrugado en la mano. Esme se inclinó mientras lo abría, y lo leyó conmigo.
Edward-
Tomé prestado tu auto, no lo robé, deja de decirle eso a Carlisle. Tiene un baúl más grande que el del Porsche así que lo necesitaba. No lo lastimé, Jasper me enseñó como encenderlo con los cables. ¿No es eso genial? Relájate, Rose puede reparar el daño, son solo un par de estúpidos cables. Deja de presionarte el tabique nasal y no pienses en hacerle eso a mi Porsche o llevaré el Volvo al depósito de chatarras y haré que envíen mis paquetes a casa.
Tu querida hermana,
Alice
Traté con fuerzas de no reírme ante su nota por que podía imaginar la furia de Edward al encontrar que faltaba su querido auto, y en su lugar había una nota de Alice.
“Si Carlisle, fue graciosísimo.” Dijo Edward sarcásticamente. Lo siento Edward...me disculpe en mi cabeza. El respondió rodándome sus ojos y pidiendo el juego de llaves extras del porsche. Mientras las buscaba en mi bolsillo mi beeper comenzó a vibrar. No reconocí el número pero por la extensión supuse que se trataba de dentro del hospital. “Lo siento, esto puede ser importante.” Rápidamente marque el número en el teléfono celular y esperé.
“¿Hola?”
“Soy el Dr. Cullen, me contactaron con el beeper.”
“Hola Dr. Cullen, soy George de seguridad. Parece que alguien ha entrado a su oficina. ¿De casualidad aun sigue en el hospital?”
“Si, George, mi esposa y yo estábamos yendo para allí ahora mismo. Estaremos en un segundo.” Cerré el teléfono y mi mente comenzó a correr. Mejor que no sea lo que estoy pensando… miré a Edward quien aun trataba de no reírse ante mis pensamientos, pero estaba fallando. Escondió su rostro en el hombro de Bella y comenzó a sacudirse ante la risa.
“¿Carlisle, que es?” preguntó Esme, su voz estaba llena de preocupación ante la furia que mostraba mi rostro.
“Aparentemente alguien ha irrumpido en mi oficina. Tenemos que ir allí ahora.” Intercambiamos una mirada y ella tuvo el mismo pensamiento que yo sobre quienes podía ser los intrusos. La mano de Bella voló a su boca y se unió a las risas de Edward.
“O no, no tienes idea.” Rió Edward. “¡No vamos a perdernos esta! Después del día que tuvimos, nos la debes Carlisle.” Me volví para verle arrastrando a Bella de la mano.
Pasamos rápidamente por el escritorio de visitas y nos dirigimos hacia el elevador para ir al piso donde se encontraba mi oficina. Cuando las puertas del elevador se abrieron mostrando el enorme 4, me detuve unos instantes preguntándome cuan malo seria. Tiraron la puerta abajo, los intrusos entraron sin ser advertidos, o me estremecí ante la idea, los intrusos habían sido atrapados en el acto...por favor Dios, al menos déjales haberse escapado…
Esme tomó mi mano cuando doblamos a la derecha y comenzamos a caminar por el pasillo. Pude ver dos oficiales de policía en el hall, pero solo escuché partes de su conversación.
“Dr. Cullen...un tipo joven...todas las enfermeras están calientes con él.” Genial, Esme iba a adorar aquello. Me fijé rápidamente y pude ver su ceño fruncido. Si, lo escuchó…este día sigue poniéndose cada vez mejor…cuando Edward se detuvo a tres pasos del hall fue por que se dobló de la risa, sabia que no habían escapado. Mi hijo y mi hija estaban en mi oficina, esperando a que llegáramos. Por favor Dios, nuevamente te lo ruego. Deja que estén al menos vestidos...
Esme se veía tan aterrorizada como yo ante lo que podíamos encontrarnos. Tomé su mano con más fuerza mientras nos acercábamos a la oficina.
“¿George?” pregunté. El oficial más alto con cabello negro se acercó y extendió su mano.
“¿Dr. Cullen? Lamento molestarle, pero bueno...nunca antes había sucedido algo como esto y queríamos llamarle antes de que pasara a mayores.” Cerré mis ojos y espere a que lo dijera. “Encontramos a los intrusos, pero nos pidieron que le llamásemos. Dijeron que le conocían.” Sentí a Esme apretar mi mano mientras abría mis ojos. George estaba siendo completamente profesional. Aunque su compañero, Andy, por lo que pude leer en su placa, sonreía de oreja a oreja.
“Carlisle, por favor...” dijo Esme a velocidad vampirica para que los oficiales no escucharan. “Son solo niños.”
“No son niños, Esme¡Ambos tienen 92 años! Ellos lo saben muy bien.” Le respondí.
Aclaré mi garganta antes de dirigirme a George. “¿Están adentro?” pregunté con el tono mas profesional que pude debido a las circunstancias. Por el rabillo del ojo, vi a Edward levantarse del suelo y dirigiéndose hacia nosotros, con una Bella a su lado, cuyo rostro estaba escarlata.
La puerta de mi oficina obviamente había sido derribada, colgaban unos cuantos fragmentos de madera del marco. Empuje la puerta y pude ver mi perchero en el suelo y todo el contenido de mi escritorio desparramado por el suelo como si un tornado hubiera pasado por mi oficina. Esme se cubrió su boca cuando nos adentramos en la habitación solo para encontrar a una disgustada Rosalie sentada en la silla con nada más que su corpiño y su bombacha, y Emmett a su lado, vistiendo mi blanca bata larga de laboratorio, un estetoscopio y nada mas, excepto por una tonta sonrisa en su rostro.
Sin una palabra, caminé hacia las estanterías de detrás de mi escritorio y tomé la hermosa foto de mi familia que Esme había sacado hacia un par de meses atrás. Los ocho sonreíamos en el patio, era una perfecta foto familiar.
“¿Dr. Cullen?” preguntó George desde el marco de la puerta. Miré a mis hijos, y luego miré el retrato que tenia en mi mano y lo apoyé boca abajo en la estantería. Tomé la mano de Esme en la mía y me dirigí hacia la puerta y dije. “nunca los habia visto en mi vida.” Y salí por la puerta.
Esme les regañó a velocidad vampirica “Y en el escritorio de su padre…”
Escuché a Emmett gritar “¡Mama, papa! Lo sentimos...no nos dejen aquí... ¿puedo ponerme unos pantalones antes de que se vallan?”
Edward, tú y Bella síganlos hasta la estación y sáquenlos a ultimo momento. Diles a los oficiales que me equivoque, que fue el shock de ver a mis hijos así. Haz que tomen fotos de la escena para que pueda añadirlas a mi colección. Charlie ayudara…le llamaré de camino a casa. Oh, y tira la bata del laboratorio y el estetoscopio…no quiero volver a verlos jamás.
Esme y yo entramos a la casa en completo silencio. Aun no podía creer lo que habían echo. En realidad, con facilidad podía creer que habían echo eso, solo que no podía creer que fueran tan estúpidos como para dejarse atrapar.
“Pudo haber sido peor, Carlisle.” Dijo Esme tranquilamente mientras caminábamos dentro de la casa. Me senté en el sofá y la acomodé a mi lado.
“Si, tienes razón. Supongo que pudieron haber sido encontrados en alguna posición comprometedora en la fuente del lobby principal, eso pudo haber sido peor, o e alguna camilla de la sala de Terapia intensiva, eso habría sido mucho peor, pero en mi escritorio…” me queje como un niño.
“No te preocupes. Ordenare uno nuevo en la mañana, cariño.” Dijo Esme con una sonrisa. Bese suavemente su cabeza y disfruté del silencio de nuestra casa por un rato. Nuestra breve paz fue interrumpida por el sonido del teléfono.
“¿Hola?” dije rápidamente.
“Prendé las noticias” Dijo Edward rápidamente, y luego colgó.
“Esme querida, podrías prender la televisión, era Edward.” Ella se extendió y tomó el control remoto, las noticias locales interrumpieron la programación habitual.
“Hola John, la escena es algo que nunca antes había presenciado. Estoy fuera del shopping local de Port Angeles donde la reciente ganadora de lotería, Alice Cullen esta llevando a cabo unas compras colosales con su novio Jasper Hale. Tuvimos la oportunidad de charlar brevemente con ella mientras salía de una tienda de diseñador con sus brazos llenos de paquetes.
“Señorita Cullen, primero que nada felicitaciones por haber ganado la lotería. Debe estar emocionada.”
“Estoy muy feliz.” Dijo Alice dulcemente.
“¿Podría decirnos cuanto fue lo que gano?”
“Me gustaría mantener la cantidad en secreto, si te parece Chris.”
“¿Qué tal va el día de compras?”
“Chris ha sido el día mas largo de mi vida, así que decidí echar vapor y gastar lo que he ganado.” Canturreó Alice con su perfecta voz.
“¿Vas a gastarte todo lo que ganaste?” preguntó incrédulo el reportero.
“HA…nunca se sabe, Chris, nunca se sabe…” bromeó.
“Señor Hale¿Podría decir una cifra de cuanto ha gastado su novia esta tarde, aproximadamente?” el reportero movió el micrófono hacia el rostro de Jasper.
“Alrededor de $150.000 dólares, por mis cálculos.” Adivinó Jasper.
“Bueno, no les entretengo de las compras. Gracias por hablar con nosotros.”
“¡Adiós Chris, gracias! Hola Edward y hola Bella, lamento lo del Volvo... ¡realmente tiene mas espacio en el baúl! Rose y Emmett, deberían de tener un poco mas de vergüenza y Carlisle… ¡No, no lo hagas! Por favor…” gritó Alice mientras Jasper la apartaba de la cámara. Aun podía escucharle rogar cuando el reportero se despidió.
“Soy Chris Peacock en el shopping de Port Angeles para las noticias del canal 10. Vamos de vuelta contigo John.”
La boca de Esme estaba abierta ante el shock. Para la mañana todo el pueblo sabría que Alice ganó la lotería. Gracias a Dios, por sus expedientes de la escuela, acaba de cumplir 18 o tendría que explicar eso también. Alce mi mano sobre la mesa de café y tomé el teléfono inalámbrico y marque un numero en Suiza. Ni bien termine de marcar, mi teléfono celular comenzó a sonar.
“Espera un segundo Esme…” alcé mi mano para que no contestara aun el celular.
“¿Hola?” escuché una voz masculina.
“Arthur, soy Carlisle Cullen. Congela todas nuestras cuentas inmediatamente.” Asentí a mi esposa quien atendió el teléfono tal dulcemente como siempre.
“Hola Alice. ¿Que puedo hacer por ti?” Escuché el frenético monologo de Alice mientras Esme sostenía el teléfono extendido hacia mi.
“ODIOSMIONOPUEDESHACERMEESOAMI…” le escuché gritar.
“Alice querida¿Que sucede?”
“Carlisle, no puedes congelar las cuentas por favor, no lo hagas.” Rogó Alice en el teléfono. “¡Jasper deja de calmarme!”
“Alice, lo siento, pero ya lo hice. No te preocupes, estarás bien. Solo usa lo que GANASTE EN LA LOTERÍA para terminar tu viajecito de compras.” Dije sarcásticamente. “buenas noches Alice.” Luego de apagar el teléfono, lo cerré y lo arrojé a la mesa de café.
“Ahora¿donde estábamos?”
Dr. Dover POV
1:00 am marcaba el reloj. Lo había estado mirando cada diez minutos por la última hora y media. Escuché un pesado suspiro a mi lado.
“Bejamin Dover¿que sucede? Has estado moviéndote y dando vueltas por más de una hora. Me gustaría dormir. ¿Hay algo de lo que quieras hablar?” Eileen preguntó frustrada.
“Lo siento querida, son solo esos pacientes…tengo mucho en mi mente. Creo que voy a ir abajo por un rato para que puedas dormir.” Susurré y bese gentilmente su frente antes de salir de la cama. Me calce un par de pantuflas y me dirigí escaleras abajo, a la cocina por un bol de helado.
Los Cullen. ¿Que iba a hacer con los Cullen? Me pregunté a mi mismo una y otra vez mientras me sentaba en la encimera disfrutando de mi helado de chocolate. Están ocultándome algo, puedo sentirlo¿pero que?
Habían estado guardando algo en algún punto de nuestras sesiones. Sentía que algo faltaba, alguna clase de broma que había entre ellos. A veces me daba cuenta de que estaban siendo completamente honestos, como cuando Carlisle y Esme hablaban de sus hijos y Bella, realmente se querían.
Otras veces, cuando hablaban se me venia a la mente la frase ‘las cosas no siempre son lo que parecen…” ¿A quien se le ocurre decir que ser vegetariano es un requerimiento para ser miembro de la familia¿Y por que su forma de vida, como ellos se refieren, es tan difícil para ellos? Nadie se moriría si cambiaran de parecer, pero oírles hablar de ello, era como si ser vegetariano fuera cuestión de vida o muerte. O al menos parecían pensar eso.
Y todos los problemas entre ellos. Esto podría llevar años en resolverse. Me admití. ¿Estoy dispuesto a eso¿Soy capaz de romper sus paredes de concreto para averiguar sus secretos y averiguar que es lo que esconden detrás de todo ese granito?
Tendría que pedirles opinión a algunos colegas. Un sexólogo, un consejero matrimonial, algún especialista sobre psicología anormal, algún psicólogo de adolescentes y quizás buscar algún grupo de ayuda para vegetarianos. ¿Me pregunto si esos siquiera existen? Me pregunté a mi mismo mientras dejaba el contenido derretido de mi bol en el lavabo. Tome mi cuchara y el bol, las deje en el lavavajillas y subí en puntas de pie arriba a la cama, donde Hielen roncaba suavemente.
Hoy dormiría, y mañana decidiría.
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Dr. Dover POV
El sueño de la noche anterior fue todo menos pacifico. Mis sueños estuvieron llenos de pequeños fragmentos de las sesiones de terapia de los Cullen. Comenzó algo asi...
Era un soldado de la unión en la Guerra Civil, y mientras cargaba mi arma en una colina, para tenerla lista, Jasper, vestido como un soldado de la confederación, apareció en la colina, sosteniendo a una ruborizada Bella en sus brazos, amenazando con derramar su sangre.
Volteé a mi izquierda en busca de ayuda, solo para encontrar a mi compañero de la unión, Emmett, acorralando a una joven mujer contra un árbol de manzanas. Me volteé a mi derecha, gritando por ayuda, y deje de hacerlo cuando mis gritos fueron respondidos por un Carlisle sin camisa, armado y listo para salvara Bella.
Justo antes de cargarse a Jasper, Edward apareció, cargando una enorme canasta de vegetales que comenzó a entregar a los Cullen, uno a uno. Carlisle tomó un tomate, lo mordió y succionó todo el jugo. Algunas gotas cayeron por su mentón hacia su pecho desnudo.
Emmett y la joven mujer, que ahora podía ver que se trataba de Rosalie, se daban uvas y garbanzos bajo la sombra. Edward siguió y le entregó a Jasper una enorme berenjena la cual devoró rápidamente, y luego otra antes de que finalmente liberase a Bella.
Fascinada de estar libre, Bella se lanzó a los brazos de Edward y lloró lágrimas de alegría. El la sostenía gentilmente, hasta que su llanto cesó. Cuando se aparto, Bella comenzó a mirar de reojo los vegetales que habían quedado en la canasta de Edward y alzó su mano.
“Podrias darme una alcachofa.” Su voz era dulce y gentil mientras daba un paso hacia Edward, esperando su respuesta.
“No quieres eso, Bella.” Lanzó Edward. Poda ver claramente como la testarudez se apoderaba de sus gestos.
“Si, quiero Edward, dame la maldita alcachofa. Es mi descion, no tuya.” Y luego se lanzo hacia el pequeño vegetal.
“No dejare que te lastimes de esta forma. Es por tu propio bien Bella, ¡nada de vegetales para ti! Solo terminaran lastimándote a final de cuentas ¡no quiero ser responsable por que pierdas tu vida!” le gritó Edward.
No podía soportarlo más, las discusiones, las peleas sin sentidos, la interminable estupidez de ser vegetariano…mi cabeza daba vueltas. Finalmente llegue hacia la cumbre de la colina y grite con todo el aire mis pulmones. “¡Gente! ¡Son solo unos malditos vegetales! No va a morirse por ser vegetariana...¡Dense un respiro!”
Todos los Cullen se voltearon sorprendidos, y lentamente comenzaron a caminar hacia mí, con sus colmillos brillando a la luz del sol…esperen… ¿COLMILLOS?
“¡VAMPIROS!” grité en la cama. Me desperté del sueño con mi frente llena de sudor y mi corazón golpeando fuertemente contra mi pecho.
Mi grito hizo que la pobre Eileen saliera a trompicones de la cama y tomara el palo de golf que escondía debajo de la cama para emergencias. “¿Dónde están Ben? ¡Guíame a ellos!” vi a mi pobre esposa agitando el palo en la oscuridad tratando de defendernos de los inexistentes vampiros de mi sueño.
Cuando escuche el ruido del radio reloj ser golpeado me compuse lo suficiente como para decir. “Eileen, cariño, guarda el palo, solo fue un sueño…lamento haberte asustado.”
“¿Un suelo? Gritaste vampiros mientas dormías...eres un imbécil…” me lanzó mientras escuchaba el palo volar por la habitación, dar contra la puerta del closet y aterrizar cerca de mi armario. “Un terapeuta teniendo pesadillas…quizás él debiera de ir a terapia...sus estúpidos pacientes…” murmuró en voz baja mientras volvía a la cama.
“Lo siento querida.” Dije mientras volvia a acomodarme en mi almohada, volteandome hacia ella.
“Te juro Ben, tienes suerte de que te ame o el palo de golf estaría rodeando tu cuello ahora mismo.” Hielen dijo mientras reía suavemente, besando mi mejilla.
“Lo se.” Reí mientras trataba de volver a una noche de descanso, sin sueños y sin Cullens. “No te preocupes, no volvera a suceder.”
Carlisle POV
Habían pasado tres días desde que salimos de la oficina del Dr. Dover. La noche del incidente de mi oficina, Edward trajo a Rosalie y a Emmett desde la estación de policías alrededor de las 11:30 de la noche, moviendo las fotos de la escena del crimen en su mano.
“¡Emmett volvió a cerrar sus ojos!” rio Edward, mientras me traia las fotos para que las viera. Miré a Rosalie, y nuevamente, la foto parecía una portada de revista. “Rosalie insistió a que esperasen a que se acomodara el cabello antes de que la tomaran.” Edward rodó sus ojos.
Bella entró detrás de él, también riéndose. “Mi papa dijo que nunca vio algo como esto...a Emmett lo lanzaron a la celda con un borracho que levantaron de la calle, aunque Rosalie hablo con los chicos para que la dejasen sentar en la oficina de Charlie. Cuando entró Rosalie estaba sentada en su silla, con sus pies sobre el escritorio.” Bella se dobló de la risa. “Su rostro fue impagable...”
“Creo que tendré que quejarme con el departamento.” Gritó Emmett desde arriba, “por discriminación sexual. ¿Qué tiene si soy hombre? Solo por que no tengo pechos tengo que quedarme con Jimmy sin nombre quien olía como el trasero de un elefante. En todo ese tiempo, ella se topo con uno que uno que hasta le trajo unos panecillos… ¡ni siquiera come comida!”
“Solo quería ver si realmente lo hacia...” rió Rosalie desde su habitación.
Saqué un pequeño álbum de una estantería de mi despacho y añadí las fotos a las demás. La vez en que Edward y Emmett fueron arrestados por disturbios públicos por enloquecer a Jasper en el parque, el arresto de Alice por irrumpir y entrar cuando los empleados llegaron a Bloomingsdale, solo para encontrarla a Alice allí, desempacando lo nuevo de Gucci, la prostitución de Rosalie...una larguísima historia y el arresto de Jasper por disturbios y peleas cuando perdió una apuesta contra Emmett y se pelearon fuera de un bar deportivo. Sonreí y cerré nuestro ‘album de la vergüenza familiar’ y lo guardé en la estantería.
Más tarde, esa noche, con Rosalie y Emmett de vuelta de la cárcel y nuestra ‘ganadora de lotería’ y su esposo finalmente aparecieron, tuvimos una reunión familiar para discutir la sugerencia del Dr. Dover de continuar la terapia semanalmente.
Emmett estaba deseoso de volver a la terapia, sin contar la tarea, se divertía bastante y yo sospechaba que tenia algún plan por cualquier problema que fuera a causar en sesiones futuras de Edward y Bella. “Me gusta Bend Over, creo que debemos volver. Aun tengo algunas cosas que me gustaría discutir con él.” Dije Emmett mientras guiñaba en dirección a Edward. Un posavasos voló por la mesa, pasando muy cerca de la cabeza de Emmett.
“Yo difiero de mi esposa.” Jasper escogió decir poco, esperando la decisión final de Alice mientras llenaba la habitación con una sensación de calma y esfuerzo para que las mentes se mantuvieran frías.
Alice no estaba escuchando del todo, aun estaba inconsolable debido a la congelación de sus tarjetas de crédito. “Solo dije que gane la loteria como una coartada, Carlisle, ya explique eso. Entre tan rápido y comencé a comprar tantas cosas...nunca habían visto algo como eso y no podía detenerme…así que cuando alguien preguntó si había ganado la lotería o algo, me sonó a una buena historia, así que solo dije que si. ¿Cómo iba a saber que los medios de televisión locales irian alli? Deberian de estar teniendo un dia sin noticas buenas...¡Oh no! ¿me veia gorda? Dicen que las cámaras te hacen parecer mas gorda...y soy tan pequeña, ¡diez kilos para mi es demasiado! ¡Seguro que me vi como Jabba el Hut! Necesito hacer ejercicio Carlisle, puedo comprar algunas prendas deportivas…por favor…lo que sea…necesito comprar, ¡Comprare para los pobres! ¿Eso funcionaria?”
La reacción de Rosalie fue mejor. Ella caminó hacia su bolso y sacó sus tarjetas de crédito, chequera y una tarjeta bancaria y las dejó en el medio de la mesa. También dejó un papel blanco el cual era un resumen de cuenta. Me miró y dijo “No pienso volver por nada del mundo. Renuncio a todos mis derechos a el dinero familiar y estoy preparada para conseguirme un trabajo para mantenerme.” Cuando terminó con su discurso se sentó en su silla y volvió a seguir con su esmaltado de uñas.
Edward rotundamente dijo “No.” No dio ni una simple razon, ni ofrecio ninguna clase de compromiso, simplemente se rehuso. Por su lenguaje corporal me di cuenta de que estaba a punto de explotar. Emmett, seguramente, le estaba dando unas previsualizaciones de cientos de mentiras con las que podría salir sobre Edward, o peor, sobre Bella para hacer su sesión lo más incomoda posible.
Bella, obviamente, estaba de acuerdo con cualquier cosa que fuera lo mejor. Como deseaba que se mantuviera tan dulce como ahora cuando se convirtiera en un vampiro indestructible como el resto, pero de cualquier modo, lo dudaba. Como humana era increiblemetne cabeza dura. Cuando fuera un vampiro como Edward, ambos serian una fuerza inquebrantable.
Finalmente miré a mi esposa, mi sostén y único aliado en todo este, engorroso intento de arreglar la familia. Ella escuchó mientras los chicos decían sus opiniones en la mesa. Entonces soltó mi mano de la suya mientras se ponía de pie para hablar.
“Aprecio la honestidad de todos, y sus opiniones interesan, esta es una decisión familiar. También quiero agradecerles por ir a las sesiones de terapia, ser honestos y darle una oportunidad. Se que significa mucho para Carlisle. Habiendo dicho eso, quiero que sepan que he pensado mucho la sugerencia del Dr. Dover y he llegado a la conclusión de que prefiero ir al infierno antes que volver ahi nuevamente.”
Y con eso, la decisión estaba tomada, los Cullen habían terminado la terapia.
Me pase los siguientes tres días evitando al Dr. Dover en el hospital. Una vez, le escuche llamarme mientras pasaba por un pasillo, así que me metí a un ascensor cercano para evitar hablarle, pero fuera de eso, los días pasaron sin incidentes. Estaba seguro de que en cualquier momento Stephenie nos llamaría para arreglar el horario de la próxima sesión, y tenia que hacer algo antes de eso. El final del tercer día, volví del trabajo y fui directo a mi oficina, cerrando la puerta tras de mi. Esme se dio cuenta de mi extraño comportamiento y me siguió.
“Carlisle, ¿que sucede querido?” me preguntó mientras se sentaba conmigo en el sofá de la oficina. Ella alzó mi mano y la sostuvo entre las suyas.
“Es esto con el Dr. Dover, no se que hacer. Se que no vamos a volver a terapia, y créeme que estoy cien por ciento de acuerdo, pero ¿Cómo se lo digo? El nuevo en el área, y accedió a hacerme un enorme favor. Me siento terrible por haberle pedido ayuda y ahora que esta dispuesto a dármela, nos rehusamos. Me siento tan culpable.”
“Carlisle, ¿Cuantas veces tuviste un paciente que no se adapto a ti? Ok, no tan a menudo, por que la mayoría de ellos se atonta cuando te ven.” Gruñó descontenta. “Pero realmente, sucede, para la mayoría de los humanos cuando las personalidades de las personas no encajan buscan a otro. ¿Por que no puedes decirle que has encontrado a otro terapeuta que encaja mejor con nuestros particulares ‘problemas familiares’? ¿un especialista quizas?”
Le sonreí a mi esposa, dándome cuenta de que tenía razón. Era la mejor solución para decirle al Dr. Dover que apreciaba lo que había echo por nosotros pero que habíamos encontrado un especialista para nuestros problemas. Sabia que iba a hacer, le di a Esme un apasionado beso para agradecerle por su brillante idea y me lévate del sofá y fui al escritorio.
Levanté el telefono he hice dos llamados. El primero era al hospital. Le pedí a Louise, mi secretaria, que liberase de citas la semana próxima, por que mañana nos íbamos de vacaciones. Nos deseó un buen viaje y dijo que se ocuparía de todo.
La segunda llamada fue a Charlie. Le conté una versión reducida sobre las sesiones de terapia, excluyendo la parte en que su hija se casaba con Edward solo por el sexo. Simplemente le dije cuanto apreciaba que hubiera dejado a Bella hacer esto. Le pedí permiso para que Bella viniera a nuestras pequeñas vacaciones la semana próxima para agradecerle por participar. Charlie estaba un poco sorprendido por mi repentina petición, pero luego de pensárselo, accedió. Su única condición fue que Bella se llevara sus deberes para seguir con un alto nivel en sus estudios. Estube completamente de acuerdo y le dije que Edward la acompañaria a empacar.
“Nos vamos de vacaciones, ¿verdad?” preguntó Esme sospechando. “¿A donde vamos?”
“No tengo idea. Por que no le dices a Alice que sugiera algo.” Podía darme cuenta de que Esme aun no estaba segura, pero le aseguré que después se lo explicaría mejor. Se levantó del sofá y se fue en busca de Alice para encontrar nuestro destino final de vacaciones que tuviera los próximos días nublados.
Cuando la puerta se cerro tras de ella, revolví el ultimo cajón del escritorio en busca de papel. Tome la birome de mi camisa y comencé a escribir.
Querido Dr. Dover,
Primero, quería extenderle mis más sinceras gratitudes por aceptar ver a mi familia y a mí en la terapia la semana pasada. Nos encontramos en una situación un tanto difícil como familia, con las peleas constantes que consumían nuestras vidas, así que saber que podría ayudarnos fue un gran peso que me quito de los hombros.
Nuestars sesiones han sido bastante informativas y muy aclaradoras. Mi esposa y yo estuvimos gratamente sorprendidos por como nuestros hijos se abrieron con sus sentimientos, y fueron mas sinceros de lo que habia esperado con alguien que recien conocian.
Creo que en las limitadas sesiones que tuvo con mis hijos pudo ver que somos una familia dinámicamente inusual, una debo decir, que nunca ha visto antes y no vera jamás. Habiendo dicho eso, nosotros, como familia, nos encontramos en un punto interesante de problemas que se relación mas con nuestro estilo de vida que otra cosa. Se que para uno de afuera, ser vegetariano suena algo extraño como para causar tanto estrés en una familia, pero para nosotros, es una decisión consciente que hemos hecho y nos sentimos bastare orgullosos se ello, y desafortunadamente pocas personas pueden entender nuestra posición.
Esto feliz de decir que tenemos una familia amiga en Alaska que creo que serán capaces de ayudar a mis hijos y sus numerosos problemas. También llevan un estilo de vida vegetariano y saben las cosas por las que los chicos están pasando. También puedo decirle que tiene bastante experiencia con las ‘relaciones maritales’ y tienen un grupo perfecto de mujeres para ayudar a Bella hasta su boda. Con tantos años de experiencia con hombres, Bella podría aprender mucho de ellas. Son bastante talentosas en lo que hacen. También se que podrán ayudar a Emmett y a Rosalie para controlar sus urgencias un poco mas y ser mas respetuosos con los que los rodean.
Alice, esta pasando por su propia etapa de ‘desintoxicacion de shopping’ por falta de un termino correcto. Creo que una vez que pase por ese proceso, vera las cosas con más claridad. Se siente terrible por su comportamiento en las pasadas sesiones y creo que puede representar un verdadero cambio en ella. La controlare de cerca y si veo que esta en peligro su salud mental buscaré ayuda. Pero por ahora, esta llegándolo bien, como es de esperarse. Jasper esta siendo bastante compañero y una gran ayuda para mantenerla lo mas tranquila posible. Ha dejado de manipular al resto de la familia y ahora solo se concentra en ayudar a Alice.
Por estas razones, y otras tantas, siento que nuestra terapia será mejor con nuestros amigos en Alaska. Los chicos estarán más cómodos allí, cuando los problemas que están pasando sean entendidos realmente. Llevan años y años de experiencia y son especialistas en esos campos.
Nuevamente quiero expresar mis gratitudes ante su voluntad para tratar de ayudar a tal familia. Debo decir que ha resultado mejor de lo que espere, creo que alguno de ellos le comería vivo, pero no lo hicieron, lo cual es bastante impresionante. Espero que su secretaria siga con la medicación recetada y le deseo una larga y prospera carrera aquí en Forks. Seguro que nuestros caminos volveran a cruzarse.
Sinceramente,
Carlisle and Esme Cullen
Leí la carta una vez más antes de doblarla cuidadosamente y meterla en un sobre. Puse la direccion y una estampilla y Sali inmediatametne hacia la casilla de correo. Para cuando volví a la casa, todos estaban reunidos en la sala familiar.
“¿Nos vamos de vacaciones?” preguntó Jasper con el mismo tono de sospecha que Esme usó antes.
“Si. Nos iremos mañana por la noche. Bella, ya he hablado con Charlie y te ha dejado venir con nosotros, pero tienes que traerte la tarea mientras estas fuera. Mañana, asegúrate de traer todo lo que necesites y lo llevaremos con nosotros. Edward te ayudara co nel estudio.” Bella salto alegremente ante la idea de ir de viaje con nosotros, más que nada con Edward, pero creo que disfrutaba la parte de estar con todos nosotros también. Edward sonreía ampliamente mientras Bella le abrazaba.
De nada Edward. Pensé con una sonrisa. Edward asintió suavemente con su cabeza en señal de gracias.
“¿A dónde vamos?” preguntó Rosalie cortante, sin ganas de hacer otra cosa diferente de relajarse.
“Alice sugirió que es hora de ir a Alaska por unos días.” Dijo Esme mirando las reacciones de los chicos. Emmett se puso de pie de un salto, Jasper asintió con su cabeza, Rosalie hasta sonrió. Bella fue la única que se veía como si fuera a descomponerse.
“Bella, le gustaras a Tanya, relájate. Sera divertido, confia en mi.” Vi a Edward tratando de asegurarle a Bella sobre nuestro destino. Ella le escuchó susurrarle a su oído cuando la amaba, se ruborizó y asintió con su cabeza.
“Listo entonces, ¡Mañana partimos hacia Alaska!” dije con autoridad.
“¿Carlisle?” me llamó Jasper cuando abandonaba la sala. “¿Por qué repentinamente nos vamos por una semana? ¿Y por que estas tan ansioso?”
“Estamos huyendo.” Rió Edward. Estupido hijo lee mentes, ¡cierra la boca!
“¿Por que huimos? Edward, ¿De que es lo que nuestro querido y viejo padre esta huyendo?” preguntó Emmett haciendo una mueca.
“Sigue pensando ‘tenemos que evadir, tenemos que alejarnos de el.” Edward trataba de respirar mientras reía.
“¿De quien nos escondemos ahora?” Gritó Bella, obviamente asustada, aterrorizada de que alguna nueva criatura inmortal viniera a matarla. Su miedo hizo un gran trabajo sobre Edward, lo cual hizo que Emmett se riera, haciendo que Edward se enfadase aun más. Entonces Jasper, obviamente aburrido, aumentó más la furia y se desencadenó una pelea entre Emmett y Edward.
Una lámpara se estrelló contra el piso y Alice voló hacia la computadora y comenzó a comprar una nueva. Tenía un ojo en la computadora y otra en los chicos para ver que más tendría que reponer. Sabia que insistiría en que los chicos paguen cualquier daño y así podría ir a comprar por primera vez en días... seguro que vio esto antes, pero lo deje pasar de todos modos…escabullidiza.
“¡Suficiente!” dije con fuerza. Los chicos se soltaron y me miraron avergonzados desde el suelo.
Lo siento papa…” murmuraron juntos.
“Nos vamos apresurados por que...escribí una carta al Dr. Dover despidiéndolo como nuestro doctor y yo...yo me siento mal ¿Esta bien? Así que me gustaría irme por unos días hasta que las cosas se calmen un poco.” Dije apresurado. Todos permanecían en silencio y entonces Emmett comenzó a sonreírse, Edward escondió su rostro entre sus manos, Jasper comenzó a temblar descontroladamente, Rosalie se unió a su esposo, mientras que Bella sonreía tontamente.
Alice finalmente se mofó. “¿Asustado por causa de un humano, Carlisle? Si de mas las tarjetas de crédito te protegeré de él…”
“Edward, lleva a Bella a su casa para que empaque. Emmett y Rosalie, asegurense de que los autos esten listos para el viaje. Alice tienes cien dolares para comprar una nueva lampara. Por cada centavo que gastes de más, perderás las tarjetas de crédito por otra semana. Jasper ve en busca de las maletas, señoritas no mas de tres maletas para el viaje.” Mis adoradas hijas me dieron un gruñido al unísono, pero no les preste atención. Tomé a Esme de la mano y nos retiramos a pasar el resto de la noche en nuestra habitación.
Al día siguiente me sentía un poco deprimido sin saber si el Dr. Dover había recibido la carta o no. Con un poco de suerte lo tomaría bien, era un pueblo pequeño, y si no lo hacia habrían rumores los cuales nunca terminan bien. Tratando de mantener mi mente lejos de esas cosas, me aseguré de que Esme y yo tuviéramos todo lo que necesitábamos. La mayor parte del equipaje vendría con nosotros, Emmett y Rosalie llevarían el resto en el jeep, en el portaequipajes de arriba. Edward llevaría a Bella, Jasper y a Alice con él. Alice le había ganado al piedra papel o tijera a Emmett para ver quien viajaba con Bella para oírla mientras hablaba en sus sueños.
Cuando todos volvieron de la escuela los chicos terminaron de empacar las cosas en los autos, mientras que las chicas seguían añadiendo un último ítem importante a sus maletas antes de subirse al auto. Elice y Bella saltaban sobre sus maletas para cerrarlas ya que estaban repletas mientras que Rosalie luchaba con el cierre. Bella saltó un poco mas alto y aterrizo sonoramente al lado de la maleta.
“¿Ahora estan listas señoritas?” pregunté tratando de no reirme de la torpez de la pobre de Bella. “Antes de que Bella se lastime...”
“Estamos listas Carlisle.” Dijo Edward mientras corría hacia Bella para investigar que heridas había recibido por su caída.
Esme entró a la sala, cargando una pila de correo en sus brazos. Se detuvo a mitad de camino y sostuvo un sobre. “¿Carlisle?” dijo mientras se acercaba a mi lado. Tomé el sobre en mi mano y lo volteé leyendo la dirección del remitente.
Pasaje Pyscho 69
Forks, WA 98331
“Quizás deberías esperar a que estemos de vuelta Carlisle...”dijo Esme dulcemente, como siempre pensando en mis sentimientos.
“No Esme, terminemos con esto, así no lo tendré en mi cabeza todo el viaje.” Abri el sobre rapidamente y removi una hoja blanca. La miré y solté una risotada. Tomé el sobre y me fije en la fecha del correo postal, era de dos días atrás.
“El escribió primero...” me reí. Mientras mi risa llenaba la casa, los chicos me miraban como si hubiera perdido la cabeza.
Esme fue la primera en hablar. “Carlisle, ¿Que hay en esa carta y por que te ríes?”
Edward, quien leyó mis pensamientos comenzó a reírse también, molestando a todos los demás que no sabían cual era la broma. Bella le dio a Edward una mirada irritada y se detuvo rápidamente. Alice sonreia de oreja a oreja. Seguro lo vio venir desde hace dias...
“Nos despidio.” Dije entre risas.
“¿Quien nos despidió de que?” Rió Jasper entre dientes ante mi locura momentánea.
“¡El Dr. Dover nos despidio! De su terapia...” Todos menos Edward y Alice se veían completamente confundidos.
“No lo entiendo…” susurró Emmett a Rosalie quien se encogió de hombros y giró su dedo sobre su sien, indicando que me había vuelto loco.
“Escuchen esto…”
Queridos Dr. Y señora Cullen,
Primero que nada me gustaría agradecerles por confiar en mí para tratar a su familia en terapia. Realmente me sentí honrado que confiaran la salud de su familia en mis manos. Tienen una familia maravillosa, el amor y la conexión entre ustedes es innegablemente fuerte. Realmente disfrute del tiempo que pase llegando a conocer a su familia.
Habiendo dicho eso, he pensado por un bueno tiempo como seguir desde ahora. Se que hemos hablado la posibilidad de hacer sesiones semanales juntos. Pero habiéndolo revisado cautelosamente, creo que no es lo mas sabio por hacer.
Su familia, mientras que dieron lo mejor por abrirse y ser sinceros, aun siento que hay algo grande escondido. No puedo tratarlos efectivamente si no son completamente sinceros conmigo. Su familia parece muy reservada con lo que piensan y dicen. La única cosa espontánea que sentí fue cuando Jasper declaró ser un vampiro. El ambiente de la habitación cambio inmediatamente y por un segundo me preocupo que pensara que era verdad…pero entonces me di cuenta de que fue un comentario en broma, realmente aprecio su calidez.
También debo decir que en tanto no soy un vegetariano, tengo amigos que llevan esa practica y ninguno de ellos parece luchar de la forma que su familia lo hace con el concepto. Quizas es hora de un cambio de estlo de vida. Les dejaría el reto de que prueben otro tipo de dietas como por empezar, macrobiótica, frutarían o también carnívora. Solo pruébenlas, y quizás alguna de ellas sea mejor para ustedes. Me parece que si ser vegetariano es tan difícil para su familia deberían tratar de cambiar su estilo de vida.
Hice investigaciones para obtener información sobre grupos de apoyo para vegetarianos o problemas en las comunidades vegetarianas. La salud y falta de vitaminas son algo mencionado como un problema, pero no dicen nada sobre problemas mentales, dolor físico o aun agresión asociada al vegetalismo como sus hijos experimentan.
Siendo ese el centro de los problemas de sus hijos, creo que seria mejor que buscasen otro doctor que se adaptase a sus necesidades únicas. Yo no me encuentro apto para ese campo y creo que no seria lo mejor que fueran tratados por mi. Puedo recomendarles un terapeuta sexual que creo que ayudaria a varios de sus hijos con sus problemas. Su nombre es Dr. Seymour Bush, y es bastante recomendable, con 15 años de experiencia en el campo. También les recomendaría un especialista en adicciones para Alice, para que le ayude con su adicción a las compras, tiene un largo camino por recorrer.
Finalmente, de nuevo me gustaría agradecerles por la oportunidad de tratar a su familia. Puedo asegurarles que todo lo que hemos discutido se mantendrá en confidencia y debo hacerles saber que si algún problema se presenta en los próximos 30 días, siéntanse libres de contactarme si no han encontrado otro doctor para tratar a su familia.
Mis mejores deseos,
Dr. Benjamin Dover
La risa en la sala se hizo ensordecedora para cuando terminé. Alice se mofaba de que queria convertirse en ‘frutarían’ en vez de vegetariana. Emmett y Edward dejaron de respirar, arrodillados mientras reía el nombre del terapeuta sexual. Jasper estaba bastante orgulloso de su confesión de ser vampiro. Rosalie estaba un tanto furiosa ante el rechazo. Bella respiró aliviada de no haber sido mencionada en lo mas mínimo.
“¿Te sientes mejor querido?” dijo Esme con una suave palmada en mi espalda.
“Si, el nos despidió primero…me siento libre de la culpa que estuve cargando. Chicos, necesito algo de ayuda antes de irnos.” Mire a mis hijos que hacían un intento por tranquilizarse, pero estaban bastante descontrolados, mire a mis hijas quienes solían ser lo mejor para este tipo de cosas.
“Alice y Rosalie, necesito su ayuda.” Llamé a las chicas para darles las instrucciones. Una vez que su trabajo estuviera completado nos iríamos a Alaska, y tomaríamos nuestras bien merecidas vacaciones.
Rosalie POV
Alice y yo nos cambiamos rápidamente de ropa, el sol se estaba ocultando y cuando teníamos esta clase de misión, nos gustaba vestirnos para ellos. Nos pusimos unas remeras clásicas y unos jeans, con una gorra de baseball en nuestras cabezas, impidiendo ver claramente nuestros rostros.
Cuando salimos del elevador del hospital, Alice se cercioró a su derecha y yo hacia la izquierda. Las únicas dos personas en los pasillos eran dos enfermeras que parecía que se estaban yendo. Era la hora de la cena, y la mayoría de la gente se iba, haciendo que nuestro trabajo resultara más fácil.
Alice susurró, “limpieza” y ladeó su cabeza hacia el final del pasillo. Demasiado seguro, el empleado de limpieza de 45 años de edad, con su cabello que se estaba volviendo gris, giró en la esquina y se detuvo al vernos.
“Dame un segundo.” Le dije mientras me moví en su dirección, usando el balanceo de mis caderas para atraer su atención. Alice se recostó casualmente contra la pared, a un lado de la puerta de la oficina, sacó su celular y pretendió estar escribiendo un mensaje de texto.
“Hola...” dije con un todo se voz sensual. Sus cejas se alzaron, obviamente no se esperaba que usara ese tono con él.
“Hola...” murmuró nerviosamente mientras que arrastraba sus pies.
“¿Puedo decirte un secreto?” susurré, mirando por sobre mi hombro para enfatizar. Sus ojos se agrandaron y asintió con su cabeza. Me incliné hacia él, y él se inclinó hacia mí, ladeando su cabeza hacia un lado, dejando expuesto su cuello.
Con una velocidad imperceptible lo hice, le di un fuerte golpe de karate en el cuello, desmayándolo. Su cabeza cayó primero dentro del tacho de basura que iba arrastrando detrás de él.
“¡Rosalie Hale! ¿Que diablos le hiciste?” gritó Alice en el pasillo mientras corría.
“Lo desmayé...”
“¿Por que no le coqueteaste y lo enviaste a algún armario a esperar? ¿Por qué hiciste eso? Oh Dios, ¿Esta babeando su camisa? Yuck” dijo Alice mientras hacia una mueca al ver el rostro del pobre hombre. Tomé una bolsa de basura y la dejé sobre él.
“Iba a enviarlo a su auto para que me esperara, pero era aburrido, quería probar eso…fue bastante entretenido.” Dije con una sonrisa. Aunque Alice se veia poco divertida.
“Tenemos un trabajo que hacer Rose, vamos…” nos dirigimos devuelta hacia la puerta de la oficina del Dr. Dover. Escuchamos con cuidado y solo pudimos oír dos latidos de corazón, pero no estaban nada cerca de la puerta. Sonaba como si el Dr. Dover estuviera en la sala de conferencias, Así que Alice y yo metimos nuestras cabezas por la puerta de la oficina. Nos escabullimos por el pequeño hall hasta la puerta de la oficina y nos metimos dentro.
Nos separamos y comenzamos a buscar entre sus archivos, nuestras carpetas. En cuestión de segundos las habíamos encontrado y las guardamos dentro de la cartera de Alice. “Carlisle dije sin rastros...” susurré, mientras continuaba buscando en su escritorio por notas extras que pudiera haber tomado sobre nosotros.
Alice encontró un cajón de sesiones grabadas en casetes y rebuscaba entre ellos. “No nos grabo, ¿verdad? Tiene que decírnoslo antes, ¿cierto?” murmuró mas para si misma que para mi. Entonces le escuché dar un gritito de alegría. “Oh Dios mio. ¡Nunca adivinaras quien viene a terapia con el Dr. Dover!” dijo Alice a tal punto que parecía que iba a estallar.
“No es nuestro problema, Alice, Carlisle nos mataría si...” me volteé hacia ella y estaba sosteniendo la cinta ente sus dedos. Mire el nombre que tenia rotulada y casi estallo en risotadas. “Rápido, busca todo, haremos copias en su fotocopiadora… ¡esto es genial!”
Encontramos todas las notas sobre las sesiones de los Cullen del Dr. Dover, no quedaría ningún rastro de que alguna vez hubiéramos estado allí. También hicimos unas copias ilegales de unos historiales médicos y unas cuantas cintas de las sesiones grabadas, prometiendo devolverlas cuando volviéramos a casa y también quemaríamos el historial. Aun sin ser notadas, nos escurrimos fuera de la oficina, y escuchamos al empleado de limpieza arrastrando el tacho. Encontramos unas escaleras cerca y volamos hacia abajo, escapando por la puerta trasera del hospital.
“¡Volvimos!” dije mientras entrábamos a la casa. Sostenía los papeles marcados como ‘Cullen’ hacia el. Asumí que iba a ponerlos en su oficina, pero me sorprendió que se los diera a Esme. Debió de haber visto la confusion en mistrostro por que se froto los hombros y dijo con una sonrisa. “Es un viaje largo, nos servira como algo para entretenernos. Me gustaria saber que es lo que el buen doctor escribio sobre nosotros.”
Edward no te vallas al auto aun, deja que Carlisle y Esme vallan primeros. Alice y yo encontramos algo bueno.
Edward tneia una misteriosa sonrisa en su rostro por un segundo y dijo “Carlisle ¿Por qué no van llendo ustedes? Bella necesita usar el baño antes de irnos. Iremos tras de ustedes.”
“¿Yo?” pregunto Bella, pero cuando vio la mirada que le di se giró sobre sus talones y se escurrió hacia el baño como una buena niña.
Carlisle nos miro sospechando, “No se tarden...Esme querida, ¿vamos?” extendió su brazo para ella, y aun sosteniendo nuestro expediente en su mano, ella paso su brazos hacia el de él, y se dirigieron hacia la puerta. Esperamos hasta que escuchamos el auto salir por la calzada hasta que Alice dijera algo.
“Antes de mostrarle esto, necesito que juren mantener el secreto... ¿entendido? Carlisle nos mataría si sabe que tomamos esto de la oficina del doctor. ¿Trato?” miré a todos asentir con sus cabezas, Bella llegó a tiempo para unirse a los demás. Lentamente saque las dos cintas del bolsillo de mis jeans.
“¿Que son esos?” preguntó Emmett mientras me sacaba uno de las manos. Jasper agarro el otro y lo examinó.
Al mismo tiempo ambos gritaron “¿MIKE NEWTON?”
Edward se acercó rápidamente a Alice y le saco la carpeta de las manos, removiendo las hojas. Algunas le hicieron reír, y otras no tanto. Bella miraba su rostro un tanto confundida.
“Bella, ¿no lo entiendes? ¡Mike es paciente del Dr. Dover! Estas cintas son grabaciones de sus sesiones…Emmett y yo escuchamos las cintas primero, ustedes quédense con la carpeta, después las intercambiamos.” Mientras me dirigía a la puerta, Emmett venia detrás de mi con ambas cintas en sus manos, ansioso por entrar al Jeep y escucharlas.
Mientras esperaba a que Emmett abriera la puerta por mí, vi a Edward caminar hacia su Volvo con la nariz pegada a la carpeta. Se quedo helado en medio del camino. “¡Newton se hace pis en la cama!” su cabeza voló hacia atrás mientras estallaba en risas. Alice, Jasper y Bella aun reían mientras entraban al auto.
Me metí al asiento de pasajeros del Jeep, y puse las cintas en el estéreo. Emmett arranco y con el rugido del motor arrancando, escuchamos la fina vocecilla de Mike llenando el auto.
“Vera doctor, hay una chica…y creo que…la amo…pero solo hemos hablado una vez. Hoy fue su primer día en la escuela. ¿es extraño estar enamorado tan rapido? Puedo notar que se siente igual que yo, lo veo en sus ojos. Como sea, su nombre es Isabella, pero le gusta que le diga Bella…”
THE END
Publicado por Angel of the dark en 10:07 0 comentarios
Etiquetas: Terapia Familiar al Estilo Cullen
jueves, 12 de noviembre de 2009
GHOTIKA
- Tú me diste tu beso inmortal. Tu me amaste con tu naturaleza de vampiro
- Te amo ahora, con mi naturaleza humana, si es que alguna vez la tuve
Entrevista con el Vampiro – Anne Rice
“Que el cielo me impida hacer aquello que quiera”
Stephenie Meyer – New Moon
Capítulo 15: Una Cita en la Noche II
Aquel lúgubre paisaje simplemente resultaba indescriptible. Aún con un diccionario sobre sus manos, Bella jamás hubiera podido encontrar la suficiente y justa cantidad de términos con los cuales referirse a ese esplendido anochecer.
El cielo se encontraba vestido de un manto completamente negro, ningún otro color le perturbaba y sus estrellas, sus diamantinas y centellantes estrellas, resultaba ser el único elegante adorno digno de acompañarla. Bella caminó cinco pasos hacia delante para que sus manos tocaran con la barda de piedra que rodeaba la terraza y se encontró con el bosque extendiese frente a sus ojos.
La muchacha casi se sintió enferma de ver tanta belleza junta.
Edward, por su parte, se encontraba igual de cautivado, pero no por la noche, no por las estrellas, mucho menos por el bosque, si no por ella, por la humana que, sin saberlo, ofendía con su presencia a la naturaleza, por presentarse más perfecta que ella en ese instante.
El vampiro se acercó con pasos lentos y Bella, al sentir su presencia detrás de ella, volvió su cuerpo para verle y se percató de que aquella penetrante mirada había adquirido, de nueva cuenta, su color dorado.
“¿Te gusta?” – preguntó él y, como primera respuesta, la chica le sonrió, al mismo tiempo que le daba la espalda y volvía a fijar su atención en la luna plateada.
“Me fascina” – admitió, hablando inconcientemente en un susurro – “parece como si, de un momento a otro, una canción fuera a ser elevada por el viento y las estrellas fueran a bailar alrededor de la luna”
“Es hermosa” – murmuró Edward para si mismo
“Es sublime” – acordó la otra parte, ignorando que el vampiro no se refería a la redonda bola de plata, si no a ella – “Parece una reina. No, no parece” – rectificó – “Es una reina, una dama. Una dama llena de secretos ”
“Yo te puedo contar el mayor secreto que ella posee”
Bella volvió a encarar a Edward y el aliento se negó a llegar a sus pulmones al verse tan cercana a él
“La luna no confiesa sus misterios” – discutió
“Claro que si, a mi me los cuenta al oído”” – aseguró el vampiro y, ante el silencio de su compañera, agregó – “Se encuentra celosa y llora”
“¿Por qué?”
“Por que ha nacido alguien que le roba toda su deidad, alguien que le ha arrebatado fácilmente a, lo que antes era, un fiel amante”
“¿Quién se ha atrevido a ofenderla y traicionarla de esa manera?” – preguntó ella y su cálido aliento rozó las pestañas del muchacho, provocando que su garganta se consumiera por el fuego de la sed.
Sin embargo, la sed, comparada a la adoración que él sentía por ella, era un simple y débil sentimiento que no tenía poder alguno sobre su amor, el cual pedía gritos ser manifestado, el cual suplicaba por ya no ser guardado.
“Tú” – murmuró, al mismo tiempo que llevaba una de sus manos hacia una aquellas mejillas repentinamente sonrojadas – “Tu eres quien la eclipsas completamente y quien ha hecho que yo mire la belleza en tus ojos y no en sus plateados rayos”
Los latidos de su corazón comenzaron a ser más pesados conforme él se acercaba, milímetro a milímetro, hacia ella. La lentitud con que se aproximaban daban a saber, silenciosamente, que le estaba otorgando la posibilidad de separase si Bella así lo deseaba… era un suposición inconcebible y Bella se encargó de darle aquella noción al momento en que cerró sus ojos y entreabrió ligeramente sus negros labios esperando, con el corazón bailando a un ritmo frenético, el momento en que se vieran cubiertos por aquella boca varonil.
El ardor de su garganta rugió como nunca antes al aspirar aquel aliento humano. Pero, aún más fuerte, rugió un deseo incontrolable de acariciar sus labios con los suyos y, así fue.
La diferencia de ambas pieles – blanda y dura, cálida y fría, frágil y resistente – no fue impedimento para que ambos cuerpos se estremecieran en el instante en que sus bocas su fusionaron de manera delicada y profunda. Sus labios danzaban algo tímidos en un principio, rozándose una y otra vez sin llegar a juntarse por completo…Las manos de Bella se elevaron hasta llegar a los despeinados cabellos cobre, en donde sus dedos se entrelazaron.
Con un profundo suspiro, Edward se ánimo a besarla sin censura y, con un movimiento intenso de su mandíbula, se abrió paso entre aquellos labios que le recibieron de manera completa. Su mano pálida, que no reposaba sobre la tibia mejilla, buscó su lugar en la curva de aquella pequeña cintura.
Él hubiera seguido de esa manera por el resto de la eternidad, si no fuera por que se percató que a ella se le comenzaba a acabar el aliento y, sin soltarla de sus manos, retiró su boca suavemente, quedando ésta a solo dos centímetros de donde antes reposaba. Se descubrió que, al igual que Bella, se encontraba respirando agitadamente y, sin decir palabra alguna, cerró sus ojos y se dejó deleitar por el sonido hermoso del latido de aquel corazón…
________________________________________
Dentro de la casa, Jasper y Alice se internaban en el pasillo más largo que había en la estancia, en el cual, las puertas de tres respectivas habitaciones se levantaban una al lado de la otra.
“Estas son las habitaciones de Darío y de Edward” – señaló el rubio vampiro, respectivamente, con un gesto de mano
Era la última parte que les faltaba por recorrer y, hasta el momento, Alice no lograba decidirse qué le había parecido más fantástico: si el comedor, la sala, los baños – que, ignoraba ella, en esa casa nadie usaba más que, por simple placer humano, darse una ducha –, los jardines, el cuarto en donde reposaba una chimenea con un fuego llameante, o los diferentes corredores adornados con candelabros dorados, iluminando con un cierto aire de sosiego, cada uno de sus oscuros pasillos
“Y esta, es mi habitación” – dijo, deteniéndose en el umbral de la última puerta de madera robusta e imponente altura, sus ojos se posaron en el fino rostro de su acompañante y, después, preguntó – “¿Quieres entrar?”
La delicada voz llegó a los oídos de Alice como una seductora invitación a la cual no podía, ni quería, negarse. Asintió, sintiendo como sus pies se agitaban por un repentino temblor que les recorría.
“Podría no ser lo correcto” – señaló Japer, repentinamente serio ya que la sangre acumulada en las mejillas de la pequeña humana había reavivado su sed
Aún así, su lado egoísta le impidió despegar sus manos de la perilla, en donde esperó, con esperanza, a que ella le contradijera… y, como si de un ruego escuchado se tratase, Alice caminó hacia él y, con una sonrisa, le dijo
“No me interesa hacer lo correcto, no ahora”
La puerta se abrió y ambos jóvenes se internaron en la oscura habitación. El vampiro prendió la única y casi extinta vela que reposaba sobre la mesa de noche, al lado de una imperiosa cama, en la cual nadie dormía.
La luz de la pequeña llama anaranjada, con bordes azulados, iluminó especialmente a un objeto de madera, el cual captó la atención de la humana, que caminó hacia él.
“Un violín” – reconoció – “¿Es tuyo?”
El rubio muchacho asintió
“No sabía que tocabas, no lo habías mencionado antes”
“No pensé que fuera algo digno de decir” – reconoció él, mientras cogía el delicado instrumento musical y lo tendía hacia las manos de Alice
“¿Lo dices en serio?” – preguntó, cogiendo el objeto con mucho cuidado y pasando, de la misma manera, uno de sus dedos por las cuatro cuerdas de éste – “A mi me parece algo sensacional, de todos los instrumentos musicales, éste es el que más captura mi atención. Siempre he tenido deseos de aprender a tocarlo”
“¿Y por qué no lo has hecho?”
“Mis padres” – respondió ella, con un triste suspiro – “No me gustaría que así fuera, pero, debo admitir que son personas demasiado… prejuiciosas. Creen que la aguda música creada por estas cuerdas le rinde culto al Demonio. ¡Es ridículo!, ya no estamos en la Edad Media como para disfrazar la envidia con dicho nombre…Es más, en todo caso, si así fuera, deberíamos ir y darle las gracias por ser creador de algo tan fascinante. Sin embargo, yo no creo en un Ser Malvado, solamente creo en lo que mis sentidos me permiten presenciar” – Alice bajó la mirada, abatida tras recordar todo lo que sus padres le juzgaban y lo nada que intentaban conocerla.
La oleada de pesadumbre llegó al vampiro que, fuera de su don, sintió la eterna necesidad de cuidarla y, fue esa misma necesidad la que movió sus labios para decir
“Yo te puedo enseñar, si gustas” –
El vampiro se plató detrás de ella y, tras vacilar unos momentos de cómo poder acomodar el instrumento en los delgados brazos de la muchacha, guió dichas extremidades, con movimientos demasiado lentos y cuidadosos, hasta que el objeto de madera estuvo sostenido de manera adecuada.
El calor que la menuda figura femenina despedía llegó hasta su gélida y dura piel, entibiándola ante la proximidad, la cual deseaba acortar lo más posible. Cerró sus ojos y respiró profundamente (provocando que la garganta le doliera al instante) y, al adquirir un poco de concentración, explicó
“Procura que tu codo, al principio, forme un ángulo recto” – sus manos se deslizaron por los brazos de ella y, a pesar de que la tela de su blusa impedía el contacto piel a piel, una corriente sensualmente excitante recorrió a ambos - "Deja que el Demonio te guie" - pidió el vampiro con un susurro, refiriendose a él.
Por que eso era: un Demonio egoísta y enamorado de un ángel negro... Esa era la verdad, una verdad que ya no se podía negar.
El instrumento dejó de tener importancia pocos segundos después. Alice solo era capaz de sentir como unos fríos labios comenzaban a deslizarse por su cuello, al mismo tiempo que las manos, que antes eran sus maestras, habían abandonado dicho papel solamente para posarse sobre su cintura.
Alice dejó caer los brazos al momento en que sintió, por la espalda, como el cuerpo de Jasper se pegaba al suyo, ignorando que detrás de ella, boca del vampiro se abría, deseosa y traicionara, dispuesta a probar su sangre. El monstruo sonrió de manera gutural, despertando con tan despiadado gesto al gentil vampiro quién, desistiendo a los deseos de su instinto, hizo girar el delicado cuerpo para poder tenerlo frente a él.
Sus miradas negras se entrelazaron y, antes de que Alice pudiera preguntarse del por qué tan repentino cambio, la luz de la vela se extinguió por completo y él la besó, al mismo tiempo en que sus gélidas manos capturaban virginalmente las pálidas mejillas.
La frialdad sobrenatural de aquella piel paso desapercibida para la mortal muchacha quien, sin saber cómo, estuvo segura que aquel roce sería, durante todo lo que ella pudiera llegar a vivir, el único alivio, la única cura, la única señal de verdadera esperanza. Sin saber cómo, supo con una certeza incomprensible, que el rubio muchacho con el que presionaba tiernamente sus labios, sería parte fundamental y esencial en su vida… Y, sin saber cómo, supo, así de simple, que ambos se pertenecerían íntegramente por toda una eternidad.
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Nunca, amigo mío, nunca, ninguna pasión se
introdujo más vivamente en un corazón;
sus ojos han cambiado mi existencia entera;
no hay un solo minuto del día en que no esté lleno de su imagen
Los crímenes del amor – Marqués de Sade
Capítulo 16: Una Cita en la Noche III
Sentado en una de las zonas más altas de la ciudad, Darío contemplaba como la noche y sus luces se extendían frente a él. Cerró los ojos y suspiró profundamente el aire fresco y húmedo de la noche, el viento agitó su negra cabellera. Volvió a mirar hacia el cielo y, de un salto, bajó del tejado, cayendo hacia el suelo con un golpe inaudible.
Comenzó a caminar. Tenía sed, así que siguió a su victima, la cual había localizado tenía pocos minutos. Y, aunque había prometido llevar el régimen vegetariano, un pequeño y bien merecido capricho no le hacía daño a nadie, sobre todo si aquel capricho tenía poco había dejado muerta a una mujer tras haberla violado.
El ebrio señor caminaba, tambaleándose de un lado a otro, mientras se terminaba de subir el cierre del pantalón. Ignoraba que la pequeña figura le seguía, ignoraba que un par de brillantes pupilas se reflejaba en aquella lúgubre oscuridad. Ignoraba que la muerte estaba cerca. Darío se materializó frente a él. No le gustaba atacar por detrás. Siempre disfrutaba de ver el horror reflejado en el semblante de sus presas. Siempre disfrutaba matar cara a cara. Lo último que el miserable hombre vio, fue como una malévola sonrisa se ensanchaban en aquel rostro infantil, antes de que se le lanzara encima.
Darío dejó caer el cadáver seco sobre el suelo y no se tomó la molestia de mirarlo por segunda vez. Ya satisfecho, comenzó a caminar. La noche era larga, dudaba que sus hermanos se despidieran pronto de sus visitas. Llegó a un pequeño parque y frunció el ceño al ver tanta luz. Esperó a que sus pupilas se acostumbraran a aquella luminosidad para seguir caminando.
Una pequeña e inmóvil figura, sentada, dándole la espalda, en una de las pocas partes sin luz de aquel parque, llamó su atención y, como si de un imán se tratara, sus pies se movieron hacia ella.
“Hola” – saludó la pequeña niña de ropas blancas y sedoso cabello negro, que le caía hasta la cintura.
Darío pegó un respingo. ¿Cómo se había percatado aquella humana de su acercamiento si no había hecho ni el más mínimo ruido?
“Acércate” – pidió la delicada voz infantil que se escuchaba muy pagada de si misma. Darío dejó de respirar, para ver si de esa manera la humana dejaba de llamarle, más no fue así – “Vamos, no seas tímido, no muerdo. ¿Tu si?”
“Si” – se animó a contestar con una traviesa sonrisa levantando las comisuras de sus labios. Escuchó como la niña también reía, logrando que su garganta levantara un alegre y delicado sonido.
Se decidió por caminar hasta situarse frente a ella y, cuando así fue, sintió, por primera vez, una extraña punzada en su corazón. Imposible, pensó, puesto que, se suponía, esa parte de su cuerpo estaba completamente muerta. Aún así, no pudo deshacerse de la idea de que aquella niñita era lo más hermoso que hubiera visto jamás. Lo primero que sus ojos contemplaban de manera diferente.
Si, había visto a miles de mujeres hermosas, como Esme y Rose; como a Alice y a Bella; como Heidi y Jane; sin embargo, la imagen de la niña que se presentaba frente a él era completamente diferente a los miles de rostros femeninos que él pudiera recordar en todos sus años de eternidad.
“Mi nombre es Violeta” – informó la pequeña, con una amable sonrisa adornando su rostro color canela
Darío se fijó en sus ojos, que tenían un aire perturbador dentro de su color aceitunado.
“¿Cómo te llamas?” – volvió a hablar la niña y, a pesar de su amabilidad, ésta no dirigía la mirada hacia la dirección de su locutor.
“Darío” –
“Mucho gusto, Darío” – dijo Violeta, tendiendo su mano hacia el frente: dirección equivocada, ya que Darío no se encontraba en aquel lugar, si no un poco más hacia la derecha.
¿Sería posible que…?
“Lo siento si mi actitud te parece extraña. Tal vez no te has dado cuenta, pero no puedo ver”
Su manita seguía tendida hacia el frente, así que Darío, antes de pensar en algo más, la cogió, olvidándose de un importante detalle: la temperatura tan baja de su piel.
Ya fue demasiado tarde para cuando él quiso retirar su mano, ésta ya se encontraba cubierta por otra, de una temperatura deliciosamente calida. Y fue así como pudo comprender mucho mejor las palabras con las que sus hermanos se referían a la calidez de Bella y Alice. Darío siempre pensó entender a la perfección la naturaleza humana, pero fue en ese momento en que reconoció que vivía en la completa ignorancia. Todo lo que anteriormente había presenciado, era nada en comparación con aquella extraña sensación que sintió filtrarse por su piel.
“Estas muy frío” – señaló la niña – “¿Acaso no vienes cubierto?” – preguntó mientras alargaba su bracito y, tentaba, con la llena de sus dedos, la negra y delgada camisa del vampiro – “Toma” – ofreció, alcanzándole su calientita bufanda de lana color blanca
“No, gracias. Estoy bien” – se apresuró a rechazar Darío. No quería que aquel ligero cuerpo se desprotegiera por culpa suya. La niña no discutió. Se volvió a acomodar la prenda alrededor de su cuello e hizo un movimiento con la mano, invitando a su compañero para que se sentase a su lado.
Éste obedeció, deslizándose hacia el lugar con movimientos cautelosos y la fija clavada en ella. Analizando cada detalle de su expresión. ¿Acaso no se sentía incomoda a su lado?
“Te mueves como un fantasma. Casi no puedo escucharte y, no es que te quiera presumir, pero, me han dicho que, ignorando mi ceguera, tengo los sentidos muy bien desarrollados”
“Lo creo” murmuró Darío, aún sorprendido de que una humana (más bien, una niña humana) fuera capaz de escucharle.
Fue ahí cuando también se terminó de percatar de otro detalle: Violeta era una niña. Si, una niña mortal, normal y corriente, sin ningún año más de los que aparentaba tener y, sin embargo, no actuaba como tal.
“Es la primera vez que vienes” – no fue una pregunta – “lo sé por que yo vengo todos los sábados y domingos, que es cuando el internado nos trae”
“¿Internado?”
Violeta asintió
“Mis padres murieron hace tres años por una extraña enfermedad… Darío, ¿Cuál es tu edad?”
“Ocho años” – respondió, de manera automática, suponiendo que la pregunta había sido formulada para cambiar el rumbo de la conversación.
“Yo tengo siete, pronto cumpliré los ocho también… ¿Vienes solo? ¿Dónde están tus padres?”
“Ellos también murieron, hace mucho tiempo. Pero vivo con mis hermanos”
“Al menos no estas solo”
“¿Tu si?”
“No” – dijo, moviendo su cabeza de derecha a izquierda – “tengo a las monjitas del internado, que me cuidan y, además, sé que mis papas están conmigo”
“¿No tienes amigos?” – preguntó, ante la ausencia de éstos en sus palabras y por la soledad en la cual la había encontrado.
Antes de que la niña pudiera contestarle, un niño de cabello rojo y pecas en la cara se acercó corriendo, con otros dos más flanqueándole. Se plantaron frente a ellos e, ignorando a Darío, comenzaron a cantar
“Violeta no mira y por eso no juega. Violeta no mira y por eso no juega. Violeta no mira y por eso…”
Los groseros infantes ya no terminaron de cantar aquel hiriente himno ya que una sola mirada de Darío había bastado para aventarlos lejos.
Violeta se sobresaltó al escuchar el sordo golpe a unos cuantos metros de ella
“¿Qué fue eso?”
“Se han caído” – contestó el vampiro, de manera fría y conteniéndose por no volver a lanzar lejos a aquellos insignificantes cuerpos que comenzaban a emitir estridentes chillidos.
Era pasmosa la furia que sintió al ver como el semblante de Violeta se ensombrecía conforme aquel canto había subido de tono y el ferviente deseo que tuvo de protegerla…
“No debes de estar triste. Puedes conseguir amigos mejores que éstas personas” – dijo. Violeta volvió a sonreír, alegrando también al inmortal niño
“¡Violeta! ¡Ya es hora de irnos!” – gritó una anciana con voz amorosa
“¡Ya voy!” – anunció la aludida mientras se incorporaba de la banca. Darío tendió, sin previa meditación, su mano hacia ella y ésta la tomó sin vacilación alguna, y aceptó, en silencio, el ser guiada por su compañero hacia donde el grupo de niños se reunían alrededor de cinco ancianas monjitas.
“Gracias” – dijo Violeta, cuando Darío soltó su mano – “Ojala vengas más seguido por acá”
“Si…” – aseguró el pequeño, sin pensarlo dos veces
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Los labios de Jasper y Alice seguían danzando, ocultos en la mágica penumbra e la habitación. El muchacho podía sentir como sus mejillas estaban calidas por las manos que en ella se posaban y, en un movimiento inconciente, ciñó aún más la pequeña cintura que sostenía, provocando que Alice moviera sus manos hacia su pecho, para separar sus bocas y poder adquirir un poco de aliento.
El gesto fue simple y delicado, pero Jasper lo entendió al instante.
“Lo siento” – murmuró, cuando su boca se vio ligeramente alejada de la otra
Ante la imposibilidad de hablar, Alice optó por tranquilizarle, regalándole una tímida sonrisa.
“Espero no tomes mi atrevimiento como una falta de respeto a tu persona…”
“Jasper” – interrumpió Alice, tratando de ocultar lo divertido que le parecía el ver la inquietud del muchacho – “Todo esta bien. No pasó nada”
“¿No pasó nada?” – repitió el vampiro.
“No, no quise decir eso” – comenzó a explicar rápidamente y se descubrió jugando el papel del cual, segundos antes, se había mofado secretamente – “Quiero decir… quiero decir que… me gustó”
Aquellas palabras llegaron a los oídos del inmortal muchacho de una manera tan armoniosa que le fue sencillo ignorar la sed al ver la acumulación de sangre que se había creado en las mejillas de la muchacha
“Me alegro” – dijo, mientras llevaba una mano hacia el tibio pómulo derecho y lo acariciaba ligeramente – “Por que a mí no solo me gusto. Me encantó”
Alice bajó la mirada. Si no lo hacía, era posible que las mejillas le fueran a estallar de un momento a otro. Japer se deshizo en el deseo de volver a besarla, pero prefirió no hacerlo… ¿Qué pasaba con la paciencia que tanto le caracterizaba?
“¿Seguimos con la clase?” – decidió preguntar. Alice asintió y, tras encender otra vela, la clase comenzó.
La muchacha no lograba coordinar sus movimientos con el arco y el violín se le escapaba de la barbilla constantemente
“Soy un desastre” – farfulló cuando, al haber pasado cerca de una hora, ella aún no podía lograr sacar ni una sola nota.
“Vas bien” – animó el rubio vampiro quien, fuera de perder la paciencia como Alice temía suponer, se encontraba completamente divertido – “Tal vez se deba a que no sea un buen maestro”
“No intentes animarme con una mentira” – resongo la gótica, ignorando que su semblante se mostraba infantilmente enfuruñado, lo cual provocó una carcajada por parte de Jasper.
Jamás le había escuchado reír de esa manera y el sonido le pareció algo hermoso y cautivante. Algo transmisible y único, algo que ella quería escuchar toda su vida.
“No es una mentira. Es una probabilidad”
“Muy mínima” – agregó la humana, sonriendo – “¿Por qué no mejor tocas algo? Así yo misma podré decir si es tu culpa o no de mi deficiencia con el violín”
Aunque lo hubiese deseado, Jasper no podía negarse ante la brillante mirada que aguardaba por su respuesta, así que, con un suspiro de resignación, accedió. Tomó el violín entre sus manos y el instrumento de madera parecía más hermoso debajo de aquella fuerte y varonil quijada.
Sus ojos dorados se fijaron en la menuda figura que tenía al frente y después los cerró para concentrarse en su tarea.
El violín comenzó a cantar…
Alice no tardó mucho en saber de qué melodía se trataba e, hipnotizada por las gentiles y perfectas notas, se dejó caer sobre la cama. Y ahí, ya sentada, contempló fijamente a aquel ángel de cabellos dorados, que se mecía ligeramente al mismo tiempo que hacía bailar el arco sobre las cuerdas para que éstas emitieran más y más notas que se alzaban suavemente sobre la habitación, invitándola a ser parte de ellas.
Y, como si de un ruego al que ella no pudiera desistir, accedió a la invitación y comenzó a cantar, primero, en pequeños murmullos y después con voz delicadamente alta. Hasta que su hermoso cántico llegó a los oídos de Edward.
“Los ángeles cantan por que estas cerca” – musitó, aún sin lograr entender que aquella voz era de Alice – “Quieren robar mi atención de tus besos. Que sigan luchando, no cederé. Soy tu más fiel esclavo”
Bella suspiró profundamente. Sus frentes seguían unidas, al igual que sus manos. Se atrevió a abrir los ojos y, al ver a aquel rostro tan cerca del suyo, se reprendió por haber pensando que todo lo que había visto, tenía pocos minutos, le había resultado hermoso. Nada tenía comparación alguna con aquel pálido joven que tenía frente a frente.
Él era mucho más que una sola palabra.
“Te quiero”, pensó en decirle, pero la palabra se le quedó atorada en la garganta al recordar a sus padres. Aquellas dos palabras eran lo último que les había dicho y… una lágrima rodó por su mejilla. Se sintió molesta con ella misma. Sabía que no era el momento para llorar. Estaba feliz, muy feliz. No hacían falta más palabras para saber que Edward le quería y estaba segura que también él sabía que su amor era correspondido de la misma manera. No era momento para llorar, no lo era…
La lágrima mojó la mano derecha del vampiro quien, sin pedir explicaciones, puesto que no las necesitaba, alargó sus brazos para cubrir aquel frágil cuerpo con ellos
“No temas. Ya nunca más estarás sola. Si tu me lo permites, seré tu compañero por toda la eternidad”
Edward sintió como diez dedos se aferraban en la tela trasera de su camisa, sintió como el calido rostro se apretaba a su pecho y sintió como el estomago se le comprimía al notar que aquellas lagrimas comenzaban a salir como una caudalosa fuente tristeza. Levantó entre sus brazos a Bella y se sentó en la orilla de la pequeña barda. Comenzó a mecer su cuerpo lentamente, en un intento de arrullarla, y sus labios se apretaron fuertemente a aquellos cabellos castaños.
“Nunca me dejes” – fue lo único que pidió Bella entre sollozos…
“Jamás” – prometió él
Y esa fue la primera vez que la muchacha lloró verdaderamente en compañía de alguien, quien. Tal y como anteriormente había prometido, sería su compañero por el resto de su existencia.
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Esa promesa quizá te haga ambicionar el solio.
Pero mira que a veces el demonio nos engaña con la verdad,
y nos trae la perdición envuelta en dones que parecen inocentes
Macbeth – W. Shakespeare
Capítulo 17: La Visita II
En un lugar de Volterra, cuatro hombres – envueltos por finas y negras capas de terciopelo – sentados sobre grandes y lujosas sillas, muy parecidas a un trono con rústicos detalles, conversaban
“Carlisle, no hemos tenido noticia alguna de nuestros hijos” – señaló el vampiro de largos cabellos negros, llamado Aro – “Ya los extraño”
“Deja que gocen un poco de la libertad que se les ha arrebatado, hermano” – recomendó el rubio vampiro, con voz gentil – “Los tres son demasiado jóvenes. Los más jóvenes de ésta familia, ¿Para qué los quieres encerrados dentro de este castillo subterráneo, en donde las maravillas del mundo se intimidan y no se presentan frente a sus ojos?”
“Ay, Carlisle, siempre con tu gran amor hacia el mundo exterior” – terció Cayo – “Aunque debo admitir que tienes razón, por el momento no se le necesitan aquí. Me pregunto si habrán encontrado a alguien digno de pertenecer a la guardia… Sería interesante ver qué tesoros se pueden añadir a nuestra familia, ¿No es así, Marco?
El aludido no contestó y su gesto siguió tan inalterado como siempre, como si nunca hubiera escuchado la pregunta formulada.
Carlisle se incorporó de su asiento y salió de aquel lugar en completo silencio. En el camino
“Jane” – llamó y, a los pocos segundos, una pequeña figura de cabellos rubios que, al igual que todos que habitaban aquel castillo, llevaban una oscura capa sobre su espalda, apreció frente a él.
“¿Me llamaba, maestro?” – preguntó, mientras hacía una leve reverencia y posaba sus labios sobre el anillo que reposaba en el dedo anular del rubio vampiro
“¿Sabes dónde se encuentra mi esposa?”
“En los jardines, mi señor”
Carlisle asintió, en un gesto de agradecimiento y, tras posar ligeramente su mano sobre los rubios cabellos de la niña, caminó hacia donde ésta le había indicado. No tardó mucho en saber que Esme realmente se encontraba ahí. Sintió su dulce aroma invadir sus sentidos, metros antes de llegar.
“Me encanta estar aquí cuando los tengo lejos” – murmuró la hermosa vampiro con rostro de corazón y cabello color caramelo. Carlisle se sentó a su lado y cogió su mano derecha entre las suyas
“Yo también los extraño. Aunque, siendo sincero, prefiero que estén lejos de aquí. Tengo la esperanza que allá, en aquellas tierras que ellos recorren, encuentren a alguien que les de un sentido más luminoso a su existencia”
“Estoy segura que así será” – dijo Esme, mientras acariciaba el rostro de su esposo – “Son muchachos extraordinarios, se merecen lo mejor”
“Maestro” – interrumpió repentinamente la voz de Felix – “Sus hermanos solicitan su presencia ahora mismo”
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“¿Qué ha pasado con tu cuaderno de dibujos?” – preguntó Jasper, mientras le daba un descanso a Alice para recuperarse de su clase de violín.
La chica suspiró pesadamente antes de contestar. Se encontraba agotada, tenía casi un mes desde que a Jasper se le había metido la idea de enseñarle a tocar aquel hermoso – pero complicado – instrumento. Y vaya que tenía un compañero demasiado testarudo que no lograba comprender que esa no era su habilidad…
“Está en mi casa” – contestó
“Antes nunca te separabas de él, ¿Qué pasa ahora?”
“No me gustan los dibujos que he hecho últimamente” – murmuró, mientras bajaba la mirada – “aunque lo intento, no puedo dejar de dibujar aquellos rostros”
“¿Qué rostros?” – preguntó el vampiro, tomando delicadamente las manos de su compañera
“No lo sé” – admitió – “Pero son dos ancianos… y, detrás de ellos, hay más personas.
“¿Me podrías enseñar el dibujo?” – pidió Jasper, con voz suave. Sabiendo que éste bien podía ser una más de aquellas visiones que su novia tenía.
“Tendrás que esperar hasta mañana” – dijo y él asintió, sin querer presionarla más.
Mientras, allá, en la sala, frente a la chimenea, Bella y Edward se encontraban en un completo, pero cómodo, silencio. Bella tenía los ojos cerrados mientras su cabeza reposaba en el hombro de su novio y éste pasaba, una y otra vez, su mano libre sobre sus cabellos y, con la otra, sostenía un libro que se encontraba leyendo.
“Edward” – llamó, con voz baja
“¿Qué pasa?” – preguntó rápidamente el vampiro, dejando el libro por un lado
“¿Dónde esta Darío?” –
“Nos dijo que iba a salir. Últimamente ha optado por salir todos los fines de semana por la noche” Me pregunto qué habrá encontrado que llame tanto su atención” – agregó, cavilando para si mismo.
“¿No crees que es muy pequeño para andar solo por las calles a estas horas”
Edward rió entre dientes
“No. Él se sabe cuidar muy bien”
Bella frunció el ceño, pero tal gesto no fue visto por el vampiro. ¿Qué era lo que con tanto afán guardaban los Cullen?
“Edward” – volvió a llamar – “¿También Jasper y Darío tienen aquella extraña enfermedad de la que me hablaste?”
El muchacho dudó dos segundos antes de contestar y, después, asintió silenciosamente
“¿Qué enfermedad es? No me has dicho su nombre
Vampirismo
“Pronto lo sabrás” – volvió a contestar y, suspirando profundamente, pegó sus labios hacia los cabellos castaños – “Pronto sabrás muchas cosas, mi Bella”.
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Darío se encaminó hacia el parque y no tardó mucho en encontrarla. Se acercó de manera sigilosa, jugando con la pequeña secretamente para ver si ésta lograba escucharle una vez más. Sin embargo, el juego duró poco, se acabó cuando Violeta rió quedamente
“Darío, ya sé que estas ahí” – anunció y el vampiro bufó resignadamente, mientras se acercaba ya con pasos rápidos hacia donde la niña le esperaba sentada, como todos los fines de semana por la noche.
“Me alegro que hayas venido”
“Te prometí que lo haría” – recordó y la pequeña rió.
Después, cuando el pequeño sonido de alegría cesó de su garganta, rebuscó en una bolsita que tenía sobre sus piernas y, de ella, sacó una bolita gruesa de tela color negra y se la tendió a Darío
“¿Y esto?” – preguntó él, mientras recibía lo que la niña le daba
“Míralo” – indicó
Darío extendió poco a poco la tela, hasta que la bolita se deshizo y tomo forma de una bonita bufanda, a juego con un par de guantes
“No soy muy buena para tejer” – comenzó a explicar Violeta – “pero espero te guste, al menos, tiene tu color favorito”
“¿Cómo sabes que me gusta el color negro?” – preguntó Darío, realmente asombrado puesto que ella no miraba y no recordaba haberle mencionado anteriormente aquel detalle
Violeta se encogió de hombros
“Simplemente lo sé” – contestó
El vampiro miró por otro momento el presente y pasó sus fríos dedos sobre la suave tela. Sonrió para si mismo al mismo tiempo que sentía una agradable sensación recorrer su cuerpo
“Gracias” – dijo, mientras se ponía los guantes y la bufanda
Violeta estiró sus labios en una cálida sonrisa y, después, comenzó a toser. Darío se sobresaltó
“¿Te encuentras bien?”
“Si. Es solo una gripe” – calmó la niña y volvió a sonreír. Después, pegó un fuerte respingó y movió su cabecita de un lado a otro, de manera muy inquieta
“¿Qué pasa?” – preguntó el pequeño, haciendo exactamente lo mismo.
“Hay alguien cerca” –
Darío se puso de pie rápidamente al comprender que ese alguien no podía ser un humano – lo hubiese escuchado sin problema alguno – cubrió a Violeta con su espalda y miró a su alrededor: Todos en el parque se encontraban ajenos a aquella situación
“Largo, aquí no es territorio de caza” – siseó con voz rápida, pensando que Violeta no podría entenderle
“¿Territorio de caza?” – repitió ésta – “¿Qué significa eso?”
Antes de que Darío pudiera sobresaltarse, un enorme vampiro salió de las sombras
“Emmett, Rose” – reconoció, sintiéndose levemente aliviado
“Darío, ¿Qué haces aquí?” – preguntó la rubia y hermosa vampiro realmente extrañada. Que ella recordase, el más pequeño de los Vulturi no era muy fanático a relacionarse con los humanos
“Lo mismo debería de preguntar” – contestó
“Llévanos con Edward y Jasper, es urgente. Necesitamos hablar con todos ustedes” – informó Emmett, quien, por primera vez, no mostraba su despreocupado semblante.
Darío asintió y, volviéndose hacia Violeta, dijo:
“Me tengo que ir, pero, te veré pronto” – prometió mientras tomaba sus manos entre las suyas
La pequeña humana asintió, y no pudo ocultar en su rostro la tristeza que tan repentina separación le causaba.
Al llegar a la oculta casa del bosque, Rose levantó una ceja de manera incrédula
“Ustedes nunca van a cambiar” – dijo, al ver el estilo tan barroco de la construcción.
Edward y Jasper aparecieron caminando (a paso humano) frente a ellos. Las dos visitas no pudieron ocultar el asombro que sintieron al ver como sus hermanos sostenían, a su lado, la mano humana de dos jovencitas.
“Emmett, Rose” – dijo Jasper, a forma de saludo – “Que gusto verlos”
“Igualmente” –contestó el enorme vampiro, con una extensa sonrisa en los labios
“¿Y no nos van a presentar a sus compañeras?” – intervino Rose
Edward y Jasper intercambiaron miradas y, al pasar dos segundos, encontraron absurda la cautela con que estaban actuando. Sabían que no había peligro. Emmett y Rose eran incapaces de hacerle daño a un humano y, mucho menos, a alguien que representaba importancia en la vida de su familia
“Ellas son Alice y Bella” – anunció Edward, señalando a cada una con su mano – “Son nuestras compañeras”
“Mucho gusto” – dijeron los dos nuevos vampiros y, después, reemplazando su semblante amable por uno más sombrío, agregaron – “Se necesita su presencia en Volterra. Carlisle les manda a llamar. Es muy urgente”
En un movimiento reflejo, Bella apretó fuertemente la mano de Edward al comprender el significado de aquellas palabras. Éste correspondió el gesto y acarició la palma de su mano, con uno de sus dedos, para tranquilizarla.
“Iremos a dejar a Bella y a Alice a sus casas. En cuanto vengamos, nos explicaran mejor qué es lo que pasa” – propuso Jasper y los otros dos jóvenes asintieron – “Darío, guíalos hacia la sala, en seguida regresamos”
Edward y Jasper se separaron para llevar a sus respectivas novias a sus hogares
“Te vas a ir” – le dijo Bella, cuando habían llegado ya al umbral de su casa.
“No lo sé” – contestó, con voz suave – “Todavía tenemos que hablar con Rose y Emmett. Tal vez no sea necesario”
“Pero si lo es…” – murmuró la chica, bajando la mirada y sintiendo como su estomago se contraía fuertemente por la sola idea de alejarse de aquel pálido muchacho
“Si lo es” – interrumpió, mientras tomaba aquel cálido rostro entre sus manos – “Te prometo que regresaré contigo lo más pronto posible”
Intentó unir su mirada con la de Bella, pero ella no se lo permitió. No quería que viera en sus ojos el terrible dolor que su partida le acusaba, no quería que él se sintiera atado por ella… y, sin embargo, otra parte de su interior le gritaba que le rogase por que se quedara a su lado.
“Bella” – llamó – “No te dejaría nunca. ¿Acaso no te he dicho que mi vida depende de ti, desde el día en que te conocí? Si no es así, te lo digo ahora con una simples palabras, que solo contigo sé cuánto significan: Te amo”
La muchacha respingó al escucharle. Era la primera vez que Edward le decía Te amo y… qué hermosa sensación de dicha fue la que embargo su corazón.
Levantó la mirada para verle y se encontró con aquel par de pupilas doradas, derretidas bajo el lúgubre manto de la noche. Se dejó perder en aquel mar líquido color ocre y, después, con un tierno y emotivo impulso, susurró
“Yo también...” –
Edward emitió una pequeña risita de puro placer. Aunque sabía que Bella le quería, era algo extraordinariamente reconfortante el haber escuchado de sus labios aquella pequeña – pero significativa – confesión.
“Gracias por hacerlo” – murmuró y, manteniendo sus manos en aquel coloreado rostro, comenzó a inclinar su cuerpo para acercar sus labios hacia aquellos que le esperaban dulcemente entreabiertos.
Por su parte, Jasper y Alice habían llegado ya a aquel inmenso árbol que los cubría de la vista de su madre.
Para el rubio vampiro no habían hecho falta las palabras para percatarse del abatimiento que embargaba a su novia y, de la misma manera silenciosa con la que habían recorrido todo ese camino, tomó una de sus manos y la besó delicadamente.
“Siempre seré tuyo, y lo sabes” – murmuró, aún sin separar sus labios de aquella blanquecina piel – “Aunque me tenga que ir, volveré pronto hacia ti”
Alice suspiró profundamente y asintió, con una pequeña sonrisa en los labios.
“Mañana te veo en la escuela y ahí te diré si es necesario ir a Volterra o no” – agregó – “Haré todo lo posible por que no sea así. No tienes idea de lo mucho que también me duele el pensar estar lejos de ti” – volvió a besar la mano de la muchacha y, cuando enderezó su espalda, acercó sus labios hacia la suave mejilla derecha – “Descansa, mi pequeño y oscuro ángel”
Alice cerró los ojos y llevó sus manos hacia los rubios cabellos de su novio, los cuales jaló con delicadeza para que su boca se juntara con la suya.
Jasper no opuso resistencia alguna y, tomando con sus manos aquella fina cintura, movió de manera más insistente sus labios para poder saborear aquel delicioso y tortuoso dulce sabor que tanto le embriagaba.
Publicado por Angel of the dark en 14:26 0 comentarios
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