Dark Chat

sábado, 21 de mayo de 2011

Muñequita

Hello mis angeles !!
Aquii les traigo este  fic , de nuestra querida sandra , muchas gracias hermosa por compartir una vez de tu talento con estas viciosas de fanfics. te mando mil besitos
Chicas a disfrutar y no se olviden de dejar sus comentarios al final
Mil besitos a todas y gracias por su preferencia.
Angel of the dark
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PRÓLOGO 



Promételo

No, nunca

Maldición niña, tienes que prometerlo, tienes que vivir

Sin ti nunca, por favor no me dejes James, te necesito, te quiero

Y yo a ti mi niña, por eso tienes que dejarme, sálvate, corre, corre

No te voy a dejar, él te va a matar y si eso pasa me muero contigo, ya no quiero seguir escapando, estoy cansada

Carajo, tú eres fuerte, eres mejor que cualquier persona, tienes que sobrevivir, ya es tiempo que vivas como te corresponde, anda corre que ese hijo de puta se está acercando, corre maldición, sálvate, yo lo detendré para que te salves

Te esperaré el tiempo que sea necesario James, te esperaré siempre

Cuando acabe con ese bastardo te iré a buscar mi niña

Bésame James

No, tú primer beso no debe ser así, cuando te vaya a buscar te pediré ser mi novia y te besaré, yo te robaré tu primer beso y el último

No me voy si no me besas ahora

Niña testaruda ven acá

Te quiero

Y yo a ti, ahora vete

Bip, bip, bip

Mierda

Desperté como todos los días, sudada, alterada y con este dolor en el pecho, la pérdida de James no la he podido superar, pero le prometí salir adelante, sobrevivir y eso estoy haciendo, a costa de la vida del único chico que me ha robado el corazón y mi primer y único beso.

Me llamo Isabella Swan, tengo 17 años y hace tres meses que James murió en ese maldito bosque para salvarme, entregó su vida para que yo viviera, pero en el fondo esto no es vivir, por que el maldito que me persigue sigue vivo, encarcelado, pero vivo y mi James muerto y yo sigo escapando como la cobarde en la que me convertí gracias a ese degenerado que se obsesionó conmigo.

Ahora a seguir la maldita rutina, hace 1 mes que llegué a vivir a este pueblito llamado Forks, estoy en la secundaria cursando mi último año, me costó retomar el ritmo normal de una adolescente, pero lo logré, aunque a veces es más duro de lo que imaginan, no tengo familia, no tengo amigos y no tengo pasado, ese pasado lo borré desde que salí del hospital en el que estuve internada 1 mes en coma.

Cuando salí de allí la policía me entregó la documentación necesaria para mi nueva vida : nuevo nombre, apellido, pasado, en fin vida nueva lejos de ese país, de ese ambiente, lejos de ese hombre.

Ahora mi nombre es Annie Holmes y soy la persona más desgraciada del planeta, en la secundaria soy menos que escoria, la mayoría me detesta, pero les digo la verdad me vale mierda, y saben por qué, porque no me importa lo que digan de mi, no me importa, ellos no me interesan, es más desde el día que perdí a James perdí parte de mi alma, tengo media vida y no confío en nadie, todos se pueden ir al carajo y no me importa, no tengo nada que perder, todas las personas que quería y me querían murieron, mis padres, mi hermano y James, todos a manos de ese desgraciado.





CAPÍTULO I.-

BELLA POV

- Bella, es importante que prestes atención, ¿James te entregó la documentación para tu nueva identidad?, es importante que la utilices para que estés a salvo, te irás al país que escogimos para ti, ahí estarás segura

- Se equivoca, James no alcanzó a entregarme nada, no pudo, no tengo nada – él si me había entregado los documentos y la información, pero no confiaba en ellos, en nadie, ¿cómo confiar? Si la misma compañera de James lo traicionó y lo entregó.

- Mierda, pensé que estaba todo listo, James arregló tu nueva vida, nadie más sabía tu próximo destino, ese chico tenía sus contactos libres de fuga de información, pero no te preocupes, personalmente pasado mañana tendrás la nueva identidad y lo necesario para tu nueva vida, te reubicaremos y sólo tendrás contacto conmigo y con el agente Smith

- Ok – esa fue mi brillante respuesta

- Hasta mañana Bella, por favor descansa

- Ja, llevo tres malditos meses descansando postrada en este maldito hospital.

- Por favor cálmate, te estás recién recuperando, lo que pasaste fue traumático y debes recuperarte y sacar fuerzas

- No se si podré

- Si podrás, se lo debes a James, por él sale adelante Bella, se que se querían

- ¿lo sabía?

- Por supuesto, aunque no era prudente, por tu edad y por la labor que James estaba desarrollando

- No veo nada de malo que una chica de 16 se enamore de un hombre de 20, James era especial, y desde que lo conocí siempre me protegió, incluso con su vida

- Lo se Bella, sólo por eso lo dejé a cargo de ti, por que era un excelente agente y un excelente amigo y se perfectamente que te duele su pérdida

- Así es, antes de irme quisiera saber donde…. Donde está enterrado, yo quiero ir a su tumba

- Bella no es prudente

- Por favor Jake, tú eras su mejor amigo, por favor quiero despedirme de él, quiero llorar su muerte

- Ok Bella, cuando salgas de acá yo mismo te acompaño

- Gracias Jake

Cuando salí Jake cumplió su promesa y me llevó al cementerio donde descansaba James, no pude evitarlo y lloré hasta que mis ojos se secaron, hace dos semanas que desperté del coma y me enteré que James había muerto, no podía creerlo, él me dijo que siempre estaría conmigo, otra persona más que perdía, otro ser querido que moría, me sentía vacía, la que debería estar muerta era yo, yo ocasioné toda esta desgracia.

Un año escapando, un año me cuidó James para que perdiera su vida por mi, de nada sirvió, todo estaba perdido ¡mierda! Por qué no morí ese maldito día, por qué me tuve que salvar ¿qué mierda tengo de especial para que siga viviendo cuando todos a mi alrededor mueran?, nada, no soy nada y sigo viva.

Después del cementerio Jake me entregó la nueva documentación y me dio todas las recomendaciones para seguir adelante, dos nuevos agentes estarían encargados de cuidarme hasta que enjuiciaran al culpable.

Antes de irnos a mi nuevo destino le pedí a los agentes ir al lugar exacto donde ocurrieron los hechos, por supuesto no accedieron, era peligroso, además era la escena del crimen y la investigación seguía abierta, pero como la condenada testaruda que soy convencí a Jake para que me llevaran, era mi vida, era mi historia y tenía mis motivos para querer revivir ese día.

Al llegar hice el mismo recorrido de ese día cuando tratábamos de escapar, todo seguía claro en mi cabeza, las lágrimas no tardaron en inundar mis ojos y mejillas, los árboles en los que nos habíamos apoyado para descansar un momento seguían ahí testigos de la desesperación y la angustia, seguí caminando hasta que llegué al punto donde me separé de James y ahí estaba aún los rastros de sangre de mi amor, mucha sangre esparcida en ese árbol. Cuando llegamos ahí él ya estaba herido y se apoyó a descansar un momento, llevábamos corriendo como 1 hora y él debía descansar, me acerqué al árbol y toqué la sangre seca, recorrí mis dedos por el tronco del árbol como queriendo recabar los últimos segundos de su vida, sus últimas respiraciones, sus últimos latidos del corazón.

Seguí caminando, hice el recorrido que hice yo después de dejar a James, no fueron muchos los minutos que recorrí, porque cuando escuché los disparos y a ese hombre llamándome y acercándose supe aunque lo traté de negar que James ya no estaría conmigo, así que escondí en la base de un árbol bajo una piedra grande los documentos que me entregó James, no se por que lo hice en ese momento, no actuaba coherentemente, lo único que sabía es que sin James no quería vivir, no volvería a dejar que ese hombre me atrapara y me encerrara, prefería morir y eso haría, cuando el desgraciado se acercó agarré la navaja que James me había entregado para que me defendiera, pero estaba tan cansada, no podía luchar, ese hombre era demasiado fuerte y llevaba una pistola, así que agarré la navaja con fuerza y corté mis muñecas en forma vertical abriendo mis venas, el desgraciado gritaba que no lo hiciera, así riéndome en forma descontrolada di el toque final y corté mi cuello de lado a lado, después todo se volvió oscuro.

Encontré el sobre que James me había entregado y yo había ocultado, los agentes se encontraban unos metros alejados para darme unos momentos para estar sola, así que a espaldas de ellos recogí el sobre y lo escondí entre mis ropas y me despedí de mi vida.

Cuando llegamos al aeropuerto pedí ir a los sanitarios y desde allí me escapé de los agentes, pensé que no lo lograría pero lo hice, corrí en sentido contrario, en el sobre había documentos de identidad, dinero en efectivo, una cuenta bancaria indetectable a nombre de Annie, el dinero de esa cuenta era mío, meses antes de la desgracia había sacado el dinero de varias de mis cuentas bancarias y James lo había depositado en una sola cuenta nueva a nombre de Annie, con sus contactos había logrado que esa cuenta no fuera rastreada, así que tenía mis buenos millones, ya que mis padres eran empresarios de una conocida discográfica, además de tener otros negocios, así que me habían dejado forrada en dinero antes de ser asesinados.

Tomé el pasaje en blanco y me subí al primer vuelo que encontré y así anduve vagando de ciudad en ciudad hasta estar segura que no seguían mi pista. Cuando estuve segura tomé un vuelo varios vuelos hasta llegar a Forks, ahí James había comprado una casa y se encontraba totalmente amoblada, hasta contenía ropa y todas las cosas que necesitara para poder vivir, claro que fue bastante duro al llegar, ya que se suponía que él vendría conmigo por lo que sus cosas también se encontraban allí.

Desde el tiempo que llevaba viviendo en Forks una sola vez había entrado en la habitación que él ocuparía, me dolía mucho recordarlo, aún en las noches lo lloraba, no era justo que hubiera muerto, era tan bueno, tan valiente, tan hombre.

Dejé mis cavilaciones a un lado, tenía que arreglarme para ir a clases, después de bañarme me dispuse a vestirme, en eso no me demoraba tanto, sólo debía agarrar la primera sudadera que encontrara, cualquier pantalón, una chaqueta cómoda con capucha y mis converse y estaba lista, lo que más me demoraba eran las fajas que usaba en el cuerpo, desde que adopté mi nueva vida me cubro bastante, casi ni yo me reconozco cuando me miro en el espejo. Ya no me cuesta tanto ocultar mi cuerpo con las vendas o fajas que uso, es incómodo, pero es lo mejor, además con la enorme ropa que me pongo mi cuerpo queda completamente oculto y mi cara siempre la oculto con la capucha de la chaqueta o con el gorro de las sudaderas, además mi cabello es largo y también me sirve para tratar de ser invisible, no quiero que nunca más un hombre se fije en mi, no es que tenga el tremendo cuerpo de modelo, pero si es bastante tentador, tengo bastantes curvas para ser delgada y pequeña de estatura, eso es gracias a mi madre que era latina, así que por mis venas corre esa sangre y heredé el cuerpo latino, mierda, como extraño mi país, aunque nací en Estados Unidos viví toda mi vida en Chile y lo extraño bastante.

Después de arreglarme tomé el skate y me fui al colegio, espero no toparme tan pronto con los idiotas que me molestan, ya me están hartando sus abusos y hay veces que me dan ganas de golpearlos y puedo hacerlo se los aseguro, James me enseñó bastante a defenderme en distintas disciplinas, primero empezamos con defensa personal, pero después fue abarcando más técnicas y debo decir que soy bastante buena con los puños, si esos idiotas supieran que por no querer llamar la atención me dejo fastidiar, pero algún día, algún día me hartarán y ellos caerán.

Al llegar al colegio me encuentro con los idiotas, carajo, tan temprano y me los tengo que encontrar.

EDWARD POV

Estábamos en el estacionamiento esperando que tocaran el timbre para entrar a clases cuando vi venir a la freaki del colegio, es tan rara y común esa estúpida que se ha vuelto nuestra mascota para torturar. Siempre la miro, tiene algo que me llama a mirarla y me da rabia, desde el primer día que la vi me llamó la atención, pero la muy tonta se ganó solita ser humillada, esa ropa espantosa que viste y esos colores negros y grises puaj, siempre viste los mismos colores horribles, ropa endemoniadamente ancha, fea y fuera de moda, el rostro siempre oculto en esos gorros o con su pelo, nunca le he visto el rostro de cerca debe ser tan fea para ocultarse de esa manera jajaja y ese cuerpo tan sin forma bajo ese revoltijo que ella llama ropa, definitivamente es la persona más repulsivamente fea y sin personalidad que he conocido.

- ey, Cullen ahí viene la feita

- ya la vi Ángela, con esa horrible ropa quién no la vería jajaja

- puaj, hoy viene peor que nunca la poca cosa – esa es mi hermanita querida Alice

- ey Annie, linda ropa, deberías ser consultora de belleza, te iría bien

- no Jess, no digas esas cosas, con lo tonta que es capaz que se lo crea la pobre y se de aires de belleza que jamás poseerá jajaja – era inevitable molestarla, me encantaba matar el tiempo molestando a esa niña. Para poder entrar al colegio tenía que pasar delante de nosotros, así eran todos los días, todos los días la esperábamos para empezar el día feliz, cuando se estaba acercando bajó la cabeza como siempre y pasó mirando el suelo, ¡por qué mierda hace eso!, me encabrona que sea tan poca cosa, que oculte su rostro, que no me de la cara. Cuando estaba justo pasando frente a nosotros Rosalie la empujó y calló de rodillas al suelo.

- Jajajaja y no te atrevas a levantarte hasta que nosotros entremos poca cosa – reía Rosalie y todos la imitamos. El timbre sonó y entramos a clases dejando a esa cosa ahí tirada.

- Vieron como cayó jajajaja, esa estúpida acaba de alegrar mi día – reía a todo pulmón Félix

Al entrar a la sala nos acomodamos en nuestros asientos habituales, el profesor Masson entró y cerró la puerta, Annie no llegó a tiempo, siempre atrasada jajaja, a los 5 minutos de empezar la clase entró ella y el idiota del profesor la dejó entrar, como siempre los profesores la adoran porque es buena estudiante, es más es excelente, siempre las mejores notas, los mejores ensayos, las mejores exposiciones y por eso también la odiaba, antes de que ella llegara yo era el mejor en todo y tenía que llegar ella a quitarme mi primer lugar, maldita poca cosa.

Se sentó en el primer asiento sola como siempre, no lo entiendo, varios compañeros trataron de entablar conversación el primer día de clases, pero ella rechazó todo contacto, así que ella se buscó solita estar tan marginada.

Los días seguían pasando y nuestra diversión seguía siendo la freaki Annie, golpes, burlas, insultos y nunca, nunca se defendía.

El día jueves nos tocaba biología y el profesor anunció que trabajaríamos en grupo y obvio yo lo haría con Félix, siempre éramos compañeros en los trabajos, pero el puto profesor dijo que él pensaba juntar las parejas para el trabajo y adivinen qué, me tocó con la freaki, carajo todos se burlaban de mi en clases por tener que acercarme a esa loca, mierda, traté de conversar con el profesor y cambiar compañero, pero el muy maldito dijo que no aceptaba cambios. Salí de la sala furioso, no quería ver a nadie. Empecé a golpear las taquillas con mi puño hasta que me hice daño, la vida no podía ser tan injusta, por qué de todas las personas me tenía que tocar a mi trabajar con la poca cosa esa, era definitivo, la odiaba y más le valía que no se acercara o lo lamentaría, di un último golpe y me senté en el suelo lleno de impotencia.

- Mmmm, ¿Edward? ¿te sientes mal?– mierda, esa voz

- Lárgate anormal

- Lo siento, de verdad es que yo….

- Dije que te largaras, aparte de anormal eres sorda

- Ok, perdón, si quieres yo puedo hacer sola el trabajo y pongo tu nombre, así no trabajamos juntos y te ahorras acercarte a mi.

- Por que mierda me sigues hablando –

me paré de un salto y no me pude controlar y la cogí del cuello, la levanté hasta mi altura y la estampé contra la taquilla, ella sólo soltó un jadeo de la impresión y yo la presionaba cada vez más, ella con una de sus manos trató se soltarse del agarre, pero no podía contra mi fuerza.

- levanta tu maldita cara y mírame – le grité y ella lo hizo, levantó su cara y me miró fijamente a los ojos, mierda, en ese mismo momento perdí el aliento, la freaki era verdaderamente hermosa, piel blanca y tersa, mejillas sonrojadas y esos ojos, eran los ojos más puramente hermosos que había visto en mi vida, eran de color chocolate, limpios, transparentes, inocentes. Solté un poco el agarre del cuello y sin darme cuenta lo acaricié y me encontré con la triste sorpresa, ella tenía una larga cicatriz alrededor de su cuello, casi no se podía ver, pero ahí estaba, qué mierda había pasado, pasé un dedo por toda su cicatriz y ella volvió a bajar la vista, estaba avergonzada se le notaba, la solté y casi cae al suelo como costal y la agarré fuertemente de la muñeca, volvió a jadear pero en ningún momento me miró y eso me volvió loco, yo quería volver a ver esos ojos, no se que mierda me pasaba, pero quería que me mirara otra vez

- mírame – volví a gritar y la empecé a zamarrear de la muñeca

- no, por favor, no

- mírame, maldita sea – y me volvió a mirar y sus ojos estaban nublados por las lágrimas, se veía tan rota, tan triste, sentí que algo dentro de mi se quebró

- qué… qué te pasó en el cuello – pregunté

- no es tu problema, no te incumbe - y yo me quedé como el idiota que soy mirándola como si ella fuera la luz que ilumina mi vida, era como mirar el sol por primera vez, no pude hacer ni decir nada, ella solamente salió corriendo y la perdí de vista. Mierda que había hecho, la había maltratado, es cierto que soy un maldito patán y siempre la molesto, pero nunca, nunca había golpeado a una mujer, carajo qué mierda me estaba pasando y qué le había pasado en el cuello, ¿sería ella una suicida?.

Me sentía una mierda, no se cuanto rato estuve como estatua en el pasillo, pero cuando reaccioné ya había tocado el timbre y me dirigí hacia la cafetería. Al llegar a la mesa que habitualmente ocupábamos con mi grupo me encontré vagando la mirada para ver si veía a Annie por algún lado, pero nunca llegó a la cafetería y cada minuto que pasaba me sentía más angustiado, no se de qué mierda hablaban mis amigos, y la verdad no me importaba, sólo escuchaba a lo lejos sus risas, seguramente aún se burlaban de mi por que me tocó trabajar con Annie

- ey, alguien sabe qué le pasó a la mascotita – preguntaba Rosalie

- no, no la he visto – decía Alice y ahí presté atención

- y no la vas a ver, por lo menos hoy, algo le pasó porque cuando salí de la sala unos minutos antes de que tocara el timbre pasó por delante de mí y corría como si la persiguiera el diablo, además iba llorando jajaja, la hubieran visto se veía fatal

- más de lo normal, no lo creo

- si Alice, de verdad, por lo menos sabemos que tiene emociones, nunca demuestra nada, nunca se queja ni nada, ya pensaba que esa cosa no sentía nada jajajaja

- raro en verdad, pero si llora, mañana podemos hacerla llorar de nuevo, será tan divertido, ya casi ni puedo esperar a que sea mañana – decía Ángela riendo y aplaudiendo.

BELLA POV

Llegué a casa llorando, no por dolor, no por vergüenza, lloraba de impotencia, lloraba de pena, porque el maldito de Edward me había visto la cicatriz y los recuerdos se arremolinaban en mi mente, ya no quería pensar, ya no quería que me dañaran más, nunca les he hecho nada y siempre se burlan de mi, lo acepto porque nunca me ha afectado lo que dicen los demás, pero Edward Cullen me afectó, nunca había estado tan cerca del enemigo y de verdad siento odio, lo odio con todo mi corazón, es un maldito patán y ahora seguramente se ha de estar vanagloriando con la banda de zorras y putos lo que me hizo y de su descubrimiento, mañana será más duro.

Me acerco al espejo del baño a revisar los daños ¡mierda! El cuello lo tengo completamente dañado, soy tan blanca que estas manchas rojas mañana serán de un atractivo púrpura (nótese el sarcasmo), sus dedos están marcados por todo el contorno, me aplicaré crema, pero es imposible que no me salgan moretones. El brazo uf, me arde al igual que el cuello, pero ahí puso más presión y al zarandearme sentí que mi brazo se desprendería, también lo tengo rojo, con sus dedos marcados y además está toda la zona inflamada, maldito Cullen, maricón, poco hombre, ¿por qué diablos no se lo dije a la cara?, ah si, soy una maldita y patética cobarde.

Esa noche no pude dormir, pensaba lo que me pasaría mañana, que nueva burla o agresión recibiría.

Me levanté ojerosa y cansada, por lo menos al no dormir no tuve mis habituales pesadillas, me vestí. Mis moretones eran bastantes visibles, horribles, pero qué iba a hacer, no iba a faltar a clases por eso, me trataría de tapar lo mejor posible, además nadie se acerca demasiado como para notarlo ¿cierto?, lo de ayer con Edward fue un caso fortuito y fue mi culpa por acercarme a hablarle, en fin, el trabajo lo haría sola y lo incluiría, nada del otro mundo.

Llegué temprano, así no me los encontraba en la entrada, entré a la sala de clases y esperé que el salón se fuera llenando. Estaba perdida en mis pensamientos que no me di cuenta de la silla al lado mío había sido ocupada. La clase empezó y sentía una mirada fija en mi, me giré disimuladamente para ver quien se había sentado a mi lado, ¡mierda, mierda, mierda! Edward Cullen estaba sentado junto a mi y me estaba mirando detenidamente, oculté mi mirada como siempre lo hago, no se vaya a enojar nuevamente y me Agreda como ayer, seguramente lo castigaron y lo mandaron a sentarse con la freaki, no podía negarlo estaba nerviosa y traté de concentrarme en la profesora que estaba dictando la clase, pero sentía constantemente la mirada de Edward en mi, qué carajo quería, por qué me miraba, quería que cayera un puto meteorito y le partiera su bella cara, no, no, no, no acabo de decir que él es bello, no se confundan, él es un patán, un abusador, no es lindo, es horrible ¿ok?.

Estaba haciendo un poco de calor en la sala y al estar tan abrigada me estaba sofocando, pero no me quería arriesgar a que se me vieran los moretones. La clase terminó y todos fueron saliendo del aula, hice tiempo hasta que todos salieran y me saqué la chaqueta, bajé la capucha de la sudadera y de la mochila saqué el frasco de crema para aplicarme en el cuello y en la mano, me ardían como el demonio, en el cuello me había enrollado un pañuelo, así que también lo saqué, esparcí con cuidado la crema, primero en el cuello y cuando la estaba aplicando en la muñeca escuché un jadeo proveniente desde mi espalda, me sobresalté y al girar mi cara me encontré de lleno con Edward, su mirada era de horror. Mierda mascullé en tono muy bajito, las manos me temblaron y el pote de crema cayó al piso

- Annie, yo…yo, lo lamento tanto..yo…

- No te preocupes, no es nada – lo interrumpí, como pude tomé mi mochila para irme enseguida, no quería que me siguiera mirando, tomé mi chaqueta, bajé la manga de la sudadera para taparme la muñeca y tomé apresuradamente el pañuelo que había dejado encima de la mesa, mejor terminaba de arreglarme en el baño, subí la capucha de la sudadera y me disponía a irme cuando sentí el agarre de Edward que me detenía

- Annie, espera, deja ver lo que te hice

- No es necesario, ya me voy

- No espera – y no se por qué no me pude mover, seguramente por miedo a que me golpeara otra vez, pero me quedé quieta, él bajó la capucha de la sudadera y sus ojos se abrieron como platos al ver los moretones en el cuello, acercó lentamente la mano para tocarme, pero enseguida la cerró en un puño y la bajó, no quería mirarlo, pero sentía su mirada alternándola entre mi cuello y mi cara, no pude evitar sonrojarme y enseguida me percaté que hace tanto tiempo que no me pasaba esa reacción involuntaria y ayer y hoy nuevamente lo hice al sentir que él me miraba y tocaba. Después lentamente volvió a acercar su mano, pero esta vez tomó delicadamente mi muñeca lastimada y levantó la manga de la sudadera y cerró los ojos al ver los moretones, su respiración se volvió agitada y delicadamente acarició los moretones, sisee de dolor e inmediatamente soltó mi mano

- Annie, de verdad lo lamento, se que no soy la mejor persona pero nunca había agredido a ninguna mujer, prometo que nunca te lastimaré nuevamente

- Ya dije que no te preocupes no soy ninguna mujer, soy escoria para ustedes, así que no vale – y me fui corriendo antes de que siguiera con sus mentiras, por que apenas tuviera oportunidad me volvería a lastimar o a hacerme la vida a cuadritos con sus amiguitos.

Las clases siguieron normales hasta cierto punto, Cullen me seguía con la vista por donde me encontrara, en dos oportunidades trató de volver a acercarse, claro que lo hizo cuando nadie lo miraba, pero no le di oportunidad y me escabullí deprisa.

Por fin las clases terminaron y me pude ir a mi encierro en mi casa, a mi soledad. Hoy haría algo que sólo una vez he hecho, hoy quería entrar en el cuarto que él ocuparía cuando viniera a vivir conmigo, no habían muchas cosas que fueran de él, casi todas eran nuevas para la nueva vida que tendríamos que adoptar, pero aún así su estilo, su esencia estaba grabada en cada centímetros de su cuarto, al entrar lo primero que veo son las fotografías que estaban por todo el cuarto y al mirarlas era imposible recordar cuando nos las sacamos, la verdad es que lo hicimos para que pareciera que llevábamos una vida normal, pero eso no quita que fue bastante entretenido y que nos reíamos hasta quedar agotados tirados en el piso, a pesar de las edades James era bastante divertido e inmaduro para algunas cosas en cambio yo era de personalidad fuerte y madura, pero él siempre supo sacar la niña que en verdad era.

Muchos se preguntarán sobre quién era James a parte de ser un agente y mi amor. A James lo conocí cuando llegamos a vivir a Chile cuando tenía aproximadamente 5 años, su familia vivía en la casa de al lado y cuando fueron a darnos la bienvenida al vecindario lo conocí, era un chico de 9 años y era el niño más hermoso que había conocido, su cabello era rubio como el sol y sus ojos celestes, pero el niño era bastante pesado y no quería ir a conocer a sus nuevos vecinos, se notaba su molestia y cuando me miró me sacó la lengua y yo me puse a llorar, desde ese día siempre que me veía me molestaba y cuando tenía oportunidad me tiraba las coletas, un día estaba con mi mamá jugando en el parque que estaba cruzando la calle y me caí del columpio en el que estaba jugando, mi madre Renne estaba conversando con la madre de James y no se dio cuenta que me caí, mis rodillas me dolían y me puse a llorar y James se percató del pequeño accidente y corrió a mi lado, yo pensé que se burlaría, pero en cambio me ayudó a pararme y limpió mis lágrimas y dijo que los ángeles no debían llorar porque cuando los ángeles lloraban el cielo llovía, no le entendí mucho, pero me hizo sentir mejor y me dedicó una sonrisa amplia, desde ese día siempre me cuidaba y cuando entré a estudiar era mi custodio personal, siempre andábamos juntos y él nunca se molestó por andar en mi compañía, nunca incluso cuando sus compañeros le decían que andaba de niñero de una bebita, nunca dejaba que nadie me molestara y así fueron pasando los años y nuestra amistad fue creciendo día a día, año a año. Cuando él salió del colegio fue bastante duro ya que lo habían aceptado en una universidad en Londres y se tuvo que marchar, pero siempre manteníamos contacto por Internet, yo seguí estudiando hasta que también nos marchamos a Londres con mi familia ya que papá tenía negocios que atender en esa ciudad y nos quedaríamos bastante tiempo, así que nos volvimos a encontrar, él tenía novia y era bastante hermosa, se llamaba Victoria y era muy simpática y siempre salíamos los tres, yo aún era menor de edad pero no era problema James siempre se las ingeniaba para hacerme entrar a las discotheques y los pubs a los que me invitaban, en compañía de ellos bebí mis primeros tragos, fumé los primeros cigarrillos y ellos me acompañaron a hacerme los piercing y los tatuajes, todos los fines de semana llegábamos casi borrachos a la casa, pero nunca me pasó nada malo en su compañía, ellos eran tan geniales, nunca me quiso contar qué estaba estudiando, se las daba de misterioso y cambiaba el tema cuando le preguntaba, en cambio yo estudiaba música desde los 4 años, era así como una niña genio y desde pequeña tomé clase de piano, guitarra, violín y cuanto instrumento musical me pusieran por delante, era una maldita privilegiada musical como me decía James. Como mi padre trabajaba directamente con varios cantantes y famosos siempre me vi envuelta en ese mundo, y cuando cumplí los 14 me invitaron a dar un concierto de piano en una gala de beneficencia y ahí se desató la locura, mi nombre empezó a estar de boca en boca y cada vez me invitaban más a distintas fiestas y espectáculos. Un día papá me preguntó si quería ser una artista y le dije por supuesto que si, estaba tan contenta y varios cantantes me empezaron a invitar a tocar o cantar con ellos en sus presentaciones y así me fui haciendo conocida. Cada vez que podía James me acompañaba, era mi mejor amigo y me cuidaba como siempre. A los 15 años grabé mi propio disco y fue un boom en ventas, ya para ese entonces era toda una chica rockera y cada vez salíamos más de juerga con James y mis nuevos amigos, casi todos cantantes, actores y hasta modelos, mi vida era perfecta, perfecta hasta ese día.

Ese día iba a tocar y cantar en un concierto como invitada de un grupo amigo y el estadio estaba lleno, estaba un poco nerviosa porque James no había podido asistir a acompañarme, él ya estaba trabajando, aunque no me decía en qué, así que estaba un poco triste, pero el concierto fue magnífico. Después de la presentación nos fuimos a celebrar a un conocido pub, pero me seguía sintiendo nerviosa y extraña, ya estaba un poco pasada de copas y avisé que iba al baño, cuando salía de éste alguien me puso un trapo en la boca y todo se volvió negro y cuando al fin pude despertar estaba en un lugar que no conocía, estaba encerrada en un cuarto grande con espejos en todas las paredes, era una habitación, estaba llenas de cosas para mi, ropa, instrumentos musicales, zapatos, libros, etc. traté de romper uno de los espejos y no cedió, estaba tan desorientada y un tanto mareada, llamé, grité y lloré, pero nadie me escuchaba, nadie me atendía, estuve varias horas así hasta que el cansancio me venció y me recosté en la cama que allí se encontraba, no se cuanto tiempo transcurrió desde que me dormí pero desperté cuando sentí ruido y al sentarme en la cama lo vi.

- Buenos días mi muñequita, espero te guste tu nueva casa

- Noooooooooooo, grité.

jueves, 19 de mayo de 2011

Conociendonos Otra Vez

Hello mis angeles hermosos!!!creo que hice el oso, y subi mal este fic aqui esta ya el cap , q toca , digamos q fue un pequeño malentendido , asi chicas a disfrutar
Mil besitos a todas y ata querida gracias por tu insistencia , aveces solo aveces se me va el avion ya es la edad . 150 años (jajajaja)

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CAPÍTULO VIII

EDWARD POV

Joder, ella me estaba provocando deliberadamente, creo que el plan de Alice y Rose de invitar a Tanya para darle celos a Bella fue estupendo, mi Bella estaba tan enojada por la visita y posterior cita con Tanya que tuve que aguantarme las ganas de reír, se veía tan sexy cuando estaba enojada que estuve en varias ocasiones a punto de dejar sola a Tanya y llevarme a mi diosa a otra parte, pero tenía que ser firme, la reconquista de su amor debía ser definitivo, tenía que estar seguro de ganar, no quería por ningún motivo que Bella se arrepintiera de elegirme si ese era el caso, pero joder de sólo verla en ese piano, la manera en que se mueve invitándome a poseerla, mierda me tiene todo caliente cuando debería estar enojado por lo que dijo del puto de Benjamín, ella es cruel, me lastima, pero supongo que me lo merezco, pero aún así no me agrada que esté pensando en alguien más que no sea yo, ella es mía, mía y no creo poder contenerme y reclamarla en cuerpo y alma esta noche, oh mi Bella serás mía, ese cuerpo divino temblará bajo el mío, joder, parezco un jodido humano con las hormonas revolucionadas.

No podía dejar de mirarla, pero algo captó mi atención, ¡puto chucho! ¿qué mierda está haciendo acá?, no lo podía creer Jacob acababa de entrar y miraba con cara de caliente a mi Bella, carajo, ella es mía, nadie debería mirarla de esa manera, menos él un apestoso perro. Cuando iba a bajar y posicionarme cerca del escenario Tanya me detuvo y trató de besarme, ok, ese no era el trato, ella sabía perfectamente que la estaba utilizando para darle celos a Bella, ella estuvo de acuerdo en ayudar a un amigo, pero la muy zorra se estaba extralimitando, ese no era el trato, como pude la alejé, pero ya era tarde Bella que me miraba detenidamente desde el escenario se dio cuenta y seguramente por la posición en que estoy tiene que haber pensado lo peor, de seguro piensa que nos besamos aunque ese no haya sido el caso, nunca he besado a nadie que no sea Bella, ella lo es todo para mi, la primera en todo, lo mejor de mi puta vida, carajo ¿qué explicación le voy a dar ahora?, ha de querer matarme en este mismo instante. De un empujón bien poco caballeroso alejé a Tanya de mi lado y bajé rápidamente las escaleras que me separaban del primer piso, el olor del perro era insoportable y lo era más sus putos pensamientos, mierda, ella lo había llamado, le había dejado un mensaje para que viniera a verla, de verdad me estaba encabronando, Bella me estaba sacando de quicio con su actitud, es que no le bastó con el humano que ahora quiere provocar al perro, mierda esa mujer va a ser mi perdición y por mi maldita alma me quiero perder eternamente con ella, no puedo evitarlo, me vuelve loco, la amo, la deseo y será mía aunque tenga que matar al perro ese ahora mismo, no aceptaré un no por respuesta de Bella, es todo o nada, la moneda se ha lanzado y en ella está decidir nuestro futuro, ahora y ya.

BELLA POV

Mierda, ¿qué se cree esa maldita zorra?, ese vampiro es mío y nadie puede besarlo más que yo y él que no se niega a nada, seguramente cuantas veces se la ha tirado y yo haciendo el ridículo para atraerlo, pero esto no se queda así, ese maldito es mío y lo voy a gozar entero, ella no me lo va a quitar, si ella tiene la ventaja de ser vampira yo tengo lo mío y eso es el deseo que siente Edward por mi, además si tengo que recurrir a juegos sucios lo haré, él no se puede resistir ni a mi cuerpo ni a mi sangre, si, eso es mi sangre me ayudará.

Pude ver claramente como Edward empujaba a la zorra para que lo dejara tranquilo, bien, al parecer no le gusto ese acercamiento con la vampirita frígida, ahora va a saber lo que los humanos llamamos calor corporal y no le gustará saber como Edward se quema con el fuego de mi cuerpo.

Oh, se me venía un problema grande, en la pista se encontraba Jake y Edward se estaba acercando rápidamente, mierda, se me había olvidado que había citado a Jake en un arranque de celos, ahora debía lidiar con tener dos seres mitológicos que se odian cerca de mí. Aunque… esto me puede ayudar.

Cuando terminé mi actuación bajé del escenario tuve que acercarme a Jake, yo lo había llamado y aunque soy egoísta no podía hacerme la desentendida del asunto, Edward estaba más que furioso y por el rabillo del ojo pude ver como la zorra vampira se acercaba a Edward mirándome de forma desafiante, oh no, maldita vampira, a mi nadie me mira así, ya no soy la nenita que se podía sentir menos delante de una mujer de tal belleza, ahora era fuerte y segura de mi misma y ese hombre era mío, no se lo dejaría tan fácil, si quería guerra, guerra tendría y yo tenía el mejor arsenal a utilizar.

- Bella ¿te pasó algo cariño?

- No Jake, la verdad es que…

- Oh, comprendo – dijo al fijarse en Edward y después en Tanya que ya estaba al lado de mi vampiro

- ¿todo fue por él? ¿estabas celosa y me llamaste?

- No Jake, no es así, yo, mierda si, eso pasó, pero de verdad quería saber como estabas, hace días que no se nada de ti y me tenías preocupada

- Estoy bien Bells, sólo que no esperaba que me llamaras y pensé…

- Lo siento Jake, no quise, mierda, soy una maldita egoísta Jake, no debí llamarte

- No te preocupes, lo que aún no entiendo es que si tanto se aman como dicen qué mierda hace él con una maldita zorra vampira mientras tú estás conmigo

- ¿Jake? – no entendía nada de lo que había dicho

- Lo estoy tratando de entender Bells, no lo acepto, pero estoy tratando de entenderte, si lo quieres no lo alejes más de tu vida, no se lo dejes a esa sanguijuela, tú eres única y al parecer el bastardo te ama, lucha por él, pero no para vengarte, lucha para quedarte con él

- ¿en serio piensas eso?

- Si, maldita sea si, siempre lo has amado, sólo a él y se que nunca serás feliz lejos de él, así que ¿paz?

– oh por dios, Jake era fenomenal, no podía creer que me estaba incitando a que sedujera a un vampiro, mi amigo era único, el mejor de todos y por dios lo había extrañado tanto

- Te quiero Jake, siempre va a ser así, eres un lobito tan tierno

- ¿lobito tierno?, mierda Bells, no puedes decirme esa mierda, soy fiero no tierno, ahora Bells me tengo que ir

- Ok, nos estamos viendo Jake, te quiero en mi vida, eres mi amigo y pronto querré ver al lobo fiero que dices ser jajajaja

- Oh, ¿en serio?, no te repugno

- Tonto, nunca causarías eso en mi y si quiero verte convertido en lobo, así no podrás hablar

- Jajajaja, eres mala chica, pero te quiero

- Yo también, yo también

Nos despedimos, y giré para buscar la mirada de Edward, lo encontré a unos metros de distancia y la zorra le estaba sujetando el brazo, él se veía como shokeado, seguramente había cada una de las palabras cruzadas con Jake y no podía creer que Jake me alentara para estar con él.

Me fui acercando sensualmente a su lado y sus ojos se abrieron de sorpresa, las aletas de su nariz se dilataron y sus ojos cada vez estaban más oscuros.

Era mi turno de luchar por él y esa zorra me las iba a pagar, no debería haber osado a tocar a mi hombre y ahora sabría quién era Isabella Swan. Edward soltó el agarre de la mano de esa mujer y ella estaba furiosa, se notaba por la manera en que me miraba, algo le decía y él negaba con la cabeza, pero nunca perdió de vista mi cara, le sonreí coquetamente y trató de acercarse a mi, pero la muy puta se interpuso y quedó ella frente a mi.

- aléjate zorra, ese vampiro es mío – le dije con todo el odio y firmeza en mis palabras

- no lo tendrás, eres una simple humana, no eres competencia para mi, puedo matarte sin que te des cuenta

- inténtalo vampirita y verás que te doy la pelea – ok, eso fue pura fanfarronería, se que no tenía posibilidad de vencerla, pero Edward no dejaría que nada me pasara

- oh, la humanita se cree valiente ¿qué tienes tú para vencerme?

- Jajaja, eres más tonta de lo que pensaba, tengo el amor de ese hombre al que quieres para ti, pero nunca lo tendrás, él me pertenece, es mío, me desea, me ama, a ti nunca te verá como lo hace conmigo – Edward la quitó del medio de un empujón

- Nunca, Tanya, nunca amenaces a Bella, ella lo dijo, le pertenezco, es la única para mi y si tengo que matarte lo haré, ella es mi mujer y no quiero otra más que ella, así que aléjate, no te pongas más en ridículo, nunca tendrás nada de mi

- Pero Eddy, ella es insignificante, la romperás, no puedes poseerla sin matarla, en cambio a mi…..

- Aléjate zorra, ya te lo dijo, él es mío y ya hemos compartido situaciones sexuales y no me ha dañado y esta noche, en este momento será más mío que nunca y yo de él – la cara que puso la zorra cuando le solté la conducta sexual entre nosotros no tenía precio

- No, no es verdad, ella no puede excitarte hasta ese punto, estás obsesionado solamente con ella Edward, ella no puede provocar nada en ti

- Cállate de una maldita vez Tanya ¿no te das cuenta que sobras?, ella tiene razón, ella me vuelve loco, me excita como nadie lo ha logrado, al amo, la deseo – cada vez que Edward hablaba sentía que me mojaba cada vez más, así que decidí demostrarle lo mucho que Edward me deseaba.

Lo tomé de la mano y lo acerqué a mi cuerpo, no abrazamos y perdimos la noción del espacio y del tiempo, Edward enseguida se apoderó de mi boca y gruñó de satisfacción, no se que música estaban tocando en ese momento, pero no nos importó porque nuestros cuerpos se movían a su propio ritmo, las manos no se hicieron esperar y empezaron a recorrer el cuerpo del otro con pasión, con pura lujuria, Edward estaba más que duro y lo sentía en mi abdomen mientras nos besábamos y nos tocábamos.

Cuando nos dejamos de besar para que yo pudiera tomar aire miré sobre el hombro de Edward y Tanya nos miraba boquiabierta, seguramente el espectáculo que estábamos dando no era común de ver para ella, las manos de Edward recorrían mi trasero y con las mías rocé deliberadamente su verga, wow, estaba más que listo y yo también, Edward inspiró aire y volvió a gruñir, oh si, olía mi excitación, sabía que me tenía jodidamente caliente.

Tanya desapareció, no se en que momento y la verdad es que no me interesaba.

- Edward – susurré en su oído

- Mmmmm, decía mientras lamía mi cuello, ahí donde el pulso era más notorio

- Vamos amor, sácame de aquí ahora

No esperó a dirigirnos a nuestros vehículos, cuando salimos de la disco verificó que no se veía nadie cerca y me montó en su espalda y echo a correr, como en los viejos tiempos corrimos a velocidad vampírica llegando en pocos minutos a mi departamento, ese sería el lugar donde le entregaría mi virginidad a Edward, donde sería suya en cuerpo y alma.

Depositada en la cama y con Edward encima mío mientras me besaba y me tocaba indecorosamente no podía estar más segura de mi decisión, él era mío y yo de él, nunca fue de otra manera, esto era lo correcto, siempre fue así, a pesar del tiempo y del rencor siempre fue así, yo le pertenecía y él a mi.

- ¿estás segura Bella? ¿no te arrepentirás después?

- Estoy segura amor, antes estaba indecisa, pero verte con esa zorra me di cuenta que nunca he dejado de amarte y seguir luchando contra este sentimiento sólo nos dañaba cada vez más, no estoy diciendo que me he olvidado tu abandono, pero estoy tratando de forjar un futuro junto a ti, te amo Edward, siempre ha sido así, quizás mi cuerpo no ha regresado a ti inmaculado, pero mi corazón siempre ha sido tuyo, mi amor siempre te ha pertenecido

- Oh, te amo mi pequeña, te amo tanto y me arrepiento enormemente haber sentido tanto miedo de destruirte, de dañarte, pero ahora se que voy a se capaz de poseerte sin dañarte, quizás lo que nos ocurrió sirvió para darnos cuenta de que si nos pertenecemos, de que debemos estar juntos siempre y cuando quieras, cuando estés preparada beberé tu sangre y tomaré tu alma y estarás siempre a mi lado, como mi esposa, mi amante, mi compañera, mi mujer – no podía hablar, estaba tan emocionada de las palabras dichas por Edward, ahora más que nunca estaba preparada para entregarme y alojar su masculinidad en mi cuerpo y así se lo hice saber cuando con mis manos rocé su erguida y majestuosa verga, oh dios era tan grande, tan malditamente exquisito que no quería esperar más, me quemaba de necesidad.

- Tómame ya Edward, me quemo, te necesito – no se necesitó decir nada más, arrancó de un tirón mi ropa rompiéndola en el acto y me dejó desnuda ante él, sus ojos recorrían mi cuerpo de arriba abajo con deliberado descaro, se relamió los labios y por dios, se veía tan putamente sexy.

Sus dedos recorrían mi cuerpo como si fuera lo más sagrado, pero yo necesitaba más, lo quería rudo, que sacara el animal que llevaba dentro, no quería que se restringiera, lo quería sentir por entero, se que era peligroso, pero me encantaba el peligro. Su lengua recorría libremente por mi cuerpo tembloroso y se apoderó de un pezón que estaba más que erecto, con una mano se encargó del otro pezón retorciéndolo y tironeando, el placer era indescriptible, mis dos pechos siendo torturados de placer, mientras una mano se dirigía a mi centro palpitante y caliente, adentró tres dedos retorciéndolos y llevándome a la gloria, cuando alcanzó mi punto G llegué a mi primer orgasmo de la noche mientras él me gritaba que me corriera para él.

Cuando mi cuerpo dejó de temblar por los espasmos de mi liberación invertí los papeles a ahora era yo quien me deleitaba con su cuerpo de dios griego, pasé mi lengua caliente y lujuriosa por todo su torso, no se en que momento se había desvestido, pero estaba completamente desnudo y no lo podía querer de otra manera, ese maravilloso ser era mío y pronto gritaríamos de tanto placer cuando nuestros centros se unieran en la danza más antigua de los tiempos.

- Nena no juegues más, ya no aguanto, te necesito

- Mmmm, falta mucho amor, déjame probarte

- Oh, dios, me estás matando – gritó cuando tomé su verga en mi boca, era la cosa más deliciosa que hubiera probado, ya lo había dicho pero era verdad, su sabor, su olor me llamaban a seguir degustando ese manjar hecho sólo para mi, tomó mi pelo en su puño y empezó a embestir mi boca cada vez más fuerte, sus caderas se movían al compás y esa V deliciosa entre sus caderas me tenían trastornada, cuando estaba a punto de venirse lo solté de golpe y escuché su rugido de frustración, pero ahora lo quería dentro de mi.

- Bella, no juegues más

- No amor, no más juegos, quiero tenerte ahora, fóllame Edward, fóllame ya, hazme el amor y tómame para siempre

- Ahora conocerás cómo ama un vampiro amor, verás el animal que hay en mi

- Eso estoy esperando – y no dije nada más, me situé encima suyo y tomando su erección con la mano lo dirigí hacia mi mojado centro, descendí lentamente y gemimos al unísono cuando lo tuve dentro mío. Era maravilloso sentirlo y un tanto molesto, era muy grande y no pude evitar el dolor que me atravesó cuando traspasó la barrera de mi virginidad, nos quedamos un momento sin movernos, pero podía sentir el esfuerzo que estaba haciendo Edward por mantenerse quieto, de a poco el dolor fue pasando dejando solamente placer y reanudé el movimiento primero en forma circular hasta adaptarme y luego el sube y baja por toda su longitud, me hice hacia delante y apoyé mis manos a los costados de la cabeza de Edward, así el podía darse un festín con mis pechos y entre gruñidos y jadeos de placer por parte de los dos si que lo hizo

- Oh Bella, que rico amor, sigue, sigue, así, así – lograba apenas articular palabras mi vampiro mientras tomaba mis caderas entre sus manos y me ayudaba a marcar el ritmo cada vez más rápido

- Te amo, te amo Bella, no sabes cuanto, ahhhh – nos hizo girar y ahora él estaba encima mío, tomó mis piernas y las puso alrededor de su cadera y empujó hacia mi centro, sus manos se apoyaron en la cabecera de mi cama quien crujía cada vez más y golpeaba la pared con cada embestida que daba Edward.

Mi cabeza giraba, apenas podía respirar y el nudo en mi estómago cada vez era más grande y tenso, sentía que en cualquier momento reventaría en el más maravilloso de los orgasmos. Sus movimientos se hicieron cada vez más rudos y salvajes

- Mierda Bella, eres tan jodidamente estrecha y caliente, cielo dime si te daño, dime….

- Sigue Edward, me encanta amor, me encanta sentirte dentro de mi cuerpo, no pares, más, quiero más, más rápido Edward – y así lo hizo cada vez embestía con mayor fuerza, me importaba una mierda si maña estaba llena de moretones, el placer que sentía en estos momentos valía cualquier magulladura que me podría dejar, no sentía dolor, sólo placer, un placer irrefrenable.

- Ahhhh, Edward eres tan putamente bueno, eres un jodido dios del sexo, yo…yo… - mierda no podía decir nada coherente

- Ahhh, Bella, eres deliciosa amor, te necesitaba tanto amor, tanto, eres una jodida zorra cielo y me encanta, eres mi zorra, mía sólo mía

- Mmmm, sólo tuya Edward, tu zorra –me encantaba que hablara sucio y fuera tan posesivo.

Sus manos rompieron el cabecero de madera de mi cama, se que se estaba restringiendo y ahora que habían caído algunas astillas de madera iba a conocer a mi hombre vampiro, tomé un trozo de madera roto y puntiagudo entre mis dedos y rasgué mi piel superficialmente a la altura de mi muñeca izquierda brotando un hilo de sangre.

Edward rugió y trató de alejarse, pero apreté el agarre de mis piernas y no lo solté, se que si realmente hubiera querido lo habría logrado, pero se quedó y sus ojos estaban salvajes, desquiciados y trataba de no respirar, de no sentir mi sangre, pero yo quería lo contrario y levanté nuevamente mi mano y rasgué nuevamente mi piel, pero a la altura de mi garganta, nuevamente el hilo de sangre se escurrió y Edward apretaba cada vez más la mandíbula, sus embestidas habían cesado y sus ojos recorrían el camino de sangre que surcaba mi piel. Moví mis caderas, no quería que me dejara a la mitad del orgasmo

- Es para ti amor, bebe de mi sangre, es tuya cielo, confío en ti – Edward respiraba cada vez más agitadamente, estaba dividido entre el placer y la necesidad y mi seguridad

- Mierda, Bella, eres mi perdición – y con un gruñido se rindió al placer de la sangre, lamiéndola y regodeándose de lujuria

siguió embistiendo cada vez más fuerte, su lengua sorbiendo mi sangre y sus embistes salvajes me llevaron nuevamente a la locura, era mío, ahora más que nunca era mío, era dueño de mi corazón, de mi cuerpo y de mi sangre

- Oh, Edward, ya casi…

- Vente amor, córrete para mi cielo, mi zorra, baña mi polla con tus jugos – dos embistes y su sucio lenguaje en medio de un gruñido me corrí, grité y grité su nombre una y otra vez, mientras mis fluidos salían como cascadas mojando su gloriosa polla

- Ohhhh, Bella, me encanta como aprietas mi polla ahhhhh – tres empujes y se corrió fuertemente, temblaba y maldecía mientras seguía embistiendo para alargar el placer.

- Joder Bella, es lo más maravilloso que me ha pasado en mi jodida vida, te amo, te amo, decía todavía con la voz entrecortada mientras su respiración se hacía más acompasada, todavía estaba dentro mío y me besó largamente, volví a sentir como su polla crecía dentro de mi cuerpo, oh, mi vampirito era insaciable, ya estaba listo para la acción otra vez, carajo, estaba realmente cansada, pero la calentura era mayor y de sólo sentirlo erguido ya estaba completamente excitada.

- Mmmm, cielo, lista para más sexo salvaje

- Siempre Edward, contigo siempre.






miércoles, 18 de mayo de 2011

Vida : Dulce Inmortalidad

Capítulo Séptimo: Humanidad dulce inmortalidad


Me tambaleaba de un lado a otro, sin duda esto era mucho mas excitante que si lo hubiera intentado cuando era humana, "Hip" exclame por lo bajo, mientras Emmett reía entre dientes al verme entrar por la puerta de la enorme mansión

- "caray parece que nuestra dulce Bella esta haciendo berrinche" comento mientras Edwards le daba una mirada fulminante a Alice y Jasper quienes trataban de sostenerme en pie.

- ¿Qué han hecho? Preguntó incrédulo mirándonos a los tres.

- Tranquilízate Edwards, solo fue… como decirlo… trató de explicar Alice pero yo interrumpí

- Un experimento. Agregué, dejando en evidencia que mi voz no era la misma. Jasper soltó una risa pero esta se apago cuando vio la mirada de Edwards.

- ¿Un experimento? Disiento Edwards mientras me observaba - ¿Has perdido la razón? Pregunto ahora dirigiéndose evidentemente a mí.

- Eh ¿yo? Conteste con voz ingenua mientras tomaba aire, apenas podía mantener el equilibrio

- bueno yo… - continúe mientras trabaja de poner en orden mis pensamiento y articular las palabras de forma coherente y con la mejor voz que pudiera darle

- no fuiste tu él que dijiste se humana – le reproché haciendo una mala imitación de su voz, la verdad no se me había ocurrido que más decir.

- Y crees que con emborracharte estas cumpliendo la meta.

Me contesto ofuscado. Emmett volvió a reír y Edwards puso los ojos en blanco. Alice contenía la risa tratando de sujetarme, pero me solté de sus brazos.

- Mira yo sólo…

Intenté decir mientras caminaba unos pasos pero francamente mi sentido del equilibrio estaba indiscutiblemente fuera de servicio por esa noche, lo que hizo que resbalara y si no hubiera sido por Edwards que se abalanzó ágilmente a sujetarme por el brazo hubiera dado de lleno contra el suelo

- Como en los viejos tiempos

Susurre y sin querer se me escapo una risotada, lo que hizo que Edwards perdiera la paciencia y se exasperará, sin decir nada me cogió del brazo y me arrastro hasta las escaleras, sin darme cuenta me tenia en su cuarto junto a una enorme cama

– no que no dormías - argüí mientras el sólo movía su cabeza.

- Te quedarás aquí.

Sentencio mirándome con reproche

- Normalmente esto se hubiera pasado con una buena siesta pero no estamos en una situación normal, ¿verdad?

Me dijo mientras yo le hacia una mueca

– Estarás aquí por lo menos hasta que puedas caminar sin caerte en el intento.

Iba a cerrar la puerta cuando me interpuse.

- Bueno a ti que te pasa, primero estas obsesionado porque yo siga siendo humana, me dejas botada para supuestamente proteger mi alma, y ahora que sabes que soy inmortal me haces un berrinche porque estoy experimentando un poco.

Discrepé frustrada mientras me separaba de la puerta, él se volteo a mirarme.

- Experimentando.

Gruño sorprendido tomo aire y continuo

- ¿crees qué esto es experimentar? Interrogó con voz ronca.

- Sí. Admití moviendo mi cabeza firmemente

- Irresponsabilidad eso es lo que es, podrías morir intoxicada

Grito al borde del pánico

- Que no lo entiendes – vociferó entre dientes frustrado mientras me sostenía el brazo en alto como si estuviera reprendiendo a su hija, lo mire boquiabierta jamás se había portado así conmigo.

- Pero tu comiste tierra – solté de repente

- digo pizza la otra vez, lo recuerdas - el miro en descrédito ante mi observación

- Bella tú crees que porque un humano come tierra no se enferma.

Lo miré confundida no entendía la analogía de lo que me había dicho y que para él parecía evidente.

- ¿Que podría pasarme? Pregunte curiosa

- pensé que éramos inmortales – continué pero él suspiro en frustración

- Inmortal no significa invencible y francamente creo que tendré que explicártelo en otro momento, lo único que tienes que saber es que lo que hiciste hoy es peligroso – finalizo frenético.

No dije nada, solo me senté en el borde de la cama haciendo una mueca. Vi como el apretó los puños, sin duda estaba logrando sacarlo de sus casillas, vacilo un momento y luego camino hacia la puerta de la habitación y la cerro tras él.

El cielo aún estaba oscuro, me había cansado de mirar por el cristal de la ventana, a penas lograba sostenerme en pie sin perder el equilibrio y aún todo me daba vueltas sin duda era una sensación desagradable, hubiera dado todo en ese minuto por poder dormir, miré hacia la cama y fue ahí cuando decidí que era tiempo de hacer mi ritual a la espera que el alcohol ingerido terminará su efecto, me tumbe y apoye mi espalda contra la cama, cerré mis ojos en un afán de tranquilizar mi mente, comencé a respirar lentamente, concentrándome en el sonido de mi respiración, habían pasado largos minutos haciendo eso cuando de pronto sentí su presencia cerca mío, abrí mis ojos abruptamente y vi la silueta de su cuerpo tendido a mi lado, giré sobre mi hombro y me puse en su misma posición.

- ¿Te sientes mejor?

Me pregunto, era evidente que trataba de hacer las pases conmigo luego de la pelea que habíamos tenido hace un par de horas, le sonreí.

- Supongo que podría estar mejor.

Le respondí, al tiempo que sentía su mano acariciar mi rostro, estaba deslizando sus finos dedos por mi mejilla, cerré mis ojos a su contacto, esté era tibio, nada parecido a como había sido antes, la sensación se asemejaba al calor de un sol tímido de primavera, me estremecí ante la conmoción.

La tibieza que ahora ellos emanaban también lo había notado cuando Carlisle me había consolado aquella vez en las afueras de la biblioteca en nuestra primera conversación, pero hasta ahora no había sido del todo conciente de aquello hasta este momento. Me mordí el labio mientras abría lentamente mis ojos, y ahí estaba él, nariz con nariz, escasos centímetros nos separaban, sin duda él era perfecto, mis ojos de humana no habían dado el crédito suficiente ni contemplado la cuarta parte de su belleza, si en aquel entonces me parecía hermoso, ahora verlo tan de cerca hacia que mi vista se desgarrará, sus ojos leonados estaban contemplándome bajo la oscuridad, eran tan profundos que por un segundo me perdí en su mirada.

– Eres tan hermoso –

Apenas pude susurrar mientras el sonreía ante mi comentario, fue entonces que me percate que la proximidad se hacia cada vez más corta, lentamente estaba girando su cabeza como aquella primera vez, buscando un camino hasta mis labios y no pude evitar apresurar el momento apretando los míos contra los suyos.

Era la primera vez, después de aquellos cinco largos años, que volvía a besarlo, y la sensación era exquisitamente adictiva, sin duda el era mi adición, la heroína era poco en consideración a esta sensación de necesidad que estaba descubriendo con cada beso que él me estaba regalando, de pronto volví a sentirme desequilibrada otra vez, pero esta vez la sensación era agradable, podría renunciar en este preciso instante a mi equilibrio con tal de quedarme con aquella sensación.

Sus besos hacían que mi boca ardiera, sentía como sus manos se sumergían en mi pelo y apretaban mi rostro contra el suyo, haciendo su beso mas profundo, con una lujuriosa urgencia, como si quisiera devorarme. Empuje mi cuerpo contra el suyo y sin darme cuenta estaba sobre el besándolo fieramente en respuesta, el rompió el beso y hundió sus labios contra mi cuello, lo que me hizo perder la cabeza completamente, difícilmente podía articular pensamientos coherentes.

Mi mente estaba inundada de nuevas sensaciones, unas que jamás hubiera pensado tener, la palabra pasión se estaba haciendo chica para todos los sentimientos que estaban aflorando en mí en aquel instante, apenas podía estar conciente de lo que sucedía, sentí como sus manos apretaban mi espalda haciendo gentilmente que me tumbara en la cama, estaba él ahora sobre mí, deslizaba su boca por el largo de mi cuello besándome en el hombro.

Por primera vez en mi vida, y sin planearlo siquiera, mis manos estaban avidamente desabotonando su camisa, incluso en una situación así, él era más rápido que mis manos, de pronto sin darme cuenta el peso de su cuerpo había desaparecido, él ya no estaba junto a mí, sentí su jadeo en un rincón de la habitación estaba tumbado contra la pared, mirándome con ojos férvidos trataba de controlar algo más que su respiración.

- Creo que estamos peligrosamente a punto de pasar un punto sin retorno

- ¿Qué?

Exclamé confusa y atontada aún por la situación, estaba hablándome de pudor y buen comportamiento cuando él había sido quien le dio rienda suelta a mi deseo aún no experimentado. Se río entre dientes mientras abrochaba los escasos dos botones que logre desatar antes que él se apartara de mí.

- Creo que es mejor no pasar el limite, estas tentado a tu suerte otra vez.

Me dijo tiernamente mientras volvía a sentarse sobre la cama, me levante y lo abrace por la espalda.

- No puedo creerlo… te preocupa mi pureza a esta altura del partido.

Dije frustrada, pues conocía muy bien el tono de voz que había empleado para alejarse de mí, no lo haría cambiar aunque le rogará de cabezas.

- Creo que es lo único que aún puedo salvar.

Respondió mientras se paraba y sujetaba mi brazo

- Ven creo que es hora de desayunar

Me dijo mientras tironeaba de mi cuerpo para hacerme salir de la cama.

- Pero no tengo hambre.

Reclamé mientras él se volvía a acercar a mí. Me pasó sus dedos por mis ojos y pude ver su preocupación

– ¿están rojos otra vez no?

Pregunte, pero era más una confirmación que pregunta, él asintió con su cabeza, ahogue una sonrisa mientras resignada me levantaba de la cama