Dark Chat

jueves, 27 de enero de 2011

Pecados Carnales

Capítulo 19 No permitas que yo te detenga


Verla en la puerta de mi casa me dejo marcando ocupado, jamás me hubiera imaginado que ella era la visita misteriosa que mi madre tanto había tratado de ocultar pero claro como no lo había pensado antes. Si era demasiado obvio, a quien más iba a invitar a pasar la navidad que no fuera a la madre de su nieto.

Esto lejos de ser un regalo era la tortura más significativa y merecida que tenía; Me quede observándola mientras cargaba a mi hijo en brazos y las imágenes de ella haciendo el amor con Jacob se me venían a la mente y la furia me inundaba.

¡No, ella no puede!

¡No debió ser capaz, ella no!.

Grite en mi pieza botando unos libros que había cerca de mi escritorio. Tenía que salir de esa casa, tenía que irme pero como arruinarle la noche de navidad a mi hijo.

Su corazón le pertenece a otro, pensé resignado sentado en la cama mirando al techo. Al menos este es de carne y hueso y no un ser omnipotente reflexioné y era segunda vez que tendría que luchar contra alguien o algo para poder ser feliz con ella. Para que quiero ser actor si mi vida parece de teleserie me dije y no pude controlar la risa histérica. Estaba en eso riéndome como completo lunático, sólo en mi habitación cuando sentí la voz de mi madre desde la plata baja.

- Edward, baja, vamos a cenar

Bueno, ahora venía el momento de la verdad, solo tenía que controlarme y tratar de no ahorcarla o decirle algo feo — Tu puedes hacerlo —me dije quitando las imágenes de su cuerpo diminuto y frágil en brazos de Jacob.

Bajé y topamos a la entrada del comedor, llevaba a mi hijo de la mano y me bajaron las ganas de besarla, allí en la mitad del pasillo, frente a todos, un arrebato se coló por mi razón pero otra vez, me torturaron las imágenes de ella, sus gemidos se hicieron audibles y de pronto, no era yo el causante de aquella felicidad libidinosa sino él, fue el golpe justo, un golpe bajo al corazón, para hacerme reaccionar, alce a mi pequeño para ahogar las ganas de gritarle y pedirle explicaciones, lo tomé y lo apreté entre mis brazos, al menos Jacob no tenía lo que yo sí, un pedazo de ella, un fruto de amor. Bella alzo su vista y nuestras miradas se encontraron, sin decirle nada tomé a nuestro hijo y entre al comedor sin detenerme, tratando de huir y de pensar coherentemente dispuesto a comportarme como un caballero, al menos durante la cena; mi padre me miró y se rió — tan evidente era —pensé dejando a Anthony en la silla y ocupando mi lugar. Bella camino hasta el lado contrario para sentarse justo frente a mi y lo encontré perfecto, así podría mirarla y ponerla nerviosa pero otra vez no contaba con que yo no era él único que la quería para él esa noche. El grito estrepitoso de Anthony se sintió como en sus mejores momentos de berrinche y afloró lo malcriado que había crecido, era el único nieto y el único bebe entre adultos, estaba comenzando a pasarme la cuenta lo consentido que mi madre lo había criado y hacía mucho tiempo que no se comportaba así de mañoso cuando habían visitas.

- ¡Noooo tu no! —gruño — mami —articuló extendiendo sus manos hacía ella.

Bella se puso incomoda, al principio mi rostro había reflejado sorpresa, traté de distraerlo poniendo frente a él un plato pero haciendo gala de todo su lado Cullen, lo rechazó, fue allí cuando traté de ocultar la risa, la cara de incomodidad de Bella la disfruté al máximo. Al final el pequeño hombrecito ganó y no era justo que todo mundo se pusiera de su lado, pero claro estábamos hablando de Alice no de cualquiera, ella a cualquiera le dejaría su lugar, sobre todo cuando eso implicaba estar atenta a que mi hijo de cuatro años y medio no arrasara con alguna de la copas o botará el agua en la mitad de la mesa provocando un desastre de proporciones.

Se sentó a mi lado separada solo por la silla de comer de Anthony — ah la familia feliz —pensé para mis adentros y esa mirada de mi madre era demasiado evidente. Después que en un comienzo casi había odiado a Bella con el tiempo se le había ablandado el corazón en el juicio y creo que eso se debía principalmente a mis intentos por reemplazarla.

Tu hijo ya tiene madre no tienes que buscarle una sustituta, mucho menos una que no va a quererlo.

Habían sido las palabras de mi madre cuando había visto el largo desfile de chicas que trataban de congeniar con Anthony, para mala o mejor dicho buena suerte él jamás había aceptado a nadie que no fuera Tanya o una de mis hermanas.

Y era increíble el poder que el vinculo de la sangre podía hacer, Anthony había aceptado a Bella como si nunca se hubieran separado. Se fundía como si ella lo hubiera malcriado toda su corta pero intensa vida, a tal punto que ya estaba desquiciándome. Era la décima vez que tomaba cosas de la mesa en un intento de lucirse, sabiendo que eso estaba prohibido, siempre había tenido buenos modales pero hoy tenía espectadores frente a los cuales lucirse. Estaba ahora tratando de alcanzar la copa de mi madre cuando se apoyo en la mesa y me percaté que iba a botarlo todo dejando con eso un desastre de proporciones cuando perdí la paciencia y le grité. Lo senté en la silla de vuelta y Bella me miró sorprendida y asustada, mi hijo se largo a llorar y hay también perdió la paciencia mi padre.

- Eso si que no — amenazó dándome esa mirada profunda que pocas veces le veía.

Y en cualquier otra circunstancia le hubiera contestado pero tenía razón. Como era capaz de perder la paciencia con un niño de cuatro años y no perderla conmigo mismo o incluso no perderla con ella.

Estúpido, contrólate, ella ya hizo su elección.

Fue lo que me grite mentalmente mientras bajaba la guardia, me tragaba la rabia y me sentaba de vuelta a la mesa sin chistar. Pero la rabia que tenía era mas grande, quería gritarle y recriminarle tantas cosas pero por otro lado, ¿acaso tenía derecho?.

Debí casarme con ella después que salió del hospital, jamás debí dejarla ir pensé frustrado y ya para el postre solo quería que todos desaparecieran, esa había sido la navidad más triste que había pasado y era principalmente porque ella ya no me amaba, porque mi vida era un desastre sin Bella.

El daño esta hecho, y eso jamás vas a poder cambiarlo.

Me había dicho Alice cuando me vio con la barbilla hinchada por el golpe que me había propinado el estúpido de Jacob. Pasamos a la sala de estar y mi padre acaparo a Bella toda la noche, Anthony jugó como si nunca le hubiera siquiera gritado y esa cualidad de los niños era la que yo necesitaba ahora que tuviera mi amor, porque ella no podía simplemente olvidar lo que yo había hecho y amarme como lo había hecho antes. Como estaba dispuesta a hacerlo cuando estuvo embarazada, que acaso no le habían dicho que perdonar es divino.

Me dedique a mirarla gran parte de la noche, y como quería correr a sus brazos, besarla y hacerla mía. Quería tenerla cerca de mi cuerpo, sentir su respiración acelerada, sus latidos del corazón erráticos, quería que todo eso fuera un efecto mío y no de él. Estaba en eso observándola cuando Anthony se acercó con sueño y ella lo acurruco contra su pecho, y sentí envidia por primera vez desde que él había nacido. Ahora mi hijo de cuatro años era el único con el derecho sobre ella de estar cerca de su cuerpo, verlo dormir con su cabeza apoyada en su hombro, casi enterrado en aquel cuello maravillosamente hermoso y sensual me provocaba cólera, un coraje inmenso de haberlo perdido, y por mi estupidez. Yo podría tener esos mismos derechos si no lo hubiera echado a perder hacía tantos años atrás. Ahora el que tenía derechos sobre ella era otro — un mal nacido -escupí tratando de controlar la furia.

Cuando su hermana se levantó para irse mi corazón se encogió y eso se debía a que ella tendría que marcharse, mi navidad se había acabado sin siquiera comenzar. Pero otra vez más tenía a mi lado a un gran aliado del que hasta ahora no me había percatado.

- ¡No mami no! —suplicó sollozando — No te vayas duerme conmigo.

Habían sido las suplicas de Anthony y yo gritaba junto con él por lo mismo. — Quédate Bella, quédate para siempre —murmuraba en mi interior mientras observaba la escena sin emitir palabra alguna. Ella me miró desconcertada y no sé qué mirada le di pero su respuesta no concordó en nada si me hubiera leído la mente.

- Lo haré dormir y me tomaré un taxi

¿Taxi?, porque siempre tenía que ser tan obstinada, porque no les hacía caso a mi madre y a mi hermana, así tal vez tendría una oportunidad de redimirme.

Cuando finalmente se fueron todos, un impulso por subir se apodero de mí pero no podía ser tan evidente, menos con mi madre bajo el mismo techo. Mi padre me observo recoger los platos y ayudar a secar la losa.

- Seguro que Jacob no te pego en la cabeza, estas actuando raro -me preguntó irónico, pero lo ignoré.

- ¡Ah no!, tu quieres causar un temporal —exclamo Rosalie

- Espérate tengo que sacar una foto, pagarán millones de dólares por esto -agregó Alice haciendo de mi intento por distraer mi mente una verdadera broma, pero que le pasa a mi familia pensé mirándolos a los tres. Gracias al cielo mi madre acalló el cuento.

- Ya déjenlo, además esto es algo que ustedes deberían estar asiendo no él.

Me defendió quitándome el plato y el paño y se lo ofreció a Rosalie pero esta se escapo, finalmente Alice lo recibió resignada y la sonrisa que había tenido hace minutos atrás se había ido, ahora era yo el de la sonrisa en el rostro.

- ¿Vas a ir a dormir con tu princesa? —atacó y yo le miré con suficiencia.

- Tal vez, al menos tengo una, no como otras —contesté mordaz saliendo de la cocina.

Mi madre me grito buenas noches y me quede sentado en el sofá, la verdad no sabía si subir, si lo hacía ¿qué iba a decirle?, tal vez debía esperar a que bajará para irse y ahí tratar de conversar con ella. Pero de qué, le iba a suplicar que se alejara de él ¡Patético!, me recriminé a mi mismo arrugando el entrecejo.

Estaba absorto mirando el árbol de pascua que no me percaté que mi padre ya había puesto los regalos de Anthony y los nuestros.

- No vas a ir a dormir, o estas esperando a Santa Claus, yo creo que tu regalo lo dejo arriba -me dijo mi padre riéndose y como odiaba que le pareciera tan resuelto el tema de Bella, ahora no entendía ese bando tan positivista a que yo me fuera a dormir con ella, si mal no recuerdo eso estaba estrictamente prohibido desde que tenía trece años.

- Ya no te enojes, es una broma, además tienes que tratar de arreglar las cosas con ella, yo creo que mi nieto se merece una familia feliz de una buena vez -me comentó cuando vio mi cara de enojo, respiré resignado. Y éramos dos los que queríamos una familia feliz, el problema era que ella no la quería, nunca lo había querido, yo no era su elección, incluso antes de Jacob, había preferido a otro antes que a mí.

Subí las escaleras y me detuve en la puerta — Bella yo te amo, cásate conmigo — susurré, pero a mi proposición parecía faltarle motivo y significancia como iba a proponerle matrimonio luego que me había enterado que tenía novio y con el cual me había peleado trayendo como consecuencia una contusión para ella.

— Bella, por nuestro hijo dame una oportunidad —había sido otra de las buenas razones para que ella volviera conmigo, pero no era valido, mal que mal yo no había vuelto a buscarla, sin no hubiera sido por el encuentro del azar en el supermercado yo no me estaría haciendo estas ideas. Busque otra escusa para hacerla desistir de su nueva relación y no encontré ninguna más salvo una que para algunos movía montañas: yo la amaba con todas mis fuerzas y quería pasar con ella el resto de mi vida.

Entre a la habitación dispuesto a casarme con ella al día siguiente si quería pero mi idea loca se vio frustrada porque ella estaba dormida. Entre lentamente y cerré la puerta tras de mí, me sonreí y el corazón brinco al verlos abrazados, las manos de mi hijo en su pecho eran una imagen demasiado tierna y deseada, la forma en que ella lo tenía acurrucado contra su cuerpo protectoramente me hizo sentirme el hombre más miserable por haberle negado eso durante tantos años — había sido un egoísta —reflexioné. Camine hasta el otro lado de la cama y me subí tratando de no hacer ruido, tome las manos de Anthony y las saque de entre la ropa de Bella, lentamente lo jale hacia mí para poder separarlo de ella, y traspasarlo a su cuna, era mejor que durmiera en ella, sino después no habría forma de sacarlo de la cama. La tape y me quede observándola.

Su rostro era angelical, su expresión era feliz y relajada — Eres tan hermosa, casi un pecado el solo hecho de mirarte — susurré acariciando sus mejillas pero ella no se despertó a mi contacto lo que en parte agradecí.

Comencé a pensar en lo que había pasado años atrás, desde que la conocí aquel día del cumpleaños de Alice hasta el día fatídico que ella había tomado esas pastillas para abortar — Por qué fuiste tan imbécil —me recriminé y comencé a ver algo que no había visto hasta ahora, jamás me había detenido a pensar en lo que había hecho después de aquel día, en todas esas noches que me había ido dejándola sola largas horas, solo para hacerla sentir mal, solo para vengar en parte lo que supuestamente yo había sufrido al haberla visto sangrar perdiendo a mi hijo, recordé que había sido un canalla de los peores tratando de vengar algo que era irreal y que estaba solo en mi mente.

De pronto comencé a sentir ese peso tan grande en mi corazón por haberla traicionado de tantas formas y con tantas personas. Tenía tantos sentimientos encontrados — Jamás debí amarte, ni siquiera osar poner mis ojos en ti —susurré ya llorando de plano por lo estúpido que uno puede ser a veces, lo inmaduro, lo terco; la había perdido y era solo mi culpa, solo yo había cavado la tumba donde había enterrado nuestro amor.

Era primera vez que lloraba por amor y por alguien, no era que no llorara, había muchas situaciones que algunas veces me habían dado pena, pero esto era distinto. Esta pena desgarraba mi corazón y había perdido la oportunidad de ser feliz por decisiones erradas, por un tonto orgullo ¿De qué me servía ahora mi orgullo? — No la merezco — le dije a él, mirando al cielo y fue ahí cuando sentí que ella se había despertado. Se acerco caminando sobre la cama y yo me pare, no quería mostrarme débil, no quería que Bella me viera llorando descontroladamente como un niño, era demasiado mostrarme vulnerable con ella, no quería inspirar lastima.

- ¿Estas llorando? -me preguntó sorprendida y — acaso los hombres no lloran —pensé en mi interior, es — ¿un privilegio de las mujeres? — seguí contestándole en mi fueron interno ella guardo silencio.

- Estoy resfriado, es romadizo -le contesté finalmente esquivando el haz de luz que entraba por la ventana, una persiana estaba corrida permitiendo que la luna iluminara tenuemente la habitación.

- Edward yo —escuché pero la interrumpí en un arrebató, mi ansiedad me traicionó y de la peor forma. Terminé por confesar algo que debía guardar en mi interior, pero estaba cansado.

- Me lo merezco, yo fui quien te orillé a esto — dije mirándola — Merezco que tu no me ames, que hayas rehecho tu vida —continué y mi voz se quebró, lo dije estrangulado por la pena, miré hacía un costado para tratar de darme valor — ¿Cómo pude pensar que me esperarías eternamente que estarías sola después de cuatro años? — concluí acercándome hasta el haz de luz, ahora quería que viera mi rostro, quería que viera cuanto estaba sufriendo por ella — no soy de fierro Bella, también tengo emociones y me duele verte con él —era el mensaje que esperaba entendiera.

- Tú también rehiciste tu vida —se defendió y me reí con tristeza — ¿rehacer mi vida?, que vida si yo no tenía vida, vivía para Anthony, vivía para su recuerdo. Para ella —refuté en mi interior.

- Tanya es la madrina de Anthony, no es mi novia ni mi prometida ni vamos a casarnos como piensas —le aclaré finalmente ya no me importaba mentir, mantener una mentira no era necesario, no con ella.

- Salió publicado en los diarios — rebatió

- En los diarios salen muchas cosas y no todas son verdad —insistí

Frustrado por sus respuestas, aparentando una frialdad o temple que no tenía. Me senté en el borde de la cama, derrotado, cansado — Ganaste Jacob —dije en mi mente, pero en el fondo me senté con una esperanza viva, quería que se acercará, que al verme así la conmoviera y finalmente se rindiera, sabía que ella aún me amaba, pero contrario a lo que yo deseaba con todas mis fuerzas, permaneció lejos de mí, sentada en la cama pero a un millón de metros de allí.

— Esto no es sano para ninguno —exclamé pero ella me interrumpí, su voz temerosa, dulce y calmada me interrumpió.

— Con Jacob nunca ha pasado lo que tú piensas, él y yo – y su voz se acallo, mi corazón dio un brinco de alegría, se ilusionó — entonces era mentira — pensé ilusionado, al miré su vista se fue a la nada. Su expresión cambio, su rostro reflejo miedo y tortura – él es… era mi psiquiatra, así lo conocí, el me recibió el día que – y su voz se apagó con amargura, una que no había conocido, de pronto, la ansiedad se gatillo, un miedo me inundo, uno inexplicable, me giré para encararla y me senté frente a ella, la ansia me consumió, ella había hecho algo por algo me lo estaba ocultado.

¿Pero qué cosa? me pregunte, la palabra suicidio se me vino a la mente y recordé lo que tanto me grito Alice respecto a como podría desequilibrar a una madre la perdida de un hijo, pero no, ella se había ido a un convento, el suicidio era un pecado ¿Bella lo cometaria? ¿Tanto daño había causado?

- ¿Bella? - la llamé tratando de que me mirará - ¿El día que qué? — exigí saber y la noté nerviosa, se mordí el labio y como me hubiera gustado poder leer la mente, quería saber la verdad, me acerque y la tome por los brazos.

- ¿Él día que, qué hiciste? —insistí y ella parecía en otro lugar… su cuerpo estaba aquí pero no su mente… de pronto dos lágrimas rodaron por su rostro.

- Nada, no hice nada - confesó atropelladamente - fue el día que decidí irme al convento —aclaró y mi corazón paralizado por el miedo volvió a latir — El padre Alfonso insistió en que me evaluara un psiquiatra para aceptarme —contestó evadiendo mi mirada.

Un suspiró aliviado se escapó de entre mis labios, ella no lo notó pero yo sí, la culpa se alejo de mi mente y menos no había sido tan canalla de lograr desestabilizarla tanto como que atentará contra su propia vida, si ella lo hubiera hecho nunca me lo hubiera perdonado, sería otro pecado sumado a mi prontuario. Vi como se recostó contra la cama y yo me senté cruzando las piernas, nos quedamos mirando de nuevo, había un silencio y el único sonido que lo interrumpía era la respiración de nuestro hijo.

- ¿Tú lo amas? —le pregunté de repente fantaseando la respuesta incluso antes que salieran de sus labios, pero ella dudo, lo que termino por desgarrar mi corazón, yo quería que ese "no" hubiera brotando de improviso, de manera espontánea, aunque ella después hubiera tratado de disimularlo con excusas que iban a ser mentiras porque eso hubiera sido un indicio que el daño no era tan grande, que había una posibilidad de ser felices.

- Será mejor que me vaya — anunció ella y era un hecho, ella tenía una duda, su corazón tenía dudas, lo que me desgarró el mío, mi corazón se hizo añicos. Al verla levantarse de la cama involuntariamente y motivado por una falsa esperanza la detuve.

- Quédate, es tarde, hace frío. Mi madre jamás me perdonará que te deje irte a esta hora. Dormiré en el cuarto de Rosalie. Si es lo que te preocupa -le susurre conteniendo las lagrimas y evitando que mi voz saliera distorsionada pero lo que quería era llorar, llorar contra el regazo de mi madre y preguntarle porque uno es tan estúpido, solté su mano pensando en porque no me quede de la edad de Anthony y todo sería mucho más fácil añoré dispuesto a dejarla ir, a olvidarme de ella, a matar este amor tan desgarrador que sentía por ella, por la madre de mi hijo, por la mujer de la cual me enamore sin control. Nuestros dedos se rozaron y en ese minuto ella me tomo la mano y la miré sorprendido.

- Podrías… simplemente… abrazarme mientras duermo -me pidió y asentí, era lo que yo más deseaba en ese minuto tener su cuerpo cerca, sentir su respiración, su olor, tener sus cabellos contra mi rostro. Vestidos nos recostamos en la cama, la tape con la colcha, y la sujete como lo había hecho la noche anterior y nos quedamos así, durmiendo abrazados, sin decirnos nada.

Mi corazón estaba destrozado, desangraba y estaba a punto de morir, quise llorar y pedirle perdón pero ¿Sacaría algo con eso? Me pregunté apretándola más fuerte contra mi pecho.

- Si tan solo pudieras mentir conmigo Bella —le susurré al oído cuando ya noté que estaba durmiendo. Yo en cambio no pude dormir, simplemente me quede ahí sosteniéndola, como debí haberlo hecho aquella vez, cuatro años y medio atrás. Como a las siete de la mañana nuestro hijo comenzó a exigir su desayuno.

- Shshhh Anthony —susurré llamando su atención y él me miró con esos ojos marrones tan grandes que había heredado de su madre. Se río divertido cuando me vio que trataba de no hacer ruido.

- ¿Mami? —comenzó a llamarla pero en ese minuto lo saque de la cuna. Y le puse la mano sobre la boca.

- No quieres ir a ver si te dejaron regalos —le pregunte y asintió, era demasiado fácil distraerlo. Bajamos a la planta baja y ya mi madre estaba despierta, y para mi mala suerte Alice se había quedado.

- Tu aquí tan temprano —le murmuré y ella se rió, Deje en el suelo a Anthony y en ese minuto sonó el timbre de la casa. Todos nos miramos extrañados y Alice se encogió de hombros.

- ¿Qué ahora no puedes abrir la puerta?, la fama no te deja —me murmuró devuelta y siguió jugando con Anthony, ignorando por completo el timbre que volvió a sonar insistente.

Resignado fui a abrir y ojala no lo hubiera hecho. Frente a mí tenía a la persona que menos esperaba y que más quería que desapareciera de la faz de la tierra. Era Jacob en pleno, vestido casual, con una expresión seria.

- Bella no está —le mentí pero él me miró y su expresión fue sombría

- No es con ella con quien vengo a hablar, es contigo —respondió seco.

- ¿Y de qué podrías tener que hablar conmigo? —le pregunté suspicaz.

- Del asesinato que cometió Bella hace un tiempo atrás por tu culpa —me contestó y mi boca se abrió de par en par.

Sus palabras fueron como un baldé de agua fría que recorrió todo mi cuerpo en cuestión de milésimas de segundos, se me escapó el aire de los pulmones, un nudo en mi estomago se formó — Culpa —fue lo que embargó a mi corazón sangrante, un dolor punzante me impidió hablar de inmediato, su respuesta me había tomado con la guardia baja. Reflexioné sobre su declaración y entonces supe que el daño sí había sido grande, gigantesco, de proporciones épicas. Ella había asesinado a alguien, la imagen de Renée se me vino a la mente ¿Podría ser ella?, ese era el oscuro motivo de porque ella había necesito un psiquiatra. Ella había asesinado a su madre ¿por mi culpa?
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Que les parecio buenisimo cierto , ya saben dejen sus comentarios al final
Mil besitos
Angel of the dark

miércoles, 26 de enero de 2011

Conquistando tu Amor

CAPÍTULO VIIIEDWARD POV

Cuando salí de la sala de ejercicios me fui rápidamente a la cocina, entré y me senté pensativo

- Edward, veo que mi niña lo dejó con la boca abierta eh
- Sue cómo puede una persona tan irritante cantar así, fue….fue….
- ¿Maravillosa?
- Si, maravillosa
- Ummm, sabía que te gustaría, ahora me vas a negar que mi niña te trae loquito
- Mmmm?????
- jajaja, lo sabía ya no lo puedes negar, mi niña te ha hechizado, pero debes tener cuidado, mi niña es muy complicada y cualquier hombre no puede alcanzarla, ella se niega a enamorarse y es más testaruda que hermosa.
- ¿Por qué Sue, digo por qué es así? Ella lo tiene todo y no parece ser feliz, es tan amargada.
- Bueno, Edward tengo mi teoría, pero ella no ha a confiado ese tema conmigo, por lo que no puedo hablar de ello, pero a mi niña le pasaron cosas malas hace dos años y una de ellas es que su hermana mayor murió.
- ¿Cómo?, ¿ella tenía una hermana?, yo…yo no sabía
- Si, mi niña Vanessa tenía dos años más que Bella, pero eran muy unidas, aunque Vanessa estudiaba en otra ciudad.- ellas eran extremadamente unidas, el lazo de hermandad y unidad era envidiable, la pérdida de Vanessa fue terrible, casi acaba con la familia, aún el dolor es palpable, mi niña se refugió dos meses en casa de Quil, no quería hablar ni ver a nadie, cuando volvió estaba tan delgada, casi no comía, no dormía bien, sus ojeras eran mucho más marcadas que ahora, parecía un zombi. Apenas llegó dejó inmediatamente su habitación y se mudó a la habitación que ocupa ahora, le gusta la privacidad, antes ella pasaba el día riendo, cantando, bailando, después de eso no lo hizo más, dejó de reír y sólo lloraba.
Estaba totalmente atónito con lo que me contaba Sue, debió ser terrible para Bella la pérdida de su hermana, no quiero ni imaginarme un dolor más grande que ese, con razón es tan arisca, seguramente le duele abrirse a las personas, nuevamente mi instinto me hacía querer correr hacia sus brazos y poder darle apoyo y cariño.
- Puedo intuir lo que pasa por tu cabeza y lo que puedo decirte es que no la presiones sobre el tema, Bella no deja que nadie se acerque, no habla sobre el tema, ni siquiera asiste al cementerio a ver a su hermana, todos los meses los señores insisten en que vaya y estalla la furia de mi niña, se encierra y descarga la ira destruyendo la habitación. Varias veces la he encontrado llegando pasada de copas por la noche, la fecha simplemente la atormenta.
Nos quedamos charlando con Sue largo rato y me contó muchas cosas sobre Bella.
- Ay Edward si la hubieras conocido antes de la muerte de Vanessa, ella era un sol, alegraba a todas las personas que la rodeaban, siempre fue una niña preciosa, pero era más, ella era tan alegre y tan inocente, vivía como en una burbuja, ella estaba por cumplir los 15 años cuando murió Vanessa, pero a diferencia de muchas niñas de su edad Bella nunca tuvo novio, todavía jugaba con muñecas y le encantaba pasear en bicicleta, lo único que ha conservado de ese tiempo es su pasión por correr, claro que ahora lo hace más, ella es una corredora nata, así como lo es con la música, en realidad todo lo que ella hace lo hace bien, es la mejor en el colegio, si de calificaciones hablamos claro, porque le encanta salirse de las clases, aún así obtiene las mejores calificaciones, es irrespetuosa y mal genio a morir, bueno tú ya sabes eso, ya probaste su furia. Lo que no entiendo es por qué se detestan.
- Bueno, yo tampoco lo se. Mentí, cómo le iba a decir que la conocí en la disco y todo lo que pasó, o más bien dicho lo que casi pasó.

El día domingo me levanté temprano, ansiaba ver a Bella aunque fuera para pelear, al bajar al comedor no la encontré y fui a la cocina a preguntarle a Sue, pero no se encontraba, sólo estaba María.

- Mmmm, María ¿sabes dónde se encuentra Bella?
- Joven, la señorita ha salido tempranísimo y no ha regresado
- Y sabes a qué hora regresa, es que necesito conversar con ella urgentemente.
- La verdad es que no joven, la señorita no da explicaciones, a veces le dice a Sue, pero ella tampoco se encuentra.
- Dime María ¿es normal que Bella se ausente sin previo aviso?
- Jajaja, si, la niña es independiente y sus padres confían en ella, aunque a veces les cueste, ella es rebelde, pero es buena, es una niña sana.
- Ay María, a veces me cuesta creerlo, la fiera buena, esa si es una broma jajaja
- Mire joven, usted conoce a la niña desde cuándo ¿ayer?, nosotros en la casa la conocemos desde que era bebé, la vimos crecer, madurar y florecer y aunque ella es difícil ella es muy buena y de buenos sentimientos, a veces puede que ande con humor de perros, pero cuando algún amigo o incluso alguien del servicio necesita ayuda de cualquier tipo ella es la primera que ayuda sin pedir explicaciones, siempre está preocupada de nosotros, ¿imagínese? La señorita de la casa preocupada por los empleados, si nos falta algo, si estamos bien de salud, si alguien de nuestra familia necesita de su ayuda, eso definitivamente no se ve muy seguido, incluso ella prefiere cenar con nosotros en la cocina que con los señores en el comedor.
- Y..Yo no lo sabía
- Si, ella es así y más, por eso todos la adoramos y sufrimos porque sabemos que algo le pasó en el pasado que le ha quitado la alegría, pero no la bondad aunque trata de esconderla fuera de esta casa. Sue tiene razón usted parece bastante interesado en la niña, así que le pido por favor que no le haga daño, mi niña no merece sufrir
- Hay algo más que me puedas contar sobre ella, de verdad me gustaría conocerla más para poder entenderla
- Joven si usted quiere conocer a la niña ¿no cree que usted mismo debería averiguarlo?, dedíquese a observarla, ella no se esconde totalmente, sólo hay que estar atento a sus acciones, su bondad salta a la vista para las personas que la conocen y la quieren.
- Tienes razón María, cualquier cosa que necesites voy a estar en la sala de música
- Ok
Salí de la cocina con la cabeza revuelta, todos en la casa hablan maravillas de la fiera, pero me parece casi imposible que sea tan bondadosa, digo ella es insoportable, caprichosa, mal educada, altanera y definitivamente es frívola.

Entré a la sala de música y fui directamente al piano, era maravilloso y hace tanto tiempo que no tocaba. Empecé a tocar un tema que hace años había compuesto para mi madre, me perdí en el sonido, en las sensaciones placenteras que me producían volver a tocar. Perdí la noción del tiempo al tocar canción tras canción y cuando me di cuenta ya era bastante tarde y Sue me llamaba a almorzar. Bajé rápidamente a la cocina y me maravillé con la escena que vi al entrar. Bella estaba sonriendo a más no poder, el viejo Billy le hacía cosquillas y ella estaba tirada en el piso de tanto reírse, todos los demás empleados estaban riendo con su risa infantil y Sue estaba simplemente emocionada.

- B…Bill…y, ya basta jajaja, ya… no jajaja, aguanto jajaja más
- No, mi niña, no pararé hasta que bajes tu guitarra y me cantes como lo hacías antes
- Billy, dijo Bella poniéndose más seria ahora. – Tú sabes que ya no canto
- Chiquilla embustera, supe que ayer estuviste cantando y por eso mereces más cosquillas hasta que aceptes
- Jaajajajajaja, ya Billy, acepto, pero te digo enseguida que eres un viejo tramposo, sabes que no puedo decir que no cuando me haces cosquillas jajajajaja
- Ya chiquilla, ve por tu guitarra.
Cuando Bella se levantó del piso y me vio mirándola su puso totalmente roja de vergüenza y se fue rápidamente hacia las escaleras. Nunca la había visto así, por lo visto todos tenían razón y está niña era mucho más de lo que se ve a simple vista. Al cabo de unos minutos ella llegó a la cocina con su guitarra. Después de almorzar todos juntos en la cocina Sue nos sirvió un pastel que estaba realmente delicioso, el mejor que había probado y eso que mi madre es una excelente cocinera y hasta entonces los mejores pasteles los hacía ella, pero este era definitivamente magnífico. Estaba disfrutando el pastel cuando escucho un leve gemido y dirijo mi vista hacia Bella y lo que vi Oh por Dios. Ella estaba con los ojos cerrados y degustando el pastel y gimiendo casi imperceptiblemente al sentir su sabor, la imagen era sencillamente más que erótica y me sentí duro al instante, Dios cómo esta niña podía ser tan.. tan.. endemoniadamente sexy, mi boca estaba totalmente abierta, se me calló la cuchara que sostenía produciendo un ruido fuerte al estrellarse contra el plato y se me escapó un jadeo bastante audible y vergonzoso. Sentí todas las miradas puestas en mi y Bella abrió rápidamente sus ojos y me miró claramente avergonzada, sus mejillas adquirieron ese rubor tentador y luego miró a las demás personas que se encontraban con nosotros, se levantó raudamente de su lugar y salió corriendo hacia el jardín. Todos nos quedamos mirando y fue Sue la que rompió el silencio con una risa atronadora

- Jajajajajajaja, mi niña, jajajaj, aún tiene la misma reacción con los postres jajaja que cuando era pequeña
- Verás Edward Bella siempre que le gusta algo en demasía sin darse cuenta actúa de esa forma, desde que era niña lo hace, lo malo es que ahora es una señorita y parece que hasta ahora no se había dado cuenta de que ese gesto puede provocar reacciones en los hombres jajajaj
- E…emmmm, vuelvo enseguida
- Si ve tranquilo, pero no olvides que mi niña va a tocar guitarra, vamos a estar en el jardín.
- Ok
Salí apresuradamente hacia el baño, mi erección necesitaba ser calmada, era bastante dolorosa, me bajé los pantalones y tomé mi miembro entre mis manos, subiendo y bajando y pensando obviamente en Bella, seguía bombeando y mis gemidos no se hicieron esperar – Oh Bella oh… Me sentía como un enfermo, un depravado masturbándome pensando en una niña, pero diablos que iba a hacer si Bella era endemoniadamente irresistible y a veces parecía que ni ella se daba cuenta – Oh Bella…oh… cómo me gustaría que ella estuviera conmigo aplacando esta enorme necesidad de mi cuerpo, deseaba que estuviera desnuda entre mis brazos y que gimiera mi nombre mientras la penetraba incansablemente, hundiéndome profundo en su intimidad, ella despertaba un deseo casi animal, quería tomarla y hacerle el amor hasta hacerla desfallecer de placer, quería quebrarla, partirla por mitad, doblegarla a mi cuerpo a mi deseo, amarla sin concesiones, hacerla que se corra tantas veces que suplique por descanso. Mierda, tuve la mejor descarga en años y sólo por masturbarme pensando en Bella. Carajo esa niña tiene que ser mía, sólo mía.

Lavé mis manos y lavé mi rostro y bajé nuevamente hacia el jardín a encontrarme con mi Némesis, esa joven sacaba el animal que llevaba dentro y que no sabía que existía en mi.

BELLA POV

Al despertar me di cuenta que tenía ganas de hacer algo distinto, al parecer el poder haber podido cantar me alegraba enormemente, aunque canté con odio, rencor, pero no me importaba, cualquiera fuera el sentimiento me hizo cantar y ahora estaba en paz, me sentía bien, liberada. Bajé sigilosa hacia la cocina y mi querida Sue iba a salir a comprar así que decidí acompañarla, ay que mi buen humor estaba al límite, mi querida Sue me incentivó a hacer algo que no hacía hace bastante tiempo : un pastel. Al llegar a la casa subí a cambiarme de ropa y ponerme algo más cómodo para empezar a elaborar mi sorpresa, ya que era el cumpleaños de Billy y le iba a dar la sorpresa con su pastel favorito. Al pasar por la sala de música escuché el piano y me acerqué a escuchar, la música era gloriosa, entreabrí la puerta y era él, Edward estaba tocando majestuosamente el piano, se veía tan…. Tan… no se como decirlo, pero su pose, su música, su entrega me llenó el corazón de alegría, él era definitivamente el hombre más hermoso y sexy que había visto alguna vez, sus dedos se movían con maestría por las teclas creando la más exquisita música y haciéndome suspirar¡¡¡¡Carajo!!!! Que mierda estoy pensando, yo odio a este tipo ¿no? Porque diablos tengo que estar espiándolo, viéndolo con anhelo, deseo y añorando esas manos, que esos dedos recorrieran así mi cuerpo, delicadamente y a la vez en forma salvaje, mierda me estaba excitando viendo al profe tocar piano BASTA BELLA gritaba interiormente y salí pitando de allí antes de que cometiera una locura como arrojarme a sus brazos e implorarle que me hiciera suya salvajemente. Me cambié de ropa y salí corriendo hacia la cocina antes de entrar a buscar a Edward y suplicarle por sexo.

Sue me estaba esperando y al ver mi cara sonrojada y sudada me preguntó qué me pasaba, pero le dije que sólo estaba así porque había bajado corriendo las escaleras. Así que me concentré en preparar el pastel, mientras Sue preparaba el almuerzo. Cuando estuvimos listas Sue fue a avisarle a Edward que bajara a almorzar, en ese momento entró Billy y me agarró para hacerme cosquillas, quería que le cantara como regalo de cumpleaños, viejo pillo, seguramente Sue me escuchó cantar anoche y le contó a Billy, entre tantas carcajadas no me di cuenta hasta que me levanté que Edward se encontraba mirándonos, mierda que vergüenza, ahora va a pensar que soy un niñita cosquillosa, me ruboricé.

Después de almorzar Sue nos dio pastel y aunque yo lo había hecho debo admitir que estaba riquísimo y sin darme cuenta cerré mis ojos y gemí despacito al sentir el sabor en mi boca, ahí estaba yo saboreando cuando sentí un ruido fuerte seguido por un jadeo bastante audible, al abrir mis ojos supe quien había jadeado, era él, Edward me estaba mirando, su boca se encontraba abierta y jadeaba, su respiración era entrecortada y me miraba fijamente, Carajo en sus ojos relucía la lujuria, el tipo estaba caliente, se notaba desde lejos, mierda y más mierda mi pequeño e involuntario show con el pastel lo había puesto así, apuesto a que estaba duro. Qué vergüenza, no se por que la sentía, estaba acostumbrada a que los hombres o jóvenes me vieran de esa manera, pero Edward era tema aparte, ahora no iba a poder sacar de mi cabeza la imagen de su cara excitada y más encima estaban todos mirándonos. Me levanté y salí corriendo al jardín.

A los pocos minutos empezaron a salir todos, gracias a dios nadie dijo nada sobre el pequeño incidente, me moría de vergüenza. Nos acomodamos todos en el jardín a la sombra de un gran árbol y Billy llevaba mi guitarra. Sue llevaba el resto del pastel y los platos correspondientes por si alguien quería más, yo definitivamente no quería más.

Al rato bajó Edward, se veía sonrojado y algo nervioso, pero decidí no mirarlo y Billy empezó a instarme a que tocara, con lo que había pasado me sentía cohibida y no sabía si iba a poder hacerlo, ahora era imposible que me concentrara en odio y rencor para poder cantar, ya que en estos momentos no sentía en mi esos sentimientos, pero y si me concentraba en otros sentimientos como….. ¿qué podía ser?….mmmmm…..decidí dejar atrás mi vergüenza y retomé mi voluntad, no sentía odio ni rencor en este momento, pero si sentía cariño, amor, calidez por las personas que se encontraban conmigo, mi viejo Billy, mi querida Sue y todos y cada uno de los que encontraban presentes me entregaban a diario cariño y comprensión y yo los quería con toda mi alma. Así que tomé mi guitarra y empecé a cantar una de las canciones preferidas de Billy : other side of the World de kate tunstall

OTHER SIDE OF THE WORLD AL OTRO LADO DEL MUNDO
Over the sea and far away -cruzando los océanos, bien lejos
She's waiting like an iceberg -ella espera como un iceberg
Waiting to change -esperando para cambiar
But she's cold inside -pero ella esta helada por dentro
She wants to be like the water -quiere ser como el agua

All the muscles tighten in her face -todos los músculos de su cara tiemblan
Buries her soul in one embrace -se quema su alma en un abrazo
They're one and the same -allí hay uno y es lo mismo
Just like water -es como el agua

The fire fades away -y el fuego se desvanece
Most of everyday -todos los días
Is full of tired excuses -está lleno de excusas gastadas
But it's too hard to say -pero es tan difícil de decir
I wish it were simple -desearía que fuera algo simple
But we give up easily -pero nos rendimos fácilmente
You're close enough to see that -estás lo suficientemente cerca para verlo
You're the other side of the world to -me eres el otro lado del mundo para mi

On comes the panic Light -se viene la luz de pánico
Holding on with fingers and feelings alike -sosteniéndola con los dedos y al igual que los sentimientos
But the time has come -pero llego la hora
To move along -de cambiar totalmente

The fire fades away -y el fuego se desvanece
Most of everyday -todos los días
Is full of tired excuses -esta lleno de excusas gastadas
But it's too hard to say -pero es tan difícil de decir
I wish it were simple -desearía que fuera algo simple
But we give up easily -pero nos rendimos fácilmente
You're close enough to see that -estas lo suficientemente cerca para verlo
You're the other side of the World -eres el otro lado del mundo para mi

Can you help me -puedes ayudarme
Can you let me go -puedes dejarme ir
And can you still love me -y aun puedes seguir amándome
When you can't see me anymore -cuando ya no me veas mas

And the fire fades away -y el fuego se desvanece
Most of everyday -todos los días
Is full of tired excuses -esta lleno de excusas gastadas
But it's too hard to say -pero es tan difícil de decir
I wish it were simple -desearía que fuera algo simple
But we give up easily- pero nos rendimos fácilmente
You're close enough to see that -estas lo suficientemente cerca para verlo
You're the other side of the World -eres el otro lado del mundo
Oh, the other side of the World -eres el otro lado del mundo
You're the other side of the world to me -eres el otro lado del mundo para mi


Cuando terminé de cantar abrí mis ojos y Billy lloraba de alegría al igual que los demás amigos, si, porque aunque fueran empleados en la casa yo los consideraba mis amigos, los quería un montón, otra cara era la que tenía mi pesadilla de ojos verdes, él me miraba desconcertado y en sus ojos bailaba la satisfacción, sí, le había gustado y nuevamente me sonrojé al sentir su mirada penetrante en mí. Billy empezó a presionarme para que cantara más, así que ya que estaba en esto porque no seguir, me sentía feliz y libre. Sue pidió su favorita the history de brandy carlile

All of these lines across my face- Todas estas líneas que cruzan mi cara
Tell you the story of who I am -Te cuentan la historia de quién soy
So many stories of where I've been -Muchas historias de donde he estado
And how I got to where I am -¿Y cómo llegué a donde estoy
But these stories don't mean anything -Pero estas historias no significan nada
When you've got no one to tell them to -Cuando no tienes a nadie para decirles
It's true...I was made for you- Es verdad ... Estaba hecho para ti
I climbed across the mountain tops -He escalado las cimas de montañas a través de la swam
Swam all across the ocean blue -Nadé a través de todo del océano azul
I crossed all the lines and I broke all the rules -Crucé todas las líneas y rompí todas las reglas
But baby I broke them all for you -Pero bebé las rompí todas por ti
Because even when I was flat broke- Porque aun cuando estaba completamente roto
You made me feel like a million bucks- Me hiciste sentir como un millón de dólares
Yeah you do and I was made for you- Lo haces.....Estaba hecho para ti

You see the smile that's on my mouth -Ves la sonrisa que está en mi boca
Is hiding the words that don't come out- Se esconde de las palabras que van a salir
And all of my friends who think that I'm blessed -Y todos mis amigos piensan que soy bendecido

They don't know my head is a mess -No saben que mi cabeza es un lío
No, they don't know who I really am- No, no saben quién realmente soy
And they don't know what I've been through like you do- Y no saben que, he estado como lo hago través de ti
And I was made for you... -Y estaba hecho para ti

Al terminar la canción ya me sentía mucho más relajada y feliz, lo había hecho, había cantado frente a varias personas y no estaba llorando, estaba feliz. Después de varias canciones más, risas y bromas entre todos me retiré a mi dormitorio, estaba realmente exhausta y mañana comenzarían las clases ¡genial!.

martes, 25 de enero de 2011

Mascara De Odio

Cap. 24 Edward Cullen


Mes subsiguiente

El tiempo… cosa misteriosa y a la vez llena de muchas cosas, positivas negativas…cosas al fin y al cabo.

Transcurría como una bruma lacerante que abría con cada segundo mis heridas más y más profundamente. Me cegaba a actividades cotidianas como trabajar, comer…vivir. La vida seguía pasando y lo mejor de mucho… Bella seguía progresando.

Como familiar incognito, para ser más preciso, como legitimo esposo de Bella, pude obtener legalmente, por medio de la Dra. Hale, información de primera mano de Bella y su tratamiento.

Creía que le había empezado a caer mejor, ya no parecía tan fría conmigo. Ella también parecía haber encontrando parte de su felicidad y lo decía porque cierto día había visto a el Dr. Brandon visitando la clínica. El no me vio, quería preguntarle si había seguido mi concejo pero por lo que veía, por la expresión de regocijo en su rostro, en el de ella, fácilmente podía concluir que las cosas iban viento en popa.

Todas las noches, cuando venía de visita, y antes de irme a mi casa veía a Bella en su habitación mientras dormía. Todos los días besaba su frente mientras ardía en deseos de hablarle y de besar otras partes menos inocentes pero igual de tersas de su rostro, de su cuerpo…

Casi nunca podía verla caminando por que la Dra. Hale insistía en que aun era demasiado riesgoso, pero por lo que podía leer de su rostro en las noches, las cosas estaban marchando mejor, y eso me hacía más feliz.

Mi vida empresarial seguía su curso como hasta el momento, saliendo adelante en su proyecto y la cuenta personal de Bella aumentando sus ingresos.

Si, la vida seguía, pero había algo que marcaba la diferencia y que, como rara cosa, estaba comenzando a pasarme a mí. A ella no podía afectarla nada de lo que me pasaba aunque se viera profundamente involucrada en todo a lo que me refería. Mis pasados deseos…esos que estaban comenzando a resurgir con el paso de los días. Ahora comenzaban a crear ese tipo acuciante de necesidad que solo había experimentado con ella, para ella, y por ella. Cada día este amor, combinado con la pasión, el deseo frustrado y la obsesión parecía crecer más con cada minuto de esos días que pasaban. Yo era hombre y para mi propia tortura y regocijo ella era la única mujer para mí. De nada servía que intentara mirar a otras si la única que despertaba lo mejor y lo peor de mi era ella. Isabella Swan…mi mujer aunque no lo supiera y no quisiera serlo. Y ni siquiera tenía necesidad de mirarla, bastaba con evocar un pensamiento sobre ella, lo cual pasaba todo el tiempo, para que todo mi cuerpo se incendiara y añorara a Bella más que a nada en el mundo.

Era curioso, si alguien me hubiera dicho hace ocho meses que mi vida iba a cambiar rotundamente, que me iba a arrodillar por amor ante una mujer, que planearía rogar por perdón a esa mujer, y ardería de dolor y deseo por ella, habría pensando que me estaban jugando una muy poco sutil broma. Ahora, debido a que todo eso se había hecho realidad no tenia más remedio que terminar de adaptarme a la situación.

Todas las noches, después de grabar en mi memoria la sensación de su frente en mis labios me recostaba en mi cama y seguía recordando.

Solo que los de ese día fueron mucho más poderosos que nunca, pero no eran memorias, anquen casi podía recordar todo, era solo un sueño, una fantasía más, pero se sentía tan real, como si de verdad estuviera ahí, como si ella estuviera de verdad llamándome.

"Edward"

Cerré los ojos, o tal vez ya los tenia cerrados, sin darme cuenta, todo lo que hice fue volverlos a abrir pero en el sueño.

Ella estaba de pie, de espaldas a mí, como la mayoría de las veces, solo que, a diferencia de los sueños anteriores, en este tenía la bendición de poder tocarla y olerla.

Era el mismo sueño de siempre, es decir, el escenario era el mismo, ella en el balcón de mi habitación, su oloroso y avainillado cabello caía en ondas sobre su espalda. Seguí caminando hacia ella porque me parecía imposible detenerme, por que había anhelado que este sueño se hiciera realidad desde que ella se fue de mi lado y, aunque era la primera vez que se manifestaba de esta forma, tenía la intención de aprovecharme de la deliciosa fantasía para hacerme menos dolorosa mi espera por ella.

Mis manos viajaron por vo9luntad propia hacia su estrecha cintura, allí, durante casi siete meses se había gestado la vida que ambos habíamos creado y a la que yo había dado la espalda por comportarme como un rematado celoso e imbécil. La abrace y casi pude sentir que me transmitía el calor de su cuerpo. Mi mentón se apoyo en su cabeza mientras mi nariz inhalaba ávidamente el aroma, tan familiar y apreciado.

Ella se quedo quieta y grite para mis adentros rogando para que este hermoso sueño no se convirtiera en las pesadillas que me atormentaban con frecuencia.

Cerré los ojos y seguí respirándola, tan real y etérea cultivando aun más el amor que le tenía. Unos dedos pequeños y suaves rozaron mis antebrazos, los que la rodeaban como si nunca quisieran dejarla ir, como era en realidad. Luego las manos se apoyaron en ellos y comenzaron a acariciarlos rítmicamente.

El corazón comenzó a golpearme con fuerza en el pecho mientras la lumbre del deseo se encendía de manera súbita pero no inesperada.

Mis labios pugnaron por abrirse y pedirle permiso para poder besarla, pero antes siquiera de poder pensar en la orden para que mi cerebro la transmitiera a mi boca ella, lentamente, se dio la vuelta entre mis brazos y se quedo mirándome de una manera fijamente antinatural.

Luego sus manos se enredaron en mi pelo y murmuro algo sobre mi boca mientras se empinaba para alcanzar mi estatura.

-Edward… - el soplo de su aliento envió ondas de placer desde mi boca hasta el resto de mi cuerpo – Edward…-

Mis brazos le sirvieron de apoyo así que en las puntas de los pies con sus manos entre mi pelo y rozando el cuero cabelludo una y otra vez sentía que estaba cayendo en el abismo oscuro al que ella podía arrojarme con solo una mirada.

Me acerque a su boca aun con todas mis dudas metrallandome el cerebro, pero non podía dejar de acercarme aun a riesgo de que esta ilusión se desvaneciera y ella me rechazara. No podía y estaba completamente perdido cuando finalmente, aun cuando no fuera real, y después de mucho tiempo de desearlo, mis labios probaban los de ella.

Un estremecimiento nada propio de un ente masculino me sacudió mientras la boca d ella comenzaba a moverse sinuosamente contra la mía, deslizo la lengua aterciopelada entre mis labios y la acogí gustoso pensando en cuando había echado de menos este placer, la abrace con fuerza empujándola contra mi deseo, acrecentando la tortura y los ruegos por que este sueño se volviera realidad, cuando mis manos aferraron la tela del vestido que la cubría sintiendo a través de la tela su piel ardiente el sueño termino.

Abrí los ojos y me tope con el dosel de la cama devolviéndome la mirada, estaba sudando y el resto de mi cuerpo no se encontraba mejo, lo único que había similar al sueño y a la realidad en la que acababa de caer era la presión del deseo en el centro del mi pecho, presión que me avisaba, que me gritaba que si no reaccionaba en ese momento y hacia mi primer intento por hablarle a Bella, me iba a arrepentir. Tal vez no estuviera preparada, tal vez la lengua se me secara y no pudiera hablarle, tal vez me quedaría en silencio esperando que ella socavara su ira conmigo, tal como lo merecía, pero si no la veía en estos momentos, no iba a ser el mismo de siempre. Tal vez que me estuviera quemando de deseo y quisiera verla para constatar una vez más que, aunque había estado a punto de hacerlo, no se había ido, aun vivía, y aun podía recuperarla sin dar mi brazo a torcer.

Me vestí rápidamente escogiendo ropa al azar, combinaban todos los colores así que no había ningún problema, saque las llaves del auto y baje corriendo las escaleras hacia el garaje. Mire mi reloj, no era demasiado temprano así que no estaría, técnicamente, transgrediendo las reglas de la Dra. Hale. Esperaba no encontrarme con ella ni que tratar de persuadirme de que no viera a Bella, a estas alturas del día no era dueño de mi voluntad, apague el móvil y lo deje sobre la mesa al pasar por la sala rumbo al garaje.

Salte al auto y lo encendí pisando el acelerador a fondo, este acto me recordó misteriosa y a la vez dolorosamente al día en que la encontré en la bañera, era algún tipo de emoción y ansia similar solo que esta vez tenía la certeza de encontrarla y encontrarla bien.

Suertudamente no me tope con ningún agente de tránsito en mis voladas de los semáforos, solamente conducía como un loco mientras la presión en el pecho no hacía sino aumentar. Parecía sufrir del capricho de un imberbe obsesionado pero esto ya se había salido de mis manos.

Cuando llegue a la entrada de la clínica no tuve más remedio que parar y conducir con mesura, por que el ruido de los neumáticos podía alterar la paz del lugar y no iba a hacerle eso a los demás pacientes que se encontraban ahí.

Baje del auto cuando lo estacione y mostré mi identificación al celador, el me conocía, sabía que venía aquí todos los días.

- vengo a hablar con la Dra. Hale – mentí solamente para que no me hiciera indagaciones tontas. Cuando entre subí corriendo las escaleras pasando de largo el piso en donde estaba situada la oficina de la psiquiatra y subí directamente a la habitación de Bella.

Cuando estuve frente a ella me quede parado unos segundos planteando la situación en la que había pensado desde que supe que algún día tendría que confrontarla.

Al demonio, que fuera lo que el destino y… Dios quisiera. Si, Dios, en sus manos ponía todo lo que pasara de aquí en adelante.

Accione el picaporte de la puerta y empuje para entrar lentamente esperando que no estuviera dormida.

Pero no estaba dormida en absoluto y estaba haciendo algo que me dejo helado y al mismo tiempo termino por encender cada parte de mi cuerpo que aun se resistía a la fantasía anteriormente soñada.

Finalmente estaba frente a ella, cara a cara, mirando como había pasado ese tiempo sobre ella, dándome cuenta de que al menos de salud se encontraba bien…mas que bien.

Mis ojos viajaron por la extensión de su cuerpo, que inexplicablemente en esos momentos estaba cubierto por ese vestido infernal que me había enseñado a desearla cuando lo uso en la visita a ese restaurante, parecía que eso había sido en alguna especie de vida pasada, por que la mujer que lo portaba, aunque parecida, no podía ser la misma que hacía unos meses. Un millón de sucesos brillaban en sus ojos, su cuerpo era maduro y de proporciones preciosas… ella estaba preciosa, arrebatadora…y mía.

La convicción hizo retroceder a la inquietud inicial, aunque ella no lo supiera seguía siendo mía, cada centímetro de ese cuerpo que ahora me devolvía la mirada era mío, cada pensamiento que ella tenía debía ser mío.

Mis ojos hicieron por fin el esperando contacto con los de ella, pero esta vez sus ojos eran ilegibles, había demasiado bruma y dolor escondidos en ellos y mi habilidad para leer la en sus ojos estaba perdida para siempre.

Me miraba fijamente, podía interpretarse como que estaba sorprendida de verme, amilanada o temerosa. Cerré mi boca antes de que hiciera algo y espere que ella tomara la iniciativa de cualquier cosa a partir de aquí, pero no podía quitarle los ojos de encima mientras volvía a admirar en la mujer en la que se había convertido, en una mujer sana que había vivido demasiado en la vida, y de la que me ocuparía yo de resarcir con mis sentimientos hacia ella. Ahora restaba ver que quería ella hacer.

Los minutos pasaban y la tensión seguía haciéndose palpable, mis pies reaccionaron por instinto buscando el calor del que había sido parte en el sueño dando tres pasos en su dirección, ella no se movió mas pude ver el latido rápido de su corazón en su cuello, pero esta vez no sabía si era provocado por mi o por la aversión a mí.

- que…- ella hablo, lo hizo, escuchar su voz fue como algún tipo de calmante, saber que hablaba, constatar, una vez más, que estaba viva, quemo mi pecho de emoción. – ¿qué haces tú aquí? –

Súbitamente sus ojos se tiñeron de una pena que si pude leer, era el único y amargo sentimiento que se podía apreciar, no había amor, odio, nada… solo pena…

La había dañado, podía verlo ahora de cerca, podía constatarlo ahora que estaba parada a pocos pasos de mí, pero tan intocable e inamovible como una estatua de diosa.

- vine a hablar contigo….necesito hablar contigo…- necesitaba que me escuchara, que me dejara decir todo lo que tenía guardado en mi pecho para ella.

-debes marcharte – dijo ella retrocediendo dos pasos sin darme la espalda, tal vez pensando que si lo hacia podía atraparla. – tú no tienes nada que hacer aquí –

Había implicación de dureza en su voz, una que ni siquiera tenía cuando hablamos la ultima vez, aquel fatídico día.

Su pecho comenzó a subir y a bajar a más velocidad conforme sentía que la miraba.

- te equivocas… tengo mucho que hacer…tengo que hablarte…

-no voy a hablar ni hacer nada contigo….no tengo nada que decirte…no tengo…-

Parecía de repente asfixiada por sus propias palabras, pero se contuvo y volvió a respirar con normalidad, quise acercarme, preocupado por que mi comportamiento volviera a afectara, pensando que era más fuerte ahora y fallando estrepitosamente en mis suposiciones.

- Bella… por favor –

- cállate…no menciones mi nombre... no – negó con la cabeza y se paso las manos por la cara desesperadamente. En desespero me encontraba yo, tal vez finalmente si hubiera cometido un error y ella nunca volvería a estar lista para escucharme.

- tengo que hacerlo, mencionar tu nombre en mi boca, en mis pensamientos, es lo único que me ha mantenido cuerdo desde que…

No sabía que tan sensato podría ser revelarle el hecho de que había sido yo quien la había encontrado medio muerta, ahora caía en cuenta que nadie debía habérselo dicho pues no recordaba habérselo oído mencionar a la Dra. Hale.

- tú solo sabes decir mentiras, ahora mismo mientes…yo no debo ni tengo por qué escucharte, escuche suficiente de ti el día en que me mandaste a la basura, nunca jamás desee escuchar el sonido de tu voz otra vez, y aunque me torturo en mi mente estoy haciendo lo posible por olvidarlo…si en algo valoras mi cordura... no vuelvas a venir aquí.

Respire hondo tratando de serenarme, tratando d calmar todo el dolor y las heridas que sus palabras me causaban, aquí estaba, el tazón de mi propia medicina, solo que yo no había usado palabras tan claras, tan transparentes y educadas. Yo la había mandado al diablo sin contemplaciones hiriéndola y rebajándola una y otra vez.

- no me voy a dar por vencido…hasta que me escuches – insistí.

Su mirada se tiño del más sincero odio…jamás había podido pensar que los ojos de ella podrían transmitir tal emoción, pero ahí estaba, ahí podía leerla, como antaño leía el amor que me profesaba ahora solo leía el odio.

-¿que voy a escuchar? , ¿acaso la culpa no te deja dormir?, ¿esperas que te compadezca cuando mataste cada cosa positiva que alguna vez llegue a sentir por ti?, lo siento Edward, pero ya te dije que no voy a escucharte nunca más. – comenzó a caminar lentamente al rededor de la habitación con los brazos cruzados sobre el pecho en actitud de auto conservación, las ondas del vestido acariciaban sus piernas dándome una vista demasiado tentadora.

Tenía que concentrarme, aunque la seguía deseando ardientemente, y más después de ese sueño había llegado la hora de poner las cosas un poco en orden.

Mis oportunidades se estaban agotando, ella me estaba atacando y sabia que me lo merecía, sabía que cada palabra era dicha con fiera justificación.

- aun no comprendo que haces aquí, si te sientes culpable te libero de cualquier obligación que sientas por mí, eres libre de hacer tu vida como te plazca, solo te pido que me dejes en paz, no voy a incomodarte, no soy tu esposa y no voy a pedirte ningún dinero, con esto claro creo que puedes irte…-

La austeridad la rodeaba, parecía una reina que no se dejaba vencer, la vulnerabilidad que había en ella estaba presente pero muy bien disimulada, yo quería esa vulnerabilidad aunque ella me gustara de todas las maneras en que era.

- no siento culpa, aunque si remordimiento, no vine aquí a que me eximieras de nada sino a que me escuches. – mi voz se endureció, quería hacerla entender y que me escuchara pero esto se iba a ir de mas palabras.

- tú no me escuchaste cuando más lo necesitaba, simplemente te sentaste en tu trono y blandiste t látigo contra mi sin importarte nada. Tu solo piensas en dinero, en fraguas para manipular a los demás, no voy a escuchar nada que venga de tu boca. – finalmente dejo que le mirara la espalda al volverse para intentar ignorarme. Así me parecía un más hermosa y deseable.

- lo siento – solté sin saber que decir, ella se volvió a mirarme lentamente – por todo lo que dije, lo que hice, por nuestros hijos…por todo… - sin mediarlo mi voz se quebró pero ella no cambio de expresión simplemente se quedo mirándome.

Su semblante se volvió aun mas frio, dio tres pasos hasta acercarse a mí, hasta que solo nos separo un palmo de distancia, así podía verla desde arriba y aun así me parecía que era incluso más alta que yo, la palidez de su rostro contrastaba con su oscuro cabello, la piel resaltaba contra el negro del vestido…mire a sus ojos…vacios de toda emoción, me vi reflejado en ellos y la imagen era por demás abrumadora…

- un lo siento no va a traer a mis hijos de vuelta – puntualizo cada frase en mi cara, la sensación de placer de tenerla tan cerca comenzó a nublar todo lo que era cuerdo en mi cabeza.- un lo siento no hará que olvide que me usaste como a una vil prostituta para tus propósitos malignos y luego de desechaste sin dejarme decirte que estaba esperando hijos tuyos…un lo siento no va borrar esto de mi piel ni de mi alma – hizo un leve gesto hacia sus manos y cruzo el paso que nos separaba – un lo siento no va a hacer que deje de odiarte como te odio en estos momentos –

Levanto una mano para abofetearme y la deje hacerlo, pero cuando dio un paso atrás para alejarse la tome del brazo sin poder pensar en nada más que su espíritu de fuego, su olor de vainillas y ese odio que decía sentir por mí. Una persona que amaba tan profundamente como Bella Swan no podía dejar de hacerlo tan fácilmente y estaba dispuesto a demostrarlo-

Me olvide de todo, me olvide por unos momentos de que ella decía odiarme, de que la deseaba con locura a pesar de que mis actos se impulsaran por ese mismo deseo, me olvide de que estos actos que cometía podían volver a dañar nuevamente su mente, de lo único que no podía olvidarme era de sus besos, de sus caricias y del amor que una vez sintió por mí.

Hale de su brazo con fuerza hasta que no tuvo más remedio que apoyarse en mí, la mire a los ojos nuevamente y le comunique en silencio cuales eran mis intenciones. Encerré un brazo en su cintura y la abrace contra mi besándola con la fuerza que la pasión me hacia impulsar.

Fue el cielo y en infierno a la vez porque el sabor nunca olvidado de sus labios invadió cada sentido, cada neurona que poseía, cada célula de mi cuerpo se concentraba en este hondo placer de tenerla nuevamente en donde pertenecía, en mis brazos, a mi lado, fría su actitud cálido su cuerpo.

Penetre en su boca una y otra vez tragándome la angustia que parecía manar de ella, nuevamente volvía a ser el animal en el que ella me convertía, nuevamente quería poseerla para demostrarle que era mía.

Sus lágrimas humedecieron mis mejillas, así que no tuve más remedio que separarme de ella. Sus ojos, esos que antes vibraban con odio estaban llenos de algo mas, algo que podía ver en mi mismo, desesperación. Tome su rostro entre mis manos aun sin apartarme de ella y murmure contra su boca.

- te amo…siempre te ame…nunca lo supe…nunca caí en cuenta de que todo lo que sentía me llevaba al centro de ese sentimiento…yo te amo…no puedo vivir sin ti…

Las lágrimas seguían manando de sus ojos mientras los cerraba y negaba con la cabeza. No me creía, nunca lo haría, de repente eso era un poco claro. Las palabras no eran ni serian nunca suficiente…

Deposite otro beso violento en su boca perdiéndome en la emoción mientras ella lentamente correspondía… Si, Dios, estaba correspondiendo a mi beso, de manera lenta, negándose a aceptarme…negándose a todo pero cediendo…cediendo…

El cielo volvía a abrirse para mí, el infierno en el que se había convertido mi vida parecía retroceder un poco ante la admisión de ella.

Volví a apretarla contra mí sintiendo la extensión de su cuerpo con cada parte del mío. Sus brazos y manos, temblando, con algún sentimiento sin nombre rodearon mi cuello mientras se dejaba llevar por el beso.

Pero luego, súbitamente, se quedo rígida y en vez de empujarme hacia ella comenzó a tratar de alejarse. No estaba preparado para dejarla ir, pero solo ahora, solo ese día, pude controlar mi instinto de posesión hacia ella. Me empujo lejos y retrocedió trémulamente dos, tres pasos, hasta quedar en una esquina de la habitación. Se toco la boca con los dedos mientras yo seguía parado en mitad de la habitación devorándola con mi mirada. Había logrado muy poco, pero algo de esto me daba aliciente para salir adelante…por qué después de esto, mucho menos me iba a dar por vencido.

- te lo ruego…vete…- dijo entre sus dedos que atrapaban su boca – no vuelvas mas… no vuelvas…

Di un paso hacia ella pero por la manera en que retrocedió supe que no me dejaría acercarme sin resquebrajarse, y aunque lo deseaba no podía hacerle eso a ella. Esto, estar en esta clínica, pretendía hacerla fuerte…

Era un estúpido, todo esto, presionarla, besarla, sentirla, había estado mal, me basto solo con ver la expresión torturada de sus ojos para entenderlo.

Quería abrazarla, moría por hacerlo, por volver a hacerlo, había cumplido parte de mis sueños y había vuelto a mis brazos, fría pero había vuelto. Algo me decía que debía presionarla pero mi recién descubierto sentido común me dictaba más y mas ordenes todas ellas incoherentes y brutalmente relacionadas con convertirme en un hombre de las cavernas y llevármela en hombros a mi hogar y nunca dejarla marchar.

-está bien, me iré, pero no olvides lo que te dije –

- porque tendría que recordarlo…no sabes que mas quitarme…no tengo nada para ti…- un sollozo desgarro su alma – te di todo lo que tenia para dar, a mi misma, a mis sentimientos enterrados y tu…tu solamente querías dinero…lo siento Edward… ya no valgo nada para nadie, solo para mi… no tengo nada más que puedas quitarme. – volvió a repetir.

- siento contradecirte, pero hay algo que tienes y que no me cansare hasta que vuelvas a dármelo.

- cualquiera te serviría….déjame en paz… te lo ruego…

Cuando suplicaba de esa manera, despedazaba mi sentido común, quería darle todo, quería cumplir cada deseo, pero no podía alejarme…no podía perderla…

- me iré ahora…pero voy a volver - ella cerró los ojos y negó con la cabeza. – no voy a perderte otra vez…

Sus ojos me miraron por largo tiempo, como si estuviera tratando de descubrir lo que quería decirle… pero luego volvió a ser el mismo rostro desencajado. El contraste con el rostro que tenía cuando llegue era demasiado desolador.

Sabía que pagaría por esto a la Dra. Hale, sabía que me ganaría una bronca con Alice y con los demás, pero no me importaba…no me importaba haber saciado parte de mi deseo como un monstruo, no me importaba seguir diciéndome a mi mismo que era mía.

No sabía cómo actuar…

Di media vuelta y Salí de la habitación, cerré la puerta tras de mi controlando el impulso de echarla abajo y sacarla para llevármela conmigo, pero contrario a eso di tres pasos y vi que La Dra. Hale estaba apoyada en una de las columnas del piso, negaba con la cabeza y parecía estar conmovida pero enfadada.

- le dije que debía esperar - murmuro

-¿sabe usted lo que es despertar amando a alguien tan profundamente que si no lo ve aunque sea unos segundos siente que se va a morir?, ¿sabe usted lo que se siente amar a alguien de tal manera que no le importaría arrasar con todos y con todo con tal de estar al lao de la persona amada? , ¿sabe usted que me estoy muriendo de desesperación, de amor, de locura, de deseo por esa mujer que está ahí y a la que casi mato por mi estupidez? -

Ella me miro fijamente mientras mi propio desasosiego se transmutaba en mi voz.

- sí, lo sé, al menos lo supe – la mire por largo tiempo, pero parecía sincera. – Le pedí que la comprendiera, aun está confundida, consigo misma, su autoestima y usted, acaba de retroceder dos pasos de los uno y medio que había avanzado, no debió venir.

Ella tenía razón, debía haberme contenido hasta que las barreras de Bella estuvieran erigidas y pudiera mantenerme a ralla, pero no había podido hacerlo, mi débil voluntad había primado nuevamente sobre mí.

- yo la amo…no puedo dejar que se olvide de mí, no puedo dejar que deje de amarme, porque siento….siento que voy a morir si ella decide no estar a mi lado.

- están de por medio las vidas de dos hijos perdidos, y aunque nada se pueda hacer, ella nunca lo olvidara.

- usted dijo que le diera tiempo, puedo ser paciente si me lo propongo.

- eso no es lo que acaba de demostrar –

- esto es…- ¿que era esto?, un ataque de pasión, un ataque de sobredosis de amor hacia Bella – yo la amo – fue lo único que pude decir antes de desplomarme en una silla.

La Dra. Hale se marcho sin decirme nada mas, parecía querer comprender que quería estar solo, así estar solo implicara estar a sendos pasos de la habitación de ella.

-Bella… no voy a renunciar a ti.

Isabella Swan

¿Que hacia el aquí? Volvía a preguntarme una y otra vez mientras una emoción desconocida comenzaba a invadirme, una mezcla de muerte…el amor que aun le profesaba y el dolor que su sola vista me producía.

Sus ojos seguían recorriéndome como si en verdad me anhelara, me necesitara, pero yo conocía, o creía conocer esa parte de la actuación, el tenía que estar aquí por algo…no por alguien

- que…- la voz se me escapo ya que lo único que quería era volverme insensible, de piedra, ni siquiera hablarle para no comprometer mi nueva resolución de no mostrar nada de mis sentimientos a nadie que pudiera aprovecharse de ellos. - ¿que haces tú aquí? – era la única pregunta coherente que se me ocurría, aunque muchas más vinieran a hacer de las suyas con mi cerebro.

Recordé la penúltima vez que lo había visto y las palabras indelebles que permanecían en mi y que él me había dicho, sentí que mi propio ser transmitía parte de ese dolor, y curiosamente la expresión de él también cambio, de una manera alarmantemente diferente.

- vine a hablar contigo….necesito hablar contigo…- ¿de qué podíamos hablar el y yo?, me preguntaba mientras una ira desconocida comenzaba a invadirme, ira conmigo misma por sentirme de esta manera tan estúpida frente a él, por ser una tonta por dejar que aun se afectara aunque hiciera lo posible por qué no se me notara.

-debes marcharte – y yo debía protegerme a toda costa de todo el daño que con una sola palabra el podía hacerme, debía recordar todo lo malo para que me sirviera de armadura para soportarlo todo. Por instinto me aleje de su leonina mirada. – tú no tienes nada que hacer aquí – y era cierto no se me podía ocurrir una razón excepto que tal vez hubiera venido para decirme algo mas, algo que se hubiese olvidado decirme el fatídico día en que todo acabo.

Mi respiración se hizo pesada por lo que me obligue a tragar aire más rápidamente, su sola presencia alteraba todo lo que no debía ser alterado, todo lo que hasta hace unos momentos había estado tranquilo, ¿porque él tenía que hacerme esto?, ¿acaso no había tenido yo suficiente?, finalmente esta era la señal que había estado esperando, pero ¿la señal me indicaba que tenía que sufrir aun mas?

- te equivocas… - dijo volviéndome a taladrar con la mirada, le tenía miedo pero era esencial que no lo demostrara, no podía mostrarme débil ante el - tengo mucho que hacer…tengo que hablarte…- y volvía con lo mismo y seguía yo igual de perdida sin saber de que hablaba.

-no voy a hablar ni hacer nada contigo….no tengo nada que decirte…no tengo…- ¿que podían decirle?, si era cierto que no tenía nada que hablar con él, no quería hablar con él, no deseaba que mi cuerpo despertara nuevamente ante su presencia, no deseaba…tantas cosas….

- Bella… por favor – oh Dios, ese tono volvía hacer que todo en mi se erizara inevitableme4nte, ¿de nada habían servido estos meses tratando de olvidar que alguna vez el existió en mi vida? Odio, mi mascara debía continuar puesta, no podía dejarme caer en ese momento. No importaba si mencionaba min nombre como si estuviera envolviéndolo en fina seda.

- cállate…no menciones mi nombre... no – Pero por más que intentaba evitarlo la sensación no se iba, sentía el estomago vacio y dolorido de emoción, que tonta era, parecía que no había logrado aprender nada. Le pedía que se callara, porque sabía que si seguiría hablando nada podría protegerme del nuevo daño que podía hacerme. Negué mas para mí que para él, mi negativa se transmitió en el meneo de mi cabeza, y la desesperación con que mis manos se aferraron a mi rostro tratando de ocultarlo de emociones a él.

- tengo que hacerlo - su voz se hizo aun mas profunda como si con eso pudiera constatar un hecho - mencionar tu nombre en mi boca, en mis pensamientos, es lo único que me ha mantenido cuerdo desde que…-

Se cayó, ya no sabía que mentira inventar, y aun me encontraba en la incertidumbre, no saber que se proponía era un golpe bajo para mí.

- tú solo sabes decir mentiras, ahora mismo mientes… - quería jurarlo, quería creer que lo hacía pero él se veía diferente…fuerza, por favor, dame fuerzas - yo no debo ni tengo por qué escucharte, escuche suficiente de ti el día en que me mandaste a la basura, nunca jamás desee escuchar el sonido de tu voz otra vez, y aunque me torturo en mi mente estoy haciendo lo posible por olvidarlo…si en algo valoras mi cordura... no vuelvas a venir aquí. – internamente estaba rogando por que tuviera en cuenta mis débiles palabras…no no débiles, esa palabra no debía existir en mi vocablo, tenía que eliminarla, ser débil me había llevado hasta el límite al que había llegado, ser débil había terminado por arruinar mi vida pasada, no iba a dejar que pasara lo mismo con esta.

- no me voy a dar por vencido…hasta que me escuches –que terco y cínico era, hasta en eso lo era, aun creía tener poder sobre mí, puede que si lo tuviera, pero a diferencia de antes yo debía encararlo y lo iba a hacer, mi dignidad rota no iba a ser pisoteada de nuevo.

Trate de trasmitir mi desconcierto y enfado en una mirada que pudiera intimidarlo, luego comencé a escupir veneno rogando por que se apartara de mí para siempre...

-¿qué voy a escuchar? , ¿acaso la culpa no te deja dormir?, ¿esperas que te compadezca cuando mataste cada cosa positiva que alguna vez llegue a sentir por ti?, lo siento Edward, pero ya te dije que no voy a escucharte nunca más. – en acto reflejo me cubrí el pecho con los dedos tratando así de ocultar que la respiración comenzaba a fallarme de lo rápido que iba, aun me preguntaba de donde estaba sacando fuerzas para hablar, camine para distraerlo y distraerme mientras hacia lo posible con controlarme un poco.

Sentía sus ojos sobre mí, recorriéndome, evaluándome y no sabía su veredicto, tal vez ahora podía ser un poco menos deseable para él, ya había visto todo lo que había que ver de mí.

- aun no comprendo que haces aquí, si te sientes culpable te libero de cualquier obligación que sientas por mí, eres libre de hacer tu vida como te plazca, solo te pido que me dejes en paz, no voy a incomodarte, no soy tu esposa y no voy a pedirte ningún dinero, con eso claro creo que puedes irte…- agarre la válvula de escape que primero se me ocurrió esperaba que fuera la correcta.

- no siento culpa,- respondió el - aunque si remordimiento, no vine aquí a que me eximieras de nada sino a que me escuches. – me sentía atada de manos, ¿qué podía hacer?, si lo escuchaba estaba en riesgo de creerle, tal vez aparentara ser fuerte pero no sabía hasta que punto podía detenerlo.

- tú no me escuchaste cuando más lo necesitaba – le replique sacándome poco a poco la espina que sentía clavada en todo el corazón - simplemente te sentaste en tu trono y blandiste t látigo contra mi sin importarte nada. Tu solo piensas en dinero, en fraguas para manipular a los demás, no voy a escuchar nada que venga de tu boca. –

Me di la vuelta sintiéndome un poco incapaz de soportar que me mirara de la manera en que lo hacía, mire hacia fuera deseando poder teletransportarme hacia el jardín, lejos de él, donde no pudiera alcanzarme

- lo siento – escuche en voz baja. Era una disculpa cargada de sentimiento pero me negaba a creerla, me negaba porque si no lo hacía estaba en fatal riesgo de caer en la red nuevamente. Lo mire esperando que me explicara qué era lo que sentía, y si sentía estar acá dándome la lata ¿porque lo hacía? – por todo lo que dije, lo que hice, por nuestros hijos…por todo… - no fue hasta que menciono a mis ángeles que todo mi muro se resquebrajo sin dejar a nada más que a mí misma tratando de proteger mis defensas, maldito animal sin corazón, como se atrevía siquiera a mencionarlos como podía creerse digno siquiera de lanzar un pensamiento sobre ellos cuando el mismo los había rechazado sin consideración

Tuve la necesidad de acercarme y escupir en su atractivo rostro cada uno de los sentimientos que me estaban devorando el ama. Me acerque consciente de que podía caer en cualquier comento pero llena de una ira renovada que parecía darme el valor que antes me había fallado. Su estatura no me permitió avanzar más, pero para lo que tenía que decirle no importaba si se lo gritaba desde lejos.

- un lo siento no va a traer a mis hijos de vuelta – mencionarlos abría cada puntada con la que había cosido mi alma, partida en mil pedazos, tratando de recuperar un poco de lo que había perdido, el no tenía derecho a nada - un lo siento no hará que olvide que me usaste como a una vil prostituta para tus propósitos malignos y luego de desechaste sin dejarme decirte que estaba esperando hijos tuyos… - escuchar sus sucias palabras en mi cabeza me alentaron aun mas a seguir despotricando - un lo siento no va borrar esto de mi piel ni de mi alma – señale las cortadas aunque técnicamente el no tuviera que ver realmente con ellas, pero había sido parte de todo el artífice, la gota que había colmado mi vaso. Ahora venia en lo que debía ser más convincente, debía apartarlo de mi vida a como diera lugar. Si quería compasión no se la iba a dar, solo quería que me dejara en paz, inconscientemente me acerque más a él para intentar que entendiera – un lo siento no va a hacer que deje de odiarte como te odio en estos momentos –

Si, ya estaba dicho, el valor volvía a galope mientras en un gesto inconsciente, algo que interiormente había querido hacer desde que me trato tan mal, mi mano se alzo contra su rostro y se dejo caer con su débil fuerza sobre su mejilla derecha, no fui yo misma en ese momento pero poco me importo, quería que sufriera al menos una pequeña parte de lo que yo sufrí.

Después de que mi mano empalmo su mejilla mi instinto me dijo que retrocediera, por que él era dañino, el podía herirme todavía de muchas maneras más, antes de que pudiera dar un paso, su mirada volvió a teñirse de esa lujuria que había sentido sobre mí la segunda vez que estuvimos juntos y que justo en ese momento decidió aparecer para hacer flaquear con seguro pie de quiebra toda la voluntad que me había llevado a encararlo.

Su mano de acero se cerró sobre mi muñeca cuando el paso estuvo dado completamente, pensé que bien podía pegarme lanzarme contra el piso u otra cosa peor, pero luego empujo su mano hacia atrás haciéndome trastabillar contra él, luego su otro brazo termino por apresarme en un abrazo de desesperación que me traía dolorosos recuerdos pero que al mismo tiempo encendió todo lo que creí que había muerto en mi respecto a él, si sabía que iba a besarme, sabía que quería hacerlo para demostrar algo, lo que no sabía, ni imaginaba, era el porqué. Sentí sus labios poderosos sobre los míos, más débiles y traidores y por un segundo estuve a punto de ceder, todo en mi gritaba perdón hacia el pero una pequeña parte de mi cerebro, la que me incitaba a la fuerza, me decía que esto debía parar aquí, antes de que terminara por cometer la locura de caer a sus pies nuevamente.

La fuerza salida de desconocidos lugares inundo mi cerebro terminando por convencerme de que esto estaba más que mal, que el calor que sentía dentro de mi debía ser congelado con indiferencia, llore, llore de rabia y desenfreno por no aprender de mis errores, que sabía yo de sus intenciones? Bien, no importaba, no importaba porque todo lo que viniera de él era maligno, solloce contra su boca y él se aparto de mi sin liberarme del todo, cuando me miro a los ojos hice auge de todo lo que me estaba carcomiendo sin importarme lo que mis ojos pudieran revelarle o como podría interpretarlo, sus manos me dejaron libre pero ni aun así tuve la suficiente entereza para apartarme. Sentí su voz en cada limite de mi cuerpo, susurrando con esa cadencia especial que solo la voz de el podía producir

- te amo…siempre te ame…nunca lo supe…nunca caí en cuenta de que todo lo que sentía me llevaba al centro de ese sentimiento…yo te amo…no puedo vivir sin ti…

Una y otra vez, cada punta de esa lanza de mentira perforo mi corazón arruinando la coraza que creía haber levantado en dos segundos, lloraba, pero ahora ya no con sentimientos hacia mí, sino hacia él, me negué a mi misma y a él cualquier verdad que pudieran tener sus palabras, cerré los ojos para no seguir calendo, para no seguir desfalleciendo y esta vez cuando presiono mi boca contra la suya no pude detenerlo o pintarme del disfraz de desprecio, solo podía mover mi boca contra la de el llenándome de recuerdos, esos que te4nia de cuando creía que podía llegar a ser feliz, que podía llegar a hacer que el amara mi sencillez sin saber lo que el tenia en el interior de su alma, nada.

Me permití, por unos segundos recordad y vivir de nuevo como era esa sensación de sentirme apreciada, amada, deseada y volvía a lo mismo, cuando cedía a él y solo a él, al único hombre al que nunca temí, al único hombre al que entregue mi corazón ciegamente, mis manos volaron a su cuello mientras me abrazaba contra él y me levantaba del suelo.

Pero ya nunca sería lo mismo, podía, por unos segundos olvidarme de todo, pero siempre íbamos a volver a lo mismo, porque ya nunca me parecería que alguien me besaría a cambio de nada, ya nunca creería en mi misma así hubiera recuperado una parte de mi autoestima, ya nada volvería a ser igual, porque no podía creer en sus sentimientos, por que el había arruinado mi vida, porque seguía amándolo y no podía dejar que se aprovechara de eso para terminar de destruirme.

Obligue a mis brazos, mis manos, mi debilidad retroceder nuevamente, luchando a brazo casi partido con todo lo que sentía. Comencé a empujarlo recordando brevemente su fuerza y su tamaño y como estos habían doblegado todo en mí la primera vez que estuvimos juntos. Temblé rudamente y como si esto fuera alguna especie de catalizador el me soltó y retrocedí inmediatamente hasta donde mis pies me llevaran. Me toque la boca sintiendo el sabor del quería limpiarlo, no darle la satisfacción de saber que me había vencido pero no `pude hacerlo, solo pude tocarlos y sentirlos calientes e hinchados por la pasión.

- te lo ruego…vete…- caso no pude encontrar las palabras para hablar pero estas parecieron salir solas de mi boca manifestando mis sentimientos encontrados en esas palabras – no vuelvas mas… no vuelvas…

Avanzo hacia mí y yo salte lejos de cualquier distancia que pudiera cortar entre nosotros, la cabeza había comenzado a darme vueltas y solo quería tener un sitio donde tenderme para dejarme ir. Tal vez pidiera un sedante a la Dra. Hale, tal vez eso me convencería de que esto no era nada más que un sueño y que nunca, jamás, volvería a ver a Edward Cullen de nuevo.

-está bien, me iré, pero no olvides lo que te dije –

Ahí iba de nuevo, porque no podía solo… ¿dejarlo estar? Volví a mis argumentos iníciales esperando que estos me sirvieran para hacer un poco de diferencia.

- porque tendría que recordarlo…no sabes que mas quitarme…no tengo nada para ti…- sorbí sonoramente sin poder evitarlo. – te di todo lo que tenia para dar, a mi misma, a mis sentimientos enterrados y tu…tu solamente querías dinero…lo siento Edward… ya no valgo nada para nadie, solo para mi… no tengo nada más que puedas quitarme. – debía, y tenía que entenderlo, puede que no sonara con toda la convicción que quería darle, pero estaba comenzando a tener suficiente de todo esto, la cabeza comenzaba a dolerme terriblemente y sabía que era por el stress que este encuentro estaba produciendo en mi, finalmente el estaba acabando también con lo poco que me quedaba de salud.

- siento contradecirte, pero hay algo que tienes y que no me cansare hasta que vuelvas a dármelo. – ¿de qué demonios podía estar hablando? Sexo…lujuria…deseo… ¿por qué tenía que buscarme a mi cuando sabía perfectamente que nunca fui su tipo de mujer?

- cualquiera te serviría….déjame en paz… te lo ruego…- le pedí una vez más, sintiendo en lo profundo de mi ser que estaba echando mis ruegos en saco roto.

- me iré ahora…pero voy a volver - había olvidad que tan terco podía llegar a ser y ahí nada mas, a diez pasos de mi, podía ver que no iba a ceder. El agua podía corroer el hierro, pero tenía por delante un largo camino antes de que el cediera. ¿Así seriamos nosotros? Volví a cerrar los ojos y a negarnos a ambos cualquier posibilidad, creía que ya cada uno había tenido suficiente del otro. O ¿podía estar equivocada?

Después lo mire grabándome otra vez su imagen, y tratando de enterrar en mi cualquier sentimiento positivo que pudiera tener hacia él, pero no lo lograba y eso era lo más degradante. Finalmente se dio la vuelta para irse y tal como cuando lo conocí, algo dentro de mí me dijo que no sería la última vez que lo vería...

Pero no podía permitírselo, no podía cuando acababa de darme cuenta de que siempre seria igual, el iba ser el único siempre al cual me doblegaría, el siempre iba a dominar en mi sin importar lo que hiciera…

Y no podía permitirlo, planee confrontarlo y me salió el tiro por la culata. Si lo único que podía hacer para conseguir una vida tranquila era no verlo más, huir, aunque no quisiera hacerlo, era la única opción que tenia.

Corrí al baño a retirarme el vestido y a doblarlo como recuerdo de Emmerald, Luego camine rápidamente al guardarropa y comencé a empacar alocadamente todo lo que tenia ahí, sabía que debía mucho dinero a la clínica pero después de esto no podía arriesgarme ni quedarme un minuto más aquí.

Lo sentía por Alice, por mis amigos, y por la Dra. Hale y sus intentos por hacer que me recuperara, pero si debía huir como una convicta de esta clínica para volver a mi alterada paz, mas valía intentarlo pronto.

La maleta estuvo cargada media hora después, esperaba que Alice no llegara para que intentara persuadirme de lo demás, no sabía que tan poderoso era Edward en esta clínica, ni como había logrado entrar. Debía tener poder u no podía arriesgarme a que me tuviera en sus manos nuevamente.

Salí lentamente de mi habitación con la maleta al hombro y vestida con una sudadera, tenía el rosario de perlas debajo de la blusa para que me protegiera como lo había hecho hasta hacia dos horas, mi cerebro corría a velocidades pensando en cómo demonios iba a salirme de este sitio, como podía pasar a seguridad y como podría…

- ¿a dónde vas, hija? –

La voz de mi mejor amigo Charlie interrumpió mi huida, estaba en el estar con su silla de ruedas y me miraba fijamente y con tristeza.

No sabía que decirle, no quería que se alterara por que pensara que lo dejaría, bien sabía yo que Charlie odiaba sentirse solo.

Pero debía pensar en algo rápido. No podía quedarme aquí un minuto más.


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Angel of the dark