Dark Chat

lunes, 9 de agosto de 2010

Te Presento A Mi Amante

Hello mis angeles hermosos!!! como lo prometido es deuda aqui les traigo mas vicio,  esta buenisimo a mi en lo personal me gusto mucho y se q ustedes tambien.
MUCHAS GRACIAS A Cinthia Swan por ser muy buena y dejar que suba su hermoso fic al sitio .bueno mis angeles solo me queda aclarar q la historia no me pertene yo solo tengo autorizacion para publicarla en el sitio.
asi a disfrutar de este cap y por fisss dejen sus comentarios al final para saber q les parecio
Mil besitos
Angel of the dark
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Summary:Edward esta casado con Tanya con quien no es feliz. Al entrar a dar clases a la universidad de Forks se encuentra con Bella ¿Que deberia hacer ella al enamorarse de su maestro casado? Alejarse de el y ocultar lo que siente ó aceptar ser su amante.

Rated:M

Prefacio


Bella POV

No imagine que mi vida fuera a cambiar con una simple clase de literatura. Pero ahí estaba el, mi Dios griego personal. Cabello cobrizo totalmente despeinado y sexy, ojos verdes que contrastaban con su piel pálida, de cuerpo musculoso que se dejaba notar a través de su camisa azul.




Quien diría que meses después me convertiría en esto. Pero... ¿acaso me importaba? Al principio si, me importaba el que dirán, me importaba ella, aunque no fuera la esposa perfecta no me gustaba hacerle esto. Me importaba mi dignidad como mujer, yo era la otra, la amante.




Amante. Palabra hermosa. Según el diccionario: persona que ama. Según nuestra sociedad: persona que mantiene relaciones con otra persona casada. En mi preferencia esta la primer definición. Pero la segunda es la que me marcaba. Pocas personas lo sabían. Y sabía que no me juzgaban.




Pero el día que ella se entere. ¿Que pasara? ¿Será como siempre? Las estadísticas, psicólogos, encuesta, programas de televisión y otros medios siempre manifiestan que el hombre cuando tiene que decidirse se queda con la esposa. Será ahí cuando me derrumbe por completo.

Edward POV




¿Infierno? Si me preguntan es sinónimo de matrimonio.

Pero no, no piensen que soy el tipo de hombre que piensa que al casarse pierde la mitad de su vida. Al contrario, si en algo creo es en el matrimonio, por eso me case con Tanya. ¿Enamorado? Buena pregunta, al inicio creí que si, que la amaba. Por algo me case. Pero ahora que la conozco a ella se que mi sentimiento por Tanya jamás ha sido amor.

Y el poco cariño que había lo mato en cuanto nos casamos. Viajes, compras, manicure, pedicure, joyas, amigas, fiestas, en eso se convirtió la vida de Tanya al casarse conmigo. Antes de eso era dulce, cariñosa, se podía decir que me amaba. Pero a solo 6 meses de estar casados la situación era así: varios ceros disminuían en mi cuenta de banco, 4 viajes, 2 a Europa y 2 a las playas del caribe... sin mí. Noches de pasión: una, la noche de bodas, no me deja tocarla las pocas veces que esta en casa. Y la verdad ahora no me apetece hacerlo

Desde que la conocí no me importa nada que tenga que ver con mi esposa. Solo me interesa ir a la universidad y verla, perderme en sus ojos achocolatados y aspirar ese olor a fresa que despide su sedoso cabello. Pero ya no quiero verla por momentos, quiero tenerla conmigo para siempre. Sin embargo no me puedo separar de Tanya, no después de mi estupidez.




 
Capitulo1: Falta de Respeto


Bella POV

Primer día de clases en la nueva universidad de Forks. Así es, seriamos la primera generación de la recién inaugurada universidad. Esa idea me gustaba, los mismos compañeros, sin la necesidad de hacer nuevas amistades lo cual, no era mi especialidad.


Forks no era mi lugar favorito en el mundo, pero aquí estaba mi familia, Charlie mi padre y Emmett mi hermano mayor y nuevo entrenador de fútbol de la universidad. Mi madre había fallecido hace unos años cuando aun vivíamos en Arizona, así que cuando falleció tuve que venir a Forks. Aun no me gustaba, pero me había acostumbrado.


Salí de ducharme y tome unos jeans negros y una blusa morada de cuello alto y manga larga, el frío era insoportable, tome mis guantes y mochila y baje a la cocina. Mi padre ya se había ido a trabajar, era el jefe de policía y siempre se iba antes que nosotros. Me dispuse a preparar unos waffles para el desayuno.


Mientras cortaba unas fresas escuche unos golpes en las escaleras, ahí venia el, mi gran hermano mayor.


—Buenos días enana —saludo mi hermano mientras se sentaba en la silla—, ¿lista para tu primer día?


—Si, siento que será como estar en el instituto, las mismas caras pero clases con más dificultad ¿y tú? ¿Listo para romper corazones?


—Estoy acostumbrado —dijo con suficiencia.


—Claro, en cuanto supieron que mi musculoso hermano seria el entrenador de la universidad, todas las chicas del instituto me pidieron tu número y tú e-mail.


—Lo siento, se que no te gusta ser el centro de atención pero nadie se resiste al sexy Emmett.


Puse los ojos en blanco y me senté a desayunar mientras hablábamos sobre cosas sin importancia. No me mudaría a la universidad puesto que aun no estaban los dormitorios. Además seria una tontería con mi casa a solo 20 minutos en auto y a 35 en mi viejo Chevy. Por eso no tenia caso discutir con Emmett, iríamos en su Jeep ya que nunca se subía a mi auto. Decía que era un desperdicio de tiempo y gasolina.


Termine de lavar los platos del desayuno y cerré la puerta con llave. Emmett ya me esperaba en el Jeep, me ayudo a subir puesto que las llantas me llegaban a la cintura, no por algo me llamaba enana.


Y ahí estábamos camino a la universidad donde estudiaría literatura, quería ser escritora. Tenia algunos cuadernos con historias de mi invención, solo Angela mi mejor amiga los había leído y decía que eran buenos, algo cursis, pero buenos. Ese era mi género, el romanticismo, tal vez por que me gustaba fantasear con encontrar algún día a mi príncipe azul, pero estaba claro que no era una princesa, lo cual me dificultaba mas las cosas.


No era fea, mi autoestima no estaba tan abajo, solo sabía que había chicas hermosas en Forks que era un pueblo pequeño, así que fuera de el tenia menos posibilidades. Soy castaña, mis ojos marrones, piel pálida, delgada pero sin figura de modelo, además ellos… las prefieren rubias.


Reí ante mi pensamiento y Emmett me miro con detenimiento.


— ¿Tus waffles los acompañaste con fresas o con hongos alucinógenos? —pregunto con un dejo de preocupación nada creíble.


—Calla, solo soy una chica alegre.


Entonces escuchamos el sonido del claxon de un auto detrás de nosotros, enseguida nos rebasó un Volvo plateado que en segundos desapareció por el camino.


— ¿Qué le pasa? Vas a casi 100 kilómetros y aun así se desespera, creí que tú manejabas como loco.


—No te metas con mi manera de manejar.


—No me meto con eso, solo aprecio mi vida.


—Por eso manejas el auto de los Picapiedra a 10 por hora —ahí iba de nuevo a burlarse de mi señor auto. Lo ignore y seguimos en silencio hasta la universidad.


Edward POV


—Alice quieres bajar de una vez —le grite por quinta vez a mi hermana.


—Deja de gritarme —hablo apareciendo por las escaleras— se ve que no eres mujer, es mi primer día de clases, debo dar una buena impresión.


—No se por que no te quedaste en Italia —puse los ojos en blanco.


—Por que mi hermano mayor, el ogro de la familia me extrañaba, además debo protegerte de la bruja.


— ¡Alice! Te he dicho que no llames así a Tanya.


Su risa melodiosa inundo la casa.


—Yo no dije nada de Tanya, ves tu también sabes que es una bruja. Por cierto, no la he visto desde que regrese.


—No esta en Forks


— ¿Otra vez se fue?


—No le gusta vivir aquí, y yo la estoy obligando


—Ay ¿y tú le crees? antes de conocerte vivía aquí, pero claro como ya tiene dinero pues ya quiere vivir en Paris.


—Alice…


—No lo ves Edward, tienen solo unos meses de casados y es la tercera vez que se va de vacaciones sin ti, en este momento deberían estar juntos, mirándose con ojos en forma de corazón y campanitas sonando a su alrededor, si esto es ahora de recién casado que será cuando tengan 20 años de matrimonio.


— ¿Cómo es que guardas tanto aire en ese cuerpecito para decir tantas tonterías?


—No son tonterías y lo sabes, pero haya tu, cuando estés viejo y arrugado y ella siga pareciendo de 20, ahí te darás cuanta de que es una bruja, o que se hizo varias operaciones, claro tengo la esperanza de que para ese entonces ya no estén juntos, y ya vamonos que se nos hace tarde por tu culpa —empezó a dar saltitos mientras salíamos de la casa— estoy tan emocionada, hoy será un gran día para ambos, lo se, lo presiento.


Y ahí estaba Madame Alice, la psíquica de Forks, lo increíble es que aunque me burle muchas cosas resultan ser ciertas, pero hoy seguro se equivocaba, mi día resultaría grandioso si mi esposa regresara a casa.


Subimos a mi auto y emprendimos el camino a la universidad, tenía mi primer clase a las 8 de la mañana y ya solo faltaban 10 minutos. Si mi hermana no insistiera en ir a la escuela al último grito de la moda.


Este día empezaba a ejercer como maestro de literatura en la nueva universidad, era mi pasión y claro también la música, me encantaba sentarme frente al piano y componer, aunque hace bastante tiempo que no lo hago, me falta inspiración y deseos de hacerlo.


— ¿Podrías ir mas despacio? —dijo mi hermana con las uñas clavadas en el asiento


—Si te hubieras apurado, no iríamos tarde


—No vamos tarde, tengo clase a las nueve.


—Y yo empiezo a las 8 y faltan 5 minutos así que calla y sujétate fuerte.


—Wow, ya viste ese Jeep, es enorme


—Si, pero muy lento


Toque el claxon pero el Jeep no se movía así que hábilmente me las arregle para rebasarlo y llegar a tiempo a la universidad.


—Espero en mi cumpleaños un hermoso Porshe amarillo para evitar poner mi vida en peligro contigo.


—Y yo espero que tengas dinero para que te lo compres, sabes que Carlisle jamás te lo comprara.


—Pero tu si, nos vemos en la casa —dijo cuando baje del auto— hoy me iré con unas amigas


—Pero si no conoces a nadie —le dije sorprendido por la seguridad de sus palabras.


—Pero conoceré hoy a mis mejores amigas —me saco la lengua de forma infantil y empezó a caminar mientras yo la seguía, sin embrago cuando estaba a punto de entrar al campus me di cuenta que había dejado mi libro en el auto y regrese por el.


Entonces vi el Jeep que minutos antes había rebasado estacionado junto a mi Volvo, de el salio un hombre fornido y alto, grito algo intangible por la lejanía a la que aun me encontraba y se río, entonces se alejo del auto. Quizás estaba loco y hablaba solo.


Llegue a mi auto y saque mi libro, cuando cerré la puerta escuche que alguien se quejaba, gire para mirar a una chica en el suelo al lado del Jeep.


—Estúpido hermano mayor bueno para nada —dijo mientras se levantaba y tomaba su mochila.


— ¿Te encuentras bien? —pregunte acercándome un poco, entonces levanto la vista y ahí estaba la chica mas hermosa que había visto mirándome a través de sus ojos marrones, al cabello del mismo color le caía en cascada sobre la espalda y hombros.


—S… si, gracias —me miro a los ojos y su rostro cambio a un tono rojizo que la hizo verse adorable, mordió su labio inferior y después miro mi auto— ¿es tuyo?


—Si


—Ah, bien, solo me preguntaba quien manejaba como loco por las calles tranquilas de Forks


—Ah, —sonreí ante su comentario— ¿así que manejo como loco?


—Bastante, en serio deberías mejorar tu forma estúpida
de manejar, podrías lastimar a alguien.


Seguí sonriendo, definitivamente esta chica no sabia que yo seria maestro.


— ¿Estudiaras aquí? —pregunte


— No, solo vine a estacionar el auto para irme caminando a Seattle —aun siendo sarcástica, era adorable— claro que estudiare aquí


— ¿Qué estudias? —dije viendo el libro que sostenía en las manos con el titulo "¿Qué es la literatura?"


— ¿Te importa?


— ¿Sabes algo? —espere, pero no contesto— no deberías hablarme así.


— No debería, pero lo hago, ahora si me permites pasar, no quiero llegar tarde a mi clase.


—Adelante —me hice a un lado para que pasara, al hacerlo el aroma a fresas de su cabello me lleno por completo, camine detrás de ella, ese aroma me embriago y quería seguir disfrutándolo.


Bella POV


¿Me venia siguiendo? No, eso era imposible, simplemente era el único camino para ingresar al campus desde el estacionamiento. Seguro se venia burlando de mi torpe caminar y la caída del Jeep.


Me ordene a mi misma tranquilizarme, no sabia por que pero mi corazón latía rápidamente. Quizás si lo sabia, había sido el verme reflejada en esos hermosos ojos verdes y haber contemplado con los míos al ser mas perfecto del planeta.


Sacudí mi cabeza para borrar esos pensamientos y cuando entre al campus me di cuenta de que ya no me seguía, me tranquilice y busque mi salón, primer clase: literatura. rápidamente encontré el salón y visualice a Angela quien estudiaría conmigo. Camine para sentarme junto a ella pero Mike Newton me impidió el paso. Momento… dije Mike Newton. ¿Que demonios hacia Mike en clase de literatura?


—Hola Bella, que coincidencia encontrarnos aquí


—Ah, si, —suspire— Mike, no sabia que te gustara la literatura.


—Ah claro, nunca lo comente, pero me encanta, he leído todos los libros de Beethoven, son fascinantes


¿Beethoven? ¿Acaso Mike era estúpido? Si, lo era. No sabia si enojarme por confundir a Beethoven con un escritor o reírme por su estupidez.


—Nos vemos luego Mike, y… tendrás que prestarme esos libros


Reí en cuanto me aleje para que no se diera cuenta y me senté al lado de Angela.


—Es un tonto —Angela también reía


—Es sorprendente su grado de estupidez, no solo con la confusión de un músico con un escritor, sino además estudiar algo que es obvio no le gusta para…


—Estar cerca de ti —termino Angela por mi, sentí un escalofrió e inmediatamente fue reemplazado por confusión cuando vi entrar al mismo chico del estacionamiento, pero en vez de buscar un lugar como todo alumno, se dirigió al escritorio del maestro.


—Oh por todos los cielos —dijo Angela— ¿será el profesor? Se ve muy joven


—Espero… que no sea el profesor —susurre, levanto la mirada y llamo la atención de los alumnos y entonces me miro, sonrió con soberbia pero aun así era una sonrisa hermosa.


—Buenos días, soy su maestro de literatura, mi nombre es Edward Cullen —hermoso hombre, hermoso nombre pensé— se lo que están pensando, que soy muy joven para ser maestro y si, soy joven, pero eso no quiere decir que vaya a dejar que me falten al respeto.


—Yo le faltaría el respeto encantada —dijo una chica a la cual no conocía detrás de mi, puse los ojos en blanco.


—Que Ben me perdone si esta noche tengo fantasías con mi profesor —dijo Angela a la cual vi como si no reconociera. ¿Qué le habían hecho a mi amiga en las vacaciones? era incluso mas tímida que yo— lo siento Bella, es que míralo.


Lo mire y lo escuche pero sin prestar atención, oía su voz aterciopelada como una melodía de fondo a sus movimientos perfectos mientras explicaba algo que jamás entendí. Hasta que al lado mío Angela me dio un codazo.


— ¿Qué?


—Te habla el profesor —dirigí la mirada hacia el quien me miraba de forma burlona.


—Señorita…


—Swan —respondí


—Bien señorita Swan, respóndame lo que le pregunte


¿Y que demonios había preguntado? Mire a Angela suplicante pero ella se encogió de hombros y miro al frente.


—No estaba prestando atención Swan —no era una pregunta— la próxima se sale de la clase.


Mi boca se formo en una gran O ¿Qué pretendía? Vengarse por que lo grosera que había sido, este seria un semestre muy largo. No, momento, yo no sabia que era profesor, debió habérmelo dicho. Una disculpa lo arreglaría todo.


No, no me iba a disculpar, si quería guerra, guerra iba a tener.


La clase transcurrió sin mas preguntas y prestando atención, o intentándolo y es que simplemente sus ojos, su cabello y el cuerpo bien formado debajo de la camisa azul me distraían de sus palabras.


La clase finalizo y el salón se fue vaciando poco a poco. Tome mis cosas y las guarde, me encamine hacia la puerta pero al pasar por su escritorio me dedico una sonrisa torcida que me dejo sin aire, me recordé volver a respirar y seguí caminado cuando me llamo.


—Señorita Swan, tenemos que hablar.


Me gire y estaba ahora medio sentado en el escritorio, con un pie apoyado en al piso. Dios, eran tan sexy… pero era mi maestro.



sábado, 7 de agosto de 2010

Destellos de Oscuridad

Capítulo 2
Vigilada


 
Un departamento en mal estado en un barrio olvidado, eso era a todo lo que Bella podría llamar casa. Subió las escaleras lentamente, esperando que el ardor en su espalda disminuyera, la herida no parecía querer darle un descanso.


Se recostó en el sillón, una pequeña sonrisa se dibujo en su rostro, ahora no le cabía la menor duda de que tenía muchos enemigos afuera. Muchos vampiros, a los que no había matado, deberían odiarla y lo comprendía, porque después de un dolor como ese, no se podía más que querer vengarse del causante. Sólo que ella misma se había hecho esa herida, y era por Amy, así que ella no podía desquitar su sufrimiento con nadie.


La habitación le devolvió una mirada vacía, no poseía de muchos objetos, y la alacena apenas tenía algunos alimentos. Bella no necesitaba esas cosas y poco le importaba, ella ni siquiera necesitaba comida para vivir. Pero Amy era una situación completamente distinta.


A Bella no le gustaba que su hermana viviera ahí, Amy necesitaba mucho más, sólo que la vampiresa no podía pagarlo. Todo el dinero que le pedía prestado a Dominic era para el hospital, y tenía que pagarlo haciendo el trabajo sucio para él. Bella no lo soportaba, pero era algo que forzosamente tenía que hacer.


En esos momentos, mientras el dolor iba disminuyendo decidió que tenía que pedirle más a su jefe, tenía que mudarse de departamento, no quería que Amy siguiera viviendo en un lugar así.


La mañana trajo consigo alivio, y Bella pudo volver a levantarse, el dolor casi había desaparecido. Se preguntaba si era buena hora para visitar a Dominic. Los vampiros que trabajaban con el decían que su humor empeoraba en las mañanas… Era tiempo de comprobarlo por ella misma.


Cuando llegó a la casa del vampiro se sintió un poco más segura, pues su energía parecía recuperarse a cada minuto, y sinceramente, no quería ver a un vampiro poderoso de malhumor y estar débil.


Llegó hasta la sala, la casa parecía desierta, pero ella continuó hasta la biblioteca, y tampoco lo encontró ahí… tal vez no se encontraba.


Entonces escuchó pasos detrás de ella, giró sobre sí, pero no tuvo tiempo para reaccionar, pues unas manos poderosas la tomaron del cuello.


-¿Qué haces aquí? –gruñó Dominic, sus ojos estaban al rojo vivo, y sus colmillos brillaban a la luz del día.


-¡Suéltame! –Bella gritó con todas sus fuerzas, e intentó quitarse las manos que oprimían su cuello, no tenía problemas con la respiración, pues era un vampiro, pero la presión aumentaba y comenzaba a sentir dolor.


Dominic parpadeó, una de sus manos liberó el pálido cuello de la vampiresa, y la usó para retirar los mechones castaños que caían sobre el rostro de Bella.


-Bella –murmuró, y la soltó por completo, aunque sus ojos parecían inyectados con sangre.


Ella se alejó de él a una distancia considerable, no sin antes dedicarle una mirada asesina.


-Aunque en otra ocasión me alegraría por tu visita –siguió el vampiro adoptando su tono de diversión-, hoy creo que no fue muy buena idea.


-Necesito más dinero –soltó Bella, estaba furiosa con él por haberla lastimado, pero creía que en ese momento no era bueno quejarse por ello.


Dominic se rió, como siempre lo hacía cada vez que la veía, eso se estaba volviendo una desagradable costumbre. Los ojos del vampiro parecieron volver a su color normal después de eso, pero todavía se quedaron con ese destello peligroso, que le dijo a Bella que debía tener cuidado en no hacerlo enojar.


-Parece que tus labios solo saben transmitirme esas palabras –dijo él-. Bella, apenas ayer me pediste dinero, y lo que te di no fue una pequeña cantidad por si no recuerdas…


-Sí –admitió Bella entre dientes-. Pero ya me lo acabé.


Dominic arqueó las cejas, la vampiresa supo que sólo fingía sorpresa, ya que él tenía mucho más que eso.


-Por lo que veo –dijo-, regresaste con las manos vacías, así que no conseguiste matar a Edward.


Bella apretó los puños.


-No –musitó-, no lo logré.


Los ojos del vampiro la recorrieron de pies a cabeza, parecía buscar algún daño o algún desperfecto en ella.


-El no te hizo daño –sonó sorprendido, esta vez en verdad.


-Al parecer, no –dijo Bella con brusquedad, estaba harta de Dominic y que no le respondiera si le iba a prestar dinero o no.


-¿Lo intentaste matar y él no te hizo nada? ¿Ni un solo rasguño? –cuestionó el vampiro.


-No


-Extraño –musitó simplemente.


-¿Me lo prestarás o no?


-Por supuesto, sólo que debo recordar que tu deuda esta aumentando y ya que no pudiste matar a Edward, tendrás que seguir con lo que haces para mí –contestó-. Espero que estés consiente de que casi toda tu vida me pertenece.


Bella soltó una especie de gruñido, pero no respondió a eso.


-Ahora me pregunto porque no esperaste a la noche, de día normalmente estoy de mal humor, pero eso ya deberías saberlo, los otros hablan mucho de mí.


El caminaba en la habitación, y Bella lo notó, esos pasos eran cada vez más cerca de ella.


-Sobre todo hoy no estoy de muy buen humor, no he bebido sangre en algunos días…


La vampiresa notó que los ojos de él volvían a encenderse de rojo, y retrocedió unos pasos.


-He pensado en una mejor forma en que aligeres considerablemente tu deuda, ya que fallaste en lo que te pedí la noche anterior –los ojos de Dominic se dirigieron a su garganta-. Siempre he querido probar un poco de tu sangre.


Bella sacó el cuchillo de plata y lo apuntó al pecho del vampiro.


-Eso no está a discusión –musitó.


Dominic observó el arma como si fuera un molesto insecto que se atravesó en su camino, y después se burló.


-Eso no te servirá de nada –dijo el vampiro.


-No te acerques más –le advirtió ella.


Pero, por segunda vez en la noche, Bella reaccionó tarde, porque el vampiro se movió tan rápido, que para cuando ella se dio cuenta ya tenía sus muñeca aprisionada en su mano. El afilado cuchillo giró en el aire cuando se escapó de entre los dedos de Bella.


Dominic rió y ella sintió sus dedos resbalarse por su espalda, hasta pasar la cintura, y alcanzaron a tocar el comienzo de lo que ahora sería nada más una fina línea roja en su piel. Pero aún estaba sensible al tacto, y ese simple roce la hizo estremecerse.


No se dio cuenta hasta después, que también dejó escapar un leve gemido de dolor.


-Dijiste que no te había hecho ningún daño –gruñó Dominic, retiró su mano y se alejó un poco de ella-. ¿Con qué te hizo eso?


-El no me hizo nada –le corrigió nuevamente Bella.


-Entonces ¿Quién fue? –cuestionó el vampiro.


-Yo misma –soltó-, y eso es todo lo que diré.


Dominic la vio, como si fuera un enigma especialmente difícil que necesitara resolverse pronto.


-Mi dinero –exigió Bella.


-¿Qué pensaste sobre lo de…? –dejó caer la vista sobre su cuello significativamente.


-Te dije que no, y sigue siendo no –respondió Bella.


Dominic desapareció unos segundos, y volvió a reaparecer con un fajo de billetes.


-Sabes que un día probaré tu sangre –dijo después de entregarle el dinero.


-Jamás –replicó Bella.


Domic se rió.


Bella retrocedió unos pasos y pocos después desapareció.


Lo primero que hizo fue poner un anuncio en el periódico para poder vender el departamento que tenía y después comenzó a buscar uno mejor.


Cerca del anochecer ya tenía en mente tres lugares en los que le gustaría vivir con Amy, sólo era cuestión de tomar una decisión, pero por el momento tenía que ir al hospital.


-Bella, espero que tu herida ya esté completamente curada –dijo Sam al verla entrar.


La vampiresa asintió, aunque no era del todo cierto, ya que todavía le dolía un poco. Por supuesto si hubiera seguido las instrucciones del licántropo ya estaría bien. Aunque eso no se lo iba a decir, porque probablemente la regañaría.


-¿Cómo está mi hermana? –preguntó, mientras caminaban por el pasillo en dirección a la habitación donde se encontraba la niña.


-Mucho mejor –contestó él con una sonrisa, una que no tranquilizó mucho a Bella, ya que no le llegó a los ojos-. Pero sabes que esto es temporal…


-Podemos hacerlo otra vez, yo estoy dispuesta a…


-Bella –la interrumpió el licántropo-, escucha, sí podemos hacerlo otra vez, y quizás más, pero va a llegar un momento en que su cuerpo esté muy deteriorado y no reaccione favorablemente.


La joven negó con la cabeza, no estaba lista para algo así. Ella creía que todavía había una esperanza de salvarla.


-Cuando ya no pueda usar mi médula, encontraré otra forma, pero Amy no moriría, no lo permitiré.


Sam intentó decir algo más, pero Bella no lo escuchó y entró en la habitación.


-¡Bella! –exclamó la niña en la más dulce de las sonrisas-. ¡Mira tengo nuevos amigos!


Pero no había necesidad de dichas palabras, ya que en esos momentos alguien se acercó a Bella.


-¿Cómo te sientes? –el licántropo en frente de ella, parecía preocupado sinceramente, y se preguntó porque alguien que apenas conocía se comportaba de esa forma a su alrededor.


-Mucho mejor, Jacob –le contestó con una sonrisa.


Ahora que lo veía bien, era mucho más alto que ella, y no dudaba, que mucho más fuerte.


La risita de Amy la hizo volver a la realidad, y girarse para observar a la otra persona que se encontraba en la habitación: que era, también, un licántropo.


-Emily –la saludó, mientras la nombrada se levantaba de la cama de Amy y se acercaba a ella.


La licántropo tenía una cicatriz en el rostro, pero Bella nunca había pensado que esto le restara hermosura, porque detrás de una marca, siempre había una historia, una prueba de que la vida no era sencilla. Así que, siempre que ella miraba a Emily se fijaba en ella, no solamente en la cicatriz.


-Bella –respondió ella-, no había conocido a tu hermana, pero debo decirte que es encantadora.


-Y muy bonita –agregó Amy con presunción, y después dejó escapar una risita.


-Cierto –coincidió Emily sonriendo.


Bella se adueñó del espacio que había dejado Emily y acarició la mejilla de su hermana.


-¿Qué tanto les has estado diciendo a tus nuevos amigos? –le preguntó a la pequeña.


Amy sonrió de manera culpable, como si sus labios hubieran revelado algún secreto muy importante, algo de Bella, para ser exactos.


La vampiresa puso los ojos en blanco.


-Amy…


-Al parecer tu hermana quiere jugar a cupido –fue Emily la que contestó-, contigo.


Bella resopló, su hermana al parecer no se iba rendir fácilmente.


-Pero lo mejor de todo –continuó Emily bastante divertida-, es que me hizo prometer que la ayudaría.


Entonces Sam rió.


-No creo que haya tenido que rogarte mucho para convencerte –intervino y luego añadió para Bella:- Emily tiene complejo de casamentera.


Lo que provocó que ella se acercara a él y lo golpeara en el hombro, Sam sólo rió más fuerte y la abrazó.


-Deberías comenzar a buscar a otro vampiro para que haga tu compañero.


Justo después de las palabras de la chica-lobo, Bella escuchó una especie de gruñido detrás de ella. Pero cuando se giró, sólo pudo ver a Jacob, cuyos labios se encontraban en una fina línea, y parecía un poco molesto.


-¿Ocurre algo, Jacob? –le preguntó Sam.


-Nada –respondió el licántropo, un poco forzadamente le pareció a Bella.


Sam pareció un poco más tranquilo por la respuesta, pero los ojos de Emily de pronto parecían escudriñar el rostro de Jacob, en busca de respuestas.


-Así que… ¿Qué piensas, Bella? –cuestionó Emily después de un rato.


-Gracias por la preocupación, pero estoy bien así –contestó.


Amy comenzó a protestar.


-Hermanita, hay que dejar este asusto hasta aquí por hoy ¿de acuerdo?


Amy la observó y después de un rato asintió.


-Sólo por hoy –dijo la niña, de una manera, que provocó que los presentes estallaran en carcajadas.


Después los licántropos se salieron para dejar a las hermanas solas, Bella tomó el libro viejo que Amy guardaba, y le leyó otro cuento, pronto la niña cerró los ojos y se durmió.


-¿Cuándo podrá volver a casa? –le preguntó a Sam al salir de la habitación.


-En dos o tres días podrá volver a vivir contigo –le respondió el licántropo.


Lo que significaba que tenía que decidirse por un departamento muy pronto.


Se despidió de los tres licántropos, y Jacob se ofreció acompañarla, lo que hizo que Emily le dirigiera una extraña mirada.


-Estaré bien –le aseguró Bella al licántropo, y se marchó.


La vampiresa anduvo en la desolación de las calles, hasta que un ruido le reveló algo que no esperaba: alguien la estaba siguiendo.


Se giró en todas direcciones, analizando cada rincón, hasta que sus ojos captaron una veloz sombra. Se preparó para defenderse.


-Sal de ahí –dijo en voz alta, con esperanza que su perseguidor se revelara.


Entonces una voz grave rió, el sonido se escuchaba sobre su cabeza, y Bella descubrió a un vampiro de pie sobre el techo de una casa, una sonrisa maliciosa se extendió sobre su pálido rostro. Un cabello negro caía sobre sus hombros y sus ojos eran completamente oscuros.


-¿Qué quieres? –le preguntó Bella.


-Así que… no puedo imaginarme que hacía una vampiresa como tú en un hospital –dijo el vampiro, ignorando su pregunta-, sobre todo acompañada de licántropos… nosotros no nos relacionamos con ellos. No creo que él se ponga muy contento cuando se entere…


Bella gruñó, estaba segura que Dominic lo había enviado. Pero no podía permitir que se enterara del hospital. Se había encargado de esconder a Amy muy bien, de que nadie supiera que tenía una hermana, porque si los vampiros a los que se había enfrentado lo descubrían, podrían hacerle daño a Amy.


Ese vampiro estaba muy cerca de la verdad, no podía dejar que le avisara a Domic, sobre todo después de que él sabía de su amistad con los licántropos, tampoco era seguro para ellos.


Sólo le quedaba una cosa por hacer: matarlo.


El vampiro saltó del techo, y aterrizó junto a ella, lo que aprovechó para embestir sobre él. Bella lo golpeó en el pecho y el vampiro cayó al suelo con bastante fuerza, pero no duró mucho tiempo en el pavimento.


-¡Maldita! –gruñó el vampiro y le mostró los colmillos.


Bella casi sonríe, pues el juego no estaba tan aburrido después de todo.


Entonces el vampiro se aproximó a ella a una velocidad tan grande, que Bella no tubo tiempo de quitarse cuando las manos de él se cerraron sobre sus hombros, y la estrelló contra la pared de una casa.


El vampiro no parecía satisfecho con el daño causado, porque volvió a acercarse a Bella, pero ella lo recibió con el filo de su cuchillo. La hoja plateada se enterró sobre el pecho del vampiro, y lo atravesó como si fuera mantequilla, para así, poco después, llegar al corazón.


El desconocido cayó inerte sobre el suelo, inerte, sin la más mínima chispa de vida en sus ojos.


Ahora, sólo le quedaba hablar con Dominic.


Esta vez entró directamente a la sala, y por fortuna, él estaba ahí. Bella estaba tan molesta que simplemente le tendió el cuerpo del vampiro sobre la alfombra. Eso pareció molestar a Dominic. Perfecto.


-¿Qué es esto? –le preguntó bruscamente, hizo una mueca de repulsión y añadió:- Manchará mi alfombra.


-No sé, tu dime, me siguió –contestó Bella ignorando su último comentario.


Dominic pareció sorprendido, pero ella lo conocía demasiado bien como para saber que estaba actuando.


-No entiendo –le dijo, con falsa inocencia.


Bella estuvo a poco de saltar sobre él, pero se contuvo a tiempo.


-Sólo quiero que sepas algo –gruñó-, nunca vuelvas a mandar a alguien a que me siga.


-No te enojes –dijo en tono burlón-. No puedes quejarte, después de esta mañana me dejaste intrigado, así que pensé en averiguar más sobre ti.


Bella resopló.


-Nunca vuelvas a hacer algo como eso –soltó y desapareció bruscamente.


Ahora tenía otro problema, no podía permitir que Amy regresara a vivir con ella, pues sabía que Dominic no se rendiría tan fácilmente. Debía encontrar otro lugar donde su hermana se quedara, por lo menos por un tiempo.

Por fiss dejen sus comentarios al final....................................

por fisss lean !!!!

Hello mis angeles hermosos !! les dejo esta nota  para disculpar el atrazo de los fics
como ya se habran dado cuenta tengo detenido varios de los fics q aqui publicamos ,por q las autoras han borrado  los fics o los han pausado, asi q por fisss una vez mas les pido pacienza y de su comprencion ando en busca de nuevos fics no crean q me olvido de ustedes , asi se me olvidaba el lunes subire un fic nuevo si vamos a tener estrenos en el sitio , les mando mil besitos y muchas gracias a todas por seguir el sitio

Angel Of The Dark

viernes, 6 de agosto de 2010

Tan lejana como una estrella

CAP 34.VALENTÍA

BELLA POV

Dos semanas… quince días que se habían transformado en un siglo de tortuosa espera.

Edward…

No sabía que mis ojos tuvieran tantas lágrimas…

Si me lo hubieran contado, no hubiera podido creer que alguien pudiese llorar tanto.

"Bella, tu mamá" – anunció Rose. Casi no le di importancia, no era la primera vez que me venía a sacar de este lugar.

Me puse de pie y le ahorré el enorme esfuerzo que hacía de arrastrarme hacia la salida y subirme del carro. Esta vez, lo hice yo sola. Charlie nos esperaba en la camioneta…

Mi padre sería perfecto si no fuera tan débil a la hora de afrontar a mi madre. Pero, supongo, que esta bien. Me subí al carro y el chofer manejó de vuelta a la casa

"¿Y para esto me has ido a traer al hospital?" – reproché, cuando estuvimos dentro de la sala y, aunque intentaba darle a mi voz una nota de furia, solamente podía escuchar como mis palabras sonaban vacías, sin sentimiento – "¿Para tenerme encerrada aquí?"

La ira que relampagueaba en los ojos de mi madre no me perturbó ni un solo instante. El dolor me tenía demasiado atrapada entre sus brazos, que, ningún otro sentimiento, se podía colar por mi alma.

"Es mejor que verte lamentándote por el chofer, día y noche, en ese lugar" – siseó.

Me sorprendió lo poco que le importó el que Esme estuviera cerca… ¿Acaso no sabía que Edward era su hijo?

"Son mis lágrimas, mamá"

"¡Desde hoy no volverás a poner un solo pie en ese asqueroso lugar! No logro entender por qué tanto interés por ese muchacho cualquiera "

"¿De verdad no lo logras entender?" – solté y callé, por un momento, al ver a Esme parada a pocos metros de mí. Sin embargo, su mirada y sonrisa amable me dieron la pauta para continuar – "Pensé que eras más perceptiva"

"¿Qué quieres decir?"

"¿En verdad lo quieres saber?" – reté – "¿En realidad quieres que te lo diga?" – miré, por segunda vez a Esme, que seguía sin perder la tranquilidad de su rostro. También vi de soslayo a mi padre.

No sabía cómo lo iba a tomar… Me deshice de la pizca de temor que me inundaba y miré fijamente a la madre encolerizada que tenía al frente.

"Déjate de juegos, Bella, y vete a tu recamara" – mandó. No me moví ni un solo centímetro.

Ya era suficiente… Aquí acababa el temor hacia Renne. Pasará lo que pasara, dudaba que fuera peor que el tener a Edward herido por mi cobardía. El miedo a perder mi vida llena de comodidades me había costado muy caro, y ya no estaba dispuesta a seguir pagando con mi alma.

Perdónenme, pensé por Edward y su familia, y también por mi padre. Sabía que, de alguna manera, les iba a fallar, pero ya no podía seguir fallándome a mí… ya no.

"Estoy enamorada de Edward Cullen" – solté con claridad y precisión. Con orgullo, puesto que no había cosa más magnifica, para mí, que el amar a ese hombre tan espectacular – "Y no pienso alejarme de él"

Mi madre hizo varias cosas a la vez. Primero, me aniquiló completamente con la mirada, después, miró a mi padre, y desconozco qué fue lo que en él vio. Y, por último, giró su rostro para ver a Esme.

"Tú" – le dijo, de forma venenosa y mutiladora – "¿Sabías de todo esto?"

"Si, señora" – contestó Esme, sin bajar la mirada

"¿Y cómo permitiste que el bastardo que tienes por hijo se enredara con Isabella?"

"Mi hijo no es ningún bastardo, señora. Le pido respeto"

"¿Respeto a ustedes?" – repitió, con ofensiva incredibilidad. Rió mofadamente por un momento y, después, su rostro se volvió a mostrar serio, despiadado – "¡Largo de mi casa! ¡No los quiero ver aquí y, si tú hijo sobrevive, no lo quiero cerca de Isabella! Si no quieren tener problemas, lárguense de este pueblo" – dio media vuelta y caminó hacia mí

"Sube a tu recamara" – ordenó, con voz afilada y amenazante – "Tengo que hablar con tu padre, lo que has hecho no tiene nombre"

"No" – dije, de manera rotunda y caminé hacia Esme

"Charlie…" – llamó mi madre, en apoyo de mi padre quién, todo este tiempo, había mantenido la boca cerrada

"No es necesario que metas a papá en todo esto" – repliqué, antes de que el aludido pudiera contestar – "Hagan lo que hagan, no van a lograr que deje a Edward"

"Entonces… olvídate de esta familia" – amenazó Renne – "Si esa es tu decisión, vete ahora mismo. ¡Ya veremos si tu amor por ese insignificante muchacho te da lo que tienes en esta casa!"

Miré por un momento a mi padre, quien había bajado el rostro, evadiendo mi mirada. Comprendí que nada haría por defenderme y no me sorprendió… siempre había sido de esa manera. Siempre se había dejado manipular por Renne.

No importaba.

"Bien" – acordé – "Me voy ahora mismo" – sentí que la mano de Esme tomaba la mía. Giré mi rostro, completamente sorprendida

"Mi niña, en mi familia serás bienvenida" – dijo, sonriéndome de manera amorosa y amable, borrando, con sus dulces pupilas, todo posible miedo que comenzaba a nacer en mí.

"Gracias" – asentí

Y Renne, explotó

"¡Entonces qué esperan para irse! ¡Largo! ¡No quiero verlas ni un solo segundo más aquí!"

Esme me jaló, llevándome hacia la salida de la cocina.

"Ya quiero ver cuántos días soportas estar viviendo en la miseria" – alcancé a escuchar las últimas palabras de mi madre.

Alice ya nos esperaba en la salida. Había escuchado todo y tenía una pequeña maletita en sus manos, la cual me ofreció con una amigable sonrisa.

"Sabía que esto pasaría dentro de poco" – dijo – "No son muchas cosas, pero, de algo le servirán"

"Gracias" – murmuré – "pero, ya no tienes por que hablar con esas formalidades. Ahora no hay de quién esconderse. Todo ha acabado"

"No" – negó, con una sonrisa – "Nada ha acabado. Tu verdadera vida empieza ahora"

"Tienes a una nueva familia, cariño" – dijo Esme, paseando sus manos por mis cabellos – "Somos nosotros"

"Muy tarde me di cuenta que la solución era ésta" – admití – "Siempre tuve miedo de dejar mis comodidades… y, gracias a ello, Edward…"

"Edward estará bien" – prometió Alice – "Y las cosas pasan a su tiempo. Ahora, vamos a casa" – anunció y me tomó de la mano.

Caminamos hacia la casita de los Cullen y ahí, Esme me ofreció asiento y una taza de té. No me había percatado de que el clima estaba demasiado templado. Sin embargo, aquel pequeño hogar resultaba cálido y reconfortante. Alice se sentó a mi lado y la mamá de mi novio frente a mí.

"Perdonen" – susurré – "Se han quedado sin trabajo por mi culpa, yo…"

"No te preocupes por eso" – se apresuró a contradecir la pequeña muchacha – "Ya nos las arreglaremos"

Esme asintió, mostrándose de acuerdo, con una sonrisa. Después, se puso de pie y camino hacia mí. Paseando sus dedos por mi mejilla

"Te ves cansada, ¿Por qué no vas a la recamara de Edward y duermes un poco? En cuanto venga mi esposo nos vamos al hospital"

Asentí, agradeciéndole su amabilidad con la mirada. Alice me acompañó y, cuando mi cuerpo sintió otra vez la suavidad de aquellas sabanas, no pude evitar volver a llorar.

Me dejé caer sobre la almohada y el pecho se me contrajo al inhalar su perfume tan fresco impregnado en ella. Sentí como las manitas de la muchacha se paseaban por mi cabello, pero casi no les tomé importancia. Cerré mis ojos – y no precisamente por el cansancio – si no por el recuerdo tan dulce que venía a mi mente de aquella tarde.

El sonido de su voz y las cuerdas de la guitarra llegaron claramente a mi memoria. Y fue su dulce voz la que me mandó al mundo de un sueño vacío…

Una amable voz me despertó. Era Esme

"Ya es hora de ir al hospital ¿Quieres quedarte descansando o nos acompañas?"

"No" – me paré enérgicamente, provocándome un mareo – "Iré con ustedes"

Cuando salí de la recamara, vi a Carlisle y la pena volvió a acudir a mis mejillas. Sin embargo, su amable sonrisa me reconfortó

"Bienvenida, Bella" – dijo, poniendo una de sus manos sobre mi hombro.

Me sobresalté cuando unos brazos corrieron en mi dirección. Poco después, comprendí que era Rose

"¡Bella!" – exclamó – "Alice me ha contado todo… ¿Cómo estas?"

"Bien" – mentí ya que no estaría bien si Edward no lo estaba - "Pero, ahora, gracias a mí, ellos ya no tienen un trabajo" – agregué, sin poderme olvidar del cargo de conciencia que llevaba

"¿Ah no?" – interrumpió Emmett, con una gran sonrisa – "¡Qué bien! Amor, ¿No crees que nosotros gozamos de exceso de suerte?" – preguntó, refiriéndose a mi amiga, quien asintió, igual, muy sonriente.

"¿A qué se refieren?" – quiso saber Alice

"Emmett y yo pensamos mudarnos a nuestra propia casa la siguiente semana" – comenzó a explicar Rose – "Y bueno, estábamos buscando a dos personas para que se encarguen de la limpieza… Para nosotros sería un gran alivio si ustedes aceptaran…"

"¿Bromeas?" – interrumpió la pequeña, sin poder ocultar su felicidad. Mi amiga y su esposo asintieron – "¡Oh! ¡Muchas gracias!"

"¿Eso quiere decir que si aceptan?"

"¡Por supuesto que si! ¿Verdad mamá?" – Esme asintió, con los ojos llorosos. Yo, por mi parte, di un enorme suspiro de alivio.

"Entonces, ya que todo esto esta arreglado, vamos al hospital. Jasper esta ahí"

Me permitieron – como siempre – ser la primera visita en entrar a verlo. Suspiré profundamente antes de entrar, aún así viviera esa experiencia un millón de veces más, nunca podría acostumbrarme al dolor de verlo así. Tomé su mano entre las mías y, aunque me había prometido el no llorar, fallé al instante.


EDWARD POV

Bella…

Eras tú, estaba seguro. Solamente tu calido contacto era capaz de darme este tipo de tranquilidad…

¿Cuánto tiempo había pasado sin tenerte a mi lado? ¿Tres horas? ¿Cinco? ¿Un minuto? No importaba… egoístamente, te quería a mi lado todo el tiempo.

Algo tibio comenzó a mojar mi mano… ¿Estabas llorando?

No, no llores mi niña, estoy bien, en serio… Estoy… bien…

Estoy despierto, pero no puedo abrir los ojos…

¿Cuánto más te fallaría, Bella?

¿Cuánto más te haría sufrir con mi debilidad?

No podía creer que no fuera lo suficientemente fuerte como para vencer el poder que me obligaba a mantenerme tan quieto. Quería moverme, quería poder secar tus lágrimas con mis dedos. ¡Maldición! Ya no quería saber que sufrías por mi culpa…

Yo no merecía tu amor cuando no era capaz de vencer a la muerte y, sin embargo, aquí estabas: a mi lado, junto a mí, con tu mano apretada a la mía…

Yo no podía permitirme ser débil teniéndote a mi lado. Yo no podía dejarme rendir por algo tan pálido en comparación al amor que te tenía… Yo no podía…

Bella…

"Bella…" – logré soltar, aunque no sabía si mi voz había sido lo suficientemente fuerte como para que me escucharas – "Bella" – volví a intentar… y apreté mi mano contra la tuya.

"¿Edward?"

Sí… quise responder, pero el aliento ya no me alcanzó y volví a caer en aquel oscuro hoyo de impotencia.

Lo siento…

"Edward… por favor…"

Perdóname…

"Edward..."

Volví a sentir fuerzas y salté de la lúgubre oscuridad que me atrapaba…

"Bella" – solté, y sentí el pecho completamente acelerado y mis pupilas se cegaron por la luz que, de un momento a otro, llegó a ellas.

Y entonces, no supe si había revivido, o había muerto, por que tuve, frente a mí, el rostro de mi ángel.

JASPER POV

"¿Estas bien?" – le pregunté a Alice mientras le tomaba las manos. Ella asintió, pero su mirada sombría no me convenció – "Dime qué pasa" – supliqué – "Tal vez te pueda ayudar"

"No tiene nada que ver conmigo" – contestó – "Se trata de Bella, me da pena el verla sufrir tanto"

Bajé la mirada y comprendí. También a mi me dolía ver a mi amiga en ese estado. Entonces, comprendí que era afortunado: al menos, tenía a la mujer de mi vida frente a mí, con la certeza de que ella también me quería. ¿Había dicho afortunado? Quizás esa no era la palabra adecuada… Quizás, DICHOSO era mejor.

"Mi hermana me contó que tú y tu madre trabajaran en su casa" – recordé y ella asintió – "Supongo que si te pidiese que, fuera de trabajar, aceptaras mi ayuda… no lo aceptarías" – aventuré

"Supones bien" – dijo, con un leve deje de molestia en su voz – "No pretendo estar contigo para que me ayudes en ese aspecto"

"Lo sé, lo sé" – interrumpí rápidamente – "Lo siento"

Ella bajó la mirada y suspiró profundamente, después, apretó mis manos y me sonrió de manera cálida.

"Sabes que te quiero, ¿no?" – preguntó – "No necesito más que eso"

Me incliné para poder rozar sus labios, pero, antes de que pudiéramos besarnos, escuchamos unos pasos aproximarse. Nos soltamos de las manos y nos alejamos un poco más. Era Esme.

"Alice, Edward ha reaccionado" – anunció y mi novia se paró de un salto y fue corriendo hacia la sala donde todos estaban.

Yo le seguí el paso de manera apresurada y, al llegar, nos encontramos con el rostro sonriente de cada uno de ellos.

"Pero, ¿Cómo fue?" – exigió saber Alice, completamente eufórica ante la noticia

Esme se encogió de hombros, su mirada y rostro resplandecían de tanta felicidad

"Se encuentra débil, pero lo peor ha pasado"

Mi novia se giró para encararme y, en un movimiento completamente inesperado, se lanzó a mis brazos y juntó su boca con la mía. Yo no opuse resistencia, pues me olvidé de que, alrededor de cinco personas conocidas, nos estaban viendo. La levanté entre mis brazos y la besé con más entusiasmo del debido.

Un fuerte carraspeó – que me imaginé era por parte de Emmett – nos trajo a la realidad.

Alice bajó la mirada, completamente sonrojada, cuando dejé su caer su cuerpo para que sus pies tocaran el suelo. Por mi parte, mi vista se dirigió especialmente hacia sus padres, quienes se encontraban con los ojos completamente desorbitados. Mi novia y yo esperamos, inmóviles, las palabras de los señores.

"Bueno… supongo que ya no debemos de sorprendernos" – soltó Carlisle, aunque su rostro estaba un poco más pálido de lo normal.

"Les aseguro que quiero mucho a Alice" – me atreví a decir.

Esme y Carlisle solo se limitaron a asentir y ya no pidieron más explicaciones. Después de todo, lo importante era que Edward, su hijo, había reaccionado al fin.

El doctor nos permitió entrar a la habitación a todos y encontramos a Bella y Edward firmemente tomados de las manos – a pesar de que él se veía demasiado cansado y débil. Ambos rostros, aunque ojerosos, se veían radiantes.

"Me alegra que estén todos aquí" – susurró el muchacho y Bella le puso un dedo sobre sus labios

"No hables..." – pidió, con voz cálida.

Él suspiró profundamente, besó gentilmente la yema que en su boca reposaba y sus labios se estiraron en una pequeña sonrisa.

"Serán solo unas cuantas palabras" – prometió y llevó una temblorosa mano a la mejilla derecha de su compañera. Sus miradas se juntaron, de una manera muy intima que, estoy seguro, no solamente yo me sentí en la necesidad de desviar mis ojos hacia otra dirección para darles privacidad – "Bella, ¿Aceptarías ser mi esposa?"

Todos volvimos la vista en dirección a la pareja y notamos como las lágrimas se resbalaban de ambas mejillas

"Si…" – aceptó ella, sin vacilación alguna, y Edward, volvió a caer inconciente.

jueves, 5 de agosto de 2010

Tan Lejana Como Una Estrella

Cap. 33 : Pesadilla III



ALICE POV


"María" – murmuró Jazz al mismo tiempo en que yo incrementaba la distancia entre nosotros, poniéndome de pie – "¿Qué haces aquí?"


"Recibí una llamada ayer en la madrugada por parte de urgencias… encontraron mi tarjeta de presentación en tu cartera y…"


"Ya veo" – murmuró él – "Disculpa el que te hayan molestado por culpa mía"


"No pude venir antes por que mi madre no me dejó salir…"


"No. No te inquietes, no hay problema"


"¡Oh, Jazzy!" – exclamó, mientras se acercaba al muchacho y pasaba sus manos por su rostro y su cabello – "Me alegro de verte bien…"


"Si, María, gracias" – dijo Jasper de manera cortante y, mientras recibía las caricias de la empalagosa muchacha, levantó la mirada en mi dirección.


"Ah, pensé que estarías solo" – comentó la morena y hermosa mujer, evaluándome, de pies a cabeza, con una mirada despectiva.


Fue entonces cuando comprendí que yo no tenía nada que hacer ahí entre los dos. Fue cuando comprendí que me había quedado como tonta viendo y escuchando todo, cuando no había necesidad de ello


"Perdón" – musité mientras daba media vuelta, dispuesta a irme


"Espera, Alice" – llamó Jasper y mis pies frenaron automáticamente. Giré mi cuerpo para verle – "No te vayas"


"Tengo que ir a trabajar" – justifiqué.


Después de todo, la idea ya no me resultaba tan mala ¿Para qué me iba a quedar yo ahí? ¿Para ver como María le coqueteaba a y ver que éste le correspondía? ¿Para ver y comprobar, una vez más, que yo no era lo suficientemente buena para él? No… ya había obtenido suficiente.


"¿Regresaras?" – volvió a preguntar y el corazón me saltó fuertemente al ver aquel brillo de sus ojos color miel…


"No lo creo" – contesté – "La señora Swan tiene planeado preparar una fiesta y creo que tendré que trabajar hasta tarde"


"Entiendo" – susurró, bajando la mirada y, antes de que pudiera decir algo más con lo cual convencerme, salí huyendo de ahí.


En el pasillo me encontré con Rose, Bella aún seguía dormida


"¿Hablaste con mi hermano?" – asentí – "¿Te vas tan rápido?" – volví a asentir – "Alice, ¿Pasa algo?" – preguntó, al ver mi sombría actitud.


Negué con la cabeza


"Me tengo que ir, la señora se encuentra furiosa y, si me retrazo, no quiero ni imaginar el cómo me ira" – dije, de manera atropellada y, sin dar tiempo a que me pidiera más explicaciones, corrí de ahí también.


BELLA POV


"¿La estoy haciendo temblar, señorita?"


"Solamente de asco"


Sentí que una suave mano se paseaba por mis mejillas y escuché, muy a lo lejos, que alguien pronunciaba mi nombre. Apreté los ojos y gemí entre sueños.


"¿Tú también me quieres?"


"Esa palabra no me basta para describir lo que siento por ti, Bella"


Experimenté una fuerte contracción en el pecho, la cual me despertó en medio de un infrenable jadeo. Abrí lo ojos y comprobé que las lagrimas no me abandonaban ni en sueños, pero, ¿Cómo iban a hacerlo? ¿Acaso había sosiego para el dolor tan profundo que sentía en esos momentos?


"Bella" – susurró Rose, mientras volvía a acariciar mi mejilla con sus gentiles manos – "Que bueno que has despertado, has estado muy incomoda en sueños y, aunque he intentado despertarte desde hace ya varios minutos, hasta ahora has reaccionado"


"¿Edward?" – pregunté. No me sabía otra palabra


… Mis labios no lograban abrirse para pronunciar otra cosa que no fuera su nombre…


Edward…


"Aún no han llegado noticias nuevas" – contestó mi amiga, mientras me frotaba los brazos con sus manos y me jalaba, otra vez, contra su pecho.


Recosté mi cabeza y me dejé perder otra vez entre el estado de falso sopor. Y digo falso por que, realmente, y para mala suerte mía, si sentía, y mucho… Mi cabeza y mis sentidos estaban desconectados de todo, menos del hecho de saber que él, mi vida, se encontraba internado en ese terrible lugar… y eso bastaba para matarme con cada minuto transcurrido.


¿En qué momento había pasado todo esto? ¿Acaso había sido tan mala como para no merecer ser feliz? Peor aún, ¿Qué había hecho él para ser, siempre, quien se llevara la peor parte de todo el juego?... No sabía que el amor entre diferentes clases sociales fuese tan penitenciado…


Otra punzada de dolor. Me encogí e intenté reprimir otro gemido.


Ay…


Qué fuerte, qué cruel, qué lastimero, qué inhumano…


¿Cómo había podido soportar hasta ahora? ¿Por qué no había caído yo también derrumbada y moribunda? No sabía que fuera tan fuerte y, ciertamente, no me enorgullecía. Prefería la debilidad, si ésta me brindaba un poco de paz, aunque fuera una paz fingida.


Escuché unos pasos acercarse, más no le di importancia, ¿Qué relevancia podrían tener si no era él quien venía a mi lado? Inspiré profundamente y solamente me gané otra fuerte contracción interior. Creo que hice manifiesto el dolor – no estoy totalmente segura – ya que unos brazos se apretaron más entorno a mí.


"Deberíamos pedir un calmante" – propuso una voz masculina, que no era la de él… y eso bastaba para no tener importancia para mí.


"¿Un calmante? ¿Para qué? ¿Acaso no esta ya lo suficientemente aturdida? No se mueve… si no fuera por sus gemidos y por los temblores que, de repente, da su cuerpo, diría que se ha quedado muerta"


Muerta…


Oh, no se me había ocurrido palabra tan perfecta para describir como me sentía…


Edward no era quien se estaba muriendo, era yo. Aunque, prácticamente, también era él, por que, éramos uno solo. Su felicidad era mi felicidad, así como su dolor mi dolor. Magnifica y eficaz conexión que no podía dividirnos ni en ese tipo de momentos. Por un momento, me sentí feliz al saber que, si él perecía, yo no tardaría mucho en ir a su lado… Tal vez ese iba a ser nuestro final, nuestro "Feliz para siempre": el estar juntos en aquel mundo desconocido, no importaba si era el cielo o los fuegos del infierno, todo estaba bien si estaba la esperanza de estar entre sus brazos.


"¿Familiares del joven Cullen?" – volví a la realidad


"Si" – contestó Rose por mí – "Somos sus amigos"


"¿Y sus padres, hermanos?"


"Todos se han ido a trabajar, les ha sido imposible quedarse" – informó Emmett – "¿Hay algún problema? ¿Pasa algo con Edward?"


"No" – se apresuró a responder el señor de bata blanca – "Todo sigue igual, el joven Cullen se encuentra inconciente, pero, venía a informarles que, si gustan, puede pasar alguien a mirarle"


"Bella" – ofreció Rose y asentí


El señor me dedicó una tierna sonrisa y me tomó por el hombro, guiándome hacia la sala en donde mi novio reposaba.


Me acerqué lentamente, mientras mis ojos se acostumbraban a verlo en medio de tantos aparatos y cables. Llegué a él y me senté en la sillita de al lado. Mis ojos comenzaron a humedecerse al instante… y, aunque intenté no llorar, el sentimiento de suplicio me venció por completo. Tomé, con mucho cuidado, una de sus manos y la puse debajo de mis labios y la humedecí por completo con mis lágrimas cobardes.


"No me dejes, por favor" – murmuré, demasiado bajito, solamente para mí y para él – "Te necesito. No me prives de tu ausencia, por favor"


Si tan solo con ruegos se pudiera revivir a las personas, hubiera revivido a Edward en ese momento millones de veces. Desgraciadamente, la vida te enseña su realidad de la forma más desgarrante. Los milagros de película no existen en ella. Los rezos, no son un conjuro capaz de despertar a tu amado de su letargo, ni salvan a las personas de la muerte, por que, la muerte no se apiada con palabras de amor. Ni si quiera te dan paz – tal y como prometen –, al contrario, solo te llenan de una falsa esperanza que se va convirtiendo, lentamente, en una profunda desesperación que acaba sucumbiendo en la peor de las desilusiones y te grita "Aquí, en el mundo real, no hay finales felices. Aquí, en el mundo real, solo hay dolor y, éste, no se cura con el tiempo y siempre esta presente…"


Edward no despertó y salí de aquella habitación sintiéndome más destrozada que al entrar. Con la fe derrumbada y los sueños hechos trizas, con la mirada más perdida y los sentidos aún mucho más turbados por el pesar. Con la muerte en vida, inundando mis venas.


"Bella, ¿Quieres que te llevemos a casa?" – preguntó Rose


"No" – musité


"Bella…"


"No quiero alejarme de él… aunque yo no lo escucho ni le veo moverse, sé que él si puede sentir que estoy cerca. No lo quiero dejar ni un solo instante"


"Pero tienes que ir a tu casa. No puedes quedarte aquí todo el tiempo, necesitas comer, ir a darte un baño, descansar" – recordó Rose, sin perder la paciencia – "Vamos. Emmett se quedará aquí, junto con Carlisle"


La casa retumbaba alegremente y sentí mucha rabia al ver a mi madre bailar de manera despreocupada. Mi padre, quien se encontraba sentado en uno de los sillones con gesto cansado, se acercó en cuanto me vio


"¡Bella, cariño! Cuanto tiempo sin verte, ¿Dónde has estado? Tú madre me dijo que habías salido con unas amigas... – dejó de hablar mientras fruncía el ceño y me evaluaba con la mirada – "No te ves bien, ¿Pasa algo?"


Me lancé a él y comencé a llorar contra su pecho. Sus brazos me enrollaron amorosamente y me sentí un poco mejor. Solo un poco. Charlie sabía hacer lo que Renne no, y eso era el preocuparse por mí de manera verdadera.


"¿Qué te pasa, mi niña?"


Antes de que pudiera contestar, una voz, aterradoramente familiar, interrumpió


"Bella, qué gusto verte ¿Dónde has estado? Tienes un aspecto fatal, pareciera como si alguien estuviera a punto de morir o, peor aún, se hubiera muerto ya"


Levanté la mirada para ver a la mujer de sonrisa y gesto malicioso. Supongo que lo normal hubiera sido el mirarle con todo el odio del mundo y, después, lanzármele encima y ahorcarla con mis manos, pero, no fue así. Extrañamente, lo único que sentí en ese momento fue mucha lástima. Si, lástima… No quería ni imaginar qué tan podrida podía estar esa muchacha como para poder ser capaz de hacer tanto mal a quien, jamás antes, le había ofendido.


Si Edward moría, era su culpa, lo sabía. Ella había sido la causante de todo el sufrimiento por el que habíamos pasado mi novio y yo y, sin embargo, ¿Qué ganaba yo al buscar una venganza? Mi alma estaba bañada en desconsuelo, pero era un sentimiento que, hasta cierto punto, resultaba delicioso. Saborearlo tenía cierto grado de complacencia ya que estaba basado en el inmenso amor que le tenía a Edward… era un dolor sincero y puro. Dedicado completamente a él y no quería mancharlo con el más mínimo resentimiento hacia ella, quien no valía la pena.


Pobre, dije mentalmente, y me deshice de los brazos de mi padre y, con la mirada dirigida hacia el suelo y Rose pisándome los talones, subí a mi recamara… importándome poco si mi actitud le ahorraba o quitaba placer a su existencia…


El tiempo pasó de la misma manera, sumergiéndome un poco más en mi alberca de angustia. Retorciéndome ante el dolor incesante, poniéndome a la merced de la amargura y la desesperanza.


El tiempo pasó y yo me fui durmiendo, junto con él, día tras día…


ALICE POV


No podía creer que había pasado ya una semana desde que esta pesadilla había dado inicio. Una semana en la cual, se había dejado de ver la sonrisa de mi hermano, una semana desde que no sabía nada directamente de él.


¿Egoísta? No lo sé, supongo que si… Aunque lo intentaba, mi mente no podía arrancarlo de ella y, aún estando bajo esta situación, no podía dejar de extrañarlo.


Me dejé caer sobre el sillón. Me sentía muy cansada… ese día no había podido ir al hospital, Seth se había enfermado de gripe y me había quedado con él, en la casa, junto con Jacob. Debo admitir que también lo había hecho por que sabía que él sería dado de alta y no quería mirarlo.


Ya no quería que me hiciera tanto daño.


Inspiré profundamente mientras me masajeaba ambos lados de mi cabeza. La cabeza me iba a explotar de un momento a otro, estaba casi segura. Llamaron a la puerta y me levanté de golpe para ir y ver de quién se trataba.


Estaba segura, en un noventa y nueve por ciento, que se trataba de Emmett. Pero cuán grande fue mi sorpresa al ver que no era así. Por un momento, sospese la posibilidad de que me había quedado dormida y la imagen que frente a mí se presentaba, era producto de un falaz sueño. Aún así, me atreví a hablar


"¿Jazz? ¿Qué haces aquí?"


El rubio muchacho – con parte de la frente vendada y el cabello cayéndole de forma rebelde sobre la blanca tela – bajó la mirada y tardó en contestar


"Ya no fuiste a verme al hospital" – fue solo un comentario. No hubo reproche alguno en su voz


No supe qué decir


"¿Acaso tanto me detestas?" – continuó – "¿Acaso, tan despreciable te supone mi presencia…?"


Levantó la mirada y esperó por mi respuesta, que no llegó. Me encontraba demasiado impactada, intentando asimilar su pregunta, como para poder centrar mi concentración en otra cosa


"Ya veo" – murmuró – "Creo que me lo tengo bien merecido… eso me gano por ser un imbecil"


Sus ojos volvieron a penetrar en los míos… Abrí ligeramente mis labios, haciendo un esfuerzo sobre humano por soltar algo, lo que fuese, que rompiera mi mutismo…


"Pensé que estarías muy bien acompañado con la tal María" – murmuré


Y, antes de que un poco más de aliento llegara a mis pulmones, sus labios se apretaron contra los míos, de manera inesperada. Su dulce sabor me embriago al instante, cerré mis ojos y, dejándome llevar por su deliciosa pasión, enrollé mis brazos en su cuello. Abrí mi boca, permitiéndole un mejor paso a la suya y, con suma facilidad, olvidé todo que no fuera él. Ya después me las arreglaría para lidiar con mi dolor.


Me sentí un poco molesta cuando sus labios abandonaron los míos


"Eres tonta" – musitó – "Demasiado tonta, Alice" – tomó mi mejilla entre sus manos y me hizo mirarle a los ojos – "Dime, ¿Acaso te lo tengo que decir? ¿Me dirás que no te has dado cuenta? ¿Son necesarias las palabras para hacerte comprender lo obvio?"


"¿De qué hablas?" – pregunté, hablando con un murmullo, debido al espasmo que su mirada ardiente me provocaba.


"Te amo, Alice" – dijo, de manera firme, suave y pausada, removiendo toda la sangre en mi interior – "Te amo de una manera tan absurda que me ha vuelto estupido en todos los sentidos de la palabra. No quiero a otra mujer a mi lado que no seas tú. Tarde me he venido a dar cuenta que solamente tú eres capaz de complementarme… Tarde he llegado a comprender todo lo que significas para mí…"


"Deja de bromear, Jasper" – pedí, sin embargo, y aunque no lo admitiera, ya había creído cada una de sus palabras.


"No estoy bromeado" – discutió, con voz suave – "Acepta mis palabras, por favor, no te pido más que eso… Perfectamente conciente estoy que, alguien tan especial como tú, jamás aceptaría estar con alguien tan idiota como yo"


"¿Y por qué no me permites que sea yo quien tome esa decisión?" – solté y su mirada se iluminó de manera esplendida, fulminando, con su rayo de luz, todo tipo de orgullo existiendo en mi interior.


"¿Qué has dicho?"


"Que yo si quiero estar contigo, por que, yo también te…"


Ya no me dio oportunidad de terminar de hablar…


Supongo que jamás me podría acostumbrar a esa forma tan arrebatada y deliciosa de besar – que, por cierto, me encantaba.




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